Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen, ni tampoco la historia.
Mikan, una chica de 17 años, vive con sus padres y su hermanita en Tokio. Un día sus padres le informan que deberán viajar por algunos meses, ella se emociona, ya que le encantan los viajes, pero sus padres le dirán que ella no ira, sino que se quedara en casa, pero con lo que no contaba, era con que sus padres la dejarían a cargo de un… ¿niñero?
El niñero.
Capitulo 22
POV Mikan
Abrí mis ojos como platos. O padecía sordera o me ignoro por completo. No había nada que pensar, la segunda opción era más que obvia. Aún sorprendida por su bipolaridad, camine hacia donde había caminado él, que seguramente era hacia la cocina.
Entre a la cocina y efectivamente ahí estaba, se encontraba bajando un vaso de la alacena. Me pare a un lado de la barra. Ya que tenía el vaso de cristal entre sus manos, se dio la media vuelta y me miró, pero sin hacer un solo gesto, quitó su mirada para dirigirse al refrigerador y sacar una jarra llena con jugo de naranja. Puso el vaso en la barra para comenzar a verter el liquido en el. Yo me limitaba a verlo con detenimiento.
—Nat… Natsume… ¿Podemos hablar?— le pregunte cuando terminó de servir el jugo pero este volvió a ignorarme olímpicamente, tomando la jarra para volver a guardarla en el refrigerador.
Tomo el vaso ahora lleno y mientras bebía, caminaba para salir de la cocina.
- ¡Pero, ¿es que quien demonios lo entiende?!- grite en mi interior, reteniendo las inmensas ganas de gritárselo en la cara. Primero me besa, tiene novia, me besa teniendo novia, me besa después de terminar con su novia, me dice que le gusto y ahora parece que no existo, simplemente era inútil tratar de comprenderlo.
Me senté en una de las sillas y recargue mis brazos en la mesa, para después ocultar mi rostro. Después de darle a mí estomago lo que necesitaba, salí de la cocina, estas dos semanas sí que se pasarían lentamente, sin colegio, castigada y Natsume no me habla.
Decidí leer un libro, no es algo que me agrade mucho, pero ya que no hay nada más que hacer, ya que estaba frio como para entrar a la piscina, así que fui al despacho de mi padre y del gran estante, tome el libro que mas llamo mi atención.
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El tiempo pasaba lento, Natsume llevaba una semana completa sin hablarme, por más de que trataba hacerlo enojar o reír, o cualquier cosa para que me hablara era inútil.
FLASH BACK
Tome el teléfono, ya que seguramente me regañaría o me diría que lo dejara ahí, marque el número de la casa de Sumire, ya que tenía más de una semana de no hablar con ella.
— ¡Sumire!— dije alegre cuando contesto mi amiga.
— ¡Mikan!— contesto igual.
—Tenemos tanto que platicar…
—Lo sé…— rió — ¿Y cómo va tu castigo?— voltee y vi que Natsume se acercaba.
—Me aburro como no tienes una idea…— le dije riendo —Hey ¿qué haces…?— le reclame a Natsume cuando tomo el teléfono — ¡No!— desconectó los cables y se llevo el teléfono dejándome solo con la bocina, la cual obviamente no tenia línea. —Ahh— bufe furiosa…
FIN DEL FLASH BACK
-Sabes que Mikan ya no le voy a insistir… si no me quiere hablar que no lo haga, en realidad no me interesa- me hable a mi misma mientras bajaba las escaleras.
Llegue al último escalón y me encontré con él. Como ya era de costumbre, me miro con su engreída, prepotente y despectiva mirada.
Estaba por seguir caminando, pero por mi orgullo, que algunos días atrás había doblado para tratar de que me hablara, decidí enfrentarlo.
—Sabes que Natsume…— le dije ya bastante fastidiada —Si me hablas o no es algo que me viene y me va…— lo apunte con mi dedo índice amenazantemente —Pero tus caras me tienen hasta acá— dije señalando mi cuello mientras mi tono aumentaba —Así que tú, tus caras y tu obvia inmadurez pueden irse mucho a la...
—Inmadurez…— me interrumpió y soltó una carcajada – ¿Qué? ¿Me habló?-pregunte en mi interior sorprendida
—Si…— le conteste aun alterada —Ignorarme, hacerme caras… eres un idiota…
—Discúlpame señorita 'Soy-la-más-delicada-y-sensible-del-mundo'— me dijo con una mezcla de burla y enojo — ¿Que quieres? ¿Qué te siga hablando como si nada?— subía su tono —Te dije lo que sentía, y lo que había hecho por ti… ¿Y tú qué haces?— ya era bastante notable su enojo —¡Te fuiste! Y me dejaste como estúpido ahí parado— señalo justamente donde estábamos esa ocasión...
— ¡Ja!— dije sarcásticamente — ¿Y qué esperabas?— le pregunte obvia —'Hay si Nat, que bueno que la dejaste ¿Vamos a mi habitación?'— Le dije haciendo otro tono de voz —Discúlpame pero yo no soy igual de fácil, como las demás chicas a las que estas acostumbrado…
— ¡Eso no era lo que quería que me contestaras! ¡Pudiste decirme No!— reclamó —Pero igual que la otra vez, ¡te fuiste!— ahora se refriera a lo que había sucedido en la cocina.
— ¡Y tenias novia!— le grite —Creo que no pude haber hecho nada mejor que irme…
—Ni siquiera sabes…— se acercó a mi —Cuando te bese no tenia novia, ¡Sino tenlo por seguro que no lo hubiera hecho!— ambos nos mirábamos fulminantemente.
— ¿Entonces esa tipa?— le pregunte levantando una de mis cejas.
—Yo salía con ella hace tiempo, tres meses antes que viniera aquí ¡terminamos!— lo miraba sin entender —Al día siguiente de que te bese y como ya es de costumbre te fuiste… me encontré con Hitomi, me dijo que quería que regresáramos, así que acepte. Tú no querías nada conmigo, era mejor que estuviera con Hitomi y no ilusionarme contigo…
—Yo…— trate de contestarle pero me había dejado sin palabras, yo lo había hecho volver con esa estúpida, porque pensó que lo había rechazado.
—No digas nada...—rio —Si quieres te puedes ir corriendo…— soltó una carcajada antes de darse la media vuelta.
Continuará.
Notas de la adaptadora:
Espero que les guste esta historia.
Dedicada a Laura-Sempai que me pidió la adaptación.
Nos leemos.
