NUEVO CAPÍTULO DE ARAÑANDO SOMBRAS II! Sí... ya sé que tardé muchíííísimo y por eso pido mil perdones. He subido antes capítulo de Lazos de sangre pero si no subí antes de este fic era por dos razones, que tenía poco tiempo con lo estudios y porque este capítulo lo tenía un poco estancado. No sabía como continuarlo y me sentía muy mal el no poder escribirlo. Por suerte lo logré y aquí os lo dejo. Espero que al menos os entretenga :)
Personajes de Akira Toriyama.
Capítulo 4. Gritar, recordar y empezar de cero.
POV Bulma.
Desde la cafetería podía contemplar la lluvia que parecía no cesar. Vegeta y yo habíamos decidido hablar del pasado y aclarar algunas cosas. Él ahora tenía muchos problemas con su hermano, su padre y el no parar de pensar en su madre. Ahora que íbamos a vivir juntos era hora de hablar para no tener conflictos, algo que no creo que pasase pero no podíamos estar sin hablar de algo tan importante sabiendo que estaríamos conviviendo bajo el mismo techo.
Estaba sentada sola en la mesa esperando a que él trajera los cafés mientras yo seguía observando la lluvia. Estaba empezando a pensar que era lo que sucedía en la vida de Vegeta. Su hermano, como yo lo conocí, era un niño amable y bueno, encantador a ojos de cualquier persona. Yo le tenía el aprecio que le hubiera tenido a mi hermano si tuviese y recordaba que nos llevábamos muy bien. Ahora parece un chico conflictivo y cambiado, una persona totalmente desconocida comparada con el de mi recuerdo. Como si aquel niño encantador hubiera desaparecido.
El sonido de algo golpeando sobre la mesa me despertó de mi sueño. Vi a Vegeta dejando los dos cafés sobre ella y lo primero que hice fue echarle azúcar mientras pensaba que tenía que decirle. Habíamos ido para hablar las cosas pero no sabía como empezar. Conociendo a Vegeta, sobre estas cosas, no sería el primero en hablar.
-Tarble ha cambiado mucho por lo que me ha contado tu madre-Vegeta me observaba mientras movía su café con la cuchara. En mi mente no paraba de repetirme "Estúpida. Llevas diez años esperando este momento y sólo se te ocurre comenzar con eso".
-Malas influencias-contestó él secamente.
-Sabes... sabes que te puedo ayudar-miré hacia otro lado buscando un sitio donde mirar pero finalmente acababa encontrándome con sus ojos azabaches-te ayudaré en todo lo que quieras.
-¿Vamos a hablar sólo de Tarble?-di un suspiro ante sus palabras. Tenía razón, había que centrarse en lo principal.
-Vegeta... yo nunca volví a consumir nada de drogas después de conocerte...
-Lo sé-aquello me silenció por completo. ¿Lo sabía?-Aidan me lo contó antes de que te fueras con tu padre.
-Por eso viniste...-le di un pequeño sorbo al café y luego volví mi mirada a él-siempre lo imaginé pero también pensé en otras ideas.
-Después de aquello expulsaron a Eve-abrí los ojos sorprendidas. ¿La verdad salió a la luz?-la directora la escuchó hablando con sus amigas confesando lo que hizo.
-Sinceramente Vegeta... estaba muy enfadada contigo-él no apartaba su mirada de mí y eso hacía ponerme un poco nerviosa, porque parecía que no expresaba nada-no confiaste en mí cuando te estaba diciendo que yo jamás había vuelto a recaer.
-Cuando yo estaba metido en ese mundo tenía a personas que consumían todo tipo de drogas-me contó él mientras seguía removiendo el café-muchos dijeron e intentaron todo por salir de ese mundo y al tiempo volvían a caer y se atrevían a decir que aquello no era suyo. Desconfié por que pensé que tú habías hecho igual.
-¿Igual?-fruncí el ceño-ellos eran tus amigos y yo era tu novia. Las drogas me dieron a Eve, una traidora, y la desintoxicación me dieron a mi familia y a ti, Vegeta. ¡Como pudiste decir que desconfiabas cuando no paraba de agradecerte lo que hiciste en mi vida!
-¡Las personas pueden cambiar en segundos!-ante aquella conversación que iba a servir para aclarar las cosas empezó a convertirse poco a poco en una pelea-¡si ya lo viví varias veces no puedes pedir que confiase al ver como se repetía otra vez!
-¡No se repitió porque esa bolsa no era mía!-grité alterada-¡yo te quería y tú en un momento me mataste! ¡ME DIJISTE COSAS QUE EN TIEMPO NO PUDE OLVIDAR!
-¡NUNCA TE DIJE NADA OFENSIVO!-él alzó la voz haciendo que esta "conversación" fuese un espectáculo para los clientes y camareros de la cafetería.
-¡DIJISTE QUE TE DABA ASCO!-apreté mis puños con fuerza-¡TAN SÓLO QUERÍA SABER QUE ME CREÍAS Y QUE ME AMABAS! ¡Todo este maldito tiempo creyendo que volvería a verte para solucionar las cosas...! ¡NO HA SERVIDO DE NADA!
Salí de la cafetería aguantándome las ganas de llorar de la impotencia, la rabia y el dolor. No quería verle, ni oírle. Lo que pensaba que sería una charla tranquila se había convertido, poco a poco, en una tortura recordando aquel día infernal. En la calle mis pensamientos se perdían en aquella lluvia imparable. Sentía que mi cuerpo se iba a desplomar en el suelo porque ya no sabía ni que hacer. La vida volvió a mi cuando vi a Vegeta frente a mi.
-¿Acaso quieres resfriarte, mujer?-¿por qué tenía que ser así? ¿Por qué no podía acabar ya esta tortura de los diez años?
-No quería gritarte-le dije siendo la única forma en la que podía disculparme-ha sido muy duro todo este tiempo y ahora en vez de arreglar las cosas la hemos empeorado.
-Tenía que salir esta pelea tarde o temprano-estaba sorprendida de como había cambiado Vegeta. Parecía que también se estaba disculpando.
-Vegeta...-él me miró y yo ya no lo pude soportar más-¿cuántas?
-¿Cuántas qué?-Vegeta alzó una ceja no comprendiendo lo que quería decir.
-¿Cuántas han habido después de mi?-
Vegeta se quedó callado mirándome bajo aquella fuerte lluvia. No sé por qué se lo pregunté ya que eso no tenía que ver con la discusión. Supongo que era lo que más deseaba haberle gritado en ese momento y silencié porque temía a que me gritase la respuesta de manera que sintiese como mi corazón se partía en dos.
-Una-abrí los ojos creyendo no recibir respuesta en ningún momento pero... la hubo y dolió mucho.-Pero ni siquiera se puede contar.
-Vegeta...-
-Ya vale-dio media vuelta y comenzó a caminar-vamos al coche. Si seguimos aquí un resfriado es lo menos que vamos a tener.
Di un largo suspiro. ¿Una y ni siquiera se podía contar como tal? ¿Significaba que no había estado con ella o que sí? La intriga mataba muchísimo pero no me atrevía a preguntarle. Sabía que esa pregunta poco le gusto a Vegeta y una entrevista podía iniciar una nueva pelea, seguro, mucho mayor que la anterior.
POV Vegeta.
Sólo a ella se le podía ocurrir preguntar algo así en un momento como ese. A pesar de ello merecía una respuesta aunque no muy convincente. Yo cumplí respondiendo pero no prometí explicarle nada porque aquella mujer ni siquiera podía contar como alguien que estuvo conmigo después de Bulma.
(Flash Back)
Habían pasado cinco años desde que Bulma se fue de la ciudad. Ahora yo había cumplido los veinte y todavía no había estado con ninguna otra mujer. Me había ido a vivir, en un principio, sólo con Aidan. Nos alquilaron un piso pequeño de dos habitaciones donde, desde la mía, se podía oír como mi compañero recibía bastantes visitas nocturnas.
Fue el día que cumplí los veinte cuando a Aidan se le ocurrió la idea de celebrarlo tomando copas por distintos bares y discotecas.
-No voy a ir, Aidan-le dije seriamente mientras le veía guardar su móvil-ya estás cancelando todo lo que hayas planeado.
-¡Maldita sea, Vegeta!-gruñó él mientras se cruzaba de brazos-llevo un mes preparando tu fiesta. He invitado a casi todos los del instituto y un montón de stripers.
-Cumplo años, Aidan-contesté mientras me sentaba en el sofá-no me voy a casar.
-Es que si te casas no te hago una fiesta. Directamente te borró de mi lista de amigos-él se sentó a mi lado mientras que yo le veía como planeaba la idea de hacerme ir.
-Cancela la fiesta-le amenacé con un tono frío y una mirada penetrante-o por la mañana tú y tus cosas estaréis fuera de la casa.
-¡Que mal genio!-él se molestó hasta el punto de copiar mi tono y mi mirada-¿cuánto tiempo más vas a estar así, Vegeta?
-¿Qué dices ahora?-me levanté del sofá viendo que esto no iba a acabar bien.
-Me estoy refiriendo a ella-por el tono de Aidan podía notar que hablaba en serio-¡si un día me dices que has estado con una mujer me habré dado cuenta de que mientes! No has estado con nadie desde que Bulma se fue.
-Veo que lo que haga con mi vida te importa mucho-las palabras de Aidan,desgraciadamente, eran tan molestas como ciertas-métete en tus asuntos.
-¡Para nada!-de pronto él se puso enfrente de mí-sabes que a Bulma la apreció como si fuera mi hermana pero sé sincero, Vegeta. ¿Crees que ella no ha estado con otro durante estos cinco años? ¿Y si ahora tiene pareja? ¿No lo has pensado?
-No lo he pensado porque yo no pienso en ella-contesté con un tono frío e indiferente.
-Miente al que no te conozca, Vegeta-él me miró con tranquilidad-a mí jamás podrás convencerme con esas palabras.
-¿Quieres ir a esa maldita fiesta? ¡Vamos! Así cerrarás tu maldita boca-dije para callarle. Sabía que si no me negaba más al menos esta tortura acabaría-pero sin tonterías.
Me di la vuelta y entré en mi habitación. Tenía que evitar las ideas de aquella noche de Aidan. Yo tenía las mías propias... no hacer caso a nadie. Tenía suficiente con aguantarle a él, sólo me faltaba tener que soportar a otros idiotas.
Llevábamos cinco horas de fiesta. Después de varios bares y una discoteca nos fuimos a otra. Aidan ya tenía varios números de teléfonos y al parecer también les dio a algunas mujeres el mío. Mi paciencia esa noche estaba soportando demasiado. Intentaba evitar todo tipo de palabra con otro que no fuera Aidan. La única forma era apartarse de la fiesta, por mucho que fuese la mía.
En uno de los momentos en los que intentaba apartarme de la gente decidí salir un rato fuera y dar una pequeña vuelta. Caminando, no lejos de la discoteca, oí unos ruidos extraños. Me acerqué al callejón de donde venía el ruido cuando vi a una mujer agarrar su bolso con fuerza porque un hombre, con su rostro cubierto, intentaba arrebatárselo.
-¡Suelta el maldito bolso!-de pronto el ladrón sacó una navaja amenazando a la mujer.
Antes de que la mujer soltara el bolso, aterrada por la amenaza con arma, le agarré del cuello y le desarmé. No hacía falta que le dijera nada ya que la rabia acumulada de todas esas horas de salir fue suficiente para que saliera corriendo.
-¡Gracias!-de pronto sentí como unos brazos se enredaban en el mío.-¡Mil gracias!
Me solté del agarre de aquella mujer a la que habían intentado robar. Me fije en ella un momento. Estaba seguro de habérmela cruzado en la discoteca. Tenía el pelo corto azabache y los ojos azules... aquella mirada se parecía a la de Bulma.
-Ese hombre me había empezado a decir que le gustaba a mitad de la calle y mientras caminábamos me llevó al callejón para asaltarme-me dijo empezando a llorar-me intentó robar el bolso pero no estaba dispuesta a dárselo. Cuando vi la navaja no dude ni un momento pero luego... ¡luego le vi a usted! ¡Ha salvado mi bolso, mi móvil y mi cartera!
No le dije nada porque no estaba dispuesto a hablar con ella. Sólo hice lo que tenía que hacer y estaba empezando a arrepentirme. Al menos pude entretenerme unos segundos con aquel tipo.
-Me llamo Mika-sonrió ella no dándose cuenta de que no me interesaba en absoluto ni hablar ni estar con ella-¿y usted?
Me di la vuelta para irme de allí cuando de pronto sentí sus manos agarrándome del brazos.
-Le pido por favor que no me deje sola-la miré para ver como seguía llorando-si no quiere hablarme o decirme su nombre lo entenderé perfectamente. Pero... ¿podría acompañarme a mi casa? Está a dos calles de aquí y tengo miedo de ir sola por si él aparece de nuevo.
Suspiré molesto. Esto no entraba en mis planes. La última vez que fui con una mujer a un sitio acabé mal.
-Está bien, mujer-ella sonrió y, sin soltarme del brazo, me guió a donde vivía.
-Ya que te decidiste a hablar... ¿me dirás como te llamas?-preguntó ella irritando mi paciencia-por favor... sólo quiero saber el nombre de mi héroe.
-¿Héroe?-alcé una ceja mientras sonreía de medio lado.
-Ya te dije... salvaste mi bolso, mi móvil y mi cartera-la mujer se aferró más a mi brazo-es casi como si me hubieses salvado la vida.
-Exageras demasiado, mujer-estaba empezando a notar cierta similitud entre ella y Bulma... eso no era nada bueno.
-¿Vamos a pelear por esto?-preguntó ella sonriendo-preguntaba tu nombre ¿recuerdas?
-Hmp...-miré hacia otro lado-Vegeta.
-¿Vegeta?-ella amplió su sonrisa-creo que es la primera vez que lo oigo.
Me arrepentí de haberle informado de mi nombre. Pero antes de decirla algo ella paró de caminar frente a un edificio.
-Vivo en el primero-me dijo señalándome el edificio-¿te apetece entrar?
Me negué dándome la vuelta. Había cumplido acompañándola así que ya no tenía nada que hacer allí y nada más que ver con ella.
-¡Por favor, Vegeta!-me di la vuelta impresionado a como esa frase me recordaba a Bulma-sólo quiero invitarte a algo. No sé como agradecerte lo que has hecho y me sentiría mal si te fueras ahora.
-¿Me bromeas?-alcé una ceja molesto-ya te he acompañado y...-
-Por eso... has evitado que me robasen y has sido mi escolta-contestó ella acercándose a mí-sólo quiero... agradecerte.
Esa mujer no dudó un segundo en acercarse a mí con la confianza de atreverse a besarme. Yo no quería tener nada que ver con ella pero tan sólo el parecido a aquella mocosa me hacía cambiar de opinión.
Agarró mi mano y me llevó dentro de su casa. Entramos al salón besándonos mientras notaba como desabrochaba mi camisa. Yo levantaba su falda hasta que caímos al sofá. Ella debajo de mí sin soltarme un momento. Cuando me separé un poco pude verla a ella... era Bulma.
Su mirada penetrante e inocente. Su sonrisa cálida y tímida. Era aquella chica que una vez se entregó a mí siendo yo el primero en probarla. Pero no era ella... Bulma estaba demasiado lejos de mí y hacía cinco años que no la veía. Debajo de mí tenía la visión de una persona de trece años mientras que realmente debía ser ya mayor de edad.
Las palabras de Aidan en ese momento golpearon en mi cabeza duramente. "¿Crees que ella no ha estado con otro durante estos cinco años? ¿Y si ahora tiene pareja? ¿No lo has pensado?". Otro hombre tocando lo que yo toqué, probé y saboreé primero. No sé si ella estaría con alguien ahora como yo con esta mujer, debajo de un hombre, pero yo no estaría encima de nadie.
-Debo irme-me levanté del sofá mientras me abrochaba la camisa.
-¿Cómo?-la mujer se sentó en el sofá extrañada ante mi comportamiento-¿qué ocurre? ¿acaso tienes novia?
-¡Cállate!-la miré notando como se había asustado ante mi grito-¡he logrado que no te robasen y te he traído a tu casa! La mejor manera de agradecerme es que me dejes en paz, mujer.
Salí de aquella casa corriendo. Tenía que irme de allí antes de que me volviera loco. Decidí irme a casa en vez de volver a la discoteca. Ya por la mañana Aidan pagaría por esto. Ya que consiguió que estuviera con una mujer pero a la vez no...
(Fin Flash Back)
POV Bulma.
Llegamos al apartamento Vegeta y yo. No podía parar de comerme la cabeza con lo que quiso decir pero decidí no darle más importancia. Al entrar en la casa me encontré con los tres chicos que estaban sentados en el sofá mientras veían una película.
-Vegeta, llamó tu madre-dijo Aidan mientras miraba la televisión-ha dicho que por la mañana fueras a buscar a tu hermano.
Vegeta dio un largo suspiro y entró en su habitación. Supuse que querría darse una ducha y era normal. Todavía estábamos empapados y yo ya había comenzado a temblar. La calefacción del coche no consiguió hacer nada en mí porque seguía estando helada.
-¿Quieres sentarte y ver la película?-preguntó aquel que se llamaba Broly.
-No, debo cambiarme de ropa...-salí de allí y entré en la habitación de Vegeta.
Di un largo suspiro cuando estaba allí sola. Miré el pijama de Vegeta empapado... todavía no sé como pude salir así. Me senté en el suelo para no mojar la cama cuando de pronto escuché el agua de la ducha abrirse. Mis sospechas eran ciertas... él estaba allí.
-Puede que no todo se arregle con palabras-susurré para mi misma y me levanté.
Me quité el pijama mojado dejándolo tendido en la ropa. Me quitaba mi conjunto de lencería dejándolo sobre la cama quedando totalmente desnuda frente a la puerta del baño. Sonreí mientras entraba para ver la figura de Vegeta dentro la ducha. Por un momento me sentí como aquella niña de trece años haciendo algo que no debía pero... ya tenía veintitrés. ¿Importaba mucho?
¡ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO Y QUE LA ESPERA HAYA VALIDO LA PENA! Otra vez me disculpo pero esta vez puedo decir que ya no tendré ningún problema con el próximo capítulo.
En el siguiente capítulo descubriremos que pasará en ese baño... ejem... YA SE VERÁ!
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