Capitulo 12:
Ichigo miro atentamente al hombre que acababa de conocer, como su expresión había cambiando a una de total asombro en cuanto vio a Rukia, ¿A caso la conocía?, no iba a quedarse con la curiosidad.
-¿Kuchiki?, que casualidad es el mismo apellido de mi asistente-
Rukia maldijo internamente, le había dado la información que el necesitaba para comprobar su sospechas, miro al hombre en frente de ella, su porte elegante, su traje de marca, y su aspecto frio, distante y con aire noble, definitivamente era él… era su abuelo.
-¿Es el Caballero originario de Japón?- Ginrei asintió- es un apellido bastante común, no es extraño viniendo del mismo país- comento Rukia
-La dama tiene mucha razón- dijo el hombre- es un apellido bastante común, aun así es un placer conocerla, ¿Señorita…?-
-Rukia- contesto secamente
Ichigo se extraño ante la aptitud de Rukia hacia el hombre, si no fuera porque lo acababan de presentar podría hasta pensar que podría tener resentimientos hacia él, es imposible, se dijo el peli naranja.
Aizen siguió conversando con ambos hombres pero ninguno le prestaba atención del todo, Ginrei no dejaba de ver a Rukia la cual estaba sumida en una interesante conversación con Neliel, e Ichigo no le quitaba de encima la mirada al Kuchiki, le irritaba el solo hecho de que observara a Rukia, era tanta la irritación que tenía que nunca reparo que el hombre no la miraba con deseo, al contrario era más bien amor fraternal.
Aizen y Neliel se disculparon mientras iban a darles la bienvenida a los demás invitados al evento, Gienrei también se disculpo retirándose para saludar a unos amigos, Ichigo siguió su camino y llego a la mesa que les correspondía, Rukia se sentó en una de las silla y su vista se dirigió a aquel hombre que reía animadamente, el peli naranja noto su mirada y una molestia se apodero de él.
-¿Conoces a ese hombre?- le pregunto cortante
-No… ya te lo dije, es normal tener el mismo apellido siendo del mismo país- respondió la pelinegra
-Entonces ¿Por qué te quedas mirándolo?-
-Disculpa no sabía que me quedaba viéndolo, no es nada ha de haberme parecido conocido, pero no… definitivamente no lo conozco-
Rukia tomo una copa del mesero que se había detenido a ofrecerles y se la bebió toda de un sorbo, Ichigo la miro extrañado, estaba mintiendo, ella conocía a ese hombre, y le afectaba el hecho de haberlo encontrado aquí, pero… ¿Por qué? ¿Quién era ese hombre?
El malestar volvió a él cuando se dio cuenta que él tampoco apartaba la mirada de Rukia, Se conocían, de eso estaba seguro, no lo podían negar, decidió apartar todo pensamiento de su cabeza, luego le preguntaría a Rukia.
La subasta había comenzado y podría decirse que era todo un éxito, los precios a los cuales se subastaban eran bastante elevados, lo cual era estupendo ya que entre más dinero recaudaban habían mas fundaciones a las cuales podían ayudar, la subasta de los Kurosaki se la llevaron por 500.000 dólares era una de las más altas.
Rukia trataba de prestar atención al evento y trataba de no mirar hacia donde estaba el, pero era tan difícil hacerlo, mas cuando sentía la mirada de él, pero tenía que disimular, Ichigo estaba sospechando, estaba segura que cuando estuvieran a solas trataría de interrogarla.
Terminaron la primera fase de la subasta y ella aprovecho el momento para excusarse e ir al baño, Ichigo asintió y la dejo ir.
Rukia entro en el baño y agradeció a todos los dioses existentes de que estuviera solo, ni siquiera reparo en el lujoso baño solo quería estar un momento a solas, suspiro y se miro en el espejo… ¿Por qué? ¿Por qué tenía que encontrárselo precisamente a él?
Si era sincera nunca espero conocerlo, ni siquiera lo soñó, lo que sabía de él era porque su papa muy pocas veces se animaba a contarle. Volvió a suspirar y decidió salir del baño, Ichigo debía estar esperándola, pero lo que no se espero que al salir se encontrara frente a frente con él.
-Eres idéntica a tu madre…- le dijo el Kuchiki
-Sí, siempre me lo han dicho- respondió serena
-Pero ese aire noble, esa aptitud y esa serenidad es sin duda alguna reflejo de Byakuya… mi hijo-
Rukia sintió erizársele la piel cuando él había pronunciado el nombre de su padre, ¿Qué pretendía ahora después de tantos años?
-No sabía que tenía un hijo llamado Byakuya señor Kuchiki-
-No hace falta fingir Rukia, tú sabes quién soy… y yo sé quién eres…-
-¿Qué es lo que quiere?- pregunto Rukia
-Necesito hablar contigo Rukia, ¿Estas libre mañana?-
-Estoy haciendo un viaje de negocios con mi jefe, partimos mañana a España-
-¿A qué hora sale el vuelo?- pregunto el anciano preocupado, su hijo se había ido de su casa hacia 26 años y ahora por fin tenía una pista de él, tenía frente a él a su nieta, tenía ganas de abrazarla pero su orgullo y el temor a ser rechazado lo impedían
-No lo sé, podría ser a primera hora-
-Rukia por favor, necesitamos hablar… si puedes tratar de que atrasen el vuelo, y darme una oportunidad de hablar contigo-
-Es que no es por mi… tengo una agenda que cumplir-
-En ese caso… toma- dijo entregándole una tarjeta- allí esta mi numero personal, llámame si hay alguna posibilidad de reunirnos mañana, si no llámame pronto, quiero hablar contigo-
-No le puedo prometer nada-
-Por favor, dame solo una oportunidad-
Rukia miro fijamente los ojos del hombre, eran los mismos ojos grises que los de su padre, se parecían mucho, eso le dio nostalgia, tal vez debía hablar con él, solo para ver que tenía que decirle, escucharon la voz de Aizen anunciando que la segunda parte de la subasta.
-Está bien, el vuelo saldrá a las 7 de la noche- confeso por fin, el anciano sonrió aliviado- veré si puedo escaparme al mediodía yo te llamare-
-Estaré esperando tu llamada, Gracias Rukia- Ginrei tomo la mano de su nieta y la beso en el dorso de la mano, la pelinegra sonrió ante el gesto de su abuelo, siempre había querido conocerlo, y esta iba a ser su oportunidad
Lo que ninguno de los dos sabia es que cierto peli naranja los miraba a distancia sintiendo como se le calentaba la sangre, no entendía que era lo que le pasaba, se le revolvían las entrañas de solo verlos juntos.
XXXX
Rangiku había decidido desviarse en el camino a su casa, se metió en un club para tomarse algunas copas, extrañaba a su amiga, necesitaba hablar con ella, le había prometido llamarla en cuanto tuviera tiempo, pero seguro estaba disfrutando, por ella estaba bien, Rukia merecía arriesgarse y ser feliz, solo esperaba que este viaje no terminara mal para su amiga.
-Pero miren a quien tenemos aquí… a mi querida Rangiku-
La rubia volteo encontrándose con un hombre que conocía muy bien, era el maldito bastardo que se había burlado de ella, Hisagi la miraba descaradamente, se notaba que estaba borracho
-Me has caído como anillo al dedo… necesitaba echar un polvo-
Rangiku lo cacheteo ganándose la mirada de las personas que estaban cerca de allí, la rubia sintió como las lagrimas se acumulaban en sus ojos, pero no le daría el gusto de verla llorar.
-No te permito que vengas a insultarme-
-No finjas Ran, bastante que gozabas cuando te follaba-
Rangiku se sintió herida y avergonzada, los hombres eran tan crueles, había estado feliz cuando comenzó su relación con él, pero el solo la veía como un juguete sexual, como nada más.
-¿No te enseñaron a respetar a una dama?-
La Rubia se quedo sorprendida al ver caer a Hisagi al piso después de haber sido tirado de un golpe, vio al agresor y no pudo creer que se tratara de su jefe.
-No te permito que vuelvas a insultar a la dama, juro que si lo hacer te moleré a golpes-
Hisagi se había quedado paralizado, la cara que había puesto el hombre daba miedo, no podía negarlo, Gin tomo a Rangiku de la mano y la saco del club
-Gracias, de verdad te lo agradezco-
-No tienes porque… ¿quieres pizza? Yo invito-
Rangiku sonrió y asintió, no había nada de malo en comer solo una pizza con su salvador de la noche
XXXX
Llegaron al hotel en la madrugada, la subasta había sido un verdadero éxito, iban a poder ayudar a mas de 5 fundaciones con lo recaudado, Rukia se quito los zapatos y los accesorios, estaba agotada mentalmente tenía mucho en lo que pensar.
Pero todo eso pasó a un segundo plano cuando sintió como el peli naranja la tomaba por un brazo y la pegaba a él, poso sus labios en los de ella dando inicio a un beso pasional, excitante y posesivo, muy posesivo.
Ichigo abrió el cierre del vestido y se separo de ella para verlo caer al piso, se comenzó a quitar la ropa quedando solo en bóxer, la pelinegra trago saliva cuando él la recostó sobre la cama y quitándole la ropa interior.
Ella la estaba húmeda, el lograba excitarla con solo mirarla, odiaba con toda su alma el poder que tenía en ella, ella esperaba que el diera comienzo a explorar su cuerpo como siempre hacia, pero abrió los ojos y jadeo de la sorpresa al sentirlo entrar de una sola estocada.
Ichigo estaba consumido por un sentimiento de malestar, no quería pensar en él, no quería indagar en eso, no quería ponerle nombre, a la rabia y al sentimiento de malestar que sentía, sabía que si pensaba en eso no iba a gustarle la respuesta a pesar de que ella venia a él.
¿Celos? ¿Era eso lo que sentía?, ¡No! Se respondió a sí mismo, no podían serlo, pero algo no estaba bien, el sentimiento que lo dominaba lo había segado tanto que una vez más se había olvidado del condón, pero esta vez ni el mismo se había dado cuenta, solo quería oírla gemir, que gritara su nombre, y solo su nombre, quería sentirla suya.
Comenzó a moverse lentamente, torturándola, Rukia emitía gemidos de protesta, el vaivén era lento, muy lento
-Ichigo…- protesto Rukia
El peli naranja saboreo su nombre salir de sus dulces labios, era a él al que llamaba, no a otro.
-Eres mía Rukia- le susurro al oído
Rukia volvió a gemir en protesta, el vaivén de caderas no aumentaba y ella quería que él fuera más rápido
-Dilo… di que eres mía- le dijo el peli naranja
-Soy tuya Ichigo… Tuya-
Ichigo esbozo una sonrisa ladina y aumento las embestidas, encontrando el ritmo que le daba placer a ambos, amaba escucharla gemir, no le importaba quien era aquel hombre y qué relación tenia con Rukia, ella era suya en ese momento y de nadie más
Alcanzaron el clímax y el se dejo llevar derramándose dentro de ella, sin pensar en las consecuencias que eso tendría en el futuro.
Ichigo se despertó cuando comenzaba el medio día, miro el reloj y alarmado se levanto había quedado de almorzar con Aizen a la 1 de la tarde, menos mal aun tenía tiempo para estar listo, vio a Rukia dormida a su lado, desnuda enredada entre las sabanas de la cama, sonrió, esa era su vista favorita.
Comenzó a besarle la espalda descubierta sintiendo como se removía, escucho un suspiro y la vio abrir sus hermosos ojos violetas.
-Es tarde, quede de almorzar con Aizen, hay que vestirnos-
-Podrías disculparme, no me siento bien… prefiero quedarme aquí-
-¿Qué tienes?-
-Solo me duele un poco la cabeza es todo, pero de verdad prefiero quedarme-
-Está bien-
Ichigo se metió al baño mientras ella buscaba que ponerse, opto por un vestido sencillo que había traído, abrió la maleta y le saco un traje a Ichigo junto con las media y los zapatos. Sonrió ante la situación parecían una pareja de casados.
Después de treinta minutos Ichigo ya estaba listo, termino de acomodarse la ropa, le dio un corto beso a Rukia en los labios y salió de la habitación, mientras esperaba el ascensor, se acordó que no le había avisado a Rukia que iba a pedir que le subieran el almuerzo a la habitación.
Al devolverse y abrir la puesta escucho a Rukia hablar por teléfono, y lo que dijo lo dejo paralizado.
-Está bien señor Kuchiki, lo veré allí-
Ichigo apretó los puños tanto que los nudillos se tornaron blancos, sintiendo como la rabia crecía en su interior y le desgarraba las entrañas
Continuara…
Hola! Bueno aquí yo con un capi más! Tratare de actualizar todos los viernes! Espero que les haya gustado el capi y muchas gracias por todos sus hermosos comentarios! Los quiero un montón :D nos leemos pronto
