Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga de Crepúsculo.
¡Hoooola! Sé que llego con un par de días de retraso pero es que he tenido unos días de locos y hasta ahora no he tenido ni un momento libre para ponerme delante del ordenador.
Sin más os dejo con el último capítulo de la historia. Espero que os guste. Espero vuestros comentarios sobre el final ;)
PD: En este capítulo hay dos points of view, la gran parte del capítulo es como siempre para Bella, y un pequeño detallito para Edward.
[**]
LA VIDA ES PARA LOS VALIENTES
BPOV
.
El fin de semana de Acción de Gracias se había pasado en un borrón y desde entonces no había tenido tiempo ni para respirar. Se acercaban las navidades y eso se olía en el ambiente, todo el mundo iba como loco buscando los mejores regalos, la ciudad se había llenado de propios y extraños maravillados por la hermosura de sus luces y del ambiente navideño.
Yo, aparte de muy estresada con todos los acontecimientos que tenía entre manos, estaba en una de las mejores épocas de mi vida. Hace prácticamente un año mi vida se iba por el retrete, hoy todo tenía una perspectiva mucho más optimista.
Era vísperas de Nochebuena, la cena de navidad la haríamos en casa de Esme y Carlise, en una gran reunión familiar y si todos ya estábamos nerviosos por todo el estrés que conlleva la navidad, la boda de Alice y Jasper añadía un plus difícil de ignorar.
Si pensábamos que Alice no podía ponerse más nerviosa que hace unos meses ella misma se encargó de demostrarnos lo ilusos que podíamos llegar a ser. Un poco más y no nos deja ni llevarla de despedida de soltera. Aún recuerdo la pelea monumental que tuvimos con ella hace unas semanas porque no quería ir a su propia despedida de soltera. Estaba loca si pensaba que habría renunciado a lo más divertido de las bodas, solo porque ella tuviese miedo de despertarse resacosa en Las Vegas…Como si en una semana no pudiese volver a Nueva York sin ningún inconveniente. Al final no le dimos opción y pasamos una gran noche.
Cuando llegué a casa esa noche iba cargada de unas compras de última hora para la pequeña Olivia. Ya había enviado mis regalos por mensajería a Forks, aunque no estuviese este año allí quería que mamá y papá tuviesen su detalle. En cuanto acabara el ajetreo de la boda y las fiestas les había prometido escaparme para verlos.
-Pensé que tendría que enviar al equipo de rescate a por ti – me dijo Edward desde el piano – Estaba preocupado, está nevando mucho.
Fui hasta su lado y me senté encima suyo. Le di un beso y noté como poco a poco se calmaba. Edward insistía en que me llevara un coche a trabajar estos días de frío y nieve, pero yo me negaba en rotundo. Llegaba antes caminando que con el infernal tráfico de esta ciudad.
-Me entretuve en la juguetería. No encontraban el encargo para Olivia, pero al final es nuestro-Edward había insistido que hiciéramos los regalos conjuntamente, que no tenía sentido hacerlos por separado cuando ya todo el mundo sabía que éramos pareja.
- No lo dudaba… llevas semanas detrás de esa muñeca y después jugará más con la caja que con ella – me dijo mientras apoyaba su cabeza en mis hombros.
Ambos estábamos agotados. Llevábamos unos días locos en nuestros trabajos y cuando llegamos a casa Alice siempre tenía alguna sugerencia relacionada con la boda. He de decir, que yo no me podía quejar porque le añadí algún que otro motivo de estrés a su día…
-¿No deberías estar preparando el discurso del padrino? – le dije mientras continuábamos en la misma postura. Noté como bufó, me hizo cosquillas en el cuello.
- Ni me hables… creo que improvisaré, así no me volverá a pedir que haga nada más.
Cada día era lo mismo, Edward hacía el discurso y Alice insistía en que debería ser más emotivo, más divertido, no tan directo… cualquier cosa que hacía que Edward estuviese dándole vueltas como un loco.
-Y… que te parece si usted y yo nos abrimos una botella de vino, desconectamos el cable del teléfono, apagamos los móviles y nos dedicamos el uno al otro… - le dije mientras le besaba.
-Me parece que es una de las ideas más brillantes que ha tenido nunca, Señorita Swan…
Una de las cosas que aún me sorprendían era lo fácil que era cambiar el humor de Edward… unas palabras juguetonas, unas caricias y mi Edward preferido salía a la superficie. Si lo hubiese sabido los primeros días en la ciudad…
[**]
Estaba tumbada en la cama de la habitación que Alice había dispuesto para mí durante el fin de semana de este Fin de año. El fin de semana de su tan ansiada boda.
La boda y posterior fiesta se celebraba en un complejo de varias casas muy pintorescas a las afueras de la ciudad. Una de ellas contaba con una pequeña capilla, dónde se celebrarían la boda y en la sala anexa, el posterior banquete. Otras dos servían para alojar a los invitados.
En la principal de esas dos casas que servían de hotel, estaba yo descansando. Alice había decido que Edward y yo durmiéramos solos… Había pensado que sería buena idea que Edward vigilase a Jasper por si se arrepentía en el último momento, cómo si hubiese la más mínima posibilidad de que eso ocurriera.
La boda era mañana sábado, durante la cena de fin de año. A las doce de la noche, justo después de la cuenta atrás, todo estaba organizado para que Alice y Jasper inauguraran la fiesta con su primer baile como Señor y Señora Witlock.
Llevaba un buen rato repasando mentalmente, paso por paso, todo lo que tenía que hacer mañana. Ensayo en imaginación, lo llamábamos los psicólogos. Me podía imaginar a mí misma en cada una de las situaciones y esperaba que eso hiciera que no me equivocase y que mis miedos se mantuviesen a raya.
-No puedo creer que estés ahí tumbada con todas las cosas que hay por hacer aún… -dijo Alice tumbándose a mi lado.
-Alice respira y disfruta de estos momentos. Lo has preparado todo durante meses y sabes que todo está a punto para el gran momento, pero si sigues con esos nervios acabarás explotando y no creo que te puedas casar siendo migajas – acabé riéndome. Por suerte ella también.
- Tienes razón… - admitió con un suspiro - ¿Y tú? ¿Estás nerviosa?... ¡oh! ¡oh! Mejor ¿Estás segura? – se giró para mirarme, aunque yo seguía mirando al techo.
- Sí estoy nerviosa y sí estoy segura. Como nunca lo he estado antes. – ante mi confesión y con una sonrisa en la cara se volvió a tirar sobre el colchón a mirar al techo.
- Te va a matar – dijo justo antes de que un ataque de risa impidiera que dijese nada más y haciendo que yo acabara riendo con ella.
Creo que reíamos por no llorar. Puros nervios.
[**]
Alice estaba preciosa. Ella misma se había diseñado su vestido de novia, como no podía ser de otra manera y entre su modista más veterana y ella lo habían cosido milímetro a milímetro. Jamás la había visto tan reluciente. Rebosaba felicidad por todos los poros de su piel. Sin duda era su día.
Había diseñado prácticamente todos los vestidos y trajes de la boda, excepto el de Jasper. Él se había tenido que conformar con el sastre de confianza de la familia. Según Alice si el novio no podía ver el vestido de la novia antes de la ceremonia, al revés sucedía lo mismo. Por suerte, Edward se había apiadado de él y también había renunciado a su traje diseñado por Alice. Aunque estoy segura que si le preguntas a él nunca admitirá que nunca dejaría solo a su amigo. "Así me quito de medio a Alice, me va a estallar la cabeza" Me había dicho cuando le pregunté.
Rose estaba intentado ponerle los zapatos a Olivia que no paraba quieta por la habitación. La pequeña iba con un vestido sencillo color blanco y unos zapatos estilo bailarina de color azul chillón. No había habido manera de convencerla de lo contrario. Rose por su parte iba preciosa. Con un vestido color rosa pastel. Era de tirantes con un ligero escote en V por ambos lados por donde se podía observar una pedrería espectacularmente delicada. De sus hombros caían tres pequeñas cadenas en forma ovalada que la hacían parecer una diosa griega.
Esme iba con un sencillo vestido color marfil que la hacía relucir. Y para mi, Alice se había superado en mi opinión. Pocas veces me había visto tan guapa, me había hecho sentir como una princesa con este vestido. Era de un solo hombro, y de la misma manera que el de Rose, en su escote trasero tenía una sutil pedrería que cubría parte de mi piel. Era un color lavanda suave, que coordinaba con el de Rose sin ser iguales.
No entré con Edward a la sala dónde se oficiaría la ceremonia porque él, al ser el padrino, estaba haciendo compañía a Jasper en el altar. Cuando entré, junto con Rose (Esme se había quedado con su hija y Olivia, que le llevaría las alianzas a su tía), me quedé impresionada con la imagen de Edward. Iba impecable con su esmoquin. Pero su sonrisa era aún más espectacular. Sus ojos me recorrieron de arriba abajo cuando entré y me fui a sentar en el banco junto con Rose y Emmet. Sus ojos me lo decían todo. Amor, admiración, devoción, pasión. Todo.
La boda fue muy bonita y el banquete también. No veía el momento que llegara el brindis, estaba muy intrigada por el famoso discurso de Edward. No me había dejado echarle un mísero vistazo, decía que con Alice metiendo sus narices ya tenía suficiente. Estaba entretenida con mis pensamientos cuando escuché que alguien reclamaba la atención de los presentes. Era Edward. Al parecer el momento había llegado.
-Buenas noches a todos. Espero que estéis teniendo una agradable velada, en especial vosotros dos Señor y Señora Witlock. – dijo con una de sus sonrisas marca de la casa. Y yo sabía que con eso ya tenía a todo el mundo en el bolsillo. – Creo que todos me conocéis, pero por si hay algún despistado soy Edward Cullen, hermano de este adorable terremoto y este espécimen que se dedicó a ligarse a mi hermanita cuando yo estaba mirando hacia otro lado. – todos los presentes soltaron alguna que otra risa. –
Con eso arrancó y continuo con su discurso.
- Admito que no os lo puse fácil al principio… Pero si hay alguien más testadura en este mundo que yo, esa eres tú, Alice. He podido ver como habéis crecido como personas y como pareja, como estando juntos sois mejores que por separado y nos habéis demostrado que vuestro amor puede con todo. Si alguien os conociera por separado nunca os emparejaría, sí admitámoslo, y eso os hace más increíbles, porque dudo que haya alguien en esta sala que sea capaz de llevarme la contraria cuando digo que nacisteis para estar juntos. Os complementáis de una manera que no es frecuente ver. Sois capaces de sacar lo mejor del otro solo regalándoos una sonrisa o una mirada sincera de apoyo y eso es condenadamente difícil de encontrar, lo sé por experiencia. Cuidarlo. – dijo mientras me lanzaba una significativa mirada. – Vosotros tenéis el mejor tipo de amor que puedo imaginar. Aquél que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón hasta con las pequeñas cosas y nos trae paz en los peores momentos. Salud por vosotros y vuestro amor.
Había sido precioso, se notaba que los quería con locura a los dos. Alice se había tirado a los brazos de su hermano con lágrimas en los ojos, mientras que Jasper le agradecía con una palmada en los hombros y una mirada más que significativa. A veces tenía la sensación que entre ellos dos las palabras sobraran, se entendían con la mirada.
Pocos minutos antes de las doce de la noche, todos los invitados estábamos arremolinados en torno a la pantalla donde aparecería en breve la cuenta atrás que indicaría el inicio de un nuevo año.
[**]
El año pasado mi vida cambió por motivos ajenos a mí, este año me había propuesto comenzarlo con buen pie, pero sobretodo arriesgándome y cogiendo las riendas de mi vida.
-Cariño – llamó mi atención Edward mientras me pasaba la mano por la espalda para acercarme un poco más a él, al notar que estaba despistada.
10… -me giré para estar de cara a Edward mientras me envolvía en sus brazos -9… -nos miramos - 8…- sonreímos como dos adolescentes hormonados en su primer baile - 7… - llevó sus manos a mi cara acariciándola como ya era costumbre en él. - 6…- no lo pude evitar y le di un beso rapidísimo en los labios - 5… - vale, seguía besándolo. No fue tan rápido - 4… - chillé emocionada la cuenta atrás como todos los demás - 3… -respiré hondo para llenarme de valentía por lo que iba a hacer a partir de ahora. - 2…- pedí un deseo-
1 – Me lancé al cuello de Edward para besarlo con todo mi ser. Era nuestro primer año nuevo juntos. Y estaba dispuesta a que fuese el primero de muchos.
-Feliz año nuevo mi amor – me dijo con una sonrisa enorme en su cara.
- Feliz año Edward, aunque a tu lado se me augura realmente bueno – le dije guiñándole un ojo.
Se río y me acercó de nuevo a él para volver a besarme. No estuvimos mucho más tiempo a solas, no por falta de ganas, sino por decoro. Además, Olivia se acercaba a su tío corriendo y esperando a ser elevada en el aire y llenada de besos. Sería inhumano negarle ese placer a la pequeña.
Hicimos la típica ronda de besos y buenos deseos de principio de año justo antes de que sonara la música que daba paso al primer baile del Señor y la Señora Witlock. Estaban tan contentos que tenían a todos los invitados contagiados de su alegría. Eligieron la canción "Thinking out loud" de Ed Sheeran. Según me había explicado Alice, era la canción que sonaba cuando Jasper le había pedido matrimonio.
Pasamos un buen rato bailando. Aunque no era muy diestra moviéndome al ritmo de la música, Edward siempre me lo ponía fácil. Sabía bailar muy bien y me llevaba de maravilla. No sé si era por la atmosfera de la fiesta o por las copas de vino de más que bailé con todo el mundo, Carlise, Jasper, James, Emmet…
Cuando conseguí que Emmet me soltara y fuera a bailar con su mujer me dirigí a la mesa que teníamos asignada y vi que Edward tenía a una muy dormida Olivia en sus brazos. Supe que era mi oportunidad.
-¿Ya ha caído rendida? – le pregunté a Edward mientras me sentaba en la silla que quedaba justo delante de él.
- Pensaba que sería la última en abandonar la pista de baile, pero al final la emoción de hoy ha podido con ella – me respondió muy bajito, seguramente para no despertar a su adorada sobrina.
Me recordó al primer día en casa de Esme. Prácticamente la misma estampa y tantos cambios entre nosotros.
-Déjamela, yo la llevaré a su habitación con la niñera. Aprovecharé para ayudarle a Alice a cambiarse el vestido. – le regalé una sonrisa mientras estiraba mis brazos para coger al angelito.
Cuando la tuve acomodada en mis brazos se acercó y me dio un beso. Hizo lo mismo en la cabeza de Olivia, siempre con una sonrisa en su cara – Sabes… te queda bien. – me guiñó un ojo. Mientras yo salía para reunirme con Alice.
Había llegado la hora de la verdad.
[**]
EPOV
Había bailado con Rose y con mamá, pero ahora estaba en la mesa hablando con papá y James sobre todo un poco. La boda, los negocios, anécdotas.
Llevaba un rato esperando a que Bella volviera de acostar a Olivia y ayudar a Alice. ¿Tanto se tarda en cambiar un vestido? Nunca entenderé la nueva moda de llevar más de un vestido en las bodas. Me estaba comenzando a impacientar, lo que hizo que James y papá pasaran un gran rato a mi costa.
Aún tenía en la cabeza grabada la imagen de Bella con Olivia en brazos. Me había hecho querer más. Pero con Bella siempre quería más. Había notado que desde Acción de Gracias estaba más abierta pero aún no me atrevía a presionar mucho sus límites, lo último que quería es asustarla. Así que todo iba a fuego lento. Por mucho que ardiera por más.
¡Al fin! Vi aparecer a Alice con su nuevo vestido. Era blanco, me recordaba ligeramente al primero, aunque más corto. Supongo que sería más cómodo para la fiesta. Me daba bastante igual, hoy era su día definitivamente, algo me hacía sospechar que mi hermana se podría poner un chándal y seguir rebosando luz y felicidad. Estaba hermosa.
Me preocupaba bastante más que Bella no estaba por ningún lado. ¿No se supone que estaba con ella? Me había quedado solo en la mesa cuando vi que Alice se acercaba a mí.
-¿Qué hace el mejor padrino del mundo tan solito? – me dijo mientras me plantaba un beso en la cara. Lo dicho, rebosaba felicidad.
- Tú me dirás… porque la última vez que vi a mi novia se iba contigo… Así que ¿Alguna noticia? – me estaba comenzando a poner nervioso.
- Quizás… - le levanté una ceja escéptica – Alguien me ha dado esto para ti, hermanito. – me acercó un sobre acolchado mientras que se acercaba a mi oreja y me decía – Espero que hayas pedido un deseo esta noche, ya sabes que si los pides con muchas ganas se cumplen.
Y sin más se fue.
Le di la vuelta al sobre y solo ponía Sr. Cullen.
Lo abrí. Allí sólo estaba mi teléfono del trabajo. ¿Qué era todo esto?
Sin darme tiempo a pensar nada más, escuché que sonaba la alerta de e-mail entrante.
Lo abrí sin dudarlo a ver que era de Bella. Cada vez estaba más intrigado. ¿Qué me quería explicar por e-mail ahora?
De: Bella Swan
Para: Edward Cullen
Asunto: Finalmente encontré mi pasión
Querido Señor Cullen,
Espero que no me haga perder mi valioso tiempo y se encuentre conmigo en el invernadero de cristal del jardín colindante a la zona de habitaciones.
Atentamente,
Bella Swan
Psicóloga del Proyecto Encuentra tu pasión.
No sabía que significaba todo esto, pero si Bella quería jugar, estaba más que dispuesto a jugar ¡Que comience el juego!
Me levanté y me dirigí hacia dónde me había citado la mujer que hizo que perdiera la razón en el momento en que apareció en mi vida.
[**]
BPOV
En cuanto recibí el mensaje de Alice con la señal que pactamos para informarme que Edward tenía el sobre, envié el e-mail. Ya no había vuelta atrás.
Respiré hondo una vez más.
Después de la conversación con Ángela el día de acción de gracias me había dado cuenta cuán importante había sido para nosotros que Edward siempre confiara en mí. Sabía que él no tenía ninguna duda sobre mí, ni sobre mis ganas de luchar día a día por nosotros, pero sentía que se merecía un acto que lo escenificara. Que le demostrara que estaba dispuesta a todo por él, por nosotros. A tirarme sin red al vacío de las relaciones. Así que se me ocurrió esta idea.
Por suerte Alice no había dudado ni medio segundo en apoyarme y ayudarme en todo lo que le había pedido, incluso si eso implicaba hacerlo el mismo día de su boda. Al fin y al cabo, yo no tengo la culpa que eligiera casarse el último día del año. La primera noche de nuestra nueva vida.
En el más completo secreto, preparamos el invernadero. Si algo tenía claro es que quería intimidad para este momento y no quería quitarles el protagonismo a los novios esta noche. Alice en persona se había encargado de que lo arreglaran para nosotros. Algo de limpieza, luces, equipo para poner música… Realmente, poca cosa porque esa casa de cristal ya era maravillosa por si sola.
-Espero no haberle hecho perder mucho de su valioso tiempo Sra. Swan – me dijo Edward entrando al invernadero y cerrando la puerta.
Tenía una sonrisa en la cara. Sonrisa e intriga en la misma medida. Edward tenía un lado infantil, le encantaban los retos, los juegos y, al contrario que a mí, le encantaba que le sorprendieran en su vida. Sabía que estaba intrigado, pero también sabía que estaba disfrutando intentando averiguar qué estaba pasando por mi cabeza en estos momentos.
-Un mail, Mozart sonando de fondo… ¿Estás intentando decirme algo? O quieres volver el tiempo atrás. – dijo mientras se acercaba a mí, aunque manteniendo la distancia.
Sabía por experiencia propia que estaba analizando todos los detalles. Así era él, meticuloso. Y como no, de momento, no se le había pasado nada por alto.
Sonaba la misma melodía que él tocó para mí la primera vez que me permitió escucharlo tocar el piano. Mozart. El juego de las 20 preguntas, que acabó con los dos claudicando a las peticiones del otro, horas antes de mi cumpleaños.
- Edward – dije con mi voz nerviosa.
- Bella… - me respondió cautelosamente al ver que no decía nada. Cerré los ojos y respiré aire profundamente.
- No me interrumpas o no podré acabar y te lo juro que me enfadaré si me estropeas el momento – le contesté con un puchero en mi cara. Soltó una risilla, pero con sus brazos extendidos me dio a entender que era todo oídos.
- Papá siempre me dice que cuando dices algo tienes que comenzar por lo importante, así que… Te quiero. Te quiero con una profundidad y pasión que no he sentido por nadie hasta la ahora…bueno tampoco es que haya salido con un gran número de personas… pero el caso es que te quiero. Y a veces me impresiona solo pensar en la manera en la que has calado en mí en tan poco tiempo.
Cogí aire de nuevo y continué.
-Edward… ¿alguna vez has vivido un momento en tu vida en el que piensas "ahí cambió todo"? Por qué yo sí. Lo hice, hace ahora justo un año, cuando decidí mudarme aquí para comenzar de nuevo. Lo hice el día en que me besaste y pude sentir por primera vez tus labios sobre los míos. Lo hice el día de la cena de gala, cuando en tus ojos vi todo el amor que sentías por mí, del cual ya ni podía, ni quería huir. Ya no podía negarme más a tu mirada. Y lo hice el otro día… en Acción de Gracias, cuando me di cuenta que merecías más.
Edward estaba atento a cada una de mis palabras. Intentando adivinar hacía dónde iba todo este discurso. Cuando escuchó la palabra más, juraría que una chispa iluminó su mirada.
Dejé de distraerme y continué.
-Escuché en algún lado que amar es correr riesgos. Hacer cualquier locura. Yo no creo que esto sea una locura, porque nunca será una locura estar contigo. O una bendita locura, en todo caso – dije con una sonrisa, que él compartió conmigo – Solo quiero que sepas que yo también quiero más. Creo que nos merecemos más.
Una última bocanada de aire y lo solté.
-Así que… ¿Edward Anthony Cullen quieres casarte conmigo?
Ya está. Ya lo había dicho.
Me sentí más ligera, como nunca lo había estado… Miré a Edward que seguía delante de mí con la misma cara de emoción que había tenido desde el principio, pero sin decir nada. No conocía a ninguna persona más locuaz que Edward Cullen. Estaba entrenado para arduas negociaciones, y ahora, justamente en este instante, se quedaba mudo. Perfecto.
-Edward, mi amor estaría bien que hablaras… - Silencio. Solo parpadeaba –Solo espero que me digas que sí porque no tengo más excusas para huir de ti. Desde que estás a mi lado soy feliz y no puedo sentir otro lugar como hogar sin ti en él.
Con eso le entregué las copias del contrato en el que decía que mi antiguo piso había sido vendido. Sabía que el problemilla con el seguro y los arreglos de mi antiguo apartamento lo tenían intranquilo. Había admitido que no quería engañarme, y le creía. Aun así, sé que el hecho que mi apartamento estuviese listo para ser habitado de nuevo era algo que lo dejaba en el limbo. Y Edward no dejaba nada pendiente.
-Ejem…Ejem – Me aclaré la garganta disimuladamente. ¿No pensaba hablar ni moverse en lo que quedaba de noche?
- Yo…Cariño… ¿Me estás pidiendo que me case contigo enserio? – me dijo acercándose un poco más a mí, hasta que estuvo tan cerca que descanso sus manos en mis caderas y su frente contra la mía.
Cabeceé con la cabeza de manera afirmativa.
-¿Te das cuenta que ni en esto somos como las parejas convencionales? – sonreí con más tranquilidad ahora que sabía que esto iba bien. Si Edward bromeaba todo iba bien. Aunque seguía queriendo mi respuesta.
- Creo recordar que tenías más que asumido que no nacimos para ser como los demás – le dije – Edward no es por presionarte, pero te he hecho una pregunta… ya sabes… ¿te quieres casar conmigo?
- Mi amor… Ni tan siquiera te has arrodillado… - dijo mientras intentaba tomarme el pelo.
-Oh serás…. -Me interrumpió poniéndome un dedo en los labios. Su sonrisa deslumbraba a cualquiera.
-Sí. Una y mil veces sí. Estaré encantado de ser tu marido para el resto de nuestros días. – sin más me besó. ¡Al fin!
Una emoción nació en mi pecho. Volqué todos mis sentimientos en ese beso, de la misma manera que lo estaba haciendo él.
No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero solo paramos para respirar. Agradecía que Edward me tuviese cogida porque tenía miedo de que las piernas me fallaran por toda la emoción.
-Casi acabas conmigo por tanta espera – dije mientras apoyaba la cabeza en su pecho. Su corazón iba a mil por hora. Supongo que el mío estaría igual.
-¡No me puedo creer que de todas las personas del mundo tú me digas eso! – Cogió mi cara entre sus manos para y nos miramos fijamente a los ojos. Antes de hablar apareció en su cara esa sonrisa traviesa que tanto me gustaba – Y dime Bella… ¿También me entrarás en brazos a casa la primera noche como marido y mujer? – dijo sin poder aguantar más la risa. ¡Bastardo!
-¡Oh cállate! Si lo llego a saber… - una vez volvió a callarme con un dedo sobre mis labios.
- Ha sido maravilloso. Verte aquí plantada abriéndome tu corazón, declarándote y pidiéndome matrimonio ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. Me has preguntado si hay algún momento en el que supe que todo cambió… - ahora era él quién tenía toda mi atención – Fue cuando tú fuiste a ver a tu padre a Forks después de su accidente. Noté como si mi mundo se derrumbara, como si nada fuese más importante que estar a tú lado. Fue entonces cuando supe que haría todo lo posible porque me dieras la oportunidad de estar contigo.
Una vez más nos besamos con todo el amor que sentíamos el uno por el otro. Mi teléfono sonó haciendo que me separara de sus magníficos labios.
"¿Te ha dicho que sí? ¿Se ha desmayado? ¡DIME ALGO! Tú mejor futura cuñada."
Edward leyó por encima de mi cabeza el mensaje de su hermana. Ventajas de su altura.
-Déjame a mí. – me dijo quitándome el teléfono -
"Pequeña demonio no me he desmayado. Soy todo un hombre. Ya que le has hecho un favor a Bella, me debes uno a mí. Discúlpanos con tus invitados y perdonar nuestra ausencia, mi futura esposa y yo nos vamos a celebrar nuestro próximo enlace. Tu perfecto y adorable padrino"
Vi que se lo pensaba y volvía a escribir algo más.
"Al final tendrás razón en eso que si deseas algo con muchas ganas se cumple ;) Te quiero pequeña duende"
Ahora sí, apagó el teléfono, lo guardó en el bolsillo de su chaqueta y me miró. Más bien me desnudó con la mirada.
-Ahora usted y yo vamos a celebrar nuestra futura unión como solo nosotros sabemos hacer, Señora Cullen.
Me cogió de la mano y prácticamente volamos hasta mí habitación. Dónde nos amamos durante toda la noche.
No me imagino manera mejor de comenzar nuestra nueva vida.
.
.
FIN.
[**]
No me puedo creer que se haya acabado esta "aventura". Hace nada que me animaba a escribir mi primer fic y ahora ya está. Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo.
No acabo este último capítulo sin daros las gracias una vez más MUCHÍSIMAS GRACIAS por todo vuestro apoyo que hace más bonito el escribir.
Aún queda el epílogo que lo intentaré subir de aquí un par de días, supongo que para el miércoles ya lo tendré listo, me queda corregirlo y darle los últimos retoques.
Nos leemos en el próximo,
Saludos ;)
