Hola a todos ^^ nuevamente aquí haciendo entrega de un nuevo capítulo, como ya saben, paso a explicar un poco de lo que este trata.

Como prometí en un principio, veríamos una faceta más personal de los personajes, ya aquí desciende un poquito el asunto del enemigo, eso quedará para después, no podría asegurar en cual capítulo vuelva a exponer algo sobre esto pero si será dentro de unos pocos, ya a medida del paso de los caps. Iremos uniendo ciertas cosas, ya verán =)

Bueno, hace tiempo que no hacía un monólogo y he incluido uno en este cap, se encuentra al final, espero que les guste n_n

Dentro de poco también se viene el asunto del Sr. Urogataya, ¡No crean que lo he olvidado!, jejeje

Les comento también que para el próximo capítulo se viene el primer lemmon de este fic, detalles sobre eso, cuando corresponda, jajaja

Lo único que pido desde ya, por favor… No me odien! U.u

smfanatic: Muchísimas gracias por tu review, me alegra poder haberte hecho imaginar la escena del espejo, era justamente lo que quería lograr, el resto, de hacer coincidir mis ideas con lo que realmente pasó en SM me costó un poquito, más de alguna neurona murió en el intento xD pero valió la pena, jajaja y gracias por preocuparte de mis manitos u.u están un poquito mejor, pero a ratos un tendoncito me hace pasar rabias ¬¬ en fin, espero seguir leyéndote amix, besos por montones!

LITA JAPON: Hola nena! Que alegría leerte ^^ me dio risa que dijeras "así podrás consentirnos más cuando escribas" jajaja xD por cierto, estoy en deuda contigo, tengo que leer tu fic, de verdad que lo haré! T_T pero el tiempo poco me alcanza, pero de verdad si que si seguiré la lectura, besitos linda! Cuidate muxo ^^

JanellaBround: Si, la verdad es que es bastante molesto el dolor de los tendones, pero bueno, pasará… (Espero), gracias por tu review y espero seguir leyéndote más seguido, claro, dentro de las posibilidades, besotes!

Lexie: Hola nena! Gracias por decir que valió la pena la espera (snif) que bueno que también hayas podido transportarte a la escena del espejo, como decía anteriormente, era justamente lo que quería lograr, bueno, la actualización la hago tan pronto como puedo, mis manitos reclaman, pero me estoy cuidando, xoxo! Cuidate muchísimo!

paolac78: Hola!, bueno, he aquí la actualización, espero que la disfrutes como el resto de los capítulos y poder contar con tus reviews, abrazos!

Princess Mko: Muchísimas gracias por tus bellas palabras, de verdad, me dan las energías para seguir intentando sorprenderlas capítulo tras capítulo, la verdad, este no es tan intenso como los demás (hay que bajar las revoluciones xD jejeje) me alegra eso si que hayas disfrutado mucho este y también hayas podido visualizar la escena del espejo y sentir lo que sentí yo al escribirlo (también me daba miedito xD jajaj), besos nena! Nos estamos leyendo!

MartithaJimenez: Amix, siento que el fic te esté indicando la separación de D/S, pero bueno, ve que va pasando más allá, vale? Bueno, como explicaba arriba, los capítulos los entrego tan pronto cuanto mis manos lo permitan, ah, y eso que no entiendes, tranquila, lo entenderás después, pero como plus en mis historias debes recordar ciertos detalles por que los voy uniendo en los demás capítulos =) por cierto, es a ti a quién ofrecía mis disculpas y petición de "no me odien", todo lo que sube debe bajar en algún momento, no?, pero que mejor que ver como los milagros ocurren =) te dejo estas palabras por ahora esperando que no te pierdas del fic, besotes y gracias por el review!

Srnkiki: Exacto srnkiki, era ahí el asunto, bueno mi'ja, puede saber más o menos para donde va la micro, pero recuerde que mis historias son como el Transantiago xD podemos terminar en cualquier paradero y tomaremos otra micro, que dará vueltas por otras partes para llegar después al mismo destino (que rebuscada mi metáfora, la embarré, por cierto, que gusto poder ocupar modismos contigo xD) por algo es mi namber wan, jajaja, gracias por haberme dado la recomendación, de verdad, aparte ya estoy leyendo ese fic y la verdad es bastante bueno, eso si, revelarte esto quizás te hará creer que algunas ideas para los siguientes caps las saqué de ahí _ pero no! Hay cosas que vendrán en los próximos capítulos que se asemejan a la idea de SalyLuna (Me había equivocado de persona xD), créeme, bueno?, jijiji, no me gusta plagiar xD abrazos estimada! Cuidese montones.

Princess Moon: Siiii… muy dolorosa la tendinitis, pero bueno, creí que teniendo apenas quince años no viviría estas cosas (ni yo me creí esa mentira, el carnet se me pegó en la frente de un momento a otro jajaja) besitos y nos seguimos leyendo!

sailor mercuri o neptune: hola linda, bueno, actualizo lo más pronto que puedo, discúlpame, pero lo haré a la rapidez que pueda, gracias por tu lindo review, besitos!

mayilu: jejeje repito lo dicho, actualizo cuando puedo debido a este dolor de manos que no quiere irse… u.u en fin, si, giro inesperado y se vienen muxos más así que no te pierdas! Besos!

pame22: Pame, querida, no he cumplido mi promesa, el otro día ojeé un poco el nuevo cap, algo de los hermanos Kou, cierto? Bueno, no pude seguir leyendo pero lo haré apenas pueda, sabes que cuentas con mi incondicional apoyo y lectura, solo que ahora no he podido, gracias por tu review en forma de mensaje interno xD la única forma en la cual puedes dejar dos reviews en un mismo capítulo es sacándote el login y posteando como anónima ^^ muchas gracias por tus lindas palabras y si, me cuidaré de mis manitas, un gran abrazo para ti también linda! Cuidate mucho!

A ver… a ver… que más puedo decir antes de despedirme?, bueno… espero que logren entender el por que la baja de tensión de los siguientes capítulos, de verdad quiero cumplir con mi promesa y hacer de este fic uno más relajado en ciertas partes =) pero ya pronto pronto se vendrán nuevos giros (no más personajes eso si) y espero que sigan este camino conmigo, dejándome sus comentarios, ánimos y saludos, los cuales aprecio cada vez que los leo ^^

Sin más, me despido…

(Qué quede entre tú y yo, si, tú que me estás leyendo, el próximo cap. lo subiré entre dos o tres días más por que ya está terminado)

Un beso a todos y gracias infinitas! Nos leemos, sayo!


Cristales rotos por doquier, un ambiente denso y vulnerable, agitación al respirar, conjunto a una incertidumbre errada, convertida en una sentencia implacable…

Darién sostiene a Serena entre sus brazos con la fuerza que nace de su amor, ella solo está tendida en su pecho sin decir palabra alguna, mientras las demás comienzan a levantarse y a sacudirse por la caída.

¿Qué hacer o decir después de esto?, nadie lo sabe, por ende, el paso de los autos son quienes parecen gruñir algún sonido perceptible, como si nada hubiera pasado, la vida allá afuera de las cuatro paredes de la habitación de Rei sigue su curso, testigos ciegos y mudos del mal que acechó hace unos segundos atrás son las personas que transitan por las cercanías del místico templo Hikawa.

Cómplices miradas son las que se dan todos, poco a poco comienzan a sacar voz y a preguntar en primera instancia, el estado en el cual se encuentran las demás, es Haruka la que inicia todo esto, tomando de la mano a Michiru para terminar de levantarla.

- ¿Te has lastimado? – pregunta Haruka, soltando la mano de su novia una vez que esta ya se encuentra de pie.

- Estoy bien, bueno, eso creo… - confiesa Michiru, mirando su mano derecha, percatándose de que un fino hilo de sangre escurría entre sus dedos.

- ¡Tú mano Michiru! – exclama Haruka con exageración, atenta como siempre ante cualquier cosa que le pueda suceder a la chica cabello aguamarina, por pequeña que esta sea. Roza la mano de esta con sus labios, succionando con precisión esta, para sacar lo que cree que es un pedazo de cristal enterrado en la zona que se encuentra más inflamada, dejándola posteriormente en el pañuelo que saca rápidamente de su bolsillo.

- ¿Sientes algo extraño en ese pedazo de cristal? – pregunta Michiru, observándolo junto a Haruka.

- No, no tiene nada extraño – responde con certeza, Haruka, guardando el pañuelo y mirando a su alrededor, en búsqueda de Setsuna y Hotaru, quienes se acercan a ella después de cruzar miradas.

- ¿Qué haremos ahora? – pregunta temerosa, Mina, contemplando el pálido semblante de Serena, quién parece estar sumergida en un amargo sentimiento.

- Una vez más, tendremos que buscar más información – responde Setsuna, creyendo estar en lo correcto, pero es Rei quién después dice algo molesta:

- ¿Información?, ¿Necesitamos más?, ya aquella mujer nos ha dicho lo que necesitábamos, ahora solo nos queda esperar lo peor – añade Rei, notablemente pesimista, algo extraño debido a su carácter luchador, parece que esta vez, su fuerza comienza a flaquear.

- ¿Cómo dices? – Pregunta molesta, Amy al ver esta reacción de su amiga, añadiendo - ¡No podemos quedarnos con lo que solo esa mujer nos dijo, nada asegura que sea cierto!, ¿No creen chicas?

- No lo sé, a mi me sonó bastante convincente – responde Lita, dudando de que todo lo contado por la Reina Génesis pueda ser mentira.

- Estoy de acuerdo con Amy, nosotras deberemos buscar la forma de saber más, ¡Sea como sea! – comenta Mina, encontrando mucho más pertinente la postura de ella en vez de la conformista, haciendo relucir su status de líder de las sailor scouts del sistema solar interior.

- Es lo mejor que podemos hacer – dice a lo lejos, Hotaru, algo resentida por el golpe que se ha dado, debido a la fragilidad de su esbelto cuerpo.

- Deberemos estar alerta… recuerden la amenaza que hizo aquella malvada mujer – comenta Haruka, dirigiendo ahora su mirada hacia Serena, la cual hasta ahora se ha mantenido al total margen de la conversación.

- ¿Escuchaste algo de lo que esa mujer llamada Génesis dijo? – pregunta Darién basado en su duda, ya que todos pudieron observar el estado de inconciencia por parte de ella, mientras la que fuera reina del milenio de plata, decía.

- Fue… mucho más que eso, Darién – responde Serena, separándose un poco de el, quienes aún estaban arrodillados en el piso, añadiendo – en el momento en que tocó mi frente, pude sentir algo extraño, como si parte de mi cabeza se ampliara para recordar muchas cosas y sentir otras… me siento rara, Darién… quiero irme de aquí – dice Serena, levantándose entre la debilidad de sus piernas, al ser presas de algunos temblores involuntarios, sumado con los escalofríos que aún persisten, siendo seguida por su esposo, el cual se pone de pie casi a la par con ella, sin soltar su cintura, brindándole algo más de equilibrio.

- Discúlpennos, pero ya ven como está Serena, lo mejor será que nos vayamos – comenta brevemente y con fuerza, Darién, comenzando su caminata junto a Serena en dirección a la salida, deteniéndose un par de segundos, por lo que alguien quiere decirles.

- Darién… pon más atención que nunca en cualquier cosa que pase… - dice Haruka, mirándolo directamente a los ojos, en una suerte de advertencia a tiempo.

- Claro – responde cortante el pelinegro, no dejándose intimidar por la inquisidora mirada de Haruka, la cual parecía llamarle la atención por algún motivo, se ha tomado el comentario a mal, por lo cual decide salir con Serena más rápido aún.

Ya alejados unos pasos, Serena camina con debilidad, se escucha como Mina ha ofrecido ayuda a Rei para ordenar el desastre que ha quedado en su habitación, también Setsuna quien pide que todos los presentes se queden, para poder conversar más allá lo ocurrido, pero nada hará que Darién detenga su paso, su mayor urgencia ahora es llevar a su mujer a un lugar seguro, donde pueda descansar del horroroso día que ha tenido. Poco más allá está su automóvil, abre la puerta del copiloto para que Serena pueda sentarse, incluso para esto Darién ha tenido que ayudarla, poniéndole en cinturón de seguridad y cerrando la puerta, yendo hacia el volante para ir camino al departamento de ambos. Una vez sentado, Darién ladea su cabeza hacia la derecha y mira a Serena, esta permanece callada y frotando su cabeza, como si quisiera despojarse de un gran dolor, por esto, Darién cree que lo más prudente será un viaje sin palabras, el motor comienza a sonar y con esto, Darién comienza a conducir hasta el lugar de destino.

Lo grisáceo que se mantiene el ambiente hace de este viaje uno con aspecto lánguido, el frío se mantiene y solo en unos pocos segundos comienzan a divisarse las primeras señales de que caerá nieve, Darién echa a andar el limpiabrisas para que su visión del camino sea correcta, lo bueno es que no son muchas las calles que deberá recorrer para al fin llegar a lo que el cree, será la tranquilidad de su esposa.

El imponente edificio donde viven por el momento se hace visible, Darién acelera un poco y llega, estaciona su vehículo y detiene el motor, aunque pensó que lo mejor sería no hablar, no aguanta las ganas de poder conversar a solas con Serena aunque sea en el oscuro estacionamiento.

- Serena… - dice el pelinegro, tomando la mano izquierda de su mujer, la cual al sentir el contacto de el, la agita hacia el lado contrario por inercia, quedando incluso ella sorprendida por esta reacción.

- Disculpa Darién, no se por que he hecho eso – argumenta Serena, queriendo sonar conciliadora, para que su esposo no se sienta mal por lo recién ocurrido.

- ¿Qué ocurre?, es decir, hoy por la mañana todo parecía tan normal entre nosotros… desde que te vi en el laboratorio fotográfico rehúyes de cualquier contacto entre ambos a solas… no te entiendo, Serena, ¿He hecho algo que te enfadara? – pregunta molesto y a la vez triste, Darién, desconcertado por las esquivas reacciones de Serena.

- No, por supuesto que no – responde Serena mientras ladea su cabeza de un lado a otro, manteniendo la mirada en sus pies, añadiendo – Darién, sabes que a tu lado soy la mujer más feliz del mundo… solo que este día me ha hecho pedazos y no sé, estoy nerviosa, algo irritable… no sabes cuanto me duele ver como una y otra vez la paz que he querido construir a tu lado se ve amenazada… o sea, ¿No eran más sencillos otros tiempos? – pregunta Serena, mirando ahora a Darién, con sus ojos algo empañados por las rebeldes lágrimas que desean salir.

- Serena… no te dejes abatir de esa forma por lo que está pasando – pide tiernamente Darién, entristecido por el decaído mirar de su esposa, volviendo, en un segundo intento, a tomar la mano de ella.

- Lo se, puedes estar creyendo que aún soy una chica débil… - responde Serena, dejando escapar una solitaria lágrima que recorre su mejilla.

- ¡No!, ¡Sabes que no pienso así de ti!, Serena… me casé contigo por una razón… sino creyera que realmente eres una de las personas más valientes que he conocido en mi vida, no lo hubiera hecho, mi princesita, no llores más… - comenta Darién, ahora acariciando las mejillas de Serena, la cual cierra sus ojos y refleja una suave sonrisa en sus labios, mientras mueve su cabeza para complementar la caricia de Darién, juntando después su mano con la de el, pudiendo sentirse un poco mejor después de tantos problemas.

- Gracias, Darién – son todas las palabras que dice Serena, pero no hacen falta ninguna más, ya que el resto de lo que aquellas podrían describir, se ve reflejado en la, por fin, en tranquila mirada

- ¿Subamos?, debes estar hambrienta – comenta Darién, apartando su mano satisfecho, ya que por fin ha podido ver sonreír a su esposa.

- La verdad es que no, de hecho creo que comer me haría mal ahora, aún no me siento del todo bien – dice Serena, iniciando la frase con risitas y terminando con seriedad.

- Bueno, entonces subiremos y te recostarás un rato, eso te hará bien – dice Darién, desabrochando el cinturón de seguridad para después abrir la puerta y salir del auto, después dar la vuelta y ayudar a Serena para que también salga.

Así, los dos van en dirección al departamento, Serena ya no se muestra reacia ante la presencia y cercanía de Darién, así que va a su lado con tranquilidad. Una vez en la puerta, Darién saca las llaves y deja que pase primero Serena, ella lo hace, se descalza y deja su bolso tirado por ahí, se pone unas calzado correcto y va directamente hacia el sillón, ahí se percata de que ni Luna ni Artemis están, ve el desorden que quedó después de su rápida ida hacia la universidad, por segundos cree que en cualquier momento Darién gritará del espanto, ya que el siempre ha mantenido su departamento totalmente limpio, así que Serena se sienta en el sillón y espera el estallido de su esposo, el cual no ha llegado, ya que para el en este momento, cualquier cosa es más importante que el orden de la casa, por lo cual también, a los pocos segundos, el se adhiere al sillón y se sienta junto a su esposa, la cual no deja de mirarlo de manera extraña.

- ¿Qué pasa Serena? – pregunta Darién, al ver la curiosa mirada que le da la rubia.

- Emmm… este lugar es un desastre… creí que me regañarías – comenta Serena, haciendo chocar sus dedos índices contra el otro y estirando un poco sus labios.

- Bueno, tienes razón, este lugar es un real desastre… pero ya limpiaremos después – responde Darién después de darle una rápida observación a la totalidad del departamento.

- Bueno… iré a recostarme – comenta Serena, levantándose abruptamente del sillón, estirando sus brazos con pereza, dejando escapar un bostezo largo y profundo.

- Está bien, te dejaré sola para que descanses mejor, buscaré si me queda algún pendiente y volveré en horas más – dice Darién, levantándose también del sofá, agitando su bolsillo con la mano en ciega búsqueda de las llaves del auto, departamento, etc. Poco después, se va rápidamente en dirección a la puerta, pero es detenido por la urgente llamada de su esposa.

- ¡Darién! – grita Serena, sin más.

- ¿Qué ocurre? – pregunta Darién, volteándose para verla.

- ¿Te quedarías conmigo? – pregunta tímidamente Serena, enchuecando uno de sus pies contra el piso y sus manos atadas entre si, tras su espalda.

- Claro que si, Serena – responde afirmativamente, Darién, acercándose rápidamente hacia Serena para abrazarla y despojarla de aquella postura tímida con la cual hizo su petición, Serena siente el calor de los brazos de Darién y lo abraza con fuerza, después toma una de sus manos y lo acerca hasta la cama, ahí, Serena se desviste y busca su pijama, Darién solo se ha sacado el calzado, pero su esposa le pide también ponerse el pijama para que puedan recostarse perdiendo la noción completa del tiempo, entre líneas, lo único que pidió Serena fue un día sin más responsabilidades, horarios o problemas, un merecido descanso para ambos, entre los brazos del otro.

Darién accede a lo pedido por Serena, busca su pantalón corto y la polera negra que suele ocupar como de costumbre, Serena en cambio se abriga un poco más, su estado gripal aún no parece ceder y sería un impertinente descuido si deja que lo frío del ambiente la haga empeorar.

Los dos ya se encuentran bajo las capas de la cama, ambos de espalda, Darién estira su brazo izquierdo y automáticamente Serena acomoda su cabeza sobre este, por acto colateral inmediato, Darién la atrae hacia su cuerpo, haciendo que Serena deje reposar su mano izquierda sobre el pecho de su marido, quedando muy cerca de el, inhalando el suave aroma que expele la piel del pelinegro, Serena respira profundamente y se deja envolver en su olor, cierra los ojos y exhala tranquilidad, seguido de una sonrisa. Darién también comparte el sentimiento, ladea su cabeza para dejar su mentón sobre los rubios cabellos de su esposa, se deja embrujar por el dulce aroma que estos tienen y da un suspiro, siempre que está de esta forma con Serena, su cuerpo y alma se relajan, como si ahora solo fueran ellos los únicos habitantes del mundo, no hay nada ni nadie que pudiera romper este simple pero mágico momento.

Darién necesita atraerla más hacia su cuerpo, por lo cual se pone de lado y en uno de los actos de más confianza e intimidad, Darién baja hasta quedar con su cabeza en el pecho de su mujer, ahora su mano derecha rodea la cintura de Serena y la empuja hacia el, Serena, aún con sus ojos cerrados, rodea el cuello de Darién, aprovechando de jugar suavemente con sus oscuros cabellos, haciendo que su marido se refugie como un niño pequeño en ella, escuchando los latidos de su corazón de una manera muy cercana.

No hacen faltas las palabras en esta ocasión, todo lo que ambos necesitan es esta dulce cercanía entre ambos, pero mientras Darién mantiene su mente en blanco, Serena ha comenzado a divagar en ciertos sueños e ilusiones que viajan por su mente, deja escapar uno de estos, rompiendo el silencio que caracterizaba el encuentro, para dar paso a una idea que Darién no esperaba.

- ¿Estás despierto? – susurra Serena, sin dejar de acariciar a Darién.

- A penas… - responde entre risas, Darién, acomodándose mejor en el cálido pecho de Serena.

- Darién… ¿Crees que sería un buen momento para que…? – pregunta inconclusamente Serena, sintiendo algo de temor por terminar la pregunta.

- ¿Para? – pregunta de manera algo insinuante, Darién, levantando la mirada pícara para observar mejor a Serena.

- No, eso no… bueno, en realidad algo parecido – dice Serena, alejándose de Darién, flectando su brazo para acomodar su propia cabeza sobre la mano, acomodándose también en la almohada, esperando que Darién imite la conducta.

- ¿Podrías ser un poco más clara? – pregunta confuso, Darién, acomodándose también para quedar frente a frente a Serena.

- Está bien… ¿Crees que sería un buen momento para que seamos padres? – confiesa Serena de una vez por todas, dejando estupefacto a Darién, clara muestra es la inmovilidad de su rostro y sus ojos abiertos de par en par por la sorpresa.

- Ser padres… - responde Darién a baja voz, mirando el colchón que de un momento para otro ha resultado muy interesante para mirar.

- Si… ¿Habría algo malo?, ya estamos casados, tenemos nuestra propia casa, en poco tú comenzarás a trabajar y yo… no sé, puedo quedarme en casa por un tiempo mientras termino mis estudios y me encargo del bebé – añade Serena, mirando seriamente a Darién, el cual le esquiva la mirada a ratos por el nerviosismo.

- Serena… ¿Qué pasaría si estás embarazada y el enemigo reaparece?, no puedes correr ese riesgo – responde tristemente, Darién, una verdad que no deja de estar en un parámetro correcto.

- ¿Ves? Eso es exactamente a lo que me refiero – contesta molesta, Serena, levantando la voz para decir esto.

- Se que no es lo ideal vivir así, pero es la vida que nos tocó Serena, no podemos engañarnos, menos ahora, menos después de lo ocurrido en la casa de Rei – responde Darién, percatándose de la molestia de Serena, la cual voltea abruptamente y termina dándole la espalda a Darién, por esto, el se acerca tiernamente y la obliga a voltear un poco, ve la expresión de Serena, sus ceño fruncido y una mueca de molestia en su boca, por lo cual Darién dice – Mi amor… no digo que jamás tengamos un hijo, pero solo que ahora no creo que sea el mejor momento, no te enojes – termina Darién la frase, dejando un beso en el hombro de Serena, para después, esperar lo que ella pueda responderle.

- No estoy enojada – responde cortante, Serena, arqueando su ceja, dejando en evidencia el cinismo de sus palabras.

- Estás molesta, no lo niegues – responde Darién, tomando el mentón de Serena, sacudiéndolo un poco.

- Pero es que… - dice Serena, volviendo a quedar frente a Darién, después de esta pausa, sigue - ¿Cuando podremos ser "los dos"?, o sea, Darién y Serena, una pareja casada que solo ansía tener una vida normal, hijos que criar y ver crecer, llevarlos a la escuela y acompañarlos a las actividades de esta… ¿No sería lindo? – pregunta la rubia, esperanzada en una respuesta afirmativa por parte de su marido.

- Sería hermoso… no te lo puedo negar – confiesa Darién, sonriendo ante la idea, pero sus sentidos lo hacen atar su cuerpo y mente hacia la realidad, añadiendo pesimistamente – pero no ahora… por el bien tuyo y de ese hijo que ambos soñamos… esperemos un tiempo, hasta que todo mal termine, ¿Te parece? – pregunta Darién, mirando cálidamente a Serena, esperando que la idea le parezca bien, pero todo esto iba de esa forma, hasta que Darién dijo: "Hasta que todo mal acabe", haciendo que Serena ahora adopte postura decaída.

- ¿Y si el mal no acaba nunca?, ¿Qué pasará con nosotros?, nos volveremos en una pareja de ancianos que tienen millones de gatos o coleccionan flores… ¡Yo no quiero eso! – dice entre seriedad y gracia Serena

- Quizás nunca termine… - dice entre sinceridad y algo de imprudencia, Darién, haciendo que el corazón de Serena se congele ante esta frase, haciendo que por inercia Serena se levante de la cama, causando la extrañeza de Darién.

- ¿Por qué te levantas? – pregunta algo sorprendido, Darién, mirando perplejo la actitud nerviosa de Serena.

- No, es que… creo que lo mejor será ir a casa de mis padres por el resto del día – responde Serena, buscando su ropa para volver a ponérsela, añadiendo – Mi mamá debe estar impaciente por saber algo de mi y lo mejor será que vaya ahora.

- ¿Ahora? – pregunta Darién con algo de ironía, debido al inesperado corte que Serena le ha dado al tema que hablaban hace segundos atrás.

- Si, ahora, después se hará muy tarde y no quiero molestar – responde Serena, mientras rápidamente se saca su pijama y se pone la ropa que traía hace un rato.

- ¿Te voy a dejar? – pregunta Darién, entendiendo que Serena no dará brazo a torcer en su decisión, se sienta en la cama y espera la respuesta de su esposa.

- No, voy en taxi, me sale más rápido – responde Serena, buscando ágilmente su cartera y revisando lo que trae en esta.

- Entonces paso por ti en unas horas – comenta Darién, creyendo que Serena diría que si.

- No, o sea… te llamo, ¿Bueno?, quizás incluso termine pasando la noche allá, tu sabes como es mi mamá, querrá consentirme y cuidarme como lo hacia cuando era pequeña – responde entre risas nerviosas, Serena, usando la frase como solo una excusa para salir del paso, por que lo que en realidad le decía a Darién era "No, voy sola y vuelvo sola".

- Pero, Serena… - comenta desorientado Darién, solo observando como Serena se despide desde la entrada y agita su mano, cerrando tras su espalda la puerta, dejando completamente solo a Darién, el cual no termina por entender el por que de esta sorpresiva conducta de su esposa

Serena cierra la puerta pero se queda unos segundos ahí en silencio, se reprime para no dejar salir ninguna lágrima, toma una gran bocanada de aire y va en dirección hacia el ascensor, aprieta el botón necesario y espera que se abra la puerta, se encuentra ansiosa por la adrenalina de la molestia que le ha causado las últimas frases de Darién, pensando que se deja llevar demasiado en "lo que podría pasar", incluso por su enojada cabeza pasa la idea de que Darién solo está poniendo excusas para no formar una familia con ella, siendo este uno de los mayores sueños de Serena, el cual ve que no podrá cumplir en el momento que su corazón dictaba que era lo correcto.

La puerta del ascensor se abre, Serena entra con rapidez y aprieta el botón que indica el primer piso, va hasta el fondo y reposa su espalda en el amplio espejo que se encontraba ahí, Serena lleva su cabeza hacia atrás y escucha el tono que indica que la puerta se cerrará en pocos segundos, mientras ella observa las luces que alumbran desde el techo del ascensor, haciendo que sus pupilas se dilaten, mientras espera poder salir de ahí lo más rápido posible.

Nuevamente vuelve a sonar el tono que indica la apertura de la puerta, Serena se cerciora de que sea el primer piso, ya que lo es, Serena acomoda la cartera sobre su hombro y sale rápidamente del edificio, queriendo dejar atrás por un momento su vida de esposa, para replantearse muchas cosas en lo que fue su habitación de niña, en hogar de sus padres.

Un taxi pasa por las cercanías de la vereda, Serena estira su mano con urgencia y le pide parar, este lo hace, Serena entra y le da las coordenadas de forma cortante, el conductor asume de inmediato que a la joven le interesa llegar pronto a su destino, por lo cual acelera hasta la velocidad que tiene permitida y viaja por las calles de Tokio. En este viaje, Serena aprovecha los segundos que tiene a solas para repasar en silencio lo hace poco ocurrido con Darién, en el fondo sabe que tiene razón, pero también están sus ganas de tener una vida cotidiana y normal, cree que un bebé sería "el cable a tierra" para que ambos puedan despojarse más de lo que son sus roles como guerreros, pero también repasa en su cabeza lo que es la vida de los reyes de Tokio de Cristal en el futuro, el como ellos pueden mantener una vida familiar a pesar de seguir con el latente peligro de que algo malo ocurra, en ese instante, en mala hora, Serena mira por la ventana una joven pareja con un niño de no más de unos cuatro años de edad, el cual está tomado de la mano por sus padres, saltando sonriente gracias a la ayuda de estos, Serena siente como su vientre vacío llora este mismo hecho, haciendo que su corazón sufra un poco por ver como el resto de la gente puede hacer lo que ella quiere para si misma…

- ¿Señorita…? ¡Señorita!, ¿Es aquí donde quería llegar? – pregunta el conductor del taxi, haciendo que Serena salga del trance de sus pensamientos.

- ¡Si!, disculpe… - responde Serena, sacando algo de cambio de su billetera para pagar el viaje hasta la casa de sus padres, le pasa el dinero al conductor y baja del taxi, el cual se aleja terminado esto. Ahora Serena, a pesar de que aún guarda las llaves de esa casa, decide tocar el timbre y esperar que alguien salga a recibirla.

- ¡Serena, ya saliste del hospital!, ¿Te encuentras bien, hija? – pregunta Mamá Ikuko, acerándose a la reja para dejar pasar a Serena, esta lo hace y es recibida por el afectuoso abrazo de madre que Ikuko le da, Serena también la abraza y no puede dejar de sentir aquella tranquilidad que solo su madre podría darle.

- Si Mamá, estoy bien y como estoy bien, decidí venir hasta acá para darte la noticia – responde Serena, dándole una tierna sonrisa a su madre.

- Pasa, ¡Pasa!, tomaremos algo de té, ¿Te parece? – pregunta Ikuko, haciéndose a un lado para que Serena entre a la casa.

- Si, me parece muy bien – dice Serena entre risas, entrando con propiedad a la residencia de los Tsukino.

Una vez adentro, Serena va hacia la cocina para ayudar a su mamá a preparar el té, allí conversan a la rápida sobre lo que ocurrió en el hospital, Serena lo hace así, a grandes rasgos, ya que no desea molestar a su madre con los otros asuntos, los cuales están directamente relacionados con la reciente verdad que su madre conoce, el saber que su hija era Sailor Moon, por esto solo se limita a repetir que ya se encuentra bien, solo aún resfriada, pero que no representa ser un gran peligro para su salud. Después, ambas se dirigen hasta el living con una taza de té en sus manos, Serena es la primera en sentarse, Mamá Ikuko deja su té en la mesa y vuelve a la cocina para ir en búsqueda de algunos pastelillos, sabiendo cuanto disfruta de estos su hija, pocos segundos vuelve, deja los bocados en la mesa, toma su taza y se sienta, iniciando una nueva conversación.

- Me extrañó no verte con Darién, me imaginé que el vendría contigo – comenta Mamá Ikuko, dando un primer sorbo a su té.

- Se quedó en el departamento… quise venir sola – responde Serena, mirando de reojo a su madre, esperando que inmediatamente venga la próxima pregunta.

- ¿Ha pasado algo malo entre ustedes, verdad? – pregunta con confianza Mamá Ikuko, siguiendo su instinto de madre para formular la interrogación, observa a Serena para captar alguna discreta mueca que respalde la validez de su duda.

- No… ay mamá… no nos hemos peleado ni nada… pero quería salir de ahí, no sé, me urgía hacerlo, por eso vine acá – responde perpleja Serena, sintiéndose incapaz de mentirle a su madre, observando con vergüenza la taza de té, ocultando su mirada.

- Hija, la vida de los recién casados no es fácil, hay muchas cosas más que deberás conocer sobre Darién y el de ti, probablemente más de alguna vez van a tener diferencias de opinión, pero es normal en una pareja, no te sientas mal – argumenta cariñosa, Mamá Ikuko, usando sus años de experiencia, para aconsejar a su hija.

- Lo sé Mamá… no planeo que mi vida sea "una perfecta", como en los cuentos de hadas y cosas así, pero si solo pudiera… - comenta Serena, mirando a su madre con algo de tristeza.

- ¿Quieres ser Mamá, no es cierto? – pregunta acertadamente Mamá Ikuko, mirando cómplice a Serena, lo cual ha hecho a esta última sonrojarse un poco, al no esperar tal precisión por parte de su madre.

- ¿Cómo supiste? – pregunta sorprendida la rubia, manteniendo el rubor de sus mejillas.

- Lo supuse debido a todos los años que llevas al lado de Darién, ya están casados, tienen un buen pasar y la idea de ser madre pronto vendría a tu cabeza. – confiesa Ikuko, demostrando cuanto realmente conoce a su primogénita.

- ¿Entonces no estoy equivocada en quererlo, verdad? – pregunta Serena, dejando tranquilamente su taza de té sobre la mesa de centro, para tomar más atención a lo que le dirá su madre.

- No, no estás equivocada, pero debes preguntarte a ti misma si ya estás preparada para una responsabilidad como esa, con todo lo que ello implica, Serena – dice Ikuko, con una suerte de llamado de atención hacia su hija.

- No creo que sea tan difícil… ¿O si? – pregunta Serena, arqueando su ceja ante la duda.

- Ser mamá es una labor muy complicada Serena, una madre debe estar junto a su hijo todo el tiempo posible, alimentarlo a las horas correctas, darle mucho cariño, poder sobrellevar el dolor cuando los ves enfermos por primera vez o se han caído y se ponen a llorar – comenta Mamá Ikuko, recordando rápidamente lo que fue su vida cuando partió la crianza de sus dos hijos, añadiendo – Sin embargo, la sonrisa de tu bebé es algo que encanta tu alma, ilumina tu rostro y te da fuerzas para seguir adelante, aunque una esté cansada o hambrienta por no poder tomar atención incluso a una misma, es muy lindo ver como el pequeño bebé que habitó en tu vientre por nueve meses, comienza a descubrir el mundo tomado de tu mano… ¿Pero sabes?... a veces me pregunto que hubiera sido de mi vida si hubiese esperado un poco más para tenerte a ti y a Sammy – revela con confianza, Ikuko, ya que ahora su hija es una adulta, podrá entender a que va con este dicho, sin que se sienta pasada a llevar de alguna forma.

- ¿Tenías otros sueños, Mamá? – pregunta Serena, interesada en conocer otra faceta de su madre.

- Ya ni siquiera recuerdo si los tenía, Serena… no tenía tiempo ni siquiera para soñar, Sammy y tu me demandaban todo el tiempo y aún así yo tenía que buscar el acomodo para tener la casa limpia y esperar a tu padre con un plato de comida caliente al atardecer… - responde Mamá Ikuko, con cierto pesar en su voz.

- Mamá… - dice Serena discretamente, sintiéndose algo más por el estado melancólico en el cual ha entrado su madre.

- Hija… tú estás estudiando, eres buena en lo que haces, ¿Qué te apura para ser madre?, eres una muchacha joven con mucho tiempo por delante, llevas poco tiempo casada con tu marido y quizás sería bueno que esperaras un tiempo… no te quedes con la incertidumbre de lo que pudo ser tu vida por tener un hijo tan rápido, yo a veces cuando estoy sola, imagino que hubiera sido de mi en otro aspecto, quizás una gran y exitosa profesional o modelo, ¿No crees? – pregunta capciosamente Mamá Ikuko, queriendo romper la tristeza que se estaba haciendo parte de la conversación, riéndose por la última pregunta, también por ver que ha podido alegrar a Serena de alguna forma.

- Tuviste y tienes la belleza para ser una modelo – comenta Serena, levantándose del sofá para ir al lado de su madre y darle un abrazo.

- Gracias por el cumplido, aunque se que mientes, mis arrugas ya son más profundas y ningún maquillaje podría disimularlo – dice Mamá Ikuko entre risas, abrazando a su hija.

- No digas tonterías Mamá, estás más linda que nunca – le dice su orgullosa hija, acariciando la mejilla de su madre con sutileza.

- Qué tierna eres conmigo – comenta Ikuko, dejándose piropear por Serena, después de esto, ella vuelve a su lugar para seguir con la conversación.

- Mamá, se que estás en lo correcto, no tengo urgencia de tener un hijo ahora ya, pero de verdad quisiera poder tenerlo… tu sabes, mi vida tiene muchas facetas – dice Serena, sacando sutilmente a la luz el tema de que ella es una sailor scout.

- Lo sé hija… claro, puedo saberlo pero no realmente comprenderlo – responde Ikuko, sabiendo que ella solo puede imaginar la postura de Serena en este caso.

- Entonces, a diferencia de las demás mujeres yo no tengo mucho tiempo para divagar en lo que puedo o no hacer, lo peor mamá, es que siento que Darién no quiere tener hijos conmigo… - confiesa algo triste, Serena, dándose un tiempo para sacar uno de los pastelillos que dejó su madre en la mesa.

- ¿Qué has dicho? – pregunta Mamá Ikuko, ahogándose un poco con el té que viajaba por su garganta, debido a que serena reveló esto justo cuando tragaba.

- O sea, no, lo he dicho mal, sino que creo que ahora no quiere y no se realmente cuando accederá – dice mejor dicho, Serena, dando un mordisco al pastel que tiene en su mano.

- Ah, eso cambia las cosas… bueno, entiende a Darién, el siempre ha sido un chico muy ocupado, sabes que todos estos años el no ha ejercido su profesión por que optó por tener un posgrado, cuando termine con este, lo más seguro es que Darién no tenga mucho tiempo para ser padre, tu conoces la vida de un doctor, el que lo llamen en la madrugada y deba ir al hospital por alguna emergencia, o los turnos largos que deben cumplir, sabes también que Darién ha querido esto toda su vida y está ansioso de poder hacerlo… - dice mamá Ikuko con cautela.

- ¿Qué quieres decir? – pregunta Serena, creyendo conocer la respuesta.

- Lo que quiero decir Serena, es que quizás por la vida que ustedes llevan y llevarán, tu labor de madre será algo solitaria… - confiesa una amarga respuesta, Mamá Ikuko.

- No había pensado en eso – responde cabizbaja, Serena, la respuesta le ha quitado el apetito, por lo cual deja de mala gana el pastel sobre la mesa.

- Yo solo lo imagino, no debe ser tal cual te lo he dicho, es solo una posibilidad – dice Mamá Ikuko, intentando componerle el ánimo a su hija tras esta frase.

- Puede ser… - responde cortantemente Serena, manteniendo su postura cabizbaja.

- Bueno, pero no sabemos los que les depara el futuro, así que no te sientas mal – dice Mamá Ikuko, sin saber que Serena conoce más o menos lo que este podría ser, una vida de esposa de un doctor que posiblemente también será Rey de Tokio, por lo cual su tiempo para ella y un posible hijo sea notoriamente escaso, sumado con el peligro latente de que algún enemigo irrumpa en sus vidas y Serena tenga que pasar gran parte de este miedo sola.

- Mamá… ¿Me dejarías ir a descansar un rato a mi antigua habitación? – pide Serena gentilmente a su madre, levantándose del sofá.

- Esa siempre será tu habitación, adelante – le dice dulcemente Ikuko, dejando libre a Serena para que vaya hacia allá, añadiendo – Si Darién llega a llamar mientras estás en la alcoba, ¿Le digo algo?.

- Solo que estoy durmiendo – responde Serena, iniciando la marcha hasta la habitación, ocultando lo que puede, la pena que sigue trayendo consigo, su madre la observa en resignado silencio y solo ve como su hija se aleja más y más sin voltear en un solo momento.

Serena sube las escaleras y se dirige hacia la habitación, abre la puerta, mira las cosas que quedan en la alcoba rápidamente y cierra la puerta tras su espalda, después de esto, se tumba sobre su cama quedando boca arriba, sus manos se cruzan para darle soporte a su nuca, comienza a recorrer con la mirada los recovecos que guardan esencia de niñez silenciosa y de antaño, una vez más la nostalgia golpea la puerta de su corazón, los años han pasado y sus inquietudes no se asemejan ni en lo más mínimo a lo que eran sus problemas de quinceañera, ahora es una mujer que busca refugio entre lo tangible que haya de esos años, por un momento se detiene para observar inclusive su cabello, lo acaricia con lentitud e incluso este le parece distinto, su brillo ya no es el mismo y tampoco su largo, detalle superfluo que aún así la angustia, no pudiendo encontrar en si algún vestigio de su era pasada, ahora solo está su nueva imagen y vida, su incertidumbre y confusión.

Después de una diestra maniobra, Serena se acomoda para quedar de lado, aprieta con una de sus manos la almohada que más de alguna vez recibió su llanto, quizás sea esta una nueva ocasión para que esto se repita, ya que rápidamente comienza a hacer un resumen de su conversación con Darién y su Mamá, intentando buscar por ella misma alguna respuesta y/o solución que aplaque la tristeza que aún no abandona sus sentidos.

Yo…

Creo que Mamá tiene razón… eso es tan típico en ella…

¿Una vida solitaria?, ¿Eso es lo que me espera?

No podría culpar a Darién por esto… tomó la decisión de hacer de su vida ocupada antes de conocerme, ¿Tengo derecho a cambiar eso?, no creo que sea justo… quizás eligió una carrera en medicina por lo mismo, mantenerse ocupado, con su cabeza inundada en quehaceres y responsabilidades, matando su soledad de siempre y tener un sentido en su vida…

Lo amo, eso es un hecho… el es el aire que necesito para respirar y renunciar a el significaría mi muerte, no podría dar un solo paso adelante sino cuento con su apoyo, su protección, sus cálidos ojos azules reflejándose en los míos… pero…

¿Qué sería de mi relación con Darién sino fuéramos quienes realmente somos?, Príncipe Endymion, Princesa Serena… han pasado tantos años desde que se la verdad, pero no puedo negarme a mi misma que a la vez me cuesta asumirlo, entenderlo… entender el "por que el, por que yo", seres tan distintos a los demás pero a la vez tan similares…

Cuando tenía catorce años y paseaba junto a Molly después de la escuela, soñaba despierta al caminar, mi amiga me decía "Ey, mira ahí, un chico guapo", ambas lo mirábamos y sonreíamos coquetamente, después pasábamos un rato a jugar videojuegos o a una linda tienda con ropa de temporada, soñábamos con lucir como las artistas de cine o las princesas de cuentos felices, pero recordábamos que habíamos gastado toda nuestra mesada y salíamos en gracioso desconsuelo, después nos despedíamos y cada una volvía a su casa, el problema más grande que ahí me esperaba era hacer la tarea o mostrarle a mi Mamá la mala calificación que obtuve en el examen de matemáticas… al otro día, volvía al salón de clases a conversar con mis amigos, la profesora Mónica me regañaba por no haber hecho la tarea y me mandaba al pasillo por el resto de la hora… ¡No es mi culpa, profesora!, decía en mi mente, mientras el vacío pasillo era mi única compañía… ¡La culpa la tiene mi mente soñadora!, la que siempre anhela encontrar al amor de su vida, un primer beso a luz de luna, un matrimonio rodeada de mis seres queridos y una casa con hijos a quienes consentir…

Una nueva nota insuficiente era entregada por mi profesora, acompañada de su resignación por la misma, la cual yo compartía al tomar el nuevo examen marcado con varias equis de color rojo, la llevaba desganada y a la vez no me importaba… sentía que mi vida estaba destinada a otra cosa, no a una vida de libros, no… yo tenía que ser la esposa de mi príncipe azul, con el cual formaría una familia y viviríamos para siempre felices…

"¡Bah, que se lo lleve el viento!", fue lo que dije antes de hacer de mi nuevo examen fallido, una bola de papel, dejando que quedara atrás sin importarme… "¡Oye cabeza de chorlito, fíjate"! me dijo un hombre con molestia… volteé para disculparme y un pelinegro miraba con sorpresa una nota tan baja… ¿30 puntos?, Me parece que deberías estudiar más cabeza hueca… ¿Y este que diablos se cree para hablarme así?, me pregunté a mi misma con espanto después de escuchar la desfachatez con la que ese desconocido me habló… ¡No te metas en lo que no te importa!, tomé indignada mi examen y me fui… sin saber que ese insolente engreído sería quién ahora comparte mis días…

Nunca imaginé que de esa forma vería por primera vez a quién comparte un destino tan extraño como el mío, creo que el tampoco lo pensó, ni siquiera creo que le haya agradado al conocerme… la verdad es que a mi tampoco, pasé por alto su buen aspecto y solo me importaba ignorarlo… "Qué ser más desagradable" era todo lo que pensaba cada vez que me lo topaba…

El fue otro de mis problemas por algún tiempo… ¡No soportaba verlo tan seguido!, su arrogante postura, la severidad de sus ojos y la burla de su voz… ¿Por que tenía que verlo siempre?, ¿No era acaso suficiente con tener que decirle a Mamá que nuevamente había reprobado matemáticas o inglés?

Los días fueron pasando, seguía encontrándome con ese chico por donde fuera, ya se me hizo costumbre tener que lidiar con sus ásperos comentarios, siempre se tomaba el tiempo para poder fastidiarme un poco… pero… ¡Ay Dios!, algunos días no me lo encontraba y sentía que algo faltaba en mi, que algo no era correcto, era como caminar a casa y pensar que había olvidado algo en el camino, ¿Era a Darién?... si, era el… su aroma, sus ojos, su varonil rostro… ¡Ups!, parece que Serena ya se había enamorado…

¿Por qué recuerdo todo esto y hasta ese punto?, por un simple hecho… hasta ahí mi vida no parecía tan complicada, Darién me gustaba en secreto y en secreto fui Sailor Moon, la pequeña jovencita que luchaba por el amor y la justicia, terminaba su trabajo y volvía ser Serena Tsukino, la chica perezosa que sacaba malas calificaciones y esperaba ansiosa la hora de colación, la que se juntaba con sus amigos y reía por muchas, muchas horas…

Cristal de plata, Princesa Serena, Neo Reina Serena, enemigos, otro enemigo y otro y otro y otro… ¿Por qué se tuvieron que complicar tanto las cosas?...

Deberíamos haber tenido la oportunidad de seguir con normalidad nuestras vidas en algún punto del camino, recordar con orgullo que habíamos hecho por nuestro mundo, seguir y concretar nuestros sueños…

Ahora, bien… dentro de un par de meses cumpliré veintiún años, curso mi primer año de carrera… Si, me tomé un buen tiempo para saber que haría de mi vida, era necesario encontrar y descubrir una nueva faceta de mí y lo logré, también era necesario estar a la par con Darién, vaya… nadie dijo que ser la esposa de un doctor fuera fácil… tengo una bella casa junto a el, un departamento, auto, motocicleta a disposición, Darién dijo que lo mejor para mi sería que el, una vez mi esposo, se hiciera cargo de mi disponibilidad monetaria, por lo cual también cuento con dinero para comprar lo que se me de la gana… no supe hasta pocos meses antes de casarme, que Darién contaba con una gran herencia dejada por sus padres, con la cual pudo comprar nuestra gran casa y darme en el gusto en todo, aún así, el buscaba tener su propio dinero, ganarlo, por lo cual siempre trabajó por ello y a la vez estudió, ¿Hombre envidiable, no?...

No tendría de que quejarme, de que estar molesta o confundida, pero por desgracia lo estoy… mi verdadero sueño parece incluso ordinario al lado del que tiene Darién…

Tenemos un camino en común y ese es el del amor que nos juramos hace milenios atrás en la luna, pero quizás el destino se equivocó al unirnos en este mundo… se que el me ama y yo a el… pero nuestras vidas mundanas son muy distintas y creo que el momento en el cual se nota es "el hoy"… Darién será una persona muy ocupada y deberé vivir momentos que odio, que maldigo y temo… "soledad", nunca me ha gustado sentirme sola… ¿Qué haré?...

Quisiera solo tener una noche junto a Darién, solo una noche donde no debamos temer sobre el mañana… poder aferrarme a su pecho sin la incertidumbre de poder perderlo por lo que nuestro destino marca en las estrellas… me gustaría poder sonreírle sin miedo a que alguien desee nuestro final, que busque la forma de arrebatarnos la vida… ¿Qué sería de mi si Darién fuera finalmente derrotado por el enemigo?, ¿Qué sería su vida si fuera yo la que muriera peleando por la paz de nuestro mundo?...

Creo que a veces deberíamos amar a las personas con la mente y no el corazón… quizás sufriríamos menos…

Esta noche dormiré acá en casa… necesito pensar con claridad… necesito reencontrarme con la Serena del ayer, despojarme de la confusión que me embarga ahora…

Después de esta extensa disputa de Serena para si misma, la debilitada rubia cae presa del cansancio y se queda dormida, con la amarga sensación de la incertidumbre.

Sin que ella lo sepa, ya que sus ojos cerrados son presa del sueño, en uno de los espejos de su habitación se refleja una difuminada silueta… la reina Génesis sigue los pasos de Serena sin que ella pueda advertir esto… triunfante, ella piensa para si misma:

Bien, Serena… la duda ha inundado tu corazón…si el Caos no pudo detener tu unión con el soberano del planeta tierra, tu mismo miedo será el que termine por separarte de el… vamos… ¡Duda!, ¡Teme!, teme que tu mundo se derrumbe y decidas huir, yo te estaré esperando y juntas cambiaremos la historia de todo el universo…

Tu no sabes cuantos deseos tiene Endymion de ser el padre de tus hijos… pero a el lo atormenta la misma incertidumbre que te atormenta a ti… un mismo sentimiento que crea distintas visiones…quizás este es el quiebre para ustedes… pues yo te advertí, soy el inicio y el final y haré lo que sea necesario para cumplir mi objetivo… aunque deba nublar tu mente hasta el punto de lo más macabro… no dejaré que tus días al lado de Endymion sigan su curso…

Veremos que tan fuerte es el amor que ustedes se tienen… veremos si puedes resistir tus mayores miedos… mi querida princesa de la Luna, Serena.

Después de esto, la silueta de la malvada reina Génesis se desvanece, con sonrisa triunfante, reflejando en sus ojos lo que trama para Darién y Serena, esperando con esto, poder destruir poco a poco lo que sea necesario para que ella consiga la victoria definitiva.

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