Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen, ni tampoco la historia.

Mikan, una chica de 17 años, vive con sus padres y su hermanita en Tokio. Un día sus padres le informan que deberán viajar por algunos meses, ella se emociona, ya que le encantan los viajes, pero sus padres le dirán que ella no ira, sino que se quedara en casa, pero con lo que no contaba, era con que sus padres la dejarían a cargo de un… ¿niñero?

El niñero.

Capitulo 7

POV Mikan

—Sabes…— me dijo pensativo —Me agradas…— rio mientras que yo me limitaba a verlo sin entender —Deberíamos llevarnos bien…

— ¡Ja! No lo creo…— le dije orgullosa.

— ¿Por qué no?— me pregunto riendo —Tu obedeces mis órdenes y yo no te digo nada…— esperaba mi respuesta —Es mas… ten tus llaves— las puso en la mesa —Solo llega a las tres a la casa, haz tus tareas y yo no te molestare— me acercaba aun mas las llaves del auto.

—Aun así no me agradas…— le dije y tome las llaves. Soltó una carcajada.

Subimos a su auto, después de comer, ya que a pesar de que le había dicho que no, como quiera ordeno para mí. Pase la tarde haciendo mis trabajos del colegio, acabe cerca de las diez de la noche.

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Me levante como de costumbre, entre a la ducha para después elegir un vestido cinco dedos arriba de la rodilla, dividido en dos: una parte (la superior) era simple, blanca y sin mangas, la otra parte (la inferior) era como una falda con pliegues color magenta, con una cinta amarrada en la cintura de color mostaza con puntos negros, sandalias bajas y un bolso no muy grande color crema.

— ¡Llega a las tres!— me dijo antes de que saliera de la casa.

—No te aseguro nada…— grite y salí.

— ¡Hey! ¡Hicimos un trato!— escuche que gritaba desde adentro, solo solté una carcajada y subí a mi muy apreciado auto…

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— ¡Tienes que aceptarlo! ¡Te encanta!— me dijo Sumire riendo.

— ¿Qué?— le pregunte asustada — ¡Estas completamente loca!— le dije asombrada.

— ¡No, la loca aquí eres tú!— me dijo mientras tomaba los libros de su casillero — ¡Tienes a ese hombre enfrente! ¡Te pregunta que si te gusta! ¡Y le dices que pensabas en cuanto lo odias!— tomo su cabello entre sus manos con desesperación.

— ¡Sumire!— alargue riendo —Conozco a los chicos como él…— le dije mientras caminábamos hacia el salón —Solo porque son atractivos se creen mejor que los demás y que pueden tener a cualquier chica en sus manos…

—Y como sabes… tal vez él es diferente y te mira diferente— me dijo sonriente.

— ¿Diferente? — Pregunte extrañada.

—Si… cuando íbamos en el auto, y volteaba te miraba… ah… no sé cómo explicarlo— dijo desesperada.

— ¡Estas demente Sumire!— le dije riendo.

Las clases como siempre pasaron rápido, excepto biología que como siempre tenía que soportar las miradas de Luna, pero no eran sus miradas las que me incomodaban, sino que no podía hacer absolutamente nada. Así que tenía que reprimir las ganas de pararme y gritarle en su cara lo que se merece.

Después de dejar a Sumire en su casa, me dirigí a la mía, eran las tres con cinco cuando llegue a la casa, grite avisando que había llegado, pero solo estaban las del servicio, les pregunte por Natsume y solo me dijeron que había salido.

Después de comer, subí a mi habitación ya que tenía tarea de todas las asignaturas, así que debía comenzar lo antes posible si quería terminar temprano. Me puse un pijama fucsia y unas pantuflas rosa pálido con forma de botas.

Tome mi celular para ver la hora, Nueve treinta de la noche, había pasado seis horas haciendo tarea, bueno seguramente menos, ya que me distraía haciendo dibujos en las paginas finales de las libretas, y además de que no podía dejar de pensar en lo que me había dicho Sumire.

Baje a la cocina, tenia sed y hambre, la casa ya estaba vacía, las de servicio salían a las ocho, así que estaba yo sola en la casa, ya que no había señales de Natsume.

Camine hacia el refrigerador para sacar una jarra con agua, la puse en la barra para poder tomar un vaso.

-¡Ah… por que los ponen hasta allá!- bufe molesta en mi foro interno, ya que parecía que lo hacían intencionalmente, ponían todos los vasos en la última repisa del estante.

Me puse en las puntas de los pies, y estiraba mis brazos lo más posible para tratar de alcanzar uno de los vasos de cristal, estaba por alcanzarlo cuando dos manos en mi cintura me dieron el susto de la vida.

— ¡Ah!— me fue imposible no gritar.

— ¿Te asuste?— era la voz de Natsume.

—No… solo que me gusta gritar con terror…— le dije sarcástica sin voltear a verlo.

— ¿Necesitas ayuda?— me dijo cuando volví a intentar alcanzar el vaso.

—No— le conteste seca.

—Entonces como quiera te ayudare…— me dijo poniendo una de sus manos en mi cintura nuevamente, ahora no fue terror lo que recorrió mi cuerpo, si no un escalofrió. Apego su anatomía a la mía, solo basto con que estirara el brazo y alcanzo el vaso. —Ten…— me lo entrego.

—No necesitaba ayuda…— le dije molesta.

—Hey… que dijimos de las peleas…— susurró sensualmente en mi oído derecho, yo solo me dedicaba a controlar mi ritmo cardíaco al igual que mi respiración, se separó un poco solo para girarme sobre mis talones, pero automáticamente volvió a unir nuestros cuerpos, tanto que ni siquiera la mas mínima corriente de aire pasara entre nosotros.

Me aventure a mirarlo a los ojos, cosa de la cual me arrepentí, ya que sus hermosos ojos color rubí, me hipnotizaron por completo, su rostro comenzó a acercarse, nuestras respiraciones se mezclaban y sentía como su mentolado aliento acariciaba mis labios.

Hasta que finalmente nuestros labios hicieron contacto, era increíble lo que me hacían sentir sus suaves labios, que me fue imposible no seguir el beso. Sus labios succionaban los míos…

Continuará.

Notas de la adaptadora:

Espero que les guste esta historia.

Dedicada a Laura-Sempai que me pidió la adaptación.

Nos leemos.