Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga de Crepúsculo.
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¡Ya está aquí el fin de semana! y como cada viernes aquí os dejo el POV de Edward, me parecía interesante hacer un repaso de los últimos eventos a través de la perspectiva de él. Espero que os guste.
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OUTTAKE: RINDIÉNDOME
EPOV
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Me costaba recordar cuánto tiempo hacía que no me sentía tan relajado como en este preciso instante. Con Bella en mis brazos, profundamente dormida después de una noche maravillosa, prácticamente perfecta.
Llevaba mucho tiempo deseando que bajara sus defensas, sabía desde el mismo instante que mis labios rozaron los suyos el día de su cumpleaños que me había precipitado. Cuando volví a casa al día siguiente y no estaba quise tener una máquina del tiempo para rebobinar, más que nunca en la vida. Más incluso que aquella vez que Emmet y yo le rompimos las figuritas de porcelana china heredadas por no sé cuántas generaciones a mamá.
Ese primer beso fue fuego, aún recordaba lo que me había costado separarme y dejar que se fuera. De hecho, me había costado un gran esfuerzo de autocontrol no cogerla entre mis brazos y llevarla a mi cama. No sé qué me pasaba, pero durante todo el tiempo que había estado en mi casa me había hecho un poco adicto a ella, a su presencia en mi vida, en mi rutina. Deseaba llegar a casa lo antes posible (cuando antes no tenía ninguna prisa en dejar la oficina) para ver la televisión con ella, tocar el piano mientras ella leía un libro, o debatir las noticias… había descubierto que defiende fervientemente aquello por lo que cree. Cualquier pequeña cosa, que antes no se me había pasado por la mente compartir con nadie, ahora se me antojaba imprescindible y único.
Algún día le tendría que confesar que aún no había comenzado los trámites con los del seguro… Bueno, lo había hecho, pero quizás se me había olvidado comentarle que necesitaban su autorización para algún que otro asunto. Ni yo mismo sabía cuándo había nacido en mi esa resolución, pero no tenía ninguna intención que Bella abandonará este piso. La quería aquí conmigo, construyendo un hogar para los dos. Por eso le regalé esa pulsera para su cumpleaños. En una de nuestras conversaciones me confesó que vino a Nueva York para construir una nueva vida, una vida más suya… Esos números que ella aún no había descifrado, eran las coordenadas del que yo deseaba fuese su nuevo sitio en el mundo. Nuestro sitio. Por mucho que ella se empeñara en matizar, cada vez, que era "mi" apartamento.
Ahora con ella en mis brazos y después de la magia de esta noche tenía claro que no iba a renunciar a ella, que iba a intentar que esto funcionase con todas mis fuerzas. Jasper me había advertido desde la primera comida en casa de mis padres, dónde la conocí en persona, que le diera una oportunidad, que había algo en ella que me engancharía. Y no había fallado. Pocas veces fallaba, tenía un don especial. Algo que no pensaba admitir, tenía demasiado asumidas sus virtudes, el muy bastardo. O me conocía muy bien y apostaba sobre seguro, quién sabe.
Cuando me enteré de la cena de esta noche, y solo después de maldecir 50 veces el momento tan oportuno que habían elegido mi hermano y Rose para irse de viaje, pensé que era el momento ideal para pasar un tiempo de calidad con Bella. Sabía que sus defensas iban cayendo. Podía ser un poco presuntuoso de mi parte, pero sabía que estaba prácticamente en el mismo punto que yo, solo que se negaba a admitir la realidad. Que éramos pura química juntos. Tenía la extraña idea que solo la quería para una noche y sabía que esas ideas no se pueden cambiar solo con palabras, sino que son necesarios hechos. Así que esa era mi meta desde hace unas semanas. Demostrarle que soy alguien más que la imagen simple y distorsionada del Playboy Cullen que muestran las revistas de mí.
Verla en plantada en medio de mi habitación agarrándose el vestido para que no se le cayera casi me hace entrar en trance. Tuve que respirar hondo mientras acababa de secarme la cara para no acercarme a ella y besarla hasta que se rindiera a la evidencia. Pero sabía que tendría suerte si no salía disparada corriendo hasta el aeropuerto destino a su pequeño pueblo entre las montañas para ocultarse de mí. Aunque, a parte de mi libido, había de admitir que estaba espectacularmente bella. No hacía falta que se arreglara mucho para estar bonita, pero desde luego, hoy estaba deslumbrante. El vestido, el peinado, el leve maquillaje que llevaba, le sentaba todo genial. Tendría suerte si no tenía que espantar a muchos idiotas que quisieran acercarse a ella.
Le tuve que abrochar solo tres botones y fue una pequeña tortura. Tocar su piel suave, tenerla tan cerca… era una dulce tortura, sin duda. Pero pensar que solo tres botones me separaban de ella… tres botones y ese vestido podría desaparecer era más de lo que mi mente y mi cuerpo traicionero podían manejar.
Cuando noté que llevaba puesta la pulsera me alegré, había notado que no se la quitaba nunca. Siempre la llevaba con ella, y eso me hacía sentir bien. Si más no, demostraba que le gustaba el regalo. Espero que significara algo más. Esa tarde antes de ir a casa a cambiarme para la fiesta, me había pasado por Cartier para comprarle unos pendientes. Sabía que prefería las cosas sencillas, pero quería que tuviera algo digno para la ocasión, supe que le encantarían en cuanto los vi en la tienda. Y estaba loca si pensaba que los iba a aceptar de vuelta. Los había comprado personalmente y pensando únicamente en ella, no había manera que alguien más los tuviera.
La cena de gala pasó en un suspiro. Bella a pesar de su nerviosismo se integró magníficamente. Mis inversores chinos estaban encantados con ella, eran unas personas que le daban mucho valor a la familia, y aunque para nuestra fusión no fuera algo trascendente sabía que haber causado una buena impresión facilitaría su predisposición hacía nosotros. Ese escote había causado sensación, a mí el primero, pero tuve que lanzar alguna que otra mirada para evitar el avance de algún que otro insensato.
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-Veo que has dejado respirar a la pobre chica… Y supongo que no soy un genio si digo que ella es la famosa Bella. – me dijo James dándome una palmada en la espalda.
En cuanto me disculpé con Bella por dejarla un rato asolas, vino directo hacía mí. James me conocía tan bien como Jasper, no por algo habíamos pasado media vida juntos. No sabía que estaba aquí, no lo había visto, aunque no era ninguna sorpresa. Sus locales y restaurantes estaban dentro de los grandes negocios de la ciudad y todo el mundo conocía su nombre. Siempre era un descanso ver una cara amiga y confiable en este tipo de fiestas. Me hacía relajarme, aunque fuera un rato.
-Ni que la hubiese tenido escondida – comenté mientras le pedía dos copas de whisky escocés al camarero de la barra de atrás. Podíamos ver todo el salón desde dónde estábamos, pero prácticamente nadie nos veía.
-Por la manera en que mirabas a todo el mundo que se intentaba acercar…prácticamente. – me contestó con una sonrisa de suficiencia. - Sabes si no hubiese estado tan ocupado cerrando unos negocios me hubiese acercado yo mismo, sabes que no me intimidas. Además, es la clase de mujer que merece el esfuerzo de enfrentarse a la furia del gran Edward Cullen. – me retó mientras alzaba la copa hacia mí.
-Ya te gustaría – le respondí después saborear ese magnífico trago- Además, no creo que Tanya te dejara… ni que tu quisieras. Esa mujer te tiene comiendo en la palma de su mano. – fue mi turno de reírme de él.
Fue toda una sorpresa enterarme que mi amigo James y la vecina de Bella eran pareja. Al final será cierto eso que el mundo es un pañuelo. Por lo que sabía Bella aún no lo conocía y prefería no meterme en esos temas, por eso nunca le mencioné nada. De hecho, Bella era muy discreta con su amistad con Tanya, al parecer Alice no llevaba bien la competencia. La pequeña duende había topado con la horma de su zapato.
-No vale la pena negar la evidencia – contestó con un deje de resignación en su voz- Dime Eddie, ¿cuándo dejamos de ser el azote de esta ciudad para beber los vientos por dos mujeres?
-Supongo que cuando conocimos a las que realmente valen la pena. – En palabras de James, no valía la pena negar la evidencia.
Nunca fuimos lo que las revistas decían de nosotros, pero mentiría si dijese que no hubo mujeres en mi vida, en nuestra vida. Quizás alguna más de la cuenta, quizás alguna que valía la pena y no le di la oportunidad de conocernos más profundamente… Supongo que por ahora los quizás habían acabado y algo cambiaba en mí.
-Ahora tengo la sensación de estar hablando con Carlise y no con mi amigo – nos reímos. Era verdad, mi padre siempre tenía tiempo para frases profundas sobre la vida que te tenían, lo que restaba de día, meditando.
Hablamos un rato más, pero me despedí para hablar con mis inversores chinos. Por mucho que me gustara quedarme aquí recordando viejos momentos con James, el deber me llamaba. Cuando acabé, no me sorprendió ver a James y Tanya hablar con Bella… Era de esperar que se encontraran y sabía muy bien que James no se iría de aquí sin conocer a Bella. Fui derecho para allí… mejor hacer control de daños, con la bocota de James nunca se sabe. Todo bajo control, aunque solo Dios sabía que James no pararía hasta sacarle toda la información a Bella.
Volvimos a la zona de baile y me impresionó lo guapa que estaba Bella con esa sonrisa deslumbrante en la cara. Cuando papá me había llamado después de su comida con Bella (después de llamarla por teléfono para pedirle este pequeño favor) me había asustado un poco al pensar que quizás sería demasiado abrumador para ella, pero podía jurar que estaba disfrutando de la noche.
-Veo que no te aburres. Que te parece un brindis más serio que el de James ¿Brindamos tu y yo? – le propuse. Tenía le sensación que llevaba brindando durante toda la noche.
-¡Oh claro! ¿Por tus negocios? – A veces no sabía si era inocencia y bondad pura o que se hacía la loca para evitar que la conversación fuera más íntima de lo que ella podía manejar. Aunque ahora mismo no me importaba, un poco de presión no haría daño.
- Y porque no por algo mejor… Algo como nosotros. Nuestra amistad que va haciendo caer muros, nuestra primera cena de gala juntos, superada con nota he de añadir, y nuestro primer baile juntos. – Me di cuenta que no bebió, como siempre que forzaba un poco sus límites se bloqueaba momentáneamente. Seguramente por culpa de su manía por negar lo evidente.
Aprovechando ese momento de ligero shock la guíe hasta la pista de baile, sabía que debía aprovechar ahora o sino sería capaz de negarse a bailar.
-Yo no bailo… quiero decir yo… esto… tengo dos pies izquierdos. Me he pasado toda la noche declinando las invitaciones de otras personas para no hacer el ridículo y no me gustaría precisamente hacerlo ahora contigo… te voy a dejar en ridículo. – balbuceó nerviosa.
- No lo harás – No la dejaría hacer el ridículo, y en el caso que lo hiciésemos me daba absolutamente igual – tú solo déjate llevar. Y me alegra que declinases esas invitaciones, hay mucho moscardón suelto por aquí esta noche… y ese escote ha atraído muchas miradas… Admito que no les culpo, es muy tentador. A mí me cuesta mirar a otro lado que no seas tú desde que te he visto con él en casa
No había podido dejar de mirarla, no solo por su escote, sino porque estaba bellísima. Y no pude evitar acariciar su piel expuesta de la espalda. Era suave. Tocarlo era casi como acariciar el nirvana.
- Edward… - dijo nerviosa al sentir mis manos en su espalda.
- Bella… déjate llevar. No lo niegues más, no nos niegues más. Es pura química… Inevitable. –La acerqué a mi mientras seguía acariciando su espalda. Era imposible que no sintiera ni la mitad que sentía yo. Sus reacciones, su respiración entrecortada, su piel erizada por mi toque… era imposible que fuera mi imaginación.
- Yo tengo... miedo… no quiero tirarlo todo por la borda – Confesó al fin.
- Deja de construir muros y sáltalos. Sabes que tienes tantas ganas como yo de acortar este espacio y que nuestros labios se unan.
No esperé más y acabé de acortar el poco espacio que quedaba para besarle. De hecho, lo hicimos los dos. Ella no fue un sujeto pasivo esta vez, lo quería tanto como yo y explotó lo que llevábamos tiempo evitando. Pasión. Química. Deseo. Todo lo que nos había negado durante meses se esfumó y solo quedamos nosotros. Irresistiblemente unidos.
-Llévame a casa Edward, tu y yo solos. – Nunca olvidaré esas palabras.
- Tus deseos son los míos, Bella. – Y sin duda placer y deseo era lo que había ahora mismo entre los dos.
El trayecto nunca se me había hecho tan largo, aún ahora doy gracias por llevar chófer, me permitió mantener a Bella cerca de mí y disfrutar de ella. No me podía separar de ella, ni de sus labios. Sus besos eran pura adicción. Podría estar toda la vida besándola.
Cuando llegamos a casa tuve que hacer un gran esfuerzo de contención para no arrancarnos la ropa y hacerlo sobre la mesa del comedor. Pero quería disfrutar de ella. Poco a poco, a fuego lento, aunque nos abrasáramos por las ganas. La dejé que tomara el control en la habitación, no había nada que quisiera más que ella se sintiera cómoda. Siempre había respetado sus tiempos y ahora no sería menos. Bella es una mujer que necesita tener controlada su vida, su independencia y sabía que ahora necesitaba explorar a su ritmo esta situación, así que la dejé que me desnudara y me acariciara. No mentiré que no todo era altruismo, estaba disfrutando de sus atenciones, pero necesitaba apreciar su cuerpo, acariciar toda su piel, adorar su cuerpo como ella había hecho con el mío.
La desnudé, admiré su belleza en su máxima expresión y casi me da un infarto al verla tumbada con su ligero y ropa interior. Nunca he sido un fetichista, pero la lencería me volvía loco. Bella desnuda en mi cama, únicamente con los pendientes y la pulsera fue una imagen casi catártica. Nunca he sido posesivo, pero en esos momentos la quería solo para mí, que nadie más nos interrumpiera. Si pudiese solo existiríamos ella y yo, aquí. A poder ser sin ropa.
Nunca había tenido ningún vicio o adicción, pero a partir de esta noche estaba seguro que no podría vivir sin sus besos, sin sus caricias y sin nosotros haciendo el amor. Con ese último recuerdo me quedé dormido.
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Unas caricias me despertaron esa mañana, al principio algo tímidas a la altura de mi pecho, después más decididas a medida que bajaban hacía mis partes más íntimas. Normalmente me despertaban los rayos de luz entrando por la ventana, pero no tenía ninguna objeción a ser despertado cada mañana con estas atenciones. Al parecer Bella se había levantado juguetona. Una vez más, ninguna objeción.
Fue repartiendo besos y pequeños mordiscos por todo mi pecho, hasta que no pude aguantarme más y le devolví las caricias que me estaba haciendo.
-Buenos días, Edward – me dijo entre beso y beso.
- Te puedo asegurar que son muy buenos días cariño – le contesté mientras la atraía a mi cara. Necesitaba besarla.
- Ahhhh -suspiró Bella - ¿Dónde aprendiste a besar? Sabes, no me lo digas, solo bésame – dijo antes de volver a lanzarse sobre mí. Definitivamente se había levantado de buen humor. Magnifico humor. Sigo sin quejarme.
-Siempre. Tus labios son adictivos cariño – le confesé mientras ella se ponía encima de mí.
Sin mucha más espera me introdujo dentro suyo y comenzó a moverse magistralmente. Nunca, al verla tan tímida, hubiese pensado que tiene tanta pasión dentro, pero si algo había descubierto anoche con respecto Bella y su sexualidad, es que disfrutar es su máxima. Hace disfrutar y disfruta de hacer el amor. Ayer me dejó marcar el ritmo de nuestro encuentro, pero esta mañana se había levantado predispuesta a no dejarme tomar muchas decisiones, ella marcó el ritmo cabalgándome y nos hizo acariciar el cielo a los dos. Una vez más, ninguna queja al respecto.
Llegar al orgasmo con ella era algo nuevo para mí. Pocas veces había tenido tantos sentimientos con una mujer como los tenía con ella. Era como una conexión, su cara de placer absoluto me hacía tener esperanzas de que su escudo acabaría cayendo un día y aceptaría lo obvio. Cuando acabamos se desplomó encima de mí. Nos tapé para que no cogiera frío y la acaricié suavemente por toda la espalda. Su espalda, igual que su cuerpo, era un nuevo lugar para mí y pretendía empaparme de él hasta sabérmelo de memoria. Hasta la última peca.
-Buenos días de nuevo, Señor Cullen – me dijo levantando la cara de mi pecho y dándome un rápido beso.
- Si hubiese sabido que te levantabas así, hubiese hecho mis movimientos mucho antes – le dije devolviéndole el beso mientras aprovechaba y le acariciaba la cara. Aún llevaba puestos los pendientes.
- ¿Tus movimientos? – se carcajeó- ¡Serás presumido! – hizo un amago de levantarse, pero la volví a empujar a mi pecho.
-No, no, no… - le dije mientras volvía a taparnos y abrazarla para que no se escapase – Espera un rato más… aún no quiero dejar esta cama ni que tú abandones mis brazos. Además, no hay prisa, es sábado. Hasta el lunes no tenemos nada que hacer.
- ¿Así que me vas a secuestrar en tu cama todo el fin de semana? – me retó con una sonrisa en su cara. Algo me decía que estaría tan encantada como yo. Pequeña diabla.
- Si no recuerdo mal eras tú la que me quería encerrar en este ático para tenerme a tu merced… -dije recordándole su comentario en la bañera.
-No creo que lo qué hayas escuchado de mi sea una queja – me contestó, lo que nos hizo reír. - Aun así… una ducha y un desayuno suena bastante apetecible para mí ¿no crees? – su sonrisa era tan radiante que era imposible decirle que no.
-Está bien, pero compartimos la ducha. – Una vez más, no me quejaba.
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NOTA DE AUTORA:
Espero que os haya gustado J
Una vez más, MILES DE GRACIAS por vuestro apoyo, por los favoritos y alertas, por aquellas que le dedicáis un ratito de vuestro tiempo a dejarme una review para comentar el capítulo. Os lo agradezco de todo corazón, no me cansaré de decirlo.
Un último apunte, intentaré no enrollarme mucho. El fic está en su recta final, de hecho, ya tengo prácticamente la historia acabada, me falta solo acabar de darle unos retoques, posibles cambios de cosas que no me acaban de convencer, pero poca cosa. Contará con 20 capítulos más el epílogo. Me da mucha pena acabar esta primera historia, porque ha sido muy especial para mí, además parece que fue ayer cuando me animé a colgarla jajaja
Bueno, no me enrollo más veremos por dónde irán estos dos en los capítulos que nos quedan.
No olviden dejar sus teorías en los reviews, me gusta mucho leerlas.
Nos leemos en el próximo,
Saludos ;)
