[Año 847]

-Oye (T/n), ¿estás nerviosa?- Me pregunto Jacke mientras colocaba un cartel de "cerrado" en la puerta del bar.

-Nop.- Conteste sonriente.- ¿Tu?

-No, ¿Por qué deberías estarlo?- Simplemente ensanche mi sonrisa. De alguna manera, mi nombre estaba escrito en la lista del cuerpo de reclutas. Pero como consecuencia de mi acto suicida, el nombre de Jacke, también estaba.

Jacke tuvo que discutir muchísimo con su padre, para que le dejara unirse. Muchas veces le dije que no hacía falta que él se uniera conmigo, pero siempre me respondía lo mismo. « (T/n)… esto, no es algo que solo haga por ti…»

No comprendía el por qué me decía eso, al principio solo era una simple frase más.

Cuando una carreta vino a buscarnos, sentí como mi pulso aumentaba y encima durante todo el viaje, mis nervios iban a peor. Mire mis manos, tenían un ligero temblor. Sonreí para mí misma.

"En tres años estaré en la Legión"

-(T/n), tu madre estaría orgullosa de ti.- Jacke sujeto una de mis manos, al parecer el también había notado mi temblor. Le sonreí y él me devolvió el gesto.

-Lo sé.- Murmure sin dejar de sonreí í mi vista hacia la ventana, estábamos rodeados por campo, seguramente estaríamos muy lejos.

En cuanto llegamos nos ordenaron que nos pusiéramos en formación y el instructor comenzó a pasearse entre los reclutas.

-¡Oye, Tú!- Se detuvo delante de un chico rubio.

-¡Si, señor!- Automáticamente el chico hizo el saludo.

-¡¿Quién diablos eres?!- Volví a ponerme nerviosa, ¿Por qué tenía que intimidar así?

- ¡Soy Armin Arlert! ¡Del distrito Shiganshina, señor!

"¿Armin...?"

Me incline hacia delante tratando de ver quién era, pero Jacke me puso en mi sitio y me miro levantado una ceja. Para mover sus labios y vocalizar sin emitir sonido alguno.

-*¿Qué haces?*- Simplemente me encogí de hombros y escuche al instructor gritar otra vez.

-¡Ya veo! Buen nombre para un retrasado mental, ¿Tus padres te llamaron así?- Fruncí el ceño, tampoco era para meterse con las personas. Y a pesar de todo Armin respondió.

-¡Me lo puso mi abuelo, señor!

Sin duda, el instructor disfrutaba de ese tipo de cosas.

- ¡Arlert! ¿Por qué estás aquí?

-¡Estoy aquí para contribuir a la victoria de la humanidad, señor!- Pero el instructor no paso esa oportunidad y continuo burlándose de él.

-Eso es esplendido. Al menos podrás servir de cebo para los titanes.- Le cogió de la cabeza y le giro hacia atrás.- ¡Fila tres, media vuelta!

El instructor siguió torturando psicológicamente a los reclutas, por lo que me dedique a mirar al resto de cadetes que estaban frente de mí. Cuando el instructor pasó por delante de mí, me miro por unos segundos, pero no se dirigió a mí, sino a Jacke.

-¿Y tu quien eres?

-Jacke Wood, de Trost, señor.- Vi como hizo el saludo y me dirigió una mirada de reojo, nervioso.

-Wood... ¿Eh?- Agarro la mano de Jacke, y con su propio puño, le golpeo en el pecho.- ¿Es qué acaso tu casita en tu distrito no era suficiente?... ¿Qué has venido a hacer aquí?

-Yo he venido para poder proteger a una persona.- Vi como el castaño fruncía el ceño mirando al instructor.

-No creo que una rata como tú llegara a proteger nada.- Jacke fue a protestar, pero negando con la cabeza le indique que se callara.- ¡Fila cuatro, media vuelta!

El siguiente fue Jean Kirstein, de Trost. El quería unirse a la Policía militar. "Seguramente quiera vivir cómodamente y de forma despreocupada en el interior." El instructor le pego un cabezazo y comenzó su martirio.

Paso a otra persona, Marco Bodt de Jinae, del interior del muro Rose. Por lo menos sus intenciones eran más nobles que las del anterior, también quería entrar a la Policía militar, pero para servir al rey. A quien el instructor también le avergonzó.

Connie Springer, de la aldea de Ragako al sur del muro Rose. Hizo el saludo con su mano izquierda, en el lado derecho. El instructor le cogió de la cabeza y lo levanto del suelo, mientras le gritaba por haber hecho mal el saludo.

Pero su atención se centro en otro blanco fácil.

Una chica que estaba comiendo una patata, le costó enterarse de que le hablaba a ella y más aun de que se suponía que estaba haciendo. Le dio media patata al instructor...

Sasha Braus, del sector sur del muro Rose de la villa de Dauper. Y qué bueno había hecho ese numerito... Porque, bueno... porque era un poco tonta. El instructor la mando correr hasta que no pudiera más.

Cuando no pudimos retirar fui con Jacke hasta un grupo de chicos que estaban en un porche. Pero antes de llegar le pregunte.

-Jacke... ¿Realmente para que te has unido a la Legión?- El castaño suspiro, pero no dijo nada.

Cuando llegamos con los demás, estaban hablando de la chica patata.

-¿Cuánto tiempo lleva corriendo?- Pregunte viendo como daba otra vuelta al campo.

-Ya lleva cinco horas. Es increíble...- Me contesto un chico de ojos aguamarina. "Esos ojos" -Pero fue más graciosa la cara que puso cuando se entero que se iba a quedar sin cenar.

Al parecer la villa de donde era Sasha aun se dedicaba a la caza. Estuve viéndola correr hasta que le preguntaron al chico de ojos aguamarina de donde era.

-Soy del mismo lugar que este chico, de Shiganshina.-Le puso una mano en el hombro al rubio, Armin.- Enviaron a los refugiados a trabajar en los campos, hasta que pudimos entrar al cuerpo de reclutas.

-¿Y tú?- Marco se giro a mí.

-También soy de Shiganshina, pero yo me quede con Jacke.- Sonreí mirando de reojo al nombrado.

Connie tuvo que ser el primero en hacer la fatídica pregunta.

-Entonces, ¿vosotros tres estabais allí aquel día?- fruncí el ceño y me removí incomoda, cosa que Jacke noto. A pesar de que estaba segura de que la gente preguntaría por lo sucedido, no conseguía quitarme una sensación de ardor que me dejaba el tema.- ¡¿Lo habéis visto?! ¿Al titán colosal?

Eren respondió por los otros dos.

-(T/n)...- Jacke noto mi incomodidad y me puso las manos sobre mis hombros.

-Siento lo que ha dicho.- El chico de pecas se disculpo por el más bajo

-No importa.

-Disculpa por la pregunta, ¿pero tu madre... el año pasado...?- No deje terminar a Armin responder ya que puse mis manos sobre sus hombros.

-¡¿Armin Arlert?!

-¡Sí!... ¿Eres la chica que estaba delante de la muralla?

-Si... siento lo de tu abuelo.- El rubio asintió.

-Yo siento lo de tu madre.- Se formo un pequeño silencio incomodo, hasta que Eren habló.

- ¡Tu eres la chica de la tienda!- Algunos engranajes comenzaron a girar en mi cabeza, hasta que se dirigió a Jacke.- Y tu eres el chico que odia la Legión... ¡¿Qué haces aquí?!

-Ya lo dije cuando el instructor me pregunto.- Jacke frunció el ceño y encaro a Eren, al ser un poco más alto, parecía que le podría intimidar. Pero al parecer Eren no se amedranta con cosas así.

-Tú eras el que decía que eran unos suicidas.- Eren dio un paso hacía Jacke.

-A ti no te importa lo que haga o no haga.- Le di un golpe en el brazo y el aprovecho mi movimiento para agarrarme y arrastrarme hasta cualquier otro sitio.

-¿Jacke?- Me detuve en seco y el soltó mi brazo. Suspiro y hablo.

-Deberíamos ir a cenar, necesitas comer si quieres crecer.- Revolvió mi pelo mientras yo le maldecía.

Me senté con mi plato de sopa, con Jacke a mi lado. Estaba murmurando cosas en contra de Eren, al que ya le estaban haciendo preguntas de nuevo.

-Jacke déjale anda.

-Es que es estúpido, solo está llamando la atención. Tú también viste al titán colosal y no vas diciéndolo por ahí.

Suspire, tratando de ignorar a Jacke y me concentre en mi sopa, pero una pregunta de algún recluta capto mi atención.

"¿Cómo son los titanes normales?"

-Idiotas, para que se unen al cuerpo de reclutas, si ni siquiera saben cómo es un titán.

A mi mente vino un recuerdo de hace dos años, a la madre siendo devorada por ese titán de sonrisa macabra. Para luego toparme con la murada aguamarina de su hijo... El niño.

Mierda.

Era Eren.

Automáticamente me levante para verle. Tenía una mano sobre su boca.

-Eren...- Jacke me miro levantando una ceja al oírme murmurar su nombre.

Por lo menos Marco salió en su defensa, es normal. "Yo también tengo cosas que preferiría olvidar, Eren yo también vi como devoraban a tu madre..."

Pero me volví a sentar al oír a Eren alardear de nuevo; primero, que los titanes no eran gran cosa y segundo, que con aprender a usar el equipo tridimensional, sería pan comido matarlos. Y que él los exterminaría de este mundo.

-No basta con saber usar el equipo. Los miembros de la Legión saben utilizarlo y míralos, muchos de ellos mueren cada vez que salen fuera de los muros.- Jacke me miro sorprendido, seguramente porque nunca imagino que yo admitiera algo sí de los miembros de la Legión.

Tal vez me quisiera unir a sus filas, pero eso no significaba que no fuera consciente de la realidad.

Otra persona se metía en el monologo de Eren. Al parecer no se creía que se quisiera unir a la Legión de Reconocimiento. Supongo que como la mayoría de los reclutas, que aspiran a la Policía militar.

Pero era Jean el que quería vivir cómodamente en el interior mientras, varías personas se juegan la vida en el exterior. Que era más honesto que una persona que quiere dar aires de grandeza a una persona que en realidad esta aterrada.

Esa fue la gota que colmo el vaso y los dos se iban a encarar en una discusión.

-Eso le pasa por imbécil.

-¡Jacke!- El se encogió de hombros.

-Solo digo la verdad.

-Jacke, yo sigo queriendo unirme a la Legión.- Murmure mientras cogía mi plato vació

-Lo sé, boba. Pero tú no vas hablando de mas por ahí.- Me saco la lengua y me imito.

Mientras dejaba los platos, vi como una chica se guarda un trozo de pan entre la ropa, entonces me acorde de la chica patata.

-¡Agua!- Me gire para volví al castaño, que me estaba mirando raro.- Una botella, rápido.

Cuando me la trajo, la llene y salí corriendo, justo para ver a la chica patata caer al suelo y a la rubia acercarse a ella.

Como un animal sediento de sangre, Sasha salto sobre ella, quitándole el pan. Me acerque a las dos y le paso la botella con agua.

-Ten, necesitaras beber algo.- La castaña salto sobre nosotras dos, pero no llegue a entender que era lo que decía. Cuando se canso de decir tonterías, se dejo caer sobre mis piernas.

-Vosotras dos tenéis que ser una diosa y un ángel.- La oí murmurar antes de que se acomodara aun mas, entre mis piernas escondiendo su cara.

Me removí algo incomoda y al levantar la vista, el desgraciado de Jacke estaba mirando desde la puerta del comedor riéndose de mí.

Volví mi vista a la chica patata, al principio pensé que estaba descansando, pero la muy estúpida solo se lo estaba comiendo más rápido.

Puse mi mano sobre su cabeza, pero al poco me puse en alerta, oí unos pasos acercándose y al poco, la voz de a quién pertenecía. Estaba preguntando: el que hacíamos ahí.

Era una chica de pelo negro con pecas en la cara. Al parecer se había enfadado porque también vio a la rubia esconder un trozo de pan. Vi como Jacke se acercaba.

-(T/n).- La pelinegra parecía algo molesta, por lo que agradecí que Jacke me sacara de ahí, pero me sentí mal por haber dejado a la chica sola con ella.- ¿Qué quería esa chica?

-No se.- Me encogí de hombros.- Pero espero que no le haga nada a Sasha ni a la otra chica.

Me puso una mano sobre mi cabeza antes de empujarme hasta los dormitorios.

Hasta mañana, ángel.- Fruncí el ceño, ante su tono de burla. Pero decidí que lo mejor sería ignorarlo.

Cuando entre, la mayoría de las chicas estaban durmiendo menos dos, una con el pelo algo corto que se lo estaba cepillando y otra de color castaño claro. Estaban hablando sobre una de las literas.

-Hola.- Las dos chicas se volvieron a mí.- Soy Mina Carolina.

- (T/n) (T/a)

- Yo soy Hannah Diamant.

-¿De dónde eres?- Me pregunto Mina mientras caminaba hacia una de las literas y cogía una camisa de Jacke.

-De Shiganshina.- Murmure mientras me ponía dicha camiseta.

-¿Y lo viste?- Asentí mientras me subía a la litera y ella comenzó un monologo del que cada vez que se callaba y esperando alguna respuesta, yo emitía algún sonido o Hannah le contestaba.

Iba un agradable silencio, por lo que supuse que se había dormido, pero no. La castaña que llevaba a la chica patata acababa de entrar, seguida por la rubia. Y al poco Mina, volvió a hablar.

-¿Estáis nerviosas?

-Mmmmmno.- Me di la vuelta para mirar hacia la pared.

-Yo sí, ya que si no se supera la primera parte del entrenamiento, hay que volver a casa.- Volví a emitir algún ruido, y Hannah afirmo que ella también estaba nerviosa. La chica iba a volver a hablar, pero otra voz se lo impidió.

-Oye estúpida, ¿por qué no te callas ya? No ves que queremos dormir.- Agradecí el silencio que formo la chica cuando hablo y estuve a punto de dormiré, pero Mina volvió a hablar.

-Pero Ymir, solo estamos hablando con (T/n).

-Pues eso, que te calles, molestas.- Esta vez, no volvió a abrir la boca y pude dormirme.

Por fin.