Capitulo 20:

Rukia trataba de controlarse para no gritarle y abalanzarse sobre él, ¿Por qué tendría que hacerlo? Ellos no tenían ningún romance serio aunque lo cierto era que a pesar de eso se sentía engañada y usada, porque si bien era solo una aventura no hubiera aceptado por nada del mundo si hubiera sabido que el estaba casado.

-Así que… Soy tu amante en todo el sentido de la palabra-

El sarcasmo y la desilusión se notaron en su tono de voz, ¿Qué más podía hacer? No se sentía con el derecho a reclamarle, en todo caso eso le tocaba a ella, a Orihime, la punzada de celos se transformo en una de dolor y vergüenza, si antes había sentido celos de ella ahora solo sentía pena, pero… ¿Dónde estaba ella? ¿Por qué no estaba en casa con él?

-No exactamente- respondió Ichigo

-No entiendo-

-No soy casado… bueno ahora no… soy viudo-

Rukia abrió sus ojos violetas de la impresión ¿Viudo? Ni en un millón de años se hubiera imaginado que Ichigo era viudo, era muy joven para serlo, de pronto se dio cuenta que había tanto de él que no conocía, todo un pasado para ser sinceros, pero aun así lo amaba, y no podía evitar sentir todo por él.

Lo vio acercarse a uno de los muebles que estaba en el medio del yate y sentarse, palmeo a su lado para que ella lo imitara y así lo hizo.

-No tenía idea- dijo Rukia sin saber que mas decir

-¿Por qué ibas a tenerla? Nunca he hablado de esto con nadie-

-No tienes porque hacerlo, lamento haberte preguntado, de todas maneras no es de mi incumbencia así que discúlpame, fui yo la que cometió la indiscreción-

-Se todo eso, aun así quiero contarte- Ichigo sonrió- tal vez así me sienta un poco mas liberado

Rukia solo asintió, él la miro a los ojos, esos hermosos ojos violetas que lo atrapaban completamente, ¿Por qué ella tenía esa influencia en él? Nunca había sentido la necesidad de explicarle a alguien su pasado, normalmente solo le habría dicho que estaba casado y que ella se imaginara lo que quisiera, eso era lo que pasaba en algunas de sus aventuras, pero Rukia era diferente, con ella todo era diferente, tenía la inexplicable sensación abrirse a ella, quería que lo conociera, ¿Por qué? No quería detenerse a pensarlo.

-Cuando comencé la universidad, me tope con Sora y nos hicimos amigos rápidamente, pasábamos el tiempo, estudiábamos juntos, yo lo invite a mi casa y luego el me invito a la suya… fue allí donde la conocí.

Rukia respiro hondo sin desviar la mirada de Ichigo, la cual estaba clavada en el horizonte, de seguro evocando los viejos recuerdos que aun permanecían en su mente.

-Ella tenía 17 años cuando la conocí, yo tenía 20 y al principio no fue nada del otro mundo, no te negare que me pareció hermosa, tenía unos grandes y hermosos ojos grises y su cabello largo caía hasta su cintura, era bastante infantil-comento con una sonrisa- pero en ese entonces solo me inspiraba ternura-

Rukia trago, ¿17 años? Ichigo contaba con 26 años, eso quería decir que ella había muerto tan joven, sintió un nudo en la garganta y compasión y lastima por ella, la vida era tan injusta a veces.

-Ella siempre repetía que se había enamorado de mi a primera vista- continuo Ichigo- yo pensaba que solo era un capricho típico de la adolescente que se siente atraída por el amigo de su hermano mayor, pensé que era algo pasajero así que la ignoraba siempre-

-Pero ella no desistió ¿Verdad?-

-No, ni un poco, nunca se cansaba de repetirme lo mucho que me quería, estaba allí para mi cada vez que necesitaba algo, sin darme cuenta me fui acercando a ella, era ella a la que recurría cuando me sentía triste o solo y de un momento a otro era ella en lo que siempre pensaba… fue cuando me di cuenta que me había enamorado de Orihime-

Rukia sintió que el nudo en la garganta se volvía más fuerte, al punto que sentía que casi la asfixiaba.

-Ella tenía 19 años cuando le pedí que se casara conmigo, fue una locura, solo teníamos dos años de conocernos y ambos éramos muy jóvenes todavía, ella apenas iba a comenzar su carrera de diseño y yo aun no me había graduado, pero quería estar con ella y me parecía absurdo posponerlo, ella acepto sin dudarlo y dos meses después se convirtió en mi esposa-

-¿Sus padres lo aceptaron?- comento Rukia

-Nuestros padres trataron de convencernos que esperáramos más, pero estábamos tan decididos que sabían que si no lo aprobaban nos escaparíamos a las vegas y nos casaríamos, al fin y al cabo ambos éramos mayores de edad así que aceptaron el matrimonio-

-¿Qué paso después?-

-Un año… eso fue lo que duro nuestro matrimonio, Orihime había conseguido un trabajo como pasante en el taller de una diseñadora y yo trabajaba en mi empresa familiar, ese día mi padre me había pedido que me quedara para darle mi opinión sobre unos negocios, la llame diciéndole que no podía ir a buscarla, estaba emocionada y decía que quería hablar conmigo lo más pronto posible, tomaría un taxi a nuestro departamento… dos horas después me llamaron del hospital-

-¿Cómo… como murió?-

-Una camioneta se atravesó, el taxista no pudo esquivarla y se los llevo por delante, el taxista murió al instante… Orihime lo hizo una hora después de que mi hermano y yo llegáramos al hospital-

Rukia se acerco a él y lo abrazo, no sabía que mas hacer para reconfortarlo, lo amaba y lo que menos quería era verlo sufrir.

-Estaba embarazada- comento de pronto, Rukia se separo de él sorprendida

-¿Qué?-

-El doctor me lo dijo, tenía dos meses de embarazo… estoy seguro que era eso lo que me quería decir… Quizás si no me hubiera quedado… si la hubiera ido a buscar las cosas no hubieran sucedido así… ella y mi hijo estarían con vida-

-No puedes culparte, no fue culpa de nadie… la vida es así de impredecible, además a Orihime no le gustaría que tú te culparas por lo sucedido-

-Lo sé, pero aun siento que pude haberlo impedido-

-Tú no podrías haber hecho nada, ¿Cómo podrías saber que eso iba a pasar?, se que debió ser un golpe muy duro para ti, pero tu estas aquí y debes seguir adelante por Orihime y por tu hijo-

Ichigo sonrió al verla, sus ojos violetas estaban húmedos por la acumulación de las lágrimas y sus mejillas estaban rojas, se veía tan adorable que hacía que su corazón se acelerara, ese corazón que no había latido de esa manera en 3 años, porque Rukia había logrado lo que él creía que no era posible, había logrado enamorarlo.

¿Cómo podía negarlo? Se había abierto a ella como no lo había hecho con nadie, y ella lo había hecho sentirse feliz y libre en ese tiempo que habían estado juntos, pero no quería decirlo… ella no había aceptado solo una aventura y el no estaba listo, tenía miedo… no quería experimentar la sensación de pérdida de nuevo.

-Debió ser un golpe muy duro para tu familia y la de ella, no solo por Orihime… sino también por ese bebe-

-Ellos no saben nada del bebe… solo mi hermano-

-Entonces… ¿Por qué…-

-Tú eres especial Rukia… eres muy especial-

Ichigo tomo su cara entre sus manos y la beso era un beso diferente al que muchas veces se habían dado, este era dulce, suave por primera vez los dos se estaban besando con amor, un amor que ambos habían decidido callar

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Gin y Rangiku disfrutaban de su caminata nocturna por el parque, eran tan relajante poder sentirse en paz, solo en la compañía del otro, todo esto era nuevo para ambos, era la primera vez que Gin salía con una mujer a solo compartir un rato agradable, a conversar de ambos y comenzar a conocerse al igual que para Rangiku, era la primera vez que se sentía segura estando con un hombre, no tenía la preocupación de que se aburriría de ella, Gin la hacía sentir segura.

-¿Estas disfrutando?- pregunto Gin

-Siempre disfruto estar a tu lado-

-Lo mismo me pasa a mi Ran- hubo una pausa en la cual noto algo en ella- ¿pasa algo?-

-No, nada no te preocupes-

-Ran, quiero que confíes en mí… ¿Qué te pasa?

-Es Rukia… la extraño… y la verdad es que… no es nada, es algo personal-

-¿Te preocupa la relación que tenga con Ichigo?- Ran lo miro asombrada- No creas que eres la única al tanto de su relación-

-Bueno… siento que ella es la que va a terminar mal-

-Esperemos que lo que pase, se lo mejor para ambos, no te preocupes- dijo dándole un beso en la frente

Rangiku le sonrió y siguieron caminando

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La experiencia que habían vivido hace unos minutos había sido mágica, se habían entregado el uno al otro en cuerpo y alma por primera vez desde que comenzaron su aventura, ambos estaban consientes de lo que sentían por el otro, pero habían decidido guardárselo para ellos mismos.

Ichigo acariciaba la espalda desnuda de Rukia mientras meditaba que hacer después del fin de semana, había decidido proponerle alargar su aventura sin fecha límite, hasta que se saciara por completo de ella, pero las cosas habían cambiado por completo de un momento a otro, el se había enamorado de ella, y su deseo en vez de disminuir iba en aumento, Quizás si ella aceptaba quedarse en Italia con él le daría el valor suficiente para intentar algo más.

En cambio Rukia estaba más que decidida a irse al acabar el fin de semana, esto era dañino para ella, mirando en retrospectiva nunca debió haber aceptado la aventura, debió mantenerse firme en sus principios, ¿Qué había ganado?, había vivido un viaje de ensueño con un amante perfecto pero… las consecuencias eran más graves. Sentía un dolor profundo en el corazón al pensar que él iba a sustituirla por otra en cuanto ella se marchara.

Las nauseas volvieron a ella, sentía que el estomago se le revolvía y que la cabeza le daba vueltas, se levanto rápidamente, agarrando con su mano la sabana y con la otra bloqueando su boca, corrió en dirección al baño.

Ichigo tomo su pantalón y la siguió preocupado, ella cerró la puerta y lo único que pudo escuchar fueron los gemidos de la pelinegra mientras devolvía todo lo que tenía en su estomago, el peli naranja se reprendió a sí mismo al darse cuenta que ni siquiera había tomado en cuenta si Rukia podría estar mucho tiempo en el yate, había escuchado que muchas personas se mareaban y vomitaban si estaban en exceso. Unos minutos después Rukia salió del baño.

-Discúlpame… debí preguntarte si te mareabas en el yate-

-No es tu culpa… además no me mareo, si no te lo hubiera dicho… debe ser por el tiempo que tengo sin subir a uno-

-Puede ser… ¿Quieres que nos vayamos?-

-No… pasemos el fin de semana aquí, me gusta- dijo amarrándose la sabana para no dejar su cuerpo al descubierto

Ichigo sonrió de manera sensual, Rukia lo miro con expectación, esas sonrisas siempre venían acompañadas de una locura, y de repente se encontraba en los brazos de Ichigo, corrió con ella sin importarle los gritos de protesta y se lanzo del yate cayendo en el agua.

-Estas… ¿Estás loco?- le pregunto Rukia cuando salieron del agua

-Podría decirse- le dijo ayudándola a subir al yate

La miro de pies a cabeza, como la sabana mojada se moldeaba a su cuerpo, la tomo en sus brazos besándola con pasión, llevándola con él hasta el camarote.

El fin de semana pasó más rápido de lo que ambos hubieran querido, habían llegado a la mansión el domingo al anochecer y el lunes en la mañana Rukia estaba despidiéndose de la familia de Ichigo, recibió abrazos fuertes de las gemelas, Masaki y Miyako, y una invitación para regresar, Isshin y Kaien se despidieron deseándole un buen viaje y un pronto regreso. Daichi fue uno de lo que más les costo, no quería que Rukia se fuera ya que le había tomado mucho cariño, pero ella lo calmo diciéndole que volvería pronto, aunque ella sabía que no era más que una mentira.

El viaje hasta el aeropuerto se hizo en total silencio, Ichigo tenía un lio en su cabeza, ¿Sería capaz de pedirle que se quedara con él? No sabía si tendría el valor, se había prometido a sí mismo no enamorarse más, eso solo traía sufrimiento, pero en este momento sentía que se quedaba sin aire al pensar en perderla.

Llegaron al aeropuerto e Ichigo la ayudo con sus maletas, la pelinegra tomo el bolso y cuando habían entrado le quito la que él llevaba.

-Creo… que esta es la despedida- le dijo Rukia

-Así parece-

-Tal vez volvamos a vernos… cuando vuelvas a Japón-

-Si… Rukia… fue magnífico este viaje… lo disfrute muchísimo-

-Yo también lo disfrute Ichigo- se acerco a él y le dio un pequeño beso en los labios- adiós-

Ichigo sintió su corazón acelerarse mientras la veía caminar hasta la fila que esperaba por abordar, se estaba yendo y el sentía que se iba con ella, ¿Dejaría que se fuera?

-Rukia- la llamo por impulso, ella volteo a verlo- Quédate conmigo- le pidió

Rukia sintió su corazón latir frenéticamente mientras lo veía acercarse a ella.

Continuara…

¡Hola Mi gente! Si, se que quieren matarme, no los culpo, lo siento no tengo computadora, mi laptop llego a su final, esperando que mi papa me compre otra, asi que me conecto y escribo cuando puedo, bueno aquí les traigo un nuevo capitulo, ya llega a su fin T_T quedan como máximo 3 capitulos mas el epilogo :)

Espero que les haya gustado, no pienso abandonar mis fic asi que no se preocupen :D cuídense mucho, muchas gracias por los comentarios, los aprecio un monton :D ya pasamos los 300 y estoy muy feliz! Cuídense mucho :D