Aquí os dejo un nuevo capítulo. Espero que lo disfruten :)

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.

Bella POV

Mi nueva vida era estresante. Había insistido a Charlie y René en que quería hacerlo sola, que yo podía hacerme cargo de todo y ahora solo quería llorar. Bueno no literalmente, pero casi. El apartamento era genial, un poco polvoriento, pero nada que una aspiradora y un plumero no hayan solucionado. Estaba en Dumbo (Brooklyn), un barrio bastante de moda entre los artistas. Me había costado un pellizco de mis ahorros, pero nada comparado con los precios en Manhantan.

Llevaba una semana aquí, mañana me incorporaba a mi nuevo trabajo y aún no tenía ni la mitad de las cosas en su sitio. Situarme en la ciudad, comprar aquello necesario para sobrevivir y pelearme con los de la compañía de teléfono para que me instalaran internet había sido un trabajo titánico y en consecuencia de eso (y de los museos y cantidad de cosas que ofrece esta ciudad) mi ropa y los pocos objetos de valor que había traído conmigo seguían en cajas. Decidí que no lo podía posponer más y lo ordené todo para mañana comenzar con fuerzas mi nueva vida.

Lunes por la mañana, metro de Nueva York. Mi nueva vida era estresante, muy estresante, demasiado estresante. Y olía a sudor. Como puede ser que a las 8:00 de la mañana haya gente en el metro que huele a sudor. Nota mental: conseguir una bici. Conseguí llegar al hospital a tiempo y encontrar en ese enorme edificio la sección de Recursos Humanos. Firmé todo lo que tenía que firmar, me dieron todos los pases, acreditaciones y demás papeles que posiblemente tardara medio día en perder y me explicaron cómo llegar a la zona donde estaba mi equipo de trabajo. No lo encontré. Pero ahora sé dónde está la cafetería, la sala de partos, y no menos importante, la sala dónde guardan mantas del hospital. Una simpática enfermera se apiadó de mí y me acompaño hasta "mi zona".

Cuando llegué allí me esperaba el psiquiatra con el que trabajaría. Alto, guapo, rubio y con una de las sonrisas más bonitas que he visto nunca. Mónica, la enfermera que me había acompañado hasta allí me dijo que se llamaba Jasper, que era el futuro yerno del director del hospital y que estaba muy enamorado de su novia, Alice. Supongo que mi nueva vida amorosa seguía con la misma suerte que la de mi vida anterior…vamos, totalmente carente de suerte.

- Hola, soy el Dr. Whitlock pero todos por aquí me llaman Jasper. Soy tu compañero de equipo – Se presentó con una sonrisa en la cara en todo momento. Parecía realmente muy simpático y amable-

- Hola soy Bella, encantada.

- Me han dicho que ya formabas parte del mismo proyecto, pero en Seattle, ¿no?

- Bueno en un pueblo de la zona, Forks. – Puso su mejor cara de póker, pero pude ver a sus neuronas intentando fallidamente situar el pequeño pueblo en el mapa -

- En todo caso como ya sabes cómo funciona toda la dinámica ¿qué te parece si te presento a los demás miembros y te hago una pequeña ruta turística por el hospital?

- Bien, perfecto. Mientras no me dejes sola en ningún lado. Sinceramente con mi orientación dudo que pueda volver – Jasper se carcajeó y yo sólo podía rezar por no perderle de vista, dudaba que la enferma simpática me encontrara por segunda vez en el hospital-

Nos pasamos parte de la mañana con temas de trámites y pequeños cotilleos sobre la gente del equipo. Jasper me caía bien. De hecho, me recordaba bastante a Jacob, el hijo del mejor amigo de papá. Siempre había sido fácil hablar, entendía mi humor y encajábamos bien.

A la hora de comer bajamos al comedor de personal. Eso lo conocía gracias a mi nula orientación. Allí nos encontramos con el director del Hospital, Carlise Cullen. Un hombre extremadamente guapo para su edad. Aunque si algo destacaba más que su belleza era su simpatía e inteligencia. Cuando acabamos de comer me preguntaba si para formar parte del "Clan Cullen" hacían pruebas de selección… Bueno solo conocía a dos personas, pero eran demasiado listas, amables y bellas para ser simple casualidad. Me obligue a dejar de pensar en tonterías, mi cabeza con frecuencia divagaba y era mejor concentrase que cagarla el primer día.

Todo iba muy rápido, los días pasaban volando con Jasper a pesar de llevar muy poco tiempo habíamos entablado algo así como una amistad. Se sentía bien saber que hay alguien en esta ciudad con el que puedes hablar, a veces se me hacía duro volver a una casa vacía.

El trabajo se acumulaba, estábamos en una época de mucha vorágine, papeleos, nuevos grupos, nuevas líneas de trabajo... Rachel, la secretaria de nuestra área, se había puesto enferma y cómo no sé estar callada me tocaba hacer parte de su trabajo. Así que estaba liada con tema financiación del proyecto. Aunque nuestro proyecto dependía del Estado había una parte de prácticas para chicos mayores que necesitábamos la implicación de algunas empresas. Así que con un gran listado de las empresas de la ciudad procedí a enviar nuestras solicitudes con un mail común para todas ellas. No tenía tiempo para personalizar cada mail. Me llamó la atención que a mano Rachel tenia escrito una dirección ECullen con el único apunte de "enviar personalmente". ¿Era una especie de clave secreta? Me daba igual, no tenía tiempo ni ganas para intentar descifrar la mente de una persona que apenas conocía, así que decidí enviar el mismo mail que al resto de las empresas.

Rachel no volvía, llevaba un mes y yo estaba un poco más cerca de acabar completamente desbordada por el trabajo. Ayer me quedé dormida en el metro de vuelta a casa y casi me desmayo al darme cuenta que tardaría 1 hora más en llegar a casa de lo previsto. Solo quería mi cama. Rápido. Ya.

Hoy era un día de perros, el grupo terapéutico había sido un caos, los de administración nos pedían datos que no encontrábamos, Jasper y yo perdíamos el tiempo constantemente con cosas que no eran nuestro dominio y nos sentíamos desbordados y muy frustrados. Así que cuando llegó la hora del café y nos sentamos en la pequeña salita sólo queríamos dejarlo todo atrás y fugarnos del trabajo.

- No puedo más – comentó Jasper desesperado- Creo que voy a hablar urgentemente con Carlise para que nos ponga una secretaria de sustitución. Un Excel más y seré yo quien se ponga enfermo.

- No te quejes yo no paro de recibir mail con excusas baratas de prácticamente todas las empresas con las que contactamos – este tema me sacaba de mis casillas. Los chicos necesitaban un lugar en el que anclarse para encontrar su camino. Como siempre que me irritaban cosas que estaban fuera decidí saborear mi dulce y anhelado café, esperando encontrar la calma y las respuestas a mis problemas. Sobra decir que no funciona. El café está bueno, pero no hace milagros. -

- Alice tiene muchas ganas de conocerte – me dijo Jasper más animado, como siempre que hablaba de la dulce Alice. Juro que prácticamente la conocía solo con lo que hablaban de ella Carlise y Jasper. Era una especie de rutina comer juntos durante algunos días a la semana. Eran encantadores. -

- Y yo a ella – comenté sinceramente-

- Te agradece todas las horas que haces de más para dejar que salga un poco antes para ayudarla con los preparativos de la boda – comentó un poco vergonzoso. Sabía que no le gustaba pedir favores, pero según él, Alice lo había amenazado para que fuera a escoger las cosas de la boda con ella -

- No es ningún problema. Soy nueva aquí y no tengo mucha gente que me llene mis ratos libres con planes – Solo de pensarlo me desolaba. Esto no era "mi nueva vida perfecta"-

- Ya sobre eso… - de repente se estiró y se puso algo nervioso- Alice insiste en que vengas este viernes a casa a cenar. Serán solo unos amigos cercanos del instituto, mi cuñado y su mujer. No es nada del otro mundo, pero Alice está haciendo un curso de cocina y nos invita a cenar. Entiendo que no quieras venir, yo tampoco querría. No te sientas obligada a nada, por favor. – comentó resignado-

Me reí con ganas de su cara, pero aun así acepté, tenía ganas de conocer a gente y después de tanto estrés me merecía algo de desconexión. – Iré, así conoceré a Alice. Además, después de tanto trabajo merecemos un poco de diversión.

-Yo no lo llamaría diversión, tenemos altas probabilidades de morir envenenados. – contestó resignado. -

Volvimos al trabajo algo más relajados. Apreciaba a Jasper, en ese mes que había estado trabajando con él me había demostrado que era un gran compañero, te ayudaba cuando lo necesitabas, hacía su trabajo de manera impecable y siempre intentaba ayudar a todos y sus pacientes lo adoraban. No podría decir ni cómo ni cuándo, pero en un tiempo fugaz Jasper había pasado a ocupar uno de esos dedos de la mano hasta ahora destinados a tan pocas personas.

Cuando llegué a casa el jueves por la noche, me senté en el sofá con una copa de vino blanco dispuesta a apagar mi cerebro con cualquier cosa que dieran por la tele. Solo quería desconectar. Error. No sabía para que quería tantos canales si en ninguno había nada interesante. Cogí el ordenador y me dispuse a mirar en Facebook la vida y aventuras de "mis amistades". Buf, otro error más. Nadie. Absolutamente nadie es tan feliz como demuestran sus redes sociales. Y aquí estaba yo más cabreada de lo que estaba al principio de la noche. Cerré Facebook y abrí mi bandeja de entrada del email. Contesté un email de Ángela, otro de mamá en el qué me contaba algo de un nuevo curso de Yoga, y otro de papá. Este último me sorprendió, no era la persona más moderna del mundo, así que supongo que realmente tenía ganas de hablar conmigo si estaba haciendo ese esfuerzo tecnológico. En su mail me explaye un poco más. Los echaba mucho de menos.

Bajé en la bandeja y, aparte de mucho spam, encontré un nuevo mail de las empresas con las que me había puesto en contacto semanas atrás para nuestro proyecto solidario.

De: Edward Cullen

Para: Bella swan

Asunto: Proyecto solidario "encuentra tu pasión"

Querida Señorita Swan,

A pesar que estoy al tanto del programa que llevan a cabo, yo no me dedico a esos asuntos. Hay un departamento que gestiona nuestra obra social. Son a ellos y no al director general al que debería enviar este email. Ha perdido un tiempo muy valioso y me ha hecho perder el mío también. Espero que este error no se vuelva a repetir o me veré obligado a tomar cartas en el asunto. Competencia y eficiencia son claves en cualquier empresa, por muy solidaria que sea.

Atentamente,

Edward Cullen.

Presidente de Cullen Corporation.

Otro error más para cerrar mi maravilloso día. Genial. Idiota. Según me había dicho Jasper este hombre tan simpático era el hermano mayor de Alice. Y a juzgar por lo que acababa de leer me confirma que no todo el mundo en el "clan Cullen" son simpáticos. Y con un nuevo nombre en mi lista negra, apagué la tele, el ordenador, me acabé mi adorada copa de vino y me fui a la cama. Mejor dormir que acumular un error más.