En la cuidad de New York se veía a un par de morenazos de distintas estatura, tenían look tipo rapero de Brooklyn. El más alto llevaba lentes negros, audífonos de dj color negro, chamara de cuero negro, camiseta blanca y jeans azul marino, llevaba de la mano a su acompañante que a diferencia del él su vestuario predominaba el blanco con rojo.
- Hay que ir por unas hamburguesas y luego nos vamos al Central Park –
- ¡Sí! – Opacho grito con mucho entusiasmo hasta que se quedo en silencio de modo abrupta al posar su mirada en un callejón - Hermano, mira – Chocolove observo donde señalaba el dedo de su hermanito, ahí se encontraba un grupo de chicos bailando break dance con mucho estilo. – Esta genial –
- Un día, hermanito, te voy a enseñar –
Opacho inspecciono a su brother -Sabes moverte así – Choco asintió con mucho orgullo. - Esperare esas lecciones – ambos rieron y siguieron caminando hasta quedar enfrente de un local de pasteles, ambos prácticamente estaban pegados al vidrio, sus babas escurrían como río. Chocolove sabía que tenía que comprar un pastelito y sin más, agarro la mano de su hermanito pero cuando iba a comenzar su andar hacia la entrada de local sintió como le tocaron su hombro.
Giro a ver a la persona se llevo una agradable y sexy sorpresa, era una rubia alta de ojos verdes y curvas tentadoras – Disculpe, ¿sabe por dónde se llega a central park? – con una exquisita tono de voz le pregunto en ingles, nuestro morenazo casi sentía que se desmayaría ante tanta sensualidad.
Opacho estaba avergonzado ante la cara de estúpido de su hermano al ver a esa mujer pero lo que más le avergonzaba era que ahora babeaba mas al ver a esa mujer que los pasteles - Por supuesto que sé – con voz forzadamente varonil - Es más si quiere acompáñenos, vamos para allá mi hermano y yo – con extrema confianza le extendió el brazo y esa mujer con algo de nerviosismo acepto ir con ellos.
Choco estaba seguro que era el chico más afortunado por tener tan hermosa compañía.
Opacho se sentía como el niño más desafortunado por tener a un hermano que babea por una mujer, y para un niño de la edad de Opacho era asqueroso que se emocionara por una niña.
La extraña mujer se sentía nerviosa y rezaba que no fuera raptara por ese raro joven.
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Era una hermosa tarde en la bella Francia, el sol regalando esos colores rojo y anaranjado del atardecer que le daba un toque de elegancia y romanticismo.
La torre eiffel brillaba gracias a esa puesta de sol y estaba dándole una bella postal para esa joven pareja mientras comía una excelente platillo ni que se diga del vino blanco que era la cereza del pastel.
- Esto es buena vida ¿o no?, mi querido –
- Si tú lo dices – un no muy animado peli verde le contesto a esa chica de ojos rojos que exactamente estaba acariciando un lindo gatito blanco.
- Primo, primo, primo – dejo al minino en el suelo, se coloco atrás de su primo, recargo sus manos en los hombros de él.
- Qué?... qué… qué? – canturreo Lyserg, él estaba harto de Francia y de la comida, del ambiente, prácticamente de todo.
- No seas amargado, estas en parís – le apretó sin gentileza los hombros - La cuidad de la luz, de la exquisita comida y excelente vino, de hermosos hombres y mujeres, ¿Por qué no estás emocionado? –
- Tengo una larga lista que responderá tu cuestión – saco de su bolsillo del pantalón, dicha lista contenía tres hojas de papel, Jeanne volvió a sentarse y cargo a ese lindo gato – La primera, es porque odio Francia, segunda, soy ingles y amo mi hermosa Inglaterra ¡Dios salve a la reina! –
Jeanne supo en ese momento que se arrepentiría por hacer esa pregunta.
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El griterío que inundaba al estadio ni le molesto, al contrario, le encantaba porque aumentaba su emoción por estar en tal magnifico evento.
Sentía tanta adrenalina corriendo en sus venas, había pasado años desde que estuvo en un torneo como este.
Y esto no hubiera sido posible gracias a su hermosa y magnifica hermana mayor, que consiguió los excelentes asientos para ver el mejor torneo de artes marciales de todo China, en donde concursaban tantos hombres y mujeres profesionales.
Este evento no cualquiera podía entrar, casi tenía que tener contactos para conseguir las entradas, Ren sintió estar bendecido al saber que su hermosa hermana consiguió los boletos por parte de una amiga que curiosamente estaría participando.
- Estas muy contento –
La voz de Jun lo hizo girar para verla – Si, y todo es gracias a ti, hermana – suspiro a ver el escenario en donde se realizarían los combates - Tenemos que agradecer a tu amiga por estos boletos –
- Lo haré – bebió de su soda de manzana, sintió la mirada de Ren que al parecer la inspeccionaba. -¿Qué sucede? -
- Es extraño que me invitaras –
- ¿Por qué? –
- Pensé que vendrías con tu novio –el chico no pudo evitar fruncir el ceño y cruzarse de brazos, parecía un pequeño en pleno berrinche - Como pasas más tiempo con él que conmigo -
A Jun le parecía tierno lo celos de su hermanito, ella ya se imaginaba que esto pasaría cuando tuviera novio porque desde que nació Ren él era el objeto de su cariño y atención era obvio que se sintiera desplazado por su novio – Esa es la razón del porque te invite - Ren relajo su semblante - Por estar mucho tiempo con él ya no paso tiempo con mi hermano favorito, el que quiero mucho y adoro con mi corazón – lo abrazo tiernamente y extrañamente él se dejaba querer.
- Y único – se sonrieron gentilmente y compartieron esa típica mirada de cómplice que hay entre hermanos.
- Disfruta del evento –
- Por supuesto - ante tal hermoso escena de hermandad su inseparable y carismático guardaespaldas Basón lloraban de la felicidad,
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De vuelta en Japón/Tokio, Yoh y Hao estaban aburridos en la casa, su castigo se volvió rígido y los hastiaba, no podían salir y si salían eran para ir de compras, tirar la basura o ir al templo donde viven sus abuelos.
Los gemelos se encontraban en la habitación del menor de ellos.
- Estoy aburrido – susurro Hao a la vez que se acostaba en la cama.
- Lee o repasa las lecciones que tuvimos en el curso – Yoh estaba entretenido en su computadora portátil.
- No sugieras estupideces – Yoh solamente rodo los ojos, a veces su hermano lo exasperaba demasiado - El estar castigado es una mierda -
Pasaron dos horas hasta que eran las 6 de la tarde, Hao lanzaba la pelota de beisbol al aire uno y otra vez hasta que sintió su cel. vibrar, entre tanto, Yoh estaba escribiendo en la lap una carta romántica para su novia, le escriba cuanto la extrañaba y como deseaba estar a su lado en el momento en que iba pulsar el botón "enter" para que dicha carta fuera enviada el muy bruto de su hermano le cerró la lap.
- ¿Qué harás en la noche, Yoh? – Hao no dejaba de ver el móvil, se le veía contento por lo que estaba leyendo.
Yoh se puso pensativo, se llevo una mano al mentón - Mmmmm… ¿Qué hare en la noche? deja ver mi agenda – saco la libreta – Estoy ocupado de 7 pm a 8 pm tengo la tarea de hacer nada, de 9pm a 10pm tengo que lavarme el cabello porque lo tengo muy maltratado pero a las 11pm tengo la complicada misión de lavarme los dientes y ponerme la pijama, no sé si podre con esa pesada tarea espero que me ayudes como buen hermano mayor que eres –
- Eres un idiota – Yoh le sonrió para después volver a encender la computadora – Te diré lo que harás en la noche –con los dedos le pidió que se acercara e Yoh lo hizo solamente para saber con qué payasada le saldría ahora su hermano - Escúchame bien –Hao no pudo evitar hacerle una broma y por eso le lamió el oído.
- Eres un asqueroso –
- Sabes muy salado – comento Hao entre risa, siguió así hasta que se tranquilizo –Vamos a ir a la fiesta de Damuko –
A Yoh la felicidad le embargo como también la incertidumbre del como irían a la dichosa fiesta si están castigado hasta que empiecen las clases del nuevo año escolar - Tengo un plan – muy seguro hablo su hermano mayor hasta se pego el pecho con la palma de la mano.
- Ya me lo temía -
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Desde el momento en que llegaron fueron bien recibidos por el personal del hotel, les daban facilidades como pases especiales.
Estaban en la piscina del Hotel a pesar que Pilika y Tamao querían ir a pasear a la playa pero el padre de Anna como es tan sobre protector se lo impidió con el pretexto que alguien podía llevarse a su hija, o que se sobre calentaría en la playa y muchas más burradas.
- ¡Que hermosa piscina!– grito Horo
- Deja de ser sarcástico – le pidió Tamao que no estaba muy contenta en lidiar con las queja de su amigo.
- Hay que ir a la playa – gimoteaba Pilika
- Mi tío no quiere porque piensa que es peligroso para las chicas si no tiene supervisión adulta – Manta tenía agarrada de la mano a su hermanita que venía chupando una paleta de caramelo sabor cereza.
- Es un aburrido –la Usui se sentó a la orilla de la piscina, vio a cierta persona que estaba muy inconforme - Me alegro de no ser Anna – se aguanto la risita de burla –Mírala, está cubierta de protector solar –
Horo giro a ver a la rubia que tenía una cara de matar a cualquier que se le acerque-Parece fantasma – ambos hermanos se miraron y estallaron en risa.
- Los estoy escuchando – inmediatamente detuvieron sus risas – Es un estúpido mi padre, es un maldito sobre protector, echándome dos litros de bloqueador - refunfuñaba y con mucho desdén abrió su revista de moda - Si no fuera mi padre juro que lo mandaría a volar hasta Júpiter-
- Chicos, no la molesten porque luego se arrepintieran de ser objeto de su ira – susurro cálidamente Tamao para esos hermanos, ambos Usui asentía comprendiendo porque esa advertencia pero ellos sabía que hay pocas oportunidades de burlarse de la rubia así que aprovecharían al máximo esta oportunidad.
Con toda la valentía giraron a ver a Anna - ¿Qué ven? – con el ceño fruncido les hablo.
Pilika se abrazo a Horo y con voz exageradamente dramática - ¡Hermano sálvame del fantasma! –
- Por supuesto que sí, querida hermana – con voz supuestamente varonil y haciendo de escudo humano – ¡Atrás aberración, deja tranquila a mi hermanita!
- Magnifico – aplaudió lentamente la rubia – Son muy chistosos, yo me reiré cuando vengan los exámenes y necesiten de mi ayuda – Horo como Pilika se pusieron pálidos de susto ante tal venganza cruel - ¿Ahora quienes son los fantasmas? –
- No hay que ser cruel, Anna - dijo sin nada de jubilo Horo que se atrevió en sentarse con esa rubia que a pesar de esa capa de crema aun conservaba su atractivo intacto.
No hubo respuesta por parte de la rubia que ni le interesaba, al rato se encontraba Horo jugando voleibol con su hermana que era de su equipo contra Manta y Tamao, la que hacía de referí era Manoko.
En un servicio salvaje, el balón le dio en el mero rostro a Pilika pero que extrañamente no la hizo perder la consciencia.
- ¿Quién abrió las puertas del paraíso? Porque quiero felicitarlo por dejar escapar a esos hermosos y sensuales ángeles – sus compañeros de juego no alcanzaban de entender a lo que se refería hasta que Pilika señalo a dirección de la entrada de la piscina.
Tamao giro lentamente y se le cayó la quijada ante tal manjar de seductores hombres -¡Oh, maldita sea! –susurro a la vez que se colocaba una mano al pecho para después colocarla en las mejillas calientes – Tengo la sensación que en cualquier momento me saldrá sangre de la nariz –
- Yo ya me adelante – Tamamura se sorprendió de la cercanía de su amiga que estaba a su lado y efectivamente ella se adelanto, tenia escurriéndole la nariz pero no le incomodaba.
- Que hermosos – dijo una muy soñadora Pilika. – Quiero uno para llevármelo a la casa -
- No es para tanto – Anna se metió a la alberca y sigilosamente le metió papel higiénico en las fosas nasales a esa peli celeste. – Si Chocolove te viera en este estado te regañaría –
- Lo bueno que no está aquí – sonrió altaneramente la chica.
- Mujeres – dijo un exasperado Horo que estaba sentado a la orilla de la piscina viendo la patética actitud de su hermanita y Tamao que no dejaban de ver a ese grupo de atléticos hombres, con perfecto rostro, con su perfecto cabello y dentadura. – Luego dicen que nosotros somos los hormonales – se cruzo de brazos - ¡Pilika, se te esta escurriendo la baba! – su hermana lo miro feamente por avergonzarla.
- Hola, hija – Anna vio rápidamente a su madre que venía con un sencillo traje de baño que no le quedaba nada mal. -¿Cómo se lo están pasando? –
- Muy…- le iba a contestar a su madre pero alguien se le adelanto.
- Muy… pero muy bien – completo Horo que brinco hasta estar al lado de esa mujer tan atractiva - Déjeme decirle que se ve fabulosa, es muy atractiva – sonrió galantemente como lo haría Hao - Ya veo de donde saco Anna su belleza – ese cumplido sorprendió a sus amigos porque Horo no era muy conocido en expresarse de ese modo.
- Gracias – la señora simplemente sonrió ante tales palabras que siempre escuchaba cada día, se hizo un breve silencio en donde Anna quería matar a Horo por coquetearle a su madre - Después de la piscina ¿Les gustaría acompañarnos al ensayo de la pasarela? –
El grupo de amigos se miraron entre sí y contestaron al unisonó - Por supuesto –
Jugaron un rato en la piscina o eso se intentó porque la mayoría de las veces los hermanos Usui se quedaban con la boca abierta al ver como los modelos tanto masculinos y femeninos que se rociaban aceite para tener un excelente bronceado o jugueteaban con el agua con una sensualidad que prácticamente le estaba generando a Pilika que le sangrara más la nariz – Estamos en el cielo, hermano – codeo a Horo que simplemente asentía lentamente.
- Que hormonales – susurro Anna que en ese momento ya se quito el exceso del protector solar.
- Es hora de comer y después al ensayo – anuncio la madre de Anna que en instante ayudaba a su pequeña sobrina - ¿Te gustaría un helado después de comer, Manoko? –
- Sí – grito entusiastamente la niña que tomo fuertemente la mano de su tía.
Antes de ir al restaurante pasaron a cambiarse y ducharse en sus habitaciones porque después de comer irían a la zona del desfilen.
En el restaurante del hotel estaban degustando la comida, había una gran diferencia de modales se podía ver a Pilika como Anna, Tamao, Manta y hasta la pequeña Mannoko comer con una elegancia, dicha elegancia que le mucha falta al Usui mayor que se estaba tragando todo como si nunca lo habían alimentado.
Pilika se limpio con sutiliza la boca con su suave servilleta para después con rudeza darle un golpe en la cabeza a su atolondrado hermano – Horo, muestra modales - Horo tenía el ceño fruncido, la boca la tenia llena y estaba manchado alrededor de la boca como también las mejillas por la salsa del espagueti - A veces creo que no somos de la misma familia – el chico no le hizo caso a su hermanita y con más énfasis comido con un estilo más salvaje que salpicaba a su alrededor, una mancha adorno el rostro de Pilika – Eres hombre muerto - lo tomo del brazo y se lo pellizco.
- Eres una maldita – Horo contraataco en darle un lamida lenta en el rostro, con ese "cariñito" obtuvo la libertad de su brazo.
- Asqueroso – él simplemente le saco la lengua.
- Mamá – la señora observo a su amada hija que tenía el rostro serio – ¿Estás segura de llevarlos?, no se comportan bien – Anna miraba con mucha duda a ese par de hermanos, su madre simplemente le sonrió y le dio una suave caricia en la mejilla.
Anna le encantaba como su madre le regalaba esos dulces detalles que la tranquilizaban – Hay que irnos al ensayo – se limpio la comisura de los labios e hizo lo mismo a su pequeña Mannoko que gustosamente lo acepto, se levantaron, Manta la siguió.
- Pueden controlarse - Tamao estaba tratando de tranquilizar a los muy enojados Usui – Chicos, tenemos que irnos – dijo fuertemente pero ellos la ignoraron porque ahora estaban agarrándose del cuello, Anna sentía pena por la peli rosa y por eso iba ayudarla pero no conto que la siempre dulce chica que en esos momentos apretaba los labios como las manos, golpeo la mesa y con eso sus amigos le prestaron atención - ¿Qué hice por tener a estos amigos tan tercos y mal educados? – se levanto de la mesa, los apunto con el dedo – Debería darles vergüenza como se comportaron enfrente de la madre de Anna – Horo y Pilika se soltaron, bajaron la mirada ante el regaño. – Ahora nos iremos y se comportaran, tú como una calmada hermana menor– señalo a Pilika que asintió – Y tú como un excelente hermano mayor – ahora fue el turno de Horo de asentir – Hay que apurarnos antes que nos dejen – salió con pasos pesados del comedor.
Anna sonrió ante lo ocurrido. - Wow… Tamao, da miedo cuando pierde la paciencia – de reojo vio a los muy pálidos Usui – Ya la oyeron, vamos –
El viaje de ir del Hotel al hermoso muelle eran alrededor de 45 minutos, bajaron de las enormes camionetas negras, sin querer los chicos se mezclaron con los modelos, tanto Manta y Horo estuvieron rodeado de mayoría de sensuales mujeres, platicaron con ellas hasta tuvieron suerte en que les dieran besitos en las mejillas por el motivo que era tan tierno con sus sonrojos; ellos parecían que en cualquier momento se morirían de la felicidad.
Pero ellos no fueron los únicos que disfrutaron en ir rodeados de súper modelos, Tamao, Pilika y Anna iban con hermosos especímenes de hombres; Pilika lloraba de la emoción de respirar el mismo aire de ellos, tan emocionada estaba que a punto de desmayarse de no ser por Anna que le dio fuertes pellizco en los brazos le evito esa vergüenza.
Tamao trataba de ver la ventana, no quería verlos porque sentía que le era infiel a su novio, trataba de no caer en la tentación pero le era difícil porque dos de ellos le decían lo bonita que estaba y le pedía el número telefónico.
Había otra persona que sufría como Tamao pero al doble y esa era Anna, por ser la hija de la dueña de la agencia de modelaje y que también fue modelo, obviamente había interés en platicar con ella, le decían "lo hermosa que era" "la tan sublime" le pedían citas, Anna sabia lo hermosa que era porque lógicamente lo heredo de su madre.
Una vez que llegaron Anna y Tamao respiraron aliviadas mientras que Pilika lloriqueaba por el fin del viaje termino, los que se unieron a ese pesar fue su hermano y Manta.
- Uno les dice comportarse bien y no lo hacen – comento con mucho pesar la peli rosa al ver el berrinche de sus amigos.
- ¡Tengan dignidad! - les grito Anna al ver como sus amigos estaban arrodillados en el piso.
Pilika se seco las lagrimas y se levanto para abrazar a Tamao – Consuélame - su amiga no tuvo de otra que acariciarle la espalda y darle palabras de ánimo.
Anna no esperaba esa patética reacción por parte de su primo - Que vergüenza me das - susurro antes de ir y agarrarlo de la oreja, Manta por inercia se levanto para evitar que ella le siguiera tirando.
- Duele – lloriqueo con más ganas que antes.
- Este dolor calmara tu locas hormonas – Anna arrastraba a Manta y Tamao hacia lo propio con Pilika, fueron caminando lentamente hasta ir donde estaba esperando su madre.
Tamao con algo de indecisión miraba a Anna y después desviaba la mirada porque noto que alguien faltaba – Horo horo no está con nosotras – con cautela le comento, Anna se detuvo abruptamente giro a ver a su amiga y después al cuerpo inerte de Usui.
- ¡Idiota, ven ahora mismo o no entras para ver el ensayo! – y como resorte se levanto Horo, corrió hasta rebasarlas.
Horo saludo con un movimiento de mano a la señora Kyoyama y entro, la señora simplemente se rio del chico que a pesar de pasar rápido vio esos marcados de besos en todo su rostro. – Por fin llegan – su hija le dio una mirada de disculpa – Hay que entrar porque el ensayo lleva cinco minutos de retraso –
Entraron a la zona restringida de la playa donde se realizaría el festival de moda, había una gran escenario, su pasarela era color blanco y oro, notaron que estaban acomodando sillas donde estarán ubicado los invitados, había cámaras para la transmisión en vivo, también tenían un podio, luces de multicolores y muchas carpas atrás del escenario donde se vestirían los modelos.
...-...
Estaba empezando a anochecer y aun continuaban en el restaurante, Jeanne miraba con cierto interés a su novena taza de café mientras comía su quinta ensalada, desvío la mirada para ver a Lyserg que aun tenía mucho aliento, Jeanne admitía que tenía buenos pulmones porque en ningún momento hizo una pausa para leer su larga lista.
Esa lista que la estaba volviendo loca.
- 99 no me gusta el vino que hacen aquí, es demasiado delicado – Maiden se llevo una mano al rostro, Lyserg no le importo ese gesto de su prima - 100 no hablo francés… 101… -
- ¡Ya entendí! – No le importo gritar pero estaba harta del parloteo de ese chico, se levanto de la mesa y fue sacudirlo - ¡Por el amor de tu madre!, ¡deja de leerme tu estúpida lista! – Recargo la frente en el pecho de él - ¡Comprendí perfectamente tu disgusto a Francia! –
Lyserg sonreía triunfalmente porque fastidio a su prima con su larga lista que tiene desde que empezó a escribir - Me encanta que lo entiendas –
- ¿Ahora nos podemos ir a la casa? –
- Por supuesto – Jeanne llamo al mesero y pidieron la cuenta, no demoraron mucho en pagar e irse de ese lugar.
-...….-…...-
Pilika sintió algo húmedo en su hombro, se lo seco con el pañuelo que Tamao le dio para el sudor pero aun así la humedad no desaparecía, cansada que no se mantuviera seca alzo la mirada para ver quien causaba que estuviera mojado su hombro y ahí estaba el causante, su hermano que tenía la boca abierta.
- Hermano, cierra la boca – al ver que no había movimiento alguno, se la cerro de un golpe.
- ¿Por qué haces eso? –
- Me estabas bañando con tu saliva – se paso nuevamente el pañuelo sobre el hombro.
- Disculpa –un sonrojado Horo se reía – Son atractiva las mujeres con esos trajes de baño –
- Por favor, contrólate – estaban sentados en las gradas donde estaría ubicado el público.
- Lo intento pero no es fácil – apretó los puños - Hay tanta carne que se me hace agua a la boca – con voz soñadora dijo al ver como una sexy rubia le manda un beso, Horo se sentía soñado ante tal muestra de cariño, desvió la mirada hacia su hermana que tenía el ceño fruncido - A ella no le queda regañarme si es igual de hormonal que yo – pensaba, dejo de verla para ser testigo como ahora en la pasarela salían por primera vez los hombres, sonrió como un maldito afortunado - Ahora vas a comprender a lo que me refiero – señalo a los modelos masculinos que hacia aparición, sonrió burlonamente al ver como su hermana entre abría la boca a ver semejante manjar.
La Usui utilizo el pañuelo para limpiar la saliva que ahora tenía, verlos con esos trajes de etiqueta y teniendo miradas tan seductoras – Vienen como nos gustan – murmuro una tímida Tamao que no pedía detalle como ahora venían con bañadores - Con el torso descubierto y con una ligera capa de sudor –
Pilika cerró la boca, se mordió los labios al ver cada definido musculo que se le antojaba besar y lamer – Mierda – susurro al ver como uno de ellos le guiño con coquetería.
Al ver cada musculo en la última salida se le olvido respirar, las hormonas le hizo pensar en algo realmente sexy y lo tenía que compartir con sus amigas - Se imaginan a ellos vestido como gladiadores – se lamió los labios ante tal fantasía - Luchando cuerpo a cuerpo, sudando por el combate espada con espada – nadie sabía sobre su fascinación por los romanos y específicamente en la historia de los gladiadores.
– Eso sí que sería interesante – hablaba Tamao que miraba con fascinación los ojos llenos de deseo de Pilika, tanta lujuria en su mirada que le daba miedo – Aunque sería más interesante si se tratara de nuestros novios - la palabra "novios" desvaneció su neblina de deseo y de saltar a uno de esos sexys hombres, ahora tenía deseo de saltar sobre su sexy moreno.
- Como extraño a Chocolove – se abrazo a sí misma, suspiro un par de veces, aun sus hormonas estaban alborotadas y todo gracias al calor que era muy raro en ella que es de orígenes friolentos, tal vez era por eso que no se controlaba, vio a un modelo con gran condición muscular que le robo un suspiro – Pero no sería un gran gladiador mi novio en cambio ese - señalo a ese modelo que sonreía traviesamente – Si lo sería -
- No estoy de acuerdo, Chocolove tiene linda piel, su tono de piel morena le da un toque sensual para ser un gladiador, ni hablemos de su músculos que lo harían ser un temible gladiador – Pilika no sabía porque Anna andaba defendiendo a Chocolove, tal vez porque en el fondo sabía que su amiga quería que dejara de babear por extraños hombres y tenía que recordar que tiene alguien mejor y que la ama - Lo he visto sin camisa cuando juega basquetbol con Yoh - sus ojos miraba detenidamente a la Usui - Es una delicia ver su torso que está ligeramente marcado y brillante por el sudor -
Pilika vio a su amiga que tenía una sonrisa divertida - Anna, no hables así de mi novio – con voz sería le pidió, Anna amplio la sonrisa ante tal muestra de celos.
Tamao que también lo noto, le dieron ganas de molestar a Pilika como lo hizo Anna -Estoy de acuerdo contigo, Anna – movió las cejas, se paso lentamente la lengua sobre los labios - Chocolove es perfecto para ser un sensual gladiador, tiene unos brazos, unos ojos grises tan hermosos, una piernas y… –
-¡Tamao! – la señalo advirtiéndole que ya no siguiera, estaba hirviendo por escuchar como sus amigas describían a su novio, nunca pensó que ellas si se fijaban en Chocolove, estaba celosa Pilika y tenía unas ganas tremendas de regresárselo - Esta bien, quédense con mi novio porque yo me quedo con Yoh que es un amor de chico, tan entregado en el amor y apuesto que así es de entregado será a la hora de… - sonrió pícaramente - "Luchar" –
Anna dejo de sonreír al ver como Pilika hacia comillas con los dedos a la hora de decir la palabra "luchar", claramente ella hacía referencia al otro tipo de lucha intima -Cuidado –
Esa voz baja y peligrosa la hizo reír internamente, consigo el objetivo de molestar a esa rubia ahora tocaba la peli rosa - ¿Cuidado?, es cierto, debo tener cuidado por ese sencillo y tímido ingles - miro de reojo a Tamao pero la noto serena así que la Usui tenía que dar más leña al fuego - Lyserg sería un esplendido gladiador, ágil, gallardo y flexible –
Tamamura soltó un risita ante tal mediocre intento de darle celos – Claro que sí, Lyserg sería un esplendido gladiador, gracias por fijarte en él – abrazo a Pilika - Sin embargo nadie le gana a tu Chocolove, está desarrollando muy bien su musculatura, una vez por accidente sentí su brazo y débil no es - le guiño sutilmente, Anna tanto Pilika sabía que la ganadora era Tamao y eso que no sabía que había un competencia entre ellas pero aun así la peli rosa ganaba - Dejando un lado el juego, nuestros novios serían verían esplendido vestidos de gladiadores – Anna asintió.
- ¡Por supuesto que sí! - daba saltos Pilika con mucha emoción, visualizo a su novio con el torso desnudo y tenía que admitir que si era una maravilla verlo sin camisa, luego sus piernas que enseñaba a la hora de jugar básquetbol.
- Como detesto que escurras babas– le advirtió Anna que le limpio la barbilla con nada de sutileza.
Pilika agarro la mano de Anna, luego le dio un abrazo demandantemente - Te imaginas si ellos fueran gladiadores – cerro los ojos para detallar cada escena de su retorcida imaginación – Pelando por nuestro amor y lo recompensaríamos teniendo sexo - ni la brisa de la playa mermaba sus hormonas que la estaba inspirando.
Después de conquistar África regresaban los escuadrones militares, algunos venían en caballo otros a pie, en las carretas habían heridos tenían desde leves raspaduras hasta perdidas de miembros, el que iba enfrente de esa compañía era el magnífico y sensual emperador Hao Asakura, que tenía una cara de disgusto por tantas horas de estar cabalgando pero más porque andaba sucio con las manchas de sangre en su favorita armadura.
Mientras caminaba en esa larga avenida el pueblo romano le daba una hermosa bienvenida, lanzaba flores donde pasaba junto con palabras amables.
Hao venía acompañado de su fiel sirviente Luchist Lasso y también venia su gran consejero Lyserg, esos tres hombres se le notaba exhaustos por ese largo viaje que duro alrededor de 11 meses.
Mientras que sus soldados se desviaban para ir a la instalaciones donde dejarían sus espadas, los caballos y los prisioneros de guerra, Hao y sus acompañantes se dirigían al palacio, con cada trote nuestro sensual castaño se le olvidaba el fastidio y el cansancio para empezar a sentir miedo, así es, el emperador Hao sentía miedo por lo que le esperaba al llegar a su palacio.
Ese palacio que dejo hace 11 meses, no se confundan no le daba miedo el palacio porque el palacio es una hermosura en términos de arquitectura lo que le daba miedo era ella, la que tanto extraño en esas frías noches y esos climas cálidos que alborotaba sus hormonas, su muy amaba mujer Jeanne Maiden que seguramente estaría furiosa con él por el modo en que se fue sin pedirle permiso.
Siguió andando pero aun ritmo lento y eso lo capto Luchist que iba junto a Hao - ¿Qué sucede, emperador? –
- No sucede nada –
- ¿Seguro? – Lyserg era conocedor de su miedo a la reacción del Jeanne, sabía claramente que Hao estaba condenado ante la furia de esa sexy emperatriz. – Es normal sentir terror a la furia de tu mujer –
- ¡Yo no siento terror! –
Su fiel consejero sonrío divertidamente ante esa reacción infantil - Entonces déjame decirte que deberías sentirlo – Hao bufo ante esas palabras - Sabes que ella te cortara las bolas por haberla desobedecido -
Hao se puso pálido ante ese hecho que era tan cierto, su mujer era capaz de hacer eso o algo mucho peor – Deja de infundirme miedo –lo miro fríamente.
Al acercarse al palacio noto que los sirvientes del palacio juntos con sus súbditos los estaban esperando, Hao no podía distinguir a su mujer y eso no era bueno para él.
Una vez estando al pie de esas largas escaleras detuvieron los caballos, bajaron de ellos, Hao respiro profundamente, sentía la garganta seca por la ansiedad – Luchist, la bandera – su sirviente se la dio, antes de dar el primer paso le rezo a los grandes dioses romanos para que lo cuidara de la furia de su mujer.
Rápidamente y coordinadamente subieron esos tres hombres, Hao saludo a su amada madre que le sonreía – Me alegra que estés bien –
- A mi me alegra verte, madre – le dio un beso y la abrazo, después fue con ese pequeño hombre que es como su segundo padre – Brocken, espero que hayas cuidado y guiado muy bien de nuestro pueblo –
- Lo hice, no te defraude –ambos se abrazaron, Brocken estaba feliz de ver a su emperador sano y salvo.
Hao dejo a su segundo al mando y volteo a ver como Lyserg besaba a cada sirvienta hasta dejarlas rojas – Maldito mujeriego – pensó brevemente hasta que se percato que faltaba alguien fundamental para él - ¿Dónde está mi amada esposa? - interrogo a Brocken.
Brocken se rasco la nuca y con algo de pesar le dijo – Jeanne no se encuentra disponible -
Ese comentario no le agrado a Hao porque la hacía pensar que algo malo le ocurrió a su alma gemela - ¿Algo le paso?, ¿está enferma? - agarro por los hombros de ese pequeño hombre y lo agito - ¡Responde! –
- Ella está bien de salud - Hao suspiro de alivio al saber que nada malo le había pasado a su mujer. – Esta tan bien de salud que aun sigue enojada contigo -
- Mmmm… - Brocken lo miraba detenidamente – Bueno, iré a ver a mi mujer –caminaba alegremente.
- Hao, de verdad, ella anda muy furiosa contigo –el susodicho se detuvo y giro a verlo, Brocken tenía una sonrisa burlona - Sería mejor que llevaras la espada para que le des batalla antes que te mate –
- No te preocupes – se sentía confiado a pesar que momentos antes estaba con miedo - Le traje un regalo -
Caminaba campantemente a dirección a su habitación, se sentía alegre de estar en casa.
Con cada paso que daba se acercaba a su objetivo, se encontraba con súbditos que se inclinaba ante su presencia, así seguí hasta que llego estando enfrente de su habitación, se detuvo para grabar este momento en su memoria.
Apoyo ambas manos en la puerta y las empujo hasta abrirlas, se maravillo en ver su cómoda cama luego vio ese balcón donde en las noches se podía dar el lujo de ver las estrellas.
Siguió inspeccionando la habitación hasta quedarse en ese tocador real, ese enorme espejo con ornamenta dorada y sentada frente al espejo estaba esa hermosa mujer cepillándose ese largo cabello plateado.
Sin arrastrar los pies fue a posarse atrás de su esposa - Amada mía – le dio un beso en la mejilla, aspiro su dulce aroma y la abrazo intensamente. – He regresado de conquistar África en tu honor – se separo de ese delicado cuerpo, vio como su mujer se levanto con tanta elegancia, Hao se estaba preparando para un abrazo pero lo que recibió fue una dura patada en la espinilla.
- ¡Bastardo! ¡Es lo primero que me dices después que me dejaste sola en la casa por estos largos meses! –
- Pero no estabas sola, te acompañaba mi madre y la servidumbre - se agarraba la pierna mientras daba saltitos hasta llegar a la cama.
- Yo me sentía sola sin tu presencia - esa declaración hizo sentir mariposa a Hao porque eran las más hermosas palabras que ha escuchado en su vida - Huiste como cobarde cuando te negué que fueras a conquistar áfrica – se cruzo de brazos - Eres el peor esposo de toda Roma -
-Tranquila mujer, no soy el peor esposo soy el mejor y como soy el mejor te traje un regalo como parte de mi falta hacia tu persona –
- ¿Regalo? –
Hao dio dos aplausos - Luchist –
- Si, señor – el fiel sirviente se inclino ante sus majestades.
- Trae el regalo – Luchist salió de la habitación fugazmente mientras esperaban Jeanne se sentó junto con su marido en la cama, no intercambiaron palabra alguna, Hao noto el ceño fruncido de Jeanne y en silencio esperaba que con el regalo se relajara un poco, después de 15 minutos Luchist llego junto con tres escoltas que venían cargando a un moreno hombre que estaba amarrado de manos y amordazado.
- ¡Deja de mallugar mi delicado cuerpo! – fue lo primero que dijo a la hora de quitarle la mordaza de la boca, lo pusieron sobre el piso, el joven hombre como pudo se coloco en pie, inspecciono la habitación que no le era conocido lo que sí le era conocido era ese joven hombre castaño - Hey, Hao –
- ¿Éste es mi regalo? –
Esa actitud grosera no le agrado al moreno - Éste tiene su nombre -
- ¿Y cuál es? – con altanería le pregunto ella.
- El joven rey Chocolove – sonrió alegremente el joven prisionero que caminaba como si fuera dueño de ese palacio hasta que se quedo enfrente de la mujer, Jeanne noto que tenia hermosos ojos grises que demostraba pesadez – Yo reinaba en África hasta que el maldito de tu hombre me sedujo y me secuestro – esto último lo dijo en tono tan dramático que se podía jurar que se soltaría a llorar en cualquier momento - Y tomo posesión de mi… - esa pausa daba entender mil perversiones a Jeanne porque conocía muy bien el apetito sexual de su marido; Chocolove noto como esa mujer le daba una mirada intensa a Hao -… de mi pueblo, ¿Qué andan pensando malditos pervertidos? – estallo en carcajadas el moreno al ver como los emperadores tenían la boca abierta
No le hizo caso a esa risa escandalosa porque tenía una duda - ¿Cómo es eso que te sedujo? – Jeanne lanzaba una mirada envenenada a Hao que aun no reaccionaba.
- Me dijo lindas palabras, me abrazo bajo la luz de la luna mientras bebíamos un buen vino - con voz ensoñadora decía, juntaba las manos con tanto cariño por el recuerdo - Uno que otro beso… -
- ¡Es no es cierto! – Exploto Hao porque ya no podía aguantar el bochorno - ¡No digas mentiras! – tomo por el cuello al prisionero y empezó a darle uno que otro cachetada.
Si Hao creía que con esa brutalidad callaría a ese hombre se equivoco porque le daba ánimos para seguir – La verdad no creía en el rumor que los romanos eran tan libres en la cuestión sexual –le dio un travieso guiño a Jeanne para que tiempo después darle un besito en la mejilla al emperador.
Ese besito no le agrado a Jeanne, Hao se limpio la saliva que le quedo del besito y a trompicones se acerco con cuidado a su mujer – Jeanne, no es lo que piensas, amor – habló lentamente - No me acosté con él –
Maiden miro con enojo puro por causa de los celos a su marido - Yo no pensaba eso, sin embargo, ahora que lo mencionas… no dormirás conmigo hasta que se me pase el enojo -
- ¡Tú no tienes autoridad para ordenarme! ¡Soy el emperador de Roma y todos me obedecen! – un furioso Hao le replico con tanta arrogancia.
- Me vale que seas el maldito emperador de roma, tú te vas a dormir con las bestias –lo señalo con mucha rabia - ¡Y he dicho! –
- Lo que tú digas, amorcito - al escuchar la voz tímida de su marido dio pisadas fuertes y se encamino hasta salir de la habitación, al salir azoto la puerta.
Un silencio sepulcral invadió a esa habitación, tanto Hao, Luchist y la escolta estaban sudando frío por el miedo que les dio al ver la furia bestial de la emperatriz, pasaron algunos minutos sin una reacción hasta que un silbido lo saco de su temores - Wow…que mujer tienes, Hao, ella sí que tiene carácter - Hao gruño ante las palabras de Chocolove y que por cierto estaba muy feliz por el problema que le causo al quien le quito su reinado - Es toda una fiera –
- Porque tenías que mentir – sin corazón lo agarro de la garganta, tenía ganas de asfixiarlo pero Hao sabía que sería un privilegio morir de un modo tan benévolo.
- Era…. lo mínimo que podía hacer - con dificultad hablaba, intentaba quitarse ese agarre tipo águila, sentía las uñas de Hao perforarle la piel pero eso no le apaciguaba la furia hacia ese hombre que le quito su familia y reino - Me quitaste mi reino, así que es parte de mi venganza –
Asakura dejo caer al moreno y comprendió su actuar pero no lo acepto, ahora era su turno de devolverle el golpe, sin embargo no sabía cómo; camino hasta el balcón, entre suspiros observo su hermoso reino pero en particular cierta arquitectura, ese majestuoso Coliseo.
Chocolove le dio miedo cuando Hao sonrió malvadamente - Luchist – su fiel sirviente se poso al lado de su emperador.
- Si, emperador –
Se inclino su sirviente – Lleva a Chocolove a las mazmorras cuando anochezca lo llevas al Coliseo y diles que lo entrenen muy bien - le susurro esas palabras que no le sorprendieron a Luchist, con señales le indico a los guardias que tomaran a Chocolove - Ahora me toca vengarme – le dijo suavemente Hao mientras veía como lo arrastraba fuera de la habitación.
...-...…-...…
Con el sol ardiente del medio día esos cuatros hombres junto con los demás prospecto de gladiadores entrenaban sin descanso, sin agua y sin comida con el solo pretexto para ver quienes tenían mejor resistencia.
- Esto es el infierno – dijo agitadamente ese hombre de pelo celeste - Siento que me derrito – arrojo la espada y escudo para que acto seguido se sentara sobre la tierra.
- Levántate – le exigió ese peli negro con ojos dorados.
- Dame unos minutos de descanso, Ren – se acostó en el suelo a pesar de lo caliente que estaba - Es complicado entrenar con semejante clima – su cuerpo estaba empapado de sudor gracias a ese furioso sol de verano.
- Horo horo en verdad quiero que te levantes – el aludido solamente lo ignoro, Ren vio de reojo como dos guardias detuvieron su andar y los miraban, se alarmo cuando esos guardias venían – Levántate o te van a castigar por demostrar debilidad – agarro el brazo del Usui e intento que se incorporara.
- Me da lo mismo - soltó su brazo de ese agarre y miro hacia esos guardias - Que me castiguen todo lo que quieran pero necesito descansar – sonrió con altanería a la vez que se cruzo de brazos.
- Al último que dijo eso está descansando en la tumba – al minuto de escuchar esa frase el Usui de un brinco se incorporo - Que rápido recobraste energía – con cierto tono burlón le hablo.
Horo desvió la mirada de Ren hacia ese tipo con máscara de piel de león que es su entrenador principal, ese tipo andaba caminando alrededor de sus pupilos hasta que se detuvo con una pareja y les empezó a señalar como deberían ser sus movimientos, desde que llego le ha parecido curioso ese hombre, por su tamaño y poco masa muscular, la hacía raro que sin tener el mejor cuerpo fuera tan fuerte y ágil a la hora de enseñar los movimientos a cada hombre de ese no tan reducido grupo de gladiadores - Continuemos la práctica – tomo la espada y escudo sin muchas ganas.
...-...
Al salir de las mazmorras que tenía el palacio real Chocolove observo asombrado el tamaño del palacio y el arte que lo adornaba también vio durante todo el camino como era de hermosa la cuidad de Roma, el chico no pudo evitar mirar rápidamente ese cielo nocturno sin estrellas, le pareció lo más hermoso pero que poco le duro el gusto porque ahora entraba a ese monumento tan imponente.
Tan impresionado que estaba que se quedo quieto para admirar – Así que este es el famoso Coliseo – murmuro, el moreno había escuchado los rumores que había sobre este sitio y esas temibles batallas de guerreros.
- Avanza – lo empujo un grandote y gordo hombre, siguieron a ese hombre llamado Luchist.
El eco de las pisadas junto con la luz del fuego daba un ambiente aterrador a esos pasillos.
Alcanzo a oír cadenas al igual que quejidos desgarradores también insultos, Choco estaba temeroso porque comenzaba a comprender porque lo traían a este sitio.
Tantos su tres escoltas y Choco llegaron a una habitación totalmente rustica, donde solamente se podía vislumbrar gracias al fuego de esas velas un pasillo angosto, el moreno arrugo la nariz por el fuerte olor a sudor entre otras cosas que no quiso identificar.
- Torturador, ¿estás aquí? – grito Luchist hasta llegar a esa reja que impedía la entrada al pasillo – ¡Torturador! - a Choco le dio curiosidad saber quien ese "Torturador".
- ¡Cállate! – El sonido de la llave abriendo la reja llamo la atención de ese moreno - Es muy tarde para escuchar tus horribles gritos - Chocolove le sorprendió lo que vio, un enano hombre rubio que tenía cara de pocos amigos.
- Más respeto – dijo en tono duro Luchist.
- Gánatelo – ese chaparrito le sonrió desafiante.
- ¿Y donde se encuentra Torturador? -
- Se fue temprano – dijo sagaz ese hombrecito después que abrió la reja y fue hasta donde estaba Choco - ¿Ahora que le traes a Torturador? – se cruzo de brazos y miro detenidamente al moreno, sonrió levemente.
- Esto – señalo al esclavo con mucho desprecio y eso no le gusto al moreno.
- Tu también eres grosero, ¿Qué les pasa a los romanos y sus modales? ¡Qué falta de respeto! – Chocolove apretaba sus puños, le hervía la sangre que no lo presentaran con su lindo nombre, tenía ganas de golpear a ese sirviente pero no podía por tener amarradas la manos - ¡Oye, larguirucho, tengo un maldito nombre producto de esos largos días en que mi santa madre se lo dedico para pensar y por fin llegar a darme mi hermoso nombre! ¡Aunque sea respeta su faena! – entre dientes el furioso esclavo le dijo a un poco interesado Luchist.
A Luchist no le encanto esa exaltación así que con un movimiento de mano le ordeno a uno de los guardias que le diera un golpe en el estomago y así lo hicieron, Choco se retorcía del dolor en el piso.
- ¿Cuál es ese nombre que tanto pensó tu mamá? – dijo con voz serena Luchist.
- Chocolove – anuncio con mucho orgullo el moreno.
El sirviente mordió sus labios para no reírse - No, pues le falto pensarlo por más días –
Chocolove estaba tornándose las manos para ir a golpear como diera lugar a ese maldito por burlarse de no solamente de su nombre sino que también de su mamá, dio un paso hacia él pero no contó que se interpusiera el pequeño rubio - Desde aquí me encargo, te puedes largar de una vez, Luchist - la falta de tacto por parte de ese hombrecito no le era sorprendente al sirviente pues desde que se conocieron siempre ha sido grosero con él.
- Entrénalo bien porque es el regalo de la emperatriz y es posible que lo quiera ver pelear muy pronto –
- Se lo diré a Torturador- el sirviente le dio la llave de esas cadenas y partió de ese oscuro lugar junto con esos tres guardias.
El rubio sabía de antemano que a Torturador detestaba cuando llegaba nueva carne para entrenar porque el principio siempre es caótico y era el doble si no tienen talento - Me imagino que tienes hambre y quieres descansar –
- No estoy cansado ni tengo hambre – Choco tuvo la mala suerte que se escuchara el rugir de su estomago y se sonrojo.
- Sígueme – entro por la entrada de la reja, Chocolove con cautela lo siguió por ese laberinto donde había antorchas que los iluminaban.
Tardaron varios minutos para llegar al patio principal donde vio muñecos de madera, en una esquina vio varias armas y redes como de pescar pero dudaba que fuera a realizar esa actividad, siguieron caminando hasta llegar a una zona donde había mesas largas de gruesa madera.
Ese joven rubio le ordeno que se sentara para después ir por dos cuencos: uno tenía comida y el otro agua; Chocolove devoro esa extraña sopa y bebió toda el agua, se limpio con la mano la boca - ¿Que hago aquí, enano? –
- Primero que nada me llamo Manta Oyamada, soy el ayudante y traductor de Torturador – Choco lo observo detenidamente y dedujo que no era mayor de 18 años - Estas aquí porque serás entrenado para entretener al emperador y al pueblo romano con tus habilidades de pelea - con esas palabras se confirmaba lo que temía pero se negaba a creerlo nuestro lindo moreno. - Es un privilegio que pocos tienen –
- ¿Qué privilegio? – con tartamudez hablo.
- Ser un gladiador – sonrió tímidamente Manta.
- ¡Primero muerto que ser uno! – Choco se llevo ambas manos al rostro, no creía que estaba en esta situación – Es una pesadilla -
- Es lo que siempre dicen los novatos – Manta lo toco del hombro - Ven te llevare a tu habitación – el moreno a pesar del estado de miedo que lo invadía lo siguió - Al alba se desayuna y hasta el anochecer se entrena – Oyamada le retiro la cadenas y rápidamente salió de esa habitación para cerrarla con llave – Hasta mañana -
....-…..-…..-….
A esa hora de la noche se encontraba limpiando su favorita armadura que estaba manchada de sangre.
- No se quita – tallaba con un trapo húmedo – Tráeme jabón y jugo de limón – su fiel sirviente fue corriendo por ese par de ingrediente – Según, Blocken, es bueno para quitar las manchas de sangre –
- Aquí tiene, mi majestad –le depositaba ese pequeño tarro con la sustancia blanca mezclado con limón.
Hao tallo pero no conseguía limpiar su hermosa armadura – Esto es un caso perdido, debería matar a quien me lo ensucio –
Luchist se aclaro la garganta y consiguió captar la atención de su dueño – Ya lo hizo señor, por eso está el doble de sucia su armadura –
- Ohhh… es cierto – lanzo la armadura al piso y carcajeo desquiciadamente – Es un buen momento para tener una nueva armadura pero que esta vez que sea de oro - dijo entono pensante mientras se dirigía al balcón real – Luchist – su fiel sirviente se poso a su lado – En la mañana ordena al herrero que me haga la armadura más majestuosa que esa porquería manchada -
- Así lo haré – respondió rápidamente Luchist.
- Por cierto, te comento algo el Torturador sobre Chocolove –
- No me dijo nada porque… - Hao lo miro y se sintió más nerviosos, no sabía cómo lo tomaría su amo – Salió temprano -
Hao movió la cabeza como comprendiendo esa información, después se quito toda la ropa -Se acerca la hora de dormir, señor mío, ¿Dónde va a dormir? –
- Escuchaste la orden de mi esposa – Hao hablo en tono berrinchudo - Dormiré con las bestias pero antes prepárame el baño y vino - Luchist asintió y salió de esa habitación - Debo de en contentar de alguna manera a mi mujer -
.....-…..-...…-...…..
Al día siguiente cuando el sol empezaba alzarse Manta llego con un par de látigos y daba órdenes para que fueran a desayunar, una vez que todos ingirieron sus alimentos y teniendo a todos su guerreros presentes se atrevió a presentar al nuevo – Él es Chocolove, es el regalo que le hizo el emperador a la emperatriz – Manta se había enterado sobre este hecho gracias a la servidumbre que había en el palacio – Así que no se atrevan a dañarlo o serán castigados duramente – vio como algunos bufaron inconformemente, también noto como cierta persona con una máscara de piel de león que le cubría hasta llegar al inicio del labio superior se acercaba al grupo – Levántense y saluden correctamente a su entrenador el gran Torturador – el moreno se limito a observar como obedecían a ese sujeto que era algo flaco y unos centímetros bajo que él.
- Que ridículo son – dijo sin el menor temor – Obedecer a alguien más débil que ustedes – señalo a los hombres musculosos pero no se dio cuenta como esos mismos hombres temblaban ante esa mirada fría del Torturador.
Choco escucho como ese débil Torturador murmuraba en un dialecto incomprensible - ¿Qué dice? –
Manta sonrió malvadamente -Dice "que te faltan modales y con gusto te los dará" –
- Que lo intente y vera lo que le espera – se encaro a su entrenador – Ponme un dedo encima y te moleré a golpes – el Torturador sonrió tétricamente y le puso una mano en el pecho donde Chocolove lo tomo de la muñeca pero antes que diera un golpe Torturador lo derribo y le puso un pie sobre el cuello e hizo presión.
Choco intento quitar ese pie pero ni lo podía mover un centímetro, empezaba a faltarle el aire, escucho otra vez ese extraño idioma – Como parte de la bienvenida vas a correr 50 vueltas en el patio – anuncio Manta, el enmascarado dejo ese adolorido cuello y dio un par de palmadas que indicaba el inicio de los entrenamientos.
Chocolove respiro profundamente y se preparo mentalmente ante el ejercicio que haría. Empezó a correr rápidamente las primeras vueltas pero a la décima redujo mucho la velocidad.
El Torturador con vista de águila vigilaba a cada uno de sus guerreros pero en especial al novato que al parecer empezaba a tener cansancio, se relamió los labios por el gusto de verlo sufrir.
Al término de las 50 vueltas Chocolove se hundió en el balde agua y bebió todo lo que podía, si no fuera por Manta aun mantendría el rostro en ese balde.
El Torturador señalo donde estaban guardadas las espadas de maderas pero Choco no comprendía lo que quería decirle -Toma una espada – le dijo Manta y después escucho las extrañas palabras de su entrenador - Dice que es hora de enseñarte movimientos -
- Yo ya sé pelear –
- ¿De verdad? –Cuestiono divertidamente Manta – No te veías muy peleador cuando Torturador te tiro al piso hace unas horas –
- Estaba distraído –
- Entonces enséñanos como peleas - pidió con altanería el enano rubio.
Choco agarro una espada – Es lo que haré – de reojo vio como anda distraído su entrenador y ataco, sin embargo fue bloqueado como varias veces, como también fue derribado y pateado.
El moreno claramente cansado se tiro al suelo, escucho a Torturador y segundos después la traducción que hacia Manta - Dice que tienes buenos movimientos pero te falta más agilidad y puntería, que te desesperas muy fácilmente y que en esos defectos trabajaremos para que sea un increíble gladiador – al escuchar la voz suave que denotaba apoyo para él por parte de Manta y de su entrenador sorprendió mucho a Chocolove porque esperaba que fueran altaneros y burlistas por su carencia de técnica - Horo puedes practicar con Chocolove –
Asintió un apuesto hombre de pelo peli celeste que dejo a su compañero - Soy Horo –horo – se presento cuando Manta y Torturador se fueron de ahí para ver a otra pareja.
- Chocolove –
Empezaron a chorar espada con espada a un ritmo lento, Horo de en vez en cuando se fijaba por donde está su entrenador y sonrió al ver lo lejos que estaban - ¿Qué hiciste para estar aquí? –
- Solamente gobernar un país – hablo tristemente Chocolove.
- Así que eres un prisionero de guerra –
- Si, ¿y tú? –
Horo se golpeo el pecho y se puso en firmes - A diferencia de ti yo me role para ser gladiador – el moreno percibía la determinación esa mirada azul - Siempre ha sido mi sueño y hay riqueza pero lo hago más porque a mi hermanita le encanta -
Choco había escuchado rumores que había gladiadores por el gusto de serlos -¿Cuántos tiempo llevas aquí? – esa pregunta lo hacía al ver el cuerpo bien entrenado de su compañero.
- Dos años –
- Deja de platicar o te van a castigar como la última vez – ante esa voz los dos hombres giraron y Chocolove vio a ese tipo de cuerpo atlético pero no tan marcado como era Horo.
- El es Ren Tao y es muy metiche – comento desganado ese peli celeste -Él también es un prisionero como tú –
- ¿Qué hiciste? – cuestiono Chocolove.
- No le preste al Emperador a mi hermana –Ren apretó la espada hasta que se rompió, tanto Horo y Chocolove dieron un paso atrás para evitar que lo próximo que se rompieran no fueran sus huesos.
- ¡Hora de la comida! – se escucho por todo el patio el grito de Manta.
Horo, Ren y Chocolove se formaron para servirse la comida, estaban por ir a una mesa cuando el moreno reconoce cierto rostro que le repugna -Tu maldito bastardo – le dio su cuenco a Horo y se lanzo a esa persona que esta sonriéndole, le dio golpe en la mandíbula que lo hizo caer - Te atreves a venir aquí y estar sonriendo enfrente de mí después de arruinarme la vida –
- ¡Tranquilo, Choco! – le pidió Horo que trataba de retirarlo de ese hombre.
- No me tranquilizare hasta matar a Hao –
- Pero él no es Hao – dijo Ren que también ayudaba a quitarlo del cuerpo de ese hombre.
- Claro que es Hao – insistía Choco que no dejaba de darle golpes al cuerpo.
- ¡Que no lo es! - en tono desesperado dijo Horo - ¡Es Yoh y es el gemelo de Hao! –
Choco detuvo su puño en el aire ante la nueva información - ¿Gemelo? – miro a sus compañeros que asentían firmemente después miro a ese tal Yoh, ahora que lo miraba tenía el cabello algo corto a diferencia de Hao - Ohhh… disculpa – se levanto de él y avergonzadamente le ofreció la mano; Yoh con algo de duda lo acepto y se levanto - Si que se parecen y mucho – el moreno examinaba el rostro de ese hombre.
- ¿Que parte de que es su gemelo, no entiendes?– dijo con tono cansado Ren.
-Es que me sorprende ¿Por qué estás aquí? –
La duda de Chocolove dejo a todos en silencio – Porque soy un criminal e intente matar a mi hermano y así tener su trono – hablo relajadamente Yoh junto con una sonrisa.
El moreno tenía los ojos tan abiertos por la sorpresa - Ya basta de tanta platica, es hora de volver a entrenar – ordeno Manta que se veía preocupado por la escena ocurrida - ¿Quieres que los castigue? – le pregunto al Torturador pero éste se negó.
En la última fase del entrenamiento dejaron de entrenar con las espadas de maderas para ir con las de hierro.
A esa hora le toco entrenar con Yoh, los movimientos del gemelo le eran bastante rápido y con esfuerzo conseguía esquivar hasta que en un descuido él lo cortó en la pierna derecha, era un corte superficial pero que necesitaría de cuidados para evitar alguna infección.
- Lo siento – dijo rápidamente el castaño y se agacho al lado de la pierna herida de Choco, por su parte el moreno encontraba fascinante el contraste de carácter entre Yoh y Hao.
- Me lo merezco por golpearte y me disculpo por mi comportamiento bestial de hace unos horas - tan amable hablo que le agrado a Yoh - Así que estamos a mano – Choco intento levantarse pero Yoh se lo impidió.
- No hagas movimientos, te tiene que revisar la curandera –el gemelo hizo gesto para que Horo y Ren lo ayudaran a llevar a Choco con esa mujer.
Para ir con la curandera Manta reviso el corte como también el Torturador y vieron que si era necesario que lo llevaran.
Avanzaron lentamente hasta ir a ese pequeño habitación que olía a plantas medicinales, dejaron a Choco encima de la mesa.
- ¿Qué paso? – una angelical voz hizo que lentamente Choco girara el rostro hacia la puerta, se le seco la garganta ante tal belleza.
- Un corte – contesto Yoh con timidez.
- Mmmmm… bien – los tres chicos se recargaron sobre la pared mientras que Choco sin parpadear veía cada movimiento de esa peli rosada – Chicos, deben salir - ellos le hicieron caso, las pisadas dieron paso al silencio; Choco sudaba por la ansiedad de saber el nombre esa hermosa mujer - ¿Cómo te llamas? –pregunto con delicadeza esos suaves labios.
- Cho… Chocolove – al ver la sonrisa tierna y hermosa hizo que su corazón bombeara rápidamente y le diera la confianza para lo siguiente - ¿Y… tu? –
- Tamao Tamamura – sin problema alguno le dijo mientras molía una hoja hasta hacerlo puré.
- Hermoso nombre –
- Gracias – Tamao se sonrojo ante tal halago - Bien, Chocolove, esto va arder -
- Lo soportare todo por ti – Choco se sentía soñado al captar esa dulce mirada, Tamao le pareció ver brillar esos ojos grises al momento de verla.
-...…..-...-...…..-
A la anochecer en un comedor de una casa romana se veía a una joven mujer peli celeste que estaba muy entretenida escribiendo con mucho entusiasmo una pancarta, estaba tan concentrada que no se dio cuenta cuando entro una hermosa rubia con el ceño fruncido y que se sentó al lado suyo.
- Me está matando el calor - se abanicaba con las manos – Maldición -
- Guarda silencio – la peli celeste le pidió con cierta entonación irritada.
- ¿Qué tanto haces, Pilika? – tuvo como respuesta como esa chica solamente le mostraba el dedo índice, lo interpreto como "espera un momento" y así lo hizo, se cruzo de brazos y observaba como su compañera le daba el visto bueno a su trabajo.
- Quedo perfecto – dijo orgullosamente la Usui que se levanto, alzo su pancarta que tenía dibujos algo tétricos, como un león, un cuerpo decapitado bañado en sangre y esa con la leyenda escrita "Amo la sangre" - ¿Qué te parece, Anna?, ¿te gusta mi obra de arte? – Anna tenía la boca abierta por semejante dibujos.
- Se ve… Mmmm… - la rubia sabía cómo calificar esa "obra de arte" y se lo diría a su amiga – Pilika… tú obra… - al ver la cara soñadora de su amiga que le sonreía tiernamente - ¿Cómo le puedo decirle sin lastimar su orgullo que su obra es muy horroroso y sádica?, si tan sólo dejara de verme tan amorosamente sería fácil destruir su sueño – pensaba con mucho pesar Anna, estaba agobiada porque está entre la espada y la pared, nunca le gusta estar entre dilemas a es linda rubia porque le generaba migraña como ahora - Ya lo decidí – exclamo con ánimo una vez resuelto su dilema – Pilika, eres mi amiga y te diré la verdad sobre tu obra – la susodicha estaba atenta a las palabras de su amiga.
- Dime -
- Nunca dejes tu trabajo en el mercado – Anna espero el río de lagrimas de su amiga por el comentario que le dio pero no paso lo que esperaba, su amiga estaba en silencio y quieta, esa reacción le preocupaba.
Esas palabras hicieron eco en el cerebro de Pilika, sentía dolor y decepción - Así que no soy buena –
- Eres pésima y muy sádica –
- Merezco la muerte – dijo Pilika con melancolía mientras se iba corriendo a la cocina donde extrañamente saco una espada oxidada.
- ¿Qué? – Anna automáticamente fue corriendo tras de ella - Pilika no exageres y… - al ver como su amiga tenía esa espada oxidada y se apuntaba al pecho fue a detenerla - ¡Deja esa espada! – batallaron por largo tiempo hasta que la rubia salió victoriosa - ¿Desde cuándo tenemos espada en la casa? – examino el arma detalladamente hasta que visualizo esas manchas negras que era sangre seca, ese aspecto le dio asco pero también le inquieto - ¿De dónde la conseguiste? – Anna ya se imaginaba la respuesta que no le gustaría escuchar por parte de Pilika.
- Me la regalaron –
Anna le dio un tic en el ojo, siempre le daba ese tic cada vez que detecta una mentira - No mientas – dejo la espada recargada a la pared, pico la frente a su amiga pero aun así no levanto la vista del suelo - Seguramente entraste al Coliseo para robarte esta arma –
A Pilika se le acelero la respiración, sudaba, se frotaba las manos por el nerviosismo y al final empezó a reír - Jajajajajaja, Anna, tu estas… - cuando miro a la rubia todo su intento para seguir la falacia se fue al caño, la mirada fiera de Anna la doblegaba – Tu estas en lo correcto – se rasco la nuca - Me conoces muy bien –
- Así es - agarro nuevamente la espada y se entretuvo observando cada detalle - Debes dejar de escabullirte al Coliseo porque en una de esas te va a comer un león – le dijo en tono de regaño pero aun así Pilika no le hizo caso porque en ese momento estaba realizando otro cartel a pesar de saber que no tiene talento.
- Por cierto, ¿Dónde fuiste en la mañana? – Anna se rasco la mejilla ante esa pregunta que últimamente se ha vuelto frecuente en sus conversaciones - No te vi – la mirada inquisidora de Pilika le incomodaba.
- Fui al trabajo – camino lejos de su amiga hasta su habitación pero no conto que le seguiría.
- ¿Cuándo me dirás donde trabajas? –
- No hay necesidad que lo sepas mientras tengamos dinero todo está bien – en tono frio le hablo, Pilika no se amedrentaba con ese carácter duro de su amiga - Guardare esta espada para evitar más inconveniente – cerró la puerta de la habitación.
...-…...-...…..
Habían transcurrido un mes desde que Chocolove llego, había visto como muchos de sus compañeros de batallas habían muerto y los sobrevivientes llegaban en pésimas condiciones pero que se les olvidaba el dolor a la hora de su premio que era un gran banquete y descansar por dos semanas mientras se recuperaban de sus heridas.
Choco comenzaba a pensar cuando sería el día que le tocaría ir a la arena no es que se emocionaba el pelear sino todo lo contrario, sentía terror al concebir la idea de pelear a muerte.
- Necesito a tres de ustedes para que me ayuden a cargar los alimentos – dijo Manta a la vez que observaba entre sus gladiadores – Yoh, Ren y Choco, vengan conmigo –
Los tres acompañaron al enano pero antes de salir Manta hablo lentamente – Si piensan en escapar recuerde que los mando a buscar – el rubio se cruzo de brazos - Y los torturaremos hasta que suplique su muerte – los tres se aclararon la garganta ante lo que se imaginaban sobre esa tortura – Te quedas a cargo, Marco – ese alto rubio y mirada fría asintió lentamente - Vamos –
- ¿Por qué no está Torturador el día de hoy? – cuestiono con mucha curiosidad Choco.
- Hoy se tomo el día - sin mucho interés hablo Manta.
Al llegar al mercado Chocolove estuvo muy distraído con los diferentes olores, el ruido de las personas vendiendo y comprando, el ruido de los animales en venta, las frutas deliciosas se les antojaron mucho pero lo que más le gusto ver fue esa tienda de flores, en seguida contemplo la idea de comprar una flor a esa linda curandera que últimamente se ha convertido en su amiga y todo gracias a las constantes heridas que obtiene a su duro entrenamiento.
- Sigue avanzando – le ordeno Ren al moreno.
- Quiero comprarle una flor a Tamao – un leve sonrojo se le formo en las mejillas y aumento su timidez por esas miradas penetrante y burlista de sus acompañantes – Manta… me prestarías un poco de dinero para comprarle una rosa –
Manta le lanzo una moneda de oro – Para que veas que no soy tan duro en cuestiones del amor –
Choco atrapo la moneda y fue esa sencilla tienda – Disculpe, me da una rosa roja –
- Por supuesto – el moreno se quedo boca abierto al ver a semejante mujer de peli celeste, que ciertamente se parecía a alguien. – Ten –
- Gracias – Choco no podía evitar mirar esa hermosa mujer y babear por ella – En Roma hay pura mujeres hermosas o es que he tenido suerte de toparme con ellas – pensó alegremente.
- Te puedes quitar, me estorbas – esa voz dura pero que no dejaba de ser muy atractiva llamo mucho la atención de Chocolove.
- Ohhh… wow! – era lo único que su cerebro le decía para pronunciara.
Yoh al ver a esa rubia también se quedo impresionado y eso era mucho que decir, su cerebro estuvo brevemente en shock y pudo ayudar a esa rubia con esos pesados jarrones – No debes cargar cosas pesadas – agarro los dos jarrones y los llevo hasta donde esa peli celeste le indico para dejarlos – Me llamo Yoh –
- Pilika – se saludaron de manos – Y ella, la carismática rubia se llama Anna – la rubia bufa ante lo sarcástica que era su amiga.
- Esta estatua morena se llama Chocolove –en ese momento el moreno reacción, se limpio la baba de la barbilla y con movimientos robóticos saludo alzando la mano, Yoh sonrió ante lo ridículo que se veían. – ¿A ustedes les gusta la lucha de gladiadores? –
- Por supuesto – respondió rápidamente Pilika para tiempo después quedarse con la boca abierta - ¡Soy una estúpida!, Eres Yoh Asakura, el hermano gemelo del emperador y que intento matarlo – la última frase lo susurro lentamente pero lo siguiente lo dijo gritando – Eres un excelente gladiador -
- Oigan, ya vengan tenemos mucho que comprar – Manta se quedo viendo a esas cuatro personas – Yoh y Chocolove espero que no anden molestando a estas bellas damas -
- No nos molestan – contesto Anna calmadamente sin dejar de ver a es enano – Pilika debemos arreglar las flores en las jarras –
Cuando Manta vio como empezaron a trabajar las mujeres se atrevió a jalar a sus dos guerreros – Nosotros debemos continuar con las compras - sin tener tiempo de despedirse los chicos se fueron.
Yoh durante todo el tiempo en realizar las compras le dio ganas de regresar e intentar platicar con esa callada rubia – Ella se llama Anna, que lindo nombre – soltó uno que otro suspiro al recordar a esa mujer que al aparecer le robo el corazón de nuestro lindo gladiador - Espero volver a verla y tal vez invitarla a que me vea combatir –
- Es muy lindo Yoh – susurro Pilika.
- Un poco – Anna se concentro en arreglar las flores.
De regreso con nuestros lindos gladiadores Chocolove cargaba el arroz, Ren la cebada, Manta pequeños costales de semillas de girasol e Yoh solamente cargaba su alma porque el muy ingrato andaba pensando en el hermoso rostro de Anna.
Durante todo el camino Yoh mantuvo la sonrisa – Quiero volverla a ver -
Al llegar a la casa los tres gladiadores dejaron las compras en la cocina, Manta le ordeno ir al patio de práctica.
- ¿Qué tal el paseo? – les pregunto Horo que estaba sudando mucho por ese clima seco.
- Regular para mí pero muy bueno para ellos – Ren señalo a Yoh y Chocolove – Les encanto las floristas –
- ¿Estaban muy bonitas? – asintió con pena Yoh a la pregunta de Horo - Lo que me perdí - el azulito le dio a cada uno sus espadas oxidadas.
Ren practicaba con un Chocolove distraído que no dejaba de ver como Yoh y Horo entrenaban con una velocidad y precisión en los ataques, se daban uno que otro golpe con las piernas o codos; tan bueno que era el espectáculo que Choco bajo la guardia y se gano un ligero corte en el estomago.
- Ren – Choco se revisaba ese rasguño que le dolía mucho.
- No te quejes conmigo, andas distraído – tiro la espada y agarro la mano de Choco – Vamos con Tamao para que te de algo – al escuchar el nombre de esa linda peli rosa Choco sonrío alegremente porque con tan solo mencionarla le hizo olvidar el dolor.
En el camino tan sonriente pero que súbitamente se le esfumo la sonrisa porque recordó – Se me olvido comprar la maldita rosa por andar babeando por Pilika… Mmmm… lindo nombre para una linda mujer – sacudió la cabeza y se llevo ambas manos al rostro – Soy un imbécil –
- Eso no lo dudo – miro a Ren.
Llegaron a ese pequeño y otra vez Choco se quedo mudo al verla – Otra vez tu aquí – su voz divertida era deleite para el moreno que le fascinaba esa mujer. – Hasta me haces pensar que te dejas lastimar para venir aquí –
Choco no sabía que responder y eso lo noto Tao, como el chino es tan bueno respondió por él - No estás equivocada –
- Cállate, Ren - el moreno sentía las mejilla calientes por la vergüenza que sentía.
.....-...…-...…..
La noche llego, en la calle había pocas personas caminando en esas oscuras calles, en el palacio se realizaba la cena y se escuchaba como se vertía el vino en la copa.
Los que estaban presentes en la mesa eran Hao, Blocken, Luchist, Big Billy, Marion, Matilde y Kanna, las únicas que estaba ausente era Jeanne y su madre Keiko.
- ¿Que hare para me perdone por mi ausencia? – Hao estaba melancólico que aun su mujer no le perdonara por ir a la guerra, el castaño no paraba de jugar con la comida.
- Qué te parece si le organiza un combate en su honor – dijo suavemente Blocken que se preocupaba lo afligido que esta Hao - Estrenas a ese esclavo llamado Chocolove junto a Horo –
Hao masticaba la carne con disgusto porque no le convencía la idea de su leal compañero – Que te parece que también combata tu hermano y el tonto de Ren– sugirió Big Billy que tenía una mirada maliciosa - Y que se enfrenten a leones y lobos, así acabamos con esos hombres -
Hao movía la cabeza lentamente hasta que se levanto - Esa idea me agrada – camino hasta Billy - Eres un genio – le dio un besito en la frente – Ahora mismo le diré a mi mujer pero antes – trono los dedos - ¡Luchist! –
- Si, amo –
- Avísale a Manta que le diga a Torturador que aumente las hora de entrenamiento – Hao bebió un poco de vino y prosiguió con su decir - Y que haga una lista de las mejores casas de gladiadores para invitarlos en esta contienda –
- En seguida voy avisarle – dicho y hecho Luchist salió para el encargo mientras que Hao se fue corriendo hasta donde estaba Jeanne.
En la parte de la terraza ella estaba leyendo pergaminos – Amor, tengo la brillante idea por motivo de mi victoria, de mi regreso y sobre toda para obtener tu perdón voy a convocar una pelea de gladiadores – le agarro las manos a su querida amada que estaba procesando la noticia - ¿Qué te parece? –
- Es una estúpida idea – de un manotazo ordeno que salieran sus sirvientas - Tu muy bien sabes que detesto los combates - el Asakura bajo la cabeza como buen niño regañado.
- Jeanne, no seas dura con tu amado esposo - la pareja vio a Blocken que caminaba con tanta soltura en su habitación, Hao se sorprendió de no sentir que fue perseguido por ese hombre por algo él era su mano derecha, porque siempre lo respaldaba – Él te ama y quiere reparar su error –
- Lo que él quiere es volver a dormir conmigo – Jeanne le recordó su tortura, llevaban un mes sin dormir en la misma habitación, ella dejo a un lado su mal humor - ¿Cuándo sería ese evento? –
- Dentro de dos semanas – el gemelo se recargo sobre la pared a la vez que se cruzaba de brazos - Es el tiempo suficiente para preparar todo – hubo un momento en silencio hasta que volvió a hablar - Chocolove peleara como también lo harán Horo, Ren – no le sorprendió escuchar esos nombres pero sintió lastima al escuchar el nombre de su viejo amigo Ren – Y el tonto de mi hermanito -
- Eres cruel –entre un suspiro dijo esa bella mujer.
Hao no se ofendió lo que dijo ella, es más, lo sentía como un halago - Es hora que pague mi hermano por su traición – con eso dicho deja esa mujer que se quedo pensativa respecto esa pelea.
-….-...…-
Manta corrió lo tan rápido que podía sus piernas, tenía que avisarle sobre la nueva orden de Hao, no podía creer que tenían que enviar al ruedo a Chocolove, le era indignante porque apenas es un novato, por lo general estrenaban a sus nuevos guerreros después de un año de preparación nunca lo habían hecho a un mes de llegado, era claro que para Hao ese moreno no le agrada al igual que sus otros gladiadores.
Busco por toda la casa pero no encontraba al entrenador, fue a la cocina por un vaso de agua pues se estaba deshidratando por culpa de sol y la búsqueda.
Casi escupió al ver a la persona que buscaba a punto de salir a la calle, dejo el vaso.
- ¡Torturador, Torturado! – a pesar de gritarle el susodicho salió a la calle, Manta tuvo que seguirlo, caminaron por el mercado hasta ese callejón oscuro donde vio como el enmascarado se sentaba - ¡Torturador! – no obtuvo respuesta hasta que se le ocurrió otro modo de obtener su atención, observo que solamente estaban ellos dos - Mmm…¡Prima, prima! – con eso consiguió que lo viera, sonrió malvadamente para lo siguiente – ¡Anna! – vio como ella se quitaba la máscara y fue hasta tomarlo del cuello.
- Manta, ¿Cuántas veces tengo que decir que no me digas así cuando tengo la máscara? – le enseño la prenda.
- Lo siento - Anna no le importaba que lo sentía, agarro del cabello a su primo hasta ir a esa puerta y la abrió, empujo a Manta que entrara y después lo hizo ella, cerró la puerta – Tengo noticias – ella buscaba entre los cajones de ese mueble la ropa –Tenemos nuevo evento – vio como ella empezaba a desvestirse y él automáticamente se giro para no seguir viéndola – Dentro de dos semanas tienes que preparar a pelear tanto Chocolove, Horo, Ren e Yoh y tienes que dar una lista de los mejores casas de gladiadores -
- Tengo que prepáralos para su muerte – el tono disgustado de ella le sorprendió. – Maldito Hao –
- Ordenes son ordenes – giro a verla, se alegro de verla totalmente vestida - Tenemos que obedecer – Anna suspiro con fastidio ante esa idea de "obedecer" – Como tradición de nuestra familia que ha servido a los emperadores por décadas entrenando a sus gladiadores –
– Lo sé, pero es muy fastidioso– suspiro lentamente - Creo que ya llego la hora de nuestra jugada – sonrió soberbiamente.
- También lo creo -
- Hay que hacer un plan y una vez hecho - se cruzo de brazos - Tendrás que hablar con Yoh si aún sigue con la idea de derrocar a su hermano – Manta asintió lentamente. – Mientras que yo tratare de hablar con la emperatriz – trago en seco y sentía sus mejillas calentarse.
Manta ignoro lo tan sonrojada que estaba su prima - ¿Cómo conseguirás hablar con ella? –
A esa rubia empezó a sudarle las manos, sentía más calor y ese bombeo rápido en el corazón - Se acerca la fiesta de su cumpleaños y… me invito la emperatriz – ella tenía muy presente ese día porque fue exactamente un día antes de la llegada de Hao, Manta le dolía la quijada por tenerle tan abierta - Cierra la boca –
- Crees que te reconoce después de todos estos años – dijo una vez recuperado de la impresión.
Anna ahora estaba algo melancólica por culpa de las palabras de su primo que le recordó esa época en cuando Jeanne y ella eran amigas cuando tenían 6 años, que su amistad duro solamente tres años por culpa de que mandaron fuera de Roma a su amiga para convertirla en toda una dama mientras que Anna empezaba su aprendizaje para ser una gran entrenadora de gladiadores - No creo -
- Tenía mis dudas pero si ella te invito entonces es cierto que… –él dejo lo último al aire mientas se quedaba pensativo.
- ¿De qué hablas? – ella sabía que Manta tenia buenos contactos entre el personal del palacio y que le daba información verídica. – Me molesta cuando dejas todo en suspenso – lo agarro de la tela y lo sacudió.
Se quito las manos de ella – Me avisaron que ella tiene cierta atracción por ti – dijo en tono molesto.
- No es la primera mujer que se siente atraída por mi por culpa de la curiosidad – dijo sin estar muy convencida, era verdad que a Anna varias mujeres se le han acercado para lanzarle propuestas indecentes pero todo esto siempre le pasaba cuando tenía la máscara, con esas anteriores mujeres no la hacían sentir nerviosa y sonrojada porque sabía que sus propuestas eran mentiras, sin embargo todo era muy diferente con la emperatriz Jeanne porque ella si iba en serio gracias a todo el poder que tiene y que puede utilizarlo para hacer que Anna actué como la emperatriz desee - Todos tenemos curiosidad – esta vez la voz le salió temblorosa.
- Sí pero esa curiosidad es lujuriosa – Manta siempre era muy protector con su prima -Si vas hablar con ella cuando estés en la fiesta será mejor que procures no estar tanto tiempo a solas con ella –
- Lo tendré en cuenta -
Manta sonrió tranquilamente a Anna para después dejarla sola en esa habitación, con ese tiempo en soledad la linda rubia se dio el tiempo de sentarse sobre el suelo. Dio largas respiraciones para aclarar la mente y así darse el ánimo que requiere para los próximos eventos importantes que cambiaran su vida como ese evento inesperado cuando conoció a Jeanne al igual que ese evento de hace un mes.
Anna lo recordaba perfectamente ese día era muy caluroso desde temprana hora - Había llegado temprano para evaluar el progreso de mis futuros gladiadores, estaba de muy buen humor – se dijo en voz baja mientras sonreía a la nada – Durante el transcurso de esa tranquila mañana ella había llegado al igual que mi dolor de rostro con culpa del sonrojo, ¡qué vergüenza doy! - se tapo con las manos el rostro por ese sonrojo que otra vez cubría sus mejillas, cerró los ojos.
Recuerdo el sonido de la trompeta que anunciaba su llegada, ella venía con esa toga blanca, tenía tiras doradas que estaban específicamente en zonas que remarcaban su cuerpo como su cintura y otra bajo su busto que realzaba su nada recatado escote.
Detuve el entrenamiento para que cada uno de mis futuros gladiadores hiciera fila para recibir con honores a la emperatriz, ella camino hasta llegar a mí, venía acompañada por sus tres doncellas y un par de guardias.
Me hinque enfrente de ella, dando mi muestra de respeto – Bienvenida, mi emperatriz – dije con voz ronca pero que aun así se escucha débil. – ¿A qué debemos su visita? – aún no comprendo el porqué le hable, hubiera dejado que Manta hablara por mí.
- Estaba aburrida –sentí como su mano se posaba en mi hombro, camino a mi alrededor, sentí nerviosismo porque estaba siendo inspeccionado por ella pero era más por sus dedos que se quedaron acariciando justamente en mi cicatriz que se encuentra en mi nuca - Así que decidí venir para que me entretengas con el entrenamiento que hacen tus gladiadores –
- Por supuesto - en ningún momento alce el rostro hasta que ella se alejo de mí, me incorpore lentamente, ella me miraba con cierta aire que descubrió un secreto de mí. –Manta – mi primo se puso a mi lado – Lleva a nuestros invitados al palco, diles a la servidumbre que prepare buena comida y den el mejor vino – él asintió y fue con nuestros invitados.
Las que siguieron primero a mi primo fue ese trió, las famosas "hana-gumi" que son las fieles doncellas de Jeanne después eso dos guardias, tanto Jeanne y yo nos quedamos viéndonos hasta que uno de sus escoltas la llamo amablemente, antes de irse me guiño y me lanzo un beso que hizo que me sonrojara.
Varias mujeres como hombres me han coqueteado por eso soy inmune a esos gestos hasta que Jeanne lo hizo, tal vez su efecto en mi es por la amistad que aun tengo muy presente entre mis cosas más valiosa de mi niñez, tal vez es por eso que me sonrojo.
Una vez que ella subió, gire y mire a mis bastardos e hice señales para que continuaran su entrenando y al final les gruñí.
Durante la primera hora olvide que tenia público y empecé a ser estricta, di castigo por ser lentos en reacción, los regañe por medio de Manta hasta algunos los deje sin comer mientras que otros los obligue sentir mi latigazos por sus insultos hacia mi persona, en otras palabras, me volví su torturador, no hay que ser genios del porque de mi apodo.
En un momento de la tarde escuche suaves risas que me hicieron girar, vi en el palco como Jeanne estaba contenta platicando con sus doncellas mientras bebían vino tinto. Ella dejo de reír para regalarme su mejor mirada seductora… ¿seductora?, en ese momento estaba convencida que estaba alucinando, el calor me estaba pasando factura.
Deje de observarla para poner atención a mis lacayos pero no podía estar concentrada porque sentía una penetrante mirada, volteé un poco el rostro y no fue mi sorpresa saber que era Maiden la que me observa muy atentamente, ella me sonrió y yo le devolví el gesto, en ese instante me alegre que mi mascara me cubriera la mayoría de mis mejillas porque si no hubiera sido así apostaría que ella vería mis mejillas rojas por causa de su estúpida sonrisa.
La intensidad del sol estaba bajando, era mi alarma de que era tiempo de terminar la jornada de entrenamiento, mire por todo el patio para encontrar a Manta, no lo veía por ninguna parte hasta que fui a la casa y lo encontré bajando la escalera.
Él se veía muy apurado. – Me ahorraste ir por ti –
Antes de responder vire para saber que estuviéramos solos - ¿Por qué dices eso? – pregunte con mi voz normal.
- La emperatriz desea verte – Manta lo dijo con tanto nerviosismo - Desea compartir una copa de vino contigo –
- No es posible, debo mandar a los bastardos a su habitaciones y de ahí irme ayudar a Pilika con sus flores – amagaba para irme pero él me agarro de la muñeca.
- Yo le dije que tenias compromisos pero ella prácticamente dijo que es una orden –note como se lamia los labios - Si no la obedeces te dejara encerrada por dos semana y sin alimentos –
Me solté de mala gana del agarre de él, lleve mis manos bajo la máscara, frote mis ojos como signo de mi malestar de esa orden - Esa maldita – respire varias veces para bajarme el enojo y camine directo a las escaleras.
Subí despacio esas escaleras, no quería ir con Jeanne porque no sé que pasara, deseaba no llegar a mi destino pero lamentablemente llegue, estuve en la entrada, vi como Jeanne platicaba entre susurros con sus tres doncellas, sus guardias tenía una cara de aburrimiento. Espere por varios minutos para que ella se diera cuenta de mi presencia pero no sucedió, toque la puerta - Llamo por mí – hable roncamente, ellas me miraron como si estuvieran examinando algún animal de su agrado.
- Si –Jeanne se levanto de su silla, camino hasta quedar enfrente de mí - Nos dejan a solas –
- Claro, majestad – sus tres acompañante hablaron al unisonó y caminaron fuera del palco.
El rostro de la emperatriz que mostraba su alegría ahora se transformo en molestia absoluta - ¿Qué esperan ustedes en largarse? –
Los dos guaridas temblaron un poco por el tono brusco de ella - No podemos irnos, somos sus cuidadores personales – dijo uno de ellos con voz temblorosa.
- No me vas a matar ¿o sí, Torturador? – en tono coqueto dijo lo último.
- No la voy a matar, soy su fiel sirviente como su protector – ella sonrió ante mis palabras.
- No confió en él – comento el otro guardia que era muy flaco.
- Y yo no confió en ti – contraataque, ese tipo camino amenazadoramente hasta quedar cerca de mí.
Había mucha tensión entre los guardias y yo - Te estoy ordenando en irte –volvió a decir Jeanne - ¡Háganlo! - con un fuerte grito le pidió, ellos sin mucho gusto obedecieron lentamente, ellos me mandaron miradas amenazantes hasta que nos dejaron a solas – Disculpa, ya no hay buenos guardias que obedezcan a la primera – deliberadamente me tomo de la mano y me invito a sentarme.
- No hay problema – dije con timidez, algo muy raro en mí.
- Eres… - Ella se sentó a mi lado, me observo detenidamente - Un hombre de pocas palabras – sonrió burlonamente.
- Lo soy porque me cuesta trabajo el pronunciar palabras a su idioma – dije esa mentira que siempre me resulta para evitar hablar por mucho tiempo, desvié mi mirada de ella para evitar que notara mi rostro lleno de desagrado a la hora de mentir.
Nos quedamos en silencio, aún sentía su mirada pesada sobre de mí, escuche su suaves suspiros - Me encanta como los entrenas y los castigas – gire el rostro para ver su sinceridad pero lo siguiente que dijo me dejo congelada - Me recuerdas a una persona que tenía un terrible carácter – rio sin mucho ánimo.
- ¿A quién? – desde el fondo de mi corazón deseaba saber si ella aun recordaba a esa pequeña rubia que jugaba con ella y tenía un pésimo carácter por culpa de su actitud berrinchuda que me divertía y que a la vez me ponía en problemas serios con mi padre.
- Nah! Es una persona sin relevancia – dijo con mucho desagrado como si fuera hubiera comido algo insípido, no me agrado su tono, apreté mis manos para controlar mi enojo como mi herido orgullo - ¿Cuantos llevas a cargo? –
- Seis años, desde la muerte del anterior entrenador –ella levanto una ceja, cuando jugábamos de pequeñas nunca le dije el trabajo de mi padre porque era un secreto familiar.
- ¿Eras muy cercano a él? –
- No –
Se cruzo de brazos como de piernas, admití en ese momento que hicieron un gran trabajo en educarla como reina pero no sería darle todo el crédito a esa educación lo digo porque Jeanne desde niña mostró ser toda un reina, con esa atmósfera delicada, su astucia, su carácter de ser buena niña pero que ahora esa atmósfera combinada a su sensualidad de mujer la han vuelto toda una digna emperatriz. - Es una lástima, te iba a preguntar sobre la familia de él – sus ojos rojos mostraban una intensidad hacia mí, su pierna rozo la mía lentamente - Mejor platícame de ti, sé que eres muy ocupado y me da ganas de saber ¿A pesar de estar ocupado tienes algún interés por alguien? – esa pregunta si me que no me lo esperaba.
- No tengo interés por nadie –
- ¿Ni para saciar tu lujuria? –
- Uhhmm… ni para el eso – estrecho los ojos como queriendo averiguar si mentía pero creo que se dio cuenta que decía la verdad. Por como arrugo la frente creo que no le gusto el descubrir la verdad.
- Pero tienes necesidades, eres un ser humano con necesidades –
- Puedo controlar mis necesidades –
- Es interesante – se levanto y camino hacia la mesita para llenar con el vino las dos copas de oro - ¿Cómo lo controlas? –
- Entrenando –
- Es aburrido –ella me entrego una de las copas - Pensé que ibas a los lupanares para saciar tu instinto –
No me sorprende que ella sepa de ese tipo de casa de citas donde puedes tener buen sexo - Para nada, no soy de ese tipo - dije exaltada y creo que mi timbre real de voz se expuso porque ella levanto una ceja y tenía un encantadora sonrisa como cuando descubres que al final tenía razón en algo.
- Entonces de qué tipo eres – ella bebió del vino y camino sensualmente hacían mí hasta sentarse sobre mis rodillas, dejo la copa sobre el piso para así poder abrazarme del cuello.
- ¿Qué hace? –
- Te conozco – su voz seria me congelo, ¿ella sabe quién soy? ¡Estoy arruinada y todo el legado de mi familia! ¿Ahora qué haré? Pero lo más importante ¿y qué me hará ella? - Bueno, conozco a los de tu tipo –sentí como sus manos se deslizaban desde la nuca hasta estar jugando con la tela de mi mascara para después meter los dedos para así acariciar sutilmente mis pómulos y levemente mi nariz - Actúas como un ser respetable y temible pero en el fondo eres una persona que se consume por su bajos instintos – fue un alivio que fue solamente una falsa alarma, ella no sabe quién soy, – Eres como un volcán a punto de explotar -
Deje de divagar y le respondí roncamente - Yo no actuó – su manos ahuecaron mi rostro, sentía nervios de la posibilidad de que ella me quitara la máscara pero no fue así.
- Claro que lo haces, me gustaría que dejaras de actuar para mí – acerco su rostro, sentía su respiración como el sutil aroma de flores estaba algo hipnotizada y era muy raro porque yo nunca he sentido atracción por mi mismo género pero Jeanne tiene ese encanto que es imposible escapar - Eres muy suave como para ser hombre –sus palabras me consternaron como también lo siguiente que hacía, lentamente acerco sus labios a los mío, intente alejarme pero sus manos me lo impedían y me obligaban a no moverme.
Luche todo lo que pude para no ser besada pero al final no lo conseguí, deje de pelear cuando mis labios se quedaron pegados a las de ella. Recuerdo como nos miramos detenidamente para saber quien comenzaba hasta que ella hizo un movimiento en donde atrapo sus labios mi labio inferior para chuparlo, el modo en que lo hizo me genero un escalofrió delicioso que me hizo soltar un sutil gemido que la hizo sonreír traviesamente.
Me avergoncé, desee girar el rostro pero ella me lo impidió, su mirada se intensifico que me hizo sentir calor extremo. Soy inexperta en el asunto de besos y ella lo supo seguramente al ver mi reacción.
Jeanne se acomodo de diferente modo, ahora ella estaba sentada enfrente de mí, empujo mi cuerpo hasta quedar completamente recargada sobre el respaldo - Yo me haré cargo del beso –con su voz dulce y sensual me tranquilizo, ¿sensual?, no puedo creer que piense eso de esas mujer, Yo, Anna Kyoyama no puedo creer en lo que ando pensando y sintiendo por la emperatriz que es mi amiga de la infancia.
Al sentir nuevamente sus brazos alrededor de mi cuello me hizo dejar mi conflicto interno para poner toda la atención a esa mujer que me está haciendo sentir cosas que ningún hombre o mujer lo ha hecho – Deja de preocuparte y sigue mis movimientos – Ella volvió a juntar nuestros labios pero en esta ocasión empezó a mover sus labios con mucha suavidad.
Sus labios eran tan blandos que me animaron a seguirla, lo hice con todo el cuidado pero me fue imposible por mis movimientos algo bruscos pero que al parecer a ella le fascina.
Tan relajada estaba ante ese beso que no me importo como sus manos empezó a deslizarse sobre mi cuerpo, celebre mi pequeña victoria al recordar que llevaba armadura sobre mi pecho así que no temía a esas manos.
Lleve tímidamente mis manos a su espalda para atraerla más.
Con el pasar del tiempo el calor se estaba volviendo insoportable también era insoportable el ardor en mi pulmones que requería oxigeno, paramos el beso pero sin movernos de nuestra distancia.
Nuestra respiración esta acelerada y pesada pero bien sincronizada. Ella sonrió gozosamente por el beso, igualmente sonreí por ese mismo placer.
Ella rozo sus labios sobre los mío y con delicadeza ahora pasaba la punta de su lengua sobre mis labios.
Acerque mi rostro para otra vez probarla pero en ese instante entro Kanna que inmediatamente nos dio la espalda – Disculpe la interrupción, mi emperatriz, pero debo recordarle que ya es momento de volver al palacio -
- Cierto – se quejo, hizo un lindo puchero mientras se levantada fuera de mí, se inclino, me dio un beso en la frente y otro sobre los labios – Fue muy suculento probar tus suaves labios - se enderezó - Muy suaves como para ser de un hombre – entre abrí la boca porque la verdad estoy confundida si ella ya sabe quien soy o solamente anta bromeando conmigo, luego ella me dio un guiño mientras agarraba su copa y se bebía todo el vino - Al final descubrí como denotar tus bajos instintos –
Ella se acomodo la toga y yo como boba miraba sus piernas, yo nunca había visto las piernas de otra mujer con tanto interés como lo hago con ella… Jeanne hizo algo conmigo, despertó algo en mí que ahora no puedo controlarlo.
- Por cierto, te invito a mi fiesta de cumpleaños que será dentro de un mes - dijo cuando estaba junto a Kanna, ella se mueve muy rápido o yo estoy aun tan aturdida por el beso - Espero que en ese día volvamos a beber otra copa de vino –
Me levante del asiento - Pero yo no podré ir -
- Da esas excusas a otras personas, te quiero ver en mi cumpleaños – su fiereza me recordó a sus berrinches cuando era más pequeña, se acerco tan rápidamente hasta estar cara a cara - Deseo terminar lo que empezamos –
- Lo que empezaste –
- Sin embargo, te gusto - con ese argumento no podía debatirlo - Nos vemos – volvió con Kanna y salió de la habituación, Kanna me miraba con suma interés pero tiempo después fue tras Jeanne.
- A mi no me gustan las mujeres – susurre con mucha duda. - ¿Ahora qué haré con el interés de ella sobre de mí? –
- Aun me sigo preguntando ¿Qué haré? - Anna sacudió la cabeza para dejar atrás ese excitante e irritando recuerdo, la puesta de sol le indicaba que estaba por llegar tarde con su amiga, así que salió de esa casa y corrió todo lo que pudo hasta que llego al mercado, siguió su andar rápido hasta la tienda en el mercado - Hola, Pilika –
- Es bueno verte, Anna – Pilika se encontraba guardando las vasijas y arreglando las pocas flores que quedaron en ese día de comercio. Cerraron la tienda mientras caminaba rumbo al hogar que compartían - ¿Qué tal el trabajo? –
– Muy cansado – contesto con total veracidad la rubia mientras veía el cielo oscuro – Pero debo acostumbrarme porque es solo el inicio de una larga jornada – Pilika asentía como dándole su apoyo.
-…...-…...-...
Manta había regresado lo más rápido a la casa para reunir en el patio a su batallón de gladiadores y él estaba postrado enfrente – A partir de mañana el entrenamiento se intensifica – el sol del atardecer le daba un toque aventurero al rubio.
- ¿Por qué? –
- Porque abra un nuevo combate – el chaparrin camino para ver los rostros de sus guerreros, algunos de ellos estaban emocionados otros aburridos y unos que otros aterrados - En donde estarán reunida las mejores escuelas de gladiadores y los que combatirán son:… Yoh – el gemelo respiro hondo y dio un paso al frente - Horo horo – este hombre dio un salto de felicidad – Ren y… - el chinito estaba como siempre de mal humor.
- A mi no, a mi no, a mi no –canturreaba el moreno mientras se hincaba.
- Chocolove –
- ¡Con un demonio! – Grito - ¡Voy a matar a Hao y toda su bola de servidores estúpidos! –
Manta fue hasta él y en tono de burla le cuestiono - ¿Terminaste con tu berrinche? –
- Si – estaba muy malhumorado el moreno que le dio tanto gusto a Manta.
- Vayan a descansar, mañana continúan con su entrenamiento - dijo con mucha seriedad el hombre, vio como sus guerreros se retiraban a sus habitaciones.
-….-…..-
Desde ese día que le aviso Manta había aumentado las horas de entrenamiento como lo ordeno también Hao, llevaban una semana con ejercicios extremista, hacían flexiones, corrían, cargaban costales, practicaba con las diversas armas y le enseño como enfrentarse a leones e incluso lobos.
Vio con agrado como Chocolove tenía más agilidad y ya no era tan desesperado a la hora de combatir, también le dio el visto bueno a la buena actitud Horo que no dejaba de practicar con la espada. Sonrió con orgullo a ver a Yoh peleando son inteligencia contra Ren mientras que Tao se volvió más preciso, esos cuatros peleaban con tanto aplomo y sin inmutarse del terrible sol de la tarde.
Manta los observaba con mucho gusto hasta que le pidió detenerse para que se refrescaran, Ren estaba ocupado bebiendo el agua que Horo le ofreció, Yoh se sentó sobre el piso
- ¿Qué pasa, jefe? –
- No me digas así, Yoh –pidió tímidamente Manta - Tu y yo somos amigos – Yoh sonrió alegremente, el enano hombre aprovecho el buen humor de su amigo y se sentó a lado de él - Lamento que tu hermano te mandara a combate –
El Asakura frunció el ceño - No te lamentes buen amigo –
Hubo un silencio entre ellos - ¿Aun quieres derrocarlo? –Manta rompió ese silencio con esa pregunta que hizo que Yoh girara el rostro para verlo y asentí lentamente, el rubio sonrió - Entonces, te agradara que tenemos un plan –
Yoh sabia la intenciones de Manta de quitar del poder a Hao pero no sabía que había más involucrado - ¿Tenemos? –noto como giro y dio leves inclinaciones la cabeza hacia la dirección en donde se encontraba ese tipo con la máscara, con eso supo quien también estaba involucrado – Cuéntame del plan – Manta se limito en inclinarse sobre el costado de Yoh y le platico lentamente cada detalles.
A lo lejos Anna veía como su primo platicaba con Yoh y sonrió por la satisfacción del desempeño de su primo a la hora de acercarse a ese gemelo de modo sigiloso.
Una vez que termino de platicar con Yoh retomo la practicar, Ren e Yoh eran los mejores peladores que hacia sonreír mucho a su prima cada vez que los veía practicar.
Manta en silencio observo la sonrisa leve de su prima que le indicaba lo tan encantaba que esta al ver como sus gladiadores progresaron tan rápidamente y en tan poco tiempo, después esa sonrisa se puso tensa, el pequeño rubio por experiencia propia sabía que su prima recordó que tal vez unos o dos de ellos no sobrevivan al combate y esa idea la ponía algo triste, es como ver crecer un árbol pero que al final lo talaran.
Al final de la jornada y una vez encerrados sus peleadores Manta se fue a la habitación de armas donde se encontraba Anna - Hable con Yoh –
- ¿Cómo te fue? – la rubia acomodaba sus armas con mucho respeto porque fueron de su padre.
- Está con nosotros –
- Muy bien – dejo de ver sus espadas y volteo, se recargo contra la pared más cercana. Manta noto la mirada intensa que demostraba cuando ella pensaba detenidamente sobre algo realmente importante - Hoy me voy a reunir con la pieza clave para derrotar a Hao y le contare el plan – se cruzo de brazos, se mordió el labio para controlar ese nerviosismo que la emperatriz le genera - Reza que esté con nosotros – su voz salió con un poco de tartamudez.
- ¿Estas preparada para estar a solas con ella otra vez? –Manta estaba preocupado por la integridad de su prima, sabia del evento que sucedió hace un mes y que dejo a su prima hecho polvo con toda esa sensualidad que fue víctima con tanta brutalidad.
Manta se había dado cuenta que Anna quedo traumada por culpa de Jeanne, ahora cada vez que la ve de lejos o escuche su nombre se sonroja mucho y suda.
- No estoy preparada pero aun así debo hablar con ella –la rubia comenzó a sentir calor por ese recuerdo - Ven conmigo al evento – Anna estaba avergonzada por invitar a su primo.
- ¡Por supuesto! - Manta grito de la emoción porque era su primer evento con la realeza. Al ver la emoción de su primo tuvo ese instinto que tal vez era una mala idea.
-…..-…..-
Anna se reviso antes de seguir su camino a la entrada principal, llevaba su mejor armadura que le cubría todo el pecho, bajo de esa armadura que por cierto pulió muy bien, llevaba una toga roja con rasgos blanco, sus sandalias café y su siempre mascara.
Manta se aguantaba las ganas de burlarse de su prima al notarla nerviosa y es que siempre se comporta así cuando tiene cerca a la emperatriz.- Nerviosa? – pregunto con sutileza pero que aun así demostraba su burla.
- Cállate, Manta – Anna se lamentaba el contarle sobre esa experiencia que fue placentera, confusa y de miedo.
Retomo la subida sobre esas escaleras, a unos pocos pasos de la entrada le susurró a su acompañante – No me avergüences –
- No lo hare – él se sentía indignado ante esa frase dicha por ella porque él tenía buena educación y no se comportaría como un maniático.
Al estar completamente dentro Manta se sintió que estaba en un sueño a ver la arquitectura del palacio, sus colores y agradables olores que encaminaron a ese joven hasta la mesa regocijante de gran variedad de comestibles - ¡Comida gratis! –Manta grito de la alegría y babeo.
Anna camino rápidamente hasta su primo para controlarlo – Manta, no es momento de tu ataque de estupidez – pero él no le hacía caso, luchaba para quitarse las manos de ella que estaban en los hombros deteniéndolo - Contrólate – lo agitaba y con todo el esfuerzo evitaba que Manta se lanzara sobre esa mesa llena de comida.
- Ahí está mi Torturador – esa voz tan dulce y atractiva obligo a Anna en dejar de controlar a su primo para voltear a verla.
Apretó los labios ante la belleza que tenía enfrente de sus ojos, Jeanne llevaba una toga color vino con encajes de oro y el cabello suelto. – Estabas tardando tanto en llegar que hasta pensé en mandar a mis guardias para que fueran por ti – la emperatriz se acerco a Anna, la abrazo fuertemente.
El abrazo se tardo mucho en terminar, Anna empezaba a toxicarse ante la dulce fragancia de esa mujer que le recordaba esa necesidad de volver a besarla y eso la puso en estado de alerta.
La rubia tuvo que deshacer lentamente ese abrazo, le regalo una sonrisa forzada. – Me alegra llegar antes que hiciera tal favor – señalo a Manta - Espero que no le moleste que traje como acompañante a fiel asistente –
- No me molesta – dijo inconscientemente Jeanne mientras pasaba sus dedos sobre los labios de la rubia con una lentitud que puso más nerviosa a Anna. Dejo de hacer esa caricia y atrapo la mano del "Torturador" – Deseo continuar con nuestra conversación de esa vez – giro para empezar a caminar pero ese Torturador se puso duro.
- No me dejes ir con esa loca –susurro a su primo que andaba masticando sin nada de elegancia una pierna de pavo.
- Hey… dejef - Manta se trago la carne, se dio golpes en el pecho - Deje en paz al Torturador –no lo dijo fuerte para no llamar la atención de los que lo rodeaban pero aún así fue dicho con fiereza.
Jeanne volteo lentamente, tenía una cara de pocos amigos - ¿Te estás atreviendo a ordenar a tu emperatriz? – se acerco amenazadoramente al joven que inmediatamente bajo la cara como signo de sumisión - Eso creí –
Manta sabía que no debería dejar salirse con la suya esa mujer, así que con todo el valor dijo -Torturador no quiere ir con usted porque le da miedo - en ese momento Anna sonrió por el valor que tuvo su primo al enfrentarse a la emperatriz, se sentía orgullosa de él. – Déjenlo en paz -
Maiden no se enojo ante el atrevimiento de Manta pero también estaba feliz, así que mostro su clase - Él y yo, tenemos un asunto pendiente y que es urgente de atender – camino hacia él, sin soltar la mano del Torturador - Eres un buen compañero por cuidar a tu jefe, por ese motivo no te castigare por su osadía – con la mano libre le dio suaves cachetadas - Espero que no le digas a nadie que me voy con él, confió en tu discreción – en tono frio le hablo.
- Seré una tumba – Manta dio un paso atrás y se inclino ante ella.
- Pues espero que lo seas o si no en una tumba estarás si dices algo – dio media vuelta - Y tú ven conmigo – avanzo sin importar la resistencia de ese "tipo".
Manta veía alejarse a su prima con esa temible mujer, sentía lastima por lo que le espera - Que los dioses te cuiden -
Mientras se trasladaban a un pasillo oculto Anna se dio cuenta de la ausencia del gobernante, le alegro pero también le preocupo porque Jeanne podría dar rienda suelta a sus deseos, esos deseo que la involucra - ¿Y su esposo?, no lo veo por ningún lado – su voz salió con tono preocupado porque ahora estaban fuera de la fiesta, caminaban por un largo pasillo.
- Mi esposo no se encuentra - ella se detuvo enfrente de la puerta, giro para ver a su víctima de sus deseos - Creo que él está en su propia fiesta – sonrió tranquilamente, ella sabía que a veces Hao tenía sus doncellas que le ayudaba a saciar su gran apetito sexual cuando anda castigado, y volvió su atención para abrir la puerta.
Anna se quedo impresionada de esa habitación tan hermosamente decorada, el oro predominaba en ese lugar junto con los colores blanco y rojo, había dos sillones largos, en medios de ellos había una mesita que tenían encima un par de vinos, pan, queso, uvas y las copas.
Las puertas del palco estaban abiertas, dejaba entrar el fresco viento de verano como la luz de la luna llena que daba un ambiente seductor hasta romántico.
Dio un par de pasos hasta estar al centro de la habitación viro el rostro al costado derecho vio esa amplia cama que tenían sabanas blancas, al ver tal mueble la hizo temblar por el nerviosismo porque la cama estaba adornada con los pétalos de rosas blancas y rojas; Anna dedujo que tener esa cama así de bien arreglado era un aviso claro que Jeanne quiere acción.
Maiden aprovecho el estado silencioso para cerrar a puerta y ponerle una barra de madera para evitar intrusos, se acerco lentamente al Torturador hasta abrazarlo por la espalda.
- ¿Nervioso por una simple cama? – la calidez del aliento de ella sacudió las hormonas de Anna - He escuchado de tus historias gloriosa tanto en el terreno de pelea como en la cama, espero que no me defraudes – Anna sabia de esas historias ficticias que salieron a la luz justamente después de su evento con Jeanne y todo gracias a su querido primo que los creo para difundirlos entre sus lacayos para generar buena fama de buen amante semental para que así cubrir ese rasgo tan importante en el mundo masculino.
- ¿En que no quieres que te defraude? – se hizo la desentendida.
- En el sexo pero antes hay que platicar un poco – dejo de abrazarlo para ir a servir el vino - ¿Quieres vino? – Anna asintió rápidamente – ¿Cómo vas con el entrenamiento de los gladiadores? – se sentó sobre el sillón y dio unas breves palmadas para que "él" la acompañara.
Apretó la mandíbula para controlar el desagrado por tal petición - Va muy bien, estarán perfecto para el gran día de la pelea – agarro la copa para después sentarse lo tan alejada de la otra mujer.
- Te seré sincera, yo no estoy a favor de esa pelea pero mi esposo me lo ofrece como disculpa por irse sin mi consentimiento – ella se acerco más al Torturado - Es un estúpido pero apareció mucho el detalle -
- Si lo aprecia ¿porque quiere tener sexo conmigo? – cuestiono tan rudamente.
-Porque te deseo desde hace mucho tiempo –Anna no espero que Jeanne fuera tan sincera - ¿Tú no me deseas? –al medio segundo de escuchar esa pregunta Anna volteo a ver a esa peli plateada.
- Ahh… Ahhh… - dejo de verla porque no soportaba esa mirada rojiza que estaba haciendo un caos en la mente de esa rubia - No te deseo – no muy segura le contesto.
- No te creo, te recuerdo que me respondiste el beso con tanta pasión aquel día – se levanto del sillón para mejor montarse sobre el Torturador, empezó a besarle por el cuello, sintió lo tenso que se encontraba, sin intimidarse por esa reacción sus besitos empezaron hacer un camino ascendente, paso sus labios por la piel del cuello para luego ir sobre el mentón, dio breves besitos sobre toda la barbilla de lado a lado hasta que se quedo justamente abajito del labio inferior.
Anna trago la saliva, se sorprendió de lo tan seductora que era su emperatriz pero más de la reacción que tenía su cuerpo por esos besos - ¿Qué sucede, Torturador? –sintió como esas manos le acunaron el rostro, le gusto ver esa mirada rojiza como ese aliento caliente - ¿O mejor debo decirte… – coloco sus labios sobre los de la rubia, ambas sentía la respiración agitada - Anna? –
Reacciono primeramente apretando esa cintura y después se alejo de esos labios, Jeanne le sonreí tan soberbiamente que inexplicablemente le encantaba pero no debía caer ante ella - ¿Quién es Anna?, ¿Anna?, no soy ella – agito rápidamente la cabeza, intentaba que Jeanne se bajara de ella pero no lo consiguió.
- Deja de mentir – dijo seriamente la peli plateada - Sé que eres tu desde que nos presentaron – sin pedir premiso lentamente le quito la máscara hasta que por fin vio ese dulce y angelical rostro de Anna.
Con dulzura paso sus dedos por ese rostro que poco ha cambiado, ese rostro que cada día recordó durante su larga estancia en la casa de su abuela, ese rostro que añoraba tener y que desde que la conoció se adueño de su corazón.
Esos ojos misteriosos siempre fueron su debilidad y un rasgo que identifica mucho a Anna, a su Anna.
- Entonces desde seis años sabías de mí y apenas me hablas –Anna estaba algo indignada de lo que escuchaba - Y juegas conmigo con toda esa coquetería - lo último lo dijo muy sonrojada que le causo gracia a la mujer que tenia sobre las piernas.
Evito burlarse de su amiga - No te hagas la víctima, te recuerdo que tu tampoco te atreviste hablar conmigo – acerco más su cuerpo para que el calor entre ellas no desapareciera pero también para poner más nerviosa a Anna - Al menos yo si tengo una excelente argumento del porque no pude ir a verte – le susurro cerca del oído que hizo erizar la piel de la rubia.
- ¿Cuál es? -
- No podía acercarme a ti por la seguridad que Hao me asigno, su constantes celos son muy enfermizos – Jeanne hizo memoria sobre esos primeros meses en que su esposo ordeno completa seguridad para ella - Cuando se fue a la guerra fue el momento adecuado para ir a verte sin tener a sus mejores hombres encima de mí -
- Sin embargo, aun así no comprendo cómo estabas segura que era yo –
- Tu mirada te delato – Jeanne acomodo su rostro sobre el hombro, dio larga respiraciones que calentaron el cuerpo de Anna - A pesar que tienes esa horrible mascara aun podía identificar tu mirada –susurro suavemente – Sin embargo, tuve mi confirmación de que eras tú después de la ceremonia de bienvenida que me dieron ¿la recuerdas? –
- Claro que la recuerdo, me hicieron pelear – dijo sin mucha emoción.
- Peleaste tan maravillosamente que después de la pelea baje rumbo a la antesala para felicitarte pero no te encontré, así que seguí caminando hasta la zona donde descansan después de la pelea y ahí te encontré, te iba hablar pero me detuve porque me quede sorprendida al verte sin mascara - Anna hecho hacia atrás su cabeza, no se creía lo descuidada que fue al momento de quitarse la máscara - Después fui a investigar. Recordé donde vivías y me contaron que ya no vivías ahí desde la muerte de tu padre – la tomo de la mano como símbolo de apoyo por esa muerte - Seguí buscándote hasta que me encontré con un linda mujer, se llama Pilika – a Anna se le fue la respiración al escuchar el nombre de esa Usui - Ella es tu amiga ¿verdad? – la rubia asintió – Ella no me dijo mucho, no sabe de que trabajas, volví muchas veces para ir a verte pero cuanto te veía no me atrevía acércame a ti –
- Has estado ocupada averiguando de mí como también burlándote en este tiempo –dijo con mucho enojo - Haciendo ese tipo de travesura que me vuelven loca -
Jeanne sonrió sensualmente - No te enojes, tienes que admitir que últimamente has gozado de mis travesuras –alejo su cabeza de ese hombro, acerco su cadera hasta que sus cuerpos estaba muy pegados, forzó que las manos de Anna se quedaran sobre la piel expuesta de los muslos – Me sorprendió que aceptaras mi beso –la rubia ignoro es cosquilleo al sentir la tersa piel - Seguiste todo mi jueguito para proteger tu identidad–
- Haría cualquier cosa para proteger mi identidad –
- Es interesante – empezó a contonearse sin pudor alguno, que quería excitarla con su movimiento.
La rubia detuvo esos movimientos eróticos que la estaban incomodando un poco y la estaban haciendo olvidar el motivo del porqué quería ver a la emperatriz -Jeanne, quiero que me escuches sobre un tema que te interesara – lo dijo tan seriamente.
Otra vez guío las manos de Anna hasta bajar al trasero - Te escuchare porque eres mi amiga y te quiero mucho – Anna trato de evitar avergonzase ante la osadía de su amiga.
....-...….-...…
La facilidad de tener un gran palacio es tener la posibilidad de realizar dos fiestas al mismo tiempo. En el ala norte se encontraba la fiesta de Jeanne mientras que en el ala sur donde estaban los jardines reales, en ese lugar se hallaba Hao con sus hombres de su fiel confianza.
Había largas mesas con el mejor vino como también la mejor comida y mujeres; todos bailaban menos el poderoso emperador que bebía lentamente su exquisito vino.
Hao estaba entre triste y feliz; triste porque su mujer le prohibió ir a la fiesta de cumpleaños y feliz porque tenía su propia fiesta donde tenía muchas mujeres desnudas.
- Arriba ese ánimo, jefe –le dijo Lyserg que estaba algo borracho.
- Es difícil - tiro la copa y se cruzo de brazos - Extraño a mi mujer-
- Es patético extrañar a una sola mujer - Lyserg tiro a Hao fuera de esa silla y empezaron caminar - Tienes muchas aquí, así que disfrútalas – se detuvieron enfrente a ese grupo de mujeres que andaban bailando entre ellas. – Disfruta de estas hermosas mujeres como siempre haces – Hao no perdió de vista como Lyserg se acercaba a esas damas reunidas y agarro la mano de una linda rubia que la llevo hasta que estuviera enfrente de Hao.
Hao sintió calor a reconocerla – Marion –
- Hay que divertirnos como siempre hacemos – la rubia con una sexy seguridad lo abrazo por el cuello – Quiero que me hagas tuya esta noche – le susurro, observo la boca entreabierta de ese hombre y sin más, se dejo llevar por el deseo.
Lo beso con tanta intensidad que tanto le encantaba a Hao; el gemelo envolvió esa cadera con sus fuertes brazos, se dejo llevar por la pasión del beso.
Fue brusco a la hora de corresponder el beso, era lógico su comportamiento después de algunos días sin tener sexo; sus manos vagaban en ese bien moldeado cuerpo que en ese mismo instante no dejaba de escapar leves gemidos en medio del beso.
Por culpa de la intensidad que se estaban entregando el oxigeno de su cuerpo se acabo, Hao fue el primero en separar los labios de ella - Hay que hacerlo – dijo roncamente, entre tanto ella sonreí con coquetería.
...-...….
A pesar que Anna intento bajar de sus piernas a Jeanne no lo consiguió porque al parecer la joven emperatriz se sentía muy cómoda, una vez derrotada la rubia le había contado lo que planeaba para derrocar a Hao - Me estas pidiendo que traicione a mi amado esposo – Jeanne bebió su cuarta copa de vino
- Si –la rubia dio trago a la bebida que le quemo la garganta – Sé que te pido mucho pero es necesario para el bien de Roma -
- No lo sé, no me convences – hablo de modo pensativo, el modo que mordió el labio inferior le resulto muy provocativo a la rubia.
- Entiendo que el plan no te convence - Anna dejo la copa en la mesita - Si gustas podemos cambiar el plan –
- No es el plan, hablo que tú no me convences – la peli plateada se cruzo de brazos -Me tienes que convencer de alguno modo para darte mi ayuda – en tono ronco le comento.
- No sé de que hablas –la rubia tenía un rostro de confusión y más al ver esa sonrisa traviesa.
Jeanne se levanto de ella, dio pasos lentos a la hora de acercarse a la cama – Sigues siendo muy inocente, Anna – se sentó sobre la cama - Eres inteligente, así que te daré un pista de cómo me podrás convencer – dio leves palmada a la cama, con eso Anna entendió completamente del cómo ella quiere que la convenza.
- ¡Somos mujeres! – dijo exaltadamente, se levanto del sillón, tenía las mejillas sonrojadas. – Y amigas, ¿Cómo me pides que yo… haga "eso" contigo? -
- No seas mojigata, el sexo entre el mismo género no se ve mal – Jeanne se hinco sobre la cama, se llevo la manos sobre el cuello para deshacer el nudo de su toga -Sacrifícate por tu causa para convencerme – hablo tan seductoramente.
- Eres una maldita – murmuro al ver como esa tela se deslizaba lentamente para revelar el perfecto cuerpo de Jeanne.
- Si no te ayudo tu plan sin mí no podrá continuar –se llevo las manos al sus senos desnudos para apretarlos, ante tal acto Anna le dio la espalda
– Maldición, tiene razón – se dijo Anna, observo la botella de vino - Tengo la solución - agarro la botella, volteo y camino sin inmutarse ante tal cuerpo desnudo - Te lo hare pero promete que será un secreto entre nosotras –
- Por supuesto – Anna bebió el resto del vino - Muy buena idea, Anna, beber el vino para darte valor-
- Cállate – Maiden llevo las manos a esa armadura y se la quito, le gusto ver las buenas curvas que tiene el cuerpo de Anna y ese escote que la hacía pensar miles perversiones. – Durante estos años no se te ha quitado lo fastidiosa –
- Y a ti no se te ha quitado el pésimo carácter que tienes – la agarro de la tela de la toga para acercarla hasta sentir como la tela rozaba sus senos. – Te toca empezar -
- A mí nadie me ordena – dijo molesta mientras se hincaba sobre la cama, estaba enfrente de esa peli plateada.
- No te estoy ordenando, te estoy suplicando – agarro las manos de Anna e hizo que la tocaran - Toca todo mi cuerpo – gimió la emperatriz al sentir la calidez de esas manos.
Anna era primeriza sobre los actos sexuales y como buen primeriza con algo de titubeo deslizo sus dedos sobre las curvas de esa mujer que se exponían. La respiración se le volvió pesada conforme sus manos fueron hasta la curva de la espalda y seguía bajando hasta posarse sobre esas nalgas – Bésame – Anna acerco su labios hasta aplastarlos a las de Jeanne, la beso con suavidad pero que poco a poco se volvió salvaje porque la traviesa lengua de esa mujer salió al ruedo y provoco la lengua de Anna con sutileza.
Anna apretó ese trasero como tratando de no perderse mucho en ese arrasador beso que agoto el oxigeno entre ambas. - No deberíamos comportarnos así –hablo entre cortado la rubia.
- Lo sé pero aun así quiero compórtame de este modo – Jeanne la agarro de la toga entre tanto se dejaba ir hacia atrás hasta dejarse descansar sobre la espalda y Anna sobre de ella – Desde muy pequeña te he amado, por eso me alejaron de ti – abrió las piernas para que la rubia se acomodara entre ellas y para que así pudiera abrazarla con las piernas - Pero ahora como adultas te deseo intensamente – deshizo el nudo de la toga pero no la bajo, pero lo que sí hizo fue deslizar dentro de la abertura frontal sus manos, se maravillo de sentir la suavidad de la piel de Anna - Quiero explorar todo tu cuerpo y darte tanto gozo – atrapo entre los dientes el labio inferior de la rubia.
- Yo no sé si podre darte el mismo placer –confeso Anna.
Jeanne soltó el labio, observo detenidamente a la mujer que tiene sobre de ella y a pocos instantes se dio cuenta de algo increíble - Así que eres… virgen –
- No tiene nada de malo ser virgen –contraataco la rubia, Jeanne solamente lo había dicho por puro juego pero que al final le atino.
Esa peli plateada estaba feliz - ¡Es perfectamente magnífico! – grito de júbilo la emperatriz.
- ¿Qué? – de un movimiento brusco ahora Anna estaba sobre la espalda y tenía a Jeanne sobre de ella.
- La verdad sentía celos de esas historias – inicio a mecerse de adelante hacia atrás.
- Es culpa de Manta, él hizo… - no continuo por culpa del dedo de Jeanne que se coloco sobre los labios.
- No importa ahora – bajo el torso hasta sentir que sus labios se rozaron - Como tu amiga de la infancia te daré la mejor experiencia sexual – el brillo en los ojos de Maiden le di a entender que esa noche no dormirían y todo por culpa de conseguir la ayuda de esta emperatriz para derrocar a Hao.
- ¡Maldición! – murmuro a la hora de sentir como esos suaves labios le succionaba el cuello.
...--...…..-...…-...…
A la mañana siguiente Anna caminaba con mucho cansancio hasta la casa, esperaba que Pilika estuviera todavía dormida para evitar enfrentar el posible regaño por no llegar a casa.
La rubia se sentía muy adolorida – Ni cuando me entrenaba mi padre sentía así mis músculos – razono con lamentación.
Al dar la vuelta hacia el callejón se sorprendió de ver a su primo acostado sobre el suelo. – Manta, ¿Qué haces aquí? -
Manta al escuchar la voz de Anna se levanto inmediatamente, la abrazo – Me alegro que estés bien – dejo de abrazarla - Estaba muy preocupado por ti y… y… -el joven rubio examino como venia su prima, tenía el cabello algo alborotado, la toga mal puesta, llevaba en la mano la armadura y la máscara pero lo más importante era ese rostro que demostraba que se desvelo - Espera… Ohhh…! ...Tu y ella… hicieron eso – Anna rápidamente tapo la boca de su primo para evitar que su escandalosa escena creciera; espero unos segundo hasta que lentamente dejo de tapar la boca - Prima, te cogiste a la emperatriz – susurro con mucho asombro pero también había tono de diversión y orgullo.
- Cállate – Anna sentía nuevamente las mejillas rojas y aumentaron al recordar cómo sus manos recorrían el cuerpo de su amiga de la infancia, sus sonidos y esa habilidosa lengua - Debo dormir un poco antes de…- un tremendo dolor de cabeza no la dejo continuar, ese dolor era el producto de la resaca de tanto vino que tuvo que beber para aguantar el ritmo de Jeanne - Te harás cargo del entrenamiento de hoy –empujo a Manta porque le bloqueaba la entrada para la casa.
- Eres una picara – el rubio se acerco a su prima y le dio suaves codazos – Probaste manjares reales -
- Me sacrifique por nuestra causa – dijo atropelladamente por causa de su dificultad de abrir la puerta.
- También fue por gusto – después él rio fuertemente, ella rodó los ojos con fastidio - Gracias por sacrificarte, pillína, matadora - dijo con mucha diversión.
- Cállate – pidió suavemente Anna.
Manta se rio levemente hasta que una duda tenía – Espero que Hao no te viera con su mujer, eso sería realmente problemático –
La rubia trago en seco – Él me vio –
- ¿Qué? - él no pudo evitar agarrar del rostro de su prima, estaba preocupado - ¿Te vio en plena acción? –
- No, fue después… -ella se alejo del fuerte agarre de ese enano - Ya teníamos nuestra ropa puesta –
- ¿Cómo saliste de esa situación? –
- Jeanne fue la que me ayudo - Anna recordó como Hao llego y tenía cara de pocos amigos, fue grosero con ella al principio pero se tranquilizo a la hora de escuchar como Jeanne le explicaba que era una sirvienta, después esa pareja discutieron y Jeanne le ordeno que se fuera pero sin antes darle algunas cortesías para el evento de lucha.
– Le debes una y creo que ya sabes cómo quiere que se lo devuelvas - Manta le dio un leve codazo en las costilla, Anna le respondió dándole una bofetada. Él tenía los ojos lloroso por semejante golpe – Sabes… no te preocupes por el entrenamiento, tu descansa, mi salvaje mujer – dijo rápidamente y después salió corriendo para evitar otra cachetada.
Anna maldijo por la osadía de su primo, continuo el trabajo de destraba la puerta de su casa hasta que escucho como se cayó la barra de madera, consiguió abrir la puerta.
Una vez adentro dio un largo suspiro a ver – Demonios, espero que Jeanne si cumpla su palabra –
...-...….-...
El sol de la mañana acompañaba a esa joven pareja a la hora de comer el desayuno, la marcada tensión contrarrestaba con la tranquilidad de la mañana.
Hao cortaba fuertemente la carne - No me gusto verte con esa mujer - consiguió cortar la carne - Me hace sospechar que me fuiste infiel –se coloco la carne en la boca.
Jeanne que sonrió levemente y dio un largo suspiro -Si hablamos de infieles tú me ganas, querido – dijo con mucha cizaña. Hao se atraganto y tuvo que pedir ayuda a un sirviente que le daba golpecitos en la espalda hasta que escupió la carne.
- ¡Yo no te he sido infiel! –
Jeanne sin inmutarse por ese grito siguió comiendo la fruta picada que le sirvieron, bebió un poco de agua y miro detenidamente a su esposo – Lo que tu digas, querido mío – se mordió el labio de modo provocativo.
Hao dejo de ver a su mujer y se concentro en el plato, su esposa también se estaba distrayendo sumergiéndose en el recuerdo de hace unas horas.
Ella recordaba los besos tímidos de esa rubia que poco a poco se tornaron salvajes y exigentes.
Ella recordaba los jadeos calientes, las manos tocándole la espalda, su voz gimiendo su nombre que le pedía por más.
Con esas sensaciones a flor de piel le entraron ganas de otro encuentro pasional.
...-...….-
Pilika bostezaba largamente mientras se dirigía a la cocina, se sorprendió a ver a la causante de su desvelo - Anna, por fin llegas –fue abrazarla amorosamente - ¿Te encuentras bien? –
Anna se enterneció por lo preocupada que estaba su compañera – Me encuentro bien –
- Que bueno - se alejo de la rubia, se llevo las manos a la cadera, su mirada estaba tan seria -, ¿Por qué no me enviaste una paloma mensajera que ibas a llegar tarde? ¿Te sientes el dueño de la casa o qué? –
La joven rubia se cruzo de brazos - Soy dueña de la casa –
- Es un decir, Anna, no era necesario que me respondieras con la verdad –
- Pilika, a veces me preocupa tu estado mental –
La Usui estaba acostumbrada a que le comentaran eso, por eso mismo siguió con su drama - ¿Por qué llegas a esta hora?, ¿Por qué no me invitaste a la fiesta?, por cierto, ¿Dónde fue la fiesta? –
- Fue en el palacio – respondió inconscientemente y se lamento porque era un secreto.
- ¡¿Qué?! –
- En realidad fue al lado del palacio – trato de componerlo pero ya era demasiado tarde porque Pilika ponía un rostro de "ni tú te la crees".
- ¿Por qué no me invitaste a la fiesta? –
- Se me olvido – salió de la cocina y se apuro en ir por las escalera - Discúlpame –
- No te preocupes – empezó a sollozar la Usui – Pensé que eras mi amiga – en tono dramático comenzó a decirle, Anna sabia que quería hacerla sentir culpable y lamentablemente lo estaba consiguiendo.
Anna podía ser una fría, cruel, mandona y sanguinaria mujer pero tenía su corazoncito, quiere mucho a su amiga, necesitaba en contentarla y para serlo recordó cierta boletos para cierto evento – Pilika – bajo los escalones hasta estar al lado de su amiga - Como parte de mi disculpa te llevare al próximo encuentro de gladiadores –
Pilika la miro sorprendida - Ohh… ¿de verdad? – la rubia asintió - Ahhhhh!... ¡Qué emoción! –grito tan emocionada que casi deja sorda a la rubia.
- Me alegra que te guste -
-…..-…..-…
Después días largos de entrenamiento hoy era el famoso día del torneo, cada uno de los personajes estaban algunos serios otros nerviosos, unos enojados mientras el resto morían de la emoción.
En las calles cerca del Coliseo había un excelente ambiente entre los espectadores. El pueblo podía disfrutar del mercado de tiendas que vendía muchas curiosidades desde comida, algunos artículos de pelea como grandes mazos o espadas oxidadas, los más extremistas vendían las armaduras sangrientas con incrustaciones de piel. También habían tiendas que vendían carteles con leyenda diciendo: "más sangre, por favor", "Suelten los leones" "Enseñen las tripas y yo enseño mis encantos"
Entre ese río de personas se encontraba un par de bellas mujeres, la peli azul estaba encantada con cada tienda y andaba abrazando posesivamente el brazo de su amiga hasta cortarle la circulación sanguínea - Se nota que andas emocionada – Anna intentaba soltarse de la garra pero no podía.
- ¿Lo notaste? –
- Por supuesto – traspasaron la entrada hasta que por fin vieron la arena mítica, Anna sonrió al ver como su amiga daba saltitos de la emoción - Pilika – la chica volteo a verla - Prométeme que no te alzaras la túnica, aun no me recupero como enseñaste tu… belleza y que ocasiono que mataran al mejor gladiador por andar de distraído por tus senos –
Al contrario de la vergüenza que sentía Anna esa linda Usui estaba orgullosa sobre ese hecho vergonzoso - No prometo nada –
Una vez que llegaron a sus asientos se acomodaron, aprovechando que el evento todavía no comenzaba Anna le dijo con seriedad - Trato de entender tu amor a las peleas de gladiadores pero no lo consigo, para mí son innecesarias y brutales – a pesar que Anna le gustaba entrenar a sus gladiadores no lo hacía para que se mataran entre si, en el fondo ella apreciaba a cada uno de sus guerreros y por eso les enseñaba a pelear como una forma de demostrar su aprecio a ellos - No me gusta que se maten -
Pilika tomo la mano de su amiga y en tono calmado le hablo - Me gusta mucho porque es un ejemplo del esfuerzo humano en conseguir sobrevivir, el esfuerzo humano de sacrificar todo para obtener la victoria y…Nah – soltó la mano - La verdad no hay otra cosa en que entretenerme –
Anna se había creído un poco el tono filosófico de su amiga - Hay obras de teatro- propuso.
- ¿De verdad, Anna? – Usui frunció el ceño - ¿Tu me consideras una chica de ir al teatro? –
- No-
El sonido de las trompetas era el aviso que el evento estaba por comenzar, Pilika giro su para ver la arena, sonrió a ver como salían cada uno de los gladiadores pero fue cuando vio un chico de su mismo tono de cabello cuando sus ojos se iluminaron -También hay otro motivo del porque me gusta venir a cada torneo. Al fin hoy es el gran día de su debut –
- ¿Debut? – Pilika señalo al chico peli celeste, Anna miro donde su amiga señalaba y en ese instante reconoció la razón del fanatismo de su amiga. – ¿Tu lo conoces? –
Volvió su atención a la Usui y noto una sonrisa melancólica en ella - Es mi hermano -
-…...-…...-...…..
Dentro del Coliseo Romano que en un futuro sería considerado como una de las sietes maravillas, se encontraban preparándose cada gladiador que participaría, entre ellos estaban nuestro cuarteto.
Yoh tanto Ren estaban tranquilos mientras se colocaba sus ligeras armaduras, Horo estaba emocionado, brincaba y agitaba ambos brazos. El único que si estaba realmente nervioso era nuestro moreno que después de estar completamente preparado con la armadura ahora se dedicaba en caminar de un lado a otro, a veces se detenía porque escuchaba el rugir de los leones.
- Diablos – se llevo ambas manos al rostro como deseando ser invisible.
En el balcón real se encontraba un atractivo Hao con su armadura de oro, tenía su corona brillando bajo el sol, tenía una sonrisa triunfadora. A su lado estaba su amada esposa que estaba desinteresada en ese evento estúpido y mostraba sin pena ese fastidio.
Hao se levanto del trono y dio un par de pasos, las cornetas se hicieron escuchar y así consiguieron que todo público dejara de hablar.
Nuestro emperador se aclaro la garganta –Bienvenido, a estos que son los juegos del hambre y que la… - sintió como alguien le tiraba de la túnica.
- No, no, no, querido –volteo a ver como su mujer se posaba a su lado - Te equivocaste de juegos –
- Ohhh… - se llevo una mano al mentón - ¿Son las olimpiadas? –
Jeanne sonrió forzosamente - No, aun faltan meses para que se realicen y por cierto, esos juegos son de los griegos – lo tomo del rostro y le dio un ligero tirón en las mejillas - Nosotros somos Romanos, estúpido -
Él se alejo de esas manos, se sobo las mejillas -Entonces ¿qué juegos? –
- No es ningún juego, es una pelea de gladiadores – dijo en tono exasperado nuestra linda mujer - Cariño, cuando te pones de idiota me sacas de quicio - se volvió al asiento y dio largo suspiro.
Ignoro el último comentario de su mujer y se enfoco en dar el inicio – Hoy es la contienda donde mostraran sus habilidades y esas habilidades le ayudara en seguir vivos – alzo los brazos, dando énfasis a sus palabras - Disfruten de este espectáculo que su amado emperador organizo para su pueblo pero más para mi bella esposa – volteo a ver a su mujer y le mando un beso al aire. – Te amo –
Jeanne le pareció tierno y bobo pero más lo primero – Yo también te amo -
...-…...-…...-...
El público estaba alegre de cómo la primera ronda en donde cada escuela se dio con todo, fue una masacre cruel y extremadamente sangrienta, en esa parte Anna tuvo que cerrar los ojos para evitar vomitar a ver como se destripaban algunos, en cambio, Pilika estaba muy eufórica cuando vio esa escena.
Lo único bueno que obtuvo de esa primera etapa es que sus 4 hombres sobrevivieron, estaba orgullosa de ellos, tenía una pequeña sonrisa al ver ahí a sus cuatros hombres alzando sus espadas como su modo de agradecimiento a sus público. –Valieron esas largas jornadas a pesar que Manta se quejaba – pensó orgullosa - ¿Dónde estará Manta? – dijo en voz alta.
- ¿Quién es Manta? – Pilika giro a ver a Anna, la rubia se mordió el labio como castigo por hablar en voz alta y olvidarse del detalle que su amiga no conoce a su primo.
- Es un amigo –
- Si, si – dijo en tono juguetón, ese mismo tono en que tu amiga te da cuando no se cree que es tu amigo y tiene la imaginación para creer que es tu novio.
Anna ignoro ese tono molesto y se encontró a su primo que estaba en la parte baja de donde ellas estaban – Ahora vuelvo – se levanto pero la mano de su amiga la detuvo.
- Compra algo de botana, como carne de res o semillas de girasol – sonrió tiernamente, la rubia rodo los ojos.
- Tratare – se sacudió la mano de esa mujer. Camino rápidamente porque ahora su primo se movía para ir al túnel que lo llevaría a zona de los gladiadores. –Manta –
- ¿Anna? – el enano estaba muy sorprendido de ver en este sitio - ¿Qué haces aquí?, tu nunca vienes –
- Lo sé, vengo con Pilika –
Manta movió sugestivamente las cejas -Tienes más pegue con las mujeres –
- Sabes muy bien que es mi amiga – claro que él lo sabia pero quería seguir molestando a su prima por cierto evento que tuvo con la emperatriz.
- Ohhh… sí, tu amiga – otra vez ese tono molesto irrito a la rubia.
Anna lo tomo del cuello – Déjame de molestarme – él asintió porque esa aura asesina que desprendía su prima lo intimido – Sé que vas a ir a verlos, así que te ordeno que le digas esto – acerco sus labios al oído de él.
- Esta bien se los diré - lo soltó del cuello y él se fue corriendo pero una vez con una buena distancia se atrevió a gritarle - ¡Ve con tu cita! –
- ¡Ven aquí, hijo de perra! – pero el cretino de su primo se fue al túnel. – Maldito –se cruzo de brazos, camino para regresar a su asiento pero recordó el pedido de su amiga, con falta de ganas fue a los establecimientos de comida – Me da una carne asada y semillas de girasol –
Mientras Anna esperaba su orden, sus cuatro gladiadores junto con otros cinco de diferente escuela regresaron a la cámara subterráneo, algunos bebieron agua y se lavaron la sangre. Ren como sus otros dos compañeros saben que como buenos guerreros no deben demostraban debilidad, así que no se acostaron, siguieron caminando y jugando con la espada como haciendo creer que quieren seguir matando. Sin embargo, él no que no hacia eso era Chocolove, ese moreno prácticamente estaba tumbado en el suelo y respirando trabajosamente.
- Ya quiero que termine – pidió, tenía los ojos cerrados para tener recobrar un poco la serenidad. Ren caminaba rumbo a ese débil moreno para regañarlo - Y donde esta nuestro entrenador cuando más lo necesitamos –
- Él no viene a ver los combates, no le gusta ver como mueren – esa voz distrajo a Ren e hizo que Chocolove abriera los ojos y se levantara.
- Que falta de compromiso – comento el moreno una vez estando al lado de Manta, se acercaron también Horo e Yoh.
- ¿Qué te trae por estos rumbos? – cuestiono el gemelo.
- Quería ver cómo están –observo a cada uno, solamente tienen raspaduras nada graves y uno que otro moretón, después se fijo en la competencia que estaban en peores condiciones, algunos tenían cortes profundos de espadas, uno había perdido un ojo, otro una mano y el ultimo tenia enterrado una espada, volvió su mirada a sus hombres – Si el torturador estuviera aquí, diría: Si pierden no regresen y que mueran con dignidad –
A Chocolove se le fue el color del rostro. - Que hermosas palabras – dijo con trabajo.
- Por supuesto que no vamos a regresar porque estaremos muertos – dijo con recelo Ren que no le gustaba esas palabras tan llenas de idiotez.
....-….-….-...
Segunda etapa inicio de modo rápido y muy doloroso, los primeros en entrar fueron esos cinco gladiadores que pelearon entre sí pero en medio de su pelea aparecieron las bestias, como: un tigre, dos leones y par de lobos. Si en la etapa uno fue calificado como masacre la segunda etapa era el siguiente nivel de esa masacre. Las bestias arrancaron brazos y piernas, comieron las entrañas de sus oponentes con tal maestría.
Anna se llevo las manos al estomago, cuando vio esa pelea y lamento haber comprado la botana porque en esos instantes tenía el estomago revuelto, vio a su acompañante que al parecer no sentía lo mismo que ella – Creo que vomitare –
- No seas delicada, Anna – esa frase dicho por su amiga le recordó cuando su padre, el gran Fausto le regañaba por no aguantar al ver la sangre. Por esa debilidad su padre ponía en duda en dejar al frente de su gran legado pero al final Anna controlo ese malestar, ya no vomitaba al instante y ni lloraba.
Algunos guardias limpiaban el campo de batalla para el próximo combate, no lo limpiaron tan bien porque dejaron un brazo y pierna.
Manta que estaba a la orilla del asiento, mordiéndose las uñas por ese nerviosismo, ahora le tocaba a sus muchachos.
Anna no pudo evitar ver como el sudor que cubría a ese cuerpo trigueño del gemelo le daba un aspecto seductor, esos músculos de su espalda teniendo rasguños tan sexys y esas piernas bien moldeadas, ella sacudió la cabeza – Maldita, Jeanne, ya me pervirtió – susurro de mala gana.
Con el vitoreo del público eufórico con ganas de ver más sangre salieron nuestros valientes gladiadores. A diferencia del primer grupo, Yoh como sus amigos estaban esperando a esas bestias, el primero en salir fue un grande león que estaba rugiendo por el enojo de ser despertado.
El sonido del público enloquecido de la batalla que se está dando dentro de la arena en ese majestuoso recinto al ver a ese león.
- Ve tu primero –Horo empujo a Chocolove.
- ¡Estás loco! – Agarro el brazo del Usui - ¡Tu primero! –
- Ahora me arrepiento de atentar con la vida de mi hermano – lamento el gemelo que estaba invadido por el miedo.
- No sean miedosos – hablo fuertemente Ren – Hay que atacarlo en equipo – asintieron los otros hombres, Ren camino hacia esa bestia, tan concentrado estaba que no se dio cuenta como solamente él avanzaba. – Pelea - movía la espada enfrente del león, ese animal alzaba la pata y golpeo la espada haciendo que volara muy lejos. – Necesito su ayuda – giro a ver a sus compañeros que estaban muy pero muy lejos de él – Malditos – el león rugió y comenzó a perseguir a ese chinito.
El que fue ayudar a Ren fue Yoh pero tuvo el mismo resultado que Tao, el león le quito la espada y comenzó también a corretearlo. Horo como Chocolove se armaron de valor para ir a defender a sus amigos pero atrás de ellos aparecieron otros tres leones.
Giraron lentamente, el hocico de esos leones les rosaba el rostro, ese aliento cálido los hizo poner más nervioso pero también para reaccionar rápidamente para quitarse de ese zarparzo – Diablos – grito Horo que corrió hasta el centro de la arena y arrastro junto a él a Chocolove.
Chocolove tenía una lanza de tres pico y Horo una arpón, Yoh y Ren fueron con ellos para que los protejan, los leones caminaban en círculos como pensando ¿a quién comeré primero?
- Ya se puso muy divertido – dijo con voz sádica Hao que pedía al cielo que mataran dolorosamente a Yoh.
Jeanne se limitaba de dar suspiros cortos y comer frutas, miraba el espectáculo sin mucho interés.
Tanto en las gradas una furiosa Anna miraba sin creerse lo patéticos que se volvieron su estudiantes - Son unos imbéciles – se levanto indignada - Así no les enseñe a enfrentar un león –
- ¿Que dices? – Pilika la miro, tenía una burlona sonrisa.
Anna se cruzo de brazo -Digo que si gustas algo más para comer –
- No, estoy satisfecha – se dio golpes en el estomago.
- Yo si todavía tengo algo de hambre, voy a comprar algo – camino rápidamente en bajar los escalones, fue al túnel, golpeo al guardia solamente por el gusto de hacerlo.
Antes de ir a la zona de las rejas donde se quedan en espera los gladiadores, ella fue a la cámara de armas, busco esa piedra hueca - ¿Dónde estás? – golpeo la pared hasta que la hallo, la quito y sacar su otra mascara de león, esa era más pequeña que la habitual porque es para combate.
Se coloco la máscara, se llevo una daga y dos espadas, camino hasta la entrada que comunicada a la zona de las rejas, vio a otro guardia, a él no lo iba a golpear porque le cae bien.
- Torturador es raro verte en un día de combate -
- Necesito entrar – dijo con voz ronca, el guardia dudo en obedecer - ¡Ahora, Ryu! - se le movieron las llaves entre las manos por el miedo que el Torturador le daba, al entras comenzó a correr hasta la reja, escucho al publico gritando feliz por espectáculo -Hora de salvar el pellejo de ese cuarteto de inútiles – ella giro la cabeza de un lado a otro, los guardias jalaron las cadenas y levantaron la reja, Anna camino rápidamente.
- Este es el fin – el moreno abrazaba a Horo, en esos momentos ya no tenían armas porque esos malditos leones se los arrebataron.
- Fue un placer conocerte Choco –
- Lo mismo digo Horo – ambos empezaron a llorar
- Hay que hacer algo pronto o seré su cena – dijo Ren a Yoh, éste estaban sentado en espera de su fatal final.
Esos cuatro hombres se asustaron por culpa de esa espada que cayó en medio de ellos – ¡Entrenador! –gritaron al unísono, había alivio y felicidad de verlo pero también incertidumbre pero no eran los únicos ante tal sorpresa.
- ¿Qué hace Torturador aquí? - pregunto conmocionado Hao – ¡Sáquenlo, anda arruinando mi diversión! – sus guardias estaban a punto de obedecer pero otra orden se escucho por parte de la emperatriz.
- No, dejen que este en la arena – la voz firme de la emperatriz los hizo volver a su posición atrás de ellos y estar quietos, era un hecho que esa sorpresa la despertó de su aburrimiento, Jeanne estaba emocionada ante el atrevimiento de Anna y esperaba un buen espectáculo – Siempre es fascinante ver como pelea Torturador – Hao la observo sin creer lo que escuchaba, ella llamo a una de sus sirvientas que le sirvió vino y fruta.
Hao dejo de ver a su mujer para ponerle atención al espectáculo que se estaba dando a causa del entrenador de los gladiadores.
Antes de ir con ellos Anna agarro las espadas y se las lanzaba a ellos -Estúpidos, agarren sus armas – luego fue por el arpón y la lanza e hizo lo mismo, al final vio como venia dos leones tras de ella.
Esa rubia se movió rápidamente, así evito que esas garras la mataran, camino ágilmente sin perder de vista a esos animales.
- Es hora de defenderse – le ordeno, su voz no salió ronca como acostumbra y eso lo noto al ver como sus estudiantes la miraban con extrañezas, a ella no le interesaba si descubrieron que era mujer lo que le interesaba era sacarlos con vida pero más a Yoh – ¡Obedezcan! –
Ellos dejaron su estado pasmado y agarraron sus armas, Anna fue en primero en atacar ese león, ese animal consiguió herirla de la pierna pero no fue suficiente porque ella consiguió en enterrarle la espada justamente en medio de los ojos, la sangre broto y con ello el animal desvaneció.
Jeanne se llevo la mano al pecho por la preocupación de ver como su amiga sangraba, le surgió las ganas de detener la pelea para salvarla pero eso sería peor cosa que haría porque Hao sospecharía.
Pilika como Manta también estaban preocupado por ese grupo de gladiadores pero que poco a poco estaban sobreviviendo a esa pelea. La Usui levanto un cartel y aprovecho que el Coliseo estaba en silencio para gritar lo que decía prácticamente el lema de su cartel – ¡Hermano, gana porque no tengo para el ataúd así que por favor no mueras! – ese cariñoso apoyo lo escucharon claramente todo el público e incluso a Horo que se irguió e ignoro al león que estaba enfrente de él.
- Que hermana tan dulce tengo – con mucho sarcasmo lo dijo.
- Ni que lo digas – lo secundo Anna.
La batalla a muerte siguió hasta que el ultimo bestia agonizaba en el suelo, los combatientes estaba lleno de rapaduras y rasguños como también bañados de sangre. A Hao no le gusto ver que su hermanito sobrevivió por ese motivo dio una orden y lo anuncio.
- Ahora estos cinco guerreros lucharan con mi guardias hasta que uno sobreviva - Jeanne se llevo la mano a la boca para evitar gritar por semejante orden sanguinaria.
- Sé que odia a su hermano pero no a tal grado – murmuro, presto atención a la arena que enseguida estaban llegando un escuadrón de guardias del emperador, noto que estaban agotados el pequeño grupo de gladiadores. - ¿Ahora qué harán?-
Anna conto como 20 guardias y empezó a tocar los hombros de sus ahora compañeros de batalla – Cada uno peleara con cinco hombres a la vez y asegúrense en dar golpes mortales – con eso dicho fue atacar para después caminar y se llevo a unos cuantos hombres y no tardo en darles muerte.
Yoh imito la hazaña de Torturador y se llevo otro grupo de hombres, también lo hizo Horo, Ren y Chocolove, a diferencia de Anna esos cuatro hombres les costaron matar a todos esos guardias pero lo consiguieron. Ellos giraron a ver al Torturador que se limito en alzar el pulgar para felicitarlos.
Hao que estaba verde del coraje se levanto del trono y fue con Lyserg para arrebatarle su arco y flecha, vio como se reunía Torturador con esos hombres; guiado por el coraje a quien primero hirió fue a Torturador justamente sobre hombro.
Sonrío al ver como se desplomo, se preparo para hacerle lo mismo a su hermano que ahora mismo estaba hincado para revisar como si estaba vivo o muerto Torturador. Hao apunto y lanzo la flecha.
Anna empujo a Yoh al suelo, el gemelo se libro de esa flecha que se enterró en el otro hombro dde esa rubia – No es mi día - gimió suavemente.
- ¿Te encuentras bien Torturador? –
- ¿Crees que estoy bien, idiota? – Anna cuestiono agriamente mientras le daba golpees al pecho de Yoh – Creo que es hora. Ve por tu hermano – eso dijo viendo a Yoh, ese gemelo entendía a lo que se refería, así que agarro la espada y camino hasta la dirección de su hermano, se sorprendió que Chocolove se ponía de rodillas para que Yoh subiera sobre sus hombros.
Yoh salto a las gradas camino entre la multitud, mato uno que otro guardia hasta que Lyserg como Blocken y Luchist se opusieron a él -No dejare que toques a Hao –
- Eso ya lo veremos – en tono reto le devolvió el saludo Yoh.
La peleo valientemente ante ese gremio perverso, cada muerte de esos tres nuestro gemelo lo disfruto. Yoh seguí avanzado hasta quedar a unos pasos de su hermano, otro guardia salió para hacerle confrontación pero que al final se fue de largo para seguir con vida.
Hao se levanto del trono, se quito la capa blanca con bordes dorados, saco la espada y lo ataco con fiereza.
El sonido de metal contra metal rugía fuertemente, el público no sabía cómo reaccionar al ver que su emperador está en combate contra su hermano Yoh. En un movimiento Hao le quito la espada para que después dejar la punta de su espada en la garganta de su gemelo – Sera tu fin – todo iba bien para Hao hasta que un movimiento inesperado por parte Jeanne lo tomo de sorpresa.
Sintió como le enterraron por la espalda ese arma filosa, volteo para ver al causante – Jeanne, ¿Por qué hiciste eso, Jeanne? – Hao miraba la puna de la espada con su sangre.
- Es por herir a Anna – dijo con mucho enojo. – También es por tus malas decisiones, eres tan caprichoso –
Hao se hinco, miro a su asesina y le sonrío con ternura – Que bueno que me mataste tu – el gemelo se sintió débil hasta sintió cosquilleo como cuando te golpeas algún dedo del pie. Se estaba entumeciendo el emperador hasta que sus ojos ya no tenían ese brillo.
Jeanne le quito la espada a su esposo y la mostró al publico – ¿Hay algún problema que mate a este pésimo gobernador? – primero vio como negaban con la cabeza - Ahora yo seré quien gobierne con la ayuda de Yoh – señalo a ese gemelo que aun no salía de su estado de estupefacción, Maiden dejo de ver a su cuñado para prestarle atención a la arena de combate, empezó a caminar hasta la orilla de las gradas, hizo señas para que le ayudara a bajar, Chocolove y Ren le ayudaron - Anna - susurro al ver como esa mujer tenía los ojos cerrados, el quito la máscara sin importar que el público conociera la identidad de Torturador – No te mueras – la agito fuertemente.
- No me muevas, duele todo – gruño la rubia. Jeanne la abrazo sin importar los quejidos de esa mujer.
...-….-…..
Con los eventos sucedidos se terminaron las peleas, llevaron a los heridos a la habitación de curación donde Tamao los estaban atendiendo.
- Con cuidado, mujer – le dijo el gruñón de Ren.
- Deja de quejarte, solamente te estoy limpiando las heridas – ella siguió colocándole el puré de plantas medicinales en las heridas - Siendo gladiador y le tiene miedo a limpiarse las heridas –
- Son heridas grandes – se excuso él.
Tamao dejo a ese Tao para ir con ese moreno que no dejaba de verla con mucho amor. - Tienes bonitos ojos –
- Gracias, Tú también tienes bonito ojos – le contesto con algo de timidez, la verdad a esa peli rosa le gustaba ese moreno y por eso lo curaba con más delicadeza.
- Gracias por apoyarme – la voz de Yoh despertó a Anna – No puedo creer que la chica que me gusta es el que me entreno - ella se podía haber sonrojado pero no tenía la sangre suficiente para hacerlo.
- Siente muy orgulloso de ese hecho – en ese momento decía Manta que entraba junto con Jeanne, esta chica le quito la tela y se fijo en esa horrible herida.
- Maldición –susurro la emperatriz, Anna sentía coraje e impotencia de que ese emperador de pacotilla le hirió feamente, sin embargo, ese coraje se le fue al sentir más de dos manos suaves sobre su piel lastimada.
- Me alegra que no sea tan grave – Jeanne al sentir la piel cálida de su amiga nuevamente, sin pensarlo se sentó sobre Anna y le abrazo del cuello – No vuelvas arriesgar tu vida –
Anna no podía abrazarla de lo tan cansada que estaba – No prometo nada – murmuro.
Pilika entraba como huracán -Anna, tu…? ¿Por qué no me dijiste que conocías a los gladiadores? –
- Porque me daba pena –
- ¡Desde hace mucho pude haber tenido sus autógrafos! - esa Usui estaba exaltada e indignada – Eres una mala amiga -
- También por eso no te lo dije, te vuelves loca por ellos – Anna entrecerró los ojos al sentir los cariños de Jeanne que consistía en darle besitos en el cuello, no le importo el dolor por el peso de esa coqueta mujer - Oye, no soy mala amiga, salve a tu hermano – señalo al acostado en donde esta Horo horo, Pilika fue con su hermano, lo reviso para después darle muchos besito en el rostro.
- Que bueno es verte – le susurro, Horo sonrió ante ese cariño y giro el rostro hacia Anna para seguirle reprochando - Tu eres una mentirosa, todos los días que llevo conociéndome me decías "que asco los gladiadores, no me gusta, que se mueran todos" –
- Eres una loca Pilika –Jeanne la atrajo el rostro de Anna hasta su pecho, la rubia intento alejarse pero su amiga no la dejaba.
- No sabía que tenías esos gustos, Anna – dijo con picardía la Usui.
- Cállate -
Manta que estuvo divertido viendo como se abochornaba su prima pero de repente una duda le surgió - Bien, ¿y ahora qué hacemos? –
- Comer y dormir para que mañana empecemos a gobernar correctamente este imperio - con tono de sabiduría ancestral hablo Yoh que se recostaba, tenía un sonrisa amplia por lo satisfecho que estaba de que por fin derroco a su nefasto hermano.
- ¡Pilika tu nariz! – una muy preocupada peli rosa fue a socorrer a su amiga que tenía un río de sangre fluyendo desde su nariz, la obligo que inclinara hacia atrás la cabeza, busco en sus bolsillo alguna papel pero no tenía, Anna se acerco con un pañuelo, le limpio el exceso de sangre y le hicieron le taparon las dos fosas nacares – Casi te me mueres desangrada por tu loca imaginación – Tamao la miraba desaprobatoriamente – Debes de controlarte –
Pilika a pesar de tener un aspecto ridículo por esos tampones en la nariz no se dejo intimidar por el regaño de su amiga – Por favor, Tamao, debes de admitir que es una idea muy sensual, el imaginar a nuestras parejas como excitantes gladiadores, rudos, con músculos marcados y peleando por tu amor hasta la muerte – al final le guiño. –Y no olvidemos la parte lésbica –
- ¿Parte lésbica? - Tamao estaba sonrojada – Realmente es tentador lo que dices - dijo no muy convencida.
Con el último modelo dejando la pasarela, se escucho los aplausos exagerados de Horo y Pilika, Tamao estaba sonrojada por la vergüenza que sentía, Anna estaba sonrojada pero por el coraje, Manta estaba disgustado de cómo su hermana tenía toda la atención de su tía, dicha tía que solamente estaba seria mientras que su asistente que estaba en espera del veredicto de su jefa, se sentía mucha tensión de los diseñadores que estaban nervioso - ¿Qué te pareció, Asanoha? - la hermosa mujer frunció levemente, ese gesto obligo a ese diseñador a tragar duro pero reunió el valor para seguir hablando a ese ex modelo, Asanoha Douji pero que actualmente se le conoce como Asanoha Kyoyama, la esposa del mejor médico cirujano de Japón y reconocido en el aspecto internacional.
- No estuvo nada mal – se levanto de las gradas, sonrió a Manoko y después a su hija, giro un poco más observar a sus demás acompañantes - ¿Quieren ir conmigo a ver a los modelos? – a los hermanos Usui se le ilumino el rostro ante tan tentadora respuesta, Anna resoplo con disgusto pero aun así fue.
Se adentraron a esa grande y larga tienda que estaba muy bien organizada para cuando llegaran las demás ropa; Tamao sentía que se le iba el aire al ver a todos los modelos a medio vestir, un modelo la miraba con coquetería y flexionaba los músculos y le manda un beso - Que hermoso es –
- Así es, amiga, ven a mi lado morboso – la Usui se frotaba las manos y sonreía perversamente, esa sonrisa tipo grinch – Te imaginas a esos modelos solamente para nosotras –
- Si -
Anna vio a su Tamao que estaba roja y Pilika sonreía perversamente, sonrió sutilmente – Tranquilicen sus hormonas o sus novios las regañara –
- Ellos no están aquí, así que ojos que no ven corazón que no siente – dijo con arrogantemente Pilika.
- Pero yo soy los ojos de sus novios que son mis amigos – Horo sonrió malvadamente – Si no quieren que les diga cómo se han portado me tiene que dar algo - Pilika murmuro una serie de groserías no apto para delicadas damas, Tamao se puso blanco por solo hecho de pensar que Horo la delataría y perdería a Lyserg.
- No dirás nada – anuncio suavemente Anna.
Horo se levanto y se cruzo de brazos - ¿Por qué tan confiada? –
La rubia se acerco tanto a él, su rostros estaban a sus centímetros, sentía la respiración; Anna tenia la extraña sensación de acariciarlo y así lo hizo, poso su mano en la mejilla de Horo, paso sus dedos sobre esa mejilla y delineo su mentón - Porque si tu las delatas – le susurro, a Horo se sintió hipnotizado por esos hermosos ojos y su hablar suave pero más a la hora sentir esos dedos sobre de él como esa vez en su departamento; se miraron, ante tal cercanía él sentía tentación por probar esos labios - Le diré a Damuko que andas recibiendo tratos muy cariñosos de las modelos, a tu novia no le dará gracia –
Horo abrió un poco la boca, se le fue el aire no por la amenaza sino por la cercanía de Anna y percibió una ligera coquetería es su voz a pesar de recordarle que tiene novia aunque Horo dudaba si aun tenía una relación por el modo en que discutieron – Te reto a que le digas, no me importa lo que ella piense – cerro los ojos, inhalo la sutiliza fragancia de su amiga y primer amor, inclino el rostro - Dudo que a Damuko le importe - se alejo de ella para evitar hacer una tontería, camino fuera de las tiendas, se tapo el rostro porque no entendía que le paso, porque actuó así con ella, y simplemente lo dedujo – Malditas hormonas -
Anna esta en shock como sus amigas, se miro las manos como queriendo encontrar alguna respuesta por el modo en que actuó con Horo y como él le respondió del mismo modo, se llevo las manos al rostro al recordar ciertas palabras que escucho cuando estuvo en estado de embriaguez, sacudo la cabeza porque no lo creía – Necesito agua -
Vieron como esa rubia también se fue - ¿Vieron lo que yo? – Tamao cuestiono a Manta y Pilika que estaban sin aliento, ellos simplemente asintieron – Esto es una locura -
...-….-….-….-….
Hao miraba su reloj que le indicaba que eran las 11:30 pm, según él la hora perfecta para su escape - Mejor no hay que ir – decía un muy nervioso Yoh que miraba hacia atrás donde estaba el pasillo oscuro.
- No te pongas así, mi lindo bebé – Hao giro para pellizcarle las mejillas.
Yoh le dio manotazos para lo dejara de torturar - Detesto mucho que me trates así – aun sentía nerviosismo - Ella nos va a descubrir, mejor vamos a dormir -
El Asakura mayor estaba atento a la luz de la sala de té en donde se encontraba la única persona adulta despierta y que lamentablemente era su abuela - Tranquilízate – sonrió a ver como se apago la luz, se pego a la pared cuando escucho como la puerta corrediza se abría - Vamos a ir a la fiesta de Damuko y te divertirás – susurro tajantemente, estuvo atento como esas pisadas subían las escaleras, esperaron unos quince minutos – Es hora de irnos – con pasos suaves llegaron a la puerta principal y se deslizaron fuera de la casa.
Hola, Mucho pero Mucho tiempo sin actualizar a mi bebé, Un año con 6 meses. Pero aquí sigo tratando de terminarlo.
Una disculpa si ven algún error ortográfico.
Por fin! conseguí plasmar mi idea de los gladiadores. Es un tributo a la serie que me inspiro y que me gusta mucho XD
¿Qué les puedo decir?, sí me ha costado, sí me bloquee porque mi inspiración necesitaba reposo, sí me di unas vacaciones, Sí le he dado mi atención a mi otro fic Call me, y Sí voy a terminar este fic. ¬¬ Ya es hora de terminar este fic XD Aun tengo muchas locuras de que escribir
XD Últimamente he estado en el terreno del lemon, perversa desde siempre jajajajajaja tal vez me anime en hacer un one-shot lemon.
Gracias a Annasak2 por darme tu apoyo para que continúe este fic, por fin se me hizo jajajajajaa
Gracias a los que siguen leyendo este fic.
Hay que seguir avanzado así que nos vemos en el próximo capítulo.
Amor&Paz.
