En una habitación que está en total oscuridad se podía escuchar respiraciones entrecortadas y leves gemidos producidos por cada beso que se daban esa pareja que se encontraban recostada en esa cómoda cama, esos besos apasionados aumentaba la temperatura de esa habitación como en los cuerpos de esos chicos.

La mano traviesa del chico estaba deslizándose lentamente de la pierna pasando por el muslo hasta alojarse en la cintura de la chica, ante ese acto ella agradeció traer puesto unos pantalones de mezclilla, cuando él dejo de besarla para atacar con leves mordiscos en el cuello, no le importaba que le dejara marcas porque la verdad la sensación era mágica y muy agradable; ella no quería detenerlo pero era necesario - Yoh… hay que parar – ella le acariciaba la mejilla para tranquilizarle la excitación que era envuelto.

- Cierto – Yoh se alejó de ese cuerpo tan deseable y afortunadamente era suyo – Uf… eso fue intenso – se le notaba las mejillas sonrojadas.

- Ni que me lo digas – se sentó en la cama, se arregló la blusa y cabello - Creo que es hora de bajar – tanto él y ella habían subido a la habitación del chico para encontrar el Cd de Bob Love pero una vez que lo encontraron empezaron a darse ciertas muestras de afecto que escalaron de nivel de intensidad.

- Tu ve primero… –Yoh agarro la almohada para reposarlo sobre la pelvis. – Vete, yo luego te alcanzo - la mirada intrigante por parte de ella lo puso nervioso - No te preocupes por mí – estaba abochornado que su cuerpo haya reaccionado tan condenadamente bien, eso era algo bueno pero no en ese momento.

Anna miro hacia la almohada y capto en seguida el problema, había cierto asuntito despierto, no era la primera vez que sucedía accidentes como estos desde comenzaron a besarse con más intensidad - Tárdate todo el tiempo que quieras - calmadamente le dijo, se fue hasta la puerta del dormitorio - Nos vemos abajo – Yoh movía la cabeza.

En la planta baja se encontraba los amigos de Hao e Yoh para festejar el cumpleaños de ellos, en el patio trasero de una hermosa casa se estaba llevando a cabo una parrillada como forma de celebrar el cumpleaños número 17 de los gemelos Asakuras, en la fiesta estaban los abuelos, los padres y amigos cercanos de los cumpleañeros.

Había música, comida, bebidas y mucha diversión que era provocado por cada relato bochornoso que contaba el señor Mikihisa sobre los gemelos.

- Que rica comida – exclamaba Chocolove a la vez que mostraba una gran sonrisa.

- Estoy de acuerdo contigo – su cuñado estaba a su lado – La carne estaba muy jugosa y mi ensalada de papa estuvo muy suculenta –

- Son un par de glotones – decía con mucho desdén el chinito, giro para ver alrededor - Ya se tardó Yoh en regresar-

- De seguro está haciendo cochinadas con Anna - la voz tan seductora de Hao hizo que tanto Chocolove, Horo y Ren lo miraran fijamente - Vi que lo acompaño – con una sonrisa pícara pues ya se imaginaba que estaban haciendo.

- ¿Tú crees que estén haciendo "eso"? – al escuchar eso por parte de Ren a Horo le incomodo que pensaran que su amiga e Yoh estuvieran teniendo relaciones, le dolía pensar en esa posibilidad y sentía una furia naciendo dentro de su cuerpo, agarro la botella de la cerveza para darle un gran trago.

- Tal vez no estén haciendo "eso" tal vez están dándose los previos antes de "eso" – el gemelo mayor hablo con mucha sabiduría ante ese tema, Ren recapacito en esas palabra, Horo por su parte no le agradaba que ellos pensaran tal cosa.

- "Eso", "Eso"… solo escucho esa palabra - hablo con mucha exasperación ese moreno pues no entendía de qué diablos hablan ese par - ¿Qué quieren decir con "eso"? –

El castaño se llevó una mano a la frente – "Eso" es la palabra clave que le damos a la palabra sexo, Chocolove –

- Pues dígalo así –

- Es que no quiero que escuche mis padres y mis abuelos, idiota – susurro mientras venia como su dulce mamá paso a un lado de ellos – Seria bochornoso que ellos nos escucharan hablar sobre ese tema - Choco por fin comprendió.

- Mira ya bajo Anna – codeo Ren a Hao, ambos vieron como ella salía de la casa para ir hasta la banca de madera en donde estaban sus amigas - Creo que no pasó nada entre ellos -

El Usui examino la apariencia de ella - Esta ligeramente desarreglada –

- ¿Cómo lo sabes? – el gemelo mayor giro a ver otra vez a la chica - Si yo la veo bien –

Horo amplio la sonrisa y con una actitud creída - Yo no pierdo detalle de cómo están tan bien arregladas las hermosas mujeres - sus amigos miraron extrañados a ese peli celeste mientras que éste se llevaba la cerveza a los labios sin despejar la mirada sobre esa rubia, sacudió la cabeza y de modo salvaje coloco la cerveza en la mesa haciendo que se derramara, su corazón estaba agitado – Lo que trato de decir es que… que - tartamudeaba el chico porque estaba nervioso por su comentario anterior.

- Eres un fisgón – Horo observo a su salvador que tenía el ceño fruncido.

- Exacto, Manta, ¡soy un maldito fisgón! – abrazo al recién llegado, le estaba agradecido por su ayuda.

Ren y Hao se miraron entre ellos, se notaban que estaban analizando lo que dijo Manta, se produjo un ambiente denso - ¡Eres un pervertido de primera! – el grito indignado por parte del moreno pues se imaginó a su cuñado espiando a las mujeres en las regaderas, ese grito disolvió ese ambiente.

El peli celeste espero que el tema terminara por su bien - Horo ¿crees que Anna es hermosa? – esa pregunta había deseado no haberlo escuchado por parte de Ren que lo hostigaba con la mirada, sabía que ese maldito comentario le daría repercusiones.

- ¿Hermosa? ¿Anna? – la mirada fijas de esos cuatros chicos sobre de él le hizo temblar hasta comenzó a sudar - Anna… Anna Kyoyama ¿de ella hablamos? - asintió el chinito, Horo se estaba dando aire con las manos pues de repente sentía mucho calor, soltó un ligero suspiro, se rindió pues no tenía otra opción que contestar con la verdad - Claro que es hermosa – mientras decía eso giro a ver a la rubia, sonrío brevemente sus otros amigo también vieron a la chica; dejo de observarla y agrego rápidamente para evitar que el tema siguiera – Aparte es normal en mi saber si algo paso con ella, ya sea su ropa o vida familiar, soy su amigo de la infancia la conozco muy bien, recuérdenlo – cuando giro a ver a sus amigos distinguió como llega el otro festejado - ¡Yoh por fin llegas! -

Anna sintió las miradas de los amigos de su novio, eso le indicaba que estaban hablando de ella - Tardaste en bajar – Jeanne la miro con picardía, ese comentario hizo que le pusiera atención - ¿Qué estaban haciendo? – subía y bajaba las cejas con mucha sugerencia.

Se aclaró la garganta - Estaba muy escondido el CD – no pudo evitar sonrojarse al recordar los momentos antes.

- Mentirosa – dijo la peli plateada con mucha diversión - Eres una picara – la codeo en las costillas.

- ¿Por qué es una picara? – en tono inocente preguntaba Pilika que era acompañada de Tamao.

- Porque…- el tono insinuante que comenzaba Jeanne no le dio buena espina a la rubia.

- Creo que este sitio no es el lugar apropiado para que le expliques – Anna la interrumpió abruptamente.

- Aguas fiestas – mostro la lengua de forma infantil a la rubia. – Dime ya averiguaste ¿Por qué, Horo, cambio su actitud contigo? – susurro para que Pilika y Tamao no la escucharan.

Esa era Jeanne, la que cambia el tema de forma drástica, Anna soltó un suspiro – No, no lo he averiguado ni quiero hacerlo – se cruzó de brazos y con el ceño fruncido.

- Vamos, Anna, tenemos que resolver ese misterio –

Giro a ver a su amiga - ¿Tenemos?, eres tú la que estas más interesada –

- No seas mentirosa, tú también estas interesada – entre cerro los ojos – Yo sé que quieres saberlo –

- No, no quiero saberlo – la rubia subió el tono de voz - Ya acepte que nunca lo sabré – con una actitud resignada.

- ¿Qué nunca sabrás? – la interrupción de Tamao hizo temblar a Anna.

- Sobre por qué Horo cambio con ella – de forma desinteresada hablo la francesita.

- Oh –

Esa reacción y el rostro angustioso por parte de esa peli rosa hizo que Jeanne sospechara - ¿Tu sabes algo? – soltó una risita nerviosa la peli rosa.-

- Ella no sabe nada – hablo con tranquilidad Pilika que abrazo por los hombros a Tamao mientras sonreía ampliamente y miraba.

Anna examino esa sonrisa y esa forma en que se miraban sus dos amigas, ese gesto le indicaba que la Usui tanto Tamao le ocultaban algo - ¿De verdad no saben nada? – se levantó de la silla para estar cara a cara con su dos amigas de la infancia.

- Anna, nos conoces desde años, nosotras no sabemos nada – con una actitud seria que le era muy raro ver en Pilika.

Jeanne que estaba expectante al ver ese duelo de miradas que se daban Anna y Pilika, era la primera vez que veía esa reacción por parte de esas dos tan buenas amigas. – Te creeré por esta vez – la rubia arrastro cada palabra y en todo momento teniendo una sonrisa gentil sobre el rostro.

- Tengo sed – Pilika giro sobre los talones para caminar hacia la mesa de los bocadillos.

- Voy contigo – Tamao fue tras de su amiga.

Jeanne vio como desaprecio la sonrisa de Anna - ¿En qué piensas? –

- Que ellas me están mintiendo – sin despejar de ver a sus dos amigas que se acercaron la una a la otra en la mesa mientras se servían refresco, vio como cuchicheaban entre ellas - Tienes suerte, Jeanne –

- ¿Suerte? –

Volteo a ver a Jeanne - Sí que la tienes – con cierto toque de ironía hablaba - Porque ahora tengo un gran impulso de saber del porque cambio Horokeu –- vio al peli celeste antes de volver a sentarse al lado de Jeanne - Agradeceré a Tamao y Pilika - señalo discretamente a sus amigas

- Yoh... por fin bajas – decía muy apresurado el peli celeste mientras agitaba la mano a un lado a otro - ¡Señora ya está aquí! ¿ya se puede partir el pastel? –

- Que ansioso estas Horo – comento el gemelo menor.

- Es que… es que…tengo que ir a llamar a Damuko – mintió él pues la verdad se sentía incómodo por los comentarios que hubo por parte de Hao y Ren respecto a esta Anna que involucraba a su amigo presente, su espíritu fiestero se esfumo ahora quería estar al lado en su habitación para despejar su mente.

Con una sonrisa comprensiva en el rostro del gemelo - ¿Por qué no la invitaste? –

- Es que ella ya tenía un compromiso con Marion – ahora si estaba siendo sincero, Horo le había suplicado a su novia que lo acompañara pero como es muy buena amiga de Marion no le podía fallar, eso adoraba de Damuko su lealtad a sus amigos - Pero te manda una felicitación, unos besos que no voy a darte - poniendo la manos como escudo que produjo una risita por parte de sus amigos presentes - Y claro un regalo – le aventó una caja mediana.

Yoh abrió la caja que contenía una oso de peluche - Es un amor tu novia, no la dejes ir – palmeo la espalda del azul.

- Por supuesto, sería un idiota si lo hiciera - agarro de nueva cuenta la cerveza - No todo el tiempo encuentras una chica tan maravillosa –

- Te entiendo –Yoh observo a esta Anna que estaba sonriendo ante las locuras que seguramente estaba escuchando por parte de Jeanne pero se extrañó a ver como Pilika estaba muy pensativa junto a Tamao que no despegaba la mirada del piso.

- ¡Traje más cerveza! – anuncio Lyserg que traía dos cajas de cerveza que las coloco sobre la mesa – No fue fácil, tuve que pedirle de favor a un señor que me las compraras – les contaba.

- ¡A seguir festejando! – un grito eufórico por parte de Hao, la música retumbo en esa casa mientras que los chicos platicaban y uno que otra pareja bailaban; en el comedor estaba el gran pastel de chocolate para esos gemelos.

Después de media hora de diversión era la hora de partir el pastel, le cantaron a los gemelos el típico "Feliz cumpleaños"; cada chico y familiar saboreaban el pastel alrededor de esa mesa redonda.

El tintineo de una copa hizo que los jóvenes miraran a la anciana - Quiero decirles unas palabras a mis nietos - Hao al igual que Yoh no paraban de observar a su abuela - Espero que en este año ya maduren y que trabajen – Yoh soltó una risita mientras que Hao cerro los ojos ante ese comentario tan acido por parte de su abuela.

- ¡Mamá! – la regaño la señora Keiko.

- Ya estoy harta de oír tus quejas por estos niños mimados - sin recatarse hablaba la señora, risas discretas se podían escuchar ante ese ambiente silencioso - Y todo es la culpa de Yohemei que les cuenta cada historia de sus años de juventud –

El abuelo casi se atragantaba con el trozo de pastel - Ya basta, Kino – dijo una vez recuperándose - Deja de regañarlos, hoy que es su cumpleaños, aparte debería darte gusto el saber lo tan astutos e ingeniosos que son a la hora de realizar las bromas – los gemelos sonrieron con orgullo al escuchar como su abuelo los defendía.

- Mi niños ya soy casi unos adultos – la señora estaba atrás de los gemelos para así lograr abrazarlos a la vez que comían el delicioso pastel - Espero que no me hagan abuela tan pronto, lo digo más por ti Hao – hablo fuerte y claro la señora.

- ¡Mamá! – gritaron al unísono ambos gemelos que estaban tan rojos como un tomate, estaban tan avergonzados por ese comentario y por las risas burlonas por parte de los invitados.

- Bueno, no quiero sonar aburrido pero nos tenemos que ir – Horo dejaba el plato y se levantó de la silla - Tengo que ir a ver a Damuko – se excusó el chico. – Vamos, Pilika -

La chica abrazaba amorosamente a su novio - Pero mi papá me dijo que… - se comenzaba a quejar pero al ver el rostro de Anna cambio de parecer, soltó a Chocolove para ir al lado de Horo - Sabes tienes razón, estoy muy cansada… ¿Tamao? –

De forma rápida también fue con ese par de hermanos - Yo también estoy cansadísima – todos miraban raro a esas chicas que parecían que estaban huyendo de algo.

- Tamao –

La voz protestante de ese ingles hizo que se le estrujaba el corazón a la peli rosa - Lyserg… discúlpame – ella había quedado que él la llevara a casa pero no contaba que su madre saliera de viaje para ver a su abuela que estaba delicada de salud - Mi mamá está de viaje y por consecuencia voy estar por un tiempo en la casa de Pilika – ese trio se despedía, Anna no dejo de prestarles atención.

Fun… fun… fun… fun

Ya había pasado una semana de ese evento, ese día domingo estaba hermosísimo, el sol resplandecía con un fulgor, el calor era medianamente soportable había niños jugando futbol, otros paseando con sus mascotas, había algunas parejas, familias enteras y etc…

Así que piensas dar otro paso más en tu relación – de forma reflexiva hablaba ese chinito - ¿Te sientes preparado para ese paso, Yoh? – Ren observo al gemelo con una disimulada tranquilidad pues la verdad estaba algo shokeado al oír que su mejor amigo quiere expresar su amor por Anna en forma carnal pues según él los besos ya no le basta.

- Sí, estoy preparado –

- ¿Y Anna? – Yoh se sorprendió por esa forma brusca en que le pregunto este Ren, era obvio esa reacción por parte Ren porque quiere mucho a Anna que es su mejor amiga y con la que se siente más identificado.

- Ella no – la cara de pocos amigos que le daba Ren le indicaba que estaba pensando que tal vez obligaría a esta Anna - Estate tranquilo no soy del tipo que obliga, esperare hasta que ella esté preparada - este Yoh estaba cómodamente sentado en esas bancas que estaban enfrente de esa fuente de agua; en ese parque estaban esperando la llegada de Hao que los había citado en ese lugar.

- ¿Sabes que querrá, tu hermano?- se encogió de hombros ese gemelo, durante la mañana Hao, unas horas más tarde recibió una mensaje de texto que le indicaba el lugar en donde se verían y también le indicaba la hora de encuentro, su hermano estaba loco porque podía habérselo dicho en la casa, sin duda Hao le gustaba el misterio.

- Hola, muchachos… - un muy sonriente Hao saludaba - ¿Solamente están ustedes? –

- ¿Quién más tendría que estar aquí? – estaba molesto Ren pues tuvo que cancelar una cita con Jeanne por culpa de ese gemelo que le mando un mensaje urgente. - ¿Qué es lo tan importante que nos ibas a decir? -

Hao ignoraba las preguntas porque su atención estaba al horizonte en donde noto dos sombras que reconocía y comenzó a brincar a la vez que agitaban los brazos en el aire - ¡Ya llegaron! –

Ren e Yoh miraron hacia esa dirección que venían Lyserg, Chocolove y Horo-horo - ¿Ahora qué pasa? ¿Por qué tanta urgencia, Hao? – dijo el moreno que fue abrazado por Hao. – Por tu culpa no vi mi programa favorito de comediantes – lloriqueaba.

Espero que todos estuvieran juntos y en forma de circulo rodearon a Hao - Como sabrán todos tenemos novias… - miro al inglés - Bueno en tu caso, Lyserg, sólo falta que se lo pidas - Lyserg resoplo porque sabía que ya tenía que decirle pero todavía no encontraba el momento adecuado - En fin, todos saben que mi hermano quiere tener sexo con Anna -

- ¡Hao! –Yoh grito histéricamente, estaba avergonzado por la forma tan sencillo que dijo eso su gemelo; sus amigos asentía.

- Yo no lo sabía pero se agradece la información – el muy sonriente moreno decía, entrecerró los ojos y le dio de palmadas la espalda al gemelo menor - Eres un pillín – ese susurro incremento el ardor de las mejillas de Yoh.

Después de ver al incomodo de Yoh hablo este Ren con mucha dureza - ¿Y eso que tiene que ver con nosotros? -

- Como amigos que somos tenemos que apoyarnos entre nosotros – Hao miro a cada uno - Por eso tenemos que ayudar a Yoh –

- Quieres que le demos una mano – agito la mano ese peli celeste.

- ¡Oigan! – el centro de esa platica estaba que ya no aguantaba el ardor de todo el rostro por los comentarios de su hermano y amigos.

- No, pero… - Hao se detuvo a meditar ante esa sugerencia de Horo - Buena idea - él sintió la mirada de odio por parte de su gemelo - Lo que trato de decir es que si Yoh va ser el primero en dar ese gran paso no será el último en hacerlo, tal vez uno de nosotros seguirá ese ejemplo - sus compadres ya comenzaba a captar la idea de Hao - Por eso he pensado que debemos estar preparado, por eso les pediré que me sigan sin objeción – vieron como Hao comenzó a caminar, se miraron entre ellos… el primero que fue tras de él fue este Lyserg luego Ren y así los demás.

Fun… fun… fun… love…fun… fun… fun

En una tienda de sex shop se encontraba nuestros atractivos chicos que estaban paseando por ese lugar, al principio se negaron a entrar ahí pero la curiosidad pudo más que toda esa timidez que los embargo.

Cada chico paseo por esos pasillos lleno de ropa atrevida y disfraces, en las paredes tenía un color rosa fluorescente, en cada pared había distintas imágenes eróticas también había juguetes, cremas, películas, máscaras, música, látigos y etc…

Después de vagar por quince minutos se reunieron en el mostrador, ahí había una mujer tan sexy tenía el cabello rojo como el fuego, tenía unas curvas despampanantes, unos ojos verdes, una cara angelical que te quita el aliento y una sonrisa tan linda que te emboban, los chicos caminaron lentamente pues estaban hipnotizado por esa belleza, son consciente que tienen novia pero no es malo ver a veces otras mercancías – Nos puedes mostrar lo que te dije – Hao hablo con tono sensual a la mujer.

ella le giño un ojo al chico, ese gesto los dejos más idiotizados; la mujer desapareció por breves segundos hasta que volvió con varias cajitas – Aquí esta – los chicos observaron esas pequeñas cajas - Tenemos diferentes preservativos que son: de sabor, fluorescentes, con textura, con lubricante, con espermicida, con retardante, aromáticos, con vibrador, extra finos, condones anatómicos, también los tenemos de distintos tamaños: extra grande y estrecho…- junto a esas explicaciones mostraba las cajitas, los chicos estaba sorprendidos de la variedad que existía, Hao tenía una sonrisa socarrona al ver a todos sus amigos con la boca abierta - También tenemos condones hipoalergénicos, Efecto calor, Extrafuerte y Extrafino – la empleada seguía con el muestrario, una vez que termino vio fijamente a sus clientes - ¿Cuáles les apetece? – preguntaba la hermosa mujer con una sonrisa tan linda y radiante que puede lograr tranquilizar a sus clientes pero no funcionaba con ellos.

- ¿Apetece?, ¿es comida? ¡por dios yo sólo quiero un simple preservativo!- Yoh se rascaba la cabeza tenía un extremo sonrojo - Es la primera vez que compro uno –

Hao tanto los otros no le hacían caso al lloriqueo de ese chico, miro cada cajita - Yo quiero para sentir más por eso quiero este – Hao con un movimiento sagaz agarro esa pequeña caja.

- ¿Y usted? – la empleada observo al guapo peli verde que estaba mordiéndose el labio inferior.

- Me da un poco más de tiempo es un pregunta muy difícil – recargo los brazo sobre el mostrador mientras se fijaba en cada uno de los preservativos.

Ren tomo dos cajas y le hablo amablemente a la mujer que los atendía - Me puede explicar que función tiene el efecto calor –

- ¿Y el efecto retardado? – agregó también el inglés que era la primera vez que escuchaba sobre ese preservativo.

La joven mujer agarro la caja que tenía Ren – El efecto calor consiste que tienen un revestimiento interno con una sustancia que crea una sensación de calor similar a un masaje, es muy bueno – le devolvió la cajita al chico para luego observar a Lyserg – El retardante previenen la eyaculación precoz que afecta a un gran porcentaje de los hombres, poseen sustancias anestésicas que resta sensibilidad, así se retrasa el momento del clímax, es muy bueno para los que van a tener su primera vez -

- Ese te conviene Yoh - el nombrado miraba a Hao como queriendo matarlo.

- ¿Por qué lo elegiría? -

Hao rio brevemente para después explicarle - Que tal si estas tan nervioso que de repente cuando ya vas a introducirte en ella pasa lo peor… ¡Te desinflaste! –

Yoh se dio cuenta que su hermano se ingeniaba para dar analogías - Que forma tan elegante hablas, hermano -

- Hay variedad de condones – Lyserg miraba uno preservativo y luego otro, estaba confundido por eso se agarraba la cabeza, la hermosa mujer sólo los miraba atentamente.

- ¿Qué sabor le gustara a Pilika? – el moreno dijo en voz alta sin tener en cuenta como cierta persona lo miraba - ¿Cuál le gustara? ¿el de chocolate o fresa? ¿o vainilla?, ¡que estúpido soy! su sabor favorito es mora azul… - giro a ver a la amable comerciante - ¿Tienes un condón de sabor mora azul? – la chica movió la cabeza afirmativamente para ir por ese preservativo, Choco estaba feliz hasta que sintió un golpe en las costillas - ¡Ay cuñado, eso dolió! – encaro a su cuñado para decirle unas cuantas verdades junto con unas grosería pero se quedó en seco pues la mirada que le daba lo asusto.

Horo tenía una cara tenebrosa que le dio escalofríos al moreno y un mirada asesina – Te dolerá más cuando te corte el cuello – en un tono frio le comento, luego tomo del hombro al Lyserg para que lo viera también - No desperdicien su dinero en comprar un condón que no lo utilizaran con Tamao – apretó el hombro de Lyserg - Ni con mi hermanita – giro a ver al moreno - ¿Entendido? – con una risa tensa y macabra acompaño esa pregunta.

Lyserg y Chocolove se miraron entre sí para después decir al mismo tiempo - Si señor –Yoh le iba a preguntar a Hao ¿Por qué no invito a Manta? pero al ver la escena de Usui comprendió que no sería muy agradable para el primo de su novia ver como compraba los preservativo que utilizaría a la hora de tener sexo con su prima.

- ¿Por qué aceptamos venir? – era claro el enojo del Usui que no había hablado hasta ahora, se le veía incómodo.

- Somos amigos y como amigos tenemos que apoyarnos – contesto Hao desinteresadamente mientras leía un folleto de ropa interior para mujeres - Aparte es bueno estar preparados por si ocurre una "emergencia"– hizo comillas con las manos.

- Yo todavía estoy lejos de tener una "emergencia" como tú dices – Horo se acercó al mostrador y agarro un condón, él no escucho toda esa información por parte de esa linda chica porque la verdad ya se sabía los tipos de condones todo gracias al internet, también porque no era la primera vez que entraba en una tienda de sexo y que compraba un preservativo, sin querer recordó que hace dos años atrás se compró su primer condón, sacudió la cabeza para olvidar ese momento muy importantes en su vida - Apenas llevo poco tiempo de estar de novio de Damuko ¿para qué quiero un condón en este momento? –retomo el tema anterior.

- Horo, tu eres el más seguro que llegue a la última base sin pasar por segunda – Hao dejo a un lado el folleto y miro con mucha arrogancia al Usui.

- ¿Qué estas tratando de decir? – se puso rabioso ante esa insinuación por parte de él pues le daba entender que tal vez pensaba que Damuko era una fácil.

- Que eres un impulsivo, muy pasional y por eso tienes que tener un condón –

- Cállate – le tapó la boca al gemelo mayor - Así que piensas tener sexo con Anna – soltó a Hao para así ir al lado de Yoh.

- Si – se recargo en el mostrador ese gemelo.

Horo dijo con voz profunda - Si me entero que la obligaste sabes que te matare –

Giro a ver al peli celeste que le hablo en tono amenazante – Horo -

Esa forma de decir su nombre le daba entender que quería una explicación – Yoh, ella es… es…- buscaba una palabra que expresara lo que significa ella en su vida - Es muy especial para mí – no quería haberse escuchado cursi con esas palabras - No te perdonaría si le haces daño, ¿me entiendes? –

- Oye, yo no la lastimare ni la obligaría en hacer algo que no quiera – se sentía ofendido que Horo pensara que podría hacerle daño a ella, eso lo hizo enojarse - ¿Desde cuándo te has vuelto muy sobreprotector con ella? –

- ¿No puedo ser sobreprotector con ella? – miro a los ojos a Yoh, ambos chicos tenían el ceño fruncido.

- No es normal en ti cuando se trata de Anna, es raro que querías protegerla pues la mayoría de tiempo estas peleando con ella - comentaba fieramente el castaño - ¿Qué te pasa? –

- Me pasa que me puedo preocupar por ella… ella es mi amiga y la quiero mucho – le dio un golpe al mostrador - La conozco mejor que tú, tenemos una amistad de años y creo que eso me da el derecho de querer protegerla de cualquier tipo indeseable y deseable, ¡maldita sea! – casi gritando le hablaba, Choco fue atrás de ese peli celeste que estaba aborde de un ira bestial, era la primera vez que veían tan enfurecido al peli celeste con Yoh.

- Si la quieres mucho y es tan especial para ti ¿porque la tratas tan mal con tus comentarios sarcásticos junto con esa actitud indiferente? ¡Dime! – con actitud altanera respondía ese gemelo menor, pues ya estaba harto de ver como ese Usui trataba mal a su novia por eso aprovecho en enfrentarlo.

- Ahora criticas mi forma de ser con ella – acorto la distancia hasta estar cara a cara con Yoh, ambos chicos se miraba con fiereza - Yo la trato así porque es mi forma de protegerla y protegerme – comentaba sin importarle de cómo reaccionaría el novio de su amiga ante lo dicho - Tu no entenderías porque soy así con ella, nunca lo entenderás –

- ¿Por qué no me lo dices?, voy a ser sincero, estoy harto de cómo se comportan ustedes dos – Yoh vio como Horo apretaba los puños y movía la cabeza de un lado a otro – Así que cuéntame y tal vez así te comprenda–

– No te lo voy a decir porque si te lo cuento – dejo de verlo para comenzar agarrar tres cajas de preservativo de diferentes tipos y se lo dio a la señorita – Si te digo el motivo… tú ya no querrás estar a mi lado - la señorita le dio la cuenta, Horo de dio un par de billetes y recibió la mercancía que compro - ¿Saben?, ya me hartaron – con enojo los veía a ellos pero más a Yoh que le causo ese malestar - Me voy a mi entrenamiento –

- Espérame – Chocolove salió junto a él que iba muy apresurado.

Fun… fun… fun… fun

Caminaron en silencio por quince minutos, Chocolove noto como todavía tenía el ceño fruncido su amigo - ¿Qué tienes, Horo? –

- Nada – enfadado contesto - ¡Demonios! – pateo una piedra para lograr desahogarse.

- No me trago eso – detuvo a Horo, se quedaron viendo - Tú tienes algo, últimamente has actuado raro – Choco noto esa nueva actitud de su amigo después del día de las madres, su amigo estaba más frustrado, fácilmente se irritaba y estaba muy silencioso.

Horo saco el aire que retuvo y se desordeno el cabello – Es que… es que…- se recargo en el poster de luz, observo al moreno y opto en decirle a medias la verdad – Últimamente he estado confundido, es que pensé que cierta "cosa" había muerto pero no, todavía está vivo y todo por culpa de ella que me hace sentir esa "cosa" –

Chocolove parpadeo varias veces - No entiendo -

- Ni yo – soltó con frustración, vio el rostro del novio de su hermana que al parecer no le entendía - Vamos - dejo el poster para seguir caminando rápidamente pues estaba muy atrasado.

Fun… fun… love… love…fun… fun

Una vez que fue por la mochila que contenía su equipamiento dejo la casa, Chocolove se quedó con Pilika que gracias a los grandes espíritus estaban en casa sus papás, Horo odiaba salir los domingo, en ese día siempre se quedaba a dormir hasta tarde pero ahora no podía pues últimamente se la pasaba entrenando, pero ahora su entrenamiento era extremo porque ya faltaba poco para el examen que se realizaría el viernes próximo por eso se intensificó la rutina.

Su entrenamiento se realizaba la mayoría de las veces en el patio de la escuela y en otras ocasiones en el parque cerca de la casa de los Usui; pero en esta ocasión se realizaba el entrenamiento en el departamento de la familia Kyoyama que tenía un gym privado que utilizaba el señor Kyoyama.

El sonido de la música que daba el ambiente necesario y aportaba energía al deportista que siguiera con la rutina pero este chico ya no podía más - Ya esto al límite – gimió el pobre Usui que paro su labor para secarse con la manga el sudor de la frente - Renuncio – entre jadeos hablo mientras se recostaba en el piso.

- Sólo te falta unos cuantas abdominales – Anna estaba cómodamente sentada en una silla, leyendo una revista y bebiendo el té - No es difícil de hacer –

- He hecho como 150 abdominales… ¡me duele el estómago! – se levantó, estaba indignado porque noto que ella ni le ponía atención, eso le hirvió la sangre - Ni siquiera me estás viendo, ¡estoy harto! – agarro la toalla para luego irse del gym.

- Horokeu vuelve aquí – dejo a un lado la revista y fue tras su amigo que estaba en la terraza descansando en esa silla tipo playero - Tienes que seguir con la rutina, me debes otras 150 abdominales –

- Tú no lo estás haciendo y así que déjame en paz – se colocó en el rostro la toalla para dejar de ver a su amiga y sólo sentir la rica ráfaga de aire que lo estaba refrescando.

- Para que tengo que hacer abdominales si yo ya soy muy atractiva – se señaló el cuerpo, pero la verdad era que claro que hacia ejercicio pero no le iba a decir a su amigo.

- Vanidosa - soltó él mientras se quitaba la toalla del rostro y luego se deshacía de la sudadera - Hace calor –

Anna que estaba recargada y viendo como el atardecer desaparecía giro a ver a su amigo que se estaba ahora quitándose la camiseta - ¿Qué haces? –

Se detuvo y miro extrañado a su amiga - Me la estoy quitando ¿no ves? – siguió hasta quitarse la prenda y estar con el pecho desnudo

- Ya lo sé, lo que estoy viendo – Anna dijo enojada mientras veía el torso desnudo de su amigo - Lo que trato de decir es que no te lo quites aquí afuera te puedes enfermar – ella se sintió abochornada al decir esas palabras por eso se adentró al departamento dejando a un atolondrado Horo que no se creía lo que oyó y en ese tono de voz de clara preocupación.

El chico fue tras de ella hasta la sala en donde la encontró sentada y viendo la tele - ¿Te preocupas por mí? – mirándola esperanzado que le respondiera asertivamente.

Anna suspiro - No, bueno sí, eres mi amigo y es obvio que me preocupe por ti – esas palabras hizo que Horo se sintiera feliz y que su corazón palpitara fuertemente, ya había olvidado o más bien había ignorado estas sensaciones que estaban surgiendo nuevamente, ella lo miro de reojo y con voz burlón - También es que no quiero que los vecino del edifico de enfrente vean tus miserias – claramente ese era una mentira porque el edificio de enfrente estaba más de 30 metros lejos de ellos y dudaba que podrían verlo.

- Mis miserias –repitió esas palabras en una forma pensativa, se sentó al lado de ella y sin dejar de verla, le sonrió - Claro, miserias – se recargo y le paso un brazo atrás de ella. – Estas miserias – se señaló el cuerpo, ella lo miro de reojo para después ver hacia la televisión, el chico se interpuso enfrente de ella - Por favor, admite que estoy muy bien… - Horo se acercó a Anna hasta que su frente tocara la de ella, coloco sus bazos a los lados de ella para encerrarla; ella no se intimida por nada y nadie, se atrevió a ver el buen torso desnudo de él que brillaba por el sudor - ¿Quieres tocar? – susurro él al ver como ella estaba examinándolo.

Dejo de ver esos músculos y para ver a su amigo – No -

Horo se alejó de ella un poco - ¿Cómo qué no? – la mirada que ella le había hecho indicaba que por supuesto que quería pero no iba admitirlo - Venga – agarro ambas manos de ella para que lo tocara.

- ¿Qué estás haciendo? – Anna se sorprendió por el atrevimiento por parte de él que estaba guiando sus manos; comenzó a tocarlo por los pectorales superiores después con los dedos delineaba cada musculo de ese abdomen marcado, Horo soltó las manos para que ella siguiera pero no espero que ella le diera una fuerte golpe en el estómago – Si vuelves hacer eso te dejo sin herederos –

- Amenaza captada - dijo por último para después caer al suelo en posición fetal, estaba dando grandes bocanadas de aire para recuperarse, Anna observaba la tele pues estaba pasando su serie favorita - Anna, me voy a mi casa – agarro la camisa y la mochila que descansaba en la mesita de noche.

- ¿Horo no piensas en darte una ducha? - veía como el chico guardaba la sudadera en el morral – Lo digo porque apestas a sudor –

Él se olisqueo, se aguantó el olor - Estoy bien – se volvía a colocar la camisa y se colocaba el morral.

Anna se levantó - Utiliza el cuarto de baño – le ordeno - No deseo que tu mamá piense que no soy una mala anfitriona –

Horo se rio ante ese temor por parte de esa chica - Ella nunca pensaría mal de ti y menos mi papá – sus padres adoraban a esta Anna pues era la hija mayor que siempre han deseado - Sobre la ducha te cuento que cuando llegue a mi casa me baño… -

- No me dijiste que saldrías hoy con Damuko – el peli celeste se había olvidado de su cita programaba lo bueno es que Anna se lo recordó - No te dará tiempo de estar preparado para tu cita - ella había calculado el tiempo de recorrido de su casa hasta el hogar de los Usui - Anda ve a bañarte, no es la primera vez que te bañas aquí, te daré una toalla y si quieres le pido a mi servidumbre que laven tu ropa sucia –

- Eso es mucha generosidad por tu parte – susurro inocentemente él ganándose como respuesta una mirada fría por parte de ella - La última vez que tome una ducha aquí tenía 13 años – recordó jovialmente mientras levemente un sonrojo le invadía en las mejillas, tuvo que darle la espalda a ella pues no quería que lo viera en ese estado pues recordó cierta momento que lo hizo cambiar.

- Cierto, antes que te volvieras un patán – con algo de rencor decía ella, él giro para verla en los ojos en donde había un deje de dolor y tristeza que despareció unos segundos después - Ya vete a bañar no me hagas insistir más – ella le quito la mochila para sacar la sudadera y con la mano le pidió que se sacara la camisa también, él no tardó en hacer lo que le pedía – Están arreglando el baño principal así que tendrás que utilizar el mío – Horo se puso pálido porque había pasado años que ya no había entrado a esa habitación, fue tras de ella - Mientras te bañas ordenare que te preparen un emparedado – del closet saco una toalla para luego lanzárselo a Horo que lo cacho inmediato.

Él no logro agradecerle a tiempo pues se esfumo la chica, le dio un vistazo rápido a la habitación de ella, había un poster de Ringo la cantante favorita de ella, las paredes ya no era de color rosado ahora eran de un color gris claro, el orden es impecable tenía un mueble para la computadora, equipo de sonido, un gran armario y una cama que se veía muy cómoda después de esos cinco minutos de observar cada rincón de esa hermosa habitación se metió a la habitación del baño, se quitó toda la ropa y lo dejo en el canasto de ropa sucia - Me bañare rápido y me voy – abrió el glifo y dejo que el agua lo empara - Ha cambiado la habitación de Anna… ya no tiene aspecto de habitación de una niña - susurraba a la vez que comenzaba a enjabonarse el cuerpo, agarro un poco del shampo que tenía el aroma a flores salvajes no le importo pues lo sentiría el cabello sedoso y libre de enredos, se pasó otra vez bajo el bajo para quitarse el jabón, agarro la toalla rosa y se secó cada parte de su ser, tomo la canasta para salir y se fue a sentarse a la cama, vio la hermosa vista que tenía gracias a esa gran ventana - Que suave cama y tiene buenos resortes para cuando… ¡estúpido, Yoh! – sintió que los celos le invadía al recordar que su amigo deseaba dar un paso más a la relación – Deja de pensar en eso – sacudió la cabeza.

- ¿Qué haces sentado en mi cama?, ¿no ves que la estas mojando? – con enojo ella lo miraba – Dame eso – intento arrebatarle la canasta pero él no se lo dejaría fácil.

Horo se lo estaba impidiendo pues había decidido que era mejor irse con la ropa sucia antes que algo pasara - ¡Déjalo! ¡el pantalón no está sucio! Y mis boxers todavía resiste –

- No seas asqueroso – arrugando la nariz - No tardara en lavarse y secarse tu ropa – seguían tirando del cesto pero él no cedía - ¡Anda y dámelo! –

- Digo que No – en ese último tirón hizo que se fueran de espaldas al suelo, abrió lentamente los ojos para ver que ella estaba sobre de él, el rostro estaba a un lado del suyo podía escuchar el respiro de ella, cuando ella levanto ligeramente el rostro él giro el suyo y la miro detenidamente, el pulso se le acelero a la hora que cruzaron mirada - Anna… - ella sintió cuando él le comenzaba acariciar la mejilla con una delicadeza y lentitud, también tenía una mirada amorosa, él se sentó pero sin dejar de abrazarla por la cintura y sin apartar la mira, las manos de ella estaban recargada en ese torso desnudo, Horo comenzó a cortar la distancia de los rostro hasta quedar frente con frente - Anna…¿qué me estás haciendo? – en voz baja le hablaba de forma hipnótica y cerrando los ojos.

- No sé de qué hablas – ella empezó acariciarle el torso.

- Tu eres la culpable… de que – ella quería que terminara la frase, Horo abrió los ojos – De que yo me vuelva a… fijar en… -

- ¡Hija mira quienes llegaron temprano! – el grito del señor Fausto asusto a Horo y más a ver como el señor le lanzaba una mirada asesina - ¡Horokeu suelta a mi hija! – el chico alzo los brazos - ¿Anna, que haces encima de él? -

- Anna ya llego tu mamá – la señora también llegaba a la habitación pero estaba entretenida cargando una pequeña caja - Te traje un… regalo – arrastro las palabras de forma picara al ver como su hija estaba encima de un chico pero no cualquier chico sino de su amigo de la infancia.

- ¡Señora Kyoyama! –con una sonrisa nerviosa decía el pobre chico - ¡Bienvenida a casa!

- Que bienvenida me das – con cierto humor se tomó esa escena a diferencia de su esposo que estaba estático del enojo - Has crecido mucho mi querido Horo-horo - el peli celeste sonrió levemente - Hija me puedes hacer el favor de ya no estar encima de Horo por la salud mental de tu padre, creo que no es correcto –

La chica se levantó rápidamente, agarro el cesto - Lo siento – le dijo a Horo, luego miro a su madre - Yo me llevo esto… - alzo la cesta se fue a la salida evitando ver los rostros de sus padres, una vez en el pasillo - Toque a Horo, me quemare la mano – pensó

Sintió pánico cuando la vio muy alejada de la habitación por eso no dudo en gritar - ¡Yo te acompaño! – no se quedaría aquí con el señor Fausto queriendo matarlo, por eso se puso de pie sin descuidar que la toalla se cayera, ya estaba por salir de habitación pero.

- ¡No la acompañes! –rugió el señor Fausto.

- No te acompaño… ya vez, tu puedes ir sola – se pasó una mano por el cabello por la frustración, la mirada de ese señor lo intimidaba y la sonrisa burlona de la mamá lo sonrojaba.

La señora Kyoyama dio unos paso hasta estar atrás del adolescente - Ven Horo a la sala y tú también querido – tomo la mano del chico y del esposo hasta sentarse en el sofá mientras bebían te que amablemente le sirvió su ama de llave - Ya no había tenido la suerte de verte aquí – comento después de una media hora en que Horo comió ese emparedado que le sirvieron - Ya no vienes a nuestra casa -

- Si he venido, la última vez que vine fue cuando fuimos a un antro, no sé si Anna le comento –

- Ah, cierto, cuando sus amigos se quedaron a dormir aquí – hablo amargamente Fausto antes que su esposa contestara.

La señora soltó un suspiro pesado y pensó - ¿Dónde diablos estas hija?, espero que ya vengas pues no puedo yo sola con este ambiente tenebroso por parte de tu padre – le echo una rápida mirada a su esposo, parecían dagas esos ojos, perocomo si su hija la leyera sus pensamientos apareció.

Como si el cielo la escuchara pues llego su hija - Aquí tienes tu ropa – le lanzo las prendas en conjunto.

Horo no lo pensó y la agarro, se fue inmediatamente a la puerta - Gracias – se colocaba la camisa.

– Horo, puedes ir al baño para cambiarte - proponía la señora.

- Si, lo sé pero así es más rápido… yo no tengo pena que me vean semidesnudo – se colocó con mucha habilidad los bóxer cuidando que no vieran sus nobles partes.

- Ya nos dimos cuenta – con mucho desdén dijo Fausto.

- Ya tengo que irme – agarro los pantalones y la sudadera para salir del departamento rápidamente.

- Horo tu… mochila - la señora decía mientras agarraba el morral que curiosamente estaba entreabierta y que se caían un par de cajas, se inclinó para levantarlas, se llevó una gran sorpresa al igual que Anna que se acero para ver de cerca - ¿Qué es esto? - con mucha coquetería - Vaya el pequeño Usui está preparado – con mucho humor decía.

- ¡Ese chico! – Fausto se imaginaba que tal vez esa sabandija iba aprovecharse de su indefensa hija, - ¡Lo matare! -

El toque del timbre desesperado no le sorprendió a ese ese trío, Anna abrió – Se me olvido mi mochila - mirando el piso,

La señora Kyoyama le dio la mochila - Toma -

- Gracias – Horo cerró el cierre y se colocó en la espalda, ni dio dos pasos cuando la señora le llamo nueva cuenta.

- Horo, se te olvida esto – agitando ambas manos, él se llevó una mano al rostro por la vergüenza no se había dado cuenta que había guardado los preservativos en la mochila - Déjame decirte que espero que estés consciente de los riegos que conlleva este paso –

- Lo estoy – con seguridad contesto, alargo la mano para tomar las cajas y guardarlas en los bolsillos.

- Me alegro que te cuides – junto con una sonrisa maternal decía ella, el chico solo movió la cabeza levemente pues se sentía extraño por esas palabras - Espero que vengas más seguido – el chico se encogió de hombro para después despedirse de ambas - Nos vemos – respondió la señora se metió pero al ver que su hija estaba pensativa – Seguramente esta impactada

Fun… fun… fun… fun… fun

En la calle el chico peli celeste estaba prácticamente corriendo por el motivo de bajarse el enojo y vergüenza que sentía, poco a poco bajo la velocidad para empezar caminar lentamente, se pasó ambos brazos atrás de la cabeza y miro al cielo.

- Por tantito iba hacer una estupidez - resoplo con disgusto - ¿Cómo es posible que vuelva fijarme en ella?, si yo estoy con Damuko que es hermosa, amable, considerada y es buena cocinando ¡yo estoy enamorado de Damuko! – grito para aliviar la confusión que sentía, se detuvo para esperar al bus que lo llevaría a su casa - La iba a besar y decirle que… – se revolvió el cabello ante incrédulo momento que paso – Yo no quiero sentir esto otra vez por Anna… quiero ser su amigo nada más, ¿es mucho pedir? – al escuchar el bus que se paró, subió en él y se acomodó en el asiento próximo – Estúpida Anna… – pensó con dolor, golpeo una de sus piernas, luego saco el cel - Damuko, soy Horo, no podremos salir, lo sé y lo siento es que estoy agotado por el entrenamiento, nos vemos en la escuela, yo también te quiero - colgó.

Fun… fun… fun… fun…fun

Este era el gran día del concurso de Música había 20 bandas clasificadas, de esas bandas saldría los tres ganadores; las chicas al igual que el único chico estaban preparadas; sus respectivas familias, profesores y novios estaban entre el público apoyándolos como al igual de sus demás compañeros de clases.

Pilika estaba afinando la voz y haciendo ejercicios de respiratorios para aliviar la tensión, Jeanne platicaba con Marion, Tamao se retocaba el maquillaje, Damuko estaba siendo abrazada por Horo pero él no paraba de ver como Anna estaba afinando la guitarra, Matilde sacaba foto a cada integrante. Uno del staff les aviso que eran las siguientes.

- ¿Lista chicas? – pregunto Tamao una vez estando ellas reunidas en forma de circulo.

- Si - contesto en forma de suspiro esta Jeanne para luego ver con desaprobación al Usui - Horo ¿Por qué vistes tan mal? ¿estás loco? – el chico se vio pues no se veía mal con estos jeans desgastados, camisa blanca y con tenis negros.

- No se me ocurrió otra vestimenta – contesto tranquilamente, Anna tanto Pilika habían notado la pasividad de ese chico.

- ¡Arg!, Horo, si no sabías como venir vestido nos hubieras dicho - la francesita estaba indignada por el vestuario de él - Tu vestuario no va de acuerdo a nuestro concepto - Horo examino a cada una, se veían hermosas y muy sensuales, Jeanne lucía una corta falda de color negra pegada junto con esa blusa blanca, el chico tuvo que recordar que era la novia de Ren y muy a su pesar no tenía que ver esas piernas que lucían tan sexys a pesar de tener tenis negros.

- Ay hermano - la queja por parte de Pilika hizo que la viera, no se había percatado la forma nada decente que era ese vestuario, ella tenía unos jeans negros pegados, una blusa blanca holgada y junto con unas botines negros - ¿Qué hacemos?, ¿Cuánto tiempo tenemos para ir al escenario? -

- Diez minutos - contesto Damuko con mucha amabilidad, su novia se veía linda con esos shorts rosa, blusa blanca sin manga pero con encaje enfrente y esos zapatillas deportivas de color rosa pálido, pero lo que le más le gusto fue ese detalle de la banda del mismo color que el short.

- Hay que dejarlo salir así al escenario - ante esa palabras las demás chicas la miraba severamente como si dijera un sacrilegio, Horo fue abrazar a Tamao como forma de agradecerle su apoyo, el Usui se daba cuenta lo tan afortunado que era Lyserg si una vez decidiera hacerla su novia, pues ella es inteligente y bondadosa al igual que hermosa, un hecho era verla con esa vestimenta que la hacía lucir esa hermosura escondida pues esa falda de color mixto entre negro y rosa, con esos zapatillas deportivas color gris claro que tiene de igual color esa camisa con un estampado de un nombre de una banda inglesa.

- Por supuesto que no puede salir así - con el ceño fruncido hablaba esta Matilde que traía unos pantalones de mezclillas de color gris junto con una camiseta negra que se le ceñía a esas curvas femeninas y con unas botas de motociclistas de color negro.

- Estoy de acuerdo con Matilde - Marion se veía coqueta con esa minifalda color negro también tenía una blusa de tirante que no le cubría el ombligo y que hacia resalta el busto… y esas altas zapatillas negras que sabía usar con maestría, esas coletas que la hacía verse inocente pero que no era ella así - Aparte sería una deshora que él, el único chico de la banda no sepa vestirse adecuadamente teniendo a tanta mujer con buen gusto -

- Gracias Marion - con sarcasmo decía el Usui para después mirarla de arriba abajo, claro sin que su novia le viera - Ya veo porque Hao le gustas - comento libremente, pero procurando que no se escuchara la coquetería; la chica solo se encogió de hombros.

- ¿Y tú qué opinas, Anna? - Jeanne durante todo el tiempo había notado que su amiga estaba meditando y observando a un chico de peli castaño; el chico no estaba nada mal tal vez era cuatro años mayor que ella, el peli castaño llevaba puesto unos jeans entubados color negro, como cinturón una cadena, una camiseta que se le pegaba a ese cuerpo atlético pero que era cubierto con esa sudadera sin mangas de color gris oscuro; en ambos brazos se le veía sus tatuajes y una arcada en la ceja izquierda.

- Tengo una idea para solucionar este problema – dijo quedamente antes de salir para buscar a ese peli rojo; Horo se desconectó del mundo al ver como se mecían las caderas de Anna, se veía muy apetitosa con esos shorts café que le llegaba a la mitad del muslo, con esa blusa negra con un escote en forma de U, llevaba sus singulares lentes negros y un par de pulseras de igual color de los lentes, el cabello suelto, y junto a ese vestuario unos botines grises.

- ¿Qué va hacer? - Tamao pregunto pero nadie le respondió solo veían como Anna platicaba con ese chico, la rubia sonreía y de vez en cuanto tocaba ligeramente el pecho del chico, Jeanne sabía que ese ligero coqueteo por parte de su amiga era para conseguir algo

- Siempre es un placer ver como Anna saca su coquetería - las palabras de Maiden hizo en Horo sintiera dolor en la boca del estómago, continuo viendo a esa linda rubia que sonreía falsamente pero que solamente los amigos más cercanos podían saberlo, noto que Anna le pidió al chico que le diera la camiseta, el chico no dudo en dársela al igual que no dudar en mostrarle la musculatura que tenía pero su amiga solo sonreía forzadamente con la marca registrada "no me importa tus músculos" y después tuvo que aguantar como el dueño de la camiseta le dio su número telefónico, ya no siguió viendo pues estaba seguro que vomitaría.

- Quítate la camisa - Horo miro confuso ante esa orden fría por parte de Anna.

- Vaya, Anna ¿Quién te viera tan coqueta? - comentaba juguetonamente Jeanne mientras se recargaba en el hombro de esa rubia - Que bueno que Yoh no se encontraba alrededor.-

- Espero que nadie le cuente de esto - miro a cada una, se detuvo en el único chico de la banda - ¿No me oíste la primera vez?, te ordene que te quites la camisa - se cruzó de brazos.

- Estas loca - se alejó de sus amigas pero noto que lo perseguían hasta ser arrinconado, las manos de Pilika como las de Anna lo detuvieron y lo hicieron girar para verlas - Yo no me pondré esa camiseta sudada por otro hombre -

- Esta es la última vez que te lo digo por las buenas - con voz fría y con una aura asesina rodeándola no causaron en Horo timidez - Quítatela -

- No - respondió sin titubear él, Pilika se cubrió el rostro como signo de calamidad por lo que se vendría.

- Ok - Anna se quitó los lentes para colocarlos sobre su blusa sin dejar de mirar a Horo comenzó a dar un par de ordenes - Damuko, Marion y Tamao vigilen que nadie vea lo siguiente - esa tres chicas se giraron para tratar de ocultar a las personas que estaban atrás de ellas - ¡Pilika y Jeanne Deténgalo! - Horo sintió como esas chicas lo agarraba a cada lado de su cuerpo, forcejeo pero las chicas no eran tan débil como creían hasta lograron que se sentara en esa silla que estaba cerca de la esquina, noto la determinación de Anna de quitarle la camisa, tenía miedo de las reacción que podría sentir como resultado de ser tocado por esas delicadas manos sobre su cuerpo y el sentir otra vez esos dedos traviesos remarcando cada línea abdominal; de pronto ya sentían el pulso acelerado; cerro los ojos pues no soportaría ver como esa rubia le quitaba la prenda, sintió como ella le desbotonada rápidamente, percibió una ráfaga de aire sobre la piel pero también un dedo juguetón que bailaba de arriba/abajo sobre el torso pero luego se sumaron más pares que lo toqueteaba en el cuello, los costados y sus cuadritos abdominales mejor conocido coloquialmente "el lavadero", algunas manos traviesas le comenzaron hacer cosquillas luego escucho hermosas risas así que decidió abrir los ojos y noto como Anna como las demás chicas tenían sus manos encima de él - Vaya, me alegra que sigas la rutina que te di - dejo de tocarlo para darle la camiseta, las demás chicas todavía no retiraban las manos.

- Chicas, dejen a mi hermano - pidió la Usui que comenzó a dar manotazos.

- Tú también lo estabas tocando - se estaba sobando el dorso de la mano esta Matilde - Parecería incesto al ver como lo tocabas -

- Me dio asco lo que dijiste Matilde - con repudio contestaba la peli celeste - Para aclarar el asunto, yo lo toque porque tengo que conocer la mercancía que carga mi hermano para poder dársela a la mejor apostadora - explicaba y señalo a la peli negra que estaba deteniendo la camisa de Horo - Que en este momento es Damuko -

Jeanne se recargaba en la pared y se cruzaba de brazos - El abdomen de mi Ren está mucho que mejor que el de Horo -

- No, claro que NO - Marion movía la cabeza de un lado a otro al igual que el dedo índice - El de Hao esta de impacto, cualquier chica te lo puede afirmar -

- ¿Qué hay de Lyserg? - Jeanne como Marion vieron a la dueña de esa voz tímida.

- ¿Ya lo viste si camisa, Tamao? - vio como la peli rosa bajaba la cabeza y tenía las orejas rojas al igual que las mejillas - Eres una descarada - ese comentario le aumento el sonrojo.

- El mejor sixpack lo tiene mi sensual moreno, o sea mi Chocolove - Pilika podía recordar cómo una vez lo vio sin camisa cuando fue a visitarlo sin avisarle, pudo notar que había salido de la ducha pues esas gotas escurridizas eran unas afortunadas de tocar esa piel tan bien cuidada.

- Pili, amiga, tu saliva - la voz de Anna la volvió a la dura y cruel realidad de no poder tener a Chocolove como a soñado últimamente que consistía: tenerlo amarrado en la cama y así poder besar cada parte de ese cuerpo bien formado, sacudió la cabeza al igual que el cuerpo pues las hormonas le estaba pegando fuerte - Por favor, Chicas… Yoh tiene el mejor cuerpo - afirmaba con mucha confianza la rubia de lo que ha visto de él, pues lo había visto cada vez que salía del entrenamiento de básquet quitándose la camiseta para poder secarse todo ese sudor que era envuelto.

- Ese cuerpo que pronto te hará disfrutar - ese comentario subido de tono hizo que las chicas soltaran una risita pero en cambio este Horo quería cortarse las orejas para no escuchar tanto parloteo.

- Jeanne - la rubia tapo la boca a su mejor amiga.

- Las chicas y sus hormonas - se levantó de la silla y miro con enojo a cada una de ellas.

Anna miro como él estaba de brazos cruzados, odiaba admitir que se veía atractivo en esa pose, esos jeans deslavados que le quedaba perfectos a pesar de estar roto de las rodillas - Ponte la camiseta -

- Que no quiero… aparte está bien mi camisa - Anna le quito la camisa a Damuko para romperla para después dárselo a Horo - No era necesario - miro con tristeza esa prenda rota y con mala gana agarro la camiseta negra - De seguro ya pronto estarán en su periodo -

Damuko veía detenidamente como Horo se colocaba la camisa, los movimientos que realizaba hacia que flexionara y estirara el abdomen, se podía ver cada líneas bien marcadas del famoso six pack - Gracias, Anna, muchas gracias – el susurro por parte de la peli negra tomo por sorpresa a la rubia.

- No hay de que, no fue difícil encontrar una buena prenda para Horo – la rubia pensaba que Damuko le agradecía por el vestuario.

Pilika se acercó a esta Anna para explicarle ese agradecimiento - No te da las gracias por lo que le hiciste al vestuario, te agradece por lograr hacer el cuerpo de mi hermano más apetecible de lo que ya estaba - Anna estaba sintiendo orgullo por lo que logro con Horo - Dejara a las chicas babeando por él –

- Si tú lo dices - con indiferencia contesto la rubia.

- ¿Porqué tanto alboroto por el estúpido vestuario? - estaba irritado ese muchacho por ser obligado a usar una camiseta ajena.

- Horo, nos tenemos que ver impactante para ganar puntos - le explicaba Anna mientras regresaban atrás del escenario, examino a su amigo de pies a cabeza, presentía que algo le faltaba - Tu peinado - Anna detuvo a su amigo, dejaron que las demás siguieran el camino, Horo agacho la cabeza para que ella lo alcanzara, sintió como ella le alborotaba el cabello una vez que le quito su típico banda - Listo, ya te ves mejor - Anna noto a las espaldas de su amigo que seguía siendo observada por ese peli castaño así que tuvo que romperle el corazón pues ya no era necesario que él estuviera interesada en ella pues ya tenía lo que quería, por eso paso las manos atrás de la nuca de Horo para darle un dulce beso a la mejilla, vio que el peli rojo arrugaba el rostro por disgusto y dejo de verla.

- ¿Por… que fue eso? - hablo con nerviosismo el Usui, eso le pareció encantador a esta Anna - ¿Por qué lo hiciste? - las manos de ella dejo de alojarse atrás de esa nuca para tomarlo de la mano.

- Para la buena suerte, vamos - jaloneo a su amigo para que la siguiera, él no se opuso a ese mandato.

Fun… fun… fun… fun… fun… fun

Ya faltaba cinco minutos para que salieran a tocar, Horo caminaba de un lado a otro se sentía nervioso pero se detuvo para posar la mano en la mejilla en donde ella le dio ese beso, dejo escapar un suspiro y dejo de tocarse - ¿Qué me pasa? - se preguntó, estaba absorto en las sensaciones de ese casto beso.

- Uy, chico te tengo envidia – volteo a ver quién le hablaba era un chico castaño de su misma edad.

- ¿Eh? - Horo no entendía - ¿Por qué sientes envidia? -

- Porque tienes a una hermosas chicas a tu alrededor - señalo a sus amigas, Horo se sintió importante por despertar envidia a los demás chicos.

- No es para tanto - le restaba importancia a ese hecho.

- Tienes un Harén propio - después de decir eso el chico se alejó del muy pensativo Usui.

Dejo de pensar en eso para ir con sus amigas pues ya les tocaba subir, llevaba las baquetas - Se puede saber que te dijo ese chico - le hablaba esta Tamao.

- Que me tiene envidia de tener un Harén - se rasco la mejilla - Por cierto… ¿Qué es una harén? – pregunto curiosamente, sus amigas casi se cae por la sorpresa de saber que Horo no sabe eso tan esencial y que es el sueño de todo hombre.

- Se le designa al conjunto de mujeres que rodeaban a un personaje importante por ejemplo un sultán o faraón, ese conjunto de mujeres eran las concubinas o simplemente mujeres hermosas, los más conocidos que realizaban estos Harén eran los musulmanes, egipcios y turcos - la que explico como si fuera un diccionario humano fue Anna, a veces a ella le salía la parte Oyamada y eso lo detestaba; sus compañeras la miraban extrañadas por semejante argumento histórico - Eso es lo que un Harén, deberías estudiar historia universal - le sugirió mientras se colocaba la guitarra, Pilika se colocó el bajo electico, Damuko, Matilde y Marion vocalizaban.

- Lo que me contaste es igual a mi sueño - el chico tenía los ojos brillando y las manos juntas.

- Entonces tu sueño es tener varias chicas bajo tu cautela - Damuko no se esperaba que su novio tuviera un sueño tan pervertido.

- Wow… Sí - el chico sonrío con diversión; alguien del staff los llamaban desde la parte trasera del escenario, una a una subieron por las escaleras - Oh, se imaginan que ustedes fueran mis concubinas, bueno, acepto mi hermanita - las chicas lo miraban como queriendo matarlo y hacerle saber con esa mirada "ni lo sueñes" - Si yo fuera hijo de un sultán podría tener mi propio Harén y así gozar de la vida, ¡eso me haría el hombre más afortunado del planeta! - antes que una de ellas quisiera matarlo a golpes salieron al escenario para acomodarse en sus respectivos lugares, Horo vio a toda la audiencia que era impresionante.

- Buenas tardes a todos - hablaba Pilika que era la bajista y cantante principal - Nosotras venimos a representar a la preparatoria "Academia Privada Shinra" - con las manos dio la cuenta regresiva de 3…2…1… y comenzaron a tocar la canción "Beautiful Dangerous" de Slash, mientras tocaba esa magnífica canción este Horo se imaginaba esa vida hijo de un sultán y tener su propio harén, se dejó guiar por las primeras estrofas que animaban su imaginación…

I don't know who you are now

Mystery drenches my brain

I wanna jump deep into your cloud

Cuz something tlls me it's gonna rain

I hear the thunder thumping

And my heart starts jumping

And that's when i spin on the pole

Now my head's exploding

And your gun is loaded

So I'm guessing I'm on a roll

Well it's a fine time

Looking for a one time man

And you said "baby you ready to play"

Well come ride on this roller-coaster

Cuz it ain't over, it ain't over [...]

En el lejano medio oriente había una ciudad en medio del desierto de Sahara que tenía edificios hechos de barro y de una gran altura; también había un mercado en donde se vendía diferentes artículos entre esas calles tan estrechadas había camellos, elefantes y caballos, era todo muy exótico, al final de la cuidad había un puente que separaba el palacio real de sus plebeyos.

En la entrada de ese lujoso palacio que curiosamente está hecho de mármol blanco que tenía unas grandes torres, también había jardines con palmeras, arbustos y unas cuantas flores al igual que contaba con fuentes de agua.

Adentro del palacio había mucho movimiento porque estaban arreglando cada rincón, este día se celebraría el cumpleaños del príncipe. Los de servidumbre estaban colocando cuantas flores recién cortadas, inciensos para dar aroma y armonía al lugar, las velas en los candelabros y las mesas.

- ¿Cómo va todo, Lyserg? - el aludido se inclinó ante su alteza.

- Todo marcha muy bien, sultán Usui-

- Me alegra oír eso - el señor se pasaba la mano por la barba - Ya diste el aviso al servidumbre que hagan la comida favorita de mi hijo -

- Por supuesto -

- Contrataste a las bailarinas - el joven sirviente asentía, el sultán Usui Lycan estaba emocionado por la celebración, esta noche su hijo cumpliría 18, la edad adecuado para casarse - ¿Y dónde está mi hijo? -

- Fue al mercado - el sultán camino fuera de esa sala y dejo que Lyserg continuara con los deberes.

Fun… fun…

En el mercado de venta de animales y lamentablemente también de esclavos se encontraba el príncipe Horokeu el futuro heredero de esas tierra, era acompañado por su escolta real que lo conformaban por Silver y Kalim que se veían muy bien con ese turbante blanco al igual que con esos pantalones rojos que eran sostenidos por el cinturón donde descansaba la espada; ellos se quejaban que el príncipe decidiera caminar de envés estar en su silla que era cagados por eso fuertes y grandes hombres.

- ¿Qué le comprare a mi hermana? - se preguntaba el joven heredero, le gustaba consentir a su hermanita, cada mes era su tradición darle un obsequio como símbolo de su amor; él es el típico chico que le gusta dar sorpresas a sus seres queridos; vio cada hermoso animal, había elefantes, jirafas, leones, caballos y camellos - Ya tiene muchos animales - en el área de esclavos algo le llamo la atención, cierto peinado de gran excentricidad.

- ¡Príncipe! - gritaron al mismo tiempo sus guardianes.

- ¿Cuánto por ese esclavo? - Horo señalo al joven esclavo de peinado alborotado, el comerciante se inclinó ante su príncipe.

- Para usted es gratis - el príncipe no objeto y le pidió a Kalim que fuera por el esclavo que compro, el esclavo todavía tenía buen tono muscular y también se dio cuenta que estaba bien dotado, Horo odiaba que no los cubrieran por eso trono los dedos para que su sirviente Chrom se acercara y para así ordenarle que comprara una manta.

- No tardo en regresar Chrom con lo comprado para envolver a ese moreno - Lo bueno de ser príncipe es que todo te dan gratis - dijo una vez caminando por ese mercado.

- Debiste de pagar - lo regañaba Silver.

Horo ignoro a su guardia que ha estado acompañando desde que nació - Oye, ¿cómo te llamas? - Kalim se dirigió al moreno.

- Kalim no puedes hablarle a un esclavo - el peli largo apretó las manos frustrantemente.

- ¡Contesta! - le exigió el príncipe al esclavo.

- ¡Príncipe! - Silver le llamo la atención de forma brusca a Horo - Usted sabe muy bien que un esclavo no debe hablarle a personas reales porque no son dignos de hacerlo - Horo miraba seriamente a Silver por ser tan estricto con las formalidades, el guardia se aclaró la garganta e interpreto ese silencio por parte de peli celeste como: "déjame hacer lo que quiera y no te metas" - Ok, ya no digo nada -

El esclavo miro a ese trío - Me dice Chocolove -

- Chocolove, tú serás el regalo de mi hermana - le picoteo el pecho con un dedo al moreno - Le servirás y cumplirás su demandas ¿te queda claro? - el moreno no tenía otra alternativa que solamente aceptar, Horo le sonrió amablemente - Cuando lleguemos al palacio quiero que lo bañen, le pongan ropa y le den de comer - le ordenaba a su sirvienta Tamao.

Fun…fun… fun… fun…

En el camino polvoriento que da rumbo hacia ese país, entre los pequeños remolinos de arena se podía ver como dos carruajes real de estilo chino iban a toda velocidad, en ese transporte se encontraban la familia real Tao, el que iba en primer lugar estaban los padres y abuelos mientras en el segundo solamente los hijos y que iban acompañados de sus respectivas guardias que eran Basón y Lee Pyron.

- ¿Por qué tenemos que ir a la fiesta? -

- Son amigos de nuestra familia, Ren, es nuestro deber - le contesto con amabilidad su hermana mayor, el suspiro resignado de ese chico se oyó claramente en el carruaje.

Fun…fun… fun… fun…

En una casa en donde estaba una joven chica muy hermosa, ellas se encontraba arreglando el vestuario para la gran fiesta que se avecindaba.

- ¡Anna! - esa mujer de cabellos plateados le gritaba a su amiga que entraba al hogar, le quito el velo para así abrazarla efusivamente, la guio a la sala y sentó en el sofá - Anna hoy será un gran día, lo puedo sentir -

- Estas muy emocionada - hablaba calmadamente esa rubia, ella estaba desatando los velos que estaban cubriendo a esa espada curveada de oro con incrustaciones de diamante - Estas emocionada porque iremos al palacio a bailar -

- Por fin iremos a conocer el palacio real - con mucha ilusión hablaba ella -¿No te parece genial?, al fin conoceremos la familia real - esas dos chicas acababan de mudarse, tenían como cuatro meses de haber llegado de Turquía.

- No tanto - se sentó al lado de Jeanne y se cruzaba de brazos - Sólo espero que nos vaya bien esta noche - Anna recordó como Sharona la maestra de baile les aviso prácticamente dos meses antes que iban a bailar en la celebración del cumpleaños del príncipe, todas las chicas estuvieron practicando día y noche hasta lograr la perfección de sus movimientos

Fun...fun… fun… fun….

- ¿Dónde está mi hijo? - Lyserg se inclinó ante la Baš Haseki, es decir en otras palabras: la primera esposa y madre del heredero.

- Baš Haseki, su hijo está en el jardín trasero - la señora fue al jardín vio cómo su hijo estaba sentado en el pasto, no tenía la compañía de su escolta, eso no era permitido porque como es el heredero tiene que estar siempre rodeado.

- Hijo -

- Madre - Horo se inclinó ante la señora hasta que sintió como le toco la cabeza para que se parara recto.

- ¿Qué estás haciendo aquí solo? - el chico rio tímidamente sabía que su madre no le agradaba que estuviera sin sus sirviente - Ya es hora que te cambies para la celebración y que sea la última vez que te encuentro sin Kalim y Silver - el chico asintió y comenzó a retirarse hasta que su madre le hablo - ¿Has visto a tu padre? -

El sonrojo se hizo presente en el rostro del joven - Fue a visitar a… - se interrumpió al ver como ella alzaba la mano.

- Comprendo, ahora retírate a tu habitación - el principio le hizo caso a su madre, ella en cambio fue hacia esa residencia que estaba al cruzar ese jardín, espero a que su marido saliera, unos minutos transcurrieron hasta que por fin oyó como se abrían las puertas no espero en estar al lado de él - Mi sultán siempre va a ver a sus concubinas - esa voz hizo que el señor viera con mucho amor a su primera esposa.

- Sabes que tengo que visitarlas y cuidarlas tan bien como te cuido ti, mi amada esposa - la Baš Haseki sabía que no tenía derecho de reprocharle pero no podía evitar sentir celos, el sultán se acercó a su esposa le acaricio el rostro con mucho amor - Mi hermosa Kanna sabes que te amo mucho y eres mi favorita -

Esas palabras logaron aplacarle los celos y por consiguiente que ella sonriera, ambos majestades caminaron hasta la casa real - ¿Porqué organizaste una gran fiesta para nuestro hijo?, si sabes que a él no le gusta-

- Lo sé, amor, pero tu hijo y yo llegamos a un trato el año pasado - Lycan observo el cielo luego vio a su joven esposa - En que consiste que yo no le elegiría esposa pero que a cambio él me dejara realizarle una enorme fiesta -

- Tu no me engañas, lo que quieres es que él elija esposa hoy por eso invitaste a las hijas de nuestros amigos -

- Me conoces - soltó una risita - He decidió que ya es tiempo que nuestro hijo elija mujer por eso yo le daré un empujón.-

- Él todavía es un niño, es inmaduro, cambia de parecer cada cinco minutos, todavía no controla sus emociones - explicaba ella con suma preocupación - Espero que no haga una barbaridad como querer iniciar su propio harén como venganza hacia ti - la señora sabía lo tan radial que podría llegar ser su hijo.

- Él ya no es un niño prácticamente ya tiene 18 años y no te preocupes porque no dejare que haga su harén - tomo la mano de su esposa.

- Cuando tú cumpliste 18 ya tenías la compañía de diez hermosas concubinas y déjame recordarte que entre ellas estabas yo - él le beso el dorso de la mano que hizo que ella se sonrojara.

- Donde salí ganando por conseguir a una primera esposa maravillosa y muy considerada -

- Va haber más mujeres que hombres - eso le disgustaba a la señora.

- ¿Qué tiene de malo? -

- Dime, ¿pensaste aunque sea en tu hija a la hora de invitar a tanta mujer? ¿Qué tal vez se sienta incomoda?- el sultán se quedó en silencio pues no había pensado tal cosa.

- Tienes razón, que mal padre soy -

Fun… fun… love…love…fun…fun

La atardece se comenzaba a desvanecer, en la entrada de ese gran palacio comenzaba el arribo de todas las personas importantes: reyes, princesas, personas de gran poder monetario y uno que otro colado.

La iluminación del palacio era sorprendente perfecta y todo era gracias a esas simples velas pero la naturaleza también ayudaba gracias a la presencia de la luna llena.

En la entrada los que estaban recibiendo a las personas era el sultán con la compañía de su hijo.

- Familia Asakura, es un honor tenerlos aquí - Lycan abrazo a Miki y se inclinó ante la emperatriz Keiko, esta familia imperial de Japón tienen a dos jóvenes herederos, los famosos gemelos Asakuras, el dilema en esa familia es saber a quién dejarle la gran carga del peso del imperio.

- Es un honor estar aquí - dijo el emperador Asakura. - Joven príncipe feliz cumpleaños -

- Le agradezco la felicitación por su parte - contesto Horo correspondiéndole al saludo afectuoso.

- Si me permite decirle… - la voz de la emperatriz se escucha claramente entre tanto ruido que había - Se está volviendo muy guapo -

- Se lo permito - agrando la sonrisa el Usui - Yoh y Hao me alegra de verlos aquí - abrazo a sus amigos - Me llevare a mis amigos, padre - el sultán solo movió la cabeza.

Horo se llevó a sus amigos hasta la mesa de bocadillos - Horo ya tienes 18 - Hao abrazo por los hombros a su amigo - ¿Cuántas mujeres ya pasaron por tu cuerpo? -

- No seas insolente Hao - Yoh le dio un empujo a su hermano para ahora ser él que abrazara al festejado. - ¿Ya llego Damuko? -

- Si - Horo sabía de las intenciones de ese gemelo con esa linda doncella, era consciente que ambos se gustaban pero no se atrevían en dar el siguiente paso.

- Voy a ir a visitarla - al ver como ese castaño movió las cejas arriba/abajo junto con una sonrisa seductora.

- ¿Quién piensa en Damuko cuando hay tanta variedad de bellezas aquí? - extendió los brazos Hao que no paraba de girar sobre su eje para alcanzar a visualizar a cada joven mujer que tienen alrededor.

- No me había dado cuenta - el peli celeste observo por todo ese salón - Al parecer mi papá ya está comenzando a presionándome a que escoja una concubina - con desagrado comento, Horo no quería ser presionado por su padre, por eso le pidió que no le arreglara un matrimonio porque no se sentía preparado ante tanta responsabilidad.

- ¡Que papá tan generoso tienes!, nosotros quisiéramos uno así porque el nuestro ni permiso nos da - Hao miro de reojo a su estricto padre que ya lo comprometido con la hermana mayor de Tao Ren, que con el fin de solidarizar la amistad entre las familias, no lo malinterprete porque a él le encanta que su futura esposa será Jun es más ella es su amor de su vida pero lo que lo tiene mal es que no podrá probar a otras bellezas.

Fun… love… love…fun… love… fun

Durante todo la fiesta Horo y su padre le presento tantas familias, él se sentía tan presionado y abrumado que necesitaba escapar de ese recinto pues cada vez que lograba estar solo no tardaba en tener la compañía de una o dos mujeres, por eso decidió moverse hasta una compuerta que lo llevo al patio trasero, una vez en ese lugar camino por todo el jardín hasta llegar en dónde era la zona de la servidumbre.

- ¿Qué le pasa a mi padre?, ah… esto es horrible - se llevó amabas manos en el rostro - Me duele las mejillas por tanto sonreír - Horo se detuvo automáticamente al ver como Lyserg recibía a un grupo de mujeres que bajaban de un carruaje blanco, ellas fueron tras del peliverde que las llevo hasta la puerta de la cocina real.

Entre ese grupo de hermosas mujeres distinguió a una chica de cabellos rubios que platicaba con una chica de peli plateada, no aparto sus ojos sobre de esa rubia pero al notar como desaparecía rápidamente fue tras de ella, se sentía como hipnotizado; camino ágilmente entre sus empleados, no se detuvo ni cuando la servidumbre se postraban quietos, él seguía a las chicas en cada pasillo.

De un momento a otro se detuvo para ocultarse atrás de la pared, en todo momento no perdió detalle de las indicaciones que Lyserg les daba a esas mujeres, lo último que escucho fue cuando el inglés les dijo "que entraran", después de eso oyó el cerrar de la puerta de esa habitación y el sonido de unos pasos alejarse.

Horo estuvo en su escondite hasta armarse valor, una vez con valentía salió del escondite para ir hasta la puerta cuando iba a tocar la puerta se abría lentamente así que corrió de nueva cuenta a su escondite y con disimulo observaba como ellas estaban muy bien arregladas, con ese vestuario tan provocador y que le indicaba que era bailarinas de danza árabe.

El atuendo de las bailarinas era de un conjunto de dos piezas que está compuesto por un sujetador y un fajín que estaban adornados con pedrería, lentejuelas y flecos; y que van acompañada de una falda; los colores era de bicolor dorado y negro que congeniaban con los velos. Pero lo que más le llamo la atención a Horo fueron esos adornos.

Se divirtió al ver como bailaban entre ellas para después presumirse sus atuendos y sus velos; conto a cada mujer que integraba ese grupo y eran un total de ocho.

- Mi atuendo es más hermoso que el tuyo - Jeanne presumía con tanta arrogancia - Me veo hermosa -

- Si pensar en eso te hace feliz, yo no te lo negare - le respondía Anna - Aunque sabemos que yo me veo mejor que tu - al último sonrío juguetonamente.

A Horo le gusto ver esa sonrisa que le causo que el corazón se le detuviera brevemente y que para después bombera rápidamente.

- Señoritas, ya será su turno - Lyserg apareció nuevamente, lo noto agitado por causa del seguramente la carrera que realizo, las mujeres tomaron los velos y espadas que utilizarían en el baile. - Espero que su primera experiencia aquí sea agradable - el inglés se la llevo rápidamente.

Horo tanto esas dos amigas no notaron cuando se fueron las demás, él estaba entretenido viendo a la rubia y ellas estaban entretenidas discutiendo quien se veía mejor -¡Ya se fueron sin nosotras! - grito esa plateada - ¿Ahora que hacemos, Anna? - giro a ver a esta Anna, Horo supo que esta era su oportunidad para estar cerca de ella, se quitó el turbante y las joyas, se desordeno el cabello.

Se acercó lentamente a ellas - Si quieren yo las guío - no supo porque dijo eso, aparte estaba seguro que lo reconocerían.

Ambas chicas giraron al ver al dueño de esa voz que le estaba sonriendo - Tu - cuestiono esa rubia, esa palabra le dio la impresión que la rubia lo reconoció por eso a veces detestaba ser príncipe. - ¿Eres empleado de aquí? -

Esa pregunta le dio alivio pero también le molesto y le dio curiosidad del porque no sabía quién era, pero eso después lo descubriría - Por supuesto - la tomo de la mano y comenzó a caminar - Vengan se un atajo para llegar hasta donde esta Lyserg junto con sus amigas - comenzó a correr sin de dejar de agarrar la mano de esa chica, pasaron por pasadizos y unas cuantas puertas hasta llegar al camino donde se dirige la sala principal en donde reposan las sillas reales y en donde regularmente se presentan los bailes y los regalos.

Jeanne se alegró que estaban a solamente unos pasos de su maestra que al parecer estaba furiosa y ese tal Lyserg estaba preocupado, así que le dio un beso en la mejilla al "empleado" del palacio - Que amble fuiste, gracias - le giño un ojo para después salir corriendo hasta donde estaban sus compañeras - Gracias - grito nuevamente.

Anna giro a ver al que las guio y las salvo de tal vez un castigo por parte de su maestra - Oye graci… - Horo sin siquiera pensarlo estampo sus labios a los de ella, la recargo en la pared con una fuerza salvaje que jamás pensó tener; en cambio Anna se quedó estática, al principio se rehusaba en corresponderle pero al sentir lo insistente que eran esos labios se dejó llevar, lentamente cerro los ojos y coloco una mano en la mejilla de éste; detuvieron el beso lentamente, ella lo miro, él sonreía con descaro, ese gesto le provoco enojo en ella y le estampo una fuerte cachetada - No lo vuelvas hacer - y se alejó de él, estaba furiosa por ese atrevimiento y con ella por corresponderle, pero él estaba feliz a pesar que le dolía la mejilla.

- Que mujer - susurro soñadoramente y veía como esa rubia le daba miradas cargadas de enojo pero había un detalle en el rostro de ella, un leve sonrojo, la saludo con la mano pero ella le dio la espalda.

Estaba tan fascinado con esa mujer que no sintió como alguien se acercaba a él -Horo así que aquí estabas - lo tomaron del brazo para comenzar a jalonearlo para que comenzara a caminar más deprisa - Te he estado buscando, tu padre te llama -

- Tamao, no te enojes porque te ves fea -

La joven sirvienta se detuvo para verlo fijamente - Camina rápido y deja de decirme eso - lo tomo de la mano, el chico se dejó hacer.

Fun…love…seduction…seduction…love…Fun

Una vez que Tamao lo dejo al lado del sultán y que curiosamente el señor lo llevaba hasta la sala de exhibición, su padre y madre se sentaron, su hermana menor estaba parada al lado de madre y Horo del sultán, estaba ansioso y emocionado de ver como bailarían las chicas pero más esa tal Anna, se dijo "que hermoso nombre tiene", estaba por las nubes que no noto como Lyserg salía para comenzar el anuncio.

- Señor sultán y señora - el peli verde comenzaba el discurso de protocolo de esa celebración - Joven príncipe por motivo de su cumpleaños número 18, este regalo es por parte del sultán - esas ocho bailarinas aparecían en dos filas y con las espadas entre sus manos - Espero que se deleiten con esta exhibición de danza árabe - el sonido de los músico comenzaron, Horo se sentó en los escalones, la verdad no le dio importancia al baile de las demás mujeres él únicamente veía a esa rubia, sus movimientos de cadera la forma que utilizaba la espada y esos ojos tan misteriosos; cuando ella detuvo sus movimientos ahí se dio cuenta que ya termino el baile, él quería seguir viéndola - Feliz cumpleaños joven príncipe y heredero al trono - ese tono que utilizo Lyserg no le agrado, vio como el grupo de las mujeres danzantes se retiraban , se alarmo y quito del camino a ese peli verde que le estorbaba la visión.

El sonido de los aplausos no se hicieron esperar, el coro de "felicidades" retumbo en esa sala, Horo solo se limitaba a juntar las manos como forma de agradecimiento, la fiesta continuo, el señor Sultán se levantó de la silla para ir a su hijo que no se había movido y que no dejaba de sonreír - ¿Te gusto mi regalo? -

Si, padre, me gustó mucho tu regalo - se cruzaba de brazos y giro para ver al señor - Ahora si me disculpas tengo que ir a ver que encuentro -

- Recuerda que ya es tiempo que elijas una esposa - Horo sonrió forzadamente ante el comentario sutil de su papá, camino lentamente hasta sentir que ya no estaba a la vista de su padre pero no se percató que cierta persona lo siguió.

Cuando ya iba a entrar a ese corredor donde se fueron las bailarinas alguien lo llamo - Hermano, felicidades -

- Pili - abrazo a su hermanita.

Aun abrazados ella le susurro con actitud indignada -¿Por qué un esclavo? -Horo ya sabía que ahora iniciarían una pequeña riña, vio que ese tal Chocolove estaba atrás de su hermana como protegiéndola - Sabes que yo estoy en contra de la esclavitud -

- Lo sé pero no lo veas como esclavo trátalo como un amigo - se separó de ella pero teniendo las manos en los hombros de ella - Yo también estoy en contra de la esclavitud, discúlpame si te ofendí - Pilika ya no le siguió reprochando; Horo a pesar de ser príncipe todavía no tenía el poder suficiente como para crear prohibiciones; él había tenido discusiones con su progenitor por el tema de la venta de esclavos pero su padre no veía nada malo en ese negocio, la discusión salió de control hasta que su madre intervino, lo que saco de esa discusión fue un castigo que era estar por dos meses fuera de estas tierras; él tenía sus limitaciones en el sentido de poder que eran: dirigir las construcciones, estudiar las diplomacias y la religión; Horo se dio cuenta como ese moreno miraba cada detalle de la sala con mucho asombro y sonreía levemente - Se ve que es simpático ¿lo es?-

- No lo sé - la chica miro al moreno - No he tenido tiempo de estar a solas con él para platicar - volvió la mirada a su hermano -¿Cómo se llama? -

- Chocolove -

- Simpático nombre - sonrió levemente ella.

- Me tengo que ir -

- ¿Por qué tanto apuro? - la voz de su hermana lo hizo detenerse otra vez.

- Porque… porque quiero encontrar a Lyserg - mintió - De seguro esta por aquí - señalo el corredor.

- Allá esta él - su querida hermana apunto atrás de ella, vio que Lyserg estaba platicando con Ryu el encargado de todos los comestibles, Horo agradeció con la mano y fue hasta ese peliverde que discutía con ese hombre por el motivo que faltaba más bocadillos para los invitados y porque la cena ya tenía que estar lista.

El joven príncipe espera al sirviente fiel dejara de platicar con Ryu - Wow… buena sorpresa para mí, Lyserg -

- Todo para que el príncipe este complacido - con mucha formalidad él hablo.

Horo estaba a pensado de lo que iba a decir - Sobre esas chicas ¿tienes alguna información en donde bailan particularmente? -

- El joven príncipe ¿no quedo satisfecho con el baile? ¿quiere que bailen más? -

El muchacho quería gritar que "si" pero que solamente Anna bailara - Me gustaría que bailaran pero yo… quiero… en realidad quiero que… -

- Quieres a una particular que te baile - agradecía que Lyserg fuera tan inteligente para saber sobre sus intenciones.

- ¿Se puede? -

- Claro, usted dígame quien quiere que baile y estará preparada - el joven ingles tenía una jovial sonrisa que inspiro en Horo confianza - Solo denme tiempo para hacer que todas las personas den un poco de espacio para limpiar la pista y… -

- No, no, no… - agito las manos y le tapó la boca a ese sirviente - Yo quiero estar a solas con ella… - sentía la cara arder y más con esa mirada perplejo que tenía ese peliverde - Digo quiero que me baile en privado, si se puede en mi habitación -

- Si es lo que quiere, yo lo arreglo - se quitó la mano del príncipe y se arregló su vestimenta - Ahora me puede decir a quien quiere - Horo le indico cada rasgos que tenía esa chica también le dio el nombre y como última petición le pidió que mandara algo de comida y bebidas a la habitación.

Love…love…fun…fun…seduction…seduction

- Anna - la voz insistente de Jeanne retumbaba en la habitación en donde se estaban cambiando de vestuario - ¿Qué sucede? -

- Me ordenaron que baile enfrente del príncipe… - con voz queda le dijo la joven rubia - En privado -

Anna fue por su espada y par de velos, sintió las manos de Jeanne - Amiga, ¿estás segura en ir? -

- No tengo opción - se acomodaba los velos alrededor de la falda de seda de oro, se colocó las pulseras de oro, gargantilla y par de pendiente de forma de gota que tenía como joya una de color verde - Es el príncipe y si no lo hago quien sabe que me hará si me rehusó - envolvía la espada con los 10 velos que amarro entre ellos.

- ¿Quién iba a pensar que ese chico es el hijo del sultán? - era claro que ellas nunca lo pensaron pero habían sospechado como él conocía varios pasadizos.

Fun… fun… fun…fun

En una hermosa habitación con paredes de mármol blanco con incrustaciones de oro, al fondo de la habitación se encontraba una cama amplia con sabanas de seda como rojo también había un balcón, grandes ventanales que dejaba que la luz de luna entrara, había una pequeña estancia en donde había tres muebles: dos sillones muy cómodos y un pequeña mesa en donde reposaba los manjares como diversas frutas al igual que vino; el joven príncipe caminaba de un lado a otro - ¡Demonios!, estoy nervioso - se tapó el rostro - Es la primera vez que traigo a una mujer a mi habitación… ¿Cómo se lo tomara? ¿Me pegara otra vez?, no fue tan malo ese golpe hasta me gusto jajaja soy un sádico - el toque de la puerta lo saco de sus pensamiento - Pase - vio como Lyserg entro y después de él la vio, ella ahora llevaba un conjunto que se conformaba con un top de color dorado y encajes plateado; una falda negra junto con un ancho cinturón con monedas colgantes, la falda remarcaba esa cadera, también llevaba una espada y unos cuantos velos de diferentes colores.

- Príncipe, aquí está la bailarina que pidió - Lyserg le dio paso a la bailarina, Horo contuvo el aire al verla con esa vestimenta tan sensual, el peli verde por su parte se retiró lentamente hasta la puerta - Los deja solos - y cerró la puerta.

Al escuchar el cierre de la puerta la sensación del estómago revuelto lo invadió, ahora sí que estaba más que nervioso, la linda rubia se le quedaba viendo se acercó hasta estar a unos centímetros - Fue espectacular tu danza junto con tus compañeras - con voz baja pero sin dejar de ser encantador.

- Gracias Príncipe - ella tenía una muy fingida sonrisa, tenía ganas de golpearlo por atreverse engañarla pero no podía porque era el príncipe, así que respiro hondo para tranquilizarse.

En la forma que ella le habla tan respetuosamente lo hizo sentir incomodo - Mi nombre es Horokeu pero me gusta más que me digan Horo-horo - la mirada dura que le daba le dio un aire de culpabilidad por eso no tardo en comenzar a disculparse - Yo… siento por ocultarte de… - al sentir como ella posaba un dedo sobre su boca, ese roce le provoco que se le acelerara el corazón.

- No digas nada - se atrevió en tomarlo de la mano y llevarlo hasta ese sillón hasta sentarlo - Sólo déjeme bailar -

Horo al no sentir más esa suavidad de piel de esas manos tan finas las comenzó a extrañarla - No bailes - se apresuró en levantarse, ese movimiento hizo que se cayera de rodillas, disimulo el dolor y de rodillas fue hasta ella, coloco ambas manos en esa cadera, se quedó tan embellecido ante la sensación de tener bajo su tacto esa piel tan deliciosa - La verdad yo quiero hablar contigo sobre lo ocurrido - con lentitud dijo, la miro a los ojos una vez que dejo de estar tan concentrado en ese precioso ombligo.

- Al príncipe le gusta engañar a las personas para después reírse a sus espaldas - con mucho enojo comentaba ella.

- Yo no me burle de ti - se levantó, se sentía ofendido ante esa crítica - ¿Cómo es que no me reconociste? - esa pregunta se le había formulado desde que la guio entre esos pasillos.

- Apenas llevo cuatros meses viviendo aquí, es obvio que no te reconociera… - detuvo su explicación, se irrito más porque no se creía que estaba dando por qué por su falta de conocimiento - En fin, eso no es el caso mintió sobre su identidad - se cruzó de brazos sobre el pecho - Y aparte me beso -

Horo acerco el rostro hasta quedar recargando sobre la frente de ella - ¿Te gusto? - susurro, le acaricio con el dorso de su mano esa mejilla rosada.

- Eso que te importa… eres un descarado - alejo de un manotazo esa caricia, sentía arder su rostro por semejante caricia.

En vez de enojarse, él solamente se limitó en sobarse la mano, le agrado ese carácter agresivo - Ya me hablas de tu -

- Disculpa mi atrevimiento - Anna se inclinó como parte de la disculpa -¿Puedo bailar ahora? -

- Olvida eso del baile y platica conmigo -

- ¿Por qué? -

- Porque sería un gran regalo de cumpleaños - le rodeo la cintura para guiarla hasta el sillón largo - Quiero conocerte - ella trataba de analizar esas palabras - ¿Quieres comer algo? O ¿beber? - él se acercó a la mesita con todos esos manjares exóticos.

- No gracias, príncipe - con recato se sentaba ella, miraba cada detalle de esa lujosa habitación.

- Otra vez con las formalidades - él llevaba un par de bebidas - Llámame simplemente Horo-Horo - le ofreció una copa que ella acepto - Dime tu nombre - tomo asiento a lado de ella, no dejo de verla a los ojos ni cuando le dio un sorbo a esa copa de vino tinto.

- Yo me llamo Anna, eso creo que ya lo sabes - por supuesto que él lo sabía porque sin ese dato le hubiera sido difícil que Lyserg le trajera, pasaron unos minutos en silencio, a ella le comenzaba a molestar esa mirada incesante por parte del príncipe - Entonces que haremos aparte de hablar y perder el tiempo -

- Horo dejo la copa en la mesita que tenía enfrente, se acomodó hasta quedar rozando sus cuerpo, con una mano libre la tomo de la barbilla para así detenerla - Esto - unió nuevamente los labios, la sintió tensarse y a la defensiva, sintió como ella quería alejarse por eso coloco ambos manos al redor de ese angelical rostro, al no sentirla batallar cerro los ojos para disfrutar del beso, la beso con delicadeza como ella se merecía, sin apuro, se sorprendió como ella le correspondió al beso lentamente.

- A pesar que el beso era tan bien ejecutado, que esos labios tan firmes y adictivos la relajaron mucho pero en un chispazo su razón la volvió a la realidad y al igual que el enojo, esa ira la llevo a empujar tan fuerte al príncipe hasta hacerlo caer del sillón - ¿Qué te pasa contigo? - tomo sus velos y salió de esa habitación a toda prisa antes que reaccionara él.

Horo se llevó un dedo a los labios, desde que la vio en la entrada de su habitación había deseado hace eso y no pudo evitar sonreír tontamente, sacudió la cabeza porque no era tiempo de sentirse afortunado por probar por segunda vez esos labios, se levantó y fue hasta la puerta - Anna - grito entre los pasillos, apuro los pies pero no la encontraba, fue a la habitación donde se preparaban las bailarinas pero no estaban ahí, le dio un fuerte golpe a la pared - Diablos ¿Dónde está? - se sentía como el gato y el ratón, busco en cada habitación y rincón hasta llegar a la sala principal en donde se realizaba la fiesta.

- Joven príncipe, me alegra verlo -

- ¿Qué pasa, Lyserg?, ¿no ves que estoy apurado? - se notaba en el tono de voz del peli celeste lo tan irritado que estaba al ser interrumpido por ese sirviente pero su estado de ánimo era más al ver que ella no estaba aquí a pesar que las demás bailarinas si lo estaban, durante su búsqueda vio como Ren Tao hablaba con esa peli plateada, tuvo la idea de ir con ella y preguntar sobre Anna pero sintió sobre el hombro una mano, giro a ver de quien era - Padre -

- Es hora, hijo - Horo no comprendía lo que se refería su padre, solo fue tras de él hasta llegar en medio de esa gran sala - Invitados me pueden poner atención - las personas miraron al sultán y a su hijo - Como sabrán hoy es el cumpleaños de mi heredero pero también hoy es un día importante porque mi hijo nos dirá quien se convertirá en su esposa - los fuertes aplausos no se hicieron esperar, Horo tenía la cara desencajada, se auto regañaba al no descubrir el plan malicioso por parte del Sultán - Hijo, dinos ¿Quién es la elegida? -

- ¿Qué dices? - el príncipe estaba enojado con su padre.

- ¿Quién de todas las mujeres de aquí te gusta para que sea tu esposa? - el sultán tenía una gran sonrisa. - ¿A quién escoges? -

A Horo se le bajo el coraje al ver como Anna llegaba al recinto, sonrió tímidamente, ya sabía a quién quería como esposa - De todas las mujeres de aquí presente ¿puedo escoger a cualquiera? - su padre asintió - A la que escoja no se puede rehusar ¿verdad, Padre? - sin dejar de mirarla hablo.

- No se puede rehusar - el chico no iba a dejar pasar esta oportunidad para tenerla a su lado aunque sea a la fuerza pero algo era algo, el tiempo que compartirían juntos le ayudaría en conocerla más a fondo y lograr conquistarle el corazón como ella ya hizo con el de él.

- Entonces, escojo a ella - señalo a la linda rubia que estaba en ese momento mordiendo esa manzana pero al instante soltó la fruta vio como ese peli celeste la miraba fijamente.

- Pero ella es una bailarina - comento duramente el señor Lycan.

- Tu dijiste que escogiera, así que ya escogí -

- Pero… -

- Nada de peros, Padre, yo la quiero - se cruzó de brazos, todos los espectadores se quedaron en silencio, Horo vio como esa peli rosa traía una bandeja de comida - Aparte también quiero a ella… - el sultán miro a Tamao que se quedó quieta pues no entendía nada de lo que estaba sucediendo

- Es Tamao, nuestra sirvienta… ¡estás loco! - el sultán hablo en tono histérico mezclado con enojo, Pilika tanto su madre estaban preocupada por el señor - Es una broma ¿verdad, hijo? - al ver como movía de un lado a otro eso le hizo enfurecer más - ¿Qué quieres? ¿quiere matarme o…? - lo siguiente que diría lo hacía en un tono sarcástico pues sabía que su hijo nunca pensaría en comenzar hacer - No me digas que ahora quieres hacer tu harén -

Horo sonrió pues la verdad nunca había pensado en esa posibilidad - Eso es precisamente lo que quiero, papá, quiero iniciar mi harén -

- ¿POR QUE? - su padre lo miraba con reproche - Tu estas en contra de eso -

- Uno puede cambiar de opinión - dijo con algo de pena pero luego observando a otra mujer - ¡También quiero a ella! - señalo a esta Jeanne que estaba platicando con Tao Ren, Horo tuvo que aguantarse la risa ante la cara de disgusto por parte de su rival - En mi harén también incluirá a Jun Tao - la peli verde escupió el vino en el rostro de Hao Asakura, el gemelo quería matar a este Horo, en cambio el Usui se estaba divirtiendo con los rostros enojados de sus amigos - Y Damuko - la peli negra que estaba de la mano del otro gemelo menor se quedó atónica, Yoh quería llorar - De las mujeres que escogí saldrá mi futura esposa - Horo anuncio con júbilo pues la verdad ya sabía a quién elegir como su esposa y madre de sus hijos solamente necesitaba tiempo para conquistarla - ¡Manta! - llamo a su mano derecha que estaba en las mesas de los bocadillos.

Llego rápidamente al lado de ese Usui con la boca llena de comida - ¡Ordene mi emperador! -grito a todo pulmón para después dejar escapar una risita - Oh se me cruzaron los cables - se rascaba la parte trasera de la cabeza -¿Qué desea mi príncipe?-

- Llévate a las chicas que nombre a mi habitación - Manta hizo un leve movimiento de cabeza para después ir por las damiselas para llevárselas a las buenas o las malas, y fue por las mala, así que tuvo que llamar a Kalim y Silver que se cargaban a Anna y Jeanne al igual que Damuko y Jun pero la única que obedeció fue Tamao a pesar de estar temblando por causa del miedo.

Horo solo observaba como se llevaban a esas cinco mujeres - Hijo - giro a ver a su padre, prácticamente no era necesario saber que lo regañaría una vez que terminara la fiesta así que por eso solo se limitó a decir enfrente de su padre y audiencia.

- Las quiero porque me han cautivado con su belleza - tenía los ojos brillando de la felicidad - Gracias por su visita y buenas noches a todo el mundo - una vez dicho eso giro sobre sus talones para ir a la dirección a su habitación.

Fun… fun…crazy… fun

- ¿Ahora qué haremos? - cuestionaba esa linda peli plateada a su amiga que todavía estaba muda de lo acontecido.

- ¿Por qué no nos dejan ir? - soltó esta Jun que estaba forcejeando con Silver, éste mantenía los brazos sobre el pecho con una actitud seria hasta el punto espectral, Jun se cansó de estar empujándolo sin logar moverlo un solo centímetro para así escapar por esa puerta que él escoltaba.

- Ustedes fueron elegidas para posibles esposas para mi hijo -

Esa sublime voz hizo que esas cinco mujeres miraran hacia la recién llegada - Debe estar bromeando - Anna al fin reacciono de su estado catatónico.

- No estoy bromeando, querida - la esposa del sultán tomo asiento en la cama de su hijo - Son sus concubinas -

- ¿Yo porque? -

- No lo sé, Tamao, pero me alegra que te haya escogido eres un linda mujer y tan bondadosa - hablo con extrema ternura la reina Kanna. - Solo vine a decirle… bienvenidas - miro cada rostro de esas joven mujeres antes de ir por esa puerta que le abrió caballerosamente este Silver.

Love… fun… crazy…love

- Estúpido Horo, me quito a la chica enfrente de todos - un muy malhumorado Ren hablo en las escaleras principales del palacio, a su lado estaba Hao e Yoh que tampoco lucían felices - Y aparte también escoge a mi hermana el muy canalla -

- No se me hace extraño, tarde o temprano iba a sacar a flote la herencia por parte de su padre - Hao comentaba, él siempre escuchaba como su papá hablaba de los amoríos que el señor Lycan ha tenido desde joven, de como era de caprichoso respecto a las mujeres pero al final logro sentar cabeza con la señora Kanna, claro sin olvidarse de las demás concubinas respecto a cuidarlas - Él sabe que me gusta Jun -

- También sabe que me gusta Damuko - agrego Yoh - ¿En qué pensaba, Horo? -

- Él no es mucho de pensar pero cuando lo hace sabemos que lo hace muy mal - bufo el chinito.

Love…fun…love…fun…

Horo estaba nervioso, se dio un masaje en la frente para después ir a la puerta, cuando la abrió se encontró como esa cinco mujeres estaban tumbadas en su cama, esa escena era el sueño de todo hombre pero en esta escena algo faltaba, o más bien algo sobraba… ¡la ropa sobraba!, eso era, fue hasta ellas que al parecer estaban dormidas, así que con delicadeza - Hermosas, lindas - les hablaba con sumo cuidado, escucho como Silver y Kalim reían bajamente pero ignoro ese ruido - Amores, despierten -

- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? - Jeanne le preguntaba a ese peli celeste para después darle un fuerte coscorrón en la cabeza - Tu… es tu culpa que no esté con ese hombre de cabello picudo ¿Por qué me tienes aquí? - la voz rudo y alta hizo que las demás despertaran.

- Por fin llegas - exclamo la peli rosa que prácticamente salió corriendo hasta su príncipe. - Horo -

- Tamao - la abrazo con ternura y cuidado.

- ¿Por qué?-

Esos ojos suplicantes lo desarmaron, por eso la tomo del rostro - Porque ya quiero que no trabajes Tamao, eres mi amiga por eso te escogí… para protegerte y - con voz dura por el enojo - Aparte porque me entere que mi padre te iba a vender a un amigo de él, no dejaría que me alejaran de mi buena amiga -

- Horo -

- Así que discúlpame - la atrajo otra vez a su cuerpo - Pero mientras que seas mi concubina te tratare muy bien hasta que encuentre un buen marido para ti -

Alguien de ese grupo de mujeres se aclaró sonoramente la garganta para así obtener la mirada por parte de él - Odio interrumpir, bueno la verdad me gusta hacerlo, ¿y nosotras qué? ¿Por qué me elegiste? - seguía hablando rudamente esa mujer de descendencia francesa.

- Bueno, tu como… - señalo a esta Jun y Damuko que estaba curiosamente con el ceño fruncido hasta le preocupaba que esos hermosos rostros tuvieran como resultado arrugas - A ustedes tres las escogí solo para fastidiar a Ren, Hao e Yho -

- Que amigo eres - con mucho despecho hablo esa Tao.

- Luego me agradecerán - con una sonrisa simpática le dedicaba para lograr tranquilizarla pero no lo logro.

- Yo lo dudo - la peli negra dejo esa cama para irse al balcón que tenía esa habitación, Horo comprendía a sus amigas por estar enojadas pero tenía buenos argumentos para hacer esto, luego su mirada se posó ante esa callada rubia que estaba viéndolo fijamente, él estaba hipnotizado ante esa belleza y esa energía mística que ella portaba.

Con toda la confianza que tenía fue hasta ella, se quedó viéndola con mucha ilusión y con interés - Pero tú - acerco su rostro para así poder contemplarla mejor esas facciones tan delicadas - Yo… yo la verdad tú me gustas - tartamudeo con timidez el chico que casi logro conmoverla.

- Que forma de demostrarlo - Anna dejo la cama y sin importarle le dio un empujo al chico cuando paso al lado, se sirvió un copa de vino y se agarró una jugosa uva.

- Y ahora ¿qué haremos? -

- ¿Qué hace un harén? - las voces preocupantes de Jeanne y Damuko alerto a Horo, cuando él se disponía a responderle alguien se adelantó y precisamente esta Anna.

- Complacer las necesidades sexuales del hombre - soltó de tajo ella.

Jeanne y Damuko se miraron entre ellas para luego verlo - Ni sueñes que hare "eso" contigo - dijo esa peli plateada que tenía un rostro que mostraba desagrado ante la información que otorgo su amiga.

- No es solo sexualmente me puede complacer también pueden con su actitud dócil, que me preparen comida, tener su compañía, y que me mimen - explico a trompicones. - No es obligatorio lo sexual, claro si ustedes gustan yo estaré encantado - soltó un risa nerviosa, estaba muy sonrojado.

- ¿Y que ganamos nosotras? - la voz de Jun sonó fuerte y claro, ignoro el comentario anterior.

- Pues ganaran que yo las tratare como diosas, les regalare: ropa, joyas o cualquier cosa, prácticamente las consentiré en todas la maneras posibles al igual que las respetare - dijo sentándose en su cómoda cama, las mujeres no sabía cómo reaccionar ante esas palabras - Estos tipos las cuidaran en todo momento - señalo a los guardias.

- No necesitamos eso - una muy molesta peli verde exigía - Mejor déjame ir con Hao -

- Chicas, yo las quisiera dejar libre pero esta es una prueba para mis amigos - hablo seriamente él - Quiero saber que tan interesados están ellos, por ejemplo: Ren es famoso por ser cambiar de parecer y jugar con los sentimientos de las mujeres - miro a la francesita.

- Eso es cierto - confirmo la hermana de ese hombre.

- Así que vamos a ver que tanto les interesa - comentaba con una seguridad el chico produciendo que ellas pensaran ante lo dicho.

- ¿Dónde viviremos?, dudo que nos mantengas aquí - extendió los brazos esa peli negra que no dejaba de ver cada ángulo de esa habitación, él no había pensado sobre ese detalle y por eso se paró para ir directamente a la puerta y así llamar a Manta.

Fun… fun… fun… fun...

Había pasado dos largas semanas, Horo logro aligerar el humor de Jun, Damuko y Jeanne, las complació con regalos y claro ellas comprendieron que su intenciones son de buenos términos, pero el caso de Tamao era cuestión de tiempo de hacer ver a cierto enano rubio lo que sentía por ella, ahora respecto a esta Anna era algo frágil pues la chica no estaba nada contenta con él.

Estaban cenando la familia real, el sultán no dejaba de contar todo lo que tenía planeado para esta semana también anuncio que los padres de Ren, Yoh y Hao habían pedido de favor el poder pasar un tiempo en su reino, esa información no sorprendió al príncipe.

Después de la cena, Horo estaba en el jardín recostado, se le notaba tan pensativo pues no sabía cómo lograr aproximarse a esa linda rubia que tenía unas defensa tan duras de penetrar - Dime ¿les vas a pedir que tengan sexo contigo? - la dulce voz de su hermana lo saco de los pensamientos.

- No, para nada -

Pilika se sentó en el césped al lado de él, Horo noto como este Chocolove estaba a tres pasos de ella, le gustaba ver como ese moreno era la sombra de ella y tan protector, había notado que le agradaba hacer de guardaespaldas de la princesa - No te creo eres un hombre al final y a cabo, sucumbirás al deseo -

- Que poco me conoces, hermana - giro a verla - ¿Cómo sabes que sucumbiré al deseo?, dame una buena razón -

- Porque son muy hermosas tus mujeres - Horo se sonrojo pues la verdad sí que eran muy atractivas pero más esa linda rubia que últimamente ha estado en sus sueños.

Cuando iba a responderle Lyserg apareció con esa actitud elegante y discreto - Princesa, su padre quiere verla -la peli celeste se levantó del pasto con la ayuda del moreno.

Fun… fun… fun… fun

Pilika llego a la habitación de meditación del sultán, estaba sentada en ese largo sillón en la espera de la llegada del señor, una vez que las puertas se abrieron ella se levantó y se inclinó.

- Hija - la joven se enderezo para ver a su padre, el señor le pido al moreno como a los demás guardias que los dejaran solos, una vez así el señor comenzó a hablar - Después de esperar mucho tiempo logre concretar tu compromiso con Nichrom-¿Qué te parece? - la Usui había pensado que era una broma sobre el matrimonio arreglado pero al parecer estaba equivocada, al no oír respuesta de su hija el señor Lycan comento - Espero que estés callada por la feliz que sientes por esta noticia -

Ella estaba en shock pero la furia le comenzó a invadir lentamente - Papá - lo miraba con furia, quería decirle unas cuantas palabras altisonante pero se controló - Matrimonio - repitió incrédula y algo dolida - Me puedo ir a mi habitación, padre - esa petición se le hizo extraño al señor Lycan pero no se negó.

Fun… fun… fun… fun… fun

La princesa caminaba tan apurada que el pobre de Chocolove se le hizo tortuoso, la vio entrar ferozmente, ese acto le hizo dudar en acompañarla pero no podía darse ese lujo, así que entro con lentitud a ese habitación, ahí la vio en esa cama blanda, con sabanas de seda de color lila, cerro la habitación lentamente.

- Estúpido padre - susurro con mucha rabia ella - Como lo odio - estrangulo la almohada.

- ¿Qué le hizo? - una vez que dijo eso automáticamente se tapó la boca, a pesar de llevarse bien y tener confianza entre ellos no era correcto preguntar sin autorización por parte de su ama - Lo siento, no debí hablar - se disculpó con mucha vergüenza.

- Me comprometió con Nichrom - Pilika quería desahogarse por eso le contesto a su esclavo

- Oh… -

Ella se levantó de la cama para andar de un lado a otro - Quisiera darle una lección de que él no controla mi vida… pero ¿Cómo lo hago?- al sentir esa mirada gris, bufo - ¡Vete, Chocolove! - cuando el moreno se iba un idea se le formulo - Espera, mejor quédate - él la miro con extrañes - ¡Guardias lárguense! - esos cuatros hombre se miraron dudoso - ¿No me escucharon?, ¡quiero que se larguen! ¡Fuera! - esos hombre a regañadientes se fueron - Ni se les ocurra estar afuera de mi habitación, quiero que se larguen de la mansión… véanlo como su día libre - dijo ella una vez que cerro la habitación camino hacia el moreno y lo tomo del rostro - He deseado hacerte esto -

- ¿Qué? - ella acorto la distancia de los labios; lo beso lentamente, era su primer beso; el chico se quedó estático pues no sabía cómo actuar, no sabía si corresponder, él moría por corresponder.

Una vez que ella se alejó de esos labios, lo miro con el ceño fruncido - Bésame - le ordeno.

Al oír esa orden por supuesto que se le acerero el corazón pero su razón se interpuso - Usted no debe pedirme eso -

- ¿Te gusto? - ella noto como los ojos de él brillan intensamente pero al final se opacaron, ese gesto le decía a ella que le iba a mentir - Te ordeno que me respondas con la verdad -

- Por supuesto que me gusta, usted es una linda persona y muy atractiva, majestad - se puso colorado al decir eso y más al ver como ella se veía tan increíble con ese vestido blanco y ligero, esas piernas tan deseables que le daba ganas de besarlas en todo lo largo y ancho.

- Háblame de tu - ella lo tomo de la mano para guiarlo hasta la cama - Y dime Pilika - ella desde que lo vio en su habitación con solo una cobija alrededor de la cintura y dejando ver ese suculento abdomen algo en su interior se incendió, un deseo que nunca había sentido hasta ahora.

- No debo, no somos cercanos… usted es mi ama y…-

Ella lo interrumpió - Y como tu ama, te ordeno, bueno, te pido de favor que lo hagas porque… - ahora ella estaba acalorada y se le notaba.

- ¿Por qué? -

Pilika lo obligo a sentarse en la cama, se inclinó hasta poder rosar sus labios con los de él - Porque lo que vamos hacer… - susurro tan seductoramente mientras se colocaba a horcajadas sobre él mientras le repetía leves besos en el rostro, cuello y hombros, subió la cabeza hasta el oído - …Nos volverá muy cercanos - tenía una sonrisa traviesa, ella ya no soportaba esa sensación de tensión que mantenía.

- Pero tú… estás haciendo esto porque estas enojada con tu padre - trato de hacerla razonar pero no funciono pues sintió como ella le comenzaba arañar el pecho bajo la camisa, era una caricia tan agradable.

- Tal vez tengas razón pero dime… ¿tú no has deseado hacer esto conmigo desde nos conocimos? - esa le daba entender que ella también siento esa atracción, le iba a preguntar pero al sentir como ella le mordió el lóbulo derecho lo hizo flaquear y gemir sutilmente; ella sonrió arrogante al escucharlo - Al parecer te está gustando esto -

- Por favor, tú no estás pensando con lógica… y yo…- esas fueron las últimas palabras razonable que dijo antes de ser interrumpido ante ese beso tan delicado y pasional que lo hizo sucumbir antes sus propios deseos más profundos, el beso era tan posesivo, ella le mordió el labio inferior, sintió como le tiraba del cabello y le acariciaba la nuca.

Choco la acariciaba la cintura y la espalda con una lentitud tan torturante, dejo esos labios para comenzar a ponerle atención a ese cuello, mordió, lamio y saboreo cada rincón de esa garganta…

Ella no se quedaba atrás a la hora de acariciarlo, le quito esa camisa de seda blanca para así lograr saciar el deseo de tocar cada musculo de esa ancha espalda morena; él acariciaba esas piernas prohibidas y besaba cada parte del cuerpo expuesto.

El calor corporal aumento y ese par de amantes ya sentía que la ropa le empezaba a incomodar…

El piso comenzó a cubrirse con esas prendas…

En esa habitación siguió aumentando la temperatura al igual que el sonido del placer.

Love…fun… love…love… seduction… love

Habían pasado dos meses en donde Horo tuvo que suplicar a su padre que le otorgara unas cuantas habitaciones a sus concubinas hasta que terminaran de construir su casa para sus doncellas.

Mientras que esperaban sus cincos mujeres se quedaban en la casa Harén de su padre, en donde ellas convivieron con esas mujeres que llevan años viviendo en esa esplendida hogar que tenía piscina interior, varios recamaras para cuarentas personas que en realidad solo ocupan 20 mujeres, baños termales, sala de masajes, una área con varios colchones, un pequeño jardín que tenía una hermoso mosaico de vidrio en el techo.

Todos los días Horo no dejaba de pasar la mayor parte de su tiempo en ese sitio, sus cinco concubinas se quedaban en el ala norte de esa casona y en el segundo piso, platicaba con Tamao, trataba de calmar a Jun y Damuko; con Jeanne ya se llevaba mucho mejor pues trajo sus ropas como a las demás chicas, pero la que le complicaba la convivencia era esta Anna.

Mientras el príncipe lograba la faena de conquistar a esa linda rubia su hermana estaba más que encantada pasar tiempo con ese moreno que ha conquistado su cuerpo al igual que su corazón, en el día actuaban como ama - esclavo pero en las noches eran amantes, en otro asunto todo el reinado ya sabía del compromiso de Pilika, es más decir que a Horo no le agrado esa información y por esa razón le dio todo el apoyo a su hermana.

Los invitados llegaron; Yoh, Hao y Ren venían con una solo propósito que era "quitarle a Horo las mujeres", el primer paso de su plan era: lograr quedarse en el palacio, que ya estaba, ahora faltaba el paso dos que correspondía: acercarse a ellas, cosa que se dificulto pues ella no le hacía caso porque solo tenían atención a ese peli celeste, así que estaba dura la estrategia pero no imposible.

Fun… fun… fun… fun

Era una tarde como cualquier esté Horo paso unas horas con sus concubinas, platico con cada una y haciéndole saber que si seguían actuando tan cariñosa con él ya verían el resultado de los celos que han provocado en sus amigos.

Durante ese día tuvo una breve conversación con Jeanne, ella le dio unos buenos tips para lograr conquistar a esa rubia, no le fue fácil ganar la confianza de esa peli plateada pues ella dudaba que tenía buenos sentimientos hacia su amiga pero después de casi cuatros meses logro convencerlas que él iba en serio respecto a esta Anna, así Jeanne le aconsejo que fuera él mismo, no pretencioso sino agradable, que la trata como una amiga y que la conociera pero sobretodo obediente a todo lo que le diga la rubia.

Así que este día se acercaría a ella, estaban en la piscina ella estaba recostada leyendo un libro - Anna porque no me das un masaje - le pido tímidamente pues era la primera vez que le demandaba algo a esa concubina.

- ¿Por qué no me das uno a mí? O ¿Por qué no mejor le pides a una de ellas que lo haga?-

Esa forma de hablar tan severamente no le inculco miedo, así que con su mejor sonrisa dijo - Por supuesto que te daré ese masaje - Horo se colocó a lado de ella, se froto el aceite aromático entre las manos y con señas le pido a ella que se girara, ella con duda lo hizo; le deshizo el nudo ese traje de baño, tenía las manos temblando pero se controló, inicio pasando los dedos desde la nuca para después por la línea de la columna, lo hizo sin prisa como tratando de grabarse las sensaciones de esa suave piel, ese momento era tan mágico y excitante, por eso decidió hacerle platica - ¿Qué tengo que hacer para que me des una oportunidad? -

- Déjame ir -

Al oír eso se le estrujo el corazón - Lo pensare seriamente - esa respuesta la tomó por sorpresa pues cuando decía eso siempre obtenía como respuesta "NO" o "Nunca lo haré" - ¿Te gustaría salir conmigo? - ella acepto sin objetar pues ya lo estaba conociendo y no era tan mal chico, era muy bueno con ella y la soportaba así que merecía una oportunidad.

Fun…fun… fun… fun

Estaban paseando por la cuidad, iban de forma incógnita pues no estaba permitido que el heredero al trono saliera sin sus guardias y con una concubina, él la llevo por las calles pero se detuvieron en el mercado, en ese sitio esta Anna lo guía hasta su antiguo hogar.

- Así que este es tu casa - decía asombrado ese joven.

- No es muy lujoso como la mansión pero es cómoda -

- Es hermoso - Horo veía encantado esa linda sala con muebles antiguos, que tenía un juego de cojines de color café con dorado, ventanas amplias que eran cubiertas con cortinas.

- No te burles - le pidió la rubia mientras se sentaba.

- No lo hago - Horo se sentó a lado de ella, se atrevió a tomarle la mano y la miro fijamente - Anna, sé que ya te estas cansando de esto pero es verdad - la tomo de la barbilla - Tú me gustas mucho, hasta me atrevo a confesarte que estoy enamorado de ti - a pesar de estar sonrojado siguió hablando - Me enamore de ti a primera vista -

- Pero… ¿Cómo puedes sentir eso y estar tan seguro?- retiro las manos - Entiendo que te guste pero enamorarte de mí es muy rápido para decirlo, ¿Que tengo yo de especial? -

Durante todo ese tiempo que han compartido la había observo con fascinación a pesar de estar tan ocupado con las demás chicas, él mantenía la atención sobre esa rubia y por eso no dudo en decirlo - Tienes un encanto mágico que me hechizo - él sonrió levemente - Unos ojos impresionante, una sutil sonrisa que es tan hermosa que me deja sin palabra, eres valiente, testadura… - él siguió con cada aspecto que consideraba únicos en ella - Y bailas tan maravillosamente - ella no sabía cómo reaccionar ante esa respuesta tan extensa - Lo sé, lo sé, pero lo que he visto me hace saber que eres una persona tan maravillosa… eres una buena persona, lo digo por la forma que actúas con las demás, déjame consentirte, déjame aunque ser tu amigo - le suplico, ella se sentí confundida pues quería darle esa oportunidad pero estaba enojado con él por usar el poder para tenerla.

- Lo estaré pensando -

Fun… fun… fun… fun…

Las cuatros bellas concubinas habían terminado de cenar, había sido extraño no tener la presencia de Horo pues en general siempre estaba con ellas pero sobre todo le parecía extraña la ausencia de Anna, mientras la servidumbre levantaba la vajillas la linda peli rosa vio a su más querido amigo de la infancia, ese lindo rubio que por extraña razón siempre le alegraba el día - Manta -

El chico giro a ver a esa joven, se veía espectacular con ese vestido blanco - Tamao… estas tan linda - tartamudeo se le podía ver el sonrojo.

- Gracias -

Manta espero a ver como las tres mujeres los dejaban a solas - Me preguntaba… ¿si tu gustaría salir a caminar conmigo esta hermosa noche? -

- Me alegraría - se interrumpió Tamao porque recordó cierto detalle que era - Pero lo tengo prohibido - su alegría se vino abajo.

- Le pedí permiso a Horo y acepto - se apresuró a decir él.

- Si él lo acepto, no me puedo negarme - sonrió ampliamente pues su corazón latió con ferocidad.

- Entonces paso por ti en la noche - Manta salía de esa sala tropezando.

- Encantada te esperare -

Fun… fun… fun…love

- Así que Tamao es tu amiga -

- Sí, mi única amiga - Horo la llevaba de la mano mientras caminaban lentamente hasta la ruta de su escape, durante el trayecto Anna le comenzó a realizar preguntas sobre su niñez, él no se contuvo en responder - Crecimos juntos y por eso me atreví en hacerla parte de mi harem -

- La quieres mucho - comentaba y lo miraba inquisitivamente - ¿Qué tal si ella le gustas? -

- No, no lo creo porque ella ama a otra persona -

- ¿Cómo sabes tú?, ella no me lo ha contado - Anna se había hecho amiga de esa peli rosa.

- Es que todavía no es consiente - riéndose contesto pues le era raro ver como dos personas que claramente se nota que se atraen y que no se den cuenta de eso - Él es un buen tipo… es diferente - claro que era diferente, era listo, gracioso y enano.

- ¿Y él le corresponde? -

- Si -

- ¿Porque no se le declara? -

- Porque él también es inconsciente ante ese amor que siente por ella -

- Que complicado - Anna se rascaba la mejilla.

- Verdad que si lo es - Horo le ayudo a esta Anna a trepar por ese árbol tan grande que sobre pasa el muro que separa el palacio de la cuidad - Lo que trato de hacer es que ellos se den cuenta de lo que sienten y presiento que ya lo estoy logrando - Horo sintió como este Manta le lanzaba unas miradas celosas cuando veía como Tamao le daba de comer y lo mimaba, también a veces veía como su amigo se volvió tan callado pues con Tamao platicaba y pasaban juntos los días, ese aspecto también lo noto en ese peli rosa - A él se le nota como la extraña y ella también -

- No sé si eres buen amigo o el peor - Anna vio como él salto del árbol y extendió los brazos para ayudarla - ¿Me puedes decir su nombre? -

Horo la sostenía de la cintura - Nop, es un secreto - esa sonrisa risueña que le dio le encanto. - Pasando a otra cosa, te daré el permiso para que puedas salir del palacio siempre y cuando tú salgas acompañada con algún guardia o conmigo, tú eliges -

Ella miraba detenidamente al príncipe - ¿Son mis únicas opciones? -

- También está la opción de que no quieras salir -

- Si me lo dejas así - ella no le agradaba ese trato pero era algo bueno porque no le gustaba estar encerrada - Acepto salir acompañada -

- Entonces, ¿Quién te acompañara? -

- Tú - esa respuesta lo alegro porque tendrían más tiempo a solas.

Fun… fun… fun… fun…

Estaban caminando en ese lindo jardín, Manta le había dado un ramo de lilas, sus flores favoritas, las estrellas eran un gran panorama para ellos, daban una ambiente romántico.

Solamente han estado caminando, eso era lo que había planeado este Manta pues nunca pensó que ella aceptara, ahora no sabía que más hacer, se sentía inseguro y todo por culpa de Horo que hizo que todo su mundo se fuera de cabeza a la hora de elegir a Tamao como concubina, sin la compañía de ella en esos días se percatado lo que significa ella en su vida

Había extrañado su risa, sus gestos amorosos, sus chistes y timidez… también extraño esa mirada que lo ponía tan nervioso pero alegre, pero también sintió celos al ver como Horo era el objeto de sus caricias le extraño sentir eso por su amigo pues desde la niñez él siempre ha sido objeto del cariño de Tamao pero eso cambio al ver como Horo se la quitaba, ante esos detalles se había dado cuenta que estaba enamorado de ella, ese día lo había descubierto y se sentía pleno ahora quería decírselo pero no sabía cómo.

- Que bella noche -

Giro a verla - Si bella noche - ella le sonrió tiernamente, el cerebro le dictaba que era hora - Tamao -

- Si -

- Tu sabes que te quiero mucho -

Era la primera vez que escuchaba esas palabras en la boca de Manta - Si lo sé pero nunca me lo habías dicho -

- Soy un tonto al no decírtelo antes - se dio una par de cachetadas - En fin, lo que quiero decirte… es que acabo de darme cuenta que siento más que cariño por ti, que te quiero mucho - Tamao no entendía y él lo supo - No me alargare, seré directo… me acabo de dar cuenta que estoy enamorado de ti -

- ¿Lo dices en serio? - la voz temblorosa no se esperó en escuchar.

- Lo digo muy enserio - Manta se subió en un ladrillo para estar a su altura - Sé que no soy el hombre perfecto, no soy tan alto pero lo compenso con mi inteligencia y mi amor ilimitado… me gustas mucho - la tomo del rostro para así lograr dejarla quieta y poder apoderarse de esos labios, el beso fue dulce, ella no le respondió pero él ya se imaginaba esa acción, así que se alejó de ella - ¿Tu que sientes por mí? - se atrevió a preguntar.

- Yo… tú sabes… pero… - divagaba Tamao pues no estaba segura, por culpa de esa confusión y la sensación de ese beso se fue corriendo hacia la casa.

Manta observo como ella huía, luego miro el cielo y se sentó en el tabique - No fue tan malo - pensaba lastimeramente.

Fun… fun… fun… fun… fun…fun

Horo estaba sentado frente a Manta, estaban platicando o el intento de hacerlo, había pasado una hora desde que se reunieron, sobre decir que fue por pedido por ese enano.

El joven heredero notaba nervioso a su sirviente, le daba a entender que algo grabe paso para ponerlo así.

- Sé que te enojaras pero no me importa…- dijo claramente Manta para después mirarlo con un decisión fiera que hizo temblar a Horo - La bese - el peli celeste se alzó del asiento para caminar de un lado a otro enfrente de Manta - Bese a Tamao - Horo evito que la sonrisa se le formulara - Y estoy enamorada de ella, así que no me importa lo que dirás, la quiero como mi esposa y trabajare para lograrlo -

Después de esa declaraciones hubo un silencio que carcomía los nervios de Manta hasta que el príncipe hablo - Por fin -

- ¿Qué dices? -

- Que te has tardaste mucho, amigo ¬- el peli celeste le dio una palmada en la espalda - Si te casas con ella yo quiero ser el padrino -decía felizmente el joven mientras que su sirviente sacudía la cabeza.

- No creo que me case con ella - hablo tristemente.

- ¿Por qué? -

- Cuando le confesé y después que la bese… ella salió huyendo -

- Amigo, dale tiempo para que asimile lo ocurrido - Manta se limitó a sonriera forzadamente ante esas palabras tan alentadoras.

Fun… love…love…fun…fun

- ¿Qué tiene Tamao? - preguntaba esta Damuko a Jeanne, esta última solo se encogió de hombros - Ha estado muy callada últimamente -

- De seguro se peleó con Manta - comentaba Jun - Ya no ha venido a visitarnos -

- ¿Por qué lo dices? - se agregaba a la plática esta Anna.

- Porque ellos salieron la semana pasada y desde ese momento hemos sido testigo de esa actitud nueva por parte de nuestra amiga - termino de explicar Jeanne, esa información le daba mucho en que pensar a esa rubia.

Fun… fun… love…love…love…fun.

Los días siguieron como las actitudes evasivas por parte de Manta y Tamao, uno lo hacía por sentirse rechazado pero ella en cambio lo hacía porque se sentía confundida, en pocas palabras era un caos.

Por otra parte, las demás chicas ya veían los resultado ante la idea de Horo de provocar a sus pretendiente porque ya se notaba como los invitado disimulaban sus celos sin tanto éxito, se le notaba los molesto que estaban con el príncipe al ser tratado tan bien por parte de ellas; ellas ya no tenían resentimiento hacia ese lindo peli celeste es más se volvieron amigos.

Los príncipes estaba ardiendo de celos al ver como las mujeres que querían como futuras esposas estaban atendiendo tan bien a ese peli celeste, y que éste estaba prácticamente burlándose enfrente de ellos con una actitud arrogante.

Horo estaba avanzando con respecto a esta Anna, ella ya no era tan severa con él, se hablaban con respeto y con cortesía, como lo habían dicho dejo a esta Anna salir de la mansión en compañía de él, iban a su casa u otra parte, en pocas palabras estaban familiarizándose, él ya estaba más que perdidamente enamorado de ella, a cambio ella estaba comenzando a sentir cosas por él.

En la tarde estaba reunido la familia, esa comida era especial por la visita de la abuela Goldva, así que ahí estaban alrededor de la mesa.

- Así que ya cumpliste 18 años, Horokeu - la anciana examinaba el rostro de su nieto - Ya eres todo un hombre y por consecuencia es hora que te cases - Horo se estaba ahogando con el jugo. - Supongo que ya estas comprometido -

Soltó un risa nerviosa el joven príncipe - Más o menos -

-¿Cómo que más o menos? - la mirada intensa de la anciana lo inquieto. - Explícate -

- Lo que pasa, es que yo…-

- - No me salgas que tienes un Harén - Goldva sacudía la cabeza, no lo creía que su nieto realizara semejante cosa. - ¡Y ustedes lo permitieron! - ese grito fue dirigido a los padres.

- Mamá - esas palabras salieron en tono suplicante por parte del sultán.

- Ahora sí que la abuela está muy disgustada - Pilika le susurró a su hermano mientras observaba como su abuela regañaba a su padre.

- Ni lo digas - Horo no comprendía porque su abuela se alteraba mucho.

- Horokeu, me presentaras hoy en la noche a tus mujeres y una vez que las examine decidiré quien debe ser tu primera esposa -

- No, Abuela -

- ¿Porque te niegas? - la anciana Goldva se asustó ante la exaltación de su nieto - Por tu reacción me hace darme cuenta que tal vez ya tienes a una preferida - Horo se sonrojo y luego asintió - Bueno, de todos modo me la presentas para saber si darte mi aprobación o no - luego su mirada fue sobre esa peli celeste - Y tú, Pilika, platicaremos sobre tu compromiso - Pilika resignada escucho cada palabra halagadora y la propuestas de cuando debería casarse con Nichrom y en esos momentos deseaba no tener la presencia de Chocolove.

Love…fun…love…fun… love.

Después de ese largo discurso por parte de la anciana Goldva los jóvenes príncipes se dirigían a sus aposentos para descansar.

- Odio mi compromiso - ella dijo con tono de irritación - Quisiera escapar con Chocolove - el moreno sudo frio ante ese comentario que soltó su amada.

- Ustedes dos sean hecho muy buenos amigos - Horo se sentía orgulloso de haberle regalado a Choco, le dio una palmada al moreno - Ni se separan, se han vuelto muy amigos -

- Amigos - repitió con burla esa etiqueta falsa que creía su hermano, se detuvo y miro al moreno con coquetería - Es un buen hombre, cariñoso y da unos besos - Choco se llevó una mano a la frente como signo de resignación, Pilika no vio reacción alguna de su hermano que iba a unos cuantos pasos adelante.

- ¿Besos? - Horo se detuvo y miro fijamente a esa pareja, noto una mirada cómplice que ellos compartía, esa mirada llena de amor y ahí entendió perfectamente - No me digas que tú y él -

Pilika fue hasta él y lo abrazo - Por favor no te alteres -

- Dime que estoy equivocado con mi conclusión que ustedes tiene algo, dime que estoy mal -

- La verdad es que no estás tan mal - Pilika llamo a su sirviente - Me gusta mucho, es tan apasionado - se alejó de su hermano para ir con Chocolove y tomarlo de la mano.

- ¿Hasta qué circunstancia han llegado? - noto el sonrojo de esa pareja - No puede ser -

- Si lo es -

- Pero Pilika… - Horo estaba enojado hasta el punto de no querer ver a su hermanita - Me voy -

- No te vayas - ella vio cómo se detuvo - Sé que estás enojado pero no desperdiciare este momento para decirte - le temblaba las manos pero se controló - Que mis sentimientos hacia él son muy profundos -

- ¿Qué me estas tratando de decir? - Chocolove también estaba intrigado al igual que emocionado.

- Que me estoy enamorando de él - soltó sin preámbulo, Pilika desde que lo vio había sentido una conexión tan celestial que le encanto, un sentimiento cálido - Y te estoy confesando esto porque un día me escapare con él - observo como Choco le sonreía - Y quiero saber si tendré tu apoyo -

- Dime ¿tú que sientes por ella? -

Chocolove sabía perfectamente que siente por ella - Me enamore de ella desde que la vi - esa pareja sonrió con felicidad al saber que eran correspondido su amor.

- Me pones en una encrucijada pero sabes aunque este muy enojado contigo siempre cuentas con mi apoyo - Pilika se lanzó a los brazos de su hermano.

Love...fun…fun…love…fun

En un bar de mala muerte se encontraban Yoh, Ren y Hao, los tres estaba muy ebrios, tanto lo estaban que ni se podían levantar de la banca.

- Hay que hacer algo respecto a Horo - decía Hao que mantenía la cabeza sobre la mesa.

- Yo opino que hay realizar mi plan - en tono amenazante hablo Ren.

- ¿Hablas de atacarlo a muerte, Ren? -

- Así es, Hao, de ese modo conseguiremos a nuestras chicas -

- Pero si ellas no quieren ser rescatadas - hablo Yoh que estaba sonrojado por la ebriedad.

- ¡No me importa! - en tono exaltado contesto el chinito.

- Creo que estas exagerando con ese plan - el gemelo menor alzo el rostro de su hermano - ¿No lo crees, hermano? - Hao se limitó en alzar el pulgar como forma de estar de acuerdo con Yoh.

- Yoh, ¿no quieres recuperar a Damuko? -

- Si quiero, Ren, pero que tal si ellas están cómodas estando al lado de él -

Ren tiro de un azote el tarro de cerveza y miro a su amigo - No lo creo, se les nota que están fingiendo, una vez los espié y escuche un comentario que ya se estaban cansando de actuar -

- Si eso es cierto, Ren - ahora la voz pausada de Hao se escuchaba -¿Por qué actúan? ¿Por qué lo hacen? -

- Eso todavía no lo deduzco - el chinito estaba pensativo hasta que dijo - Ya quiero estar con Jeanne, ella es perfecta para ser mi esposa - sonría radiante ante esa idea, porque durante meses ha estado de cita en cita con diferentes hijas de buena cuna pero nadie daba la talla, ya pensaba que nunca hallaría a la mujer ideal hasta que en la fiesta de Horo la encontró, así que no la iba a dejar escapar.

- ¿Entonces cuando atacaremos? - Hao se tambaleaba.

- Hoy atacaremos - con autoridad dijo Tao a sus amigos.

Love…fun…love…fun…

Choco besa con delicadeza a Pilika, la abrazaba con una ternura y delicadeza como si ella fuera de cristal, ella estaba de puntitas para alcanzarlo y por eso él sujeto firmemente la cintura para así elevarla sobre el piso - Te amo -

- Yo también - y volvieron a juntar los labios con una intensidad.

Love… fun… love… fun

En el balcón se veía a nuestra linda Tamao que estaba inmersa en su mundo, veía la luna llena mientras trataba de darle sentido a lo que siente por Manta - Él es mi amigo, lo conozco desde pequeño - se agarraba el rostro - No sabía que sentía eso por mí, ¿Porque no me di cuenta? - ella se sentó en el piso y recargaba la espalda en la pared cercana, a lo lejos en el patio veía como Manta reía junto con Lyserg - Él siempre ha sido muy bueno y cariñoso con todos, ¿Qué siento por él? - se sobre exalto al notar como su amigo la saludaba y la observaba con una intensidad, ahí se dio cuenta que la miraba con tanta adoración, a pesar de estar sonrojada le correspondió saludando. - ¿Qué realmente siento por ti? -

Love…love…love…fun…love…fun…

Cada una mujer vestía un elegante atuendo para la ocasión, Horo por su parte estaba nervioso de lo que diría su abuela a la hora de presentarle a Anna.

Una a una fue a saludar a la anciana hasta que le tocó el turno a esa linda rubia -Abuela, ahora te presento a esta Anna Kyoyama - Goldva entrecerró la mirada, Anna no se sintió intimida ante ella.

- Encantada de conocerla - la rubia hizo una leve reverencia.

- El placer es mutuo - la anciana camino alrededor de la mujer, noto que tenía buen cuerpo ideal para tener hijos - ¿A qué te dedicabas antes? -

Horo tenía las manos sudorosa - Me dedicaba a ser bailarina -

- Bailarina - eso no le agrado a su abuela y lo noto el joven príncipe - Horokeu ¿quieres como primera esposa a una bailarina? -

- ¡Abuela! - le advirtió el chico a la anciana, él no quería que la chica se entera de esa forma sus verdaderas intenciones.

- ¿Primer esposa? - Anna fue hasta Horo -¿Cómo es eso? -

- De en vez de reprochárselo debes estar agradecida y orgullosa que te escogiera pero debes estar más orgullosa de que lograste enamorarlo - el chico se sonrojo ante el comentario tan cierto pero no entendía como su abuela lo supo.

- ¿Cómo sabes que estoy enamorado de ella?, aparte ¿quién te da derecho de decirlo, abuela? -

La anciana bufo fuertemente - Por eso, por ser tu abuela eso me da derecho -

- Yo no voy a ser tu esposa - la indignada voz de Anna detuvo la pelea que se iban a darse ese par.

- ¿No te parece atractivo mi nieto? - Horo que ahora estaba con las demás chicas se quedó en silencio y aguantando el aliento ante la cuestión de la anciana.

- ¿Qué… que… clase de pregunta es esa? - Anna se extrañó ante su propio tartamudeo.

- Responde -

Ella observo al chico que últimamente y sin más remedio contesto - Es guapo -

- ¿Qué es lo que te agrada de él? ¿crees que sería un buen marido?-

Las preguntas incesante de la señora la estaba atolondrando y debilitando sus defensas al igual que algunos sentimientos que no había notado hasta ahorita - Me agrada su personalidad, es un gran tipo, me gusta sus muecas de disgusto - con cada respuesta las mejillas se le estaba calentando - Y por supuesto que será un buen marido y será muy afortunada la mujer que lo tenga a su lado -

Horo tenía una sonrisa de felicidad como respuesta a cada palabra que dijo Anna -Ves, te gusta - con una sonrisa triunfante hablo la señora.

- No malinterprete mis palabras - Anna hablo a trompicones - Yo lo veo como amigo -

- Así se empieza - Goldva dejo mirar a la rubia y con unos cuantos movimientos de mano - Horo ven conmigo - el peli celeste no dejo de mirar los ojos de esa rubia mientras se acercaba a la anciana, él presentía que ya está logrando conquistar el corazón de ella.

Ese par de familiares se en caminaron hasta la puerta de salida y atrás de ellos iban la escolta de la anciana - Me agradan tu elección de esposa, lástima que sea bailarina -

- No me importa - prácticamente le grito esa palabras - Yo la quiero como mi esposa -

- Me sorprendió ver a Tamao entre tu harem y al igual que Jun que es la prometida de Hao - la señora se cruzaba de brazos - Espero que no halla problema de eso -

- El compromiso que tiene no se ha concretado, solo es de palabra -

- Pero entonces ¿porque las tienes? -

Horo abrazo a su abuela - Es que quiero ver cuánto les interesa esas chicas a sus enamorados, ya conoces a mis amigos -

- ¿Y respecto a Jeanne? -

- Ren, se ha fijado en ella -

- Eso es raro en él - dijo en forma pensativa la anciana.

- Verdad -

Fueron hasta la puerta, los guardias abrieron la puerta - Te deseo suerte en conseguir que ella acepte ser tu esposa - dijo antes de salir de la puerta.

- La convenceré - contesto Horo sin importar que su abuela le escuchara o no.

Love…fun…love…fun…love…fun…

Después de que la abuela dejara esa casa Horo junto con sus mujeres cenaron armoniosamente pero sus amigos no lo acompañaba.

Una vez que terminaron de cenar cada chica se fue a realizar x cosas, algunas a bañarse, otras en leer, una a caminar y otra en descansar en la sala.

Horo estaba sentado en uno de esos tanto almohadones de pluma, intentaba observaba a Jeanne que le estaba bailaba pero la verdad su atención estaba en esa rubia que durante la cena estuvo en silencio, dejo a esa peli plateada para ir al lado de esa mujer que lo tenía loco - Anna - se sentó a su lado.

- Si -

Horo sabía que ella estaría en ese estado al conocer a su abuela - Disculpa a mi entrometida abuela, ella siempre es así -

- ¿Aun sigues estando enamorado de mí? - Anna al principio pensó que era solo admiración que él sentía por ella o un simple capricho y que lo confundía con amor pero no era así.

- Sí - dijo sin titubear.

- Eso es un gran problema - se levantaba del almohadón para ir directamente hacia la salida, ella no podía corresponderle porque la verdad no sabía que sentía por él.

- ¿Por qué es un problema? - él la había perseguido.

- Porque yo te veo solamente como un amigo -

Esas últimas palabras le dolió a Horo y sin evitarlo la tomo de las manos - Sé que no quieres ser mi esposa, que te desagrada la idea pero yo te amo y sabré esperar -

- ¿Y si nunca me enamoro de ti? -

- No digas eso - la acerco hasta poderla abrazarla.

- Mejor me voy - le susurro.

- Anna - ella comenzó a forcejear hasta poder separarse de él - ¡Espera! - él no iba dejar que se fuera, se acero a ella otra vez - No quiero que te vayas -

- No es justo para ti, es mejor que encuentres a otra mujer que te corresponda -

- No, yo te amo a ti y no te dejare - la hizo girar y al tener cara a cara, estampo sus labios sobre de ella, al principio ella como era costumbre se resistía, él llevo amabas manos al costado del rostro de ella y le comenzó a acariciarla para que se relajara, y una vez que ella suavizo los labios la beso detenidamente, ella contra atacaba pasionalmente.

Horo estaba en el cielo por semejante beso que compartía con ella, durante ese acto mantenía los ojos cerrados para grabarse las sensaciones y los movimiento de sus labios.

Pero el sonido de la puerta destrozada asusto a Horo tanto a esta Anna, él inmediatamente dejo de besarla para después colocarla atrás de él para protegerla de los intrusos, en esos momentos extrañaba a sus guardianes que le dio la noche libre.

Horo espero que el polvo desapareciera para ver a los intrusos pero no se sorprendió de quienes eran - Así que son ustedes - sonreía con arrogancia - ¿Por qué entran como salvajes? -

- ¡Cállate! - el hombre le apuntaba con la espada el cuello - Venimos por nuestras mujeres -

El principe mantenía las manos arriba, y sin mutarse en la circunstancia en que estaba hablo en tono burlón - ¿Crees que te lo dejare fácil, Ren? -

- No - Ren dejo de apuntarle con la espada. - En guardia - cuando le iba a dar el primer golpee pero Horo se movió rápidamente y en ese acto se llevó a Anna consigo.

- Horo-horo -

El joven heredero giro a ver a su sirviente que le aventó una espada - Gracias, Manta - se colocó en pose de pelea.

- Toma esto, enano - el chinito le aventó una cuchillo que antes estaba colgando en el cinturón, el arma se ensarto en el brazo de Manta.

- ¡Manta! - grito una joven mujer, Horo se enfureció al ver como Ren hirió a Manta y sin calmarse comenzó su ataque.

Ren al verlo tan enojado le era fácil leer sus movimiento de ataque, así que en unos momento ya lo tenía arrinconado y sin espada - Estas derrotado - lo apunta en el pecho a la altura del corazón - Yoh y Hao vayan por las chicas - esos gemelos asintieron y se fueron - Lastima, Horo, es tu culpa por quitárnoslas - hizo una pausa - Eso que hiciste es como quitarnos la vida y eso hare contigo - Horo mantenía los ojos cerrados para recibir el golpe pero al darse cuenta cuanto se tardaba su amigo abrió los ojos y noto como el chinito iba tras Anna pero Horo se interpone ante el golpe que iba a dar Ren, que le ocasiono una herida en el hombro y un golpe en la quijada que lo dejo inconsciente - Estará bien, en unos minutos despierta - le comentaba Ren al ver como su amigo estaba desmayado.

En la biblioteca... se encontraba una linda pelinegra leyendo cómodamente sobre el sillón y se le notaba muy concentrada en la lectura porque no se dio cuenta en los gritos y las pisadas que se aproximaba a esa habitación.

- ¡Damuko! - gritaba ese castaño que abrió fuertemente la puerta, noto como la chica lo miraba asusta - Damuko ¿está bien? -

- Si - ella estaba extrañada ante la actitud brutal del gemelo.

- Yoh la obligo a levantarse para así agarrarle el rostro - Tu y yo nos casaremos -

- ¿Qué? -

- Te amo y te quiero a mi lado durante toda mi vida, nadie nos separara - ella le iba a responder pero sus labios fueron sellados por los de él - No me importa si no aceptas porque te obligare a casarte conmigo - él rio gentilmente, ella encantada de la vida ante esa propuesta.

Mientras tanto el otro gemelo se dirigía a las aguas temares que tenía esa pequeña mansión, las mujeres del sultán le indicaron que en esa parte se encontraba la guapa Jun…

Con la adrenalina al tope éste entro, camino hasta introducirse al agua, el espesor del humo caliente no le daba la facilidad de encontrar a su amada - Jun, jun … - se detuvo en seco al ver como ella estaba sentada con el rostro cubierto con una pequeña toalla, Hao se sonrojo al notar entre el agua el bien formado pecho de su prometida - Oh, Jun que hermosa vista me das -

Esa palabras despertaron a la chica que se quitó la toalla y así ver al intruso - Pervertido - se tapó con ambos brazos su pecho - ¿No ves que me estoy bañando?, ¡Lárgate! -

- Lo siento - él forzadamente desviaba la mirada - Pero… viene a decirte algo -

- ¿Qué es? - se notaba el enojo de la chica.

- Que te estoy rescatando así que me haces el favor de venir conmigo - Hao se acercaba a ella, y sin molestia alguna la cargo entre sus brazos, él sentía sobre las nubes al sentir la delicada piel de ella; salió del estanque - Ahora ve y ponte ropa para así llevarte fuera de esta mansión -

- ¿Por qué?, dame un buen motivo para irme contigo -

Hao encontró una toalla y se la dio, ella no dudo en cubrirse el cuerpo - Porque tu significas mucho para mí… desde que supe que me casaría contigo no he parado de estar feliz -

- No te creo, siempre te he visto con la cara de fastidio, tu actitud de libertino y ni se diga de lo que le comentas a tus amigos -

Él sabía que esos argumentos estaban bien fundados y por eso no dudo en explicarle porque ha actitud así enfrente de sus amigos - Son mentiras lo que les digo y lo que hago, actuaba así enfrente de ellos para evitar sus burlas - explicaba lentamente - Yo te amo, tu eres mi primer amor y será un gran honor ser tu esposo -

Ella noto la sinceridad en los ojos de él - ¿Por qué nunca me has dicho que sentías eso respecto a mí? -

- Porque soy muy tímido - Hao se pasaba la mano sobre el cabello - Pero sé que me he equivocado al no expresarte de lo que siento por ti y quiero remediarlo - él se acercó lentamente a ella, la agarro de la cintura y se la acerco, la tomo de la barbilla y sin mucho preámbulo la beso lentamente, ella quedo brevemente quieta pero al final le correspondió; ahí estaba ellos disfrutando de su primer beso pero desgraciadamente tuvieron dejar de besarse, en forma de suspiro él le dijo - Mi alma ya es tuya -

En la terraza… se encontraba la linda peli plateada que estaba observando el cielo estrellado, ella poco a poco dejo de prestarle atención al cielo por semejante ruido que se aproximaba a ella.

Jeanne escucho un fuerte golpe en la puerta de cristal hasta se abrió - ¿Qué sucede? - en ese momento entro este Ren que estaba arreglándose la ropa.

- Este no es el momento adecuado para platicar - él se recargo en el barandal - He venido por ti, ahora ven conmigo -

Ella se cruzó de brazos y en una pose de arrogancia - ¿Crees que iré contigo? -

- Si, Aparte no te estoy pidiendo permiso, ¡te estoy ordenando! - Ren la miraba con una fiereza - ¡Ahora ve por tus cosas!

- ¡Eres insoportable! ¡yo no iré contigo a ninguna parte! -

- Claro que lo harás porque eres mi prometida -

Jeanne se sonrojo ante la palabra "prometida" - Desde cuando soy tu prometida - dijo tartamudeando.

- Desde que te vi bailando - se alejó del barandal para ir con ella - Ahora obedece - ya hablando tranquilamente.

Por otra parte... en la entrada principal en donde se encontraba un inconsciente enano rubio que estaba recostado en el piso y que era vigilado por la bella Tamamura.

La chica estaba atenta en como su amigo abría los ojos lentamente - Tamao… ¿te encuentras bien? - percibió que estaba cómodamente descansando la cabeza sobre las piernas de ella.

- Estoy bien pero tú necesitas un médico -

- No lo necesito para este raspón - él levantaba lentamente la cabeza del regazo, vio que todavía tenía el cuchillo enterrado.

- No es solamente un raspón tienes enterrado un cuchillo - Tamao le impidió que se alejara de ella - Déjame ver -

- No - el chico forcejeaba ante las manos insistentes de ella para examinar su brazo derecho.

- Manta - la forma suplicante de ella lo desarmo y por consecuencia la dejo que lo revisara, el dolor que le dio a la hora de sentir los dedos de ella sobre la zona afectada - Necesito quitarte el cuchillo -

- Estoy bien, no te preocupes -

- Claro que me preocupo, me asuste cuando este Ren te ataco - ella lo abrazo con delicadeza - Pensé que te mato -

- Ya vez que no - él se alejó poco del abrazo, la miro con tranquilidad.

- Manta, con lo sucedido me di cuenta que tú eres la persona más importante de mi vida - Tamao lo agarro de la mano, acerco el rostro hasta quedar a unos pocos centímetros de la boca de él - Esta situación me aclaro cuenta cuanto te quiero - él se dejó besar, se dejó guiar y fluir por las sensaciones que surgía, ambos cerraron los ojos para el disfrute del beso.

- Manta fue el que interrumpió el beso, se relamió los labios - Aun si me besas y me digas esas palabras no te dejare quitarme el cuchillo - ella soltó una risita.

- Tenía que hacer el intento -

- Hazlo mejor - Manta le dio un corto beso y sin importarle el dolor alzo el brazo derecho para acariciar el rostro de Tamao - Yo también te quiero -

En el desierto… se veía como se alejaba un camello que transportaba a una pareja que estaba escapando exitosamente de esa mansión.

-¿Estas segura de hacer esto, Pilika? - el moreno estaba atrás de ella con la intención de mantenerla entre sus brazos.

Ella recargo la cabeza en el amplio pecho de su amante - Es demasiado tarde para preguntar eso, Choco - giro el cuerpo para estar de cara a él - Pero si estoy segura - y sin más lo beso con fogosidad, le mordió levemente el labio inferior y le dio el mismo tratamiento al labio superior.

Él sostenía con firmeza la cintura de ella y también las riendas del camello, se alejó de esos labios femeninos y con el poco aliento que mantenía en los pulmones logro decir - Ok, ya no preguntare más -

En la sala… se encontraba otro chico inconsciente que era arrastrado hasta quedar en medio de la sala, la rubia le coloco bajo la cabeza una almohada luego se sentó al alado de él.

- Que tranquilo te ves - acerco el rostro para ver con más detenimiento las facciones de ese hombre. - Si eres atractivo - susurro.

El chico sonrió al oír ese comentario y abrió los ojos - Anna ¿de verdad me crees atractivo?-

Ella ignoro esa preguntas - Al fin despiertas - alejo su rostro de él.

- Pero qué forma de hacerlo - Horo se incorporaba, estiraba cada musculo del cuerpo, se sentó nuevamente enfrente de ella - Anna no me importa si no estás enamorada de mi…. yo esperare hasta la eternidad - sus ojos se tornaron tristes - Pero también me haría un lado si encuentras al amor de tu vida pero hasta entonces te pido que no te vayas de mi lado porque ahora tu eres mi mundo -

- Horo-horo - Anna se le ablando el corazón ante todo lo sucedido y sumándole esas palabras, acerco el rostro - Te pediré un par de cosas: la primera, es que no te vuelvas arriesgar así - él se moría por besarla pero se estaba controlando - Y segundo, a mí me gusta tener las riendas de una relación - ambos jóvenes acercaron más hasta rozar los labios, ya estaban a unos centímetros para unir sus labios pero…

- Nos llevamos a nuestras chicas - la voz molesta de Ren desvaneció el momento íntimo de ellos.

Anna se alejó de él, Horo se levantó y fue hasta encarar al chinito -Sí…sí… sí, ya se las pueden llevar ¡pero no interrumpan! - volvió hasta esa linda rubia, mientras se acomodaba en la alfombra él murmuraba - Mi plan funciono -

- ¿Cuál plan? - el que pregunto fue Yoh que no dejaba de abrazar posesivamente a Damuko.

- El de provocarlos para que por fin se decidan en confesar lo que realmente siente por mis amigas - explico sin mucho interés el Usui, observo como el enano venia abrazando la cintura de esa peli rosa - Manta le confeso a Tamao lo que siente al igual que tu Yoh hacia Damuko - amabas parejas sonrieron tímidamente, Horo giro a ver a este Hao que estaba cargando la maleta de esa Tao - Hao al fin le hiciste ver a Jun cuanto te importa - el gemelo se sonrojo, por la parte Jun estaba feliz - Y Ren, me alegro que por fin encontraras a esa mujer que es la adecuada para ti como esposa - Jeanne abrazaba el brazo de Ren.

- Lo planeaste - hablo el chinito con cierto tono de irritabilidad - ¿Cómo pudiste jugar así con nosotros? -

- ¡Idiota! - ese insulto era por parte de Yoh que era sostenido por Damuko que no lo soltaba para ir a golpear a Horo.

Anna se levantó de la alfombra - Oigan, él lo hizo porque estaba preocupado por ustedes, así que déjenlo en paz - todos los presentes no se creían que esa rubia defendiera a Horo.

- ¿Y tú porque lo defiendes? - Hao pregunto con cierto tono pícaro.

La mirada de todos no intimido a la chica pero no tanto como para no contestar - Porque tarde o temprano, tal vez sea la esposa de este animal - por fin dijo esas palabras que ha estado negando desde que conoció al chico.

En unos segundo Horo estaba abrazando a la chica - Anna - dejo de tenerla atrapada entre los brazos, la miro fijamente y con una libertad la beso largamente, saboreo cada rincón de esa boca sin mucho recato.

Ella entre beso lo llamaba - Horo-horo - sintió como ella le dio una leve cachetada- ¡Horo- horo, despierta! - la voz se escuchaba enojada, el dolor era tan intenso, otra cachetada sintió, sacudió la cabeza y miro a la causa del dolor.

Ella ya no tenía ropa árabe, ahora llevaba unos short cafés, sostenía una guitarra y lo miraba como queriendo asesinarlo, comprendió que… - ¿Qué? ¡era solamente mi imaginación! -

Anna estaba a su lado - ¡Idiota enfócate!, la presentación todavía no termina - Horo asintió y continuo dándole duro a la batería con la siguiente canción.

Fun… fun… love… fun… love

Después de unos quince minutos de su presentación bajaron del escenario, ahora faltaba dos bandas para que concluyera la competencia.

Anna tanto sus demás amigas estaban hidratándose, platicando de lo tan bien que tocaron, el único chico de esa banda estaba sentado en el piso y recargando la espalda en la pared, estaba sudando.

- Uy, chico te tengo envidia – volteo a ver de quien trataba pero no se esperaba que era ellos.

- Ustedes -Horo tenía una mala suerte de encontrar a los mismos tipos de esa vez que fueron de antro en la navidad pasada, se levantó del piso lentamente.

- Nos recuerdas, eso me halaga - dijo Boris que vestía de forma gótico pidió el apoyo de su amigo - ¿No crees Turbine? - el árabe solo asentía.

- Me voy - se iba a ir pero el brazo de ese chico estilo Drácula lo abrazo por los hombros.

- Espera deja preguntarte algunas cosas - Horo presentía que si no se iba algo malo pasaría - ¿Eres el único chico con ellas? - no contesto pero no fue necesario porque ellos hicieron sus propias conjeturas -

- Maldito, tienes un Harén - hablo este Turbine que tenía una sonrisa llena de lujuria - Eres un afortunado, seguramente has tenido "favores" por parte de ellas, dime, ¿son fantásticas en la cama? ¿Cómo son sus orgias?, cuenta – el Usui apretó la mandíbula y los puños para controlarse por semejante comentario tan vulgar y que denigraba a sus amigas.

- Reconocimos a esas dos hermosuras arriba del escenario, son las que te estaban acompañado esa noche, recuerdo que eran ¿tus amantes? - la forma maliciosa en que hablaba Boris le comenzaba hervir la sangre - Como estuvo esa noche, si te "divirtieron" o no pasó nada de nada - Horo sólo sonrió tensamente -Te daré un consejo aprovéchate de esas chicas – ese comentario lo llevo al límite del control que tenía. - Según vi y como visten se notan que son unas fáciles no será difícil para ti tirártelas y hablo más por esa rubia - dijo eso el rubio mientras ese tal Turbine abrazó por el otro costado a Horo, el peli celeste miro con odio a ese ambos chicos, ya no soportaba que insultara a sus amigas pero si iniciaba una pelea estaba seguro que tal vez tendría repercusiones para la banda - Ella sí que es una coqueta descarada, engatuso a nuestro amigo a tus espaldas, te engaño tu amante -

- Si tu no lo haces yo con gusto me aprovecharía de todas pero más… de ella - señalo a su hermanita - Ella me hace pensar que es una zorra de primera - Horo mantenía los ojos entrecerrado y de sorpresa le dio un codazo a Turbine en el estómago, lo vio retorcerse por el dolor y por la falta de aliento.

- Se zafo del abrazo de Boris para ir y agarrarle del cabello al árabe - Vuelve a repetirlo y te mato a golpes - le enseño el puño.

- Zorra - repitió junto con una sonrisa socarrona, Horo le dio un golpe en la mandíbula que hizo que cayera el tipo - Idiota - escupió sangre.

Horo sintió como el rubio lo tomaba del cuello y lo estampaba en la pared próxima, acero el rostro a su oído para susurrarle con burla - Ellas son unas mujerzuelas -

- Te arrepentirás - el Usui le dio un rodillazo en las partes nobles pero ahí no acabo pues le dio un derechazo en el rostro y después lo tiro al piso para subirse encima del tipo para comenzar a golpearlo a gusto, pero no conto como Turbine lo ahorcaba con el brazo para intentarlo adormecerlo, Horo con una mano intentaba zafase del agarre del cuello mientras que el otro brazo libre le seguía dando de golpes a Boris.

Las personas hicieron un circulo para ver la pelea, había algunos fascinados y otros trastornados que pedían ayuda para que detuvieran la pelea, comenzaron los gritos de apoyo para el que estaba en desventaja, Boris se levantó una vez que Turbine tenia agarrado por dé atrás a Horo; en esa posición que lo dejaba indefenso sintió como ese rubio primo de Drácula le comenzó a propinarle golpes en el cuerpo, uno que otro en el rostro que le hizo un corte en el labio y ceja.

- ¡Basta! - el grito de uno del staff que era acompañado por un par de seguridad detuvo la pelea, el público comenzó a irse hasta dejar solo a ese trío violento - ¿Quién inicio la pelea? - Horo se acomodó la camiseta y se arregló el pelo, miraba desinteresadamente al sujeto que los interrumpió después vio a sus agresores.

- No estábamos peleando ¿verdad, amigo? - hablo con amabilidad ese tal Boris.

- Es verdad estábamos jugando a las luchas - dijo Horo lucia una sonrisa encantadora a pesar de su rostro magullado - Ya sabe, uno que quiere enseñarles a sus amigos los movimientos que vemos en la tele -

El sujeto del staff examino a ese trío que se veían tranquilo y muy sonrientes - Espero que sea la verdad porque no me gustaría descalificar a su banda por una pelea tonta - Horo noto como sus amigas llegaban, tenían una cara de susto pero el rostro de preocupación por parte de su hermanita lo mataba de tristeza pero tenía que fingir que no le afectaba, por eso siguió con esa sonrisa indiferente y sarcástica.

- Estamos diciendo la verdad - Turbine tuvo la idea de abrazo a Horo y le dio un gran apretón en el hombro - ¿Verdad, amigo? -

- Por supuesto, compañero - lo miro con una frialdad violenta, se pasó una mano al cabello.

- Les creeré por esta vez - el sujeto se llevó a los de seguridad y los dejos solos.

- Esto no se ha acabado - amenazo Turbine al oído de ese Usui.

La sonrisa de Horo desapareció, se quitó ese brazo y giro a verlos, sin importarle tener las miradas de sus amigas - Lo sé, dime algo nuevo -

- Suenas muy arrogante - Boris encaro al chico - Me gustaría bajarte esa actitud a golpes -

- Inténtalo - lo reto con agresividad - A la otra los acabare - los miro de reojo.

- Te dejare medio muerto para que puedas ver cómo me llevare a cada una de tus compañeras a mi cama - se relamió los labio ese rubio y miro a cada chica atrás del azulito.

- Si tú te atreves a tocarlas vas a haber deseado no haber nacido - tomo por las solapas a Boris y se lo acerco - Ellas tiene quien las defienda - dijo entre dientes.

- Pero cuando estés muerto gracias a mis golpes ya no tendrán quien las cuide -

- ¿Crees que la muerte me detendrá? - soltó bruscamente a ese rubio que no valía la pena tocarlo, los miro de arriba abajo. - Eres un ingenuo -

- Boris, Turbine, ya dejen de provocar - la voz de ese peli castaño hizo que giraran ese par - Te queda bien mi camiseta, la extraño -

- ¿La quieres de regreso? - se quitó la camisa y se la aventó - Ten, yo no soporto porquerías - Horo dejo a esos hombre para ir con sus amigas.

- Ese chico es interesante - murmuro ese castaño.

- ¿Qué tiene de interesante ese crío, Chrome? - cuestionaba este Boris a su jefe de banda, ellos representaba la escuela varonil de Tokio en donde iban los chicos más peleoneros y peligrosos de esa ciudad.

- Sería un buen elemento en nuestra escuela porque tiene agallas - soltó sin miramientos.

Fun… love… fun… love… fun… love

Horo estaba muy adolorido, su torso estaba rojo por tanto golpe que le dieron, la mano de su hermana que pasaba por el pecho le dio un dolor fatal - Hermano ¿Por qué te peleaste con ellos? -

- No importa Pilika, puedes ser más cuidadosa con tus manos - él sabía que no podía desquitar su enojo e impotencia con ella.

- Te dieron certeros golpes - comentaba esta Damuko que le estaba examinando el labio y ceja que estaban sangrando levemente.

Mientras cada chica le tocaba cada marca roja no dejo de ponerle atención ante la mirada de la rubia -¿Qué te comentaron para que los golpearas? – ahí estaba la pregunta que ella acertó en realizar.

- Es asunto mío - elevo la voz haciendo que otras personas lo miraran, retiro las manos de sus amigas que trataban refrescarlo con esas latas fría de zumo de naranja - Voy afuera -

- Pero ya van a decir a los ganadores -dijo Tamao al ver como su amigo se alejaba de ellas.

- Quiero estar solo así que luego regreso - simplemente el contesto, se llevó ambas manos a los bolsillos, fue hasta esa puerta negra que lo abrió de una sola patada, sus amigas lo observaba preocupadas - Maldición - agarro un pedazo de palo de madera para comenzar a golpear la pared hasta cansarse, se sentó en el piso no le importaba la suciedad que había en ese callejón, cerró los ojos, respiro profundamente para tranquilizarse... sintió algo frio y húmedo luego sintió unas gotas que le comenzó a irritar su herida de la ceja - Eso arde - agarro la mano de la culpable de su ardor, abrió los ojos - ¿Qué haces aquí, Anna?, ¿no dije que quería estar solo? -

- Lo escuche pero tú sabes que no obedezco a nadie - él sonrió levemente - Dime ¿Qué te dijeron para que te provocaran? -

- ¡Nada! - prácticamente grito, se sentía frustrado al no poder seguir golpeando a esos tipos por esos comentarios tan vulgares - Es mejor regresar porque ya va ser hora de escuchar a los ganadores - Horo fue el primero en retirase.

Fun… love… fun… love…fun

- Ya era la hora de la verdad, hubo 20 concursantes de ellos saldrían los tres ganadores, cada grupo estaba arriba de ese enorme escenario, Horo era abrazado por su hermana y novia pero su vista estaba sobre la rubia que no paraba de platicar con Jeanne, él estaba tan absorte sobre ella tanto estaba que no se dio cuenta que ahora era el turno de saber el ganador del primer lugar, sintió como Pilika intensamente lo abrazaba.

- Y los ganadores de primer lugar es… - anunciaba el señor de mediana edad que abría el sobre - La preparatoria: Academia Privada Shinra - Tamao grito junto con Pilika, Marion abrazo a Matilde y Jeanne le daba besos a esta Anna, Damuko lo abrazo.

La que recibió el premio fue Pilika, el premio consentía en un trofeo en forma de clave de sol bañada en oro, Anna recibió el enorme cheque mientras que Jeanne arrebato las flores de esa edecán - Agradecemos a mi familia, a mi padre que a la fuerza me metió a esa horrible escuela a pesar que yo lloriqueaba y pedía clemencia, a mi madre que siempre me apoya a pesar de mis locuras, a mi hermano que está a mi lado y a mis amigas que las hice ensayar día y noche - decía la peli celeste entre sollozos - A mi Chocolove que está ahí junto con los demás insignificantes personas - sus amigos se sintieron ofendidos - A mis profesores que no me enseñan nada pero que los quiero de todas manera, también a la Directora que a veces se le va el cucú y por último… - la que la interrumpió fue la rubia que le arrebato el micrófono.

- Gracias por los premios - concreto ella en decir.

Fun… love… fun… love… fun

Una vez que el grupo se tomó la foto para el recuerdo fueron hasta la porra que consistía: en los novios de las chicas, profesores, la directora y la familia.

- Estuviste increíble, Pili - el moreno abrazo a su novia.

- Lo sé, lo sé -

- ¡Ahora hay que conquistar Hollywood con nuestro talento! - esa exclamación tan lleno de emoción era por parte de esa peli plateada.

- Eso quisieras, amor -

- ¡Qué falta de apoyo, Ren! - miro con desaprobación a su novio.

- ¡Soy realista! -

- ¿Cómo festejaremos este triunfo? - preguntaba esta Tamao que estaba siendo abrazada por ese galán inglés.

- Descansando - dijo Anna que era rodeada por los brazos de su novio.

Una figura se acercaba a ese grupo - Y qué mejor lugar que en Osaka -

A esta Anna miro con asombro a esa figura que los acompañaba - ¡Mamá! -

-¡Señora, Kyoyama! - gritaron al unísono los hermanos Usui.

-¿Tú que haces aquí? - la rubia se acercó a su madre - Pensé que estabas en New York -

- Me regrese, no quería perder la actuación de mi hija - la señora abrazo a su hija, Anna algo avergonzada le correspondió - Que les parece ir a Osaka en las vacaciones de verano -

- ¡Qué bien! - grito feliz Tamao porque ya tenía tiempo sin ir a Osaka.

- ¡Fabuloso! - también decía Pilika

- Yo no puedo ir señora - hablaba Jeanne - En las vacaciones me voy a Francia -

Ren observo a su novia - Te vas a Francia ¿Cuándo me lo ibas a decir? -

Ella sonrió - ¿Qué tal ahora? - él no se creía lo tan descarada que era su novia al igual que olvidadiza.

- ¡Nos vamos a Osaka! - repetía feliz Horo mientras comenzaba a brincar de felicidad a pesar del dolor que tenía.

- Siempre y cuando salgan bien en sus calificaciones - esa condición era una tradición por parte de esa señora.

Horo dejo de saltar -Ya no iré a Osaka - pateo una roca.

- Mala suerte, Horo - con gozo dijo Anna al ver el rostro deprimido de su amigo.


Una disculpa a todos que lee y siguen este fic.

La canción de "Beautiful Dangerous" es de Slash

Hola… mucho tiempo sin leernos pero al fin pude actualizar después de dos meses de descasar este fic, este capítulo no salía porque quería hacer algo diferente pero al final salió algo largo y tedioso, aparte que tuve que investigar sobre este tema particular, pero lo hice con mucho amor… ¡espero que le guste!

Salió algo raro es porque me bloque en momentos ( ¬.¬ y todo por culpa de ciertos tráilers de la película "The Hunger Games: Catching Fire", que me esta volviendo loca y muy impaciente... ¡ya quiero que se noviembre! ¡ya quiero verla! ¡tengan piedad de mi!).

Este capítulo es importante porque voy a dar un gran paso que es el lemon (el famoso lemon que me piden) ahora quiero subir de nivel a este fic, a un nivel seductor y hormonal, ya leyeron que nuestros chicos compraron condones y como dice la famosa frase: ¡sin globito no hay fiesta!, se están preparando como yo a la hora de ideal que momento hacer el lemon…

Disculpen la tardanza es que me di un break de este fic que me es muy pesado mentalmente hablando, pero este tiempo libre me ayudo para plantearme nuevas ideas (respecto a la historia real y de las imaginaciones) y como llevarlas a cabo.

En los próximos capítulos va seguir el humor pero también tendrá toques de seducción y coquetería… pero sobretodo muy hormonal. ¡La adolescencia hormonal al fin llego!

Les aviso que esta es la segunda temporada y última parte de este maravilloso fic abra de todo desde amores, infidelidades, amistades rotas, decisiones académicas, desmadre y todo esto al sonido del Rock del Heavy Metal ¡Yeahh!

¡Bienvenidos a la segunda temporada de este fic!

Nos leeremos muy pronto…