Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen, ni tampoco la historia.

Mikan, una chica de 17 años, vive con sus padres y su hermanita en Tokio. Un día sus padres le informan que deberán viajar por algunos meses, ella se emociona, ya que le encantan los viajes, pero sus padres le dirán que ella no ira, sino que se quedara en casa, pero con lo que no contaba, era con que sus padres la dejarían a cargo de un… ¿niñero?

El niñero.

Capitulo 19

POV Mikan

— ¿Quién se aprovechó de ti?— eso no lo pronuncio Koko y mucho menos yo, volteé hacia el umbral y vi que era Natsume, el que entraba a la sala cargado con bolsas.

—Tu idiota…— dijo Koko, mientras se acercaba amenazantemente hacia Natsume, trate de pararlo, tomándolo de la camisa, pero fue inútil, se paro frente de él y lo empujo.

—Mira…— soltó una sarcástica y furiosa carcajada —No se dé que rayos estás hablando…— puso las bolsas en el piso —Pero será mejor que te largues ahora…— le dijo amenazantemente.

—Bueno…— reí nerviosamente mientras me ponía entre los dos, de frente a Koko—Creo que será mejor que te vayas— le dije casi rogando, puse mis manos en su pecho, para hacerlo hacia atrás.

—No… yo no me voy hasta partirle la cara a este…— ni siquiera me miraba, solo a él con una fría mirada, y estaba cien por ciento segura que la mirada de Natsume era igual o más despectiva.

—Genial… no sabes las ganas que tengo de dejarte en el piso— sus voces llenas de rabia, me hacían estremecer.

—Ya basta… déjense de tonterías… Koko vete por favor…— le insistí, pero lejos de hacerme caso, me tomó de la cintura, para levantarme en el aire y hacerme a un lado.

— ¡Koko!— grite cuando vi como le tiraba un golpe a Natsume, este paso el dorso de su mano por debajo de su labio inferior, para limpiar la gota de sangre que había brotado. — ¡Basta!— volví a gritar solo que ahora Natsume le devolvió el golpe.

Todo pasaba tan rápido y a pesar de mis seguidos intentos de separarlos, si no era Koko, era Natsume el que me hacía a un lado.

— ¡Koko! ¡Uno más y no te vuelvo a hablar en mi vida!— le grite haciendo que volteara a verme, su ceja y labio sangraban al igual que Natsume.

—No puedo dejar que este tipo se aproveche…— me dijo molesto.

— ¡Pero entiéndeme no me hizo nada!— me puse nuevamente en medio. —Por favor vete…— le volví a pedir. Tomo el cuello de su camisa y limpio sus labios.

—Sabes que te quiero…— me dijo resignado, se acercó a mí y beso mi mejilla.

Miro fulminantemente a Natsume una vez mas y salió de la casa, escuche el golpe de la puerta e inmediatamente lleve mis manos hacia mi rosto para ocultarlo. Me sentía terrible.

—Por eso quería hablar contigo… para evitar que le dijeras a medio mundo, que abuse de ti…— me dijo furioso mientras tomaba las bolsas del piso que ahora estaban esparcidas por toda la sala.

—Yo no dije absolutamente nada a nadie…— le dije caminando detrás de él.

—Si claro… ¿entonces por qué este imbécil se me hecho encima?— me gritó.

— ¡Tal vez porque vio las marcas, que estúpidamente dejaste en mi cuello!— le grite igualmente, no iba a permitir que me gritara sin razón.

—Discúlpame… pero tú dejaste las mismas marcas o incluso peor en mi cuello y no estoy quejándome con la primera persona a la que vea— dejó las bolsas sobre la mesa de la cocina.

— ¡Ja! Ahora resulta que yo tengo la culpa…— le dije sarcásticamente.

—Si… ¡tienes la culpa desde haber hecho una fiesta, beber hasta perder el conocimiento y no dejarme ir!— se acercó mientras enumeraba fríamente lo que decía.

— ¿No dejarte ir?— pregunte riendo — ¿Acaso te apunte con la pistola? ¿Te amarre? O ¿Te amenacé para que te quedaras?— ahora, yo enumere con mis dedos.

—Pues uno solo recuerda lo que le conviene…

— ¿Lo que le conviene?— volví a reír —No lo creo… porque nada de lo que sucedió me conviene y aun así recuerdo algunas cosas— dije seca.

— ¿No te conviene?— ahora fue él quien soltó una carcajada —'¡Shh Natsume! ¡Si podemos!'— dijo haciendo una aguda voz, tratando de fingir la mía.

— ¡Eres un idiota!— le dije ahora más que molesta.

— ¡Si un idiota al cual casi violas!

— ¡Brincos dieras!— le dije soltando una sonora carcajada —Sabes que… por qué no te vas… ¡tomate el día! ¿Por qué no te vas con tu novia o algo así?

— ¿Qué? ¿Ahora estas celosa?— se acercó a mi lentamente.

—No tienes tanta suerte…

—No necesito suerte…— seguía acercándose —Sé que te gusto…— esta vez yo no retrocedí, no le demostraría debilidad.

—Si me gustaras, ya te tendría aquí…— levante mi mano mostrándole la palma de mi mano.

— ¿Cómo? ¿Así como yo te tengo a ti?— levanto una de sus cejas mientras sonreía victoriosamente de lado.

—Bien sabes que no es cierto…— le dije riendo, me di media vuelta y camine hacia las escaleras.

Continuará.

Notas de la adaptadora:

Espero que les guste esta historia.

Dedicada a Laura-Sempai que me pidió la adaptación.

Nos leemos.