Más de tres semanas sin aparecer por FF… u_u
Simple… el invierno se está comenzando a despedir de mi País, y como recuerdo me dejó una bronquitis obstructiva de los mil demonios… pero bueno… y como la espera fue mucha, este es un capítulo mega extenso xD (27 páginas de word)
Hay dos personitas que saben cuanto he tratado por terminar (al fin) este nuevo capítulo, ellas son Lexie y Lita Japon (besos!), espero que la espera haya valido la pena, no solo para ustedes, sino a todas quienes esperaban esta actualización.
Siendo las 20:24 subiré el cap, responderé los reviews después en esta misma entrega, si entras y no ves la respuesta de tu review actualiza la página y revisa (abajo) si ya lo he puesto, ya que subiré ahora el cap y lo modificaré dentro de poco. (responderé un poquito más breve eso si, por que aún no me mejoro del todo y ya estoy anhelando dormir u_u)
¿Les cuento algo más?, junto a Lita Japon estamos haciendo un one shot con mucho cariño, cuando esté más pronto a terminar quizás demos alguna luz de que trata, ¿Qué opinas Poly?, por ahora yo dejo la noticia y solo un adelanto: "Se viene muuuy pervertido" jajaja
Y les dejo por hecho que la nueva actualización la haré en mínimo, 7 días, intentaré no demorarme más que eso.
Dato rosa de hoy:
Partiré por preguntar si realmente lo quieren…
¿Les interesaría conocer los nombres de los mejores doujinshis hentai de SM?
(Siiiiii!) jajaja…
Bueno, queridas lectoras… busquen entonces:
Delicate Planet
From my heart
Earth wind
Se que no se decepcionarán =)
(Actualización 14 de agosto: jajaja, el dato rosa consiste en el nombre de algunos "mangas alternativos" de Sailor Moon con caracter erótico, hay muchísimos pero sin duda algunos son horribles, llegando a lo estúpidamente grotesco, pero estos tres que doy no son así, explico:
- Delicate Planet es un doujinshi que en si no es muy apegado a la estética de los personajes de SM, pero se pueden ver ciertas imágenes bastante románticas entre los protagonistas.
- From my heart y Earth Wind son mangas hechos por personas que trabajaron en el manga original con Naoko Takeuchi, por lo tanto la calidad del dibujo es sencillamente hermoso, el primero trata sobre "día de san valentín" entre Darien y Serena, mientras que Earth Wind trata sobre un día en que Serena va al departamento de Darien a estudiar pero le cuesta mucho, por lo cual el le propone un conveniente trato a cambio de completar sus quehaceres.
Más que nada les doy el dato rosa por una cosa de imágenes, ya que trama no tiene mucho xD y de hecho delicate planet está en japonés y al menos yo no lo entiendo, earth wind y from my heart se pueden encontrar en inglés pero ciertamente es más probable encontrarlo en japonés, por lo tanto, las que quieran disfrutar de este datito hágalo más bien por la calidad del dibujo =) aparte de tener algo más íntimo entre nuestros queridos Mamoru y Usagi )
Ahora las dejo con el nuevo capítulo, espero que lo disfruten…
¡Ah!, una preguntita…
¿Quieren muy pronto una reconciliación entre Darien y Serena o prefieren esperar a que se pueda detallar mejor la trama?, espero que puedan responderme eso…
Besitos, nos leemos… Sayo!
En el vacío de la noche se escucha un profundo silencio
recordándome que desde ahora tendré que observarte desde lejos
En la misma noche que a penas contiene mis lamentos
tratando de negar que todo lo que estoy viviendo sea cierto…
Más te llamo a jamás olvidar
Que siempre junto a ti de alguna manera he de estar
No llores, sonríe por tener un nuevo mañana, un nuevo anochecer
Por cada luna llena en mis pensamientos te abrazaré
sentimiento eterno, triste final, aún así prometo jamás dejarte de amar…
Sublimes momentos y caricias, aún incluso las frágiles sonrisas
Todo recordaré mientras dejo volar una lágrima entre la suave brisa
Cerraré mis ojos, serás el único presente
Danzan tus cabellos en mis sueños, arde por ti el amor que te pertenece
Dueño de mis ilusiones, mí adorado príncipe encantado
Agradecida siempre por haber tenido una vida a tu lado
Debo dejarte ir, se que debo dejarte ir
Al menos tú tendrás una nueva oportunidad de vivir
Esa será mi gloria, ese será mi consuelo
Una felicidad lejana, un mejor porvenir…
Solo en un abrir y cerrar de ojos todo lo que tenías dado por hecho puede cambiar, los caminos se transforman, se dividen o acaban, bien lo sabe Serena, la cual comienza a ver como años cambian en solo un par de días tanto, en su faceta conocida como Sailor Scout como también su vida personal, este acontecer no solo ha golpeado duro en ella sino que también a quienes la han acompañado a lo largo del camino, estas son sus amigas, Rei, Amy, Lita y Mina, también Haruka, Michiru y Setsuna, las cuales aún estando divididas físicamente comparten un solo pensamiento, una sola sensación, todo lo ocurrido en el teatro, el miedo por desconocer que ocurrió con el cristal de plata, la incertidumbre de los próximos planes del enemigo, sumado con la gran decepción amorosa de la más poderosas de las guerreras, la cual ahora se encuentra en la privacidad que le ofrece las cuatro paredes de la habitación de invitados con la tristeza por compañía fiel, preocupante para quienes han estado más cerca de ella estos días, Haruka y Michiru, las cuales deciden mantener la conversación tras una copa de licor, tratando de arrancar el sabor amargo que ha dejado esta noche.
—Haruka, ¿Por qué estás tan callada? —pregunta Michiru tras tomar su copa de Martini.
—Estoy preocupada, mientras trato de recordar mejor aquel sueño… —confiesa en susurro, Haruka.
—¿Recuerdas algo que pueda servirnos de pista? —pregunta Setsuna, intrigada.
—Puede ser, pero creo que ya la suerte está tirada y ahora solo debemos intentar comprender que ocurrirá —responde seriamente Haruka, bebiendo un sorbo de whiskey
—Considero que lo más preocupante es que el cristal de plata no reaccione ante las órdenes de Serena —añade Michiru, temerosa.
—Setsuna, tu que eres la que más conoce sobre el milenio de plata, ¿tienes alguna idea de lo que pueda estar pasando? —pregunta interesada, Haruka, poniéndole toda la atención anticipada a lo que su amiga pueda responder.
—El cristal de plata es una piedra sagrada que concentra un gran poder pero este no es infinito, está fuertemente ligado a los propios sentimientos de su dueño, el motivo por el cual ya no reacciona ante las órdenes de Serena puede ser a causa de que su poder espiritual ya no es el mismo de antes —comenta Setsuna, siendo interrumpida por Michiru.
—¿Quieres decir que Serena ya no es apta para manejar el cristal de plata? —pregunta horrorizada.
—Siempre será una descendiente del milenio de plata la persona indicada para mantenerlo… no les voy a mentir, hay más de una razón por la cual el cristal de plata no esté funcionando, las leyendas que rodean a este son muchas y por ende muchas las posibilidades que hay para lo que está pasando en este minuto, puede ir desde que Serena ya no esté tan unida a el o hasta la posibilidad de que su poder se haya vaciado —aclara Setsuna, pensativa.
—¡Esperen!, ¿No fue eso lo que dijo la Reina Génesis? —Alerta Michiru mientras recuerda y relata—, te dije que había un punto en el cual no necesitábamos de artefactos para sacar el real poder de nuestro cuerpo, ahora es tu corazón que al estar sangrante de desdicha no puede hacer brillar el cristal de plata que tantas veces te protegió, incluso he de confesarte de que aunque tu corazón rebosara de falsa felicidad, aquel cristal de plata se encuentra vacío, no existe poder alguno en el, solo existe una forma para que este vuelva a ser tan poderoso como antes, pero ya he sido demasiado buena contigo, así que la forma para hacer funcionar tu vida como guerrera deberás descubrirla tu misma, ¿Eres y serás Sailor Moon?, ¿Seguirás siendo la princesa o eso ya acabó?, ¿Quién sabe?, Tic-tac, el tiempo pasará y terminará para ustedes.
—¿Deberíamos confiar en lo que diga aquella mujer? —replica Haruka, con rabia.
—Si —responde a secas, Setsuna.
—¿Por qué lo dices? —pregunta espantada, Haruka.
—La Reina Génesis fue la primera en manipular el cristal de plata, ella más que nadie conoce todos los secretos de aquella piedra sagrada, también es la única que ha sido capaz de mutar su poder sin necesidad del mismo, queramos reconocerlo o no ella es increíblemente poderosa —responde Setsuna, con su característica calma severa.
—También mencionó sobre lo ocurrido en la Luna cuando el planeta se mantuvo congelado —recuerda Michiru, pensativa.
—La única que estuvo presente de nosotras, fuiste tú —recuerda Haruka, mirando a Setsuna.
—Lo que ustedes me han comentado sobre lo que la Reina Génesis dijo respecto a la transformación del cristal de plata es totalmente cierto, para descongelar al planeta Darien y Serena unieron sus poderes, así se pudo crear un nuevo artefacto que salvaría al planeta, este fue una corona de oro con un poder impresionante, sin embargo terminada su primera misión esta desapareció y se convirtió nuevamente en el cristal de plata… debemos recordar también que para que el cristal tuviera ese poder fue necesario esperar un milenio completo —añade sabiamente, Setsuna.
—Un milenio… —susurra entre dientes, Haruka, tomando nuevamente un sorbo de su whiskey
—Sin Serena siendo capaz de manejar el cristal de plata estaremos destinada a grandes problemas —comenta Michiru, preocupada.
—Si tan solo supiéramos bien que es lo que ocurre podríamos tomar mejores decisiones —añade con cierta incomodidad, Setsuna.
—Tendremos que buscar alguna forma de resolver todas las incógnitas ahora mismo —señala preocupada, Haruka.
—Veamos —dice Setsuna acomodándose en el sofá, inclinándose un poco hacia delante—, tal vez el cristal de plata realmente quedó vacío de poder una vez que Serena lo utilizó para descongelar el planeta, pero de ser así ¿Cómo podemos ayudarla para que el cristal vuelva a tener mayor poder?
—En más de una ocasión hemos podido añadir poder al cristal de plata entre todas las sailors scouts, pero indudablemente es Serena la guerrera clave para que todo funcione… ¿Por qué ahora no puede transformarse en Sailor Moon?, es lo que me mantiene más preocupada… —comenta Michiru, tomando postura igual a la de Haruka.
—¡Lo tengo! —dice Haruka de un salto—, Mi sueño, en el una voz femenina muy parecida a la de cabeza de bombón me dijo lo que ocurriría, sus palabras me parecieron fuera de lugar ya que no tenían fundamento alguno para ser cierto, pero ahora todo coincide, la respuesta es clara —comenta tras recordar y pronunciar en voz alta el sueño que tuvo—, "La guerrera de la luna no verá nuevamente su resplandor, este fue ofrendado para que la tierra se descongelara tras un milenio lleno de silencio, Sailor Moon ya no será más que una historia relatada a los niños antes de dormir, sus poderes se extinguieron en el momento en que le dio una segunda oportunidad al planeta tierra, ya no bastará un grito de batalla lleno de fe pues no solo el tiempo cambió, sino que todo lo que se tenía por conocido en el universo entero".
—¿Entonces…? —interroga temerosa e inconclusamente, Michiru.
—Lo más seguro es que en el momento en que Serena utilizó sus poderes para devolver a la tierra su normalidad, perdió para siempre su capacidad para transformarse en Sailor Moon —lanza su conclusión con espanto, Setsuna.
—¡Eso no puede ser posible! —reclama Haruka con ímpetu—, ¿Cabeza de bombón realmente no podrá volver a ser Sailor Moon?
—Seria una desgracia, una real desgracia… —agrega conmovida, Michiru.
—Si tan solo pudiésemos contar con el consejo de la gran Reina Serenity —añade con tristeza, Setsuna.
—¿No existe algo que nos pueda aconsejar?, ¿Algún papiro?, no es posible que sin la Reina Serenity y Serena tengamos que quedarnos de brazos cruzados —comenta Michiru, con cierta ansiedad.
—Todo lo que se escribió sobre los secretos de la monarquía del milenio de plata se destruyó después de que Beryl atacara —responde Setsuna, con pesar.
—Debemos buscar la respuesta, alguna forma en que Serena pueda volver a ser Sailor Scout, Génesis dijo que había una manera, ¿Cuál será? —interroga Michiru, pensativa.
—Lo único que puedo imaginar es que necesita del Príncipe Endymion para tener alguna posibilidad de ser nuevamente una sailor scout, al menos intentar de que de alguna forma el cristal de plata vuelva a tener algo de poder —responde Setsuna, contrariada.
—"…pues no solo el tiempo cambió, sino que todo lo que se tenía por conocido en el universo entero" —vuelve a decir Haruka en susurros, segundos después, prosigue —"El tiempo cambió"… Setsuna, ¿Si alguna de nosotras viaja al futuro en búsqueda de alguna respuesta, podríamos encontrarla? —interroga.
—No lo sé, aunque tal vez si tengas razón, puede ser que la Neo Reina Serena pueda ayudarnos —señala Setsuna tras pensarlo un momento.
—¿Y la pequeña dama?, ella tiene otro cristal de plata y tal vez nos pueda servir de ayuda en el presente —comenta equívocamente Michiru, haciendo que Setsuna tome postura de molestia.
—La pequeña dama ya ha pasado por mucho, es solo una niña, no sabe controlar a la perfección el cristal de plata y sus aprendizajes sobre sailor scout siguen siendo básicos, traerla al mundo del presente no sería más que exponerla a un riesgo mayor, pudiendo cambiar esta era y el futuro —aclara Setsuna.
—Creo que si ella supiera lo que está ocurriendo en "su mundo del pasado" no dudaría en venir y tratar de ayudar, por sus venas corre la sangre de Tuxedo Mask y Sailor Moon, es una guerrera innata, creo que para ella sería mucho mejor dar la batalla en vez de esperar que su mundo vuelva a destruirse —reclama Michiru con voz más alta, dejando mudas a Haruka y Setsuna.
—Michiru tiene razón, esa pequeña niña tiene muchas agallas, no dudaría un solo segundo en venir a esta época para combatir al enemigo —añade a baja y pensativa voz, Haruka.
—¿Acaso proponen firmemente ir al futuro en busca de ayuda? —pregunta con cierto descontento, Setsuna.
—Creo que al menos es una opción que no deberíamos descartar —comenta Haruka.
—¿Y si después es muy tarde? —añade preocupada, Michiru.
—No temas, Michiru, apenas sintamos que es necesario acudir al futuro en búsqueda de alguna ayuda, iremos, ¿No es así, Setsuna? —interroga Haruka, dejando a la morena entre la espada y la pared.
—Tienen razón… si es necesario nuevamente abriré la puerta del tiempo para buscar respuestas a tantas dudas —responde después de un suspiro—, pero antes de eso tendremos que intentar buscar algún método para solucionar las cosas sin necesidad de viajar al futuro —concluye Setsuna.
—No se me ocurre nada… realmente estoy en blanco —comenta perpleja, Michiru.
—La siguiente incógnita es por que Serena, una vez convertida en princesa, se desvaneció por completo —recalca Setsuna, llamando la atención de Haruka poderosamente.
—Estábamos olvidando otro gran detalle —comenta tras su impacto, Setsuna.
—La gran mayoría de lo que se presenta ante nuestros ojos son acertijos o señales que debemos saber interpretar —añade Haruka, complicada.
—Las princesas del milenio de plata son quienes llevan en su transformación un par de hermosas alas angelicales, si llego a estar en lo correcto puedo decir que después de que Serenity se convirtió en Reina jamás volvió a tenerlas —comenta Setsuna, reflexivamente.
—Puede ser que aquellas alas sean sinónimo de pureza —adjunta Michiru, mirando de reojo a sus acompañantes.
—Quizás sea eso —responde Setsuna.
—Setsuna, dices que el poder del cristal de plata va muy ligado a quien es su dueño —señala Michiru con voz imponente.
—Así es —responde la guardiana de la puerta del tiempo.
—¿Cabría la posibilidad de que Serena haya cambiado en todos los aspectos de su vida y por eso esté pasando todo lo que ocurre ahora? —interroga la mujer cabellos aguamarina.
—¿A que te refieres? —pregunta Haruka, intrigada.
—Piénsenlo un segundo —pide Michiru con seriedad—, Serena descubrió su identidad a los catorce años, todavía era una niña pura e inocente, mantuvo esas mismas características gracias a su mundo lleno de ilusiones, ahora que está cercana a cumplir veintiún años ella ha pasado por mucho, se casó, conoció los aspectos más ásperos de una vida cotidiana, su inquebrantable amor con Darien se ha visto en problemas y sus esperanzas han sido atropelladas, como dice Setsuna, si el poder del cristal de plata y la capacidad de reencarnar en una princesa del milenio de plata está sujeto a las mismas emociones de la persona, creo que hay una posibilidad de que por algún motivo todo esto se encuentre suspendido —responde Michiru, haciendo que Setsuna tome un gran respiro, abra bien sus ojos y comente posterior a sus palabras.
—¿Será ese el motivo por el cual Serena comenzó a sentir la necesidad inmediata de convertirse en madre? —pregunta sorpresivamente la morena.
—Lo dices por… —comenta pausadamente, Haruka.
—Tal vez por un llamado propio del corazón, una medida de cautela del subconsciente, Serena ya convirtiéndose en una mujer pudo sentir la necesidad de transmitir sus poderes a una nueva heredera, alguien que llegase nuevamente a esta tierra con el corazón puro, lleno de ilusiones y amor intacto —responde Setsuna, sorprendida por su misma reflexión.
—Es decir, Serena sacrificó todo el poder del cristal de plata para poder descongelar el planeta, para esto necesitó del poder del Príncipe Endymion y lo lograron, y ya una vez juntos y pudiendo vivir su matrimonio Serena terminó por convertirse en una mujer, pero más allá de eso, su era como guerrera cedió lugar conjunto a este crecimiento, por lo cual comenzó a necesitar el convertirse en madre para traspasar este poder perdido a una nueva generación —añade Michiru en voz alta, creyendo tener toda la razón.
—Y ahora que su matrimonio con Chiba pende de un hilo, sus ilusiones de niña se han roto y se ha visto obligada a saborear lo más amargo de una vida en este planeta, Serena ha perdido su poder espiritual —añade Haruka, temerosa.
—Necesitamos respuestas claras, no más especulaciones —exige Michiru, angustiada.
—Ahora si creo que necesitamos buscar donde encontrar esas respuestas, la única que creo capaz de poder darnos aunque sea una pista clara es la Neo Reina Serena —comenta Haruka, con cierto enojo.
Después de este último comentario, Setsuna, Michiru y Haruka debaten sobre la posibilidad de viajar hacia el futuro en un plazo corto para así poder buscar más información, Setsuna sigue mostrándose un tanto reacia a la idea, pero entre más pasan los minutos de conversación, Haruka y Michiru le señalan las posibles ventajas de tomar ese rumbo.
Por otro lado en el templo Hikawa, Rei ya ha vuelto a su habitación, ha visto como las chicas han logrado hacer algún tipo de acomodo para que esta noche se hospeden en el lugar, Tetsuya, quien se encuentra al lado de Lita, mantiene mirada sumisa y temerosa, la incomodidad de ella es clara, más al ver a la pelinegra entrar a la habitación con cierto desdén, Mina lo nota, también Lita, quienes acorde a esto se paran de sus lugares y le piden a Rei salir del lugar por algunos minutos, para conversar en mayor privacidad, Amy queda a cargo de ver por el bienestar físico de la que fue más herida en batalla, una vez acordado esto, las tres restantes salen, se sientan donde siempre y comienzan a conversar.
—¿Sigues muy molesta? —pregunta Mina, con timidez.
—¿Qué crees tú? —responde Rei, con toque irónico.
—Sabemos por lo que pasas, también nos ocurre a nosotras —señala Lita, llevándose amarga respuesta.
—¿A ustedes también?, que mentira, solo falta que canten una canción de cuna para que esa mujer se sienta mejor —responde enfurecida, Rei.
—Rei, hablamos con Tetsuya, no creas que la felicitamos por lo que ha hecho, pero si nos parece que, por desgracia, todo ha sido una seguidilla de errores —comenta Mina, sacando un poco más la voz.
—Eso es cierto, ella no sabía que Darien es un hombre casado y menos que Serena tenía algo que ver con el, creo que está arrepentida de forma sincera —añade Lita, obteniendo respuesta inmediata.
—Todas las mujeres como ella son iguales, destruyen un matrimonio, destruyen vidas, después solo ofrecen una vacía disculpa y esperan que todo vuelva a la normalidad —argumenta Rei, con rencor.
—Disculpa por lo que diré… —se anticipa Lita, llamando la atención inmediata de sus amigas.
—¿Qué? —pregunta Rei, con altitud.
—Tú también sabes lo que es poner los ojos en el hombre equivocado —lanza sin mayor preámbulo este comentario, Lita.
—Aquí arderá Troya —susurra Mina, con expresión de catástrofe.
—¡Qué demonios dijiste! —exclama Rei, con enojo y vergüenza.
—Tú también caíste ante los encantos de Darien, todas sabemos que el es un hombre muy guapo, el cual es capaz de despertar la atracción en cualquier chica, así fue tu caso, todo hasta que supiste que historia se escondía entre el y Serena, que aunque no lo admitieran ellos sentían una mutua atracción, no puedes mentirnos, nosotras vimos que a pesar de que te mostraras desatenta con todo lo que pasaba entre ellos en realidad sufriste mucho al saber que tus sentimientos no eran correspondidos —replica Lita, con seguridad.
—Era distinto —responde Rei, con un poco de vergüenza.
—¿Qué era lo distinto? —pregunta Lita, entre mezcla de seriedad y risa.
—Era solo una niña, Darien y yo solo salimos un par de veces por la ciudad, ni siquiera nos dimos un beso, ¡nada!, no como esa mujer que se metió con un hombre casado —argumenta Rei, un poco sonrojada al sentirse "expuesta"
—Tetsuya tampoco sabía que Darien es casado, ¿No crees que deberías intentar comprenderla un poco mejor? —señala Lita, pasivamente.
—Si ahora que sabe todo se le ocurre volver a coquetear con Darien te ayudo a partirle la cara —comenta Mina a Rei, con gracia.
Después de algunos segundos de reflexión Rei logra comprender el punto de Lita, accede a reconocer que tiene razón, sabe también que no por lo que dicte su vida todos deberán entenderla y menos encontrarle la razón, también sabe que su molestia es más que válida ya que todo le recuerda a su triste infancia, pero ya con la rabia lejana y la capacidad de ponerse en el lugar del otro, Rei sigue la conversación.
—Creo que tienen razón… pero aún así no me pidan ser simpática con ella por que no lo haré —aclara de inmediato.
—Está bien, entendemos bien lo que sientes —argumenta Lita.
—Lo bueno de hablar con Tetsuya es que ahora sabemos bien lo que pasó entre ella y Darien, quizás de esa forma podamos entender también mejor a Serena y ayudarla para que no se sienta tan mal los días que vienen… debemos estar con ella pase lo que pase —añade Mina, dándole un toque de tranquilidad a Rei al ver que están pensando en su amiga en común.
—Así es, ahora menos que nunca debemos dejarla sola —argumenta Rei, más entusiasta.
—¿Entremos?, hace demasiado frío —comenta Mina, entumecida.
—Mina tiene razón —responde Lita entre risas, levantándose—, ¿Estás más tranquila, Rei? —pregunta una vez arriba.
—Si, después del golpe bajo que usaste no me queda otra alternativa —responde con cierta simpatía, Rei.
—Ya vamos —pide Mina con urgencia.
—Está bien —accede finalmente Rei, levantándose junto a ella para ir nuevamente en dirección a su habitación.
Así, mientras las tres vuelven a buscar cobijo al inclemente frío que ofrece la noche de Tokio, Darien se enfrenta nuevamente a la soledad de su departamento, cierra la puerta tras su espalda y bajo la esperada privacidad que le otorgan las oscuras paredes al fin se da un respiro para poder asimilar de alguna forma todo lo ocurrido.
Tras descalzarse y tirar las llaves con molestia sobre una mesa auxiliar cercana, Darien va en dirección inmediata a su cama, una vez cerca se detiene a observar la fotografía que tiene junto a su esposa en la mesa de noche, la toma y vuelve a sentir la ausencia de la rubia, comienza a temer lo peor, que esa foto y solo un par de cosas más será lo único tangible que quede entre sus manos, que la presente soledad será también su única compañía en el futuro, pero lo que más le duele es el no poder cobijar una vez más a Serena entre sus brazos, cerrar los ojos junto a ella y soñar, vivir, ahora solo le queda la amargura de una conciencia sobrecargada por los errores cometidos, un grupo de desafortunados hechos y decisiones, un camino que el pelinegro jamás pensó vivir y menos darle a la única mujer que ha amado con tanta fuerza en su vida, inevitable resulta aquel molesto nudo en la garganta que lo invita a la congoja, pero aún sintiendo esto Darien se resiste a sucumbir ante la tristeza hecha llanto, las lágrimas que puedan caer no servirán de alivio alguno y menos solución a todo lo que ocurre.
Un par de pasos más, la extraña necesidad masoquista del humano al buscar un consuelo doloroso a sus penas, Darien va en busca de una prenda de su mujer, una delicada blusa quedó en la cama dentro de la urgencia que esta sintió al huir de su hogar, el la toma entre sus manos, la observa, la acerca a su rostro y se acaricia las mejillas con esta, una vacía cercanía con Serena pero aún así la suficiente como para sentirla junto a él, lo necesario para recordarla y anhelar bajo tortuosos gritos en su cabeza el que ella pudiese volver, mirarlo con sus ojos rebosantes de resplandor y regalarle una sonrisa, un cálido abrazo seguido por la ternura hecha beso, como le gustaría poder enredarse nuevamente entre sus dorados cabellos, sentirlos junto a su piel y respirar el enviciador aroma que emanan, tomar firmemente su cintura y acariciarla con seguridad y cariño, atraerla hacia su cuerpo, sentir su respiración interrumpida junto a la de ella, compartir el calor que emite el fuego de sus pasiones más intensas, volver a besarla con más fuerza cada vez, olvidarse que el mundo completo existe, amarse bajo el resplandor de la guardiana luna, volver a experimentar la privacidad que ofrecen un par de suaves cortinas danzantes a la brisa nocturna, vivir las risas nacidas bajo el nerviosismo, la complicidad y la entrega mutua, volver a mirarse una vez más antes del siguiente paso, repetirse una y otra vez que este amor es eterno y jamás nadie podrá destruirlo, cerrar los ojos y rendirse ante la unión de dos corazones y cuerpos deseosos por pertenecerse.
Darien no logra su objetivo, una discreta y solitaria lágrima corre por su mejilla, es tanto el dolor existente en su alma que a ratos desearía desaparecer, nunca haberse topado con Serena para no hacerle este daño, es este momento donde Darien vive su propio mea culpa recostado de forma casi inerte sobre su cama, abrazado a aquella blusa que resulta ser ahora su mayor tesoro, junto a ella medita todo lo ocurrido buscando un poco de tranquilidad o aunque sea alguna respuesta, una sola pista que lo lleve al camino correcto para solucionar todo.
Princesa… ¿Estarás dormida?, debes estar odiándome con todas tus fuerzas inclusive en tus sueños…
Si tan solo pudieras entrar un segundo a mi mente y corazón sabrías realmente cuanto lamento lo que estamos pasando, no puedo creer que hayamos llegado a este punto, nunca imaginé que pasaría de ser tu Príncipe adorado a un maldito victimario, homicida de tus más hermosos sentimientos, ¿Cómo vas a perdonarme?, fui un tonto al pedirte eso… tal vez el amor que me atormenta me llevó al punto del egoísmo para así desear que olvides todo y vuelvas a mi, que me escuches y entiendas, que me perdones y vuelvas a tomar mi mano, que vuelvas a decirme lo mucho que me quieres, verte en el momento de llegar a casa y que me sonrías como solo tú sabes hacerlo… Serena… como pude hacerte todo esto…
La culpa es totalmente mía, no hay como negarlo o disimularlo, soy el único responsable de todo lo que está pasando en tu vida y en la mía, la vida que no fui capaz de seguir manteniendo feliz como realmente lo mereces, todo lo maté en el momento en que te dejé de lado, por supuesto que reaccionarías como lo hiciste, tu me has dado cada uno de tus momentos y pensamientos, en todos los años que has estado conmigo he sido el único que acapara tu ser completo día a día…
Mi niña linda, ángel de mi vida, no tienes idea como te extraño, solo han bastado un par de días sin tu constante presencia y siento que la vida se me escapa tras cada suspiro, es como si perdiera la dirección de todas mis acciones, de que me sirve respirar sino respiro junto a ti, de que me sirve una próspera carrera y un renombre entre la sociedad sino puedo tenerte conmigo, para que quiero una casa que ahora está reclamando tu ausencia con fervor, cada rincón tiene tu nombre, cada espacio tiene un momento, donde mire estás tú, desde la niña juguetona que venía a escondidas para pasar una tarde conmigo hasta la mujer que me regalaba la pasión de su amor.
¿Me borrarás de tu vida?, si así lo decidieras no tengo razón para impedirlo, es lo que merezco, no he hecho más que golpearte donde más te duele, rompí tus sueños, entinté tu amor perfecto, junto a mi ahora has vivido la amargura y la confusión, no puedo pedir un poco de tu perdón por más que me ames, no, no puedo…
Si yo estuviera en tu lugar también me sentiría la persona más desdichada y traicionada con vida, jamás soportaría saber que otro hombre ha besado tus labios, que ha compartido una noche contigo entre sus brazos, que se siguen viendo por el motivo que sea y sea así también en público, vaya… ¡que tonto fui!, ahora me doy realmente cuenta, ¿Cómo pude salir con la mujer que intentó sustituirte?, pero si me detengo otro segundo y me veo entre la decisión de abandonarte o seguir contigo elegiría la segunda… yo jamás podría estar sin ti pasara lo que pasara… claro… tal vez pienso esto por que realmente no he sabido lo que significa que el amor de tu vida te haga lo que yo te hice a ti… pero es decir, ¿Dejarte ir?, ¿No verte otra vez?, sería como un infierno en la tierra, sería sin duda lo más espantoso que pudiese sentir…
Pequeñita, como pude olvidar tu niñez junto a mí, como pude dejar de lado tan hermosos recuerdos, tu uniforme escolar desordenado después de un día en el parque junto a tus amigas, como pude olvidar el nerviosismo que tenías al mostrarme tus deberes sin hacer, la inocencia de tu rostro en el momento que te explicaba sobre alguna materia que no lograbas comprender, la alegría con la que me hablabas sobre tu día, la felicidad que sentías al saborear aquel pastel que habías visto en la tienda por tanto tiempo, como sonreías en el instante en que te regalaba un algodón de azúcar pensando que era el mejor regalo que alguien te podía dar, te tomaba la mano y hacías graciosos sonidos de nerviosismo, como me mirabas con eterna devoción y ternura, cerrabas tus ojos y tus labios me llamaban a darte un beso… como pude olvidar el momento en el cual tomé tu mano y te pedí ser mi esposa, como pude olvidar que aunque me marchara del País buscando una mejor oportunidad de estudios tu prometiste esperarme costa a costa, no te importaría estar sola, no te importaría extrañarme, solo te importaría saber que yo estaba cumpliendo un sueño, que una vez este logrado confiabas en que volvería para hacerte mi esposa y así nunca más separarme de ti, tantas muestras que me has dado de fortaleza y constancia, no fui capaz de ofrecerte lo mismo…
Daría mi vida por despertar y verte a mi lado, creer que todo esto no ha sido más que una oscura pesadilla, que volverás a darme los buenos días y desayunarás sentada junto a mí, que me dirás cuanto me amas y me lanzarás un beso antes de ir a la universidad, daría todo por volver a hacerte feliz…
¿Qué hago ahora?, eres la razón de mi existencia, eres mis ojos, sin ti me siento ciego y perdido, no le encuentro razón a esta vida, no se siquiera que pasa ahora por tu cabeza, no se si me perdonarás, no se si me dejarás, no se si vas a darme una oportunidad para enmendar todo el error o buscarás en otros labios aquel dulzor que han perdido los míos, Serena… prometo que en el momento en que decidas cruzarte en mi camino una vez más y me mires a los ojos escucharé todo lo que me digas, seré solamente el resultado de lo que tu decidas, no puedo hacer más que eso, no merezco insistir en un perdón, solo me entregaré a tu veredicto, te lo has ganado por ser la mujer que eres, pero lo que también te prometo es que pase lo que pase, el amor que por ti quema mi alma, jamás morirá…
El demacrado cuerpo de Darien gana, tras los últimos segundos de angustia se ha quedado dormido, en sus brazos aún se encuentra la prenda de su mujer, esto se servirá de cobijo por esta noche, soñando silenciosamente que haya una posibilidad de que algún día vuelva a abrazar a Serena, seguir con un nuevo día y no volver a separarse nunca más.
Él duerme, Serena no, ella también está recostada sobre la cama con inerte presencia, sus ojos permanecen fijos, las lágrimas caen sin tener obstáculo alguno, no hace falta que su barbilla tiemble o que sus mejillas se muevan al compás de los gestos faciales, ella ya ha superado esa etapa, su tristeza ya no se refleja en escabroso llanto ni en gritos dolorosos, ahora es un dolor totalmente carente de sonido, un sufrimiento por inercia…
Sus cabellos desordenados se fijan a su rostro gracias al líquido de su desconsuelo, su seca boca se mantiene cerrada, el brillo de sus ojos ha sido exiliado, su fuerza ha sido robada, la respiración solo es la suficiente como para seguir viviendo, su cabeza en un mundo de caos sin fin, millones de inicios y finales, infinitos recuerdos, todos con algo en común pero a la vez únicos y sin sentido concordante.
Los minutos pasan y Serena no mueve un solo músculo a su favor, siente frío, soledad, pero la carencia de voluntad hacia la propia misericordia la hace presa de un decadente estado depresivo, el cual desencadena un nuevo y breve monólogo de sus pensamientos.
Yo… no sé…
Darien, si… es el único en que puedo pensar ahora…
Te extraño tanto… si alguien me escuchara diría que soy la mujer más tonta del planeta, ¿Cómo extrañar a alguien que se ha equivocado tanto contigo?, y aunque la pregunta fuera válida yo solo diría: "Lo amo", eso para mí es motivo suficiente como para extrañarlo más que a nada en esta vida…
Mi Darien… pero aunque te ame como a nadie jamás volverá a amar en este mundo estoy convencida que para los dos será lo mejor separarnos, si, te has equivocado y has cometido errores muy graves, pero aún todo eso no matará mi sentimiento hacia ti, ¿Soy tonta por pensar en esto?, tal vez, pero no me importa, no me importa el que dirán, no me importa que las chicas juzguen mi decisión, que me acusen de débil, de poco sensata, no me importa si Mamá me dice que debo seguir a tu lado por que un lazo matrimonial nos une, lo que me tiene atada a ti es más grande que cualquier acuerdo legal, mucho más valioso que cualquier anillo en mi dedo, lo que me une a ti es mi corazón sacramentado al tuyo, pero la bendición de nuestra unión solo será a la larga una maldición, por mucho más allá de que hayas besado a otra mujer, incluso eso no parece importar en el momento que imagino ser un obstáculo en tu realización como persona, tu no naciste para tener que sufrir tanto, no lo mereces mi amado Darien, solo yo se que realmente se esconde tras tu seriedad, he sido la única cómplice de aquel misterio que te rodea, te he visto dormir como un niño indefenso a mi lado, solo yo se que tan vulnerable y dulce puedes ser, deberé encontrar el valor para vivir sabiendo que otra mujer toma mi lugar, será difícil y quizás imposible, pero tu mereces este sacrificio, por que solo yo se quien realmente es Darien Chiba, un hombre de ensueño que la vida ha golpeado de manera brutal… ¿Obligarte a seguir pasando por esto, por mi culpa?, no mi amor… no lo haré…
Descansa bien, mi dulce amor, por que las cosas serán así de hoy en adelante, solo en mis sueños te tendré junto a mi, velaré con mi corazón cada una de tus noches y te besaré a lo lejos… te amo, te amo tanto mi Darien…
Inevitable, nuevas lágrimas caen por los ojos de Serena con una fuerza abrumadora, es tan fuerte la contradicción de sensaciones que se rinde ante la fuerza de estas, es tan difícil poder llevar segundo a segundo la idea de realizar un sacrificio lleno de amor que a la vez solo traerá tormento, la apuesta es arriesgada, pero Serena confía en que a largo plazo la recompensa será simplemente la mejor alternativa, la mejor salida para tanto tormento del presente, una oportunidad para vivir mejor el mañana, teniendo como consuelo haber vivido uno de los amores más hermosos del universo.
La noche parece ser más larga, oscura y fría, dos corazones congelados por la escarcha del desencanto, del miedo y la tristeza, ni siquiera el calor que entrega un nuevo tímido amanecer en Tokio es capaz de darles una luz de alegría, ni siquiera cuando los primeros rayos de sol generosamente embisten los ojos de ambos, son capaces de dar algún tipo de aliento para iniciar la jornada con el espíritu renovado, el día para ellos será tan vacío como lo están sus cuerpos, dominados por la angustia que ha arrastrado las horas pasadas, algo que hoy en vez de disiparse, no hará más que crecer.
Serena se levanta, el intermitente sueño ha hecho estragos claros en su rostro, ojos hinchados llenos de fiebre lagrimal, sin brillo, sin esperanza, un caminar lúgubre la acompaña, pasos lentos que la llevan a dar sus primeros quehaceres, alistarse para ir, segura, a la entrevista con el Sr. Urogataya. No hace falta un desayuno, solo un par de cosas en el bolso serán lo que necesite Serena para emprender su viaje, sabiendo que al momento de atravesar la sala es presa de las miradas de Setsuna, Haruka, Michiru y Hotaru, con una poca educación jamás vista en ella pasa como si nadie existiese, pero en el momento de escuchar como es saludada la conciencia la llama a cambiar de actitud, deteniendo sus pasos para hablar.
—¿Dónde vas, cabeza de bombón? —pregunta Haruka escondida en el periódico de la mañana.
—Tengo que hacer algunos trámites —responde a secas, Serena, sin querer hondar en los detalles.
—¿Necesitas que te vaya a dejar? —ofrece la mujer de voz ronca, con simpática seriedad.
—No te preocupes, solo tomaré un taxi e iré para allá —contesta Serena, con tono agradecido.
—Te noto molesta, ¿Has dormido mal? —interroga Michiru a tono preocupado.
—Un poco —responde entre simpatía cortante, Serena.
—Bueno, es más que entendible —agrega Michiru, condescendiente
—¿Segura que no quieres que te vaya a dejar? —pregunta más atenta, Haruka, mirando directamente a la rubia.
—No te molestes, de verdad —responde cordial, Serena.
—Está bien, solo cuídate mucho y no vuelvas muy tarde, no me agrada la idea de que andes sola por la ciudad sin alguien que te proteja —añade Haruka, volviendo a fijar sus ojos en el periódico.
—Claro —responde Serena con sonrisa fingida, ya que el comentario de Haruka no ha hecho más que recordarle su soledad. Tras esto se despide con una pasiva señal de encanto forzado, el ánimo que la acompaña el día de hoy la hace comportarse como una persona muy distinta a la que siempre es, las cuatro mujeres que la observan miran con discreta sorpresa, saben y entienden el por que de esta reacción, así que siguiendo el juego por paz común se despiden de la rubia sin seguir las preguntas ni las conversaciones.
9:30AM, se va haciendo hora de que Serena se entreviste con el Sr. Urogataya, confía en que 30 minutos serán los necesarios para llegar a su destino a tiempo, así que hace detener al primer taxi que pasa por su lado, entra con apuro y cierra la puerta, entrega al conductor la información precisa sobre el destino y pone automáticamente el límite entre ambos, dando muestras claras que no le interesa mantener si quiera una simpática conversación que haga más ameno el camino, el conductor lo comprende, muchas veces le han tocado pasajeros así en especial por las mañanas, así que solo se limita a dar su servicio, recorriendo las calles de Tokio a la velocidad permitida y en silencio.
En el trayecto Serena va cuestionándose muchas cosas, principalmente el hecho de estar haciendo lo correcto, quizás sea el brillo que ofrece en esta tregua climática aquel sol que acompaña la mañana, el que ha hecho tambalear en su decisión, pero sabe que los grises días del pasado no han influido necesariamente en sus pensamientos, sabe también que la luz del sol siempre le ha provocado un sentimiento muy especial, la alegra y complace, pero en esta ocasión ningún resplandor podrá vencer a la oscuridad que lleva en si misma, así que después de algunos minutos se da el valor para seguir su camino y así concretar sus decisiones respecto a lo que será su vida como mujer casada.
25 minutos separaron a Serena de su destino, tras darse cuenta de que ya ha llegado donde quería saca algunos billetes de su bolso, se los entrega al conductor y espera impaciente el cambio, una vez con este en sus manos se despide por lo que dicta la cordialidad social, abre la puerta del taxi y se baja, cerrando la misma sin mirar, sus ojos solo están destinados a observar desde ya aquel imponente edificio donde trabaja el Sr. Urogataya, quien a estas alturas debe estar esperándola.
Serena comienza la marcha hacia el interior del conjunto de oficinas gubernamentales, paso a paso el miedo se hace presente, poco a poco ha comenzado a sentir una serie de temblores en sus manos, sin duda, al aproximarse cada vez más hacia la entrevista con el Sr. Urogataya la pone nerviosa por inercia, pero nuevamente recurre a aquella señal en su cabeza, su lado racional, quien le dicta una y otra vez que todo lo que está haciendo es correcto.
Ya una vez en el piso indicado Serena saluda a la secretaria, le indica su nombre para que así ella haga su labor de confirmar si la cita está correctamente programada.
—Serena Tsukino —repite su nombre la rubia a la secretaria.
—Disculpe señora, pero no figura ninguna cita con el Sr. Urogataya, si quiere puede pedir una en este minuto y coordinamos para los siguientes días —ofrece amable, la secretaria, una mujer de mediana edad, con dulce voz y pacífica mirada.
—Yo hablé con el anoche y me dijo que viniera a esta hora, ¿Podría revisar nuevamente por favor? —insiste Serena con disconformidad.
—Señora, ya he revisado, su nombre no está inscrito en ninguna cita con el Sr. Urogataya —recalca una vez más la mujer, con voz segura.
—¡Pero…! —alcanza a decir Serena, hasta que el tan mencionado hombre sale de su oficina y se encuentra con ella.
—Miyu, no sigas buscando en la computadora, la señora Tsukino pasará a mi oficina de manera informal esta vez, no te preocupes —le señala a su secretaria con mucha cordialidad, el Sr. Urogataya.
—Muy bien jefe —sonríe la Srta. Miyu—, Señora Tsukino, adelante por favor —pide con gentileza a Serena tras invitarla con una señal.
—Gracias —responde Serena imitando la simpatía.
—Adelante Serena —afirma el Sr. Urogataya, cambiando después su foco de atención—, Miyu, si alguien viene dentro de los próximos minutos pídele que espere un momento, no creo que demoraré mucho —aclara.
—Como usted diga —responde su empleada, tomando nota mental de la orden.
Después de dejar esto estipulado, Urogataya ofrece asiento a Serena, ella acepta y se sienta con una mezcla de seguridad y timidez, para Urogataya son claramente visibles los nervios de la joven, por lo cual decide guiar la conversación desde un principio y así ayudarla de alguna manera.
—¿Cómo ha estado, Señora Tsukino? —pregunta con alegría, Urogataya.
—No han sido mis mejores días —responde tras una sonrisa decepcionada, Serena.
—Bueno, explíqueme que ocurre, para así intentar ayudarla —propone Urogataya, quien a los segundos declara—, ya que creo que de ahora en adelante nos veremos más seguido, por favor solo llámeme Osamu, ese es mi nombre, así dejamos de lado tanta formalidad y nos relajamos un poco —señala entre maduras risas, Urogataya.
—Está bien, entonces tú solo llámame Serena —acepta con iguales risas, prosiguiendo—, Osamu, como te dije anoche por teléfono… —inicia con titubeante voz estas declaraciones—, estoy pensando en la posibilidad de divorciarme, quisiera saber como funciona esto.
—A ver… —dice Osamu Urogataya tras echar su espalda hacia atrás, afirmándola en el respaldo de su silla—, antes de que yo te pueda indicar los mejores pasos pertinentes para hacer esto, necesito saber que es lo que te lleva a tomar la decisión de divorciarte de tu marido —aclara, tras tomar una lapicera cercana, en el caso que deba escribir algunos datos.
—Bueno —responde Serena convencida de que deberá hablar los detalles de todo—, hace unos días mi marido y yo comenzamos a tener ciertos problemas, en uno de esos días Darien estuvo con otra mujer una noche, después de eso los conflictos comenzaron a incrementar, entonces creo que lo mejor es que demos por terminado nuestro matrimonio —argumenta de la forma más superflua que puede, Serena, sabiendo que detallar aún más le traerá gran descontento.
—Siendo sincero, Serena, y tomando como dato tu juventud, debo decirte que a primeras señales el divorcio no es una buena opción para ti —responde con seriedad, Osamu Urogataya, argumentando posteriormente otro punto—, te lo digo por experiencia, llevo años casados y no todos los días serán buenos… ¿Has pensado en recurrir a una terapia matrimonial para que así se solucionen tus problemas con Darien?
—Entiendo —responde Serena en una señal falsa de convencimiento—, pero hay otro punto, tú podrás entenderlo a la perfección, no soy una clienta que viene a ti por problemas muy sencillos o mundanos, sabes de lo que hablo, ¿cierto? —interroga Serena con tristeza.
—Ahora comienzo a entender… —responde en complicidad, Osamu.
—Verás… hace poco todos fuimos víctimas de un nuevo ataque del enemigo, me sirvió para darme cuenta que necesito alejar a Darien de mi lado, que corre un terrible peligro si permanece conmigo, no puedo dar razones sencillas para indicarte el por que quiero divorciarme, es algo que está por sobre cualquier excusa normal, es algo que incluso está por mucho más allá de lo que yo realmente quiero, solo estoy tratando de ver por un bien común, por algo que liberará a Darien para que no sufra, para incluso poder confundir a quienes nos atacan, son tantas razones la que me llevan a tomar esta decisión que incluso me dejan perpleja, solo se que esta es una forma real para ver el bien de todos —concluye Serena con notoria nostalgia en su voz.
—Serena… puedo entender todo lo que me dices y encontrarte la razón, sin embargo no puedo modificar las leyes para que el divorcio te sea concedido de manera tan fácil, necesitaremos buscar una forma correcta para ver este asunto —recalca Osamu con cierto pesar—, por cierto, ¿Tu esposo sabe algo sobre tus planes? —pregunta intrigado.
—No todavía —responde concisamente, Serena.
—Creo que primero deberías entablar una conversación con él y explicarle lo que has estado pensando, quizás lleguen a algún acuerdo y así yo podría ayudarte mejor, ya que si recibe la notificación de la demanda de divorcio de un día para otro, él perfectamente podría acudir a asesoría legal e impedir todo —comenta Osamu, con seriedad.
Tras esto Serena piensa sobre las palabras que le ha dicho, su ahora abogado, Urogataya, debaten por algunos minutos las distintas alternativas que se barajan para la situación, Serena sigue recalcando sus motivos fuera de lo común para llevar a cabo el divorcio, su abogado la escucha atentamente y toma nota de lo que cree pertinente recordar para el futuro, la intenta guiar por el camino legal solicitado pero también se toma la facultad para poder darle algunos consejos de manera más cercana, pero al paso de la conversación se da cuenta que su cliente y tal vez futura amiga se encuentra totalmente posicionada en su decisión sin dar paso atrás, así que después de cerca de media hora de conversación, llegan a un acuerdo momentáneo.
—Bien, Serena, por ahora vamos a hacer lo siguiente, ¿Estamos de acuerdo en será mejor que tú misma le digas a Darien sobre tu proposición de divorcio? —interroga Osamu, atento.
—Si, yo hablaré con él hoy mismo si es posible —responde Serena, firmemente.
—Está bien, has eso y yo por el momento buscaré tus antecedentes matrimoniales, para así conocer a fondo como podríamos llevar a cabo, si es que así se mantiene, tus ideas de volver a ser una mujer soltera —responde Osamu con mucha seriedad profesional—, solo así sabremos que pasos dar, si Darien acepta o no el divorcio y lo piden juntos o deberá ser de manera unilateral y en ese caso, buscar la forma de apresurar lo más posible todos los trámites.
—Muchas gracias, Osamu, por cierto, ¿debo comenzar a pagar inmediatamente tus honorarios y…? —intenta preguntar Serena, siendo interrumpida.
—No te preocupes por nada de eso, solo te pediré cubrir los gastos legales, mis servicios como abogado para ti serán gratuitos, es lo menos que puedo hacer por la mujer que alguna vez me salvó la vida —responde él, con una sonrisa gentil en su rostro.
—No es correcto, debo pagar por tu trabajo, no podemos mezclar las cosas —argumenta Serena con firmeza y madurez.
—Por favor, déjame hacerlo, será como una forma de agradecer lo que has hecho por mi —insiste Osamu Urogataya, de manera tranquila.
—Está bien… —responde Serena vencida por la postura de su abogado—, muchas gracias, nunca olvidaré lo que estás haciendo por mi, de verdad —señala Serena con agradecimiento en sus vidriosos ojos, debido a la emoción.
—No te preocupes, ahora solo te recomiendo pensar muy bien todo, date el tiempo necesario para analizar los puntos, se que no tengo todos los fundamentos para decir algo así pero creo que el amor que existe entre tu marido y tu es digno de salvar, o al menos intentarlo —añade de manera cómplice y preocupada, Osamu.
—Gracias por tus consejos, pero creo que la decisión ya está tomada, será lo mejor para todos, créeme —argumenta en respuesta, Serena, agachando la mirada tras terminar.
—Bueno, pasa a hablar con mi secretaria y fijen una fecha para que vuelvas a mi oficina, de preferencia en la mañana, ya que en la tarde es muy difícil encontrarme aquí —comenta Osamu mientras se pone de pié—, por cierto, dile que sea una para esta misma semana, así no dejamos pasar mucho tiempo y me dices lo más rápido posible que pasará con todo —añade a los segundos, mientras camina con Serena hacia la puerta.
—Muchas gracias, Osamu —dice Serena tras estrechar su mano con la de él, para así sellar la señal de despedida.
Urogataya cierra la puerta de su oficina suavemente mientras Serena se dirige hacia la secretaria para establecer una nueva cita con el abogado, después de un par de preguntas y respuestas queda fijada una nueva fecha, tres días más a la misma hora, Serena agradece la atención y le regala una sonrisa a la Srta. Miyu, quien la corresponde con una igual, después de esto, Serena sale hacia el exterior con una extraña mezcla de sensaciones, por un lado está tranquila, sentirse apoyada por quien en algún momento fue solo un desconocido la alegra de cierta manera, encontrar bondad en estos días sin nada a cambio es muy difícil de encontrar, pero por otra parte Serena se intranquiliza al saber que debe ubicar a Darien, fijar un lugar de encuentro entre los dos y decirle lo que su mente dicta, pues su corazón grita en silencio que solo desea seguir a su lado, pero la lucha entre el lado racional y el sentimental sigue, Serena ya ha llegado a un punto de asfixia intolerable, sabe que cuenta con el apoyo de sus amigas, en esta ocasión especialmente por parte de Haruka y las demás, pero ningún apoyo resulta tan esencial como el que necesita, el de su madre, quien aún desconoce todo lo que ha pasado, así que tras pensarlo un poco la rubia se da la valentía necesaria para enfrentarse con ella y decirle toda la verdad, será difícil, pero no puede seguir manteniendo la omisión, su madre siempre ha sido fiel cómplice y consejera a lo largo de su vida, esta vez no será la excepción, por ende Serena nuevamente se acerca a la calle para así detener un taxi, toma uno y le da la dirección de su antigua residencia, anhelando en su mente que la situación no sea muy compleja de manejar y que su madre por sobretodo logre comprenderla.
Tras algunos minutos Serena llega a la residencia de los Tsukino, paga el viaje en taxi y se baja, toca el timbre esperando que sea su madre quien la reciba, pero no es así.
—¡Hola, Serena!, ¿Qué haces aquí? —pregunta extrañado su hermano menor, quien en el pasado la hubiera recibido de una forma muy distinta, pero como ha crecido solo en el hogar, agradece ver a su hermana mayor.
—Hola, Sammy, ¿Está Mamá? —pregunta la rubia mientras ve como su hermano se acerca a abrir la puerta.
—No, salió a comprar después de tomar desayuno, ¿Vas a pasar? —pregunta Sammy, ya al lado de la puerta.
—Si —responde Serena, con una gentil sonrisa.
Sammy abre la puerta y la hace pasar, ambos se dirigen ahora a la sala, el joven puede ver como algo aqueja a su hermana, la conoce mucho, sabe que su alegría está ausente y en cambio la acompaña una triste silueta decaída, así que en el momento que ella se sienta, Sammy se pone a su lado, la mira y entabla una conversación.
—¿Qué ocurre, hermana? —pregunta preocupado, Sammy.
—Mi pequeño demonio… —inicia con melancolía, Serena, acariciando los cabellos de su hermano con ternura—. No te preocupes —pide la rubia, tratando de mantenerse fuerte y no mostrarle debilidad a Sammy.
—Anda, dime que te pasó —exige el joven, manteniendo su preocupación.
—No quiero causarte molestias, de verdad, no te preocupes —insiste Serena.
—¿Ha pasado algo con Darien? —pregunta certeramente, Sammy, dando en el clavo.
—¿Por qué lo dices? —interroga Serena, intrigada.
—Tú solo andarías con esa cara si algo malo ha pasado con el —responde Sammy, observador.
—¿Tanto me conoces? —pregunta con orgullo y cariño, Serena.
—¿Entonces estoy en lo correcto? —contraataca Sammy.
—Si —responde su hermana, con tristeza.
—¡Qué te ha hecho! —exclama en un lapsus de recelo y valentía de hermano, Sammy.
—Hermano… —inicia Serena sus palabras, sucumbiendo ante la pena—, me divorciaré de él —confiesa, sin poder soportar más.
—¿Qué has dicho? —Interroga con sorpresa el castaño—, ¡Por qué!, si tú y Darien han sido muy felices juntos, ¿Acaso te quiere abandonar?, por que si es así te juro que le diré a Papá que me acompañe y le damos una merecida paliza por poco hombre —exclama con aún más fuerza, Sammy, dejando mostrar toda su rabia.
—¡No, no, no!, no es nada de eso —responde con urgencia Serena al ver la reacción de su hermano—, Sammy, la verdad es que son cosas que no quiero decirte por ahora por que podrías llevarte una muy mala imagen de Darien —confiesa Serena, manteniendo su tono melancólico—, pero si te puedo decir algo es que tal vez el divorcio es la mejor salida para todos, en muchos aspectos —concluye sin saber si hondar en la realidad.
—No entiendo —responde sincero, Sammy.
—Y mejor que no entiendas —señala Serena tras darle una nueva caricia de simpatía a su hermano.
—Serena… ¿Estás segura de separarte de Darien?, es decir, el ha sido el amor de toda tu vida, gracias a él dejaste de ser una cabeza hueca y… —comienza a decir Sammy, pero es interrumpido por Serena.
—Ibas tan bien, pequeño tontito —comenta entre risas, Serena, tras escuchar la parte "dejaste de ser una cabeza hueca".
—Disculpa, no me expresé bien —argumenta su hermano, tras darse cuenta de su error.
—Olvídalo… por que no mejor le traes algo a tu hermana, algún refresco o algo, no he desayunado —dice Serena como pretexto para cortar el tema de alguna forma.
—Mi mamá hizo un pastel de manzana, ¿Quieres? —ofrece Sammy, poniéndose de pié.
—¡Claro!, gracias —responde Serena con una sonrisa algo forzada.
—Está bien… —responde su hermano no muy convencido por haber terminado la conversación con ella, dirigiéndose a la cocina para sacar un trozo de pastel.
En lo que Sammy va a la cocina a buscar algo que darle a su hermana, Mamá Ikuko abre la puerta con una bolsa de víveres entre sus brazos, como esta muy cargada, cierra la puerta con el pié y da un suspiro de cansancio, anuncia en voz alta su llegada a Sammy, asumiendo que es el único presente, pero al cambiar de dirección y pasar por la sala ve a su hija sentada en el sofá, quedando impresionada por la visita no esperada.
—¡Serena, que gusto verte!, ya vengo, ya vengo —dice Mamá Ikuko, yendo con urgencia a la cocina para dejar la bolsa de compras allí.
—Si, Mamá —responde Serena contenta, al ver que su madre se ha alegrado por verla.
A los segundos llega Sammy con el pastel en un platillo, lo deja en la mesa que está en medio de la sala, Serena le agradece con una sonrisa, su hermano la acepta, tras eso ambos miran a su Mamá, quién con notorio cansancio se sienta junto a la rubia, tras darle un beso en la mejilla.
—¿Cómo estás, hijita?, días sin saber de ti —comenta con ligereza, Ikuko.
—Mamá, ¿No le ves la cara acaso? —señala con cierto enojo acumulado, Sammy.
—¿Por qué lo dices? —interroga Ikuko a su hijo con extrañeza, posteriormente mira a Serena y se da cuenta de lo que Sammy hacia referencia.
—Sammy, no le hables así a Mamá —regaña haciendo uso de su lugar de hermana mayor, Serena.
—Si, discúlpame —añade Sammy a los segundos, sentándose con arrepentimiento.
—Está bien… —responde Ikuko a su hijo, cambiando la atención hacia su primogénita— Serena, ¿De que habla Sammy? —interroga, preocupada.
—Lo que pasa es que… —intenta comenzar Serena, pero se mantiene firme en la postura de que no quiere preocupar a su hermano, por lo tanto le habla a el antes de iniciar cualquier otra confesión—Sammy, no creas que te pido esto por que me estorbas o algo parecido, pero necesito hablar con Mamá a solas —señala Serena de manera educada.
—Está bien, pero si te escucho llorar voy a salir inmediatamente a reclamarle a Darien —amenaza Sammy mientras se retira a su habitación, con el más alejado y aún muy confusa, Ikuko le habla a su hija.
—¿A que se refiere Sammy?, ¿Ir a reclamarle a Darien?, ¿Ha pasado algo malo entre ustedes? —interroga nuevamente Ikuko, muy atenta a lo que diga su hija.
—Mamá… lo que pasa es que… —Serena vuelve a sentir la congoja en su garganta, pero aún así, después de un profundo respiro, se da la fuerza para seguir—. Hace poco fui a ver a un abogado por que me divorciaré —concluye con decaída fuerza.
—¡Qué! —responde con asombro, Ikuko, sin poder creer lo que acaba de escuchar.
—Lo que escuchaste… —comenta con mirada gacha, Serena.
—¡Pero por qué!, ¿Qué pasó para que decidieras eso? —interroga manteniendo el asombro, Ikuko.
—Mamá, son tantos los motivos, son tantas las cosas que me obligan a tomar esta decisión… tal vez no me entenderás —añade con temor, Serena.
—Hija… dime que pasó —exige con preocupación, Ikuko.
—Mira… —inicia Serena con sequedad en su voz—. Ya hace algún tiempo Darien y yo teníamos ciertas diferencias… —intenta relatar la rubia, siendo abruptamente interrumpida por su madre.
—Siempre existirán diferencias en un matrimonio, Serena, no por ese motivo echarás por la borda tantos años de relación con el hombre que amas, no puedes dejarte vencer por solo un par de problemas —dice con fuerza, Ikuko, quitándole de alguna forma el apoyo a su hija.
—Lo sé, Mamá —responde con tono molesto, Serena.
—Entonces si lo sabes por que has tomado esa loca decisión —exclama con ímpetu, Ikuko.
—Por que me di cuenta de que Darien y yo no podemos seguir juntos, por que a mi lado no estará bien ni yo al suyo, por que una vida juntos es demasiado arriesgada, además Darien merece otro tipo de mujer, alguien que esté acorde a sus intereses y lo comprenda, yo no soy ella, mamá, lo que decidí no es por que he dejado de amarlo o el a mi, pero es que… no podemos seguir con todo esto… —responde rompiendo en llanto, Serena, de manera inconsolable.
—Tranquilízate por favor —dice Ikuko, acercándose a su hija para darle algún tipo de apoyo.
—Aunque el amor que sintamos sea muy grande, nunca podremos estar tranquilos, jamás estaremos en paz y no quiero que Darien siga sufriendo… —añade con voz quebrada y dolida, Serena, apoyándose en el hombro de su madre.
—Hija… —dice Ikuko con dulce voz—. ¿Esto tiene que ver con todo el asunto de ustedes como guerreros? —pregunta con intriga.
—Si… —responde decaída, Serena.
—Mi niña… me siento tan ignorante en ese punto de tu vida que no se que decirte… yo jamás podría comprender como tu has soportado tanto, también tus amigas y Darien, es algo que quizás nunca entenderé bien… pero si es ese el motivo por el cual piensas que Darien y tu no pueden ser felices… quizás tengas razón… ¡No sé!, me gustaría que me explicaras mejor… —pide Ikuko, manteniendo la dulzura en su voz.
Así, Serena poco a poco comienza a contarle todo, desde sus extraños sueños, la aparición de la Reina Génesis, el nuevo ataque que sufrió ellas y los demás, su Madre la escucha atentamente mientras trata de seguir el hilo de la conversación sin confundirse mucho, a medida que va escuchando lo que su hija contenía en su pecho, Ikuko va entendiendo cada vez mejor el por que de la decisión de divorciarse de su marido, respetuosamente entiende también que es algo que a la vez no puede ayudar de alguna forma, pues como lo dijo anteriormente, es algo que ella no sabe como se siente, así que bajo ese punto no le queda más que escuchar lo que diga Serena, quien a través de la confesión parece encontrar algo más de tranquilidad, el poder comentar de su vida a alguien que a la vez esté exenta de ese punto la ayuda a desahogarse, de tal manera que ya pasados aproximadamente unos veinte minutos, Serena respira de forma más calma.
—Serena… solo puedo pedirte que pienses mucho lo que harás —comenta Ikuko tras notar la pausa que ha dejado su hija, en la conversación.
—Lo he pensado bien, he tratado de verlo desde todas las facetas posibles, todas me llevan a un mismo camino, a que a pesar de que esto me cueste mucho dolor y no solo a mi, sino que también a Darien, será lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos —responde Serena, quitándose las lágrimas de sus mejillas con un pañuelo.
—¿El ya sabe? —pregunta con incertidumbre, Ikuko.
—Aún no… —responde perpleja, Serena.
—Deberías decírselo pronto… por respeto al amor que ustedes se han tenido hace tanto tiempo lo mínimo que puedes hacer como la buena mujer que eres, es darle tus explicaciones cara a cara, la vida que tuvieron juntos vale esa última conversación… —comenta con madurez y a la vez algo triste, Ikuko.
—¿Puedo ocupar el teléfono? —pregunta de un momento a otro, Serena.
—Claro —responde su mamá, con gentileza y extrañeza.
—En realidad… ¿Podría ir a mi habitación y hablar desde allí? —pregunta nuevamente Serena, con timidez.
—¿Vas a llamar a Darien? —interroga Ikuko, con pesar en su voz.
—Si… —responde triste, Serena.
—Ve tranquila… —contesta su madre, resignada.
—Gracias —dice Serena, levantándose del sofá para ir camino a su antigua habitación.
Mientras camina, Serena vuelve a sentir el nerviosismo a través de su cuerpo, sabe que está cada vez un paso más cerca de la instancia obligada, lograr ubicar a Darien, acordar un punto de encuentro y decirle todo.
Serena llega a la puerta de su recámara, la abre y observa su habitación, donde en ella se conserva cada recuerdo de su dulce niñez, muchos de sus peluches siguen estando donde ella los dejó por última vez, algunas de sus prendas de niña y chucherías también, pero por sobretodo se mantiene el ambiente que resguardaba cada una de sus sonrisas, ambiente que ahora azota la cara de Serena con nostalgia, recibiéndola en una instancia muy distintas a la de siempre… después de cerrar la puerta tras su espalda, camina hacia la cama, se sienta en ella y observa nuevamente su habitación de punta a punta, en cada rincón hay recuerdos, como en aquella simple postura en la que está, sentada en la cama dispuesta a hablar por teléfono con su amado, en el pasado esto hubiera significado una gran alegría, pero ahora no es más que dolor, dolor que se incrementa en el momento que Serena se da el valor para tomar el auricular y comenzar a discar los números correspondientes para contactarse al teléfono móvil de su marido, el cual no tiene ni la menor idea de lo que escuchará.
Pasan un par de segundos, junto a ellos el sonido de espera de la llamada, el ansioso terror recorre cada centímetro del cuerpo de Serena, lográndola hacer sentir incluso mareos y náuseas, un dolor de cabeza que promete solo ser el inicio de uno más fuerte, todo esto la hace incluso pensar en la idea de cortar la llamada, pero en el momento que los sonidos de espera finalizan y se escucha como del otro lado se acomoda el teléfono para hablar, Serena se ve obligada a sacar la voz.
—¿Hola? —saluda en interrogación, una voz seductoramente ronca.
—Darien… soy yo —responde Serena, sintiendo que su corazón en cualquier momento se abrirá camino por su pecho, debido a la fuerza de sus nerviosos latidos.
—Serena… —responde el pelinegro tras una pausa pequeña pero que a la vez se sintió infinita.
—No pretendo quitarte mucho tiempo —reacciona de manera un poco prepotente, Serena, debido al nerviosismo.
—No digas eso… —responde apenado, Darien, sintiendo las mismas sensaciones que su esposa, dejando de lado todos sus quehaceres del momento para tomarle solo atención a ella.
—¿Podemos vernos hoy?, tengo que decirte algo… —pide Serena, tratando de ocultar sus ganas de llorar.
—Claro, si quieres yo salgo inmediatamente de aquí —le comenta Darien, ansioso.
—¿Dónde estás? —pregunta con celosa duda, Serena.
—En la consulta del doctor Hideki —responde con cierta pena, Darien, sabiendo que esto no le gustará para nada a la rubia.
—Ah… —responde de manera lánguida y aparentemente despreocupada, Serena.
—Si necesitas que nos veamos ahora mismo solo dime donde y yo… —intenta decir Darien, pero es interrumpido por su esposa.
—No, no te preocupes, tu debes seguir con tus cosas, no tienes por que dejarlas de lado por mi —aclara Serena con cierta apatía.
—Está bien… —responde sumisamente triste, Darien.
—¿A que hora puedes verme? —pregunta Serena, hablando de la manera más corta posible para poder concretar pronto todo, sin hablar demás.
—Salgo de aquí a las seis de la tarde —responde Darien, cauteloso.
—Perfecto… entonces veámonos a esa hora en el parque número 10 —responde Serena, dando ese punto de referencia, ya que fue el primer lugar que se cruzó por sus pensamientos.
—¿Dónde siempre?, en aquella banca donde nosotros… —pregunta con nostalgia, Darien, refiriéndose a aquel punto donde ellos siempre se encontraban para tener una cita.
—Si, ahí mismo —responde Serena, sin darle a posibilidad a Darien para seguir hablando.
—Como tú digas —dice Darien, con ganas de poder escuchar más la dulce voz de la mujer que ama.
—Está bien… adiós —añade Serena de un golpe.
—¡Espera! —pide Darien, de un grito.
—¿Qué? —pregunta Serena, sintiéndose cada vez más vulnerable ante esa voz que la hace sucumbir de amor.
—Dime que en el momento que nos veamos, me darás un abrazo y nunca más te alejarás de mi —comenta suplicante, Darien, notándose en su hablar la nostalgia que siente y también el miedo, por creer que algo malo ocurrirá.
—No me hagas esto… —pide Serena, respirando lo más profundo que pueda, para así mantener la delicada calma que ha conseguido.
—Por favor, Serena… dime que lucharás junto a mí por nosotros —pide Darien nuevamente, al borde del sollozo.
—Detente… te lo suplico —ruega Serena, tratando con todas sus fuerzas, mantener sus propósitos.
—No quiero perderte… —confiesa Darien, a baja voz.
—Darien… tengo que cortar —dice Serena, amenazante.
—Está bien… —contesta Darien, resignado.
—Hasta pronto —concluye con esto la llamada, Serena, cortando inmediatamente una vez que terminó de hablar, ya que seguir comunicándose con Darien podría llevarla por el camino equivocado, decirle todo a través del teléfono, cosa que no desea, sabe que por una parte ha hecho bien, pero por la otra siente que este solo paso le ha costado demasiado, y si el solo cortarle el teléfono a Darien le provoca esto, ya comienza a sacar cuentas de cómo será el momento en el cual se enfrente con el cara a cara y así den por terminado su matrimonio.
Tras unos segundos con la mano aún en el auricular, Serena suspira cada vez más fuerte, el dolor es incontenible, ahora se da el lugar para dejar escapar las lágrimas que deseaban salir en el momento que escuchó la voz de su amado, baja la cabeza y con esto las lágrimas caen con mayor fuerza, tras esto, en un arrebato de energía, Serena se aferra con potencia a las mantas de su cama, se refugia en ellas y llora con muchísimo dolor, mientras en su cabeza no deja de escucharse aquellas sentidas súplicas por parte del pelinegro, logrando que el eco de estas palabras funcionen como una perfecta arma que aumenta el grado de cargo de conciencia en ella, un tormento que la acompañará todo el día, incluso en el estado de sueño en el que cae, abatida por la sola conversación telefónica.
Pasan las horas, Serena se mantiene dormida, incluso pasó desapercibida para ella la silenciosa visita que ha hecho Ikuko a su habitación junto a Sammy, ambos la observan con lástima y entendimiento, hablando para ellos de manera susurrante, todo lo que pasa por la vida de tan preciado miembro de su familia, pero por respeto cierran la puerta a los pocos segundos y se alejan de ahí, dejando a Serena descansar un poco, ya que lo merece.
Era tanto el cansancio físico y mental que acarreaba la rubia que las horas pasan por ella como si solo fueran minutos, llegando así las cinco de la tarde, Serena despierta con lentitud, mira de reojo el reloj y se da cuenta de la hora, se asombra al ver que tanto tiempo ha pasado y ni siquiera lo imaginó posible, así que se levanta lo más rápido que puede de manera desorientada, sabe que ya no queda mucho tiempo, pronto tendrá que ver a Darien, así que sale de su habitación para buscar a su madre, la cual se encontraba en la sala.
—Mamá, tengo que salir muy pronto —comenta Serena, a medida que va acercándose a su madre.
—¿Hablaste con Darien? —pregunta de manera automática, Ikuko.
—Si… nos veremos en una hora más en el parque número diez —responde con tristeza, Serena.
—Entiendo… —contesta Ikuko, discreta.
—Me iré a dar una ducha —comenta Serena mientras se restriega la mano por una de sus mejillas.
—Ve tranquila —responde Ikuko, de manera gentil.
—¿Esta ropa está muy arrugada? —pregunta Serena a su madre, mirándose a si misma.
—Un poco… pero, Serena, aún queda algo de tu ropa en tu habitación, cámbiate para que así vayas… —intenta decir Ikuko, pero se ha trabado a si misma la frase ya que lo que seguía era "para que vayas linda a verte con Darien", lo cual ahora estaría certeramente fuera de lugar.
—Si… —responde Serena, silenciosa cómplice al saber que es lo que realmente quería decir su madre; tras la respuesta, va hacia el baño para así alistarse de manera urgente y salir próximamente de casa.
Serena entra al baño y se ducha de manera rápida, se desprende de su ropa en solo unos segundos, después se mete a la tina y se mantiene de pié para recibir la fresca agua en su rostro, el cual lava junto a su cuerpo de manera energética al principio, pero de detiene en el momento de pasar una mano por su vientre, el cual vuelve a sentir vacío, sin un añorado bebé que estuviera en el esperando el momento en el cual nacer y así dar felicidad a su hogar, lo que más le duele es saber que ahora no habrá posibilidad de que un hijo de Darien y ella exista ahí, la cual le devuelve aquella tristeza que la ha acompañado a lo largo del día, pero por más fuerte que sea este sentimiento, Serena sigue con sus propósitos claros, así que haciendo uso de muchísima fuerza de voluntad, da por terminada la ducha y sale de ahí con cierto enojo, ya afuera toma una toalla y se seca, rodea su cuerpo con ella y ata una esquina para poder taparse y salir en camino a su habitación, a la cual llega en solo un instante; ya ahí busca entre su ropero algo que ponerse, encuentra lo que cree necesario para enfrentar un atardecer embusteramente tibio, una falda no muy corta, una polera de mangas larga, una chaqueta pequeña y unas botas cortas, así que sin pensarlo mucho es eso lo que se pone para salir. Ya vestida, Serena arregla un poco su peinado mientras se mira al espejo, nota por primera vez el rastro que ha dejado toda la pena en su rostro, así que de su bolso saca algo con el cual maquillarse de manera sutil, algo que cumpla la sola función de ocultar todas las marcas, especialmente la de sus ojos, así que empleando un par de minutos en esto, Serena se siente lista para salir y ver a Darien, faltando solo unos veinte minutos para la hora acordada, echa en su bolso lo necesario, dinero, celular, etc. Ya lista, Serena sale de su habitación, se despide de su madre a la salida de casa, le agradece por toda la comprensión y ayuda, Mamá Ikuko le pregunta si volverá a casa, su hija le responde que no se preocupe, tiene donde quedarse, pero si es necesario volverá, y para eso la llamará en caso determinado, así que terminada la entrega de este dato, Serena termina por despedirse de su madre, también de su hermano quién ha salido en ese instante, lo abraza con cariño y también agradece por su apoyo, ya con todo esto hecho, Serena sale de casa y comienza a caminar en dirección al parque número diez, siendo seguida por las preocupadas y tristes miradas de su mamá y hermano, los cuales comienzan a ver como Serena se aleja cada vez más y más.
En el camino la joven camina pensativa, el nerviosismo ha cedido una tregua por lo cual su andar no lleva aquel temblor involuntario que tanto la acompleja, pero a medida que va calculando que falta poco para llegar a su destino, comienza a ser víctima nuevamente de la frenética adrenalina.
Como un débil regalo del destino, en el momento en que Serena llega a la banca donde ella y Darien se encontraban siempre, se da cuenta de la ausencia de el, peor hubiese sido para sus sentimientos el encontrarlo allí, con su mirada perdida en el miedo, expectante a divisarla, así que Serena camina a paso seguro y se sienta allí, una vez sentada intenta poner orden en su cabeza, comenzar a poner secuencia en lo que dirá y como lo hará, a ratos se confunde, a ratos se aclara, pero esta claridad se disuelve en el preciso instante que siente una presencia cerca suyo, levanta poco a poco la mirada y ve una imponente sombra a su lado izquierdo, sombra que le pertenece al hombre que la mira en silencio, Darien ha llegado.
—Hola… —saluda el, mirándola desde su altura.
—Qué tal… Darien —responde ella pacíficamente, dándole una mirada calma.
—Feliz… verte siempre me hace feliz —responde el pelinegro, sentándose a su lado.
—Tenemos que hablar —sentencia ella, quitándole la mirada, por temor a perderse en los profundos ojos de su esposo.
—Te escucho —responde Darien, seriamente.
—Pero no aquí, ¿Vamos a otro lugar? —pide Serena, sintiendo como carcome su corazón el estar con Darien en el mismo punto donde antes compartieron infinitos momentos de alegría.
—Cerca de aquí hay un café —comenta el pelinegro, con mirada fija en Serena.
—Vamos —dice Serena, levantándose de la banca, sin esperar que Darien haga lo mismo, aunque es un hecho que lo hará, ya que el indicará el próximo destino a ir.
Mientras caminan juntos, Darien la observa, Serena sigue esquivándole la mirada, por lo cual él puede darse cuenta de que algo malo está pronto a ocurrir, pero no la presiona a través de las preguntas, no por ahora, ya habrá un momento para eso, el cual es el instante en el cual llegan al café que estaba alejado solo unos metros de donde ellos se encontraban, se sientan en una de las mesas exteriores, la mesera llega allí y los saluda.
—Buenas tardes, ¿Qué van a ordenar? —pregunta la señorita, con una sonrisa en su rostro.
—Ella primero —le indica Darien a la mesera, con un gesto manual.
—Yo quiero un jugo —dice Serena, a baja voz.
—Para mí un capuchino, por favor —dice Darien, seguido a Serena.
—¿Nada más? —pregunta la mesera, después de escribir las primeras peticiones.
—¿Quieres algo para comer? —pregunta preocupado y atento, Darien.
—No, gracias —responde Serena, dándole una mirada rápida.
—Solo sería eso —le indica posteriormente a la mesera, Darien, después de esto la joven se va y promete volver muy pronto con el pedido.
—¿Cómo has estado? —pregunta Darien a los segundos, a Serena.
—Bien… —responde cínicamente la rubia, rehuyendo aún si mirada.
—Serena… —dice Darien, junto a tomar la barbilla de su esposa, obligándola a mirarlo—, ¿Qué pasa? —pregunta con tímida expresión.
—He estado pensando sobre muchas cosas, Darien… no se si logres comprenderme y menos estar de acuerdo conmigo —responde Serena, tras atreverse a sacar más la voz, conjunto a mirar a su marido, lo cual le provoca diversas sensaciones, desde alegría hasta tormento, seguridad y recelo, todo acorde a su estado anímico, un sinfín de altos y bajos.
—Dime que piensas… —pide Darien, temeroso a lo que escuchará, más no suelta la barbilla de Serena, la cual acaricia sutilmente.
—Lo que pasa es que… —intenta decir Serena, pero en este instante llega la mesera con su estridente voz.
—¡Se me olvidó preguntar!, ¿De que sabor quiere el jugo, Señorita? —pregunta la joven, entre risitas.
—Me da lo mismo —responde Serena, echándose hacia atrás a la silla, haciendo que Darien no pueda seguir tocándola.
—Tenemos de piña, mango, frutilla, naranja… —comienza a detallar la mesera, haciendo que Serena se ponga de mal genio.
—El que tomes primero, de verdad me da lo mismo —insiste la rubia, con ceño fruncido.
—También tenemos de pomelo, melón… —sigue, la mesera, haciendo memoria tras leer el cuadernillo en su mano.
—¡Da lo mis…!, perdón… —se excusa Serena por el grito que ha dejado con ojos abiertos de par en par a quien la atendía—, de frutilla —concluye.
—Discúlpeme, pero ahora que recuerdo, ya no tenemos jugo de frutilla —confiesa torpemente, la mesera.
—Entonces tráigale por favor lo mismo que a mi —pide Darien gentilmente ansioso, por lograr que la joven los deje solos a el y a su esposa.
—Perfecto, dos capuchinos en camino —responde la mesera dándoles una nueva sonrisa, alejándose del lugar tras la nueva orden.
—¿Me decías? —pregunta Darien a Serena, ya solos.
—Darien… ¿Cómo ves nuestro futuro? —interroga Serena, buscando una nueva forma con la cual poder iniciar todo lo que tiene pensado decir.
—Siempre lo soñé como el día en que podríamos estar tranquilos, yo trabajando en mi profesión y tu terminando la tuya para ejercer después también, comenzar a formar nuestras vidas en la casa que compré para los dos, pensando en una familia feliz —responde el pelinegro, añorando esa imagen en su mente.
—Tranquilos… —susurra Serena al punto de lo inaudible, dándose con esto el arranque necesario para saber que su decisión quizás si sea la correcta.
—Y tú, Serena, ¿Cómo ves un futuro para los dos? —contraataca con la misma pregunta, Darien, ansioso por saber la respuesta.
—Veo… una vida vacía, llena de temores e impedimentos, de obstáculos que tal vez no pudiéramos superar, una vida arriesgada, una vida que no merecemos vivir —confiesa Serena, llenando de espanto la cara de su esposo.
—¿Qué has dicho? —pregunta Darien, horrorizado.
—Me escuchaste bien —responde Serena, mirándolo fijamente, con amargura.
—¿Y siempre has imaginado un futuro igual? —interroga Darien, descolocado.
—No… comencé a ver ese futuro en el momento en que me di cuenta de que nunca viviremos una vida normal —argumenta Serena, con nostalgia.
—Siempre hemos vivido sabiendo eso, Serena, por desgracia estamos en este mundo por un motivo muy distinto al de cualquier persona, creí que ya sabías lidiar con eso, como yo lo hago —dice Darien, con cierto enojo en su voz.
—Pero Darien, ahora es diferente, no podemos seguir mintiéndonos —dice Serena, levantando la voz, notoriamente emocionada.
—¿Lo dices por lo que pasó entre Tetsuya y yo? —pregunta lleno de culpabilidad, Darien.
—¿Sabes?, un tonto beso a la larga es algo que puedo olvidar —aclara Serena ese punto, con enojo discreto—, lo que pasó entre esa mujer y tú me dio la señal de que mereces otro tipo de vida, no puedo seguir exponiéndote, Darien, no quiero hacerlo —dice Serena, volviendo a la emoción hecha sonido de su voz.
—Serena, con la única mujer que quiero vivir esta vida es contigo —añade Darien al instante, mirando fijamente a su esposa.
—Una cosa es lo que quieras, otra cosa es lo que realmente necesitas —responde Serena con suave prepotencia, creyendo que su postura es la única correcta.
—Te necesito a ti —responde Darien, tomándole la mano a la rubia, la cual la quita al instante de sentir el calor de su marido.
—No Darien, no es así —responde en negativa, Serena, ladeando su cabeza de lado a lado, mientras nuevamente agacha la mirada.
—¿Entonces que harás?, ¿Borrarte de mi vida por que crees que no te necesito? —cuestiona Darien, lleno de ímpetu nervioso.
—Quiero el divorcio —confiesa Serena, clavando una daga en el corazón de su marido.
—Debes estar bromeando… —dice Darien, impresionado, dejándose caer con peso en la silla, apoyando su espalda en el respaldo, con su rostro perturbado por lo que ha dicho su mujer.
—¿Crees que bromearía con algo así? —pregunta Serena, mordiéndose el labio para así disimular el temblor que nace de su barbilla.
En ese momento la mesera llega con una bandeja en su mano, con solo ver la cara de Darien y Serena sabe que no debe hablar, así que deja los capuchinos en el lugar correcto, junto a un platillo con pequeñas galletas y un pequeño vaso de soda, terminado esto, se aleja a paso apresurado, para no importunar más.
—Serena… dime que tal vez sigues enojada y por eso me estás diciendo esta locura —pide Darien, lleno de temor.
—No, Darien, no estoy enojada contigo, ¿No entiendes?, estoy tratando de ver por lo mejor para los dos —señala Serena con nerviosos movimientos de manos.
—¿Y crees que lo mejor para mí es arrancarme el corazón y hacerlo trizas? —interroga con voz un poco más alta, Darien, dejando ver la tristeza que ha ganado terreno en si mismo.
—¿Y tú crees que para mi es un placer separarme de ti?, no sabes cuanto sufro con la sola idea de saber que ya no estarás conmigo —confiesa Serena, a la par de una lágrima que se escapa y viaja por su mejilla.
—Entonces no sigas diciendo tonterías, ¿Divorciarnos por un bien?, ¡de que demonios hablas! —exclama Darien lleno de cólera, haciendo que Serena llore más aún.
—Perdóname… pero déjame explicarte… —dice Serena, interrumpida en ese mismo instante.
—¿Explicarme qué?, ¿Darme una guía de cómo vivir sin ti a mi lado?, ¿Acaso me dirás que es lo mejor?, Serena, sino me amas mejor dímelo así, no te excuses en líneas falsas para no decirme la verdad, prefiero saber que me odias, que ya no quieres saber de mi, en vez de tener que escuchar como te alejas por miedo —argumenta Darien, suplicante de una verdad que sea menos dolorosa.
—No son líneas falsas, Darien… ¿Pero que quieres?, ¿Una esposa que siempre será perseguida por una maldita fuerza enemiga que amenace con matarme a mi o a ti?, ¿No quieres acaso una vida normal?, ¿Un mejor mañana?, yo no te lo pude dar, nunca podré dártelo aunque eso sea lo que más quiera en el mundo, ¡entiéndeme por favor! —pide Serena, sollozante.
—Mira, haremos lo siguiente —inicia Darien en un intento desesperado por desviar de alguna forma el tema central—, te tomarás el tiempo necesario para estar tranquila, nos iremos de Tokio, buscaremos una nueva casa y viviremos allí, si tenemos que enfrentarnos con quien sea lo haremos, pero juntos, tu estarás esperándome en casa con una sonrisa, yo llegaré y te besaré por que siempre te extrañaré cuando no estés conmigo, entonces tu me dirás que me amas y me abrazarás, por favor, Serena —pide el pelinegro, tomando la mano de su esposa, besándola una y otra vez.
—Me encantaría poder hacerlo —confiesa Serena, mientras observa como es besada por su marido—, pero en cualquier momento algo podría acabar con ese hermoso momento, quiero que vivas tranquilo, que otra mujer te de esa vida que añoras, yo buscaré la forma de poder seguir adelante, aunque sea sola, pero me llevaré en el corazón la dulce recompensa de saber que tú estás bien —concluye, emocionada al igual que su esposo.
—No quiero dejarte ir… —dice entre murmullos llenos de dolor, Darien, sin soltar la mano de su mujer.
—Pero yo quiero irme, se que será difícil y que ahora no entiendas que serás lo mejor, pero confío en que así será, déjame darte una felicidad a futuro, Darien, es lo menos que puedo hacer por ti después de que me hicieras la mujer más dichosa de este planeta —dice Serena notoriamente emocionada, al punto de las lágrimas.
En ese instante y a pesar de que Darien no lo quisiera, recuerda algo dicho por Rei, la noche pasada.
"Entonces mejor busca la forma de no seguir dañando a Serena, piensa en ella, en que sería lo mejor para que vuelva a estar bien, no estás en posición para pensar en que sería mejor para los dos, debes tratar bajo algún medio enmendar tus errores, piensa en todo lo que ella te dio, su corazón, su alegría, su amor, su cuerpo, su libertad, su eterna devoción, ni siquiera todo eso fue capaz de mantenerte en pie para ser un buen esposo, no creo que merezcas la oportunidad de ver por un bien mutuo, ¡Solo el de ella!"
—¿Aunque me oponga con todas mis fuerzas, seguirás con la idea del divorcio? —pregunta Darien, alejándose de la mano de su esposa, para mirarla cara a cara.
—Si… así ambos tendremos alguna oportunidad para así tener otra vida —responde Serena, un poco más calmada.
Después de escuchar esto, Darien se detiene a pensar unos segundos, ahora es él quién no mira a su esposa, se pierde entre la espuma del capuchino servido frente a sus ojos, entrelaza sus dedos y da un suspiro, después toma la taza y bebe un sorbo de café, intentando calmarse un poco para pensar con mayor claridad, deja la taza sobre el platillo y se mantiene en silencio, Serena lo mira de forma discreta a la vez que iguala la acción, toma también ella un poco de café para así darse un respiro ante la intensidad del momento, después de esto lo vuelve a mirar, esperando lo que será su respuesta, los segundos se hacen infinitos, la fuerza de las emociones azotan su delgado cuerpo haciéndola sentir pésimo, caso parecido es el de Darien, el cual poco a poco comienza a sentir como cada parte de su cuerpo comienza a marcar el dolor que ahora no es solo emocional, un poderoso nudo se esconde en el abdomen de ambos, las piernas se vuelven débiles y vulnerables, los ojos arden de tristeza, la sequedad de sus bocas se nota en cada palabra, especialmente en las del pelinegro, que rompe su silencio.
—¿Es lo que realmente quieres? —cuestiona Darien, nuevamente, manteniendo la mirada gacha, tratando de asimilar poco a poco la nueva realidad que lo atormenta.
—Si tan solo supiera que existe alguna esperanza para nosotros de verdad no tomaría esta decisión, te lo juro —se excusa Serena, siendo incapaz de responder afirmativamente la pregunta hecha por su marido.
—¿Ya comenzaste con los trámites legales? —interroga Darien, tratando de mantenerse fuerte.
—Aún no, primero lo hablaría contigo, pero ya tengo a quien me ayude para iniciar todo lo más pronto posible —responde Serena, abatida ante la sensación que le provoca la trágica sumisión de su esposo.
—Está bien… sabes como y donde ubicarme, dale a tu abogado mis datos para que así me notifique, firmaré todo lo que deba —declara Darien, en una muestra de hombría orgullosa por un segundo —, has las cosas como desees o tu asesor diga que es correcto, pero que te quede claro, Serena, jamás haría esto sino escuchara que estás tan empeñada en hacerlo —aclara, dándole una mirada seria y fija a su mujer.
—Te prometo que será lo mejor para ambos —responde aparentemente calmada, Serena, escondiendo tras su segura voz, infinita agonía al ver materializado el fin de su relación.
—No lo creo así, pero si no quieres seguir siendo mi esposa no me queda otra alternativa que dejarte partir —argumenta emocionado, Darien, pero a la vez intenta seguir mostrándose lo más fuerte posible.
—Lo siento, Darien… nunca imaginé que terminaríamos así —dice Serena, en respuesta a la emoción de su, hasta ahora, marido.
—Yo nunca pensé que "terminaríamos" —contraataca, Darien, dándole una resignada mirada a Serena.
En ese momento la rubia toma la mano de su esposo, la aprieta con cariño y fuerza, un dulce amargo consuelo, el acepta este acercamiento, corresponde al gesto tomando la mano de su mujer pasivamente, la acaricia con suavidad, a la vez que ambos se entregan a los vidriosos ojos del otro, no se dicen algo más, ya las cartas han sido tiradas a la mesa y el juego de la vida tomará los siguientes pasos, pero de una manera tanto cruel, Serena rompe el momento.
—Será mejor que vaya un día de estos a buscar las cosas que me quedan en el departamento —comenta con pesar, Serena.
—Te las guardaré yo mismo, así no tendrás que estar mucho tiempo en ese lugar —ofrece Darien, aún más resignado.
—No te preocupes por eso, no debes hacerlo —dice Serena, sin soltar la mano de su esposo.
—Déjame hacerlo… así poco a poco comenzaré a entender que todo ha llegado a su fin —pide Darien, soltando la mano de su esposa para ahora acariciar sus mejillas empapadas en lágrimas.
—¿Por qué el destino fue tan injusto con nosotros? —cuestiona Serena, sin poder ocultar nuevamente su tristeza, dejándose llevar por la amargura de las malas jugadas que la vida la ha obligado experimentar.
—No lo sé… —responde lánguido, Darien.
—¿Quién dijo que los sueños se hacían realidad?, que mentira más cruel… —comenta Serena, mirando una vez más a su esposo, sin encontrar consuelo.
—Tal vez fuimos destinados a nunca cumplir nuestros verdaderos sueños —responde Darien, conmovido.
—Hubiera sido tan lindo poder cumplirlos contigo… —confiesa en un desliz de sinceridad, Serena.
—Hubiera sido simplemente hermoso —añade Darien, quien sigue acariciando con ternura a la mujer que ama.
—Espero que algún día puedas ser feliz, aunque sea al lado de otra mujer —explica Serena, esperanzada en un mejor futuro para su amado.
—Yo solo espero encontrar las fuerzas necesarias para poder seguir adelante —replica Darien, perdiéndose en los azules ojos de la rubia.
—Las encontrarás, tarde o temprano será así —afirma Serena, manteniendo su ilusión.
—Yo espero que vuelvas a sonreír… discúlpame por todos los momentos en que te hice daño y no fui capaz de cumplir con lo que realmente esperabas —se disculpa Darien, asumiendo su parte de culpa en esta ruptura.
—Fuiste lo que esperé y mucho más —argumenta Serena, con una tenue sonrisa en sus labios—, y por que se bien como eres y lo que vales, espero que la vida te trate mejor de ahora en adelante —concluye, en una sonrisa cómplice de una lágrima.
—Tú siempre fuiste la mejor… nadie podrá ocupar tu lugar —responde conmovido, Darien.
Él ya no puede aguantar más, se para de su silla y se pone al lado de Serena, toma su mano y la obliga a ponerse de pié, allí y por casi inercia, ambos se entrelazan en un sentido abrazo, lloran discretamente en el hombro del otro mientras el atardecer se extingue en el horizonte, señalizando el fin de sus vidas como las habían conocido, pues aunque se mantuvieran separados por las circunstancias adversas de los días anteriores, aún existía su unión matrimonial de manera sólida, en este minuto se ha sellado el nuevo camino del destino, la separación entre los dos ahora es un hecho, aunque ambos no lo quieran asumen esta nueva etapa, ninguno lo quiere realmente así, Serena sigue pensando en que esto es un digno sacrificio por amor, Darien se resigna ante la decisión de su amada ya que siente que no tiene manera alguna de exigir lo contrario, solo debe sumarse a la esperanza de ella y pensar por su bien, quizás esto también sea favorable para su vida, poder encontrar un camino real que la haga sentir bien consigo misma, que pueda prosperar y que la decisión sea la correcta.
El sol que fue regalado el día de hoy cubre con luz anaranjada las caras de estos dos dolientes amantes, el abrazo es distanciado, ambos quedan nuevamente frente a frente, sus húmedos ojos se miran con dulzura, devoción y dolor, el profundo sentimiento que se tienen no deja de latir con fuerza en sus corazones, por solo un momento, como una ofrenda al amor más grande que se ha visto, ambos se dejan llevar por lo que dicta sus deseos, da lo mismo si esto empeora o mejora la situación, el mundo ha dejado de existir, solo están ellos dos, hambrientos de la despedida digna de una vida compartida, el se acerca con seguridad a los labios de su amada, ella corresponde este deseo, cierra sus ojos y deja que sus labios sean besados por quien llenó su vida de sonrisas, un recuerdo que vivirá para siempre en sus memorias, un último momento en los cuales piensan solo en los dos sin importar más, sus bocas se unen en un tierno danzar de sus labios, el cual, sabido que es el último, es acompañado por las últimas lágrimas que compartirán al lado del otro, dando así por terminada una era, el amor eterno de Darien y Serena, hoy ha sido vencido por la crueldad de la vida que les tocó vivir, no habrán nuevos abrazos, nuevas caricias, hoy, todo ha llegado a su triste fin.
El mundo sigue su curso, la gente que los acompaña a distancia siguen sus conversaciones casuales, el olor a café de media tarde se deja sentir, las luces del iniciante anochecer se prenden una a una, momento exacto en el cual Serena y Darien separan sus labios, ella rodea la cintura de él y Darien la abraza por los hombros, se miran fijamente, profesándose en silencio todos los sentimientos que deberán permanecer mudos de ahora en adelante, ojalá el momento fuese eterno, pero por desgracia no es así, saben que en algún instante ellos debiesen separarse, pero sus cuerpos perfectamente unidos rechazan ese camino, el abrazo se hace más fuerte, Serena acomoda su cabeza en el pecho de su amado, mientras el poza la suya sobre la de ella, acaricia sus cabellos y los besa, mientras Serena intenta conservar el calor de este abrazo, para llevarlo para siempre a su lado, de esta forma tan conmovedora, ambos se despiden, dejando atrás años de dulzura y amor, cambiados por la oportunidad que pueda llegar mañana, una más acorde a lo que son sus vidas en este minuto.
El amor no es solo estar con la persona amada, sino que también implica sacrificios, ellos lo han conocido esta tarde, la cual inicia su cuenta regresiva para así transformarse en una nueva y eterna noche, una que sin duda, será la más dolorosa para ambos.
•mayilu: No lo dudes, el amor triunfará, de hecho la separación es debido al amor, ya que Serena cree que será lo mejor, gracias como siempre por tomarte el tiempo, leerme y dejarme el review, muchos besos!
•pame22: Ya estoy más tranquila por la pérdida de mis imágenes u_u ahora tengo 400, algo es algo u_u, jejej, así que otro fic?, me alegro mucho, mira, he sido bien ingrata contigo, espero que me perdones, pero no olvides que de alguna forma siempre estoy pendiente de lo que escribas, sumado a eso, tienes todo mi apoyo, un abrazo Pame!
•sailor mercuri o neptune: No te preocupes, entiendo perfectamente, espero que en este capítulo si te animes a dejar una opinión, cuídate mucho y arriba el ánimo!
•adoore1: Gracias a ti por tu comentario y alegría al leer mis capítulos, espero que este también lo disfrutes, es triste, pero todo valdrá la pena, un gran abrazo para ti!
•chibi-cherry92: No pude publicar muy pronto el nuevo cap pero ya está, espero que lo disfrutes y que te haya servido mi ayuda para que publiques tu historia, si =) que estés muy bien, un beso!
•vivisp: Mis disculpas por no actualizar pronto, el hecho lo dije arriba, pero espero que haya valido la pena la espera, entiendo que Tetsuya te caiga mal xD pero más adelante se verá bien bien bien el verdadero rol de ella, espero que tengas la paciencia para esperarlo, besitos vivisp, un gusto leerte =)
•LITA JAPON: ¿Pero si no es mi Poly Poly?, jajaja, bueno, tu ya sabes más o menos bien a que voy con todo este cap y como será el fic más adelante, se que te gustará y descuida, que Darien y Serena llegarán al trono =) (te prometí ese cap dedicado, no lo he olvidado), bueno amiga, un mega beso para ti y un abrazo, espero que te haya gustado el cap, si? =) gracias por compartir conmigo tu simpatía y apoyo, te he tomado mucho cariño estos días y lo sabes, gracias por tu paciencia, leer mis avances de los capítulos y leerme con atención cuando te comento mis ideas, gracias también por tomar la loca idea de hacer el oneshot juntas, confío en que nos quedará muy bueno!, jijijiji, también espero que para el momento en que leas esto estés bien... tu sabes a lo que me refiero... toda mi fuerza para ti!
•srnkiki: Mi namber wan, la más indignada por mi demora u_u usted sabe que su escritora pasa enferma ¬¬ T_T pero aquí apareci, esperando que el capítulo te haya gustado, de ahora en adelante el fic avanzará más, para así llegar al ansiado momento de la reconciliación, ¿que haremos para ese entonces? jajaja, estaremos comunicándonos mentalmente para esa ocasión, como ha pasado desde "una vida a tu lado", como siempre agradecida de tus palabras mi namber wan, dejar tu review y esperar mi actualización, por lo demás espero que en tu vida las cosas anden mejor, de verdad =) aunque tu seas una anónima y yo una persona escondida tras un seudónimo de alguna manera nos hemos unido a través de este lugar (FF), y me importa que estés bien... y en lo que respecta a FF tu review, como lo sabes, es uno de los que más espero, por que analizas el cap completo y eso me ayuda como orientación, you know you know, jejeje, un beso y un abrazo grande!
•LUNA: A mi me alegra que mis actualizaciones te alegren =) de verdad! espero que esta ocasión no haya sido distinto y que te guste mucho el capítulo, gracias por tus palabras, me dan mucho ánimo para así seguir escribiendo, como lo es el reviews de todas las demás que se toman un tiempo para decirme lo que opinan, como el hecho que compartieras tu apreciación sobre el dato rosa, gracias linda! un abrazo para ti, cuídate mucho ^^
•Usako Chiba: Yo sin ningún problema te agrego a MSN, es cosa de que tu quieras =) y si, seré malita, pero ya me queda poco, ya que ansío también la reconciliación de Darien y Serena, pero en una de esas se expande lo mala y dura más, jajaja, todo depende de que escriban estas manitos en el documento en blanco, gracias por tus ánimos, muchos besos!
•smfanatic: Hola Amix! confía en mi, las cosas se pondrán lindas más adelantes, ya va quedando poco sobre este trama, así que paciencia mi querida amix que ya llegaremos a esa instancia! y estás en lo cierto, Tetsuya ayudará a Serena en alguna parte del camino, eso se viene muuuuuy pronto!, ya?, un abrazo para ti ^^
•Lexie: como estás mi nena?, espero que súper y bueno, al fin actualicé, jejeje, espero que te guste el nuevo capítulo y compartas como siempre tus apreciaciones conmigo, yo espero con muchas ansias el momento en que compartas tus fics con todas, sabes que cuentas con mi apoyo, ya que soy tu beta reader =) no te olvides de mi promesa, ayudarte en todo lo que pueda para que tu fic sea hermoso... un beso, Lexie, gracias por todo, espero que sigamos hablando =) xoxo!
•MartithaJimenez: No falta mucho para que las cosas mejoren, así que paciencia, martitha, que pronto se vendrá lo mejor ^^, jajaja besitos y gracias por pasar siempre! un abrazo.
•Usagi13chiba: Lamento mucho lo que pasa por tu vida, espero que tengas la fuerza necesaria para enfrentar el camino, las mujeres tenemos mucha fuerza, tómala y sigue adelante, confío en que estarás bien...
Sobre lo de Tetsuya, bueno, entiendo que tomes el personaje por esa parte, pero su rol aún no está escrito totalmente, ya entenderás ^^ ojalá no te pierdas de nuevo por que te extrañé en el capítulo pasado! jijiji, besos y mucho ánimo para ti, preciosa!
Bueno bueno, he respondido todos los reviews, como dije, fui un poquito más breve, espero que comprendan el por que, yo estaría con gusto aquí escribiéndole como se lo merecen pero por este capítulo no será así, de verdad me siento malita y necesito descansar, ya que también me ha costado mucho dar por fin el nuevo capítulo por cansancio...
Para la próxima respuesta de reviews prometo responder bien, compartiendo más con ustedes, ya mejorará mi salud (espero) y así tendré mucho más ánimo.
No se pierdan mucho, para mi saber lo que piensan me sirve mucho, ya que este fic lo escribo pensando en cada una de nosotras y sino cuento con sus pensamientos me cuesta seguir, así que tómense el tiempo por favor, aquellas que me han dejado de lado con sus reviews u.u y para quienes siguen pues muchas gracias! me hace feliz el saber que disfrutan las nuevas entregas...
Ahora me despido, pero no por mucho tiempo, nos leeremos lo más pronto posible...
besos a todas y gracias por estar aquí!
