9:37 de la mañana y recién termino el capítulo, ya que mi soledad me lo permitió, pasé la noche en vela escribiendo pausadamente estas líneas, espero que les guste…

Ya saben, abajo los saludos, información nueva quizás o nada interesante que contar, no se, veré que sale de mi cabecita, lo que si les aviso de antemano es que no haré adelanto de la próxima entrega y se debe a un sencillo motivo, se que sigue, pero no lo sé, (¿Me entendieron eso?, ni yo lo entendí), a ver… es que… las ideas las tengo pero no el orden, por eso no les dejaré palabras al azar…

Los espero más abajo, disfruten la lectura! ^^


Desde que la primera estrella comenzó a brillar en el cielo, nosotros como humanos hemos creído en la veracidad del destino, en su irrevocable decisión. Cuando tenemos amargura y perdemos la fe, comenzamos a confiar a ciegas, levantamos nuestras cabezas y vemos hacia el infinito, buscando respuestas a tantas incógnitas, a tanto desconcierto, buscamos fuerza, apoyo y quizás pensamos "todo ocurre por algo", pero esa racionalidad llega junto a la calma tardía, mucho después de que culpemos al mismo destino por sus inexplicables jugadas…

Ciudad de Tokio, una noche tranquila, con los sonidos en su mínima expresión colectiva, ¿Eso realmente es tranquilidad?, Serena no lo cree así, pues su silencio se debe a otro motivo, en su aliento se ha ido esfumando toda energía de alma, un cansancio muy por sobre el físico, no es un dolencia carnal lo que realmente siente, pues lo que siente es un horrible vacío en su pecho, un gigante agujero que difícilmente será reparado.

Tras eternos minutos de tormentos, preguntas y respuestas sin coherencia, Serena vive por primera vez lo que es maldecir, maldecir su existencia, su debilidad, el engaño, la soledad y la indecisión, ve como lo que ha construido con tanto esmero pudo sucumbir tan fácilmente ante el más pequeño viento de adversidad, lo repasa tortuosa y masoquistamente una y otra vez, en su mente no se dibuja nada más que el rostro del sicario de sus sentimientos, su amado Darién, el amor de su vida, de esta y la pasada, amor que prometió ser más fuerte que cualquier cosa, amor que ahora ha sido traicionado, herido con un profundo puñal, una herida expuesta que palpita tras cada suspiro…

¿Has sentido alguna vez que ya no lloras lágrimas, sino que sangre?, la leyenda cuenta que un ser llamado Jesús también lloró lágrimas de sangre, ¿Será que son esas lágrimas, la expresión del verdadero dolor que puede acarrear el alma?
¿Has sentido alguna vez como tu cuerpo se adormece junto a tu corazón?, las manos se enfrían, las piernas tiemblan, tus entrañas se vuelven un durísimo nudo, te duele respirar, te duele vivir…

¿Has sentido como todo se oscurece, como tus ojos sucumben ante la agonía?, tu mirada se nubla, se humedece, arde, lastima…

Siendo una decaída marioneta a merced del desencanto, Serena permanece en el mismo lugar que la recibió al caer tras la llamada que lamenta haber hecho, siendo víctima de noche y su oscuro escenario, solo la tenue luz de luna que se escabulle entre sus desordenados cabellos es quién la acompaña, mientras llora sin lágrimas, mientras respira sin aire, sus energías fueron robadas, su voluntad no juega a favor, dejándola allí, incapaz de ponerse de pie, incapaz de buscar una razón para seguir luchando o seguir creyendo.

Después de los minutos más largos de su vida, Serena logra ponerse de pie con mucha dificultad, se sube a la cama y se deja caer, ya vendrán los siguientes segundos de miedo, de tortuoso insomnio, pero ella misma no sabe, que aunque todo parezca no tener salida, aún en los más desesperanzadores escenarios, la claridad se presenta, sean estos destellos pequeños, siguen siendo algún tipo de ayuda, un bastón que promete dar algún tipo de soporte, donde tienes espacio para pensar en que pasará cuando el sol visite de nuevo tu morada.

Muy lejos de donde Serena está acunada en sus suspiros, viviendo la otra cara de lo que puede ofrecer la noche, un lado más sensual y tentador, Darién se encuentra dominado por su inconciencia, sin saber realmente de su propio paradero o de quién lo acompaña, de aquella mujer que no ha cedido un solo pestañeo para poder seguir observando su rostro, como inhala y exhala, como parece soñar, muy cerca de su cuerpo.

Tetsuya sueña despierta a su lado, sintiendo como cada recoveco de su ser es llenado por la belleza del hombre de cabellos oscuros, repasa con su dedo índice, muy suave, los perfectamente demarcados labios de Darién, acaricia sus mejillas, sus párpados, mientras busca en el inerte brazo de su acompañante algún lugar ideal para quedar cercana a su pecho, absorber su calor, abrazarlo y descansar junto a el, aún en aquel sofá, testigo del beso entre ambos.

Mientras ella goza minutos de gloria, sintiéndose afortunada, ilusionada, comenzando a crear hermosos parajes de coqueteo en su cabeza, Tetsuya cierra sus ojos tras acomodar su cabeza sobre el hombro de Darién, el cual sigue sumido en un profundo sueño.

Muy distinto es el caso de Serena, quién sigue con el insomnio que se rehúsa a escapar, a dejarla tranquila, por ende, se sienta en la cama, se arropa con las mantas para intentar entibiar un poco su cuerpo, abraza sus rodillas con los brazos, deja su cabeza de lado sobre estas, mira de reojo por la ventana a su izquierda, un nuevo suspiro se escapa, un nuevo dolor en su corazón, al ver una parte de la ciudad, pensando en donde, dentro de esta, se encuentra el hombre que domina su cabeza por completo, incluso cuando debiera ignorarlo, ella no puede hacerlo, "El amor no muere en un día" dicen algunos, otros dicen: "Si el amor muere, es por que nunca fue amor", serán varias las noches que necesitará Serena para saber cual de esas dos frases, es la correcta.

Ya con sus latidos más coordinados unos de otros, cuando las lágrimas ya hicieron su trabajo al dejar esa tirante sensación en sus mejillas, cuando ya ningún suspiro podría vaciar más energías, Serena se detiene a pensar por mucho más allá de lo que el duelo circunstancial le indica, con la Luna reflejada en sus pupilas, ella comienza a divagar por sus pensamientos.

¿Qué es lo que espera para mi?, ¿Debo realmente esperar algo?

No entiendo… creé toda una vida en mis sueños, hice realidad gran parte de esta, me esmeré por ser una novia amable y comprensiva, una esposa leal e incondicional, ¿Era justo recibir lo que he recibido?

Luché por hacerte feliz, Darién, nadie jamás podría negar esto… ¿O acaso lo hice mal?, dime por favor…

El mundo parecía un lugar tan pequeño para compartirlo contigo, ahora me es tan grande, infinito, ¿Deberé caminarlo sola?

Aquí, en esta misma cama, donde ambos nos besábamos con pasión, con amor, ahora no veo más que tu ausencia, nada más que tu olvido, ahora solo me acompaña el olor de tu perfume, tu silueta dibujada en el lado donde solías compartir cada noche a mi lado, donde podía abrazarte, tocarte, sentirme mío, a mi lado, mío y de nadie más, mío para siempre…

¿Será que sin ti, Serena Tsukino no existe?, por que ahora, en solo unas horas de tu ausencia, también siento la ausencia de mi propia identidad…

Luna, tú que me miras desde lo alto, solo dime una cosa… ¿Por qué obligaste a hacer de mi vida algo tan doloroso?, tú fuiste quién selló mis pasos, cada uno de mis movimientos, ¿Esto es lo que querías?, ¿Querías destinarme a vivir la vida con un hombre que, milenios después, solo me haría sufrir como nadie más lo ha hecho?... yo, quién fui la guerrera de tu nombre y velé por el honor de esta responsabilidad, ¿Qué es lo que me ha quedado?, mis manos están vacías, mi corazón está hecho mil pedazos…

Espera… quizás…

Serena acalla sus propios pensamientos, intenta razonar de alguna forma lógica, cree haber encontrado algo, pero no estará segura de esto hasta que el sol de la mañana reciba su mirada.

Dudoso es el tiempo que pasa entre los sucesos, Serena se ayuda a si misma y se alista para intentar dormir un poco, ya trae algo entre manos, una peligrosa apuesta, verá si sale victoriosa o será ella misma víctima de su propia decisión, todo dependerá de cómo ocurran las cosas en algunas horas más, todo dependerá de que sienta cuando vuelva a ver cara a cara a Darién, verá si su amor por el puede traspasar cualquier adversidad o será más fuerte el paso de los años, si será más fuerte el autorrespeto, la madurez o frialdad, ella misma no sabe que deparará el destino, pero se ha entregado a su juego, sin saber realmente que desear o pensar claramente, por ahora, sus metas son cortas, un par de horas durmiendo serán un pequeño triunfo, el cual espera poder cumplir.

La noche va cediendo lugar para las primeras horas de la mañana, el sol se hace a un lado y solo da un poco de luz, siendo totalmente tapado por las amenazantes nubes que anuncian una fuerte lluvia tras su densidad. Esta mañana será percibida de distintas formas para Darién y Serena, el primero, aún se encuentra en profundo sueño, caso distinto el de Tetsuya, quién despertó a su lado, se levanta sin hacer mucho ruido, ve que el reloj anuncian las 9:36 AM, recuerda todos los pendientes que dejó a cargo de ella su padre, sabe que debe cumplirlos, pero por muy encantada que esté con Darién, Tetsuya es una mujer cautelosa y analítica, no dejará a Darién solo en su casa sin su supervisión, mal que mal, Darién aún es un perfecto desconocido y aunque su confianza dicte tranquilidad, Tetsuya elige el camino racional, se queda en casa y por ahora cumplirá con sus deberes vía telefónica; sabe que, llamando directamente a su padre, este la ahogará con interrogantes sobre el paradero y estado de su alumno estrella, así que, adaptándose a los propios dichos de el, se comunica con su asistente, la cual ya estaba presente en la consulta, desde allí, le entrega el itinerario de responsabilidades, de paso le comenta que el Sr. Hideki está próximo a salir de la ciudad y no desea ser interrumpido – típico de el – piensa Tetsuya en silencio, mientras sigue escuchando a la asistente de su padre. Cerca de unos 20 minutos de conversación, Tetsuya corta la llamada y va nuevamente al lado de Darién, este comienza a dar los primeros signos de conciencia, pero Tetsuya no sabe que esta misma conciencia, le dará un golpe bajo a su ego, al saber lo que Darién mantuvo oculto por descuido…

- Despertar a un hombre con resaca no creo que sea lo más prudente – dice Tetsuya tras analizar la postura de Darién, decide dejarlo solo una vez más para así, ella comenzar con su rutinarias costumbres, una buena pero corta ducha, un café cargado y la lectura de las primeras noticias en el periódico.

Después de algo así como media hora, Tetsuya ya está acomodada en el mesón de su cocina, con su café listo, con su aseo impecable, cerciorándose de esto al mirarse en uno de los espejos cercanos, aunque ella misma no se de cuenta, desea estar muy linda para cuando Darién despierte, incluso tiene para el una taza de café lista, a los pocos segundos el termina por despertar con evidente confusión y dolor de cabeza, su primera reacción es sentarse a apretar su sien con fuerza, dando a la vez, el característico sonido de dolor craneal post-alcohol, Tetsuya ríe ante el decadente estado de el, sin querer ser grosera, solo que le ha causado gracia como Darién es aquejado por aquella molestia típica de una persona que bebió tanto horas atrás.

- Buenos días – dice dulcemente a distancia, Tetsuya, haciendo que Darién quede horrorizado al escuchar una voz distinta a la de su esposa. Se da la vuelta y mira con temor a su acompañante, ya viéndola, da un repaso rápido a su entorno, casa ajena, lugar evidentemente equivocado.

- ¿Tetsuya, que hago aquí? – pregunta confundido y temeroso, Darién.

- ¿No te acuerdas de nada? – pregunta algo molesta, dejando de beber café, para después dejar la taza con fuerza sobre el platillo.

- Recuerdo haber bebido mucho – responde perplejo, Darién, fatigado por su intoxicación.

- No eres muy dado al alcohol, ¿Verdad? – pregunta Tetsuya, un poco más amable.

- No, muy rara vez bebo alcohol y como lo hice anoche, simplemente jamás lo había hecho – responde el pelinegro, poniéndose de pie para ir cerca de Tetsuya.

- Bueno, a todos nos pasa alguna vez en la vida, no es un pecado pasarse con las copitas – añade Tetsuya, tratando de darle algún tipo de consuelo con esto.

- Para mi… si – responde cabizbajo, Darién, acordándose de Serena y lo despreocupado que fue con ella.

- ¿Por qué?, ¿Acaso debes rendirle explicaciones a alguien por tus acciones? – pregunta intrigada, Tetsuya.

- Lo que pasa es que… - intenta responder Darién, siendo interrumpido por el sonido del celular de Tetsuya, quién ofrece disculpas y atiende la llamada. Es su padre quién le habla, le exige conciencia ante lo que le pidió respecto al trabajo, ella asiente una y otra vez con molestia, sintiendo como su padre subestima su capacidad de responder ante una responsabilidad, poco después, corta la llamada.

- Disculpa, era mi padre – aclara Tetsuya, después de dejar sobre el mesón, su celular.

- Descuida – responde Darién, sin realmente interesarle que fuera el quién llamaba, ya que ni siquiera le interesó indagar en el por que de la misma.

- Darién… seré sincera de inmediato, no se si lograste darte cuenta ayer que estoy… lo que pasa es que – intenta decir entre titubeos, Tetsuya, siguiendo con un poco de pudor – me gustaste desde el primer segundo en el cual pude tenerte en frente mío y más después de aquel tierno beso que me diste, tras decirme "princesa", fue… muy lindo – confiesa la joven, con inminente rubor en sus mejillas.

- ¿Qué? – pregunta espeluznado, Darién, abriendo sus ojos de par en par, con su corazón en taquicardia.

- Si, es verdad, me gustas… lo que sucede es que… - intenta seguir Tetsuya, interrumpida por Darién.

- No, no, eso no… ¿Nos besamos? – pregunta manteniendo el horror en sus ojos, Darién.

- ¿Lo preguntas? – interroga altanera, Tetsuya.

- "Princesa"… - susurra Darién antes de buscar desesperado su celular, va de vuelta al sofá y lo encuentra a los pies de este, revisa las llamadas recibidas, ahí encuentra la de Serena, verifica la hora, ahora entiende que en algún momento de su inconciencia, el habló con ella, ya comienza a tener las primeras piezas del gran puzzle que deberá armar.

- ¿Quieres explicarme que demonios pasa? – dice Tetsuya, mostrándose férreamente molesta.

- Tetsuya… - dice Darién mientras se acerca a pasos agigantados a su lado, llegando en pocos segundos – Por favor, antes de decirte lo que ocurre, tú dime a mi lo que ocurrió, por que… ¡Maldita sea! – Dice pegando un fuerte puño en contra del mesón – no puedo creer haber sido tan tonto como para olvidar que fue de mi actuar.

- A ver… cuando comenzamos a hablar tu estabas muy a gusto con todo lo que había ocurrido en la convención, te veías ligero, muy transparente y simpático, mientras hablábamos bebiste bastante, no se el por que, tampoco te iba a preguntar ya que no es de mi incumbencia, después de estar tan bien te pusiste algo triste, creo que en el momento que me comentaste sobre la muerte de sus padres, después de eso llegaste a un punto en el cual temí por tu seguridad y te traje a mi casa, evadiendo las interrogantes de mi padre, llegamos, te acostaste en el sofá, te hablé desde aquí mismo, volví a tu lado, me llamaste princesa y me besaste… creí que seguirías haciéndolo por más tiempo, pero la borrachera fue más fuerte y te quedaste totalmente dormido a los segundos, después de eso me recosté a tu lado y dormimos juntos y… - explica Tetsuya, nuevamente interrumpida por Darién.

- ¿Dormimos juntos?... acaso… - pregunta con mucho miedo, Darién.

- Tú dices… - añade Tetsuya, de manera cómplice pero enfadada.

- ¿Tuvimos… intimidad? – pregunta clara pero aterradamente, Darién, esperando lo peor.

- ¡Como se te ocurre! – contesta ofendida, Tetsuya, añadiendo – No soy de esas mujeres fáciles, ni siquiera ante un hombre tan guapo como tu, solo nos besamos.

- Tetsuya… discúlpame por favor, fue muy estúpido de mi parte crearte tantos problemas, desde que me hayas tenido que traer a tu hogar para cuidarme en el decadente estado en el cual terminé, discúlpame también por haberte besado, no debí hacerlo – dice Darién, hundido en su vergüenza.

- Si lo dices por que soy la hija de tu jefe, no te preocupes, soy una mujer independiente que dejó de estar bajo los parámetros de su padre hace mucho – comenta Tetsuya, atreviéndose a poner su mano sobre la de Darién.

- No es eso – responde automáticamente Darién, quitando su mano con rapidez, llamando la atención de Tetsuya al instante.

- ¿Entonces que?, ¿Es que acaso una mujer como yo no es digna de tenerte? – pregunta avasalladora, Tetsuya, imponiendo su valor ante los ojos de Darién.

- Tetsuya… evidentemente dentro de mi descuido no te dije algo sumamente importante… yo soy un hombre casado – confiesa Darién, rompiéndole de inmediato la ilusión a Tetsuya, quién queda pasmada tras saber la verdad.

- ¿Casado? – pregunta con evidente tristeza y asombro, Tetsuya.

- Si… - responde cortante, Darién, con la cabeza gacha.

- Todos… todos ustedes… son iguales – comenta con desazón, Tetsuya, tras un suspiro.

- No puedo pedirte que pienses distinto de mí, lo siento – argumenta Darién, arrepentido.

- Entonces… cuando dijiste "princesa", ¿Pensabas en tu esposa? – pregunta un poco más calma dentro de todo, Tetsuya.

- Si lo que dices es cierto, claro, te dije "princesa", pensando en ella – comenta erróneamente, Darién, sacando de sus casillas a Tetsuya.

- ¿Estás poniendo en dudas mis palabras?, ¿Crees que tengo la necesidad de mentirte? – pregunta altanera y molesta, Tetsuya.

- No, no quise decir eso, solo que no recuerdo que haya ocurrido – argumenta Darién para zafarse de la acusación.

- No es difícil imaginarlo siendo que estabas en calidad de "nada" gracias al alcohol – comenta petulante, Tetsuya.

Tras ese comentario, nada le quedaba a Darién por argumentar, así, se quedó en silencio, la que rompe este es Tetsuya, analizando de forma rápida todo lo ocurrido, entiende que no debe sentirse tan mal por el hecho de saber que Darién la besó bajo poca conciencia o literalmente nula, así que haciendo uso de su madurez, Tetsuya dice:

- Si me dices que eres casado… ¿Dónde estaba tu esposa? – Pregunta Tetsuya, antes de volver a darle un sorbo a tu café, acordándose de decirle a Darién – anda, bebe tú también un poco, te hará bien para recuperar cordura – acercándole una taza de café servido.

- Tetsuya… no estoy muy seguro de lo que ocurrió y por que me comporté de la forma en que lo hice… fui a la convención con mi esposa, pero tu padre después me indicó ir a hablar con un grupo de doctores, allí comenzó mi error, bebí más de la cuenta desde ese instante y me olvidé de todo, los minutos pasaron tan rápido que no me di cuenta de nada, ya después todo es un recuerdo confuso – responde con vergüenza, Darién.

- ¿Te acuerdas que aceptaste el trabajo que el te ofreció? – pregunta Tetsuya, expectante de la respuesta.

- Tengo un vago recuerdo, la verdad es que de antemano había aceptado ya en mi mente, su propuesta, solo me faltaba estar seguro y después decirle a mi mujer – responde Darién, tomando tímidamente café.

- ¿Sabes, Darién?... no te voy a negar que me dolió bastante sentir que un beso mío no significó nada para ti y peor, que ni siquiera lo recuerdes… pero supongo que cualquiera puede cometer un error – añade Tetsuya, sucumbida por la amargura.

- No quise hacerte daño, de verdad, discúlpame – ofrece Darién, en compensación.

- No me ofrezcas disculpas a mi, ve junto a tu esposa y arregla todo este entuerto, para serte sincera, yo no creo en la felicidad de un matrimonio después de ver como mis padres se hicieron tanto daño mutuo… y pienso esto ya que creo que ningún sentimiento de amor debería ser restringido por un contrato de deber, muchas veces la monotonía o bien la obligación termina por dañar el amor, por que si sospecho estar en lo cierto, tu conducta tan libertina es fidedigno reflejo de que te encontrabas reprimido y el alcohol solo te dio el coraje para hacer algo que sobrio, jamás harías, es decir, solo preocuparte de ti mismo – argumenta sabiamente, Tetsuya.

- Quizás tengas razón… - responde Darién, analizando seriamente la válida opción de que Tetsuya esté en lo correcto.

- Bueno, bueno, hay un dicho que dice "Más se perdió en la guerra", no pienses que te odiaré el resto de la vida por todo lo que pasó, solo te odiaré por hoy – comenta entre risillas, Tetsuya, comportándose de forma muy comprensiva.

- Eres muy agradable, gracias – responde Darién, sintiéndose ligeramente más tranquilo.

- Vamos a hacer algo, esto nunca ocurrió, ¿Perfecto?, nunca te lo sacaré en cara como un arma para obligarte a responder antes las exigencias de un chantaje, de eso puedes estar seguro, ya que creo que esas conductas, y disculpa el término, esas conductas son dignas de una prostituta resentida y vaya que yo no lo soy – comenta con orgullo a si misma, Tetsuya, añadiendo – pero será mejor que te vayas ahora… debo cumplir con todo lo que me pidió Papá… ¿Supongo que seguirás de acuerdo con trabajar en la consulta, cierto? – pregunta, para salir de la duda y saber que hacer de ahora en adelante.

- No puedo retractarme, una promesa es una promesa – responde Darién, apegándose a lo acordado.

- creo que inventaré alguna buena excusa para hacer todo lo que debo sin tu presencia por un par de días supongo… en el caso que necesite decirte algo, ¿Me puedes dar algún número para comunicarme contigo? – pregunta Tetsuya, mientras va en búsqueda anticipada de su celular.

- Si, claro – responde Darién, dictándole su número a la brevedad.

- Ahora, Darién… solo te puedo decir "suerte" – ofrece Tetsuya, estrechándole la mano.

- Gracias, realmente gracias y nuevamente, discúlpame por todos los problemas – responde Darién, quién estrecha su mano con la de Tetsuya cordialmente, después de esto, va a buscar las cosas que hayan quedado en el sofá y se dirige a la puerta, sin antes ser llamado por Tetsuya, quién le dice:

- Si necesitas a alguien para hablar… puedo pretender que somos amigos sin pasado alguno… te lo digo en caso de que… no se, tu sabes… - le dice Tetsuya, con pudor.

- Lo tendré en cuenta… adiós – dice cordial, Darién, retirándose del lugar, cerrando la puerta tras su espalda.

Allí queda a solas, Tetsuya, aprovechando esta misma soledad se da el lugar para dejar escapar la lágrima que deseaba salir hace bastante tiempo, exactamente desde el instante en que Darién le confesó su matrimonio. Aunque no quisiera reconocerlo al 100%, Tetsuya quedó atropellada al sentir que, el hombre que logró encantarla, resultó estar comprometido con otra mujer, independiente de que el sentimiento sea demasiado fresco como para tener mucha profundidad, Tetsuya no puede dejar de sentirse un poco mal por ella y también por esa mujer que, según ella, no sabe que acompañó a su esposo por una noche, pero aún así confía mucho en si misma, en que podrá dar vuelta la página y ahogar todo sentimiento de atracción hacia Darién, como salida rápida, Tetsuya planea involucrarse de lleno a su trabajo, así no tendrá tiempo para pensar mucho en el hombre que se llevó su corazón en el bolsillo, espera tener las fuerzas para asumir una mera relación de colegas y nada más, por que aunque Tetsuya pueda parecer una mujer que persigue sus fines hasta conseguirlos, ella no piensa dar la batalla para quitarle su marido a otra mujer, ya que Tetsuya quedó profundamente lastimada por toda la experiencia de sus padres, donde hubo otra mujer de por medio también, ella no pretende ser "esa misma mujer", siempre ha aspirado más para ella y si no se dieron más cosas con Darién, bueno, es por que realmente no estaban destinados para tener algo más allá.

Por otra parte, Darién recibe la helada mañana en su cara, su primer y automático destino es ir en búsqueda de Serena, primero irá al departamento asumiendo que ella pueda estar allí, entre más rápida sea su reacción cree que podrá ganar algo de tiempo y una mejor base para intentar arreglar todo el problema, así que entre apurados pasos, Darién intenta ubicar las calles que lo rodean, busca apresuradamente un taxi y va en dirección a su departamento, con un sentimiento de angustia, culpa y ansiedad, Darién solo espera que el pago del error no sea tan grande como para destruir su corazón, pero si es así, el sabe que tiene la culpa y que no podría reclamar lo contrario.

Treinta y cinco minutos separaron a Darién de su destino, se mete la mano al bolsillo y saca varios billetes sin siquiera mirarlos, se los da al conductor del taxi y sale de allí hecho un relámpago, entra al edificio, no hay tiempo para esperar el ascensor, por lo cual decide subir por las escaleras, sube lo más rápido que sus piernas permiten, corriendo si es necesario, poco después sale y ve el pasillo frente a el, corre hacia la puerta y busca sus llaves, en el momento de tenerlas en sus manos, Darién queda paralizado, es vivo temor, sabiendo que realmente apurarse en las escaleras no es una gran solución, teme por como encontrará a Serena y es ahí cuando recién piensa si siquiera la encontrará, por que también está la opción de que ella haya huido, pero ya no hay tiempo para más preguntas, después de tomar el valor necesario, Darién abre la puerta, lo primero que ve son los zapatos de Serena tirados sin cuidado en el piso, "mala señal", para Darién, ya que ella no suele dejar las cosas así como así… el siguiente paso es buscarla, da nuevos pasos apresurados y solo ve un desorden terrible, el vestido de fiesta de Serena tirado, su celular destruido en el piso, la cama hecha un lío, y lo peor, Serena no está…

- ¡Serena!, ¡Serena! – grita un desesperado Darién, recorriendo a la vez el departamento, intentando encontrarla.

Termina por convencerse de la verdad, Serena no se encuentra en el departamento, ninguna señal de ella, un mensaje, algún recado escrito en un papel, Darién sufre profundamente al pensar que las cosas se le fueron de las manos, pero aún nervioso, Darién decide buscar sus propias señales sobre lo que pasa con Serena, una pista de esto será ver si por casualidad ha tomado alguna maleta y varias de sus prendas no están, para ver esto Darién se dirige al closet, revisa nervioso si las cosas de su esposa permanecen allí, una suerte de tranquilidad le da el hecho de que si, están, aparentemente Serena no huyó de ahí o al menos no con equipaje que marque una decisión a largo plazo.

Aún así, esta aparente calma es disuelta al momento en que Darién queda petrificado, sin saber que otro paso dar, va hacia la cama y se sienta, para intentar pensar con algo de tranquilidad, aprieta sus manos una con otra, las enrosca y en más de una ocasión desata puñetazos en contra de la misma cama, la incertidumbre es grande, la culpa también…

- Debo buscar a Serena – dice en voz alta y lleno de convicción, sin embargo, mientras se cambia el atuendo, Darién duda de su propia decisión, creyendo que tal vez no encuentre lo que desea, o bien encuentre a Serena, rodeada de amigos o familiares que le den su apoyo, ya concientes del gravísimo error que el cometió horas atrás, sin embargo, es un riesgo que debe asumir, así que su clara primera dirección será el templo Hikawa, sino la encuentra allí, baraja la opción de ir a la casa de los padres de su esposa, posteriormente la universidad, casa de Amy o la de Mina, ir con Andrew y Lita, si es necesario recorrerá Tokio en un solo día, todo con tal de encontrar a Serena.

Un poco de agua de golpe en su cara es todo lo que hace antes de salir en búsqueda de su mujer, nada le importará hasta que nuevamente se encuentre cara a cara con ella y pueda mostrarle lo arrepentido que está, todo valdrá la pena, piensa el, confiando en el gran amor que ella siente por el y el por ella.

Como en sus mejores años de adolescente, Darién recorre las calles de la ciudad sobre su motocicleta a la máxima velocidad posible, con el rostro de Serena dibujado en el horizonte.

Primera parada, el templo Hikawa, deja estacionada la motocicleta y corre los peldaños con todas sus energías, ya arriba, divisa a Nicholas, quién se encuentra barriendo de forma calma, como siempre, todas las mañanas.

- ¡Darién!, ¿Cómo estás?, es raro verte por aquí sin Serena – Saluda y comenta Nicholas, dándole la primera pista de la ausencia allí de su esposa.

- Hola… Nicholas, dime por favor, ¿Se encuentra Rei? – pregunta Darién, para ver si puede entrar a su habitación y encontrar a quién realmente busca.

- Si, creo que está, permíteme ir a ver – responde amablemente Nicholas, siendo detenido por el angustiado, Darién.

- Voy yo, no te molestes – argumenta bajo cínico pretexto, Darién, haciendo que Nicholas se vuelva un poco más rudo en sus palabras.

- No es bien visto que un hombre entre a la habitación de la doncella de un templo, ¿No crees? – pregunta capcioso, Nicholas, con la mirada clavada en Darién.

- Está bien, como digas – responde Darién, resignado, viendo como Nicholas va en búsqueda de Rei.

A los pocos minutos, el encargado del templo Hikawa va acompañado de la doncella del mismo, Rei camina a paso calmo mientras escucha lo que le comenta Nicholas, terminado esto, Rei busca con la mirada a Darién, le da una seña a Nicholas para que se mantenga a distancia prudente de ella para así, ir sola a entrevistarse con el esposo de su amiga.

- Buenos días, Darién – saluda Rei, mirándolo detenidamente.

- Hola Rei, ¿Cómo estás? – pregunta cordial, Darién, intentando no mostrar su nerviosismo.

- Bien, gracias… parece que tu no puedes decir lo mismo, te ves algo… intranquilo… - comenta Rei, sin dejar de mirar analíticamente cada uno de los movimientos de Darién.

- Algo cansado, pero nada más – miente Darién, para esquivar el comentario de Rei.

- Bueno, en que te puedo ayudar – dice Rei, esperando que Darién le sea sincero.

- Eh… bueno, lo que pasa es que… - dice Darién entre balbuceos, esquivándole la mirada a Rei, pista clave para ella saber, que Darién oculta algo.

- ¿Qué? – pregunta de forma fuerte, Rei.

- Ah si, lo que pasa es que supe que Serena y las demás se juntarían y creí que podría ser acá… ¿Podrías llamarla?, necesito hablarle – miente nuevamente Darién, pensando que hará lo que sea, bajo la excusa que sea, solo con tal de dar con el paradero de Serena.

- Si – responde Rei, haciendo que el corazón de Darién se sienta tranquilo, pero ella aún no terminaba de hablar, por lo cual, añade, tras esa breve pausa – Pero Serena, yo y las demás nos veremos mañana, al menos así me dijo Mina, ya que Serena se había excusado por que le dijo que debía ver otros asuntos hoy, me extraña que te hayas confundido – argumenta Rei, devolviéndole la intranquilidad al pelinegro.

- Vaya, tienes razón… discúlpame por haber molestado, debo irme, hasta pronto… y gracias – responde Darién con ansiedad y urgencia por salir de ahí, da la media vuelta sin mayor tapujo y camina rápidamente en descenso de las escaleras del templo, pero antes de que se perdiera de la vista de Rei, ella le dice algo.

- De verdad te ves muy extraño… espero que no hayas tenido problemas con Serena, por que te conozco a ti y a toda tu estirpe masculina, algo ocultas, Darién, y no creo que sea nada bueno… - sentencia Rei, con mirada aguda.

- No digas tonterías – reclama Darién, sabiendo que mentía, añadiendo – solo quiero saber de Serena por que… no se donde está – confiesa en verdad a medias.

- Lo normal sería que esté en la universidad a esta hora, ¿No lo crees así? – dice Rei, con leve tono sarcástico.

- Tienes razón, iré para allá… nos vemos – se despide nuevamente, Darién, caminando aún más apurado, para no ser nuevamente detenido por Rei.

Escalera abajo, Darién sabe que ha mentido, no se siente bien por haberlo hecho, pero no quiere levantar sospecha o alarma en nadie, por que su objetivo es hablar solo con Serena, ya que es ella quién debe escuchar las palabras que el acarrea en su corazón. Nuevamente se sube a su motocicleta y va en dirección a la universidad, a los minutos llega allí, otra vez estaciona y corre hacia la entrada del edificio, en el camino hasta esta no divisó la cara de Serena, decidiendo buscarla adentro, pero este acto es detenido por el amable pero potente llamado de atención que le hace un profesor de la universidad.

- ¿Lo puedo ayudar en algo, señor? – pregunta el profesor, deteniendo la marcha de Darién.

- Busco a Serena Tsukino, ¿La conoce? – pregunta Darién, nervioso.

- Si, tengo una clase con ella… pero esa misma clase terminó hace no mucho y al parecer, hoy no ha venido a la universidad – responde, el profesor.

- Demonios… - susurra Darién, entre dientes.

- Ya con su pregunta resuelta, le pediría por favor que abandone el recinto, estamos en horario de clases – pide aparentemente cordial pero implacable, aquel hombre, alejándose con recelo de Darién, aún así, en distancia, lo mirará hasta que se marche, que es lo que justamente, Darién hace.

Ya con dos lugares descartados, el pelinegro toma el valor para ir a la casa de los Tsukino, lo más seguro es que su suegra se encuentre allí, así que una vez más, se monta sobre su motocicleta y va en nueva dirección.

El tiempo sigue pasando en su contra, minuto que pasa aumenta la agonía de Darién, volviéndolo irritable y tenso, a su vez, más vulnerable ante cualquier cosa que pueda ocurrir de ahora en adelante.

En camino hacia la casa de sus suegros, Darién se detiene en una luz roja, el visor de su casco está algo empañado, señal de que Darién no ha aguantado contener una que otra lágrima. Poco antes de que el semáforo cambiase de color, el pelinegro escucha su nombre, su primera reacción es creer que es Serena quién lo llama, así que dirige su mirada en dirección donde viene aquella voz y para su decepción, no es Serena, sino que Mina, aún así, la casualidad de haberla encontrado le puede significar ayuda, por lo tanto, Darién sale de la calle y sube a la vereda, se detiene y permaneciendo sentado, saluda a Mina.

- Hola – saluda Darién, un tanto desganado.

- Hola Darién, ¿Cómo estás? – pregunta con alegría, Mina.

- Bien, gracias – responde el, nuevamente en mentira.

- Bueno, no se muy bien que decirte, solo te vi y me dio el impulso de saludarte… así que ¡Hola! – termina la frase con risas, Mina.

- Mina, ¿Por casualidad sabes donde está Serena? – pregunta con ímpetu, Darién, sin importarle lo que Mina le había comentado.

- ¿Serena?... ¡pues no!; no tengo idea donde está, ¿Por qué? – pregunta inocentemente, Mina.

- Necesito decirle algo y no la encuentro por ningún lado – responde Darién, manteniendo su nerviosismo.

- Qué raro… quizás esté con Rei, ¿La buscaste ahí? – pregunta Mina, intentando ayudar al esposo de su amiga.

- Si, pero no está – responde Darién, amargado.

- A ver… la llamaré - habla Mina mientras saca su celular y se dispone a llamarla, Darién sabe que nadie contestará pues el celular de Serena está destruido en el departamento, aún sabiéndolo, se queda callado, poco después Mina le comunica lo que le ya sabía, nadie ha contestado.

- Bueno… seguiré buscándola… - comenta Darién, acomodando su casco para iniciar la marcha.

- ¡Espera! – Alerta Mina, añadiendo - ¿No que hoy Serena tenía cosas que hacer?, por que recuerdo que ayer me llamó desde su salón de clases y me lo dijo, de paso confirmamos vernos mañana en el templo Hikawa, ¿No sabes quizás donde tenía que ir a hacer… eh… bueno, eso que tenía que hacer? – pregunta Mina, desconociendo que era eso mismo que Serena tenía por responsabilidad para el día de hoy.

- ¡Claro! – responde Darién de un grito, acordándose que hoy era la cita con el Sr. Urogataya, a la cual de paso, olvidó asistir.

- ¿Claro que? – pregunta despistada, Mina.

- Perdóname pero debo dejarte ahora mismo, gracias por tu ayuda – dice Darién, disponiéndose a ir a la oficina del Sr. Urogataya.

- Está bien… adiós – se despide en confusión, Mina, al ver lo rápido que Darién se ha ido.

Darién se marcha a toda velocidad hacia donde podría estar Serena, un largo camino lo espera ya que las instalaciones gubernamentales se encuentran en el otro extremo de la ciudad, en el camino, comienza a hilar sobre como poder hablarle a su esposa, dando por hecho de que en la calle no es el mejor lugar, pero esos detalles deberán ser mínimos debido a la urgencia de su apuro.

Cerca de unos 45 minutos de camino, Darién llega al área donde están todas las edificaciones donde se desenvuelve el lado gubernamental de Tokio, pero solo una vez allí, Darién recuerda el "pequeño gran detalle" de su equivocación, no sabe donde, específicamente, estaría el Sr. Urogataya en su espera y en la de su esposa. Frustrado, busca algún lugar donde estacionar e intenta recordar la dirección exacta, aún, esforzándose mucho por recordarlo, no lo logra, será en vano preguntar, edificio por edificio, donde está quién busca, pero no da todo por vencido, siendo ya las 2:13 PM, recuerda que tiene los datos escritos en un papel, en su casa, por lo cual, nuevamente inicia marcha apresurada y va hacia allá.

Después de un viaje de aproximadamente 50 minutos, Darién vuelve al punto de inicio, el edificio donde vive, se dirige al área de estacionamiento y esta vez, sale después a la espera del ascensor, lo espera intranquilo, angustiado, ya que aún no tiene idea de donde puede estar su esposa, pero planea algo, ya dentro del ascensor, a penas llegue a su departamento, llamará a su suegra para saber si Serena se encuentra allí, si la respuesta es negativa, irá donde podría estar aún el Sr. Urogataya, junto a ella.

Las puertas del ascensor se abren en el instante en que Darién llega al piso correcto, sale de ahí y va en dirección a su casa, saca las llaves de su bolsillo y entra con urgencia, abre y cierra la puerta con fuerza, levanta la mirada y se da cuenta de que las cosas parecen distintas… las cortinas están cerradas, se escucha de fondo uno de sus CD de música clásica, se respira tensión y tristeza, Darién camina sabiendo que puede estar pasando, sus pasos son lentos y temerosos, su boca se seca, su cuerpo de estremece por completo… su mirada llega a la sala, donde por fin, encuentra a Serena, quién está arrodillada frente a la mesa de centro, con su mirada fija en un jarrón que se encuentra allí, con dos rosas rojas, las cuales acaricia suave, permaneciendo fija en ellas.

- ¿Sabes, Darién? – Dice Serena, sabiendo que el ha llegado y ahora la está mirando, aún así, ella no hace lo mismo.

- Serena… - responde Darién a baja voz, pasmado y abatido, teniendo a su esposa tan cerca y a la vez tan lejos.

- Estas rosas son realmente hermosas… pero… aunque tratamos de mantenerlas vivas de alguna forma, ellas comienzan a marchitarse… - sigue Serena, en tormentosa calma, con la mirada, aún fija, en aquellas flores.

Darién camina cauteloso hasta acercarse a Serena, se arrodilla a su izquierda, también frente a la mesa, ella aún no lo mira, solo le relata sus pensamientos a dulce voz, en una especie de ligero estado catatónico, poco conciente, según parece.

- Quizás… nos faltó cuidarlas, quererlas, decirles día a día lo lindas que son… las olvidamos… y ellas están muriendo de pena… ¿Ves como están?, no desean seguir viviendo… solo desean comenzar a desvanecerse en el olvido… - relata Serena, quién sigue acariciándolas, en eso, uno de sus pétalos cae sobre la mesa, igual a como caen las lágrimas silenciosas de Darién, entendiendo en la metáfora, lo que realmente intenta decir su esposa.

- Les daré… un tributo antes de que terminen de morir… las miraré, las acariciaré por última vez, escucharé la canción de sus pétalos al caer, aunque ya nada realmente importe, pues para estas dos rosas, no hay salvación… - dice Serena, manteniendo su tono calmo, el cual resulta realmente inquietante, ya que cualquiera esperaría que ella estuviera histérica.

Darién permanece en silencio, no tiene voz que pueda sacar debido al nudo que estrangula su garganta, así que es Serena, quién finalmente lo mira, quién se decide a hablar.

- ¿Me podrías decir que demonios pasó por tu cabeza? – pregunta ya más molesta.

- No lo se… - responde Darién, avergonzado como nunca.

- Vaya… nunca esperé que "El gran doctor, Darién Chiba", diera una respuesta tan patética – dice ella, levantándose abruptamente del lugar.

- Serena por favor, perdóname – clama Darién, levantándose al mismo tiempo que ella, poniéndose frente a frente, a rostro descubierto de mentiras.

- ¿Perdonarte?, Darién… no creo que pienses que con una simple disculpa todo seguirá como siempre – responde ya más conmovida, Serena.

- Serena, escúchame por favor – pide Darién, tomando de los hombros a su esposa.

- ¡No me toques! – reclama ella, alejándose con violencia.

- Está bien, al menos escúchame por favor – suplica Darién, manteniendo obligada distancia.

- Está bien… habla – responde Serena, sentándose nuevamente frente a la mesa, invitando a Darién a hacer lo mismo.

- Serena, se que me equivoqué, que fui un imbécil, no debí dejarte sola, se que debí prestarte la atención que mereces, pero… ¡No sé!, fue todo tan extraño… - argumenta Darién, con su voz quebrada.

- ¿Extraño? – pregunta ella.

- Si… no se por que me volví tan individualista y me distraje tanto, no entiendo bien lo que pudo pasarme… - confiesa Darién, dolido.

- Será que estoy demás en tu vida, ¿No crees? – pregunta a casi llanto, Serena.

- ¡Eso jamás!, sabes que eres todo para mi – responde en vano, Darién.

- ¿Todo para ti?, vaya mentiroso… - dice Serena, ofendida.

- ¡No!, ¡No miento!, Serena… sabes que mi amor por ti… - intenta decir, Darién, siendo interrumpido por ella.

- "Es más grande que el universo", que frasecita tan bien aprendida, te felicito – dice la rubia, dejándose llevar por la rabia.

- Serena… - es todo lo que responde Darién, siendo precavido de la agresividad de las palabras de su esposa.

- Si "Tu amor por mi, es más grande que el universo", ¿Podrías explicarme por que hiciste lo que hiciste? – pregunta Serena, levantando la voz.

- ¡Es que no lo se, Serena! – responde Darién, angustiado por la impotencia de su dolor.

- Lo sabes, solo que no quieres decírmelo, estoy segura – argumenta, certera.

- Serena… yo también he sufrido mucho con todo lo que nos ha pasado, con todo lo que hemos debido vivir… no pude mantenerme fuerte, quizás mi descuido se debió a que extrañaba ser simplemente "yo", nunca te lo quise decir, pero como tu soñabas ser una chica "ordinaria" yo también soñé con lo mismo, ser alguien común y corriente – confiesa Darién, desmoronándose.

- Eso… lo puedo comprender – añade calma, Serena, a la vez, pensativa.

- No justifico lo que hice por esto… solo pienso que quizás fue por lo mismo, no lo se, Serena, no se realmente bien nada… - dice Darién, logrando tomar un poco de tranquilidad.

- Darién – dice Serena, mirándolo fijo – nunca pedí que callaras tus miedos o incertidumbres, al contrario, siempre me he dispuesto para ti como tu confidente.

- Pero si yo caía, también lo harías tú – interrumpe, Darién.

- Tal vez no… - responde colateralmente, ella.

- Yo creo que si, por eso llevo años callándome todo esto, ¡yo también he sentido miedo, Serena!, también he querido tomarte de la mano y llevarte donde nadie, jamás, pudiera hacernos daño, para vivir una vida a tu lado de la mejor manera, dándote lo que realmente mereces… - confiesa totalmente conmovido, Darién.

- Está bien… puedo creerte eso… pero… - dice Serena, tomando de la camisa a Darién, atrayéndolo hasta su cara, muy cerca, como si fuera a darle un beso, incluso Darién así lo cree, pero permaneciendo a no más de 4cm de distancia, ella dice, con tono intimidante y lleno de ira - ¿Qué hacías anoche… con otra mujer…? – pregunta con grave voz.

- Puedo… explicarte… eso – responde tartamudo, Darién, sintiendo la fuerza de Serena, también su ira y a la vez, dolor.

- Podrás explicarlo, pero no solucionarlo… ¡Anda!, intenta convencerme de alguna buena excusa para caer rendida a tus pies como siempre lo he hecho – responde con exaltada voz, Serena, tirándolo hacia atrás y soltándolo con fuerza , a la vez que nuevamente siente la necesidad de ponerse de pie.

- Pasé la noche con esa mujer, pero no te engañé con ella, ¡Te lo juro!; jamás lo haría mi amor – responde Darién, levantándose también para darle cara a Serena.

- ¿No me engañaste?, ah claro, es tan común llamarte para saber donde demonios estabas a las tantas de la madrugada, que me contestes y tenga que escuchar con una mujer dice que ya pronto estará a tu lado, ¡Acaso no tienes vergüenza alguna! – pregunta ya histérica.

- Serena, lo que ocurrió es que me emborraché perdidamente, no supe de mi conciencia, ni siquiera recuerdo como llegué hasta ese lugar, por eso esa mujer me ayudó, vio que era una miseria de hombre y me llevó a su casa ya que me encontraba en un estado deplorable, te juro que es verdad… ¡Créeme por favor! – suplica Darién, levantando también su voz.

- ¿Cómo quieres que te crea un cuento tan absurdo?, hubieras inventado algo mejor mientras te duchabas en aquella casa, después de engañarme con esa cualquiera – responde, caminando de un lado a otro, enfurecida.

- Serena… te estoy diciendo la verdad – añade Darién, angustiado.

- Está bien… supongamos que es cierto… aún así… ¿Crees que debería hacer como si nada ocurrió? – pregunta Serena, dolida.

- Claro que no podrás – responde Darién, asumiendo esto.

- Más que el hecho de no poder, simplemente no debería hacer como si nada ocurrió… Tengo dignidad, ¿Lo sabías?, ¡Soy tu maldita esposa!, ¿Cómo no te das cuenta?, antes de haberte entregado al alcohol debiste pensar en mi, en tu casa, en tu vida conmigo… ¡Como pudiste ser tan inconciente!, eres un adulto, no un niño que no sepa cuidar de si mismo – reclama con rabia, aún así, ya no aguanta más las lágrimas y se larga a llorar.

- Tienes razón, Princesa, toda la razón – dice Darién, intentando acercarse a ella, lo hace, queda muy cerca, cara a cara, con sus miradas fijas en la otra, es allí cuando Serena se da cuenta de algo, conoce lo suficiente a su esposo como para hacer la acusación que hará.

- Algo… estás ocultando… algo sucedió que aún no me has dicho – comenta Serena, con sus ojos muy abiertos, con su mirada sospechosa.

Después de esta acusación, Darién llora con la misma fuerza que Serena, baja su cabeza y llora sin consuelo alguno, no es capaz de decirle toda la verdad a su esposa, sabe que debe hacerlo, pero también sabe que será uno de los más profundos dolores que ella pueda sentir.

- Mi amor, escúchame, ¿Qué te parece si nos vamos de esta ciudad?, vámonos lejos de todos, seamos solamente los dos, al diablo con mi carrera, ¡al diablo con todo! – dice Darién, extrañando a Serena.

- ¿Marcharnos?, ¿Por qué? – pregunta ella, manteniendo sus sospechas.

- Déjame intentar remendar mi error, déjame intentar hacerte feliz, por favor, dame la oportunidad… - suplica Darién, tomando una de las manos de su esposa.

- No – responde cortante, Serena.

- Por favor… - suplica nuevamente, Darién.

- ¡Te dije que no! – responde agresiva, Serena, sacando su mano para que Darién no la tomara más.

- Mi amor… ¡Tengamos un hijo!, ¡Si, eso es!, déjame hacer nuestro sueño realidad, hazme caso y vayámonos de aquí, armaremos la vida que tu quieras, como tu quieras – pide Darién, en vano, sin saber que en vez de arreglar la situación, no ha hecho más que empeorarla.

- ¿Un hijo?... ¿Quieres ocultar tu error con un hijo?, ¡Eres un desalmado!; ¿Cómo puedes ofrecerme esto ahora cuando estás en problemas?, ¿Acaso eres un completo idiota? – reclama, enojada como nunca.

- ¡No es eso! – intenta defenderse, Darién.

- ¿Entonces que es? – interroga aún molesta, Serena.

- Se cuan importante es para ti ser madre, yo quiero ser el padre de tus hijos, Serena, no dejemos que un error acabe con todos nuestros sueños, por favor – pide Darién, acercándose a Serena sea como sea.

- Ahora… solo ahora que estás en aprietos te propones pensar en la posibilidad de un hijo… has jugado con algo muy delicado, Darién, no creí que fueras realmente tan cruel – dice dolida, Serena.

- No quise que lo tomaras de esa forma, discúlpame si lo tomas a mal – dice Darién, intentando arreglar su error.

- Como esperes que lo tome… - añade Serena, fatigada de rabia, cediendo al cansancio… camina a paso lento hacia la cama, se sienta allí y nuevamente queda con la mirada clavada en un punto, sin mirar a Darién, este se atreve a hacerle compañía y se sienta a su lado, Serena no dice nada, el tampoco, por lo cual, nuevamente, tan cerca pero a la vez tan lejos, ambos están ahí.

Pasan los minutos, Serena permanece aún en silencio, Darién acongojado e impaciente busca alguna señal de que Serena hablará, pero ella no lo hace, el tampoco se atreve, por lo cual, los segundos siguen pasando sin cuidado, sin palabras, sin reacciones, sin nada.

- Serena… dime lo que piensas – pide Darién, a voz baja, logrando hacer que ella lo mire de reojo.

- Pienso que… para mi mala suerte, te amo más que a nadie en este mundo… - confiesa Serena, a casi susurros.

- Aunque no lo creas y estés en todo tu derecho, yo también te amo, Serena – añade Darién, procurando no molestar más aún a su esposa.

- Entonces… ¿Me dirás al fin lo que ocultas, o deberé esperar más tiempo? – pide aparentemente calma, Serena, mirando fija pero cansadamente a su marido.

- Está bien… antes de decírtelo, confía en mis palabras, te lo ruego – pide de antesala, Darién, preparándose para la confesión.

- Solo dilo ya… - pide Serena, volviendo a bajar la mirada.

- Como te dije, ayer me emborraché de manera horrorosa y la mujer que me llevó a su casa me contó algo que no recuerdo haber hecho… - dice Darién, tomándose un respiro para poder terminar la frase.

- Y que es eso… - dice Serena, con la mirada aún clavada en el piso, con aún su aparente calma, como si ya supiera lo que el va a decir.

- Me di cuenta hoy por la mañana que me habías llamado, no se si escuchaste cuando te dije "princesa" – pregunta tímidamente Darién, para salir de la duda.

- No, no lo escuché – responde cortante, Serena.

- Bueno… lo que pasó es que aquella mujer creyó que se lo dije a ella, me contó que estaba al borde de la inconciencia y solo repetí: "Princesa", entonces… - intenta decir Darién, siendo abruptamente interrumpido por su esposa.

- Entonces se besaron… - sentencia la verdad, Serena.

- Lamento mucho decir esto pero… si… la besé – confiesa Darién, sintiéndose más apenado que nunca.

- Me esperaba algo así… por lo tanto no creas que me he llevado una gran sorpresa – añade Serena, manteniendo, asombrosamente, su calma postura.

- Serena… perdóname por favor, te juro por lo que más quiero, que eres tú, que en un estado distinto jamás habría hecho lo que hice – pide Darién perdón en vano, incluso arrodillándose ante Serena, abraza sus piernas, las acaricia con fuerza, besa sus rodillas, donde mismo caen sus lágrimas, Serena no pone obstáculo para que el haga esto, pero a la vez permanece inmóvil por un par de segundos, después, en un acto de amor, quizás, Serena toma la barbilla de Darién y la levanta para que nuevamente sus ojos se encuentren, Darién puede ver los cristalinos ojos azules de su esposa, los cuales están vidriosos y muestran un dolor muy profundo.

- Darién… mi amado Darién… - musita Serena, casi al toque de la ternura.

- Serena… - dice Darién, pegando su mejilla a la mano de Serena, para acariciarse en la misma, con su voz totalmente quebrada, esperando sencillamente, lo peor.

- ¿Sabes?, desde el momento que te vi y comenzaste a ganar mi corazón, supe que había encontrado al hombre de mis sueños, mi príncipe azul… cuando entregué mi cuerpo y pasión a ti supe que solamente sería contigo con el cual querría compartir mi habitación, cuando nos casamos le agradecí a Dios por darme la posibilidad de ser tan, pero tan feliz, pero… a ti, ahora, realmente no te conozco… tienes la apariencia de mi príncipe, del amor de mi vida, pero el, jamás me hubiera hecho algo así… ahora, eres totalmente distinto para mi, un verdadero extraño, del cual solo quiero alejarme y lo haré ahora mismo – dice Serena, alejando su mano de la mejilla de Darién, para levantarse y salir del departamento.

- ¡No, Serena!, ¡No!, no te vayas… - ruega Darién, sintiendo el dolor más grande de su vida.

- Darién, déjame ir – pide Serena, con el corazón hecho mil pedazos.

- No, no te dejaré ir – amenaza Darién, levantándose, la toma, la abraza, la atrae hacia su cuerpo, acaricia sus cabellos, los besa, llora en ellos, la aprieta una y otra vez, rogándole que no se vaya de su lado.

- Simplemente el destino se equivocó al juntarnos en esta vida – le dice Serena, inerte, resistiéndose a la cercanía que mantiene con su marido.

- ¡No!, ¡No!, mi amor, por favor, dame una sola oportunidad, no me dejes, mi vida no es nada sino te tengo conmigo, Serena, por favor – ruega Darién, nuevamente, abrazándola aún más fuerte, aún con más llanto y dolor.

- Te propongo algo… - dice Serena, dándole algún tipo de esperanza a su esposo.

- Lo que tú quieras, aceptaré, todo con tal de poder seguir a tu lado – responde Darién, tomando la mano de su mujer, la besa, la acaricia y finalmente, la toma con fuerza y la entrelaza con la suya.

- Nosotros, por sobre incluso nuestros sentimientos, tenemos una misión que cumplir y debemos hacerlo de la manera más exitosa posible… quizás, debido a lo que hiciste, el futuro escriba otra historia… pero se que por más que quiera borrarte de mi vida jamás podré hacerlo, sigo siendo la princesa Serena y tu el príncipe Endymion, seguimos siendo aquellos guerreros que deben velar por el bienestar del universo… no se como lo superaremos, no se siquiera si podremos hacerlo, pero deberemos seguir juntos en esta contienda… escúchame muy bien, Darién… no creas que te he perdonado, no creas que no me has hecho trizas el alma… pero anoche comprendí, mirando a la luna, que mi vida simplemente, jamás será, como la de una mujer cualquiera… si nací para ser Sailor Scout y luchar por el amor y la justicia, deberé seguir haciéndolo, como tu fuiste destinado a ser el guardián del planeta tierra bajo el nombre de Tuxedo Mask… lo que intento decir con todo esto es simplemente que, de una u otra forma, deberemos seguir juntos, pero ya no será como tu mujer, no será como tu esposa… compartiremos nuestras vidas como fue en un principio, ambos luchando por un motivo, pero ajenos a nuestras vidas personales…
Mañana vendré a buscar mis cosas… te dejaré las llaves del departamento, será mejor que cierres la cuenta que tienes a mi nombre por que no sacaré un solo centavo de allí, por ahora, toma – Serena toma su mano izquierda y se saca el anillo de matrimonio – aquí tienes el resultado de tu equivocación… ya no me siento tu esposa, ni siquiera siento que realmente me ames… no puedo seguir llevando ese símbolo en mi mano, no significa nada para mi.

- No lo hagas por favor – pide Darién, al punto de la agonía.

- No importa sino lo tomas – Serena arroja el anillo al suelo - Darién… cuando realmente comprendas lo que has hecho, quizás te deje volver a acercarte a mi un poco, por ahora solo te pido un favor… si realmente dices que me amas, no me busques, no pidas saber algo de mi, ya que solo sabrás algo cuando yo así lo desee, seré yo quién te busque para hablar sobre algún tema en común, pero nada más que eso… ahora tú y yo, no tenemos nada… claramente ante las leyes si, sigo siendo tu esposa, pero grábatelo bien en la cabeza, mi corazón, siente que "mi Darién", ha muerto – sentencia crudamente, Serena.

- De verdad… no hagas esto por favor… - pide agonizante, Darién, sacando a penas la voz.

- Lo siento mucho… no sabes cuanto… pero romper el sueño de una chica como yo, es el error más grave que alguien pueda cometer – termina de decir Serena, zafándose del abrazo de Darién, el cual se resigna, la suelta, la deja ir, no sacará nada reteniéndola a su lado, sabe perfectamente que ha destrozado su vida y la de ella, no puede pedir misericordia, ni siquiera una atención, solo le quedará arrepentirse segundo tras segundo, su gran descuido.

Serena camina lentamente hacia la puerta, sabe que Darién la observa pero ella no piensa mirar hacia atrás, sabe también que deberá volver a encontrarse con el mañana, pero ella misma lo dijo, no será de la misma forma, como lo miraba con dulzura, ayer…

Toma una de sus chaquetas colgadas cerca de la puerta del departamento, escucha los sollozos Darién, le duelen, siente que la matan, pero a la vez sabe que se los tiene merecidos. Abre la puerta y la cierra a su espalda, Serena no resiste más, cae inevitablemente, pero si hace mucho ruido sabe que Darién quizás salga en su encuentro, así que haciendo uso de fuerzas de flaqueza, Serena se pone de pie, se pone su chaqueta y va hacia la salida de allí, el rumbo es incierto, ya todo es incierto, excepto el gran dolor que lleva en su pecho, el dolor que quizás la acompañará para el resto de su vida…

El olor a tierra húmeda impregna las calles de Tokio, una fuerte lluvia se desata sin clemencia, Serena es mojada por esta, ella mira al cielo, buscando el resplandor oculto de la luna, llora en silencio, el llanto más doloroso que alguien pueda tener, baja su cabeza una vez más ante su sufrimiento y solo se resigna a pensar: "Lo bueno es que… con esta lluvia, mis lágrimas pasarán desapercibidas para el mundo que seguirá su paso".

Inicia nuevamente el camino, no sabe donde la llevarán las calles de su cuidad, tampoco le importa, llegará donde realmente sea correcto, por ahora solo se entrega al ímpetu del clima, a lo nostálgicamente grisáceo del color del atardecer, con los pies entumecidos, con el cabello mojado y el alma destruida… Serena, solo camina…


Sensmoi: jejeje, bueno, acá vemos que Serena "castiga" a Darién de otra forma y eso es con su indiferencia, tal como el lo hizo con ella…

La verdad es que si, Darién actuó muy feo pero a la vez es inocente, ahora, si eso lo creerá Serena se sabrá más adelante.

Muchos besitos y gracias por el review. ^^

paolac78: Efectivamente, le costará mucho a Darién volver a encantar el corazón de Serena y lograr que lo perdone… quizás por ahora no entiendas mucho que ocurrió con Darién o al contrario, que si lo hayas entendido, bueno, lo sabré solo al leer algún nuevo review de tu parte… un abrazo!

sailor mercuri o neptune: Que lo golpee, espera… "Peow peow", le disparé con una pistola láser mejor, ciertamente Darién se equivocó, pero todos en algún momento de la vida cometemos errores, la grandeza de una persona está en reconocerlo e intentar solucionarlo, veremos si es así, en el transcurso de la historia… Besitos y gracias por pasar!

srnkiki: El hombre perfecto, tanto como la mujer perfecta "mi'ja", no existen, ni siquiera en un fic! xD, ya que como, puse arriba, todos cometemos errores, y si, yo también me sentí traicionada, pero vaya mi cabecita, quería escribir eso y mis dedos le hicieron caso…

Me encantaría entregar capítulos más seguido, pero como usted "debe cachar" las noches están sumamente heladas y es justamente a esa hora que puedo escribir, entonces, media entumecida, intento avanzar poco a poquito, de hecho, ahora tengo un dolor de rodillas "que te lo encargo" (Y no es de vieja, dejo constancia, es solo por frío, jajaja), quizás tanto como a ti te cuesta retomar la historia, a mi me cuesta volver a sincronizarme con la misma para terminar el capítulo, no es como en los días de verano (que por cierto, me apestan por el calor) donde puedo avanzar más si es que no requiero de una de mis mil duchas de agua fría para componer el ánimo… xD
Espero que te haya gustado el capítulo y me alegro que te haya gustado mi cancioncita de cumpleaños, jijiji, ojalá lo hayas pasado muy bien!
Un gran abrazo mi namber wan, nos estamos leyendo pronto, tan pronto cuanto mis helados huesitos no me reclamen ir a la cama y no seguir escribiendo. Cuídate montones!

Princess Moon: Noooo, no te quiero matar u.u y a mi también me dio penita Serena, pero más me da pena en este capítulo :(
Comprendo que no escribas muy seguido, pero cuando puedas dejarme un review, estaré muy contenta al saber que sigues la historia.

Ánimo con el colegio, es estresante pero créeme, más estresante será después x_x así que aprovecha al máximo la linda etapa que vives y esfuérzate un montón en tus notas n_n cuidate mucho también, besos!

Lara: Espero que te hayan quedado uñas mientras esperaste la actualización, jijiji, y créeme, actualicé tan pronto cuanto me fue posible y siiii, Darién es un tontito.

Agradecida por tu nuevo review, espero que sean muchos más, un abrazo para ti también! ^^

MartithaJimenez: Hola martitha, siiii.. Mal alcohol, logra que hagamos cada estupidez… ufff, en todo caso no me sale mejor recordar, es parte de "mi pasado oscuro"; jajajaja, naaah, mentira, pero bueno, es verdad que no salen cosas muy buenas cuando una persona anda media borrachita por la vida.
Espero que el capítulo haya cumplido tus expectativas, muchos besos para ti, nos seguimos leyendo!

Lexie: Qué tal Lexie?, bueno, no te gustó el capítulo, jejeje, espero que al menos te haya agradado "el drama", del pasado y de este, no todos los días son felices, pero confío en que las cosas, para nuestros protagonistas, se arreglarán.
Gracias a ti también por tus ánimos, ya me encuentro mucho mejor de salud, así que aquí me hago presente, para saludarte a ti y a los demás lectores, junto con la nueva entrega.
Has escrito algo de la historia que tenías pensada? Me gustaría saber que si, para que la compartas con nosotros.
Muchos besos, cuidate ^^

Princess Mko: Muchas gracias por tu comentario, que a pesar de la espera, sigas conectada con la historia, agradecida de eso ^^ espero que te haya gustado la nueva entrega y me dejes tu opinión, un abrazo!

smfanatic: Hola amix! La verdad es que Tetsuya es parte víctima también en la historia, pero más adelante se verá que este personaje traerá un montón de cosas buenas e incluso, pueda ayudar a Darién y Serena…
Darién cometió los errores y tendrá que buscar la forma de solucionarlos, fueron feos, pero aún así, también el ha sufrido mucho por todo, así que no se rendirá fácilmente y peleará por volver a conquistar el corazón de la mujer que ama.
Muchos besos, gracias por pasar y dejar tu comentario, espero que también lo dejes en este cap, cuídate mucho! n_n

Usagi13chiba: Hola Usagi, bueeno bueno, entiendo que odies a Tetsuya, pero quizás tu opinión haya cambiado tras este capítulo, por que de verdad, ella será un valioso personaje en la historia, así que atenta!
Y bueno, es verdad, Darién cayó feo a culpa del alcohol, pero a veces eso se escapa de nuestras manos y nos lleva a hacer tonterías de las cuales nos arrepentimos, de corazón, posteriormente, el punto es no volver a hacerlo, aprender del error e intentar solucionarlo n_n
Un abrazo muy grande, nos seguimos leyendo, que estés súper!

Ya aquí, es poco lo que me queda por agregar… se que la pregunta será en vano ya que no pregunto esto en el capítulo más animoso xD pero aún recibo propuestas para algún oneshot de humor, me han llegado un par de ideas pero me gustaría saber que quieren leer ustedes, una suerte de regalo por su fidelidad a mi historia, de pasadita, nos reímos un rato dentro de tanta amargura en este fic… así que bueno, si tienen ideas, solo compártanlas, sea por acá o Mensaje privado, como ya un par de nenas lo han hecho.

Les recuerdo la invitación a mis otros fics, a las novedades que podrían venir, a las nuevas actualizaciones =)
Sin nada más que agregar por el momento ya que estoy apunto de caer en coma por el sueño, me despido.

Gracias por leerme, dejar sus comentarios y esperar… a nadie le gusta esperar, lo se, pero es cosa de: 1 – capítulos seguidos pero mal hechos o 2 – capítulos morosos pero mejores.

Un abrazo para cada uno de ustedes.

Nos leemos.

Sayo!