Me quieren matar, lo tengo claro, pero ¡lo siento!, paso a contar mis "penurias" a continuación:
- Brote de influenza, me atacó con todas las fuerzas la muy desgraciada, una semana en cama, y después de casi 2, recién dejo de toser tanto.
- Tendinitis… nada que agregar ahí más que "auch".
- Mi amiga personal, que me visita una vez al mes, quién también llegó de forma escandalosa la muy infeliz. (Creo que entendieron la metáfora, ¿no?)
- Me desconecté de la historia, así que tuve que volver a leer, a sentir e imaginar, las ideas las tengo claras pero la elaboración final solo se ve una vez que estoy aquí, escribiendo, entre demorarme y entregar un buen capítulo o entregar varios en corto tiempo, me quedo con la primera opción.
Pero ya estoy aquí, entregándoles un capítulo cargado de diversas cosas, unas pequeñas, otras más extensas, espero que les guste ^_^
Ya para el próximo vuelven las demás "chicas", no con un papel muy protagónico, pero si tendrán que ser soporte de Serena, sumado a un nuevo personaje (el cual se ve en este cap.)
Les explico, este capítulo se basa, en un principio, en lo que es "Darién", al final un poco sobre Serena y más adelante, dos caps más sino me equivoco, vendrá uno exclusivamente de los dos y cuando digo exclusivo, me refiero a que nadie más asomará la nariz ni por si acaso.
Bueno, les dejo la nueva entrega, ahora los saluditos los dejaré abajo, sumado con unas palabritas más y un adelanto del próximo cap., así ya ustedes, mis queridos lectores, pueden comenzar a leer más rápido y de paso no los aburro tanto.
¡Disfrútenlo!
8 de la mañana, Tokio mantiene su frío aspecto invernal, pero incluso este hielo pudo ser derretido por el ardor que hubo hace horas atrás en el departamento de Darién y Serena, como era de esperar, ambos duermen plácidamente, sin embargo esto durará poco, ya que los deberes llaman y por más que ellos lo deseen, deberán cumplir con estos.
La primera en despertar es Serena, abre sus ojos lentamente, sin mucha orientación, ve a su lado a Darién, quién aún permanece dormido, aprovechando esto, Serena acaricia con ternura su mejilla, mirándole con detalle, queriendo inmortalizar cada una de sus facciones en su memoria, para llevar su rostro mentalmente a lo largo del día mientras no esté con el, esto se ve interrumpido por una llamada que recibe Serena a su celular, de mala gana se levanta mientras busca su bata, para poder contestar rápidamente y así, no despertar a su esposo, visualiza el nombre de Mina en la pantalla, contesta entre susurros y se va al balcón, para poder hablar con mayor tranquilidad.
- ¿Serena, estás ahí? – pregunta Mina, debido a que no escuchaba la voz de su amiga.
- Si, aquí estoy, ¿Cómo estás? – pregunta un tanto risueña y sigilosa, Serena, mientras termina de arreglar su bata correctamente.
- Bien, gracias, te llamo por algo importante, ¿tienes idea acaso de donde está Luna? – pregunta en forma de casi regaño, Mina.
- La verdad… no – responde entre vergonzosas risas, Serena.
- ¡Qué mala eres!, ni siquiera sabes de su paradero, bueno, te informo que está conmigo, me pidió quedarse aquí por un tiempo, se siente algo demás contigo y Darién y tampoco le acomoda la idea de seguir donde tus padres – comenta Mina, manteniendo su tono algo altanero.
- ¿Pero por qué?, que extraño que Luna se sienta así – responde sorprendida, Serena, sintiéndose mal a la vez.
- No es por mucho tiempo, no te preocupes – aclara Mina, para tranquilizarla, después de causarle la preocupación.
- Eso espero… - responde más tranquila, Serena.
- Por cierto Serena, ¿Cómo sigues?, después de lo que pasó en la casa de Rei – pregunta Mina, preocupada.
- Bien, ¿Pero es necesario hablar de eso? – pregunta Serena, molesta.
- ¿Sobre lo ocurrido en la casa de Rei? – pregunta Mina, para saber si entendió bien.
- Exacto – responde cortante, Serena.
- ¡Por supuesto que es necesario hablar sobre eso! – responde de un grito, Mina.
- Tienes razón, pero al menos hoy no por favor, hoy quiero tener mi mente despejada para acompañar a Darién a una convención de médicos – le comenta Serena, notoriamente contenta.
- Ah, así que con Darién van bien las cosas – añade feliz, Mina, sintiéndose bien por Serena.
- Si, comprendí que mis enojos a veces siguen siendo algo infantiles y no puedo castigar a Darién por estos, ¿Te cuento?, ¡pasamos una noche maravillosa! – confiesa Serena, pudorosa pero a la vez transparente.
- ¡Eso si es buena noticia!, me alegro por ti Serena, pero… ¿A que te refieres con noche maravillosa? – pregunta Mina, haciendo que Serena se espante, ¿desde cuando tan inocente como para no entender el contexto de la declaración?
- ¿Recuerdas la cátedra de sexo que me diste alguna vez? – pregunta Serena con molestia nerviosa.
- ¡Pero que traviesa, Serena!, así que "de ese maravilloso" hablabas, dime, ¿Cómo va el dolor muscular? – pregunta entre impetuosas risas, Mina, haciendo que Serena se incomode.
- ¿Por qué eres tan impertinente? – pregunta Serena con supuesta molestia, en realidad el comentario le ha causado risa y lo deja saber después de reírse un poco.
- Ay por Dios Serena, bien sabido es que el sexo es el mejor ejercicio que una pareja pueden hacer juntos, ¿No?, ¿Y que pasa después de hacer ejercicio y más si este fue muuuy energético?, no vengas con que no sabes – dice Mina, haciendo que Serena se ponga totalmente roja.
- ¿Por qué siempre aciertas? – responde nerviosa y juguetona, Serena, más que mal, la confianza entre ella y Mina en estos temas merece sinceridad.
- Oye… ¿Y seguiste mis consejos? – pregunta Mina, dejándose llevar por su curiosidad insaciable.
- Mmmm… si – responde tímidamente, Serena, sin poder dejar de reírse.
- ¡Muy bien!, ya verás como Darién suplicará de tu compañía siempre, por que asumo que lo hiciste bien ¿O no? – detiene las felicitaciones, Mina, para saber este último detalle.
- ¡Claro que si!, ¿Cómo lo iba a hacer mal?, bueno, al menos a Darién pareció gustarle… - responde Serena, recordando los insistentes gemidos de su esposo hace horas atrás.
- Bueno, bueno, solo preguntaba para saber bien – aclara Mina, después de una risotada.
- No te contaré más, por si quieres insistir – se aventaja, Serena, ya que le parece suficiente la información entregada.
- ¡Por teléfono no me contarás más!, por que cuando nos veamos me contarás todo, ¡todo!, ¿me entendiste? – dice Mina, manteniendo sus risas.
- ¡Eres una pervertida! – responde en gracioso regaño, Serena.
- No, no, no, solamente curiosa de experiencias ajenas – responde Mina, limpiando su honra.
- Estás completamente loca, ¿Lo sabías? – pregunta con simpatía, Serena.
- Si, si, si, eso ya lo se hace tiempo, por cierto Serena, ¿Cuándo nos veremos? – cambia el tema Mina, ya queriendo acortar el tiempo de la llamada.
- No lo se… ¿Qué te parece mañana o pasado? – ofrece Serena, después de haberlo meditado por un par de segundos.
- Si, creo que estaría bien, pero nos juntaríamos con las demás, ¿cierto? – pregunta Mina.
- No creo que hayan problemas – responde Serena, pidiéndole – bueno, si será así, organiza tú una reunión por favor.
- Perfecto, entonces nos vemos pronto, Serena – responde, finalizando la llamada, Mina.
- Hasta pronto – responde Serena con alegría, alejando el celular de su oído, para así volver hacia el interior del departamento.
Una vez adentro, Serena deja su celular sobre la mesa, va hacia la cama y se sienta despacio, Darién sigue durmiendo y este momento es siempre aprovechado por la rubia, la cual siempre disfruta al ver a su amado así, tan inocente y vulnerable, como un pequeño niño, esto trae alegre ternura a su corazón y mientras sigue observándolo detenidamente, acaricia una de sus piernas con cariño, Darién no se percata de esto, realmente el sueño de el resulta ser bastante pesado en este momento, por lo cual Serena sigue admirándolo en silencio y tranquilidad, sin embargo, es ella misma quién también sabe que quedará poco tiempo para seguir haciendo esto, ya que a las 10 debe estar en la universidad, así que haciendo uso de mucha fuerza de voluntad, Serena se levanta de la cama y va a buscar la ropa que ocupará el día de hoy, una vez con ella en mano, Serena va al baño para comenzar con la rutina de las mañanas.
Así los minutos siguen una común velocidad, la cotidianidad es algo que Serena aprecia más que cualquier ser humano en el mundo, cosas mínimas que las demás personas tienen a su lado por inercia, sin embargo, Serena atesora cualquier segundo en el cual pueda desempeñar su vida con normalidad, sea una noche tranquila, un ameno desayuno, la tranquilidad de un baño de burbujas, etc.
Serena entra a la ducha sin antes proteger sus cabellos con un gorro plástico, para que el agua no los moje, sería un gran descuido salir con el cabello mojado a esas horas de la mañana, ya que lo más probable es que me pescaría un nuevo resfrío, así que después de esto, Serena abre la llave de la ducha y a los pocos segundos se mete, en su esponja pone un jabón con esencia a rosas, esto le sirve de aromaterapia para iniciar bien el día, de forma tranquila y armónica, tanto en su mente como cuerpo. Mientras se asea con normalidad, Serena piensa para si misma: "Hoy es un gran día para Darién, no me ha contado muchos detalles al respecto pero aún así estoy segura de que es importante para el, me siento algo nerviosa al pensar que estaré rodeada de personas con altísimo nivel de conversación, apenas y me podré poner al corriente, espero poder calzar bien sin que Darién se incomode, tampoco pretendo parecer prendedor a su lado sin decir nada, ¡Ay Serena!, ya te estás ahogando en un vaso de agua… más que mal, creo que mi vida junto a el será así siempre, entre reuniones importantes donde deberé acompañarlo, espero que todo salga bien"
Después de interrumpir su conversación con ella misma, Serena se apura ya que no desea llegar atrasada a la universidad, sale de la ducha y comienza a terminar de alistarse lo más pronto posible.
Mientras ella permanece ocupada, el teléfono del departamento comienza a sonar, por ende, Darién despierta, ya que nota la ausencia de Serena pero ve que la luz del baño se encuentra encendida, el se levanta ágilmente para ir a contestar.
- ¿Hola? – dice Darién, después de levantar el auricular del teléfono.
- ¿Sr. Chiba? – preguntan desde el otro lado de la línea.
- Si, con el, ¿Quién habla? – pregunta el pelinegro.
- Un par de días y ya me olvidó – responden, entre gentiles risas.
- ¿Sr. Urogataya? – pregunta Darién, creyendo estar en lo correcto.
- Ah, veo que tan olvidado no me tenía – responde con simpatía, el Sr. Urogataya.
- ¿Cómo está? – pregunta gentil, Darién, imitando las risas del Sr. Urogataya.
- Bien, bien, ¿Ud. y su esposa se encuentran igual? – pregunta el político, muy cortés.
- Ambos bien, muchas gracias – sigue con las respuestas protocolares, Darién.
- Bueno Sr. Chiba, no pretendo quitarle mucho tiempo así que iré al grano lo más pronto posible – comienza el relato, Urogataya.
- Lo escucho – responde Darién, interrumpiendo con clase.
- Creo que hay un par de puntos que no quedaron esclarecidos, como el por qué de la verdad del encuentro entre ustedes y el las personas que me acompañaron en las dos reuniones que sostuvimos, parto con decirle que mis colegas y yo somos un comité especial que tiene por labor buscar las pistas y motivos del extraño suceso que aconteció al mundo entero, este comité fue pedido y creado por el primer ministro de Japón, conjunto al emperador, también se encuentran inmersos varios mandatarios a nivel mundial – confiesa Urogataya, sin mayor rodeo.
- Así que esa era la razón… - responde Darién sorprendido, pero sin dejarlo notar a través de su voz.
- Después de que bajo sus propios ojos, todo el comité viera que realmente existen los guerreros, que hasta ese momento solo pertenecían a los rumores locales, hemos agilizado nuestros siguientes pasos a seguir, uno de estos, es que nuevamente Ud. y su esposa se entrevisten con nosotros, para darles más detalles sobre nuestro actuar – comenta Urogataya.
- Comprendo – responde Darién, creyendo que no será necesario por ahora alargar su respuesta.
- Bien podría contarle de inmediato de que se trata, pero por más simpatía que Ud. y su esposa me causen, no puedo saltar algún paso protocolar, todo lo que tenga que decirle deberá ser cara a cara – dice excusándose de alguna forma, Urogataya.
- Eso puedo entenderlo a la perfección, no se preocupe – responde Darién, entendiendo el motivo.
- Bueno, lo llamo para poder acordar una nueva reunión, ¿Podría decirme cuando tiene disponibilidad para esto? – pregunta Urogataya.
- Por hoy me es imposible, al menos que sea de suma urgencia – responde Darién, acordándose de su compromiso con el Doctor Hideki.
- No, no, no, podemos dejarlo para los próximos días, sin embargo tampoco sería conveniente dejar pasar muchos de estos – responde Urogataya, poniéndose en el lugar de Darién, pero sin dejar de abandonar sus propias responsabilidades.
- ¿Mañana? – pregunta Darién.
- Déjeme ver… - responde Urogataya mientras parece estar escribiendo en alguna computadora, diciendo a los segundos – a las 10 de la mañana, ¿Es posible?
- Si, ¿Quiénes deben asistir? – pregunta Darién.
- Con usted y su esposa será necesario por el momento – responde Urogataya, manteniendo su cortesía.
- ¿Tiene donde anotar la dirección? – pregunta el político.
- Si – responde Darién, mientras escucha al Sr. Urogataya y toma nota el la agenda de mensajes que tiene al lado del teléfono.
- Entonces nos vemos mañana, Sr. Chiba – empieza la despedida, Urogataya.
- Así es, hasta mañana – responde y termina cordial, Darién, colgando el teléfono.
Darién saca el papel donde anotó la dirección entregada por Urogataya y lo observa, poco después ubica el lugar, esto está dentro de la serie de edificios gubernamentales de Japón, por ende, da por hecho que lo más normal sería presentarse de vestimenta formal, pero más allá de ese hecho, Darién divaga del por que de esta series de reuniones con personas de tan alto mando del país, al menos se siente tranquilo al recordar que la policía no se encuentra en esto, como si el y Serena fueran acusados negativamente sobre lo ocurrido en el planeta, comienza a barajar una que otra posibilidad, pero al momento de escuchar a Serena salir del baño, el se distrae, dejando el papel sobre la mesa de apoyo que se encuentra bajo el teléfono, espera con alegre postura el aparecer de su esposa, la cual se asoma a sus ojos en pocos segundos.
- Buenos días princesita – saluda tiernamente Darién, a Serena.
- Buenos días – responde ella, acercándose para darle un beso en los labios.
- ¿Dormiste bien? – pregunta Darién, siguiendo con la mirada los pasos de Serena, la cual va en dirección a la cocina.
- Si ¿Y tu? – pregunta ella a distancia.
- Algo cansado…– responde Darién entre risas.
- Se "perfectamente" a lo que te refieres - dice Serena igualmente entre risas, acordándose una vez más de Mina, que siempre, aunque sea quizás absurdo, tiene la razón.
- Por cierto, acabo de hablar con el Sr. Urogataya – comenta Darién, mientras se acerca al mesón que divide la sala de la cocina, apoyándose allí.
- ¿Si?, vaya, me había olvidado de el – responde Serena mientras termina de llenar la tetera con agua, prosiguiendo - ¿Qué te ha dicho?, por cierto, no te apoyes ahí, hay que limpiar – dice con graciosa seriedad, Serena, al recordar que ahí la noche pasada, fue uno de los lugares donde el y ella tuvieron intimidad.
- Tienes razón – responde Darién levemente sonrojado, quitando sus brazos de allí, siguiendo con la respuesta – me pidió que nos volviéramos a reunir con el, le dije que mañana iríamos.
- ¿Mañana?, me había puesto de acuerdo con Mina para vernos – responde Serena con sorpresa, mientras a la vez saca dos tazas, con sus respectivos platillos.
- Si, pero es en la mañana, ¿a esa hora acordaste juntarte con ella? – pregunta Darién, quién da vuelta al mesón para llegar a la cocina y ayudar a Serena a preparar el desayuno.
- No, no quedamos en alguna hora, así que no hay problema – responde Serena, a la vez que toma un paño y comienza a limpiar el mesón.
- Ummm… hay pastelillos para desayunar, ¿Quieres? – pregunta Darién, mirando dentro del refrigerador.
- No, amanecí con ganas de comer algo salado – responde entre juguetonas risas, Serena, añadiendo – prepararé un par de huevos y tostadas para los dos.
- ¿Con té? – pregunta Darién, cerrando el refrigerador.
- Al menos no para mí, hoy tomaré café – responde Serena.
- ¡Vaya!, hoy no supe descifrar que quería el estómago de esta jovencita – dice Darién, quién abraza por detrás a Serena y frota su abdomen con cariño, después de haber llegado con simpatía, ambos se quedan callados sin decir el por que, Serena ha abierto sus ojos de par en par mientras su corazón late rápidamente, por otra parte, Darién detuvo su mano y quedó inmóvil, con su barbilla sobre el hombro de Serena, sin decir una palabra, a ambos se les ha cruzado el mismo sentimiento, Serena al sentir las caricias de Darién, sintió como si fuera igual a que estuviera acariciando su vientre, con un bebé en su interior, el sintió lo mismo y quedó perplejo ante esta sensación, ya que recuerda que por el mismo tema, Serena huyó el día anterior a casa de sus padres.
- Será mejor que vaya a ducharme – dice Darién de forma fría, alejándose de un momento a otro de Serena, yendo en dirección al baño.
- Está bien – responde la rubia con la mirada baja, simulando estar pendiente del quehacer del desayuno, pero en realidad solo mira lo blanco del mesón, sin querer decir más.
Serena toma una gran bocanada de aire y busca la tranquilidad para seguir con lo que hacía, más que mal, piensa que solo ella ha tenido esta sensación y no quiere estropear la reciente reconciliación entre ella y su esposo, por otra parte, el se apresura para llegar a la soledad que le pueden ofrecer las cuatro paredes del baño, mira de reojo alguna toalla a mano y abre la llave de la ducha, se desnuda rápidamente y se mete, allí, deja que el agua le ayude a despojarse de aquella extraña sensación, sin embargo, esta no ha sido capaz de hacerlo, por lo cual y de manera sorpresiva, Darién da un relativamente fuerte puñetazo a la pared que queda frente a el, se echa hacia delante y deja reposar su frente sobre su mano enroscada, ahí, una fuerte sensación de angustia lo embarga, por lo cual piensa para si mismo: "¿Qué me está pasando?, ¿Por qué temo tanto?, algún día deberá pasar y Serena llevará en su vientre nuestro hijo, inclusive, según nuestro destino revelado, será Rini la primera en llegar a nuestros brazos, pero cada vez que lo pienso esta horrible angustia asfixia mi respiración, es tan extraño… pues me encantaría que Serena y yo expandiéramos nuestra familia, ya se cuan importante es para ella ser Mamá y que lo ansía con todas sus fuerzas, pero no puedo dejar de pensar que algo malo podría ocurrirle si es así… ya se lo dije, no podría estar tranquilo ahora después de que aquella malvada mujer se presentó ante nosotros, ¿Cómo estarlo?, no estaré cada segundo a su lado y al pensar que ella podría correr peligro con un hijo en su vientre me mata…
Me encantaría confesarle a Serena que también estoy harto de todo esto, de tener que vivir una vida tan atípica, pero si no me muestro fuerte, ella caerá en sus miedos y no puedo permitirlo, uno de los dos debe tener la mente fría aunque no lo quiera, estar concientes de la vida que nos tocó vivir y que no podemos hacer nada para cambiarlo, al menos por ahora, ya que si queremos tener una vida relativamente normal, primero deberemos alejar de nuestro lado cualquier peligro cercano, es la única forma en la cual podría sentirme tranquilo y creo que es lo mejor que puedo pensar… se que Serena piensa igual pero le duele y sus sueños son más fuertes que cualquier racionalidad, ella es así, de sueños impetuosos, a su lado he aprendido a ser igual, pero no podemos darnos este regalo de ser padres, no ahora, aunque lo quiera tanto como ella… no ahora…"
"Darién, está servido", se escucha a lo lejos, Darién vuelve a estar más conciente de su entorno, responde con fuerza "Ya voy", mientras sacude su cabeza rápidamente y se asea a igual velocidad.
Cerca de un par de minutos después, Darién sale del baño con la toalla atada a su cintura, Serena lo espera lista en la mesa, arrodillada ante ella con todo preparado, Darién queda frente a ella y ha decidido pensar en otra cosa y al igual que Serena, no hablar sobre lo ocurrido en la cocina, ya que ambos en silencio, piensan que ese sentimiento lo tuvieron aparte, por ende, no habría tema en común que compartir en ese punto.
- Cuéntame Darién, de que se trata esa reunión de hoy con tu profesor – inicia la conversación Serena, mientras pone mantequilla a su tostada.
- Bueno, el Doctor Hideki me invitó a esta reunión para conocer a los que serán mis futuros colegas, será una buena experiencia y me dará la posibilidad de tener una mejor cabida dentro del rubro – comenta Darién, mientras prueba con lentitud el café, cerciorándose de que no esté muy caliente.
- ¡Qué gran oportunidad, Darién, te felicito y me siento muy feliz por ti! – dice Serena con alegría en su mirada.
- Gracias Serena, sabía que me apoyarías – responde Darién, estirando su brazo para intentar acariciar la mejilla de su esposa, para lo cual, ella se acerca un poco y lo hace posible.
- ¿Tienes pensado que usarás? – pregunta Serena, mientras da el primer mordisco a la tostada.
- ¿El traje de Tuxedo Mask? – responde Darién en graciosa ironía.
- ¡Qué dices! – dice Serena, riéndose.
- Solo era una broma – responde entre iguales risas, Darién, añadiendo – Tengo más de un traje guardado así que después decidiré cual, recuerda que debes pasar a buscarme después de la universidad para que ambos nos alistemos.
- ¡Cierto!, lo había olvidado – responde fuertemente, Serena.
- ¿Me ibas a dejar esperando?, que mala eres – dice Darién, simulando estar muy dolido por eso.
- ¡Ay no!; solo me había olvidado, pero seguramente en el día iba a recordar que debo pasar por ti – responde Serena de forma conciliadora.
- Y bueno, ¿Tú sabes que usarás? – pregunta Darién.
- Ni la menor idea – responde Serena, pestañando rápidamente, con sus ojos abiertos de par en par.
- Ya veremos eso después – dice Darién, tomando poco después una de las tostadas que hay sobre la mesa.
Así, ambos disfrutan de un desayuno en compañía de ambos, Serena le comenta a Darién parte de la conversación que sostuvo con Mina hace un rato, contándole lo de Luna y que tienen pensado verse, hablan sobre los quehaceres del día, etc. sin embargo y quizás por el apuro de Serena, Darién no le pudo comentar sobre la oferta de trabajo que recibió y cuando lo recordó era tarde, Serena ya se despedía para salir y llegar a la hora a la universidad, Darién tiene un poco de tiempo más pero también comienza a moverse para ir a la suya.
El día pasa con normalidad, Serena se pone al corriente de las clases, su profesor, el Sr. Mitsukuri se alegra por volver a verla bien, le pregunta los detalles de lo ocurrido, Serena le comenta superfluamente y con esto queda satisfecho y prosigue las clases, Serena con suma atención anota lo indicado por el profesor, el cual por cierto le da un buen resultado de sus calificaciones, lo cual pone sumamente feliz a la rubia, la que también, mientras puede, aprovecha de sociabilizar con sus compañeros de carrera, quienes también se alegran al volver a verla tan bien.
En la universidad de Darién, el Doctor Hideki es quién está a cargo de las primeras horas del día, Darién pone mucho de su esfuerzo, como siempre, para aprender lo más posible y mantener la excelencia de sus calificaciones, entre tiempos Hideki le pregunta a Darién sobre la asistencia al evento de la tarde, Darién confirma, haciendo que su profesor se alegre por esto.
Siendo ya las 3 de la tarde, Serena sale de la universidad, toma su bolso y lo sujeta bien, va en dirección a la universidad de Darién, quién debería quedar libre dentro de una hora más, Serena suele caminar hasta allá debido al tiempo que tiene, pero esta vez, en una oda a la pereza, toma un taxi para llegar, piensa que el tiempo libre que le quede lo usará para descansar sentada en las cercanías de la facultad de su esposo, también para repasar un poco la materia entregada el día de hoy, motivos varios que le dan justificación al solo hecho de que en realidad no quiere caminar hasta allá.
Aproximadamente 10-15 min. Después, Serena llega hasta la universidad de Darién, se baja del taxi y camina algunos pasos, observa como varios estudiantes se encontraban abandonando el lugar, muchos de ellos sonrientes, otros no tanto, pero da igual para Serena, la cual se encuentra ansiosa por volver a ver a su marido, no han sido muchas las horas que los han separado, pero aún así, a Serena se les hace infinitas. Logra ubicar una banca cercana a la entrada/salida de la universidad, allí se sienta y cuenta los minutos para volver a ver a Darién, mata el tiempo sacando uno de sus cuadernos, leyendo de forma tan concentrada que los minutos al fin parecen volar. Sin embargo, despierta de su concentración al escuchar el nombre de su marido no muy lejos de ella, lo peor, ha sido pronunciado alegre y fuertemente por una mujer, dando vida a una ola de celos por parte de Serena, la cual mira férreamente hacia donde pareció venir aquella voz, logrando ver a su marido y a una, que al parecer, podría ser su compañera de estudios, una muy guapa por cierto, haciendo que Serena enrosque la hoja del cuaderno que hace segundos leía.
- ¡Darién, Darién! – grita de forma insistente, aquella muchacha.
- Si, discúlpame Umiko, no te había escuchado, dime, ¿Qué deseas? – pregunta cordialmente Darién.
- Bueno, perdóname por estar molestando, solo quería darte mis felicitaciones por haber salido nuevamente primero en el examen – responde la joven, muy nerviosa.
- Muchísimas gracias, es muy amable de tu parte – responde caballerosamente, Darién.
- Yo… quería pedirte si… ¿Podríamos estudiar juntos? – pregunta tímida, Umiko.
- Si claro, no hay problema, uno de estos días podríamos estudiar en la biblioteca – ofrece muy prudente, Darién.
- En realidad… quería invitarte un día de estos a mi casa y poder tomar un refresco contigo, ¿Te molestaría? – pregunta con mejillas sonrojadas, Umiko.
- ¿En tu casa? – pregunta con postura esquiva, Darién.
- Solo por comodidad, en la biblioteca hay muchas personas… - dice Umiko, haciéndose callar a si misma después del comentario, haciéndola sonrojar más.
- ¿Quieres verme a solas? – Pregunta Darién, volviéndose un poco más frío.
- No, no es eso, solo que aquí en la biblioteca nos puede interrumpir – intenta salir del paso, Umiko, tras ese pretexto.
- La biblioteca está hecha para estudiar de forma tranquila, ¿No?, ¿Cuál es el problema de que estudies con Darién allí? – pregunta otra voz femenina, es la de Serena, la cual se ha acercado lo suficiente como para encarar a la coqueta que acechaba a su esposo.
- ¡Tú que te metes! – responde prepotente, Umiko, creyendo que Serena podía ser solo una estudiante más de la universidad.
- Umiko, te presento a Serena, mi esposa – comenta entre orgullo y un poco de incomodidad, Darién, al ver el fuego que emanaba la ira de Serena.
- ¿Es… es… esposa? – pregunta tristemente, Umiko.
- Si, su esposa, así que no te vayas haciendo la idea de que tu y Darién estén a solas, "a estudiar", vaya pretexto para coquetear con un hombre casado, ¡eres una sinvergüenza! – argumenta entre sarcasmo y rabia Serena, aferrándose del brazo de su marido.
- Darién… no sabía que estabas casado, discúlpame por favor, tu también Serena, de verdad, discúlpenme – dice, aceptando la derrota, Umiko, hundida en su vergüenza, yéndose del lugar a la máxima velocidad posible.
- Serena, no es necesario que te comportes de esa forma tan avasalladora, los ataques de celos ya no te quedan, menos ya casi sonar mal educada, ¿no crees que fuiste grosera con Umiko?, ella solo es otra de mis compañeras, de hace años incluso – dice Darién notoriamente molesto, mirando seriamente a Serena.
- ¿Grosera?, ¡Por favor!; ¿Acaso te gusta el que te coqueteen todo el tiempo?, eres un casanova… - responde molesta, Serena, quién levanta su voz para encararle estas cosas a Darién.
- No se trata de eso, ¿es que acaso no te basta llevar en tu dedo la prueba de que solo te soy fiel a ti? – pregunta Darién manteniendo su tono serio, mientras toma la mano izquierda de Serena y la levanta, para ponerla muy cerca de su cara.
- ¡Pues fíjate que no! – responde con ira, Serena.
- No sigas por favor – dice Darién, volteando y comenzando a caminar.
- ¡Sigo todo lo que me de la gana!, Darién, ¿Qué acaso no te das cuenta de cómo se te acercan las chicas? – pregunta Serena, quién se acerca rápidamente a Darién para seguir su paso.
- Si, si me doy cuenta – responde cortante, Darién.
- ¿Entonces? Vaya, te gusta aumentar el ego con cada súplica o invitación de alguna coqueta – añade Serena, manteniendo su tono irritado.
- ¿Vas a seguir? – pregunta Darién, aún serio.
- ¡Pero es que! – responde Serena, entre berrinches, siendo detenida por Darién, quién toma sus hombros y la obliga a mirarlo frente a frente.
- ¿Qué te ocurre?, Serena, entra en razón, llevo años a tu lado, estamos casados, sabes perfectamente que eres la única mujer que puede seguir y comprender mi vida – dice Darién, haciendo clara alusión a todo lo que respecte a los roles como "guerreros", prosiguiendo - ¿Qué te hace falta para hacer desaparecer aquellos celos?, ya no eres una niñita, eres una mujer, quién debería confiar en su marido y por sobretodo, confiar en lo que significas en mi vida.
- Darién… es que yo… - responde avergonzada, Serena, sin saber que argumentar a su favor.
- Ven acá tontita – dice de forma conciliadora, Darién, atrayendo a Serena a su cuerpo para abrazarla, mientras le dice muy cercano a su oído – sabes que solamente es a ti a quién amo.
- Discúlpame, ¿Si?… - dice Serena al límite del susurro, mientras se hace presa del cálido abrazo otorgado por su esposo.
- Está bien, pero si sigues así, le pediré a Luna que me acompañe a la convención para no ir contigo – responde Darién entre risas, mientras avanza unos pasos y es perseguido por su esposa.
- ¡Eres un odioso! – responde de manera juguetona, Serena, quién logra alcanzarlo y caminar tranquilamente junto a el, en dirección al departamento.
Darién y Serena se acercan hasta el automóvil de el, van en dirección al departamento para ya comenzar a alistarse, para prevenir escasez de tiempo, Darién pasa por un restauran para llevar comida preparada a casa, sabe que el infinito apetito de su esposa no esperará hasta la gala de la convención, donde obviamente habría más de algo que degustar, así que pide lo justo y necesario, aunque Serena le haya pedido lo contrario.
Una vez en el departamento, ya siendo las 16:30 de la tarde, Darién corre a darse una ducha mientras Serena comerá algo, así pasan los minutos hasta llegar a las 16:50, Darién ya está viendo en su closet el atuendo necesario para la ocasión, mientras Serena va a darse una rápida ducha, bueno, rápida según ella y lentísima según Darién, el cual ya comienza a ser víctima de los traicioneros nervios que le juegan en contra.
Lo bueno del caso es que el salón de eventos donde tendrá lugar la convención no queda muy lejos de donde están ellos, no más de unos cortos minutos de viaje en automóvil, por lo cual Darién se tranquiliza un poco.
17:10 y el pelinegro se despoja de aquella tranquilidad al ver lo indecisa de Serena respecto al atuendo que usará, tomándose toda la calma necesaria para elegir el mejor, por ende, Darién prefiere matar el tiempo yendo en dirección al espejo más cercano, para así, asegurar que su apariencia es la correcta.
Después de indecisos minutos y ya siendo las 17:25, Darién exige agilidad a Serena, la cual aún no sabe que diablos usar, su duda se debe a que desea ir lo más linda posible al lado de su esposo, pero debido a la intranquilidad de este, decide al fin que usar, como el clima sigue frío, independiente de que Japón viva estación de verano, Serena elige un vestido de terciopelo strapless largo color rosa pastel, con un tirante central que llega hasta su cuello, con una confección que deja delicadamente ajustado a su cuerpo la prenda, sumado a abrigo largo color negro de igual largo, zapatos de tacón color rosa y unos pendientes de media luna. Darién ha elegido un frac color negro, camisa burdeo y corbata negra, ambos luciendo acorde a la exigencia de la gala a la que irán, Darién se toma unos segundos para mirar a Serena, la cual ya solo se encuentra buscando alguna cartera pequeña acorde al look, el la observa con orgullo y satisfacción, al saber que aquella bellísima mujer es su esposa. Cuando Serena ya está preparada, se percata de la insistente mirada de su esposo.
- ¿Te gusta? – pregunta coqueta, Serena, mientras luce para el su atuendo.
- Te vez hermosa – responde galán, Darién.
- Y tu te vez realmente guapo – dice Serena, acercándose a el para tomar su mano.
- ¿Llevas lo necesario? – pregunta Darién, para salir pronto.
- Si, ¿Tú también? – pregunta Serena, para salir de dudas.
- Así es, entonces vámonos ya – responde Darién, dejando salir primero a Serena del departamento.
Una vez los dos en el automóvil, Darién mira rápidamente su reloj, queda el tiempo necesario como para llegar a la hora, así que sin decir mucho en el camino, Darién conduce concentrado y sin duda algo nervioso, Serena siente lo mismo, ya ha tenido una que otra mala experiencia acompañando a Darién en sus asuntos, como aquella vez que tomó alcohol por accidente y comenzó a explicarle a unos chicos sobre "la teoría del flan", así que para ahorrar futuros bochornos, Serena se promete a si misma alejarse de cualquier copa que no parezca solo un inocente refresco.
A los minutos la pareja llega a su destino, un elegante salón de eventos perfectamente programado para la ocasión, Darién busca estacionamiento y se detiene, toma una bocanada de aire y sale del automóvil, va hacia la puerta de copiloto para abrirla y dejar salir a Serena, quién intenta mostrarse segura y tranquila ante los ojos de su esposo. Una vez que ya está afuera, Serena se deja escoltar por su esposo, quien galantemente la lleva de su brazo, se acercan hasta la entrada donde son recibidos por el doctor Hideki.
- Qué bueno ver que ya has llegado muchacho – dice el doctor Hideki, mientras estrecha su mano con la de su alumno.
- Promesas son promesas – responde el pelinegro, sonriente.
- ¡Vaya! Que guapa está tu esposa, Darién, ¿Cómo estás? – pregunta Hideki, desviando su saludo hacia Serena.
- Muy bien, gracias – responde ella con simpática sonrisa.
- Bueno chicos, pasen por favor, Darién, dirígete hacia la sala de proyección y toma asiento junto a tu esposa, la cátedra inicial comenzará pronto – comenta cordial, Hideki, quién se dispone a recibir a otros invitados que ya comienzan a llegar.
- Con su permiso – responde Darién, ladeando su cabeza para darle una mirada a Serena y así comenzar a caminar.
Ambos entran y se impresionan por la formalidad del evento, sumado con lo que parece ser una perfecta coordinación de todos los detalles, muy ordenado y correcto, Darién está acostumbrado a este tipo de cosas y simpatiza con los aspectos más formales de alguna reunión, al contrario de Serena, quién se ha tildado siempre a si misma como "Una chica que jamás aprenderá a ser correcta", si bien sus piernas son pasadizo de algunos tambaleos a causa del nerviosismo, no refleja esto en su mirada, mostrándose confidente y tranquila, aunque no sea verdad.
Después de seguir las indicaciones correspondientes, la pareja llega a la sala de proyección, Serena liga la idea de que esta parece un verdadero cine, un amplio sector de proyección, un escenario discreto y asientos ascendentes. Ella se deja guiar por los pasos que de Darién, los cuales son interrumpidos por un joven que se acerca a ellos y les entrega el itinerario de lo que será el evento completo, en la primera sección sale descrito perfectamente lo que serán las cátedras y sus temas, Serena decide mirarlo una vez que esté sentada, a diferencia de Darién quién ya ha comenzado a verlo. Segundos después ambos toman asiento relativamente cercano al escenario, allí Serena revisa el itinerario y se espanta en silencio al ver que serán varias horas de "temas que ella desconoce totalmente", pero mientras sea por apoyar a Darién, lo soportará de la mejor manera posible.
- ¿Estás bien, Serena? – pregunta Darién, al verla un poco incómoda.
- Si, todo bien, no te preocupes – responde con simpatía, Serena.
- Espero que no te aburras mucho – añade Darién, conociendo aquellas miradas y señales silenciosas por parte de su esposa.
- No te preocupes de mí – dice Serena, mientras acaricia el hombro de Darién.
- Ya comenzará – comenta Darién al momento exacto en que las tenues luces se transforman en más bien oscuridad. Quién dará inicio a la cátedra es un conocido doctor Europeo, el cual expondrá algunos de los nuevos avances de la medicina en general, dando así, inicio a lo que será un hecho muy fructífero para los conocimientos de Darién, quién ya se ha despojado totalmente de su nerviosismo y ahora se encuentra disfrutando de la reunión.
Pasados los minutos, Darién observa y escucha extasiado todo lo que el profesional expone, Serena mira sin embargo con cierto espanto, tanto término técnico le hace mal y la confunde, aún así, intenta entender lo más posible. Después de los aplausos que ofrecen los espectadores, aquel doctor se despide y le da paso al Doctor Hideki, quién agradece el interés de los presentes por estar en el lugar, comenta rápidamente las pretensiones de la convocatoria y da un repaso sobre como va el área de medicina en el país de Japón, Darién lo escucha y asiente al escuchar ciertas frases, incluso balbucea algunas de las que su profesor dice y sin que nadie lo esperara, el doctor Hideki dice:
- … Y bueno, estimados colegas, todos sabemos que el paso del tiempo, el aumento de información y tecnología nos obliga a adaptarnos perfectamente a estos, el mundo de la medicina es uno en el cual los aconteceres de importancia salen a la luz con rapidez, nosotros como profesionales de esta área llevamos la responsabilidad de nutrir nuestros conocimientos cada día, sabemos también que algunos de nuestros más desafortunados colegas no han podido cumplir con las exigencias de la modernidad y se han quedado, de cierta forma, estancados, me complace saber que quienes nos encontramos aquí estamos exentos de aquello y en especial, los profesionales jóvenes que nos prometen un futuro lleno de seguridad y esfuerzo. Algunos de ustedes saben que imparto educación en una universidad de esta ciudad, donde he podido moldear y guiar mentes brillantes, entre ellos, uno de mis alumnos favoritos, quién está entre nosotros, amablemente ha aceptado mi invitación y me gustaría que ahora aceptara venir a mi lado, me refiero a Darién Chiba, ¿Por favor, Darién? – dice Hideki, orgulloso, apuntando hacia el pelinegro e invitándolo a que pase hacia delante.
- ¡Darién, te dice a ti, ve! – dice Serena con alegría, dándole ánimos a su esposo quién sorprendido, camina hacia el escenario entre cordiales aplausos.
Ya al lado de su maestro, este prosigue:
- Darién Chiba es una verdadera promesa e inminencia en medicina, desde sus inicios, sus evaluaciones sobresalen por sobre la totalidad de los alumnos de la universidad, el ya es uno de nuestros colegas ya que está titulado, sin embargo, como decía hace unos momentos, la actualidad nos pide llegar más allá, por lo cual el no ha ejercido aún pudiendo, ya que ha elegido comenzar una vez con su posgrado terminado, por lo mismo, pido a Darién poder ofrecer alguna charla motivacional hacia sus colegas más jóvenes aquí presentes y a ellos y todos ustedes, pido un nuevo aplauso – termina Hideki, haciéndose a un lado para que Darién tenga la tribuna a su disposición, el cual va y busca con la mirada a su esposa, la cual aplaude a rabiar, con mucho orgullo y alegría, una vez terminados los aplausos, Darién improvisa algún discurso.
- Muchas gracias a todos, la verdad no esperaba tener la oportunidad de dirigirme hacia ustedes y agradezco la oportunidad que me da mi maestro para poder hacerlo.
Como el decía, el mundo de la medicina nos propone varios obstáculos que vencer, a veces parece tedioso y casi imposible poder hacerlo, pero la verdad es que si nos lo proponemos, conjunto a un valioso esfuerzo y sacrificio, estos no son imposibles de vencer. El camino es largo y arduo, pero mientras tengamos como meta poder ayudar al mundo entero gracias a nuestro aporte a la sociedad, al auxilio de la gente, junto la seriedad y compromiso para hacerlo, este camino, sin duda, vale la pena por ser recorrido…
Darién se da el tiempo para seguir con algunas palabras, siendo escuchado con mucha atención por los presentes, en especial su maestro y Serena, quienes comparten en el momento un mismo sentimiento, mucho orgullo por ver como Darién, a pesar de la sorpresa, se desenvuelve con naturalidad.
Poco después, termina el breve discurso, Darién, entre nuevos aplausos por parte de todos se dirige de vuelta a su asiento, mientras Hideki toma el mando nuevamente y sigue con lo suyo.
- Darién, estuviste muy bien – susurra feliz Serena, al oído del pelinegro.
- ¿Tu crees? – pregunta nervioso, Darién.
- Por algo te lo he dicho – responde Serena, dándole un tierno beso en la mejilla.
Los minutos pasan y Darién se tranquiliza, experimentó mucho nerviosismo mientras improvisó que decir, lo bueno es que ahora solo le queda escuchar lo que será expuesto en las siguientes horas. Por el lado de Serena, ella solo se preocupa de ver las reacciones de su marido, quedando feliz por el reconocimiento que le hizo su propio maestro, sintiéndose muy feliz.
Después de cercano a las dos horas, las cátedras terminan, Hideki es quién informa de esto e invita a los presentes a lo que ahora es la recepción, los invitados se levantan poco a poco y se dirigen hacia el salón donde ya todo está predispuesto.
Serena camina junto a Darién hacia el lugar, Darién se acerca a un amplio mesón, obligado por su esposa, quién ya ha divisado deliciosos aperitivos que valen la pena por degustar, Darién sonríe ante la infantil gula de su mujer, siendo interrumpido por uno de los garzones que ofrece una copa de champagne, Darién saca una, Serena lo hace igual olvidando su auto-promesa, cree que la ocasión amerita alguna copa responsable para celebrar. En eso, el doctor Hideki se acerca a Darién, con una copa de vino tinto en su mano y su caminar seguro.
- ¿Más tranquilo? – pregunta entre risas a Darién, Hideki, quién a la vez golpea el hombro del pelinegro con simpatía.
- Si, mucho más tranquilo – bromea Darién con un poco de vergüenza, ya que había quedado en evidencia ante su profesor.
- ¿Y tú, Serena?, ¿Cómo te sentiste al ver a tu marido en aquella tribuna, hablando ante tantas personas importantes? – pregunta con orgullo y quizás algo de pedantería, Hideki.
- Orgullosa, siempre he estado orgullosa de Darién pero en ocasiones así, el sentimiento aflora con mayor fuerza – responde Serena con cordial altanería, ya que sintió una forma extraña en la cual aquel hombre le formuló la pregunta.
- Qué bueno que lo estés – responde mostrándose simpático, Hideki, añadiendo – Darién, ¿Ves aquel grupo de hombres?, Allí, a la izquierda – indica Hideki con su dedo índice.
- Si – responde Darién, asintiendo con su cabeza.
- Bueno, dentro de ellos se encuentra uno de mis amigos personales más queridos y por cierto, exitosos, se trata de Josuke Adachi, experto en cirugía cardiovascular, debes estar preparado para el momento en el que te presente ante el – adjunta Hideki, con grandeza.
- No hay problema – responde breve pero correctamente, Darién.
- Los dejaré solos un momento, pero no se acostumbren, ya que vendré pronto a molestarlos – dice entre carcajadas, Hideki, quién le aleja del lugar.
- Vaya Darién, parece ser un hombre muy seguro de si mismo – comenta con cierta capciosidad, Serena, mientras bebe un sorbo de champagne.
- Tienes razón, aunque alguien en su mismo lugar, no sería muy distinto a el, ¿No crees? – pregunta Darién a Serena, con tranquilidad.
- Supongo que estás en lo correcto… - responde pausadamente, Serena, añadiendo a los segundos - ¿Conoces a alguien más, aparte de el, que esté aquí?
- Hasta el momento ninguna cara me es conocida, pero ya los conoceré pronto, por cierto Serena, si quieres ir conmigo y hablar con ellos… - comenta Darién, siendo interrumpido por su esposa.
- No, no, no, nada tengo que hacer yo allí, no te preocupes, Darién, yo esperaré acá mientras tú hablas con todas las personas que necesites – responde tierna y comprensivamente, Serena.
- ¿No te aburrirás? – pregunta Darién, preocupado.
- ¡No!, bueno… eso creo – responde entre suaves risas, Serena.
- Si te aburres mucho nos vamos luego, ¿Te parece?, aunque no me gustaría – dice Darién de cómplice manera mientras se acerca a Serena y toma su cintura – más me gustaría ser la envidia de todos los presentes al estar acompañado con una señorita tan guapa.
- No seas coqueto – responde sonrojada, Serena.
Pocos minutos después, sin aviso vuelve a acercarse del Doctor Hideki, pero esta vez parece más emocionado aún, quizás sean las burbujas del champagne que se le han subido a la cabeza, pero no será algo en lo que pueden hacer hincapié Darién y Serena, quienes lo reciben con la mejor cara de simpatía posible.
- ¿Lo están pasando bien? – pregunta con entusiasmo, Hideki.
- Si, gracias – responde a nombre de el y su esposa, Darién.
- Serena, Serena, ¿Darién te comentó sobre…? – infidencia Hideki, siendo interrumpido por el pelinegro.
- Maestro, ese tema aún no está hablado – comenta Darién, pidiendo discreción entre líneas.
- ¿De que habla, Darién? – pregunta confusa, Serena.
- De nada, no hagas caso – responde Darién entre notorias risas nerviosas.
- ¡No seas así, Darién!, ¿Qué mejor ocasión que esta para comentarle a tu esposa sobre lo que te ofrecí? – argumenta Hideki, mostrándose liviano al hablar.
- ¿Me puedes explicar que ocurre? – pregunta ya más molesta, Serena, mirando a Darién de forma seria e inquisidora.
Darién se mantiene en el silencio y mira acusadoramente a su maestro, por la infidencia hecha, el mismo, quién acaba de ver el resultado de su actuar reflejado en la molesta cara de Serena imita la conducta de Darién, siguiendo el patrón de silencio y notoriamente incómodo, pero después de un esfuerzo por arreglar las cosas, Hideki saca la voz.
- Darién, ¿Por qué no vas ahora a conversar con Josuke antes de que se marche?, sería bueno que entablaras conversación con el – dice Hideki, desviando supuestamente el tema hablado hace un rato atrás.
- Ya vuelvo, Serena – comenta Darién, antes de emprender su caminata hacia donde está el colega de su maestro.
- Ve – responde cortante, Serena, un tanto molesta por la esquivación de Darién ante aquel tema que le es desconocido.
Así, Darién camina a paso seguro y sin mirar atrás ni por solo un momento, mientras Serena queda en compañía del Doctor Hideki, sin saber que decirle y sin ganas de hacerlo, aunque la curiosidad la absorba por completo, prefiere guardar silencio y no demostrar más allá su molestia, pero no será necesario que ella induzca la conversación próxima hasta ese punto, ya que es el propio Doctor Hideki quién lo hace.
- Dime, niña, ¿Realmente quieres ver a tu esposo completo? – pregunta con seriedad, Hideki.
- ¿A que se refiere? – pregunta con cautela, Serena, mirándolo directamente a los ojos.
- No invité a Darién a esta convención por que si, de hecho, si quisieras investigar a que otro alumno de la universidad yo invité, sabrás que no fue a nadie más – inicia Hideki, quién se toma un segundo para beber un nuevo sorbo de vino, siguiendo - ¿Hace cuanto tiempo estás con Darién?
- Cerca de 7 años – responde Serena, sin saber bien el por que lo ha hecho.
- Entonces no lo conoces desde que entró a estudiar a la universidad – confirma Hideki, después de un resoplo de aire.
- No quiero ser grosera – se disculpa Serena de antemano, añadiendo - ¿Pero podría decirme a que va esa pregunta?
- Te pregunto por que quizás no sabes con que ilusión inició sus estudios, de cierta forma me lastima ver como Darién no ha explotado realmente los frutos de su esfuerzo, no quiero acusarte por ello, pero si realmente amas a tu esposo y lo quieres ver feliz, deberás comprender que su vida será muy distinta a la de un hombre común y corriente – sentencia de forma cordial pero cruda, Hideki.
En un segundo, los miedos de Serena vuelven a despertar, una angustia y un cierto cargo de conciencia se apodera de ella, ahora entiende el punto que deseaba sacar a la luz el maestro de su marido, el mismo punto que la ha hecho ceder en confusión hace muy poco, Serena no sabe como reaccionar y se mantiene callada, da un sorbo al champagne y escucha lo que Hideki declara a continuación.
- ¿Sabes?, me recuerdas mucho a mi ex esposa, una muchacha mucho más joven que yo, muy atractiva y realmente, la envidia de cualquier hombre que hubiese deseado tenerla a su lado, ella me amaba y yo a ella, con todas las fuerzas de mi corazón, incluso tuvimos una hermosa hija y nuestra vida parecía perfecta, pero pasado el tiempo te das cuenta de que no puedes mezclar agua con aceite, las diferencias se acentúan con el paso de los años e irremediable llegas a un punto de quiebre donde no puedes más… ¿Sabes cual fue el punto de quiebre entre mi esposa y yo? – pregunta Hideki a Serena, sin dejar de mirarla directamente.
- ¿Cuál? – responde un poco triste, Serena.
- Me asfixió, me reclamaba cada segundo a su lado, cada mirada, cada palabra, no se conformó con ser mi esposa, no se conformó con vivir en una lujosa casa, no se conformó con joyas ni viajes al extranjero, siempre quiso más, intentó enjaularme y por un momento mi carrera peligró, carrera que inicié con las mismas ilusiones que Darién, ¿Sabes a lo que me refiero ahora? – pregunta reflexivo, Hideki.
- Creo que si… - responde tímidamente, Serena.
- Bueno muchacha, lamento decirte esto, pero ambos sabemos que Darién no tiene ni a su madre ni a su padre para que puedan guiarlo, yo lo quiero como si fuera mi hijo y deseo lo mejor para el, su prosperidad y éxito, y creo que un freno para que esto ocurra eres precisamente tú – declara Hideki, dejando congelada a Serena.
- Entiendo que lo quiera como si fuera su hijo, Sr. Hideki, pero mi vida personal con Darién es algo que solo sabemos el y yo, y si realmente soy un estorbo en su vida, pues espero que sea el quién me lo diga – responde Serena, sacando la valentía que quedaba en su corazón, para poder defenderse.
- No, Serena, no se trata de ser un estorbo, pero si ser un impedimento para que el concrete su sueño más anhelado – responde colateralmente, Hideki.
Serena vuelve a sentir una mala sensación en su pecho, ahora es alguien más que reluce el tema de "un sueño anhelado por Darién", le resulta increíble que las palabras de Hideki le lleguen de forma tan certera y cierta, ahora sabe que no es la única que piensa que ambos son muy distintos entre sí, pero para desgracia de ella, Hideki lanza una nueva frase que termina por destrozarla por completo.
- Míralo, mira como se desenvuelve en este ambiente, como deberá hacerlo muy seguido, incluso más de lo que el mismo quisiera, Serena, ¿Estás preparada para vivir una vida solitaria?, por que si no lo estás, creo que estás a tiempo para reestablecer tus propósitos a futuro – pregunta Hideki, sin saber que la misma pregunta termina por entristecer a Serena.
- Necesito salir un momento, con su permiso – responde Serena entre ahogo, dejando su copa de champagne sobre la mesa más cercana, para salir rápidamente hacia la calle, donde buscará aire necesario para contener la falta de este mismo en su corazón.
Serena sale apresurada hacia la salida, camina con la mirada baja y las personas que se interponen a ella se alejan al verla distraída, después de un par de pasos, Serena logra salir, se apoya con fuerza en la pared y respira hondo, intentando contener las lágrimas que deseaban salir, piensa para si misma que, a pesar de la rudeza de sus palabras, el Doctor Hideki tenía mucha razón, nuevamente los miedos de Serena nublan su mente y voluntad, después de una aparente hora solitaria, Serena pierde la atención a sus propios sentimientos, ya que al desviar su mirada hacia la derecha, ve como una mujer acapara las miradas de todos quienes se encontraban afuera al igual que ella, sin embargo, Serena no toma mucha atención a esto y solo mira de reojo, pero esa misma mujer se acerca a ella y pregunta.
- Disculpe, Señorita, ¿Tiene por casualidad un encendedor?, muero por prender un cigarrillo – pregunta con simpatía pero arrogancia, aquella mujer.
- No, no tengo – responde cortante, Serena, desviando totalmente su mirada.
- ¡Ah!, que bueno, al fin he encontrado el mío, ¿Quieres un cigarrillo?, te veo algo abatida y uno te vendría bien – comenta la mujer.
- No, gracias, no fumo – responde cortante pero algo más simpática, Serena.
- Está bien – dice la mujer mientras prende el suyo, exhala el humo de la primera bocanada, el cual lo lanza hacia arriba, devuelve la mirada hacia Serena y le dice:
- ¿Estás bien?, disculpa mi irreverencia al preguntarte sin que sepas siquiera quién soy – comenta.
- Solo algo cansada, necesitaba un poco de aire – responde Serena, mientras agita su mano para espantar el humo de cigarrillo que llegaba cerca de ella.
- No eres doctora, ¿Cierto? – pregunta con simpatía, la mujer.
- ¿Cómo supiste? – pregunta con simpatía, Serena.
- Lo supuse, generalmente los que estamos afuera es por que, o no tienen nada que ver con la convención, o se aburrieron de tanta formalidad añeja entre tantos hombres viejos – responde entre risas, la acompañante de Serena.
- Puede ser – responde entre risas también, Serena.
- Bueno, me presento, soy Tetsuya Hideki, mucho gusto – revela su identidad, la mujer, estrechando su mano, en espera de la de la rubia.
- Serena Tsukino, un gusto igualmente – responde ella con una sonrisa, entre tanto, ve los detalles de su nueva conocida, largo cabello rojo lacio, esbelta pero curvada figura, grandes ojos violeta, maquillaje cargado e imponencia en su estar.
- ¿Te molesta el humo? – pregunta cordial, Tetsuya.
- No te preocupes – responde Serena, agitando su mano en señal negativa.
- Ah, que bien, por que pretendo fumar este cigarrillo y quizás, otro más – comenta alegre, Tetsuya.
- ¿Por qué estás afuera? – pregunta Serena, intrigada.
- Pues la verdad es que me aburrí, a pesar de que soy doctora y la hija de uno de los cuales produjo la reunión, ya me harté de escuchar tanta cínica cordialidad entre todos – confiesa Tetsuya, después de exhalar otra bocanada de humo.
- ¿Eres la hija del doctor Hideki? – pregunta sorprendida, Serena.
- ¿Qué sabías de mi?, vaya, mi padre no escatima comentario alguno – comenta igualmente sorprendida, Tetsuya.
- Hace un rato me comentó algunos pasajes de su vida – responde cautelosa, Serena, ya que piensa que si le confiesa lo demás que sabe, su compañía podría molestarse.
- El siempre es así, lo quiero mucho, pero en este tipo de casos prefiero alejarme de el, estoy harta de que me haga estrechar mano con una bola de ancianos que ni conozco – responde con espontaneidad graciosa, Tetsuya.
- Bueno, si te sirve de algo, nada malo habló de ti – comenta Serena con simpatía.
- Me consuela saber que así es – responde entre nuevas risas, Tetsuya, añadiendo - ¿Te has aburrido mucho?
- Un poco… - confiesa Serena tras un suspiro.
- Bueno, yo más bien vine por otro motivo – comenta Tetsuya, quién aproxima su cabeza hacia la puerta para divisar a quienes se encuentran aún en la sala, comentando después – Hace años conocí a un hombre fantástico, no se siquiera su nombre, solo se que es muy guapo e inteligente, pero no se si está adentro – dice tras un igual suspiro.
- ¿Eres soltera? – pregunta curiosa, Serena.
- Claro, mi carrera no me dio tiempo para buscar marido, ¿Y tú?, ¿Eres hija de algún doctor también?, por que te veo demasiado joven como para no estar soltera – pregunta curiosa también, Tetsuya.
- Te equivocas, estoy casada – responde Serena, exhibiendo su anillo de matrimonio.
- ¡Vaya!, diamante de kilate y medio, sin duda – comenta Tetsuya, quién toma la mano de Serena y la aproxima a su cara, para mirar el anillo con detenimiento y asombro de chica consumista, diciendo después - ¿Así que eres toda "una señora"?, mira tú, tu jovial presencia jamás habría dado pista de que eres una mujer casada.
- Pues si lo soy, solo hace poco tiempo, pero lo soy – comenta Serena, manteniendo su simpatía.
- Cuéntame, ¿entonces eres esposa de un doctor?, por que yo la verdad ni lo sería, la vida para la esposa de un doctor es increíblemente aburrida, mi madre me lo recalca siempre, al sentirse aparentemente feliz por haber recuperado su soltería – dice Tetsuya con cierto tono sarcástico.
- Si, mi esposo es doctor, pero mi vida a su lado no es aburrida – añade Serena con transparencia.
- Ay querida, solo dale tiempo, créeme, tu mejor entretención será viajar de aquí a allá, compras y cosas por el estilo, ¡Ni se te ocurra tener un hijo!, lo destinarías a conocer a un padre por temporadas – comenta con explayes, Tetsuya, añadiendo – te lo dice la hija de un doctor, quién recién conoce a su padre por que a elegido la misma profesión, de lo contrario, poco y nada sabría de mi – termina Tetsuya, con ligereza, sin saber que el comentario a incomodado a Serena.
- ¿Es muy difícil ser hija de un doctor? – pregunta con temor, Serena, queriendo absorber lo que será la confesión de Tetsuya, quizás le ayude, o la atormente, en lo que respecta a su propia vida.
- Te respondo con una pregunta, cuando eras pequeña, ¿Tu padre iba a las actividades de tu escuela? – pregunta Tetsuya, mientras prende otro cigarrillo.
- A la mayoría – responde Serena, después de haberlo pensado por algunos segundos.
- Bueno, adivina, ¡Mi padre no iba a las mías!, ¡A ninguna! – comenta exaltada, Tetsuya, prosiguiendo – Siempre tenía algo "más importante que hacer", y no fue solamente para ese tipo de casos, sino que también para cumpleaños, navidades y noches de año nuevo, era horrible la soledad que teníamos Mamá y yo, tratábamos de entender la vida tan ocupada que tenía Papá, yo a la larga me acostumbré a verlo poco, pero mi Madre sufría siempre por su ausencia, mi Papá siempre dice que mi Mamá lo aburrió y quería "encarcelarlo" a su lado, pero no es así, o quizás si, puede pensarlo así, pero no era eso lo que ella quería – comenta Tetsuya, cambiando, lo que parece, su natural simpatía, a un poco de nostalgia.
- ¿Qué quería? – pregunta Serena a baja voz, entendiendo la nostalgia de su acompañante.
- Ella amaba a mi Papá con su alma entera, puede que no lo reconozca pero, aunque los años pasen, ella aún lo ama… se casó muy joven con el, abandonó todos sus sueños por estar a su lado, como el poder optar a una carrera y tener otra faceta en su vida, pero decidió vivir la vida de una dueña de casa, el le recompensó el sacrificio con mucho dinero a su disposición – En ese momento, Serena recuerda que la gran mayoría de su disponibilidad económica es gracias a Darién y siente como la historia calza perfectamente a su vida - pero el vacío que dejó mi padre no podía ser tapado con el dinero… ella solo quería poder disfrutar junto a el, estar segura de esperarlo a cenar y no quedar con la comida servida, lista para enfriarse… ¿Sabes lo que más me dolía cuando era pequeña?, ver como mi madre retiraba lo servido para después irse a llorar sola a la habitación de ellos… - confiesa Tetsuya, manteniendo su melancolía.
- ¿Tu padre nunca se dio cuenta de eso? – pregunta Serena, dejándose emocionar por las palabras de Tetsuya.
- Quizás… no lo se, quizás se dio cuenta pero no le convenía confesarlo, mi padre no es un mal hombre, pero ciertamente es egoísta y le dio prioridad a su brillante carrera, tal vez más que egoísta mi papá es ególatra, mientras tenga personas que admiren su actuar, el es feliz, ¿es tonto, no crees? – pregunta Tetsuya con falsa sonrisa, al cerrar sus ojos, Serena puede ver el tenue brillo de una lágrima que se aferraba a las pestañas de la joven.
- Tetsuya… - susurra Serena, sintiendo la necesidad de abrazarla y darle ánimos.
- ¿Por qué te he dicho todo esto?, vaya, eres peor que un psicólogo, me hiciste hablar sobre mis penas sin que me diera cuenta – comenta riéndose, Tetsuya, queriendo dejar atrás los amargos recuerdos.
- Es bueno desahogarse, tranquila, que no te de pena – dice Serena, en señal de su carácter tranquilo y comprensivo.
- ¿Sabes?, nunca pensé que una mujer tan cortante terminaría por caerme bien – comenta graciosa, Tetsuya.
- ¿Cortante? – pregunta sorprendida, Serena, abriendo sus ojos de par en par y ruborizándose un poco.
- Tus ojos me decían: ¡Vete, no quiero hablar con nadie! – bromea Tetsuya, subiendo el volumen de su voz.
- Lo siento – responde Serena sin poder aguantar las risas.
- Rayos, debo entrar – comenta Tetsuya, apagando el cigarrillo tras tirarlo al suelo y pisarlo – mi padre tiene a muuuchas personas más que presentarme y debo poner cara de que me importa – dice mientras revisa su bolso, añadiendo – en fin, esto sonará a cita romántica, ¡pero no, no lo es!, ¿te gustaría reunirte conmigo en otra ocasión?, la verdad es que es muy difícil que una chica me simpatice pero tu eres la excepción – pregunta con su extrovertida personalidad, Tetsuya.
- ¡Claro!, tu también me has caído excelente, no hay problema – responde Serena, feliz por haber encontrado algo bueno dentro de lo que resultaba ser una tarde fatal.
- Ahí tienes mi tarjeta, llámame cuando tengas tiempo y programamos algún encuentro, ¿Te parece? – pregunta Tetsuya, con simpatía.
- Si – responde breve pero alegre, Serena.
- Bueno, Serena, fue un verdadero gusto conocerte, ¡Hasta pronto! – dice Tetsuya, dando una reverencia de despedida.
- Hasta pronto – responde Serena, despidiéndose también con una suave reverencia.
Serena espera a que Tetsuya se aleje, la cual lo hace, acaparando aún la mirada de muchos hombres sedientos de belleza, una vez que la ve entrar, Serena vuelve a apoyarse en la pared y respira hondo, la casualidad de conocer a la hija del doctor Hideki no resultó ser una mala experiencia, pero algunos de sus comentarios lograron apoderarse de su atención con mucha fuerza, más que de lo de una vida solitaria, le llamó la atención la simpática petición de Tetsuya: - ¡Ni se te ocurra tener un hijo!, lo destinarías a conocer a un padre por temporadas.
En el lugar que menos pensó y a la hora que menos imaginó, Serena revive sus incertidumbres, ha sido un día sumamente extraño para ella, incluso piensa que el destino le ha mandado muchas desafortunadas coincidencias para sus pensamientos, primero aquella sensación por la mañana, cuando veía que desayunar con Darién, después sus celos en la universidad, los cuales más bien son "miedos a perderlo sin que ella logre darse cuenta", las palabras del doctor Hideki, tan parecidas a las que Mamá Ikuko le había dicho, sumado a la confesión de Tetsuya, que la ha hecho conocer otra versión de una misma historia, todo esto termina por hacer decaer a Serena. Su piel toma un nuevo brillo, las luces de la calle comienzan a prenderse una a una, el anochecer es inminente y no falta mucho para que sea completa oscuridad, la temperatura desciende y la ciudad comienza a acallar las voces, los sonidos y el movimiento, Serena decide entrar nuevamente y ver si Darién ya está dispuesto a marchar, pero al verlo, sintió como si una espada clavara su corazón, allí estaba Darién, sin percatarse de la ausencia de su esposa al estar muy cómodo conversando con un grupo numeroso de doctores, los cuales ríen, hablan y beben, Serena da unos pocos pasos y llega más al interior del salón, le es ofrecida una nueva copa de champagne, la cual ella rechaza en el acto, mientras sigue con la mirada clavada en su marido, el cual está sumergido en un mundo donde Serena no tiene cabida, ella se acerca unos pasos más, quedando relativamente a la vista de su esposo, pero este sigue estando totalmente inmerso en la conversación que, obviamente, le es muy grata, Serena se da cuenta de que no tiene ni la más mínima intención de marcharse, lo supo al momento de ver a Darién tomando otra copa de licor…
Serena mira la hora en su fino reloj, no es muy tarde, pero si lo es como para que ande sola por las calles, cosa que ha decidido tras ver el poco interés de Darién al haberla dejado esperando "solo unos minutos" y ahora ni siquiera sabe donde y como está.
Serena le da el beneficio de la duda a su esposo y se queda un par de minutos allí parada, en espera de que al menos Darién busque su paradero tras una mirada alrededor, pero esta no ocurre y Serena termina por sentir que su presencia está demás. Después de una media vuelta y el uso de la fuerza de voluntad, Serena inicia su recorrido a lo que será la huída silenciosa del lugar, sintiendo que, efectivamente "no se puede mezclar agua con aceite", como dijo el Doctor Hideki, pensando que en esta faceta de la vida de Darién, la cual con el tiempo, inminentemente, será la prioritaria, ella no pertenece.
Los lánguidos pasos de Serena son marcados por la desazón de una concreta muestra de que sus miedos no eran errados, quedan atrás los ánimos que su madre intentó transmitirle, queda atrás esa sensación de tranquilidad y seguridad de tener a Darién todo el tiempo que su amor lo necesite, quedan atrás también los besos, las caricias de la noche pasada, dando lugar a una de las peores sensaciones que ha vivido Serena, "la decepción", algo que nunca pensó experimentar por algún actuar de Darién, la cual vive por primera vez, después de un cuento de hadas quebrantado por la feroz realidad, implacable en su veredicto, es difícil asumir esto para una romántica soñadora, este momento jamás estuvo escrito en sus fantasías, pero al fin y al cabo, las fantasías son una apuesta de nuestros anhelos, si la concretas, la felicidad de abraza cálidamente, pero si pierdes, recibes el cruel castigo que azota tu cara con la equivocación.
Así lo siente Serena, así lo siente su triste corazón, el cual late tímidamente, acorde al bajo ánimo que percibe sus ojos candentes de lágrimas.
Una mirada hacia atrás, la ilusión de que las cosas hayan cambiado y Darién se percate de su ausencia, la repetitiva respuesta negativa y así, Serena se aleja del lugar sin que nadie advierta que así ha sido.
Usakoandmamoru: Agradecida de tu primer review, espero que no sea el último, gracias por tus palabras, espero que hayas disfrutado la nueva entrega, saludos!
Srnkiki: ¿Queja formal?, mi abogado no dijo nada al respecto, jajajaja, lo siento niña, pero ya me excusé arriba, del por que la demora, y siiiiii, soy "cochina" xD jajaja, eso me pasa por tener tan malas juntas, por que lo que es yo, ufff… una santa y de esas cosas que escribí no tengo ni la menor idea (lalala).
Sobre el otro fic, mejor espera el segundo cap. de hecho había subido uno, pero no me gustó, ya que lo tuve que adaptar de mi "obra original" (dijo la patuda) y la verdad es que SM le quitó toda la esencia, así que ahora que estoy bien, pensaré bien que hacer y una vez así, espero contar con tu opinión, besos y abrazos mi anónima namber wan! ^^
MartithaJimenez: ¿Amas a Darién?, ah, yo también xD, te aviso si es necesario que te compres aquel ventilador portátil, jajaja, espero que estés super, muchos besos!
sailor mercuri o neptune: No te preocupes, FF andaba con problemas y seguramente por eso no pudiste comentar, pero me alegra el que lo hayas hecho y no me importa la ocasión ^^ besos! Nos leemos
Princess Moon: La verdad es que me costó exponer a Serena de esa forma, pero ya era hora de que se le quitara lo santurrona xD jajajaja, cuidate mucho tu también y gracias por pasar n_n
Ame90: Hola! Que bueno que te haya gustado el cap. espero que este también sea de tu agrado, saludos! ^^
Lexie: ¿Qué tus neuronas no dan mucho?, no digas eso, ¿no te gustaría intentar hacer tu propio fic?, si yo pude hacerlo, ¿Por qué tu no?, si sientes ganas, no te detengas, "La práctica hace al maestro" y si lo hicieras aquí cuentas desde ya con una lectora n_n
Besitos y que estés super.
mayilu: Jajaja, a mi también me gusta mucho Mina y me encanta incluirla mucho en los diálogos estrafalarios, bueno, sobre los giros inesperados, ya veremos que deparan los próximos caps. Besitos mayilu, gracias por tus reviews ^^
Alejandra: Gracias Alejandra! Espero que disfrutes de los próximos y me des tu opinión, saludos!
smfanatic: Amix! Muchas gracias por tus palabras, me alegra saber que has disfrutado mucho el cap y espero que el resto de la historia no sea la excepción.
Respondo a tu pregunta, la verdad es que mi antiguo nombre está ligado a unos parecidos que tengo en blogs, fotolog, Facebook, etc. y este hobby es secreto, solo un par de amigas lo conocen, sumado a mi novio (que espero que me haya escuchado sino, el se lo pierde xD), y ese es el motivo principal =) muchos besitos para ti y gracias por tus lindos reviews.
Bueno, nuevamente invito, a quienes les falte, pasar a leer el primer capítulo de mi nueva historia y dejen su opinión, cuento con ustedes! n_n
Y lo prometido es deuda…
Próximo capítulo:
Después de que Serena decide marcharse sola, en el camino a casa comienza a barajar varias ideas e intenta buscar explicación/respuesta a estas, se va con el amargo sabor de sentir que entorpece la vida de Darién y eso no cambia, menos cuando llega al departamento y se enfrenta a su peor enemiga, la soledad.
Darién sigue en la convención sin saber del paradero de Serena, pero cuando se percata de lo hecho, quizás sea muy tarde para arreglar el asunto con solo ofrecer disculpas.
Les espera la entrevista con el Sr. Urogataya, quién revelará los nuevos pasos a seguir para ambos, con fines aún aparentemente desconocidos.
La nueva conocida de Serena, Tetsuya, jugará un rol bastante importante en lo que será la vida personal de ella, Serena piensa que ya es tiempo de dejar de "atormentar" a sus amigas con su vida y decide alejarlas un poco de esta, para que así, ellas puedan enfocarse en sus propios quehaceres. El motivo principal por el cual Serena decide hablar más con Tetsuya es conocer la vida de la que podría ser la historia de una hija propia entre ella y Darién, pero puede ser que esto mismo sea un arma de doble filo y termine hiriendo más a Serena.
Sin más por hoy, y prometiendo una actualización más cercana, me despido.
Nos leemos, sayo!
