Hola a todas/os!, he aquí un nuevo capítulo del fic, me alegró mucho el poder tenerlo un poco antes a pesar de todos mis quehaceres ^^
Creo que en esta ocasión no contaré una suerte de "resumen" en este párrafo debido a que prefiero que vayan descubriendo cada acontecimiento a medida en que vayan leyendo el cap. =) Bien les puedo comentar que estamos ad portas del final de "Tokio de Cristal, amor en el siglo 30", creo que será capítulos más y daremos inicio a la parte final de esta trilogía que ya ha consumido un año y algo de mi vida xD jajaja, y sobre ese les puedo contar que en un inicio volveremos a la temática un poco más íntima de los personajes, vida cotidiana y todo eso, claro, con el enfoque que ameritará para esa altura de la historia, que imagino ya están sospechando como será.
No me queda más que dejarles esta actualización, espero que les guste y dejen su comentario… algunas parece que se olvidaron de dejarme review, chicas malas!, aún así les envío mi saludo a la distancia, esperando volver a verlas en algún momento ^^
¡Ahora a leer!, que lo disfruten n_n
—¿Puedes escucharme?
—Claro, como siempre, mi amor…
—Quédate tranquila, yo lucharé por los dos.
—Me pides un imposible, los dos somos uno, ¿acaso lo olvidaste?
—Como hacerlo…
—Entonces déjame, entiéndeme, no me alejes de ti ni siquiera en un momento como el que vivimos ahora.
—¿Y arriesgarte?, preferiría clavar esta espada en mi pecho y así morir.
—Muerte, muerte… lo único real en esta vida, un futuro lejano que sin embargo siempre hemos tenido que ver desde tan cerca, ¿No estás cansado?
—Como no tienes idea… ¿Pero que sacaremos ya al renegar nuestro destino?
—Un destino cruel, teñido de tristeza y giros, giros, giros...
—Al menos lo hemos compartido, ¿No te reconforta?
—Es un dulce consuelo, más no me tranquiliza.
—Lo sé, cambiaría cada lágrima por una de tus sonrisas.
—Siempre te las doy, pero ahora río con una lágrima en mis labios.
—Estaré bien.
—¿Cómo puedes asegurarlo?
—Creo que estaré bien, te llevo como principal estandarte de lucha.
—Bajo esa premisa ya hemos caído en el pasado, puede ocurrir lo mismo ahora, ¿No?
—Confía.
—Confío, pero la estrella susurra un mal presagio.
—Solo óyeme a mí, al canto de mis sentimientos.
—Tu melodía se mantiene tal cual, no importa el tiempo que pase.
—Una oda a tus cabellos entonados a baja voz, un vestigio inmortal.
—Música que nace de tu pecho, protegido por aquella gran armadura.
—La misma que siempre ha protegido el corazón que late por ti, siempre ha sido igual.
—¿Cuan dañado se encuentra ya el metal sobre tu pecho?, has tenido que luchar tanto tiempo…
—Eso no importará jamás, princesa de la luna ancestral, la que ostenta su belleza a través de los siglos, gracias a ti llevo con orgullo cada batalla.
—Susúrrame una vez más aquella canción…
—Selene… mi dulce diosa del astro guardián del anochecer…
—Mi alma late, te siento cada vez más cerca, más y más cerca…
—Musa inspiradora, luz del firmamento.
—Abro mis ojos, no te detengas.
—Resplandor plateado engarzado en el dorado de mi reino.
—Toma mi mano, ambos volaremos, ¿Me acompañas?
—Puedo sentir tu calor…
—Endymion…mi vida…
En el ya casi extinto segundo día de julio, se ha desatado el comienzo de una sorpresiva batalla que revive un pasado dolorosamente omitido, la presencia del príncipe de la luna de las tinieblas lleva consigo la pesada carga de recuerdos tormentosos, de una era que se marcó como una de las más difíciles para la vida de dos enamorados, Darien y Serena, los cuales han vuelto a ser objetivo de una de las más desquiciadas obsesiones románticas teñidas por la maldad, todo se repite hoy, en la oscura noche que adormecía a los habitantes de la ya pacífica ciudad de Tokio, pero incluso esta calma ha terminado, el maligno poder que se presenta en este lugar se ha ramificado peligrosamente como jamás se pensó que sería posible, esto se debe al exacerbado poder que ha renacido en el príncipe Diamante gracias a la que se podría decir la única real ayuda por parte de la reina Génesis, la cual le brindó una vez más el poder del cristal obscuro, este es el motivo de un despertar sombrío en las personas que por desgracia cruzaron camino con el dueño de esta gema, por desgracia esto es tan sigiloso como el gélido viento que desfigura el rostro de quienes lo enfrentan, el susurro de un peligro más grande es casi inaudible, sin embargo y por más débil que sea esto, la real amenaza que representa el príncipe Diamante aún no es conocida por quienes se opondrán a que lleve a cabo sus planes, ¿Será suficiente la convicción que llevan todos en su mente?, tal vez sea así, se conoce que los sentimientos más desenfrenados de protección propia o hacia un ser amado resurgen cuando el peligro es certeramente real, el frenesí de la adrenalina incluso maximiza la fuerza, el arrebato, el ser temerario ante un problema, bien lo sabe ahora Darien o más bien Tuxedo Mask, su vida como el guardián del planeta tierra que hoy se enfoca a proteger lo que él considera su real mundo, Serena, la mujer que comparte su destino, la misma que él cree que desconoce lo que está sucediendo ahora mismo, sin saber que en realidad la conexión que ambos tienen llevaron a Serena a saber inmediatamente que es lo que pasa, para ella es solo necesario sentir como su corazón se anuda con fuerza para saber que algo anda mal, su máxima preocupación, Darien, ella sabe que él está relacionado con este sentimiento de dolorosa ansiedad, pero imposibilitada por hacer algo concreto en su ayuda, la joven mujer solo logra moverse de un lado para otro mientras los espasmos del nerviosismo se apoderan de ella, mientras que por otro lado y con un sentir totalmente distinto, Lita, Sailor Jupiter ya se encuentra subiendo por las escaleras para llegar a la azotea del edificio que ve como único escenario de una cruenta batalla, esta se mantiene peligrosamente por quienes ya sabemos, Tuxedo Mask y el príncipe Diamante, enfrentados a muerte por la mujer que ambos dicen y sienten amar.
—¡Date por vencido, Tuxedo Mask!, no podrás detenerme —dice el Príncipe Diamante, a la vez en que decide atacar fuertemente con su espada.
—¡No dejaré que te acerques a Serena! —exclama él, defendiéndose ágilmente con su negro bastón.
—Ya me cansaste, no perderé más tiempo contigo —sentencia Diamante, lanzándole un ataque que logra hacer caer a Tuxedo Mask a gran distancia de donde se encontraba—, ahora iré en busca de Serena —añade tras una maléfica sonrisa de victoria, creyéndose ganador inmediato.
—Mi planeta guardián crea la tormenta, atrae las nubes… que aparezca el dragón supremo. Trueno de Jupiter, ¡Resuena! —se escucha este grito de poder a no mucha distancia, el mágico ataque de Sailor Jupiter ha golpeado al Príncipe Diamante, devolviéndolo a la alerta y cautela.
—Maldita… —susurra Diamante tras haberse protegido del ataque, sin embargo este a pesar de haber sido mayormente evitado, lo ha logrado herir levemente.
—¡Ataque de hojas de roble de Jupiter! —vuelve a gritar la Sailor del trueno, sin dar tregua de descanso para su enemigo, logrando hacer que retroceda varios metros—, ¡Levántate, Tuxedo Mask!, debemos proteger a Serena —ordena, llena de liderazgo.
—Yo derrotaré a Diamante, por favor, Sailor Jupiter, evita que Serena llegue hasta aquí —pide Tuxedo Mask, poniéndose de pié rápidamente y con más energías que nunca.
—¡No podrás detener solo al Príncipe Diamante, me quedaré en este lugar! —responde en negativa, Sailor Jupiter, lista para pelear.
—¡Solo hazme caso! —exclama el hombre de antifaz, raudamente.
—Está bien —responde algo molesta, Sailor Jupiter, desapareciendo velozmente del lugar para ir al departamento donde seguramente encontrará a su amiga.
—No sacarán nada con ocultarla de mi, tarde o temprano llegaré a ella —comenta aparentemente tranquilo, Diamante, sin dejar de lado su desafiante tono de voz.
—¿Cómo es posible que te obsesiones a tal punto?, tú no sientes amor por Serena, es solo una locura —replica Tuxedo Mask, ferviente.
—Serena fue la única que recibió el que fuera mi último suspiro, me tuvo en sus brazos y lloró por mí, es suficiente para que me haya hecho enamorar —recuerda con un dejo de nostalgia, Diamante.
—Eso no significa que seas dueño de su corazón, Príncipe Diamante, estás a tiempo de no cometer una equivocación, desiste de tus planes, no lograrás hacer que Serena se aleje de mi lado —responde Tuxedo Mask, dejando en claro una vez más que su esposa solo le pertenece a él.
—Solo me rendiré cuando vea que mis ojos se nublan sin poder verla una vez más… he dejado a mi familia atrás tan solo por conseguir el amor de Serena, solo ella me importa y lucharé porque mis deseos se cumplan… tú, Tuxedo Mask, no podrás detenerme —dice el Príncipe Diamante, haciendo uso de un bajo poder que tiene a su favor, el tercer ojo que se visualiza en su frente está hecho para hacer caer bajo hipnotismo a cualquier persona que él desee, en este caso a Darien, el cual rehúye su mirada para no sucumbir ante esta manipulación.
—No me harás caer bajo ese truco tan sucio, subestimas realmente a que punto puedo llegar por mi mujer —dice Tuxedo Mask con toque de ironía, mirando ahora determinadamente a diamante, con una sonrisa en sus labios.
—¿No te das cuenta de que pones en peligro la vida de Serena con esta absurda batalla?, si realmente dices amarla, déjala libre por su propia seguridad —relata con demoníaca convicción, Diamante, intentando corromper con todas sus fuerzas a su enemigo.
—¿Poner en peligro su vida? —titubea Tuxedo Mask, aparentemente un poco confundido.
—Así es… de hecho te propongo un trato, será la misma Serena la que decida con quien de nosotros estar, para saber su decisión ella debe estar presente junto a nosotros, solo dime donde está para traerla hasta aquí —dice manipuladora y falsamente, Diamante, convencido de que su malvada influencia está resultando efectiva.
—No puedo creer que seas tan idiota —responde Tuxedo Mask saliendo del fingido estado de hipnotismo, corre hacia el Príncipe Diamante y lanza una rosa roja en su frente, esta permite que el vil truco se destroce inmediatamente, provocándole un severo dolor al príncipe de la luna de las tinieblas.
—Con que eres más astuto de lo que pensé, creí que caerías ante mi poder fácilmente —dice Diamante tras despojarse de la molestia—, está bien, no me queda más que vencerte de una vez por todas—sentencia al mismo tiempo en que alza ambas manos, con su poder ha sido capaz de crear una prisión energética que encierra a Tuxedo Mask sin que este pudiera percatarse. Quedando imposibilitado para huir, el Príncipe Diamante camina satisfactoria y tranquilamente para ir en busca de Serena, pero la interrupción llega sin esperar más, Diamante logra sentir que será atacado, pero ya es muy tarde para voltear y poder defenderse como quería.
—¡Tierra… tiembla!
—¡Maremoto de Neptuno!
—Grito… mortal.
Tres de las guerreras del sistema solar exterior han llegado velozmente a la azotea del edificio gracias a su agilidad, el gran ataque resultante de la mezcla de sus poderes a servido para que Diamante y su ataque a Tuxedo Mask se anule instantáneamente, haciendo que quede libre del encierro que se le había dado. Ya que es la primera vez que se enfrentan, las guerreras del sistema solar exterior han decidido hacerse presentar ante su enemigo.
—Mi planeta protector es Urano, el planeta del tiempo, soy la Sailor del aire, Sailor Uranus.
—Mi planeta protector es Neptuno, el planeta de las profundidades marinas, soy la Sailor del agua, Sailor Neptune.
—Mi planeta protector es Plutón, el planeta del tiempo, soy la Sailor del cambio, Sailor Plut.
—Las protectoras del sistema solar exterior ya estamos listas para luchar—dicen las tres al unísono.
—¿Qué?, ¿Más Sailors? —interroga el príncipe Diamante, sumamente preocupado mientras intenta sobreponerse a la debilidad de su cuerpo.
—Y eso no es todo —responde Sailor Uranus, sonriente.
—Mi planeta protector es Saturno, el planeta del silencio, soy la Sailor del nacimiento y la destrucción, Sailor Saturn —hace su aparición en su rol de guerrera, Hotaru.
—¡Y no te olvides de nosotras! —exclaman poco después de esto, presentándose las tres guerreras restantes.
—¿Sailor Mars, Mercury y Venus? —pregunta asombrado, el príncipe Diamante.
—Ya no tienes escapatoria, príncipe Diamante —dice la última de las sailors, sumergida en la convicción.
—No dejaremos que ataques a Serena —añade con ímpetu, Sailor Mars.
—Y tampoco dejaremos que destruyas nuestro planeta —adjunta determinada, Sailor Mercury.
Mientras el príncipe Diamante se ve dominado por la presencia de todas las sailors scouts reunidas, sailor jupiter busca desesperadamente a Serena, golpea incesantemente la puerta del departamento sin recibir respuesta alguna, dentro de los forcejeos que le da a esta logra abrirla de sorpresa, pero esta es sin duda mayor en el momento en que sailor jupiter se percata de que Serena no está ahí, sin segundo que perder la busca por cada rincón del departamento, no pasa mucho hasta que comienza a sospechar que la ido hasta la misma azotea en búsqueda de Darien, esto la obliga a salir disparada hacia las escaleras que ya recorrió hace un momento, sube los escalones lo más rápido que sus piernas permiten, al final su agilidad corresponde al momento y se encuentra con Serena, la que desesperadamente intentaba acercarse a la puerta para salir al exterior.
—¡Detente! —grita Sailor Jupiter, a pocos metros de distancia.
—¡Lita!, ¿Qué es lo que pasa? —exige saber Serena, nerviosa.
—¡No salgas, por favor! —pide Sailor Jupiter, pudiendo alcanzar a su amiga, la toma del brazo y la obliga a retroceder.
—¿Dónde está Darien?, ¿Está afuera peleando, verdad? —interroga Serena, sin contener su nerviosismo.
—El príncipe Diamante está allí con él, por favor Serena, no salgas, Darien me lo pidió —explica Sailor Jupiter, a la vez que recobra el aliento.
—¡Tengo que acompañarlo! —exclama Serena, intentando zafarse de la opresión de su amiga.
—¡No, no! —grita Sailor Jupiter, obligándola a mantenerse a su lado.
—¿Quieres que lo deje solo?, ¡Estás loca! —responde Serena, enojada.
—Llamé a todas las demás, no estará solo, tranquila —contesta Sailor Jupiter.
—Eso no importa, yo debo estar con Darien, no puedo permitir que pelee solo —replica Serena, cerrada a sus creencias.
—¿Acaso quieres que Diamante te atrape?, ¿Crees que eso serviría ahora?, piensa con la cabeza, Serena, si sales no serás más que un peligro —explica a gritos, Sailor Jupiter.
—¿Cómo puedes decirme eso? —pregunta Serena, dolida.
—Discúlpame, pero creo que si sales podrías causar un problema, especialmente para Darien, entiéndeme, en este momento no puedes defenderte por ti misma —intenta explicar más calmada, Sailor Jupiter.
—Lita, por favor, entiéndeme tú a mi, ¿Cómo esperes que esté tranquila y que no haga algo sabiendo que Darien corre peligro?, es imposible, ¡Yo debo estar con él! —responde Serena, decidida.
—¡Te dije que no! —exclama Sailor Jupiter, manteniendo fuertemente apretado el brazo de Serena.
—¡Suéltame!, ¡Ya déjame, Lita! —responde Serena, ejerciendo un forcejeo.
—No te dejaré ir, es por tu propio bien —contesta Sailor Jupiter, sin dar brazo a torcer.
—Soy lo suficientemente adulta como para saber cual es mi propio bien y lo que tengo que hacer, ¡Ya no soy una niña! —replica Serena, enojada.
—No digo que seas una niña, lo que digo es que lo mejor que podrías hacer es permanecer acá por ahora, si sales correrás un gran peligro, comprende Serena, por favor —explica Sailor Jupiter una vez más.
—¿Si Andrew estuviera el peligro, dejarías que estuviera solo?, anda, ¡responde! —interroga Serena, desesperada.
—No es el mismo caso —responde concisamente, Sailor Jupiter.
—Es exactamente lo mismo y lo sabes, el amor no solo se vive con momentos de felicidad sino que también de apoyo en momentos peligrosos, estoy segura que no dejarías que alguien amenazara el bienestar de tu novio, yo siento lo mismo, Darien es mi esposo, no puedo dejarlo solo —explica Serena.
—Te entiendo… pero intenta comprendernos también a nosotros —pide Sailor Jupiter, soltando el brazo de Serena.
—Lo siento, Lita, yo estaré junto a Darien, no me importa si ustedes están de acuerdo o no, mi corazón dice que debo estar con él —dice ya de forma más prepotente, Serena.
—Si cruzas esa puerta podrías poner en peligro la vida de tu esposo —sentencia Sailor Jupiter, logrando que Serena quede totalmente detenida al escuchar esto.
Mientras tanto, muy lejos de donde todo esto ocurre, una mujer se ve ensimismada en la soledad de las sombras que habitan en su morada, ella es Esmeralda, rodeada solo de recuerdos de planes vengativos, daño y rencores, nunca se ha encontrado en el estado en que se encuentra ahora, solo ella y su conciencia, un momento que jamás antes ha podido apreciar a totalidad, tan conectada con sus sentimientos, los que solo pensaba que daban cabida para su obsesión por el Príncipe Diamante, pero es justamente que al estar sentada en su trono, recuerda todo lo que ha vivido con él y para él, pero también con los demás seres que han compartido en su vida.
"Hay tanto odio en este lugar… se puede sentir perfectamente como en cada rincón de aquí se respira la lucha de una venganza que fue interpuesta como nuestra única razón de vivir, son tantos ya los que han caído bajo este propósito, ha habido tanta sangre y dolor de por medio que aún se puede sentir presente… me pregunto si será ese realmente nuestro destino, llevar a cabo la venganza de una injusticia que mi familia sintió como tal, me pregunto también si el tiempo que ha pasado no ha sido capaz para poder entender todo a la perfección, debo ser sincera, hay momentos en los cuales siento que mi odio no va por el hecho de querer tomar revancha por lo que ocurrió en la tierra, es como si cada movimiento solo fuera por inercia, que realmente no llevo con alto honor lo que se supone que debería, pues a mi no me interesa más que lo que realmente quiero, ser amada y deseada por el hombre que yo elija, este fue el Príncipe Diamante, desde que lo conocí no dejé de fantasear que sería su mujer tarde o temprano, pero el ver como su corazón y mente solo le pertenecían a Serena me llevó a lo que estoy viviendo ahora, lo que viví hace tanto tiempo, un desprecio que ni siquiera el Príncipe Diamante sabe que me da, él no me ve como nadie más que su subordinada, su status no permite que él llegase a saber lo que pasa realmente con nosotros, ni siquiera de Zafiro, aún siendo su hermano, si ese es su pensamiento lo que a mi me toca es mucho peor que a él, es decir, ¿Quién soy para el Príncipe Diamante?, o más bien quien era… solo una buena estratega y fiel cumplidora de sus órdenes y caprichos, pero que yo recuerde jamás él ha querido conocer quien realmente soy o puedo llegar a ser, solo le interesó que cumpliera sus deseos sin más, que ayudara a que se concretara lo que nuestra historia como familia dicta, hacernos dueños del mundo que cambió Serena al convertirse en la Reina de Tokio de cristal, al cual transformó con ayuda de sus poderes mágicos y mi familia creyó incorrecto, si analizo detenidamente esto puedo decir que esa es la única base con la cual se sustenta nuestra presencia en esta vida, llevar a cabo la lucha inconclusa de mis ancestros, una pesada carga que nos ha cegado por muchísimos años, sin dejarnos ver que quizás nuestros verdaderos deseos están muy alejados de toda esta premisa, pero ya es tan tarde para cambiar, solo somos seres de sombras, no hacemos más que destruir… pero en lo más profundo de mi corazón deseo otra cosa, solo quiero saber que es amar y ser amada, no admirada por mi físico, me he valido de mi belleza para ir destruyendo corazones y así poder sentirme más segura de mi misma, el ver como los hombres se derriten ante mis pies me hace sentir poderosa, sobre cualquier problema pues nada más que sentirse deseada era lo que realmente importaría, pero ahora que mi carne ha envejecido y no puedo negarlo, pienso que nada de esto sirvió en verdad… ¿Qué se sentirá el que te digan un "te amo" sincero?, ¿A que sabe un beso lleno de cariño?... quizás mi destino está maldito y es por eso que nunca sabré el que se siente ser realmente valorada como mujer, menos ahora que estoy enclaustrada en este castillo junto al hedor de la maldad…no hay otro camino… ¿O si?"
Lejos de los pensamientos ocultos de Esmeralda, en la tierra, el principal dueño de estas líneas, el Príncipe Diamante, se encuentra en uno de los momentos más álgidos de su vida.
—¿Todos contra uno?, muy bien, me complace saber que necesitan unirse en 'manada' para poder vencerme —dice el Príncipe Diamante, mostrándose falsamente seguro.
—No digas estupideces ni pretendas mostrarte tan seguro —responde con molestia, Sailor Mars.
—El miedo se refleja en tus ojos, no mientas —añade Sailor Neptune, con un dejo de satisfacción
—¿Miedo?, ustedes sabrán que es realmente el miedo —responde entre malvadas risas, el Príncipe Diamante.
—Basta ya de tanta charla, ¡Hay que eliminar a este tipo! —exige con un grito, Sailor Uranus.
—Denme lo mejor que tengan —incita Diamante, tras una agria sonrisa de burla.
—¡Saeta llameante de Marte!
—¡Beso de amor y belleza de Venus!
—¡Fulgor del agua de Mercurio!
Las tres Sailors del sistema solar interno han decidido lanzar sus ataques en conjunto, no fue mucho lo que demoraron en poder invocar este poder esencial según sus propias características, pero como es bien sabido, en el momento en que estos ataques viajan en un mismo lapso de tiempo, el resultado se traduce en que todo se vuelve un solo y fuerte ataque, los poderes se unen en uno y viajan directamente hacia el enemigo.
—¿Eso es todo? —cuestiona el Príncipe Diamante, sonriente, al esquivar el ataque con el mínimo esfuerzo, ya que solo le ha bastado moverse un poco para no ser impactado.
—¿Cómo es posible que escape de nuestro ataque así y nada más? —interroga tristemente, Sailor Venus, sintiéndose sumamente impotente.
—El poder que Génesis le entregó es sin duda muchísimo más fuerte —añade Sailor Mars, preocupada.
—Veamos si podrás con esto —argumenta con una sonrisa, Sailor Uranus.
—No seas egoísta —advierte Neptune, al ver que su compañera iniciaría el ataque sola—, la unión hace la fuerza, ¿No lo crees? —pregunta.
—¿Lista? —pregunta Uranus, guiñándole un ojo a su compañera.
—¡Tierra, Tiembla!
—¡Maremoto de Neptuno!
El poder elemental de estas dos Sailors de fusionan en uno solo, sin duda el poderío de este movimiento es más fuerte en comparación al de las otras chicas, sin embargo esto no ha logrado tener un buen resultado.
—Las felicito, pero les devolveré este regalo —dice el Príncipe Diamante, quien tras extender su palma ha concentrado el ataque en su mano y lo ha devuelto a sus creadoras, las cuales reciben el ataque sin más debido a la ágil maniobra del enemigo.
—¡Chicas! —grita con asombro, Sailor Saturn.
—Grito mortal… —pronuncia rápidamente Sailor Plut, en un intento por infligir algo de daño al enemigo.
—No me hagas reír —dice Diamante, esquivando el golpe con la mano, lanzándolo muy lejos del lugar—, ¿Eso es todo lo que tienen, verdad? —pregunta tras lanzar carcajadas.
—Es demasiado fuerte… —susurra con preocupación, Sailor Plut.
—No creo que puedas resistir esto —dice Sailor Uranus, haciendo uso de su talismán—, Espada de Urano, ¡Elimina! —exclama mientras corre para acercarse a Diamante.
—¡Reflejo Submarino! —grita Sailor Neptune, en un intento por despistar la atención del enemigo.
—¡Saeta llameante de Marte!
—¡Beso de amor y belleza de Venus!
—¡Fulgor del agua de Mercurio!
Ellas imitan también esta acción para potenciar el ataque de Neptune, lo cual ha dado resultados ya que Diamante ha dado prioridad para protegerse de esto, logrando que Uranus pueda acercarse muchísimo más a él, pero a pesar de esto, la agilidad del príncipe de la luna de las tinieblas es mayor, ya que de un segundo a otro es capaz de detener el ataque de Uranus, tomando la espada con ambas manos para posteriormente usar su energía y así lanzar a la sailor a metros de distancia.
—Ya ha sido suficiente —dice Diamante al momento de ver como los intentos de todas ha sido en vano—, ahora voy en busca de Serena —señala tras moverse agresiva y velozmente hacia las puertas que lo llevarán a su destino.
—¡No lo permitiré! —exclama lleno de cólera, Tuxedo Mask, lanzándose ferozmente sobre Diamante.
—No sigas estorbando —dice el platinado, forcejeando a la vez con su enemigo.
—No tocarás a Serena, no dejaré que te acerques a ella por ningún motivo —responde Tuxedo Mask, dejándose llevar por sus impulsos con mayor urgencia al darle un gran puñetazo en la cara, el cual sin duda al ser una acción imprevista, ha causado daño en su contrincante.
—Idiota —pronuncia Diamante antes de propinarle un golpe a Tuxedo Mask en su abdomen, el cual lo deja sin aire por un par de segundos.
—¿Quién es el real idiota? —cuestiona Tuxedo Mask, el cual ha alcanzado a percatarse que su enemigo llevaba consigo una pequeña daga escondida, entre el forcejeo él se la ha quitado y con la misma y sin pensarlo dos veces, Tuxedo Mask se la clava en el hombro, acción que de inmediato causa un gran dolor en Diamante.
—¡Ahora, chicas!, lancemos nuestros ataques otra vez —sugiere con urgencia, Sailor Venus, idea que es acatada en el acto por todas las demás, pero de un momento a otro, Sailor Saturn advierte que algo está cambiando.
—¡Llegará energía intrusa a este lugar! —exclama con apuro, Saturn.
—¿Qué? —pregunta Sailor Mars, quedando en total silencio al ver que su interrogante ha conseguido respuesta en ese mismo momento.
—¿Las hermanas de la persecución? —cuestiona con tristeza, Sailor Venus.
—¿Zafiro? —pregunta perpleja, Sailor Mars.
—¡Hermano! —grita con desesperación, Zafiro, corriendo inmediatamente hacia donde él está.
—¿Qué haces aquí? —pregunta el malherido hombre, el cual yacía arrodillado en el suelo.
—Hermano, escúchame por favor, detén esta pelea, no tiene sentido —dice Zafiro, con urgencia.
—¿Qué estás diciendo?, ¿Acaso te volviste loco? —cuestiona Diamante, intentando ponerse de pie ante la declaración de su hermano, la cual le ha provocado un gran malestar.
—Antes de querer seguir con todo esto debes saber la verdad, ni siquiera sospechas lo que ha pasado, debes escucharme —pide Zafiro, tomando a su hermano por los hombros, para mantenerlo en el mismo lugar.
—No quiero escucharte, no me interesa, todos ustedes son un estorbo para mí, no hacen más que retrasar mi principal objetivo, ¡Vete de aquí! —ordena el platinado, dándole un empujón a su hermano, tras esto observa realmente la herida que tiene y con valor decide dejar la daga en su lugar, puesto que al sacarla el daño podría ser aún mayor, a pesar de lo doloroso que esto es, decide que sea mejor así.
Por otro lado, las sailors del sistema solar interno se encuentras consternadas.
—¿Chicas, que fue lo que pasó? —pregunta acongojada a las hermanas de la persecución, Sailor Mercury.
—Génesis nos revivió hace algún tiempo, su fin era utilizarnos como señuelo ante ustedes, nos devolvió el poder del cristal oscuro y por esto debemos llevar a cabo nuestra misión —responde con un dejo de confusión mental, Berjerite, ya que en lo más profundo de su alma realmente no quisiera estar dominada a lo que el poder oscuro susurra en su oído.
—No puede ser… ustedes estaban felices en nuestro planeta, no pueden querer llevar a cabo un ataque en contra de nosotras, incluso aunque tengan otra vez el poder del cristal obscuro para ustedes, recuerden que no es lo que realmente desean —comenta Sailor Mars, con tristeza.
—¡No podemos pelear con esto, Sailor Mars!, es mucho más fuerte que nosotras —explica Karmesite, tomando fuertemente su cabeza a la vez que solloza un poco.
—El poder del cristal obscuro ha nublado nuestra mente una vez más, la sed de venganza no deja de hacerse presente —añade Kalaberite, cabizbaja.
—No hagan caso a eso, ¡saben que no vale la pena! —dice Sailor Venus, igualmente triste que todas las que escuchan estas declaraciones.
—Ya es muy tarde, es solo lo que debemos hacer —susurra Petzite, con su vista perdida en el oscuro horizonte.
—¡No es verdad!, siempre hay una posibilidad de cambio, nadie mejor que ustedes lo saben —replica Sailor Mars, con fuerza.
—Sentimos mucho lo que les ha pasado, pero si deciden luchar en contra de nosotras —dice Uranus, preparándose para pelear—, no quedará otra alternativa.
—¡No, por favor! —intercede Sailor Venus, poniéndose delante de Uranus.
—Uranus, es mejor encargarnos primero de Diamante, ahora que está herido será más fácil vencerlo —acota Neptune, en postura de batalla.
—Como es de costumbre, tienes razón —responde con una sonrisa, Uranus.
—¡Deténganse!, el Príncipe Diamante debe saber la verdad —señala con urgencia, Karmesite, corriendo en dirección a dicho hombre para detenerse a pocos metros de él e impedir el ataque, acción que es igualada por su hermana para así formar una barrera de protección.
—¿Cuál es la verdad? —pregunta Sailor Plut, intrigada.
—¿Qué importa?, solo debemos derrotarlos —replica Uranus, molesta.
—¿No querrán ocupar su tiempo en algo mejor quizás? —cuestiona Diamante, distantemente sonriente.
—Este hombre está loco, ni siquiera sabe lo que dice —susurra con enojo, Sailor Venus.
—Son tan ciegos… no sacan nada con andar por ahí corriendo, creyéndose las máximas defensoras de la justicia si ni siquiera tienen la capacidad de la sospecha —argumenta burlón, Diamante.
—¿De qué hablas, Diamante?, ¡Dilo ya! —exige Tuxedo Mask, molesto.
—¿Crees que no he dejado nada tras mi paso acá en la tierra?, ¡Ah, si!, has vivido subestimando el gran poder del príncipe del clan de la luna de las tinieblas —responde Diamante, volteándose sutilmente para después despojar una siniestra sonrisa.
—Habla claro, no hace falta tanta habladuría barata —ordena Tuxedo Mask.
—Es tan simple como esto… si no logro que Serena sea mía, no será de nadie… de ella depende salvar este lugar, puesto que si se rehúsa a venir conmigo mucha gente de este lugar va a morir, incluidos ustedes —responde convencido de su maestro plan, Diamante.
—¿A qué te refieres? —interroga Sailor Venus, alarmada.
—Tras mi llegada a la tierra he desatado el mismísimo infierno a mi paso, quien se cruzó en mi camino ahora no es más que un esbirro bajo mi poder, junto a mi llegada están ellos, seres totalmente dominados por el poder del cristal obscuro… no hace falta que Serena llegue a mi, ellos la buscarán y traerán ante mi presencia, después de cumplir su objetivo no harán más que desencadenar el terror, matando a todo ser con vida que no esté poseído por el poder del cristal obscuro —responde finalmente, Diamante.
—¡Eso es mentira, no creeremos en tus palabras! —exclama Sailor Saturn, decidida.
—Chicos, él no está mintiendo, ¡El edificio está apunto de ser rodeado por personas con energía maligna! —alerta Sailor Mercury, tras hacer uso de su visor.
—¿Qué? —pregunta con temor, Tuxedo Mask, mirando rápidamente de un lado a otro en busca de una respuesta.
—Disfruten la vista, no sean tímidos y observen con sus propios ojos que lo que dice Sailor Mercury no es más que la verdad —comenta Diamante, demencialmente pasivo.
Tras esto, todas las sailors scouts corren a los límites de la azotea, observan como una gran horda de humanos poseídos por el cristal obscuro se acercan determinadamente hacia el edificio, esto obliga a la alerta inmediata de todos.
—¡Chicas, debemos hacer algo! —exclama con valentía y liderazgo, Sailor Venus.
—Ya es tarde, no hay esperanza para ustedes —dice a lo lejos, Diamante, totalmente ganador.
—Sailor Venus, Mars, Mercury, busquen a Sailor Jupiter y resguarden el edificio, protejan a las personas que hay en el interior, evácuenlas si es necesario. Saturn, Plut, Neptune, Uranus, ustedes protejan a Serena y llévensela lo más lejos posible, seré yo quien pelee con Diamante y si es necesario, también con los demás —dice Tuxedo Mask, preparándose para la batalla.
—¡Ya escucharon chicas, muévanse! —exclama Sailor Venus, corriendo desesperadamente hacia las escaleras que la llevarán a recorrer cada piso del edificio, con el fin de cuidar a todos quienes se encuentran en este y posteriormente detener a los atacantes.
—¡Si! —gritan Mars y Mercury al unísono, corriendo a la par de Sailor Venus.
—¡Debemos proteger a Serena, vámonos! —grita Sailor Saturn, corriendo poco después que el resto de las chicas.
—¿Podrás solo? —Susurra Sailor Uranus, tras pasar junto a Darien.
—Lo intentaré —responde el tras observarla de reojo, para después clavar sus ojos en el príncipe de Black moon.
—¡Vamos! —grita Sailor Plut, distanciándose rápidamente de ahí.
—Está bien —responde a baja voz, Uranus, siguiéndola.
Las tres sailors del sistema solar interior han salido primero, estas abren la puerta de las escaleras de emergencia y se dirigen rápidamente a cumplir con lo pedido por Tuxedo Mask, en el camino se encuentran con Jupiter, la cual se entera de las noticias rápidamente y colabora en la misión sin pensarlo dos veces, entre tanto ha comentado que logró encontrar a Serena pero esta escapó de un momento para otro, hizo uso de su conocimiento sobre cada rincón del edificio y se esfumó ante su mirada, pero ahora la misión es una, llegar a las salidas del edificio y verificar cuan poderoso es el poder que amenaza la integridad de las personas que residan en este inmueble. La sorpresa es aterradora, al llegar a la planta del edificio, Sailor Mars advierte de que ya algunas personas enceguecidas por el poder maligno han comenzado a atacar, los trabajadores del edificio corren desesperados, llenos de miedo al no saber que está pasando, mientras que las personas que parecieran estar en un estado totalmente embrujado siguen atacando despiadadamente, algo a lo cual las sailors reaccionan de inmediato.
—¡Cadena de amor de Venus! —exclama dicha Sailor, usando su poder para atraer a las personas en peligro, cerca de ella—, ¿Se encuentran bien? —pregunta a la gente que alcanzó a salvar.
—¿Qué pasa?, ¿Acaso ustedes son las Sailor Scouts? —pregunta una de las personas rescatadas, totalmente impresionada.
—Eso ahora no importa —dice a lo lejos, Sailor Mercury.
—Nos comenzaron a atacar de un momento a otro, ¡Y vienen más!, ¡Sálvennos por favor! —pide uno de los hombres, aterrorizado.
—Estarán bien, pero necesito que ustedes alerten a cada persona que reside en este edificio, ordenen que nadie salga de sus casas para mantenerse a salvo, nosotras detendremos este ataque, vamos, ¡corran! —ordena Sailor Venus, a viva voz.
—¿Qué hacemos? —pregunta confundida, Sailor Jupiter.
—Yo me encargaré… ¡Saeta llameante de marte! —grita Sailor Mars, pero es detenida instantáneamente por Jupiter.
—¡Ten cuidado!, recuerda que estas son personas que están dominadas por el poder del cristal obscuro, al atacarlas podrías acabar con su vida —señala Jupiter, preocupada.
—Maldición, es verdad —responde perpleja, Sailor Mars.
—¡Chicas, rápido!, los demonios nos están ganando terreno, ¡No dejan de llegar! —alerta Sailor Mercury, tras hacer rápidas revisiones gracias a sus artefactos de ayuda.
—No nos queda más que intentar crear una barrera, Sailor Mercury, necesito que nubles este espacio para que así desorientemos al enemigo —señala Sailor Venus, tomando el total liderazgo de la situación.
—¡Burbujas de mercurio, estallen! —grita inmediatamente, Mercury, invocando su poder de Sailor.
—Vamos chicas, tendremos que hacer retroceder a los demonios que estén aquí adentro, solo usando fuerza bruta, nada más —dice Sailor Jupiter, llevando a cabo esta misión.
—Está bien —obedece Sailor Mars, acompañando a su amiga en esta contienda, al igual que Venus y Mercury.
Por otra parte y todavía en lo más alto del edificio, las Sailors del sistema solar exterior buscan desesperadamente a Serena, pero es solo una que advierte algo extraño, ella es Sailor Uranus.
—¡Deténganse! —ordena ipso facto.
—¿Qué ocurre, Uranus? —pregunta Neptune, atenta.
—Ella está cerca… ¡Sal de ahí, Serena! —ordena a rauda voz, Uranus.
—Quizás está en el departamento aún —propone la variante, Saturn.
—Ven conmigo, ambas iremos a buscarla allá —dice Sailor Plut, llevándose a la más joven de las sailors.
—¡Serena, no es momento para estar jugando, sal inmediatamente! —grita a toda voz, Uranus, mirando lo que puede entre las sombras de las escaleras de emergencia.
—Está escondida, pero muy cerca de acá —revela Neptune, gracias a la ayuda de la visión de su talismán.
—¡Ya basta y sal de una vez! —grita exasperada, Uranus.
—¡Salgan de la puerta, ahora! —se escucha una voz potente a no mucha distancia.
—Serena, no puedes salir —comenta Neptune, preocupada.
—¿Con que no? —pregunta desafiante, Serena, mostrándose ante los ojos de sus amigas.
—Serena, entiéndenos por favor, Darien ha pedido que te cuidemos, es por tu propia seguridad —explica velozmente, Neptune.
—No me importa, yo voy a estar con él —responde con voluntad férrea, Serena.
—¡No lo permitiré!, ¿Estás loca?, ¡Como puedes pensar arriesgarte de esa forma? —cuestiona ofuscada, Uranus.
—Por él haría lo que sea, lo saben bien —dice Serena, antes de lanzarse de forma casi suicida en dirección a la puerta, pero como era de esperar, esta es detenida por Sailor Uranus.
—¿Qué acaso no escuchas?, ¡No seas necia! —recrimina la guardiana de Urano.
—¡Déjame! —grita llena de congoja, Serena.
—¡No!, tú irás con nosotras, anda, ¡vámonos! —dice Uranus, forcejeando con la rubia.
—Uranus tiene razón —añade Neptune, ayudando a alejar a Serena lo más posible de la puerta que la distancia de Darien.
—¡Suéltenme ahora! —grita exasperada, Serena, moviéndose fuertemente de una dirección a otra.
—Vaya, esta mujer ha ganado fuerza —susurra Uranus, manteniendo a Serena a raya con mucha dificultad, a pesar de que no le guste hacer esto, se ve obligada.
—El ímpetu del amor es así —responde con dificultad, Neptune, recibiendo los golpes involuntarios de Serena al intentar zafarse.
Mientras tanto, en plena azotea del edificio, Diamante se ha mantenido a distancia de Tuxedo Mask, esto le parece muy extraño, definitivamente la conducta de este hombre es muy distinta a la que mostró en el pasado, su mirada yace vacía en dirección aleatoria, a ratos sonríe, a ratos explota en ira, en este preciso instante lo único que hace es mirar a su alrededor, en hermetismo silencio.
—El planeta tierra… extrañaba este lugar —comenta lo suficientemente audible, Diamante.
—¡Busca tu salvación, Diamante, solo deja tu obsesión de lado y ríndete! —exclama a cierta lejanía, Tuxedo mask.
—¿Sabes que incluso los poderes de la luna te han traicionado? —pregunta de un momento a otro, Diamante, volteando para mirar directamente a Tuxedo Mask.
—Sé que Génesis está detrás de todo esto —responde él, cortantemente.
—Y gracias a su poder este mundo será mío, cuento con la total protección de la primera soberana del milenio de plata, para ella será un alivio saber que quien lleva su sangre se encontrará conmigo, es por eso que me obsequió este renovado poder maligno, uno que jamás ustedes han combatido y sé que no vencerán —sentencia Diamante, con total seguridad.
—No es así, escúchame por favor —pide nuevamente Zafiro, abalanzándose sobre su hermano.
—Te dije que… —intenta decir el Príncipe, sin embargo su mirada da prioridad a otra cosa, al fin ha visto lo que ha deseado todo este tiempo.
—¿Serena? —pregunta asombrado, Tuxedo Mask.
—Diamante, no sigas con esta locura, no dañes a otras personas si en realidad lo único que quieres es pelear conmigo —responde Serena, corriendo hacia donde su esposo está, pero aún así sus palabras van solo hacia "su enemigo".
—Lo sentimos, Serena fue muchísimo más rápida que nosotras —se disculpa ante Tuxedo Mask, Sailor Uranus.
—No tuvimos forma de detenerla —añade Neptune, con pesar.
—Pero aunque esté acá no dejaremos que le hagan daño —adjunta Saturn, lista para defenderla.
—Tendrán que vencernos a todas antes de acercarse a ella —señala Plut, alistándose para pelear.
—Serena… te equivocas, no quiero pelear contigo sino que todo lo contrario, soñé con volver a verte otra vez… —susurra Diamante, perdido en los ojos de su obsesión, es decir, la rubia mujer que está en su mira—. Ven conmigo, no necesito decirte más que eso, solo te pido que vengas conmigo —explica el platinado, intentando acercarse a ella.
—¡Ya basta y escúchanos de una vez! —pide desesperado, Zafiro.
—Príncipe Diamante, escucha lo que tu hermano tiene que decir, si lo haces prometo irme contigo —señala Serena, dejando a todos sus oyentes sin habla.
—¿Qué has dicho? —cuestiona desesperado, Tuxedo Mask, perdiendo su cabeza, tras la descabellada declaración de su esposa.
—Espera —susurra Serena, manteniéndose a su lado, sin embargo no muestra cercanía con su esposo, se mantiene distante bajo algún motivo que nadie conoce.
—Está bien —dice Diamante con una sonrisa en sus labios—, habla —le ordena a su hermano.
—Todo esto ha sido una farsa, Génesis no hizo más que manipularnos al igual como alguna vez lo hizo el gran sabio, lo sé porque hablé con ella una vez que te fuiste de Némesis, luego con las hermanas de la persecución y gracias a la ayuda de Esmeralda, pudimos llegar a las mismísimas sombras del lado oscuro de la luna, allí Génesis nos dijo que sus verdaderos planes consistían en ofrecernos como señuelo ante Serena y los demás, solo con el fin de ganar tiempo para llevar a cabo sus verdaderos deseos, nos dejó en claro que jamás fue su intención prestarnos real ayuda, te manipuló especialmente a ti para que prácticamente murieras por querer poseer a Serena, Génesis no hizo más que usarnos para sus planes, por eso nos devolvió la vida y nos facilitó el poder del cristal obscuro —explica Zafiro, aliviado en cierta forma al poder al fin poder decir lo que quería.
—¿Qué has dicho?, ¿Aquella mujer nos usó? —interroga Diamante, sorprendido.
—Es verdad, Príncipe Diamante, su hermano no miente, Génesis solo nos ocupó para que ella así pudiera ganar tiempo —añade Petzite, alarmada.
—Es ella nuestra real enemiga, hermano, de ella si debemos vengarnos —dice Zafiro, intentando hacer entrar en razón a Diamante.
—Lo que dicen ellos es verdad —dice con certeza una mujer de voz conocida para todos, lo cual sin duda crea asombro, especialmente para Zafiro y las hermanas de la persecución.
—¿Esmeralda? —pregunta sorprendida, Karmesite, al ver que la mujer de cabellos verdosos ha llegado al lugar.
—No podía quedar fuera de esto… no puedo dejar que maten al Príncipe Diamante, menos tras el engaño de esa tal Génesis —responde Esmeralda, acercándose a los miembros de su familia.
—Me da gusto volver a verte, no estoy mintiendo —comenta Zafiro, sonriendo tenuemente al ver a dicha mujer.
—Lo mismo digo —responde Esmeralda, sonriendo de igual forma.
—Chicas… no entiendo bien, ¿Qué ha pasado con Génesis? —pregunta Serena, preocupada.
—Ella tenía un plan listo desde hace mucho tiempo, Serena, nosotros no somos más que un señuelo creado por ella, nos dejó a la suerte del destino, solo le importó seguir con lo que tenía pensado —responde Karmesite.
—¿Y qué es eso? —pregunta Tuxedo Mask, atento.
—No lo sabemos bien… cuando llegamos al lado oscuro de la luna, Génesis estaba lista para abandonar ese lugar, no supimos cual sería su real paradero, solo escapó, logró destruir el hechizo que la mantenía en ese lugar y solo repitió que tarde o temprano llevaría a cabo su venganza —responde Berjerite.
—Además ya sabe que tú, Serena, has roto el pacto que firmaste con ella —añade Zafiro.
—¿Qué? —pregunta horrorizada, la rubia.
—Yo los vi —dice Esmeralda, a fuerte voz—, el que el Príncipe Diamante esté acá es porque yo misma se lo dije, no soporté escuchar con cuanto interés habla de ti —confiesa.
—Esto ha sido demasiado… —comenta Diamante, abatido—, no puedo creer que esa mujer se haya burlado en nuestra cara —añade con un dejo de tristeza.
—Por lo mismo, hermano, vámonos en busca de Génesis y detengamos esta batalla —propone Zafiro, sin recibir respuesta inmediata de su hermano.
A poca distancia, las sailors del sistema solar interior luchan por mantener resguardado el edificio que es escenario de esta cruenta batalla, la misma ha logrado atraer la atención de todo Tokio como era de esperar, muchos civiles se han acercado más de la cuenta a pesar de todo lo que ven, incluso sobrevuelan algunos helicópteros sobre el edificio, todo esto hace que las sailors de sientan sobrepasadas, no saben bien que hacer, como separar a los humanos que se han convertido en demonios de los que no, solo han concebido la idea de ordenar a viva voz que se alejen de ahí, muchos han hecho caso y los que no comienzan a ser atacados por los seres que ahora son malignos, pero son estos mismos que solo desean entrar hacia el edificio y así llevar a cabo la misión que resuena en sus distorsionadas mentes, el buscar a la dueña del cristal de plata y llevársela al que ahora es su amo.
—Chicas, no podemos matar a estas personas inofensivas a pesar de que se hayan convertido en demonios —señala Sailor Jupiter, mientras intenta alejar a los mismos lo más que puede.
—Debemos proteger el edificio, solo se me ocurre una forma —añade Sailor Venus, algo pensativa.
—¿Qué es lo que piensas? —pregunta Sailor Mercury.
—Crearemos una barrera de protección, cada una irá a una de las esquinas de este perímetro, con nuestro poder crearemos un campo de energía que impida que estos demonios ingresen al lugar, así también nos aseguraremos de que las personas que se encuentran dentro no corran peligro —explica rápidamente, Sailor Venus.
—¡Muy bien pensado! —exclama Sailor Mars.
—Yo me quedaré aquí, ustedes vayan a los otros puntos —señala Sailor Jupiter, quedando ella frente a la entrada del edificio ya que cree tener mayor fuerza para soportar el estar por estos segundos, conteniendo a los demonios.
—¡Vamos! —grita Sailor Mercury, corriendo velozmente al igual que las demás.
Sailor Venus, Mars y Mercury se hacen espacio entre las hordas de demonios para así poder avanzar, gracias a su agilidad cada una ha llegado al punto ideal para que lleven a cabo su misión. Al extender sus brazos y lograr la concentración necesaria, cada sailor ha podido hacer relucir sus poderes, estos ayudan a crear un perímetro de resguardo para el edificio que es azotado por el mal, pero ya con esta medida de seguridad, las sailors permanecerán más tranquilas ya que así no podrán entrar los demonios que amenazan con buscar a Serena. La pelea es ardua, el poder de todas estas personas sombrías es muy poderoso, no piensan dos veces el asestar brutales golpes a las mujeres que detienen su paso, aún así éstas intentan mantenerse estoicamente en sus posiciones, pensando en que así su verdadera protegida, Serena, tendrá más posibilidades de estar a salvo.
Mientras tanto, en lo más alto del edificio…
—Ese resplandor… —susura Serena, al darse cuenta de que un rosado halo de luz cubre el edificio.
—¿Qué es? —pregunta preocupada, Sailor Saturn.
—Son mis chicas… ellas han creado esto —responde con una orgullosa sonrisa, Serena.
—Tus guardianas han hecho bien —comenta Uranus, satisfecha.
—Pongan atención —pide Neptune, al ver que los miembros de Black moon siguen conversando.
—Hermano, vayámonos de este lugar —pide con un poco más de tranquilidad, Zafiro, creyendo que todo lo dicho son pruebas y motivaciones más que suficientes para que Diamante comprenda.
—¡No! —sentencia el platinado, decidido.
—¿Qué? —exclama en pregunta, Zafiro.
—Ya les dije que mi objetivo es tener a Serena, solo después de que la posea me preocuparé de buscar a Génesis y hacerla pagar por lo que nos ha hecho, pero aún así no desperdiciaré el poder que nos ha brindado, lo usaré para cumplir mi objetivo ahora mismo —responde Diamante, enceguecido por su obsesión.
—¿Acaso estás loco?, ¡Detente de una vez por todas! —recrimina Zafiro, desesperado.
—Si quieren ir tras Génesis ustedes vayan, no me importa estar solo en mi plan, ustedes no me hacen falta —dice con sus ojos llenos de oscuridad, Diamante.
—Yo me quedaré con usted, Príncipe Diamante —comenta Esmeralda, fiel al hombre que cree amar.
—Tú eres la que menos me importa, Esmeralda, traicionaste mi confianza y jamás lo perdonaré, por mi sería un agrado verte muerta, ¡Has lo que quieras pero lejos de mí!, no necesito tu presencia, solo me asqueas, ¡desaparece! —exclama Diamante, antes de atacar fuertemente a la mujer.
—¡Esmeralda! —gritan las hermanas de la persecución, corriendo en auxilio de la chica.
—No se preocupen por mi… yo merezco el trato que el Príncipe me está dando —responde ella, llena de dolor.
—No, a pesar de que te equivocaste eso no quiere decir que debes estar sufriendo, cometiste un error por amor —dice Karmesite, con lágrimas en sus ojos.
—Levántate, Esmeralda —dice Kalaberite, dándole la mano a la mujer para así ponerla de pié.
—Gracias… —dice con algo de recelo y confusión, Esmeralda, ya que nunca antes había recibido un trato tan afectivo por parte de las chicas.
—Príncipe Diamante —dice Uranus, con voz segura—, lamento mucho que ni siquiera tu hermano haya podido hacerte entrar en razón… pero te advierto, si pretendes llevarte a Serena tendremos que luchar contigo —señala.
—No dejaremos que te la lleves, a pesar de que ella te haya dicho que partiría contigo —dice Neptune, acercándose a la rubia.
—Ella debe cumplir su promesa —dice a tono casi inocente, Diamante.
—Lo siento, necesitaba que de alguna forma escucharas a tu hermano —señala Serena, sin evidenciar ni el más mínimo remordimiento.
—Pues tu estrategia no sirvió de nada, te lo aclaro —responde con prepotencia, Diamante.
—No sigas con esto… detente, aún hay tiempo para cambiar todo —resopla Serena, con tristeza al sospechar que su esperanza, en este caso, no servirá de mucho.
—Jamás —sentencia Diamante.
—Lo siento mucho, Serena… pero si tus defensoras pretender pelear con mi hermano, nosotros lo defenderemos —indica Zafiro, en una mezcla de resignación y valentía.
—A pesar de todos somos una familia y los murmullos de nuestro odio no dejan de sonar en nuestra mente —secunda Petzite, tomando su arma.
—Perdónanos, pero no podemos luchar contra este instinto asesino, una vez más ustedes se han vuelto nuestra presa —añade Kalaberite, preparándose para la batalla.
—El destino de todos ha vuelto a su origen, el mal nos vuelve y guiar —comenta Berjerite, alistándose también para pelear.
—Las hermanas de la persecución volverán a pelear contigo —finaliza Kalaberite.
Con todo esto dicho, las cuatro mujeres se preparan para la batalla, entre tanto Esmeralda se mantiene distante, expectante de lo que ocurra con el Príncipe Diamante, el cual está siendo curado por su hermano, Zafiro, ya que el platinado poseía aquella herida sangrante que no se detenía.
Tuxedo Mask se detiene en frente de Serena y queda detrás de las sailors del sistema solar exterior, ellas mismas han creado un muro de defensa para protegerlos a ambos, este tiempo es utilizado por el pelinegro.
—Serena, huye por favor —pide Tuxedo Mask, mientras observa como se aproximan las hermanas de la persecución.
—No, Tuxedo Mask, me quedaré a tu lado —responde ella, determinada.
Entre tanto, las sailors han decidido llevar a cabo sus ataques primeramente.
—Tierra… ¡Tiembla!
—¡Maremoto de Neptuno!
—Grito… mortal.
Después de esto y como medida de precaución, la restante sailor utiliza su poder.
—¡Campo de energía!
La eficaz maniobra de las cuatro guerreras ha logrado hacer retroceder a las hermanas de la persecución, sin embargo una vez más se vuelven a levantar, decididas a luchar.
—¿Por qué no te detienes? —pregunta Neptune a su única contrincante, Berjerite.
—No puedo, no tienes idea como son las voces que se oyen en nuestra mente… te… ¡tenemos que matarlas! —responde la peliazul, la cual lucha cuerpo a cuerpo con la sailor.
—No tiene sentido, deténganse, no queremos hacerle daño —comenta a poca distancia, Uranus a su contrincante, Petzite.
—Ya es tarde, solo pelea —responde la mujer, intentando combatir con la guardiana de Urano, la cual esquiva sus golpes y no responde, debido a que realmente no quisiera luchar con ella.
—No vale la pena, realmente no vale la pena —murmura Sailor Plut, teniendo que esquivar los ataques de su ribal, Kalaberite.
—Es solo lo que debemos hacer —responde ella, lanzándole un puño esquivado a la sailor.
—Si una vez creyeron en el poder de la amistad, ¿qué las hace dudar hoy de tomar ese camino? —cuestiona sailor Saturn, ante su contrincante, Karmesite.
—Todo cambia en esta vida, más cuando te hacen revivir solo para luchar —responde la más joven de las hermanas, continuando con la pelea.
Mientras estas ocho mujeres combaten, Esmeralda, Diamante, Zafiro, Darien y Serena se han mantenido al margen, por una parte, Zafiro intenta seguir explicándole a su hermano todo lo que cree que debe ser escuchado por él, mientras Esmeralda solo se hace presente a cierta lejanía, observando cada movimiento del hombre a quien dice amar, segundo que pasa alimenta más el sentimiento que ella siente por el joven, cada uno de sus movimientos es una obra de arte ante sus ojos, pero a pesar de que las ganas de correr hacia donde él está sean imperiosas, el miedo la mantiene desterrada de su lado.
Serena y Darien tienen una mínima instancia para hablar un poco más, ya que ambos están sumamente pendientes de la batalla que llevan a cabo sus compañeras.
—Huye, por favor, hazme caso —pide Tuxedo Mask, a su esposa.
—No lo haré, mi amor, déjame estar a tu lado —pide Serena, suplicante.
—Yo te defenderé, quédate tranquila, a ti nada te pasará —responde Tuxedo Mask, tomando la mano de su mujer.
De un momento a otro la pasividad de Diamante cambia abruptamente, esto se debe a la cercanía de Serena con su esposo, los celos lo enloquecen, ya ni siquiera sigue escuchando a su hermano, Zafiro, el cual también ha advertido que la atención de Diamante está fija en la rubia, este hecho sin duda lo estremece de temor, ya que él más que nadie sabe de lo que es capaz su hermano, ya que su pasión exacerbada hacia Serena ya ha logrado en el pasado el que Diamante pierda totalmente la cordura.
—¡Aléjate de ella! —ordena en vano, Diamante a Tuxedo Mask.
—Te dije que no lo haría —responde entre dientes, Tuxedo Mask, siendo superado por la ira que le provoca las palabras de su oponente.
—Príncipe Diamante, una vez más te pido que te detengas, esto… esto no debería estar pasando —dice Serena, llamando la atención no solo de Diamante, sino que también de las sailors y las hermanas de la persecución, las cuales han detenido su pelea.
—Compréndeme, solo has sido tú la dueña de todos mis sueños y a pesar de que Génesis nos haya mentido en todo, no puedo dejar de estar agradecido por devolverme la vida y así poder pelear por ti, eres todo lo que deseo, Serena, desde la primera vez que ví tu rostro sabía que me había enamorado de ti —explica Diamante, dejando sus sentimientos más puros a flor de piel.
—No quiero que sufras más, Diamante, sé que eres un buen hombre y mereces que alguien te ame de verdad, yo jamás podré darte ese sentimiento, no como tú deseas… por eso te pido de nuevo que busques la oportunidad de ser feliz, dejando tanta maldad de por medio —responde Serena, enternecida por las palabras que se le han dicho, pero aún así se mantiene firme a sus convicciones.
—Dame la oportunidad de poder enamorarte, por favor, prometo hacerte feliz —suplica Diamante, dejando ver una faceta sumamente desconocida en él.
—No puedo, tú lo sabes, el amor que yo siento le pertenece a mi esposo, siempre ha sido así… discúlpame —contesta Serena, comprensiva.
—Yo puedo darte otro futuro, muy distinto al que tendrías con él, Tuxedo Mask o mejor dicho, Darien, te ha hecho sufrir, Génesis me lo dijo y en eso debo creerle, por algo ustedes estuvieron separados, ¿Crees que él te ama?, si fuera así jamás te hubiera engañado con otra mujer y menos habría permitido que te alejaras de su lado, yo nunca haría eso —contraataca Diamante, dando un golpe bajo debido a sus palabras.
—No te dejes cegar por lo que Génesis te ha dicho, no puedes confiar en una mujer que los ha utilizado como lo ha hecho y ahora lo sabes perfectamente, porque si bien es verdad que mi relación con Darien peligró, todo sucedió por la gran presión que esa misma mujer logró con el tiempo, ambos sucumbimos ante su maldad y cometimos errores como pareja, pero ya ha quedado atrás, nos hemos perdonado desde el corazón para así poder seguir adelante, eso es amor, superar los problemas como sea para así darse una nueva oportunidad —explica Serena, reflexiva en sus declaraciones.
—¡Eso es mentira!, piensa, Serena, él prefirió los besos de otra mujer, prefirió seguir con su vida contigo fuera de esta, no me digas estupideces, eso no puede ser amor —responde molesto, Diamante.
—Fue una mala jugada del destino, Diamante, conozco a Darien más que cualquier otra persona en el mundo, confío en que siempre estuve en su corazón, no tengo dudas sobre eso, nuestro amor es recíproco y así lo ha sido desde hace mucho tiempo, antes de que nuestros ojos se abrieran incluso en este mundo, entiéndeme por favor, nada logrará separarnos otra vez —responde ya con voz más fuerte, Serena.
—No sigas intentando escarbar en el pasado para que Serena se separe de mi otra vez, no lo lograrás, Diamante, ya te lo dije —añade Tuxedo Mask.
—Tú cállate —dice Diamante fuertemente a Tuxedo Mask—, Serena, ¿Estás segura de todo lo que has dicho?, ya he puesto mi corazón a tus pies, ¿No piensas tomarlo? —pregunta, seriamente.
—Puedo ayudarte a que encuentres otro rumbo, que seas feliz y al fin te liberes de la maldad que te ha seguido, pero nada más, yo estaré al lado de mi esposo hasta el último momento de mi vida —responde decidida, Serena.
—Está bien —en ese instante, Diamante puede sentir como el renovado poder del cristal obscuro vuelve a llenar de maldad su corazón, el dolor del desprecio es un severo golpe a su orgullo, algo que lo atrae nuevamente a las sombras de la venganza—, que bien me parece que hayas prometido estar con tu esposo hasta el último momento de vida ya que este llegará pronto, si tú no eres mía no serás de nadie, ¡acabaré con todo esto frente a tus propios ojos!, pagarás el despreciarme una segunda vez, dejar de lado todo lo que te ofrezco por solo recibir migajas a las que llamas 'amor', ¡que tontería!, morirás desconociendo lo que un verdadero hombre podría darte —sentencia Diamante, decidido—, hermanas de la persecución, basta de juegos, diríjanse a la entrada de este edificio, busquen a las sailors que lo protegen y mátenlas, así permitirán que las hordas de demonios entren y comiencen a eliminar a todos quienes viven acá para después seguir con Serena y su marido —ordena.
—Príncipe Diamante… —susurra Kalaberite, en un soplo de negativa ante la orden.
—Ahora… —susurra el platinado, sacando el cristal obscuro frente a la vista de todos, lo potencia y envía más energía negativa hacia las cuatro hermanas, las que así obedecerán lo que les sea dicho.
—Lo que sea su voluntad —murmuran las hermanas, dominadas por el poder oscuro, después de esto las cuatro se teletransportan rápidamente hacia su destino, algo que sin duda alerta a los demás.
—Chicas… no… —susurra Serena en vano, al ver como las hermanas desaparecen.
—Si debilitan la barrera de protección, los demonios invadirán el edificio y arrasarán con todo —susurra con nerviosismo, Sailor Uranus.
—Sailor Uranus, Neptune, Plut, Saturn, vayan tras las hermanas de la persecución e impidan que dañen a las demás sailors, es la única forma para que ellas sigan resistiendo, mantengan a distancia al enemigo —grita Tuxedo Mask, rápidamente.
—No podemos dejarlos solos, sería imprudente —responde Neptune, asustada.
—Estaremos bien, créanme —contesta Tuxedo Mask, preparándose nuevamente para la batalla.
—¡Cuidado! —alerta Sailor Saturn, exclamando fuertemente.
—Serena, ya que no eres capaz de amar a un hombre como yo, prefiero verte muerta antes de ver que alguien más lo haga. Despídete de tu mujer, Tuxedo Mask —sentencia el Príncipe Diamante mientras se encuentra aumentando su poder al máximo punto, concentra esta energía en su espada y la lanza directamente hacia Serena, la cual estaba a cierta distancia de Tuxedo Mask, quedando lo suficientemente vulnerable como para recibir el ataque.
—¡Corre, Serena! —grita desesperada, Sailor Uranus.
—¡No lo hagas! —grita en desespero, Zafiro.
—¡Príncipe Diamante! —exclama Esmeralda, aterrorizada.
Un segundo de silencio hace parecer que el mundo se ha detenido, se escucha como la sangre pura de un protector del bien cae sobre el suelo ante la atónita mirada de todos los presentes.
—No… —susurra Serena, débilmente.
—¿Qué? —cuestiona Diamante, boquiabierto.
—Esto no puede estar pasando… —susurra Sailor Uranus, pasmada.
El cuerpo débil de quien resulta gravemente herido cae en los brazos de quien ama, la sangre tiñe el tormentoso abrazo, los lamentos no se hacen esperar, ahora solo hay espacio para el dolor.
—Darien… ¡Darien! —grita desesperadamente, Serena, recibiendo al malherido Tuxedo Mask en sus brazos.
—Se… Serena —susurra frágilmente, Tuxedo Mask.
—Mi amor, no, levántate por favor, ¡resiste! —pide Serena, rompiendo en llanto, mientras intenta buscar la herida y así intentar hacer algo para ayudarlo a sanar.
Por otra parte, Esmeralda observa con gran reflexión todo lo que está frente a sus ojos.
—Él… arriesgó la vida por la persona que ama, eso, sin duda eso si es amor —susurra la peli-verde.
—Es increíble como ellos lo dan todos por quienes les importan, la reciprocidad los vuelve temerarios, aún así lo hacen, es tan extraño… —murmura Zafiro, introvertidamente.
Entre tanto, Darien y Serena siguen intentando comunicarse, a pesar del dolor que deteriora gravemente al pelinegro.
—Dije que te protegería pasara… lo que pasara —murmura vulnerablemente, Tuxedo Mask.
—Y yo haré lo mismo por ti —dice Serena, sacando su broche, el cual tiene en su interior el cristal de plata —Por favor, cristal de plata, no me falles —pide al momento de abrir el broche, pero el desespero la atormenta al ver que dicho cristal permanece tan opaco como lo estaba hace tiempo—, ¿Por qué?, ¡Maldita sea!, ¿Cómo puedes hacerme esto ahora?, ¡Necesito salvar al hombre que amo!, ¿No entiendes?, ¡Sin Darien mi vida no tiene sentido! —expresa la rubia ante el opaco cristal.
—Maldito… ¿Ves lo que has hecho?, no tienes idea de todo lo que Serena ha sufrido por intentar ser feliz… —dice entre dientes, Uranus a Diamante.
—Al fin había podido encontrar la felicidad junto a Darien, pero por tu culpa él morirá —resopla Neptune, angustiada.
—Ellos merecían estar juntos… —añade Saturn, conmovida hasta las lágrimas.
—El destino cambiará una vez más… —adjunta Plut, desilucionada.
—¡Esto lo pagarás con tu vida! —sentencia Uranus, lanzándose ferozmente contra Diamante, teniendo su espada en la mano.
—¡No! —se escucha antes de que Sailor Uranus incruste su espada.
—¡Esmeralda! —exclama Zafiro, al ver que la mujer ha protegido con su cuerpo a Diamante.
—¿Qué has hecho?, ¿Por… por qué? —cuestiona Diamante, sorprendido, viendo como Esmeralda cae a sus pies, arrodillada.
—Lo hago porque… lo amo más que a nada en este mundo, Príncipe Diamante —responde Esmeralda, cayendo finalmente.
—Uranus, aléjate —dice Neptune, retirando a la Sailor del lugar a la fuerza.
—No quise herirla a ella, fue un error —se excusa rápidamente Uranus, nerviosa.
—No fue tu culpa, tranquila —dice Neptune, consolándola.
—Hermano, tenemos que ayudar a Esmeralda —dice Zafiro, con urgencia.
—Ya es muy tarde para mi… —dice Esmeralda, hecha un susurro—, Príncipe Diamante, si alguna vez pasé a llevar su voluntad y mi conducta atentó contra sus deseos, espero que con mi vida pueda pagar semejante error, nunca quise hacerle daño, pero los celos me llevaron por un camino equivocado… quizás debí decirle a tiempo mis sentimientos para así ser despreciada antes y no ahora, no en el momento en que nuestro destino había cambiado tanto… —dice Esmeralda a Diamante, deteniéndose debido a la imperiosa necesidad de detenerse para recobrar el aliento—, le pido perdón por todo el daño que provoqué y también por atreverme a poner mis ojos en un hombre como usted, Príncipe Diamante, jamás fui ni seré digna de su amor —relata, con voz tenue.
—No digas eso… —dice Diamante, mostrándose más empático ante la situación.
—¿Podría… cumplirme un último deseo? —pide la mujer entre susurros, intentando mantener abiertos sus ojos.
—Dime… —responde Diamante, agachándose para escucharla.
—¿Podría darme una muerte digna de un cuento de hadas? —pregunta entre lágrimas, Esmeralda.
—No morirás, te recuperarás pronto, te lo prometo —le responde Diamante, tomando la mano de la peli-verde.
—Por favor… —murmura Esmeralda, decaída.
—Está bien —responde Diamante. Toma a Esmeralda en sus brazos, la mira directamente a los ojos mientras acaricia tímidamente sus cabellos, puede notar la dicha de ella al momento de que hace esto, su sonrisa enmarca la alegría que siente, más cuando Diamante acerca sus labios a los de ella, dándole un dulce beso de despedida.
—Gracias… mi amado Príncipe —susurra Esmeralda, con sus ojos llenos de lágrimas debido a la emoción.
—Buen viaje, Esmeralda, quizás en otra vida volveremos a vernos —dice en un susurro, Diamante, tomando fuertemente la mano de la mujer.
—Si eso pasa, incluso en esa vida intentaré buscar su amor… Príncipe… Diamante, te amo… —dice Esmeralda antes de exhalar su último suspiro y cerrar sus cansados ojos, falleciendo en los brazos del hombre que protegió con su vida.
—No puedo creerlo… ella se sacrificó por ti, Diamante, jamás pensé que una mujer como Esmeralda haría eso —comenta Zafiro con pesar, al ver la partida de la chica.
—No sé que decir… tampoco imaginé que Esmeralda hiciera algo igual —responde Diamante, el cual mantiene el aún cálido cuerpo de la mujer, entre sus brazos.
—Lo peor es que parece que las muertes no cesarán —comenta Zafiro, dándole una mirada a Serena, quien tiene en sus brazos a su marido.
—Princesita, pase lo que pase debes seguir adelante, ya lo hemos hablado, no llores más, por favor —pide Tuxedo Mask, intentando borrar las lágrimas que recorren las mejillas de Serena.
—Este no puede ser el fin de nuestros sueños, Darien, tenemos toda una vida por delante, no sueltes mi mano —dice Serena, entre sollozos audibles.
—Los sueños… que hermosos son, ¿No?, yo soñé con un futuro hermoso a tu lado, volver a vivir juntos, tener hijos, verlos crecer y poder envejecer contigo, vivir cada uno de mis días en tu compañía, darte lo mejor de mi hasta que el destino nos separara —comenta Tuxedo Mask, sonriendo suavemente.
—No me dejes… sé que tienes la fuerza para no dejarme aquí sola —responde Serena, tocando el pecho de su marido.
—Tú eres mi fuerza —contesta Tuxedo Mask, poniendo su mano sobre la de su esposa.
—La fuerza de nuestro amor y nuestros sueños, puedo sentirlo… —añade Serena, cerrando suavemente sus ojos.
—Serena, siento una gran calidez en mi corazón —comenta Tuxedo Mask, enternecido ante estas sensaciones.
—Iré contigo hacia donde vayas —dice Serena, como si entrase en un trance reflexivo.
—Vámonos… —susurra Tuxedo Mask, cerrando finalmente sus ojos, sin haber advertido que Serena caía de igual forma a su lado.
—No… —susurra Uranus, al ver la escena.
—¿Serena…? —dice Neptune, boquiabierta.
—Imposible… —añade Saturn, pasmada.
—¿Los príncipes han muerto? —cuestiona Plut, reprimiendo su desesperación.
En un mundo lejano al de la tierra, fuera de tanto dolor, injusticias y batallas sangrientas, existe un lugar donde las rosas brotan gracias al resplandor de las ilusiones humanas, este lugar es Ilusión, reino de los sueños. Su guardián es Eliot, el que en el pasado había acudido por auxilio a la hija de quienes ahora, se encuentran en sus tierras.
—¿Dónde estamos? —pregunta Serena, la que se ve tomada de la mano con Darien, él vestido como el Príncipe Endymion y ella como la Princesa Serena.
—Sin duda estamos en Ilusión, antes era donde estaba el Reino Dorado, donde viví en el pasado como el Príncipe de la tierra, ahora este lugar vive gracias a los hermosos sueños que viven en las personas, recuerdo muy bien cuando Eliot me lo dijo —responde Darien, recorriendo el lugar junto a su mujer.
—Es hermoso… —susurra Serena, maravillada con el paisaje que se posa en el horizonte.
—Lo es gracias a la belleza de todos quienes mantienen sus deseos, a pesar de los problemas —añade una voz no muy lejana, sin duda es reconocida al instante tanto por Darien como Serena, se trata de quien conocieron como Pegaso, Eliot los recibe con calidez, sonriente al verlos—, Que bueno es volver a verla, Princesa Serena, también a usted, Príncipe —dice el joven, tras una reverencia.
—También me alegra verte —responde Darien, con una sonrisa.
—¿Por qué estamos aquí? —pregunta Serena a Eliot, sin conocer la respuesta en lo más mínimo.
—El poder de los sueños de ambos los atrajo a este lugar, acompáñenme por favor —pide Eliot, haciendo de guía para llevarlos a un sitio.
—Claro —responde brevemente Serena, sin soltar por un segundo la mano de su esposo.
Los tres caminan a través de épicos parajes de ensueño, se dirigen muchísimo más allá de donde se encontraron por primera vez, han llegado a una suerte de pequeño bosque lleno de flores resplandecientes, estas mismas crean el camino hacia un castillo, el cual estaba oculto por su protección.
—Siento… que ya he estado antes aquí, me da algo de nostalgia —comenta Darien, enternecido.
—Este era su hogar, Príncipe, aquí vivió en sus años como Endymion, junto a su familia —revela Eliot.
—Es precioso… —susurra Serena, sorprendida.
—Pero no está aquí lo que quiero enseñarles, síganme, por favor —pide nuevamente Eliot, siguiendo la marcha.
Después de algunos minutos de caminata, la cual ha permitido a Darien y Serena conocer y encantarse por la hermosura de este reino, Eliot se ha detenido, causando gran impacto en sus acompañantes.
—Este lugar me es familiar —comenta Serena, con cariño.
—Algo ocurrió aquí, algo muy hermoso… —susurra Darien, cerrando sus ojos, con una sonrisa.
—Si, tienes razón —acota Serena, alegremente.
—Los traje hasta aquí para mostrarles lo siguiente —dice Eliot, apuntándoles hacia la izquierda.
—Dos rosas… —dice Darien, al momento de acercarse a estas.
—Que lindas están —señala Serena, impregnándose de la belleza de estas.
—Estas rosas están juntas pues son los sueños que ambos unieron en este lugar, en el pasado —explica Eliot.
—Un bosque… un lago… ¡Darien! —alerta Serena, sospechando el lugar donde se encuentran—, ¿Recuerdas los sagrados pergaminos del milenio de plata? —interroga.
—¡Si!, Eliot, ¿Estamos en…? —pregunta sin terminar, Darien.
—Este es el lugar donde ambos se juraron amor eterno, aquí, Príncipe, usted pidió la mano de la princesa, desde ese momento sus destinos quedaron unidos y también sus sueños, es por eso que estas rosas se encuentran acá —explica Eliot, complacido al ver la alegría que esto causa en sus oyentes—, y como pueden ver, estos sueños resplandecen más fuerte que nunca gracias al amor que ambos han hecho perdurar a través del tiempo —concluye.
—Nuestros sueños no han muerto, Darien —comenta Serena, sonriendo emocionada.
—Princesa Serena, Príncipe Endymion, gracias por luchar por los sueños de todos, gracias al poder de los suyos el de los demás viven, ya sean sus amigos, familia, porque los sueños de ellos son verlos juntos pase lo que pase —dice Eliot, alegremente —, es por eso que deben seguir protegiéndolos a costa de lo que sea y para eso será necesario que usted, Príncipe, tome en sus manos lo que le pertenece y sé que cuidará —en ese momento, Eliot hace entrega del cristal dorado a Darien.
—¿El cristal dorado? —pregunta el pelinegro, recibiéndolo en sus manos.
—Así es, si usted no hubiese sido lo suficientemente fuerte como para luchar por lo que ama o mejor dicho por quien ama, este cristal hubiera desaparecido, por eso es justo que ahora quien lo lleve sea usted, para que así lo lleve a la tierra y pueda hacer brillar con este dorado resplandor, cada rincón de su hogar —dice Eliot, explicando su actuar.
—¿Y qué pasará contigo?, puesto que tú siempre fuiste quien cuidó el cristal dorado —interroga Darien, preocupado por este mundo.
—Yo seguiré protegiendo Ilusión, el poder de los sueños me dan la fuerza para seguir con vida en este lugar y créame, seguiré con mi misión pase lo que pase —responde Eliot, satisfecho por su destino —, ya es tiempo de que regresen a su lugar, juntos podrán librar a la tierra una vez más de los poderes sombríos que la amenazan, confío en que el amor que los une vencerá cualquier obstáculo, buena suerte a ambos y sigan protegiendo la luz de cada sueño hermoso —concluye Eliot, desapareciendo ante la vista de Darien y Serena.
En la tierra, específicamente en la azotea del edificio, las sailors del sistema solar exterior lloran la aparente partida de los príncipes, permanecen a su lado en espera de que quizás un milagro ocurriera y así ambos abrieran nuevamente sus ojos, algo que ocurre cuando menos lo imaginaron, llenándolas de fe y esperanza.
—¡Están vivos! —exclama Saturn, feliz.
—Que alegría —añade Neptune, emocionada.
—Ya temía lo peor… que bueno es tenerlos con nosotros una vez más —dice Uranus, aliviada.
—Es una gran bendición —acota Plut, conmovida.
—¿Serena? —dice Darien al abrir sus ojos primero que su esposa, la toma en sus brazos y sacude para que despierte.
—Darien… ¿Fue una ilusión o…? —pregunta Serena, saliendo del letargo.
—No mi amor, todo fue verdad —responde automáticamente Darien, emocionado al punto de las lágrimas.
—Mi Darien… —susurra Serena, tomando fuertemente la mano de su esposo.
—Ven, ambos seguiremos protegiendo nuestros sueños y los de todos a quienes amamos —dice Darien, tomando a su esposa para así levantarla.
—¿Qué ocurre? —pregunta el Príncipe Diamante, sin entender nada.
En ese momento, Darien y Serena se levantan con determinación, ella queda tras el, observa en momento en el cual Darien se haga soberano del poder del cristal dorado una vez más. El pelinegro cierra sus ojos y estira una de sus manos al frente de su pecho, tras unos minutos de concentración el cristal dorado brota de sus mas puros sentimientos, al instante se transforma en el Príncipe Endymion, preparado para hacer despertar el poder de su mujer, la cual lo logra tras posar su mano sobre el hombro de su esposo, ella cierra los ojos mientras vuelve a sentir todo el calor que su pecho había perdido debido a tanta desconfianza, pero una vez más entiende que mientras su esposo y ella estén juntos, la esperanza nunca puede desaparecer. Ante los ojos atónitos de todos, el cristal de plata levita hasta llegar junto al cristal dorado, el resplandor del primero vuelve gracias a la cercanía de su compañero, el cual también se potencia y así permite que ambos dueños de su cristal respectivo, se llenen de energía nuevamente.
—Ha vuelto la princesa… —susurra Uranus, conmovida.
—No es solo eso… —susurra atónita, Sailor Plut.
Sin que nadie lo imaginara, el poder combinado de ambos reinos, es decir, el milenio de plata de la luna y el Reino Dorado de la Tierra, ha logrado hacer lo que jamás alguien pensó posible para este momento. Darien y Serena no solo han vuelto a encarnar a los Príncipes de pasado, sino que se han transformado en la imagen de los Reyes del que fuera el futuro de Tokio de Cristal. Frente a Endymion se forja el bastón plateado que todos conocían, este nace gracias al poder del amor que se materializa en un regalo del cristal de plata, mientras que la dorada corona lleva ese resplandor gracias a la energía del cristal dorado. Es como si los votos de un amor infinito como es el que se tienen estas dos personas, se hacen tangibles y reales para que así sigan con el destino que la buena fortuna les promete. Ya con este poder, ambos se sientes preparados para luchar una vez más.
—Chicas, acudan a ayudar a las demás Sailors, nosotros protegeremos a todos desde acá —indica Endymion, tranquilo en sus palabras.
—Como usted diga —dice Sailor Plut, yendo rápidamente hacia ese lugar, con sus compañeras.
—Endymion… gracias a ti he vuelto a abrir mis ojos, vuelvo a sentir el poder en cada rincón de mi alma, jamás lo hubiera logrado sin ti —dice Serena, sonriente.
—Vivo por ti y para ti, lo sabes… además te prometí que jamás volveríamos a separarnos —responde Endymion, feliz.
—Príncipe Diamante, Príncipe Zafiro, ustedes también tienen sueños hermosos, dignos de proteger a pesar de lo que sea, la maldad de Génesis se extinguirá si ustedes así no los permiten, los ayudaremos para que se den una nueva oportunidad de vivir —relata Serena.
—Ese resplandor… es tan poderoso, me llena de… esperanza —susurra Diamante, anonadado al ver el fantástico poder que emite Serena.
—Mi corazón se inunda de fe… —murmura Zafiro, conectándose con su lado más humano.
—No tengan miedo, la maldad no es para ustedes, son seres nacidos de este lugar, la tierra, para todos hay esperanza, para todos hay una nueva oportunidad —dice Endymion, en espera de una respuesta.
—¿Después de tanto daño tenemos perdón?, incluso Esmeralda ha muerto debido a esta batalla… creo que si ella no tuvo esperanza tampoco la merezco yo —responde el Príncipe Diamante, entristecido al ver el pálido rostro de la mujer que yace entre sus brazos.
—El deseo de ser la mujer que te amará más que nadie en este universo la hace dueña de un sueño hermoso, ella estará bien —responde Endymion, sonriente.
—Serena, perdón, Neo Reina Serena, Rey Endymion, libérennos de este poder oscuro que de nada nos ha servido, por favor —suplica Zafiro, preparado para recibir esta bendición.
—Así será —responde ella a nombre de ambos.
Serena toma la mano de Endymion, sus manos libres sostienen en el aire sus respectivos cristales, ambos emiten una poderosa luz en conjunto, luz que comienza a hacerse notar como un gran halo de esperanza para el mundo, este resplandor conquista el corazón de Diamante y Zafiro, a los cuales al fin les desaparece aquel signo en su frente que tanta desgracia ha traído, la luna negra invertida ahora es solo un mal recuerdo, ambos están liberados de todo ese mal que Génesis les había dado para así concretar sus planes, ahora ambos gozan de una paz que no habían experimentado jamás, sus propias luces de fe llenan sus almas de alegría, la misma luz que vuelve a brillar en Esmeralda, devolviéndola a la vida.
—Príncipe… —susurra la aletargada mujer.
—Esmeralda… has vuelto a abrir tus ojos… me alegra mucho —responde Diamante, manteniendo cercana a la mujer gracias al abrazo que no ha desaparecido.
—Me siento extraña… ¿Qué ha ocurrido? —pregunta confundida, Esmeralda.
—Al fin nos hemos liberado de las sombras —responde Zafiro, emocionado por su nuevo sentir.
—¿Cómo? —pregunta la mujer.
—Gracias a ellos —susurra Diamante, observando e indicando a Darien y Serena.
—¡Miren!, el poder de ambos sigue creciendo —señala Zafiro, lleno de alegría.
El poder de Endymion y Serena recae sobre todo el edificio que se veía amenazado por el mal, las personas que estaban poseídas por el poder del cristal obscuro caen rendidas ante la luz sanadora de los cristales, esto alivia a las ya heridas sailors del sistema solar interno, las cuales permanecieron estoicas en sus puestos de lucha, inclusive de que las fuerzas ya se estaban agotando. Por otro lado, las hermanas de la persecución vuelven a ser sanadas gracias a los poderes milagrosos de quien alguna vez fuera su enemiga, esta renovación de alma tan fuerte las hace caer al piso al igual como ocurrió con los demás, cada una de las sailors del sistema solar externo toma a una de las chicas fatigadas mientras le explican rápidamente a las demás sobre lo que está ocurriendo, esta buena noticia las guía con urgencia para ir hacia la azotea y así poder compartir este milagro hecho realidad.
—¡No lo puedo creer! —exclama Sailor Venus al abrir las puertas que la separaban de la azotea.
—¡Serena, al fin vuelves a tener tus poderes! —añade llena de dicha, Sailor Mars.
—No debí desconfiar jamás sobre tus capacidades, siempre has sido hábil de salir adelante a pesar de todo —dice a voz un poco más baja, Sailor Jupiter.
—Esto es… maravilloso —dice a voz rota, Sailor Mercury, conmovida.
—Acérquense, por favor —pide Serena, con cariño hacia sus amigas.
—Dejen a las chicas junto a su familia —acota Endymion, haciendo alusión a que reúnan a toda la familia Black moon.
—Si —dicen las sailors scouts del sistema solar externo, al unísono.
—¿Todas están bien? —pregunta preocupado, Zafiro.
—Si, pronto despertarán, paciencia —pide Sailor Uranus, contenta al ver que Esmeralda se encuentra bien después del ataque involuntario que inflingió contra ella.
—Chicas, quiero que me escuchen —pide Serena, deteniendo el poder del cristal de plata al igual que Endymion, para así poder hablar.
—Dinos por favor —dice Sailor Mars, inquietadamente feliz.
—Quiero agradecerles el darme sus fuerzas y protección en todo momento, aunque ustedes no lo crean, si mi esposo y yo estamos aquí y de esta forma una vez más, se debe a que ustedes apoyan nuestros sueños —explica Serena, agradecida.
—Nuevamente la unión ha hecho la fuerza, la confianza que existe entre nosotros ha permitido este milagro —añade Endymion, alegre al ver que estas frases cobran más poder que nunca.
—Sino fuera por ustedes esto jamás hubiera sucedido, ustedes son los reales merecedores de esta victoria, puesto que nunca se dejaron vencer a pesar de la adversidad —dice Sailor Mars, conmovida.
—Saben que ustedes son muy importantes para nosotros, verlos bien nos hace felices —añade Sailor Mercury, sin poder dejar de llorar.
—Gracias por hacer brillar la esperanza una vez más —dice Sailor Venus, complacida y agradecida.
—Siempre nos hacen creer que todo mejorará, muchas gracias —añade Sailor Jupiter.
—El amor siempre triunfa, esta vez no sería la excepción —adjunta Sailor Saturn, dichosa.
—Ustedes son las dos estrellas que guían nuestro camino —dice Sailor Uranus, tranquila al ver que el mal ha acabado.
—Siempre estaremos para protegerlos —añade Neptune.
—Gracias a ustedes, el futuro vuelve a brillar, puedo ver que el sueño de Tokio de Cristal vuelve a susurrar en nuestros corazones, un milenio lleno de amor y justicia se acerca —concluye Plut, emocionada a más no poder.
Los milagros no ocurren por azar, ocurren cuando las almas deseosas de un cambio se proponen encarnar la ilusión de este milagro, la fuerza de este sueño no debe decaer jamás, ya que el poder de la ilusión y la esperanza puede combatir hasta el más oscuro de los destinos impuestos, si realmente existen ganas de luchar por un futuro mejor este se puede concretar, el poder está en las manos de cada uno de nosotros, es solo cosa de darnos cuenta que está ahí, utilizarlo y confiar en que el mañana prepara lo mejor para todos nosotros.
El futuro está aquí, en el corazón de todos, en el resplandor de cada uno, tal cual ocurre para Darien y Serena, preparados para observar como un nuevo amanecer se dibuja en el horizonte de la esperanza.
• 2510mari: Hola!, me alegro de que el capítulo haya sido de tu agrado, espero que este no haya sido la excepción =) como puedes ver ya se supo todo lo que pasó en la batalla, ahora quedará "la resolución" sobre que ocurrirá con Black Moon y Darien y Serena con sus poderes renovados, espero contar con tu lectura para ese entonces, que estés bien, cuídate! ^^
• jhuanny: Hola, Jhuanny!, por lo general cualquier respuesta sobre el fic lo hago por este medio o por msn, si quieres agrégame, tu sabes la dirección, no tengo ningún problema ^^. Así que escribes poesía?, que bueno!, yo también tengo un espacio donde tengo ese tipo de escritos, pero mi blog es muy privado xD quizás cuando corrija ciertos errores lo mostraré "al público", por ahora comparto por medio de FF de esa forma coloquial que dices, si lo hago de esa forma es porque debo usar el español más neutro posible, sin modismos, para que cualquier lector pueda sentirse a gusto leyéndolo, hasta ahora ha dado resultados al parecer, jajaja, un abrazo, linda!, ya sabes, si quieres agregarme a msn solo hazlo, un beso!
• rulosmile: Jajajaja, Darien buen psicoloco, si el cabro se las trae!, jajajaja. Sobre Esmeralda, bueno, los añitos le cayeron encima en este fic y por fin se comporta como alguien de su edad, wuajaja, quería hacerla un personaje más atractivo y menos intolerante, una suerte de "Ann y Alan" en lo que ocurrió con Diamante, cosa que el tontón se diera cuenta que la chiquilla realmente lo quería y por eso se arriesgó por él, awww… xD
Ojalá que eso algo "bueno, bueeeeeno" que esperabas con Darien no haya estado fuera de tus expectativas, ya que al final Serena solo pudo volver a tener sus poderes gracias a él. "(nótese que me siento totalmente indentificada con esto ajjajaj, cuando el sujeto de mis afectos habla, por muy vago que sea lo que dice, un torrente torpe de emociones se hacen presente jajajaj :$ )", vamos a hablar de eso después, bueno? Jajaja
Nuestro Darien (si, voy a compartirlo contigo), ha ido cambiando mucho en el fic y menos mal que para mejor, si hubiera seguido mucho en la línea del anime no creo que hubiera sido posible, ya que me gusta mostrarlo más cariñoso, pero en justa medida, respetando un poco lo que siempre conocimos de él como un ser reservado, pero su cambio a mi me encanta la verdad, será porque yo lo escribo y lo domino como quiera?, jajaja, creo que obligaré a mi pololo a que lea este fic para que sepa como comportarse ¬¬ xD jajaja, aunque no miento, es un buen sucesor de Darien, si, sucesor, porque él fue mi primer amorsh… xD
Diamante y cloroformo, me cagué de la risa jajaja se fue en puro bla bla en el cap anterior pero aquí le puso weno, bueno, ni tanto, porque no le funcionó xD
Jajaja y despreocúpate, estaré bien, pero no debes pedirle eso a los seres extraños en la mente de Salfate, tsss… con "líneas de talco" quien no ve weás, o es muy tonto lo que estoy diciendo?, jajaja
Muchas gracias por toda la buena onda, me caes súper bien, nos hemos reído harto y también pelado el cable de lo lindo, ojalá nos topemos de nuevo para desvariar un poco, jajaja y bueno, la influencia del fin de semana romántico no pudo ser porque ese día lo pasé forever alone =( xD pero bueh, cosas que pasan… jajaja, besos!
• yesqui2000: Creo que todo lo que pediste, pasó, ojalá hayas quedado satisfecha con el capítulo y a la espera de los demás!, espero seguir contando con tu presencia y lectura, un abrazo grande!
• Demelphy: Gracias! Ya estoy totalmente recuperada de mi lesión, eso se tradujo en una actualización más rápida, así que feliz!
Jajaja, despreocúpate por eso de los capítulos largos, si yo fuera lectora de mis propios fics sé que se me quemarían los ojos por leer tanto n_nU es por eso que agradezco el tiempo y paciencia de todos quienes deciden pasar por acá ^^
Así que eres de programar?, que interesante, yo sé algo de diseño web, bueno, he hecho con mi novio algunas páginas pero es él quien hace toda la programación, he intentado aprender bien pero me mareo x_x jajaja, así que te felicito por lo que sabes, gracias por tus deseos de hacer una animación, jajaja ^^ cositas como esta me halagan demasiado.
Un abrazo, espero que estés muy bien, nos estamos leyendo, cuídate =)
• Roomi: Pero niña por favor! Quiero saber específicamente quien eres así que háblame un día de estos en el grupo de Patty, mira que ayer te andaba buscando, jejeje, no seas tímida ^^
Muchas gracias por tu review, mis cosas y salud han mejorado así que eso se notó en una actualización más rápida, jejeje. Y… pero, pero… sino sufrieron tanto _ creo que fue peor en capítulos anteriores con todo eso de la separación u.u
Bueno, estaré esperando a que me hables para que así conversemos mejor, un gran abrazooo!
• luna azul: Hola!, bueno, ya pudiste ver lo que pasó con Darien, ojalá te haya gustado ^^ y tranquila, estaré actualizando más seguido, así que espero seguir con tu presencia aquí en mi rinconcito de FF, un abrazo grande!
• Patty Ramirez de Chiba: Ya te di la medallita a la perseverancia, jajaja, linda!, muchas gracias por haber leído los dos fics (en realidad 3) en tiempo record! Ahora estás a la par con mis actualizaciones, te estaré comentando cualquier novedad, bueno?, ahí conversamos más en el grupo o msn, besitos y gracias!
• : Hola!, nooo… no dejaría el fic por nada, lo amo y sé que mis lectoras también así que nunca les haría eso ^^ Tienes razón, después de anime faltó un "Después De", esa fue una de mis motivaciones para escribir el fic desde "una vida a tu lado", todo con lo que fantaseé de pequeña hasta ya más adulta, lo bueno fue saber que habían chicas con mi mismo sentir n_n
Ese pergamino que no expliqué como te dije, fue porque 1, se me olvidó y 2 después no encontré forma de agregarlo, dudo que lo haga alguna vez, pero te escribí a grandes rasgos para que supieras mi idea, a mi también me encanta esa pareja y sin modificaciones (son mujeres y son pareja, no hay problema), es por eso que las describo tal cual en el fic ^^
Te felicito, descubriste lo que pasará con Génesis, no te digo más por ahora, solo que tienes razón, ya dejaremos los detalles para cuando corresponda ^^
• solromi: Hola linda!, muchísimas gracias por tus palabras, siempre me resulta un honor leer que este fic sería una digna continuación de Sailor Moon, me es grato como no tienes idea =) gracias también por tus buenos deseos, ya estoy mucho mejor y por ende actualizaré más seguido.
Sobre el msn, mira, hace rato que está extraña la cosa, preferiría que me mandes un mail para así poder agregarte también yo, así nos aseguramos ^^
La ausencia de luna y artemis se debe a que se supone que todo pasa demasiado rápido, entonces no he tenido "un buen encaje" para llegar y meterlos a la escena, pero si se verán en los siguientes capítulos =) Espero que tu ansias se hayan aplacado al leer el capítulo nuevo, aquí están las respuestas a todas tus interrogantes, espero que te haya gustado ^^ Muchisimas gracias por tus buenos deseos, estos son recíprocos hacia ti, espero que estés muy bien, que un día de estos podamos hablar y así conocernos un poquito mejor, un abrazo!
• MartithaJimenez: Jajajaja la mala de Bere te tenía con los pelos te punta, no en el capítulo pasado sino que en actual, me dio mucha risa eso xD
Ya sabes que estaré actualizando más seguido y que cualquier cosita estaré avisando en el grupo de Patty, así que tranquila mi Martis, prometo no causarte traumas ni nada de eso de lo que Bere anda hablando, nuestra drama queen es así, jajaja, abrazos! (Y si, mi corazón ya no sufre porque cumpliste con el rw, linda!)
• smfanatic: Hola amix!, espero que el asunto del Internet ya no te esté dando problemas =/ no te hemos visto estos días por el grupo, asumo que es por lo mismo… ojalá que cuando leas estas líneas todo ande bien…
El dia en que Serena se convierta en sailor cosmos (si es que se convierte) se verá muchísimo más adelante, y sobre génesis no te equivocas, pero que quede en secreto, ok? Jajaja sobre mi tendón ufff, ningún problema, así que aquí voy a estar escribiendo lo más rápido posible para poder actualizar apenas pueda ^^
Muchas gracias por tu review y constante lectura, un gran abrazo!
• mirtiangis: Siii, ya vi que dejaste review de nuevo, muchas gracias!, será un gusto contar con tus comentarios por acá ^^ un gran abrazo, cuídate muchísimo!
• Bere prin: No te preocupes, me cae bien Diamante pero no caeré como en "La mentira", "no me has perdido" como dijiste, jajaja, aunque asúmelo, fue un final bonito en ese fic… cierto? Jajaja
Ahora esperaré tu rw actual o ya sabes como te voy a estar molestando por facebook y msn! Jajaja, un gran abrazo mi niña!
Muchas gracias a todas mis niñas lindas que han dejado review, se agradece la constancia, presencia y paciencia, ahora como ya les dije, estoy mucho mejor de salud, espero no caer de nuevo porque soy muy enfermiza, pero por ahora todo bien, así que desde mañana mismo me pongo a escribir el siguiente cap. Para que la actualización la tengamos pronto.
Un gran saludo a todos quienes me leen, como siempre los invito a dejar sus comentarios, inquietudes, consejos, lo que deseen, me encanta compartir con mis lectores, creo que todos lo saben =)
Nos vemos en el siguiente capítulo, un abrazo para todos, nos leemos, sayo!
