Capi.4

Kaze no Machi he

El tiempo pasó; Serena y Darien encontraron un lugar para estar juntos. Se fueron a vivir a una aldea mas haya de las fronteras del Milenio de Plata, encontraron refugio en una pequeña cabaña en las tierras de un terrateniente a las faldas de una montaña.

Encontraron el lugar pocos días después del escape, hablaron con el terrateniente cuidando en demasía el no dar información de más, Serena no se dejaba ver sin la capa y Darien siempre se escondía bajo sombreros, capas, parasoles.

Cualquier cosa que dificultara el que los aldeanos se grabara su imagen y pudieran reconocerlos cuando llegaran los guardias de Taiki con imágenes de ambos para buscarlos.

El terrateniente les hiso la pregunta del siglo; "¿Cómo iban a pagar la cuota y renta por vivir en sus propiedades?" En una muestra de soltura con respecto al dinero le pagaron sin problema por medio año de alojamiento, no sabrían cuánto tiempo podrían estar ahí.

Ahora vivían tranquilamente, si bien era cierto que no podían salir con tanta soltura como quisieran por tener que cuidarse eso no evitaba que disfrutaran en demasía la compañía y la libertad que hacia tanto, tanto tiempo no tenían.

El tiempo juntos pasaba rápidamente, no sintieron cuando paso el primer mes viviendo su nueva vida; era cierto que no podían salir sin esconderse y que tenían que tener cuidado de lo que hablaran en publico, sabían que los buscaban, no sabían en quien podían confiar.

– Darien –escucho entre sueños que alguien le hablaba- Darien levántate –sintió como lo movían ligeramente– vamos, arriba –reconoció la voz que le hablaba, abrió uno de sus ojos y la miro frente a él, su cabello ligeramente despeinado, su cuerpo desnudo lo cubría con solamente la sabana de la cama que compartían, sus mejillas aun se sonrojaban cada mañana que despertaban. – Vamos dormilón –dijo ella tiernamente- te voy a llevar a un lugar que encontré, te fascinara –el sonrió, ella también, el dirigió su mano hasta la mejilla de ella y ella acaricio la mano sobre su mejilla- Te amo –le dijo ella en un susurro-

El no contesto, no dijo nada, solamente la jalo hacia él y la beso en un tierno beso que fue tomando pasión conforme avanzaban los segundos del reloj. La recostó sobre la cama y se posiciono sobre ella, entrelazo los dedos de su mano con los de ella y comenzó el recorrido de su boca a través de su cuello.

Serena emitía ligeros gemidos mezclados ocasionalmente con el nombre de él, hiso un camino de besos sobre su cuerpo que lo llevaba de los labios hasta sus piernas. Con sus manos la volvía a conocer y con sus labios probaba cada parte de ella; con suma delicadeza volvieron a entregarse una vez más.

Todo el territorio del milenio de plata se encontraba de cabeza, había fotos de Serena y Darien con letreros de "se buscan", se había corrido el rumor de que aquel que los presentara ante el dios no tendría que preocuparse nuevamente por su vida, el dios lo llenaría de riquezas y bienes.

En el continente se realizaba una enorme movilización en todos los niveles de la sociedad para dar con el paradero de los amantes fugitivos.

– Aun no tenemos idea del paradero de ellos señor –dijo seriamente un guardia-

– ¡Pues búsquenlos! –Dijo golpeando la mesa a su lado, cruzo los brazos, coloco su dedo derecho solamente a la altura de la uña entre sus dientes, lo mordió- ninguna escoria se burla de un dios –agrego molesto Taiki-

En el Milenio de Plata no se sabia que esperar, los ciudadanos estaban atormentados y su dirigente no le encontraba solución al problema que tenia en sus manos.

Luna al lograr escapar de la prisión no regreso a la casa del árbol; en vez de eso decidió quedarse en el dulce castillo esperando el momento en el que la furia de Taiki se desatara.

– ¿Qué haremos Seiya? –Pregunto Luna preocupada- Taiki ha mandado una orden de captura contra Serena y Marshall. Todos en el reino conocen sus rostros y saben que son fugitivos

- Eso lo se –contesto inmiscuido en sus pensamientos-

– Hay guardias por todo el reino, hay cientos de guardias en la ciudadela, hay uno en cada esquina. ¡Atormentan a los ciudadanos!

– Eso también ya lo sé –dijo Seiya sin inmutarse-

– Hay rumores de que iniciaran un ataque, la gente tiene miedo

– Si, eso me han dicho.

– ¿Entonces?

– Solo nos queda esperar y rogar por que no los encuentren. –el príncipe se noto triste, trato de esconder el temblor de su cuerpo- Si los encuentran –trago grueso– el castigo seria la muerte.

Luna tomo la mano temblorosa del príncipe, le miro a los ojos– Tenemos que proteger a los ciudadanos. –dijo despacio-

El príncipe suspiro pesadamente, coloco su otra mano sobre la pata de Luna– Necesito que vayas a una misión especial, es urgente que se complete lo más rápido posible. –las miradas se cruzaron, Luna jamás había visto una mirada tan seria, madura y decidida en los ojos del príncipe–

Tres meses pasan volando, la aldea en la que vivían Darien y Serena era pequeña, protegida por altos muros y estos rodeados por un rio que únicamente se podía pasar utilizando uno de los cuatro puentes de las distintas entradas a la fortaleza. No mas de 12 casas, todas distribuidas pegadas a los muros, todas las calles llegaban al centro de la aldea donde se encontraba el mercado.

Mas haya saliendo por la puerta Norte, recorriendo algunos kilómetros para subir a la montaña se vislumbraba la mansión del terrateniente, sus cultivos se encontraban plantados a lo largo de la falda de la montaña mientras se recorría el trayecto para llegar a su mansión se pasaba por un camino en medio de ellos.

La agricultura y ganadería eran de las principales fuentes de trabajo de la aldea, proporcionaba suficiente como para el consumo interno y la venta a los pueblos cercanos.

Como la aldea se encontraba fuera del territorio Del milenio de plata la noticia de la fuga y la cacería de Darien y Serena aun no llegaba a sus habitantes; mientras eso no pasara ellos podían vivir una vida tranquila.

– ¡Vamos Darien! – Serena sonreía alegremente mientras caminaba tomada de la mano del joven vampiro-

Salieron de día, Darien llevaba un parasol que acompañaba vistiendo elegantemente; Serena llevaba un vestido azul sencillo que se ceñía a la cintura, unas botas altas de color café. Su nueva capa blanca con orejas de conejo en el gorro cubría sus dorados cabellos.

Caminaron rumbo a la salida norte de la aldea, saludaron a los demás aldeanos y ellos les contestaban cortésmente ofreciéndoles pasar a compartir un rato, se despidieron en mas de una ocasión con la promesa de regresar mas tarde.

– ¿A dónde vamos? –pregunto Marshall aun de la mano de ella-

– Espera y veras. –Contesto ella feliz– te gustara.

El camino estaba lleno de vegetación, en vez de subir hacia la ruta que llevaba a las plantaciones y la casa del terrateniente Serena opto por llevarlo por la ruta que seguía el rio.

Caminaron felizmente tomados de la mano mientras comentaban tonterías y reían ante ellas, los tres meses que llevaban viviendo juntos eran los mejores meses de su vida. Ambos lo aseguraban.

Cuando llegaron a su destino Sernea le indico a Darien que era el lugar, una sonrisa con ligera maldad se dibujo en los labios de ella. Frente a ellos un cerco que decía "Propiedad privada" tras el cerco se extendían hectáreas de campos de fresas.

– ¡Vamos! –Dijo ella cual niña emocionada para después brincar el cerco que los dividía del campo-

– ¡Sere, Espera es propiedad privada! –Muy tarde, Serena ya se encontraba corriendo por los campos, y dejándose caer sobre el pasto que los cubría. Darien agradeció por ella en un suspiro, se elevo sobre el campo y voló hasta donde se encontraba-

Ella lo miro y estiro su mano hacia él, el no dudo en tomarla, mala decisión; ella lo jalo hacia el suelo pero alcanzo a reaccionar antes de caer por completo sobre ella, quedo flotando a solo unos centímetros de su cuerpo.

Ella le sonrió ampliamente, el bufo simulando molestia, se quito de encima e ella y se sentó a su lado, Serena permaneció acostada mirando el las nubes surcar por el cielo azul.

Miraban las nubes surcar por el cielo azul, Serena identifico una en forma de pez comiendo una enorme manzana con alas, Darien rio sonoramente.

El estar ahí les sentaba bien, una pequeña niña paso frente a ellos saludándolos, les pregunto su motivo y les advirtió que en poco tiempo habría gente por los campos recogiendo la cosecha, se fue despidiéndose con un movimiento.

Los rayos del sol le sentaban a Serena tan bien, era como sentir que su cuerpo se recargaba de energía, respiro el aroma a tierra mojada causado por las lluvias que caían todos los días desde hacía una semana.

– pequeño mounstro

– No me digas así –dijo Darien-

– Esta bien, –rio ella– ¿Qué vamos a hacer?

– ¿Recoger fresas que no?

– No me refiero a eso –contesto ella– Me refiero a….

– Duraremos aquí hasta que ya no podemos estar. –Le interrumpió dando a entender a qué se refería– entonces iniciaremos nuevamente aun más lejos. –Apretó fuertemente el mango del parasol– tan lejos como sea necesario

Serena contemplo una vez más el cielo, grabo la imagen de las nubes en su memoria, respiro profundamente para inundar sus pulmones con ese aire fresco con aroma a fresas y tierra mojada, atesoraría por toda la eternidad ese momento y esos días junto a Darien.

Se levantó de un movimiento, tomo la mano de Darien para levantarlo de un tirón y poder comenzar la labor a la que iban, llenar con rojas y jugosas fresas la mochila que yacía tirada en el piso.

En el castillo de Fama se sentía la tensión en el ambiente, todos los guardias tenían la orden de buscar y rastrear cualquier pista de los fugitivos. Habían encontrado algunos rumores de "Los vieron en los terrenos de la reina helada", "los vieron por Bellotopia", "Los vieron recorriendo de noche los caminos hacia la costa".

-Señor. –el comandante en jefe hiso una reverencia; era un hombre de piel naranja, alto y sin cabello, portaba una armadura y la adornaba con una banda que cruzaba sobre su hombro llena de medallas por méritos- Lamento informarle que no los encontramos en ningún sitio. –dijo seriamente-

- ¿como puede ser que no los encuentren? llevamos tres meses de movilización ¿Cómo puede ser que no tengan ¡ni una maldita pista de su paradero!? ¿Suponen que se los trago la tierra? –Taiki no se preocupó por esconder su cólera-

- No señor pero….

- ¡No me importa tus escusas! –Su voz resonó en el despacho principal– Haremos que salgan de su escondite. –Callo unos segundos- destruyan dulce reino y que todos en el continente sepan el motivo. –sentencio molesto-

Los gritos en la ciudadela alarmaron a los residentes del Milenio De Plata, corrieron hacia la puerta principal tan rápido como sus piernas se los permitieron, las abrieron y la escena frente a sus ojos era horrorosa. Con el ocaso tiñendo el cielo la guardia del dios perseguía a los ciudadanos del dulce reino, los esposaba y desaparecía en el aire. ¿A dónde los enviaban?

Los gritos horrorizados de las personas al ver sus casas ser saqueadas, las personas que amaban desapareciendo frente a sus rostros y la impotencia del débil al no tener como defenderse eran lo único que se entendía entre tanto alboroto.

- ¡Deténganse! –Ordeno el príncipe saliendo por la entrada del castillo, los guardias lo ignoraron.

Uno de los guardias con antorcha en mano miro la escena, visualizo frente a el una montaña de heno y la prendió en llamas; el fuego no tardo en expandirse hacia las casas de la ciudadela, la gente resguardada corrió horrorizada fuera de sus hogares.

- Se lo advertimos. –dijo Yaten apareciendo frente a Seiya- ¡Llévenlo dentro! –ordeno y los guardias lo sujetaron y arrastraron dentro del castillo, Luna quiso evitar que lo raptaran en su propia morada pero los guardias con lanzas la rodearon impidiéndole el paso-

-¡Entras y lo mato! –sentencio Yaten antes de cerrarse las puertas tras de si-

Arrastraron al Principe Seiya hasta su despacho, tomo asiento en la silla tras el escritorio, los últimos tonos anaranjados del ocaso entraban por el ventanal tras de él, Yaten caminaba recorriendo la oficina mientras jugaba con un cuchillo en su mano. Los guardias se encontraban fuera de la habitación vigilando la puerta para que nadie saliera ni entrara.

– Quemaremos todo el Milenio de Plata si es necesario. –dijo Yaten sonriendo cínicamente-

Seiya suspiro - ¿Qué quieres que te diga?

– Donde están, eso quiero que me digas.

– Aunque lo supiera, no lo diría.

– Estas poniendo en riesgo a todo tu reino por el capricho de dos personas. Eso no es lo que un buen soberano haría ¿o me equivoco? –El sarcasmo se notaba en sus palabras-

– Un buen soberano busca el bien de todos sus súbditos. Yo hare mi trabajo, tu preocúpate por el tuyo.

– Si me permites hacer una observación. –Yaten cayo, Seiya le indico con un movimiento de mano que proseguirá- No creo que hagas muy buen trabajo. Si yo doy la orden podemos quemar todo Milenio De plata. – la expresión en su rostro indicaba que no dudaría en hacerlo-

– Si es que les permitimos destruir nuestras tierras –contesto Seiya tranquilamente-

– ¡Ahh! –Exclamo emocionado– Perfecto. –Levanto los hombros en señal de excitación– estamos en la misma sintonía. El modo de evitar que las destruyamos es que nos digas su paradero.

El silencio inundo la sala, el único sonido que se escuchaba era el lejano crujir de las casas y el llanto de sus habitantes al verlas ser consumidas por el fuego. – ¿Y bien? –pregunto Yaten harto de esperar–

– ¿Qué cosa?

– ¡No te hagas el tonto! Si quieres salvar tus tierras debes decirme donde los puedo encontrar –una vena de desesperación se comenzaba a exaltar sobre su cien-

Seiya dejó escapar una risa nasal, con su lengua toco la parte interior de los dientes superiores y le hiso un ademan para que se acercara a él. Yaten le hiso caso, Seiya con su mano derecha le dio pequeñas palmadas en la mejilla

– No es el único método que tengo para proteger a mi gente. ¿Qué clase de rey sería si sacrificara la felicidad de mis súbditos por salvarme el pellejo?

Yaten ardió en cólera, tomo a Seiya por el cuello de su traje, en su mano libre se formo un bola de fuego- entonces serás el primero en recibir el castigo por traición a los dioses.

Aunque Seiya no quiso mostrarse débil frente a Yaten no pudo evitar cerrar los ojos fuertemente cuando sintió el calor acercarse a él.

La noche cubrió el cielo, la luz de la luna iluminaba la tierra. Si bien en el Milenio de plata la historia no era muy agradable, mas haya de las fronteras otra por completo distinta se narraba. En el mismo momento al mismo tiempo por completo opuesto se vivía.

Los amantes habían regresado a su hogar, el viento nocturno era helado pero eso no les importo, salieron al patio de la casa, Serena saco una silla y una manta para cubrirse del frio. Darien saco su hacha-bajo y mientras platicaban tocaba notas aisladas.

– El cielo de aquí es muy distinto al del Milenio de plata –dijo Fionna contemplando las estrellas-

– Si, es que nos encontramos más lejos de él. –agrego Darien– Los terrenos del Milenio de Plata se encuentra a una altura mas alta con nivel del mar, ósea se encuentran mas cerca del cielo ya que el nivel del mar es la altura mas baja sobre la superficie terrestre, ósea mas alejada del cielo –Serena estaba atónita– Esta aldea se encuentra mas cerca del nivel del mar, por ende se encuentra mas alejada del cielo.

– ¿Cómo sabes eso? –pregunto Serena sorprendida–

– Tengo muchos años. He podido estudiar de todo –agrego el sonriendo mientras afinaba la ultima cuerda-

Con la noche entrada los amantes comparten el mismo espacio, entre sueños Serena busca con su mano el cuerpo del chico, se percata que solo tantea el colchón, abre los ojos para encontrarse sola en la habitación, voltea hacia el techo y lo mira fijamente. La noche inunda todo, el silencio permite que escuche susurros fuera de la casa.

Se pone de pie, baja las escaleras y se dirige a la puerta trasera, a través de la ventana al costado derecho de la puerta visualiza a Darien con semblante preocupado hablando con un vampiro joven; sobre su cabello llevaba algo similar a unos googles, vestía unos pantalones bombachos con muchas bolsas a los costados y una sudadera con gorro.

– Darien, tenemos un problema –le dijo el joven, Serena pudo escuchar al pegarse a la puerta- Han girado una orden para buscarlos, han destruido e incendiado el Milenio de plata y la ciudadela; Yaten secuestro a Seiya en su castillo y no sabemos que haya pasado con el, los guardias no permiten la entrada a nadie; el ejército de Taiki se posiciono sobre todo el territorio; están atacando y saqueando todas las aldeas del reinoen busca de ustedes.

Serena se llevo las manos a la boca para ahogar su voz, sintió sus piernas temblar y se dejo caer sobre el suelo.

– Ninguna de mis fuentes me ha podido decir si tienen planes de buscar mas haya de las fronteras del continente, pero te recomiendo que redobles las alarmas en el perímetro; no creo que tarden mucho en comenzar a movilizarse para otras zonas.

– ¿Alguna otra cosa más que deba saber?–pregunto Darien-

– ¡Sí! –Dijo el joven– Antes de ser secuestrado el príncipe Seiya me encargo que te dijera que huyas lo mas lejos posible antes de que los encuentren y no se preocupen por el dulce reino; el y Luna se encargaran

– Ese tonto, y todavía me dice "no te preocupes" – Drien apretó fuertemente los dientes, desvió la mirada– maldito engreído –el chico frente a él sonrió penosamente–

– Gracias. –le dijo Darien al chico– ¿Sabes que estas arriesgando tu vida al hacer esto, verdad?

– Mi lealtad es con mi rey, que a pesar de que eres una porquería para el cargo resultas ser tu –Darien rio ligeramente ante el comentario– Cualquier cosa avíseme. En cuanto haya cambios en la táctica de Taiki te lo informare viejo.

El vampiro desapareció dejando a Darien solo en la oscuridad, miro hacia el cielo en busca de respuestas y lo único que obtuvo fue el ver una estrella fugaz surcar el espacio.

Serena encorvo su cuerpo, no pudo evitar derramar lágrimas, se tapo el rostro con sus manos mientras sollozaba en silencio.

– Perdónenme –decía- ¡Por favor perdónenme! –Susurraba tratando de evitar que Darien la oyera- Solo… Solo denme un día mas, ¡les pido me den un día más!

En el reino todo era un desastre, la noche había cubierto todo con su manto y el fuego aun no cesaba, cuando los guardias de Taiki desaparecieron Luna supo que algo no andaba bien, corrió hacia el interior del castillo y busco desesperadamente con su olfato al príncipe Seiya.

Descubrió que lo llevaron a su despacho, corrió tan rápido como sus patas se lo permitieron, la puerta golpeaba a causa del viento que entraba. Luna se asomo con cuidado la cabeza, el aire apestaba a ceniza, todo era desastre, la tapicería quemada, algunos muebles también, otros estaban volteados o rotos, el gran ventanal estaba quebrado y los fragmentos de vidrio se encontraban dispersos por toda la oficina.

Cuando pudo reaccionar abandono su posición en la entrada de la oficina y con pasos lentos ingreso mientras miraba atónita la escena, sintió el pisar agua helada con sus patas; salió de un brinco por el roto ventanal.

Darien despierto temprano, la contemplo durmiendo junto a él, su cabello rubio caía sobre su rostro, con cuidado tomo uno de sus mechones para colocarlo tras su oreja, contempla sus labios ligeramente separados, sus mejillas rosadas, deseo que sus ojos se encontraran abiertos, así podría perderse en ellos una vez más.

Soltó un largo suspiro, pienso sus próximos movimientos antes de realizarlos. Con pereza se quitó de encima las sabanas que le cubrían. Se sienta en el borde de la cama mientras observa la habitación, se levanta con cuidado de no hacer un movimiento brusco que pueda despertar a la chica.

Camino hacia el guardarropa, se viste de jeans y una camisa a cuadros desgarrada. Tomo con las manos los converse y se acomodó en el borde de la cama. Siente la fuerza ejercida por una mano al jalarle la camisa para llamar su atención.

- ¿A dónde vas? –el tono de ella suena a suplica por una respuesta, sus ojos azules han amanecido ligeramente hinchados-

- Debo ir a checar las alarmas –contesta el mirándola sobre su hombro- Tenemos que asegurarnos que no hayan pasado el perímetro de seguridad –dice seriamente regresando a la tarea de atar sus tenis-

Ella se muerde el labio inferior de impotencia por no encontrar las palabras que quiere decir, él se levanta de la cama y camina hacia ella. Se agacha ligeramente y le da un beso en los labios como despedida, rompe el beso y ella lo toma por sorpresa al sujetarlo de la mano e impedir que marche.

– No vayas. –Le suplica- Quédate conmigo, quedémonos aquí todo el día. –sus ojos se perciben llorosos y su voz quebradiza, eso no impide que se lo diga con una sonrisa-

– ¡Serena no puedo! –Levanta ligeramente la voz– tengo que ir a revisar por que si han pasado el perímetro tendremos que irnos al instante si no queremos que nos atrapen.

Suelta su amarre y sale de la habitación, toma el sombrero que había dejado sobre la mesita de la sala y lo acomoda en su cabeza. Coge las llaves de la cerradura y sale cerrando la puerta tras de si.

Aun sujeta la perilla, maldice levemente, deja escapar una bocanada de aire, da media vuelta y entra nuevamente a la casa; se quita el sombrero y lo deja caer a mitad del pasillo al igual que la camisa a cuadros. Abre la puerta de la habitación y ahí esta Serena, en la misma pose en la que la había dejado cuando soltó su mano hacia unos instantes.

Camino hacia ella y tomo su rostro entre sus manos, la beso frenéticamente mientras la recostaba bajo el, con sus manos acomodo las piernas de ella alrededor de su cuerpo para poder estar juntos una vez mas.

El día pasó, ellos permanecieron en cama compartiendo el mismo espacio, disfrutando el tener al otro a su lado, despertando juntos para convertirse en uno y conocer por primera vez lo que es la verdadera felicidad.

El espacio era cálido, la atmosfera olía a ellos, que más daba si el mundo se acabase en ese momento, siempre y cuando tuvieran la sonrisa del otro a su lado nada más importaba; por lo menos durante el momento en que pareciera que el tiempo estaba detenido en esa pequeña cabaña más allá de las fronteras de Milenio.

– Dar, ¿crees en el destino? –Le pregunto ella recostada sobre su pecho–

– ¿Hmm? –contesto el con los ojos cerrados, una de sus brazos rodeaba la cintura de Serena y con la otra sujetaba la mano de ella que cruzaba por su pecho-

– Que si crees en el destino. –repitió serenamente-

– No Serena, no creo en el destino. –su respuesta fue fría y directa-

La habitación quedo en silencio, la respiración de Marshall comenzó a cambiar mientras se volvía a dormir.

– Darien, ¿crees que las personas están destinadas a estar juntas?

– ¿No es lo mismo que el destino? –contesto con voz perezosa–

- No, -dijo ella negando con la cabeza, el movimiento de su cabello hiso cosquillas en el torso desnudo de el – El destino es una obligación. –cayo unos segundos buscando las palabras correctas–

–El estar destinado a una persona es amor verdadero –Darien escuchaba atentamente las palabras de Serena– El estar destinado es… es volver a encontrar a la persona que amas, es volver a estar juntos no importando la vida o incluso la dimensión. –Marshall se mordió el labio inferior– Es que no importa si corremos hacia lados opuestos, ¡es volvernos a encontrar! –decía emocionada y añorando un futuro prometedor-

Darien sujeto con fuerza la mano de Serena y le pego más a él, el sentir su cuerpo cálido junto a él era la mejor experiencia que había podido sentir, era la experiencia que quería vivir cada día al despertar.

– Darien, ¿me buscaras verdad? –pregunto ella–

– ¿A dónde te vas? –Dijo Darien en broma-

– Cuando ya no este, cuando pase a ser solo un recuerdo –Darien trago gordo– ¿esperaras a que vuelva? ¿Me buscaras?

Darien la apreso contra su cuerpo, la cabeza de Serena escondida en el pecho de Darien y la barbilla de el recargada en su cabeza, el aroma de su cabello inundo sus sentidos, la abrazo fuertemente–

–Te buscare toda la eternidad –dijo el en un susurro-.

O dios mio, vienen los momentos que mas odio u_u no quiero avanzar por que llorare y ustedes lloraran conmigo y todas lloraremos por el fic ):

Chicas dios eisjfiosjgi ): voy a llorar me estresa tanto toda la tristeza. Y Seiya siguió siendo un super valiente y lo ame muchísimo cuando le dijo eso a Darien que no se preocupara que el y luna se encargarían Yisus lo amo mas fjfjfjdjf y a serena y Darien los amo mas.

Chicas no tarda mucho en terminarse este fic u_u amo los amores trágicos jaja ):

Muchas gracias a Todas las que comentaron y a las que leyeron sin dejar propinas también :3 no saen lo feliz que me hace saber que gente si me lee