Resumen: Sherlock no sabe que hay fuerzas mayores a la de un criminal o una mente maestra… Pero llegará a averiguarlo cuando se interne en el mundo de la magia y santería.

Serie: Sherlock BBC.

Pareja: John-Sherlock.

Clasificación: Romance-Amistad.

Advertencia: Fem!John-Hetero. (Lo siento, pero así es)

Capítulos: Prologo - 03/¿?.

Palabras: 2.060 (Tercer capítulo).

Notas: No sé cómo se me ocurrió esta historia, sólo sé que me puse a escribirla en el acto… El titulo es de mi Beta, siempre me salva con ellos, porque no son mi fuerte,

Fecha: 01/09/2013.

Beta Reader: Pleasy TheYoko Stay.

Disclaimer: Todo lo referente a Sherlock Holmes pertenece a Arthur Conan Doyle.


Magia mental.

Capitulo 03.

La recreación del día de John no estaba arrojando ninguna idea concreta de lo que pudo pasarle al doctor para acabar con un sexo que no era el suyo.

Habían perdido tiempo valioso, según Sherlock, en lo que 'Harry' hablaba con la doctora Sawyer. Pero por lo menos ahora John no se veía tan perdido al interpretar su personaje. El detective lo vio reír junto a la jefa de su 'hermano', y asentir a sus palabras, cualquiera que fueran estas.

Bufó con desgano y frustración, notando cómo los ojos del rubio disfrutaban de la figura de su ex novia hablando tan animadamente, pero prestó atención cuando el semblante del médico cambió drásticamente. La palidez en el rostro, ahora femenino, de John fue demasiado demostrativa como para simplemente ignorarlo; mucho menos si se era Sherlock Holmes; pero al parecer el doctor supo recomponerse de manera rápida a lo que sea que Sarah le había dicho.

—Creo que en cuanto tenga nuevamente mi cuerpo, buscaré otro empleo.

Sherlock no contestó a su comentario, pero rápidamente le sonrió.

—Uno que de verdad me reditúe dinero.

—Oh, vamos, John… Perdón: Harry. —Sherlock acentuó el nombre 'falso' de su amigo como si intentara recordarlo. —Eres tú la que no quiere aceptar el pago de los trabajos que hacemos… Me ayudas a resolverlos; es completamente entendible que obtengas tu parte del trabajo.

—Claro, como mi opinión en los casos es siempre tan certera… —John exageró un ademán antes de que Sherlock detuviera el próximo taxi que los llevaría a la siguiente parada.

—Bueno… Claro que no siempre eres rápida, o estás claramente en la pista correcta… Pero al menos eres más inteligente que el promedio.

—Gracias. Sé que debería enfadarme por tus palabras… Pero también sé que esa es tu manera de elogiar a alguien, ¿me equivoco?.

—No, claro que no. Efectivamente es un elogio.

—¡Vete al infierno, Sherlock Holmes!.

—Ese no es lenguaje para una dama.

—Ciertamente no conoces a la verdadera Harry. —John iba a comenzar a reír cuando vio la mirada insistente del conductor sobre ellos. —¿Puedo ayudarlo en algo?.

—Oh… lo siento. En verdad raramente oigo las conversaciones de mis pasajeros, pero no pude evitar escuchar el nombre del señor Holmes. —El hombre sonrió por el retrovisor, y a John se le erizo la piel de la nuca. El recuerdo del taxista no había desaparecido del todo por lo que podía llegar a ver.

—El 'señor' Holmes era mi padre y él lleva muerto más años de los que recuerdo. Yo soy el Detective consultor Sherlock Holmes.

—Oh, sí… lo conozco. Bueno, obviamente no en persona. Sigo el blog del doctor Watson, y por consiguiente, sus casos.

John sintió como su pecho se inflaba de orgullo ante la mención de su blog, y no pudo evitar sonreírle a Sherlock con suficiencia.

—Es raro verlo sin él, señor Holmes. Pensé que iban a todos lados juntos… Bueno, yo no soy de esos que siguen los rumores, pero ya sabe lo que dicen de ustedes, ¿no?

—Lo que dicen de nosotros… —Sherlock se giró a ver el rostro nuevamente blanco de John. La misma palidez que notó frente a la Doctora Sawyer.

—Sí, que usted y el doctor… bueno.

—Eso es… son sólo rumores. ¿No, amor? Dile al señor que tú y John son muy buenos amigos nada más.

Sherlock quedó petrificado. Él hubiera esperado una rabieta de parte del doctor, quizás un poco menos fuerte debido a que no podía hablar de sí mismo dentro de ese cuerpo en realidad. Pero la sonrisa en el rostro claro de John parecía tan tierna, tan… y ese repentino acercamiento, sus manos rodeando su brazo izquierdo…

—Anda, explícale.

—Sí. Digo… claro que eso es obvio. No por el hecho de que estamos en todos lados juntos se debe asegurar que somos algo así como una pareja sentimental. Somos colegas, trabajamos juntos; es obvio que vayamos los dos de un lado al otro… ¿de qué otra forma podríamos trabajar?.

—Oh, claro… sí, por supuesto.

—Clara Steams, novia de Sherlock. —John sonrió ampliamente, sabiéndose objeto de la mirada curiosa del taxista.

—Mucho gusto, señorita.

Los ojos de Sherlock no sabían qué deducir primero, si la reacción del taxista o lo que estaba ocultando la amplia sonrisa de John en esos momentos. Lo único que logró enfocarlo en un punto fue su teléfono, sonando como loco al cabo de unos segundos de no escucharlo.

—Amor, tu teléfono. —John le sonrió, quitando como otras veces el aparato de entre sus ropas. —Es Greg.

—Sherlock Holmes… entiendo, mándame la dirección.

—¿Qué?.

—Caso… ¿Clara? —Murmuró entre divertido y confundido aun, mientras John fruncía sus hombros ante sus ojos. —No creo que sea algo difícil… y necesito distraerme.

—Ok, sólo no te olvides que esto es serio… amor. —John sonrió apretando su brazo con toda la fuerza que tenia, lo que lo obligó a retener la mueca de dolor, sonriéndole en cambio con una mueca burlona. Aún sentía que ese 'amor' en los labios del doctor retumbaba en cada rincón de su cabeza.

Le dio la nueva dirección a la que se dirigían al taxista, que aún no habría perdido el interés en lo que estaba pasando en el asiento trasero de su auto ni por todo el oro del mundo. Los dos estaban muy seguros de que mañana saldría en primera plana, y en al menos la mitad de los diarios de Londres, el grandioso título que Sherlock Holmes estaba comprometido con una hermosa señorita.

John sonreía a eso, al menos así dejarían de emparejarlo con el detective. Sherlock en cambio…

Vio por última vez el perfil risueño de John, y se aclaró la garganta, señal más que suficiente para que el ex militar pusiera los pies nuevamente en la tierra y lo mirara fijamente.

—Entonces… ¿Es Harry o Clara?.

—Harry para la señora Hudson, ya le dijimos que yo era mi hermana… Clara para el resto del planeta, y trátame bien…

—¿Por qué he de hacerlo?.

—Porque soy tu novia, Sherlock.

—Disculpen. Sherlock… eh, señorita. —Ambos permanecieron inmóviles ante la llegada del Inspector. —Tengo un cu-cuerpo, Sherlock…

—Si, en estos momentos estoy yendo. ¿Me das un minuto? —El detective apretó sus dientes volviéndose hacia la rubia que le sonreía a Lestrade sin pudor alguno.

—Sí, si, claro. Te espero dentro.

—Clara Steams, mucho gusto. Sherlock habla mucho de usted… de los casos en verdad, pero de usted también.

—Oh vaya… —Greg se sintió confundido, ante la mano de la mujer, delicadamente estirada hacia él. —Es raro de oír. Inspector Greg Lestrade, pero si Sherlock ha hablado de mi, usted debe de saber quien soy… Y el gusto es mío, créame.

—Claro que lo hago, más con el detallismo de Sherlock al hablar de algo, sí. —John sonrió otra vez, radiante cuando se acercó a Sherlock y dejó un beso sobre su mejilla, no demasiado exagerado como para que el detective acabara enojándose. —¿Está bien si te espero aquí, Sherlock?.

Suprimió el 'amor' esta vez de su frase. Conocía bien a Sherlock como para saber que una cosa era jugar ese juego frente a alguien que no lo conocía -como el taxista-, y otra muy distinta era hacerlo frente a Greg y a medio Scotland Yard.

—Necesito que entres conmigo…

—Es una civil, Sherlock. No puedo dejar que entre… ella no es John. —Lestrade se volvió hacia ellos, ya que no se había alejado mucho, cuando oyó al detective hablarle a su… ¿novia?.

¿Sherlock tenía novia?.

—Claro que no. Sherlock, John volverá en unos días, puedes hacer esto sin él. Te estaré esperando afuera. No te preocupes. —El nuevo acercamiento de John a su rostro no fue precisamente para darle otro beso. —Mándame una foto… si lo que quieres es asistencia, te la daré. —Acabó murmurando junto a su oído, tan cerca que Sherlock sintió como el aliento cálido erizaba cada centímetro de su piel.

Cuando el detective se irguió, tenían a no menos de una docena de policías totalmente entretenidos en verlos. John… Clara, le saludó buscando el apoyo de una patrulla policíaca para esperarlo.

No era bueno, él lo sabía, John estaba complicando las cosas. Una era que caminara con la versión de John en mujer, que podía pasar fácilmente por su hermana, pero otra muy distinta era que se hiciera pasar por su… prometida. Él no tenía una prometida. Su madre había intentado prometerlo una vez y por ello casi acabó con toda la maldita casa cuando tenía apenas catorce años. Bastó para que su madre dejara de buscarle pretendientes entre las hijas de sus amigas.

Pero por alguna razón, no del todo desconocida para él… no quería, ni tenía ganas de contradecir al doctor. Así como tampoco había contradicho a muchos que habían asegurado que él y John eran pareja tanto tiempo atrás.

Bien, sabia casi con certeza que jamás se había sentido de esa manera con nadie hasta la llegada de John.

—El cuerpo tiene apenas horas de fallecido. Lo encontró el cuidador del lugar, dice que escuchó ruidos, y que cuando llegó aún agonizaba.

—La ambulancia no llegó a tiempo.

—No llegó a llamarla… su versión cuenta que salió detrás de la sombra que salió corriendo.

—¿Sombra? —Sherlock preguntó alzando una ceja.

—Sí, no vio a quien salió corriendo, así que no tiene una descripción para darnos. El lugar estaba a oscuras y él sólo tenía una linterna… ¿Sherlock? ¿Dónde vas?.

El detective no contestó, atravesó la valla policíaca, yendo directamente hacia la rubia que veía la calle distraídamente.

—¿Ya terminaste? ¡Qué rápido! Oye…

Jadeó con asombro cuando la fuerte mano de Sherlock se envolvió en su brazo haciéndola atravesar la valla de regreso a la escena del crimen.

—¡No puede estar aquí, freak!.

—Donovan tiene razón, Sherlock… Ella es una civil.

—Ella es enfermera, es amiga de John, trabaja con él y conoce muy bien el trabajo… necesito consultarla. —Gruñó de mala gana a Lestrade; quien se limitó a bufar alzando sus brazos en rendimiento.

—Sírvase usted misma, entonces. —Murmuró cuando la rubia a su lado lo observó interrogativamente. —Pero volverá a irse cuando termines de consultarla.

—No hay problema. Clara…

John suspiró, no era rara para él esa situación… Después de todo también lo había metido a la fuerza en una escena del crimen, su primera escena de crimen juntos, cuando se conocieron. Esa idea lo hizo sonreír. Sólo faltaba que después de allí fueran a Ángelo a buscar la bendita vela en su mesa otra vez…

—Pero esta vez, y según tus propias palabras, no podrás decir que no eres mi cita… —Sherlock murmuró muy cerca de su oído, ocultando así el leve movimientos de sus labios de los ojos curiosos de Donovan y Lestrade. Había llegado a la misma idea que John, y al parecer la había celebrado con más entusiasmo que el propio doctor, por la sonrisa que presentaba.

—Bien. —Clara carraspeó, suavemente, aunque no estaba segura de que eso fuera algo que las mujeres hicieran en realidad. —Hay signos de asfixia muy claros… hay marcas en la boca y el cuello. Se defendió, hay suficiente sangre bajo sus uñas. ¿Serán del atacante? —Preguntó al voltear su rostro en dirección al de su compañero, que aun estaba muy cerca suyo.

—Atacantes… había más de uno.

—El segundo lo atacó por la espalda…

—Muy probable… Necesito hablar con el guardia.

—Muy bien. —Lestrade suspiró, haciendo una seña a su sargento para que fuera por el hombre. —Señorita, le pediría amablemente que…

—Oh, sí… no se preocupe. —John se dirigió amable al Inspector, pero antes de voltearse y salir por donde Sherlock lo había arrastrado. —Compórtate, Sherlock… que yo no esté allí, no significa que hagas las cosas a tu modo.

—Sé comportarme… y creo que ya debes saber que todo se hace siempre a mi modo.

John sólo negó ante la descarada sonrisa de Sherlock. Sabía cómo podía acabar ese interrogatorio, así que simplemente se volvió a apoyar sobre una de las patrullas cercanas, tratando de ignorar los murmullos que llegaban a sus oídos.

No había palabras completas, sólo pequeños fragmentos. Parecía que era totalmente increíble para todos los allí presentes el hecho de que Sherlock tuviese novia. ¿Por qué?. John lo vería muy natural, si no supiera que el detective estaba felizmente casado con su trabajo. Además… de que la mujer que ocupara ese espacio en su vida tendría que ser muy especial.

—Es extraño conocer a alguien más, aparte del doctor Watson, que esté cómodo al lado de ese hombre. —John elevó sus ojos ante lo que sabía que era una falsa sonrisa de la sargento Donovan. —Mi nombre es Sally…

—Sí, la conozco… bueno, he oído hablar de cada persona en Scotland Yard. No sólo de Sherlock habla mucho John. Y no somos solamente él y yo los que estamos cómodos a su lado…

—¿Así que conoce al doctor Watson, también? —Sally preguntó, sabiendo que a pesar de lo rápido que Sherlock parecía hablarle al guardia, uno de sus ojos estaba fijo en ella. —No me malinterprete, señorita…

—Steams, Clara Steams. Y si no quiere que la malinterprete, sería bueno que se abstuviera de hacer cualquier tipo de comentario de esos.

—Mi intención no es molestarla. Pero quizás sea bueno que alguien se lo diga.

John levantó su rostro; estaba decidido a ignorar algo que como hombre tal vez le hubiera sido más difícil… aunque dudaba que podía tener cualquier arrebato de caballerosidad con Donovan. Pero…

—¿Decirme?.

—No sé si se ha dado cuenta por usted misma… y si no lo ha hecho aún, me gustaría que me escuchase sólo unos minutos.

John no perdió el semblante serio de Sherlock, quizás a unos metros de ellas dos. Sabía que Sally unicamente tenía malas impresiones de Sherlock, cosas a las que nunca le había hecho caso; después de todo él lo conocía. No iba a ganar ningún premio al ser más social de Londres, pero era uno de los mejores hombres que había conocido hasta ese momento.

—Adelante… —Murmuró, sabiendo lo que podía venir. Ya se lo había 'advertido' varias veces a John, así que haría lo mismo con Clara. —Qué es lo que cree que debe decirme.

—Usted se parece mucho a John Watson. No solo físicamente, creo que también en carácter se parece al doctor… —Sally se giró, dándole la espalda al detective, impidiéndole que pudiera llegar a leerle los labios. —No quiero lastimarla, pero si piensa en Sherlock como alguien a quien puede llegar a querer o tener cualquier tipo de sentimiento o muestra de afecto, usted estará esperando en vano…

—Usted no lo conoce… no como yo. No sabe de lo que está hablando. Sherlock Holmes es un gran hombre.

John enfrentó la mirada de Donovan, y tuvo que morderse el labio antes de sacar a colación algo que sabía que era un golpe bajo, incluso para utilizarlo contra Sally.

—Yo sólo digo que usted se parece mucho al doctor Watson… Y ese hombre, Sherlock… digamos que nunca había demostrado interés en nadie, sólo en el doctor. Es raro de pensar que la vez que sabemos que tiene una novia, ésta…

John no pudo evitar la risa… aunque entendía perfectamente que parte de ella era de puro nerviosismo.

—¿Eso es todo señorita, Donovan? —Preguntó al ver el rostro contrariado de la sargento. —No voy a gastar saliva en sacarla del error de su observación… Primero porque no tengo ganas; y segundo… porque usted no es quién para que yo le explique nuestra relación. —John rezó para que ese 'nuestra relación' no se hubiese malinterpretado… Lo último que le faltaba ahora era que pensaran que la relación era de a tres. —Y ahora si me disculpa, creo que Sherlock terminó su interrogatorio.

Efectivamente, cuando John se alejó de Donovan, Sherlock ya se acercaba a ellos. Clara le bloqueó el paso, negando suavemente cuando sus ojos azules hicieron contacto con los grises.

—No, Sher… no vale la pena. —Murmuró la rubia, tirando del brazo del detective. Su semblante era serio, pero no tardó mucho en voltearse hacia su compañero con una sonrisa. —Dime… ¿Te gustan las rubias?.

Sherlock permaneció viendo la sonrisa afable colgada de los labios finos, antes de negar con diversión, a la pregunta.

Continuará.


Notas Finales: Nada para decir… solo que el bloqueo llegó. Estoy tratando de no quedarme estancada con esta historia…