[Año 846]
Los pasos resonaban detrás de mí, cogí aire y trate de ir más rápido. Oí como el hombre me gritaba. Gire para meterme por una de las calles, más estrechas y oscuras del distrito de Trost.
Entre a un bar tratando de huir del policía militar. Un par de personas se giraron a verme, pero que el verme volvieron a lo suyo.
-¡Hola Jacke!- Un chico castaño y de ojos azules se giro a mi llamada.
-¡Hola (t/n)!- Corrí hasta el empujando algún que otro cliente, cosa que Jacke prefirió tratar de ignorar.
-¡Abre, rápido rápido!... ¡Qué viene!- Metí prisa al castaño golpeando en la barra.
-Voy voy, digo lo de siempre, ¿No?- Grite un "si" mientras saltaba por una trampilla que Jacke había abierto.
Camine por un oscuro pasillo, hasta que llegue a una puerta al fondo. Di tres golpes y la voz de una mujer me dio permiso para entrar.
-Hola mama.-Salude mientras dejaba cuatro trozos de pan y un pequeño saco con arroz en una mesa.
-Hola cielo.- Mi madre frunció el ceño mirando las cosas que dejaba en la mesa.- Cielo al final te van a coger. Ponte a trabajar aquí, seguro que a Jacke le podría venir bien tu ayuda.
-Mama, ya lo sabes, Jacke no puede contratar a nadie más. Ni por dinero, ni por comida. Jacke ya hace bastante dándonos un lugar donde quedarnos, agua y ya sabes, cuando no está su padre nos puede dar comida.- Mire fijamente a mi madre, y luego sonreí.- Y también suele cubrirme cuando me persiguen.
Mi madre suspiro.
-Pero cielo... ¿Tal vez por la tarde?
-No mama, Jacke ya hace suficiente. Ya es bastante con ayudarle cuando tiene muchos clientes y trata de pagarnos con lo poco que tiene y puede darnos.
La oí volver a suspirar, no era que no quisiera trabar allí, solo es que no podíamos arriesgarnos a que el padre del castaño, descubriera que nos había acogido en el sótano del bar, y que encima nos da comida cuando consigue de mas.
El chico nos había acogido a mí y mama tras llevar un mes en la calle, mi madre se encargaba de buscar un lugar donde quedarnos, mientras que yo me encargaba de conseguir comida. Llevábamos bastantes meses alojadas en su sótano y mi madre trabajaba por las noches limpiando el bar.
Oí unos pasos acercarse a nuestra habitación e inmediatamente me puse a la defensiva, saque un pequeño cuchillo de la bota y apoye la espalda en la pared.
Espere la señal, que no tardo en sonar. Los tres golpes y la voz de Jacke se hicieron presentes en el silenció que se había creado.
-Ya se han ido, siguen pensando que la ventana del baño es tu ruta de escape.- Comento Jacke mientras caminaba hacía la cama.
-Y mejor que piensen eso.- Dije guardando los trozos de pan y el saco de arroz en un armarito.
-Cielo, ¿No sería mejor que dejaras de robar?- Me gire a mi madre e incline la cabeza. "¿Es que no hemos tenido demasiadas veces esta conversación?"
-Mama, ¿entonces de dónde sacaríamos la comida?- Pregunte levantando una ceja, para luego volverme a Jacke.- ¿No has dejado desatendido el bar?
El castaño simplemente asintió.
-Pero no hay nadie, ese estúpido de la policía militar se encargo de echarlos a todos.- El chico se encogió de hombros.- Además, hoy vienen los miembros de la Legión de Reconocimiento, por unos pocos clientes menos no pasara nada.
Note como mi madre se removió incomoda.
-Cielo, ¿Por qué no pasamos la noche en otro lado?
-¿Eh? ¿Por qué?
-Porque harán mucho ruido y no te dejaran dormir, hija necesitas como mínimo ocho horas de sueño.- Mi madre se cruzo de brazos manteniendo su mirada fija en mí.
Como adoraba sacar el tema de la legión con ella. Ninguna madre quiere que su hijo se una a las filas de la Legión. Y ella sabe que yo quiero unirme.
-Pero Jacke necesitara ayuda, viene un montón de gente.- Mire al nombrado, que solo asintió.- Ves.
La oí murmurar algo, que seguramente sería algo así como "antes decías que no podías trabar allí, pero ahora sí que puedes" a lo que yo respondí gruñendo por la bajo.
-Entonces iremos a por un par de cosas.- Jacke me arrastro fuera de la habitación, sin duda el mejor cómplice del mundo, salvándome de la apocalipsis de mi madre .- La verdad es que un poco de ayuda no estaría mal.
-¿Y tu padre? Y de poder trabajar… ¿A cambió de qué?
-Tendré que correr el riesgo, además tu madre trabaja por la noche, creo que por que alguien me eche una mano durante el día no le matara...- Vi como Jacke se paró de pronto frente a el bar, mientras colgaba un cartel escrito a mano en que ponía "ahora vuelvo"- Solo quieres ayudar por la legión, ¿verdad?
-¿Eh?... ¡Claro que no!- Di un par de pasos hacia delante, a lo que Jacke dio otros tantos con tal de alcanzarme.- ¡Pero es que son tan geniales! Se esfuerzan tanto por la humanidad, salen fuera de los muros, arriesgan sus vidas luchando contra esos malditos titanes.
Mientras hablaba Jacke no aparto la vista de mí, de vez en cuando abría la boca, pero no decía nada. Me gire a él cuando por fin lo hizo.
-¿Quieres unirte a la Legión de Reconocimiento?- Te pregunta Jacke levantando una ceja, mientras entraba a una pequeña tienda.- No trates de negarlo, no te creería y menos si me hablas de esos suicidas con tanta emoción.
-No... No son unos suicidas.- Fruncí del ceño.
-Lo son, las personas que se unen tienen que estar muy mal de la cabeza para querer ir a un grupo de personas que solo desean una muerte segura.- Jacke me había cogido de la muñeca y su mirada estaba fija en mi, frunciendo el ceño.- Cuanto más lejos te mantengas de ellos mejor, hazme caso, si te unes a esa gente morirás.
-¡NO!- Me solté del agarre del castaño y le encare, Jacke me había superado en altura, por lo que tuve que estirarme para tratar de intimidarle, cosa que con mi 1,50 de altura daba más risa que otra cosa.- Ellos luchan por nuestra libertad, ellos están tratando de recuperar el terreno que hemos perdido.
-¿Y que hemos conseguido?- Su mirada estaba fija en cualquier producto, con tal de mirarme directamente y lo note. Bufe por lo bajo mientras me cruzaba de brazos.- Muertes (T/n), muertes. ¿Información?... ¡Ni eso!
Contesto a la pregunta que él había hecho, y que sabía que yo no tenía intención de responder.
Ninguno dijo nada mas, mientras Jacke pagaba, metí las cosas en las bolsas de papel. Preferí que ese silenció se mantuviera a que siguiera hablando así de las personas que habían sido mis héroes desde pequeña. Y que aun ahora seguían siéndolo.
-Solo son unas personas que no les importa perder su vida de forma inútil, es decir, quieren ir a una muerte segura. Suicidarse.- Murmuraba mientras cogía algunas bolsas que llevaba.- La Legión de Reconocimiento es un gasto inútil. Generan muchos gastos para nada.
-¡La Legión de Reconocimiento no es inútil, ellos son los únicos que se atreven a salir fuera de los muros!- Un chico le contesto a Jacke, al parecer había escuchado lo que había dicho. Dirigí la vista simultáneamente de Jacke al chico y de él a Jacke. Mi mirada se detuvo en el, era castaño y de ojos aguamarina.
"Yo he visto a este chico antes" Me quede mirando al chico hasta que volvió a hablar.
-Y no son unos suicidas.
"Pero... ¿Dónde?"
-¿Te importaría hacerme al favor de no meterte en donde no te llaman?- Volví a mirar al ojiazul.
-¡Jacke!- Le pellizque en el brazo mientras le miraba frunciendo el ceño. Vi como comenzaba a frotarse el brazo, mientras se quejaba.
-Eren... Vámonos.- Una chica de pelo negro apareció detrás de él castaño asustándolo.
"Y ella también me suena"
-(T/n) vámonos también, aun faltan un par de cosas por comprar.- Murmure un "hasta luego" a la pareja antes de seguir a Jacke.
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Entre por la puerta de atrás siendo seguida por el castaño. No le había dirigido la palabra en todo lo que duro el resto de la compra. Y Jacke había notado que estaba molesta, lo cual le ponía de buen humor al parecer, pues no había parado de reírse de mí.
-Deja eso encima de la encimera y ve a limpiar las mesas.- Asentí y cogí un trapo para hacer lo que me había mandado. Mientras lo hacía vi como Jacke entraba al sótano por la trampilla.
Limpie a fondo cada rincón del bar, no quería que cuando llegaran mis héroes, vieran el lugar sucio. Y más con los últimos rumores que habían llegado a mis oídos, al parecer había un soldado que adoraba hasta el extremo de la locura la limpieza.
"Ellos van a estar aquí, los miembros de la Legión de Reconocimiento van a estar en el mismo local que yo" Escurrí el trapo y volví a darle a la encimera, mesas e incluso las sillas.
-¡Oye, (T/n)! ¿Podrías limp...?- Mire a Jacke que acababa de subir, espere a que dijera algo.- No hace falta que limpies nada más.
-¿Eh?- Mire sucesivamente la escoba que ahora tenías en mis manos y al castaño, que tenía un atisbo de sonrisa en su cara.- Pensé que estaría bien que estuviera muy limpio cuando ellos llegaran.
-Sí, pero creo que ya no se puede limpiar mucho más... Puedo ver mi reflejo en las sillas, (T/n)…- Cogió una silla para sentarse enfrente mío.- ¿Por qué quieres unirte a la Legión?
-Porque... Porque yo vi a esos monstruos entrar al distrito de Shiganshina, vi el titán que era más alto que el muro, vi como ese titán destruía la puerta.- Espere a que Jacke dijera algo, pero solo movía la pierna inquieta.
-(T/n)… Eso y…- No le deje terminar de hablar, si no que termine de decirle las atrocidades que vi cuando el muro callo.
-Vi como otro destruía el Muro María. Las expresiones de terror de las personas que no pudieron subir al barco… Vi como la madre de un chico era devorada… No sé donde esta mi padre, lo más seguro es que los escombros al destruirse la puerta le apastaran.
No dijo nada, solo se levanto y coloco la silla bien.
-Ya veo...- Suspiro y se levanto.- Van a venir pronto. Mejor terminamos de arreglar esto.
El muy asqueroso estaba tratando de evadir el tema.
-Jacke, no quiero que ninguna persona sufra ese tipo de cosas, las personas tienen derecho a poder volar libres. Pero eso no se puede conseguir, si nadie lleva las alas de la libertad en su espalda…
Jacke me miro de reojo. Se había detenido en lo que fuera que tratara de hacer para que no siguiera hablando.
-Si nadie lucha a favor de las alas de la libertad, nunca se podrá alzar el vuelo.- Me levante para ir hacía la puerta del sótano.- espero que entiendas que para mí no son unos suicidas. Para mi ellos son un rayo de esperanza… Voy a bajar a cambiarme. Avísame cuando lleguen.
Lo último que vi antes de bajar fue ver como Jacke asentía y cuando creía que ya no le podía ver, fue golpear una mesa.
