Hola! ^^ ¿Cómo han estado?, espero que bien =) bueno, al igual que en mi otro fic, me excuso por la demora de la entrega del capítulo, ya no cuento con tanto tiempo como para poder actualizar tan seguido, pero en la medida que puedo, me hago el espacio para poder escribir, pero como el tiempo escasea, los capítulos ya no son escritos de una sola vez, sino que entre pausas u.u ¬_¬ así que bueno… por eso la demora, pero sin embargo, cuando tenga más tiempo, intentaré incrementar el ritmo de la entrega de caps, así que no dejen de pasar por mi casita en para seguir leyendo ^^

Bueno, tampoco he tenido tiempo para responder todos los reviews uno a uno, cosa que acostumbro hacer, así que también por acá, dejo saludos para:

Usagi13chiba: Gracias por siempre darme tus reviews tan lindos, tanto acá como en el otro fic, besitos!

MartithaJimenez: También a ti martitha, gracias por pasar a leer siempre n_n un abrazo para ti!

Princess Moon: Muchas gracias por el comentario, me alegra saber que te ha gustado el cap. abrazos!

Srnkiki: Lento pero seguro… solo te diré eso, jajaja, ya vamos a ir tomando "más vuelo", cariños estimada, cuidese mucho!, un abrazo =)

lis g: Gracias por el Rw, espero seguir leyéndote, saludos! ^^

pame22: Se agradece el review Pame ^^ abrazos! Terminando de subir mi cap. me voy a leer otro cap de tu fic, jeje ^^

mayilu: Jajaja, gracias por la sugerencia, pero dudo que vuelva a utilizar a Seiya y a los demás para este fic, pero si se vienen más personajes (de sailor moon, no inventados), abrazos y gracias x el rw.

LITA JAPON: estoy en deuda contigo, aún no puedo continuar con tu fic u.u espero poder hacerlo pronto, gracias por dejarme tus reviews nena, besos y abrazos!

laradetracia: Agradecida de tu primer review, espero que no sea el último para seguir leyéndote, saludos y gracias por pasar :)

paolac78: Paola78, que grato volver a verte, me alegra saber que te gustó el cap, sere rei best friends forever and ever, jahja, saludos!

sailor mercuri o neptune: ya comenzarán las pistas sobre el sueño de serena, el espejo, la luz que vio luna, etc, gracias por tu review, espero seguir contando con ellos, besos!

Princess Mko: Gracias por estar presente en este fic, saludos para ti también n_n

Ame90: Espero leer tu review en este nuevo cap, gracias x el que dejaste anteriormente, saludos!

Lexie: Espero no perderte de vista! Ya que también estoy acostumbrada a recibir tus reviews, jaja, besos y abrazos!


Bueno, no tengo mucho más que decir, aparte de desear que disfruten la nueva entrega y esperen la próxima, me dejen sus comentarios para poder saber que piensan ^^

Ah, bueno, también aprovecho de contar (menos mal que no se me olvidó) que ahora comienzan nuevamente a enredarse las cosas, acostumbro a hacer los fic de esta forma, ligeros en un principio para que después poco a poco las cosas comiencen a cambiar, eso si, seguiré relatando la vida cotidiana de los personajes, pero habrán otros "plus" a lo largo de los capítulos, hasta llegar a un nuevo punto, que espero que sea del agrado de uds.

Bueno, me despido, nos leemos, sayo!



Un tímido sol intenta hacerse espacio entre las oscuras nubes amenazantes que cubren la ciudad de Tokio, la mañana se deja sentir escuálidamente, solo el trinar de los pájaros y lo grisáceo relativamente claro del ambiente son señal de que un nuevo día ha llegado, son las 7:00 AM, las calles comienzan a ser invadidas por los transeúntes que se dirigen a cumplir con sus deberes, Serena, Luna y Artemis siguen en un profundo sueño, mientras Darién ha sido el primero en levantarse, buscando velozmente algo con lo cual cubrirse y el calzado adecuado, se da el coraje para seguir a pesar de que ocasionalmente restriega su ojo con pereza, una vez ya convencido de seguir, se dirige hasta la cocina por un vaso de agua y después, pone agua a hervir, para poder hacer té, el cual lo ayude a despojarse del sueño que aún acarrea consigo, poco después se dirige hasta la puerta de entrada y la abre, tomando el periódico diario que llega hasta su casa, va tranquilamente hacia el sofá y se sienta con este en sus manos, abriéndolo sin mucho escándalo, para no hacer ruido, sin embargo, su ausencia en la cama es la mejor alarma que Serena pueda tener, así que irremediablemente ella despierta en su búsqueda, al no encontrarlo, se da vuelta y lo encuentra con la mirada, sin quedarse tranquila hasta saber donde está, mientras entre bostezos le dice:

- Te has levantado muy temprano – comenta Serena, aún somnolienta, pero sonriente, al ver la cara de su marido.

- ¿Te desperté? – pregunta Darién, agachando las hojas del periódico para verla.

- Si y no… como me tienes mal acostumbrada, tu ausencia me obliga a despertar – le responde tiernamente Serena, restregándose un ojo con su mano, siendo presa aún de las sábanas.

- Qué bueno saberlo, eso era todo lo que Serena Tsukino necesitaba para despertar a la hora – comenta pseudo arrogante, Darién, mientras se ríe ligeramente.

- Tan temprano y ya comienzas con tus comentarios engreídos – le responde Serena, con sarcasmo, añadiendo - ¿Qué hora es?

- Las 7 de la mañana, ¿vas hoy a la universidad? – pregunta prudentemente Darién, mientras da vuelta la página del periódico.

- Si, creo que tendré que hacerlo – le responde Serena, estirando sus brazos aún en la cama, no queriendo levantarse.

- Eso me deja tranquilo – comenta Darién, levantándose para ir a la cocina, a apagar la tetera que sonaba con insistencia.

- ¿Tu también vas hoy? – pregunta Serena, sentándose en la cama, ya un poco más despierta, mientras arregla su cabello.

- Claro, ya no tengo tiempo para detenerme – responde Darién desde la cocina, como ya ha tenido que hablar más fuerte, Luna y Artemis han despertado, Luna es la primera en hablar.

- Buenos días chicos – comenta la gatita, entre un bostezo.

- Hola Luna – dicen Darién y Serena, al unísono.

- Hola – añade Artemis, dándole una inmediata mirada al reloj de pared que tiene Darién en el departamento.

- ¿Ocurre algo Artemis? – pregunta Serena, ya que se dio cuenta de la mirada que le ha dado Artemis al reloj, con algo de asombro.

- No, nada… solo que debo ir donde Mina, sino llego pronto, esa chica es capaz de dormir el día entero – responde Artemis, poco después, comienza a lamer una de sus patitas y la pasa por su cara.

- ¿Es más perezosa que Serena? – le pregunta Luna a Artemis con supuesta sorpresa, ganando la primera cara despectiva por parte de Serena, al sentirse atacada.

- Desperté primero que tú, no empieces – interrumpe Serena, aclarándole esto a Luna, para darse respaldo a si misma, Darién ha preferido mantenerse al margen de la matutina pelea entre ellas, así que en silencio solo prepara el té.

- Ya era hora de que lo hicieras, años han tenido que pasar para que este día llegara – responde Luna con travesura, sabiendo que recibirá algún contraataque por parte de Serena.

- Al menos yo si cambio – responde ella, vanagloriándose por este hecho, dejando ver entre líneas que Luna sigue con su temperamento.

- ¿Pueden callarse las dos?, me alteran – comenta Artemis, mirándolas a ambas.

- ¡No es asunto tuyo! – gritan las dos, haciendo callar al pobre de Artemis.

- Te aconsejo no meterte entre ellas – comenta Darién, desde la cocina.

- ¿Cómo soportas esto Darién? – le pregunta Artemis.

- No lo se, creo que al momento de que ambas comienzan con sus peleas, yo solo repaso algún libro y lo repito en mi cabeza – responde Darién, preparando el té para el y Serena, también una leche tibia para Luna y Artemis, último caso, como Mina lo había pedido.

- No creas que no he escuchado – le dice Serena a Darién, mirándolo con apatía.

- Lo dije suficientemente fuerte como para que escucharas – responde Darién entre risas, llevando una bandeja en sus manos hasta la mesa de centro.

- ¿Qué acaso se pusieron todos de acuerdo para amargarme el día? – pregunta Serena, dejándose llevar por la rabieta que le otorga su pereza y un inusual malestar, obligándola a llevar un genio no muy grato.

- No sigas refunfuñando y levántate – dice Darién con tono simpático, dejando la bandeja en la mesa y yendo hasta la cama, para darle la mano a Serena y así, levantarla.

- No quiero, ¡No quiero!, hace mucho frío y aparte tengo demasiado sueño, hemos dormido muy poco – reclama Serena, enrollándose entre las frazadas, sin querer salir.

- Se te hará tarde y no tendrás a quién culpar, anda, levántate – insiste Darién, sentándose a su lado.

- Frío, frío, frío – sigue reclamando Serena, negándose ante la petición de su esposo.

- Prenderé la calefacción si te levantas, ¿Está bien? – pregunta Darién, intentando persuadirla.

- Está bien – responde Serena, obedeciendo la petición de su marido, aunque sin muchas ganas.

- ¡Espera! – Alerta Darién, tomando a su esposa por los hombros, deteniéndola, después de hacerlo, coloca su mano en la frente de ella y comenta - Tienes algo de fiebre, te voy a tomar la temperatura, no te muevas – le dice, levantándose de la cama para ir en búsqueda de un termómetro.

- ¿Te sientes mal, Serena? – le pregunta preocupada, Luna, ya que comienza a ver los rasgos de enferma que comienza a expresar el rostro de la joven.

- Pésimo no, pero tampoco bien – le responde desganada, mientras es sacudida por un casual escalofrío.

- ¿Necesitas algo? – pregunta cordial, Artemis, intentando ser de ayuda.

- No te preocupes Artemis – le responde gentilmente Serena, quitándole la urgencia a su estado, moviendo su palma hacia arriba y abajo, mientras mira a los gatitos con una sonrisa.

- Abre la boca por favor – le dice Darién a Serena, al ya llegar a su lado, sentándose en la cama con el termómetro en su mano, sin dejar que detalle alguno escape de tu rigurosa mirada de doctor, dejando notar su seriedad.

- Darién no… ¡Up! – es lo único que Serena alcanza a pronunciar, ya que al abrir su boca, Darién usó la oportunidad para poder ponerle el termómetro en esta.

- Puede ser que anoche te hayas resfriado – le dice Darién, manteniendo su seriedad, pero de esta se da un tiempo para indicarle a Luna y Artemis las vasijas que tienen la leche tibia que servirán como desayuno, el par de gatos, agradecidos van hacia estos para desayunar, mientras Serena observa de reojo el termómetro y después a Darién, obligada a dejarse inspeccionar por su esposo.

- ¿Ya? – pregunta con problema Serena.

- Aún no – responde Darién, mientras vuelve a tocar la frente de ella.

- No seas impaciente, deja que Darién te examine – añade Luna, interrumpiendo a ratos su comida, para comentar.

- Un resfrío no se puede dejar pasar fácil, menos con este clima, puede empeorar – adjunta Artemis, dándole respaldo a las palabras de Luna.

- ¿Ves?, hasta ellos lo dicen, debes hacer caso – le dice Darién, triunfante, dando una suave sonrisa mientras va viendo que ya es momento de observar que indica el termómetro.

- Está bien – murmura Serena, algo molesta por verse "3 contra 1".

- Veamos… - dice Darién, revisando calladamente la temperatura de Serena en el termómetro, comentando a los segundos – efectivamente, tienes fiebre, ¿Por qué no te quedas hoy reposando? – le pregunta.

- Hoy iba a ir a la universidad, ¿Lo olvidas? – advierte Serena, mientras masajea su sien, ya que un tenue dolor de cabeza ha llegado a visitarla.

- No, no lo he olvidado, pero la fiebre puede subir con el paso de las horas y no es seguro que andes sola en la calle – le recalca Darién, manteniendo su postura, la cual es, dejar a Serena en casa por hoy.

- Pero… - intenta decir Serena, quedándose callada al ver los preocupados ojos de Darién.

- Si quieres me puedo hacer un tiempo para ir a tu universidad para regularizar tu asuntos, creo que debería ser después de que yo salga de la mía – le comenta Darién, mientras saca cálculos mentales después de ver la hora.

- Como tu digas – le responde Serena, agradecida ante el gentil gesto que tiene su esposo para con ella, demostrado en las caricias que regala a las mejillas del pelinegro, el cual los recibe discretamente, pero su expresión sutil marca la alegría que siente al contar con ellos.

- Bueno, ¿Quieres tomar té?, te vendría bien – le comenta Darién, levantándose de la cama para ir en búsqueda de este.

- Está bien, quizás me quite el dolor de cabeza – responde Serena, volviendo a masajear su sien, pero ya es con algo de insistencia y malestar, esto se refleja en el ceño fruncido que va adquiriendo.

Darién va en búsqueda del té, el cual lo va a dejar hasta las manos de Serena y decide acompañarla, tomándose el suyo a su lado, por otra parte, Artemis ojea tercamente el reloj y siente la urgencia de ir a casa de Mina, cuando vuelve a repetirlo, Serena recuerda que ella, junto a Amy, se quedaron en el departamento de Lita, aún así, el opta por marchar lo más rápido posible, así que da las últimas lamidas a su leche, agradece y se va, siendo acompañado por Luna, la cual cree que será mejor dejar descansar a Serena a solas, una vez con ellos afuera y también, terminado el te de ella y Darién, Serena decide comentarle aquel extraño sueño a su marido, pero antes de que pudiese buscar la antesala para comenzar con la conversación, Darién sale disparado al baño para ducharse, la hora lo obliga a agilizar sus movimientos, concentrando sus sentidos en lo apurado que se siente, Darién suele ser muy puntual para sus asuntos y a diferencia de su esposa, es capaz de sacrificar el bienestar del rato por cumplir con sus obligaciones, así que toma la taza de ella y la propia, las deja rápidamente en el mesón de la cocina y comienza con su aseo personal, al ver esto, Serena decide guardar su comentario hasta que el momento adecuado llegue, sería de mal gusto obstaculizar la puntualidad de Darién, más ahora, que deberá ir a su universidad para seguir sus estudios y después a la de su esposa, así que ella decide, que el silencio será la mejor forma de ayudar a Darién esta vez, solo se digna a mirar como va de un lado a otro, tratando de hacer todo a tiempo.

- Ya debo irme, promete ser una buena niña y cuidarte – Dice Darién, mientras se pone una chaqueta con rapidez y a la vez, intenta besar a su esposa.

- Ve tranquilo – responde Serena, mientras cierra los ojos para sentir el calor del beso que ha recibido en su mejilla.

- Volveré lo más rápido que pueda – le dice Darién, desde la puerta, dándole un último vistazo a Serena, mientras le sonríe.

- Gracias – dice Serena, sintiendo como esta frase le ha dado ánimos, para soportar el solitario día.

Darién cierra la puerta a su espalda y se marcha para cumplir con sus deberes diarios, que no solo radican en la universidad, sino que también pasará a la casa de el y Serena, para ver como van los arreglos de esta, mientras aprovecha de recoger su automóvil para llevarlo al departamento, ya que por ahora, solo cuenta con su moto para transportarse, así que ya en el estacionamiento, Darién acomoda sus cosas y se pone el casco, para iniciar el viaje hacia lo que será un largo día. Serena por otra parte, se mantiene acostada, la soledad siempre ha sido un factor en desventaja de su ánimo, más ahora con los malestares que le otorga el violento resfrío que sufre, solo le queda una alternativa prudente, esta es, intentar dormir para poder sentirse mejor al paso de las horas, el poder conciliar el sueño le resulta difícil, algo raro en ella, mientras la fiebre parece no ceder y menos el dolor de cabeza, pero a pesar de estos, por fin logra cerrar sus ojos y hallar algo de tranquilidad para descansar, duerme con un poco de dificultad pero lo logra, perdiendo la noción de las horas, hasta que el insistente sonido del teléfono la obliga a despertar, echa una mirada rápida al reloj mientras se levanta enfadada a contestar.

- ¿Hola? – pregunta desganada.

- ¿Serena Tsukino? – preguntan por el otro lado del teléfono.

- Si, con ella, ¿Con quién hablo? – pregunta Serena, algo confundida.

- Con el Sr. Mitsukuri – contestan.

- ¿Profesor Mitsukuri?, ¿Cómo está? – pregunta Serena, más clara ante lo que ocurre.

- Muy bien Serena, disculpa si te he molestado, llamé a tu casa y tu madre me dio este teléfono, ¿No hay problema? – pregunta su profesor.

- Por supuesto que no, este teléfono es del departamento de mi marido – aclara con simpatía, Serena.

- ¡Cierto que te has casado!, pues felicidades, pero bien, para ser lo más claro ante la llamada, no se si recuerdas que quedaste en periodo de exámenes, eres la única alumna que aún no lo entrega y me ha alertado tu ausencia en la universidad – comenta el Sr. Mitsukuri, con tono serio.

- He tenido algunos problemas para asistir, lamento que usted haya tenido que tomarse la molestia de ubicarme para decírmelo, hoy iba a ir, pero… - intenta comentar Serena, su estado gripal.

- Serena, no puedo seguir esperándote, necesito que cumplas con el examen para promediar tus notas, recuerda que adelantaste gran parte del trabajo, solo te queda ir al laboratorio fotográfico y ordenar tus fotografías en el esquema que te di hace tiempo – le comenta aún serio, el Sr. Mitsukuri, mostrándose algo rígido en lo que respecte a dar más plazo.

- Comprendo – responde Serena, mientras juguetea con el cordón del teléfono, enrollado en sus dedos.

- ¿Puedes presentarte hoy? – pregunta su profesor.

- Si, iré para allá, no retrasaré más su trabajo – responde Serena, dejando escapar un suspiro.

- No te va a tomar mucho tiempo, aún así, te recomiendo ponerte al día, eres una buena estudiante y no es agradable saber que estás faltando, no eras así, ¿Qué ocurrió? – pregunta intrigado, su profesor.

- Si le pudiera contar lo que realmente ocurrió, me entendería sin más – piensa Serena para si misma, recordando toda la batalla que enfrentó hace tanto tiempo, pero hilvana una respuesta rápida y dice – Mi matrimonio me quitó mucho tiempo, discúlpeme por favor – le comenta Serena, sin esclarecer los detalles.

- No debes dejar tus responsabilidades de lado, menos tus estudios – corrige el Sr. Mitsukuri, imponiendo su experiencia y sabiduría.

- No puede estar más en lo cierto, así que no se preocupe, dentro de unos minutos estaré allá – responde Serena usando tono simpático, acto de cinismo ya que su cara refleja algo de insatisfacción por el regaño educado que le están dando.

- Está bien, espero que puedas llegar pronto, nos vemos Serena – dice satisfecho su profesor, sintiéndose bien ante el acto de compromiso de su alumna.

- Nos vemos – dice Serena al despedirse y colgar el teléfono, seguido por un nuevo suspiro y una mueca en sus labios, deberá darse el ánimo para prepararse e ir hasta la universidad, contradiciendo lo que le prometió a Darién, pero no le queda otra salida, el examen solo lo puede dar ella y ya tiene carácter urgente.

Los escalofríos y la fiebre acompañan los débiles pasos de Serena, mientras se va a dar un baño rápido y tortuoso ante sus pocas energías, se viste entre dolores musculares y de cabeza para después tomar sus cosas e irse de ahí.

El frío ha obligado a Serena a llevar una bufanda resguardando su garganta desgarrada por la tos que la aqueja, busca alguna medicina entre el cajón de la mesa de noche de Darién, ha encontrado un analgésico, cree que tomar uno será suficiente para combatir con los síntomas de su malestar, así que se lo echa a la boca, para después ir al baño y dar un sorbo de agua desde la misma llave, seca sus labios con la mano y va hacia la puerta, se pone el calzado y vestuario adecuado para resistir el clima que existe afuera y se va. Una vez en la calle, Serena camina fatigada e interrumpida por los estornudos que escapan con fuerza, pista que lleva a Serena a decidir tomar un taxi para llegar hasta la universidad, estira su brazo con pereza y al azar, haciendo que un chofer se detenga por ella y siga sus instrucciones, ya sentada, Serena revisa su cartera para ver si ha traído todo lo necesario, aparte de sacar dinero para pagar el taxi. Una vez llegando al destino, Serena paga el viaje y se baja, echa un vistazo a las imponentes estructuras de su universidad, las que incluso extrañaba y redescubre con sus ojos azules abiertos a medias, ya que el ardor le impide abrirlos por completo, sin más, Serena camina hacia la entrada y se entrevista con el Sr. Mitsukuri, el cual la recibe muy bien y le indica los siguientes pasos a seguir, Serena intenta disfrazar su malestar tras sus sonrisas y optimismo, pero viéndose sola, caminando hacia el laboratorio fotográfico, no duda en dejarse vencer por el cansancio que acarrea su rostro, una vez que llega al laboratorio, el cual tiene a su completa disposición en soledad, entra con cuidado y busca la carpeta donde se encuentra el rollo por revelar, su trabajo consistía en una exposición fotográfica con tema libre, ella hace tiempo eligió hacer un seguimiento del ciclo mensual que tiene la Luna, aparte de haber buscado los mejores escenarios para poder retratarlos tras el flash, una vez encontrada la carpeta, Serena comienza a manipular los químicos que serán necesarios para seguir con su trabajo, así, da inicio todo el proceso de revelado, ella sabe muy bien como hacerlo, ya que prestó mucha atención en clases y es ahora cuando queda materializado, pasan las horas y Serena comienza a ver los resultados de sus fotos, sin ser estos muy claros, ya que la oscuridad del laboratorio no le permite ver a detalle el resultado de su trabajo, pero incluso así, Serena siente que las fotografías son algo extrañas y no retratan la intención que ella tuvo cuando las capturó, se detiene en una específica, una foto de la luna en su estado lleno, en un anochecer claro y estrellado, cuando hizo esta toma desde el departamento de Darién, pensó que el resplandor de la luna llena sería más claro, la decepción se asoma mientras Serena ojea más aquella imagen, se da cuenta de que las dimensiones de la Luna son equívocas – Quizás me equivoqué de día y la luna no estaba correctamente llena – se dice a si misma, mientras aún observa la fotografía, la cual se secaba en un cordel que ahí había, ya pasados los minutos, esta se hace más clara y Serena puede definir el error con mayor exactitud, la Luna parece opacada por una leve sombra, ella misma se extraña de esto, ya que la noche en la que fue tomada la fotografía, se destacó por ser una noche clara, sin nubes que entorpecieran su toma, intenta barajar opciones válidas sobre lo que ve, pero ninguna alternativa coherente resuena en su cabeza, así que se decide a seguir con las demás, esperando que la misteriosa fotografía se seque por completo, para poder ser examinada con mayor detalle.

Serena prosigue con las demás tomas, sus movimientos se hacen algo torpes por el malestar que aún la fatiga, pero aún así, ella ha decidido terminar con lo empezado, así que una vez con todas las fotografías listas para secar, Serena se retira del laboratorio un momento, va en búsqueda de un vaso de agua, ya que Darién, quién desde siempre ha inculcado conocimientos diversos sobre varias cosas, en una ocasión le comentó cuan positivo es que una persona resfriada tomara mucho líquido, en eso, unas compañeras se acercan a ella, para felicitarla por su matrimonio y ponerse al día en novedades, Serena vuelve a sacar sus mejores dotes de actriz para disimular su baja energía, como la conversación resulta ser interesante, las amigas de Serena la invitan a la cafetería para sentarse a gusto y seguir con la plática, esto no le vendría mal, ya que necesita matar tiempo para volver al laboratorio fotográfico cuando sea oportuno, así que accede y va en compañía de las joviales mujeres que van a su lado.

Ya han pasado cerca de hora y media, la junta se ve disuelta al momento que se han percatado del rápido paso de los minutos, así que despidiéndose, Serena es la primera en abandonar la cafetería, ahora va en búsqueda de su trabajo para poder continuarlo, vuelve a entrar con cuidado al laboratorio fotográfico y ve como todas sus fotografías están dispersas en el piso.

- ¿Qué pasó? – se pregunta Serena a si misma, mientras se agacha con rapidez para recoger sus fotografías, las toma con cuidado pero con urgencia, no quiere que estas queden manchadas y todo el esfuerzo sea en vano, una vez, ya cuando logra recogerlas todas, Serena se levanta entre un leve mareo por la velocidad de sus movimientos, cuando alza su cabeza, se espanta al ver que la única fotografía que permanece colgada es la que lleva consigo la imagen misteriosa de la luna llena entintada, mientras mira esto horrorizada, siente como sus manos son víctimas de un temblor que las sacude con nerviosismo, debido a esto, una de las fotografías cae nuevamente al piso, esta se trataba de una que tomó a la orilla de un lago, es de una luna en estado menguante, la cual está acompañada por lo que pareciera un planeta pequeño, resulta ser algo inquietante y fuera de lo común, Serena no recuerda que su cámara tuviera la capacidad tan alta como para hacer una toma con tanto zoom, pero entre estos pensamientos, Serena advierte que el zoom no tiene nada que ver, sino que ese extraño punto, que se distingue en la oscuridad del cielo, solo se interpuso entre el primer plano que intentó darle a la Luna, aún así, sigue siendo alarmante todo esto.

Serena intenta tranquilizar sus manos para recoger la fotografía del piso, cuando se encuentra agachada, una extraña fuerza de inercia la lleva a levantar su mirada y observar la solitaria fotografía colgada, el hipnotismo que esta le produce es extraño, pero Serena solo decide mirarla fijamente, sin saber claramente el por que, solo siente que así debe hacerlo, mientras se levanta lentamente y deja las demás fotografías en un amplio mesón, Serena no despega su mirada de la que más capta su atención, se acerca a ella y la analiza con letargo, es como si poco a poco ella fuera entrando hacia esta y se hace parte de la misma, ya su cara está casi pegada a esta fotografía, Serena pierde todo dominio de conciencia y raciocinio, sin advertir que una extraña energía emana desde la peculiar imagen, la cual la envuelve poco a poco, dejándola en estado de somnolencia inexplicable, momento en el cual escucha una voz femenina en su cabeza, la cual dice satírica: Parece que aún no entiendes, lo que realmente esconde el lado oscuro de la Luna.

Después de esta frase, los ojos de Serena pierden su brillo, recae en ella la fatiga arrebatadora que destruye por completo sus energías, su fiebre aumenta y hace que sus mejillas se ruboricen con fuerza, el dolor de cabeza se acentúa, también el de sus músculos, sus piernas comienzan a tambalear y a ceder, un repentino mareo la envuelve, obligándola a caer pesadamente al piso desmayada, sin que nadie lo sepa. Serena se encuentra tumbada en el piso, su única compañía es aquella foto que la vigila desde su altura, mientras el mundo sigue su curso normal, nadie sospecha que Serena se encuentra en la intimidante soledad de un cuarto oscuro, aún hechizada por la energía que rodea el lugar, la cual derivó de la enigmática luna entintada, la que logró extenuar a la joven al punto de la inconciencia, sin que pudiera defenderse, ante algo que parece estar más allá de su entendimiento.