¡Sorpresa! Está lloviendo en mi ciudad y me encanta escribir en los días de lluvia, así que me puse a revisar el capítulo unas horitas antes. De antemano les revelo que este sábado por la noche habrá una actualización extra. Con respecto a sus teorías sobre Bella, les digo que algunas de ustedes dieron en el clavo con lo que le sucedió, bueno, les dejo pistas desde el primer capítulo ;)
Capítulo revisado innúmeras veces, pero soy humana, así que, de antemano, disculpen cualquier error que se me haya escapado.
Disclaimer: La saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer, yo solamente me divierto con sus personajes, ya que me enamoré de ellos. Esta historia es una idea mía y ahora la comparto con ustedes.
Capítulo 16 — Encuentro inesperado
POV Edward
El día de la presentación del proyecto llegó, mi equipo estaba nervioso, aunque yo estaba optimista, habíamos hecho un excelente trabajo, entre Garrett y yo habíamos logrado hacer un proyecto seguro desde la perspectiva de la ingeniería y bello desde su cualidad arquitectónica y nuestro equipo, que contaba con Kate, una arquitecta recién graduada, Mike, un ingeniero con algunos pocos años de experiencia, Riley, nuestro abogado en derecho empresarial, además de Jessica pasante de arquitectura y Alec pasante de ingeniería, había trabajado duro en todos los detalles del proyecto. Como la empresa contaba apenas con la señora Coppe como secretaria, y sabiendo que Bree, mi secretaria en Seattle, tenía parientes en Port Ángeles, le ofrecí el puesto cuando viajé a la ciudad, y ella aceptó trasladarse, en los dos años que llevábamos trabajando juntos jamás la había visto tan contenta.
Tardamos cuarenta minutos en hacer la presentación, yo empecé hablando del diseño del edificio y Garrett enseguida tomó el habla para empezar a explicar las cuestiones relacionadas a la construcción, la seguridad del proyecto, los costos, etc. A todo tiempo yo acompañaba el semblante del presidente de la red hotelera y de sus directores ejecutivos, a cada expresión de aprobación, yo sentía como si estuviera más cerca de lograr que Construyendo sueños & Cullen y Meyer proyectos Company conquistara su primero gran desafío. Al final de la presentación, el presidente y sus dos directores ejecutivos discurrieron sobre nuestra presentación y afirmaron estar muy sorprendidos por la cualidad del proyecto.
— Por lo que vi hoy aquí, puedo afirmar que esta asociación será muy exitosa — dijo el presidente dirigiéndose a Garrett y a mí. — Les felicito, Port Ángeles Resort será construido por la empresa de ustedes.
Tras las felicitaciones, acordamos algunos datos sobre el contrato, que enseguida sería encaminado a los abogados de la empresa para la ejecución del mismo. Fue increíble ver la celebración que hizo mi equipo cuando finalmente estuvimos a solas en la oficina, todos estaban muy animados por la nueva perspectiva de la empresa, este sería el primero de otros grandes proyectos que iríamos ejecutar, literalmente empezamos con el pie derecho.
Así que tuve un tiempo a solas en mi despacho, llamé a Bella para contarle la novedad.
— Te dedicaste tanto a este proyecto, Edward, el resultado no podría ser otro sino que la aprobación — me dijo ella al teléfono. — Felicitaciones, mi amor, tu trabajo y el de todo tu equipo fue valorado. Haré una cena especial para nosotros, necesitamos conmemorar esta noticia como es debido.
— Vale, mi chica preciosa, de postre quiero muchos besos…
— Ja, eso no necesitas pedir, ya son tuyos — respondió con un tono risueño en la voz. Enseguida oí el llanto de mi hija. — Me tengo que ir, nuestra muñeca se despertó. Te amo…
— Yo también, preciosa, nos vemos al final de la tarde.
Seguí trabajando y cuando mi horario finalizó salí a toda prisa de la empresa, necesitaba estar con mis chicas. Tanto Garrett, como los demás miembros de nuestro equipo, se reían de la manera intempestiva con que salía de nuestra oficina; la señora Coppe, que más parecía una especie de madre sustituta de todos nosotros, me sonreía con ternura y me decía, "aprovecha la vida, muchacho, a ser feliz con tus chicas", le sonreía de vuelta y le contestaba que haría justamente eso.
Al llegar en casa me duché y fui a encontrarme con mis dos preciosidades.
— Felicitaciones, papá — dijo Bella con Maddie en brazos, que sonreía y pataleaba con sus piernitas regordetas para que yo la cogiera, dentro de una semana ella cumpliría los tres meses y a cada día aprendía algo nuevo, sorprendiendo a su madre y a mí. La tomé en brazos y llené sus mejillas sonrosadas y su cuello de besos, haciéndola proferir muchos de sus chillidos felices mientras intentaba tocar mi rostro con sus manitas.
— Ahora es la vez de la mamá — dije mientras la acomodaba en mis brazos para después acercarme a Bella y besarla con ganas. — Hola, amor — la saludé.
— Hola… — suspiró, escondiendo el rostro en mi cuello y la pude sentir aspirar mi olor, lo mismo hice yo enterrando mi rostro en su pelo.
Lo que quedaba de la tarde siguió en su rutina normal, la ayudé a bañar a nuestra hija y a vestirla, luego la vi darle el pecho, yo le saqué los gases y la mecí hasta que se durmió; enseguida ayudé a Bella con los preparativos finales de nuestra cena. Disfrutamos de la comida, mientras le contaba todo sobre la presentación, ella me oía muy atenta y hacía preguntas con interés verdadero. Cuando ya estábamos acurrucados en el sofá, le pregunté sobre su vuelta al trabajo.
— Debería volver algunos días después de que Maddie cumpla los tres meses, pero tengo algunos días libres que no había solicitado todavía, entonces tendré diez días más en casa antes de volver al hospital.
— ¿Estás cómoda con la decisión que tomamos? — Habíamos charlado algunos días antes y llegamos a la conclusión de que en los días que Bella tuviera guardia Maddie se quedaría en la guardería del hospital, ya que Bella trabajaba en el turno diurno de las siete de la mañana a las siete de la noche, y yo al salir del trabajo la recogería allí cerca de las cuatro de tarde y me quedaría con ella hasta que ella regresara a casa.
— Es la mejor solución, lo que me duele es no estar cerca de ella todo el día, pero tendré que acostumbrarme a esto, la mayoría de las madres tienen que hacer lo mismo — suspiró con pesar. — Pero no quiero darle leche de fórmula, empezaré a sacarme la leche algunos días antes de volver al trabajo.
— Si tú estás bien con eso, yo te apoyo y te ayudaré en lo que sea necesario — le dije.
— Gracias — me sonrió y dejó un dulce beso en mis labios.
— Todo por mis chicas — la besé devuelta.
Ella sonrió satisfecha y se acurrucó en mi pecho, nos quedamos así, hasta que Maddie se despertó. Bella le dio el pecho y yo le cambié el pañal, oyendo como siempre, los quejidos de mi hija por ser cambiada; ella estuvo despierta por dos horas, después Bella la amamantó nuevamente y ella se durmió. Fue con pesar que me despedí de ellas y fui para mi apartamento, que sin la presencia de mis chicas me parecía demasiado frío. Si dependiera de mí, ya estaríamos todos viviendo bajo el mismo techo, pero no quería apresurar las cosas y asustar a Bella, por eso todavía no le había comentado nada sobre el tema, ni siquiera habíamos hecho el amor todavía, así que sería prematuro de mi parte proponerle lo de vivir juntos.
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Era el 12 de junio y Maddie cumplía los tres meses, por eso tenía cita con su pediatra en Port Ángeles, ya que por cuestiones éticas Bella no podía ser pediatra de su propia hija, la consulta era por la tarde, así que estaba en mi oficina esperando a mi novia, ella vendría en taxi hasta la empresa y después seguiríamos en mi coche hasta la clínica. Mi personal estaba muy ansioso con su visita, ya querían conocer a las personas de quien siempre hablaba cuando el tema no era asuntos del trabajo, la señora Coppe era la más ansiosa, me dijo que estaba deseando nietos, pero sus dos hijos todavía no se animaban ni siquiera a casarse, lo que me hizo reír.
— Hola, puedo entrar — oír decir la dulce voz de mi novia, erguí mi rostro de la pantalla del ordenador para ver que por la puerta entre abierta se asomaba el rostro de mi chica, que me sonreía dulcemente.
— Por supuesto, preciosa — dije levantándome de mi silla para recibirla, ella caminó hasta mí y yo la envolví en mis brazos antes de reclamar su boca.
— Ummm… — suspiré dejando un último y breve beso en sus labios — ¿Dónde está nuestra hija?
Ella se rió.
— Con tu secretaria y las demás chicas de tu equipo, tienes suerte trabajas con gente muy especial.
— Lo sé. Déjame presentarte a Garrett, debe estar metido en su despacho.
Salimos de mi sala, para encontrar a la señora Coppe con una muy sonriente Maddie en brazos mientras Kate, Jessica y Bree hacían mimos a nuestra niña.
— Qué encanto de bebé tienes, Edward — dijo Kate al verme. — Es la mezcla perfecta de los dos — añadió, haciendo que Bella y yo asintiésemos con sonrisas.
Dentro de la empresa solamente le había revelado a Garrett la verdad por detrás del nacimiento de Maddie, así que los demás creían que siempre estuve con Bella, y las semejanzas físicas entre mis chicas ayudaban a que ninguna duda surgiera con respecto a los lazos que nos unía.
Llevé a Bella hasta el despacho de Garrett y les presenté.
— Finalmente te conozco, Bella, si bien que de tanto oír a este hombre hablar de ti y de la pequeña de ustedes creo que ya te conozco desde antes — Comentó mi socio y, ya me atrevía a decir, pese al poco tiempo de conocernos, mi amigo, mientras la saludaba con un beso en la mejilla.
— Es un placer, Garrett, también oigo mucho sobre ti — le contestó mi novia.
— Lo puedo imaginar, principalmente en los últimos días — dijo haciendo referencia a lo metidos que estábamos con el proyecto del hotel.
— Sí — confirmó Bella.
— ¿Y dónde está la hija de ustedes? Quiero verla.
— Las mujeres de esta empresa la raptaron y la están consintiendo — le dije.
— Vamos, necesito ver eso — nos instó mi socio.
Salimos de su despacho, para encontrarnos con la misma escena de antes, la diferencia era que antes era la señora Coppe que sostenía mi niña, pero ahora era Kate quien estaba con ella en brazos, dejando que Maddie jugara con sus dedos. Miré a mi amigo y contuve mis ganas de reír, conocía muy bien aquella mirada fija y concentrada que le estaba dando a la figura de Kate. Mi socio siempre muy hablador no profirió una única palabra, tan sólo se quedó contemplando la interacción de nuestra arquitecta con mi hija, debo admitir que Kate se veía muy tierna y llena de cuidados para la bebé en sus brazos, si yo la veía así, ya podía imaginar lo que estaba viendo Garrett con sus ojos de hombre enamorado, pues era lo mismo que vi desde el instante que vi a Bella con nuestra hija.
— Chicas, tenemos que irnos — les informó Bella — o llegaremos tarde a la consulta — todas las mujeres soltaron un suspiro lastimero —, prometo que pronto volveremos a visitar a todos — agregó.
— Estaremos esperando — le sonrió Kate. — Ve con tu mamá, preciosa — dijo dejando un beso en la cabeza de nuestra hija antes de pasarla a Bella. Me incliné y soplé un besó en la pancita de mi niña, haciendo que se retorciera en brazos de su mamá, intentado agarrar mi pelo, mientras soltaba sus dulces chillidos felices, para alegría de la mujeres presentes que profirieron al mismo tiempo un coro de "awww".
— Voy a mi despacho coger mi maletín y enseguida nos vamos — avisé a mi novia, mientras dejaba un beso en su sien.
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La consulta con la pediatra fue tranquila, la médica que había elegido mi novia para cuidar de nuestra hija era una amiga suya de los tiempos de la universidad, por eso Bella al presentarme como su novio y padre de Maddie le confió nuestra historia, su amiga admirada con las coincidencias y encantada con la noticia nos deseó felicidades.
— Basta con mirar a los dos para saber que ustedes nutren un sentimiento fuerte y verdadero por el otro — observó la elegante mujer de piel morena, ojos y pelo negro que era casi de mi misma altura. — Me alegro por ti, Bella, después de todo… merecías tener una persona que te valore y te ame de verdad.
Así que la amiga pediatra sabía lo que le sucedió a mi novia en su pasado, cada día estaba más intrigado con esa cuestión, pero no quería presionar a Bella, en el momento cierto, como ella mismo me dijo cierta vez, ella me contaría lo sucedido.
Dejamos la charla de lado para empezar el chequeo de Maddie, la doctora Zafrina, igual que mi novia, tenía todo un don para cuidar a los pequeños, aunque a mi hija no le gustó nada que le quitara la ropa para que la pudiese pesar y demostró su desagrado poniendo el grito en el cielo.
— Ella está muy sana, con peso y medidas normales para su edad — nos dijo ella cuando terminó la revisión. — ¿Ustedes tienen alguna duda? — Preguntó mientras Bella trataba de vestir a Maddie.
— No, Zafrina — le dijo mi novia. — ¿Edward? — Se volvió hacia mí con nuestra hija ya vestida en sus brazos, y ella toda malhumorada se acurrucó contra el cuello de su madre.
— Yo tampoco, es una bendición qué mi padre sea obstetra y mi novia pediatra.
Zafrina se rió.
— Eres un padre primerizo con mucha suerte, entonces — comentó haciéndonos reír. Nos despedimos de ella y como era temprano Bella me pidió pasar por el centro comercial, pues Maddie estaba creciendo rápido y aunque tenía mucha ropa, algunas ya no le quedaban.
En el centro comercial entramos en una gran tienda de cosas para niños, había de todo un poco, ropas, juguetes, muebles, Bella eligió algunos conjuntos de ropa y algunos zapatitos, tuve que insistir en que me los dejara pagar y tuve que recordarle que habíamos acordado que dividiríamos los gastos relacionados a Maddie. Cuando ya estábamos caminando en dirección a mi coche en el aparcamiento del centro comercial, oímos a alguien hablar tras nosotros.
— Por lo visto lograste lo que tanto deseabas, no perdiste tiempo, Bella — mi novia y yo nos volvimos en dirección de la voz que le habló con un tono bastante irónico, era un hombre alto, no tanto cuanto yo, era blanco y tenía el pelo y los ojos negros.
— Demetri… — suspiró Bella, poniéndose pálida — ¿qué… qué haces en Port Ángeles?
— Vine a dar una conferencia, y qué sorpresa tuve al verte, ya estás con tu bebé en brazos — dijo y sus palabras fueron cargadas de veneno. Vi a Bella apretar su agarre a nuestra hija más junto a su cuerpo, como si con eso la pudiera proteger de aquella mirada malintencionada.
— Refiérase a mi novia y a mi hija con respecto, señor — el hombre asintió y me dio una sonrisa burlona.
— Mejor me voy, fue un placer verte otra vez, Bella.
— No puedo decir lo mismo con respecto a ti — él se rió y nos dio la espalda dejándonos anonadados por su actitud.
— Edward… vamos a casa, por favor — me rogó mi novia, ella estaba todavía pálida y en sus ojos y en su semblante era visible que estaba lidiando con algo muy doloroso.
La ayudé a llegar al coche, rápidamente puse las compras en el maletero y enseguida tomé a Maddie para dejarla en su silla de seguridad.
— ¿Estás bien, nena? — Le pregunté mientras la ayudaba a entrar en el asiento de pasajero.
— No… — fue su lacónica respuesta, que me dejó todavía más preocupado.
— Ese hombre es tu ex novio, con quien te relacionaste por cinco años — afirmé, ella asintió sin mirarme a los ojos, pero tras oír que yo dejaba salir el aire de mis pulmones, me miró y poniendo la mano en mi rostro explicó:
— No es él, Edward, sino el recuerdo de lo que me sucedió, que infelizmente tiene que ver con él, pero no es por él, ¿comprendes?
— Sí, preciosa — suspiré y dejé un beso sobre su frente.
— Vamos a casa, por favor — me rogó nuevamente —, te contaré todo cuando esté más calmada. Odio recordar todo eso, pero ha llegado el momento de decírtelo — suspiró viéndose agotada de pronto.
Manejé hacía Forks con dos sensaciones divergentes en mi interior, estaba ansioso por llegar en casa y de una vez por todas descubrir lo que le había ocurrido a mi novia en su anterior relación que la dejaba tan alterada cada vez que recordaba lo sucedido, pero también estaba preocupado por ella, se veía tan frágil y yo no podría predecir cómo estaría ella después de revelarme todo, si con sólo recordar ella ya estaba hecha un manojo de nervios, no podría imaginar lo que le causaría hablar sobre el tema. Pero de una cosa estaba seguro, esta conversación marcaría un antes y un después en nuestra relación, pues ya no existirían secretos entre los dos y eso representaría una nueva libertad con respecto a nuestros sentimientos, era una demostración de confianza, de entrega y comprometimiento con nuestra relación.
Cuando detuve el coche en una señal roja, miré a la mujer que era mi novia y madre de mi hija, ella miraba por la ventana, pero no parecía ver a nada, estaba totalmente desconectada de todo, su rostro estaba todavía pálido y su semblante seguía siendo de dolor; estiré mi mano y tomé la suya que descansaba sobre su muslo, al sentir mi toque ella volvió el rostro hacia mí.
— Estoy aquí, nena — le acordé.
— Lo sé, gracias… — musitó ella y vi sus ojos se empañaren, una lagrima bajó dejando un camino de humedad por sobre su mejilla. — Te amo… Edward.
— Lo sé, igual que yo a ti — retiré un momento mi cinturón de seguridad y me incliné hacia su asiento, dejé un beso en su rostro húmedo y otro en sus labios.
Ella suspiró cuando me aparté de su boca, me regaló una sonrisa dulce, pero todavía tensa, volví a mi posición y me puse el cinturón nuevamente, cuando la señal se puso verde, puse el coche en marcha, entrando en la autopista que nos llevaría hacia Forks, que nos llevaría hacia el desahogo de recuerdos muy dolosos.
¿Debo esconderme? Jejeje El sábado descubriremos todo sobre el pasado de Bella, Demetri apareció para sacar a la luz los recuerdos de ella, ¿qué les pareció su actitud hacia ella? Espero que les haya gustado el capítulo y los momentos en familia de nuestros chicos.
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Saludos llenos de cariño, ¡gracias por leerme! Hasta el sábado por la noche ;)
