La mención de algunos personajes que cabe aclarar que no son míos y que les pertenece a sus respectivos creadores.
Ese día 30 de Abril era el famoso día del Niño para algunos países, por eso en Japón se realizaba el habitual convención de Manga&Anime ubicado en el centro de Tokio, en donde se reunían todos los seguidores del anime, había personas de diferentes edades, sexo y gustos; había algunos disfrazados de famosos personajes de anime como por ejemplo: Goku de Dragon Ball z, un grupo de amigas disfrazadas de las Sailor Sacout, uno que otro de personajes de Street figther o The King of Figther, y uno que otro de un Pokemon o Digimon; había una gran variedad de personajes.
Dentro de ese edificio estaba lleno de locales que en lo general tenía: música j-pop, colección de DvD de cualquier anime, mangas, comics, videojuegos, muñecos de peluche que la mayoría son de Pokemon o Mario Bros… y seguiría diciendo pero me tardaría.
Entre la multitud se encontraban una joven pareja, la dama se le podía ver la ilusión a ver cada muñeco de peluche en cambio el joven estaba fastidiado.
- ¿Qué hacemos en una convección de manga y anime? – preguntaba el peli celeste a su cita.
- Porque Anna nos invitó – le contestaba tiernamente esa joven peli negra.
- ¿Y porque aceptamos? –
- Porque ella es tu amiga y porque me agrado la idea –
Horo fijo la mirada a la pareja que tenía enfrente, ese peli negro era abrazado por esa peli plateada de una forma asfixiante - ¿Por qué están Ren y Jeanne también? –
- También fueron invitados – con voz casi tranquila contesto Damuko, esta chica es conocida por ser muy paciente pero su pareja la estaba llevando al límite con esas preguntas.
El Usui se limpiaba el oído a la vez que seguía con sus preguntas - Y porque… -
Damuko interrumpió con exaltación - ¡Ya basta, Horo! –
- Damuko sólo una última pregunta y ya no te molestare más – suplicaba el chico, ella con un movimiento de mano le pido que siguiera - ¿Por qué también esta Chocolove y mi hermana, al igual que este Opacho y la prima de Anna? –
La chica se quedó pensativa ante esa larga cuestión y por primera vez ella también tenía curiosidad, por eso respondió - Mejor pregúntale a ella – señalo con el dedo a la rubia que venía de la mano con Yoh.
- ¡Anna! – Horo miro a la rubia con unos ojos tiernos como los tuvo Bambí antes de ver a su madre morir, así de inocencia tenía el rostro ese chico.
El tono suplicante mezclado con una imitación de inocencia pura que no iba con el carácter de es Usui, Anna se detuvo enfrente de él y le dijo tajantemente - Horokeu no voy a contestar a tus estúpidas preguntas, hazme un favor y ¡cierra la boca! –
- Es una cita múltiple, cuñado –contesto el moreno que venía abrazando a Pilika por la espalda.
- Dime otra vez cuñado y te parto la cara –
- ¿Por qué? - se quejaba el moreno ante la negación y amenaza de su cuñado – ¿No te gusta que te diga así?-
- Me da escalofríos de tan solo oír es palabra – Horo tembló al termino de decirlo.
Una pareja que estaba caminado delante de Horo y Chocolove, se les veía muy contento con esa salida pero más por parte de ese gemelo - Anna debimos invitar a Hao – sentía culpa Yoh al saber que su hermano no estaba a su lado.
- No, esta salida es en parejas – Anna tenia oculto otro motivo que era: que si Hao venia estaba segura que él estaría todo el tiempo persiguiendo a las chicas disfrazadas de forma muy sexi y eso no quería que su prima viera.
Yoh se pensó esa respuesta, observo a cierta pequeña rubia que estaba muy animada hablando con Opacho- Entonces ¿Por qué invitaste a Mannoko y Opacho? –
- ¿No es obvio? - se colocaba un mechón atrás de la oreja - Para que hagan pareja entre ellos –
- ¡Esto no es justo, Anna! –
- Te avise de mis condiciones para nuestra cita – ella respondía a ese berrinche que le hacia ese pequeñín moreno.
- Pero esto no parece cita - se le podía notar lo insatisfecho ante esa salida - Parece salida de grupo común y corriente –
- Es una cita en grupo – ella se miraba las uñas interesadamente - Aparte no te quejes, recuerda que accedí a venir a esta convección que tu sugeriste – la rubia le otorgó al pequeñín el derecho a elegir a donde realizar la cita.
Opacho inevitablemente recordó la condiciones que le dio Anna: 1. Que ella tendría la libertad de hacer lo que quiera respecto a la cita, 2, que Opacho la invitaría la comida, 3. Que ella no actuaría como niñera, 4. Que llevarían a Chocolove a la hora de la cita; y 5, nada de besos, arrumacos o cualquier otro tipos de muestras de cariños; el pequeñín se sintió estúpido al aceptar esas condiciones pero era eso o no tener cita con ella - ¿Y dónde está la intimidad de la pareja?, ¿de nosotros? – cuestionaba el pequeñín.
- ¿Intimidad? – se sorprendió este Yoh al saber que el mocoso supiera ese tipo de palabras.
Anna suspiro lentamente con la intención de contener el fastidio que empezaba a surgirle – Dime, Opacho, querías salir conmigo ¿sí o no? –
- Si pero…-
- Pero nada –
- Apartes invitaste a tu prima –Opacho señalo a esa niña que no dejaba de molestarlo cuando le contaba de sus gusto respecto al anime.
- Te acuerdas de la primera condición - el niño asintió con mucho pesar
- ¿Por qué tenías que invitar a los amigos de mi hermano? - el niño quería expresar su inconformismo.
- La primera condición – la chica repetía esa frase de forma triunfante.
- Ah…esto es fraude – exploto al final el niño.
- Ya deja de quéjate - trataba de consolarlo su hermano mayor - Al menos ella acepto salir contigo –
- Ella se hace la difícil a la hora de aceptar una cita – se incorporó a la plática este Horo - Yoh se tardó un año para lograr salir con ella y ser su novio –
- Es verdad – el gemelo afirmaba ese hecho.
- Hay que disfrutar de esta convención – la Usui sugería a sus amigos una vez que terminaron en hacer sentir bien a Opacho – Hace como cuatro años que no vengo – la chica observaba con mucho emoción el sitio.
- Yo igual – Jeanne se acercó a Ren para agarrarlo de la mano - Lastima que no vino Lyserg y Tamao –
- De seguro ellos tenían cosa más importante que hacer – en forma picara decía esa peli celeste.
- ¿Ya son novios? –
- Oficialmente no – contestaba Jeanne a Chocolove - Espero que mi primo ya se decida en pedírselo ¡urge que tenga una novia! –
- ¿Por qué?, ¿escuchas gemidos en la habitación de Lyserg como yo los escucho en la habitación de mi hermano? – ante esa revelación traumática y bochornosa por parte de Pilika, hizo que todos miraran a Horo, el chico se sintió avergonzado y cohibido.
- ¡No, idiota! - la francesita sentía arde la cara de tan solo imaginar a Horo haciendo sus típicas perversiones, se sacudió la cabeza para quitarse esas ideas locas y provocadas por esa Usui - Lo que trato de decir es que mi primo es un amor, cualquier chica que tenga la fortuna de conquistarlo será muy bien tratada por él, Lyserg tiene mucho amor que dar -
- Es verdad, Tamao será una afortunada en tener a Lyserg como novio – entre suspiro decía esa linda Usui, esa voz suavizada no le agrado a Chocolove - Es un caballero elegante -
- Yo soy un caballero – repuso inmediatamente ese moreno.
- Lo sé querido, lo sé – Chocolove sentía que su novia lo decía sin mucho interés.
Fun… fun... fun... fun... fun
Ese grupo caminaron entre esa marea de chicos, estuvieron de tienda en tienda - Debí haber venido disfrazado de Goku o de Luffy – esas palabras era por parte de ese chinito que veía algunos cosplay muy bien elaborados.
- Yo quería venir disfrazada de Kagome – dijo Jeanne en un tono de añoranza.
- Te verías mucho mejor disfrazada como Inuyasha, lo digo por el cabello –
- Que graciosa – la francesita con mucho sarcasmo contesto ante la burla de esta Anna.
- Horo debió venir personificado de Tadao Yokoshima de Mikami la caza fantasma porque los dos son igual de pervertidos –explico Anna, como respuesta reventaron en risas, bueno menos Horo que fue el blanco.
El Usui contraataco a la rubia - Anna de Orochimarua de Naruto por venenosa y arrastrada – la mirada que se daban entre ese Usui y la rubia era para tener escalofríos, parecía que se iban a matar; Yoh tanto Damuko sabían que tenían que distraerlos para evitar un encuentro estilo Street fighert.
- Mira – señalo la peli negra a unos pequeños niños que eran acompañado por un par de adultos.
- ¡Qué lindo se ven esos niños! –agrego con ternura ese gemelo, Anna y Horo dejaron de verse entre ellos para fija su mirada en ese par de niños.
Los adolescentes se veía impactado por el buen diseño del cosplay por parte de esos niños, el pequeño Opacho se colocó enfrente de Chocolove- El niño esta disfrazado de un pokemon – hablo con suma confianza este Opacho – Para ser más preciso de un Psyduck –
- Y la niña de un digimon – dijo Mannoko con cierto actitud arrogante, Yoh al notar esa actitud le hizo pensar que al parecer esa actitud era muy frecuente entre las mujeres Kyoyama pues Manta no era así, bueno, sólo cuando sacaba buenas calificaciones.
- ¡Los pokemones son los mejores! - exclamo alegre el hermano de Chocolove.
- ¿Qué dices?, Digimones son los mejores – contraataco Mannoko - Y el anime es mucho mejor – ya se estaba formando la típica disputa sobre ese tema en que involucraban a esos dos grandes animes que marcaron una época fundamental.
- ¡Esta locas!, Pokemon ese legendario, hay pokemones de diferentes especies y evolucionas es ¡súper sorprendente! - Chocolove al escuchar a su hermano hablar en forma ilusionado le hacía tener ganas de abrazarlo - Y es mejor que Digimon –
- Por favor, eres un imbécil al pensar así –Mannoko no se creía ante esa explicación tonta.
- Y tú una idiota – el pequeño McDonell no se iba a dejar vencer por esa niña.
- ¡Mannoko! –
- ¡Opacho! – Chocolove y Anna les llamaron la atención ante esas muestras de agresión.
- ¡Ella me provoca! –
- Pero es una dama – el moreno mayor le contesto a su hermanito.
- Mannoko ¿Qué dijimos de insultar a las personas en público? – Anna le susurraba a su prima.
Se le notaba a leguas a esta Mannoko que no le gustaba la pregunta de su prima - Que no lo haga -
- Entonces, ya sabes que hacer –
Claro que Mannoko sabía qué hacer, era algo que no le gustaba decir y menos enfrente de Anna pero en fin - Discúlpame, Opacho –se inclinaba respetuosamente esa niña, al notar como su prima se giraba y comenzaba alejarse, dijo rápidamente – Pero estas equivocado –
- ¡Ey! – Opacho miro a los lados, espero unos minutos para ver cómo se alejaban Chocolove para ir abrazar a Pilika - Tu eres la equivocada y tienes un mal gusto en anime -
La pequeña rubia vio como Ren y Jeanne seguían a esta Anna, Horo platicaba con Damuko - Me sacas de quiso por tu ignorancia – repuso en voz baja la niña, ese par de niños iba atrás de ese grupo de adolescentes, los niños pensaba que no eran vigilados por eso comenzaron a discutir de nueva cuenta sobre el tema.
Horo veía de reojo a esos niños, sonrió levemente - Son peores que nosotros, ¿verdad, Anna? – le comentaba una vez teniendo cerca a la rubia.
- Sí, nosotros a esa edad nos tratábamos muy bien – la rubia giro a ver a su prima que al parecer ya no soportaba lo que le decía este Opacho.
- Cierto – el peli celeste se rasco la punta de la nariz - ¿Te acuerdas cuando empezamos hacernos bromas? - la rubia rio levemente - Te acuerdas que en sexto grado me lleve tu mochila-
Anna lo recordaba muy bien tuvo una regañada por parte de su papá - ¿Y tú recuerdas cuando te regale un paleta que estaba cubierto de pegamento como parte de mi venganza?, fue muy gracioso como se te pego la boca - Horo se llevó una mano a los labios - Fue la primera vez que te mantuviste callado –
Yoh que estaba escuchando cada broma pesada le dio curiosidad sobre cierto tema- Saben, nunca me han contado el cómo se conocieron –
- Pensé que ya lo sabias – Horo miro extrañamente a su amigo, ese grupo de amigos se detuvieron en una esquina para hablar con tranquilidad.
- Yo también tengo curiosidad – dijo Ren, también le llamaba la atención sobre la amistad de ellos porque no se puede imaginar la situación en como Horo y Anna se comenzaron hablar, bajo que circunstancia se hablaron pero sobretodo tenía curiosidad si ellos desde que se conocen se han tratado con su habitual actitud: indiferencia-interés, amor-odio, violencia-amabilidad, sarcasmo-sinceridad.
- Yo también quiero escuchar su historia –
Anna se sorprendió que Jeanne también quisiera saber - ¿Qué? ¿Jeanne no te lo conté? –
- No, nunca me has contado – la francesita durante esos dos años de amistad que lleva con Anna nunca se preguntó ¿cómo se conocieron Horo, Pilika, Tamao y Anna?, nunca tuvo curiosidad sobre eso pero ahora que Yoh tocaba ese tema no era malo saber cómo surgió la amistad entre Anna y Horo.
Damuko que era la más reciente integrante a ese círculo de amigos, estaba a la expectativa de esa conversación.
- Yo quiero escuchar la historia - Chocolove por su parte ya sabía de cómo se conocieron, hace un tiempo atrás se lo pregunto a su novia que curiosamente le conto con lujo de detalle pero no era lo mismo al escucharlo de viva voz por parte de los protagonista.
Horo y Anna se miraron entre ellos, se le notaba un poco inseguros, Yoh se extrañó de ver así porque ella es sinónimo de seguridad, Horo miro a su hermana como pidiendo su opinión al respecto – Nunca me canso de escuchar los viejos tiempos – Pilika comento, el joven Usui acerco el rostro hasta el oído de Anna, sus rostros estaban muy juntos eso incomodo a Yoh y lo puso algo celoso, también Damuko estaba algo celosa; los chicos notaron como Horo le susurraba varias cosas a la rubia.
- ¿Hay que decírselos? – susurraba, el Usui estaba dudoso.
- Ellos quieren – la rubia hecho una mirada rápida a todos sus acompañante - Son nuestros amigos
Era la verdad, son sus amigos y entre amigos se cuenta todo, soltó un suspiro de resignación- Sólo les contamos desde cuando nos conocemos y ya -
- Ok – contesto de igual modo ella - Pero aquí no –
- ¿Porque no? –
- Porque hay mucho ruido, idiota – Anna se exasperaba cada vez que su amigo fuera tan poco observador.
- Si este lugar les molesta nos podemos ir a una cafetería una vez que terminemos de recorrer el sitio – proponía Damuko a ese par, Horo le dio un beso en la mejilla a su novia como modo de estar de acuerdo.
Fun...fun...fun...fun...
Después de esa propuesta es grupo comenzó a ver el concurso de cosplays, la música en vivo, Horo compro un par de cosas entre ellas un muñeco para Damuko, Pilika no dejaba de ver cada manga que exponían, Chocolove acompañaba a su hermano a cada tienda que quería visitar, Yoh y Anna vigilaban a Mannoko.
A veces Mannoko y Opacho entraban juntos a una tienda o a veces platicaban sobre que se compraron, Jeanne y Ren se tomaban fotos con cada persona con disfraz, así estuvieron por tres horas.
- ¿Ya nos vamos? – preguntaba muy afligido Opacho.
- Si – contestaron todos los adolescentes al mismo tiempo.
- ¡Qué mal! –del mismo modo contestaron los pequeños.
- Pero compraste todo lo que querías –Chocolove le mostro la mochila que estaba llena de juguetes y video juegos.
- ¡Eso sí! – con una triunfante que resplandecía en el rostro de ese pequeño.
- ¿Te divertiste? – Anna tenia de la mano a su prima.
- Si, a pesar de saber el mal gusto de Opacho – Anna percibió que ese comentario lo había dicho en forma amable y divertido, vio como Mannoko sacaba la lengua de forma juguetona a Opacho, el niño al contrario de molestarse se rio para después responderle de la misma manera, ante esos gestos supo que ese par de pequeños se estaban convirtiendo en amigos.
Fun…fun...fun...fun
Y como habían dicho estaban en una cafetería, los pequeños estaba en su propia platica y jugando entre ellos, Horo observo a los niños por un tiempo, el grupo estaban en silencio por la espera de quien hablaría primero, si Anna o Horo.
- Tengo entendido que se conocen desde la primaria – el primero en hablar fue Yoh.
Anna que estuvo mirando fijamente la taza de café que pido – No es cierto, la verdad es que nos conocemos desde el kínder – corrigió, Anna levanto la mirada y comenzó a relatar - Íbamos en el mismo salón, convivimos mucho, una cosa llevo a la otra y nos volvimos muy buenos amigos, fin de la historia –
- Desde el kínder se conocen – eso no se lo esperaba Ren, no sé esperaba que ese par muy incompatible tuvieran años de conocerse, pero era más increíble que en esos años no se han matado ante su falta de coincidir en ideas – No les creo, ¿Cómo has aguantado tanto tener una amistad con él? Pero sobretodo ¿Por qué te hiciste amiga de él?–
la chica sonrió sutilmente ante esas interrogantes incrédulas, era una sonrisa cálida y muy amistosa; ella nunca había sonreído así antes sus amigos porque solamente la mostraba a sus familiares pero últimamente a Yoh pero hubo alguna vez, tiempo atrás, antes de entrar a la pubertad que siempre le sonreía así a su amigo Horo-horo – ¿Por qué siempre me preguntan eso? –
- Yo también no lo comprendo – dijo muy sarcásticamente este Horo que segundos después sintió un codazo por parte de la rubia que estaba a su lado - El caso es que nos conocemos desde los cinco años -
- Sí, así es - Anna movía la cabeza - Y fin de nuestro relato, hay que pedir unos bocadillos, ¿Quién se ofrece por ir a pedirlos? – nadie le respondió ante ese llamado- Entonces yo me ofrezco para pedirlos – giraba la cabeza para ver cada rostro conmocionado que era la respuesta por su forma de cambiar de tema - ¿Alguien me acompaña? -
- Yo te acompaño, tengo mucha hambre – Horo como Anna se estaba por levantar pero Yoh detuvo a su novia.
- Pero no nos han explicado ¿cómo se debe que ustedes?– los ojos de Yoh que eran tan tiernos hicieron en Anna en aceptar en seguir con ese tema -Bueno, se conocen desde el kínder pero ¿Cómo se volvieron amigos? –
- Es una historia larga y yo me muero de hambre –se quejaba Horo.
- Y también es vergonzosa – agregaba Anna.
- No es verdad – Pilika que estaba recargada en el hombro de Chocolove no dejaba de ver a su hermano y amiga - Es tierna y linda la historia-
- Si tú lo dices – al mismo tiempo hablaron el Usui y la rubia.
- Ya déjense de tanto preámbulo y explique ¿cómo comenzó su amistad? – exigía el chinito, se le podía notar que se le estaba agotando la paciencia.
- Lo recuerdo muy bien, Anna tenía el cabello cortito como de hongo – el joven Usui se recargaba en el respaldo de la silla - Se veía adorable, tan tímida y tan delicada – la rubia se sintió abochornada ante esas palabras amables porque era muy raro escucharlo por parte de él.
- Horo también se veía tan frágil y muy lindo con su cabello bien peinado, siempre venía acompañado de su papá – Anna agrando una sonrisa - Pilika siempre era cargada sobre los hombro del señor, ella le tiraba de los pelos al pobrecito señor Usui - miro a esa Usui que no dejaba de reírse de esa época infantil.
- Si, en ese tiempo mi hermana tenía esa maldita manía de jalar el cabello – el chico se llevó una mano al cabello, miro detenidamente a su amiga - Era un día cualquiera cuando Anna se incorporó a mi salón de clases –
- Yo era nueva en la ciudad, mi padre tenía que vivir aquí para manejar la empresa de publicidad de mi abuelo - Yoh estaba atento en el decir de su novia - Ese día mi madre me dejo en el jardín de niños – ambos amigos mientras relataban ese día en que se volvieron amigos no pudieron evitar en recordar ese día que marco sus vidas.
Con el sol de esa mañana calida se encontraban en la entrada de ese Kínder las mamás juntos con sus hijos, se estaban despidiendo de ellos.
- Papi, se me olvido mi almuerzo – ese pequeño Usui se agarraba el cabello de forma tiernamente desesperante - ¿Qué comeré? –
- No te angustie, yo traigo tu almuerzo – el señor Usui le mostraba el lunch a su hijo – Estas como nervioso -
- No lo estoy – inflaba el pecho el chiquitín - Yo Horokeu Usui no tiene nervios porque…- el niño giro pero a la hora de desviar la mirada se encontró con esa linda rubia que desde hace dos semanas atrás llego a estudiar, esa niña se llamaba Anna Kyoyama según tenía entendido él, la más inteligente y muy bonita, desde que la vio entrar ese Lunes al salón el chico Usui no dejaba de ponerle atención; en todo ese tiempo en observarla se dio cuenta que ella todavía no ha hecho amigos, que prefería estar sola al igual que a él pero algo en su interior le exigía que debería hablarle pero no sabía cómo llegar hacerlo pues la niña lo ponía nervioso, nunca en su corta vida había sentido nervios ni cuando su mamá lo regañaba.
- ¿Por qué?, hijo – el señor quería que su hijo siguiera con su decir, aprovecho ese momento de tranquilidad para bajar a su pequeña Pilika de los hombros, le dio un beso a su hija en la mejilla, le arreglo el cabello y le dio su almuerzo, comenzaba a preocuparse de la mudez de su hijo - ¿Qué tienes? –
- Nada – dejo de mirar a esa linda rubia, giro a ver a su padre - Me voy – su papá le dio un abrazo y el luche, tomo de la mano a Pilika para comenzar a caminar directamente hacia la entrada del Kínder.
- ¡Cuidas a tu hermana! –vio cómo su hijo asentía para después desaparecer en la entrada junto con su pequeña hermana, el señor Usui cada vez que dejaba a su par de retoños se le hacía un nudo en la garganta – Mis niños están creciendo – con ese último pensamiento se apuró para irse al trabajo.
La pequeña Anna vio como ese niño que hace unos momentos atrás la estaba observando entraba al Kínder, no era la primera vez que notaba eso por parte de él o de otros niños; tenía mucha curiosidad de saber ¿Por qué la miraban tanto?, la pequeña sacudió la cabeza y miro a su mamá, su mamá era la mujer más hermosa, con ese cabello dorado intenso ojos verdes y una actitud amorosa - Mamá ¿Por qué tengo que venir a este Kínder y porque no voy donde va mi primo? –
- Hija, ya hablamos de esto – la señora de Kyoyama hablaba con tranquilidad a pesar de que esa pregunta cada día su hija se lo hacía - Este Kínder queda cerca de la casa –
- Esta feo –
- No te hagas la difícil – la señora le acaricio las mejillas y después esa cabellera dorada, su hija era hermosa y tan linda, era lo que más apreciaba en su vida.
- Mejor me voy a la casa contigo –
- No –
- ¿No quieres que este contigo? –
La forma en que su hija le pregunto la hizo sentir su dolor y tristeza, abrazo a su hija y le explico suavemente - Sabes que no es eso, me encantaría que estuvieras todo el día conmigo porque así te podría abrazar y te haría cosquillas – le repartió besos en el rostro de su hija - Pero tengo trabajo –
- Ah…-suspiro tristemente la niña.
- Escucha, Anna – tomo entre las manos el rostro de su hija para mirarla -Yo vendré por ti y te prometo que en la casa jugaremos -
- ¿Es un trato?-Anna le extendió la mano, tenía una mirada autoritaria.
- Válgame cielo, se nota que eres la hija de Fausto Kyoyama – se rio ante su propio comentario.
- ¡Mamá! –
- Su hija exigía el cierre del acuerdo, se aguantó la risa y con seriedad - Es un trato, señorita – cerraron el trato con el clásico apretón de mano, la señora Kyoyama abrazo nuevamente a su hija - Ahora diviértete y no se te olvide comer tus verduras que te prepare – le susurro por última vez.
Fun…fun...fun
- Buenos días mi niños –la maestra Lira anunciaba a la clase - Hoy en la hora de deporte jugaremos futbol –
- Si –gritaban feliz los niños
- No – las niñas el caso contrario.
- Todos al patio – el grupo hicieron dos filas: una de niños y la otra de niñas, salieron al patio - Niños contra niñas – decía la maestra. – Algún niño se ofrece para ayudar a las niñas – los peques se veían entre ellos.
- ¡Yo les ayudare a las niñas! – alzaba la mano un peli celeste.
- Horokeu que caballeroso de tu parte –
- ¿Caballeroso? – en tono angustioso cuestionaba Horo pues se imaginaba que se convertiría en caballo - Yo no quiero convertirme en eso –
- Ser caballeroso no tiene nada de malo al contrario es algo bueno – Horo ponía atención a su cuidadora - Hace referencia de que eres gentil con las niñas –
- Eso si – el niño mostraba su pequeña sonrisa, el partido comenzaba, los niños llegaban a la portería en donde Horo-horo la defendía, la mayoría de las niñas no podían contra los niños o simplemente no estaban interesadas, Anna era de las que no le interesaba el partido por eso estaba a un lado de la portería, le había tocado ser la portera, la dichosa portería consistía de rocas.
Los balones eran golpeados con mucha fuerza y sin ninguna dirección, un balón desviado le iba a pegar a una muy distraída Anna, Horo automáticamente se atravesó.
- ¡Mi rostro! –Horo recibió el impacto en la cara pero en ese acto había empujado al piso a esta Anna - ¿Estas bien?- le niño giro a ver a su compañera que estaba arrodillada.
- Si – se levantó, sacudió el pantalón pero noto que se había hecho un raspón en rodilla - Solo me lastime la rodilla –
La maestra fue a examinar a la niña - Hay que llevarte a la enfermería –
- ¡Yo la llevo! –
El grito de ese peli celeste sorprendió a la maestra porque era la segunda vez que ese niño se ofrecía y que hablaba en voz alta pues durante los tres meses que había iniciado el ciclo escolar este Horokeu nunca habló nada más cuando quería ir al baño o cuando pasaba asistencia, era bueno que el niño empezaba involucrarse en el salón - Adelante, Horokeu –
- Recárgate en mí – pedía Horo a esta Anna, ella paso un brazo sobre los hombros de él, la maestra vio cómo se alejaban ese par de niños que eran lo más solitarios del grupo.
Fun… fun…
- Te va arder – la enfermera le decía a la niña, la pequeña solo hizo una mueca de dolor, luego la enfermera le colocaron el curita en la rodilla- Ya estas lista – ayudo a la niña a bajar de la mesa, giro a ver al niño que tenía el rostro rojo y se le notaba las marcas de la pelota - ¿Tú te sientes bien? –
- Sip, ¿Por qué lo pregunta? – con el rostro ceñudo preguntaba el niño.
- Solo preguntaba – rio ante ese gesto del niño - Tomen – la enfermera le ofreció el jarrón de paletas, Anna agarro una paleta en cambio Horo tomo como cinco.
- Gracias – decía esa linda rubia, a la hora del regreso al salón fue en silencio, cada niño estaba lamiendo su paleta.
Fun… fun…
- Odio las verduras –susurraba esa linda rubia a la hora del almuerzo, ella junto a otros dos niños faltaban no habían salido a la hora del recreo, la niña movía con el tenedor el brócoli que era acompañado por una ensalada rusa que le preparo su mamá.
- Calamar con arroz – Horo se levantó del pupitre, camino de un lado a otro, se negaba a comer ese calamar porque simplemente no le gustaba, odiaba el calamar, vio a la linda rubia que al parecer tampoco le gusto lo que trajo de almuerzo, agarro el bento, se quedó quieto, respiro profundo para tomar valor y al final se sentó a lado de Anna.- Tienes verduras… a mí me encanta las verduras –
Anna miro a su compañero que tenía al lado – A mí no – no se creía que aun niño de su misma edad le gustara las verdura pero al ver el rostro del niño, se sorprendió que era el mismo niño que le salvo de ese pelotazo.
Horo se intimido por esa mirada que le daba esa niña, se rasco la cabeza y sonrió - Te cambio mi almuerzo por el tuyo –
- No, mi mamá me lo hizo – abrazo el lunch.
Horo pensó otra alternativa para aliviar este problema - Mitad y mitad – mientras este par de niños se ponían de acuerdo; en el patio había una pequeña peli rosa junto con una peli celeste, desde maternal ellas han estado juntas.
- Tamao, hoy jugaremos a las estatuas a las estatuas de marfil – decía Pili mientras caminaba de un lado a otro.
- Pero somos dos y no será divertido – en forma de berrinche decía esa peli rosa.
- Tienes razón - se cruzaba de brazo la niña - Vamos por mi hermano – se le ocurrió de repente a las niña una carrera hasta el salón de 6° grado, corrieron entre esa multitud de niños que jugaban o platicaban, Pili dejaba atrás a Tamao pero de forma misteriosa la peli rosa la rebaso.
- Hiciste trampa – se quejaba la peli celeste como respuesta esta Tamao le mostro la lengua, Pilika ignoro ese gesto para comenzar a buscar con la mirada a su hermano pues lo general este Horo estaba sentado en las escaleras del salón.
Tamao se acercó a una de las ventanas de esa aula, miro por todo el salón – Ahí está tu hermano.- giro a ver a su amiga, Pili pego el rostro para ver a su hermano, Tamao volvió a ver y distinguió que Horo estaba hablando con esa niña rubia, se le hizo extraño porque el hermano de Pilika no hablaba con otros niños que no fueran ellas - Oye ¿Quién es esa niña? –
- De seguro es nueva – era la respuesta más fácil, Pilika se emocionó al ver como su hermano le daba el almuerzo a esa niña y como ella le daba el suyo – Se están compartiendo el almuerzo –
- ¡Qué buena combinación de comida! – decía este Horo que estaba feliz por dos cosas, de comer verdura y porque por fin pudo hablarle a esta Anna, era un día glorioso.
- ¡HERMANO, YA SAL! – ese grito puso a Horo con la cara más roja pues esa forma de gritar era por parte de su hermanita.
- ¡Basta, Pili! –no se le hizo extraño escuchar la voz singular de Tamao que era siempre para calmar a Pilika.
- No seas tímida Tamao – susurro ella a la avergonzada de Tamao - HERMANO, APURATE, APURATE, APURATE –coreaba sin mucha vergüenza esa Usui - TRAGA, TRAGA, TRAGA – esos gritos saco una tímida sonrisa por parte de Anna que también veía como este Horokeu estaba rojo.
- Hay que apurarnos a terminar el almuerzo – hablo el chico una vez dejando el lado tímido -¡Tenemos que ir a jugar! – Horo no quería perderse otros minutos sin estar afuera.
- Jugar – Anna no era muy afecta para jugar y mucho menos con más personas que no fuera su mamá.
- Si – Horo se tragaba la comida. – Nos esperan para jugar -
- ¿Me estas invitando a jugar? – no pudo evitar preguntar pues desde que llego a ese kínder ninguna niña le han invitado a jugar.
Con la manga de la chamarra se limpió la boca y nariz, cerro el bento, miro a la niña y le dedico un sonrisa confiada – Por supuesto que te estoy invitando – Anna por primera vez se sintió halagada, Horo le ayudo a terminar el almorzó y la agarro de la mano para que se levantara del asiento, se dirigieron con la maestra que custodiaba la entrada, – Ya terminamos –decía Horo mientras mostraba los recipientes vacíos, la maestra les dio el permiso de salir al patio, Horo dejo a esta Anna en la entrada mientras dejaba los recipiente en sus sitios de trabajo, agarro la mano de la rubia nuevamente una vez regresando a la puerta.
- Hermano, por fin sales – Pilika fue al lado de su hermano y miro como venía agarrado de la mano con la niña nueva- ¿Quién es ella? –
- Se llama Anna y a partir de ahora ella jugara con nosotros – con seguridad decía ese niño, no iba a perder la oportunidad de tenerla siempre a su lado.
Anna iba hablar pero Pilika se adelantó - Ok, hay jugar a las escondidas –
- Pero no dijiste antes que jugaríamos a las estatuas de marfil – Tamao se cruzó de brazos, estaba inconforme al cambio de ideas de su amiga., el Usui dejo de agarrarle la mano a su compañera de aula.
- Soy una mujer que cambia de opinión facílmente– Horo contuvo una risa al escuchar las locuras de su hermanita.
- Ah… es cierto – Horo se acercó a su hermana - Tu no encuentras –salió corriendo, otra vez tomo la mano de Anna, Tamao desapareció del lugar.
- ¡No es justo! –gritaba Pilika.
- Cuenta hasta el 10 –
La Usui inflo las mejillas ante la ignorancia de su hermano de cierto tema - Pero no se me muy bien los números -
- ¡Entonces cuenta hasta donde sepas! pero ¡Cierra los ojos! –
Pili se recargo en esa ventana y cerro lo ojos - 1…2…6 ¿si va 6? – la niña estaba confundida con la numeración por eso se ayudaba con los dedos - …8…3…-
- Ven, hay un escondite muy bueno – Horo y Anna pasaba por los arbusto, el niño tenía una sonrisa traviesa – Vamos a ir a la piscina -
Mientras en el patio, Pilika aun con la confusión sobre los números ella seguía contando como dios le dio a entender - 10… 40… - ella ya estaba desesperada y sin más abrió los ojos - 58… 0… ya les voy – salió en la búsqueda de sus compañeros y se la paso todo el tiempo en eso.
Fun… fun
El receso había concluido, en la hora de clases Horo y Anna comenzaron a platicar mientras coloreaban; la maestra Liria no dejaba de verlos, se alegra que por fin ese par de niños tímidos ya hicieran amigos.
Las clases volaron, ahora estaban en el escalón del patio de entrada, los niños esperaban a sus padres pero siempre estaban vigilados por las maestras.
Pilika y Tamao corrían en todo el patio, estaban jugando a las atrapadas, en los escalones se encontraba es peli celeste con la rubia.
- ¿Cuál es tu helado favorito?- preguntaba Horo.
- Vainilla - Anna jugaba con la tierra -Y el tuyo –
- Uva – se restregaba las manos en los ojos - ¿Anime favorito?-
- Sailor Moon –
- Yo Dragon ball –sin necesidad de escuchar la pregunta contesto él rápidamente.
- Horokeu -
- Dime horo-horo – pidió el niño – Es mi apodo que me dio mi mamá -
- Es lindo el apodo y corto al igual que fácil – Anna le costaba pronunciar el nombre completo de su compañero.
- Gracias, quieres un paleta me sobro uno y… - se sonrojo ante ese regalo que le daba - No quiero desperdiciarlo -
Anna agarro la paleta de sabor naranja y la comenzó abrir para después saborearla - Sabe rico – hizo una pausa en la degustación de la paleta - Oye, me podrías decir sus nombres - Horo había pensado que Anna ya sabía el nombre de su hermana y de Tamao - Jugamos juntos pero ni siquiera me sé sus nombres-
- Ella es Tamao – Horo señalo a la peli rosa – Ella es Pilika, mi hermana menor –
A lo lejos se acercaba un señor alto, con una complexión musculoso, con bigote y barba, caballo largo, traía puesto unos pantalones de mezclilla y una camisa negra - Horo-horo, Pilika, discúlpame por llegar tarde – su hijo se levantaba con todo y lonchera.
- ¡Papi! – la Usui corrió hasta los brazos de su padre.
- Pilika, amor – el señor Usui alzo a su hija para luego darle un beso sonoro en la mejilla, vio cómo su hijo comenzaba despidiendo de esa niña rubia-¿Quién es tu nueva amiguita, hijo? –
- Amiga - Horo repitió incrédulamente estaba feliz de tener una amiga propia pues había envidiado a su hermana respecto a la amistad que tiene con Tamao, observo a la rubia y afirmo que si ella era su amiga - Si mi amiga… ella se llama Anna, es nueva en la ciudad – explicaba emocionado.
El señor se acercó a la niña – Tomo te regalo este chocolate –el señor le extendió el pequeño dulce.
- No puedo aceptar dulces de extraños – Anna no quería escucharse grosera pero no podía desobedecer a sus padres.
- Es cierto, entonces discúlpame – el señor lejos de sentirse ofendido estaba feliz que la niña sepa no dejarse engañar por extraños.
- Mamá – Anna se levantó rápidamente para correr hacia su progenitora.
- Anna por fin llego – abrazo a su hija.
La señora Kyoyama noto la mirada de esos tres pequeños que las observaba – Hija, ¿quién son ellos? –pregunto discretamente a su hija mientras la dejaba nuevamente en el suelo.
- Él es Horokeu Usui pero mejor llamalo Horo-horo –señalo al sonriente de Horo - Ella es su hermana Pilika y Tamao es la amiga de su hermana, el señor creo que su papá –señalo a cada uno, su mamá escuchaba atentamente - Son mis amigos – junto con una sonrisa dijo Anna, la señora estaba feliz que su hija tuviera amigos ya se había preocupado que su hija no se pudiera relacionar bien.
El pequeño Horo con suma confianza abrazo a la linda rubia y con una sonrisa tan linda como encantadora le mostraba a la señora - Encantado de conocer a tan bella mujer – el señor sonrió ante las palabras adulatoria de su retoño, Horo agarro la mano de la señora para darle un beso en el dorso de la mano.
- Que niño tan encantador tiene – decía la señora - Debe de estar orgulloso de él –
- Si… por cierto me llamo Lycan Usui- se presentaba el señor.
- Yo soy Amaya Kin - desde ese día esos niños han pasado juntos, desde la niñez pasando a la pubertad y ahora la adolescencia.
Esta Anna cada vez que relataba ese recuerdo siempre le saca una linda sonrisa - Desde ese día nos volvimos amigos e…-
- Inseparables del uno del otro – agrego ese Usui muy amorosamente, esa actitud impacto a sus amigos menos a Pilika, al notar como lo miraban cambio de postura y volvió a ser bromista – A pesar de mis intentos de no estar cerca de esta bruja –
- ¿Bruja?... – Anna le iba a replicar "tu mamá" pero se contuvo.
- Como escuchaste – como era tradición comenzaron a pelear entre ellos.
- Pilika, ¿de verdad se trataban bien? –
- Se trataban tan bien que estoy segura que no los reconocerías – con aire conocedor le contestaba Pilika a Jeanne – Pero algo paso entre ellos que hizo en que comenzaran alejarse y tomar esa postura indiferente – murmuraba la peli celeste , de después que terminaron de platicar de ese tema se dedicaron en pedir los famosos bocadillos.
Fun… fun… fun…fun…fun
Después de media hora de estar en esa cafetería, cada chico tomo rumbo diferente, Yoh tuvo que separase de su novia porque tenía que ir a ver a su hermano para comprar el regalo de día de las madres, Pilika y Chocolove se fueron a la casa del moreno para dejar al Opacho y pasar el tiempo viendo el anime que se compraron; Ren iba abrazando Jeanne mientras caminaban para ir a tomar el bus, venían acompañados de Anna, la pequeña Mannoko y Horo que iba tomado de la mano de Damuko.
Mientras caminaban intercambiaban palabras y uno que otro chiste, esta Jeanne tenía una duda que le ha crecido desde que escucho las últimas palabras de Pilika respecto al tema de la amistad de Horo y Anna.
La francesita se alejó de su novio cuando él estaba platicando con Horo y Damuko, fue al lado de su amiga que iba un paso atrás y que al parecer escuchaba muy atenta al relato de su pequeña prima – Te divertiste entonces – se alegraba por oír eso está Anna.
- ¿Horo-horo de verdad era muy lindo de niño? ¿De verdad te trataba tan bien? ¿cómo te trataba él cuando estaban a solas?– susurro esas preguntas rápidamente que logro desbalancear a esta Anna y obtener esa mirada de "no entender porque sacaba ese tema que ya no tenía importancia", Jeanne insistía pues tenía mucha curiosidad y esa curiosidad la hizo ir directamente al tema que le generaba duda- ¿Te trataba como cuando fingió interés contigo?, esa vez que querían poner celoso a Yoh –
- Jeanne… no quiero hablar de esto –
- ¡Por favor! Cuéntame… tengo mucha curiosidad – rogaba la chica, abrazo a la rubia mientras fingía llorar - ¡Ten piedad de mí! – con voz desgarradora.
- Ok… ok… pero ya deja de actuar así que vas a asustar a mi prima – Anna miraba de reojo como su prima se ocultaba detrás de ella como forma de escudo, le dedico una sonrisa tranquilizadora y un ligero apretón en la mano de Mannoko que logro relajarla luego observo a su amiga - Horokeu en ese tiempo fue un encanto conmigo, muy amoroso y muy detallista… siempre me regalaba una paleta o cualquier dulce, compartíamos almuerzo todos los días, me invitaba a su casa para jugar y yo también lo invitaba, pasábamos veranos juntos… – ella miraba la espalda de ese Usui - Me defendía mucho y me cuidaba – Anna podía recordar todas las veces que él salía a defenderla cuando un niño la molestaba también cuando estaba triste él hacia cualquier tontería para alegrarla, él era su mejor amigo ¿o aun lo era?, no estaba segura porque el alejamiento que se produjo entre ellos hizo daño a su amistad porque pasaron de ser los mejores amigos a simples amigos, se cuestionaba a menudo cada vez que recordaba los ayeres ¿Qué fue lo que le paso a su muy buena amistad? - Para resumir, cuando el actuó de forma cariñosa esa vez respecto a Yoh prácticamente así se comportaba conmigo cuando éramos niños - aunque odiaba admitirlo le gusto como Horo la trato con tanta cordialidad.
- ¿Qué lo hizo cambiar para que te trate con tanta indiferencia? – la peli plateada estaba pensativa antes su propia cuestión.
- No lo sé, ni me interesa – cuando exclamo, noto como el rostro de Horo las miraba rápidamente para luego prestar atención enfrente.
Jeanne alcanzo a su amiga que ya le llevaba unos cuantos pasos de ventaja - Pero aunque sea sabes ¿cuándo cambio su actitud respecto a ti? –
La jovencita Kyoyama ya quería terminara con este tema pues siempre la ponía de mal humor, medito la pregunta e hizo memoria - Fue después que cumplió 13 años a partir de ahí comenzó a tratarme así –
- Hay que averiguar que le paso para que cambiara de actitud –
- No me interesa que lo hizo cambiar -
- ¿De verdad? - la peli plateada con su singular mirada curiosa que se la dedicaba a esta Anna - ¿No te da curiosidad que lo hizo cambiar contigo?, ¿nunca te los has preguntado? –
la rubia sonrió burlonamente pues estaba claro que no le iba a contesta "por supuesto que me lo he preguntado" - Jeanne, hay que dejar el tema por la paz –
- Ahora tu dime la razón de ¿porque lo tratas de la pata? –
- Porque él comenzó hacerlo primero – Anna estaba irritaba se le notaba por la forma de contestarle.
- Entraste a su juego – en una actitud especulativa hablaba ella, ignoraba la mirada amenazante de su amiga para continuar - Mi sexto sentido me dice que hay un motivo profundo que hizo cambiar drásticamente a Horo-horo –
- ¡Vete al diablo! – Anna sabía que fue un error hablar sobre la amistad que tenía con Horo, sabía que estas dudas saldrían a la luz y pero sobretodo otra vez ahí estaba la cuestión que le ha estado taladrando desde que terminaron la secundaria que era: ¿Qué lo hizo cambiar?
Fun… Fun… fun… fun… fun… fun
Yoh no estaba convencido ante el regalo que le compro a su mamá; el regalo consistía en un vestido, el gemelo menor había optado por las clásicas flores y chocolates pero su hermano quería comprarle ropa provocativa, al final estuvieron de acuerdo en comprarle un sencillo vestido.
Estaban de regreso a la casa, en el trayecto Hao le estaba platicando que estaba saliendo con Marion, esa linda rubia, se dio cuenta que ambos tenia fascinación por las rubias, Hao que era conocido por ser un cínico, sin vergüenza, sin pelos en la lengua y muy atrevido le estaba contado a su hermanito que ya se acostó con Marion en a la tercer cita que tuvieron, al escuchar tal confesión Yoh se sonrojo hasta las orejas.
- Jajaja, ¡que gracioso te ves con el rostro rojo, hermano! – se burlaba descaradamente Hao pero cambio de actitud burlona a curioso - Yoh dime… tú ya llevas seis meses con ella… así que me preguntaba si ¿tú ya?-
- ¿Yo ya qué? – Hao a veces olvidaba lo distraído e inocente que era su hermanito.
- Si tú y Anna… ya sabes – con cierto tono picaron hablaba él.
- No sé – el gemelo no entendía lo que le traba de decir su hermano mayor.
- Ay…Yoh ¿no te he enseñado nada? – se agarró de los cabellos, su hermanito a veces lo exasperaba – Si tú y Anna… ya lo hicieron –
Yoh volvió a sonrojarse ante esa oración, miro al suelo y pateo una piedra, se mordió los labios – No… lo hemos hecho… aun – lo último lo susurro.
Hao tenía la boca abierta ante lo que dijo su hermano pues le daba a entender que lo estaban pensando -¿Aun?... ¿entonces quieren hacerlo? –
- Lo he estado platicado con ella – claro que lo ha estado conversando con ella desde que Yoh comenzó a sentir la necesidad expresar su amor que sentía por ella de una forma diferente y carnal.
- ¡Oh por dios! ¡mi atolondrado hermanito está madurando! –
- No te alegres tanto porque estoy dudando en llegar hacerlo con ella – en la platicas que ha tenido con Anna, la había notado dudosa con miedo pero sobretodo insegura para llevar la relación al siguiente nivel a pesar que ella siempre le decía: "que también quería llevar la relación a ese nivel de intimidad" siempre junto con una sonrisa; pero Yoh no era tonto pues notaba en los ojos de ella que le estaba mintiendo, y por eso decidió en no presionarla y que irían lento a pesar que las hormonas lo atormentaran.
- ¿Eres gay? – era la única explicación que podía tener Hao respecto a su hermano.
- ¿Porque me dices eso? –
- Porque no me puedo explicar que dudes en tener relaciones con Anna – con los brazos cruzados sobre el pecho y mirándolo con reproche pues todo lo que planeo para él y Anna estuvieran juntos, pues la chica es muy cotizada, muy aclamada pues ¿Quién no la quiere como novia y en su cama? - Ella es una hermosura de chica, tiene unas curvas, unas piernas, una cintura, tiene una voz angelical que cada vez que regaña suena tan sensual hasta me da ganas de quitarle la ropa y no hay que olvidar esos ojos ¡esos ojos! ¡dios mío santo ten piedad de mí por tanta perfección que es ella! – con la saliva escurriéndole a un costado de la boca logro hablar.
- ¡Hao! –Yoh le grito para que reaccionara con quien estaba hablando, el chico pues no sentía cómodo que su hermano describiera cada maravilla del cuerpo de Anna.
- Discúlpame es que me emocione - Hao recobro la compostura después de ese desliz - ¡Diablos debí lanzarme por ella! - se regañaba mentalmente el chico para después volver al tema que los aquejaba - Cuéntame ¿Por qué no te sientes seguro? –
- Es por ella… ella no está preparada - abrazo esa gran caja en donde descansaba el vestido de regalo - Lo noto en sus ojos y por la forma de actuar –
Como buen hermano mayor, Hao tenía que darle un consejo y darle animo - Dale tiempo, sigan toqueteándose como calenturiento y pervertidos que son hasta que ella se sienta en confianza –
Yoh rio por semejantes palabras - ¡Tú eres el pervertido! – le lanzo la caja para luego echarse a correr.
- ¡Idiota!- Hao se agacho para recoger la caja y salió tras de su gemelo.
Fun…fun… fun… fun… fun
Estaban descansando después del ensayo que tuvieron nuestra linda banda, estaban en la sala de la casa de los Usui, mientras la chicas platicaban este Horo estaba acostado en el sillón grande y se dedicaba a ver el techo con sumo interés, Anna se acercó a él.
- ¿Qué tanto piensas?, eso si tienes neuronas – ácidamente comentaba ella una vez que hizo que él bajara las patas del sillón y se sentara correctamente para que ella lograra sentarse a su lado.
- Pequeñeces – seriamente hablo.
- Sabes que te voy a entrenar –
Giro a ver a su amiga - No lo sabía… pero me puedes decir ¿Por qué? –
- Porque tu baja calificación en educación física –
- Voy a sufrir – dijo de mala gana el chico pues sabia lo tan sádica que podría llegar a ser su amiga a la hora que lo quiera entrenara, por hubo una vez que ella lo entreno en la primaria para una carrea, en el día de la carrera no tenía fuerza de levantarse porque tenía el cuerpo adolorido.
- No me lo tienes que agradecer – con una falsa sonrisa decía – No veremos después que terminen las clases –
- Pero Yoh se preocupara por ti de que estés conmigo a solas también tu sádico papá – dijo con nerviosismo el chico pues no quería pasar más tiempo a solas con ella porque empezaba a volver a sentirse extraño cuando está cerca de ella – Hay que olvidar el entrenamiento, seguramente tu estas muy ocupada con tus… cosas –
- No estoy ocupada ¿y porque estas tan nervioso?, ni que te fuera a matar – comento por ultimo ella después de levantarse del sillón.
Fun… fun… fun… fun… fun
Hoy era el famoso día de la madre y como era costumbre estaban realizando festividades en nombre de ella, algunos niños regalaban rosas, una tarjeta de felicitación, besos, abrazos y uno que otro despistado le regalaba un electrodoméstico… en fin.
En la preparatoria "Academia Privada Shinra" había dejado salir temprano al alumnado; en el patio principal estaba reunido nuestro singular grupo de amigos, ellos estaban esperando al Horo y Anna.
- Ya me quiero ir – se quejaba este Ren que no dejaba de caminar en círculos.
- Yo igual – apoyaba este Choco para luego lloriquear - ¡Tengo tanta hambre! –
- ¿Qué le van regalar a su mamá? – Jeanne como buena señorita cambio de tema pues si volvería loca de tan solo seguir escuchando esas quejas.
El joven Tao se llevó una mano al mentón - Yo la llevare a comer a su restaurante favorito y luego le daré una serenata –
- ¡Ya deja de presumirnos tu dinero, Ren! – con irritabilidad decía este Hao -No ves que somos pobres los demás… - el gemelo estaba a punto de llorar - Y apenas podemos pagar nuestra colegiatura – se le quebró la voz al termino de decir eso - Ni siquiera me dan dinero para el almuerzo, ¡que desgraciada es mi vida! – él sentía envidia de ese chinito de tener la fortuna de ser adinerado.
Yoh como buen hermano fue a consolarlo, Hao no tardo en abrazarlo hasta el punto de asfixiarlo - Ya, ya hermano… ¡cálmate! – le dio una fuerte palmada a la espalda para que redujera el apretón que le estaba dando, cuando sintió que aflojo un poco el agarre comento - Bueno nosotros le compramos un vestido –
- Wow… no es muy visto que chicos regalen prendas a su mamá – decía la sorprendida Pilika que giro a ver a su peli rosa amiga - ¿Y tú, Tamao, que le reglaras? –
- Unos zapatos –
Entre ellos había uno que estaba saltando y levantando el brazo para luego agitarlo de un lado a otro – Que alguien me pregunte, ¡pregúntame! -
Lyserg fue el valiente en que se atrevió en hacerlo - ¿Y tú Chocolove? –
Con los ojos brillantes que denotaba seguridad dijo el moreno - ¡Uno de mis mejores chiste! –
- ¡Por dios!, Espero que dé en adopción por el mal regalo que le vas a dar –hablo cruelmente ese chinito, que hizo que Choco cayera al suelo por la depresión que le surgió al termino de esas palabras crueles.
- Si se lo contare con todo mi amor – argumentaba desde el suelo, se le podía nota por el tono de voz que en cualquier momento iba romper a llorar.- ¡TE DETESTO REN TAO! – grito con mucho dolor mientras se tapaba el rostro con las manos y giraba como tronco en el suelo.
- Pobre Chocolove – susurro Damuko al momento que llego junto con los chicos, sentía lastima de como rompieron con la ilusión de ese moreno.
- Ve a consolarlo – le sugería Manta a la Usui.
Pilika se acero, se agacho hasta estar a la altura de su novio, detuvo sus movimientos; él dejo de taparse el rostro, se le podía ver las lágrimas, se colocó en cuclillas para luego abrazarla, ella le correspondió y cerca del oído le dijo - Es muy tierno de tu parte, amor, y sé que a tu madre le encantara – a Chocolove le encantaba como su novia siempre lo consolaba por eso acerco su rostro a ella, la chica se sorprendió de cómo sin aviso su novio la beso con una fiereza que apenas podía corresponder.
Sus demás amigos se sentían incomodo al ver como Choco casi se come con ese beso a Pilika, Damuko se aclaró la garganta sonoramente e hizo que esa pareja se separara, noto como el moreno la miraba desaprobatoriamente por ser la que los interrumpió - ¿Y tú Pilika que le regalas a tu mamá? – dijo una vez que ignoro la mirada del chico.
- Por mi parte le regalare un collar de plata – la Usui estaba enterada de los gusto de su progenitora - Y si me vas a preguntar si se ¿qué le regalara mi hermano a nuestra mamá?, te respondo automáticamente que no lo sé – se adelantó a la pregunta que de seguro la novia de su hermano le iba a ser.
- Le voy a regalar mi presencia y muy abrazos – la voz de Horo hizo que todos giraran a verlo.
- Que tacaño – decía Hao una vez que dejo de lloriquear - Eres igual como Chocolove – el moreno ya dejo de llorar para comenzar a verlos amenazadoramente a cada chico.
- No soy tacaño y… auch! – exclamo con dolor al sentir como esa rubia le dio un coscorrón, la chica reía por lograr molestar a su amigo.
- Anna – Yoh fue a recibir a su novia, la abrazo pero sintió como ella se tensaba para luego deshacer el abrazo, no le dio importancia a ese gesto pues luego platicaría con ella.
- Como le estaba diciendo antes que me interrumpiera esta linda chica – con sarcasmo puro decía - No soy tacaño y para que sepan estoy seguro que mi mamá quiero otro tipo de regalo de parte mío –
- ¿Qué tipo de regalo? – cuestionaba Anna.
- A mi mamá le gustaría como buen regalo que saque buenas calificaciones, que vaya a una buena universidad para sea un excelente doctor- enumeraba cada rasgo y al último se sonrojo por lo siguiente – Que encuentre una buena mujer y que le dé nietos - miro de reojo a Damuko pero su mirada se desvió después a la rubia, a esa rubia que últimamente le estaba recordando cierto sentimiento que pensaba ya haber enterrado en lo más profundo de su ser, sacudió la cabeza - Ese sería el regalo que ella quisiera –
- ¿Quién madre no lo quiere? – concordaba juguetonamente Hao, pues también su mamá tendría ese sueño para a él e Yoh.
Comenzaron a caminar hacia la entrada, Yoh llevaba de la mano Anna, ella tenía una sonrisa socarrona y giro a ver al azul – Si tu fuera doctor, Horo, entonces todo Japón tendría que irse directo al cementerio –
- No seas tan mala, dulzura – le respondió el Usui una vez que dejo de abrazar a su novia para ir hasta Anna y alejarla de Yoh, acerco su rostro hasta la altura de ese lindo oído femenino – Si yo lograra ser un doctor pero no cualquier doctor sino uno muy atractivo como te gustan a ti, estoy seguro que tú me exigirías que examinara minuciosamente cada rincón de tu lindo, deseable y sexy cuerpo, hasta apostaría que te volverías adicta a mi tacto – le susurro seductoramente, pasaron unos segundo hasta que él reacciono ante su sexy comentario, él chico se separó rápidamente de ella, se mordió los labios con nerviosismo pues estaba shockeado pues no era su intención hablarle con coquetería ¿o sí?, ya le estaba afectando pasar mucho tiempo con ella; Anna casi se atragantaba con su propia saliva pero eso no le hizo que dejara de mirarlo exhaustivamente.
Yoh tanto Damuko miraban extraño como sus novios estaban estáticos, los que eran ajenos a esa escena seguía con su caminata - Doctores… - murmuraba Lyserg junto a su ya casi oficial novia Tamao solo le faltaba un paso y que era: pedírselo - Si fuéramos doctores ¿te lo imaginas?-
En una sala de operaciones... estaba todo el equipo médico, se le sentía en el ambiente la tensión entre ellos pues la operación que estaban realizando necesitaba toda la precisión y delicadeza, si hacían un falso movimiento echarían a perder todo… el jefe de cirugía observaba como el medico que estaba a cargo de la operación estaba haciendo el trabajo.
- Trapo – pidió el doctor, la enfermera se acercó para secarle la frente – Uf… esto es difícil –
Se está acabando el tiempo… tiene que apurarse –
- Deje de gritarme, Dr. Silver – la orden que le daba el joven médico denotaba la firmeza – Esto tiene que ser delicado –
Pero… Dr. Usui el tiempo se acaba – el doctor Usui era famoso por ser el mejor cirujano plástico por eso era un deleite verlo realizar una cirugía de este tipo.
- Lo sé, lo sé - él entendía la angustia de acabar pronto con este procedimiento pero como buen medico tenía que tener calma para realizar bien el procedimiento - Ya solo falta dos cosas y terminamos - dejo a un lado el escalpelo, alzo la mano- Denme la mezcla especial -
- Aquí tiene Doctor Usui – la enfermera se la dio en la mano.
- Gracias enfermera Tamamura – con una sonrisa coqueta que se le podía notar bajo el cubre boca.
- ¡El tiempo! – le recordó Silver.
- ¡Ya tranquilícese! – Horo tenía ganas de darle a su jefe un par de bofetadas para que se tranquilizara - Denme el bisturí –
Tamao dudaba en seguir esa orden - ¿Esta seguro que quiere el bisturí? –
- ¿Quién es el doctor aquí? – ese típico comentario arrogante hizo que Tamao se chiveara - Yo sé lo que hago, necesito hacer este último corte o sino no quedara perfecto –
- Usted es el doc, Doc – la peli rosa le dio el instrumental al médico, Horo iba hacer el último corte hasta que un pitido de la alarma cardiaca sonó ruidosamente, todo el cuerpo médico se alarmo.
- Quiero el resucitador ahora mismo – tres hombres traían la máquina, Horo separo las plaqueta – Denme 100 volt –
- Pero es demasiado… lo freira – uno de los enfermeros le contestaba.
- Yo sé lo que hago ¡así que denme ese voltaje! –exigía con desesperación el joven doctor, una vez que la carga estaba listo - ¡Despejen! - observa si había algún cambio - No puedo perder, no, no puedo - pensaba él mientras otra vez le daba de carga al cuerpo que tenía enfrente - Vamos… vamos… - el pitido final de la maquina lo hizo desistir en continuar, ya lo había perdido.
- ¡Perdimos! – con lamento puro decía esa peli rosa.
- ¡Carajo! - Horo con brusquedad coloco las palanquetas en la máquina - Estaba a unos minutos de ganar – se quitó la tapa bocas de un solo jalón, se recargo en la mesa de exploración.
- Te lo advertí sobre el tiempo – el joven doctor ya no quería seguir escuchando los reproches del director del hospital
Por la puerta de la sala de cirugía entraba dos hombres - Ganamos - uno de esos hombres le enjaretaba al Usui su buen fortuna - Sabíamos que no podrías hacer tu famoso emparedado de pavo a la parrilla en menos de cinco minutos y en la sala de cirugía –
- Fue trampa, ustedes pusieron la alarma para distraerme – Horo se quejaba de ellos, miro su emparedado a medio término – Solo me faltaba tostar bien el pan y listo -
- Un médico sabe guarda la compostura ante todo – él siempre hacia esos tipos de comentarios que irritaba al Usui nunca pensó en tener que tratar con el tipo tan arrogante y fanático de apuesta absurdas, odiaba perder con el Doctor Asakura Hao especialista en neurología - Aunque se ve delicioso –Hao agarro el emparedado para luego darle un mordisco, su lengua se deleitó con semejante manjar - ¿Qué le untaste? –
- Mi mezcla… - con orgullo decir el Usui - Que trata de mayonesa sabor chipotle, un poco de mostaza agridulce y unas cuantas gotas de limón para intensificar el sabor – le susurró al oído teniendo el cuidado que los demás no escucharan los ingredientes secretos.
- ¡Esta deliciosa! –
- Hao, deja de hablar con la boca llena – le pedía el doctor que entro con él, él era su gemelo el Doctor Asakura Yoh especialista en ginecología - ¿Cuándo dejaran de hacerse retos estúpidos con ganancias tan pocas atractivas? – Yoh desde el internado ha sido testigo como ese par siempre se hacían retos tontos. - ¿Ahora que perdiste, Horo? –
- Mi receta secreta de mi súper ultra deliciosa mezcla – después de responder otra vez con voz baja y mirado con discreción a todos los presentes le dijo a Hao - Por cierto también le pones una pizca de jengibre –
- Ok – aun con el bocado en boca contesto.
Yoh ante el termino de lo que gano su hermano solo pudo decir - ¡Que pendejada! – giro sobre los talones para largarse de esa sala, se acomodó la bata - Yo me largo –
- ¡Espera, hermano! – a trompicones llego hasta su hermano.
Mientras tanto entre los pasillos. de ese hospital.. se veía como caminaba una sexy enfermera iba caminando a lado de una doctora que por cierto también es muy atractiva.
- Que noche tan aburrida – decía la enfermera Kanna a la doctora Kyoyama Anna que tiene especialidad en cardiología, es la mejor del país y está entre los 10 mejores doctores del mundo.
- Estoy de acuerdo contigo – comentaba la joven doctora mientras leía el expediente que tenía en mano – No sabía que tendría guardia hoy – cerro el expediente – Ya tenía planes esta noche -
- ¿Qué planeabas hacer? –
- Primero, dormir por largas horas – con mucho cansancio decía la rubia pues últimamente se ha agotado muy seguido - Después tal vez ver un poco de tele y comer comida china –
- Que romántico – en tono divertido decía la enfermera.
- Si tú lo dices - le siguió el juego, ese par de detuvieron enfrente de los cuneros, a esta Anna le gustaba pararse unos segundos a observar a los bebes, esos pequeños rosados y regordetes pequeños la hacía relajarse - ¿Y tú tenías algo planeado? – sin despegar la mira de esa vitrina.
Kanna al igual que Anna también le llamaron de última hora - Tenía planeado ir a la playa – giraba la cabeza con suavidad de un lado a otro para quitarse la tensión – Anna, ten tus análisis – la doctora abrió el sobre y se quedó sorprendido de lo que leyó.
Saliendo del elevador… estaban los dos gemelos, Yoh se le notaba todavía irritado con su hermano y amigo por hacer semejante reto en la instalaciones del hospital, bueno tenía en cuenta que el no debería regañarlos si no el jefe pero ni siquiera éste lo hizo, es más, el jefe también aposto en favor del Usui.
Mientras caminaba, Yoh que iba a unos pasos atrás de su hermano no se había percatado que él iba con bastón en mano y caminaba de forma particular - Hao – lo llamo pero no le hizo caso, se acercó hasta caminar a lado de él - ¡Hao deja de cojear! – su gemelo lo miro como haciéndose el desentendido - ¡Y te ves ridículo con ese bastón! -
- ¿Por qué? – con voz que denotaba que estaba herido ante los comentarios.
- Porque pareces copia barata de Doctor House –
En vez de sentirse insultado este Hao; con ojos brillantes y en forma estrellas, con las manos juntas - De veras me parezco a él… él es mi ídolo - estaba muy halagado con la comparación con ese gran personaje de tele, Yoh se dio un golpe en la frente, a este Hao algo le llamo la atención - Hola lindas enfermeras – pasaban un grupo de estudiantes de enfermería a lado de esos gemelos, las estudiantes rieron tímidamente antes esa coquetería.
- Deja de coquetearle – lo regañaba, Yoh ya no soportaba esa actitud adolescente por parte de Hao porque ya tenían 28 años.
- Has estado de muy mal humor todo el día, hermanito –Hao abrazo por los hombro a su familiar.
El joven ginecólogo suspiro con resignación por era cierto, durante todo el día de trabajo ha estado de muy humor y era porque no había tenido tiempo hasta ese momento de descasar y todo por culpa de los tanto partos inesperados, observo por la ventana y ahí supo porque tanto trabajo ha tenido - Hay luna llena, con razón –
- ¿Y que con eso? –
- ¿Y qué con eso? - se exaspero el gemelo menor – ¿No sabes que en luna llena hace que todas las embarazadas quieran dar a luz? –
- Eso es sólo un rumor – Hao no creía que fuera factible que el satélite lunar tuviera semejante influencia en los partos.
- Yo también no lo creía pero cuando hacia mi residencia siempre en luna llena venían todas las embazadas – con voz nerviosa decía - Y era todo un caos – para Yoh fue la experiencia con más estrés y de terror que ha tenido.
En los casilleros… se encontraba un chico de cuerpo atlético, ojos gatunos y color dorados, cabello negro que esta peinado de forma picuda, se estaba terminando de colocar su bata, estaba concentrado arreglándose la corbata gris hasta que el sonido de su celular le llamo la atención.
Agarro el artefacto y con voz suave pero muy masculina - Diga – los ojos de ese joven doctor se pusieron en blanco – Mamá ¿Cuántas veces te he dicho que me dejes de llamar?, estoy bien, llegue bien… ajá… ajá – se colocó el cel entre el hombro y el oído para así poder continuar en hacer el nudo de la corbata – Ajá –
"Doctor Tao se solicita en la sala de Urgencia… Doctor Tao se le solicita en la sala de Urgencia… Doctor Tao se le solicita en la sala de Urgencia" –
Al escuchar como lo llamaban no sabía cómo cortar a su mamá sin ser grosero – Mamá – pero la señora no lo dejaba hablar – Mamá que si… que si traje mi almuerzo, ¡a otros doctores no les llama su mamá en el trabajo para saber eso! – se quejaba éste pero la respuesta de la señora no le agrado - Estoy seguro que sus mamas si los aman ¡por dios! – Ren guardo en su casillero todas sus cosas, salió de esa habitación – Mamá ya deja de decirme "¿Cuándo te casaras y me harás abuela?", si sigues diciendo eso me cae que me quedo soltero y… - dejo de hablar porque ahora escuchaba el drama de su mamá y le estaba diciendo "no voy a ser abuela nunca y no veré a mi único hijo casado" – Pero mamá tienes también a Jun, ella se va a casar en junio – Ren retuvo la risita porque al oír como su mamá se disculpa por ser tan distraída – Mamá ya me tengo que ir, tengo trabajo que hacer, si… yo también – ese joven doctor no quería decir eso pero su madre lo estaba obligando, se preguntaba ¿Cómo su mamá a pesar de la distancia tenía el poder a obligarlo a decir eso en voz alta?, pero en fin son los misterios del poder de nuestras mamás – Yo también te quiero mucho – susurro rápidamente pero su mamá al parecer no lo escucho o solo aparentaba – QUE TAMBIEN TE QUIERO MUCHO, MAMÁ –grito a todo pulmón y termino la llamado porque no quería escuchar la risa triunfadora de su progenitora; Ren alzo la mirada y quería que la tierra lo tragara porque estaba en medio de la sala urgencia, todo paciente y trabajador fueron testigos de ese grito de amor.
- ¡Qué lindo, Ren! – se burlaba esa linda enfermera francesita, abrazo al doctor - ¡Qué lindo que externes así el amor hacia tu mami! –
- Deja de joder, Jeanne – se soltó de ella de manera brusca – Estoy aquí ¿para qué me necesitan? -
- ¿Para qué más?, tienes trabajo – con el dedo le pidió que la siguiera hasta las camillas, le dio un expediente y al mismo tiempo le explico el caso – Tienes a uno hombre de 1´80 y pesa 60 kg, posible fractura de nariz y brazo - Ren cerro el expediente - Y esta intoxicado con alcohol –abrió la cortina en donde se veía al paciente sentado.
- Buenas noches, soy el doctor Tao Ren y lo atenderé… señor Kalim –
- Hola doctor – Ren comenzó a examinar el área afectada, el joven doctor era el mejor en el área de urgencia del país por eso era muy conocido por su talento como su arrogancia.
– Me dice si le duele mucho – vio cómo su paciente asentía.
- Arg… ahí – el rostro de Kalim se arrugo hasta el punto de soltar unas cuantas lágrimas.
Ren saco un bolígrafo e hizo un anotación en el expediente - Tendremos que hacerle un braquioantebraquial… - se acero al paciente otra vez con dos dedos comenzó a examinar el tabique, Kalim se aguantó el dolor – No siento ninguna fractura… le administrare unos calmantes –
- Entonces, ¿estaré bien? – con voz titubeante pregunto el paciente.
Se guardó el bolígrafo y miro a Kalim - Estará bien si sigue mis recomendaciones al pie de la letra – se cruzó de brazos - La nariz no está fracturada solo tiene un corte, se le hinchara la nariz… no se asuste es normal, le sugiero que se coloque hielo, trate de estar calmado y evite agitarse - hizo una pausa, miro a su enfermera que anotaba detalles de la consulta - Sobre el brazo, desagraciadamente si esta fracturado por eso le colocaremos una férula que lo tendrá por tres semanas, no se olvide tomar las pastillas que le recete y tenga mucho reposo – le dio una palmaditas a la espalda del señor como forma despedida.
Fun… Fun… fun… fun… fun…fun
- Hola señora, ¿Cómo estamos esta noche? – preguntaba el muy sensual Hao a la anciana que estaba en esa habitación.
- Muy bien al verte aquí conmigo – la anciana sonriendo decía, el atractivo doctor le devolvió la sonrisa de forma cariñosa.
Hao reviso las maquinas en que estaba conectada en su paciente – Señora Goldva, que coqueta me ha salido – leyó el expediente, la señora tenía que ser operada por un tumor alejado en el cerebro, Hao se ha estado preparando para esta operación, cerro el expediente - Si no estuviera trabajando me la llevaría a cenar – le giño.
- ¡Qué lindo de tu parte!, pero yo no soy asalta cunas… jajaja – la señora Goldva rio escandalosamente – ¿Sabes? eres el nieto que siempre quise-
Hao fue hasta la puerta - Y usted la abuela que siempre soñé, jajaja - comenzó a cerrar la puerta – Nos vemos mañana -
En el comedor… se encontraba Yoh con los ojos cerrados, con un café a su alcance y estaba desparramado en la silla, se sobaba la frente.
- Estoy cansado – susurraba – Quiero dormir – ya pasaba de la 1 am, no había conseguido estar sentado por todas esas embarazadas, escucho el arrastre de la silla que tenía al lado.
- Únete al grupo –
- Anna, me alegra verte – el joven abrió los ojos, hubiera querido sonreírle a la novia de su hermano pero hasta en ese sutil gesto le era muy agotador.
La rubia estaba bebiendo su habitual moka y sujetaba con mucha fuerza una hoja - ¿Sabes dónde está Hao?– él meneo la cabeza - Tengo algo urgente que decirle –
Yoh observo el reloj del comedor - De seguro fue a revisar a sus pacientes –
Anna sintió el vibrar del localizador, la necesitaba en la habitación 2014, se levantó con mucho apuro - Bueno, le avisas que lo estoy buscando – guardo la hoja en el bolsillo de la bata para después esfumarse del comedor, sin importarle olvidar el café.
En esa pequeña habitación que se localizaba en la recepción… estaba dos doctores, el joven Usui y el sensual Hao, se estaban observando minuciosamente entre ellos pero que siempre terminaba en el micrófono que estaba al frente de ellos - ¿A que no lo haces?-
- A que sí – respondía el peli celeste.
- Eres una gallina –
Horo arrugo la frente, detestaba que lo llamaran así, saco la billetera -¿Cuánto apuestas a que lo hago? –
- 20mil yens – cruzo de brazos.
- Ok, sólo vigila que no venga – Horo y Hao había visto como la encargada de vocifera los llamados dejo el lugar, se habían planteado un nuevo reto que consistía en que no se atreverían a hacer un anuncio, el peli celeste tomo el micrófono, lo encendió y con suave voz e imitando la voz típica de mercado - "Limpieza en el pasillo 4, limpieza en el pasillo 4, se solicita limpieza en el pasillo 4" – solo unas risitas ante su absurdo llamado, todos los que escucharon ese anuncio tenia cara "¡qué diablos fue eso!".
- Ahora yo… - Hao empujo a Horo, le arrebato el micro y como anuncio de aeropuerto dijo - "Se solicita al pasajero Yoh Asakura que aborde el avión rumbo pornolandía, señor Yoh suba al avión que lo llevara rumbo al país de porno" –
- Eso estuvo bueno –mientras ese Usui lo felicitaba el pobre Yoh quería matar a golpes a su gemelo y de paso a Horo. – Tengo otro - contuvo su risita, se aclaró la garganta, con voz profunda y sensual acompañado de aplausos que daba, dijo - "Ahora caballeros en la pista de baile se encuentra la sensual Jeanne con su atrevido vestimenta de enfermera y recuerde: ¡entre más aplauso menos ropa!, ¡Jeanne mueve el trasero sobre ese tubo! ¡fuera ropa!" – Hao al escuchar ese comentario se le vino a la mente los sitio de strippers, Horo rio a todo pulmón que era inevitable escucho por la bocinas de todo el hospital; él ya se imaginaba el rostro enojado de Jeanne, y precisamente ella era detenida por Ren para evitar la carrera que iba hacer hasta llegar con el próximo muerto llamado Horo-horo.
Horo sintió como le quitaron el micrófono, volteo a ver a la amigable y siempre calmada Tamao que en eso momento no era nada amigable - ¡Esto no es un juguete! – le dio de coscorrones a ese par de doctores.
- Lo siento, Tamao – se disculpó Hao que estaba mirando el piso.
- Sí, yo también lo siento – Horo junto con Hao salieron de esa habitación -Ya no lo volveremos hacer - dijo desde la entrada, tenía unos ojos de cachorrito a medio morir el doctor pero ni con eso logro bajarle los humos a Tamao.
- Claro que no lo volverán hacer, jovencito - una vez que escucho eso cerró la puerta; ella observo el micrófono, tenía curiosidad de hacer lo que ellos, se acercó el micrófono a la boca, con voz sutil trato de imitar ese típico anuncio que escuchamos en los estadios de futbol – "Cambio del equipo de Japón entra Oliver Atom y sale Tom Misaki" –
Anna que estaba corriendo por los pasillos se detuvo, estaba extrañada de escuchar ese anuncio en voz Tamao – Ya te tienen, Tamao, caíste en su juego - se lamentaba esa rubia pero siguió caminando rápidamente hasta la habitación.
La peli rosa sonrió discretamente pero el azote de la puerta abriéndose la asusto - ¡Tamao! – al unísono dijeron ese par de doctores, ambos estaban de lo divertido.
Mientras en la habitación 2014… se encontraba médicos y enfermeras revisando al paciente, estaban preocupado porque este paciente era de sumamente famoso y si había un error los podría demandar, ya saben cómo son los artistas de caprichosos.
- Mi corazón…ay mi corazón – se quejaba con mucho dolor el enfermo.
- ¡Llamen a esta Anna! –exigía el jefe del hospital.
- Ya lo hicimos, doctor Silver –respondía agitadamente la enfermera Marion.
En ese momento entro Anna, se arremango las mangas de la bata, observo la maquina donde le indicaba las palpitaciones del corazón, que por cierto estaban alta la presión del corazón - Tenemos que estabilizarlo -
- Ay mi corazón… ay…- el paciente visualizo a su doctora favorita y como acto de magia su corazón se estabilizo – Hola, corazón – ese era el apodo que le dio a esa atractiva doctora que le haría la operación.
- No sé cómo lo haces, no sé cómo te provocas un ataque de corazón y tampoco sé cómo te estabilizas - Anna no se explicaba esos actos tan inusuales por parte de él - Esta es la octava vez que hace esto -
El paciente ignoro los comentario de esa bella mujer y con una sonrisa coqueta en el rostro dijo - Es quería ver, con tus ausencia haces que me provoque un infarto –
Cada enfermero y medico salieron de la habitación dejándolos solos - Peyote espero que cuando vuelva a tu habitación sea que si te estés muriendo involuntariamente – con un tono sádico decía ella - O sino yo te mato y me vale la demanda que me puedan hacer tus familiares – el azote de la puerta hizo que vibrara toda la habitación.
Peyote de en vez de sentir miedo quedo encantado - Me encanta como me amenaza… es tan linda -
En la recepción de Urgencias…
- ¡Necesito un doctor! –grito un hombre moreno que abrió la puerta de par en par, ese fuerte grito asusto a los demás pacientes - ¡Un doctor…! ¡voy a tener un bebe!, bueno, mi esposa…- en ese momento dio un giro de 180 grados - ¿Dónde está? –
- Aquí atrás, idiota, me dejaste en el auto – una hermosa mujer de 9 meses entraba, se podía ver que estaba muy adolorida, la enfermera Jeanne le ofreció una silla de ruedas - Gracias – dijo la futura mamá a la hora de sentarse.
Jeanne comenzó a trasladar a esos futuros padres hasta la sala de parto – Pilika ¿los dolores son constantes? –
- Si, Jeanne – contesto después apretó los labios - ¿Esta Yoh? –
- Hola, hermosura – Ren se integró a ese par de futuros padres – Pilika ya comenzaba a dudar ¿Cuándo volvería a verte?, pero no pensé que así nos veríamos –
- Deja de coquetearme, mi fiel amante – con voz entrecortada decía ella.
- A pesar del dolor todavía conservas tu humor – el joven Tao le dedico una sonrisa tranquilizadora a su mejor amiga – Voy por Yoh – Tao felicito a Chocolove por llegada de su primer hijo después fue por el ginecólogo.
La enfermera quería hacer que Pilika ignorara las contracciones- ¿Cuándo volverás a trabajar? –
- Me dieron 3 meses de incapacidad – Pilika Usui también es doctora, ella es especialista en pediatría por eso se hablan con tanta familiaridad entre Ren y Jeanne como el resto de los demás doctores de este hospital.
- ¡Pilika! –
- ¡Hermano! – Horo que estaba acompañado de Hao se acercó a su hermana mientras seguían caminando.
- ¡Cuñado! –
- Bastardo –saludo de mano al moreno – Entonces, ya voy a ser tío –
- Eso parece – con cierto nerviosismo decía ese moreno, Chocolove también es doctor pero especializado en traumatología; ese día estaba de descanso, los dolores de su esposa lo despertó, todo el viaje para llegar al hospital fue rápido y peligroso pero al final llegaron sanos y salvos.
El moreno fue hasta su mujer - Agarra mi mano, agarra mi mano… - Pilika lo hizo, fue en ese momento que conoció el verdadero dolor, que es como sentir sus huesos ser apretados con furia - Suelta mi mano… suelta mi mano… ¡suéltame! – con dolor decía él.
Una vez que llegaron a la sala de parto, Horo y Hao se quedaron afuera de esa sala, cambiaron la ropa de Pilika por una bata y un gorro quirúrgico, también el moreno se cambió de ropa, se acercó a su mujer - Tu eres el culpable que esto me pasara, eres un idiota, un inútil, un adefesio mal nacido – decía con mucho ira ella - ¡Este es el peor día de mi vida! -
Chocolove tenía una sonrisa de notaba su felicidad - Si querida, si querida, yo también te amo y también es el mejor día de mi vida – la Usui le iba a contestar ferozmente pero al ver cierta rubia que asomaba la cabeza por la puerta.
- Anna –
- Pilika ¡que sorpresa! – fue hasta ella, mientras sostenía el tapaboca – Vine inmediatamente cuando escuche que estaba aquí – abrazo a la futura madre – Estaré afuera cuando todo esto termine, suerte – antes de salir también fue a abrazar al moreno y le susurro – Ten paciencia – él solo asentó.
- Ay mi hijo… ay hijo como me haces sufrir antes de conocerte – ella estaba apretado las sabanas, tuvo un dolor tan intenso que hace ver los dolores menstruales como simple piquete de mosquito - ¡Hijo de la ching…!
- Amor, ya vamos a conocer a nuestro hijo – el moreno la beso en la frente.
- ¡Cállate! – con ojos en forma de llamas veía a su marido pero luego vio movimiento en la puerta, ahí venia ese hombre que también era culpable.- ¡Es tu culpa también! –
- Yo te dije "embarázate de este animal" – señalando a Chocolove después de lanzar ese comentario - Que yo recuerde no te dije eso –Horo se sentía ofendido por ser recibido de esa manera violenta.
- ¡Tú me lo presentaste! –debatía ella.
- Pero no es mi culpa que te gustara tanto hasta el punto de amarlo y después casarte con él - Horo se cruzó de brazos, estaba indignado por lo que le decía su hermana, el moreno sentía que esta discusión estaba fuera de lugar, observo a ambos Usui, tenían una mirada fiera – De seguro también es mi culpa que le hayas abierto las piernas para que te embarazara –Pilika deseaba ese momento tener la libertad de lanzarse contra su hermano.
- No hay necesidad de vulgaridades, ¿no ves que te puede escuchar mi hijo? –decía un preocupado Chocolove, el ambiente estaba tenso, ese par de hermanos no dejaban de verse detenidamente como lo hacen los cazadores hacia sus presas.
- Solo me faltabas tú, linda –Chocolove agradecía la presencia de Yoh en ese momento tan tenso, Horo salió de la sala para evitar continuar con la discusión.
- Yoh por favor sácame a este monstruo que llamo hijo – el gemelo rio levemente mientras se lavaba los brazos y manos, se colocó el tapaboca, Pilika estaba sudando por causa del dolor - ¡Sácalo de mis entrañas! ¡por favor! Y te juro que ya no volver a embarazarme –
El moreno no espero ese comentario por eso rápidamente interrumpió - Pero ¿qué paso con la promesa de que me querías dar 10 hijos? –
Ella miro sanguinariamente, con voz calmada le dijo a su amado esposo - Si quiere esos hijos te doy dos opciones: uno, te doy el premiso que me engañes con 9 mujeres para que tengas el resto que te falta – Yoh se acomodaba enfrente de las piernas de esa mujer para comenzar a revisar como venía el bebé pero escuchaba lo que decía su compañera de profesión, Chocolove esta atónico - Y la segunda opción es mi favorita: que tú los tengas porque yo no volveré a pasar por este sufrimiento - las enfermeras que estaban acompañando a Yoh ese parto se rieron ante esas palabras - Voy a pegarle a cada persona que dijo "este es el mejor momento de una mujer" ¡Pura patrañas! – el gemelo rio con mucha diversión igualmente lo hicieron que Tamao y Jeanne, Chocolove soltó un suspiro de resignación.
- Necesito anestesia –ordeno el joven doctor, inyectaron a Pilika para después esperar unos minutos para que surtiera efecto la sustancia.
- Exhala e inhala, querida – escuchaba decir a su esposo.
- Ya lo sé, no soy estúpida – el efecto todavía no se presentaba, todavía podía sentir ese desgarrador dolor.
- ¿Duele mucho? – el moreno había querido preguntar eso desde que comenzaron las contracciones pero con eso de llegar al hospital se le había olvidado.
- Veamos… - con voz sarcástica decía ella - Si yo te preguntara ¿te duele? después de pegarte en tus partes favoritas ¿Qué me contestarías, amorcito? –
Ese tono de voz de ella le dio ñañaras al hombre, trago en seco - "No seas estúpida claro que me duele" eso diría yo –
Pilika aplaudió - Entonces, no seas estúpido por supuesto que duele, idiota –
Chocolove se alejó de su esposa hasta llegar a la esquina - Dame paciencia dios mío, dámela – se decía el moreno como si fuera su nuevo mantra.
- Bien, es hora de la acción – dijo Yoh una vez que termino el tiempo de espera, la mujer comenzó a empujar, su marido estaba atrás de ella secándole la frente también dándole palabras de aliento y besos en la frente - Pilika ya solo falta unos cuantos empujes y terminara tu dolor – alcanzo a escuchar ella entre los gemidos de dolor que emitía.
- Gracias, Yoh, te amo – contesto ella dulcemente ante ese aviso.
- Oye ¿y yo? – Chocolove no pudo evitar sentirse celoso.
Giro el rostro para encontrarse con esos ojos grises de su pareja, le acaricio la mejilla - Esposo mío, en este momento yo te detesto con todo mi ser pero es producto del dolor, así que no te lo tomes personal – Pilika le dio un rápido beso en la boca para luego continuar con el labor.
Afuera de la sala de parto…
- Yo no quisiera pasar por esto – un desparramado Hao decía desde el asiento - Admiro a Chocolove por soportar a Pilika – recordó como el moreno hizo para cumplir con todos los antojos de ella y como la cuidaba en todo momento.
- Lástima que escuche eso –
Hao se levantó y fue con su novia para abrazarla -¿Por qué lo dices? –
Anna no sabía cómo decirles cierto asunto que los involucraba pero al final decidió comenzar suave - Amor, porque tu pasaras por lo mismo que Chocolove paso – el gemelo estaba tratando de comprender el significado de esa palabras - Tengo un retraso - con esas frases se congelo - Así es Hao estoy embarazada – Hao tenía la boca desencajada.
- ¡Felicidades semental! – decía un burlón Horo recargado en la pared.
- No… no puede ser si utilice condón ¿o no? – Hao sacudió la cabeza - ¿Ya lo verificarse? – él sabía que se escucharía feo esa pregunta pero era necesario antes de emocionarse pues la verdad le encanto escuchar esa grandiosa noticia.
- Ya lo verifique, Kanna me dio los resultados hoy – saco la hoja que se había mantenido en el bolsillo - Si no me crees puedes leerlo –le extendió el sobre.
Hao tomo de la muñeca a su novia y futura madre de su hijo - Seremos papás – la abrazo con mucho amor, estaba feliz por esa noticia - Olvida lo que dije antes – ella no se había esperado esa buena reacción por parte de él - Anna seremos papás, tu y yo –la tomo del rostro y la beso con suavidad después le dijo - Te amo –
- Yo igual - Anna se contagió de la emoción de él - Espero que con esto ya dejas de coquetearles a las enfermeras – comento entre dientes ella.
Él trago la saliva que se acumuló en la boca - Te prometo que ya no seguiré coqueteando - dijo sin ningún titubeo, Hao sabía que tenía que dar un buen ejemplo desde ahora a su hijo no nacido.
En la sala de partos… el sonido de un bebe retumbo en la sala, los que estaban afuera se miran entre ellos.
- Yeahh… soy papá - grito de felicidad y hasta brinco el ahora papá - Amor lo hiciste muy bien – rego besos cortos en todo el resto a su bella y muy amada mujer.
- Cállate, quiero descansar – con voz debilitada pedía ella pero con una felicidad en el rostro.
Chocolove vio como la enfermera se llevaba al bebe para limpiarlo y envolverlo en una manta amarrilla – Mira nuestro hijo – susurraba entre sollozos ese hombre, Pilika sostuvo al bebe entre sus brazos y observo al pequeño cretino que le causo mucho dolor a la hora de nacer pero desde que supo que estaba esperándolo ya ansiaba poder conocerlo y amarlo tan intensamente - Es precioso – escucho decir a su esposo que al parecer tenía miedo de tan solo tocarlo por ser tan pequeño.
- Es niña, Chocolove – le informo Yoh cerca de ellos – Una preciosa y saludable niña, amigos – con tanto alboroto no había repuesto que era pero la verdad no le importaba solo le importaba que estuviera sana.
- Soy papá de una linda niña… de una princesa… mi princesa –Chocolove lagrimaba, Pilika e Yoh observaban al sentimental papá - ¡Por dios! ¡tengo tantas ganas de llorar! –
- Pero, amor, ya estas llorando – ella con voz melosa le dijo.
Choco se secó las lágrimas y con voz firme pero aun así se escuchaba quebradiza - No me avergüenzas enfrente de nuestra hija – ese comentario hizo que rieran todos los que estaban en la sala de parto
- Te amo, Chocolove – Pilika miro fijamente a su esposo.
- Yo también te amo, mi vida – Choco descaso su frente con la de ella, se quedaron mirándose con tanto amor para luego darle un largo y profundo beso – Gracias por darme… no… por darnos este gran regalo que es nuestra hija – ella se sonrojo ante esas bellas palabras y por estos momentos hacia recordar porque se enamoró de este hombre tan maravilloso que tal vez no sea un galán como Hao, tan carismático como Yoh, tan elegante como Ren o tan enérgico como Horo; se enamoró de él por ser tan tierno, paciente y gracioso aunque el resto de las personas no entiendan sus chistes.
- Gracias por estar conmigo en esta vida - ella lo dijo con tanto amor y cariño que enterneció a Yoh y compañía, ese par de comentario hizo que su primogénita bostezara y se moviera, ambos padres observaron atento ante ese gesto tan lindo.
Afuera en la sala… Horo estaba caminando de un lado a otro, estaba angustiado porque no sabía cómo estaría su hermanita y el bebé, se mordía las uñas, Ren trataba de tranquilizarlo pero lo ignoraba.
Con paso lento llego el orgullos papá con hija en manos - Tío Usui… - Horo detuvo su andar y fue ante su cuñado, se quedó estático al ver como Chocolove estaban tan sonriente mientras mecía levemente ese pequeño y frágil cuerpo - Te quiero presentar a tu sobrina –
Horo no se esperaba que fuera niña, eso le había arruinado cierto negocio pero no le importo porque es su primera sobrina, su nuevo gran amor - Sobrina, es mi sobrina - Chocolove se la entregó al Tío - Es hermosa… es linda y tan pequeña – la observo enternecido, los demás amigos también se acercaron a verla, Anna abrazo con mucho ilusión a su novio porque dentro de algunos meses estaría en esta situación, Ren ya comprendía porque la insistencia de su madre para que fuera padre porque es lo más maravilloso de mundo, por eso con discreción observo como salía de la sala de parto Jeanne, la mujer de su sueño y su actual novia que por cierto nadie está enterado de ese hecho; Jeanne al ver ese bebe tan linda quería tener uno, así que tenía en mente comenzar a platicarlo con Ren; Tamao con su cámara digital comenzó a tomar fotos - Me alegra que se parezca a mi hermana –
Chocolove no se sintió ofendido por ese comentario por eso contesto - Yo también me alegro -
- ¿Cómo esta Pilika? – pregunto Hao al esposo.
- Está bien – contesto Yoh al instante que salió de la sala de parto, se le notaba fatigado – Ahora mismo la están llevando a una habitación para que descanse – mientras que todos seguían entretenidos con el recién nacido, este Hao agarro del brazo a su hermano.
- Yoh ¿adivina qué? – el gemelo menor noto feliz a su hermano y muy amoroso con Anna pues la estaba abrazando, al no obtener una respuesta - Serás tío dentro de nueve meses –
- ¿En serio?- le pregunto a esta Anna, ella sonriente asentía - ¡Felicidades! – abrazo a la pareja al mismo tiempo.
- Nadie se meterá con mi sobrina, ¡NADIE! – con voz amenazadora decía ese Usui - Y si alguien se mete, lo matare – la última frase lo hizo con una voz fúnebre que hizo que sintieran escalofríos los demás.
Hao se acero al feliz tío y lo abrazo – Hola cosita hermosa – sin dejar de ver a la bebe dijo - Me debes –
- Ok, luego de pago- el gemelo dejo al tío.
Chocolove entrecerró lo ojos - ¿Apostates ahora? – pregunto disimulando el enojo que lo estaba invadiendo porque ya se imaginaba la apuesta.
- Aposte que iba ser niño –
- ¡Qué ejemplo de tío eres! –el moreno alejo a su hija de su descarado Tío.
Jeanne recordó cierta cuenta pendiente ante ese peli celeste - Cierto, Horo - antes que pudiera reaccionar el Usui ya estaba en el suelo y con posibilidad de tener el ojo morado dentro de unas horas - Esto es por lo que anunciaste – Ren la agarro de los hombros para alejarla de Horo, la peli plateada está enojada y repitió con rabia esa frases tan vulgar -"Con más aplausos menos ropa", ¡eres un pervertido! –
- No te gusto esa frase – Horo-horo poco a poquito iba reincorporándose del golpe, pensó en una nueva frase que tal vez agradaría a esa mujer - ¿Qué te parece "más dinero más pelotas verán de Jeanne"? – estallo de risa ese Horo pero se silenciaron con las patadas esa chica, Chocolove giro para evitar que su hija fuera testigo de esa violenta escena en contra de su único tío.
- Doctores… mis amigos serian la enviada de todo Japón hasta esas series se quedarían cortos con las aventuras que tendrían mis amigos –dijo después de recuperarse de esa visión tan alucinada sobre sus compañeros.
- ¿Qué dices, Lyserg? –
- Nada, Tamao, no dije nada importante – el chico abrazo a la chica, ella se puso roja ante ese gesto.
Mientras tanto Anna y Horo todavía estaban estáticos, él no entendía ¿por qué dijo eso? ¿y en diablos estaba pensando?, pero sobre todo lo que más le preocupaba era ese tono coqueto hasta el punto seductor fue dirigido hacia ella… su amiga de la infancia - ¿Qué les pasa? – la voz de Yoh lo ayudo a dejar de pensar - ¿Qué le dijiste a esta Anna para que se quedara callada? – Horo la observo, era raro verla tan callada, por fin después de tantos años logro dejarla sin palabra; ella se notaba trastornada por lo que le dijo.
- Le dije… le dije… una broma –con tartamudez contesto el peli celeste ¿Verdad Anna? – se acercó a la rubia nuevamente y paso un brazo por los hombros de ella.
- Si me dijo una broma de… mal gusto – miro a su amigo, se quitó ese brazo para ir con Yoh – Hay que irnos – de la mano llevaba a su novio.
- ¿Te encuentras bien, Horo? – le preguntaba su linda compañera de clases.
- Si, Damuko - la abrazo y le dio un beso en la mejilla, fijo una sonrisa para tranquilizarla – Solo estoy angustiado por mis exámenes finales, es eso solamente – mientras caminaba atrás de todas la parejas, Horo no dejaba de ver a es rubia - ¿Qué me pasa?, será que… otra vez… este - el Usui se llevó una mano al corazón luego sacudió la cabeza desesperadamente - No, no puede pasarme esto de nuevo, estoy feliz con Damuko, no… no quiero este sentimiento –
- Horo, me estas lastimando –la voz angustiosa de su novia lo saco de sus pensamientos.
Horo dejo de la presionar el hombro - Lo siento, Damuko – esa disculpa que dijo sintió que iba más allá de ese apretón que le dio.
Vio como Anna miraba a Damuko para después desviar su mirada hacia él, su corazón paro por un segundo para después desatarse, ahí supo este Horo – No otra vez… - bajo la mirada, tenía una angustia que lo estaba ahogando - Pensé que esto ya había desaparecido - susurro, estaba muy inconforme por lo que estaba resurgiendo dentro de él.
- ¿Qué dijiste? –
Levanto la mira hacia su novia y le dedico una tierna sonrisa pero en el fondo era una perfecta actuación – Dije que hay que apurarnos porque tengo hambre –jalo a su novia para abrazarla nuevamente, entre risas ese peli celeste miraba de reojo a esa rubia, la contemplo por unos minutos para después cerrar de golpe los ojos y desviar el rostro hace un costado.
Continuara…
Aplausos… Actualice! ¡Viva yo!
Ahora sí que tuve que imaginar bien este capítulo, el capítulo estaba planeado subirlo para principios de mes pero el tiempo se me vino encima pero lo importante es que actualice.
Estoy pensando en algo nuevo y siniestro entre Horo&Anna, creían que ya no tendrían complicaciones este Yoh&Anna ¡ingenuos! ya leerán más adelante… espero que no les moleste la idea pero es que hay que poner algo de emoción a la historias, aparte no tienen curiosidad porque Horo se comporta tan ácidamente con Anna ¿Qué hay detrás de esa actitud? ¿Qué le paso para que cambiara? (ya les di algunas pistas), sobre cómo se conocieron ellos tuve influencias.
Y contestando a mis queridos: KaguyaMoon y Guest; ¿sobre un lemon?… mmm… les agradara leer que si lo tengo contemplado a pesar que no soy muy buena en eso, por cierto me alegro saber lo que quieren y no pienso mal de ustedes.
Nina: siempre es una alegría contar con tus comentarios
¿Quieren lemon fuerte o ligero?, me avisan.
Este capítulo está dedicado a nuestros papás que esperaron por nosotros por largos 9 meses, también a nuestra mamás que cargaron con nosotros durante ese período pero hay que darles unos aplausos a las mamás que nos soportaron dentro de ellas y que ahora nos soportan fuera de ellas ¡son mujeres increíbles!
Una limosnita… ¿limosna?, ¡No!... Un REVIEW para esta loca Dj… ¡eso suena mejor!
"Music is my medicine that my doctor prescribes me to go on living... in this world and that makes!" by DjPuMa13g.
