Mis queridas lectoras, gracias y mil gracias por la espera, como dejé escrito en un review, acá en mi País ya nos visitó el invierno y trajo consigo el "lindo regalo" de una laringitis obstructiva aguda para mi u.u por lo cual estuve varios días en cama sin poder escribir ya que tengo PC de escritorio, (Odio los notebook y todo lo que se le asemeje xD) dumado a mi poca afinidad con la tecnología, no tuve idea más interesante que apagar mal mi PC y quemar uno de los discos duros, donde por cierto perdí gran parte de lo que llevaba avanzado de este capítulo, he ahi los dos grandes motivos de mi demora pero bueno, ya hoy mejor, pude terminar este capítulo y para no demorar más la entrega, siendo las 18:22, las dejo con el nuevo capítulo, en esta ocasión también dejaré los saludos en forma de review en esta nueva entrega, para todas quienes quieran leer mi respuesta no olviden leerlo, lo hago así de nuevo por que estoy ansiosa por poder hacer entrega de este nuevo capítulo, esperando que lo disfruten tanto como yo lo disfruté escribiéndolo…
Un beso desde ya a todas/os quienes lean las siguientes líneas.
Nos leemos, Sayo!
PD: creo que ahora si "le atiné" a la forma correcta de escribir los fics, ¿No? (Uso de guión), así que cuando tenga tiempo me daré "el trabajo" de arreglar todos los capítulos de este fic y los demás, es algo que tomará tiempo, pero creo que valdrá la pena para los futuros lectores o ustedes mismas/os quienes puedan querer releer mis antiguas historias.
Bueno, ahora si me despido, no olviden que responderé cada uno de sus reviews.
Adiós n_n
PD 2: Mientras tanto corregía ciertas cosas del fic llegaron los primeros dos reviews, bueno, el comentario va al mismo punto, haré un par de aclaraciones antes de que comiencen a leer los demás (Para que no solo se fijen en un par de líneas del fic, sino que de las 13.000 palabras restantes xD)
- Nuevamente aclaro que Tetsuya será un personaje importante y valioso dentro de la historia y no precisamente para enredar más las cosas :) su búsqueda de buscar amistad con Darién puede parecer fingida pero no lo es, pero tampoco puedo erradicar la atracción que tiene hace el de un momento para otro, "todo en mis historias tienen un por que" no impacienten ni confundan las cosas n_n
- Manteniendo la esencia de Darién vista en el anime (fuente de la mayoría de los lectores) recordemos que el "peca de muy gentil" y por eso generalmente tiene problemas, en este fic mantengo eso como intento mantener también la personalidad de todos los personajes.
- Pido de corazón y con el mayor cariño posible que también tomen atención a los demás datos entregados en el capítulo, si bien cada uno de los lectores puede basar su comentario en un hecho específico, me gustaría saber que han apreciado u odiado el capítulo por su totalidad, es por la misma razón que escribo capítulos hasta 4 veces más extensos de lo que solía hacerlo comúnmente, todo con el fin de entretenerlos con capìtulos cada vez más largo y con diversos hechos bien detallados, se los pido como favor de escritora, nada más, ya que también me importa que vayan uniendo los hilos de otros detalles, para el futuro.
- Advertí que se venían "altos y bajos" en los siguientes capítulos, mis lectores de siempre saben que esa es mi forma de escribir, así que espero que no se impresionen si las cosas en un momento son perfectas y después se descubre algún problema.
Sin nada más que agregar por el momento, más que un "gracias" por su atención al leerme, ahora si me despido ^^ voy a ir en búsqueda de algunas cosillas para después volver y responder los reviews del capítulo pasado.
Momento cursi, cursi, cursi:
Y SE ME HABÍA OLVIDADO COMENTAR ALGO QUE TENÍA SUPER PRESENTE _
=') Este fic, que va en su capítulo número 15 ya ha sobrepasado la cantidad de reviews totales de su primera parte: "Una vida a tu lado" como también ha sido superado por la cantidad de palabras, 107,866 en el primero y 131,963 en el presente... ¿Por que lo tenía tan presente? podrán preguntarse ustedes, bueno, la verdad es que para escribir "Una vida a tu lado" tuve que descubir el como escribir este tipo de relatos, no tenía ni la menor idea y fuí aprendiendo en el camino, muchas de las personas que ahí comentaron me han seguido a lo largo de ese fic y en el actual y eso significa que con estas personas nos hemos estado leyendo hace ya, algo así como 9 meses n_n ¡Ha volado el tiempo! al menos para mi, y desde ya agradezco mucho a ustedes (saben quienes son) los que han leído a esta humilde escritora que solo ha tratado de darles un momento de alegría al compartir sus propias fantasías y recuerdos con esta serie que tanto nos ha gustado a lo largo del tiempo =)
Fin del momento cursi xD jijiji
Gracias a los de siempre, a los nuevos, a todos mis queridos lectores que se toman el tiempo para dejarme unas líneas de comentario, se aprecia el que dejen sus pensamientos para que así yo pueda saber más o menos que van pensando de la historia, sumado con que me dan energías para intentar actualizar lo más posible :D
bye ^^
Aún así en la oscuridad podemos ver la luz de nuestros sentimientos, aún en la adversidad podemos buscar la solución, abrir los ojos cuando necesites observar, cerrarlos cuando necesites sentir, la rebeldía de la razón, dejarnos guiar por la aceleración de nuestra respiración, por el rubor de nuestras mejillas, sin medir consecuencias…
Solo por este inmortal momento, no prometo un" mañana" y menos un" hasta siempre", un "hola" o un "adiós", solo quiero tenerte ahora, mantente cerca de mí, deja que las estrellas se reflejen en tus pupilas, mírame, domíname con tu silencio, interpreta lo que digo a través de mis retorcidos labios, escucha lo que no soy capaz de decir, solo quiero tenerte ahora, mantente cerca de mí…
Yo no te aferraré a mi lado ni me quedaré anhelando tu regreso, no puedo correr ese riesgo… si me amas, hazlo por mí, no huyas, quédate conmigo, oblígame a decir la verdad, dame el valor para poder hacerlo, aférrame a ti con todas tus fuerzas y no me vuelvas a dejar jamás.
Incluso en el susurro se compone la más bella sinfonía, la más perfecta y armoniosa, dos almas silenciadas ante la suavidad de la complicidad expuesta, dos cuerpos fervientes en ternura, a la vez, los mismos, temerosos se enfrentan el uno del otro, un paso en falso y todo podría romperse como una copa de cristal al caer, ¿Pero como controlar tus deseos si estos, cumplidos, te pueden ayudar a vivir?
Darién y Serena, encerrados en su atmósfera íntima, el recupera su ilusión, mientras ella va cediendo ante sus mismos límites, los cuales resuenan en su cabeza, pero cada vez, estos son más pausados… vivir el momento, si, eso es lo que está haciendo en este mismo instante, su alma lo dicta, no peleará contra ella aunque la razón exija su lugar, no… eso no importa, no ahora, no ahora que está con el, el dueño de cada uno de sus suspiros…
Las noctámbulas nubes grises abren un pequeño espacio, vaya como brilla hoy la luna llena, único testigo omnisciente del destino de estas dos personas, de aquellos corazones sacramentados por la más bella leyenda de amor, la cual se impone por sobre cualquier circunstancia, con más fuerza, medida van pasando los segundos.
—Darién… —susurra temerosa, Serena, mientras mira directamente al pelinegro, a segundos de perder toda su postura defensiva.
—¿Si? —responde el, a baja voz, con sus penetrantes ojos azules, hambrientos de recorrer cada centímetro de la cara de su amada, grabarlos una vez más en su mente para llevarlos consigo, segundo tras segundo. Serena rehúye ante el poderío de su observar, cede ante la fuerza de este, el nerviosismo la consume, la vuelve tímida y vulnerable, aún así, dice:
—Nada… olvídalo —responde ella, torpemente, reprochándose a si misma la cobardía, el por que su boca se entumeció ante la sinceridad de las palabras que deseaba retratar. Aún así, permanece cercano a el, con la cabeza baja, cercana al pecho de su esposo, sintiendo a poca distancia el calor que emite, como desearía ella lograr rendirse y apoyarse en el.
—Lo que quieras decirme, solo hazlo —señala Darién, tomando y levantando suavemente la barbilla de Serena, obligándola a volver a encontrarse frente a frente, sin posibilidad de escape, el embrujo que ejercen sus ojos son la cadena más fuerte de atracción que ella pueda resistir.
—No ahora… —responde Serena tras desviar su mirada a la izquierda, cierra sus ojos por un par de segundos, vuelve a sentir la suave piel de Darién contra la suya, aún así, en sus juegos de niña, no encuentra la voz necesaria ni el valor para poder sincerarse como quisiera.
—¿Puedo entonces, hablar yo? —pregunta de forma honorable, Darién, volviéndose el caballero más encantador, siendo cortés, embriagante, una trampa letal para cualquier mujer, su voz ronca en dulzura sin igual, dejan a Serena sin más que consentir la petición, marcada respuesta a través de asentir con su cabeza, volviendo a darle una mirada a su marido, esta vez más segura, más esperanzadora, con el espíritu abierto para escuchar la poesía de las palabras del amor de su vida.
—Si —responde ella, con acallada voz, casi inaudible, pero su sonrisa le da la aprobación perfecta a Darién, para seguir.
—¿No crees que es así como siempre deberíamos estar?, es decir, solo míranos, siéntenos —añade, mientras se toma la valentía necesaria para atraer dominantemente brusco a Serena, ella se sorprende, su corazón también, un calor recorre sus mejillas, su respiración se vuelve rápida, es como si fuera la primera vez que estuviera así junto a el, no opone resistencia, como hacerlo, mientras el, sigue—, Serena… me pediste que, cada vez que fuera posible, te dijera esto —se acerca peligrosamente al oído de la rubia, susurrando— .Te amo, te amo con todas mis fuerzas —termina, bajando su cabeza para quedar a solo una pequeña distancia del hombro de su mujer, con deseos de besarlo, de pegarse a el y respirar su dulce aroma, sentir la suavidad de su piel blanca y quedarse allí para siempre.
—No… no puedes decirme esto ahora —responde Serena, rogando que Darién roce su piel con sus labios, sumergida por el grito de sus deseos, de sus impulsos, creyendo que no podrá resistir por mucho más.
—Dime cuando detenerme —dice Darién, cumpliendo su propio anhelo y el de su acompañante, besa el hombro de Serena, pero al igual que una potente droga, una vez probada no se puede sino desear más, necesitar más, por lo que vuelve a besarla pero lo hace con más fuerza, despojándose de sus propios frenos, peligrosa barrera a punto de cruzar, por que incluso ahogada en el más ardiente deseo, los pasos equivocados, en una mujer, se pagan con asombro.
—No lo… —"hagas", es lo que Serena no pudo decir, sintiendo como el beso de Darién quema su piel con amor, con pasión, contar hasta diez no servirá para tranquilizarse a si misma, ya ambos pisan la tierra firme del deseo. Serena levanta sus manos, las deja reposar sobre los hombros de Darién, los cruza y aprisiona, mientras en su mano derecha caen algunos de cabellos oscuros de su marido, produciéndole un cosquilleo inmenso, increíblemente algo tan simple, tan básico incluso, puede resultarle tan potente en reacción.
—Solo dime cuando detenerme —repite el pelinegro, quién hace retroceder su cabeza, hace rozar su mejilla con la de su esposa, lentamente pero a la vez seguro, se acerca cada vez más a su boca, pero aunque para el sea el broche que sellaría el momento perfecto, algo le llama a no osar a hacerlo, no al menos hasta volver a encontrarse con los ojos de su amada y que estos le den el permiso necesario, para concretar el contacto sin que sea mal recibido.
—Detente —dice Serena con energía, haciendo que Darién abra abruptamente sus ojos, da por muerto todo el avance logrado hasta ese segundo, con sorpresa se paraliza y da un paso atrás, mira con asombro a su mujer, no creyó que le daría esa respuesta, pero las sorpresas, no han acabado.
—Darién… —añade ella, llevándose toda la atención del hombre que tiene en frente, el cual permanece asombrado, con sus ojos muy abiertos, alerta e inseguro, creyendo que recibirá algún tipo de mal comentario, aún asustado el no interrumpe, por lo cual, ella sigue—, sabes que si no te amara no dejaría que me tuvieras tomada como me tienes —al decir esto, ambos se sonrojan, más concientes de la real cercanía física—, pero no quiero que nos hagamos más daño… si vuelvo a tu lado sería una idea tan apresurada que podría traer malas consecuencias —intenta explicar Serena, siendo acallada por su marido.
—¿No crees que estar separados es lo que justamente nos hará sufrir? —pregunta el, dejando ver su inminente tristeza.
—Quizás nos haga sufrir, pero al menos se que a mi por ahora me hará sufrir menos —responde Serena, con férrea seguridad en su mirada.
—Entiendo… —dice Darién ciertamente decaído, aún así, mantiene la cercanía física entre el y su esposa, tras unos segundos, añade una pregunta—, ¿Te quedarás acá esta noche?
—Si, es lo más prudente —responde Serena, de forma calma y a la vez pensativa.
—¿Tienes pensado lo que harás después? —interroga Darién, preocupado.
—No muy bien… —confiesa Serena entre sutiles risillas nerviosas, después de esto, se aleja de Darién, vuelve a sentarse y nuevamente invita con la mirada a su esposo, para hacer lo mismo. Una vez los dos sentados, ella dice—, pensaba que ir con mi Mamá sería lo mejor… pero se que comenzará a preguntarme el por que de esto y no estoy muy segura si sea lo mejor contarle todo lo que pasó, menos a mi Papá, ¿Tienes claro que te mataría, cierto? — añade con toque irónico.
—Si… lo sé —responde avergonzado, el pelinegro, bajando su mirada.
—Pero me las arreglaré —comenta ella tras una sonrisa, poco después, el frío ambiente cala profundamente en ella haciéndola entumecer, después de esto, añade—, creo que ya es tarde, deberías marcharte.
—¿Puedo llamarte en un par de días más? —pregunta Darién, esperanzado por tener una respuesta afirmativa.
—No… ya oíste que Haruka no quedó muy feliz al saber que tu llamaste… déjame eso a mi, yo me comunicaré contigo cuando sea necesario —responde Serena, tajante.
—Está bien… —responde con tono vencido, Darién, dándose el ánimo para ponerse de pie y comenzar su retirada.
—Te iré a dejar a la puerta, vamos —comenta Serena enérgica, levantándose también para iniciar el camino, en este, Darién no vuelve a intentar otra cercanía entre ellos, mal que mal, su cuerpo está tan abatido por las emociones como también el de Serena, un buen descanso para ambos es lo que más necesitan. Pocos pasos separan ya a Darién de su automóvil, Serena abre la puerta para que el pueda salir, el momento es románticamente incómodo, Darién está detenido al igual que Serena, quién está apoyada en la puerta, con la llave en su otra mano… se miran de reojo, no saben bien como despedirse, si amerita un adiós frío e insípido acorde a cierta distancia o bien se dejan llevar por la verdadera despedida que quisieran darse, los segundos pasan y las palabras se ausentan, más no las miradas y la fresca coquetería que nace a luz de luna, el nerviosismo que te hace sonreír espontáneamente se da en ambos, ese cosquilleo en el estómago que molesta de forma agradable se hace presente y como Serena entiende esto, ella da el primer paso, se acerca un poco a el, el cual aún está quieto, mira como ella se aproxima con ternura a su lado, Serena se decide y le da un beso en la mejilla, un acto tan sencillo como este logra remover el corazón de Darién, el cual al sentir la suavidad de los labios en su piel, cierra automáticamente sus ojos, como si fuera un reflejo de concentración y respeto para guardar ese momento por lo largo de los días venideros. Serena cae un paso atrás, mira hacia arriba para encontrarse con los ojos de su marido, el despierta del cálido momento al abrir sus ojos y recibir la mirada de su esposa, una sonrisa tenue sella el momento, dejando felices ambos corazones.
—Buenas noches —termina Serena con ternura, cerrando la puerta tras su despedida, sin esperar la de el, su corazón no lo hubiera soportado, por el hecho de que este mismo se encuentra en agitada palpitación por la adrenalina y el amor.
Darién queda tranquilo, inhala una gran cantidad de aire y se dispone a regresar a casa feliz, pero nunca pensó que su idea sería interrumpida, menos por la persona que sigilosamente, esperaba su soledad.
—Al fin estamos solos —dice una voz ronca y severa, causando la alerta de Darién.
—¿Quién es? —pregunta con fuerza, Darién, volteando en direcciones aleatorias, buscando el origen de esa voz.
—Tu y yo hablaremos ahora mismo, ven —ordena esa voz ya reconocible, es Haruka, quién sale de las sombras y se presenta ante Darién con altitud. Haruka camina en dirección a la calle, le pide a Darién que abra las puertas de su automóvil, el le hace caso, poco después los dos entran, se sientan en silencio, Darién está intranquilo, no sabe bien el por que de la petición de Haruka, quién después de acomodarse con prepotencia, comienza a hablarle.
—Nunca creí posible que el príncipe Endymion descuidara tanto su responsabilidad con la princesa —dice llena de ironía y enojo, Haruka, cruzándose de brazos y ladeando su cabeza de lado a lado, en señal negativa.
—No creo que sea prudente que lo señales, nuestros problemas son…—intenta responder Darién, siendo gravemente interrumpido por Haruka.
—¡Sus problemas son los nuestros!, ¿Acaso aún no entiendes que por una estupidez puedes poner en peligro a todo el planeta? —recrimina Haruka muy molesta y prepotente, dando un golpe al tablero del automóvil con mucha fuerza.
Darién opta por el silencio, sospecha a que punto exclusivo se refiere Haruka, la cual poco a poco comienza a bajar un poco su enojo para poder seguir hablando…
—Sino cuidamos de cabeza de bombón, todo estará perdido… —añade melancólicamente, Haruka, dejándose ver preocupada.
—Al igual como le dije a Serena, mi equivocación será reparada, todos saben lo que siento por ella, no dejaré que algo malo le ocurra —añade Darién, en un intento de justificarse.
—Sabes perfectamente que hay equivocaciones que favorecen a quien quiere ver tu caída, sabes también que el peligro se acerca, que es cada vez más fuerte, no podemos dar pie al enemigo para que cumpla con sus ambiciones —dice Haruka, volcando su mirada hacia el pelinegro, seriamente.
—Lo sé —responde lánguidamente, Darién, bajando nuevamente la mirada.
—No contamos con un solo segundo para cometer errores, no podemos darnos el lujo de dejarnos llevar por cosas sin sentido, todos tenemos una misión por sobre lo que cualquier persona pueda entender, no logro concebir que deba estar dándote charlas sobre esto, es como si no supieras realmente cual es tu misión en esta era —adjunta Haruka, volviendo al toque sarcástico en sus palabras.
—Se perfectamente cual es mi misión como tu sabes la tuya —responde Darién, firme en su postura.
—Entonces si lo sabes tan bien busca la forma de que todo vuelva a la normalidad, por que una de mis misiones como Sailor Scout es proteger a la princesa, inclusive de ti, si llegas a hacerle daño —comenta con férrea determinación, Haruka, sin dejar de mirar fijamente a Darién.
—Será mejor que me vaya —dice Darién, dando marcha al automóvil, secreta invitación a Haruka para que se retire, ella lo hará, pero sin antes decirle algo más.
—Si vuelves a hacerle daño a nuestra princesa, juro que lucharé por alejarte de ella, aunque eso cambie el destino de todo lo que dábamos por hecho —dice Haruka antes de salir, dándole un fuerte azote a la puerta del automóvil, poco después y a gran velocidad, Darién se retira.
Haruka observa como el automóvil rojo se aleja cada vez más, se mantiene en estado vigilante, no se mueve ni por un segundo, solo al escuchar una dulce voz que le habla, Haruka se da vuelta, sabiendo perfectamente quién le habla.
—No sacarás nada dividiendo a Darién y Serena, creo que fue bastante equívoco de tu parte haberle dado esa amenaza —dice Michiru, con su voz pacífica pero a la vez decidida.
—Si el no llega a sentir miedo por perder realmente a quien ama sabes que estaremos en problemas —responde Haruka, cerrando sus ojos y hablando con su boca en mueca torcida.
—Estás realmente asustada, ¿No es así? —pregunta Michiru, caminando hasta donde está Haruka.
—Creo que nunca me había sentido igual… —responde Haruka, mirando a Michiru con complicidad.
—¿Aún piensas que tu sueño se cumplirá? —interroga nuevamente, Michiru, quién toma cariñosamente el brazo de su novia y lo entrelaza con el propio.
—No quiero que así sea… —responde perpleja, Haruka.
—Sigo pensando en que sería lo mejor decirle a Serena, para que esté preparada —añade Michiru, reflexiva.
—No puedo decirle algo como eso si no estoy segura, sería aniquilar por completo toda razón de su existencia como Sailor Scout y hasta que no sepamos bien lo que ocurre, prométeme que no dirás algo —pide seriamente Haruka.
—Está bien… entremos, no sacaremos nada estando aquí —añade Michiru, obligando a Haruka a seguir su paso.
Por otra parte, Serena se encuentra sentada sobre la cama que hay en la habitación de invitados, a primera sensación es muy cómoda, nadie podría quejarse de dormir en ella, pero aún así se siente extraña, más después de haber estado tan cerca de Darién y ahora tener que soportar nuevamente su ausencia, Serena sabe perfectamente que si ella quisiera esto no estaría pasando, pero su corazón aún está muy herido como para seguir las cosas en su orden normal, sabe también que para lograr su objetivo deberá esmerarse, sufrir un poco si es necesario, todo con tal de poder sanar sus penas y perdonar de corazón a su marido, no saca nada con correr a su lado ahora mismo y lo tiene claro, no haría más que entorpecer un proceso necesario para los dos, pero aún en la correcta racionalidad, se le hace muy difícil poder soportar su soledad, su nostalgia, más cuando cada segundo que pasa, su cuerpo pide el calor de un abrazo, un abrazo que solo se lo puede dar el hombre que ama.
Serena se levanta para dejar colgada la ropa que lleva puesta, mientras recorre lo ocurrido en su mente detalle a detalle, a ratos sonríe inconcientemente, pero como una cruel condena, se aproximan los recuerdos de su discusión con Darién, por ende, más segura está de que el camino que está tomando es el correcto, sabe que si ahora estuviera con el, habrían momentos en los cuales ella recuerde la traición y volvería a sentirse tan mal como en el instante en el que se enteró, aún ella no quisiera, esos frescos y amargos pasajes se repiten seguido, lucha por no recordarlos, pero estos son más fuertes que su propia voluntad, solo le queda tratar de que aquellos mismos recuerdos no envenenen más su alma y que tarde o temprano pueda volver a sonreír como realmente quisiera.
Los minutos pasan, Serena se viste con un pijama que quedó a disponibilidad gracias a Michiru, asume que ya la hora es avanzada y se recuesta, quedando de espalda se arropa, después se pone de lado y se aferra a la almohada mientras escucha como las nuevas gotas de lluvia golpean la ventana de la habitación, la oscuridad es tan absorbente y dominante como la nostalgia que invade el corazón de la joven, quién entra en este estado cada vez que escucha las gotas de lluvia caer, estas, sumado al arrebatador frío de la noche, la hacen reflexionar, pensar sobre muchas cosas, todas estas con un mismo dueño, su amado Darién, al cual comienza a extrañar más medida pasan los segundos, ¿Qué hacer con todo esto?, ¿Seguir guardándolo en su pecho o compartir sus pensamientos con alguien más?, la verdad es que a Serena le atemoriza la idea de contarle a sus amigas, sabe que contaría con el apoyo de todas, pero también sabe que hay una fina línea entre su privacidad como pareja y el ser sincera y transparente con todos, si ella quisiera decirle a todo el mundo lo ocurrido con Darién probablemente contaría con el respaldo de quién la escuche, pero ¿Es lo que ella realmente quiere o solamente quiere ser ayudada por alguien que pueda tener un punto de vista más neutral sobre todo?, en ese momento, Serena recuerda lo agradable que le resultó conocer a otra persona, ella es Tetsuya— Quizás sería una buena ocasión para contactarme con ella y conversar, podría ayudarme —, es lo que piensa, mientras comienza a sentirse cada vez más y más sola, confundida, sin un camino claro que seguir, sin saber bien a quién recurrir, que hablar o que callar.
Siguen pasando los minutos, los pensamientos de Serena se hacen cada vez más un lío, eso la lleva a un decaído estado de ánimo el cual no sabe como superar, en ese instante, ella recuerda tener algo que podría calmarla, para esto, se levanta y va en búsqueda de su ropa, en ellas siempre lleva algo consigo, aquella cajita musical que la ayuda a encontrar paz, la encuentra, la toma con fuerza y se va con ella hacia la cama, se acuesta nuevamente, la abre y empieza a escuchar la suave melodía de un relato de amor en acordes, la observa, la acaricia con su dedo índice, ahora más que nunca el recuerdo de Darién está presente, la necesidad de tenerlo cerca la asfixia, más aún cuando se percata que por inercia ella se encuentra acostada a un lado de la cama dejando libre el lugar que se supone que Darién debería ocupar, mira la carencia de su presencia de reojo, incluso imagina verlo recostado a su lado, pero de un segundo a otro esta visión desaparece, una lágrima cae por la mejilla de Serena al darse cuenta realmente cuanto lo extraña, si solo ella supiera que a gran distancia, en el departamento del cual ella huyó, Darién se siente de igual forma, el también mira la cama que reclama la presencia de su amada, con mucha fuerza intenta contener su propia pena pero no lo logra, menos al sentir el suave aroma de Serena impregnado en la almohada, la abraza y acaricia, como si estuviera acariciando a su esposa, un vago consuelo.
Por otro lado, Serena sigue escuchando la melodía de aquella cajita musical, siente la necesidad de hablarle a su esposo aunque sea en su mente y el jamás la escuche, es la única forma en que ella puede buscar un poco de calma, algo con lo cual aplacar la tristeza de la soledad…
Darién… ¿Estás bien?, ¿Estás durmiendo?, yo no puedo… por más que mi cuerpo esté cansado no puedo cerrar mis ojos y descansar, como quisiera decirte que realmente tú eres al único que necesito para poder estar tranquila… como quisiera también perdonarte, poder correr a tu lado, tomar tu mano y seguir nuestro camino juntos…
¿Por qué debió pasar todo lo que pasó?, pensé que un amor como el nuestro jamás viviría tantos problemas… ¿Tendremos alguna esperanza?, ¿Alguien puede responder esa pregunta o solo deberemos buscarla nosotros?... Darién… si supieras realmente cuanto me duele no estar contigo, por que el que esté molesta no significa que por un solo instante yo te deje de amar, pero incluso con este sentimiento que me domina por completo no puedo olvidar todo lo que nos separa… simplemente no puedo…
¿Tú deberás luchar por mi o yo por ti?, ¿Qué pasaría si en este distanciamiento uno de los dos decide seguir su camino a solas?, ¿Es una apuesta muy arriesgada lo que estoy haciendo?, ¿Tu amor hacia mi será tan grande como para tener la paciencia de esperar mi sanación?, que debo hacer… ¿Qué debo pensar?, me siento tan perdida… que daría por volver unos días atrás y evitar todo esto, hablar todo contigo cuando era el momento indicado, no ahora, que todo se ha vuelto un caos que a penas yo logro entender…
Serena cierra la cajita con calma, da un fuerte suspiro en el momento que la melodía deja de escucharse, se ordena a si misma dormir, no sacará nada estando despierta en angustiante vigilia de sus pensamientos, ya por la mañana podrá pensar mejor en sobre todo lo que debe hacer, que será lo mejor y como sobrellevarlo de igual forma.
La noche pasa entre frías ráfagas de viento e intermitentes gotas de lluvia, es muy raro que este clima sea el que azota a Tokio con tanta inclemencia, ya que en los días finales de Mayo se debería vivir la suave y cálida brisa que ofrece antesala a lo que prometerá ser un caluroso verano, este es uno de los estragos que dejó el cambio que aconteció en el planeta después de la batalla contra el Caos, pero aún así resulta ser muy sospechoso ya que, mientras los científicos tratan de buscar explicación bajo una lógica, Haruka, quién ya a esta altura es la única que está despierta en la casa, cree que esto se debe a algo más, claramente apuntando como origen el enemigo que ya quedó revelado, la Reina Génesis, esto la preocupa y alerta segundo a segundo, más ahora cuando ha tenido que sufrir una seguidilla de visiones extrañas que profesan un peligro alarmante, la única que conoce los detalles sobre esto es Michiru, como es muy del estilo de ambas, prefieren no decir nada hasta que sepan claramente el significado de todo, teniendo por única aliada momentánea "la paciencia" para poder esperar a que se esclarezcan las cosas.
La luz del sol se abre paso entre las nubes, se anuncia un nuevo día, pareciera que el mismo cielo le ha regalado una tregua a Serena al regalarle un poco de calor, ella al sentir esta sobre sus ojos despierta, se friega uno con su mano tras un largo bostezo mientras absorbe un poco de la energía solar para poder tener optimismo y fuerzas, a los segundos echa un vistazo a un reloj que se encuentra en la pared, este marca las 8:30 de la mañana, Serena cree que es muy temprano como para levantarse debido a que aún tiene algo se sueño, pero al escuchar que Haruka y Michiru ya están de pie, se ve obligada a igualar la conducta, así que con su característica pereza ella se levanta, abre la puerta de la habitación con algo de vergüenza, ella nunca ha compartido así una mañana con ellas y como es la primera vez el pudor se apodera de ella, pero en el momento en que Michiru le da la primera mirada del día sus nervios se van.
—Buenos días Serena —saluda Michiru, gentilmente.
—Buenos días —corresponde ella, con una sonrisa.
—Hola cabeza de bombón, ¿Has dormido bien? —pregunta Haruka, quien se encuentra con el periódico del día entre sus manos.
—Muy bien, gracias —responde Serena, muy agradecida por la hospitalidad.
—¿Quieres tomar desayuno ahora o prefieres darte un baño? —Pregunta Michiru a Serena, mientras va en dirección a la cocina.
—Umm… —Piensa ella que decir, su estómago reclama algo de comida ¡Ahora!, pero el protocolo indica que responda otra cosa—, primero me daré un baño.
—Está bien, mira, todo lo que necesites está ya allí, tu ropa aún no está lista así que te dejé preparado otro atuendo para hoy, espero que sea de tu agrado —dice Michiru, haciendo que Serena llegue al punto de sonrojarse al sentirse tan bien atendida.
—No tenías por que molestarte —responde Serena entre risas de agradecimiento.
—¿Acaso quieres andar desnuda por ahí?, bueno, eso no sería algo malo de ver —comenta Haruka con coquetería, provocándole más sonrojo a Serena, Michiru solo opta por reír, sabe que su novia tiene ese tipo de humor y que de una broma no pasa, pero de todas formas la regaña por haber echo incomodar a su huésped.
—Mejor ve ya Serena, antes que Haruka diga alguna barbaridad más —comenta Michiru con gracia. Serena le hace caso, así que se va entre risas, algo de humor a estas alturas no le vino nada mal, así que se va con alegría.
—¿Celosa? —pregunta Haruka a Michiru, después de que se escucha como Serena ha cerrado la puerta del baño.
—¿Siempre es ese tu propósito? —pregunta en contraataque, Michiru.
—No, solo era una pregunta —responde sonriente, Haruka.
—Mejor pregúntale a tu perezoso ser si podría ayudarme a preparar el desayuno o bien si comenzará a darme un sueldo por hacer todos los quehaceres de esta casa —dice Michiru acercándose a Haruka por la espalda mientras está hablándole al oído, después de decirle esto, Haruka deja el periódico sobre la mesa y se levanta con agilidad para ayudar a su novia.
Así, entre las dos preparan algo que desayunar mientras conversan temas aleatorios, si habrá algo específico que hablar después será cuando Serena esté con ellas, por ahora se enfocan en preparar algo delicioso, del gusto de su amiga, Michiru sabe de su gusto por lo dulce así que decide hacer una ensalada de frutas con crema, por otra parte Haruka queda a cargo del café. Después de unos 20 minutos Serena sale del baño, camina hacia el comedor con vergüenza ya que viste ropas de Michiru, esta misma le dejó a disposición prendas muy bonitas, no precisamente de lo habitual que Serena ocupa, ya que se impone un elegante pero a la vez ligero estilo clásico y maduro, un vestido color aguamarina con un lazo oscuro en la cintura, zapatos de tacón y una chaqueta corta que calza perfectamente con todo el atuendo.
—¡Vaya! Que bien te ha quedado todo —comenta Michiru al verla.
—¡Ay, gracias!, no se si es muy de mi estilo y si realmente me queda bien pero… —responde jovial, Serena, mientras se acerca a sus amigas.
—Realmente te queda bien, no te preocupes —añade Haruka, tras haberle dado un vistazo.
—Bueno, si ustedes lo dicen… —responde Serena, apenada.
—Siéntate por favor, el desayuno ya está casi listo —comenta Michiru, mientras termina los últimos detalles de todo.
—Vamos —dice Haruka, caminando hacia el comedor que no está muy lejos. Serena la sigue y se sientan, Haruka lleva consigo las tazas de café preparadas, pone cada una en su lugar y espera a Michiru, quien traerá lo demás, para así comenzar a comer.
Poco después, Michiru llega con todo lo faltante, se sienta y todas empiezan a comer, Haruka va por el primer sorbo del café del día, Michiru es más paciente, primero opta por sentarse correctamente y ver que todo esté bien, Serena con su conocida gula queda encantada al ver un bol lleno de ricas frutas con crema, así que no espera y saca una porción equivalente a su hambre, esto le saca una sonrisa a Michiru, por que si hay algo que a ella le gusta de Serena es que esta sea tan espontánea y sincera a la hora de ver algo de comer que le parezca apetitoso. Haruka vuelve a tomar su periódico, lee de reojo hoja tras hoja, encuentra una noticia que le llama la atención, por esto, la comparte al leerla en voz alta.
—Urogataya… Urogataya… me parece conocido —susurra entre dientes mientras piensa detenidamente donde escuchó ese nombre.
—¿De que hablas? —pregunta Michiru, intrigada.
—¿Urogataya? —pregunta Serena, deteniendo la cuchara a solo centímetros de su boca, para ponerle atención a lo que se diga.
—Si, aquí dice que uno de los políticos del gobierno está llevando a cabo una importante investigación sobre todos los acontecimientos extraños que se han podido apreciar en el último tiempo —responde mientras sigue leyendo, al segundo después se acuerda donde había oído ese nombre— ¡Espera!, Serena, ¿No es ese el apellido del hombre que estaba junto a sus colegas, esa noche en el parque?
—Según lo que estás diciendo, claro, debería ser el —responde Serena, dejando la cuchara en el plato, se cruza las manos y las pone bajo su barbilla.
—¿Qué más dice? —pregunta Michiru, mientras toma un sorbo de café.
—Espera —responde Haruka mientras lee rápidamente—, dice: Este hombre de 35 años y con un puesto político reciente asegura que "la existencia de Sailor Moon debe ser considerado por mucho más allá que un simple mito urbano, sino que debe mirarse como un hecho real, incluso por sobre lo fantástico que pueda parecer que exista alguien que se autodenomine un guerrero con poderes sobrenaturales", esta declaración pública ya ha conseguido sacar diversas respuestas, desde las que dicen que esto no puede ser considerado algo serio a la hora de investigar los cambios a nivel global, hasta las que dicen que la historia de las Sailor Scouts es totalmente verídica, puesto que muchas personas aseguran haber sido salvadas de extraños ataques por un grupo de mujeres que aparecían en el momento exacto, incluso también un hombre que viste un elegante frac y se le llama como: Tuxedo Mask". Urogataya declaró saber la identidad de quienes están a cargo de esta misión de salvar el mundo, pero nos dijo que por el momento estos nombres permanecen en el resguardo del anonimato por medidas de seguridad impuestas por el mismo Emperador de Japón y el primer ministro. "Todo lo que se deba saber será dicho en el momento indicado", declara Urogataya, quién también confiesa que fue rescatado por este grupo de guerreros en una situación específica de peligro. Por el momento las autoridades han seguido con la reservada investigación, dando por hecho que no se puede descartar hipótesis alguna, ya que incluso los mejores investigadores científicos de Japón han quedado perplejos ante las incógnitas impuestas después de que la tierra sufriera un cambio climático tan grande de un momento a otro, de allí nació la necesidad de buscar respuestas donde jamás antes se habían buscado, por lo mismo, Urogataya pide a la comunidad: "No desestimar las conclusiones que se puedan sacar a futuro, por muy complejas que estas sean de comprender", finaliza.
—¿Sabías de esto, Serena? —pregunta Michiru, intrigada.
—Tenía una idea, algo me habló el Sr. Urogataya sobre la posibilidad de que tuviera que dar algún tipo de declaración pública para que la gente supiera en que va todo el asunto, pero no creí que sería tan pronto —responde Serena, a tono calmo.
—Bueno —dice Haruka mientras dobla el periódico y lo deja a un lado—, solo tendremos que confiar en que esto no nos cause problemas.
—¿Problemas? —pregunta Serena, confundida.
—¿Imaginas como sería luchar contra el enemigo mientras somos observados por un grupo de curiosos? —pregunta Haruka, con cierta incomodidad.
—No lo había pensado… —responde Serena, tras una mueca de confuso conformismo.
—Pero para que alarmarnos de algo que no sabemos si ocurrirá —comenta Michiru, tomando la mano de Haruka en señal de apoyo a la tranquilidad—, solo debemos dejar que las cosas sigan por su curso normal.
—Si, tienes razón —responde Haruka, más pacífica.
—Bueno, por ahora cuéntanos Serena, ¿Qué harás hoy? —pregunta Michiru tras alejar su mano de la de Haruka, para volver a tomar la taza de café y beber este.
—Hoy tenía planeada una reunión con las chicas, según decía Mina era importante hablar sobre lo que ocurrió ese día en la casa de Rei, pero la verdad… —dice Serena, entre balbuceos.
—¿No tienes ganas de ir? —Se anticipa, Haruka.
—Quiero verlas, las extraño, pero no se… —comenta confundida, Serena.
—¿Quieres salir a despejarte, Serena? —pregunta Michiru, atenta.
—Me haría bien —responde Serena, gentilmente.
—Bueno, con Haruka iremos a un concierto de piano esta tarde, la música clásica es algo muy relajante a la hora en que uno lo necesita, ¿Deseas acompañarnos? —pregunta Michiru, cordial.
—Antes pasaremos a un salón de té cercano, venden deliciosos platillos de repostería —añade Haruka, en un intento por captar la atención de Serena con algún señuelo.
—¡Qué maravilla!, también el concierto, Michiru —dice Serena con espontaneidad, sacando la risa de sus amigas.
—Está bien, entonces está arreglado, las tres iremos a divertirnos esta tarde —añade feliz, Michiru.
—Si, pero antes cabeza de bombón, debo preguntarte algo… —interrumpe con seriedad, Haruka.
—¿Qué? —pregunta inocente y sorpresiva, Serena.
—¿Qué harás los siguientes días?, ¿Tienes pensado ir a quedarte a otro lugar? —pregunta Haruka sin dar tiempo a la respuesta, añadiendo— Si te acomoda puedes quedarte acá por el tiempo que sea, hasta lo que tu creas necesario.
—Bueno, la verdad es que había pensado ir a casa de mi Mamá, pero pensándolo bien no quiero llegar con malas noticias que puedan incomodar a mi familia, se que mamá estaría horas preguntándome detalles sobre lo ocurrido mientras papá estaría imaginando mil y un métodos para matar a Darién, no se siquiera si les contaré todo lo que pasó aunque no me gusta la idea de ocultarles algo, lo único que se es que por ahora no quiero molestarlos con mis problemas —confiesa Serena, con cierto tono cabizbajo.
—Serena, quédate con nosotras el tiempo que necesites, ya llegarán Hotaru y Setsuna, así no te aburrirás de estar solo con nosotras dos —comenta Michiru de forma alegre, para ver si puede contagiar a Serena de esta misma alegría.
—No digas eso Michiru, ustedes no me aburren —responde Serena entre risas.
—Entonces te quedas con nosotras, aquí no te hará falta nada, pero si te acomoda deberías ir a buscar algo de ropa y cosas personales —añade Haruka, ese importante detalle.
—Si, lo haré —responde a tono serio, Serena, recordando que para esto deberá volver a enfrentarse al departamento del cual huyó la noche pasada.
Entre conversaciones de distinta índole pasa el desayuno entre Haruka, Michiru y Serena, una vez terminado, la primera comienza con sus actividades rutinarias dentro de las cuales está hacer mantención a su adorado convertible, Michiru se prepara para ordenar un poco la casa y le comenta a Serena los pormenores del concierto, mientras la rubia ayuda con los quehaceres a Michiru, acto mínimo de reciprocidad ante tanta buena voluntad para con ella. Una vez terminada su ayuda, Serena se prepara para ir al departamento de Darién, Haruka le ofrece un aventón pero ella lo rechaza, prefiere ir en taxi y sola para así no incomodar a Haruka con alguna reacción adversa que pueda tener en el camino, ella lo entiende y se despide de manera cordial, diciéndole que no vuelva a la hora correcta para no llegar tarde a las actividades que vendrán después.
Por otro lado, Darién ya no está en casa, el encuentro que tuvo con Serena la noche pasada le dio las energías necesarias para poder seguir con sus asuntos, tal y como ella misma se lo pidió. Muy temprano por la mañana el pelinegro recibió una llamada de Tetsuya pidiéndole que se presentara a la consulta de su padre, el Doctor Hideki, para comenzar con todo lo necesario para su integración como empleado de ese lugar, Darién accedió a ir al lugar por motivo obvio, pero no se fue sin antes dejar una nota escrita en la mesa de centro, con la esperanza de que si Serena llegase a ir a ese lugar pudiera leerla, junto a un regalo simbólico que espera que no se marchite antes de que su esposa pueda verlo.
Al tiempo después Serena llega al departamento, iba con tranquilidad hasta el momento en el cual introdujo la llave y escuchó el sonido de la cerradura, presentía que Darién no estaría allí lo cual de cierta forma le causó algo de pena, pero aún así se da el ánimo para entrar, confiando en que tendrá fuerzas para soportar ver una vez más el que fue el escenario de un triste momento. Serena entra y encuentra el departamento totalmente ordenado, como si nada hubiera pasado en el lugar, esto no le extraña, sabe cuan ordenado es Darién con todos sus asuntos, pero si se sorprende al ver un ramo de rosas sobre la mesa de centro, en un hermoso jarrón de cristal que nunca antes había visto, bajo este se encontraba la nota que había dejado su marido, Serena sospecha automáticamente que fue dejada con el motivo de que ella lo leyese, lo toma y dice en voz alta: "Serena, dijiste que incluso las flores más hermosas se habían marchitado por la falta de cuidado, que morían de pena, pues bien, ¿Qué te parece si aceptas estas rosas rebosantes de vida?, si las tomas, tal y como podrías tomar nuevamente mi mano y seguir a mi lado, me harías increíblemente feliz.
Te amo. Darién.-"
Serena se conmueve ante el detalle dejado por su esposo, ríe inconcientemente al acariciar los pétalos de las hermosas rosas rojas que decoraban el lugar, pero Serena no las tomará para llevárselas, en una forma quizás juguetona, Serena busca algún lápiz para darle una respuesta escrita a Darién en la misma nota, donde escribe: "Son preciosas, gracias por el regalo, ¿Qué te parece si por hoy solo tomo una?, no se si podría cuidar de todas en este momento, pero al menos haré el intento de cuidar de una y mantenerla llena de vida hasta que venga en busca de la próxima. Serena."
Al terminar de escribir ella repasa lo escrito para cerciorarse de que se expresó correctamente, queda satisfecha con lo que puso, entonces toma la nota y la deja debajo del jarrón, elige una de las rosas y deja pendiente sacarla para llevársela consigo una vez que termine de cumplir con el objetivo de la visita al lugar. Serena busca alguna de sus maletas, encuentra una de mediano porte, allí deja alguna de sus prendas, ropa interior, camisones de dormir, blusas, faldas y algunas cosas más de índole personal, como artículos de perfumería, etc., una vez con algo guardado, Serena cierra la maleta y va en busca de su celular, lo encuentra en la mesa de noche cercana a la cama, Darién lo había reparado ya que Serena en su enojo lo había azotado en contra del piso, quedando las piezas dispersas por el lugar, ella toma su celular y lo guarda, cree que no hay nada más que ella deba buscar por el momento, así que antes de salir va en busca de aquella rosa que prometió llevar con ella.
Serena, quién estaba apunto de salir se ve interrumpida por el sonido del teléfono, no cree que sea lo más correcto contestar así que deja que la máquina reciba y grave el mensaje, después de varios tono sale la señal para quién llamara dejara recado de voz, Serena no toma mucha atención, de hecho ya se encontraba próxima a salir, pero en el momento que escucha la sensual voz de una mujer, Serena se petrifica en asombro, abre sus ojos de par en par y mira hacia atrás, hipnotizada por el color rojo de la luz parpadeante mientras se escucha:
"Hola Darién, supe por tu voz que te sentías un poco mal, puede ser que hayas tenido alguna discusión con tu esposa después de decirle lo que pasó entre nosotros, bueno, también por eso entiendo que estés retrasado, si llegas a escuchar este mensaje por favor llámame, he pensado en un buen panorama para que te distraigas junto conmigo de todo lo que ha pasado, ¿Está bien?, no puedo permitir que mi colega ande de humor decaído ya que incluso los pacientes podrían pagar la consecuencia de un pulso nervioso, ¿No crees?, eh… sino escuchas esto te lo diré cuando nos veamos, o sea, ¡que raro!, quizás escuchar el mismo mensaje dos veces, ¡que tontería!, eh… creo que me puse nerviosa, en fin, ¡Adiós!, Tet…"
En ese momento se corta el tiempo disponible para dejar el mensaje, Serena queda profundamente intrigada, "¿Colega?, ¿Escuchar decaído?, ¿Tet?, ¿Lo que pasó entre nosotros?, ¿Quién demonios será?, se pregunta a si misma en un ferviente ataque de celos sin disimulo mientras mira con enojo la inocente grabadora que ha guardado el mensaje, más al saber que aquella voz le corresponde a la mujer que besó a su marido, la indignación es profunda, vuelve a sentir un dolor en su pecho, se siente muy mal al saber que esa mujer se siente con el derecho de llamarlo, pero tampoco puede ir y reclamar a Darién sobre esto ya que ella misma interpuso "las reglas del juego", se dice a si misma, para tranquilizarse, que tal vez en una ocasión se sentirá con el valor de preguntarle más detalles sobre "esa mujer" a Darién. Sin nada más que hacer ahí, Serena se retira encolerizada de aquella voz tan coqueta para su gusto, en esos mismos celos que siente no se da cuenta de que sigue tan interesada en Darién como siempre, quizás se de cuenta más tarde, por ahora, solo toma su maleta y se va con seriedad del lugar.
Ya siendo casi las 12 de la tarde Serena debate en su cabeza si va a la junta con las chicas o mejor la posterga para otro momento, piensa que no puede ser tan ingrata como para dejar de lado a sus amigas, pero también cree que si pasa al templo Hikawa se le podrá hacer tarde para cumplir con la hora acordada entre ella, Haruka y Michiru, pero el destino ha querido darle alguna guía a Serena para decidir lo mejor, por lo cual su gran amiga Amy pasa no muy alejada de ella en la calle, la llama reiteradas veces hasta que Serena sale del trance de sus pensamientos.
—¡Amy!, que gusto verte —dice Serena, una vez que puso atención al escuchar su nombre.
—¡Como estás, Serena!, se me hacía extraño no verte en tantos días —responde su amiga Amy, contenta.
—La verdad es que han sido días extraños, por eso no me he visto mucho —dice Serena, sin querer dar mayor detalle.
—¿Pasó algo malo? —pregunta Amy, preocupada.
—Eh… —dice Serena, sin querer responder pero tampoco mentir, por lo cual solo encuentra una salida, cambiar de tema—, amiga, tú que eres una chica tan inteligente y que siempre está muy al pendiente de lo que ocurre, ¿Leíste el periódico hoy? —pregunta entre nervios, Serena.
—No tuve tiempo, ¿Qué decía?, por cierto, que extraño se me hace que hayas leído el periódico de la mañana —comenta entre risas, Amy, sacando una despectiva pero graciosa mirada por parte de Serena.
—El Sr. Urogataya hizo una declaración pública —comenta Serena, con seriedad.
—¡No tenía idea!, mira Serena, tengo un rato libre antes de llegar a la universidad, había decidido ir a la biblioteca y esperar hasta la hora correcta para ir a clase pero si quieres podemos pasar a tomar un refresco o algo así, ¿Quieres? —ofrece Amy, mientras camina algunos pasos.
—Claro —accede Serena, mientras se va conversando con ella.
En ese rato, ella le da un resumen de lo que sabe sobre el tema, para salir de las dudas, Amy se detiene en un quiosco al paso y compra el periódico en el cual salió aquella entrevista, poco después, pasan a una cafetería cercana para conversar más en extenso. Una vez sentadas, Amy lee con cuidado la noticia, ya terminada de leer, Amy comparte algunos puntos con Serena, en primera instancia le dice que esté tranquila, que cualquier cosa que pase lo pasarán todas juntas, Serena agradece el constante apoyo y la lealtad entre amigas, ambas se quedan conversando en promedio 2 horas, hacía falta una instancia donde solo estuvieran las dos, hace mucho tiempo no era así, así que el momento es disfrutado con mucha alegría, inclusive así estén hablando de un tema tan complejo como lo es el asunto del ataque del Caos y sus consecuencias. Poco después Amy mira su reloj, se da cuenta de que si no se va de ahí ahora llegará tarde a sus clases, cosa imperdonable para ella, así que se marcha sin antes recibir la invitación de Serena para la tarde, como Amy verá a las demás chicas el día de hoy, Serena le pide que le diga a todas sobre el concierto de piano al cual fue invitada por Haruka y Michiru, Amy acepta de buena gana en primera instancia y promete hacer lo posible por llevar a las demás al concierto, después de afinar un par de detalles simples como el: "Yo te llamo", Amy se despide de Serena a distancia, batiendo su mano con energía mientras apresura sus pasos para llegar a la hora y así hacer sus deberes como estudiante de medicina de excelencia.
Serena, contenta por haber visto a una de sus amigas, se va con un nuevo optimismo a casa de Haruka y Michiru, pero sin embargo no puede dejar de recordar aquel mensaje recibido por la grabadora de Darién, la voz de la mujer le parece conocida, pero no es una voz tan singular como para darle una dueña clara de esta, más confusión se agrega al sumar el antecedente de que es "una colega", si Serena a penas sabe de que se trata la oferta de trabajo que aceptó su esposo menos va a saber quienes son sus colegas, así que por el momento, nombre claro de quién pudo dejar ese mensaje, no tiene, no le quedará nada más que intentar acabar con las especulaciones en su mente, las que solo la llevarán a un irremediable camino de celos y enojo, así que por ahora lo más sensato es ir en búsqueda de un taxi para así volver a casa de sus amigas.
Después de un viaje de algunos minutos, Serena llega a su destino, paga al conductor del taxi y saca su maleta junto a ella al bajarse, una vez afuera Serena toca el timbre, la recibe Haruka, quién abre la puerta de inmediato y la hace pasar.
—¿Has traído todo lo necesario? —pregunta Haruka, quien a la vez se ofrece para cargar la maleta.
—Si, al menos traje lo más urgente, no puedo seguir ocupando toda la ropa de Michiru —responde simpática, Serena, dándole la maleta a Haruka.
—Qué bien… ¿Te topaste con Chiba?, ¿Te dijo algo? —pregunta sin tapujos, Haruka, con molestia en su voz.
—No, el no estaba allí, asumo que fue a cumplir con su nuevo trabajo —responde Serena mientras se repite en su cabeza la voz de aquella mujer, que llamó a su marido.
—Ah… era de esperar —añade Haruka, sin decir más.
Ya adentro de la casa Michiru las recibe sentada en el sofá, ofrece de inmediato almuerzo, "ya es hora" dice ella, por supuesto, Serena queda feliz con la propuesta, Haruka deja la maleta de su amiga en la habitación de invitados y mientras Michiru disponga de los últimos detalles del almuerzo, ella buscará un buen vino que acompañe la comida, como sabe que Michiru preparó una deliciosa carne roja, Haruka, conocedora de la buena mesa, busca algún vino afín que complemente todo, Serena a corta distancia observa la funcionalidad de las dos juntas, "Es increíble ver como dos personas se mueven con tanta relación del actuar de la otra, es como si todo estuviera sincronizado sin decirse palabra alguna, sin duda, Haruka y Michiru son una linda pareja" piensa, mientras sonríe al ver como todo funciona tan bien en aquel hogar.
Lo que ocurre después pasa con normalidad, un almuerzo tranquilo, conversación amena, todo perfecto, Serena agradece tanta tranquilidad y apoyo en un momento como el que vive, si bien sabe que Haruka y Michiru son grandes personas, nunca esperó un apoyo tan desinteresado y leal como el que le han dado, piensa seriamente que sino fuera por ellas, quizás sus minutos después del incidente con Darién podrían haber sido mucho menos llevadero, pero gracias a las atenciones de la pareja, Serena ha podido ocultar un poco su tristeza y en cambio da paso al optimismo, a tener la cabeza ocupada en otros asuntos, a tener ánimo de moverse y disfrutar de lo mundano que puede ofrecer un día cualquiera.
Así pasan las horas, por otra parte, Darién se encuentra nervioso en un ambiente totalmente nuevo para el, ya había pasado gran parte del día entre llamados y papeles, puesto que comenzó a desempeñarse como doctor en la consulta apenas llegó, Tetsuya vigila su actuar de lejos, así se lo encargó su padre tras la última conversación que sostuvieron, está satisfecha de cómo se desenvuelve Darién en su nuevo empleo, se le ve frenético, incluso algo torpe al principio, pero era algo esperable para alguien que por primera vez trabajará en el área de la salud.
—¿Te contactaste con todos tus pacientes? —pregunta Tetsuya, entrando a la oficina de Darién, que se encontraba con la puerta entreabierta.
—Si, ya ordené todas las consultas para esta semana, algunas quedaron para la próxima, sujeto a la disponibilidad del mismo paciente —responde Darién, satisfecho por su trabajo.
—Muy bien, veo que ya le vas tomando ritmo a todo esto —comenta Tetsuya, tomando asiento frente al pelinegro.
—Creo que si, por supuesto debo aprender muchísimas cosas más, pero al menos tengo el ánimo de hacerlo —responde Darién, exhalando tranquilidad.
—Asumo que entre tú y tu esposa las cosas se han arreglado —añade Tetsuya, ocultando el pesar que siente al pronunciar la frase "tu esposa".
—No del todo, no puedo pedirle que olvide todo lo que pasó y me perdone de inmediato, pero con el tiempo creo que podré reconquistar su corazón y darle todo lo que merece —contesta Darién, con un optimismo difícil de ocultar.
—Me alegra verte feliz… de verdad —dice Tetsuya, con sinceridad.
—Gracias —responde Darién, cordial.
—¿Escuchaste el mensaje que dejé en tu casa? —pregunta Tetsuya, cambiando radicalmente el tema.
—¿Mensaje? —pregunta Darién, sin saber a lo que se refería.
—Con eso me quedó claro que no —dice Tetsuya, con una mueca de sonrisa.
—¿Qué habías dicho? —pregunta Darién, para salir de la duda.
—Lo que pasa es que fui invitada a un concierto de música clásica, me dieron dos entradas y pensé que lo mejor sería es que me acompañaras y así podríamos celebrar tu primer día de trabajo, de paso, te liberas de tanta tensión que puedas estar sintiendo —responde Tetsuya, enseñándole los boletos de entrada a Darién.
—Es una buena idea, pero… —intenta añadir Darién, pero en segundos de silencio prefiere omitir lo que seguía del comentario, que era: "No creo que sea lo más prudente salir a solas contigo", lo cambia por—. bueno, que más da, hoy no tenía plan alguno excepto ir a casa y estar solo, acepto ir, aunque... —Se da el valor para decir la verdad—. no creo que lo más prudente salir contigo. —termina.
—Entiendo por que lo dices, pero no creas que tengo intención alguna de entorpecer las cosas con tu esposa, de verdad me gustaría que pudiéramos ser amigos, ya aquí en Tokio casi no me quedan y me siento algo sola —responde Tetsuya.
—No estoy seguro... —replica Darién, incómodo.
—Bueno, no te obligaré si no quieres —responde con cierta agresividad, Tetsuya, no es muy de ella "rogarle compañía" a un hombre y no será esta la ocasión donde lo haga por primera vez.
—No te ofendas, solo que no me siento del todo bien como para salir —Se excusa Darién, con la mayor simpatía posible.
—No te hará mal tomar un descanso, tu también lo mereces, ¿No crees? —argumenta Tetsuya en forma de ayuda al ver el demacrado aspecto de su colega.
—Está bien, iré contigo, solo espero que el concierto no sea muy largo y así pueda volver pronto a casa —comenta con cierta inflexibilidad, Darién.
—Solo un par de horas y se acabó, ¿Bueno?, será mejor que no me demore mucho en volver a mi oficina, tengo un alto de papeles que revisar y ¡uf! que horrible —comenta su cansancio, Tetsuya.
—Si quieres tomémonos un café, la verdad es que yo también estoy extenuado con tantos deberes que dejó el Doctor Hideki —confiesa Darién su cansancio, antes de fregar uno de sus ojos con pereza, como si estuviera recién levantándose de la cama.
Así, Tetsuya y Darién comentan un poco sobre el concierto, Darién, quién conocía al artista, le habla un poco sobre su trabajo como músico, Tetsuya lo escucha con atención, sin poder despistar la misma a cada uno de sus gestos, le atormenta no poder ir y correr para besar esos labios que la hacen asombrar de sensualidad, aquella prestancia tan poco vista en un hombre, alguien tan serio pero a la vez gracioso, amable, correcto, "el hombre ideal", piensa ella mientras intenta desviar la atención a lo que el dice y no a como lo dice.
Las horas pasan, la jornada laboral en la consulta del Doctor Hideki termina con éxito, Tetsuya se despide de Darién sin antes acordar un lugar y hora de encuentro para asistir al concierto, ambos deberán marcharse a sus respectivas casas para cambiarse de ropa, como es un concierto de música clásica, el atuendo correcto es de etiqueta, así que después de quedar los destalles listos, ambos se van y prometen volver a verse dentro de una hora más.
Por otra parte, Michiru comienza a arreglarse desde ya, ella es muy quisquillosa en lo que respecta a su apariencia, más siendo una conocida músico de violín su presentación debe ser impecable, caso parecido es el de Haruka, quién también es conocida por sus dotes de pianista, pero ella no es tan vanidosa como Michiru así que deja el vestuario para minutos después, no es algo que le urja hacer inmediatamente, ahora es Serena quién realmente queda en aprietos al no haber traído consigo un atuendo concordante a la ocasión, pero una vez más Michiru ofrece de buena voluntad alguna ayuda para ella, por lo cual la invita a su habitación para que juntas elijan algún lindo traje para asistir al concierto. Michiru se decide por un atuendo que ostenta elegancia, un vestido largo color esmeralda, guantes largos y un tocado pequeño para añadir a su peinado, Serena advierte que el concierto debe ser muy formal para que Michiru haya elegido un traje así, por lo cual queda perpleja en su misma ignorancia al no saber que sería lo más correcto para la ocasión, así que Michiru es quién elije un traje para ella, ha optado por un vestido hasta las rodillas de color negro y bordados morados, algo jovial pero a la vez muy elegante, con mangas y cuello de encaje negro, una abrigo de terciopelo color morado oscuro, muy sobrio pero a la vez le da algo más de luz a su atuendo, zapatos de tacón y por supuesto, una panty media que proteja sus piernas del frío, Serena nuevamente queda muy agradecida por la ayuda, es la primera que también va a darse un nuevo baño para así no atrasar a las demás en el momento justo que deban salir, se toma su tiempo para quedar bien, lleva consigo el conjunto a usar y se viste en la habitación que le fue otorgada, ahí, se prepara para verse lo más linda y elegante posible, mientras Michiru es la siguiente en prepararse, Haruka se da por aludida y decide dejar sus quehacer para cambiarlo en tiempo para decidir que usar.
Cerca de una hora después y ya siendo las 17:00Hrs, las tres se encuentran perfectamente arregladas, listas para salir, en primera instancia, a aquel salón de té del cual Haruka habló en la mañana, preparan lo último, que es lo que llevar en sus pequeñas carteras de mano y poco después las tres se suben al convertible, yendo en dirección a la primera parada de esta velada diurna. A los minutos llegan, Serena se impresiona al ver los lugares que frecuentan Haruka y Michiru, el salón de té parece salido de una película, más que un simple lugar donde tomar algo parece la sala de un castillo, es impresionante la cantidad de lujo que se puede ver, Serena se cohíbe ante tanta formalidad, pero al ver la soltura que poseen sus amigas, intenta igualarla y poco a poco comenzar a sentirse parte del ambiente.
Ya sentadas, Michiru le comenta a Serena sobre quién es el pianista, este resulta ser un gran amigo de ella y Haruka, por lo cual su ingreso a este evento es totalmente gratuito, Serena oye con atención lo que sus amigas hablan, ya que en la tranquilidad de la conversa, se han dado el espacio para compartir algunas anécdotas que han vivido en sus experiencias en el mundo de la música clásica, esto para Serena es nuevo e interesante, poder conocer más sobre las vidas de estas dos amigas que en esos aspectos eran totalmente desconocidas, así, los minutos pasan a una velocidad impresionante, llegando la hora de marcharse del lugar para asistir a tiempo correcto al tan nombrado concierto.
Por otra parte, Darién, quien aún se encuentra en su departamento, está próximo a salir a su rumbo, busca las llaves de su automóvil, increíblemente, ha tenido un desliz de desorden no logra recordar donde las dejó, pero en su búsqueda se ha topado con el inesperado mensaje que ha dejado Serena, el toma el papel donde había dejado esa nota llena de esperanza de que ella lo leyera, lee lo que su esposa ha escrito y su corazón se inunda de felicidad, el saber que estuvo ahí, leyó lo que el escribió, que tomó una de las rosas y se la llevó lo llena de esperanza, da por hecho que Serena fue hasta allá para buscar algunas de sus cosas, señal clara es cuando Darién da un vistazo a la mesa de noche y el celular de ella no se encontraba, "Bueno, al menos tuvo la molestia de escribir algo para mi y llevarse una de las rosas" piensa Darién mientras dobla el papel y lo guarda en el bolsillo interior de su chaqueta.
18:00Hrs en punto, el concierto comienza a las 18:30, Darién se apresura para llegar a la hora, encontrarse con Tetsuya y celebrar de una forma sana el primer día de trabajo para ambos como colegas, en cambio Serena ya está próxima a llegar junto a sus amigas, Haruka estaciona y se sorprende al ver a cuatro jovencitas a las afueras del teatro, todas con miradas confusas y perdidas, en especial la de una rubia de cabellos largos y sueltos, "Mina", es el primer nombre que se le viene a la cabeza, mientras comenta lo observado.
—Miren, las chicas también han venido —comenta Haruka, quién termina la marcha del automóvil y abre la puerta.
—¿Sabías que vendrían? —pregunta Michiru a Serena mientras también se baja del automóvil.
—Si, le comenté a Amy, hoy me la encontré y la invité, espero que no les moleste —añade Serena en una suerte de vergüenza por haber tomado esa atribución.
—Claro que no, es más, Haruka, adelántate por favor y diles que no compren boletos, pasaré a hablar con Ryosuke para avisarle que hemos venido con mucha compañía —bromea entre risas— Serena, no me demoraré mucho, espérame con Haruka, saldré en un momento.
—Muchísimas gracias Michiru, es demasiado amable de tu parte —comenta Serena mientras ve como su amiga se aleja apresuradamente, uno de los guardias al verla por obligación de su trabajo la detiene, pero al percatarse que se trata de "Michiru Kaioh" le ofrece una disculpa y la deja ingresar sin problemas.
Serena camina en dirección a donde están sus amigas, se siente feliz por verlas, pero entre tanto, Serena mira a su alrededor y se da cuenta que muchísimas personas de roles conocidos en la ciudad comienzan a llegar, músicos conocidos, actores, personas de alto status social, se da cuenta que la invitación hecha por Michiru no fue una cualquiera sino que se trataba de una muy importante.
—¡Serena!, ¡Serena!, ¡Aquí estamos! —grita imprudentemente, Mina, llevándose un regaño por parte de Rei, que se avergüenza al ver que todas las personas las miran extrañados.
—¡Hola chicas! —saluda Serena contenta, más después de ver el típico temperamento de Rei, la cual por cierto, rebosa de un potente rubor en sus mejillas, debido al enojo que se ha llevado con Mina.
—¡Hola Serena!, ¡Woo, que guapa luces! —Comenta Lita, al ver a su amiga con ese atuendo tan elegante.
—Gracias, es un traje de Michiru, ¿Muy lindo, cierto? —pregunta presumida, Serena.
—Te queda fantástico —añade Amy, con gentileza.
—Ustedes también se ven muy bonitas —comenta con amable coquetería, Haruka, haciendo que especialmente Lita y Mina se sonrojen.
—Gracias —responden todas, casi al unísono.
—¿Dónde está Michiru? —pregunta Rei, ya más tranquila.
— Fue a hablar con nuestro amigo, el protagonista de este concierto, Ryosuke Honoka, ¿Lo conocen? —pregunta Haruka, a todas.
—Algo he leído sobre el, es un gran compositor —responde Amy, tan informada como siempre.
—Pues yo ni idea, pero mientras sea guapo, yo feliz —añade Mina, con su característica inconciencia ante el hilo del tema.
—No seas imprudente, Mina —regaña Lita, esta vez.
—Era solo una broma, no se enojen, por supuesto que se quién es Ryosuke Honoka —miente para salir del paso, Mina.
—Creo que viene Michiru —dice Rei, quién mira en dirección a la entrada del teatro, siendo efectivamente ella, quién se acerca al grupo con alegría, pero en su camino hasta este alerta algo que jamás pensó posible, a la distancia ve a Darién, justo detrás de Serena pero a gran lejanía, lo ve acompañado de una mujer demasiado atractiva, la primera sospecha es que puede ser ella quién besó al marido de su amiga, por lo cual su llegada hacia donde están las demás cambia de intención, se acerca cada vez más y dice.
—No me gusta entrar tarde, vamos, ¡Apresúrense! —dice Michiru llevándose la extraña mirada de Haruka, la conoce muy bien, sabe que está nerviosa por algún motivo, lo ve en sus ojos y en lo apurado de su caminar, esto no lo advierten las demás quienes solo han seguido la petición de Michiru de forma normal, sin embargo, Haruka se acerca a su novia y le pregunta a discreta voz:
—¿Qué ocurre, por que estás así? —dice al punto del susurro.
—Darién está aquí —responde entre dientes, Michiru.
—¿Dónde? —pregunta disimuladamente Haruka.
—Algunos pasos detrás de nosotros, está detenido junto a una mujer de cabello rojo —responde a baja voz, Michiru, sin dar una sola mirada atrás.
—Maldito —reclama Haruka con ira silenciosa, al ver que Darién es capaz de estar con otra mujer a la ausencia de Serena.
—No digas nada, no le demos un disgusto a Serena —pide Michiru anticipándose ante cualquier arrebato violento que pueda tener Haruka.
—Tienes razón, sentémonos adelante, lo más posible, con el fin de que ninguna de las chicas pueda ver a ese desgraciado —responde Haruka, conteniéndose lo más posible.
—Cálmate —pide Michiru antes de detenerse en la entrada, donde las chicas están esperándolas, Haruka se pone detrás de Serena, abusando de su altura será el perfecto obstáculo para que ella pueda ver que Darién está a solos unos pasos, Michiru se apresura en hablar nuevamente con los encargados de recibir a los asistentes al concierto, le muestra el "free-pass", que le permite entrar a ella y a sus acompañantes, da el nombre de cada una de estas y las hace entrar lo más rápido posible.
Ya unos pasos dentro del teatro, Serena algo confundida en su caminar le pregunta a Michiru si tiene algún problema, ella con cordialidad le explica que no, que no existe ningún problema y de paso ofrece disculpas a las demás por tan avasallante saludo, ofrece uno nuevo mientras les indica los asientos que deberían ocupar.
Ya sentadas una al lado de la otra, Michiru se tranquiliza un poco, discretamente mira hacia atrás en busca de Darién, no lo ve, pero sabe que pronto entrará, aún quedan 10 minutos para que el concierto empiece, asume que se demorará puesto que vio como la acompañante del pelinegro sacaba un cigarrillo, espera y ruega que se sienten a gran distancia de donde ellas están, ya que su intención al invitar a Serena a este concierto era con el fin de tranquilizarla y darle un lindo día después de tanta amargura, sería totalmente entorpecedor que Serena viera a Darién con una desconocida, pero lo que Michiru no sabe es que esa "desconocida" es totalmente conocida por Serena, ya que es Tetsuya, aquella mujer que se ganó su simpatía, de la cual no sospecha por un solo segundo que es la que besó a Darién y menos que en este mismo instante, está con el a solas.
Serena se da cuenta de que algo incomoda a Michiru y como es curiosa por naturaleza, nuevamente le pregunta que ocurre.
—¿Segura que todo está bien, Michiru? —dice Serena, preocupada.
—Si, de verdad, por que tendría que preocuparme —responde ya más evidentemente nerviosa.
—Es que no dejas de mirar hacia atrás y pensé que —añade Serena, tras intentar mirar hacia la entrada del teatro, siendo detenida por un rápido reflejo de abrazo por parte de Michiru.
—No ocurre nada, solo que me pareció ver a un amigo pero dudo que sea el, nada más —responde Michiru mientras en ese "amistoso abrazo" intenta enderezar a Serena para que quede frente al escenario y con la mirada solo ahí.
—Está bien —responde Serena, no muy convencida de que eso sea cierto.
—Chicas, dentro de pronto es lo más probable que aparezcan fotógrafos e incluso parte de la prensa de espectáculos, no se impresionen si alguno de ellos le piden fotografiarse o dar algún tipo de declaración antes o después del concierto —comenta Haruka a todas, para así informar y a la vez despistar la atención de todo lo demás que pueda ocurrir.
—¿Fotos?, Maravilloso, le haría muy bien a una revista tener una foto de esta belleza —responde Mina, pavoneándose extrañamente en la silla en una coqueta y presumida acción que ha sacado la risa de todas.
—Estás completamente loca —argumenta riéndose, Lita.
—Eres una engreída, pero al menos te sale a tono simpático —comenta con sarcasmo gracioso, Rei.
—No me envidies por ser hermosa, amiga —responde Mina, manteniendo su actitud graciosamente presumida.
—¿Podrían bajar la voz?, ya está por empezar —pide Amy, quién advierte que las luces se han vuelto más tenues, clara señal de que ya falta poco para el inicio.
Aprovechando la escasez de luz, Michiru vuelve a mirar hacia atrás pero de forma más discreta, ve que Darién y su acompañante acaban de entrar al teatro y buscan algún asiento, para suerte de sus ambiciones ningún asiento que esté cercano a ellas se encuentra disponible, pero a la vez advierte "el factor de peligro" cuando el concierto acabe y ellas deban ir en dirección a la salida, tendrá que esmerarse para distraer a Serena y lograr hacer tiempo para que ella no vea a su marido junto a otra mujer. Michiru se va vuelta y echa para atrás su espalda junto a un suspiro, Haruka se da cuenta de esto, por lo cual dice:
—¿El? —pregunta cortante y discretamente.
—Si —responde de igual forma, Michiru.
Haruka contiene su molestia, por suerte entre ella y Serena se encuentra Michiru para separarlas y así no ser tan evidente en su enojo, su novia intenta buscar la tranquilidad necesaria para jugar al cinismo en esta oportunidad, mientras Serena conversa a baja voz con Mina, quién está a su lado, también comparte un poco con las demás, pero en el momento que las luces desaparecen en totalidad y en cambio aparecen los fuertes focos que enfocan al escenario, todas se quedan en silencio, dispuestas a disfrutar un concierto que promete ser "inolvidable".
