¡Hola, lectores de Arañando sombras para verte! ¿Queréis matarme? Lo entiendo, lo comprendo, lo séééééé. Sólo que si lo hacéis intentad que no sufra demasiado ¿vale?

Ahora enserio, como siempre tengo que disculparme y excusarme. Pero como supongo que sabréis y/u os imagináis los estudios están de por medio. Y cuando hay un poco de tiempo libre es difícil ponerse a escribir. Me llegaron muchos mensajes pidiendo que subiera y aquí está, el séptimo.

También quiero comunicaros algo que me pasó recientemente. Me han plagiado en una página llamada Wattpad la primera temporada de esta historia, la historia tenía otro título... estúpido, enserio. Estoy muy enfadada por este tema y por eso voy a subir la historia original a esta web. Por lo que me podréis ver tanto aquí como allí, salvo que en wattpad mi usuario es Nephim xD

Me dejo de líos. ¡PERSONAJES DE AKIRA TORIYAMA! Disfrutad, gente!


Capitulo 7. Un hermoso reencuentro

POV Bulma

No podía creer lo que estaba pasando. Después de diez largos años, y en mi país, me encuentro con Angela, aquella chica que estuvo con Aidan. No sé realmente que estaba haciendo aquí pero ahora mismo sólo tenía ganas de abrazarla y que me contase como iba su vida, ahora ya como adulta.

La miraba con atención mientras ella me hablaba un poco por encima el motivo de su estancia aquí. Realmente estaba muy cambiada. Recuerdo el momento estúpido que me invitó a su casa para una fiesta de pijamas con sus amigas las princesas. De esa niña a la mujer que tenía enfrente no había nada similar, aparte de los rasgos físicos y el color del cabello.

–Me gustaría mostrarte algo, Bulma–desperté de mis pensamientos al escucharla nombrarme–. Creo que te gustará bastante.–

Asentí con una sonrisa mientras Angela me pedía que la siguiera. Caminamos juntas por la estación del tren mientras conversábamos un poco sobre lo que vivimos juntas hace ya tiempo. Nos dirigíamos a la cafetería del lugar. En concreto, nos paramos frente a una mesa ocupada por una chica de cabello corto rubio y ojos grandes azules. Al ver enfrente suya a personas levantó la mirada. Me fijé que se quedó observándome y de un momento a otro amplió una sonrisa de oreja a oreja y se levantó del asiento para saltar a abrazarme.

–¡Bulma! ¡Bulma!–gritaba ella mientras yo guiaba mi mirada a Angela no comprendiendo la situación. La chica se separó de mí con su sonrisa intacta y sus ojos brillantes–. ¡Es genial volver a verte!–

Sonreí forzosamente mientras la volvía a mirar de arriba abajo y nuevamente observaba a Angela que tenía una mirada de felicidad, como cuando alguien se reencuentra y un tercero está orgulloso de ello, pero en mi caso yo no sé quien es la que me ha saltado encima.

–Realmente hoy no es mi día–dije en un tono divertido y dudoso–. Me levanté con memoria de pez porque... no sé quien eres.–

La chica borró su sonrisa y su mirada mostraba decepción. Me sentí mal por ella pero por más que me esforzase en recordar ella no me sonaba ni de lejos a algún conocido.

–No pongas esa cara–Angela posó su mano en el hombro de la joven consolándola mientras la brindaba una sonrisa de apoyo–. Es normal que no te recuerde puesto que has crecido. A mí tampoco me reconoció a la primera.–

La rubia volvió a sonreír mirándome de nuevo con ilusión. Fuera quien fuese algo tenía muy claro, su sonrisa era contagiosa al igual que su alegría.

–Soy Julia Stanley–mis ojos se abrieron impresionados ante el nombre mencionado. En ese momento si que me vino a la mente una persona pero aquella que yo conocía era una niña pequeña, con el pelo largo y siempre peinado en dos trenzas.

Se me revolvía el estómago al recordarla. Tenía ganas de llorar de la alegría que nació repentinamente en mí ante la visión de la pequeña Julia pero el estado de impresión, al cual estaba sometida, no me dejaba reaccionar. Ella se dio cuenta y, como al principio, tomó la iniciativa de darme otro abrazo.

–Julia–susurré en su oído rompiendo mi llanto al sentir su cálido abrazo. Escuché una leve risa que me recordó a todas aquellas que soltaba cuando vivía a su lado. Era tan difícil explicar lo que sentía en ese momento. Era como si viajara en el tiempo y estuviéramos juntas de nuevo cuando yo pensé que jamás volvería a verla.

Podía sentirme estúpida por llorar como una niña pero no lo era. Julia era como la hermana que no tuve y, aunque hubiera vivido a su lado poco tiempo, ya la sentía como tal. Ella y Tarble eran los hermanos que siempre les pedí a mis padres que me dieran y que no me fueron brindados.

–Estoy tan contenta de verte–habló una vez que se cortó nuestro abrazo. Me emocionó ver que ella también había derramado varias lágrimas ante este encuentro tan inimaginable–. Cuando Angela me dijo que iba a venir a Japón no pude evitar pensar en ti. Quería venir y conocer el país pero nunca pensé que tendría la suerte de volver a verte.–

–Y mucho menos cuando acabamos de llegar–rió Angela que nos observaba con orgullo–. Sabía que te haría ilusión, Bulma.–

–¿Y como no? Julia fue una de las personas más importantes mientras estuve en Nottingham–terminé de limpiar mis lágrimas viendo como Julia me imitaba–. Estás muy guapa, muy grande y muy... diferente. Para bien, por supuesto.–

–Y tú sigues teniendo el pelo azul–no pude evitar reírme ante el comentario.

Estuvimos bastante tiempo hablando. Las dos me dieron su número de teléfono y el nombre del hotel donde se hospedarían mientras Angela estuviera trabajando aquí. Ella, antes de despedirnos, me pidió que no le comentase a Aidan de que las había visto. Generalmente me pidió no comentarlo con nadie pero principalmente a él era al que menos quería que le dijera lo ocurrido.

Fue duro tener que separarme de ellas ya que estaba muy cómoda a su lado pero al menos podría ir a verlas o llamarlas mientras estén en el país. Tenía ganas de pasar un rato a su lado para que me cuenten sus anécdotas. Me interesaba saber que es de Julia. Por lo poco que la vi ella seguí siendo esa dulce y risueña niña que yo conocía.

Decidí volver al apartamento en un taxi, como dije no pienso ir andando con mi maleta por la ciudad para no repetir la anécdota de que me la roben. Esto me recuerda a que tenía que hablar con Vegeta y decirle que el tema de mi equipaje está más que resuelto.

POV Vegeta

Me encontraba en mi despacho de la comisaría observando por la pantalla del ordenador la grabación del interrogatorio que se le hizo al padre de Tarble. Todavía verlo me daban ganas de buscarle hasta el último rincón del mundo para quitarle la vida.

Escuchaba la puerta del despacho que se mezclaba con el sonido del vídeo. Sin apartar la vista de la pantalla di permiso para entrar al que había tocado.

–Vegeta...–desvié la mirada hacia la persona que habló. Era Bulma, que tenía un semblante triste el cual intentaba ocultar ante una postura seria–me han dicho lo que pasó con tu padre y el tema de las drogas.–

–Todavía me parece una locura–volví la vista a la pantalla–. Lo peor de todo es que aún no he encontrado una pista que me lleve hasta el punto de saber que pasó.–

–Aidan me contó un poco lo que llegó a deducir–escuché como se sentaba en la silla frente a mi escritorio–. Ahora me gustaría que escucharas lo que yo pienso.–

Solté un largo suspiro y quité el vídeo. Apagué la pantalla y volviendo la vista a la mujer a la que asentí dándola permiso para exponer su pensamiento.

–Creo que todo esto es una pantomima–alcé las cejas impresionado ante su expresión–. Una cruel broma que Vegeta ha montado para ti. Es un show en el que él es el guionista y tú el protagonista.–

–¿Se puede saber de que demonios hablas?–mi pregunta sonó más fría de lo que quise que sonase.

–Ya sé que parece una tontería pero sé de lo que habló. Vegeta es una persona que le gusta el poder y que la gente tenga constancia de quien manda. En este caso él es quien maneja todos los hilos–vi como se acomodaba en el asiento. Por un momento la maldije puesto que sus piernas me hicieron perder la concentración de su argumento–. Vegeta... él pagó a los policías y posiblemente también haya sobornado al equipo del laboratorio.–

–Sigo sin comprender hacia donde va todo esto–dejé caer mi espalda sobre el respaldo de mi silla tomando una postura cómoda–. Los policías no...–

–¿No se dejan sobornar?–comentó con un humor que a mí me desagradó–. Desgraciadamente todos tenemos un precio. Sólo hay que encontrar el modo de pagarlo sea con dinero u otra cosa.–

–Explícate–exigí de inmediato.

–Tu padre se puso a propósito en un local a vender drogas porque quería ser detenido–enseguida expuso su libre pensamiento–. Para entonces él habría sobornado a ciertos policías y ciertos integrantes del laboratorio para que cuando fuera detenido y requisada la droga luego pudieran cambiarlas por algo similares físicamente.–

Ella pausó un segundo para ver si comprendía hasta donde había llegado a argumentar. Vi como cruzaba su pierna izquierda poniéndola encima de la derecha mientras sus manos se posaban en sus rodillas.

–En el momento que la droga entró en el laboratorio alguien manipuló las cámaras de la sala dónde se encontraban para dar el cambio–siguió hablando–. Luego todo ocurrió como sabes. Los del laboratorio tenían dudas y decidieron volver a examinarlas para finalmente decir que la confundieron por azúcar y pastillas normales, algo lo cual es ilógico de creer. Con esto Vegeta pudo salir de la comisaría libre de cargos.–

–Eso lo viví ayer, Bulma–eché mi cabeza para atrás mirando al techo–. Tanto explotar tu cabeza para nada.–

–Para mucho, Vegeta–volví a mirarla–. Te dije que era todo teatro. Él lo hizo para que vieras que tiene poder sobre tus compañeros de trabajo. De que hagas lo que hagas él irá un paso por delante de ti. Quiere que veas que puede pasar por la comisaría sin tu consentimiento saliendo ileso. Lo de ayer no era más que una pelea entre el ratón y el gato.–

–¡Tengo que suponer que soy el ratón!–ella sonrió y se levantó de su sitio.

–En Tom y Jerry el gato salía perdiendo–se acercó a mí y sin mi permiso se sentó sobre mi regazo–. Dale la vuelta a la situación. Si quieres mi consejo, deja de pensar que el negocio de tu padre está en las drogas. Él esconde algo más grande.–

–¿Y cómo lo hago?–la miré a sus ojos azules los cuales eran fáciles de perderse entre ellos–. Han denegado el caso y posiblemente no me den ninguna orden judicial para inspeccionar su casa. Estoy jodido.–

–¿Aun no te acuerdas de que tenemos a Tarble?–suspiré al recordarlo mientras llevaba mis manos a mi frente. Ella posó la suya en mi pecho para calmarme–. Acabará ayudándonos. Te lo prometo.–

Me quedé mirándola haciendo que recordase lo que era sentirla bajo mi cuerpo, desnuda y gimiendo. Tenía ganas de tirar todo lo que tenía en mi escritorio para hacerla mía encima de él... pero ahora no podía. Su teoría me cuadraba bastante por lo que tenía que empezar a trabajar para llevarla a cabo. Por la noche ya haría todo lo que mi perversa mente quisiera.

–No sé si tienes razón pero ahora mismo me pondré a estudiar tu teoría–ella sonrió como una niña pequeña mientras se levantaba de mi regazo–. Empezaré por pedir una orden judicial para mirar las cuentas bancarias del personal por si hay un ingreso sospechoso.–

–Esa es una buena idea–vi que se dirigía a la puerta para salir–. No podrás negar que hacemos un buen equipo ¿verdad?–

–Sabes perfectamente que no es así–como una niña a la que molestan infló sus mofletes ofendida.

–¡Te odio, Vegeta!–soltó con un tono lleno de burla que intentó ocultar, malamente, con uno serio y orgulloso.

Salió por la puerta dando un portazo fuerte. Luego la vi que nuevamente la abría comprobando que no había sufrido algún daño mientras yo la observaba aguantando la risa. Me volvió a mirar con odio y salió cerrando con más suavidad.

–Una psicóloga lunática–mencioné en alto mientras negaba con la cabeza.

POV Bulma.

Al salir de la comisaría decidí volver al apartamento andando. Cuando Aidan me contó lo ocurrido con el padre de Vegeta empecé a pensar en cada detalle y en cada punto que podría pasarse por alto. Cuando hablé con Arwen de lo ocurrido la prometí que se haría justicia y no pensaba que mi palabra se quedara en el aire. Ese hombre pagaría por todo el daño que le hizo a ella, a Tarble y a Vegeta.

Finalmente llegué al apartamento donde me encontré sólo a Aidan con el ordenador. Supongo que estaba estudiando el caso del padre de Vegeta. Yo estaba segura de la idea que tenía. Viendo la personalidad que tenía ese hombre aumentaban mis sospechas sobre que él había pagado a los policías para cometer tal idiotez.

–¿Viste a Vegeta?–me preguntó sin quitar la mirada del portátil.

–Sí... Le comenté mi idea y piensa pedir una orden judicial para ver los últimos ingresos bancarios del personal de policía–él me miró sonriendo–. Lo malo es que no le dije que ya tengo mi maleta.–

–No tardará en darse cuenta... supongo–dijo riendo mientras yo me sentaba a su lado.

Miraba de reojo a Aidan. Si soy sincera me daban ganas de saltar a abrazarlo y gritarle que había visto a Angela aquí. Me moría por darle el teléfono y la dirección del hotel y decirle "Adelante, Aidan. ¡Búscala!", pero sabiendo que eso sólo ocurre en las películas americanas yo no podía hacer contárselo. Le prometí a mi amiga que no le diría nada aunque me muriera de ganas.

–¿Qué me miras tanto?–se giró a verme mientras yo mostraba una mueca idiota ante lo estúpidamente disimulada que fui... ironía.

–Es que...–intenté pensar una excusa lo más rápido posible–no es bueno para la vista ponerse tan cerca de la pantalla. ¿No has pensado en que te tendrías que comprar unas gafas? Ahora están de moda... junto con las barbas.–

La cara de poker que Aidan puso no pudo retener mi risa. Era la excusa más estúpida que había puesto pero al menos pareció creérsela ya que me acompañó en la risa y luego prosiguió con su labor. Fue demasiado imaginarme a Aidan con una barba y gafas de pasta. Al menos ya tengo risas aseguradas.

Mi risa fue cortada cuando mi móvil empezó a sonar. Atendí la llamada sin mirar de quien se trataba cuando reconocí la hermosa voz de Julia con ese tono inglés tan elegante que ella le ponía. Me pedía que nos viéramos sólo las dos en la puerta de su hotel para que la llevara a conocer la ciudad. Obviamente accedí a acompañarla, aunque tampoco sé si era una buena idea pues llevo diez años fuera de aquí.

Me despedí de Aidan y me dirigí a buscar a Julia. Tenía ganas de pasar tiempo con ella. Quería saber como le va la vida a su familia y no voy a mentir, la Bulma cotilla desea saber que ha pasado con Derek Stanley.


¿Os gustó? Espero que el argumento de Bulma no haya sido muy lioso pero en el caso de que si lo fuera no tendría reparos en intentar argumentarlo más sencillo.

Tenía ganas de que vierais este capítulo por un motivo, Julia es importante. Sí... Ella va a ser vital y ya veréis por que.

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