La canción 'I LOVE YOU BABY' – le pertenece a Gloria Gaynor
Shaman King... No me pertenece.
Ese día sábado en el parque central de Tokio, estaban sentados dos chicos platicando, el cielo estaba regalando un hermoso atardecer para esa pareja, había niños que jugaban y otras personas que realizaban caminatas con la intención de estar en forma.
- Lo siento, Horo – susurro con tristeza esa Tao - Yo estoy enamorada de alguien más, yo… de verdad…- vio el rostro de su acompañante, se le podía ver en los ojos un deje de decepción y de melancolía.
- Ya no digas más Jun - Horo se levantó de esa banca para poder dar cierta distancia a esa chica, él noto como ella estaba angustiada por lo sucedido - No te sientas mal - le regalo una sonrisa que le costaba mantener en el rostro porque en esos instantes tenía una ganas de llorar por ese rechazo que tuvo - Aunque sea te lo dije y me basta con eso –
Jun fue tras de él y le tomo la mano con su característica dulzura que poseía - Horo espero que no cambie nuestra amistad –
- No pasara eso - la miro detenidamente – Mejor me voy es el cumple de Pilika – retiro la mano de ella y empezó a retirarse.
Pasado tres días de ese suceso y ese Usui se encontraba en las canchas con sus amigos, estaban platicando entre ellos a excepción del peli celeste que estaba sólo como espectador, sus compañeros estaban algo preocupados por esa nueva actitud silenciosa y tranquila que mostraba este Horo, Ren tanto sus amigos querían saber que paso en la salida que tuvo con Jun.
- Horokeu – lo llamo Ren.
Horo que estaba entretenido con su emparedado pero no tanto pues volteo a verlo y luego se fijó en sus demás compañeros que tenían esa mirada de saber lo que le sucedida, soltó un suspiro y viendo a la nada soltó a decir – Me declare a tu hermana –hubo un silencio, Ren no dejaba de observarlo, Yoh tenía la boca abierta al igual que este Lyserg, Manta y Hao en cambio Chocolove se mantenía mirándolo.
- Te rechazo ¿verdad? –el joven Tao sabía que su hermana estaba interesada en otro chico por eso ya sabía de ante mano la respuesta de ella, Horo simplemente contesto con "si", - Te veo entero y tranquilo a diferencia de cuando la beso Ryu –
El peli celeste se fue al barandal para ver al horizonte - Yo también pensé que estaría así pero no – cerro los ojos y dejó que el viento le acariciara el rostro - Me siento aliviado de que por fin sabe lo que siento por ella –todos lo miraba incrédulos – A pesar que me rechazara – sonrió al final. – Estoy bien, creo que mejor que bien – con sutil risita y con su habitual sentido de humor – Avanzare y la olvidare – Ren como Yoh y los otros se sentían aliviados que su amigo haya superado ese rechazo tan rápidamente pues como lo veían tan alegre.
Chocolove que era el único que no se engañaba con esas palabras y esa actitud, se atrevió a decir – Amigo…no tengo palabras de como aliviar tu decepción y el dolor en tu corazón… –el moreno fue con él hasta estar frente a frente, la sonrisa y la actitud alegre desaparecieron en segundos para mostraba una cara de dolor que es producto de que estaba sufriendo por dentro hasta el punto que se dejara caer en el hoyo de la depresión -… Por eso sólo te puedo dar este abrazo – Horo acepto ese gesto por parte de él y se pudo derrumbar.
El Usui oculto su rostro en el hombro de su futuro cuñado para que no lo viera llorar su demás compañeros, por fin podía desahogar su dolor por medio de sus lágrimas, cada gota salada le quemaba las mejillas hasta la garganta le quemaba por eso grito frustrado que ha estado guardado durante esos tres largos días, no pudo llorar como quería cuando llego a la casa ese día pues como era el cumple de su hermanita no tenía la intención de arruinar la celebración con sus llantos - Gracias Choco – entre gimoteos dijo ese Usui, a veces agradecía que su cuñado fuera comprensible, suspicaz y sensibles en momentos como estos, no tenía ninguna duda que él es el novio perfecto para su hermanita.
Con su mejor actitud ese moreno - De seguro Jun no estaba en tu destino –
- Tú crees – se separó de su amigo para verlo.
- Claro – Choco le golpeo levemente el hombro de una forma juguetona- Que tal si tu chica de tus sueños está esperándote y tu aquí lamentándote por esa mujer que te rechazo –
Horo se limpió la nariz con el pañuelo que le dio esta Manta -¿Donde podrá estar? –
Hao sabía que si lo hacían sentir a su amigo que le tenían lastima no le podría ayudar a recuperarse es por eso que con su actitud habitual de que "aquí no pasó nada" le empezó hablarle - Que tal si está en la escuela –
- O en tu barrio –Yoh también hacía notar que apoyaba en la pronto recuperación de su amigo.
- Tal vez en un club de stripper -con mucha elegancia hablo ese peli verde, ese comentario logro que Horo soltara una risa pues no se creía que podría decir semejante atrevimiento
- Si quieres te podríamos llevar para que la busques –Manta le guiño el ojo al término.
- No será necesario - se cruzó de brazos - Pero te lo agradezco – con sinceridad se notaba en su tono de voz- A todos se lo agradezco –
Faltaba dos días para el inesperado día se San Valentín en medio del patio se encontraba un grupo de chicas que no paraba de platicar mientras se alimentaban.
- ¿Cómo te la pasaste en tu cumple? –preguntaba esa Tamamura.
- Bien, no me quejo - con cierto aire de no darle importancia al asunto pero no aguanto la risa - La verdad es que fue genial – con una voz que radiaba felicidad - Chocolove me invito a salir de noche, me llevo al parque en donde haríamos un pequeño picnic – Pilika todavía soñaba con ese día en que su novio organizo cada detalle, él cocino la comida y planeo una juego de fuegos artificiales - Fue una velada romántica hasta pensaba que me iba a pedir matrimonio –
- Pero ya te lo propuso – le recordaba esa francesita a su amiga cuando él le pido matrimonio.
- Cierto… pero no me dio anillo entones no cuenta – finalizo con firmeza ella.
- Ya va ser 14 de febrero – Tamao anunciaba con cierta emoción - ¿Has pensado que regalarle a Ren, Jeanne? – se voltio a ver a su amiga.
- No, estoy en eso pero tiene que ser especial – se sobaba el cuello porque tenía un stress por causa de la búsqueda de ese regalo.
- Que le regalo a mi chocolate amargo - como siempre se hacía notar ese joven Usui.- Este año tiene que ser grande, algo que el dinero no pueda comprar –empezaba a divagar la joven.
- Dale un hijo – le proponía esa rubia en tono de broma, sus dos amigas se rieron pero no la peli celeste en cambio rechazaba esa idea.
- Ya lo había pensado pero por ahora no – soltaba descaradamente Pilika - Que les vas a regalar a Yoh, es su primer San Valentín juntos como novios –
- Uf… no lo sé –bufo molesta la rubia pues todavía no sabía que darle y aparte que era muy complicado pues ella quería darle algo único y barato.
- Réglale un chocolate -con alegría por fin anunciaba esa peli plateada - Creo que le hare uno a Ren – vio de reojo de forma de cómplice a esa peli rosa que le dio esa fabulosa idea.
- No es mala idea Jeanne – se puso pensativa para luego recapacitar que ella no sabía nada de hacer chocolate así que rápidamente Anna le rogo a su única amiga que sabía cocinar ese postre - ¿Me ayudas Tamao? –
- Por supuesto – alzo el pulgar.
Pilika que sorbía ruidosamente el líquido de su jugo de naranja para luego mirar misteriosamente a peli rosa - ¿Que le vas a regalar a Lyserg, mi querida Tamamura? –
- Nada – con cierto nerviosismo contesto.
Con una actitud escéptica hablo esta Jeanne – Te hemos visto mucho con Lyserg, aparte que él siempre te anda buscando –
Tamao trago saliva ante ese hecho real, ese ingles últimamente ha estado acompañándola a la casa, llamándola y hasta ha salido con ella los fines de semana -Se nota que él quiere algo contigo – ahora el turno de añadir comentarios al respecto era por parte de Kyoyama.
- Ya basta – grito ella y observo que no sólo sus amigas si no que el resto de los alumnos que estaban en el patio la veían - No me avergüencen- hablo quedamente y regreso a su actitud tranquila.
- Está bien – soltó Jeanne en nombre de sus demás amigas y de ella misma.
Después de quince minutos de silencio la joven Usui se levantó enérgicamente -Se me ocurrió una idea –
- Pilika no hables tan abruptamente –con una mano en el corazón hablo esa francesita que estaba respirando pesado por el susto recibido - ¿Que se te ocurrió? –
- Qué tal si nos organizamos entre nosotras para hacer un gran regalo espectacular a nuestros amores – con unos ojos brillantes que denotaba su ilusión a esa idea.
- Pero cuéntanos tu idea – Pilika le pido con la mano que se acercara esta Anna. -¿Cómo que se te ocurrió esa loca idea? –con cierta molestia decía la rubia.
- Recordé una película – con orgullo decía, se llevaba una mano en forma de puño al pecho – Sera sorprendente –
- Es una locura –
- Ya tengo la canción perfecta – Tamao tanto como Jeanne no paraban de saborear su delicioso almuerzo mientras veía como discutían esas dos - Confíen en mí – Anna no aceptaba esa idea tan absurda y ridícula, Tamao vio a esta Jeanne con cara de confusión pues no sabía de la idea que tenía su amiga - Chicas, ¿quieren que sea inolvidable el regalo? – esas dos chicas asintieron en cambio Anna estaba disgustada.
- Confiaran en ella a pesar de que no saben lo que trama - hablo duramente esa rubia.
Estaban en un dilema esas dos chicas pero sin dudarlo la peli rosa afirmo al igual que la francesa, Anna al ver que estaban de acuerdo también decidió en confiar en Pilika a pesar que no le gustaba ese plan - Amigas les doy mi palabras que sus novios estarán tan encantados como el mío y también Lyserg al saber cuál es el regalo que le daremos – abrazo a sus amigas -Para esta operación necesitaremos ayuda y accesorios -
- Ayuda ¿de quién? – la pequeña peli rosa se soltó del abrazo.
- De más chicas – saco su teléfono portátil esta Pilika para buscar el número de cierta persona - Confíen en mí –
- Ya deja de decir eso - ordenaba Anna, el sonido del timbre anunciaba el de vuelta a clases - Es hora de irnos –
- ¡Todas a la baticueva! –decía con éxtasis esa Usui sus amigas la miraban sin gracia - O al salón ¿Cómo gusten? –
- Ya se te está pegando los malos chiste de tu novio – hablo esa francesita.
- Nos vemos – Anna ya no quería meterse más en ese embrollo sobre la locura de Pilika y por eso se fue.- Esta Pilika y sus locuras – se adentró a su aula asignada, camino entre las banca y noto como su compañero que está enfrente de su banca estaba con los brazos cruzados, mirando la ventana fijamente y que tenía un aspecto pasivo- Hablando de locuras, ¿que tiene este loco ahora? – se sentó, saco un libro, espero los comentarios molesto por parte de ese Usui, espero… y espero pero no llego, cerro el libro para luego darle un sonoro golpe en la cabeza que hizo con los demás alumnos observaran a ese par - Horo, nunca pensé en decir esto pero…- se pasó saliva - ¿Qué tienes? -
Horo se paró de un jalón y miro a su amiga de la infancia, Anna esperaba la reacción salvaje pero no se esperaba lo siguiente - ¿De qué hablas? – se rasco en la zona en donde ella lo golpeo.
Nadie se creía la actitud tranquila de ese chico, Anna lo tomo por la camisa - Pareces muerto –
- Lo estoy… - en forma de susurro decía - Mi corazón ha dejado de amar – Horo se fue a la esquina del salón para luego llorar sonoramente, desde que Chocolove le dio el abrazo no ha parado de sollozar.
Anna le daba un tic nervioso al ver como su amigo y a la vez su mejor contrincante a la hora de discutir se veía tan patéticamente - ¡Cálmate dramático! - ella no era del tipo de amiga que le decía palabras de aliento a su amigo para eso tenía a Tamao, tampoco era del tipo de chica que escuchaba para eso estaba su hermana, ella era del tipo que lo provocaba hasta hacerlo enojar hasta el punto que olvidara su pesar, Anna lo provocaría hasta sacar su carácter de guerrero- Verlo del lado amable, Jun era mucho para ti – claro que la rubia sabia del rechazo.
Ese comentario tan duro y tan malvado provoco en Horo que dejara de llorar y fuera a encarar a su amiga - ¿Mucho para mí?-
- Si – Anna se miraba sus uñas con suma atención - Hasta me sorprende que fueran amigos –
Horo se tallo los ojos y se quitó la mugre de los oídos para escuchar bien lo estaba diciendo esa chica que tenía enfrente, se dio un pellizco y comprobó que su amiga le estaba diciendo esas horribles palabras - ¿Qué clase de amiga eres?, - la rubia lo miro de reojo y no pudo evitar tener una sonrisa al ver que su amigo ya estaba volviendo ser él - En vez que me digas: "ella no te merecía", "ella es una perra sin corazón", "tú eres el mejor hombre del mundo y ella se lo pierde" …- Horo hizo una pausa pues sintió que estaba volviendo a sonreír con cada ocurrencia que decía y que ya no sentía tanta tristeza, ya se sentía él mismo luego observo a esta Anna, ella tenía una sonrisa amigable y de cómplice ahí se dio cuenta que ella lo quería hacer sentir bien, con una sonrisa amplia dijo lo siguiente - O mejor dime "yo te curo las heridas con mi cuerpo en una noche apasionada durante…" -
El joven Usui no logro terminar la frase por porque su querida amiga le aventó el libro al rostro -¿Qué decías? –
Horo se quitó el libro del rosto pues lo tenía incrustado, cuando se lo quito todos sus compañeros notaron que tenía marcado el libro en la cara - Me encanta como me das ánimos – lo dijo con cierto tono sarcástico – Por eso eres mi mejor amiga -
- No merezco tanto halago de tu parte – decir con el mismo tono que su amigo –Me alegro que Jun te rechazara ¡eres un perdedor!– Anna se estaba divirtiendo con esa discusión y estaba segura que su amigo también pues notaba como fingía estar irritado con ella.
- Jajaja, -se reía fingidamente y luego le saco la lengua -Que amiga tengo – se cruzaba de brazos – POBRE DE YOH DE TENER A UNA NOVIA CON TAN POCO SENTIMIENTOS -
- Amigo –Horo se quedó en silencio al ver el cambio de actitud de ella, Anna sabía que era hora de terminar su discusión por eso se puso seria - Ya encontraras a alguien… - todos guardaron silencio hasta la profesora Eliza se detuvo en la puerta al oír como su mejor alumna le hablaba tranquilamente y con cierto cariño a ese peli celeste, Anna tanto como Horo notaron ese silencio y las miradas perplejas de sus compañero y maestra – Pero… pero… yo no soy ese alguien ¿de acuerdo? - titubeaba ella, Horo reía frenéticamente mientras se sentaba en su puesto - Mejor disfruta de tu soltería –la rubia tomo asiento para luego sacar su libro para colocarlo en su pupitre.
- Por fin me hablas como se debe – escucho el susurro de su amigo.
- Ya cállate –le ordenaba, la profesora tomaba asiento, una chica que corría como loca se paró en el umbral.
- ¿Puedo pasar? – preguntaba tímidamente, la mujer se limitó hacer una ademan que pasara - Llegue – vio a sus vecinos del lado derecho los notaba avergonzados - Hola Horo y Anna – ese par saludaron a esa peli negra.
- Ey, Damuko te ves cansada – comentaba amigablemente ese Usui.
Damuko se daba aire con la libreta - Es que me hice una carrera para llegar antes del profesora pero no lo logre – miro al chico con una sonrisa - ¡Fue bárbaro la carrera! – Anna examinaba como platicaban ellos, la rubia vio cierto brillo en los ojos de esa chica.
- Pero valió la pena, no llegaste tan tarde –Horo le alentaba, él cuando estaba con esta Damuko o cuando platicaban, ella siempre le transmitía una tranquilidad y alegría.
- Horo ya no te ves decaído – noto esa ella con suma felicidad porque durante esos tres días ese peli celeste no le había hecho plática y ella extrañaba mucho sus palabras.
- Es que Anna sabe cómo subirme el ánimo - el Usui toco la espalda de su amiga en forma de cómplice, Anna bufo con molestia para luego sonreír brevemente.
- Pero no te acostumbre – la rubia dijo con cierto tono de molesta, Damuko sólo los veía.
- Que le reglare a mi Anna - divagaba este Yoh a la vez que caminaba en forma de circulo adentro de su habitación - Esta sudadera usada..., no, una pizza…no, un disco de Ringo… no – se detuvo y se miró en el espejo - Ya se una foto de mí… no – se aventó a la cama y abrazaba la almohada.
- Mejor regalale un anillo – la voz de su hermano lo hizo saltar y aventarle lo que tenía en manos, Hao que tiene grandes reflejos… no logro esquivarlo.
Yoh recapacito con la propuesta de su hermano - No crees que pensara que me quiero comprometer con ella –
Hao rodo los ojos y movía el pie izquierdo con mucha ansiedad- Pero eso es lo que quieres a futuro con ella ¿o me equivoco? –
- No lo haces – se sonrojo ese gemelo menor al escuchar como su hermano descubrió su deseo más grande que es casarse con su querida Anna - ¡Le comprare una anillo! – Yoh se puso el calzado y la sudadera, saco del armario su caja fuerte y se llevó todos sus ahorros, al terminar se llevó consigo a su hermano arrastras.
Durante el resto de la tarde estuvieron ese par de gemelos en ese centro comercial, fueron de joyería a joyería, Hao estaba harto de la actitud quisquillosa de su hermano que al parecer nada le convencía.
- ¿Cuánto cuesta? – señalo por afuera del mostrador un hermoso anillo que era hecho con oro blanco y un diamante pequeño, cuando la señorita que lo atendía le dio el precio a este Yoh casi le da un mini infarto - ¡Eso cuesta!.. sí es un pequeño anillo y cuesta tanto – exclama sin pudor ese gemelo, Hao se tapaba el rostro con sus manos - ¡Como puede tener ese precio esa pequeña porquería de anillo!-
Hao noto que la señorita intentaba tranquilizar a su familiar - Yoh esta es la última tienda, ya compra algo – le suplicaba Hao pero no era para menos porque llevaban cinco horas en busca del anillo ideal y barato – Llévatelo…es más te ayudo – sacaba la billetera.
- No sé, no me convence… - Yoh se lo mostraba a su hermano, éste examinaba el anillo – No me da ese deseo de dárselo a ella, vamos a otra tienda -
- Ya, Ya, Yoh, por piedad – coloco una pierna al suelo este Hao y mostraba el anillo – ¡Vamos, Yoh, acepta este anillo! – grito a todo pulmón, toda la clientela los miraba con cierta extrañes y desaprobatoriamente.
- Nunca pensé ver una propuesta de matrimonio – ese comentario lo escucharon ese par de gemelos, Hao se levantó y dejo el anillo en el mostrados, Yoh fue el primero en salir del local.
- No somos parejas, somos HERMANOS – remarco Hao antes de salir y fue alcanzar a su hermano – ¿Y ahora? –
- A otro local -
- Yoh nada te ha convencido y todo por los costos – cruzaba los brazos atrás de la cabeza – Creo que deberías reglarle un anillo de plástico, te sale más barato – decía socarronamente ese gemelo, Yoh se paró en seco, Hao tenía un presentimiento que su hermano si estaba tomando en serio su broma.
Después de 15 minutos…
- Yo y mi boca – se regañaba ese Asakura mayor, veía de reojo como su hermano observaba el accesorio.
- Se ve genial – Yoh lo alzaba ese anillo de color de negro y que tenía unas letras en japonés que decía: "te amo".
Hao soltó - Era mejor que le compraras uno de plata –
El gemelo menor dejo de escuchar a su hermano para ver a cierta persona -Mira es Ren -
Ese par de hermanos fueron con ese Tao que estaba saliendo de esa tienda de antigüedades - ¿Que hay, chino? -
- Aquí comprando – alzo su bolsa de papel.
- ¿Qué le compraste a…? -
- Que te importa, Yoh - muy agresivamente hablo él, pero luego su egocentrismo hizo que hablara – A Jeanne le voy a regalar… algo fabuloso, algo hermoso, algo… que sus amigas envidien – el chino echaba flores al regalo que tenía - Como yo soy egocéntrico y a ella le gusta verme – Hao rodo los ojos - Le reglare un pintura de mí – Ren esperaba aplausos o palabras de envidias.
- Pero mira como es el destino… siempre reuniéndonos – ese trío notaron a los recién llegados.
- Hola Lyserg, Choco – saludaba este Yoh a sus cuates - No me digan que vienen a comprar regalos a sus novias –
- Pues no te digo – de forma juguetona contestaba ese moreno. – Mire cada uno de nosotros tenemos novia… bueno a excepción de Hao y Lyserg -
- Gracias por recordármelo – Hao se sentó y empezó a realizar círculos en el piso - No tengo novia, nadie me quiere –
Lyserg le dio leves palmadas en la espalda - Pero tienes admiradoras-
- Es verdad, gracias por recordármelo –se levantó con más energía y con una sonrisa positiva.
- ¿Qué le compraste a Tamao? –indago ese gemelo mayor.
El inglés empezó abrir la bolsa - Le compre…- se detuvo y cerro el obsequio - ¿Quién dice que le compre algo a ella? – con una risa nerviosa.
- Tú…ahora - explico ese Tao - Ya te le vas a declarar –
- Este… yo…- empezó a titubeara ese joven.
Chocolove abrazo a ese peli verde - Ya déjenlo de molestarlo y mejor pregúntame ¿Qué le voy a dar a mi novia? –
- ¿Qué le vas a dar? –lanzo este Hao.
Se puso lo más serio que podía y dijo - Mi amor junto con un chicle masticado –
- Que asquerosamente regalo tan original le vas a dar – comentaba Yoh sonrientemente.
Choco que era el único que se reía por su ocurrencia - Es broma le daré un espectáculo de mis mejores chistes –
Hao tosió notoriamente - ¿Sabes qué?, mejor darle el chicle es lo más saludable – esa palabras lograron quebrantar al pobre moreno.
En un garaje se estaba dando un ensayo espectacular…
- No chicas, con más ritmo – exigía esa peli celeste que dejaba a un lado su bajo eléctrico.
- Es que falta tener un buen baterista ¡no te ofendas, Matilde! –explicaba esa rubia, la peli roja no se sintió ofendida, la rubia posaba sus manos en la guitarra eléctrica – Si no lo tenemos no lograremos sacar la canción -
- ¿A quién? ¿Quién es un buen baterista? –caminaba esa Usui tan concentradamente, Jeanne dejo su guitarra para luego estirar su espalda, Tamao se daba masaje en sus manos cansadas de tanto tocar el teclado. - ¿Quién podrá ayudarnos? -
- Ya dejen de hacer escandalo –ordenaba este Horo con una mirada de pocos amigos.
- Horo – se le prendió el foco, su hermano ha tenido lecciones de batería y era muy bueno - Hermano nos ayudas – con su mejor voz tierna y sus ojos suplicantes.
- ¿En qué? –Pilika lo tomo del brazo para ingresarlo hasta llegar en medio del garaje.
- Es que estamos preparando un espectáculo a nuestro novios – le platico su hermanita.
- Van a cantarles – Horo no podía maginase a ellas cantar.
- Si –
- ¿En dónde? –
- En la escuela –
- Olvídenlo – se iba a ir pero su hermana lo retuvo - Van a pensar que soy marica cuando me vean tocar a lado de chicas –
- Horo como siempre te equivocas – Anna tenía que convencerlo pues conocía el talento que tenía su amigo, pues ambos practicaban y tomaron clases en la misma escuela de música - Las chicas van a idolatrarte en cambio los chicos te envidiaran –
- Lo dices en serio –
- Por supuesto – se cruzó de brazos
se mordió el labio y trono los dedos - Cuente conmigo –
- Matilde ve a lado de Marion y Damuko, serás coristas – le ordenaba esa Usui –Chicas nuevamente gracias por ayudarnos –
Ese grupo durante esos tres días, ensayaron arduamente, entre descansos, desde que salían de la escuela se iban a la casa de Pilika y terminaban la practica hasta el anoche, durante ese tiempo las chicas no estuvieron a lado de sus novios.
Durante ese convivio, Anna tanto Jeanne, Pilika y Tamao se dieron cuenta como esta Damuko y Horo congeniaban, se veían alegres y como si ya tuvieran años de conocerse, la rubia sospechaba que esa peli negra sentía algo por su amigo y por eso una vez platico con Marion y Matilde que son muy amigas de Damuko.
- ¿Qué Damuko está enamorada de…? – Pilika no daba crédito de lo que escuchaba por parte de esa rubia, ese grupo bellas jovencita aprovechaba la ausencia de cierto hombre y cierta pelinegra para platicar ampliamente.
- Le gusta tu hermano hasta creo que está enamorada – Anna deducía ante el hecho verídico- ¿Por qué no me di cuenta antes?, ahí estaban las a señales – se dio un leve golpe en la frente.
- ¿Cuáles señales? – cuestionaba esa francesita.
- Es que cada vez que golpeaba a Horo o discutía con él, ella no tardaba en salir a defenderlo o a veces curarlo así fue por un tiempo pero después ella se alejó de él –
Tamao suspiro lentamente - Te puedo apostar que ella sabía sobre los sentimientos de Horo que tenía sobre Jun –
- No se interpuso, eso habla bien de ella – decía la dueña de esa casa.
- Es algo de admirar – hablo orgullosa esta Matilde sobre su querida Damuko.
Pilika doblo la botella de agua para luego arrogarla a la pared - No dejare que ella este con él –
Rodo los ojos esa Kyoyama- Así que eres también eres una hermana celosa –
- Si ¿y qué? – miro a cada integrante de la banda –Pero no se confundan con el sentimiento de odio – esas palabras iban dirigidas a las amigas de Damuko - Al contrario Damuko me cae muy bien –
- Resumiendo esta platica – hablaba por primera vez esta Marion - Entonces apoyaran a nuestra amiga Damuko –
- Sí – tomo la palabra esta Tamao.
Era el segundo día antes del 14 de febrero, era día de deporte para el grupo en donde iba esta Anna junto con Damuko y Horo, estaban en el patio trasero, ese día practicarían atletismo, el profesor Kalim les pidió que dieran unas 10 vueltas al patio después de unos quince minutos de calentamiento practicaron las carreras de relevos.
Después de media hora el grupo se fueron a los vestidores para darse una ducha y cambiarse de ropa, en los vestidores femeninos había una linda rubia que aprovecharía esos minutos para platicar con su compañera e integrante de la banda.
- Damuko –
- ¿Qué sucede, Anna? –preguntaba la pelinegra mientras se colocaba su blusa blanca y se empezaba abotonarla.
Se recargo en un casillero, Anna al contrario de sus compañeras ya estaba con su uniforme puesto - Sé que te gusta Horo –
- ¿Cómo tú lo…? –
- Hay que evitar esa pregunta – la rubia se cepillaba el cabello húmedo - Y mejor dime ¿piensas decírselo? –
- Por ahora no – soltó la chica – Aparte está saliendo de una decepción amorosa sería demasiado pronto –
- Atrévete –
- Es fácil proponerlo… yo no soy como tus amigas – con una mirada tímida -No soy tan atrevida hasta creo que soy más tímida que Tamao –
- Tú solamente ¡Hazlo! – le ordeno, esa acción hizo que todas sus compañeras las viera, Anna se colocó un mecho de cabello atrás de la oreja - Todas te apoyamos -
- Pero no soportaría ser rechazada –
- Escucha bien, él se atrevió a confesárselo a Jun aun a pesar de saber que había la posibilidad del rechazado – en tono serio le hablaba - Quieres quedarte con la duda del que hubiera pasado si se lo hubiera dicho – Anna le lanzo a las chismosa de sus demás compañera una mirada asesina - Es mejor haber fracasado que nunca haberlo intentado -
Damuko con todo el temor había tomado una decisión y era – Te hare caso – Anna se limitó a sonreír y le comenzó a platicar el plan que tenían para ella sobre Horo también le indico que todas las integrantes de la banda la ayudarían a pesar de que Pilika estuvieran encontrar pero eso era otra historia.
El día llego… el día que las parejas tan enamoradas y acarameladas esperaban con mucho emoción el famoso 14 de Febrero, en ese día en especial todos las chicas japonesas regalaban al chico que le gustaba un chocolate, se podía sentir el ambiente romántico en cada escuela de distintas etapas de escolaridad.
En medio del patio en donde se realizaban las ceremonias se encontraba los alumnos disfrutando del descanso, algunas parejas aprovechaban en darse sus respectivos regalos.
- Toma Tamao – un tímido Lyserg le entrego una caja bien envuelta, la chica emocionada la abrió y lo que encontró fue un lindo oso de peluche de color café y que tenía entre manos un corazón rojo que tenía escrito: "i love you".
- Gracias – ella tomo valor y le dio un beso en la mejilla, el chico desvió su cara sonrojada
A cierta distancia había un par de cabellera celeste que veían con cierta ternura a su par de amigos - Horo ¿Qué piensas de Damuko? –
- A qué viene esa pregunta, Hermana –
- Sólo contesta – le ordeno con cierto fastidio.
- Es agradable y es muy linda –
Pilika miro atentamente a su hermano, él por su parte se sintió cohibido ante esos ojos – Hablando hipotéticamente, si ella te pidiera salir ¿aceptarías? –
- Yo… pues… -Horo no había pensado en esa posibilidad pues apenas estaba saliendo de un mal sabor de boca, dejo a un lado ese pensamiento y se enfocó en Damuko, ella era muy amable con él, tierna, simpática y sobre todo buena persona – Aceptaría claro hablando hipotéticamente –
- Entonces ¿ya olvidaste a Jun tan fácilmente? – no pudo preguntar indignada pues esa peli verde era su amiga.
- No – agito las manos - Pero tengo que avanzar –
- ¡Que!… ¿ves a Damuko como tu plato de segunda mesa? –
- Pilika, por supuesto que NO – ya se estaba exasperando – Mejor hay que prepararnos – él ya no quería discutir ese tema pues la verdad estaba confundido con ese nuevo sentimiento que le estaba surgiendo entorno a esta Damuko.
- Pero… que bonito y tierno regalo, Yoh – miraba con disimulo el anillo – De verdad no debiste – remarco esas palabras.
- Por supuesto que debía – abrazo a su novia – Soy tu novio – le dio un beso en los labios - ¿Te gusto? –
- Ah… no tengo palabras – se llevaba una manos a la frente – Me dejo sin palabras tu regalo tan original –
- ¿Alguien ha visto a mi Pilika? - interrumpía ese moreno a esa pareja – PILIKA, AMOR ¿Dónde ESTAS? –
- Ya aparecerá – Jeanne trataba de tranquilizar a ese chico, Ren se acercaba a las espaldas de su novia, traía cargando un cuadro rectangular, la chica sintió como le taparon los ojo.
- ¿Quién soy? – con voz más grave de lo normal pregunto.
- Dios mío, eres… - la francesita comenzó a dar saltitos – Eres mi stripper particular que solicite hace dos meses - la risita de ese peli verde fue acompañada por sus demás amigos.
- Ay prima, tu siempre tan inconsciente en lo que dices- ella soltó una maldición en francés.
Ren retiro su mano para ver a su novio - ¿Solicitaste un stripper? – el chinito no lograba creerlo.
- Es broma…- decía con una sonrisa que denotaba algo de nerviosismo - Sabia que eras tú - al mirar a su novio sabía que no le creía – Tu presencia tan imponente, tan varonil, tu aroma… fueron lo que me indicaban que era mi guapo novio – esa palabras hicieron que el ego de Ren creciera mucho.
- Si es así, ten el regalo – le extendió su regalo.
Soltó un suspiro y empezó a descubrir el obsequio al verlo por completo - Ren…Ren, que esplendida pintura – se forzó a sonreír - De ti mismo –
- Te gusto, lo sabía – inflaba el pecho ese chinito, Jeanne no dejaba de admirar esa pintura en donde mostraba a su novio con un traje chino, con los brazos cruzados, una mirada penetrante hasta el punto amenazadora, el paisaje tras de él había una mansión y el brillo del atardecer.
- Ren, querido – dejo a un lado la pintura para tomar el rostro de su novio - ¿Por qué me das una pintura de ti?, si tengo fotos tuyas –
- Es para que me veas en grande e imponente – coloco las manos a la cintura y con mirada dura - Como yo lo soy –
- Qué lindo regalo – dijo con sarcasmo este Hao. – Te envidio mucho, Jeanne –
- Cierra la boca – le susurro amenazadoramente.
Anna se acercaba a su amiga y le hablo cerca del oído - Ves, te dije que existe el karma a la hora que mientes – Jeanne asentía una y otra vez.
- PILIKA –
- ¿A quién le toca callar a Chocolove? –
- Creo que a Horo – le contestaba Lyserg a Hao – Por cierto ¿Dónde está? –
- De seguro esta con su hermana y…– entrecerraba los ojos ese gemelo mayor – Son unos pervertidos – al moreno casi se va de espalda con semejante imaginación de Hao.
- No digas estupideces, hermano - Yoh se arregló sus audífonos - Es como si comentaran que tú y yo tenemos algo más que amor fraternal – lo dijo con una tranquilidad.
- NO LO DIGAS NI DE BROMA - Hao zangoloteaba a su hermano.
- ¡Ya basta de idioteces! – hablaba un ansioso y enojado Choco que todavía no deslumbraba a su amor - ¿Dónde está mi Pilika? –
- ¡Aquí estoy! – grito desde el escenario la peli celeste, todos los que estaban presente en el patio se dieron cuenta que en el escenario de ceremonias había una batería, guitarras, un bajo, dos tres micrófonos y un teclado - Chicas, ya vengan – Horo se quedó de brazos cruzados ante esa petición – Y hermano -
- ¿Ahora? – Tamao no se sentía segura.
Pilika se dio un masaje en la garganta, bebió poco agua para realizar gárgaras, una vez se tomó el agua empezó su calentamiento vocal, una vez lista reviso el micrófono - Probando… UNO…DOS… TRES- se hacía eco en la escuela y había un ruido estático - ¿Se escucha? –
- Si –gritaron todos algo irritados.
La Usui hizo ademanes con las manos indicando que se callara su público -Compañeros y compañeras de esta institución… - hizo una pausa y como si fuera un político en plena campaña y comenzó su discurso- HOY… HOY… les ofreceremos un lindo espectáculo – alzo los brazos - Que es nuestro regalo para nuestros novios y seres queridos –
Anna que se estaba colocando su guitarra y comenzar a afinarla se acercó a Jeanne para comentarle - Creo que piensa que está en una campaña electoral –
Ella seguía con su discurso a pesar que ya se estaba desviando del tema – Yo le prometo dulces para ustedes…Alumnas y Alumnos, profesores y profesoras… niños y niñas, gatos y gatas, perros y per… – Jeanne a acerco a Pilika para decirle de una forma tan sutil.
- ¿Ya puedes terminar? – la hermana de Horo sólo sonrió, cada chica estaban en su puesto, Pilika voz principal y toca el bajo, Anna en la guitarra principal y segunda voz, Jeanne segunda guitarra, Tamao teclado, Horo baterista, Damuko, Matilde y Marion coros.
- Chicas, a tocar –ordeno Anna, Horo dio unos pequeños golpes entre sus baquetas y para luego tocar los platillos, el sonido del bajo se escuchó, las guitarras tocaban al mismo tiempo, Pilika espero unos segundo para comenzar a cantar 'I LOVE YOU BABY' de Gloria Gaynor en versión de rock
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off of you.
You'd be like heaven to touch.
I wanna hold you so much.
At long last love has arrived.
And I thank God I'm alive.
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off of you.
Pardon the way that I stare.
There's nothing else to compare.
The thought of you leaves me weak.
There are no words left to speak.
But if you feel like I feel.
then let me know that it's real.
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off of you.
I love you baby, and if it's quite all right,
I need you baby to warm my lonely night.
I love you baby.
Trust in me when I say:
I love you baby, don't let me down, I pray.
I love you baby, now that I found you. Stay.
And let me love you, baby. Let me love you ...
You're just too good to be true.
Can't take my eyes off you […]
Una vez que terminaron de cantar el público se quedó en silencio para luego aplaudir arduamente, estaban vitoreando a cada chica y claro a este Horo por parte de las jovencita y uno que otro compañero, les lanzaron flores y carta de amor que escribieron rápidamente en donde ponían nombre y número telefónico.
Para los que era dirigido ese regalo tan espectacular estaban sin el habla, Horo caminaba como si fuera el dueño de la escuela junto con sus amigas, ellos se acercaron a su grupo de amigos - Que lindo regalo –Yoh fue el primero en decir esas palabras a su novia - Me conmovió - abrazo a su pareja - Hasta siento pena de haberte dado ese anillo de plástico – se rio levemente.
- Yoh… cierra la boca – le dio un par de besos en los labios, Anna se alejó de su novio para ir con Pilika quien cargaba una mochila, Yoh noto como la hermana de su amigo le daba una caja a su linda rubia - Y toma –
Lo agarro para luego desenvolverla, era una caja de cd pero a la hora de abrirla se dio cuenta de que - Un chocolate – el chico estaba muy feliz de recibir ese dulce, le dio un largo beso a esta Anna. - ¿Tú lo hiciste? -
- Sí – con leve sonrojo dijo ella, en esos momentos Anna se sentía tímida por esa mirada tan cálida que le daba su novio - Le pedí ayuda a Tamao – Yoh abrazo hasta el punto de asfixiarla, era el primer regalo físico hecho por su Anna.
No muy lejos de la escena de la anterior pareja se encontraba un chinito que no paraba de ver como su novia se acercaba - ¿Qué tal, Ren?, ¿te gusto? –
- No estuvo mal – con cierto toque de arrogancia combinado con un desinterés, Jeanne no se podía creer lo que escuchaba, estaba indignada, Ren noto que su novia no le cayó nada bien su comentario y como buen novio la tomo entre sus brazos para susúrrale en el oído – Me gusto – Jeanne giro su rostro bruscamente - Es un digno regalo para mí – Ren la tomo de la barbilla para luego juntar los labios, al principio Jeanne se resistía pero al final cedió.
- Eres un maldito – dijo un vez terminado el beso.
- Gracias chicas – la Usui se despedía de Matilde y Marion que estaban siendo asediadas por los chicos solteros de la escuela.
- No gracia a ti Pilika – decía esa peli roja - Pues como veras los chicos nos aclaman – una vez dicho eso ese par de chicas se fueron atender a sus fans.
Chocolove encerró a sus amada entres su brazos, le dio un beso a la mejilla - Pilika yo no sabía que tenías una voz tan angelical –
- Te gusto, amor –
- Claro, mi vida - esa chica estaba más que feliz por esas palabras, Chocolove le extendió una boleto - Toma –
- ¿Un vale? –
- Si, vas a tener un show con mis exclusivos chistes – con mucho orgullo decía ese moreno.
- Es fabuloso… - ella no sabía que palabras decir, les gusta el lado comediante de su novio por eso no se esperaba ese tipo de regalo - Cuéntame un chiste –
- No –
- Que malo eres – Hao que fue testigo que como su amigo le dio el vale a Pilika se dio cuenta que a su amiga le encanto ese regalo.
- Te veías genial Tamao en el escenario –
- No te creo – la chica no paraba de juguetear con su falda - Es mi regalo para ti – Lyserg ancho su sonrisa pues ella toco para él, era un gran detalle - Junto con esto – le dio una caja en forma de corazón.
- Ay Tamao – el inglés la abrazo - No sabes cuándo te quiero –
Lyserg tenía la boca abierta al igual que ella - Mmm… ¿me quieres? –
El chico se aclaró la garganta y para que no le fallara la voz en ese momento - Si…- abrió la caja y se encontró con bombones de chocolate y comenzó a mordisquear uno - ¡Que rico chocolate! –
- Los hice con todo mi amor – la peli rosa no le importo decir esas palabra pues él fue el primero en decir que la quería.
- Al parecer los novios de tus amigas les gusto – Damuko miraba a cada pareja.- Y creo no solo ellos – observo a las parejas que estaban en el patio que se veían muy enamorados.
- Así es Damuko – Horo jugaba con las baquetas entre los dedos- Sabes, mi hermana me planteo una hipótesis que si tú me llegaras a invitar a salir ¿qué respondería? –
La chica con una actitud tranquila - Y que le contestaste –
Dejo de jugar con sus baquetas y las tomo fuertemente entre su manos, giro a ver a su acompañante y con una actitud serena - Yo gustosamente aceptaría – le sonrió al final - ¿Me invitaras o no? - Damuko quería invitarlo pero el sonido de su voz se atoro en la garganta, Horo la miraba atentamente con preocupación pues parecía que la chica estaba peleándose internamente pero al final tomo una decisión, Horo espero la voz de esa chica pero la interrupción de ese enano arruino su momento.
- ¡Ahí están mis estrellas! – anunciaba este Manta que tenía puesto unos lentes negros.
- ¿Qué quieres, primo?– con su actitud soberbia decía esta Anna.
- Déjeme ser su manager – junto las manos - Va hacer una grandes estrellas –
- Yo prefiero ser princesa – respondía esta Pilika que no dejaba de agarrar la mano de ese moreno, su grupo de amigos todavía no podían estar acostumbrados a cada idea de esa Usui - No me importa que me miren así ¡yo quiero ser una princesa! -
- ¡Yo quiero ser tu príncipe! –
- Hao –regaño ese moreno a su amigo.
- Es broma, Chocolove – lo calmaba con las manos.
- Príncipe, ¿tu, Hao?... - se cruzaba de brazos- Yo sería más adecuado para ser príncipe –
- Que arrogante amigo eres Ren –con su habitual tranquilidad hablo ese gemelo menor. – Anna… para mi tu eres mi princesa – con una voz tan melosa habló.
- ¿Qué mierda dices, Yoh? – Horo hablo altaneramente – Anna sería más una bruja que una princesa – esa palabras tenían consecuencia un certero golpe que le propino esa chica que fue insultada.
- Príncipes y princesas… que tipo de conversaciones tienen ellos - pensaba Damuko, era testigo de cómo ese grupo de chicos tenia extrañas conversaciones y de cómo Manta agarraba a su prima con la ayuda de Yoh, Pilika trataba de hacer reaccionar a Horo y de cómo Ren fue a llenar una cubeta para luego vaciarla a su inconsciente amigo, Damuko se quedó meditando las palabras "princesa y príncipe", cualquier niña tuvo solamente una vez un sueño de ser parte de la realeza- Si fuéramos…Si fuéramos príncipes y princesas… - y la imaginacion empezo a volar...
...En un reino muy, muy pero rete muy lejano se realizaba una reunión de príncipes que fueron traídos de distintos reinos, había príncipes de diferentes edades y nacionalidades, en esa especie de congregación hubo comida, diversión y entrenamiento, ahora todos se encontraba en la sala real en la espera del rey de ese reinado .
- Mira mi espadota, Ren – le enseñaba el utensilio ese joven príncipe, lo meneaba en el aire.
- Esta pequeña – comento cortantemente el chico que vestía con ropa elegante de su país de origen, un camisón dorado que es tan largo que le llegaba a la altura de la rodillas, unos pantalones holgado de color negro, una cinturón de tela color negro, unos zapatos tradicionales de color dorados y trae en la mano derecha su lanza dorada, este chico venia del reino del rayo y es el príncipe Tao Ren
Del reino de la nieve su representante era Horokeu Usui - Envidioso – Horo le colocaba la funda a la espada, bebió un poco del vino que traía en la mano izquierda.
- ¿Sabes para que estamos citados aquí, Yoh? – pregunto el joven ingles que portaba pantalones azules, un saco blanco con botones dorados, unos zapatos negro bien pulidos y en la cintura su fiel espada.
Se encogió de hombros el aludido y se desordeno el cabello - No lo sé, mi papá me ordeno que viniera a esta reunión – Yoh vestía un kimono elegante de un color oscuro que se combinaba con el color vino y sus respectivas tobilleras junto con su calzado tipo chancleta, el castaño era el futuro rey del reino de la tierra.
- Los padres sólo dan problemas como quisiera que nos dejaran en paz ¿estás conmigo mi querido Mic? – decía este Chocolove que estaba acariciando a su fiel mascota , este dulce y dócil animal era un jaguar, el moreno llevaba un abrigo de África en la mitad inferior de su cuerpo, una camisa abierta de color blanco, un collar de diamantes azul, unas botas y pantalones de color café, Chocolove Mcdonnell es el sucesor del reino de la selva.
- Cálmate, Chocolove – le pedía ese guapo inglés, este último príncipe es Lyserg Dithel príncipe del reino fuego.
Enfrente de esa congregación de príncipes se encontraba el responsable, era un hombre alto, rubio, de ojos azules, piel blanca, portaba una corona dorada, en cada dedo tenia anillos de oro, portaba unas botas negras, una camisa de manga larga color negro que estaba debajo de esa camisola grande de color rojo y que tenía un escudo de dragón en color dorado, pantalones café claro y una capa de color rojo, este hombre se levantó de su asiento real - Bienvenidos al reino Apache… no de los triciclos… - aclaro - En esta ocasión he tenido que reunirlos con el motivo de saber quién de ustedes príncipes citados será el valiente que rescatara a mi más preciado tesoro – cada hombre joven y ni tan joven se vieron entre sí.
- ¿Habla de su riqueza? – hablo fuerte este Horo, a cada hombre se le ilumino la cara al oír eso.
- No hablo de mi hija – dijo con suma felicidad el rey Fausto.
- ¡Pues explique bien! – giro ese Usui a la vez que se cruzaba de brazos, los murmureos se escuchaban fuertemente, cada hombre en esa sala sabia sobre el problema que tenía Fausto al respecto del rescate de su hija, decían las mala lenguas que es muy arriesgado ir a rescatarla.
- En eso ando, que bruto…- Fausto se llevó ambas manos a la cara para controlarse - Como voy diciendo ¿Quién quiere rescatarla? – el silencio se hizo presente, Yoh y sus amigo estaban meditando en diferentes cosas como: "que comeré llegando a mi reino", "que fue primero el huevo o la gallina", "sobre la mortalidad de cangrejo" y entre otros pensamientos filosóficos – Lo vamos a poner fácil me tapare los ojos para que así les doy la libertad que dé un paso al frente el que desea ir al rescate a mi hija –Fausto se tapó los ojos cada hombre aprovecho ese momento para irse de la sala, el rey comenzó a contar – A la 1… a las...2 a las… 3 – se descubrió el rostro, se alegró al ver que había cinco príncipes que irían a rescatar a su hija… aunque estaba decepcionado de lo débil que se veían – Usted irán, que valientes son – saco un pañuelo y se secó esa pequeña lagrima.
- ¿Qué dice? – Yoh giro de un lado a otro - ¿Y dónde carajos están los demás? –
- Que importa los demás – Fausto tomo por los hombros a ese castaño – Ustedes son los mejores o mejor dicho lo menos peor – el rey llevo a sus valientes rescatadores al comedor real, cada príncipe se sentó alrededor de esa enorme mesa, comieron y bebieron , una vez terminado cada quien su vino el rey les dijo – Me alegra tanto que vayan chicos -
Se aclaró la garganta este Choco para luego decir - Primero díganos ¿Por qué no va usted?-
- Tengo asuntos más importantes –
- Más que su hija… que buen papá – la última frase lo dijo con mucho sarcasmo el joven Tao.
Ignoro ese comentario el rey para defenderse - Mi hija fue confinada en un castillo a la edad de 5 años ahora a sus dieciséis años tiene la edad para ser rescatada y casarse –
- Esto está loco – opinaba ese Usui -¿Usted dejo encerrada a su hija?... si es verdad que poca madre tiene-
- Ya no tengo –Fausto se deprimió al recordar al muerte su madre cuando él era muy pequeño.
Ren se levantó del asiente - Yo no voy a realizar un viaje por eso – se colocó la lanza nuevamente a la espalda y comenzó a caminar a la salida de ese gran comedor – Gracias por la comida y la agradable estancia pero yo ya me retiro -
- Yo igual – Horo se apresuró en beber la copa de vino y corrió al lado de su amigo Ren.
Fausto fue hasta la entrada del comedor - ¡No se vayan! – suplicaba ese rey al ver como se iban Chocolove junto con su mascota y Lyserg - Sabia que esto pasaría – arrodillado y al borde de las lágrimas, al momento de levantarse se dio cuenta que quedaba un solo príncipe, -Yoh ¿tú me ayudaras verdad?- estaba a la espalda del chico
- Si – si mucho entusiasmo decía él - Ya que mi padre es su amigo – movía la copa.
- Me alegra ori eso- se sentó nuevamente el rey.
- Qué bueno que se alegra pues yo no –el castaño miro con mucha indignación al hombre rubio - Amenazo a mi papá que si me negaba a su petición, usted desataría una guerra encontrar de nosotros-
- Yoh, crees que soy un bárbaro y manipulador –
- De hecho si lo creo –sin mucha delicadeza dijo.
- Para que veas que no soy así, si logras rescatar a mi hija todo mi reino será tuyo – hablo con mucha convicción el señor -Bueno, después que se casen –
- Yo no me quiero casar - exploto el joven al oír casamiento, el chico no era de la idea casarse y mucho menos con una desconocida pero recordó las otras palabras que más le gusto oír - Espera me dará su reino-
- Así es –
- ¡¿Dara el reino si rescatamos a su hija?! – la exaltación de ese moreno que regresaba por su garras de acero que dejo en la mesa hizo que ese chico castaño y rey lo viera - Lo hubiera dicho antes – se apresuró a tomar asiento otra vez.
- Porque siempre los padres dicen a último momento las recompensas verdaderas –al parecer también había escuchado este Horo esa propuesta.
- Hablo de casamiento – ahora hacia acto de presencia el joven ingles que al parecer le encanta la idea de casarse - Yo me quiero casar con su hija –
- ¡Riqueza! – el peli celeste ya se imaginaba en nadar en doblones de oro.
- Codicioso – la voz ruda y profunda de Ren no alegro mucho a ese Usui.
- ¿Y tú no? – Horo hizo que su recién amigo se sonrojara ante ese comentario tan bien fundamentado.
- Oigan ustedes desertaron antes de oír la propuesta así que no entran al juego –hablo rápidamente este Yoh, no quería tener contenientes.
Fausto coloco una mano en el hombro de ese castaño príncipe para tranquilizarlo -Yoh, no te exalte – el chico lo miro - Se interesaron ¿verdad?, se me ocurrió una idea – entrelazo las manos - El primero en rescatarla y traerla al reino será el afortunado en ser rey una vez que se case con mi hija –
- No puedes hacer eso, Fausto-
- Yoh - le regalos una suaves palmadas al hombro - Es mi reino y por consecuencia mis reglas – los cinco chicos aceptaron.
Horo que al parecer ya comenzaba a planear una estrategia pero antes tenía quería saber algo - Aunque sea díganos si es hermosa o es pariente de la esposa de Sherek –
- Es hermosa –
- Ya saben lo que dicen de los padres sobre sus hijas – comentaba este Choco que subió los pies a la mesa y paso los brazos a la nuca - Ellos siempre las ven hermosas-
- En fin, denos la indicaciones para ir a rescatar a la fortuna…diga a su hija – hablo este Ren.
El fuego que alumbraba esa sala de aspecto medieval bajaron su brillo, el señor Fausto saco como de arte de magia un control remoto, en la pared del lado derecho salió una pantalla blanca - Oye como salieron esa pantalla de proyección y sobre todo como hay energía ¿si estamos en la edad media? – cuestionaba este Horo a ese joven inglés.
- De seguro el mago merlín está detrás de todo esto – contestaba el chico peli verde, el chico Usui se creyó esa explicación.
Apretó un botón y apareció en la pantalla una imagen de una jovencita rubia con un vestido dorado con encaje - Como verán ella es mi hija…Anna –
- Wow, es linda –expreso quedamente ese moreno.
Ella está en ese castillo que está rodeado de un lago de cocodrilos mutantes - ahora había una imagen de un castillo tipo gótico, con gárgolas, con cuatros torres, había una puente, el castillo tenía alrededor un río - Y tiene dos grandes guardias tipo trolls – a los lados de la puerta de la única entrada se encontraba unos enormes hombres de piel verde y al parecer era gruesa, en las manos tenía una hacha.
- Eso sí que es seguridad – comento con sarcasmo Yoh.
- Van a tener que travesar el mar, el bosque, desierto y selva hasta llegar a ese castillo- al decir eso en una foto se notaba cada paisaje.
- Eso es pesado, tardaremos meses o inclusos años – decía en tono pesimista ese inglés - ¿Porque no envío a alguien hace años? –
- Lo hice pero nunca regresaron – Fausto hablo una vez que apago la pantalla y el fuego volviera a la misma densidad que tenía -También le envié a su doncella para que le haga compañía –
- Ustedes si se gana el título del papá del año – hablo Ren junto con una sonrisa falsa.
- Gracias su elogio, príncipe Ren –
- ¡Sarcasmo! – le indico que no era un alago.
- Ah entonces… Gracias, príncipe sarcasmo – Horo se rio, el chinito se llevó una mano a la frente, Fausto dio un fuerte aplauso - En fin, todavía no termino tiene que tráela dentro de tres días y para así realizar la boda antes que el brujo se entere de este plan –
- Br…Brujo, tres días ¡esta demente! –Chocolove le grito al gobernador de ese reino.
- Ya, ya, es hora de que partan a su muerte – los cinco príncipes vieron con odio al rey, Fausto se llevó una mano a la boca y luego corrigió - ¡No!...Digo a su aventura -
En el castillo pero para ser más exacto en cierta habitación de una frágil, tierna, y paciente jovencita que se encontraba leyendo una revista de moda mientras esperaba la llegada de su príncipe y su amiga que venían a visitarla pues era noche de pi jamada real, cada princesa le tocaba realizar aunque sea una vez al año, a ahora le tocaba a la princesa Anna Kyoyama.
- Ya quiero irme de aquí – grito exhausta esa rubia una vez que tiro la revista.
Su fiel acompañante que entraba a la habitación dejo en la cómoda la bandeja en donde trae el té unas galletitas recién sacadas del horno, levanto la revista que tiro - No desesperes, princesa Anna –
La chica se levantó de la cama para ir a la ventana, se recargo y miro fijamente al horizonte- Es que llevo once años aquí, lo peor es que ni mis padres me visitan nada más manda mensajeros que llegan medios muertos –
- Van a llegar tus amigas en la tarde –
- Eso si llegan todas… -comentó seriamente, era consciente de lo difícil que es el camino a este castillo y de cómo han muerto muchos de sus empleados - Eso que mi castillo es difícil de entrar –
- Llegaran –
- Tu siempre tan segura, Tamao – le regalo una sonrisa a su fiel doncella.
En una cueva sucia y oscura, hasta el fondo se encontraba un hombre con una capucha negra que le cubría el rostro, estaba moviendo un gran cucharon de madera en ese caldero, bebió un poco de su preparación – Le hace falta un poco de canela – agrego ese ingrediente y continuo moviendo el cucharon para luego otra vez probar – Soy genial… mi pócima esta perfecta –
- ¿Pócima?, creí que estaba haciendo chocolate - hablo uno de sus files sirviente llamado Luchist.
- Ya sabes cómo es él – señalo con el pulgar a su jefe – Siempre le encanta llamar pócimas al café, té, atole y chocolate –Peyote continuo explicando - Al igual cuando le dice brebajes a sus famosas miche ladas que prepara –
- Señor Hao –
- Señor Gran Brujo Hao, recuérdalo, Silver – el castaño le colocaba malvavisco en su delicioso chocolate caliente.
- Pero es más corto decirle Señor Hao – replicaba ese nativo americano.
- ¡No me interesa!, aunque te tardes tú me dirás así – Hao le daba soplido a la "pócima" - Aparte sabes cómo me costó tener ese título –
- Sí, Señor Hao – Silver sintió la mirada tipo "madre regañando sin necesidad de palabras" – Digo, Sí lo sé, Señor Gran Brujo Hao –
- Así me gusta – el joven brujo se sentó en una roca, aparecieron tres mujeres que le empezaron abanicar - ¿Qué me querías decir? -
- Casi se me olvida - Silver saco un pequeño pergamino de la pata de águila – Me informo este Kalim que el rey Fausto ya empezó su carrera para rescatar a su hija –
- ¡No lo dejare! –el chico se levantó de golpe y comenzó a caminar de una lado a otro –Necesito un plan – se decía, se veía tan concentrado que se llevó a los labios el tarro del chocolate caliente y bebió un gran sorbo, sus seguidores le gritaron en forma de advertencia pero ya es tarde – ¡ARDE, ARDE MI BOCA! – Hao reacciono tirando el tarro de barro y corrió de un lado a otro – QUIERO… QUIERO… A…A-
- ¿Aceite? – preguntaba este Peyote.
- Arándanos – siguió este Luchist.
- Almejas - fue el turno de Silver, todos los servidores de Hao daba cada palabra que empezara con la letra "A" pero eran todas incorrecta hasta parecía concurso.
Hao ya estaba tan furioso que pudo decir lo que deseaba - AGUA, CONSIGAME AGUA BOLA DE ESTUPIDOS PERDEDORES – comenzó darles de golpes con el cucharon de madera – POR QUE SE ME QUEDAN MIRANDO, NO VEN QUE SU JEFE ESTA SUFRIENDO, IDIOTAS – una vez que calmo el ardo de la lengua, este Hao tenía la lengua por fuera, ese órgano se le puso de color rojo y por los gesto de Hao parecía que le dolía - Vienf ahorda vamof a tenerf quef planearf un planf – los subordinados de ese brujo se estaban aguantando las risas por la nueva forma de hablar de su jefe, hao los miro –¿Quef,?, es suf culpaf quef mef quemara la lenguadf –
- Jajajaja – el que estallo de risa fue este Silver, el brujo no espero en convertirlo cactus para que aprendiera a respetar a su jefe.
- Escuchadf… estef es el planf – Hao en voz baja y reunión en círculo a cada subordinado y empezó a cuchichiar – Esof ef lo que haremosf, a sus posiciones –
Mientras tanto con los jóvenes príncipes que estaban llegando al puerto.
- Ese es nuestra embarcación – Ren miraba con mucho desprecio ese barco en mal estado, tenía las velas con agujeros, varios hoyos y apestaba a camarón descompuesto.
- Alguien me puede decir ¿porque iremos en barco? –Chocolove comenzaba abordar ese barco y era seguido por sus amigos.
- Es que tenemos que ir a la isla en donde se encuentra la princesa – Yoh le contesta al moreno, Horo paso lista de la tripulación luego Lyserg daba órdenes a los marinos para que elevaran el ancla, Ren sacaba el mapa, Yoh tomaba el timón y Choco estaba acicalaba al jaguar.
- ¿Porque demonios traes a tu estúpido gato? – el peli celeste decía con mucho desdén al ver a ese animal.
- Pues me protegerá y porque quiero - saco su espada es moreno para colocar el filo a la garganta ese ese príncipes Usui - ¿Algún problema con eso? –
- Para nada -
- ¡Ahora a navegar! –grito ese castaño, todos los subordinado comenzaron a realizar sus trabajo.
En el mar, se encontraba tres hermosas brujas en la espera del barco - ¿Porque nos tiene que tocar a nosotras en ser las primeras? –reprochaba ese peli roja mientras pescaba.
- Perdimos en disparejo, así que a trabajar – Kanna que era la mayor, no dejaba de observar por sus binoculares, Marion por su parte le colocaba balas a la pistola para tenerla lista.
- ¡Pon el rumbo Asakura! – dictamino el chino con el dedo bien extendió hacia al frente.
- ¿A dónde vamos? – el gemelo se recargo en el timón - ¿Al norte o sur? –
- Al norte –dijeron Horo.
- No, al Sur –Ren se cruzaba de brazos.
Yoh observa como Ren y Horo comenzaban a discutir hasta llegar a los golpes- Vaya con esto –Lyserg ignoraba a todos pues no gastaría energía en detener esa discusión.
- Dame el mapa – el moreno le quito el mapa al pelinegro, lo miro por escasos 2 minuto - ¡Yo sé un atajo!, déjame al mando Yoh – ese trio de chicos no sabía si dejarlo tomar el rumbo pero al final el castaño le cedió el timón.
Chocolove saco un parche y se lo coloco, luego saco de no sé dónde un sombrero de pirata y desvaino su espada para apuntar al frente – En marcha – todos los marineros acataban las ordenes de ese moreno mientras que los príncipes estaban sentados en las escaleras.
El barco iba a toda máquina, el viaje comenzó desde muy temprano, el viaje sería cuestión de dos horas según lo tenía contemplado Ren antes de saber el "atajo" de
Chocolove, Lyserg leía un libro que tenía como tema "como conquistar a una chica en 30 minutos", Horo ya le comenzaba a tener hambre en cambio Yoh estaba muy dormido en el piso y teniendo como almohada a Mic.
Ren se acercó al navegante principal - Chocolove, ¿cuándo llegaremos? –
- Tú estás seguro que es el atajo que dices –la voz cansada de Horo también se oía.
- Si… mira en cuestión de unos segundos veremos un faro que nos indicaran que ya llegamos a la isla… - pero transcurrieron dos horas desde que dijo eso ese moreno.
Chocolove ya anocheció - Ren lo agarro de la camisa - Ya te perdiste –
- No… - Choco saco el mapa y lo extendió en el piso - ¿Este es el norte? – con voz dudosa hablo ése.
- No, ese es el sur – el chino se agarró los cabello por la desesperación al saber que su amigo - Genial, nos llevaste al lado contrario, estamos en el Pacifico – el moreno le vio con cara de no entender – Deberíamos ir a dirección de la india -
- Oh… que gracioso nos pasó como a este Cristóbal Colon – con voz risueña decía el que los perdió.
- Yo tomare el mando – lo empujo de un caderazo y giro el timón rumbo a la dirección correcta, ya iban en marcha pero una voz celestial les llamo la atención.
- ¡Hola hombres! –
Yoh que despertó con alergia al escuchar ese saludo, se acercó a la orilla del barco en donde toda la tripulación observaba a esas lindas creaciones- ¿Quien dijo eso? –
- Unos peces – comento sin mucha emoción ese Usui.
- ¿Peces?, ¿peces? – Matilda comenzó alazar al voz por semejante comentario que denotaba la poca inteligencia tenía ese hombre al no saber que iban disfrazadas de sirenas – Para tu información, remedo de hombre, somos…-
- Somos sirenas – complemento esa rubia que sostenía a su amiga que al parecer que en cualquier momento iría a golpear al hombre.
- Sirenas – repitió incrédulo Horo, las examino, tenía unas ostras que tapaban el pecho y una cola de pez – Yo no creo que sean sirenas más bien parecen manatíes grandes –
- ¡Pero somos Sirenas, patán! – cómo puedo hablo esa peli roja que tenía todavía las manos de Marion tapándole la boca.
- Si, somos sirenas solas y que tienen ganas de divertirse - con un giño y sensualmente decía esta Kanna - Ustedes saben a lo que me refiero – todos los hombres de la tripulación les encanto ese leve coqueteo, en cambio, los príncipes al ser los más jóvenes y que no entendían todavía la insinuaciones de la mujeres.
- ¿A qué se refiere? –preguntaba tímidamente este Choco a Ren pues era el más inteligente entre los príncipes.
- No lo sé, pero al ver la cara de nuestra tripulación creo que es algo bueno… creo que nos ofrecieron comida – Choco observo como los hombres tenían la boca abierta y una mirada hambrienta pero no de ese hambre de satisfacer el estómago sino del otro- Lo siento damiselas pero tenemos cosas que hacer – al final dijo el chinito
- ¡Nosotros aceptamos la oferta! – los príncipes fueron testigos de cómo toda su tripulación se lanzaba al mar para ir a dirección de esa supuestas sirena que estaban sentadas en esas rocas.
- ¡Ahí voy lindura! – ese grito tan elegante alarmaron a Yoh y Horo que fueron a detener el salto de ese Ingles.
- No, Lyserg sé que este desesperado por tener contacto con las mujeres pero este no el momento idóneo – comentaba fuertemente Ren que fue auxiliar a sus camaradas para retener a ese peli verde.
- Oh, Ren, porque tienes que ser tan amargado – Lyserg que era amarrado de pies a cabeza por sus camaradas, de saltitos se acercó a la orilla nuevamente pero fue detenido por el chinito – Pero mira sus rostros, esa mirada, esas curvas – con cierta lujuria en los ojos se podía notar - Hay que acompañarlas –
- ¡No! –lo jalo del cuello para azotarlo al palo principal de la vela y lo amarro fuertemente.
- Ok, entonces… que vengan con nosotros – con ancha sonrisa pedía.
- Lyserg no te enseñaron que no debes llevar a gente extrañas en tu barco,- le agarro por las mejillas - Te pueden asaltar o peor abusar de ti -
- En esta ocasión apoyo a Ren – Horo recargo su brazo en el pelinegro – Lyserg, esos peces te pueden hacer daño –
- ¡Que somos sirenas! –Matilde ya estaba harta de la ignorancia de ese peli celeste. – ¡Idiota!-
- ¡Como sea! – grito el azulito exasperado -¡Eres familiar de los peces! -
- Vámonos – Ren se colocó en el timón y comenzó alejarse de esa sirena.
- Pero chicos –suplicaba ese joven amarrado.
- Despídete de ellas – Yoh le sugirió.
- No se irán – Matilde que de un salto logro estar adentro del barco, abrazo a Horo con mucha fuerte.
Horo comenzó a forcejear con la mujer, camino por toda la proa, sintió como este Chocolove le ayuda a quitársela de encima, pero al ver que no podía el moreno llamar a su lindo minino – Mic, ¡cómetela! – el jaguar empezó a verla con malicia y se lamia el hocico con la lengua, Matilde soltó a Horo y comenzó a ir hasta la orilla para luego salta, Mic por su parte se quedó viendo como su comida escapaba.
- Adiós, lindas y sensuales sirena – con lágrimas en los ojos hablo el peliverde.
- Maldición, se escaparon – Kanna estaba disgustada, observo como Matilde chapoteaba del coraje - ¿Ahora qué hacemos? –
- Yo te sugiero algo –
- ¿Que, Marion? –
- Hay que irnos pues esos marineros lujuriosos vienen por nuestros cuerpos – Kanna observo en donde Marion señalaban a esa tripulación que nadaban a toda prisa para ir con ellas, Kanna saco su vara magia y convoco a un tiburón blando, este animal comenzó a perseguir a los hombres.
En cierto castillo todo tétrico, que tenía como escenario el cielo nublado, corrientes de aire frio, árboles secos y terroríficos, el castillo en mal estado y que era resguardado por trolls gigantes y musculosos… Ahí comenzaba una reunión de amigas.
En una habitación bien acondicionada, con una cama grande con sábanas blancas y rojas, una cómoda con espejo, armario de madera, un librero, un baño enorme y con todos los accesorios, ventanas bien acondicionadas y adornadas con cortinas floreadas.
La princesa que era retenida estaba en la cama y estaba entretenida pintándose las uñas de las manos, el azoto de puerta la asusto y ocasiono que se pintaran el dedo - ¡Ya llegaron! – con voz alegre de una Tamao.
- Gracias por avisarme – con enojo por la interrupción, se levantó de la cama, se colocó sus zapatillas de cristal.
En el recibidor principal, la rubia fue por sus dos amigas - Anna tanto tiempo – la abrazo esa princesa peli celeste
- Si – termino de abrazarla para mirarla con cierta felicidad – Pero llegaron tarde, Pilika –
- ¿Cómo? – la otra princesa que esta con ella saco su reloj de arena - Y eso que Salí de mi casa hace 8 meses atrás para llegar, en fin –
- Igual yo – Pilika choco las manos de Damuko.
- Es hora de divertirnos –anunciaba la peli rosa.
En la habitación estaban esas cuatros chicas se realizaban pericutie, manicutie y todo lo que terminara en Cuite, Tamao leía el pergamino semanal de todas la noticias y espectáculo.
- Cada vez es difícil de complacer a esos trolls – decía esa Usui que estaba realizándole un peinado a esta Anna.
- ¿Qué les distes? –
- A mis caballos como comida - Pilika recordó como esos guardianes se comieron esos animales de una forma salvaje y asquerosa, sacudió la cabeza para intentar olvidar esa escena - Pero querían más así que le di mis dulces que traía para ti –
Desde la cómoda en donde estaba Damuko viéndose en el espejo le hablo - Anna, ¿cuándo te rescataran? -
- No lo sé pero estoy pensando en escaparme – se sentó en la cama.
- Ten paciencia –
- ¿Paciencia para qué?, ¿que llegue el príncipe o que venga mi hada madrina que es una holgazana? – Anna en toda su vida no había visto a su madrina hasta dudaba que tenía una.
La habitación se oscureció, las chicas se asustaron y se juntaron, agarraron artefactos para defenderse, Tamao enrollo el pergamino, Pilika tomo el peine de madera, Damuko tenía entre las manos una loción y Anna tenía un candelabro de bronce, un humo de color rosa aprecio y entre ellos había una sombra pequeña de una especie de mariposa - Alguien dijo madrina –
- Es un insecto – Anna soltó el candelabro - Tamao, rápido dame el insecticida –la aludida fue por el químico.
Ya con el objeto la rubia le roció todo el contenido y al ver como caía ese insecto lo comenzó a pisar pero sintió como empezaba agrandarse esa especie y por consecuencia derrumbo a Anna - Oye, ¡qué te pasa! –
Anna desde el piso la examino incrédula - Es una mujer –
- ¿Qué diablos tienes en la mente casi me matas? –comenzaba a toser esa mujer - Y yo que por fin vengo a visitarte – la misteriosa mujer agarro esa jarra de agua que reposaba en la cómoda para beberla y echarse un poco en el rostro pues le picaba los ojos.
La rubia se levantaba del piso lentamente y se acercó a esa mujer que tenía alas rosas y un vestido blanco, tenía una barita blanca que tenía al final una estrella, el cabello de la mujer es rosa fuerte y unos ojos cafés. - Tu eres mi…-Anna estiraba las alas.
- Soy Morphine tu hada madrina – le dio un manotazo para que dejara de tirar tan fuerte su lindas alas.
- Gracias por visitarme – Anna miraba con felicidad mientras se sobaba la mano lastimada- Me preguntaba si tu ¿Me ayudaras a escapar? –
- No –
- Entonces, me harás mi vida más fácil en el castillo – las amigas de Anna se estaban preparando por si su amiga tuviera un arranque de furia pues al parecer lo iba a tener.
- No –
- Entonces… - entrelazo las manos y dijo con su sutil tono de reproche - ¡Para que estas aquí! –
Morphine que se había ido a una esquina de esa habitación - Para platicar, darte ánimo y… y… y que bonita habitación tienes – camino por toda la habitación, observo el armario, mientras sintió las miradas de reproches de esas princesas y una mirada sanguinaria por parte de su ahijada - Bueno te ayudare a escapar ¿ok? –Anna ligeramente sonrió.
Ahora iremos con el brujo que se localizaba a las afuera de ese castillo, estaba en una hamaca y comía una manzana, tomo el woki toki - ¿Cómo va todo?, Están todos en sus posiciones, cambio –
El sonido de la interferencia estática molesto a Hao pero al final escuchó la voz de Luchist - Estoy en posición, cambio–
- Por su pollo… o sea por supuesto, cambio – confirmo este Peyote que estaba vestido con una falda azul que se le veía sus piernas velludas, una capucha negra, blusa blanca, lentes negros, su sombrero ranchero y su usual paliacate en la boca.
- Ga…ga –
- ¿Quién tiene un ave?, cambio –
- Silver, Señor Gran Brujo Hao, cambio – le contestaba ese gran fanático de autos.
- De seguro su águila confirmo la posición - reflexionaba Ramiro - Me pregunto ¿qué le pasa a Silver para no contestar?, cambio –
- Se me olvido cambiarlo de forma, lo envía al desierto hecho un cactus, cambio –Hao lamentaba haber no cambiado deforma a su más fiel ayudante y dejarlo como un cactus en el desierto bueno al menos se sentía aliviado que esa águila le hiciera compañía- Chicas ¿Cómo les fue? cambio – espero respuesta por dos minutos – Chicas, contesten, cambio –
- Las chicas se les olvido sus woki toki, cambio – respondía el travesti mexicano.
- Demonios ahora como sabré como les fue – Hao agitaba el woki.
- Conociéndolas tal vez fallaron, cambio –con mucha cizaña hablo Luchist.
- Eres un chismoso, que tal si lo lograron, cambio – Peyote como buen amigo defendió a sus amigas y su novia Kanna.
- Dejen de discutir – alzo la voz el brujo - Sabremos cómo les fueron si logran esos príncipes ir a la posición en donde estas Peyote,- hizo una breve pausa- Si lo lograron, no lo arruines y hazme sentir orgulloso de ti Ramiro–
- Si jefe –
En bosque estaba caminando ese grupo de príncipes, tenían linternas pues la noche se hizo presente, Chocolove tenía a su lado a Mic, Horo miraba a todas partes como un lunático, Lyserg empuñaba su espada, Ren e Yoh guidaban con las linternas.
- Que sirenas más extrañas – iniciaba platica ese peli celeste.
- Y sexis – agrego el peliverde que tan solo recordar la belleza de ellas se sonrojo- Me hubiera quedado con ellas –
Ren se detuvo abruptamente y giro para ver a sus acompañante - Ahora estamos en un bosque… que lógica tiene esta aventura – Yoh suspiro cansado al presenciar el nuevo arrebate de enojo de ese chinito inconforme - Cuando terminara esta aventura extraña y llanamente ilógica –
- Espero unos minutos ese inglés para avisares - Chicos hay que tener cuidado en este bosque…hay rumores de que existe un lobo que asalta – miro el horror en los ojos de sus amigos - En especial a niñas con capa roja y canasta –
- Esa caperucita y su historia –Chocolove no se creía esos chimes que se han inventado alrededor del bosque en que estaba y que se llama "cuentos de hadas".
- Siento miradas – el Usui desvaino la espada y su pistola hizo un giro de 300 grados sobre sus talones hasta quedar en la parte trasera del grupo.
El crujir de las hojas puso en alertas a los príncipes, el leve gruñido de Mic los altero más, Yoh se acero a Horo para alumbrar bien al enemigo que se acercaba, Ren apuntaba con su lanza, Lyserg estaba en posición de pelea en cambio Choco estaba escondido atrás de sus amigos y mascota como todo un hombre valiente… ¿valiente?, es decir como todo un cobarde, estaban a la expectativa, al oír el último paso el moreno cerro los ojos - Hola jóvenes –con una voz chillona le saluda ese ente raro.
- De dónde diablos salió este…o esta cosa – hablo asqueado ese Usui al ver semejante hombre con falda.
- Me halaga, estoy perdida y me gustaría si me acompañaran a encontrar la salida–Peyote se acercó a ese azulito y lo abrazo amorosamente.
- ¿Eres escoces? – el hombre no entendía esa pregunta pero Horo le aclaro por qué se refería- Así entendería del porque vistieras falda al ser HOMBRE –le grito Horo mientras se soltaba de los brazos de ese hombre.
- ¡Yo no soy hombre! – con voz profunda y muy varonil decía ese mexicano, los príncipes se quedaron espantados, al notar el estado de esos chicos este Peyote cambio su voz profunda a una voz chillona y delgada - Soy una linda, tierna y porque no decir sexy chica que se perdió y que no encuentra la salida de este basto bosque –comenzó a dar saltitos alrededor de ellos.
Entre los príncipes se veía para saber quién le tocaba zafarse de esta incomoda persona - Señorita o joven -comenzó hablar este Lyserg, en todo momento pensaba detenidamente en que palabras utilizar y con gentileza actuó - O cosa… - los príncipes discretamente comenzaron a alejarse de ese tipo - Tenernos asuntos que atender por eso no podemos ayudarle… así que… ¡andando, amigos!– esto último se los dijo a sus camaradas que no tardaron en hacerle caso, así que ya estaban como a 10 kilómetros lejos de Peyote – A la otra le ayudamos con mucho gusto - le grito y agitando la mano pero el sirviente de Hao no se iba a dejar y como pudo los alcanzo.
Ahí los vio caminando en fila, Ren iba al frente después le seguía Yoh, Lyserg, Horo, Chocolove y al final el jaguar Mic, podía escuchar como ese grupo comenzó a cantar, el que inicio fue Yoh - Ay ho!, Ay ho! – grito con mucha entonación.
- Ay ho, ay ho, ay ho! – le siguió el juego este Chocolove y de ahí adelante se unieron Lyserg, junto Horo que realizaban los coros - Ay ho, ay ho, ya es hora de cerrar… - comenzaron a chiflar - Ay ho...-
- ¡Chicos!, ¡chicos! – le pedía Ren que detuvo su andar y que ocasiono que se tropezaran uno con otros , sus amigos lo vieron con molestia por detenerse en seco- ¡No tararen esa tonada! ¿no ven que nos pueden demandar ese ratón negro? -
- Pero… es adecuada –respondió el Asakura que recibía el apoyo de sus compañeros.
- Lo sé, pero ya no la canten –
- Ok – suspiro triste ese gemelo
- ¡Ey chicos espéreme! –
- Genial el travesti nos alcanzó- Horo señalo a ese tipo que corría como si fuera el corre caminos – Amigos andando - comenzó un maratón que le sirvió para logar salir de ese bosque, en las afuera este Horo se detuvo y le grito al hombre - No tenemos tiempo –pero luego como si un rayo lo atravesara se acordó y miro por todas parte – Creo que al final lo ayudamos a encontrar la salida… no es necesario que no las agradezca ¡adiós! – salió como carro de carrera para ir con sus amigos.
- Diablos… ¡necesito su ayuda! - Peyote trono los dedos al ver que al final ya no había caso de seguirlos pues ya estaba afuera del bosque, pero no se imaginó que un ser escucho su llamado de auxilio, escucho a lo lejos un aullido pero no le hizo caso y se puso en contacto con su jefe – Malas nuevas, jefe, no se dejaron, cambio –
- ¡Ay…Peyote! -
- Lo sé, discúlpeme, - con mucho bochorno comenzaba ese mexicano, camino de un lado a otro y vio a los lejos un lindo cachorro - Ah… que lindo perro, ven acá –
Hao al escuchar ese comentario se puso en alarma y comenzó a sudar - ¡Peyote cuídate del lobo!-
Pero él no le hacía caso pues comenzó a acariciar al cachorro - ¡Que lindos ojos tienes! –
- Es para verte mejor –hablo con voz fiera y sanguinaria ese pequeño lobito.
De en vez de asustarse se alegró el hombre - Hablas… que bien – abrazo al lobito – Eres mío -
- PEYOTE, ESCUCHAME… -le gritaba desesperado el brujo pero lo seguía ignorando. – ESTAS EN PELIG… - la voz se cortó pues la pila se habían acabado
- Que linda boca –
- Es para comerte MEJOR – el lobito se transformó en un hombre peludo, agarro a Peyote de los hombros – TE comeré a besos -
El rostro de ese mexicano se tornó azul y comenzó darle de golpes a ese hombre peludo que intentaba besarlo, - ¡Soy hombre! –
- No me importa –
- Que grandes dientes tienes… - con miedo vio los filosos dientes de ese ser.
- Es para devorarte mejor - con una sonrisa que revelo sus caninos, aprovecho el descuido de Peyote para tumbarlo.
- ¡Quítate de encima lobo mañoso! – era una lucha sin tregua – Tengo NOVIA –
- No soy celoso - y como respuesta se oyó un grito desgarrador.
En el cuartel del brujo, no paraba de ver con mucha preocupación su woki - Perdimos a Ramiro… espero que el lobo no le haga nada malo – trago con dificultad pues se imaginó muchos escenario que podrían en peligro a su gran fiel seguidor – En fin – comenzó a contactar a su tercer refuerzo - En fin es tu turno Silver –pero no contesto su sirviente si no el águila – Bueno, tu turno Silver Wing –
En la mañana siguiente se encontraban durmiendo los príncipes en un tienda de campal tipo árabe, el primero en despertar fue el príncipe Lyserg que fue a levantar a sus camaradas pues era hora de continuar su viaje, desayunaron, se vistieron y agradecieron la hospitalidad de eso buenos árabe… ahora estaban en el desierto.
- ¿Cómo demonios estamos en el desierto?, esto parece una locura – exclamo con mucha incertidumbre este Choco pues ya estaba harto de esta locura de viaje – Si ayer salimos del bosque y ahora estamos en el desierto, ¡¿qué me fume que no me di cuenta?! –
- ¡Tranquilo, Chocolove! –caminaba por esa pequeño pueblo desértico que tuvieron la suerte de encontrar anoche.
- Si me dices eso, entonces tú debes saber, Yoh – miro a su compañero que al parecer que estos cambios de escenario no le afectaba - ¿Por qué estos paisajes están conectados?, ¿Qué sucede? –
Yoh estaba entretenido pelando la naranja que le regalaron esa linda familia que los hospedo - Es por el hechizo que realizo el brujo -
- Explícate - se incorporaba a la plática ese Usui.
- Él no quiere que rescaten a la princesa y por eso ha hecho que el viaje sea pesado físicamente y mentalmente – se dio uno golpecito con un dedo la frente para darle más énfasis a lo que decía - Con el fin que los que se atrevieran a rescatarla sucumbieran a la locura – al termino decir eso ese gemelo se comió un gajo de naranja.
- Lo está logrando – comento ese azulito.
- Ya dejen de platicar es hora de comprar unos camellos – le anunciaba ese Tao, caminaron hasta llegar al mercado de animales, los que realizaban las compras era Lyserg, Ren e Yoh mientras que los otros dos príncipes jugaban con Mic.
- Quiero cinco camellos… yo para que quiero tres – con rudeza hablo es chinito al vendedor - ¿Explíquemelo? –
- ¡Oye, Ren! – lo llamaba insistentemente su amigo a la vez que le tiraba de la camisa.
- ¡Espera Horo! –de un jalón soltó su agarre. - Dame cinco camellos y le daré una barra de oro – Yoh tanto Lyserg le ayudaba en las negociaciones.
- ¡Ren! – el moreno fue con ese trío apresurado - ¡Ren!-
Ya exaltado y sin mirar a ese moreno - ¿Que quieren?, no ven que estoy comercializando con este hombre – lo regaño como si fuera un niñito de cinco años.
- Es que… tienes que mirar lo que nos encontramos – jugando con los dedos con un leve tartamudeo hablo ese moreno - ¡Sólo ven con nosotros!, te lo ruego -
Rodo los ojos por el fastidio que estaba teniendo y le pidió amablemente a sus otros amigos - Yoh y Lyserg pueden ir esos niños – ellos siguieron al moreno, estaban asombra por eso ese castaño se regresó corriendo a lado de Ren.
- ¡Ren tienes que ver esto! –
- Pero…-
- Ven – le exigió, tomo del cuello al chinito y se lo llevo al rastras
- ¿Qué sucede? – pregunto una vez que Yoh lo soltó, se levantó, se sacudió el polvo y se giró, se quedó viendo brevemente esa estatua de caballo que estaba bañado de oro y al lado había una fuente de agua pero al momento de mirar a sus amigos no pudo evitar exaltarse – COMO DEMONIOS CONSIGUIERON… ¡ESTO!-
- Te dije que se iba a impactar – susurro este Horo a ese moreno que al parecer estaba feliz.
- Como…porque… ustedes – Ren no podía armas frases coherentes así que ese Usui hablo.
- No los encontramos ahí parado y decidimos traérnoslo – Horo fue abrazar a su amigo - ¿No te parecen lindos?, seremos famosos – Ren lo miraba detenidamente – - No todos tienen un elefante como transporte – con una sonrisa triunfadora hablo ese chico.
- Chicos, ¿están seguros que no son de alguien ese elefante, camello y caballo? – Yoh le pregunto, Tao se empalizo pues no sabía que tenían otros animales aparte del elefante, giro el rostro y ahí los vio… Chocolove estaba dándole una zanahoria al caballo mientras que su jaguar estaba a su lado recostado y Lyserg estaba acariciando al camello.
- No, Yoh, aparte no estaban amarrados – contesto inocentemente ese moreno para luego colocar a su jaguar y luego el treparse al caballo – Ya tenemos transportes… que nos salieron gratis – con una sonría – Así que es hora de irnos – Horo se trepo al elefante este Yoh subió con él, Lyserg se subió a la joroba del camello y comenzaron avanzar… Ren todavía no recapacitaba todo lo que estaba pasando pero al notar que sus amigos ya llevaba un buen trazo lejos de él comenzó a seguirlos.
En ese mismo mercado tres hombres, dos de ellos tenían barbas uno de color negro y otro rubio, el tercer hombre tenía la piel morena, cada hombre traía cajas… en cada caja traía como contenido: en una de oro puro, otro incienso y en el otro de mirra, ellos iban felices pues ya habían comprado los regalos, si exactamente estos tres hombres misteriosos que nada más que eran los reyes magos que iban caminando de regreso hasta donde se supone deberían estar sus animales, el barbudo de cabellera rubia pregunto al moreno al no ver a sus transportes – Oye Baltasar, ¿Dónde dejaste a nuestro hermosos animales? – con una gentil voz le pregunto a su amigo que iba atrás de ellos.
- Ahí… al lado de esa estatua de oro - decía sin préstale atención a su amigo Melchor pues estaba entretenido admirando su caja.
- Estas seguro que los dejaste aquí – el otro hombre barbudo de cabello negro le hablo.
- Si, Gaspar - con irritación le contesto - Los deje cerca de la estatua de caballo que está a lado de la fuente de agua, que por cierto son las única que hay en este pueblo - dejo de mirar su caja y los miro pues al parecer estaban muy quietos sus compañero, se hizo camino entre ellos para ver el motivo de esa quietud, examino el lugar ahí estaba la fuente y la estatuas – Lo ven este es el lugar –
- Si, lo vemos – Gaspar hablo quedo – Pero… ¿Dónde está mi caballo? - alterado hablo.
- Deben estar… - giro el rostro de un lado, estaba examinando el lugar, se estaba poniendo nervioso al no verlos – Mi Elefante ¿Dónde estás, gordo? – con el dulce apodo llamo a su cuadrúpedo.
- Mi camello… - Melchor con voz quebrada – Mi dulce camello no está –
- ¿Ahora qué haremos, Gaspar?, ¡no han robado! –
- Me lo preguntas a mí, Baltasar – tomo de los hombros al moreno – ¡No lo sé! –
- Nuestro viaje se ha truncado –Melchor comenzó hablar nerviosamente mientras se colocaba en cuclillas y se mecía - ¡No llegaremos a tiempo a verlo!, pero… y sobre todo… - trago en seco al pesar el segundo problema que se le vino a la mente-NO PODREMOS LLEVAR LOS REGALOS A TODOS LOS NIÑOS BUENOS DEL MUNDO -
- ¡Que agonía! –grito Gaspar al tiempo que se le estrujaba el corazón al saber que no cumplirán los deseos de los niños buenos.
- Mi Gordo ¿Cómo estarás?, ¿te estarán tratando bien?, ¿te contaran buenas historia? – comenzaba a divagar ese rey mago moreno, Gaspar abrazo a Melchor una vez que se levantó -¿Te acariciaran como yo lo hago? ¿te harán tus cinco comidas? – con lágrimas en los ojos y gritando con mucho dolor - ¡GORDO ¡!¡¿DONDE ESTAS?! –
Mientras esos tres reyes magos seguían con su agonía los ladrones ya iban a la mitad del desierto, Horo noto que en el elefante traía una manta y se la coloco arriba de la cabeza con la intención de taparse del sol, le dio un poco de sombra a este Yoh, este castaño noto que la manta tenia zurcido un nombre – Baltazar –
- ¿Qué? –
- Nada, Horo – el camino siguió, Ren para los que estaban preocupado iba junto con Lyserg, el sol pegaba muy fuerte y el calor estaba aumentado, casi no había viento y nuestros queridos príncipes ya estaban comenzando a tener sed, pero también comenzaron su competencia de quien tenía más sed.
- Tengo tanta pero tanta sed que me bebería mi orina pero como no he bebido agua no puedo –
- ¡Guau! Si tienes sed Yoh – con asombro decía ese moreno y luego con asquerosidad - Pero que asqueroso eres – Mic gruñía agradablemente mientras sentía las caricias de su amo.
- Yo tengo tanta… pero tanta sed que me bebería el lago Ness – comentaba ese peli verde.
Horo pensó… aunque no lo crean pensó ese muchacho y dijo - Tengo tanta sed que me bebería el mar muerto –
- ¡Uy eso si es sed! –se escuchó la voz de Yoh.
- Eso no es nada – Ren se cruzó de brazos - Yo tengo tanta sed que mataría al jaguar de Chocolove para beberme su sangre – el moreno como Mic se quedaron paralizado del horror, el jaguar comenzó a dar gruñidos salvajes una vez que reacciono.
- Ren eso si es tener sed… - hizo una pausa ese gemelo - Pero que sádico me saliste amigo –
- Chocolove, tu no dijiste nada – Horo se había dado cuenta de eso – Dinos algo –
- Yo tengo tanta… pero tanta sed… que– hablo exageradísimos, se mordió el labio inferior y miro a los lejos un cactus que tenía una banda tipo indio americano y una agila reposaba sobre ese vegetal – Que me bebería un cactus con todo y espinas –
El agila de Silver aleteo para avisarle a su amo que ya venía hacia donde estaban, de forma telequinesia se hablan entre ellos– Bien , Silver Wing atráelos a la trampa – el sirviente de Hao con su poca magia que tenía logro realizar un espejismo de un oasis pero que en realidad eran arenas movedizas, el ave alzo vuelo y fue directo a ese jaguar y comenzó a molestar.
- Déjame ave del demonio – Chocolove el daba golpe a ese águila pero al parecer no iba sobre del humano sino de ese felino, el ave logro picotear al jaguar y éste como respuesta salto del caballo para comenzar a perseguir a la ave, Chocolove seguido a su mascota – ¡Espera Mic! –
- ¡Chocolove! –gritaron e unísono sus amigos que fueron atrás de él.
Dejemos a un lado a los príncipes y vamos a otro lugar…
La princesa estaba ideando un plan con la ayuda de sus amigas, cada una de ellas tenia pintados en sus mejillas dos líneas negra y cascos de guerra, tenía una pizarra en donde habían muchas x y o, Anna que estaba enfrente explicándoles el plan.
- Escuche, soldado – sus amigas se miraron entre si – Disculpen he visto muchas películas de guerra – una muy apenada Anna explico mientras se pasaba una mano a la nuca… pero volvió a su pose de general al mando – Ok, princesas y hada – hizo una reverencia a esta Morphine – Atacaremos dentro de un hora, Pilika tú te encargaras de los trolls… los llevaras al punto del choque y los vas a distraer por un tiempo – la Usui acepto – Tamao, Damuko y Morphine preparan la olla de aceite y cuando esta Pilika de la señal arrojan el aceite sobre esos malditos – hizo una pausa pues sus compañeras de batalla estaban escribiendo las instrucciones – Y cuando ellos estén gritando de dolor, agonía y este muriendo lentamente…. Yo saldré por la ventana, correr hasta la entrada para bajar el puente y saldré del castillo – las chicas estaban asombradas de tan brillante plan pero algo no las convencía - ¡Es un plan brillante! –
- No lo dudo – hablo lentamente Tamao – Pero tengo una pregunta –
- Dímela –
La peli rosa cuido la palabras que iba a decir – Supongamos que les arrojamos el aceite y tu logras escapar pero si a los trolls no les pasa nada con el aceite, por ende nos atrapa, ¿Qué haremos si eso pasa?– esa era un buena pregunta, Pilika estaba en la espera
- Pues… amigas… ustedes son lo más importante para mí y me atrevo a decir que ese sentimiento es reciproco – Anna las observo con amor y se llevó una mano al pecho sus acompañantes estaba conmovidas- Y estoy segura que ustedes amigas mías…– tomo las manos de Tamao, Damuko y Pilika luego miro a Morphine - Sé que sacrificaran su vida por mí - Pilika tenía la boca abierta , Damuko se le seco la boca y Tamao se fue para atrás - Y yo las recordare siempre por ese acto heroico y… –
- ¡Vete al diablo! –la interrumpió esa Usui a la vez que se soltaba de las manos de esa rubia mientras que el hada se reía a carcajada –Mejora hay que idear otro plan y que esta vez sea sin que nadie sacrifique su vida – esa chica lo decía porque los último 100 planes que se han discutido siempre llegaban al punto que todas morían.
- Ese era mi mejor plan – fanfarroneo esa rubia, Tamao veía en la ventana con la esperanza que la inspiración le llegara, Morphine prendió el radio que tenía esa princesa y comenzó a cantar pues a ella le llegaban las buenas ideas mientras cantaba, Damuko retomo el tejido, Pilika por su parte se fue a la pared y se colocó en pose de loto, nuestra querida princesa Kyoyama comía galletas sobre la cama y escuchaba la canción de Morphine.
Estuvieron una hora, ya empezaba anochecer y la idea no llegaba – Ahhhhh….- grito frustradamente esa rubia – No me llega ni una idea, ¿Qué tal ustedes? –Tamao y Morphine negaron rotundamente pero la que dio la sorpresa fue Pilika –
- A mí se me ocurrió algo grandioso, algo fuera de lugar, algo que a nadie se le pudo haber ocurrido… - hubiera seguido hablando esa chica al no ser que Anna tuvo la brillante idea de taparle la boca.
- Dila – le ordeno la rubia, Pilika con movimientos con las manos les pidió que se acercaran, la chicas ya no tenían gana de reprocharle y le hicieron caso, la Usui murmuro su plan, con cada palabras las chicas abrían más y más lo ojos… hasta que termino de decir el dichoso plan logro comentar esa rubia – Es una locura –
- Hay que intentarlo – con serena hablo la Usui -Es lo único que nos queda –
- Ella tiene razón, no perdemos nada por intentarlo – la peli negra apoyaba esa última opción.
Anna miro a Damuko y le dijo de forma cortante – Que tal si perdemos nuestras vidas –
- Ahhh… si ese es el caso pues… – la peli rosa retomo la palabra y miro detenidamente a la Usui - Atormentaremos a Pilika después de morir – con una sonrisa maligna que no le dio buena espina a esa peli celeste.
- Ok, una vez que terminemos de escribir nuestros testamentos comenzaremos con mi plan – una vez dijo eso la princesa Usui cada chica tomo pluma y papel para elaborar ese dichoso documento.
Mientras tanto en el desierto…
- Mic, te dije que te esperas – dijo una vez que alcanzo a su mascota y observo ese bello oasis – No puedo creerlo – Chocolove iba a caminar hacia ese bello espejismo pero se interpuso su mascota - ¿Qué sucede Mic? – con gruñidos su mascota le estaba advirtiendo - ¿Es peligroso? – Mic gruño fuertemente, Chocolove lo interpreto como una afirmación – Ay Mic, eres el mejor – lo acaricio como forma de agradecimiento por cuidarlo – Hay que regresar, amigo –
- ¡Miren, Chocolove encontró un oasis! – gritaba con éxtasis ese Usui que salto del elefante y comenzó a quitarse la ropa mientras corría como maniaco.
Chocolove lo intercepto como lo hacen en el futbol americano, y lo derribo - No, es peligroso –
- ¿Y cómo sabes? – pregunto fatigado pues estaba intentando recuperando el aire.
- Mic me lo advirtió –
Miro a ese jaguar con extrañes y luego al dueño - Tu bola de pelos – el felino le gruño salvajemente - ¡Debes estar loco! – reinicio su camino hacia el oasis.
- No vayas, Horo – le pedía, lo agarro por el cuello para detenerlo nuevamente- Cree en mí… cuando Mic se pones así es que hay peligro real –
- Bueno te haremos caso amigo –la voz solidaria de Yoh se escuchaba.
- Aparte ya falta poco para salir de aquí- agrego ese chinito que se secaba el sudor con un pañuelo el calor lo estaba matando.
- Pero… tengo tanta sed – le recordaba, los labios de ese Usui estaban secos y agrietaros.
- Igual nosotros – Lyserg que se incorporó a la plática .
- Ahí hay un cactus – indico este Chocolove sus amigos lo vieron sin entender el punto, entonces el moreno explico - Podemos beber la savia que tiene –
- ¡¿Qué?!… no…no – este Silver pensaba – Vaya a ese oasis y a mi déjenme en paz –observo como se acercaban esos cinco príncipes.
- Yo quiero agua…- replico un muy inconforme Horo, el cactus en forma de raqueta se sentía indefenso contra sus adversarios. –Por eso hay que ir al Oasis –
- Si hágale caso –
Lyserg se acercó a ese azulito para darle la ropa que se quitó y le dijo- Horo, no te parece raro que haya un oasis en medio del desierto –
El Usui lo medito por un minuto para decir algo coherente y al final dijo- Que tal si los grandes espíritus nos quieren tanto que nos guiaron para encontrarlo–
- Por favor –Ren bufo ante esa loca idea.
- Puede suceder- con ojos llorosos replicaba Horo.
Yoh que se encontraba sentado al lado de ese cactus, hablo - Hay que hacerle caso a Chocolove – los demás no tuvieron de otra que hacerle caso.
El moreno rodeo el vegetal para encontrar un punto blando, lo encontró en la parte trasera y baja, se colocó en cuclillas – Alguien me presta su cuchillo – Ren le dio su lanza, acerco lentamente el afilado objeto pero el águila le dio de picotazo - Hay que hacer algo con ese águila –
El gemelo se le ocurrió una grandiosa idea - Lo tengo… Mic a cazarlo- el animal le hizo caso a ese príncipe sin objetar - Será nuestra comida -
- Ay… dios – pensó este Silver al ver como ese felino saltaba para alcanzar a su fiel amigo y que al final lo atrapo, - ¡NO! – ese grito de dolor fueron por dos cosas: una por el pinchazo que le dieron en su retaguardia y por ver como estaba desplumando a su amigo.
- Este cactus hablo – comento lentamente este Chocolove, sus amigos se quedaron congelado ante ese grito, los animales también se quedaron quietos, Silver se dio cuenta que pudo formar una palabra, estaba pensando que el hechizo que fue objeto se estaba debilitando.
- ¿Hablaste querido cactus?- se aventuró a preguntar este Yoh.
Silver reunió fuerza espiritual y contesto con voz profunda - ¡Sí! – esa respuesta hizo que los animales salieran corriendo.
- ¡Yo no voy a beber la savia de ese cactus del demonio!- un desquiciado Horo comento - Mejor vámonos – comenzó a correr con toda la fuerza que le quedaba, los demás príncipes siguieron a su amigo se podía escuchar como gritaban por el miedo que le produjo ese vegetal encantado.
- Malditos, como me duele mi trasero – decía para sí este Silver que poco a poco estaba recuperando su forma humanoide, se estiro el cuerpo y se le veía alegre pues por fin era humano, observo el panorama y ahí vio a su fiel amigo corrió hacia el animal - Silver Wing mira cómo te dejaron - el ave tenía una mirada traumada, estaba con la piel expuesta y estaba muy rosada, Silver lo acuno entre sus brazos - Te dejaron listo para comer – la noche comenzaba aparecer, el indio americano se quedó sentado para ver el cielo.
El ultimo sirviente en espera de realizar el trabajo que tal vez no logro el anterior, estaba arriba de un árbol, tenía calor y todo por culpa de la selva en donde se encontraba - ¿Habrá podido Silver matarlos? – se preguntaba pensativamente ese sirviente de Hao, él sabía que Silver era muy bueno a la hora de acatar las órdenes del jefe por eso no duba que tal vez lo logro pero lo descarto al notar como entraban a la selva esos cinco príncipes - Al parecer no lo logro – se quedó observando los movimientos de sus presas.
- ¡Ese cactus del demonio!- decía un cansado Horo que estaba recargado en ese gran árbol y en calzoncillos - Por su culpa deje mi ropa y mi armas –
- No te preocupes por eso… yo te traje tus armas – Yoh le mostro la espada y se la dio al dueño.
- Gracias Yoh - se colocó el cinturón del arma luego comenzó armar una falda de hojas mientras él hacia eso sus demás acompañantes descansaba.
- Bueno avancemos… una vez que crucemos la selva ya estaremos en el castillo – le comentaba ese gemelo, comenzaron su larga caminata sin percatarse de que los seguían, caminaron por dos horas.
- Tengo sed – el Usui decía mientras arrastraba los pies con mucha pesadez.
Después de unos cuantos pasos se podía ver a lo lejos algo maravilloso - Miren un río – le anunciaba este Lyserg.
- ¡Agua! – el más sediento de los príncipes llego hasta la orilla y sucumbió su rostro al río.
- Cuidado, Horo puede haber sanguijuelas o algo peor –
- Tranquilo, Lyserg todo estaba bajo control – dijo una vez que saco el rostro -¡Rica agua! – los demás príncipes satisficieron su sed.
- Mic – lloriqueaba ese moreno con tristeza pues se separó de su fiel amigo – Mic ¿Dónde estás? –
- Calma, Choco – Lyserg lo abrazo con ternura – De seguro te estará buscando –
- ¿Cómo cruzaremos? –esa duda se lo hacia este Ren.
- Miren un bote – señalo este Yoh al ver ese transporte que estaba amarrado en ese árbol, los chicos no tardaron en ponerlo en el río.
Comezaron a navegar - Pozole mío… -canturreaba un moreno que estaba algo más animado.
- Choco –le llamo la atención ese chinito. – Eso es…-
- Incorrecto- dijo este Horo – No es pozole mío sino que es O sole -
- Gracias por el dato, cuate - Se llevó una mano atrás de la nuca – Es que ya me veo en Venecia en este verano–
Los minutos transcurrían y no veían final a este río - Está todo muy tranquilo, esto no me gusta, presiento que estamos en peligro –murmuraba ese chinito, los demás dejaron de remar un rato para ver alrededor – Hay que estar alerta –
- Eres muy neurótico, ¿sabías Ren? - ese Usui abrazo a su amigo con mucha relajación - ¿Qué peligro puede haber si estamos en medio del río?, no va a pasar nada – los demás estaban de acuerdo en ese punto, Ren por su lado no lo estaba y Horo intuyo eso - Crees que un hombre raro saltara de liana en liana para aterrizar en nuestro bote y nos dirá "hasta aquí llegaron, los matare" y nos apuntara con una espada – de forma burlona relataba su imaginación - ¡Eso es imposible!–
Horo observo como sus amigos señalaban algo detrás de él, ahí vio como una sombra saltaba de liana a liana para luego hacer un giro que lo hizo aterrizar en el bote luego el hombre saco su afilada espada y apunto al pobre Usui con ella para luego agregar - Hasta aquí llegaron - los chicos miraron al hombre para luego alzar los brazos - ¡Lo matare!-
- Imposible ¿verdad, Horo?- con cierta burla decía ese chinito.
Ese Usui no le importaba el reproche que le dio a su amigo pues iba a decir algo -Ahora quiero que llueva oro - los demás vieron como este Horo esperaba esa acción, el sonido de la selva sólo se escuchó - Es que pensé si lo diría en voz alta tal vez pasaría –con vergüenza comento.
- Ahora así niños cuenten…- Luchist vio como esos chicos se miraron entre sí para luego.
- 1…2…3- en unísono comenzaron a decir los números.
- ¿Qué hacen? –
- Contando, señor, como lo pidió –le respondió Yoh.
- No lo hagan, no me dejaron terminar –los chicos pararon de contar para ponerle atención a su atacante – Cuenten… ¿porque hacen este viaje?-
- Placer -contesto rápido este Yoh
- Negocios –luego le siguió ese chinito.
- Mujeres y por amor –con mucha ilusión decía ese inglés.
- Dinero – en los ojos de ese Usui se podía notar su codicia.
- ¡Serpiente gigante! –Chocolove sudando grito su razón.
- ¿Qué te fumaste Chocolove para decir esas tonterías? – Tao se acercaba a su moreno amigo que estaba muy blanco y muy estático.
- Nada - como pudo le contesto y luego se señaló - Que yo sepa – con tranquilidad hablo- Ren es normal ver como una serpiente grande nos quiere alcanzar –
- Claro que no – con una sonrisa dijo ese chico - De seguro es una ilusión por el choque de temperatura que has tenido – Chocolove movió el rostro de su amigo para que viera la "ilusión" – ¡Eso no es ilusión! -
Los demás tripulante junto con el atacante vieron ese enorme animal - ¡Remen! –grito el gemelo, a toda velocidad que podía dar sus brazos comenzaron alejarse de esa serpiente que no bajaba la velocidad, Yoh vio cómo su atacante no hacía nada así que le aventó el remo extra que tenía – Ayúdanos o muere –Luchist no tuvo otro remedio que ayudar, estaban remando y remando pero al parecer la anaconda no se daba por vencida al alcanzarlo.
Lyserg noto que el agua ya iba más rápido y que le estaba ayudando de una forma en a escapar pero al ver enfrente noto que el final del río se aproximaba – Cascada – anuncio. – Agárrense todos -
- ¡Mamá! – diciendo eso Horo para luego abrazar a Luchist, al final fueron arrastrados, fue una caída salvaje, el agua estaba alocada en la desembocadura, cada príncipe una vez que estuvieron en esa cuenca comenzaron al nadar hacia la superficie, se fueron a la orilla, cada uno estaba tirado en la arena y tratando de recuperar su respiración regular.
- ¡Estuvo cerca! – comento con una sonrisa ese moreno, se levantó y logro ver el esa mansión - Oigan llegamos al castillo –
- Lo digo y lo seguiré diciendo… que hechizo tan raro y fumando – decía entre cortado ese Usui – Y por cierto la anaconda – en ese momento salió la enorme animal del agua para atacarlos.
- Tenías que abrir tu boca – lo regañaba ese inglés, los chicos no tenía fuerza para hacerle frente, ni para correr, ellos esperaron a que la boca de ese animal los tragara pero no fue así pues apareció ese jaguar que le cerro la quijada y comenzó una pelea entre esos animales – Es Mic- el peli verde le informaba a sus amigos que desde que apareció la anaconda tuvieron los ojos cerrados.
- ¡Mic, tu puedes! – le vitoreaba ese moreno a su mascota/amigo.
- ¡No te dejes!– le apoyaba este Yoh al ver como esa anaconda azoto al jaguar -¡Levántate! -
- ¡Vamos bola de pelos enséñales tus garras! – le recomendaba ese Usui que al parecer ese felino le hizo caso.
- ¡Muerde! – ahora decía ese inglés, el jaguar estaba ganándole a la anaconda.
- Rasgúñala – ese grito fue por parte del chino, Mic gruño salvajemente una vez que dejo de atacar a esa serpiente mal herida, la anaconda al ver que ese felino le dio tiempo para que huyera no lo dudo, los chicos esperaron que se fuera ese animal para ir acercarse al jaguar.
- Bien hecho, Mic – lo abrazaba cariñosamente ese moreno – Te extrañe –
- Ves te dije que te buscaría – Lyserg le recordó las palabras que dijo, cada príncipe acaricio a su salvador, Horo le queda una inquietud.
- Oigan y nuestro atacante – los chicos se miraron entre ellos y encogieron los hombros, mientras esos chicos se alejaban de la cascada caminando por ese camino, un pobre hombre salía del agua.
Se acostó a la orilla del mar, tosió fuertemente y en forma de exhalación – ¡Falle! –
Los chicos caminaron por cinco minutos, se veían recuperado por semejante aventura que tuvieron, Chocolove contuvo las lágrimas y abrazo a Mic pues estaba llorando por la felicidad de que por fin llegaron a ese maldito castillo, Horo saco el pecho con mucho orgullo, Ren abrazo a Lyserg … mientras que el gemelo estaba buscando lejos de ellos comida en esos arbustos, el castillo era de tamaño medio con aspecto gótico, la vegetación que tenía alrededor era muy variado pues había un camino de árboles secos que contrastaba mucho con la selva que dejaron, había un puente de roca que llegaba hasta la entrada del castillo, el clima estaba nublado, hacía frío y se podía escuchar el rugir de los trueno - Así que este ese el famoso castillo – entre lagrimeo dijo ese moreno, cada chico cabeceo – Entonteces que esperamos, ¡Andando! –– ya iban a toda velocidad pero una voz los detuvo.
- ¡Esperen! –
- ¡Quien no los ordena! –Ren saco su lanza que desdoblo y sus demás acompañantes lo imitaron.
- ¡Yo el señor gran brujo! – un humo negro que era parte de la entrada de ese sexy brujo, los príncipes como despejaron el humo con las manos, a la hora de ver como el humo se disolvió vieron a ese brujo que venía solo en tanga roja y tenía un collar de oro - ¿Qué? , ¿les gusto?–
-Te puedes poner algo de ropa –le pidió ese Usui que se tapaba el rostro.
- Te incomoda mi perfecto cuerpo – altaneramente habló ese brujo.
- Si –no duraron en contestarle.
- Denme un minuto - se quitó el collar de oro para transformarlo en la vara mágica, se apuntó y la magia se estaba realizando - Listo – exclamo al verse con ese elegante traje morado, con corbata negra y una capa azul con estrellas amarrillas - Al aparecer mis inútiles sirvientes no lograron matarlos – vio a sus enemigos.
- Pues ya ves… - el moreno veía a sus compañeros -Estamos vivos y gozando de la buena –
- Hasta ahora – con voz malvada y una mirada terrorífica - Ven mi fiel dragón – chiflo el brujo, apareció un dragón negro, muy grande y tan musculoso que hacía pensar a los príncipes que ese dragón sí que se tomaba su leche con chocolate, - ¡Ataca!- el dragón observo a sus presas y sonrió, los chicos comenzaron a correr de un lado a otro, zigzagueaban para evitar las llamaradas de ese animal, Hao tomo asiento en el piso mientras observaba a su mascota.
Entre los arbustos salía un chico que traía en los brazo bayas, se dirigió en donde se suponía estaban sus amigos, se quedó un momento quieto y observando el alimento- Amigos, me encontré con baya deliciosas – anunciaba una vez alzando el rostro, pero al ver el espectáculo de persecución no podía evitar tener la boca abierta, automáticamente saco la espada pero una presencia que él conocía lo distrajo, ahí lo vio sentado y muriéndose de la risa por la forma en que escapaban sus amigos, se acero al brujo- ¡Hao! – El aludido se levantó y fue abrazar a su familia -¿Cómo estás? –
Se acarició el cabello el brujo y sin mucho interés dijo - Aquí tratando de matar a estos príncipes – hasta bostezo de lo aburrido que era ver como su dragón trataba de matarlos - Tu ¿qué haces en esto rumbos? –
- Tratando de rescatar una princesa – se alejó de su gemelo y se dedicó a ver a sus compañeros de viaje – Y dime ¿cómo estaba la bruja de la abuela? –
- Envejeciendo – los hermanos rieron ante ese comentario tan ácido y cierto.
Yoh se calmó, se limpió esa pequeña lágrima que le salió por la risa y comento al final - Entonces eres tú el que tienes de rehén a la chica –
- Ella… ¿Rehén?… no – con inocencia fingida actuaba.
- Vamos Hao sé que estas enojada con ella por lo que hizo – Yoh recordaba muy bien ese hecho que ocurrió en el kínder - Pero ya déjala en paz-
Hao se cruzó de brazos y comenzó hacer berrinche - No Yoh, me dolió mucho… tu sabes cómo me pongo cuando me lo tocan o me lo jalan… - los príncipes se detuvieron pues notaron que el dragón y los príncipes se les quedaron viendo aparte de que ya se estaban cansando - Mi cabello – completo – Mal pensados –suspiraron los chicos.
- Ella tenía 5 años al igual que nosotros, yo también tengo la culpa pues yo le dije que no se atrevía jalarte de los cabellos – Hao se enojó con su hermano al escuchar esa confesión, Yoh tenía una cara de arrepentido pues desde ese tiempo su hermano decidió vivir con la abuela - Ya perdónanos –
- Yoh lo conoces –un jadeante Ren se interpuso en la plática de esos hermanos.
- Sí, él es mi hermano – abrazo por los hombros a ese Hao que estaba refunfuñando.
- Oh eso es un giro inesperado – el moreno alcanzo a decir.
- Ni tanto – Horo ya se podía haber imaginado algo tan común y tan sobre explotado tema.
Yoh miro directamente a su hermano - Ya déjanos pasar, Hao, y te prometo que pasare las vacaciones contigo –
A este Hao eso lo tentó pues como sus padres se divorciaron y por consecuencia este Yoh se quedó con el padre y Hao con la madre junto con la abuela, era muy difícil hacer que su padre dejara a Yoh pasar temporadas largas en la casa de mamá, por eso dudo - Pero papá…-
- No te preocupes por él – con una seguridad y una sonrisa confiable hablo el gemelo menor - Yo me encargo -
Suspiro con resignación ese gran brujo - Esta bien tu ganas… frufrú ya no te lo comas– el dragón que tenía a Lyserg en la boca lo escupió rápidamente – Buen chico – le acaricio las alas mientras que ese dragón meneaba la cola.
- ¿Qué clase de afeminado nombre es ese? –con mucha burla comentaba ese chico.
Al dragón no le agrado esa burla y miro a esos príncipes, Chocolove le dio un codazo a ese Usui - ¡Cállate Horo! -
Los príncipes corrieron sobre ese puente, traspasaron el portón principal llegaron hasta el patio principal y se encontraron con la sorpresa en ver a esos trolls jugando cartas con mucha tranquilidad –
- Trío de Ases, Yo gano – decía uno de esos guardias monstruosos.
- No es justo – tiraba las carta a la vez que se cruzaba de brazos y fruncía el ceño, giro el rostro y encontró a esos cinco príncipes junto con ese brujo malvado que era su amo – Señor Gran Brujo Hao, me alegra verlo –
- Hola, Big Billy – con una sonrisa le devolvía el saludo – Hola a ti también Hang ¿Cómo están? –
- Bien – contestaron al mismo tiempo –
- Me alegra, me alegra – Yoh se acercó a su gemelo y le dio un codazo – Así, ¿Cómo está la princesa? –
- Pues bien – Hang con duda contesto.
- Voy a ir a verla junto con estos caballeros –
- Príncipes – le corrigió ese moreno al brujo.
- Lo que sea –
- Espere señor Hao hay algo que queremos decirle…- le hablaba con mucha prisa este Billy pero no fue escuchado.
En la escaleras de esa torre en donde estaba la alcoba de la princesa, los chicos caminaban lentamente y se miraban de reojo pues a partir de ahora iba a comenzar una carrera de ver quien llegaba primero y se ganaría el reinado que les prometió del rey Fausto.
- Creo que aquí termina nuestra alianza – decía con voz sombría ese Chinito que apresuro el paso.
- Así es – arrastro esas palabras ese ingles que igualo la velocidad de Ren.
Horo les hacia el trío – ¿Saben?, aquí ya se rompió una taza y cada quien para su casa – hablo lentamente a diferencia de que al final de decir esas palabras salió como cohete.
- No me ganaras, Horo – el moreno salió tras de ese Usui al igual que ese Tao y Lyserg.
Hao que vio con detenimiento como esos cuatro hombres comenzaron a correr, vio a su gemelo - Yoh… no piensas ir tras de ellos –
- No es necesario porque tengo planeado otra cosa –
- ¿Qué? – Hao se sintió incomodo como su hermano lo miraba con malicia – Ni lo pienses –
- Eres mi hermano –la agarró del cuello – Ayúdame –
- Pero será por esta vez – Hao saco su varia mágica e hizo que su magia los transportara a la habitación, llegaron unos segundos antes que esos príncipes.
- ¡Eso es trampa, Yoh! – le reprochaba ese azulito.
- No sabía que tenías esas mañas – Ren miraba desaprobatoriamente a su mejor amigo.
En la guerra y en el amor todo se vale…TODO – con una sonrisa triunfadora decía ese gemelo – Ahora donde está mi futura esposa – miro por toda esa habitación pero al parecer no había nadie – Hola, ¿Dónde estás, Anna? –
- ¿Se llama Anna la princesa? – con incredulidad preguntaba ese ingles una vez recuperado el aire.
- Parece que te dio amnesia, Lyserg - comentaba Horo pues no se creía la falta de memoria de ese inglés.
Hao comenzó hablar sobre el tipo de relación que tiene con la princesa a pesar que nadie se lo pregunto– Nosotros la conocimos cuando éramos más pequeños, íbamos al mismo kínder, nuestros padres son amigos y sobre todo la princesa e Yoh… ella… ELLA –
- Ella ¿qué? – insistía ese moreno para que terminara la frase ese brujo.
- Es la prometida de Yoh –
- ¿Qué? – gritaron esos príncipes.
- Entonces…no entiendo ¿Por qué convoco una reunión de príncipes el rey? ¿Por qué nos pidió salvarla si ella es tu responsabilidad, Yoh? – el joven Tao tenia esas cuestiones.
- En realidad, Ren – hablo con timidez Yoh – Todo fue un montaje del Rey Fausto junto con mi padre con el motivo de animarme a salvarla – ese gemelo lo dedujo desde que inicio el viaje, tenia unas ganas de matar a su progenitor por asustarlo con la idea de que una guerra estallaría sino ayudaba al rey Fausto.
- Entonces ese rey de mierda nos mintió con eso de darnos el reino si cumplíamos – hablo un exasperado Horo.
- Así parece – se llevó una mano atrás de la nuca ese joven comprometido.
- Todo para nada – hablo duramente este chinito que caminaba de una lado a otro, Lyserg se recostaba en la cama, Chocolove se recargaba en la cómoda, el Usui se sentó en el piso.
- ¿Dónde está?, no la encuentro, hermano – Yoh estaba preocupado por ella.
- No lo sé – se le podía notar el fastidio a ese brujo – Yo ya mejor me largo –
Lyserg sintió debajo de la espalda una hoja, Ren por su parte se fijó en el pizarrón, ambos príncipes dijeron al mismo tiempo – Escapo –
- ¿Cómo lo saben? – el gemelo menor les dijo.
- Ve el pizarrón Yoh – le sugirió ese chinito, el castaño lo hizo y leyó que decía "Plan de escape por parte de Anna K.", Lyserg por su parte le lanzo la hoja.
- Esto es un testamento por parte de ella por si no lograba escapar – el gemelo menor no se creía lo que leía.
- Y no sola ella lo hizo sino también otras chicas – Chocolove le acerco las hojas que encontró sobre la cómoda.
- Hay que regresar – ordeno ese castaño – Hao, Ayuda…-
- Está bien – lo interrumpió brutalmente, agarro la mano de Yoh y posteriormente éste tomo las manos de sus amigos, el jaguar se trepo al brujo con sus filosas garras – Retrae tus garras – el minino le hizo caso pues esa mirada que le dio era de puro odio, Hao agito la varita mágica y se tele transportaron.
Afuera del castillo de los Kyoyama se encontraban un par de caballos descansando y bebiendo agua, un señor los estaba cepillando y alimentando pues era la única forma de confortar a estos esplendidos animales que tuvieron un viaje agotador.
- Hija, me alegra verte sana y salva – decía entre lágrimas el rey Fausto que no paraba de abrazar a su niña.
- Igual yo - Anna contesto una vez que dejo de morder el pan - Más comida –agitaba el plato, estaban en el comedor con sus demás compañeras.
- Al parecer no te alimentaban bien – se secaba con un pañuelo la frente el Rey al ver la cantidad de comida que ha estado recibiendo su hija y de cómo desaparecía en minutos.
La princesa siguió comiendo pero se detuvo al oír a su padre - Si me alimentaban bien es solo que extrañaba la comida de mamá – vio a su madre como le traía otro plato, la reina Eliza tenía un don en la cocina.
- Mi hija –la reina se sintió alagada por las palabras de su hija hasta el punto de que se sonrojo. Los reyes abrazaron posesivamente a su retoño que en medio del abrazo no paraba de probar bocado.
- ¡Qué deliciosa comida! –exclamaba esta Damuko que se relamía los labios.
Pilika ignoro ese retrato familiar para seguir comiendo como si el mundo se acabaría en un minutos, no le importaba hablar con la boca llena - Tamao pásame la salsa –
La peli rosa se lo dio, esta chica era la única que no había olvidado sus modales en la mesa, tenía cuchillo y tenedor que le ayudaba con su pedazo de carne, miro a la hada - Ey Morphine tienes que probar la ternera… esta exquisita –
- Gracias por el dato, Tamao.- la hada agito la copa - Cantinero, más vino tinto aquí – esas chicas estaban pasándosela bomba con ese exquisitez de banquete aparte que era lo necesitaba después de dos días de viaje que realizaron y que por cierto no habían probado bocado por el pretexto de llegar más rápido a la casa de Anna.
Un humo gris apareció en medio de ese comedor, los reyes se quedaron congelado, Anna aprovecho ese momento para alejarlos de su persona, Morphine se tallo los ojo pues pensaba que ya estaba ebria por ver semejante truco, Pilika estaba concentrada comiendo, Damuko estaba observando detenidamente pues pensaba que era un truco de ese bufón, Tamao por su parte se limpiaba con delicadeza los labios, lograron visualizar a un grupo de chicos una vez que el humo desapareció se les podía notar que estaban de mal humor - Así que ahí estas –dijo uno de ellos mientras se acercaba a la princesa Kyoyama.
- ¿Quién eres y porque me interrumpes en mis sagrados alimentos? – con enojo hablo ella, se sentía amenazada por la cercanía de ese chico castaño.
- Soy Yoh Asakura - Yoh noto que ella todavía no lo recordaba- Nos conocemos desde los 5 años, fuimos en el mismo kínder – Anna estaba reflexionando hasta que logro recordarlo, el principie continuo - Fui al castillo al rescatarte – el sonido de las gargantas aclarándose hizo que tuviera que rectificar – Digo… fuimos a rescatarte – giro al ver a sus compañeros y ellos asentía frenéticamente.
- Debo decir ¿gracias por ir? –con duda decía ella.
La princesa Usui que estaba al principio fuera de la discusión noto entre los príncipes a un familiar suyo - Hermano –
Horo que estaba atrás de sus compañeros se hizo cancha y avanzo hasta su hermanita que no había visto durante meses - Pilika ¿Qué haces aquí? - le dio un beso en la mejilla y se sentó a lado de ella - Ha pasado meses sin verte después de tu partida.
Pilika se rascaba la mejilla - Fui a visitar a esta Anna –
Ren se sentaba y alzaba la mano - Alguien me puede dar agua –
- Que sean dos –Chocolove imitaba a su amigo mientras acariciaba a Mic, Fausto le pido a sus demás llegados que los acompañaran a comer, ellos no lentos ni perezosos aceptaron con gusto, cada príncipes ya estaba comenzando a olvidar su experiencia del viaje con cada platillo que les daba que parecía que los ángeles lo cocinaron, mientras que comían el bufón entro para ambientar más la reunión.
- Lograste escapar pero ¿Cómo? – Yoh tenía mucha curiosidad sobre ese tema, Anna iba a comenzar a relatarla cuando.
- Ahí entro yo - salto del asiento esa Usui, los príncipes le ponía atención- Recuerdo que estábamos sin ideas hasta que se me ocurrió en decir –
Flash back –
- Estas loca, no funcionara –decía la rubia algo indecisa con Pilika
- Nadie lo ha intentado - la Usui mordía el lápiz - A escribir nuestro testamento –después de que cada chica terminaran de escribir su última voluntad, la Usui empujaba a la rubia a la habitación del baño - Ya te cambiaste, Anna – se estaba empezando a desesperar esa peli celeste pues su amiga llevaba media hora cambiándose.
- Ya –salió con la vestimenta, tenía un vestido blanco que le llegaba hasta medio muslo, un escote algo pronunciado, el cabello bien cepillado, una flor en la oreja izquierda, zapatos bien ilustrados… ella estaba adorable.
Las chicas se quedaron impactadas, Pilika fue a excepcionar el vestuario- Uy… Anna por ti me volvería lesbiana pero no – ese comentario saco risitas, las chicas acompañaron a esta Anna hasta el patio en donde se encontraban los guardianes –Ve y seduciros amablemente -
- Buena suerte, Anna – le susurro Tamao junto con el dedo pulgar alzado.
- Intenta no hacerlos enojar – le pedía Damuko de forma insistente.
- Si mueres me puedo quedar con tu herencia – Morphine le hablo.
- Estúpidas - la rubia no paraba de realizar ejercicio de respiración para tranquilizar sus nervios, llego hasta esos trolls - Hola – les grito.
El gran troll Hang la miro detenidamente- ¿Qué haces aquí?, sabes que no puedes bajar de la torre –
- Es que ya me aburrí…- se agarraba un mechón del cabello y se lo enredo en el dedo - Y me preguntaba si ustedes chicos me pudieran dejar salir un rato –suavemente hablo, al otro troll le pareció encantador.
- ¿Crees que somos idiotas? – Hang decía con dureza a la vez que le apuntaba con la lanza.
- Por favor – con ojos de cordero le imploraba ella.
Billy le pareció hermoso esa forma de pedir,- Vamos Hang hay que dejarla no lo está pidiendo amablemente – Hang sentía como su compañero le tiraba del brazo - Aparte se ve hermosa con ese vestido blanco –
Anna noto que dudaba Hang por eso - Si me dejan irme les traeré comida – esa era su última carta para lograr su objetivo.
- Ok— Hang con mucha resignación hablaba - Tu ganas por tu maldita ternura y tu forma de pedir – Tamao y compañía salieron de su escondite para estar al lado de Anna.
Morphine aprovecho para aparecer un carruaje con caballos negros que iba a conducir, las chicas se treparon, - Adiós, los extrañare – dijo Anna antes de cerrar la puerta del carruaje, los caballos fueron a todo galope, un poco alejado del castillo/cárcel pudo decir esa rubia – Funciono… no me lo creo – miro a la Usui - Tú plan funciono… estoy tan maravillada que podría darte un beso en la boca- la peli celestes paro la boca para recibirlo, Anna se alejó - Pero mejor será para otra ocasión –
Pilika a ver cómo estaba incomoda su amiga se carcajeo – Tú te lo pierdes – en tono de burla decía.
- Ahora sólo falta llegar al castillo – anunciaba feliz Tamao que no paraba de abrazar a sus dos amigas
- Nos tardaremos como dos días en llegar – hacia sus cálculos esta Damuko.
End flash back…
- ¿Cómo pueden ser que en dos días llegaron?–cuestiono ese chinito al oír lo último relatado.- ¿Cómo llegaron tan rápido al castillo? -
- Sé un atajo – contesto la Usui mientras saboreaba el huego del pollo que se comió, los cinco príncipes la miraba - Mi hermano también se lo sabe –
Ahora miraban a Horo, el chico al fin recordó que era cierto lo que decía su hermana, había un atajo que él sabía - Lo siento amigos – solo podía decir eso y con una mirada arrepentía
- Pero si tu tardaste meses en llegar al castillo en donde estaba ella, ¿cómo es posible eso? – Chocolove la seguía interrogando pues había cosas que no concordaban.
- Escucha, yo tardo meses pues mi reino queda muy lejos de aquí – Pilika mira a ese lindo moreno, le parecía encantador ese chico por eso aprovecho para acercar su rostro con el de él, Choco sintió sus mejillas arder por semejante gesto por parte de ella - En cambio si hablo de la distancia entre el reino de los Kyoyama con el castillo donde estaba Anna sólo era de dos días máximo – Choco noto como los demás que estaban en ese comedor sólo se quedaba mirándolos, Pilika aprovecho que ese moreno se distrajo y le robo un beso, el chico se quiso alejar pero la chica lo tomo por la nuca y le mordió el labio, lo beso hasta dejarlo sin oxígeno – Quería hacerlo – le dijo una vez que libero esos labios, el moreno estaba rojo, sus amigos estaban anonadados, ese silencio que hubo se interrumpió por el abrir de la puerta del comedor, ahí venia caminando ese brujo malvado que misteriosamente había desaparecido.
- Con que escapaste –
- Hermano ¿Dónde estabas? – el castaño le preguntaba pues se le había olvidado la presencia de su gemelo.
- Es que fui al baño y como el castillo es tan grande me costó encontrarlo – con linda sonrisa decía ese brujo malvado.
- Hao – pronuncio ese nombre con rabia esa rubia, fue encararlo y aprovechar para darle unos golpes de dio una patada en la pierna y un par de golpes en el rostro.
Hao se tapaba el rostro como podía pues eso golpes lograban su objetivo - No en la cara porque soy actor –
Anna fue detenida por Yoh que la estaba abrazando - No me importa, me dejaste mucho tiempo encerrada en ese estúpido castillo con esos estúpido gorilas tuyos –la chica se zafo del agarre para seguir dándole una gran tunda al brujo.
- No me golpes más o ella aparecerá – le advertía con mucho miedo, pues él no quería que ella apareciera pues la conocía lo muy peligrosa que era.
Anna tiro a Hao al suelo y se trepo en él con el objetivo de dar más golpes - ¡Como si me importara! –le iba a dar otro golpe pero un luz cegadora ilumino esa sala, entre esa luz apareció un bella jovencita de cabello plateado y ojos rojos.
- ¿Quién le está haciendo daño a mi amor?– con molestia decía esa jovencita, vio como Hao estaba en el piso y tenía encima una chica que no era nada fea, los celos se apoderaron de ella - Tu rubia déjalo en paz ¡quítate de él!- la peli plateada tomo por los hombro a esta Anna para comenzar tirar de ella y así lograr que dejara a su amor.
- ¿Quién lo ordena? – Anna se puso recia ante la insistencia de esa chica.
- ¡Jeanne Maiden, la bruja de Inglaterra! – la rubia aflojo el cuerpo al oír ese nombre que conocía a la perfección, Jeanne aprovecho y la aventó al suelo, ayudo a Hao a levantarse y le sacudió la ropa.
- Maiden – repitió el apellido esa princesa, Jeanne asentía a la vez que abrazaba por el cuello a Hao - Hija de Marco el brujo -
- Así es –con mucho orgullo decía – ¿Cómo sabes eso? -
- Porque soy Anna Kyoyama. –
Jeanne soltó al brujo y fue abrazar a la rubia - No puede ser – la mirada rojiza no para de ver a esa rubia con mucha escepticismo de lo que veía porque pensaba que era una ilusión, pero la sonrisa cálida que ella le regalaba le confirmo que no era una ilusión - Amiga tanto tiempo – se separó de ella levemente – Ya eres toda una mujer –
- Igual tu – y se volvieron abrazar, los demás estaban conmovidos con este reencuentro que presenciaron - ¿Qué ha sido de ti, Jeanne? –
- Como veras continuo con la tradición, soy bruja – Jeanne mostro su varita, -Y me voy a casa con Asakura Hao – señalo al privilegiado, éste aprovecho que estaba a las espalda de su prometida para hacer el gesto de meterse un dedo a la boca, la chica se dio cuenta de eso y lo congelo - ¿Y tú? – los príncipes fueron con Hao para picarlo y burlase de su estado frío, Ren le arranco un pedazo de hielo que tenía colgado.
- Ya sabes, lo normal, después que tu prometido me encerró en la torre -Anna lo contaba sin mucha importancia - Estuve por años viviendo ahí hasta hace dos días que logre escaparme – Maiden estaba sorprendida de lo tan astuta que era su amiga - Me acabo de enterar que estos primates, digo príncipes fueron a rescatarme pero no contaron que ya no estaba - con una sonrisa orgullosa le adornaba el rostro.
- Tu siempre tan auto suficiente, Amiga – Jeanne la recuerda que siempre ha sido así desde que la conoció en el kínder en donde iban los príncipes, damas de compañías, hadas y brujos de todo los reinados, ese kínder es de lo mejor de lo mejor - Escuche que te comprometieron con Yoh –
- ¿Qué? –grito Anna pues esa noticia no lo sabía y volteo a ver a sus padres, su madre estaba tranquila eso le daba entender que ella no fue de la idea sino su papá que al parecer le evitaba la mirada.
- No lo sabias – dijo lentamente al ver el estado alterado de ella - Creo que lo arruine –
Anna fue hasta su padre para comenzar a reclamarle - ¿Cómo es eso papá?, me comprometiste con él - Yoh se sentía algo intimidado con la furia que estaba expresando esta Anna - ¡Sin mi permiso! –
- Anna querida –Fausto se levantó del asiento real y comenzó andar afuera de ese comedor.
- Es hora de los reclamos - comentaba un malvado Tao a sus compañeros de viajes - Hay que unirnos con ella – los demás príncipes aceptaron con gusto.
Los príncipes rodearon al rey – Usted nos mintió, nos dijo que si rescatáramos a su hija nos daría riqueza –con los brazos cruzado hablo un serio Horo.
- Es verdad – apoyaba este Chocolove que ya se veía recuperado de su beso robado para ser más específico su primer beso.
- Me rompió mi corazón con ilusiones falsas de que podía por fin encontrado el amor – Lyserg que estaba resentido con el rey.
- Chicos…, hija… - miro a cada uno y parecía que no lo iban a perdonar – Esposa, Amada mía… ¡Ayuda! –
Eliza se quedó quieta en su sitio y se limo a decir - Te dije que era una mala idea todo lo que hiciste y sobre todo en el compromiso ¡hija puedes castigar a tu padre! –Anna sonrió al oír que su madre la apoyaba.
- ¡Me lo vas a pagar papá! –después de ese comentario se podía escuchar el retumbar los gritos reales que suplicaba clemencia pero le era negada y así continuaron hasta el amanecer.
- A ver donde estan las que armaron el alboroto – la voz del profesor Silver saco de la ensoñación a esta Damuko.
- Eh… - Manta tenía cara de incertidumbre al ver al profesor molesto.
Anna se deslizo al lado de su amiga - Pilika dime que les pediste permiso a los profesores –
- Sabía que algo faltaba…- tronaba los dedos para luego posar una mano atrás de la nuca, estaba sudando frío al ver como su amiga le empezaba su ataque de ira – Tengo algo que decir antes que me quieras ahorcar – la rubia agito la mano como dando a entender que prosiguiera - Si le avisaba ya no sería sorpresa para… todos –
- Eres una… - ya se le iba a echar encima si no fuera porque se interpuso esa francesita.
- ¡Calma Anna! – Jeanne la tenía agarrándola por la cintura - Recuerda tus cursos para encontrar tu paz interior –
Anna respiraba profundamente pero al ver la cara de su amiga - ¡Al diablo la paz interior! Por su culpa nos van a castigar – Pilika se escudó con el cuerpo de esta Tamao.
- ¿Quiénes fueron? –repitió insensatamente ese señor.
- Ellas… - las delato el único hombre que toco junto a esas jovencita - Solamente fueron ellas – el Usui se escondió entre sus amigos, las chicas lo miraron con rabia, bueno, menos Damuko que solamente ser rio ante esa actitud infantil- Yo no tengo nada que ver con ellas –
- Horokeu – grito enojadísima su hermana, se sentía traicionada y pedía venganza.
- La directora quiere verlas – las llamo Silver y ellas simplemente obedecieron.
- Hermano, voy arrancarte los ojos cuando estemos solos – amenazaba sanguinariamente esa Usui, Tamao con esfuerzo tuvo que hacerla caminar.
Todo los alumnos veían como ese grupo de chicas eran escoltadas por el psicólogo de la escuela, Anna platicaba con Jeanne, se notaba como la francesita logro tranquilizarla, Damuko suspiraba resignada a su primer castigo, Tamao regañaba uno y otra vez a esta Pilika por olvidar ese detalle del permiso.
Las cinco chicas se detuvieron enfrente de esa puerta café, Silver abrió la puerta y señalo - Pasen – las chicas entraron a la oficina de la directora – Ahorita viene la Directora – y cerró la puerta.
Anna y Jeanne se sentaron esas dos sillas cómodas que estaban al frente del escritorio, Damuko le echaba un vistazo a la ventara que daba vista al patio principal en donde se podía ver el escenario en donde estuvieron tocando, Tamao veía ese acuario y estaba hipnotizada con esos bellos peces., la culpable de que ellas estuvieran en esa oficina no podía parar de morderse las uñas por la ansiedad- Estúpida Pilika por que no pediste permiso – decía esa rubia.
- Idiota hermano mayor – ignoro el comentario furioso de parte de Anna - Me dejo sola –
- Miren nuestras artistas – las dos chicas que estaban sentadas se levantaron, Pilika contuvo la respiración al hora de oír a su directora, Damuko comenzó a tronar los dedos y Tamao sonrió nerviosamente.
La señora se dirigió a su asiento miro como sus alumnas estaba bien pálidas, escucho como una de ellas se aclaró la garganta para comenzar a dar un discurso -Directora Goldva, si me permitiera decir que todo esto fue idea de Usui Pilika y que nosotras fuimos amenazadas para ayudarla – hablaba con mucha propiedad esta Anna, Goldva noto que tenía la personalidad para ser una gran abogada.
- ¡Traidora! –
- Cállate – le sugirió Jeanne a esa Usui que era retenida por Damuko y Tamao, al ver semejante escena la directora tuvo que reprimir una risita.
- Buen argumento, Anna pero… – entre risitas hablo la directora.
- ¡Genial nos castigara!… ahora soy una más en el sistema de detenciones – decía con mucho desprecio esa rubia pero miro a la culpable de todas sus desgracias - Tú y tu hermano han perjudicado mi honorable estatus estudiantil –
- No exageres –le respondía sin temor y con cierto tono de burla - Sin nosotros tu vida sería aburrida y precaria –
- En ese punto tengo que darle la razón – le dijo esa Maiden en voz baja, Anna y Pilika siguieron discutiendo, Tamao y Jeanne solo se limitaban a observarlas detalladamente y estaban preparadas por sí pasaba algún percance entre ellas, Damuko no se podía creer que Pilika y Anna pudieran pelear así… pues era como ver a esta Anna discutiendo con Horo, entonces así dedujo que si lo podía creer.
- Jovencitas no lleguen a conclusiones tan rápido –le ordenaba a las chicas al mismo tiempo que daba un sonoro golpe al escritorio para así lograr captar sus atención, la dos chicas que estaban discutiendo pararon para luego ver a su directora - Las llame porque necesito su ayuda – recargo los codos para luego recargar la cabeza entre las manos, las miro fijamente, había una silencio entre el grupo de persona que había en esa habitación, se miraban entre ellas como lo hacen en las películas del viejo oeste para ver quien daba el primer disparo.
El azote de la puerta - ¡NO DIRECTORA GOLDVA! ¡NO CASTIGUE A MI HERMANA Y SUS AMIGAS…! ¡TODO FUE MI CULPA! – grito a todo pulmón ese Usui que interrumpió esa atmosfera tensa y silenciosa - A MI CASTIGUEME CON TODO LO QUE TENGA –
La señora directora se rasco la oreja y se secaba el sudor por el susto que le pego esa entrada tan... tan aterradora - Horo me alegra que me visitas pero hazme el favor de no interrumpir mi oficina con esos gritos – las chicas respiraron con alivio porque terminaron con ese ambiente tan denso - Por favor pasa y cierra la puerta –
- Hermano- Pilika fue abrazar a su familiar una vez cerca de ella.
- ¿Creíste que te dejaría? –con voz dulce.
- Si –
- Pues…acertaste – él no tenía vergüenza en admitir su falta de solidaridad con su hermana y amigas – Tienes un novio que te quiere mucho – Pilika ya sabía eso - Chocolove me tuvo que obligar a venir – Horo recordó como su cuñado y no sólo él sino también sus otros amigos lo arrastraron por el cuello hasta la oficina de la directora.
- Como iba diciendo, niñas – hablo fuertemente la señora pero percibió la mirada del único varón de esa habitación - Y niño ¿bien? ¿puedo continuar? – Horo respondió "sí" -Ok, quiero que ustedes… –
Entraban seis muchachos a la oficia - No les haga daño – rogaba este Yoh con cara de suplicante.
- Carajo… ¿porque siempre me interrumpe? – se preguntaba a ella misma.
- Discúlpenos señora Goldva – hablo elegantemente ese inglés.
- Dios… - murmuro irritantemente la directora, giro su silla de un lado a otro - Chicas quiero que ustedes vayan al…-
- ¿Al… qué? – golpeo la mesa Horo para luego ir a encarar a la señora Goldva - Demonios señora hable rápido – la agarro por el saco de vestir.
Anna fue a dejar inconsciente a ese inoportuno azulito, lo dejo al lado de su silla para luego ella sentarse - Continúe por favor, Directora –
Goldva agradeció con la mirada a su alumna - Que represente a la escuela en la batalla de bandas –
- Wow – exclamo este Hao.
- Habla el que se hará en Tokio – Manta comento, se llevó sus manos a los bolsillos y saco un folleto de ese festival inter escolar. – Nunca nuestra escuela ha entrado a ese festival –
- Hasta ahora – Goldva se levantó del asiento para ir a la ventana – He esperado encontrar a dignas representantes para este evento, espere por años – decía pensativamente - Y por fin las encontré -
- Me desmayo –Pilika se derrumbó, Chocolove fue a socórrela, Jeanne saltaba de felicidad junto con una pálida Tamao, Damuko estaba conmocionada por la noticia.
- Detesto los festivales -Anna estaba indignada -Pensé que ya me había salvado –
Continuara…
Disculpa por la tardanza pero estaba muy ocupada decidiendo algunos asuntos personales y también de mis fics (unas muy duras decisiones)
Me costó mucho hacer este capítulo, Espero que les guste, muchas gracias a los que tienen este fic en sus favoritos me alegran el día.
Hice un nuevo fic. que trara de amor y desamores... los invito a que pasen a leerlo.
Muchas gracias por los comentarios a:
KaguyaMoon: gracias por tus palabras y felicitaciones, sobre la canción está muy buena gracias por la recomendármela.
Nina: Ahí esta Damuko, tu comentario me hizo pensar que me estabas leyendo mi mente, ya tenía en cuenta agregarla pero quería tener el ambiente listo para este personaje, espero que te guste.
Bueno ya me voy… ¡espero comentarios y también sugerencias!
"Music is my medicine that my doctor prescribes me to go on living ... in this world and that makes!" by DjPuMa13g.
