¡Hola! Después de bastaaaante tiempo he vuelto a Fanfiction. Pido perdón por esta tardanza pero se me hizo muy difícil continuar. Intenté volver a escribir pero estaba a falta de inspiración y esto se mezclaba con los estudios... Algo horrible. Espero que mis disculpas y este capítulo puedan compensar el tiempo perdido. ¡Os dejo con el capítulo seis!

Los personajes son de Akira Toriyama!


Capítulo 6. Una vieja amiga.

POV Vegeta.

Abrí los ojos pesadamente. La luz del sol atravesaba la ventana y se clavaba sobre mí. Giré la cara para taparme de ella encontrándome con aquella niña hecha ya una mujer joven. La visión era agradable de ver para cualquiera que desease tenerla todas las veces posibles. Totalmente desnuda cubriendo partes de su cuerpo con una fina sábana. Su cabello más largo que antes se esparcía por la almohada, los ojos cerrados y sus labios levemente separados. Sólo en ese momento me dio por pensar si algún desgraciado ha tenido la suerte de verla también así.

Ella se atrevió a preguntarme con cuantas mujeres estuve después de su marcha y yo, ante la dura situación, la respondí. Por mi parte yo no le formulé la misma a ella. ¿Cuántos han habido? Por orgullo y también para no tener un día más negro que habitualmente. Sería mejor no hacerla pero sólo en pensarlo ya me hervía la sangre y la necesidad de saber su respuesta que era demasiado agobiante a estas alturas.

Noté como empezó a moverse perezosamente. No quería que despertara y lo primero que viera fuera que la observaba. Opté por hacerme el dormido mientras la oía incorporarse sobre la cama. El sonido de la sábana deslizarse por su piel... Gruñí internamente por tener que perderme eso.

-Me duele todo-oí quejarse en un perceptible susurro. Nuevamente tuve que expresar internamente una sonrisa leve. No la dejé salir de la cama desde que salimos de la comisaria.

La escuché pisar el suelo y la presión que hizo sobre la cama cuando se levantó. Sus pasos por el piso resonaban algo silenciosos hasta que escuché una puerta abrirse y luego cerrarse. No pensé en levantarme todavía hasta que oí el agua de la ducha caer. Ella estaba allí.

Me levanté de la cama mientras me dirigía al armario. Me estaba dando cuenta que tenerla cerca tal vez no era una buena idea. Mi concentración debía estar en Tarble, su padre y nuestra madre, nada más. Tal vez las noches pueda dejar que me haga dueño de su cuerpo pero ahora no debía estar tan presente. Mi trabajo necesitaba pensar en lo profesional, no en distracciones.

Después de vestirme salí del dormitorio para ver sentados en el sofá a Aidan y Broly con el ordenador. Faltaba un payaso en el circo que era Turles pero era mejor. Uno menos al que soportar.

-Por fin sales, Vegeta-Broly me miró con un rostro serio. Tal vez el que más le haya visto hasta ahora-. Tengo que quejarme.-

-Denegado-me senté en un sillón mientras me abrochaba un poco más la camisa.

-¿Eres juez ahora?-seguía con su mirada seria-. Esto no es un juego, lo que tengo que decirte es bastante importante y tú eres uno de los culpables.-

-Puedo ser tu abogado, amigo-rió Aidan mirándome con un rostro repleto de burla. Él sabía de lo que hablaba mi primo.

-¡Dile a tu amiga que baje los decibelios de los gritos!-levanté una ceja ante la queja de Broly-. Si queréis hacer vuestros juegos de "50 sombras de Vegeta" os vais a un hotel.-

-¿Qué dice el idiota?-pregunté a Aidan mientras sonreía de medio lado.

-Que Bulma gime mucho y que por ello tu primo tuvo que recurrir al amigo manual-Aidan se reía en la cara de Broly que por su parte le asesinaba.

-Cuando traes a tus amigas busconas yo me tengo que aguantar-Broly me miraba desafiándome-. Como yo pago más alquiler que tú tendrás que soportar el doble de lo que yo he tenido que sufrir por tu culpa.-

-¡De eso nada!-gruñó él-. ¡O se va ella o me voy yo, Vegeta!-

-Que decisión tan dura...-fingí una posé pensativa-. ¿Me quedo con la mujer que me da placer y hace terapia a Tarble o con el primo que aumenta los gastos del piso?-

-Una difícil elección, Vegeta-Aidan actuó serio continuando la broma-. Yo no me la jugaría... ¡Tener gastos es lo mejor!-

-Ya noto la ironía-Broly se levantó para irse fuera. No sin terminar su frase-. ¡No soy idiota!-

Aidan empezó a reír mientras que yo intentaba aguantar la mía. Siempre que venía una mujer a esa casa y era en la compañía de otro que no fuera Broly éste se quejaba y amenazaba con cosas así. Su juego empezaba a ser bastante estresante.

-Yo creo que no lo entendió bien-suspiré mientras oía la puerta cerrarse-. Le invitaba a largarse para siempre.-

-Déjale. Cuando se busque a una se le olvidará todo-Aidan me hizo un gesto para que me sentara a su lado. Me fui al sofá mientras el seguía con el ordenador-. Mejor que estemos solos porque debo comentarte algo sobre el caso.-

-¿Han pedido una orden al juez para entrar en la casa de Vegeta?-pregunté mirando la pantalla.

-Claro que sí-Aidan suspiró-. El muy cabrón ya ha tomado medidas. Una de las mejores abogadas estará a su disposición.-

-¿Cómo pueden ayudar a ese insecto?-apreté los dientes aguantando mi rabia.

-Es posible que el insecto tenga más ayuda de la que creemos-miré a Aidan mientras le escuchaba atentamente-. Algunos policías no deben ser difícil de sobornar cuando dieron un cambio bastante notable en las drogas requisadas.-

-¿Policías?-alcé una ceja al escuchar que podrían ser varios. No descartaba la idea de que alguien de dentro de comisaría había ayudado pero pensaba que sería uno.

-Claro... este trabajo no puede ser de una sola persona, Vegeta-señaló el ordenador y allí se veía la sala donde la policía requisaba las drogas. La hora que marcaba era la misma en la que estábamos en el interrogatorio-. Durante el periodo de tiempo que el padre de Tarble fue detenido hasta el momento en que Zarbon y Dodoria le interrogaban los policías que entraban dentro eran sólo para dejar más material requisado o para llevar lo pedido al laboratorio.-

-¿Te dejaron acceso a las cámaras?-vi como asentía para luego volver la mirada a la pantalla-. Entonces estará gravado la cara del cómplice...-

-Para nada-interrumpió enseguida-. Está gravado desde el momento en el que la policía mete la droga requisada de ese hombre, comprobando y asegurando que era cocaína y éxtasis, hasta el momento en el que la sacan para volver a examinarla en el laboratorio mostrando que se trataban de pastillas fáciles de comprar en una farmacia y azúcar.-

-Obviamente pasó antes por el laboratorio para que se verificara que se trataba de droga-el volvió a asentir-. ¿Por qué volvieron a examinarlo si ya estaba claro de que se trataba?-

-Por eso te digo que hay más de un ayudante-Aidan me aclaró las dudas que tenía-. Uno de ellos tenía acceso a las cámaras. De esa forma podía hacer que en el momento en que entraban para hacer el cambio de la droga la cámara estaría siendo manipulada para que creyeran que no había nadie. Casualidad de que el laboratorio dijera que tenía dudas con lo requisado justo en el momento del interrogatorio.-

-¿Has estudiado un curso online de detective?-elevé una ceja ante la deducción de Aidan.

-Puede que me equivoque y que realmente los del laboratorio tuvieran dudas pero... ¿y si no?-ignoró mis palabras.

-Es sencillo-me levanté del sofá-. Interrogaremos a los del laboratorio de los turnos que examinaban la droga y luego a los que estaban vigilando por las cámaras.-

-Supongo que es lo mejor-Aidan frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos-. Ahora tengo que estar a la altura si el padre de Tarble ha traído a una desde Inglaterra para que sea su abogada.-

-Ahora comprendo porque estás tan raro-solté alguna risa-. Aidan el mejor abogado de Japón está temblando ante una abogada inglesa... Esto es para grabar.-

-Si me vas a molestar yo también puedo jugar-el cambio de voz demostró que me había metido en mal terreno-. Así que no pudiste evitar descubrir como Bulma se ha desarrollado ¿verdad?-

-Cállate-le miré seriamente-. Eso no significa nada, idiota.-

-¿Qué?-Aidan se levantó corriendo del sofá-. ¿Qué dices? ¿Te has vuelto idiota? Si te has pasado diez años esperando a que...-

-Ahora mismo no puedo distraerme-me iba a ir pero él se puso delante-. Aidan... No empieces con tus palabras para que me coma la cabeza y...-

-No es justo que seas así con ella. Si se ha dejado entregar tan rápido es porque estuvo esperando también después de diez años-ahí estaba él. Comiendo la cabeza de los demás-. No voy a dar importancia a lo que dices porque sé que tu orgullo no puede contra ella. Tus palabras e ideas acabaran por los suelos sólo por tenerla tantas veces como puedas.-

-¿Quieres dejar de hacerte el listo? ¿Qué sabes de tú de mis ideas?-le agarré del cuello de la camisa-. Deja de hablar de lo que no sabes y si esto es un entrenamiento para entrar a la CIA ya puedes buscarte a otro.-

Le quité de mi camino y acabé saliendo... El idiota sabía comerme bien la cabeza y realmente era incómodo decir que en cierta parte tenía razón. La inocencia todavía seguía intacta en esa mujer y podía ser algo bueno para ella y una perdición para mí...

Flash Back.

La noche era larga pero nosotros habíamos encontrado la manera de que fuera entretenida y placentera. Sobre la cama totalmente revuelta había caído bajo su débil cuerpo. Bulma estaba sentada sobre mi en la oscura habitación siendo foco de la luna que dejaba ver su luz por la ventana que sólo la iluminaba a ella. Completamente desnuda haciéndose la dueña de aquella situación. Su mirada azul brillante que se mezclaba con la luz de la pálida luna se clavaba en la mía. Leía en ella el deseo, el anhelo y la pasión.

De sus labios se escapaban los gemidos que muy a menudo se mezclaba con mi nombre. Encendía el deseo todavía más. Había cambiado de ser una niña inexperta a una mujer que sabía como jugar con el placer. Golpeaba duramente volver a pensar que así ya estuvo otro pero sus jadeos volvían a recordarme que otro hombre ya daba igual. Ahora era yo él que la tenía. Era al que miraba mientras se dejaba llevar por el placer. Una visión que dejaba atrás diez años de malos pensamientos y un último recuerdo de una chica que se alejaba en un coche.

Fin Flash Back.

Ese imbécil... Había conseguido que recordara la noche anterior. Sus imágenes que pasaban por mi mente lentamente. Torturando mi cabeza mientras volvía a intentar recordar el cálido roce de sus labios hinchados después de terminar sobre una cama cansados y complacidos.

POV Bulma.

Dejaba que mis pensamientos fluyeran bajo el agua de la ducha que caía sobre mi cuerpo desnudo. Estaba algo adolorido después de aquella noche... Vegeta utilizaba mi cuerpo para escapar de los malos momentos. Sentía que lo tocaba con cuidado y a la vez con necesidad. Yo quería complacerle y ayudarle en esos momentos y la prueba fue aquella. Dos cuerpos creando una sola alma. Así me sentía cuando se apoderaba de mí. El placer que me hacía sentir satisfacían todo lo que en diez años no se pudo por el hecho de que no estábamos juntos.

Salí de la ducha envuelta en una toalla. Intenté no pensar en aquel momento por difícil que fuera mientras me dirigía a la habitación. Él no estaba allí cuando antes de ir al baño aún dormía sobre una cama totalmente revuelta. Me senté sobre ella y pude exhalar un aroma único. Su atractivo y varonil olor y mi perfume mezclado entre las sábanas y almohadas.

Me olvidé de aquello cuando oí la melodía de mi móvil. Lo agarré y miré la pantalla. Aparecía el nombre de mi amiga Lunch. No pude evitar una sonrisa y el pensamiento de que me iba a regañar por no llamarla antes.

-¡Lunch!-contesté enseguida. Tenía ganas de hablar con ella.

-¡Bulmita!-su voz sonaba enérgica-. Hay que ver como eres... ¡Si no te llamo yo tú no das señales de vida!-

-Yo también me alegro de oírte, amiga-suspiré con una leve sonrisa. La conocía demasiado bien.

-Sabes que es cierto por mucho que ignores-reí por su tono de reprimenda-. ¿Qué tal van las cosas por allí? ¿Cómo es tu amigo? ¿Te has acostado con él?-

-¡Lunch!-me sonrojé enseguida-¿Cómo preguntas esas cosas? Pareces Ranfan...-

-Ya... tienes razón-escuché un fuerte suspiro-. Conociendo tu relación con los hombres habrás creado una valla eléctrica anti-violadores.-

-Has llamado para informarte sobre mi amigo o...-me quejé ante su gran tacto para decir las cosas.

-¡Quería hablar contigo!-Lunch empezó a reír-. ¿Va todo bien, verdad?-

-Sí-intenté ser un poco reservada con el tema de Vegeta. Ella le conocía de que le nombrara pero no era buena idea sacarle ahora-. Tengo incluso un pequeño trabajo.-

-¿No me digas?-empezó a poner tono bromista-. Ya tienes locos que atender y acabas de llegar...-

-No son locos, Lunch-soplé molesta-. Recuerda... ¡PACIENTES!-

-Ya... seguro...-levanté una ceja al ver su cambio de tono-. ¿Cómo llamas al hombre que quería que le dieras con una correa mientras le dabas una sesión?-

-¡Ese no era un paciente!-me sonrojé al recordarlo-. Se creía que era otro tipo de profesional...-

-Podrías intentarlo...-ella empezó a reírse al igual que yo-. Si cada hombre que doy una bofetada me pagara sería millonaria.-

-No lo dudo-reía sin parar de recordar la situación vivida-. Por cierto... ¿cómo va el embarazo?-

-Fui al ginecólogo y viene una niña-en mi rostro se dibujó una dulce sonrisa-. Y viendo a Ten... Creo que será una niñita de papá.-

-Espero estar por allí para ver eso-la nostalgia de no ver a esa pareja apareció repentinamente. Son buenos conmigo y les agradecía demasiado-. Lunch, debo colgar. Prometo que te llamaré.-

-¡Más te vale!-su tono de reprimenda volvió y ante ello empecé a reír-. Espero que para entonces me digas que el amigo es más que eso ¿eh?.-

Empecé a reír hasta que me despedí finalmente. Lunch era bastante bruta con algunos temas pero era así. Todavía no comprendía bien como se llevaba con Ranfan, eran polos opuestos. Supongo que después de todo el humor las unía. Puedo acordarme de una vez que salimos de fiesta... donde las palabras de la rubia intentaron ayudar a algo totalmente imposible.

Flash Back.

Un sábado que para cualquiera sería uno más para mí era el peor de todos. Discutí con mi padre porque no me dejaba salir con mis amigas cuando me prometió que ese día podía irme con ellas. La culpa fue de una estúpida profesora de filosofía que no se le ocurrió otra idea que mandarnos copiar infinitos temas para el día siguiente. Como era lógico nadie pudo entregarlo así que la harpía decidió comunicarlo a los padres haciendo que yo recibiera un castigo... Sólo esperaba que esa señora tuviera una gran gastroenteritis...

Además de esa justificación mi padre le sumó otra excusa más. "Sólo tienes diecisiete años, Bulma.". ¡Muy lógico! Cuando me dio el permiso, antes de que la víbora de filosofía soltara todo el veneno que tenía, mi edad era la misma que hasta el momento. Parecía que buscaba una idea para no dejarme salir pero ni de lejos... Yo ya tenía planes y, precisamente, no era quedarme encerrada con el mayor enfado conseguido un sábado noche.

Me puse un vestido rojo corto con un escote insinuante en el pecho y uno levemente caído por la espalda. Mi cabello trenzado hacia un lado y mi rostro levemente maquillado. Tiré unos tacones negros por la ventana y luego salté de ella con una chaqueta negra y un pequeño bolso. La casa no tenía plantas por lo tanto el salto fue corto. Cuando salí me calcé y, mirando un poco por las otras ventanas, me fijé que no estuviera mi padre cerca. Comprobando que estaba alejado me fui caminando hasta donde quedé con mis amigas mientras me abrigaba.

Había quedado con Lunch y Ranfan en una parada de autobús en el centro de la ciudad. Eran las once y media de la noche. Ese día y a esas horas había mucho movimiento, sobre todo de gente joven. Me fijé que mis amigas estaban sentadas esperándome. Salí corriendo con los tacones mientras las saludaba con la mano.

Cuando estuve a su lado las di un abrazo en forma de saludo, a Ranfan más largo ya que Lunch no era de mostrar actos de afecto pero sabía que nos apreciaba.

-¡Increíble, Bulmita!-Ranfan me miraba de arriba abajo-. Vas de rojo explosivo... ¿Quieres quemar la ciudad?-

-¿Y tú?-mi amiga se había hecho un recogido elegante con su melena violeta. Iba con un vestido azul más corto y provocativo que el mío e iba sobre unos tacones blancos más altos que los míos.. Vestía apretada de forma que su pecho y sus curvas resaltaran.

-Yo voy muy explosiva también-me guiñó un ojo-. Pero a Lunch habrá que darla lecciones de moda.-

Me fijé que la rubia iba con su melena ondulada como siempre. Unos short negros y una blusa turquesa que era un poco suelta. Calzaba unos botines oscuros con un leve tacón. También se apreciaba una bonita y femenina figura el problema es que Ranfan no era partidaria de su vestimenta. Según ella...

-¡Debes mostrar tu lado sensual y femenino!-justo eso... Lo que acaba de decir.

-Perdona si no me visto como una buscona-gruñó la rubia mirando a mi amiga-. Cómo tú.-

-Es que si no sales como una buscona no podrás divertirte-guiñó un ojo.

-Tienes una manera bastante rara de entretenerte, Ranfan-me quedé un poco impresionada por su comentario.

-¡Ya verás a lo que me refiero!-nos agarró a Lunch y a mí de las manos y nos llevó hasta una discoteca.

Vi el letrero del local. En letras brillantes y rosas ponía "Kame House". Había oído hablar de él bastante. Un sitio distinguido y elegante. El problema, como dije antes, es que tenía diecisiete años y que, igual que yo, Ranfan también era menor de edad pero no tuvimos problemas. El gorila de la puerta era un ligue de la chica y nos dejó entrar sin problemas. Cuando estuvimos allí quedé impresionada. Era de un color rojo oscuro que se mezclaba con un leve dorado elegante. Tenía una pista amplia y a los lados sectores VIP con sofás amplios y refinados.

-Ranfan...-oí hablar a Lunch-¿Cómo lograste ligar con el gorila?-

-Sencillo-ella nos miró con una sonrisa amplia-. ¿Quien iba a resistirse a este rostro angelical?-

-¿Quieres apostar?-miré a Lunch que había convertido la sonrisa de Ranfan en una mueca asesina-. Dejemos esas tonterías y vamos a tomar algo. Quiero descansar después de la pelea que tuve con mi madre gracias a la vieja de filosofía.

Nos acercamos a la barra del bar para pedir la bebida. Tuvo que ser Lunch la que pidiera todo ya que ella hacía un mes desde que cumplió la mayoría de edad. Estábamos segura que "el rostro angelical de Ranfan" no nos iba a dar bebida gratis y según la rubia "teníamos que emborracharnos hasta que digamos que la profesora era la más maravillosa del mundo". Eso significaba coma etílico... Como mínimo.

Nos sentamos en unas mesas apartadas antes de ponernos a bailar. Veía como Ranfan buscaba a su presa para bailar y algo más. Ella era así. Demasiado coqueta y adoraba que los ojos estuvieran puestos en ella. Lunch, por su lado, era demasiado diferente en ese aspecto. También ligaba y alguna que otra vez había acabado con un chico pero raramente se interesaba. No le gustaba las miradas sobre ella y más de uno ha ganado el tatuaje de sus manos marcadas en la cara sólo por ser un poco "cortés". Por mi parte... se me acercaban algún que otro y a veces aceptaba bailar con ellos pero nunca pasaba nada. Alguna vez me habré besado con alguien sólo para recordar el cálido y placentero roce de unos labios pero ninguno podían sustituir aquellos que anhelaba mucho más que respirar...

Me costaba mucho estar con un chico y eso ganó críticas por parte de Ranfan e incluso, a veces, de Lunch que me decía que divertirse de vez en cuando no era malo. Había intentado pensar en sus palabras. En olvidara a la persona dueña de mi cabeza y de mi corazón usando a un hombre pero no podía ni me atrevía. Estuve dos meses saliendo con un chico, si se puede llamar así, pero no logré nada más que hacerle perder el tiempo. No me atrevía a besarle y por mucho que intentase enamorarme escuchando sus anécdotas no lograba nada. Sólo me daba cuenta de que esos sentimientos no se podían forzar y que al que yo quería me acompañaría siempre en mis recuerdos.


Después de un rato habíamos estado bailando. Ranfan ya estaba con un chico para entonces mientras que Lunch y yo nos quedamos sentadas y bebiendo. Podemos decir que el alcohol había comenzado a hacer un poco de efecto pero todavía eramos capaces de mantener una compostura. Algo que, la rubia, no quería hacer.

-¿Cómo puede ser así?-Lunch miraba a nuestra amiga bailando de manera provocadora a un chico bastante atractivo pero, por sus rasgos, podíamos apreciar que tenía treinta años o al menos los rozaba.

-Según ella es la forma que tiene de divertirse-di un trago a mi bebida-. ¿Si no te gusta su forma de ser como puedes llevarte con ella?-

-¿Qué?-vi como levantaba una ceja mientras me miraba dudando.

-Sois muy distintas y...-

-A pesar de su forma de ser ella no es muy distinta a ti, Bulma-me interrumpió mientras volvía la mirada a ella-. Si hablarás con Ranfan te darías cuenta de la fuerza de voluntad que tiene.-

-Yo ya hablo con Ranfan-me sentí ofendida por sus palabras-. Ella es mi amiga. Como tú, Lunch.-

-Pero a mí me has contado lo que te pasó en tu antigua ciudad y a ella no-suspiré cansada. Era cierto que dos años después de conocer a Lunch me atreví a hablarle de mi problema-. Ranfan antes era una estúpida que querías arrancarla el pelo ese que tiene... Pero un día cambió radicalmente. Dejó de consumir lo que narices tomara.-

-¿Tomaba drogas?-abrí los ojos sorprendida. Mi sorpresa aumentó al ver como asentía-. Tal vez tengas razón... No la conozco también como creía y...-

-Ella no habla de ello porque quiere olvidarle, Bulma-una mano consoladora se posó en mi hombro. Miré los ojos verdes de Lunch... ella se había convertido en la Chi Chi de esa ciudad, aunque un poco más ruda-. A mí no me lo contó porque ya lo sabía de antes. Hago como que no sé nada para no herirla.-

-Comprendo que no lo haga-ella quitó su mano de mi hombro-. A mí me costó demasiado hablar contigo de ello.-

-Y a pesar de todo algo me dice que todavía eres adicta a una droga ¿verdad?-fruncí el ceño ante sus palabras. ¿Cómo se atrevía?-. Me refiero al chico que te había ayudado.-

-Vegeta...-susurré su nombre dolorosamente mientras el recuerdo de la última vez que le vi por el cristal del coche golpeaba mi cabeza grabándose a fuego.

-Intentas olvidar pero algo me dice que no consigues avanzar... ya han pasado los años, amiga-Lunch me agarró de la mano y me ayudó a levantarme-. No voy a obligarte a que te vayas con un chico como la tonta de Ranfan... pero al menos nos divertiremos hoy y olvidarás a ese chico. Será mi pequeña terapia.-

-Gracias, Lunch-sonreí levemente mientras iba con ella la pista de baile.

Sabía que su terapia no serviría de nada. Vegeta había tocado toda parte de mi cuerpo que respondía sólo y únicamente a él. Nada ni nadie podría hacer que le olvidase con o sin facilidad. Él taladraba mi cabeza todos los días y me hería el corazón cuando intentaba pensar que hacía en ese momento. Si me había cambiado por otra... Si una chica más guapa dormía en su cama o... Si me había olvidado. Todo eso me hacía sentir mal pero intentaba crear una coraza para no dañarme pero si el dolor ya estaba presente poca armadura valía para librarme de él. Estaba destinada a pensar en sus labios, sus caricias, sus abrazos, su penetrante mirada y su seria voz... Condenada a amarle a ciegas.

Fin Flash Back.

Después de vestirme salí de la habitación para ver a Aidan. Él me saludó amablemente mientras que yo hacía lo mismo hasta que mi móvil volvió a sonar. La llamada procedía de la estación de trenes diciendo que tenían mi maleta. No comprendí bien pero al parecer la tenían y estaban mis datos en ella... Pensé que la recuperaría la policía. Me animé en ir allí así que me despedí y salí. No tenía nada que hacer que no fuera comerme la cabeza pensando en Vegeta.

Caminaba por la calle cuando de pronto me encontré a la madre de Vegeta dentro de una cafetería con la cabeza agachada. Sentí un dolor fuerte en el pecho tras la imagen... Esa mujer hace diez años tenía un brillo en los ojos que ni yo misma había conseguido después de la terapia y ahora... Un muerto parecía más vivo si la ponemos a su lado. Decidí entrar y acercarme a ella.

-Arwen-la nombré una vez que estuve a su lado. Levantó la mirada y la vi más apagada que la última vez-. ¿Pu-puedo sentarme?-

-Por favor-me ofreció ella con una voz totalmente quebrada.

Agradecí tomando asiento. Un camarero se acercó para que pidiera. Pedí un café que no tardó en servirme. Durante ese periodo de tiempo no quité mis ojos de Arwen. Miraba por la ventana, la mesa, leía la carta y algunas veces removía en su taza... Todo menos mirarme a mí. En sus ojos escondía algo que no quería que nadie viera.

-La vi decaída desde fuera-ella asintió sin mirarme-. Pensé que necesitaba alguien con quien hablar.-

-Agradezco tu preocupación, Bulma-oírla hablar dolía... Nunca escuché una voz así. Ni la mía alguna vez fue parecida-. Estas cosas prefiero guardarlas para mí.-

-Eso no es bueno, Arwen-agarré su mano en muestra de apoyo y afecto. Dio resultado ya que por fin me miró interesada-. Siento mucho lo de Tarble y...-

-Tarble es el menor de mis problemas aunque nadie lo crea-soltó mi mano mientras forzaba un sonrisa-. Él es mi hijo... Puede hacerme daño pero le quiero de todas formas. No es culpa suya su locura y rebeldía... sé que algún día será mi pequeño hombrecillo.-

-Claro que sí-sonreí dulcemente-. Debo entender que el problema es... ¿su padre?-

Sólo nombrarle hizo que la actitud de Arwen cambiara más. Si antes parecía apagada y muerta ahora directamente tenía el semblante de una mujer loca, desesperada y que pedía a gritos auxilio. Su mirada se volvió más opaca y su sonrisa falsa se curvó dejando ver tristeza y terror.

-Arwen... ¿se encuentra bien?-nada más formular mi pregunta comenzó a llorar. Entonces vi lo que ocurría... Esa mujer después de tanto dolor ha dejado aparecer una dura depresión-. Yo... ¿dije algo mal?-

-Si quieres que confíe en ti...-intentó calmarse y limpiar sus lágrimas aunque luego volvían a brotar-debes prometerme algo antes...-

-Esto... yo...-sus ojos clavados en mí pedían que dejaran ayudarla. No podía ignorar esa llamada de socorro-. Tiene mi palabra de que cumpliré con su promesa si con ello le soy de utilidad.-

-Promete no hablar de esto con nadie. Ni Vegeta ni Aidan...-removió nuevamente su taza-nadie.-

-Tiene mi palabra de no contaré nada-no me hacía gracia esta situación... Pero se notaba que debía hablar y si no quería que Vegeta lo supiera significaba que era algo duro y seguramente de su padre.

-¿Estás enamorada de mi hijo?-me sorprendí por su pregunta-¿o al menos lo estuviste?-

-Bueno... le quiero y claro que me enamoré de él-me mordí el labio un poco sonrojada-. Aún lo sigo pero... no comprendo que pretende, Arwen.-

-¿Qué pasaría si ese amor se vuelve terror de un día para otro?-empecé a pensar que quería llevarme a su terreno. Que sintiera lo que ella sintió en el momento en que su ex marido dejó de ser su príncipe azul para convertirse en algo parecido a un monstruo.

-Dudo mucho que Vegeta acabe como su padre, Arwen-suspiré un poco incómoda por la situación.

-Sólo quería que comprendieras como un hombre que amaste se hizo poco a poco una pesadilla-las lágrimas volvieron a ser protagonistas-. Alguien que te repudia pero que no quiere que le deje...-

-Entiendo...-intenté estar calmada pero la sangre me hervía. Había tenido ese tipo de casos haciendo terapias con algunas pacientes. Hombres que no quieren a sus mujeres pero que no quieren que las dejen...-¿la pegó o forzó nuevamente?-

Empezó a llorar desconsoladamente. Cambié mi asiento para ponerme a su lado y abrazarla. Lloraba sobre mi hombro... sentía como humedecía mi ropa mientras buscaba el refugio en unos brazos tan débiles y frágiles como eran los míos pero reconfortantes para un alma rota y descompuesta.

-Soy suya... él lo dijo y lo dejó claro-la tomó por la fuerza... si Vegeta se entera le mataría y Aidan tampoco se quedaría de brazos cruzados pero... ¿y yo? No podía quedarme así. Pensaba ayudarles a meterle en la cárcel nuevamente y lo más importante... Tarble debía ser aquel niño inocente y bromista.

-Te juro que cada lágrima será pagada con justicia, Arwen-ella me miró con un leve brillo en los ojos-. Sólo quiero que me hagas un favor. No recaigas en una depresión... Vegeta y Tarble te necesitan y la vida es muy bonita como para que un idiota la joda. Vales mucho.-

-Ahora entiendo porque mi hijo te recordaba en soledad-sus palabras se marcaron en mi pecho. Él se acordaba de mí-. Sólo por mis hijos soy fuerte y sigo aquí. Gracias, Bulma. Realmente necesitaba que alguien escuchara.-

Seguimos conversando pero esta vez intentando dejar el tema de lado. Le hablé un poco de como seguí mi vida porque ella no deseaba hablar de la suya, aunque me contaba cosas de Vegeta. Adoraba oírla a hablar de él con un orgullo y amor dignos de una madre que amaba a sus hijos. Si la escuchara... seguramente se pondría rojo y se quejaría. Sólo esa imagen era digna de una sonrisa.


Fue mucho tema de conversación con Arwen pero recordé que debía ir por mi maleta a la estación. Cuando me dirigí hacia allí busqué la sala donde debían tenerla. Quedé sorprendida cuando vi que era la mía. La abrí y me fije que tenía mis cosas. Recordando... el equipaje que me llevé antes no revisé los datos así que tal vez fuera de otro. Inteligente por mi parte. Tal vez ese día me la hubieran robado llevara la que llevara así que de cierta manera estaba satisfecha.

Mi idea era pedir un taxi. Ni en broma pasearía por las calles con mi maleta después de lo ocurrido la primera vez. Pensaba en llamar a Vegeta así que saqué el móvil con la mala suerte de chocar con alguien sin darme cuenta de por donde caminaba. Solté un pequeño grito de dolor mientras sobaba la zona donde me caí. Estaba claro que ese no era mi día.

-¿Bulma?-oí que alguien me llamaba. Levanté la vista para ver a la mujer con la que me choqué que se erguía-. ¿Quién me diría que te encontraría aquí?-

-Eh...-la miraba mientras me levantaba. Intentaba adivinar quien era porque no me sonaba de nada pero por lo visto ella a mi sí. Una chica que vestía con un conjunto ejecutivo, con un largo cabello rojizo que era recogido en una coleta. Tenía un rostro dulce y angelical, con ojos azules brillantes y labios pintados de carmín-. ¿Perdón?-

-Oh... ¿Enserio no sabes quien soy?-ella sonrió levemente-. Soy Angela ¿recuerdas? Nos conocimos en Nottingham. Mi ciudad.-

Mis ojos se abrieron como platos. Impresionada y perpleja... ¿Esa era la chica que estaba locamente enamorada de Derek y Aidan? Realmente a duras penas la recordaba pero no esperaba verla y menos en Japón... ¿Se trataba de una broma o es que ella venía a ver al amigo de Vegeta?

-Ya me acuerdo, lo siento-le di un abrazo que correspondió enseguida-. ¿Qué haces aquí? ¿Viniste a ver a Aidan?-

-¿Aidan?-frunció el ceño mientras su mirada se volvía seria-. No sé nada de ese idiota desde que se fue... Me dijo que mantendríamos el contacto pero me mintió.-

-No lo sabía-supongo que tendría una buena explicación para ello-. Entonces ¿qué haces por Japón?-

-Fácil-volvió a sonreír-. He sido contratada para un trabajo en esta ciudad. Soy abogada.-

Sonreí al escucharla. Visto por la reacción que tuvo al preguntarle por Aidan no debía decirle que la casualidad de que ambos trabajaban de lo mismo era bastante gracioso. Verla me hace recordar su ciudad y lo vivido allí. Lo bueno y lo malo. La pequeña Julia que ya sería una adolescente preciosa o incluso el idiota de Derek... Ese impertinente. Pero el recuerdo de una habitación de hotel con una cama que soportaba dos cuerpos desnudos y deseándose hacía olvidar su recuerdo.


¡Espero que el capítulo haya gustado! Angela apareció en Japón pero atención... Todavía no se queda ahí.

Debo decir que pronto subiré un capítulo de Lazos de sangre. Espero que nos veamos pronto y pido nuevamente disculpas! Como he dicho espero que haya compensado la larga espera así como los que vienen. ¡Gracias por vuestra paciencia!

Gracias por haber leído y haber dejado reviews! Sigan haciéndolo y no se desconecten ;) (y yo tampoco xD)