Cuando me desperté trate de moverme, pero no pude. Me gire a ver cuál era la razón, era Jacke, que me estaba sujetando. Que mono está durmiendo, que pena que tenga que despertarle para levantarme. Nótese el sarcasmo.

-¡JACKEEE!- El muy asqueroso se giro ignorándome.- Tres… Dos…

-Mmgh…- Entre abrió un ojo, pero al verme lo volvió a cerrar.

-Dos y medio… Por tu bien que no llegue a uno.- "Sueno como mi madre…" Coloque los brazos en su espalda.

"Él lo se lo ha buscado"

-¡UNOO!- Le empuje tirándolo al suelo y para rematar la tarea, al bajarme de la cama, pase por encima de el.- Hay que abrir.

El bufo por lo bajo. Por lo que le pise la espalda.

-Levanta.

-Voy... Voy.- En cuanto quite mi pie de encima de él, se levanto.-Pesas.

-¡Cállate!- Le empuje fuera de la habitación, para vestirme y ponerme el delantal.

Subí por la trampilla, Jacke ya estaba allí.

-Que rápido.

-Lo que pasa es que tu eres una lenta.- Se burlo sacándome la lengua, le imite mientras colocaba algunas sillas en su sitio.

-Te toca a ti ir a comprar.- Sonreí con satisfacción, al oírle quejarse.

En cuanto salió por la puerta, me desplome sobre una silla. Pero al poco el sonido de la puerta abriéndose me indico que no era el momento de vaguear.

Me puse detrás de la barra y un grupo de unas seis personas entraron. No les preste mucha atención hasta que una voz conocida me llamo.

-¡(T/n)!- Hanji se sentó junta a los demás del grupo en una mesa cercana a la barra.- Sírvenos por fa.

Llene las jarras, al dejarlas en la mesa vi a quienes acompañaban a la capitana Hanji. Una chica castaña, de ojos ambarinos y poco más alta que yo.

Otro con el pelo rubio oscuro, algo cortó por los lados y por atrás. Sus ojos eran también de color avellana.

Otro chico un poco más morenos que los otros dos, llevaba el pelo corto y un mechón levantado por atrás. Tenía los ojos marrones.

Un rubio con la coleta recogida en una coleta, y sus ojos eran marrones. Miraba a los dos primeros que al parecer estaba discutiendo

El ultimo estaba sentado al lado de Hanji, le decía cosas a las que ella ni siquiera les prestaba atención. Era alto, castaño y de ojos marrones.

-Oye (T/n), ¿Y el castaño?- Pregunto Hanji mientras pasaba su vista por el bar.

-Ha salido.

-Oh, entonces siéntate con nosotros anda.- Pego un tirón de mi brazo y me sentó en una silla.-Oye, ¿el enano vino al final?

Asentí con la cabeza y vi como se agrandaban los ojos de la chica. Por un momento pensé que se lanzaría sobre mí para acribillarme con preguntas. Por lo que cerré los ojos esperando alguna reacción por su parte. Pero no llego, en vez de eso, fue el sonido de unas sillas arrastrándose.

Abrí los ojos para ver, todas las personas menos Hanji estaban levantadas y otra estaba en la puerta. Inmediatamente lo reconocí e inmediatamente, el pulso se me acelero y me puse de pie.

- Discúlpenos, pero Zoe quiso que fuéramos con ella aquí.- La castaña fue la primera en hablar mientras daba un paso al frente. Fue ahí cuando me di cuenta de que estaban haciendo el saludo de la Legión.

Levi frunció el ceño y comenzó a caminar hacía la mesa. Cuando llego, dejaron de hacer el saludo y se sentaron en las sillas.

-Oi, cuatro ojos. No deberías molestar a la gente con tus estupideces.- Se cruzo de brazos y me dirigió durante una milésima de segundo la vista.

-Eeeeeh, pero si yo no estaba molestando a nadie, solo estaba hablando con (T/n).- Hanji hizo un puchero y un ademan de seguir protestando pero una da las personas comenzó a hablarle.

Con el jaleo que estaba montando la castaña de gafas, no me entere de que habían entrado clientes hasta que una mujer mayor se acerco a mí y me toco el hombro.

- ¿Cómo estas, cielo?- Vi como las arruguitas de su cara se estiraban cuando ella sonrió.- Siento lo de tu madre.

-¿Eh?...- Incline la cabeza, y ella pareció darse cuenta de algo.

-¡Oh!... ¿no te lo ha dicho Jacke?- La anciana se llevo una mano al pecho.- En que está pensando ese chico…

-¿Qué es lo que tiene que decirme?- Pregunte frunciendo el ceño.

-¡Ah, no! Si el chico tiene algo que decirte, que te lo diga el.- Me gire recoger las jarras de los miembros de la Legión, la mayoría tenían unas expresiones tristes mezcladas con algo de… ¿Frustración?

La abuela se sentó junto a su marido y les serví un café y un té. Volví a la mesa donde estaba Hanji, ya que no paraba de hacerme señas para que fuera.

-Oye… (T/n), a qué se refieren con eso de tu madre.- Hanji hizo un ademan de susurrarme eso, pero todos los de la mesa la oyeron.

-Mi madre, que ayer se tuvo que ir a ayudar en los campos.- Me encogí de hombros.- No sé porque todo el mundo me pregunta si estoy bien y sienten lo de ella, solo vamos a estar separadas unos meses como mucho.

El gesto de la mayor se torció, y a los minutos prácticamente, ordeno a los demás que se fueran, al igual que ella.

"¿Qué le pasa a esta ahora?"

Dejaron las monedas en la mesa y salieron por la puerta, el único que iba más o menos despacio fue Levi. Que al llegar a la puerta se giro a mirarme antes de salir por ella.

-Qué raro…- Mamure antes de ponerme con los clientes.

Al poco rato llego Jacke con unas cuantas bolsas de papel.

-¡(T/n), ayúdame!- Cogí dos bolsas de las que llevaba y empecé colocar las botellas y tarros en su lugar correspondiente.

-Oye Jacke, ¿no hay algo que tengas que contarme?- El castaño se encogió de hombros y siguió colocando las cosas.

-Voy a guardar esto en mi habitación, ahora subo.- No me dio tiempo a responder, el ya había bajado.

Pase el resto del día atendiendo a clientes, clientes que absolutamente todos, me miraban con la misma expresión. De pena. Alguno me decía que todo iba a estar bien o que tenía que ser fuerte. Yo simplemente les sonreía.

Cuando por fin fui libre, puse la sopa que había sobrado del bar a calentar y baje a mi habitación.

Al abrir la puerta, espere encontrarme a mi madre sentada, en la cama mirándome con una sonrisa. Pero ella no estaba.

Camine hasta la cama donde me tumbe un rato hasta que recordé la sopa. Por lo que fui a buscarla. Al subir, vi a Jacke sentado en una silla, las luces estaban apagadas y el tenía algo en sus manos, un papel. No era un sobre.

Di un paso, pero al estar todo oscuro, golpee una botella que estaba en el suelo.

-Tú no vales para espía, pequeña.- Me sorprendí al oír cómo me había llamado Jacke e ignore su comentario.

-¿Qué haces aquí?- Pregunte sirviendo la sopa en un plato.

-Nada, solo estaba limpiando el bar, y al apagar la vela para ir a bajar me ha apetecido sentarme.- Fruncí el ceño a su respuesta.

-¿Y ese sobre?- El castaño se levanto y fue hacía la trampilla.

-Solo es una carta que me mandado mi padre.- Se encogió de hombros.

-¿Y por qu…?

-Me voy a dormir y tu deberías hacer lo mismo, cena y mañana frega el plato, no hace falta que vuelvas a subir.- Fruncí el ceño cuando Jacke no me dejo terminar la frase y fui a replicarle pero el bajo por la trampilla rápidamente.

Termine de servir la sopa y baje por la trampilla haciendo equilibrios para qué no se cayera.

Abrí la puerta de mi habitación y una vez más me invadi9o la soledad, encendí una vela que dejaba siempre al lado del marco de la puerta. Pase mi vista por la habitación buscando algo que me recordara a mi madre.

Pero no había nada, ni siquiera el marco que tenía sobre la mesa donde estábamos los tres.

"Supongo que se lo habrá llevado mama…"

Seguí mirando por la habitación, buscando cualquier rastro de ella, pero ni siquiera estaba su ropa. Fui hasta la mesa donde deje el plato, al notar algo sobre la mesa.

Un sobre.

Al abrirlo, vi como la caligrafía de mi madre adornaba la hoja de papel, amarillenta por la humedad. Respire hondo antes de comenzar a leerla.