Mil ochocientos años después, actualizo, si, me demoré un carajo, pero la placa madre de mi computador no quiso que siguiera pasando mis horas libres frente al PC, así que es ella, la muy desgraciada, la culpable del retraso.
Explico un poco de que se tratará el capítulo y que se viene para los demás.
Volvemos a un ritmo más calmo, pero a la vez con muchas más cosas, renace el tema de la reina Génesis y también lo del Sr. Urogataya, ya todos los hilos de la historia comenzarán a unirse en uno solo, para seguir el trascurso de nuestro Fic.
Por cierto, ahora me estoy nutriendo de sobremanera de la serie, nuevamente, para seguir con la historia, no quedé satisfecha con ver otra vez los 200 caps. De SM, así que ahora los busqué y vuelvo a ver la serie pero en japonés, si, quizás sea un caprichito, pero quisiera ver más a detalle con que intensidad fueron elegidas las voces para cada personaje, no se si todos sepan, pero los actores encargados de darles voz a todos los personajes de SM hablaban directamente con Naoko Takeuchi, por lo cual, mucho de las propias ideas de la autora, están reflejadas en los consejos que les daba a las "peach hips" y a los demás encargados de dar sentimiento a esta serie, así que para dar lo mejor en este fic, que ahora vuelve a tener trama directa a SM (en aspecto de ser guerreros) necesito buscar nuevamente mi musa inspiradora, mi aliento y las energías para retratar con la mayor exactitud posible, lo que quiero hacerles llegar a ustedes.
Debido a la hora (10:46 AM – Chile) voy a subir inmediatamente el cap. así, sea quién sea la/el primera/ro en leerlo, pueda hacerlo lo más pronto posible.
Las respuestas de review siempre las doy, pero los dejaré escritos más tardes, en un review en este cap. para quienes quieran leer. Intento responder todas las dudas y además compartir unas ideas, así que quedan invitadas desde ya a ver si lo desean, pero de todas formas, les dejo mis saludos afectuosos a:
- srnkiki
- LITA JAPON
- Princess Moon
- pame22
- JanellaBround
- Usagi13chiba
- Princess Mko
- smfanatic
- LUNA
- gigichiba
- MartithaJimenez
- adoore1
- Usakoandmamoru
- sailor mercuri o neptune
- Sensmoi
- mayilu
- Lexie
Muchísimas gracias por sus reviews!
Y bueno, solo una pista para los siguientes caps: "Se vienen altos y bajos".
Un beso y un abrazo para todos, gracias por la espera, disfruten el capítulo y recuerden, responderé sus reviews apenas pueda, creo que antes de que termine el día podré responderlos todos.
Nos leemos, Sayo!
Aunque no sea un secreto a voces para todo el mundo, la gran mayoría de las mujeres en algún momento hemos fantaseado con nuestra propia historia de hadas, la que gira en centro al anhelado príncipe azul, aquel hombre que llegaría a nuestra vida para darnos felicidad sin igual, una vida llena de sonrisas y colores, dicen que soñar es gratis, pero en más de una oportunidad, el sueño aparentemente gratuito trae consigo un gran valor por pagar, la decepción de saber que aquella fantasía, literalmente como la queríamos, no suele suceder…
Al fin la lluvia se vuelve un poco más calma, son pocas las gotas danzarinas que caen diagonalmente al piso, debido al ligero viento que desvía sus caminos, quizás sea una especie de tregua otorgada por el cielo, un poco de compasión ante la rubia mujer que esperó, sentada en una banca, todo el tiempo necesario para que la lluvia amainara.
Con sus pensamientos enredados y el corazón a apenas, Serena encuentra un respiro necesario, el silencio, la ausencia de gente que la mire de reojo al pasar cerca de ella, le dan la oportunidad de apaciguar su llanto, su pena, aunque a ratos estos vuelven a azotarla, notándose en lo retorcidos que se vuelven sus dedos al sentir esa amarga ansiedad, debido a que ya ha pasado tal vez lo más difícil, ya que dejar a Darién se esa manera le ha costado más de lo que ella misma pensó, sabe que vendrán los reproches, las dudas, las persuasiones que puedan hacer los demás para que ella opte por otro camino, pero de nada servirán, ya que solo es ella quién conoce en totalidad el por que de su decisión, ya eran muchos los días, meses y años, que ella llevaba una pena oculta en su corazón, pero solo fue en el "ahora" cuando Serena materializó cada uno de sus miedos, queriendo huir antes de sufrir más, muchos dirán que es un acto egoísta, incluso ella lo piensa así, por el mismo motivo, fue que propuso "aquel trato" con Darién, seguir en contacto de alguna forma, una arriesgada apuesta, que en su resultado pueda mostrarle a si misma que necesita de su esposo y es capaz de olvidar todo lo ocurrido, o este sea el primer paso para que el futuro comience a escribir otra historia.
Ya no muy lejos se escucha el rugido de un automóvil, para Serena no vale la pena siquiera voltear, pero al escuchar su nombre, esto no se vuelve una opción sino que una obligación, más al confirmar, por otro llamado, de quienes se encontraban a espera de alguna de sus palabras.
- Cabeza de bombón, ¿estás bien? – pregunta una voz ronca femenina, sin duda, se trata de Haruka, quién está acompañada de su novia, Michiru, en el descapotable amarillo, estacionado a la orilla de la vía.
- ¡Haruka! – responde sorprendida, a voz medianamente fuerte, Serena, levantándose de la banca, para acercarse a ella.
- ¿Todo bien? – pregunta Haruka, seguida por Michiru, quién dice - ¡Estás empapada!, ¿Qué haces sola a esta hora en la calle?
- No se preocupen… solo iba camino a… - responde Serena, titubeante, al no salir con una mentira que acalle cualquier otra duda.
- ¿Necesitas que te de un aventón? – pregunta Haruka, mientras intenta ver más allá de las respuestas que pueda dar Serena.
- Darién debe estar preocupado por ti, Haruka, llevémosla a su casa – comenta Michiru, creyendo que es la mejor opción.
- No, no voy a ir para allá – responde en un soplo de rabia, Serena, causando alerta inmediata en Haruka y Michiru.
- Bueno, mientras decides donde ir, ¿por que no subes?, debes tener mucho frío – ofrece Michiru, cordialmente.
- Gracias – responde cordialmente cortante, Serena, abriendo la puerta trasera, para entrar al automóvil.
Una vez adentro, Haruka inicia la marcha sin preguntar nada a nadie, el destino es la casa de ella, Serena al ver que no van al departamento, pregunta:
- ¿Por donde vamos? – dice Serena, curiosa, observando el camino desde la ventana.
- No te habíamos dicho, pero con Michiru volvimos a vivir a la casa de antes – responde Haruka, quien mira a Serena por el espejo retrovisor.
- Lo que pasa es que el Doctor Tomoe volverá a internarse debido a su amnesia, ha empeorado en el último tiempo y creímos que lo mejor sería que Hotaru volviera a vivir con nosotras, también volvimos allí por Setsuna, por un asunto de comodidad, en el departamento se estaba haciendo muy complicado – termina de explicar, Michiru, quién se dio vuelta para mirar a Serena mientras le comentaba lo ocurrido.
- Ah… entiendo… - responde Serena, sin saber que más decir.
- ¿Nos dirás ahora por que estabas sola sentada en esa banca, mojándote? – pregunta Haruka, intrigada.
- Haruka, no seas imprudente – susurra entre dientes, Michiru, mirando de reojo la reacción de Serena.
- No Michiru, no te preocupes… - comenta ella, antes de que ellas iniciaran una disputa, añadiendo a los segundos, su respuesta a Haruka – Lo que pasa es que… Darién y yo… - tartamudea Serena, dándose cuenta que el solo hablar del tema, le causa aflicción.
- ¿Se han disgustado? – pregunta Michiru, ayudándole con el anticipo a Serena.
- Creo que es mucho más que eso… - confiesa Serena, procurando guardar sus lágrimas.
- Entonces estabas allí sola, por que saliste de tu casa, tras una pelea, ¿Me equivoco? – pregunta Haruka, muy interesada en el tema.
- No… no te equivocas… - responde la rubia, con su mirada clavada en sus rodillas.
- Si quieres podemos hablar más cuando lleguemos a casa – propone Haruka, seriamente.
- Así te tomas una taza de té y te cambias de ropa, no vayas a pescar un resfrío – añade simpática, Michiru, desviando un poco el tema.
- Muchas gracias, chicas… - responde con una honesta sonrisa, Serena, al encontrar refugio al menos por esta noche.
El paisaje se desfigura debido a la velocidad que ha adquirido el automóvil tras que Haruka acelerara lo más posible, es bien sabido que Darién no es objeto de su admiración, probablemente una característica de Haruka es recordar cosas con cierto rencor, una de estas cosas fue cuando Darién dejó en Tokio a Serena para estudiar en estados unidos, recuerda que desde ese día y sin que nadie se lo pidiera, ella se convirtió en su guardaespaldas y por cierto, le pareció muy mesquino, por parte del pelinegro, dejar a su novia sola, sabiendo la co-dependencia que ella vive con el.
Michiru advierte la molestia de Haruka tras observar ciertas muecas que ella hace, también lo sabe debido a la velocidad a la que va manejando, la conoce perfectamente y sabe que en instantes más vendrá un gran reproche hacia Darién por su parte. A diferencia de ella, Michiru ya pretende tomar postura más neutral, aunque ciertamente eso pueda cambiar tras conocer más detalles sobre lo ocurrido entre Serena y su esposo.
Serena por otra parte, se ha envuelto en su diminuto entorno, no toma mucha atención a las señales de molestia que da su amiga, tampoco le importa mirar mucho hacia fuera para ver por donde va, ya que por el momento se ve víctima de su escape bajo la lluvia, al sentir los, primeramente leves, espasmos que sufre por la humedad absorbida por su ropa y cabello, a la vez intenta disimular su dolor y busca salida al tener la mirada clavada aún, en sus rodillas.
Minutos después Haruka estaciona, saca las llaves con fuerza y sale con la misma, Michiru por inercia la sigue, sin antes llamarle la atención a Serena, diciéndole: "Ya llegamos".
Una vez ya dentro de casa, Haruka se sienta en el sofá, Michiru le indica a Serena donde está la habitación de ella y le ofrece sacar cualquier prenda que le guste, todo con tal de que se saque las suyas lo antes posible, Serena agradece el solidario gesto y va hacia allá, Michiru vuelve, pasa por el lado de Haruka y la mira de cómplice manera.
- ¿Vas a querer café? – pregunta la joven de cabello aguamarina.
- Será necesario – responde Haruka, acomodándose en el sofá.
- Creo que tienes razón – responde Michiru, entendiendo el simbolismo de las palabras de su novia.
- ¿Alguna sospecha de lo ocurrido? – pregunta Haruka, levantando su voz, debido a la distancia que mantiene con Michiru.
- No creo que sea correcto comenzar a especular en momentos así, ya nos dirá Serena lo que pasó – responde ella, mientras se mantiene en movimiento, preparando todo lo necesario.
- Tal vez… por cierto, ¿Dónde están Setsuna y Hotaru? – dice Haruka, cambiando el tema, por ahora.
- ¿Ya lo olvidaste?, Hotaru se quedará esta noche en casa de su padre y ha ido con Setsuna, recuerda que mañana el Doctor Tomoe volverá a internarse – le recuerda Michiru, siguiendo con sus quehaceres.
- Vaya, lo había olvidado por completo – añade Haruka, tras un leve momento de asombro.
- Hotaru debe estar muy triste… espero que logre sobrellevar el momento – comenta Michiru, preocupada por la joven.
- Es una niña muy fuerte, saldrá adelante – responde Haruka, intentando dar consuelo a su novia.
- Eso espero… - contesta Michiru, terminando de preparar todo.
- Ah, una cosa… no creo que tampoco sea buen momento para que le digamos a cabeza de bombón algo sobre lo que supimos del enemigo – piensa Haruka, dándose vuelta para buscar con la mirada a Michiru.
- Callemos lo que sea necesario, por el tiempo conveniente – replica Michiru.
- Es verdad, no podemos olvidar la amenaza que viene en camino… - argumenta preocupada, Haruka, recordando para si misma la nueva información que posee.
- ¿Podrías prender la calefacción?, hace mucho frío – pide Michiru, dando por hecho que con solo el café, Serena no recuperará el calor necesario.
- Voy – responde brevemente, Haruka, levantándose para hacer el cometido.
- ¿Deberemos llamar a algunas de las chicas para decirles donde está Serena? – interroga Michiru, ya mientras busca tres tazas.
- ella ya no es una niña, puede estar aquí tranquilamente sin ser molestada – responde Haruka, haciendo buen uso de su ronca voz.
- Lo decía solo con la intención de no causarle alerta a nadie – se excusa Michiru.
- Quizás nadie más que nosotros sepa por ahora que cabeza de bombón está aquí – advierte ese detalle, Haruka. Terminando por otra parte, de encender la calefacción.
- Si, eso es verdad – dice Michiru, dándose cuenta de que no es necesario por ahora, avisarle a alguien sobre el paradero de la rubia, quién se asoma tímidamente hacia la sala, sintiendo pudor por estar vestida con ropa de Michiru.
- ¡Hola Serena!, ¿Encontraste algo que te acomodara? – pregunta Michiru, de manera simpática.
- Si, muchas gracias – responde ella, acercándose despacio hacia la sala.
- Siéntate por favor – invita Haruka, tras un gesto, indicándole a Serena donde puede sentarse, siendo elegida la silla que queda en frente a ella.
- Si – responde Serena, sentándose delicadamente.
- Ya está todo listo – comenta desde la cocina no muy lejana, Michiru, acercándose con la bandeja que trae las bebidas calientes, las deja sobre la mesa de centro, toma una y se sienta al lado de Haruka, añadiendo - Toma una taza de café, Serena, te hará bien – recibiendo la respuesta afirmativa de ella, quien toma una de las tazas y le da un primer sorbo.
- ¿Más azúcar? – pregunta Haruka, tomando su taza de café y acomodándola cerca de su pecho.
- No, está bien así – contesta Serena, soplando un poco.
Segundos incómodos se viven en la sala, las tres saben cual será el tema conversado pero ninguna se da la valentía para iniciarlo, así que dándose ánimos, Haruka es la que da el pie para que la conversación comience.
- ¿Qué ocurrió? – pregunta derechamente, Haruka, sin dar muchos rodeos.
- Es una larga historia… quizás se aburran – responde Serena, dando otro sorbo a su café, manteniendo la mirada en este.
- No sientas pena y cuéntanos, te sentirás mejor si sacas aquella pena de tu pecho – comenta Michiru, ayudando a Serena a tomar la decisión para contar sus tristezas.
- Lo que pasa es que… nuestros últimos días con Darién han sido algo extraños, comenzamos a tener varias diferencias y yo caí en un mar de preguntas sin respuestas… aún así todo había parecido arreglarse, pero fue ayer cuando ocurrió algo que jamás pensé posible – inicia la confesión, Serena, sin dejar de sentir pena al hablar.
- ¿Y que fue eso? – pregunta intrigada, Haruka, mirando fijamente a Serena mientras da las respuestas.
- Darién y yo asistimos a una convención de médicos organizada por uno de sus maestros, después el comenzó a hablar con algunos de sus pares y pareció olvidar toda atención a mi presencia, salí una hora o tal vez más, volví y el seguía en la misma disposición, muy a gusto conversando, bebiendo… yo me fui de allí por mejor, me sentí mal pero creí que era justo, en alguna medida, darle un momento a Darién para que estuviera tranquilo en ese ambiente, pensé en decírselo cuando llegara horas después… pero no llegó en toda la noche… - confiesa Serena, aproximándose al detalle más doloroso del asunto.
- Eso fue bastante desconsiderado, por decir lo menos – comenta Haruka, bebiendo café con molestia.
- Haruka tiene razón, Darién no debió dejarte sola y después no aparecer en toda la noche – argumenta Michiru, dándole soporte a su novia.
- Eso da igual… - responde Serena, sorprendiendo a quienes la oían.
- ¿Por qué lo dices? – pregunta extrañada, Michiru, tras ese comentario.
- Cuando Darién llegó por la tarde al departamento, me confesó que había pasado la noche en casa de otra mujer y… - intenta decir Serena, ya no pudiendo contener su angustia, reflejada en llanto.
- ¿Y? – pregunta al punto de la ira, Haruka, sintiendo a los segundos como con una señal, que fue de Michiru al tomarle la mano y apretarla, le pide que no diga más por ahora y deje terminar a Serena.
- El dice que fue inconcientemente y que jamás quiso hacerlo… pero besó a esa mujer con la cual pasó la noche – termina Serena, rompiendo en llanto más fuerte.
- ¡Ese maldito!, ¡Se merece una buena golpiza por ser un cobarde! – exclama Haruka, levantándose de golpe, haciendo caer la taza que tenía en su mano.
- ¡Cállate, Haruka!, ¡No le des más problemas a Serena! – replica Michiru, regañando a Haruka por su primera reacción, obligándola a sentarse nuevamente a su lado.
- ¿Qué me callé?, Michiru, Serena es su esposa, ¿Cómo pudo hacerle eso? – reclama Haruka, mirando sin explicación a su novia.
- ¡No lo sé!, quizás debamos saber más detalles, ¿No crees? – responde Michiru, haciéndole una mueca con sus labios a Haruka, indicándole a Serena, quién veía la discusión entre ellas con un cierto cargo de conciencia, así que añade, con un poco de más tranquilidad - ¿Decías que Darién dijo que lo hizo inconcientemente?
Así, Serena cuenta poco a poco, los detalles de todo lo sucedido entre ella y su esposo, Haruka vuelve a la normalidad a los pasos de los segundos, sin dejar de sentir indignación por lo que escucha, Michiru intenta seguir con su postura neutral, entiende a la perfección la pena de Serena, pero sin olvidar que ella y Haruka son mayores, quizás un poco de observación más madura es lo que Serena necesita para tranquilizarse.
- ¿Piensas terminar tu matrimonio con Darién? – pregunta Michiru, para saber más o menos que consejo darle a la rubia.
- No lo se… por ahora lo único que tengo claro es que no puedo mirar a Darién a la cara sin sentirme una verdadera estúpida – responde Serena, sollozando.
- ¿Al menos te ofreció una disculpa? – pregunta Haruka, manteniendo su molestia, disimulándola con mucha dificultad.
- No se cansó de pedir perdón… pero… - añade Serena, un tanto titubeante, pensando si realmente quisiera revelar la totalidad de sus pensamientos respecto a todo lo que pasó.
- ¿No te convence? – pregunta Michiru, poniendo extrema atención a las palabras de la rubia.
- No, no se trata de eso… va mucho más allá de que Darién me haya convencido con sus palabras o no… Haruka, Michiru… la verdad es que… más que enfadarme por lo que pasó con aquella mujer, creo que llegué al punto máximo de aguante… - Responde Serena, comenzando una más extensa confesión – Chicas… quizás ustedes tuvieron razón desde un principio… y lo que pensaban de mí, era lo correcto.
- ¿A que te refieres? – pregunta confundida, Haruka, al igual que Michiru.
- ¿Recuerdan que ustedes pensaban que yo era una chica débil?, ¿Qué tarde o temprano no iba a poder sobrellevar toda la carga que llevo en mi vida? – dice Serena, haciendo alusión a cuando las tres se conocieron.
- Si lo dices por tu capacidad como Sailor Scout y como princesa, sabes bien los motivos que teníamos para desconfiar – anticipa Haruka, siendo seguida por su novia.
- Nosotras llegamos a esta era por una importante misión, por mucho tiempo las dos solas peleamos contra el enemigo y teníamos una manera muy peculiar para nuestro actuar, pero nos demostraste que eres más fuerte de lo que tu misma jamás imaginaste – termina Michiru, ofreciendo una sonrisa.
- Agradezco que piensen eso de mi, pero a lo que voy directamente es al hecho de que sucumbí ante tanta presión, tal vez sea mi culpa todo lo que está ocurriendo – dice Serena, provocando la cólera de Haruka.
- ¿Dices que eres culpable de que Darién te haya engañado? – dice con capciosidad y sarcasmo, Haruka.
- No… es decir… no lo sé… Haruka, Michiru, discúlpenme por favor, estoy muy confundida, a penas se lo que digo… - se excusa Serena, un poco incómoda y triste.
- Todo ha pasado muy rápido, Serena, es obvio que te sientas de esa forma – comenta Michiru, tratando de darle una mano a su amiga.
- Es verdad, necesitarás más que unas horas para poder pensar de forma tranquila – añade, Haruka.
- Tienen razón… me siento extraña, quisiera ir donde Darién y darle un abrazo, entiendo que el tenga el derecho de tener su vida aparte y que yo no esté allí, puede ser que haya pasado mucho tiempo de forma egoísta pensando en que solo tendría que hacer lo que era más conveniente para mi, pero a la vez no puedo olvidar el dolor que sentí cuando el me ignoró y después confesó que había besado a otra chica… - responde Serena, con tono nostálgico, dejando su café de lado, sin ganas siquiera de sostenerlo.
- No debes olvidar esa falta de respeto, ¡jamás! – añade Haruka, provocando molestia en Michiru.
- No creo que el rencor sea la mejor opción para ellos, Haruka… Serena solo deberá guiarse por lo que diga su corazón, si ella decide volver al lado de Darién no es algo en lo que nosotras podamos intervenir, menos ahora – comenta Michiru, volviendo a mirar de manera cómplice a su pareja.
- ¿Menos ahora?, ¿A que te refieres? – pregunta más atenta, Serena, totalmente expectante a la respuesta.
- Dijiste que no hablarías del tema – advierte susurrante, Haruka.
- Quizás sea lo mejor… - replica Michiru, creyendo que sería lo correcto.
- ¿De que hablan?, ¡Díganme por favor! – pide Serena, con ansiedad, levantando su voz y mirando fijamente a sus amigas.
- Serena… nuestra intención no es darte más preocupaciones, pero tarde o temprano te íbamos a decir la nueva información que tenemos sobre el enemigo – dice Michiru, volviéndose seria en sus palabras.
- Comprendo que deban hacerlo… - responde sumisa, Serena, recordando que la noche anterior había vuelto a asumir con responsabilidad y entendimiento, su misión como guerrera.
- Junto a Setsuna y Haruka, pudimos ver que hay una fuerte energía oscura, amenazante en el sistema solar exterior. Recordando lo que ocurrió ese día en que la Reina Génesis apareció en la habitación de Rei, escuchamos que ustedes hablaron algo sobre el planeta Némesis, planeta que había estado oculto gracias a una poderosa energía maligna – comenta Michiru, interrumpida de buena manera por Serena.
- Recuerdo lo que el Rey Endymion nos dijo en Tokio de Cristal… en aquel planeta vivieron la familia de las tinieblas, Black moon – revive Serena con sus palabras, aquel momento tan difícil para todos.
- Creemos certeramente que podría haber una conexión clave entre la Reina Génesis y aquel planeta y la creación de Black Moon – expone Haruka, con cierta preocupación en su voz.
- ¿Ustedes creen?, por que de ser así… ¿Por qué la Reina Génesis no se presentó antes? – pregunta Serena, descartando de cierta forma, lo que sus amigas le están diciendo.
- Eso es algo que no sabremos, pero presiento que no falta mucho para que tengamos las respuestas a muchas preguntas – responde Michiru, pensativa.
- Recuerda cabeza de bombón, ella es una mujer perteneciente al milenio de plata, realmente me intriga toda la fuerza que pueda tener… incluso reveló que ella es la creadora del Caos y si es esa solo una forma para atacar, temo por todos nosotros – añade Haruka, volviéndose más cautelosa al hablar.
- Serena… nadie más que tu deberá llevar el liderazgo de esta batalla… tú eres parte del milenio de plata, tienes los poderes que ninguna de nosotras podría contener… por eso te pido que seas muy responsable ante cualquier decisión que tomes… - comenta Michiru, mirando peculiarmente a Serena, como si le estuviera dando total respaldo a que ella vuelva al lado de su marido y así asegurar que lo que depara el futuro, podrá ser mejor soportado, Serena entiende un poco la indirecta y sonríe tenuemente.
- Lo haré Michiru, pensaré todo de la mejor manera, para el bien de todos nosotros – responde con orgullo y heroísmo, Serena.
- Miren la hora – señala Haruka, mirando su reloj en la muñeca – es muy tarde y parece que volverá a llover con fuerza.
- Serena, ¿Quieres quedarte acá por esta noche?, nosotras no tenemos ningún problema de que estés aquí cuanto necesites – ofrece Michiru, volviendo a la cordialidad.
- Sería muy amable de su parte, gracias – responde Serena, complacida ante el acto de solidaridad y amistad, añadiendo – Creo que ya mañana le pediré a Mamá quedarme un tiempo en casa.
- Te sería muy útil – añade brevemente, Haruka.
- Si… será lo mejor – comenta Michiru, interrumpida por el insistente sonido del teléfono.
Haruka es quién va a contestar, piensa que lo más probable es que sea Setsuna avisándole sobre el estado anímico de Hotaru, pero en el momento de levantar el auricular y saludar, su rostro vuelve a la ira, enrosca su puño y no escatima en gritos, de manera obvia Michiru y Serena vuelcan toda la atención al enfado de Haruka, el primer sentimiento es que quizás ocurrió algo malo, pero a medida de que Haruka dice una que otra palabra, se va haciendo obvio lo que está pasando.
- ¿Qué dices?... ¡No!, ¡No tengo por que darte explicación alguna! – exclama la mujer, exaltada.
- ¿Haruka, con quien hablas? – pregunta con cierto nerviosismo, Michiru, sin recibir respuesta.
- ¿Qué se lo que pasó?, eso a ti no te importa, no vuelvas a llamar, Chiba – dice Haruka, dejando en evidencia quién estaba en la línea, por lo cual, Serena se levanta de forma inmediata, va al teléfono y con decisión, se lo arrebata a Haruka de su mano.
- Darién, te pedí que no me buscaras, ¿Necesitas seguir dándome problemas? – pregunta Serena, en una mezcla de tristeza, rabia y alegría, por escuchar la voz de el.
- ¡Serena!, que bueno saber al menos donde estás… - responde sorprendido, Darién y también un poco más calmado.
- Bueno… ya lo sabes, buenas noches – responde cortante, Serena, haciendo valer toda su fuerza de voluntad para tomar esa postura.
- ¡Espera!, no cuelgues por favor – pide Darién, apresurado.
- Haruka, por que no me acompañas a preparar la habitación de invitados – dice por otra parte, Michiru, llevando a Haruka contra su voluntad, obligándola a caminar grandes pasos debido a los empujones que le da, poco después, ambas desaparecen de la sala.
- Está bien… que quieres decir… - responde Serena al teléfono, contenta por la improvisaba privacidad que le es otorgada, por ser así, también pudo seguir con la conversación más tranquila, con lo que realmente quisiera decirle a Darién o escucharlo, ya que no se puede negar a si misma, que aunque sean solo un par de horas que están distanciados, ella ya lo extraña muchísimo.
- Estaba muy preocupado por ti, por saber donde estabas, al menos necesito saber que estás a salvo – dice Darién, con todo evidentemente triste.
- Si, lo estoy… - responde calma, Serena, cerrando los ojos y dejando escapar una gran bocanada de aire.
- Eso podrá servirme de consuelo… no tienes idea de cómo me siento, Serena… no se que hacer o decir para hacerte entender lo arrepentido que estoy de mis estúpidos errores…créeme por favor – dice Darién, manteniendo su tono triste, aprovechando la oportunidad de repetirle esto a su esposa las veces que sean necesarias.
- Darién… no me pidas respuesta alguna ahora, déjame pensar, necesito estar tranquila… - pide Serena, dejándose envolver por la nostálgica sensación de escuchar la ronca voz de su marido.
- Se que necesitas eso, Serena, lo entiendo y respeto, pero no puedo ganarle a las ansias que me obligan a buscar alguna señal tuya, los minutos se me han hecho eternos sin ti, no se que hacer sin ti mi amor… - confiesa Darién, aguantándose las lágrimas.
- Quizás debas ir a tu nuevo maravilloso trabajo y estar rodeado de todas aquellas personas a las cuales no puedo igualar intelectualmente – responde Serena, con rencor, pero a la vez, tristeza.
- No digas eso por favor – pide tímidamente, Darién, sabiendo que cualquier respuesta amarga, puede empeorar la situación.
- Darién, hablo en serio… sigue con tus cosas tal cual las hubieras hecho a mi lado, si lo haces o no, no dependerá de mi – exige Serena, manteniéndose firme en sus dichos.
- ¿Vendrás mañana a buscar tus cosas como lo dijiste?, por que no es necesario… podemos intentar hablar y resolver todo este mal entendido – cambia el tema, Darién, para tratar de obtener todas las respuestas posibles bajo esta llamada.
- Es más que un mal entendido… Darién, no solo me alejé de tu lado por lo que pasó ayer… hay muchas cosas en mi que me hicieron tomar esta decisión, conversaré contigo cuando sea prudente, cuando incluso yo misma pueda entender todo lo que siento, ahora solo soy un enredo de sentimientos y rencores, no seas egoísta y entiéndeme – pide Serena, volviéndose un poco más brusca en sus palabras.
- Haré lo que quieras, pero recuerda que hace solo un par de días volvimos a estar juntos, mientras dormíamos me dijiste que nada podría volver a separarnos, recuerda que nos abrazamos y besamos, no olvides eso – pide Darién, hablando de forma rápida, notoria ansiedad.
- Si, ¡pero que demonios sabía yo lo que ocurriría después! – responde enfadada, Serena, tomando como solo un "salvavidas" lo dicho por su esposo.
- Está bien… está bien… - añade Darién al segundo, en un intento por apaciguar a Serena.
- No creo que sea lo mejor que sigamos hablando – comenta Serena, casi susurrante.
- Está bien, no me hables, pero al menos déjame escuchar tu respiración – pide inusualmente, Darién, causando la extrañeza de su esposa.
- ¿Mi respiración?, ¿De que hablas? – pregunta Serena, intrigada al punto de la inocencia.
- Sería capaz de dormir junto al teléfono por tan solo sentirte un poco más cerca de mi - Declara Darién, entre tono angustioso y tranquilo.
- No digas tonterías – pide Serena a tono calmo, entregándose de cierta forma a las palabras de Darién, llegando a conmoverla en cierto grado. No aguanta estar más de pie, Darién la debilita para bien o para mal, por lo cual mira a su alrededor en búsqueda de alguna silla cercana, la encuentra, acerca a ella y se sienta.
- ¿Qué debo hacer para que comprendas que no te miento ni digo tonterías? – pregunta Darién, sin recibir respuesta, tras unos segundos de silencio, decide seguir hablando – Serena… si tu hubieras cometido la misma equivocación que yo, a esta alturas ya te habría disculpado… por que te amo y nada vale más para mi que tenerte a mi lado – prosigue erróneamente, Darién, recibiendo una respuesta que no esperó.
- La diferencia entre tú y yo, Darién, es que jamás te habría dejado solo y menos me hubiera ido a los brazos de otra persona, así que no digas ese tipo de cosas – responde ella, un tanto enfadada.
- Serena, si pudiera retroceder en el tiempo créeme que jamás volvería a hacer lo que hice, fue un error, no puedo sino prometerte que no volverá a pasar nunca más, pero por desgracia no puedo borrar lo que pasó, pero tampoco puedo borrar, ni quiero borrar, el infinito amor que siento por ti – responde Darién, agitadamente.
- No sigas… - pide Serena, en un toque desesperado, sintiendo que en cualquier momento sucumbirá ante lo que le es recitado.
- ¡Es la verdad!, incluso en mi equivocación no te mentí, jamás lo haría… Serena… no echemos por la borda tantos años juntos, tantas vivencias, tantas cosas que solo los dos sabemos que han ocurrido – dice Darién, en un nuevo intento por conseguir el perdón de su esposa.
- Darién, entiéndeme, si yo te hubiera hecho todo eso a ti estarías destrozado, no podrías mirarme sin sentir rencor o al menos rabia… pero olvidemos por un segundo eso… - comenta Serena, dándole cierta luz de esperanza a Darién, al ver que tal vez quiere dejar este tema de lado, el queda sin poder dar palabra alguna, Serena le pide unos minutos, que espere al teléfono, sin decirle aún, incluso en su propia ira, Serena buscará la forma de establecer otro tipo de contacto con el, pero para eso, deberá contar con la aprobación de sus amigas.
Serena deja el teléfono reposar sobre la mesa auxiliar, va a la habitación de invitados, donde Haruka y Michiru sostenían una discreta discusión sobre el que hacer con el caso de Serena, ella toca la puerta, pide permiso y dice:
- Chicas, les quiero pedir algo que quizás las desconcierte, pero… ¿Puede venir Darién hasta acá por solo algunos minutos?, a pesar de que dije que no podría verlo a la cara, siento que es necesario hacerlo para poder intentar sacar tanta confusión en mi – pide la joven, al mismo tiempo que contiene las lágrimas, Michiru la entiende y si es por ella, no hay problema, a diferencia de Haruka que le irrita de sobremanera la sola idea, pero como ya había pasado un par de minutos conversando con su novia, Haruka deja la decisión a Michiru, reservándose, por mejor, su opinión y decisión, la cual sería: "No, no puede venir", pero como le era de esperar, Michiru le otorga la posibilidad a Serena sin tapujo, diciéndole al paso que ella y Haruka ya se irán a dormir así que no se preocupe por la privacidad necesaria para poder hablar, Serena sonríe tenuemente ante el gesto de la mujer cabello aguamarina, agradece con su mirada esta posibilidad, a la vez que ofrece disculpas por "ser una molestia", recibiendo respuesta automática de "No te preocupes", después de esto, Serena sale a la sala, vuelve a sentarse y toma el teléfono, Darién seguía esperándola en línea, ella se decide a dar las primeras palabras y dice:
- ¿Realmente quieres verme? – pregunta, Serena, manteniéndose calma.
- Claro que si… como no lo imaginas – responde Darién, sin poder hacer disimulo de su alegría.
- Solo por unos minutos, ¿Entendido?, ven a casa de Haruka y Michiru, hablaremos de otra cosa, no de lo que pasó anoche, después de que termine, prométeme que te irás y esperarás a que yo te busque, de otra forma, no vengas – esclarece las condiciones, Serena, severamente.
- Voy enseguida, solo dame la dirección – pide Darién, con urgencia.
Es así como Serena le da esta información, Darién se despide de forma amorosa pero no lo hace así ella, corta la llamada y se levanta, ve que Michiru, quién iba camino a su habitación, está pronta a dormir, la toma de la mano y la lleva hasta la sala, en un ataque quinceañero de ansiedad al ver próximamente "el chico que le gusta", Serena tartamudea incluso en su mente, si decirle o no a Michiru lo que siente, la cual por cierto, siguió a Serena hasta la sala con desconcierto, pero ya entenderá el por que de esta acción.
- Michiru, no se si estoy temblando de frío o de… - Confiesa Serena, nerviosa.
- Es por que viene Darién, claro signo de que tu corazón late fuertemente por el – le dice Michiru, con una leve sonrisa cómplice.
- Innegable… - responde la rubia, avergonzada.
- Por cierto, Serena, entenderás que Haruka no está muy feliz con todo esto y le gustaría que ya estés en la cama, descansando, por lo que te pido que Darién no hable muy fuerte, de hecho, si quieren salir al jardín no hay problema, aunque sería inconciente de mi parte pedir eso, considerando en frío que hace – comenta Michiru, dándose cuenta de que su idea no es la mejor.
- No te preocupes, Darién no estará aquí por mucho tiempo – aclara, Serena, con firme postura.
- Ocupa todo el tiempo que necesites, no te sientas restringida – aclara también, Michiru, cordialmente.
- Muchas gracias… bueno… en realidad lo que yo… eh… no, ¡Ay Serena!, en las cosas que piensas en los peores momentos – se recrimina a si misma.
- ¿Qué ocurre? – pregunta Michiru, ladeando su cabeza de lado a lado, en búsqueda de alguna respuesta.
- La lluvia me dejó horrible… - comenta Serena, avergonzada en su vanidad.
- Ya entiendo… quieres verte linda al momento que Darién te vea, ¿No es así? – dice Michiru, tentada de risa por lo que cree que es correcto.
- No linda, si presentable, o sea… ¡No sé! – dice hecha un atado de nervios, Serena, manteniendo el rubor en sus mejillas.
- ¿Maquillaje?, si quieres hacemos algo rápido antes de que el llegue – ofrece Michiru, haciéndose cómplice de esta travesura femenina. Serena no da respuesta, sigue sumida en su pudor, por lo cual Michiru se decide a ir a buscar las cosas necesarias, aunque no haya contado con respuesta, va a su habitación, allí estaba Haruka, sentada en la cama con un rostro notoriamente molesto, la cual solo mira como Michiru busca entre sus cosas lo necesario, Haruka cree entender un poco de que se trata, pero su molestia la lleva a dar, en un pseudo desprecio a la situación, un brusco movimiento que la sumerge en la cama, se arropa hasta la cabeza y solo dice: "No vengas muy tarde" a la vez que saca su mano y apaga la lámpara que se encontraba a su diestra. Michiru ríe un poco y se tapa su boca con la mano, en la otra ya lleva todo lo que le será útil para darle una apariencia más fresca a su amiga, quién espera nerviosa en la sala.
- Debemos apresurarnos, para que estés lista antes de que el llegue – dice Michiru, sentándose en el sofá, esperando que Serena haga lo mismo.
- Discúlpame por mi ocurrencia, pero no quiero que Darién me vea como estoy, creo que parezco cualquier cosa – añade Serena, mientras deja que Michiru cepille su cabello.
- Descuida, me gusta poder ayudarte en esto, me siento como toda una adolescente de nuevo, ya extrañaba estas situaciones – añade Michiru, con alegría.
- ¿Extrañar? – pregunta Serena, mientras con un espejo en mano, desliza por sus mejillas una delicada crema, para después limpiar su cara con un suave pétalo desmaquillante.
- Si, bueno, me conoces pero no tanto… algo que sabes de mi es que, al igual que Haruka, siempre hemos sido solitarias, esto a mi me acompañó a lo largo de la preparatoria, no sociabilizaba mucho con mis compañeras y todo estos tipos de experiencias son algo no muy conocido por mi, por eso me refugié tanto en el arte, en mi violín y mis pinturas, he sido muy feliz con este camino y compartirlo con Haruka lo hace sencillamente mejor, pero siempre pensé que me hizo falta vivir este tipo de cosas con otra chica, entenderás que ella no es muy dada a esto, sino que todo lo contrario – añade Michiru, entre risitas.
- Te entiendo, aunque me sorprende ver este lado tan "común", en ti, te lo digo en la buena forma, no te ofendas – comenta Serena, mientras sigue preocupada de su rostro, por el reflejo, también queda a su vista algo de la cara de Michiru, por lo cual puede ver su expresión cada vez que hable.
- No, no me ofendo, se que tu y las demás nos ven, a mi y a Haruka, como un par de mujeres adultas y serias, no te culpo, por que en realidad eso somos, la verdad, Serena… lo que estoy tratando de decirte es que me gusta mucho poder acercarme más a ti y sentirme más tu amiga - dice Michiru, con su simpática calma, dando este bonito comentario a Serena, el cual le ha levantando el ánimo.
- Yo siempre te he considerado mi amiga, Michiru, a ti, a Haruka, Setsuna y Hotaru, pero tienes razón, es lindo poder compartir de una forma más cercana… gracias por lo que estás haciendo por mi, de verdad – añade Serena, deteniéndose para voltear un poco y ver cara a cara a Michiru, la cual tras escuchar las palabras de la rubia, se ha alegrado más.
- No debes agradecerme, ten presente que después de todo lo que tu has hecho por nosotras y el mundo entero, te tengo un gran cariño y admiración… por lo mismo, Serena, disculpa mi indiscreción, pero aprovechando que Haruka no está para oírme, por que vaya que se enojaría, me gustaría aconsejarte… no siempre las cosas para una pareja son las mejores, créeme, llevo mucho tiempo al lado de Haruka y muchas veces hemos peleado por varias cosas… tu bien sabes que ella es bastante coqueta con las chicas que encuentra guapas, claro, que yo sepa, ella nunca ha llegado al punto de besar a otra, pero lo que trato de decirte es que, más vale el amor entre tú y Darién, que dejar que todo eso se vaya por sus miedos y errores, hablen, dile todo lo que sientas, no tiene que ser necesariamente ahora, pero no te servirá de nada contener todas las cosas que te tienen atormentada, el es tu esposo, lo amas y el a ti, se que lo que hizo no estuvo bien, pero al menos dale la oportunidad de darte una tranquila explicación, después lo que ocurra solo dependerá de ti, hay solo dos caminos, sea cual sea el que tomes, piénsalo muy bien… - dice Michiru, haciendo llegar sus palabras muy profundo a Serena, quién la escuchó con atención.
- Gracias, Michiru, seguiré tu consejo, gracias por dármelo, por que si, pensaré muy bien que pasará entre Darién y yo… obviamente mi corazón late con fuerza al solo pronunciar su nombre, estoy muy dolida por todo, pero lo amo con todas mis fuerzas… - declara Serena, comenzando a retomar su anterior quehacer, iniciando por ruborizar sus mejillas para después, añadir un poco de labial a sus quebrajados y pálidos labios, quedando así por el frío que los azotó horas atrás.
- ¿Te quieres dejar el pelo así? – cambia de tema, Michiru, enseñándole a Serena el discreto peinado que le hizo, dejándole su larga cabellera suelta a la mayoría, solo quedando sujeto por un pequeño lazo color azul, una porción de su cabello, el cual queda como una coleta baja, dejándole su rostro enmarcado por la cortina de sus dorados cabellos, la hace ver sencilla pero preocupada de su apariencia, justo lo que ella buscaba.
- Si, está lindo – comenta Serena, feliz al ver que un cambio tan sutil la hace ver tan distinta.
- ¿Sabes bien lo que hablarás con Darién? – pregunta Michiru, mientras termina uno que otro detalle en el cabello de la rubia.
- Si, pero me gustaría comentártelo después, quizás por la mañana, junto a Haruka, es un tema que mal que mal, nos importa a todos – confiesa a medias, Serena, sin dar más detalles.
- Entiendo – responde Michiru, sin dar mayores palabras, así que a los segundos, nuevamente, cambia el tema y dice – el perfume que está ahí, ponte un poco, es muy agradable la fragancia, es parecida a la que generalmente usas, tiene olor a rosas.
- Si – responde Serena, tomando la botellita para después usarlo.
- A ver… - dice Michiru, levantándose del sofá para ver el rostro de Serena frente a frente, añadiendo a los segundos – te ves muy bonita – comenta con simpatía.
- Gracias… ¿No me hará falta algo más? – pregunta vanidosamente pudorosa, Serena.
- Pienso que no, te ves bien tal cual estás… lo que si, por si decides salir al jardín junto a Darién, iré a buscarte un abrigo, el tuyo aún está húmedo y con solo esta ropa que te pusiste, podrías tener frío – dice Michiru, yendo a su habitación nuevamente, para ir a buscar lo que falta.
Serena se queda sola en la sala, ansiosa de ver a Darién, pero en un una postura concebida de firmeza, no pretende mostrarle esta misma ansiedad a su marido, al menos eso desea, no imagina bien que será volver a verlo, pero si se enfoca en lo que quiere decirle, de la manera que se lo dirá, el resto, se verá por si solo, cuando vuelva a estar frente a frente a sus ojos.
Michiru vuelve con el abrigo pero advierte de una luz lejana que se asoma por afuera, asume que es Darién, se lo dice a Serena, deja el abrigo y se despide improvisadamente, sin antes pasarle las llaves a Serena para que abra la puerta, a apresurados pasos vuelve a su habitación y se escucha el sonido de la cerradura al pasarle el seguro. Efectivamente, era el, quien estaciona frente a la casa, baja con velocidad, se disponía a tocar el timbre, pero antes de que lo haga, Serena va a su encuentro, no sería prudente hacer ruido así que sale sigilosa a abrir la reja que los separa, el tambaleo de las piernas de la joven se hacen presente, difíciles fueron los pasos de supuesta seguridad una vez que ya lo vio de reojo, aún no pudo mirarlo cara a cara por lo cual le rehúye la mirada, abre la cerradura y se limita a decirle: "Pasa y por favor, se silencioso", Darién, por otro lado, con aspecto cansado y nervioso, entra y se queda detrás de Serena, la cual vuelve a cerrar lo necesario antes de entrar a la casa.
Una vez adentro, Serena siente que la proposición de Michiru no fue errónea, lo mejor será salir al jardín trasero, allí podrían gozar de un poco más de privacidad, así que a susurros y siguiendo con la mirada esquiva, Serena busca el camino para llegar al jardín, Darién la sigue, aún no le dice siquiera "Hola", el también se encuentra nervioso, a la vez que no puede dejar de mirar a su esposa, con unas imperiosas ganas de abrazarla y no soltarla jamás.
Encuentran el camino correcto para salir al jardín trasero, Serena abre la puerta, Darién la sigue y cierra la puerta a su espalda, allí se encuentran con un área techada donde hay unas sillas de exterior, Serena es la primera en sentarse, lo hace y da la primera mirada fija a Darién, el la mira allí, parado a distancia, pero se sienta después de entender que aquella mirada de su esposa era la invitación para hacerlo, los divide una pequeña mesa redonda, la necesaria para Darién para dejar algo que trajo consigo, por ende, el es quién inicia el diálogo.
- Toma, esto es tuyo – dice el, dejando el anillo de matrimonio de Serena, sobre la mesa.
- Te dije que no quería usarlo, no por ahora – responde ella, quién solo le dio una mirada de reojo, pero no lo toma ni lo sigue observando por mucho más.
- Al menos guárdalo – comenta Darién, mirando con pudor a Serena.
- Déjalo ahí por ahora… más vale que te diga pronto el por que te pedí que vinieras – dice Serena, dándose el valor para conversar con Darién, su cuerpo se estremece al sentirlo cerca y a la vez tan lejos, le encantaría pararse y sentarse en sus piernas, abrazarlo, besarlo y acariciarlo, incluso fantasea con esto un par de segundos, pero la llamada de alerta que hace la fría brisa nocturna, la hace despertar y así, le da la oportunidad de hablar.
- Bueno, que quieres decirme – dice Darién, ansioso, esperando el anhelado perdón.
- ¿Recuerdas que hoy debíamos ir a reunirnos con el Sr. Urogataya? – Dice Serena, cambiando todas las ideas de Darién sobre lo que realmente ocurriría en la conversación.
- Si, lo recordé, pero tarde – aclara el, con cierta vergüenza por el descuido.
- Fui yo, hablé con el, me imagino que te interesa que fue lo que hablamos – Comenta Serena, atreviéndose a mirarlo un poco más, agradece que la noche esté con la luna oculta y da tímida luz, así, el ambiente es más oscuro y el ardor de sus mejillas pasa desapercibido.
- Claro – responde Darién, ciertamente desilusionado, dando por hecho que en su relación personal con Serena no avanzará, pero a la vez está interesado y de verdad, en saber que dijo el Sr. Urogataya.
- Seré lo más breve posible… - dice Serena, acomodándose en la silla, tosiendo un poco para demostrar seriedad, toma una bocanada de aire y prosigue – El Sr. Urogataya me explicó que después de que el comité viera con sus propios ojos, que la existencia de las sailors scouts y Tuxedo Mask eran verdaderas, tienen como misión dar un informe al primer ministro del País y posteriormente al emperador. Tanto ellos como muchos astrónomos y otros científicos buscan respuestas y respuestas por sobre todo lo ocurrido, aunque no mucha gente aún lo entienda, es un secreto a voces que la tierra experimentó un cambio de tiempo de un milenio, se ha querido mantener en resguardo esta certeza para no provocar confusión y miedo en la población, no solo de País sino que a nivel mundial, por lo cual, el Sr. Urogataya fue claro al pedirme que esta información solo la conocieran los involucrados.
- Comprendo – dice Darién, muy atento a las palabras de Serena.
- Le expliqué a grandes rasgos toda nuestra historia como guerreros y principalmente la última batalla que sostuvimos, a ratos incluso para mi misma fue difícil entender tantos hechos sobrenaturales, se que al Sr. Urogataya le costó seguirme el ritmo, pero después de más de una hora, terminé de decirle lo más importante. A pesar de que estábamos solos los dos, el me advirtió que la conversación estaba siendo gravada, por lo cual a el le interesaba más escuchar lo que yo decía en vez de el hablar, aunque ya casi al final de la reunión, me dijo que necesitará que tú y yo vayamos a entrevistarnos con el, de hecho le extrañó no verte ahí, pero bueno… Lo que si me adelantó es que lo más probable es que tengamos que entrevistarnos con el primer ministro muy pronto, no se muy bien el por que, quizás nos necesite para dar algún tipo de conferencia a nivel mundial para que todo el mundo sepa lo que pasó y a manos de quién ocurrió, al menos eso creo, no me quedó más que especular ya que el Sr. Urogataya me dijo que por ahora, más no podría decirme – termina de contar, Serena, mirando a Darién, expectante a la respuesta.
- ¿Te dio alguna fecha para ir a reunirnos con el? – pregunta el pelinegro, con seriedad.
- 1 semana más – responde Serena, nerviosa, sin saber que más decir de ahora en adelante.
- ¿No tienes problemas en ir conmigo? – pregunta Darién, intentando desviar poco a poco la conversación para volver al tema "de los dos".
- Si los tengo o no, no importa, te dije antes de salir del departamento que nuestras responsabilidades en esto son aparte de nuestra vida personal, no puedo rehuir de nuestro deber en todo lo que ha pasado en el ayer, así que tu pregunta está demás – responde severamente, Serena.
- No te enojes por favor, solo era una pregunta – dice Darién, excusándose por haber sacado respuesta tan amarga.
- Si, discúlpame tu a mi, entenderás que no estoy con el mejor ánimo – responde capciosa, Serena, dando el pase necesario para iniciar quizás, otro tipo de conversa.
- No tienes que decírmelo – responde cabizbajo, Darién, entendiendo la indirecta.
- Bueno, creo que eso era todo lo que teníamos que hablar – dice Serena, levantándose de la silla, pero es detenida por Darién, quién le toma la mano, Serena siente la electricidad de este contacto, el nerviosismo la atrapa, su corazón empieza a latir con más fuerza, pero esta fuerza no es reflejada en su postura de seguir su camino, ya que queda detenida, tal cual era la idea del pelinegro, quien dice:
- ¿Pediste que viniera hasta acá solo para decirme esto? – pregunta el, con ojos ilusionados de respuesta negativa.
- No… no solo lo hice por eso – confiesa Serena, nerviosa, incapaz de zafarse de la detención que hace Darién sobre ella, en silencio, disfruta el calor de la mano de el sobre su muñeca, añadiendo – Te… te quería ver…
- Gracias – responde Darién, levantándose de la silla en la cual estaba sentado, sin soltarle la mano a su esposa, se pone frente a frente a ella, cercanamente peligroso y tentativo, pero ambos se restringen de dar un primer paso, un paso a un encuentro más romántico, un simple beso sería la gloria para los dos, pero se limitan a mirarse fijamente, con ardiente y silencioso deseo, con ternura que se refleja a segundos en sus ojos, con tranquilidad por tenerse cerca, con pena por saber que aún así, no es como antes, pero sintiendo ambos también, que sus corazones se hinchan al apreciar el amor que se tienen mutuamente.
- Por que… por que… - susurra Serena, en forma de queja, bajando la mirada, con aspecto vencido.
- ¿Qué? – pregunta a voz ronca, Darién, sin moverse un solo centímetro, sin ceder lugar a la cercanía que a logrado tener con su esposa.
- Tus ojos – susurra Serena, sintiendo cada vez más, la fuerza de sus latidos, la fuerza de sus ansias, de su amor, añade – no puedo mirarlos sin perderme en ellos…
- Serena… - musita Darién, atreviéndose a bajar su mano de la muñeca, para así, entrelazar sus dedos con los de su amada, ella accede tímidamente, sin mirarse aún, sin acercarse ni alejarse, ambos acarician sus manos, Serena suspira tímidamente mientras Darién absorbe la calma y alegría de poder estar con su mano tomada a la de ella, la fuerza de sus sentimientos lo estremecen, le dan el valor como para romper la barrera existente entre ellos, hace caso a ese mismo valor y con determinación pero a la vez cautela, Darién se acerca un paso más a Serena, con su otra mano toma su cintura, ella no se aleja, pero permanece quieta, el la atrae hacia su cuerpo y así, dan lugar para un tierno abrazo, tan necesario para los dos, el cual es disfrutado en silencio, cualquier palabra podría arruinar el momento y más allá, no hacen falta palabras, solo ese contacto lleva a ambos a una paz infinita, a saber que estar así es lo correcto, Serena es vencida por su mismo corazón, se prometió a si misma seguirlo siempre, pero aún así, en su cabeza resuena la alerta de que aún es muy pronto para que las cosas se solucionen de manera tan liviana, si bien disfruta de esta cercanía, es ella misma que se da la fuerza para terminarla, se aleja un poco de el, pero con energía, pero el resultado de esto no ha sido más que quedar nuevamente frente a frente con el, mientras la gélida brisa hace bailar sus oscuros cabellos y aún así en la poca luz que hay, Serena logra ver correr una solitaria lágrima por la mejilla de Darién, se imagina en dos segundos cuantas más de estas habrán corrido sin que lo supiera, le duele saber que ella es la dueña de estas mismas, por lo cual la comparte, dejando caer una propia, Darién detiene su camino al pasar sus dedos por la mejilla de Serena, sacando aquella lágrima que hace doler el alma de el, así, entre suaves y cómplices caricias, ambos disfrutan esta suerte de tregua ante la agonía, quizás sea lo necesario para poder enfrentar los próximos días con esperanza en el corazón, por ahora, ante la absorbente oscuridad y el viento susurrante, estos dos amantes permanecen cercanos, sin palabras, sin gestos exagerados, solo dejándose llevar por la sutileza de la soledad, pudiendo ser ellos, solo ellos, quienes a pesar de todos, de las rencillas y temores que se escondan tras las palabras mudas que aún no nacen de sus bocas, solo son dos almas unidas por un sentimiento, el amor más grande que el universo, ha podido ver nacer.
