Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.

Bueno parece ser que Edward ha llegado para quedarse. Aquí tenemos un poco más de estos dos. Espero que os guste.

COMENZANDO DE NUEVO.

BPOV

Llevaba ya 4 meses en Nueva York. El verano estaba aquí y me sentía mejor que nunca, como si finalmente hubiese encauzado mi vida en la dirección que yo quería. Estaba contenta había conseguido una pequeña familia aquí. Los Cullen y Tanya hacían mi vida mucho más alegre.

Los Cullen eran todos encantadores conmigo, sin darme cuenta me habían hecho un hueco en su gran familia y rara era la semana que no acabara compartiendo con ellos algunas de sus reuniones familiares. Me hacía sentir bien, aunque había momentos en que sentía mucha nostalgia por no tener a Charlie y Reneé, a Ángela y Ben o a Jacob a mi lado.

Y supongo que como siempre hay excepciones, Edward era el único miembro de los Cullen con el que no congeniaba. Lo había intentado. Un poco. Alguna vez… O eso me decía a mí misma cada vez que coincidíamos, que le diese una nueva oportunidad, pero siempre acabábamos dedicándonos comentarios mordaces para disgusto de Alice que no entendía la aversión y diversión de Emmet y Jasper, a veces les faltaba coger palomitas mientras nos miraban, eran chiquillos en cuerpo de adultos.

Tanya había descubierto una nueva vida después de su separación, decía que no estaba dispuesta a perderse nada y eso tenía una consecuencia directa e inmediata en mí: Me arrastraba con ella a todas sus locuras. Así que aquí me encontraba enfundada en un vestido negro un poco más corto y con un escote un poco más grande de lo que estoy acostumbrada esperando a unos "amigos de Tanya" para ir a una cita doble. Se moría por los huesos de su compañero de trabajo Roger y después de unas semanas de tonteo al final se había animado a pedirle una cita. Supongo que no consiguió el valor suficiente para ir solos y aquí estaba yo deseando que ese tal Alec no fuera tan desastroso como me imaginaba.

- Me debes una – le comenté a Tanya mientras la apartaba un poco de nuestros acompañantes-

- Y grande, me temo – afortunadamente lo reconocía.

Alec era guapo, no me malinterpretéis, pero aquí acababan todas sus virtudes. Cinco minutos con él y me sentía como un pedazo de carne a punto de ser vendido. No me gustaba demasiado él y mucho menos su actitud. Pero aguantaría la cena y la copa por Tanya y después me iría a casa tranquilamente. Una vez más la suerte estaba en mi contra. Al final acabamos en una discoteca de moda. La noche se me estaba haciendo eterna y para más inri Tanya había desaparecido con Roger, lo que Alec había interpretado como una vía libre para ser más que empalagoso.

- En serio, Alec para ya. Me sabe mal decirte esto, pero sólo estoy aquí por hacerle un favor a Tanya no estoy buscando nada más – le solté harta ya de sus manoseos. -

- Vamos Bella, eres joven, guapa, y estás muy bien, si me permites el alago. Lo pasaremos bien esta noche. Y las que vengan si quieres – insistió Alec con sus largas manos intentando alcanzar mis pechos. -

- Me parece que la señorita ha sido clara con su mensaje – una voz profunda y contunde dijo demasiado cerca nuestro. La identifiqué al segundo. Pocas voces tan masculinas y acostumbradas a la autoridad había escuchado últimamente. Edward Cullen. Perfecto, mi noche mejora por momentos. –

- Esto no va contigo, así que vete – le respondió Alec molesto sin tan siquiera mirarle. -

- Te equivocas. – contraatacó Edward.

- Mira ya vale. Alec te lo vuelvo a decir. No quiero nada contigo, no he venido por eso. Gracias Edward por la ayuda, has sido muy amable. Ahora si me perdonáis me marcho a casa – Se acabó estaba harta por hoy. -

- Te acompaño – insistió Alec. ¿en serio? No podía ser más pesado. -

- No hará falta, yo voy de camino y soy su amigo. Yo la llevaré – contestó Edward un poco harto. Me cogió de la mano y salimos del local. -

- ¿Amigos? – le pregunté alzando una ceja- ¿llevarme a casa?

- Oh vamos Bella – medió gruño Edward por mi reclamo - ¿Preferirías que ese baboso te acompañase? – acabó la frase con rabia. -

- Prefiero ir sola. Gracias de nuevo y buenas noche Señor Cullen – vale, me había pasado llamándole de usted, pero en mi defensa diré que había tenido una noche muy dura.

- ¿Señor Cullen? ¿Es lo mejor que tienes? No seas absurda. Son cerca de las 2 de la mañana no irás sola a casa – volvió a pararme Edward mientras se llevaba la mano al tabique nasal. Juraría que buscaba calmase.

- Mira he tenido una noche muy larga y mi paciencia hace rato llego a su fin. No quiero discutir, solo ir a casa. – me rendí.

- Está bien. Haremos un trato. Te llevo a casa, me aseguro que llegas bien y así podrás descansar. Créeme es mucho más rápido mi plan que el tuyo – contratacó Edward, esta vez con media sonrisa en su cara. Se sabía ganador. Y tenía toda la razón.

- Está bien, tú ganas – solo recibí una sonrisa triunfante que me hizo replantearme el odio irracional que tenía hacía él.

Hizo que el ballet le trajese su coche. Un volvo deportivo, plateado. Me abrió la puerta como un perfecto caballero, espero a que subiese y después dio la vuelta para llegar hasta su asiento.

-¿Y esa cara de escepticismo a qué se debe? – me preguntó entre curioso y enfadado. No lo podía leer demasiado bien.

- ¿Un volvo? Esperaba un Ferrari o algo por el estilo. ¿Manteniendo un perfil bajo Señor Cullen? – le pregunté divertida. Creo que la comodidad de los asientos me hacía ser más amable. -

- Oh páralo ya con lo de Señor Cullen. No esperes que te llame Señorita Swan. Además, a los demás los tuteas, ¿se puede saber por qué yo sigo siendo el Señor Cullen? – creo que no se había tomado bien mi broma…ups.

- No me gusta tutear a gente que piensa que me dedicó a hacer perder el tiempo al mundo… - vale, ya está, había comenzado la ronda de discusiones Edward-Bella. Siempre caía una. Todas las comidas que habíamos compartido en casa de alguien de su familia habíamos acabado igual.

- Mira sobre eso… fue un error. Lo siento. Rachel lleva años detrás mío. – me explicó con cara de fastidio. ¿Sería por darme explicaciones o por Rachel? Esperaba que fuera por ella – Tenía más que prohibido que alguien le diese mi mail personal, no sé cómo lo consiguió y cuando recibí ese mail… entre que sabía que ella tenía mi mail y que había tenido un día horrible, lo pagué contigo. – me confesó más tranquilo.

- Pero…. Si iba firmado por mí. Sólo para que sirva de aclaración te lo envié a ti porque ella lo tenía en el listado. – le aclaré porque no tenía ningún interés en que pensara que lo quería acosar o algo así. -

- Ya… mira tuve un mal día y no fue algo en lo que me fijara demasiado – creo que detecté algo de vergüenza en su confesión.

La ciudad iba quedando atrás y pasábamos por el puente de Brooklyn dirección a casa. Mi cama estaba cada vez más cerca y eso, junto con la comodidad del coche de Edward, me ponían de mejor humor.

-¿Sabes dónde vivo? – caí de golpe.

- Esto… no… pero bueno supuse que cerca de Alice y Jazz por lo que me han contado, ¿no? – vale, esta vez sí que había vergüenza en su voz. -

- Sí, unas calles más abajo. Al lado de la cafetería preferida de Alice. ¿sabes dónde es? -le aclaré.

- Si claro. – me contestó escuetamente.

Y se hizo el silencio. No es que me importara, no era tenso, de hecho, estaba muy cómoda ahora mismo.

- No es por despertar tu furia, pero de verdad que lo de los mails fueron mal entendidos y me disculpo por ambos. Sé que no fueron mi mejor carta de presentación – volvió a insistir- Y sobre el Volvo….No creas que soy tan snob señorita Swan – comentó divertido. ¿Edward Cullen estaba hablando conmigo amenamente? Nota mental: no beber más vodka por las noches.

- Oh claro…. Sigo pensando que prefieres ir de camuflaje, pero si tu versión te hace dormir tranquilo por las noches…. – le seguí la broma. Le daría tregua, al fin y al cabo, parece que intentaba firmar la paz. Y estaba tan guapo relajado y con ese traje… maldito alcohol y abstinencia sexual, me jugaban malas pasadas.

- ¿Camuflaje? Pero quién te piensas que soy – rio Edward.

- ¿Un sex symbol famoso seguido por hordas de mujeres y paparazzis? – la risotada de Edward me impactó. No sabía cómo habíamos llegado hasta aquí, pero esto me estaba hipnotizando completamente. No quería que llegáramos nunca a casa.

- Deliras. Voy a tener que hablar con Jazz y Alice para saber que te han contado – dijo aun divertido. -

- Es por aquí, a la derecha – le indiqué al reconocer la zona. Aunque él sabía perfectamente llegar – el 15B.

- Está bien ya hemos llegado señorita. – se giró hacía mi cuando aparcó delante de mi bloque de apartamentos. -

- Sí…. Muchas gracias por todo Edward. Por salvarme de Alec, por el viaje…Gracias – repentinamente me había puesto nerviosa. El Edward gruñón lo manejaba mejor que este Edward amistoso y de sonrisa irresistible. -

- En serio Bella siento mucho los mal entendidos de los emails y mi conducta en las reuniones familiares que hemos tenido. Sé que todos te aprecian mucho y yo no he sido la persona más amable. – se disculpó nuevamente y parecía muy sincero.

- No te preocupes, supongo que yo tampoco he sido la persona más racional. – admití que odiar a una persona por un par de mails es absurdo-

- Entonces… ¿Comenzamos de nuevo Bella? – comentó estirando la mano.

- De nuevo. – se la tomé. Nunca había sentido tantos escalofríos por mi cuerpo por un simple contacto. Esto no estaba bien.

- Bueno te dejo que descanses. Buenas noches. – se despidió soltándome la mano.

- Buenas noches Edward – Salí del trance y me bajé del coche sin mirar atrás. Sólo quería llegar a casa y dormir. Durante horas.

NOTA DE AUTORA:

¿Qué os ha parecido? Os ha gustado este acercamiento… Por lo menos parece que han firmado la paz.

El capítulo es un poco más corto que los anteriores, pero eso es porque viene con capítulo extra y con sorpresita… Espero que continuéis leyendo y nos vemos en el siguiente.