¡QUINTO! Aquí os dejo con respuestas, con historia, con... ñam ñam! Jajaja Espero que os guste este capítulo y os aviso que la parte final tiene cierta violencia que abajo del todo os explicaré un poco por qué.

Personajes de Super Akira Toriyama! (Super Akira sería un buen super héroe... ¿no? xD)


Capítulo 5. Ayúdame.

POV Bulma.

¿Cómo era posible algo así? Era como si nada hubiera pasado, como si nunca nos hubiéramos separado diez años. ¿Hubo otra? ¿Estuve con alguien? ¿Acaso quedaban sentimientos? No dude ni un momento en violar la privacidad de Vegeta mientras se duchaba, y, realmente, no parecía que a él le importase mucho. Sólo bastó una mirada suya para sentirme nuevamente deseada por él. No hubo palabras, ni sonrisas o lágrimas por parte de ninguno, sólo un sabroso beso bajo el agua caliente.

Podía notar mi cuerpo descomponerse mientras él se hacía dueño de mí. Nunca hubiera aceptado la subyugación pero si era él... en ese momento no me importaba ser una sumisa si con tal de ello él era mi dueño, mi señor... mi amo. La locura que me envolvía hacía años que no la sentía. Dulce, fuerte y protector era todo lo que él podía ser para mí y lo era. Un perfecto explorador que descubría mi cuerpo después de diez años de desarrollo de la última ve que nos vimos. Palpaba mi piel como el que toca una pieza de porcelana, excitante, perfecto y placentero. Todo gemido que intentaba evitar acababa saliendo y sonaba más fuerte de lo que pensaba. ¿Acaso la magia no existía? Aquello que yo sentía no era normal pero no significaba que fuese desagradable.


Empecé a abrir los ojos cuando noté el sol molestarme. Estaba en la habitación de Vegeta, en su cama, tal como habíamos acordado. Me di la vuelta para intentar dormir un poco más cuando de pronto le vi a él. Tumbado boca arriba, cubierto con la sábana, hasta la cintura, dejando ver su fuerte torso al descubierto. Tanto fue el tiempo sin vernos que ni siquiera me di cuenta de cuando nos quedamos dormidos. Esa noche fue tan especial e impresionante... Ni la Bulma de 13 años pudo sentir algo así.

De pronto empezó a sonar un teléfono, Vegeta abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio fue a mi, supongo que una cara de embobada, y luego se giró hasta la mesilla de al lado para contestar la llamada que era a su móvil.

-¿Quién es?-preguntó con una voz ronca por el despertar.

Él empezó a hablar con alguien mientras yo me sentaba en la cama y me cubría con la sábanas. Mientras el estaba conversando yo peinaba mi cabello con mis manos. Realmente no prestaba mucha atención de lo que él hablaba, a pesar de que oía su voz, sólo podía recordar cada vez que él me hacía presa bajo su cuerpo en toda la noche.

-Bulma-me giré para volver a verle. Había colgado el teléfono y ya se había levantado de la cama y puesto su ropa interior-necesito que vengas conmigo a comisaría.

-¿Encontraron mi equipaje?-pregunté emocionada, pero su mirada seria me contestó que no fue así. Parecía que la llamada le había preocupado-¿que ocurre?

-Se trata de mi hermano y de su padre-di un suspiro-detuvieron a ese señor en la madrugada y parece que su hijo ha ido hoy a sacarle.

-No quiero ofenderte, Vegeta-observaba como él se vestía-pero... ¿en que puedo ayudarte? Yo no tengo nada que ver lo que haga el padre de Tarble y éste.

-Sólo quiero que aproveches la oportunidad para hablar con mi hermano-Vegeta empezó a calzarse mientras yo pensaba un poco en que debía hacer con Tarble-¿acaso no querías ayudarle mediante terapia?

-Por supuesto... pero entenderás que una comisaría no es el sitio perfecto para hacer mi trabajo-él me miró un momento-allí se sentirá más desconfiado, creerá que lo que me diga luego yo lo contaré.

-¿Acaso no piensas contarme lo que tratas con mi propio hermano?-fruncí el ceño ante la idea de él.

-Como policía deberías saber que el trabajo de cada persona es tanto profesional como personal-le contesté firmemente, sin quitarle la mirada en ningún momento-el trabajo de un psicólogo es ayudar a sus pacientes y todo lo que él diga es confidencial. No puedo ir contando a nadie lo que me dice un paciente, aunque sea el hermano de un policía.

Vegeta no me dijo nada. Se quedó mirándome con una mirada de muy pocos amigos, pero no pensaba echarme atrás. Lo que me digan mis pacientes es sólo mío, es confidencial.

Las miradas se cortaron cuando llamaron a la puerta. Vegeta fue a abrir y se quedó unos segundos hablando con alguien. Aunque no llegaba a oír la conversación la voz de la persona era conocida para mí. Se trataba de Aidan. Al momento salió de la habitación y vi entrar a una chica de cabello rubio hasta los hombros, ojos azules y piel blanca. Era una mujer hermosa y tenía una mirada especial. Se trataba de mi vieja amiga Alice, la hermana de Aidan.

-¡Alice!-salí corriendo a abrazarla pero ella parecía no querer aceptar mi abrazo. Me empujaba suavemente hacia atrás. Eso me molestó mucho-¡Diez años sin vernos! Eso no es un recibimiento.

-Bulma... te abrazaría encantada-ella sonrió mientras ponía un tono burlón-pero entiende mi postura. No me gusta abrazar a mujeres desnudas...

Me miré un momento y estaba completamente desnuda. Con la emoción me olvidé completamente y el descuido fue demasiado bochornoso. Corriendo tiré de las sábanas y me cubrí entera. Estaba roja como un tomate.

-¡Tampoco te pongas así!-empezó a reírse-puedes avergonzarte del descuido de abrazarme desnuda pero tú y yo tenemos lo mismo... de eso no hace falta avergonzarse.

-Pues es tarde-agaché la cabeza-el ridículo fue echo.

-Cuanto tiempo...-pronto sentí los brazos de Alice rodeándome. No dude ni un momento en aceptar su fuerte abrazo, tan fuerte que sentía que me fundía-no has cambiado nada.

-Tú tampoco-me aparté un poco de ella para verla-bueno... ¡más mayor y más madura!

-Igual que tú... supongo que ya no eres esa niñita que iba como una loca detrás de Vegeta.

-Peor...-eché un mechón de pelo detrás de mi oreja-ahora soy la señorita que va como una loca detrás de Vegeta.

-Eso me pareció al verte desnuda-Alice dejó una bolsa en el suelo que hasta ahora no me había dado cuenta que llevaba-cuando Aidan me llamó diciendo que estabas aquí lo primero que hice fue insultarle... no me lo creí. Luego, cuando vi que insistía, acepté que era verdad. Me comentó que te robaron la maleta en la que llevabas dinero y ropa así que te he traído algunas cosas que ya no me pongo.

-¡Mil gracias!-abrí la bolsa y me encontré una gran cantidad de ropa que al parecer ya no usaba Alice-¿pero tú que fondo de armario tienes? ¡Aquí hay para hacer una pasarela!

-A veces compró cosas que no me pongo y otras que ya no me gustan-empecé a sacar blusas, vestidos, incluso zapatos-al menos hice una limpieza a fondo.

-Y tan a fondo-miré las marcas de la ropa quedándome impresionada-toda esta ropa te tuvo que costar una fortuna. ¿A qué te dedicas? Dime que no eres famosa.

-¡Ojalá!-empezó a reírse-trabajo como masajista...

-¿Masajista?-pregunté mientras me probaba un vestido rosa-a ver si me haces un hueco.

-¿Segura?-la miré extrañada-soy masajista erótica.

Abrí los ojos sorprendida. ¿Acaso estaba bromeando? Juraría que cuando vivía aquí ella me decía que de mayor trabajaría de cocinera ya que era lo que le gustaba. Cuando vi la mirada tranquila y la sonrisa serena de ella me di cuenta que realmente ni le molesta ni le avergonzaba.

-Gracias por los vestidos, Alice-fue lo único que la pude decir.


POV Vegeta.

Cuando salí al salón, para dejar que Bulma se quedará con Alice, me di cuenta de que allí no había nadie más que Aidan. Era algo extraño ya que no ver a los otros dos por ahí haciendo el tonto y el vago era algo demasiado raro. Aidan se sentó en el sofá y me llamó para que fuera con él.

-¿Qué ocurre?-pregunté mientras me sentaba.

-Me ha llamado tu padre-miré seriamente a Aidan, sabía que no me gustaba que dijera eso-quiero decir, el padre de Tarble. Al parecer quiso gastar su única llamada conmigo.

-Ya me dijeron que le metieron en el calabozo está madrugada-contesté mientras miraba mi móvil-al parecer le han encontrado vendiendo drogas en las salidas de los locales.

-Me llamó para ser su abogado-Aidan apartó la mirada de mí.

-No irás a defender a esa escoria ¿verdad, Aidan?-él dio un largo suspiro y me miró con una sonrisa.

-Si de verdad crees es eso es que me estás insultando-cerré los ojos y me dejé caer en el respaldo del sofá-sé que lo hace para provocarte y yo no quiero crear un conflicto entre los dos.

-Él tiene dinero para pagarte... suficiente para pagarte.

-¿Y cómo demonios logra tanto dinero?-él me mira con el ceño fruncido-ese hombre no tiene ingresos, no recibe pensiones. ¿De donde logra sacar ese dinero sin trabajo y sin ayudas?

-Tampoco creo que sus ingresos sean muchos vendiendo droga.

-Ese dinero que debe ganar lo gasta en otras cosas-me fijé que Aidan estaba pensativo-tal vez no debería ser su abogado pero no vendría mal hacerle un interrogatorio.

-¿Crees que oculta algo?-él asiente-me refiero a algo más fuerte que la venta de droga.

-¡Claro!-Aidan se levanta del sofá-y creo que tu hermano Tarble puede saber algo. ¿Por qué no vas a comer con él? Si te ve más cerca puede que te cuente algo.

-Eso no servirá para nada-suspiré molesto-ese viejo le tiene bien comido el cerebro a mi hermano. Una comida agradable no le hará confiarme nada.

-¿Bulma le hará terapia?-yo asentí con la cabeza. Me moleste al recordar sus palabras-entonces que nos ayude en la investigación.

-Se niega a contar nada-él me miró sin comprender-dice que todo lo que sus pacientes le cuentan es confidencial.

-Pero si es algo para ayudarnos no puede echarse atrás-de pronto ella apareció junto con la hermana de Aidan-Bulma, justo hablábamos de ti.

Me fije que empezó a ruborizarse cuando Aidan dijo eso.

-Eh... ¿Enserio?-Aidan asintió y la agarró de la mano.

-Bulma, queremos que nos ayudes-ella alzó una ceja no comprendiendo lo que quería decir.

-Aidan quiere que te ayudes a la policía-ella me miró cuando comencé a hablar-lo primero que haré cuando llegué a la comisaría será pedir que abran una investigación al padre de Tarble.

-¿Por qué?-preguntó ella no comprendiendo.

-En la madrugada fue arrestado por venta ilegal de drogas, algo que merece el calabozo e incluso la cárcel-le explicó Aidan-ese hombre puede estar bañándose entre dinero y es posible que tenga a uno de los mejores abogados... no tan bueno como yo pero suficiente para que no acabe entre rejas.

-¿Y qué queréis saber? Yo no puedo ayudar en algo que debe investigar y aclarar la policía-contestó ella.

-Esa escoria además de ser un mal traficante que va vendiendo en puertas de locales públicos no puede ganar tanto dinero cuando no recibe nada más que lo que gana traficando-contesté para aclararle-a Aidan y a mi nos consta que Tarble pueda saber algo sobre esto.

-Si tú le haces terapia al muchacho nos gustaría que cierta información que pueda perjudicar de una forma positiva en la investigación nos fuera proporcionada-Aidan intentaba mediar con Bulma para lograr la ayuda-por supuesto los contenidos íntimos y personales del chico pueden ser ocultados bajo un informe que tú sola puedas guardar y saber.

-¿Y si no abren ese caso? ¿También debo contar lo que hable con Tarble?-noté en el tono de Bulma que estaba realmente molesta.

-Ya sabemos que no te gusta la idea, Bulma-ella me miró-pero estamos seguros de que no nos negarán el caso. Si lo hicieran no vendría mal una declaración de mi hermano. No pienses en esto como una violación a la privacidad personal de Tarble, si no a una ayuda para que vuelva a ser quien era.

Bulma miró hacia otro lado. Tenía un gesto pensativo por lo que la oferta le parecía buena. Volvió la mirada hacia mí y sonrió.

-A mí el padre de Tarble no me importa nada por ahora, pero si realmente él le perjudico tanto hasta tal punto que deba ser investigado... tendré que ayudar a la policía.

Aidan abrazó a Bulma mientras les observaba. Esperaba que ella fuera una verdadera ayuda al igual que esperaba que pudiera desenmascarar a ese hombre delante de los ojos de Tarble y que descubriera que no era una persona de confianza. Aunque no sabíamos nada a lo que se dedicaba estaba claro que algo que le rodeaba era totalmente ilegal.


POV Bulma

Estaba sentada en el despacho de Vegeta en la comisaría. Me sentaba enfrente de él mientras apuntaba algunas cosas en el cuaderno que usaría para apuntar todo lo que Tarble tuviera que decirme. Vegeta, por su parte, estaba nervioso con la mirada perdida. Él había solicitado que se abriera el caso de su padre, lo primero que le dijeron es que le interrogarían. Él pidió no ser el policía que le interrogase y así aceptaron, pero eso no significa que no pudiera estar presente tras el cristal de la sala de interrogatorios. Tenía la suerte de que Aidan estaría a su lado para apoyarle.

-¿Estás bien?-Vegeta me miró despertando de su sueño-¿quieres que te traiga un vaso de agua?

-No-contestó para volver a perder la mirada.

-Debes relajarte...-soltó un fuerte suspiro y me miró-si quieres podemos hablar de... de lo de anoche.

Vegeta alzó una ceja. Desde que amanecimos no hemos hablado de nada sobre lo que ocurrió esa noche tan loca. Empezaba a pensar que a Vegeta no le interesaba, que se quería desquitar y ya está.

-Si anoche te molesto que entrase en la ducha cuando estabas dentro... lo siento-tosí falsamente mientras volvía a apuntar cosas en el cuaderno.

De pronto Vegeta empezó a reírse y yo levanté la vista para verle reír. ¿De verdad le hizo gracia lo que dije?

-¿Enserio te estás disculpando?-me crucé de brazos molesta ante la reacción-es decir, que tú entras al baño cuando me estoy duchando, te unes a mi ducha, me dejas que te bese. Aceptas inmediatamente que te lo haga en esa misma ducha. Luego quieres más en mi propia cama y al día siguiente crees que me molesté y por eso sólo se te ocurre pedir disculpas.

-¡Yo no te rogué que siguieras!-me ofendí ante sus palabras.

-Claro que me rogaste-me levanté enfadada ante su comportamiento-me lo pediste sin palabras.

Vegeta se quedó mirándome durante un momento. Pero... ¿cómo quiere que no le ruegue con gestos y miradas que me haga suya si me mira así? Ójala esto no fuera un despacho y ojala no estuviera en una comisaría, porque entonces si que le pediría con palabras.

-Lo ves-desperté de mis pensamientos al oírle. Vi como se levantaba-ya me lo estás pidiendo otra vez.

-No, Vegeta-bajé la mirada pero oía como se acercaba a mí.

-¿No?-él me levantó el rostro obligando a que le viera-pides por mí, ruegas por mí.

-¿Y tú?-él se quedó mirándome. No sé ni siquiera por qué le pregunté eso pero luego todo empezó a salirme con el mismo tono que él usaba conmigo, uno muy meloso-¿acaso no ruegas por tenerme? ¿No deseas hacerme tuya?

-Mujer-Vegeta sonrió de medio lado-no es de mí de quien hablamos.

-Claro que sí-asentí mientras ponía mi mano en su cuello-hacer el amor es cosa de dos, Vegeta. Por eso se habla de los dos.

-Cualquier excusa es buena para que te diga lo que quiero hacerte-sonreí cuando me sentí conducida hasta chocar con su mesa.

-No te preocupes, ya me lo has dicho todo-acerqué mis labios a los suyos para que los pudiera rozar suavemente y poder decirle algo-te lo pido, Vegeta. Quiero sentir tu cuerpo presionando contra el mío de nuevo...

-¿Quieres que lo haga contigo aquí?-preguntó con sus labios a un milímetro de los míos mientras que yo asentía-¿y si entra alguien?

-Pues...-me senté sobre la mesa-espero que te tenga envidia.

Pronto noté los labios de Vegeta sobre los míos. Él era un loco que devoraba mi boca con la suya jugando con el control de mi cuerpo. Sus manos posadas en mis caderas, mis manos hundiéndose en ese puntiagudo cabello y mis piernas rodeando su cintura notando la presión de su cuerpo.

Unos golpes interrumpieron nuestro momento. Vegeta se separó un poco de mí y miró hacía la puerta que era donde tocaban.

-¿Quién?-preguntó en un tono molesto.

-Vegeta, tu hermano Tarble-se oyó la voz de un hombre.

-Un momento-suspiró Vegeta y se separó de mí. Me miró con una media sonrisa-parece que nos interrumpieron.

-Eso parece-me levanté de la mesa y me coloqué la falda del vestido-es una pena. Me lo estaba pasando bien.

-El día no termina todavía, mujer-Vegeta se sentó en su silla y yo donde estaba-¡que pase!

Manteniendo una postura y un clima tranquilo entró en el despacho Tarble. Me quedé asombrada ante el cambio del muchacho. Se parecía tanto a su hermano mayor pero... él tenía un semblante tan frío y triste.

-Tarble-Vegeta llamó a su hermano-espero que no te hayas olvidado de Bulma.

-Por lo que veo has vuelto-dijo Tarble al verme y yo sonreí.

-Y me he dado cuenta de que han cambiado muchas cosas, Tarble-me levanté para acercarme a su lado-¿quieres que vayamos a otro lado?

-¿Qué?-Tarble me miró no comprendiendo lo que ocurría.

-Ya que no quieres realizar servicios comunitarios, que no quieres ir a clase y que realmente pasas de todo-dijo Vegeta acercándose a su hermano-he pensado que no te importaría estar una hora de terapia con Bulma.

-¿Terapia?-Tarble me miró y yo asentí.

-Ahora soy psicóloga-le contesté con una sonrisa-he pensado que a lo mejor este ambiente podría ser un poco molesto para ti.

-¡Una mierda!-me sorprendí ante la respuesta de él. ¿Qué le ha pasado?-he venido aquí para apoyar a mi padre no para que una zorra me coma la cabeza.

-Tarble yo...

-¡Cuida tu lenguaje!-Vegeta le agarró del cuello de la camisa-ella ha venido para ayudarte no para que la faltes el respeto. ¡No menosprecies a alguien que te ayuda, mocoso!

-¡Él único que me ayuda es nuestro padre!-Tarble empujó a Vegeta para que le soltase-¡No necesito la ayuda de una cualquiera a la que metes en la cama!

Abrí los ojos impactada de lo que decía ese chico. Ese no era el Tarble que yo conocía. Me habían dicho que no era el mismo pero esto... esto nunca me lo hubiera imaginado. Si Vegeta quería que le ayudase no le iba a negar nada pero iba a ser más difícil de lo que yo creía.

-En primer lugar te recuerdo que hablas de tu padre, el mío murió en el momento en que tocó a madre-me daba cuenta como Vegeta intentaba recalcar las palabras y el pasado para que Tarble se diera cuenta del error que hacía al juntarse con él-y en segundo lugar si tienes un problema conmigo te peleas conmigo. A ella no la tienes que meter en nuestras discusiones y menos con faltas de respeto.

-A ella la meto por que tu la has puesto para que me coma la cabeza y para que...

-Vegeta, vete-interrumpí a Tarble que me miró extrañado, como su hermano.

-¿Qué?-Vegeta me miró sin entender.

-Esta claro que tu presencia altera mucho a tu hermano y discutiendo no se arregla nada-abrí la puerta de su despacho-te agradezco que me defiendas pero me harías un favor si me dejas a solas con él.

Vegeta entendió perfectamente que si seguían peleando Tarble nunca aceptaría una sesión de terapia conmigo, a pesar de ello, miró un momento amenazante a su hermano para que se comportara. Finalmente salió y yo cerré la puerta.

-Tarble, te pido por favor que tomes asiento-le pedí ofreciéndole la silla en la que estaba yo sentada antes.

-¿Y tú te sentaras en la de mi hermano que es más cómoda?-él me sonrió burlonamente pero yo estaba tranquila.

-¿Quieres la silla de tu hermano? Adelante-le ofrecí el asiento de su hermano-si estás tranquilo te haré la sesión de pie.

-¿No vas a sentarte?-preguntó él mientras se acomodaba en el asiento de Vegeta.

-Mi trabajo es ayudar a mis pacientes y para eso tengo que crear un ambiente cómodo para ellos-sonreí mientras sacaba mi cuaderno-si así te relajas y me cuentas las cosas en las que te pueda ayudar entonces estaré de pie.

Tarble no dijo nada por lo que me hizo sentir mejor. Yo sabía que no solo tenía que ganarme su respeto, también su confianza.

-Empecemos, Tarble...-


POV Vegeta.

No me agrada en absoluto haber dejado a Bulma con Tarble a solas, pero conmigo delante él no diría nada. A los cinco minutos de salir me llamaron para ver el interrogatorio de su padre y tenía la suerte de que yo no debía interrogarle. Sólo sería un observador junto con Aidan.

Tras el cristal de la sala de interrogatorios, que para el delincuente era un espejo, observaba a ese hombre sentado con las manos sobre la mesa esposado. Fueron dos policías quien le interrogaron, se llamaban Zarbon y Dodoria. Activé el altavoz para poder escuchar, junto con Aidan, el interrogatorio.

-¿Qué tal, Vegeta?-preguntó Zarbon al detenido-¿pasó buena noche en el calabozo?

-Esta noche la pasaré mejor en mi cama-contestó él dando por echo que saldría de la comisaría ese mismo día.

-Una buena cama ¿verdad?-interrogó Dodoria a lo que el padre de Tarble sonrió-todo el mundo sabe que duerme entre billetes... ¿de donde gana alguien tanto dinero si no trabaja ni recibe pensión alguna? Por no decir que es un traficante un poco, o mejor dicho, bastante malo.

-¿Traficante?-preguntó él con un tono cínico-vosotros me habéis metido en este lugar por que tenéis a alguien que os lo manda.

-No venga con esas, Vegeta-Zarbon se puso serio-¿quiere decir que las bolsas con cocaína y éxtasis que le requisamos no eran suyas? Créanos, los policías no somos ignorantes.

-Marionetas del estado-empezó a reírse el preso-yo pasaba por una discoteca y en ese momento un desgraciado puso todo eso en mi chaqueta. Puedo daros el dato de su rostro, jamás olvidaría una cara como la de ese mocoso.

-¿Y meter entre rejas a un inocente por creer sus mentiras?-Dodoria empezó a molestarse-Vegeta, no nos tome por idiotas. Una persona llamó a la policía y esa llamada queda registrada. Nos dio el perfil de alguien que estaba vendiendo drogas a los jóvenes, y ese perfil encaja con usted.

-Más las bolsas de drogas-sonrió Zarbon-¿casualidad? No lo creo. Ahora díganos si tiene un negocio más grande o si tiene más droga por ahí que debamos saber.

-Yo no soy un narcotraficante, agentes-miré a Aidan que observaba atento al interrogatorio, esa escoria me ponía nervioso-soy completamente inocente.

-Deja de decir mentiras-Dodoria empezó a enfadarse-¡sabemos que tú no te dedicas sólo a traficar con cantidades tan mínimas como la mierda de droga que te requisamos! ¡De donde sacas el dinero para vestir marcas caras y pagar una casa tan grande!

-Mi padre murió hace dos años... me dejo buena herencia-apreté los puños. ¿Como podía ser tan frío?-ya se lo dije, uno de los vuestros os manda a molestarme... Pero el canalla no da la cara como un hombre.

-Cabrón-dije dirigiéndome a la puerta.

-¡Vegeta!-Aidan me agarró del brazo para que no entrase-¿no ves que quiere provocarte? ¡Como le pongas la mano encima no obtendremos nada!

-¡Me mete en todo lo que quiere! ¡Habla de ser un hombre la persona que no fue capaz de cuidar de una mujer y dos hijos!-me solté del agarre de Aidan-no voy a pegarle, pero no intentes que no le calle esa boca que tiene.

Entré en la sala y vi que seguían preguntándole.

-Con el dinero que tienes no te debería llegar para nada sabiendo que tiene unos vicios totalmente anormales-apuntó Zarbon-te lo repito ¿de donde sacas el dinero para gastarte todo lo que te gastas?

-Herencia-contestó él-además, mis vicios son como los de cualquier otro hombre.

-¿Beber como un alcohólico?-pregunté haciendo que me mirase y que viera que no me escondía-¿drogarte? ¿Pulirte dinero en los juegos de azar? ¿O yéndote de putas?

-Aquí está el general-empezó a reír.

-Sabes perfectamente que no tengo poder para ordenar a otro policía para que te moleste-me puse frente a él-y si quisiera hacerlo ya iría yo personalmente.

-¿Qué te hizo salir de la madriguera?-preguntó ignorando todo lo que le dije-¿acaso que no eres hombre?

-¿Me habla de no ser un hombre la persona que hirió física y psicológicamente a su mujer?-pregunté con una sonrisa de medio lado-tú no te mereces la cárcel. ¡Mereces la muerte!

-¿Así le hablas a tu padre, muchacho?

-¡NO ERES MI PADRE!-rápido Zarbon y Dodoria me echaron hacia atrás-¡TÚ SOLO FUISTE UN ERROR DEL PASADO PARA MI MADRE!

-Pues sin este error tu y tu hermano jamás hubieran nacido-empezó a reírse.

Antes de contestarle entró un policía a la sala con una cara seria.

-Chicos, acaba de pasar algo que nunca antes vi-dijo el hombre.

-¿Qué sucede?-le pregunté al ver como se acercaba al detenido.

-Debemos soltarlo-contestó él.

-¡No puedes!-Zarbon se acercó-estamos en pleno interrogatorio y...

-Las bolsas que supuestamente contenían cocaína y éxtasis han parecido ser azúcar y pastillas para el dolor de cabeza-contestó el policía.

-Pero como demonios van a equivocarse-me acerqué al policía-¡como pueden confundir la cocaína con azúcar y el éxtasis con pastillas para la cabeza!

-Y yo que sé, Vegeta. Es lo que nos dijeron en el laboratorio-contestó él-el policía que le detuvo ya está suspendido temporalmente.

-Ve como soy inocente-dijo el padre de Tarble a Zarbon mientras se levantaba-seguro que era una broma de algún chico que saldría borracho de la discoteca.

Él salió de la sala acompañado, recibí un golpe en forma de tranquilidad por parte de Zarbon y Dodoria, pero eso no calmaba. Aidan entró rápido para estar conmigo.

-Vegeta... no sé que decirte-dijo mientras se apoyaba en la mesa-esto es tan raro.

-Sólo quería provocarme-apreté con fuerza los puños.

-Tiene que haber algo...-le miré para observar que estaba dudoso-un agente de la policía no podría confundir nunca algo así.

-¿Y que crees? ¿Qué alguien ha cambiado las bolsas?-Aidan asintió y fue cuando me comió la duda.

Realmente podría ser que alguien le ha ayudado, pero si era así debía tratarse alguien de la comisaría ya que nadie más puede entrar a ciertos lugares, entre ellos donde se almacena lo requisado.


POV Bulma

Apuntaba cada cosa que me decía Tarble. Por ahora no había mucho que ayudase a Vegeta en su investigación. Él me hablaba de su relación con su madre y con su hermano. De ninguno me decía buenas cosas pero ahora tocaba el turno de otra persona... el de su padre.

-Realmente tienes una opinión de tu hermano que ha cambiado mucho-dije al ver lo que apunte-Tarble... me gustaría que hablases un poco de Vegeta.

-¿Otra vez?-suspiró él.

-No, Tarble. No me refiero a tu hermano-sonreí al ver su equivocación-me refería a tu padre, Vegeta.

-¿Y que quieres que te diga de él?-preguntó molesto. Eso no lo hizo cuando le pregunté por su madre y su hermano.

-Pues como en los demás casos, que me hables de tu relación con él.

-¡Claro!-Tarble se levantó de la silla-de mi padre no se habla ¿comprendes?

-¿Por qué no?-seguí interrogando-¿por qué de tu madre y de tu hermano puedes pero de tu padre no?

-¡Mi padre es mi única familia!-Tarble comenzó a sacar toda su rabia-¡Mi madre era una puta y mi hermano un drogadicto que se ha hecho policía por limpiar un poco su nombre! ¡Son una familia de falsos que quisieron apartarme de la única persona que me quiere y me respeta!

-Pero Tarble... tu madre se preocupa por ti y Vegeta también-intenté calmarle-ellos te quieren y te cuidan. ¿No crees que estás siendo injusto con ellos?

-¡NO!-él se acercó a mí y me miró amenazadoramente-¡mi madre sólo quiere a Vegeta! ¡Y tú viste que a mi propio hermano no le importo! ¡Él te defendió cuando sólo dije verdades!

-Confundes el aprecio con el respeto-intenté mantenerme tranquila, no podía dejar salir ningún sentimiento-Vegeta te pidió que me respetases porque no fue algo educado lo que hiciste. Si hizo eso fue porque quería que esta terapia se hiciera con el fin de ayudarte, eso, Tarble, es apreciar.

-¡MENTIRA!-oí la puerta del despacho abrirse y vi a Vegeta-¡QUE NO ME VUELVA A HACER ESTA MIERDA DE TERAPIA!

Salió corriendo mientras Vegeta le observaba. Nada más abandonar él cerró la puerta. Me llamó la atención que estaba como perdido. Ni siquiera le importó lo que ocurrió con su hermano.

-Vegeta... ¿estás bien?-él asintió.

-Vámonos a casa, Bulma-yo le miré preocupada, él no se encontraba bien. Me estaba mintiendo.

-Espera, quedémonos para hablar de tu hermano y...

-¡Me importa poco ahora eso!-él me interrumpió mientras me agarraba de los brazos-necesito olvidarme de ese mocoso y de su estúpido padre.

-No comprendo...

-Bulma, no quiero explicar-Vegeta parecía otro en ese momento-sólo te pido que me ayudes a olvidar este maldito día.

-¿Ayudarte?-pregunté sonriendo-claro... ¿qué quieres que haga?

-Que me dejes desnudarte, que me dejes tocarte-él empezó a susurrarme de una forma que parecía pedir auxilio-déjate llevar.

Finalmente parecía que nuestros caminos se habían querido unir porque realmente nos necesitábamos más de lo que creíamos. No sé que hizo que Vegeta se comportara de esa forma, sólo sé una cosa... que él me necesitaba. Tal vez a su forma, pero si esa era la ayuda que quería yo era toda suya...


POV General.

La madre de Vegeta había llegado a su casa después de hacer la compra. Llevaba un día agotador y quería descansar. Deseaba hablar con su hijo y con Bulma para ver que todo iba bien. A ella le alegraba saber que la chica había vuelto y deseaba que Vegeta y la chica estuvieran juntos de nuevo. No fue otra que ella misma la que vio como el muchacho se desvanecía cuando la joven abandonó la ciudad.

(Flash Back)

Habían pasado tres meses desde que Bulma se fue de la ciudad. Arwen había preparado una merienda para sus dos hijos ya que hacía tiempo que no la preparaba. Cuando terminó fue a la habitación de los chicos, tocó la puerta y el pequeño Tarble abrió.

-¡Mamá!-sonrió el niño.

-Cariño, tienes una gran merienda esperándote-el niño sonrió, dio un beso a su madre y salió corriendo.

Arwen entró a la habitación y vio a su hijo mayor sentado en la cama con un papel en la mano. Ella se acercó y se lo quitó. Se trataba de un examen.

-Vegeta...-suspiró la mujer-es el quinto examen que suspendes.

El chico no contestó sólo echó su cabeza para atrás y que se pegara a la pared.

-¡No puedes seguir así, Vegeta!-él miró a la mujer-historia y matemáticas son las materias en las que mejor notas sacas y desde que se fue Bulma haces los exámenes en blanco. Y si los apruebas es por poco.

-No digas bobadas-Vegeta apartó la mirada de su madre-esa niña no tiene nada que ver en esto. Estoy cansado y ya está.

-¿De verdad crees que soy tonta, Vegeta?-Arwen tomó del rostro al chico-mi pequeño, soy tu madre. Te conozco desde la punta del pelo hasta el dedo gordo del pie.

-¿Debo sentirme observado?-Arwen sonrió ante la burla.

-Ves, cielo. Este es mi hijo... el que hace ironías-ella se sentó al lado del chico-tú serás capaz de poner mil excusas con tal de no herir tu fuerte orgullo.

-Entonces si sabes que son mil excusas te pido que no des mil vueltas al asunto.

-Te lo digo por que te quiero-ella se levantó-y si quieres saber una cosa Vegeta, es mejor un corazón grande que un fuerte orgullo. Ahora, si te cansaste de ver tu examen en blanco te pediría que te unieras a Tarble y a mí en nuestra gran merienda.

Vegeta sonrió de medio lado y se levantó. A él no le gustaba mucho los consejos de su madre pero él sabía que lo hacía porque estaba preocupada y él no quería que ella sufriera. No merecía sufrir por nada ni nadie...

(Fin Flash Back)

Sonrió al recordar aquellos tiempos en los que Vegeta y Tarble eran sus dos niños. Ahora eran dos hombres que habían tomado caminos diferentes y que alguno había repudiado a aquella mujer que intentaba mantenerlos unidos y con una fuerte sonrisa en el rostro.

Mientras guardaba lo que había comprado en la cocina de pronto escuchó un sonido que venía del comedor. Arwen no se preocupó mucho pues supuso que sería Tarble.

-Tarble, no hagas mucho ruido-dijo ella mientras colocaba las cosas.

-¿Debo ser Tarble?

Arwen de pronto se asustó. Se dio la vuelta para ver como el padre de sus hijos, aquel hombre que un día fue su esposo, que lo amo y lo apreció, había entrado en su casa como un vulgar ladrón.

-¿Qué haces aquí, Vegeta?-preguntó ella asustada pero intentando mantener una postura severa.

-¿Qué hago? Te recuerdo que esta también es mi casa, Arwen-él se acercó a ella hasta que su camino se cortó contra la encimera.

-Si es una broma pesada de tu hijo Tarble no tiene nada de gracia-dijo la mujer al borde de las lágrimas. Ella no era una mujer dura y ya había sufrido mucho. No merecía más.

-Nada de bromas, Arwen-Vegeta tocó el rostro de la mujer-aquí no está ninguno de nuestros hijos, ni Tarble ni Vegeta, sólo los dos.

-¡No tienes derecho a estar aquí!-gritó ella colérica.

-¡Tengo todos los derechos del mundo!-Vegeta le dio un fuerte golpe en el rostro y agarrándola con brusquedad le dio la vuelta-sólo he venido a decirte que ninguna mujer con la que he estado se ha podido comparar a ti. Mujer... no sabes cuan grande es mi ira al saber que tu ya estuviste con tantos hombres... siéndome infiel en mi propia casa, profanando mi cama. ¡Sabes que eres mía, Arwen! ¡SÓLO MÍA!

-¡SUÉLTAME!-gritó ella intentando evitar lo inevitable. Mientras ella intentaba separarle de su cuerpo él lograba apartar su falda descubriendo su cuerpo. Ella no merecía sufrimiento-Vegeta... Tarble...-mencionaba los nombres de sus hijos entre lágrimas, pero eso nunca detiene a un monstruo...


Antes que nada quería decir esto que he escrito por último. Podríamos decir que es como una protesta. Algo que ocurre siempre, el padre Vegeta es uno de estos seres que pueden hacer lo que quieran. Pueden estar casados, tener hijos y decir que su vida es suya e irse con otras mujeres y ser infiel a su mujer. Maltratarla de todas las formas posibles hasta que la justicia hace lo correcto. Ella es libre y puede estar con quien quiera pero estos monstruos creen que serán sus dueños para siempre. Como son ya muchos casos aquí os dejo un ejemplo y si alguien lo sufre que no calle por que cuando se habla muchas veces es muy tarde. Nadie manda sobre nosotras y nadie nos controla. Esta ha sido mi opinión que he querido compartirla principalmente para ayudar a una amiga de que no esta sola y que por supuesto me ha dejado compartir este cachito de fic con mis lectores.

¡Si! ¡Si! No es un sueño, acabas de leer el capítulo, hasta el día de hoy más largo de mis fics xD, el quinto. Ha pasado de todo y a pesar de que me han faltado cosas. Si supierais lo que tengo pensado en esta cabeza creo que me quemaríais viva pero... ¡ESO YA NO SE PUEDE HACER! Se siente... jaja Cuando he terminado de escribir eso me he preguntado que demonios estoy haciendo conmigo pero me he negado a quitarlo xD