Título: A christmas wish
Palabras: 1,279
Summary: El deber de Sora es cumplir cualquier deseo; y si la pequeña quiere conocer a Yamato Ishida, tiene que cumplirlo a como dé lugar.
Disclaimer: Digimon no me pertenece, pero sí la historia y el personaje de Momo inventado exclusivamente para esto.


Sora revisa la carta una y otra vez para ver si está leyendo bien y no se confundió. Cuando la fundación le hizo llegar el paquete que contenía el deseo escrito de su pequeña niña consentida no lo pensó ni dos veces para leerla rápidamente; las fiestas navideñas están cerca y ella sólo necesita saber qué tanto tiene que mover para cumplirlo, aunque aparentemente es una tarea fácil.

El día que decidió unirse a la fundación Make a wish y empadronar a un niño para hacer todos sus deseos realidad, fue uno de los más felices de su vida, pero también el más devastador. Toparse con tantas sonrisas sinceras, ojos esperanzadores, pláticas entrañables y corazones enormes no fue nada fácil, máximo cuando sabes que la mayoría está desahuciada. Pero Sora se prometió que reiría cada vez que los visitara y los escucharía atentamente; demostrarles lástima no era una opción, así que ella trataba de llevar siempre alegría.

Cuando conoció a Momo llevaba poco más de dos meses en la fundación. Momo no era un miembro antiguo, su leucemia era recién detectada, pero de igual forma la incluyeron rápido en la lista por lo avanzado de la enfermedad. Fue amor instantáneo, ella era tan dulce que Sora no pudo más que entregarle su corazón y cariño; la decisión de empadronarla fue sencilla, no lo dudo para decir que sí y hasta ahora no se arrepiente, la ha consentido en todo lo que puede y ella siempre se deja hacer encantada. Aunque ahora su deseo es bastante extraño, pero no imposible.

Se levanta de su escritorio y se estira un poco, hace un par de movimientos de cabeza, brazos y luego respira profundamente; vuelve a sentarse y acerca su portátil, googlea "Knife of day" y miles de imágenes y artículos de la, aparente, famosa banda no tardan en aparecer. Ella no sabía de su existencia hasta hace un momento que leyó la carta, pero si el sueño de Momo es conocer a ese tal Yamato Ishida, vocalista, ella se lo cumplirá a como dé lugar.

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Es consciente de que ha llegado quince minutos antes a la cita, pero simplemente no podía estar más en su oficina y no tenía cabeza para diseñar o atender llamadas. Desde que acordó verse con el vocalista de la susodicha banda a Sora le dio por querer vomitar todo lo que comía.

No fue fácil contactarlo, su manager —un tal Takeru Takaishi—, no se lo puso sencillo... al menos no a un principio, porque luego de media hora de conversación y que le explicara por qué llamaba, por qué quería tener una cita personal con Yamato Ishida y jurar que no era una fangirl loca que aprovecharía la oportunidad para cazarlo, todo fue de maravilla. Es más, el mismísimo Takaishi concretó el lugar y la hora exacta del encuentro no sin antes asegurarle que estaba de acuerdo en todo y que sería un sí de la banda.

Ella le creyó, pero de igual forma quiso corroborar con el vocalista.

Sora ve su reloj y se da cuenta que es la hora, ve hacia la entrada nerviosa esperando que alguien llamativo pase por la puerta, pero no logra ver nada. Hace un mohín y suspira, necesita relajarse, aunque no sabe cómo hacerlo. Siente como alguien se acerca y al alzar la vista, ve que es el mesero; bufa aunque luego se arrepiente, ¡ella no debe comportarse así! ¿Qué culpa tenía el pobre mesero? Decide pedir otro café en compensación, aunque su taza esté casi llena.

—Espero no llegar tarde —dice una voz grave a sus espaldas que hace que se le erice la piel, voltea a ver rápidamente y ahí está él, Yamato Ishida... medio disfrazado; gorro de lana y lentes de sol. Una auténtica súper estrella.

¿Qué cómo lo reconoció? Sencillo, se la pasó todos los días desde la llamada leyendo artículos sobre él, su banda y viendo sus fotografías, ¡demonios! Hasta una de esas revistas de farándula compró al verlo en una de las portadas. «¿Soltero otra vez?» rezaba el encabezado, y ella leyó hasta el punto final haciéndose la misma pregunta.

—Yo no llamaría tarde a uno o dos minutos de retraso —ella señala el asiento de delante y él lo toma.

—Me gusta ser puntual —acota—, así que si la hice esperar mucho tiempo, le pido disculpas —Sora asiente para hacerle saber que ha entendido su punto y en comprensión, porque ella también odia la impuntualidad.

Él se quita los anteojos y Sora puede observar que sus ojos son más azules en persona que en fotos, y que, lamentablemente, también es más guapo. Quiere golpearse ante el pensamiento; ella lo citó para llegar a un acuerdo y que conozca a Momo, no a admirar su belleza.

—Así que... —empieza—. Lo que hablé con su representante hace unos días... —pero él la interrumpe.

—Él dijo que sí, ¿no? —ella asiente—. Y si él dijo que sí yo no puedo hacer nada. Está hecho.

Sora se sorprende, ¿no se supone que tenía que tratar más? ¡Ella lo citó para convencerlo! Creía que iba a decirle, ¿qué sé yo? Que tenía una agenda ocupada, novia(s) que atender, cumpleaños de amigos, cenas familiares, ¡son días festivos, joder! El mundo está ocupado en días festivos.

De igual forma, no puede evitar sonreír ante el significado de sus palabras y alegrarse de corazón.

—¿Eso significa que está dispuesto a conocer a Momo el día 23? —él niega y ella se confunde, ¿que no habían quedado que sí?

—Será el 24, en mi concierto —él coloca dos entradas en la mesa y luego dos colgantes especiales que dicen «backstage». Sora lo ve sin comprender —Será la invitada de honor y luego, conocerá a la banda.

No puede evitar que se le llenen los ojos de lágrimas, cuando habló con su representante creyó que sólo habían acordado una pequeña reunión el día 23 y que ahí acabaría todo; pero Ishida no sólo conocerá a Momo, sino que también la llevará a su concierto especial de nochebuena —sí, ella leyó sobre eso— y hablará con ella tras bastidores, ¿podría haber deseado algo mejor? Sora lo duda, y ahora no puede esperar para darle la noticia a su pequeña.

—Gracias —dice luego de un momento tras batallar con las lágrimas que amenazan con salir—. En verdad no sabe el bien que le está haciendo a esa niña, ¡ella estará tan feliz!

—Ni se moleste —él sonríe—. Cuando Takeru me contó sobre la llamada y la fundación, no pude más que investigar y, si soy bastante honesto, me sentí conmovido; así que no dudé en colaborar. La banda también está muy dispuesta a conocerla.

Sora toma su mano aun sabiendo que eso no es algo que normalmente haría, pero no sabe cómo más demostrarle lo agradecida que está; la suelta rápidamente y se seca las lágrimas que ésta vez sí resbalaron por sus mejillas.

—Momo es encantadora, y sé que estará demasiado feliz cuando le dé la noticia —toma sus cosas y se levanta del lugar —. En serio Yamato Ishida, es usted un ángel.

—No es para tanto —dice él, apenado—. Pero me alegra poder ayudar —sonríe y ella le devuelve el gesto, más que feliz.

Se despiden prometiendo que se verán otro día para acordar con más detalles las cosas, aunque ella no cree que sea necesario otro encuentro, pero él insiste y a ella no le queda de otra que aceptar. Sora sale del lugar con el corazón lleno de una alegría inexplicable, sabiendo que dentro de pocos días, quizá hará el gesto más noble y especial que ha hecho en toda su vida.

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La fundación Make a wish es real, aunque no sé si así es como funciona, yo sólo cogí el nombre; sin ánimos de lucro, claro.


Basado en el prompt: Character A's little sibling/child wants to meet their favorite celebrity/writer/person for Christmas. Character B is said "Christmas present."

¡Hola! Espero les guste esta historia que tendrá continuación pronto, cada vez nos acercamos más a esa fecha tan importante para nuestra querida pareja y pues nada mejor que con regalos de ésta índole. Espero les haya gustado y me lo dejen saber con un review. ¡Gracias por leer!