Capi 6.

LOOP

El momento de despertar llegó, su frente sudada y su respiración agitada, con sus manos aún se aferraba fuertemente a las sabanas de la cama; había vuelto a soñar con la chica en el espejo.

Se sentó sobre el colchón y miro a su alrededor como buscando algo, al lado de la cama, reflejando ésta había un espejo estilo rococó; contemplo el reflejo de su habitación pero el suyo propio no aparecía en la imagen. Desde hacía más de dos mil años su imagen no se reflejaba en los espejos.

Revolvió las cosas de los cajones de su closet en busca de una camiseta gris para acompañar la camisa militar que se pondría para salir. En su búsqueda dio con una pequeña caja de lonchera plateada, un sticker de cara de conejo en la esquina superior le decoraba. Paso sus manos sobre el sintiendo los bordes mientras su mente divagaba al observarlo.

Tomo la caja entre sus manos para contemplarla inerte, al abrirla una tela blanca le provoco esbozar una sonrisa melancólica; dejo la caja sobre el buró, tomo el gorrito blanco entre sus manos, una hoja de papel doblada amarilla por el tiempo se asomó cuando tomo el gorrito, la dejo guardada en la caja.

Acerco el gorrito a su nariz tratando de llenarse una vez más de su inagotable energía, tratando de inundar sus sentidos con el aroma de la dueña del gorrito, solamente tratando con ese simple gesto el recargar energías para el día que le esperaba.

Se había convertido en una costumbre, en un ritual para el chico. Ocasionalmente cuando se sentía perdido y abatido tomaba el gorrito entre sus manos en un desesperado intento por que este le llenara de energía para continuar con su penitencia. Era lo único que le quedaba, resignarse a tomar entre sus manos ese simple objeto buscar el aroma a ella que la trajera a su lado para poder continuar, levantarse y continuar una vez más.

Las nubes acumuladas sobre el cielo avisaban que pronto llovería, eso no le importó. Tomo su paraguas como protección, tanto para el poco sol que había en el cielo como para la lluvia que se avecinaba.

Mil años habían pasado, el tiempo vuela, las cosas cambian. Ahora Milenio de Plata había desarrollado la tecnología, las sociedades, las grandes metrópolis. Darien recorría melancólico las calles de una gran ciudad, llevaba dos mil años vagando solitario en la tierra, esa era su penitencia.

Su segundo milenio de vida inmortal lo había pasado vagando en busca de la chica o de alguna manera de romper la maldición. Desde hacía poco más de 15 años algo mágico había sucedido, algo le había alegrado el alma. El espejo rococó había vuelto a reflejar, ahora él sabía que todo dependía de él; Después de ese día volvió a viajar incesantemente, las esperanzas de volverla a ver que había perdido las recuperó al volver a ver al espejo reflejar.

Se dedicó a viajar nuevamente, quería encontrarla pero no tenía ni una pista de donde podía aparecer. Así que cada mañana salía de su casa a recorrer las calles de la ciudad siempre con la esperanza absurda reflejándose en sus ojos al buscar a la chica de dorados cabellos.

¿Qué haría al encontrarla? Eso se lo preguntaba constantemente, la opción de acercarse y decir "¡Hola! Soy Darien Chiba el rey de los vampiros, no me recuerdas pero solo necesitas saber que te amo desde tu vida pasada y he estado esperando por ti desde hace más de mil años." No, no era la opción idónea

Si seguía siendo tal como era lo más seguro es que lo golpearía al momento de acercarse tan confiadamente a ella, río tiernamente ante el evento hipotético.

– ¿Te ha gustado la ciudad? –Escucho sin querer la conversación de la pareja tras de el–

– Si, bastante. Pero estaba pensando que después de este viaje quiero visitar otras partes de Milenio de Plata

– ¿Por qué?

– Nomas, se me antoja conocerlo, me gustaría pasear en los campos de fresas de montanas lejanas de aquí; he visto fotos y son hermosos. Creo que… creo que hay algo especial en ese lugar. ¿Tonto no?

Darien sonrió mentalmente, ¿Fresas? Dejo escapar una risa nasal, los recuerdos le atiborraron la memoria; Scout era el nombre que se le había dado hace poco más de 400 años a aquellas tierras alejadas de Milenio de plata donde había escapado con Serena, donde había vivido los mejores tres meses de su vida inmortal. Su corazón se llenó de una extraña alegría melancólica.

– Para nada, sé que te gusta viajar. Constantemente dices "Quiero conocer todo el mundo, solo así encontraré la razón de mi ser" –Escucho al chico mientras hacia una imitación muy pobre de la voz de la chica–

– Si se escucha demasiado tonto – Escucho la tímida risa de la chica– Pero… No sé por qué… Sé que hay algo afuera esperando por mí, sé que soy más de lo que soy ahora y necesito descubrirlo. –Dijo emocionada–

– Esta bien, te acompañare ¡Estaré contigo por la eternidad! –La voz del chico le provocó repulsión–

Le molestaba enormemente, sentía su entrañas arder de solo escucharlo hablar. Acelero el paso lo más que pudo, llego hasta un cruce, el semáforo le daba el pase a los vehículos impidiéndole que continuara alejándose. Escucho los pasos de la pareja de la cual quería huir, se mordió el labio superior, decidió que era hora de regresar.

Al dar media vuelta la vio frente a él. Su rostro se ilumino, primero mostro sorpresa, luego una sonrisa boba lo adorno; su cabello largo y rubio sujetado con una diadema de conejo, llevaba un hermoso vestido azul de una pieza, sobre su cintura un cinto que ceñía el vestido a su cuerpo, la vio tan hermosa y resplandeciente sintió como si jamás se hubiera marchado de su lado.

Una pequeña piedra brillaba en el dedo índice de su mano izquierda, mientras su mano derecha era sujetada por un chico de cabellos rojizos ondulados y profundos ojos dorados; Yaten. El chico le dirigió una mirada altiva a Darien, la chica le comento algo gracioso seguramente ya que la sonrisa que adornaba su rostro no desaparecía. Pasaron a su lado, Darien se embriago con el dulce aroma a ella, era tal y como lo recordaba.

Se giro para verlos de espaldas mientras se alejaban de él, la chica lo miro extrañada y le dedico una pequeña sonrisa antes de volver a enfocar la vista en el chico con el cual estaba comprometida.

– Taiki gran hijo de puta

Se mordió el labio inferior, enfoco su mirada en el piso, un pequeño brillo llamo su atención, objeto rosado en el suelo; se hinco sobre sus rodillas y sonrió alegrado por la oportunidad. Se puso de pie con el pequeño llavero en forma de espada rosada en su mano, ¡era lógico que era de ella! miro hacia donde se fue la pareja, lo medito dos segundos. Acelero el paso hasta divisar la espalda de ambos.

– ¡Ehi! ¡Disculpa! –Dijo Darienl cuando se encontró cerca de ellos, ambos voltearon extrañados. El no pudo evitar perderse en los ojos azules de ella.

– Dejaste caer esto –Estiro la palma de su mano y le mostro el llavero, la chica le sonrió ampliamente–

– ¡Muchas gracias! No me di cuenta cuando lo deje caer, mi hermana me hubiera matado si se me pierde, de verdad muchas gracias amm…

– Darien, me llamo Darien Chiba –Apresuro a agregar–

– Mucho gusto –La chica le seguía sonriendo, el sintió que toda la espera había valido la pena, la tenía frente a él, sonriéndole solo a el– Soy Serena.

Darien tomo la mano de la chica en señal de saludo, el cálido tacto de ella le reconforto el corazón, una vez se sentía capaz de todo. Esta vez lo lograría, se lo prometió. Lograría estar con ella para continuar con su historia, volvería a empezar su vida junto a ella, mil veces junto a ella.

Despertaría cada mañana disfrutando de su sonrisa. Lo había prometido hace más de 1000 años.

Y aquí acaba, chicas saquen los klenex por que llore todo un rio, no podía terminarlo cada que lo quería editar lo leía y lloraba y dura máximo 30 min, llorando en mi cuarto por esta historia, chicas en verdad me encanto mucho este fic por eso lo adapte a Sailor moon.

Gracias como anteriormente dije a Cat y Christy, Y especialmente a YUULIA por dejarme adaptar este fic a Sailor moon.

A llorar nenas por que no quiero llorar sola u_u