Hola a todos, ya estamos en el cuarto capítulo de esta historia, bueno, les comentaré la temática de este.
Serán los momentos previos a la reunión en el parque número diez, donde Darién y Serena se las tendrán que buscar, para tener la aceptación de sus pares, sin embargo, el capítulo también incluye una pista clave para lo que ocurrirá después.
Mi mente se ha expandido y he decidido que esta serie de historias, se harán en forma de trilogía, siendo esta segunda historia, la antesala para el tercero, el cual revelará muchas cosas, del por que de todo, etc.
Espero que quienes conozcan bien mi forma de escribir, sepan cual es "la pista" de lo que ocurrirá en este fic y también en el siguiente, asumo que pasará buen tiempo antes de que pueda comunicarles que se cruzó por mi cabecita loca, lo único que les puedo revelar por ahora, es que será bastante interesante…
Bueno, este capítulo también está extendido, más allá de lo común, ya que se añade este cambio de sucesos, o más bien, se suma otro, espero que lo disfruten o mejor dicho, entiendan n_nU.
Para quienes no lo sepan, hace… ¿Dos días?, escribí un one shot de humor, quienes no lo hayan leído, les dejo la invitación, se llama "El peligro de una hija sailor scout", es una historia sobre como, Darién y Serena ya casados, buscan una noche romántica después de no verse por tres semanas, pero… siempre hay un pero, si quieren ojear el detalle de este fic, se encuentra en mi perfil y si quieren leerlo, bienvenidos desde ya.
La entrega del próximo capítulo de "quiero recordarte por siempre", creo que será mañana, aunque también puede ser que lo suba hoy, pero tarde.
Bueno, sin más, me despido, nos estamos leyendo, sayo!.
- ¿Amy? – pregunta Serena, al teléfono, sintiendo algo de temor, como si un nudo de apretara con fuerza en su estómago.
- Si, ¡Hola Serena!, ¿Cómo estás? – le pregunta su amiga, con su característica paciencia y ternura.
- Si, bien, bueno… en realidad… - le dice Serena, pausando confusamente su comentario.
- ¿Ocurre algo? – pregunta Amy.
- Lo que pasa es que… - En ese minuto, Serena cambia de opinión y cree que lo mejor será decirle todo esto a las chicas de forma directa, no por teléfono, así que en pocos segundos cambia todo lo pensado y solo le dice a Amy - ¿Puedes venir hoy al departamento de Darién? – le pregunta, intentando sonar casual.
- Si, claro, ¿a que hora? – pregunta la peliazul, sin imaginar las verdaderas intenciones de su amiga.
- ¿Te parece a las diez de la noche? – dice Serena, un poco más tranquila.
- ¿No te parece algo tarde? – le comenta Amy, queriendo dar pie a una indagación después de esta pregunta.
- No, bueno, en realidad se que es tarde, pero es necesario – añade Serena, sin querer hondar en detalles.
- Serena, dime la verdad, ¿Ocurre algo malo? – pregunta insistentemente Amy, ya ahora, un poco más decidida a saber que pasa en verdad.
- Preferiría que habláramos acá – le responde Serena, esquivando la real respuesta.
- Me dejas algo inquietada, pero bien, iré para allá, ¿Necesitas que me contacte con las demás chicas?, estoy en mi rato libre de estudio así que si quieres… - ofrece Amy, sabiendo que no conseguirá nada a través del teléfono y más vale que sea en persona.
- Contáctate con Lita, Mina y Rei, yo llamaré a Haruka y las demás, ¿puede ser? – le dice Serena, un poco cohibida.
- Claro, ¿Así que a las diez en el departamento de Darién? – pregunta Amy, ratificando la información.
- Si, ¡Ah!, por cierto, diles a las chicas que vengan con los broches de transformación – añade Serena, esperando que su amiga no investigue mucho en el por que de esta petición.
- ¿Los broches?, ¿Por qué? – le pregunta Amy, usando un tono más alto.
- Eh, bueno Amy, estoy cocinando y se me va a quemar como de costumbre – Dice Serena entre risas alteradas, añadiendo – ¡Nos vemos a la noche, que estés bien, cuídate mucho! – termina Serena, cortando el teléfono, ha sido la única forma para salir del paso y no responder las dudas de Amy.
- Bueno, ahora a llamar a Haruka – se dice Serena, dándose ánimos, si es necesario, recurrirá a la misma línea que utilizó con Amy para no responder preguntas que no desea contestar ahora, Haruka ha contestado, así que Serena dice – ¡Hola Haruka!
- ¿Cabeza de bombón? – pregunta Haruka.
- Si, ¡es decir, no!, soy Serena, o sea, sí, cabeza de bombón, ¡pero ya no me llames así! – le reclama Serena, entre risas, olvidándose por un minuto del motivo de la llamada.
- Discúlpame, es la fuerza de la costumbre – le responde Haruka, riéndose también.
- Lo sé, pero eso ahora no importa, quería pedirte que si puedes venir hoy con Michiru, Setsuna y Hotaru al departamento de Darién – le comenta Serena rápidamente, a ver si voz tan decidida, hace que Haruka no pida explicaciones.
- Hotaru fue a visitar hoy a su padre y fue en compañía de ellas dos, no se a que hora volverán – le responde Haruka.
- Es hoy, pero en la noche – le dice con cautela, Serena.
- ¡Ah!, si es así, creo que podríamos ir, a todo esto, ¿A que se debe la petición?, ¿Chiba hará alguna reunión por algún motivo especial? – pregunta Haruka, creyendo que se trataba de alguna fiesta o por el estilo.
- Algo así – le dice Serena entre risas nerviosas, sabiendo que está mintiendo parcialmente.
- Bueno, está bien, ¿A que hora debemos estar allá? – pregunta Haruka.
- A las diez de la noche – responde Serena, aliviada por no tener que decir claramente el por que de todo esto.
- Muy bien cabeza de bombón, estaremos allá, hasta pronto – dice Haruka, pretendiendo tras esta última frase, cortar la comunicación.
- ¡Espera! – grita Serena.
- ¿Qué ocurre? – pregunta Haruka, quién ya prácticamente estaba colgando el teléfono.
- Deben venir listas para transformarse – le dice susurrante Serena.
- ¿Por qué?, ¿Algún nuevo enemigo? – pregunta con preocupación, Haruka.
- No, no es eso, pero les cuento acá, ¿Si? – le pide Serena.
- Está bien, aunque me dejas con un poco de preocupación – le regaña Haruka, advirtiéndole entre comillas, que una vez reunidas, Serena deberá quitarle esa inquietud de encima.
- Tranquila, no es nada malo – le dice Serena, intentando disminuir la preocupación de su amiga.
- Te creeré, ¡nos vemos! – dice Haruka, despidiéndose.
- ¡Adiós! – responde Serena, colgando el teléfono aliviada, ya que no debió salir con alguna excusa barata para cortar el tema.
Después de hablar con Haruka, Serena se tira con fuerza al sofá, velozmente comienza a imaginar que ocurrirá, intenta ser optimista y pensar que las chicas entenderán bien, pero sospecha que no será tan así, el nerviosismo la invade por algunos momentos, se retuerce en el sofá pensando lo que pasará en unas horas más, no sabe bien siquiera por donde partir la historia, ya que tiene que decirles que ella reveló su identidad como Sailor Moon, tanto a su familia como al Sr. Urogataya y los políticos presentes en aquella nefasta reunión, solo es ahora cuando ella se da cuenta de que esto puede significar una gran pelea entre sus pares, ya que han mantenido el secreto de ser sailors scouts por mucho tiempo, Serena cree que nuevamente será apuntada con el dedo y la acusarán de "tonta", entre todos estos pensamientos, Serena cae dormida en el sofá por unos 45 min., sin imaginar que sucedería lo siguiente…
"Nada ocurre por azar, la posición de las estrellas lo dicen, todo tiene un inicio y un final, muchas cosas han pasado sin explicación alguna, ¿te has preguntado alguna vez el por qué?, tus lágrimas lo han sabido lamentar, pero tu corazón no ha sabido entender bien el por que de todo… ¿Sabes lo que oculta el lado oscuro de la Luna?... Sailor Moon…"
- ¿Qué pasa? – pregunta Serena, en sus sueños, viéndose nuevamente en las ruinas del milenio de plata, escucha una nostálgica voz que le habla a lo lejos, no sabe quién puede ser, solo escucha con pavor aquellas palabras - ¡Dime ahora!, ¿Quién eres tú? – Grita Serena, mirando hacia todas las direcciones posibles, sin encontrar rastro de algún paradero lógico sobre quién le habla, por que y para que.
- ¡Quién diablos eres! – Grita nuevamente Serena, pero se da cuenta que ya ha despertado y aquellas palabras las escuchó en sueño, se siente algo aturdida y confundida, un sudor frío recorre su espalda, produciéndole fuertes escalofríos, intentando ser racional, crea varias hipótesis sobre lo ocurrido, desde un simple sueño aleatorio hasta el presagio de que algo malo ocurre, Serena respira miedo, ya conoce lo que realmente pueden significar sus pesadillas, entre su soledad, ella llega a tomar incluso postura paranoica, llevando sus rodillas al pecho y rodeándolas con sus brazos, mirando con recelo cada rincón solitario del departamento, sin encontrar tranquilidad, Serena recurre a Darién, llamándolo a su celular, para decirle inmediatamente lo ocurrido.
- Darién… contesta por favor… - Dice Serena, escuchando los tonos pausados de la llamada, ansiosa de que el le conteste, sin dejar de sentir aquellos escalofríos que calan en su conciencia y tranquilidad, moviendo aleatoriamente sus manos, intentando expulsar en nerviosismo, escuchando cada tono como si este durara minutos, sufre en la espera, hasta que por fin le hablan.
- ¿Hola?, ¿Serena? – Responden del otro lado del teléfono.
- ¡Darién!, que bueno que has contestado – le dice aliviada, su esposa.
- ¿Qué ocurre? – pregunta con preocupación, Darién.
- Tuve una pesadilla, pasa que… - Intenta contarle, Serena, cuando escucha que nombran a Darién y el le dice:
- Disculpa Serena, me llama el rector de la universidad ahora, pero sea lo que sea, intenta estar tranquila, pronto iré para allá – Le responde su esposo, ciertamente cortante, sin sospechar lo que Serena quería decirle.
- Está bien… comprendo – le dice Serena, algo desganada, pero entendiendo perfectamente por que Darién no podía seguir conversando con ella.
- Creo que estaré allá en… ¿Una hora? – le comenta, Darién, el cual acomoda el celular en su hombro y le echa un vistazo al reloj.
- Una hora está bien – le responde Serena, con resignación.
- Bueno, ¡nos vemos! – le dice Darién, terminando la llamada.
Serena escucha esto, se queda en silencio, mira el auricular con extraña expresión de inconsciencia, a los segundos reacciona y cuelga el teléfono, volviendo a la soledad inquietante que la absorbe, Serena intenta tranquilizarse un momento para poder pensar racionalmente, vuelve al sofá y comienza a decirse a si misma.
- ¿Lado oscuro de la Luna?... no entiendo, ¿Nada ocurre al azar?... ¿Quiere decir que alguien ha estado manejando todo lo ocurrido hasta ahora?, Ay Serena… quizás estés equivocada… si tan solo supiera más sobre lo ocurrido en el antiguo milenio de plata… ¡Eso es!, hay una persona que sabe mucho sobre eso, Setsuna, tal vez ella pueda ayudarme a descifrar mi sueño – Piensa Serena, logrando algo de sosiego, cuando escucha como el teléfono del departamento de Darién suena con insistencia.
- ¿Quién será? – pregunta confundida Serena, creyendo que quizás es Darién, para avisarle que volvería antes de lo pensado.
- ¿Serena?, Ah, con que están allá – dice una mujer con dulzura, sin duda se trata de Mamá Ikuko.
- ¡Mamá!, discúlpame, no te avisé que estaríamos en el departamento de Darién – le contesta su hija con tono de arrepentido por la imprudencia.
- No te preocupes, intenté ubicarte por que Luna te está buscando, está ahora en casa, con nosotros – le comenta, Mamá Ikuko.
- ¿Podrías decirle que venga hacia acá? – Pide, Serena, usando falso tono de alegría.
- Si, yo le diré… quién lo pensaría… mi hija le manda recados a su gatita a través mío – comenta con simpática ironía, su madre.
- Ya te irás acostumbrando – le responde Serena, riéndose.
- Si, creo que si… ¡Ah!, ¿Qué?... Si, bueno, Luna dice que irá en dentro de algunos minutos, que primero pasará a casa de tu amiga Mina – le dice Mamá Ikuko.
- Está bien… - Responde Serena, sintiéndose algo sola nuevamente.
- Bueno, ahora que se que estás allá me quedo más tranquila, ¿Te esperamos a ti y a Darién para cenar? – Pregunta su madre, la cual baraja rápidamente un menú para cinco.
- No, esta noche nos quedaremos acá – le responde Serena, sin querer entrar en detalles.
- Bueno, ah por cierto, ¿Cómo te fue con el Sr. Urogataya? – le dice Mamá Ikuko.
- Ehmmm… preferiría contarte en otro momento – Le dice, Serena, bajando su voz.
- Está bien… ¿Pero me cuentas, si? – le responde tiernamente su madre, dando por hecho que, tan bien, las cosas no salieron.
- Si, no te preocupes, gracias por llamar mamá, hasta pronto – dice Serena, resignada a terminar con la llamada.
- Nos vemos, saludos a Darién y cuídense – le responde su madre, antes de cortar.
Bueno, creo que buscaré algo para hacer comida – Dice Serena, viendo la hora que es, aproximadamente una hora más tarde, ella come a solas con lentitud y sopor, aún no sabe bien que pensar respecto a ese extraño sueño, por segundos se ve superada por todo lo que está ocurriendo, mantenerse de pie para ella resulta muy difícil ahora, es verdad, ha aprendido a ser más fuerte y madura en todo este tiempo, pero cualquier persona, por muy madura que sea, en algún momento del camino puede sentirse fatigado, así, terminando de comer, Serena recoge los cubiertos y los lleva a la cocina para lavarlos, la actitud somnolienta de Serena se mantiene, pero toma alerta de su entorno en el momento en el cual escucha su nombre en la puerta.
- Serena, soy yo, Luna, abre por favor – le pide la gatita, al otro lado de la puerta.
- ¡Ya voy! – responde Serena, secando sus manos en su ropa y yendo hacia la entrada del departamento.
- Hola – dice Luna.
- Hola Luna, ¿Así que fuiste donde Mina? – le pregunta Serena, haciéndose a un lado para que Luna pudiera entrar.
- Si, pero ya todo está bien, por cierto, Mina rompió con su novio, así que por ningún motivo le preguntes algo sobre ese aspecto – Le advierte, Luna.
- Qué mal… pero Mina saldrá adelante, estoy segura – le comenta Serena, añadiendo sin espera – Luna, he tenido un sueño muy extraño.
- ¿Qué soñaste? – le pregunta seriamente Luna, queriendo indagar en los detalles, para conocer mejor la situación
- Una voz, una triste voz me decía que todo tiene un inicio y un final y que si sabía lo que oculta el lado oscuro de la Luna – le comenta Serena, volviendo al sofá, en compañía de la gatita.
- Qué extraño – responde Luna, mirando a la derecha e izquierda, sin encontrar que más decir.
- ¿Qué puede ser? – le pregunta Serena, esperando que la respuesta devuelva la calma a su corazón miedoso.
- No me atrevería a decir algo certero, tendríamos que investigar, creo que sería conveniente que le dijeras a todo lo que has soñado – propone Luna, creyendo que sería lo más sensato.
- Si, eso pensaba hacer, quizás ellas puedan ayudarme – responde temerosa, Serena.
- Bueno, cambiando el tema, ¿Para que querías que viniera? – Pregunta Luna, fuertemente.
Así, Serena le cuenta los detalles de lo ocurrido en esa reunión junto al Sr. Urogataya, la revelación de el, al confirmarle su identidad como sailor scout ya que el la vio, la postura de los demás políticos, la idea de Darién, ir al parque número 10, para demostrarle sin tapujos a aquellos escépticos que la historia de las sailors scouts es verídica, Luna cree que es una buena y mala idea, ya que piensa en el revuelo mediático que esto significará, pero también entiende que es necesario hacerlo, si bien ella puede apoyar las decisiones de Serena, presiente que no todas las chicas tendrán la misma postura.
- Puedo suponer que no todas las chicas lo tomarán bien – le comenta Luna, aumentando el nerviosismo de Serena, ante algo, que de todas formas, ella también sospechaba.
- Lo se… y me da terror – le revela Serena, mirándola con algo de pena.
- Tranquila – le pide Luna, acercándose al regazo de su dueña, para darle compañía cercana.
- Luna… después de tanto tiempo… nuevamente tengo miedo – le dice Serena, mientras la acaricia, mirando hacia la ventana más cercana, la cual se encuentra abierta, con las cortinas danzando por la brisa, quizás buscando algo de paz entre el soplido del viento y las aves que crucen libres, sin preocupaciones.
- Serena… - le responde Luna, no ha sabido que responderle para darle algo de tranquilidad, así que solo se resigna a mirarla y a seguir haciéndole compañía.
A los pocos minutos de esto, se escucha como alguien introduce una llave en la puerta, sin duda es Darién, quién ha llegado desde la universidad, después de hacer los correspondientes papeleos necesarios para poder finalizar su carrera de una vez por todas, empuja la puerta mientras con su otra mano retiene la cantidad de papeles que trae consigo, saluda a Serena a distancia, esperando que esta le responda, una vez saludados, Darién cierra la puerta con el pie y va hasta el sofá, cuando ve que Luna también está ahí, a la cual, obviamente, saluda, después de esto, deja sus documentos sobre la mesa de centro y se detiene a ver la lánguida postura de su esposa, causándole alerta inmediata.
- Serena… - dice Darién, sentándose a su lado, mirándola detenidamente.
- Lo se, dirás por que estoy así – le responde su esposa, bajando la mirada, con tristeza.
- Claro que te iba a preguntar eso… - le dice Darién, acariciando su hombro con ternura.
- Las pesadillas… han vuelto – sentencia Serena, levantando su cabeza y después de esto, lo mira a los ojos, con los propios llenos de lágrimas.
- Qué pasó – pregunta Darién, sintiendo una grave sensación de angustia en su pecho.
Serena le cuenta lo mismo que le contó a Luna, la cual por cierto, ha preferido irse al balcón para darles privacidad a ellos.
Al igual que Luna, Darién no sabe que decirle a Serena, el también se encuentra pasmado e impotente ante aquel extraño sueño vivido por su esposa, en ese momento, vuelve Luna, con una noticia.
- Serena, ahora que lo recuerdo, anoche vi una extraña luz que emanaba desde el parque donde pelearon con Sailor Dark Star Fighter – le dice Luna, en voz alta, llamando la atención de ella y Darién.
- ¿Una luz? – le pregunta Serena, algo confundida ante el comentario de la gatita.
- Si, fui hasta allá para ver que era, pero debo ser sincera, no vi algo extraño – asume Luna, bajándole los créditos a su observación.
- Tal vez eso no tenga nada que ver con algo relacionado a mi sueño – le comenta Serena, sin darle mayor importancia al asunto.
- Probablemente – le responde Luna, sintiendo que su comentario, tal vez, estuvo algo demás.
- No creo que debamos descartar cualquier señal extraña, está bien que hayas ido hasta allá a ver que pasada – dice Darién, postura contraria a la que tenían ellas, mostrando su observación bastante pensativo.
- ¿Por qué lo dices, Darién? – le pregunta Serena, expectante a su respuesta, acomodándose para estar más cerca de el y escuchándolo con mayor atención.
- Creo que si algo aprendimos de todo lo que ha pasado, es que nada debe ser apartado, muchas veces, extraños sucesos que, aparentemente, no tienen nada que ver entre si, resultan ser solo las pistas de algo mayor – comenta sabiondo, Darién, acomodando su mano bajo la barbilla mientras relata sus ideas.
- Darién… - es lo único que dice Serena, manteniendo distancia de el, volteando su cabeza y tratando de ordenar sus ideas, cosa que logra con mucha dificultad.
Las horas pasan con algo de lentitud, Serena ha pedido permiso a Darién y Luna para ir a recostarse un rato en la cama, perdiendo total noción del tiempo, ellos la han dejado ir, a Serena le esperan momentos dulce amargos, donde quizás reciba la aprobación de sus amigas o todo lo contrario, lo mejor es que ahora ella descanse mientras puede, Luna le comenta a Darién lo hablado entre ellas, una vez enterado el, por el bien de su esposa, ante el miedo que la invade, decide autoritariamente llevar él, el dominio de la situación cuando lleguen las chicas, sabe que será lo mejor para Serena y el y por sobretodo, no la expondrá a ella, ante acusaciones injustas de cualquier índole.
- Las 10 – dice Luna, interrumpiendo su extensa conversación con Darién, al darse cuenta de la hora.
- No tardarán en llegar – le responde Darién, levantándose del sofá para ir a la cocina a preparar café para todos, ameritará una fuerte dosis de cafeína para afrontar todo lo que espera.
- Iré por Serena – le comenta Luna, dando habilidosos saltos hacia donde se encuentra Serena, para despertarla.
- Por favor, con suavidad – le pide Darién desde la cocina, refiriéndose a la manera en la cual, Luna debería despertarla.
- Si, tranquilo – le responde Luna, la cual se había volteado para mirar a Darién.
Una vez allí, Luna intenta despertar a Serena.
- Serena, Serena… son las 10, despierta – le dice la gatita, tocando la mejilla de la rubia con delicadeza.
- No quiero – le responde Serena, dándose vuelta agresivamente.
- Por favor Serena, no comencemos – le dice a tono severo, Luna, quién sigue tocando a Serena, para hacerla levantarse de enojo, aunque sea.
- Está bien, tu ganas – le responde Serena, levantándose abruptamente, muy conciente, dirigiéndose al baño, para lavar su cara con algo de agua fría, para ayudarla a despertar mejor.
- ¿Serena? – dice Darién, al verla pasar, pero ella lo a hecho sin prestarle atención al llamado de su esposo.
- Creo que está algo molesta – le comenta Luna a Darién, acercándose a el.
- Si, creo que si – responde el, con cierta conformidad.
En el baño, Serena lanza grandes chorros de agua a su cara, deteniéndose para observarse en el espejo, momento en el cual, este se oscurece por completo, Serena cree que puede ser alguna falla visual debido a que se ha refregado los ojos con fuerza, así que después de zamarrear su cabeza, vuelve a mirar el espejo, el cual, se encontraba normal, Serena cree que ya el punto de paranoia llega a ser algo extremo, así que decide no tomarle atención a lo recién vivido, tomando una toalla cercana para secarse la cara, una vez terminado, Serena sale del baño y va hacia donde están Darién y Luna.
- ¿Todo bien? – pregunta Darién, el cual llevaba una bandeja hacia la mesa.
- Si, creo… - le responde Serena, algo aturdida.
- ¿Están tocando la puerta? – pregunta Luna a los dos.
- Parece… - responde Serena, dirigiéndose hasta la entrada del departamento, abre la puerta y se da cuenta de que ya están ahí, Amy, Lita, Rei y Mina.
- Hola – responde cortésmente Serena, dándoles una simpática mirada.
- Hola Serena – le responde Amy, mostrándole la compañía con la cual cuenta.
- Amy nos dijo que viniéramos y bueno, aquí estamos – comenta Mina, la cual llevaba a Artemis con ella.
- Gracias por la puntualidad – añade Serena, satisfecha por este hecho, haciéndose a un lado, dejando que sus amigas entraran al departamento.
- ¡Hola Darién! – saluda gentilmente Lita, haciéndole señas con la mano.
- Hola, ¿Qué tal todo? – pregunta el, con caballerosidad.
- Ah… que te puedo decir, hoy estuve todo el día con Andrew, en un principio, el quería que fuéramos a su casa y yo insistía que a la mía, así que lo convencí de ir a mi casa bajo el pretexto de cocinarle un banquete especial – le comenta Lita a Darién, muy coqueta y feliz, ya que una relación amorosa en esta forma, era todo lo que pedía.
- Qué bien me parece, que disfruten de cada momento juntos – le comenta Darién, muy feliz al saber que su mejor amigo está en buenas manos.
- Yo fui a una audición muy difícil, pero creo que me irá bien – comenta Mina con alegría, añadiendo las buenas noticias a la plática.
- ¿Y los estudios? – pregunta Amy, siempre tan preocupada de estos, mientras de acerca al círculo de conversación.
- Amy… ¿Por qué?, simplemente respóndeme eso… ¿Por qué? – le dice Mina, cerrando sus ojos mientras ladea su cabeza con aparente decepción, al ver que Amy ha acabado con su momento de gloria.
- Los estudios, en cualquier aspecto son importantes – le dice Amy, dándole respuesta a la pregunta de Mina, moviendo inquisidoramente su dedo índice, llamando la atención de su amiga.
- Comenzó la pelea – comenta Lita, esperando los descargos de Mina con algo de temor, ya que sabe que de la boca de ella, pueden salir las mayores cosas sin sentido común.
Por otra parte, Serena se ha quedado algo lejana al grupo, mirándolas con algo de nostalgia, Rei se ha dado cuenta de esto, así que se atreve a decir:
- Algo malo te ocurre, conozco esa mirada, esa incertidumbre o bien, que algo estás ocultando – dice tajantemente Rei, haciendo uso de sus presentimientos.
- ¿Haruka y las demás? – pregunta Serena, esquivando el comentario de Rei al escuchar como suena el timbre, alejándose de ella con rapidez.
- ¡Está abierto! – grita Rei, tomando la mano de Serena con fuerza, obligándola a dar unos pasos hacia atrás, volviendo a decirle que presiente que algo extraño le ocurre, Serena ha optado por el silencio, mientras la mira con temeroso recelo.
- Rei… suéltame por favor – le pide Serena, mirando la mano de Rei en su brazo.
- Cuéntame lo que ocurre – le exige la pelinegra, con tono altanero.
- Tú y las demás lo sabrán, ya déjame – le dice Serena, logrando sacar la mano de Rei en su brazo, batiéndolo con fuerza.
- Hola chicas – dice Serena a Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru – liberándose del mal momento vivido con Rei, al saludarlas con cortesía.
- Hola Serena – responde, siempre tan correctamente, Michiru.
- ¿Cómo estás? – pregunta con dulzura, Hotaru, acercándose a Serena para darle un beso en la mejilla.
- Bien, gracias – le responde contenta, Serena, haciéndola pasar a ella y a las demás.
- Bueno, de que trata todo esto – comenta Haruka, acercándose a la sala del departamento.
- Chicas… quisiera que me escucharan unos minutos – dice Serena, siguiendo los pasos de Haruka con lentitud, tratando de hilvanar en su cabeza las próximas palabras que deberá dar.
- Te escuchamos – le dice Setsuna con tranquilidad, tomando la atención de todos, quienes se han quedado en silencio, para escuchar a Serena.
- Lo que pasa es que… las cosas han dado un vuelco muy grande en este tiempo… - comienza sus palabras, Serena, con mucha amargura y temor.
- ¿Por qué lo dices? – pregunta severa, Rei.
Al ver que las expresiones de todos están cambiando a algún tipo de molestia, Darién se siente seguro de seguir con las explicaciones correspondientes, para esto, el se acerca al lado de su esposa, toca su hombro sutilmente, haciendo que ella lo mire, sus cómplices miradas esclarecen los pasos a seguir entre ellos, no son necesarias las palabras para que Serena entienda que será Darién el que hable, sintiéndose apoyada y con más fuerza, al saber que puede contar con el.
- Esta mañana en la casa de mis suegros, se presentó un hombre, el es el Sr. Urogataya, quién es un político de nuestro País, nos pidió acompañarlo hasta una reunión con sus pares, en el camino se detuvo con nosotros, diciéndonos que el conocía la identidad de Serena, ya que había estado cerca del lugar donde peleamos con Sailor Dark Star Fighter – revela sin mayor tapujo, Darién, haciendo que su seriedad se vea reflejado en el tono con el cual habla.
- Una vez allí, Darién y yo tuvimos esa reunión, siendo sincera, creo no creyeron nuestras palabras, solo el Sr. Urogataya fue quién nos dio apoyo y respaldo – añade cabizbaja Serena, dándole la mano a Darién, para sentirse un poco más segura.
- ¿Políticos?, ¿Qué quieren saber ellos de nosotros? – pregunta algo incómoda, Michiru, dándole una cómplice mirada a Haruka.
- No sabemos con exactitud – responde tajante, Darién, siendo transparente, ya que realmente, no sabe muy bien el por que de esto.
- Si no saben con exactitud cuales son sus motivos, asumo que Serena y tú no han revelado la identidad de nosotros – comenta Haruka, dándole una inquisidora mirada a Darién, el cual lo mira con la misma actitud, por otro lado, Serena siente como su corazón se ha detenido por unos segundos, después de esto, sus latidos aumentan y parecen quemar su pecho, aún así, ella le responde:
- Tuve que hacerlo – dice rápidamente, mirando con actitud pasiva a Haruka, pero a la vez, decidida.
- Esto es una broma, ¿Verdad? – pregunta Haruka, empuñando su mano, con impotencia.
- ¿Crees que haríamos una broma de tan mal gusto? – le dice Darién, dándole la respuesta a su pregunta con esta declaración.
- ¡Como se les ha ocurrido! – reclama Haruka, exaltada.
- Me molestó que no creyeran en nosotros, por eso les dije que Darién y yo somos acompañados por otro grupo de guerreros, entiéndeme por favor – pide con pesar, Serena, levantando su voz, la cual se nota quebrajada por la postura de Haruka.
- Haruka, siéntate por favor y escúchala y más que eso, entiéndela – le ordena Michiru, tomando su mano y obligándola a volver a tomar asiento.
- He sido yo el que ha propuesto que, todos nosotros, vayamos al parque número diez a las 2:00 AM, creo que ha llegado el momento de revelarle al mundo, quienes realmente somos – dice Darién, sin dejar de tomar la mano de Serena con fuerza.
- ¿Están locos?, ¿Crees que nuestra misión es algo que todos puedan entender? – dice Haruka, con indignación.
- Si ese tal Sr. Urogataya sabe realmente quienes somos, no deberíamos hacer nada más que confirmar la realidad – añade Lita, dándole aceptación a las acciones de Darién y Serena.
- Creo que tienen razón, sin ir más allá, debemos aceptar que algunas personas saben quienes somos, si lo han mantenido en secreto o no es algo que no sabemos – dice Mina, apoyando la postura de Lita.
- ¿Pero que sepa el mundo entero?, nosotros no somos sailors scouts para que el mundo le saque provecho a esto, no se si me entienden – comenta Haruka, un poco más tranquila.
- Los cambios que se aproximan junto a la llegada de este milenio, también implicarán grandes sacrificios por parte de nosotros, esto no es algo de lo cual debamos extrañarnos – comenta Setsuna, calma como siempre.
- Bueno, yo no seré quién juzgue a Serena y a Darién por lo que han hecho, nos han dado pruebas suficientes a través del tiempo para que confiemos en ellos, los seguiré, pase lo que pase – dice tajante Amy, mirando a las demás, sin querer buscar su aprobación.
- Si es lo que nos ha tocado vivir, adelante – dice Rei, entendiendo ahora la actitud de Serena, después de esto, trata de cruzar alguna mirada amistosa con ella.
- Debemos seguir lo que decidan nuestros príncipes, eso también lo sabemos – comenta Hotaru, mirando a Haruka, queriéndole decir con esto que debe someterse ante el veredicto de ellos.
- Creo que deberás hacer lo que ellos digan – le susurra Michiru a Haruka, la cual entiende que las palabras de Michiru son acorde a la aceptación de la situación.
- Está bien – responde cortante, Haruka, esquivándole la mirada a Michiru, dando una fuerte exhalación de resignación.
- Así que al parque número diez… por eso Serena pidió que fuéramos listas para transformarnos – comenta Mina, entendiendo más la situación.
- Si, por eso lo pidió – dice Darién, un poco molesto por la actitud de Haruka, pero sin querer expresarlo.
- Bueno… solo deberemos ir, esperando lo mejor – dice Lita, la cual se sirve un poco del café que había en la mesa.
- ¿Quiénes estarán allá? – pregunta Michiru, acercándose un poco a Haruka, para darle su compañía.
- El Sr. Urogataya y los mismos políticos que estaban en esa reunión, acordamos a esa hora para que el encuentro sea lo más discreto posible – responde Darién a Michiru.
- Está bien, tendremos que cerrar aquellas bocas y derrotar a esas posturas escépticas, ¿Qué saben ellos de nosotros como para no querer creernos? – comenta Rei con algo de simpatía, haciendo entender que ella irá con todas sus energías para mostrarle a ese grupo de políticos que están en lo correcto.
- ¡Está decidido!, iremos para allá – dice Lita, levantándose con fuerza y dándoles a todos una sonrisa.
- Gracias, chicas – responde emocionada, Serena, al ver que a pesar de todos, ella cuenta con el apoyo de sus más cercanas amigas.
Después de esto, el grupo habla más calmado sobre como harán su aparición a este lugar, con que expectativas y postura, Serena escucha atentamente las palabras, pero sin dejar de recordar ese extraño sueño que tuvo, entiende que el mejor momento para compartir eso no es el de ahora, sería como la gota que rebalsó el vaso, así que por ahora, solo Darién, Luna y ella sabrán lo ocurrido.
Pasan las horas y la madrugada se hace presente en Tokio, son cerca de las 1:00 AM, el nerviosismo se hace presente en todos, los cuales afinan los últimos detalles, unas han decidido tomar algo de café para mantenerse a alerta, Haruka aún no puede sacar del todo su indignación, mientras Setsuna solo ruega por que todo lo que ocurra, sea favorable, los minutos pasan a mayor velocidad, se va haciendo hora de que el grupo vaya hasta el parque número diez, se levantan en silencio y salen del departamento de Darién para ir en dirección hasta allá, incierto es el futuro que les espera, así que solo cuentan con su convicción y seguridad para enfrentar este difícil paso que les espera, el cual es revelar a un importante grupo de personas, quienes realmente llevaron en secreto, la misión de resguardar la tierra en tiempos de peligro.
