CAPITULO 17

En los días siguientes, sin embargo, la banda de pendencieros hizo notar su presencia a Pan en todos los lugares a donde iba, pero fue la sonrisa burlona que notó en el rostro de N°17, que vigilaba delante de la casa, lo que la decidió a tomar cartas en el asunto. ¡La colgarían y la despedazarían antes de permitirle que se quedara con el triunfo! Así, con suma resolución, llegó a la conclusión de que era mucho menos sacrificio quedar mancillada.

Se resignó a los controvertidos medios de escape, consagrando toda su atención a la tarea de diseñar las tácticas por las cuales podría atraer al mundano coronel Brief para que se convirtiera en su seductor. Aunque esa tarea no parecía ofrecer un gran desafío, era el pago con su virtud lo que aparecía como una parte formidable del plan, pues el hombre tendría en mente reclamar para sí exactamente lo que ella deseaba preservar. Si sus acciones en la sala de baño presentaban una evidencia de su disposición masculina, la condesa no podía dudar de que el coronel tenía gran experiencia en un juego del cual ella sabía muy poco. Y si no era capaz de controlar el ardor del inglés, como deseaba, ¿Dónde terminaría sino en su cama?

A solas con N°18, Pan se decidió a contarle sobre su plan.

-Necesitaré tu ayuda –le rogó a N°18 después de explicarle con cuidado su propuesta-, pero si no tienes corazón para hacerlo, yo lo entenderé. Puede significar un gran peligro para las dos si las cosas salen mal. Como ya has comprobado por ti misma, el príncipe N°17 está dispuesto a detener cualquier intervención que haga peligrar mi futuro como esposa del príncipe Nappa. Además tiene serias sospechas de que tú intentarás ayudarme.

-No le tengo miedo, pero estoy preocupada por lo que en verdad pueda pasarte con este plan que has ideado. –N°18 eligió las palabras con cuidado, pues no quería descorazonar a su joven amiga, pero sentía que era necesaria una precaución extrema. –Debo advertirte que debes ser muy cauta, Pan. No sería una verdadera amiga si sólo te alentara a continuar y no te advirtiera del peligro que estás enfrentando. Francamente, pienso que tienes mucho más que temer del inglés que de N°17, al menos por el momento. Es obvio que N°17 está actuando de un modo extraño al tratar de preservar tu virtud para el príncipe Nappa. El coronel Brief no tiene ningún motivo para jugar esos juegos infantiles. Temo que una vez que le des alas, te costará mucho disuadirlo para que no lleve a cabo sus intenciones. No eres más que una niña, inocente de las pasiones que puedan arrastrar a un hombre, y yo sé que si lo tientas demasiado, es probable que compruebes lo lejos que puede llegar.

-Seguramente se sacia con prostitutas en el lugar donde vive. He escuchado rumores de que las rameras buscan a los extranjeros que vienen aquí sin mujer ni hijos. Él debe de estar exhausto con todas esas atenciones.

-¿Quién propagó semejante chisme sobre este hombre? –preguntó N°18 indignada.

-Pan le dio una rápida respuesta, confundida por los sentimientos que surgían dentro de ella. Era como si en los recovecos ocultos de su alma de mujer quisiera perder esta disputa.

-La princesa Maron está segura de que el coronel Brief se permitía esos servicios.

N°18 dejó caer una mano mientras se inclinaba hacia delante como para revelar un oscuro secreto.

-Bueno, mi niña, yo he escuchado rumores de que el coronel Brief ha recibido la burla de muchos de sus colegas oficiales por rechazar varias invitaciones de un cierto número de jóvenes boyardinas que han enviudado recientemente y se han ofrecido a él como amantes. En vista de que ha rechazado aceptar lo que se le ofreció gratis de parte de mujeres muy atractivas y ricas, ¿Piensas que pagaría por el consuelo de mujeres de la calle? Parece concentrado en su trabajo y en ganarte a ti. Por eso, si tu plan es tenderle una trampa, debes tener cuidado. Es probable que no reaccione muy bien si lo tientas primero y luego lo atormentas con un rechazo.

Aplacada por el razonamiento de N°18, Pan continuó informándole de los requerimientos necesarios para el éxito de su plan.

-Es necesario que N°17 y su banda sean notificados en el preciso momento para que lleven a cabo mi rescate antes de que sea hecho el pago. Tú eres la única en quien puedo confiar para cumplir esta misión –dijo-. Nadie podrá ayudarme si las cosas no salen a tiempo. Una vez que me vaya con el coronel Brief, él querrá que nos dirijamos a su casa y que me meta en su cama. De algún modo voy a contenerlo hasta que N°17 llegue para detener las cosas. Ojalá que, para cuando él llegue, todo esté de tal modo que N°17 piense que no hay nada más que hacer que contar a mi prometido mi indiscreción. El rechazo de Nappa terminará con el resto.

N°18 intentó de nuevo ofrecer un sabio consejo a su joven amiga.

-¿Qué esperas que suceda cuando el coronel Brief y el príncipe N°17 se enfrenten? ¿Piensas que el coronel te dejará ir sin pelear?

-Espero que el coronel Brief sea lo suficientemente inteligente como para saber que pelear con N°17 no le reportará ningún bien.

-Dudo mucho de que el coronel Brief conserve alguna lógica en el estado en que va a estar después de ser interrumpido justo en el umbral de la consumación de sus deseos.

-Entonces yo lo alentaré a que huya antes de que lo atrapen. Si se niega, será porque es capaz de defenderse solo. En lo que respecta a N°17, es mucho menos competente, pero no tengo dudas de que traerá hombres contratados que le aseguren protección.

-Mi pequeña, no puedo evitar el miedo que me produce esta idea alocada –le recriminó N°18-. Con el tiempo vas a lamentar haber puesto en peligro tu reputación, pero después de que todo haya sido hecho, habrá muy poco que puedas decir o hacer para que las cosas vuelvan a estar bien. Ni pienses que todo va a salir como lo imaginas. Hasta en el mejor de los planes, siempre falla algo. Y si tú no eres la que pague, entonces, al menos considera la situación del coronel Brief. Es un extranjero en este país. ¿Quién acudirá en su ayuda si es apresado? El zar Piccolo puede considerar la pérdida de tu virginidad como una afrenta a la memoria de tu padre Gohan y buscar una retribución de parte del coronel Brief.

-Yo hablaré en defensa del coronel Brief–declaró Pan encaprichada, y ante la mirada incrédula de N°18 levantó los hombros sin convicción-. Presentaré mi causa ente el zar Piccolo y admitiré que fui yo la que deliberadamente lo atraje para que me sedujera con el propósito de escapar del matrimonio con el príncipe Nappa.

-Esa va a ser una historia que haga levantar más de una ceja –señaló N°18 para transmitir su escepticismo.

Pan se puso de rodillas delante de la mujer y la miró suplicante.

-Oh, N°18, si no intento esto, no tengo otra posibilidad de escapar. N°17 logrará su venganza y yo estaré ligada para siempre al príncipe Nappa hasta que uno de los dos esté muerto y enterrado en una tumba.

La condesa N°18 emitió un suspiro melancólico.

-Pienso que tu plan es peligroso, sin embargo entiendo tu reticencia a casarte con un hombre mayor. Cuando era mucho más joven, yo también odié la idea de someterme a mi primer marido. Aunque era tierno, era mucho mayor que yo y no encontré dicha en nuestra cama.

Pan apoyó una mejilla en la rodilla de N°18.

-Yo no odio a Nappa, N°18. Es sólo que...

-Lo sé, Pan. No es necesario que me lo expliques. Tu cabeza está llena de las gloriosas imágenes del amor y el matrimonio que tus padres compartieron. Si a alguien hay que culpar de las esperanzas que mantienes, es a Gohan y a Videl. Querían que disfrutaras de la misma dicha y devoción que ellos tuvieron.

-Tal vez Maron tenga razón –murmuró Pan con tristeza-. Tal vez he sido demasiado mimada durante toda mi vida.

-Si eso es cierto, querida, me gustaría que todos los niños se criaran de ese modo, pues tú tienes todas las cualidades que desearía ver en una hija. –N°18 acarició el cabello oscuro con afecto-. No te preocupes por Maron y los insultos que te dirija. Debemos olvidarla y consagrarnos a cuestiones más importantes, como refinar ese ingenioso plan que has ideado. Cuanto menos quede al azar, mejor resultará para ti... y tal vez para el coronel Brief. Por supuesto, tú sabes que hay una gran posibilidad de que él te odie después de esto. El orgullo de un hombre queda muy herido cuando sus afectos y emociones son usados sin consideración por una mujer.

-El coronel Brief sobrevivirá a este golpe a su confianza mucho mejor que Nappa si le revelara mi aversión por él.

- Desearía que de algún modo suavizaras el golpe al coronel Brief. Sería una pena perder el afecto de un hombre como él.

Pan levantó la cabeza y buscó los ojos entristecidos de su amiga.

-¿Querrías que me entregara a él para salvar su orgullo?

Un gesto sombrío se adueñó del entrecejo de N°18.

-Si sólo hubiera otra forma de lograr lo que tienes en mente. Tenía tantas esperanzas depositadas en el coronel Brief. Estaba segura de que, de todos los hombres que te han admirado, él era el que iba a ganar tu corazón.

-Tú viste en él mucho más de lo que yo pude, N°18 –replicó Pan con suavidad, pero bajó la cabeza pues no quería admitir que tal vez, ella hubiera visto en él más de lo que se atrevía a confesar.

-Supongo. –La respuesta quedó flotando en el silencio de la habitación, y unos momentos después Pan liberó su mente de temores y no pudo encontrar en su interior algo que le refrenara la impaciencia de que el tiempo pasara para ver cómo llegaba a cumplir sus deseos a través de esa estrategia.

...

El péndulo osciló durante largas horas hasta que la noche siguió al día, y el día siguió a la noche y la ocasión de la seducción planeada finalmente llegó.

Pan estaba tan temblorosa como una joven novia en la noche de Bodas, pues comprendía que el coronel Brief estaría a su lado y ella trataría de atraerlo con medios que demostraran ser eficaces: con gestos esquivos, sonrisas seductoras o miradas cargadas de deseo. Sin la fineza y la habilidad de mujeres más experimentadas, no tenía forma de saber cómo prepararse para lo que estaba por venir. En cuestiones de persuasión femenina, tendría que confiar en sus propios instintos, pero al elegir un vestido, se puso en manos de N°18. Un hermoso traje azul oscuro, de diseño europeo, fue el favorito para hacer honor a su suave piel y para mostrar lo suficiente de su pecho sugiriendo sin llegar a la vulgaridad.

-Si al coronel Brief le gustara una muestra descarada del busto, querida, estoy segura de que se contentaría con prostitutas. En cambio, ha puesto sus ojos en ti, Pan, y en verdad, tiene buenas razones. Pero no creo que tú le hayas permitido más que una mirada o dos, y de la oreja o la nuca. Por eso, me inclino a decir que los gustos del coronel son más refinados en lo que respecta a la vestimenta de las mujeres.

Pan levantó una mano para separar a un bucle rebelde de su frente mientras trataba de ocultar el vibrante color que se había apoderado de sus mejillas. Ella habría sido la última persona en el mundo en poner en duda la teoría de la mujer, pero se preguntaba si Trunks Brief le habría prestado tanta atención si no hubiera visto todo lo que había para ver.

-¿Le has contado a Milk lo que planeaste para esta noche? –preguntó N°18, sentándose en un sillón mientras Pan salía de la tina y se sumergía en la piscina alimentada por una vertiente subterránea. Milk acababa de partir, pues se le había olvidado el bálsamo de violetas para frotar con él la piel de Pan, y como la sala de baños estaba situada en uno de los extremos de la planta baja de la mansión N°18, era poco probable que Milk regresara al menos por un rato, lo que permitió a N°18 tener el tiempo necesario para seguir preguntándole a Pan. Se dio cuenta de que cada vez se preocupaba más por lo que podría suceder a medida que se acercaba el momento de la ejecución del plan- Milk está fascinada con la idea de que el coronel Brief venga aquí. ¿Tiene alguna idea de lo que vas a hacerle a él?

-¿Qué? ¿Y tener que soportar sus reprimendas también? –Pan sacudió la cabeza con una negación rotunda, pero continuó con una objeción. –No es lo que yo le voy a hacer al coronel Brief, N°18, sino lo qué voy a permitir que él me haga. No voy a atarle las manos y forzarlo a que se me tire encima, como pareces pensar que haré. ¡Es probable que hubiera menos oportunidad de que sucediera algo escandaloso si fuera tan decidida! Créeme, si las manos del coronel Brief se mueven tan rápido y con tanta libertad como acostumbran sus ojos, entonces bien puedo imaginar los peligros de estar a solas con él.

N°18 alzó una mano para acabar con el discurso de la muchacha.

-No diré nada más, pues es obvio que te sientes molesta por mis lamentos.

-¡Sí! –aceptó Pan con un movimiento de cabeza-. ¡Pronto estarás del lado del coronel Brief y no del mío!

N°18 se inclinó hacia delante en el sillón mientras clavaba sus ojos en los de Pan.

-Puedes detestar y cuestionar mi caridad hacia él, Pan, pero debes considerar esto. He visto las armas que tienes a tu disposición y tiemblo de miedo al pensar en el desastre que puedes causar en la vida del coronel Brief.

Pan enrojeció profusamente al sentir el latigazo de la mirada de N°18, y con un gruñido de indignación se hundió por debajo de la superficie del agua hasta quedar sumergida hasta el cuello.

-No estás siendo justa al ponerte de su parte y no de la mía.

-Al contrario, querida. Cuando te dispones a atraer a un hombre con la intención de usarlo para tus propios fines, no tengo ningún reparo en comparar tus acciones con las de una prostituta, pero temo que tu estrategia es mucho más dañina. Al menos, una prostituta se quedaría y pagaría lo debido, pero ¿qué harás tú? En el momento en que trate de tomarte, saldrás volando por la puerta.

-¡N°18! ¡Ten un poco de piedad de mí! –Se quejó Pan-. ¡Me estás lastimando!

-¡Bien! ¡Porque eso es exactamente lo que tú intentas hacer con él! –la acusó N°18.

Pequeñas arrugas se formaron en el entrecejo de Pan cuando levantó la vista hacia N°18.

-¿Tanto te gusta ese hombre?

-¡Sí! ¡Así es!

Pan levantó su delicada nariz recta para indicar su disgusto.

-¿Y me odias tanto por esto que ideé?

Desarmada, N°18 levantó los brazos como en un gesto de súplica.

-Mi queridísima Pan, comprendo por qué haces esto. –Sacudió la cabeza, abrumada por su propia frustración.- Sólo que no quiero verte perder lo que podría haber sido un gran amor.

-Nunca sabré lo que podría haber tenido con el coronel Brief –le respondió Pan con tristeza-. Sólo sé lo que me queda por delante si no recupero mi libertad. ¿No me darás tu bendición?

Una vez más la cabeza de N°18 se movió en forma negativa.

-No, Pan, no puedo hacer eso, pero te acompañaré con mis oraciones, pues pienso que las vas a necesitar... tú y el coronel Brief. N°17 puede sentirse tentado de matar a los dos.

-¿Tienes que ser tan pesimista con todo? –protestó Pan.

N°18 observó la radiante belleza de Pan un largo rato antes de expresar sus conjeturas.

-Pan, mi pequeña, pienso que no tienes la menor idea de en qué te estás metiendo.

La puerta se abrió detrás de ellas, y las dos mujeres se dieron la vuelta para ver a Milk que entraba, apurada, con sus largos pasos.

-Aquí estoy por fin. –Apenas hizo una pausa para recuperar el aliento antes de seguir.- Estoy todo el tiempo apurada. La pobre Pares no había visto nunca una despensa tan enorme, para no mencionar las habitaciones que les han dado a ella y a su pequeña Sofí. Pueden estar seguras de que es una pareja feliz.

-Pares es una buena incorporación a mi personal. Es una excelente cocinera –declaró N°18 entre risas-. Estoy segura de que nuestros invitados pronto comprobarán sus habilidades.

-Iresa no es menos capaz, pero a ella le preocupa que sus trabajos se pierdan en casa de Maron –interrumpió Pan, en un intento de poner su mente en cosas menos inquietantes que sus planes para engañar al coronel Brief. Observó a Milk que se acercaba al borde de la piscina-. ¿Por qué no vas a visitar a Iresa esta noche, Milk? Estoy segura de que a ella le encantará escuchar lo bien que está su sobrina Pares. Roshi puede llevarte a la casa de Maron y luego pasar a buscarte.

-Sí, mi niña, eso haré, seguro, pero primero quiero echarle una miradita o dos al coronel Brief. Es el hombre más buen mozo que he visto en mi vida.

Pan se sintió inclinada a contradecir semejante alabanza, pues ya había tenido que soportar muchas reprimendas a causa de él.

-Me temo que estás exagerando más de lo acostumbrado, Milk. El hombre tiene un cuerpo agradable, pero, te lo garantizo, su rostro no es capaz de volver loca a ninguna mujer.

Las cejas de N°18 se elevaron, maravilladas, al contemplar asombrada a Pan, pero se contuvo y no hizo más comentarios, pues en unas pocas horas más la discusión podía estar terminada para siempre.

El tiempo pasó a toda velocidad hasta que casi llegó el momento de que llegaran los invitados. N°18 hizo un gesto de aprobación cuando Pan extendió las voluminosas faldas de su vestido y bailoteó alrededor de un círculo que dibujó con sus pies.

-¿Estoy aprobada después de tu inspección, condesa N°18? –preguntó Pan con una sonrisa encantadora.

-¡Con honores! –Declaró N°18 con fervor.- Tu collar de zafiros y perlas en forma de lágrimas hace que tu piel parezca tan suave... y el vestido... bueno, ¡es magnífico!.

Pan se alisó las faldas y se dirigió hacia donde podía ver cierto reflejo de su figura en un espejo cerca de la entrada.

La brillante cabellera negra había sido atada en un intrincado tejido de gruesos mechones. En las orejas, perlas en forma de lágrima colgaban de zafiros engarzados con pequeñas perlas y diamantes, mientras que el extravagante collar completaba el sublime cuadro.

-Es evidente que no eres la hija de un pobre –observó N°18 con una sonrisa-. Me temo que el coronel Brief tendrá problemas para recuperar su lucidez después de verte. A partir de ese momento será tan vulnerable como un corderito que llevan al matadero.

-¡N°18, por favor! ¡No vas a terminar con tus reprimendas hasta que me veas hecha pedazos! –Le imploró Pan y, con el gesto de haber sido lastimada, miró de reojo a N°18-. Por la manera en que me sermoneas, cualquiera diría que eres mi madre.

N°18 torció la cabeza y se echó a reír con todas sus ganas mientras llevaba los brazos a la cintura. Cuando sus ganas de reír se convirtieron en apenas una leve sonrisa, encontró los solemnes ojos oscuros que estaban iluminados por un brillo propio.

-Si es tan obvio que me preocupo como una madre por ti, Pan, ¿no puedes entender que quiero tu felicidad por encima de todo? Por eso te ruego que tengas mucho cuidado en lastimar el orgullo del hombre al que estás conduciendo a tu trampa.

Del exterior provino el tintineo de pequeñas campanas, cuando un carruaje entró por el sendero que conducía a la casa, y un momento después, el sonido de voces mezcladas de varios hombres se escuchó cerca de la mansión. Con los ojos fijos, una vez más, en su amiga, Pan logró ofrecerle una trémula sonrisa mientras concedía:

-Haré todo lo que esté a mi alcance para suavizar el golpe que recibirá el coronel Brief.

N°18 inclinó muy levemente su magnífica cabeza en reconocimiento por la promesa de la joven y se adelantó a saludar a sus primeros invitados. Lo prometido sería suficiente para calmar sus aprensiones, al menos por el momento.

Fue cerca del cuarto para la hora cuando el coronel Brief entró en el vestíbulo de la mansión de N°18 con su segundo al mando, el capitán Goten. Milk esperaba en las escaleras junto a la entrada, y cuando Trunks hizo su aparición, tuvo el maravilloso deleite de que él la viera y le hiciera una reverencia.

-Usted ha hecho que mi día fuera más brillante con su alegre sonrisa, Milk –le dijo-. Hasta ahora no he visto a nadie que pudiera bendecir más mi corazón.

Milk rió con timidez por encima de su hombro mientras se retiraba a la recámara de Pan. Después de haber visto a Trunks Brief vestido con sus mejores galas, estaba satisfecha y podía ir en coche a la cocina de Maron y N°17 para hacer compañía a Iresa.

-Ya entiendo por qué Milk lo admira tanto, coronel–comentó N°18 mientras él dirigía su atención hacia ella-. Con un nombre como Trunks y el encanto suficiente como para derribar el castillo del lord, ha conseguido abrirse camino hacia ella. Milk está segura de que proceden de la misma raza.

-En realidad, mi abuela es irlandesa –confió Trunks-, y ella fue la que me crió, pues mi madre a menudo salía al mar con mi padre.

-¿Y su padre, a qué se dedica?

-Es constructor de barcos, condesa, y cuando está de ánimo, Marino mercante.

-¿No es soldado? –N°18 hizo un gracioso gesto con su delgada mano mientras agregaba: -Hubiera pensado que él había sido un orgulloso soldado de caballería como usted, coronel. ¿De dónde sacó semejante destreza sobre el caballo si su padre se especializó en construir barcos?

-Mi abuela ama a los caballos. –Un relámpago de dientes blancos acompañó a su respuesta-. Poco después de haber dejado de mamar, ya me puso sobre una silla. Hasta ahora, que tiene setenta y tres años, todavía cabalga una o dos horas cada mañana.

-¿Su abuela no tiene objeciones en que usted esté aquí, en un país extranjero? Estoy segura de que ella preferiría verlo de vez en cuando.

-Sí, por supuesto, pero me temo que es algo inevitable. Al menos por el momento.

Con una sonrisa desvió su atención hacia el capitán Goten.

-Qué maravilloso que haya podido acompañar a su comandante hasta aquí, capitán. Estoy segura de que estará complacido con la presencia de la princesa, Bra. Creo que son de la misma provincia.

En virtud de la amistad que la unía con la princesa Bra, N°18 deliberadamente la envolvió en una conversación con Goten antes de conducir a Trunks a través de la habitación al lugar donde Pan estaba ayudando a un par de matronas respetables. Mientras trataba de sujetar sus emociones en el momento del encuentro, N°18 sólo pudo rogar que estuviera haciendo lo correcto para los dos.

-Tienes un momento, Pan –murmuró N°18, acercándose a la joven. Cuando Pan se excusó con las viudas, N°18 miró de reojo a Trunks-. Estoy segura de que ustedes dos ya se han conocido antes, pero quizá no de un modo convencional.

Aunque temblaba hasta la punta de los pies, Pan se aferró a la copa de vino para ocultar que sus manos no podían contener el movimiento y se obligó a sonreír mientras se daba la vuelta para enfrentar al coronel Brief. Temiendo el momento en que sus miradas se cruzaran, bajó los ojos a los zapatos atados con prolijos lazos, siguió por los pantalones hasta alcanzar la chaqueta adornada con galones. Su inspección siguió subiendo hasta alcanzar los labios, ahora desprovistos de cualquier deformidad, ensanchados en una sonrisa pícara que revelaba unos fabulosos dientes blancos. Con el aliento contenido, Pan levantó la vista para encontrar, por fin, los asombrosos ojos azules que brillaban, divertidos. Entonces, contra su voluntad, sintió que se le caía la mandíbula...

N°18 levantó una mano para presentarle a su invitado con toda la gracia de que era capaz.

-Son Pan, este es el coronel sir Trunks Brief, de los Húsares Imperiales de Su Majestad...

Trunks hizo un gesto envolvente con el brazo mientras se hundía en caballerosa reverencia.

-Es un gran placer para mí ser formalmente presentado a usted, condesa Son Pan.

Pan cerró la boca abruptamente y, nerviosa, desplegó su abanico para ocultar la confusión que la invadía.