Hola a todos!, si, lo sé, me he demorado más en esta actualización, pero es que han pasado tantas cosas mientras escribía!, jajaja
Partiré por comentar que la gran responsable de mi demora es la Srta. Patty Ramirez de Chiba (escritora de este portal, si quieren leer buenas historias visiten su perfil), Patty, gracias a nuestras conversaciones nocturnas he actualizado con lentitud, siéntete culpable, haré que mi mamá te castigue, jajaja. [Bueno, esta chiquilina me ha apodado como "La hija perdida de Naoko", como me haces reír, jajaja, gracias por toda tu simpatía C:]
Les comento que junto a esta talentosa escritora, estamos creando un "fic- a medias one shot", que es la unión de dos one shot que han ganado dos chicas a las cuales también saludo, Martis y Bere. Me gustaría que ustedes, mis queridos lectores, visitaran el perfil de Patty cuando este fic esté publicado, les extiendo la invitación desde ya, seguramente para la próxima entrega de mi fic (este), ese ya estará publicado, así que les avisaré por si quieren pasar a leerlo.
Bueno, les comentaré que el capítulo actual hace un diverso recorrido entre varios hechos de la historia. Comenzaremos con lo ocurrido post batalla, volvemos a medias a lo más mundano de lo que pueden vivir nuestros personajes, aunque por cosas obvias mantendremos la esencia de todo lo que refiere a Sailor Moon.
Les comento también que aquí presento el último lemon del fic (lágrimas), siendo sincera no creí que lo haría, pero ya que la imaginación vuelva… jajaja
Ahora nos acercamos a pasos agigantados a lo que refiere con "Tokio de Cristal", sé que muchas se confundieron y pensaron que el titulo dictaba que se vería el desarrollo de todo esto mucho antes, pero creo ya haber comentado que es justamente el título la pista de que esto se vería en los últimos capítulos. Obviamente la tercera parte de mi trilogía va directamente a esto, "Tokio de Cristal", espero poder presentarles ese mundo de fantasía lo antes posible.
Me gustaría recordar que en este fic corté toda relación con "el presente-futuro" (recuerdan el viaje de Setsuna hacia el futuro junto a las demás "Sailor Outer"?), les digo esto porque ya en este punto no me siento atada a hacer calzar ciertas fechas con algunos hechos claros que deberían pasar, advierto esto para que no crean que me he equivocado en cálculos o algo así, es solamente que quise darme un poco de relajo en esto, ya que a pesar de ser amante de los detalles, un poco de libertad extra no me viene mal.
Prepárense para "altos y bajos" en este capítulo, no digo que algo malo ocurra, sino que visitaremos diversos escenarios, diálogos, contexto, etc. (eso también fue un reto a la hora de escribir, ya que creo que es la primera vez que detallo tanto un capítulo "post batalla"), así que probablemente habrán partes que disfruten más que otras, pero crean que todas para mi han sido necesarias para darle sentido a todo.
Sin más rodeos (porque ya me expresé lo suficiente xP), las dejo con el capítulo, espero que lo disfruten.
Un anochecer iluminado como si fuera el más brillante de los días, aún se puede sentir el amor que se respira en el aire, la magia ha inundado cada recoveco de la ciudad de Tokio, en especial en los corazones que han recibido el milagro del resplandeciente cristal de plata, el cual vibra en su esplendor, como fue soñado tantas veces por Serena en todo este tiempo.
Sin embargo la vida mundana y común también está presente, la noche no solo vive gracias al milagro que ocurrió hace breve instantes, sino que los habitantes de la ciudad han presenciado con sorpresa todo lo que ha pasado, para nadie le ha sido indiferente "ciertos sucesos extraños", como las justicieras que protegían el edificio en peligro ni los resplandores que emanaban de este, sin duda todo esto no pasará en silencio como en ocasiones anteriores.
—Se escucha bastante movimiento, ¿No creen? —pregunta a sus acompañantes, Sailor Venus.
—Espera… —dice Sailor Mars corriendo hacia el borde de la azotea del edificio para apreciar la vista—, ¡Hay mucha gente abajo!, demasiada para mí gusto —comenta con preocupación.
—Probablemente todo lo que pasó llamó a la curiosidad de la gente —dice Sailor Uranus, mirando de reojo a su pareja.
—Lo más prudente sería abandonar nuestra transformación —sugiere la chica de cabellos aguamarina.
Esta idea fue aceptada por todos, por lo cual tras breves momento de espera, cada uno de ellos vuelve a su apariencia normal.
—¿Qué pasará con ustedes? —pregunta Lita, refiriéndose a Diamante y los demás.
—Podemos darle alojamiento por esta noche, ¿No crees, Haruka? —pregunta Michiru a su novia.
—No veo el inconveniente —responde con tranquilidad la rubia.
—Muchísimas gracias —comenta Zafiro a título personal y el de su familia.
—Intentemos despertar a las hermanas de la persecución para así poder irnos —aconseja Hotaru, tomando de la mano a Haruka para que la ayudase.
En ese momento se escucha como personal de seguridad del edificio llega hasta la azotea.
—¿Darien Chiba? —pregunta un hombre, a viva voz.
—¿Si? —pregunta el pelinegro, mientras hace notar su presencia.
—Señor, sé que parecerá extraño, pero dentro de tanta gente que está a las afueras del edificio, un hombre llamado Osamu Urogataya está preguntando por usted y su esposa —explica el hombre.
—Lo estuvimos buscando en su departamento, pero ya que no estaba imaginamos que usted tiene algo que ver con todo lo que pasó acá y por eso subimos para encontrarlo —explica un compañero, el cual resulta ser un conserje.
—¿Puede decirle que me espere?, iré de inmediato a hablar con él —señala Darien, intrigado por lo que ocurre al igual que los demás oyentes.
—El caballero pidió explícitamente que fuera hacia la salida del edificio, hay medios de comunicación invadiéndolo con preguntas y al parecer necesita de su presencia para zafarse de todo eso —explica el guardia.
—¿Quieres que te acompañe? —propone Serena a su esposo, tomándolo de la mano.
—Está bien, pero tengamos cuidado, no sabemos que nos está esperando —aconseja Darien, muy alerta—, Lita, ¿Por qué no van al departamento?, espérennos ahí hasta que tengamos noticias de lo que está pasando.
—Si usted quiere, señor Darien, yo les abro la puerta de su hogar, traigo conmigo la copia de las llaves de los departamentos —comenta el conserje, para sentirse de ayuda.
—Muy amable, guíe a todos hasta mi departamento, por favor —pide atentamente, Darien, mientras se dirige junto a su esposa a lo más bajo del edificio.
En lo que Darien y Serena se alejan de la azotea y salen hacia uno de los pasillos para así tomar el ascensor, no pueden ocultar la intriga que les provoca el que Urogataya esté a espera de ambos.
—¿Tienes alguna mínima idea de lo que pasa? —pregunta Serena a su marido, mientras aprieta el botón para que el elevador se detenga en su piso.
—En realidad no, solo se me viene a la cabeza que todo esto llamó la atención de la gente y en este momento es una gran noticia en transcurso —responde Darien.
—Tengo algo de miedo… ¿Habrá llegado el momento en que todo el mundo sepa la verdad? —pregunta Serena, mordiendo su labio inferior debido al nerviosismo.
—Solo lo sabremos hasta que veamos que ocurre —dice Darien en el justo momento en que el elevador abre sus puertas.
—¿Y si lo conversamos antes de ir? —pregunta Serena, jalando a su esposo hacia atrás.
—No hay tiempo, debemos saber que es lo que está pasando —dice Darien, impidiendo retroceder un paso.
—Está bien —responde con resignación, Serena, entrando al ascensor junto a su marido.
Mientras tanto en la planta baja del edificio el movimiento comienza a ser cada vez más constante y fuerte, incluso ha sido necesario que llegaran algunos cuantos policías para crear un perímetro de seguridad ante la avalancha de curiosos que se acercan al lugar. Mucha prensa, local sobretodo en este momento, luchan por la captura de alguna foto o declaración de alguien que fuere un testigo cercano de todo lo que pasó.
—… Yo estoy segura, vi a un hombre de cabellos plateados, pasó por mi lado sin nada que me diera para sospechar, poco después y estando en mi casa sentí la necesidad de caminar sin una dirección clara. Poco a poco mi mente se fue nublando y solo veía a una joven rubia de largas coletas, bajo el susurro de la frase "tráela hacia mi", después solo recuerdo haber despertado en el piso, estaba confundida pero estoy segura, las sailors scouts estaban acá —relata una mujer a un periodista, entre espasmos por el nerviosismo.
—¿Dice que las sailors scout la ayudaron, señora? —pregunta el periodista, acercándole el micrófono.
—Si, estoy segura de que ellas me ayudaron al igual que las demás personas que también han declarado haber tenido esa especie de visión igual que yo —responde la mujer.
Cercano a estas dos personas, un hombre también es entrevistado por otro medio de comunicación.
—¡Esto debe ser brujería!, ¿Acaso no vieron a todos esos humanos vueltos verdaderos demonios?, ¿Vieron las luces que se alzaban desde la azotea de este edificio?, señores, ¡estos deben ser los últimos tiempos! —exclama un paranoico testigo ocular de todo lo que pasó.
La multitud no paraba de hablar, tanto los testigos curiosos como los que afirman haber sido presa de un extraño poder, comentan lo extraño que ha resultado todo esto para la ciudad, si hay algo que afirman todos es que esto sin duda está fuera de lo comúnmente conocido.
Por otro lado, la mayoría de los medios de comunicación se enfocan en Osamu Urogataya, el cual se encuentra resguardado por dos guardaespaldas personales, aunque también cuenta con la protección de los policías cercanos, mientras los periodistas se interrumpen unos a otros con el fin de que sus preguntas sean atendidas.
—¿Qué hace un trabajador del gobierno en este lugar?, ¿Hay algo que le estén ocultando al pueblo? —pregunta con irreverencia, una periodista.
—¡Nada ha sido ocultado, señorita!, todo se sabrá en su momento —responde con avasalladora personalidad, Osamu.
—¿Qué es lo que el mundo debe saber? —pregunta otra de las personas presentes allí.
—Con este escándalo le aseguro que nada podrá obtener su respuesta, deberán esperarnos hasta que las cosas estén más tranquilas para así poder aclarar todo —le responde Osamu, acosado por la cantidad de cámaras y micrófonos cercanos a él.
—Señor Urogataya, al parecer el hombre que mandó a llamar está aquí junto a su esposa —dice uno de los guardaespaldas, el cual había mirado hacia atrás.
—¡Darien chiba, Serena Tsukino, vengan por favor! —pide con urgencia, Osamu, haciéndoles señas para que se apresuraran, a lo cual la pareja responde con evidente sorpresa.
—Darien… —susurra horrorizada, Serena, al ver todas las luces y despliegue noticiero que hay en el lugar, como también así la gente que está presente.
—Tranquila, todo estará bien —dice él, apretando fuertemente la mano de su esposa para así intentar transmitir seguridad.
Ambos se acercan a Osamu, permanecen en silencio mientras observan como dicho hombre intenta calmar la situación.
—¡Silencio todos, por favor! —exclama fuertemente, Urogataya—, lo que ahora les diré es muy importante —dicho esto, absolutamente todos los medios de comunicación se enfocan en él. A los pocos segundos todos deciden silenciarse para así dejar hablar a quien lo desea—, estas dos personas podrán responder cualquier inquietud por parte de ustedes, ellos son Serena Tsukino y Darien Chiba, un joven matrimonio que posee todas las explicaciones para sus dudas. Quiero dejarles en claro que estas dos personas son dignas de confianza. Por ahora solo quiero que observen sus rostros para que puedan ubicarlos más adelante, muy pronto sabrán más sobre ellos y todo lo que tienen para contar. Queda absolutamente prohibido que cualquier medio intente obtener alguna entrevista con alguno de los dos, desde este momento ambos permanecerán protegidos por la seguridad que el gobierno ha dispuesto para ellos, los cuales por cierto, tienen absolutamente prohibido decir algo de manera extraoficial por el momento.
—¿No cree que todo esto despierta más dudas que respuestas?
—¿Es necesario que esperemos si podemos tener algún tipo de respuesta por parte de ellos ahora mismo?
—¿Por qué ellos son quienes saben todo lo que ha pasado esta noche?, ¿Trabajan para el gobierno?
—¡Es necesario informar a la gente sobre lo que pasa, de lo contrario el temor los invadirá a todos!
—¿Por qué el gobierno ha decidido dar resguardo a estas dos personas con tanto esmero?
La ola de preguntas no se hace esperar, Serena no hace más que ver de lado a lado sin entender que pasa, lo mismo le ocurre a Darien, solo que él ha podido disimular su asombro mejor en comparación a su esposa.
—Lo único que puedo decir por ahora es que dentro de estos días, el primer ministro de Japón hará una declaración pública por medio de una cadena nacional —dice Urogataya, evadiendo por completo las preguntas—, por hoy les aconsejo volver a sus casas en plena normalidad, nada malo le ocurrirá a nadie, hay un gran despliegue policial a lo largo y ancho de la ciudad, los cuales estarán pendientes por velar que todo esté en calma esta noche. Por ahora no hay más que decir, vuelvo a pedir que cada uno vuelva a sus hogares, ya pronto tendrán respuestas para todos, sean pacientes. En nombre del primer ministro de nuestro País como así también el Emperador, muchas gracias —finaliza Osamu, alejándose de la prensa en compañía de sus guardaespaldas, los cuales también protegen a Darien y Serena, los cuales por inercia caminan por donde Urogataya lo hace.
—¿Qué es lo que está pasando? —pregunta Darien con urgencia a Urogataya, a medida en que se alejan de los demás.
—Necesito que en este mismo instante vengan conmigo en dirección al edificio gobierno, ¿Es posible? —pregunta Urogataya, mientras toma su teléfono celular.
—Al menos explícanos por qué, no entendemos nada —explica Serena, confundida a más no poder.
—Los tres sabíamos que este día llegaría… el día en que ustedes tendrían que revelar todo lo que ha estado oculto en sus vidas —responde Urogataya, mientras disca un número específico en su móvil.
—De partida, ¿Cómo puede atribuir sin más que nosotros tenemos algo que ver con todo lo que ha pasado? —cuestiona Darien, con cierta molestia.
—Les explicaré en el automóvil, síganme por favor, solo eso les pido —contesta Urogataya, cambiando su atención para hablar por celular—, Si… claro, voy para allá con ellos en este preciso instante, no demoraremos mucho —concluye al finalizar la llamada.
Después de evadir la curiosidad de muchos de los presentes, Urogataya y compañía llegan hacia un lugar altamente resguardado por personal de seguridad del gobierno, los cuales han mantenido alejado a la multitud, permitiendo que el hombre en cuestión y sus acompañantes puedan subirse al automóvil sin mayor problema. Tras acomodarse correctamente, Osamu invita a Darien y Serena a subir, ambos lo hacen de manera sin duda nerviosa, no se sueltan de la mano en ningún momento, pero al menos pueden confiar en que Osamu es alguien en el cual se puede confiar, así que sin más problemas se suben al automóvil, en el cual solo quedan ellos junto a Urogataya, además del chofer y los guardaespaldas.
—¿Ahora nos dirá que diablos ocurre? —pregunta con ansiedad, Serena.
—Tranquila, por favor —pide Osamu, dándose un respiro entre tanto ajetreo.
—Lo estamos escuchando —advierte Darien, con seriedad.
—Está bien, parto por responder tu pregunta, Darien —señala Osamu, mientras se relaja—, lamento esto y espero que no lo tomen a mal, pero sabemos que ustedes tuvieron que ver con todo esto ya que hemos mantenido personal encubierto trabajando en el edificio desde hace algunas semanas, ellos mismos nos dieron la alerta de que algo extraño ocurría en la azotea del este, informaron además que ambos estuvieron presentes en compañía de sus amigos, como así también enemigos —revela sin más tapujo.
—¿Estuvieron observándonos todo este tiempo? —pregunta Serena, horrorizada.
—Era la única forma para así poder esclarecer la seguidilla de sucesos que han ocurrido en nuestro mundo. Todo lo que pasó hoy es prueba suficiente para que todos acepten de una vez por todas que Sailor Moon y los demás no son solo una leyenda, sino que son quienes luchan por la paz de este planeta —explica Osamu.
—¿Y ahora que pasará? —pregunta interesado, Darien.
—En este momento el primer ministro nos espera —responde con seriedad, Osamu.
—¿Por qué?, no entiendo nada —exclama Serena, confundida.
—Como te dije hace algún rato, "tarde o temprano esto se sabría", ha llegado la hora de que todos sepan cual es la realidad del mundo en que vivimos —contesta Osamu—, espero que no haya oposición de su parte y de haberla por favor, primero escuchen todo lo que tenemos que decirles —ruega.
—Está bien —responde resignada, Serena.
—Veremos que es lo que hay que hablar —añade Darien, precavido.
No es mucho el tiempo ocupado en realizar el recorrido hasta el edificio de gobierno de Japón. El trayecto ha servido para que Darien y Serena intenten capturar algo de tranquilidad, ya que Osamu Urogataya les va dando ciertas pistas de lo que ocurrirá después. Para este hombre la misión es importante, así que no descansará hasta cumplir con lo que le fue ordenado.
El automóvil se detiene con cuidado, se estaciona a las afueras del recinto sin quedar muy lejos de la misma. Los primeros en salir son los guardaespaldas de Osamu, después él y posteriormente Darien y Serena.
—Síganme por favor —pide Osamu, con tranquilidad.
La pareja los sigue en silencio, miran de reojo a su alrededor para saber cual es el ambiente que se respira en el lugar. Osamu no mintió, un gran despliegue policial se puede apreciar especialmente en las cercanías del edificio de gobierno, creando un perímetro de resguardo y seguridad para que nadie ajeno al asunto pueda acercarse.
Después de caminar por algunos minutos en el hermético ambiente que se vive allí, Osamu se detiene frente a una puerta específica, toca un par de veces y recibe el permiso para entrar.
—Adelante —dice el hombre, dejando el paso libre primeramente para Serena, seguida por su esposo y finalmente él.
—Buenas noches… los esperaba, tomen asiento —dice Ryunosuke Fujiwara, frente a un amplio escritorio, esperando con tranquilidad a "sus invitados".
—Primer Ministro —saludan Darien y Serena, en una breve reverencia.
—Osamu, que gusto ver que lograste traerlos —comenta Ryunosuke, complacido.
—Solo cumplo con mi trabajo —contesta Osamu, satisfactoriamente complacido.
—Por favor, asiento —reitera Ryunosuke al ver a Darien y Serena sin saber como actuar, debido a la confusión que traen consigo hasta este momento—, solo los molestaré un momento, pero créanme, Osamu no los trajo hasta aquí sin que haya un gran sentido en todo esto —señala.
—Si, lo imagino —comenta Darien, mientras toma asiento junto a Serena.
—Primer ministro, si quiere me retiro para que puedan hablar con tranquilidad —ofrece Osamu, respetuosamente.
—Al contrario, acompáñanos por favor —pide el hombre, amigablemente pero sin mantener su seriedad.
—Muy bien —responde Osamu, sentándose cercano a Ryunosuke.
—Señora Serena Tsukino, Señor Darien Chiba —inicia el primer ministro, tras unos breves segundos de silencio—, me imagino que están ansiosos por saber el motivo de sus presencias en este lugar —comenta.
—Así es… —responde con timidez, Serena.
—Quisiera hacer una suerte de resumen de todo lo pasado antes de revelarles el por qué de la necesidad de tenerlos acá —señala Ryunosuke, tosiendo un par de veces antes de seguir—. Hace ya algún tiempo, Osamu Urogataya los buscó, si mal no recuerdo fue en el hogar de sus padres, Señora Serena —explica mientras se refiere a ella—, como él les dijo, grandes científicos, especialmente japoneses, buscaron respuestas después de lo sucedido con nuestro planeta y su aparente era de hielo, sin embargo nadie ha podido dar con una explicación satisfactoria al respecto, al menos nada con "lógica científica", ya que de ser posible una era glacial, ninguno de nosotros estaríamos con vida así como así —añade.
—Si, el Sr. Urogataya nos habló de eso —comenta Darien, seriamente.
—Y fue justamente a él quien se le dio la importante tarea de buscar alguna "respuesta alternativa" a nuestras inquietudes. Osamu reflexionó frente a todo un comité investigativo, que tal vez la existencia de ciertos defensores del planeta podría tener algo que ver con todo lo que ocurrió. Señaló que incluso había sido ayudado por ustedes en alguna oportunidad, bajo ese concepto y sin querer descartar ninguna posibilidad para saber que ocurrió con la tierra, se dispuso la creación de un grupo especial que verificase la validez de esta teoría, es por eso que ustedes tuvieron que revelar sus identidades frente a varios de mis colegas, no crean que esto fue olvidado por mi, sin embargo no quisimos seguir más allá por ese momento, debo además ser sincero al decirles que este tipo de sucesos no es algo fácil de aceptar, el atribuir ciertos hechos a poderes que están fuera de nuestro conocimiento no es algo que se vea todos los días, comprenderán mi punto, espero —pide Ryunosuke, guardando silencio para esperar una respuesta.
—Lo entendemos perfectamente —contesta Darien, seria pero respetuosamente.
—Es por eso que nos vimos obligados a intervenir secretamente sus vidas y así poder conocer lo que quizás hayan querido ocultarnos, no digo que haya sido así, es decir, que nos quisieran ocultar algún tipo de información, pero esa medida fue necesaria para que así pudiese llegar este momento —comenta Ryunosuke.
—¿Y qué es lo que pueden decirnos frente a eso? —pregunta Serena, mostrándose más segura en sus palabras.
—Podemos asumir que la existencia de poderes que solo ustedes poseen, usted, Señora Tsukino, como Sailor Moon, así también como Darien Chiba y su identidad de Tuxedo Mask, como así ocurre con sus demás compañeros en esta heroica misión, es verdadera —responde con ligereza y certeza, Ryunosuke.
—Así es —confirma Serena, con determinación—, comprendo que hayan tenido que investigar a fondo cada suceso de nuestras vidas para así intentar comprenderlo todo, pero es verdad, yo fui… no, yo soy Sailor Moon y mis seres más cercanos son quienes comparten este destino junto a mi —señala la rubia, dándole una mirada a su esposo.
—El punto en cuestión, Sra Tsukino, es que podemos comprender ciertas cosas, pero sabemos que hay mucho sin saber aún y necesitaré que me expliquen toda la verdad ahora mismo. En el caso que todo concuerde… —dice Ryunosuke, mirando de reojo a Osamu—. Podré decirles toda la verdad que está de nuestra parte.
—¿Qué es lo que quieren saber? —pregunta Serena, con firmeza.
—Todo —afirma Ryunosuke, sin más rodeos.
Un incómodo silencio se deja sentir, Serena y Darien creen comprender lo que significa ese "todo", sin embargo ninguno se siente apto para empezar la historia.
—Si de algo les sirve, esta conversación es privada, no está siendo grabada en ningún sentido, es algo que quedará entre los cuatro que estamos aquí, por el momento —comenta Ryunosuke, pensando que quizás con esto podrá alivianar la situación.
—No es ese el problema, sino que no encuentro las palabras ni la forma para comenzar a responder su pregunta —dice Serena, mostrándose aparentemente tranquila.
—Permítame preguntar, Primer ministro, ¿Para qué necesitan saber todo? —pregunta con recelo, Darien.
—De ustedes depende un cambio en la vida de todos, solo necesitamos escuchar las cosas correctas para que eso suceda, ayúdennos por favor —pide Ryunosuke, tras recibir la ácida mirada del pelinegro.
—Darien… —susurra Serena, apretando la mano de su esposo mientras lo mira, es como si con esto quisiera decirle que esté tranquilo. Posteriormente vuelve si mirada a Ryunosuke —, ¿Está listo para escuchar una larga historia? —pregunta.
—Como no tiene idea —responde con una sonrisa, Ryunosuke.
—Está bien… le pido que aunque por loco que suene, todo lo que le diré es verdad —especifica Serena antes de proseguir, recibiendo una amable mirada de "no te preocupes" por parte de sus oyentes—. Bueno… todo partió cuando tenía 14 años, un día normal en mi vida después de ir a la escuela y quizás toparme con gente desagradable —comenta, dándole una graciosa mirada a su marido—, nunca imaginé que todo cambiaría tanto… a mi ventana llegó una gatita con una luna creciente en su frente, a ella la había visto en la mañana de ese día, tenía unos parches cruzados que parecían molestarle, se los quité y tuve que dejarla ya que se me hacía tarde para entrar a la escuela, pero sin embargo ella volvió y llegó a mi casa, fue ahí cuando me habló. Creí estar loca, ¿Cómo iba a estar hablándome una gatita?, sin embargo ese detalle lo olvidé en el momento en que me dio un broche e indicó que con eso podría ayudar a gente en peligro… aún recuerdo, a la primera que ayudé fue a una amiga de escuela, su nombre es Molly, algo extraño había ocurrido en la joyería de su madre, pude escuchar que estaba en peligro y bueno, fui a socorrerla… ahí también vi por primera vez a Tuxedo Mask, ambos llegamos ahí por la misma razón y también después buscábamos lo mismo —señala la rubia.
—¿Qué buscaban? —pregunta muy interesado, Ryunosuke.
—Los cristales arcoiris, con ellos podríamos obtener el cristal de plata. Mi grupo de compañeras, Sailor Mercury, Mars, Jupiter y Venus los buscábamos para después dar con el paradero de la princesa que debíamos proteger, mientras que Darien, Tuxedo Mask, lo buscaba ya que una mujer se presentaba en sus sueños rogándole que lo encontrara y además con este podría recobrar todos sus recuerdos —dice Serena.
—Claro… supe que sus padres murieron cuando usted tenía solo seis años, Sr. Chiba —comenta Ryunosuke.
—Así es… desde ese momento mis recuerdos se nublaron, solo sabía que me llamaba Darien Chiba porque así los médicos lo dijeron… pero con el paso del tiempo tuve una esperanza de saber quien era si encontraba aquel cristal del que habla mi esposa —responde Darien, recordando aquellos años.
—Entiendo… —comenta Ryunosuke, al igual que Osamu.
—Después llegó el día en que el cristal de plata se reveló frente a nosotros, como así también la verdad. Yo soy la reencarnación de una forma de vida lunar, en un mundo conocido como "El milenio de plata", el cual sucumbió bajo los poderes del enemigo al cual se le llamó "El negaverso". También descubrimos que mi esposo fue en su vida pasada el príncipe de este planeta, el cual vivió en "El reino dorado", su nombre era Endymion y ambos fuimos pareja en esa era. Además supimos que mis compañeras también pertenecían a esta época, como mis guardianas, las sailors scout —revela Serena.
—¿Y qué ocurrió después? —pregunta interesado, Ryunosuke.
—Mi madre en esa vida fue la Reina Serenity, ella utilizó el poder del cristal de plata para darnos la posibilidad de renacer en esta era. Encomendó el cuidado del cristal a la gatita que me habló como así también a Artemis, un gato que está bajo el cuidado de la que fue nuestra primera sailor, es decir, Venus. Cuando nacimos en esta era ninguno de nosotros nos conocíamos, pero estos dos importantes seres se dedicaron a reunirnos otra vez, así fue como todas supimos quieres éramos y comenzamos a aceptar nuestro destino. Somos la reencarnación de un maravilloso mundo del pasado que se vio destruido por la maldad.
—Es… impresionante… —dice anonadado, Osamu Urogataya.
—¿Qué más podría comentarnos? —pregunta Ryunosuke, embelesado con todo lo que escucha.
—Les contaré lo que les sea importante. Lo que pasó después fue que peleamos contra la reina Beryl, ella era la encargada de que todo lo deseado por su orden fuese realidad. Esa pelea costó la vida de mis amigas como así también la de Darien, pero la fuerza del cariño que me rodeaba me hizo lo suficientemente fuerte como para poder derrotar a esa mujer, aunque eso también costó mi vida. Pero gracias a un milagro del cristal de plata, todos tuvimos la oportunidad de renacer una vez más. Volvimos a asumir nuestros roles de Sailors y así también tuvimos que luchar otra vez con los males que amenazaban a nuestro planeta, ha sido así hasta el día de hoy… —relata con un dejo de tristeza, Serena.
—Así también ha sido como conocieron a Sailor Uranus y Neptune, ¿No es así?, cuando extraños sucesos ocurrían en el colegio Mugen —afirma con extraordinaria tranquilidad, Ryunosuke.
—Veo que saben más de lo que imaginé —comenta Serena, con una diestra sonrisa.
—Como les dije, estuvimos largo tiempo averiguando todo lo posible —responde Ryunosuke, sonriendo de igual forma.
—¿Necesitan saber algo más? —pregunta con cordialidad, Serena.
—Me imagino que querrán saber que fue lo que pasó para que la tierra presentara grandes cambios climáticos, por ejemplo —comenta Darien, asertivo.
—Así es —dice Ryunosuke, asintiendo.
—Un poder maligno amenazó nuestro planeta una vez más, desgraciadamente usó el cuerpo de uno de nuestros aliados, Sailor Star Fighter, parte de las Sailors Star Light, provenientes de otro planeta. Ese poder se llama "Caos" —acota Serena.
—La tierra sufrió cambios después de que el Caos lograra insertar en el planeta una maldición para congelarla. Intenté contener el poder del Caos en mi espada, sin embargo fracasé y mi esposa tuvo que esperar un milenio para poder salvarme —dice Darien, nostálgico.
—¿Un milenio? —pregunta Ryunosuke, mirando extrañadamente a Osamu.
—Por más ilógico que parezca es verdad, estuve en las ruinas del milenio de plata esperando el momento para así poder regresar la vida a nuestro planeta —añade con melancolía, Serena.
Esto ha dejado anonadado tanto a Ryunosuke como a Osamu, los cuales siguen escuchando atentamente cada pormenor descrito por Darien y Serena.
Mientras tanto en el departamento de Darien, todos esperan angustiados algún tipo de noticia de sus amigos ausentes.
—Han demorado mucho, ¿No lo creen? —pregunta Amy, rompiendo el silencio que había.
—Tal vez tuvieron que ir a dar algún tipo de explicación por todo lo que ha pasado esta noche. Había mucha gente pendiente de lo que ocurría —acota Rei, de manera pensativa.
—Creo que nosotros nos retiraremos —comenta Haruka, mirando a su alrededor—, estas personas necesitan descanso —señala tras observar a la familia Black moon—, cuando lleguemos llamaré a algunas de ustedes para saber si se enteraron de Serena —finaliza.
—Creo que yo me quedaré acá a esperarlos —dice Lita, de manera comprometida.
—Te acompaño —comenta Mina.
—Yo también me quedaré con ustedes —señala Rei.
—Igual yo —añade Amy.
—Muy bien, entonces llamaremos a este número, ¿cierto Haruka? —dice Michiru, buscando la mirada aprobatoria por parte de su pareja.
—Si, claro —responde la rubia.
—Buenas noches a todos —dice en despedida, Setsuna.
—Espero que puedan descansar —añade Hotaru, notablemente cansada.
—Chicos, vamos —ordena con gentileza, Hotaru a la familia Black moon.
—Muy bien —contesta Diamante, poniéndose de pie—, muchas gracias por su ayuda —dice mientras observa a quienes quedarán en el departamento—, han sido muy amables —señala.
—Creo que tendremos tiempo para poder charlar después —comenta Zafiro, con una sonrisa.
—No lo duden, ya podremos hablar todos —responde Mina, regalando su simpática mirada.
—Ahora descansen, lo merecen —acota Amy, con amabilidad.
—Ya todo lo malo ha quedado atrás, espero que puedan relajarse y pensar en que harán con sus vidas —dice Lita, sonriente.
—Ojalá podamos ayudarlos si lo necesitan —añade Rei, con empatía.
—Ya han hecho mucho por mí y por mi familia, no se preocupen —responde Diamante, de forma agradecida.
—Chicas, un día de estos o quizás mañana hablarán todo, ¿Bueno?, si quieren las invito a mi casa, díganle a Darien y Serena si los ven, así podremos aclarar todo —irrumpe Haruka, con cordial seriedad.
—Tanto Esmeralda como las demás chicas están sin mucha energía, será mejor que nos vayamos ahora —añade Michiru, acercándose a dichas mujeres para llamar su atención y así llevarlas a su hogar.
—Discúlpennos, vayan sin problema —dice Mina, a nombre de sus demás amigas.
—Muy buenas noches a todas —comenta medio aletargada, Karmesite.
—Cuídense todas —dice Rei.
—Hasta pronto —se despide Esmeralda, con humildad.
—Buenas noches chicas —dice Michiru al mismo tiempo en que Haruka hace una señal de despedida.
—¡Adiós! —responden todas al unísono, viendo como todos se retiran del departamento.
—¿Qué hacemos? —pregunta Mina a sus amigas, echándose sobre el sofá después de que sus demás acompañantes se retiraran.
—Podríamos… —dice Amy, interrumpida por Rei, abruptamente.
—Si dices "estudiar" juro internarte en un psiquiátrico —señala la pelinegra, mirando con regaño a la chica de cabellos azules.
—Es una sana forma de matar el tiempo… además Darien tiene muchos textos interesantes —responde con timidez y torpeza, Amy.
—Tú no cambias —comenta con amable regaño, Lita.
—Bueno, bueno… no me hagan caso —dice en rendición, Amy.
—¿Veamos televisión?, quizás haya algún chico guapo que ver para así liberarnos de tanta tensión —dice con picardía, Mina, mientras va en dirección a la televisión.
—Y tú tampoco cambias —comenta Lita, logrando soltar una breve carcajada.
—"Tú no cambias", "Y tú tampoco cambias", ya párale a la frasecita —replica con simpática molestia, Mina, a la vez que enciende el televisor.
—¡Dejen de decir tonterías, mejor escuchen! —ordena Rei con seriedad, al escuchar algo en T.V.
"Un extraño suceso ha ocurrido en nuestra ciudad la noche de hoy. Como podemos ver, ya la gente se ha retirado de las cercanías del edificio donde hubo lugar a diversos hechos, solo sabemos gracias a Osamu Urogataya, un miembro del gobierno de nuestro País, que habrá algún tipo de declaración al respecto lo antes posible. Por ahora solo dio los nombres de Serena Tsukino y Darien Chiba como principales conocedores de lo que pasó, ellos no pudieron dar ningún tipo de declaración según explicó Osamu Urogataya, aquí tenemos lo que dijo —en ese momento, muestran una grabación del momento en que el hombre hablaba con la prensa—, por ahora solo nos queda esperar algún tipo de manifestación de las autoridades para así intentar esclarecer lo misterioso de esta jornada. Sin embargo, muchas personas han comentado esto al respecto, algunos dicen que Sailor Moon y sus acompañantes, las Sailors Scouts, tuvieron un rol protagónico en todo esto, otros dicen y afirman que esto no es más que señal del fin del mundo, otros tantos atribuyen esto a un montaje terrorista mientras algunos creen que todo tiene una explicación sobrenatural pero aún así bien conocida por todos. Como pueden ver las opiniones son diversas, pero más allá de esto pedimos a la gente su total calma, hay un gran despliegue policial esta noche procurando que nada malo ocurra, así que si usted, señor televidente, está en su hogar, quédese tranquilo junto a su familia, nunca olviden que en este tipo de casos lo mejor es mantener la calma. Cuando existan más noticias sobre esto lo diremos inmediatamente, eso no lo duden. Ahora vamos con otros hechos ocurridos el día de hoy…" —sigue diciendo la locutora de lo que parece el noticiero.
—Ummm… era obvio que se hablaría de esto —comenta con cierto relajo incómodo, Mina.
—Seguramente Darien y Serena ahora están hablando con el Sr. Urogataya —acota Amy, reflexiva.
—Si, es lo más probable —contesta Lita.
—¿Quién será? —pregunta Mina al momento de escuchar sonar el teléfono.
—Quizás sean ellos —dice Rei, mientras observa caminar a su amiga.
—Veamos —comenta la rubia en el momento en que toma el auricular y lo acerca a su oído—, ¿Hola?, habla Mina Aino, ¿Con quién hablo? —interroga.
—¡Mina!, habla Ikuko, madre de Serena —responden desde el otro lado de la línea.
—Señora Tsukino —exclama Mina fuertemente para que sus amigas escuchen—, muy buenas noches —saluda.
—Hola querida, ¿Sabes?, estábamos viendo el noticiero junto a Kenji y Sammy, vimos a Serena y Darien junto a ese señor no sé cuanto… ¿Qué pasó? —pregunta preocupada, Ikuko.
—Es una historia algo larga de contar… —responde tras un suspiro, Mina—. pero Serena está bien si es eso lo que le preocupa, también Darien —comenta.
—¿De verdad?, ¿Dónde están ellos ahora? —pregunta Ikuko.
—Creemos que está con "el señor no sé cuanto", Osamu Urogataya —contesta Mina.
—¿Podrías decirle a Serena que se comunique conmigo en cuanto llegue?, da lo mismo la hora, estaremos esperando noticias —pide Ikuko, manteniendo la preocupación en su voz.
—Yo le daré su recado, no se preocupe por nada, ella está bien —reitera Mina, tras sentir la angustia de la madre de su amiga.
—Así lo espero… bueno, Mina, envíale mis saludos a Darien cuando lo veas, por cierto, ¿Estás acompañada en el departamento? —pregunta atentamente, Ikuko, preocupándose por ella.
—Aquí estamos Rei, Amy y Lita, esperando a que los chicos lleguen —responde con amabilidad, Mina.
—Me alegra saber que no estás sola… bueno, después de todo lo que hemos visto en televisión me cabe pensar que algo extraño pasó por allá y todas ustedes tienen algo que ver, pero en fin, supongo que hablarán de eso en el momento adecuado —comenta Ikuko.
—Esté tranquila, ya se sabrá todo —contesta Mina, intentando dejar los detalles para que la propia Serena los diga.
—Bueno hija, cualquier cosa que necesiten pueden llamar, no lo olviden… si tiene hambre y allá no hay nada para preparan, avísenme, si necesitan venir para acá o que yo les lleve algo… —intenta decir Ikuko, interrumpida amablemente por Mina.
—No se moleste, aquí ya hay cuatro adultas que pueden cuidar de ellas mismas o algo por el estilo —responde entre risas—, aunque si, tengo hambre, así que le pediré a Lita que cocine algo, ella lo hace muy bien así que descuide, de inanición no moriremos —finaliza riéndose, Mina.
—Está bien —contesta Ikuko, más tranquila mientras se ríe—, hasta pronto, Mina, cuídense —finaliza.
—Buenas noches señora Tsukino —responde Mina con amabilidad, escuchando cuando la madre de su amiga finaliza la llamada.
—Hablas como si "nada de nada hubiera ocurrido" —comenta Rei a la rubia, con un toque de regaño.
—¿Y qué quieres que haga? —pregunta con congoja, Mina, haciendo desaparecer cualquier sonrisa—, ¿preocupar a los padres de Serena y armar un lío?, prefiero quedar de tonta en vez de darles problemas… aún no sabemos que pasará con todas nosotras, Rei… —señala con preocupación.
—No seas tan dura con Mina —ordena Lita, seriamente.
—Lo siento… es que es justamente tu preocupación la que yo tampoco puedo dejar pasar —confiesa con temor, Rei.
—Chicas… lo peor será hacernos mayores problemas ahora, solo nos queda esperar a que Darien y Serena regresen para saber que ocurre —acota Amy, calmando un poco las cosas.
—¿No creen que merecemos un descanso? —cuestiona Mina, con tristeza, sentándose junto a Lita en el sofá.
—¿Por qué lo dices? —pregunta la castaña, mirando a su amiga.
—A este paso creo que nunca podremos hacer nada con nuestras vidas… —responde Mina, con pesar—. Nada más que vivir con miedo… —sentencia.
—¿Lo dices por Génesis, verdad? —pregunta Rei, mirando de manera melancólica a quien habla.
—Algo me dice que en realidad nada se ha solucionado… tengo tanto miedo, amigas… temo por todos nosotros —contesta Mina, no soportando más una lágrima que desea caer.
—Lo importante es que estamos juntas —dice Lita, estrechando en un abrazo a Mina—, mientras sea así podremos superar cualquier cosa, ten fe —pide.
—Incluso la propia Serena venció esos miedos, no queremos que ahora tú seas presa del temor —señala Amy, tomando la mano de Mina a distancia.
—Ya ves que ella misma nos enseñó una vez más que por muy complicadas que se vean las cosas, podremos salir adelante si luchamos juntas por el bien de todos —añade Rei a distancia, dándoles una sonrisa a las chicas presentes.
—Es verdad… ¡Gracias! —contesta a todas, Mina, mostrándose al fin más optimista.
Ha pasado ya cerca de una hora desde que en el edifico de gobierno, la conversación entre Ryunosuke, Osamu, Darien y Serena ha comenzado…
—… no sé que más decir… —susurra Serena, tras haber concluido el relato de la historia solicitada.
—Seguramente les parece muy extraño —comenta Darien, con cierta empatía.
—Escuchamos todo lo que teníamos que escuchar, ¿No crees, Osamu? —pregunta emocionado, Ryunosuke.
—Así es —responde Osamu, dejando escapar una sonrisa.
—¿Ahora nos dirán por qué nos han preguntado sobre todo esto? —pregunta Serena, con timidez.
—Creo que nos veremos obligados a mantener el secreto por ahora —responde Ryunosuke tras una sonrisa, llevándose la molestia de sus principales oyentes.
—¿Qué es todo esto?, no entiendo nada —comenta con enojo, Darien.
—No me malinterpreten, es solo que no está en mi revelarles el por qué de tanta pregunta —aclara Ryunosuke, tras notar la incomodidad de la pareja.
—Déjennos tranquilos por favor, se los pido con mucho respeto… ya les dijimos todo lo que aparentemente querían escuchar, no creo que haga falta que sigamos aquí —dice con tono rebelde, Serena, mirando a Darien para recibir su aprobación.
—En eso tienes razón, Serena, no es necesario que ahora sigan acá, al menos no por ahora —comenta Osamu, manteniendo una misteriosa y cómplice sonrisa junto a Ryunosuke.
—Si es así, nos retiramos. Gracias por habernos escuchado, buenas noches —dice Darien a desafiante cordialidad, poniéndose de pié.
—Pero antes necesito implorarles un favor —comenta Ryunosuke, con urgencia, tras ver que Serena se ha puesto de pié al igual que su esposo, para así retirarse del lugar.
—Díganos —responde concisamente, Darien.
—Créanme cuando les digo que si ustedes lo desean, podremos volver a hablar sobre esto y muchas otras cosas —inicia Ryunosuke—, pero eso solo dependerá si ustedes desean hacer posible que todos nuestros esfuerzo como parte del gobierno sean útiles —señala.
—¿A qué se refiere? —pregunta Serena, confundida, mirando de la misma forma a Darien.
Tras hablar por aproximadamente media hora más, en la cual el primer ministro, junto a Osamu, terminan de revelarles todo el meollo del asunto, Darien y Serena son escoltados y posteriormente llevados hacia su casa gracias al automóvil que dispuso Ryunosuke. El trayecto ocurre en silencio debido al consejo del mismo, la pareja podrá hablar lo que quiera en la privacidad de su casa, en la cual debatirán si cumplen "aquel favor" que les ha sido solicitado.
Darien y Serena bajan del automóvil con cautela, el chofer, que amablemente les ha abierto la puerta, los despide con respeto antes de marchar, además de asegurarse que ambos entren al edificio sin mayor problema. Una vez en este, Serena y Darien pueden sentir lo "pasivamente complejo" del ambiente, una pista fue el saludo que le ha dado el encargado de vigilancia en la noche, ya que los saluda de forma distante pero a la vez cautelosa, es como si de un momento a otro la pareja se hubiese transformado en algo digno de tener recelo, no por miedo, sino por el aura misteriosa que llevan consigo.
Darien aprieta el botón para que el ascensor llegue a la planta donde él está, junto a Serena se miran con complicidad sin necesidad de hablar algo, ni siquiera cuando las puertas del ascensor se abren frente a ellos para así poder subir, todo el camino sigue en el más hermético silencio.
Al llegar a la puerta del departamento que ambos comparten, Darien se da cuenta de los ruidos que provienen de este, es por esto que toca el timbre para anunciar su llegada.
—Las chicas siguen acá —comenta Darien, tras haber tocado el timbre.
—¿Le diremos lo que nos dijo Ryunosuke? —pregunta Serena, rápidamente.
—Creo que lo mejor será es que primero lo hablemos nosotros, ya tendremos tiempo de… —dice Darien, interrumpido tras notar que han abierto la puerta.
—¡Hola chicos!, los estábamos esperando —dice Mina en forma de saludo eufórico.
—¿Todas están bien? —pregunta Darien, a medida en que ingresa al departamento.
—Lita se ha quedado dormida, Rei está en el balcón y Amy, bueno, está leyendo uno de tus libros, Darien, no hubo forma de impedirlo. Las demás se fueron a casa de Haruka y Michiru, junto a toda la familia Black moon —responde Mina, mientras cierra sigilosamente la puerta.
—Creo que lo mejor es que todas pasen la noche acá —propone Serena, en un murmullo.
—¡Como crees!, no hace falta. Lita me pidió que la despertara cuando ustedes llegaran, así que no se preocupen por nosotras —responde Mina, desestimando la idea.
—¡Serena! —exclama en susurros aletargados, Lita, intentando despertar rápidamente mientras iba a sacar la manta que está sobre ella.
—Quédate así, no hay apuro —responde la rubia, tras ver que su amiga pretendía sentarse "adecuadamente" en el sofá.
—¡Qué bueno que llegaron! —comenta Rei, incorporándose al interior del departamento.
—Ya nos estábamos preocupando por ustedes —dice Amy, deteniendo su lectura.
—¿Dónde estaban? —pregunta sin rodeos, Mina.
—Tuvimos una charla con Osamu Urogataya, ¿Lo recuerdan, cierto? —pregunta Serena, mientras se sienta en el borde de la cama.
—Si, claro —dice Lita a nombre de todas.
—¿Pero todo está bien, verdad? —pregunta con preocupante urgencia, Rei.
—Tranquila, no nos dijo nada malo —responde Darien, transmitiendo confianza.
—Menos mal… —contesta Rei, tras un suspiro.
—¿Y que les dijo ese hombre? —pregunta Amy, enérgicamente.
—Nos hicieron distintos tipos de preguntas, obviamente todas relacionadas a lo que pasó hoy… él sabía que todas nosotras junto a los demás teníamos algo que ver, pero no solo Osamu lo sabía, sino que también el primer ministro —responde Serena, provocando impacto en sus amigas.
—¿Ryunosuke Fujiwara habló con ustedes? —exclama en pregunta, Amy, sorprendida al igual que las demás oyentes.
—Así es —confirma Darien, de manera resumida.
—¿Por qué? —interroga Mina, sin esperar.
—Recuerden que él llevaba a cabo una investigación sobre todos nosotros, ¿Se acuerdan de esa noche que tuvimos que ir al parque y revelar nuestras identidades?, bueno, al fin todo tiene un motivo claro. Las autoridades de Japón han querido tomar cartas en el asunto y desmentir de una vez que nuestra existencia es solo un mito —explica Serena en breves palabras.
—Con que era eso… —comenta Lita, muchísimo más despierta que antes.
—¿Y les dijeron todo? —pregunta Rei a la pareja, con cierto recelo.
—No había por qué ocultarlo… prácticamente ellos sabían todo, solo necesitaban confirmarlo de una vez por todas —explica Serena, de manera calma.
—¿Y para qué? —pregunta Rei, interesada.
—Chicas… —dice Darien, mirando en los ojos de Serena la aprobación que espera—. Permítannos hablar del resto entre Serena y yo, sé que suena egoísta o ilógico siendo que todos tenemos algo que ver, pero les pido la comprensión necesaria para entender que antes de decirles cualquier cosa, mi esposa y yo necesitamos aclarar ciertos puntos —explica.
—¡Pero qué están diciendo!, ¿Qué ocultan? —pregunta con ímpetu, Rei, sintiéndose excluida de mala forma.
—¡No se trata de ocultar nada, Rei! —replica Serena con una seguridad poco vista en ella para este tipo de casos—, solo queremos hablar con Darien todo esto ya que es un tema bastante complejo para los dos.
—¡Es complejo para todos!, ¿Sabían que lo que pasó esta noche ya ha salido incluso en noticieros internacionales?. Darien, Serena, esta vez nada de lo que hemos hecho pasará desapercibido, las cosas no son como antes, lo más justo sería es que nos dijeran que ocurre, ¡nosotras también debemos estar preparadas para lo que pase de ahora en adelante! —explica energéticamente, Rei, no dejando su brazo a torcer.
—Y se los diremos, no te preocupes —responde Darien, rápidamente—, solo dennos esta noche para hablar solos, les prometo que mañana aclararemos lo que haga falta, ¿No es así, Serena? —pregunta Darien a la mujer que tiene a su lado.
—Si, entiéndenos Rei, por favor —pide con amabilidad.
—Está bien… —responde la pelinegra, mínimamente más tranquila.
—Haruka nos propuso la idea de ir a su casa para hablar todo lo que haga falta, si quieren yo mañana la llamo para pedirle si un día de estos podemos ir para allá, ¿qué dicen? —propone Mina, intentando romper de alguna forma la incomodidad que quedó en el ambiente.
—Quizás… podríamos ir mañana al anochecer… —comenta de manera reflexiva, Serena, mientras saca algunos cálculos rápidos.
—No es una mala idea… ya que mañana temprano tenemos algo importante que hacer, quizás —dice de manera cómplice a su esposa, Darien.
—Si… —susurra Serena, correspondiendo la mirada de su marido.
—Bueno chicos, creo que "a buen entendedor, pocas palabras", será mejor que nos vayamos —dice Lita, levantándose del sofá.
—Ustedes descansen por favor, ya no pueden llevar más cansancio en sus ojos —comenta Amy, a la vez en que también se pone de pié.
—¿Irán a mi casa a pasar la noche, cierto? —pregunta Mina a sus amigas.
—Mi mamá está con turno de noche así que… no quiero estar sola en casa la verdad —comenta Amy, con infantil ternura.
—A mi la casa me queda lejos, me da mucha pereza llegar hasta allá a esta hora —dice Lita, entre sutiles risas.
—Yo prefiero ir al templo, seguramente mi abuelo y Nicholas están preocupados por mi ausencia… además necesito meditar frente al fuego sagrado como no tienen idea —dice Rei, intentando tranquilizarse.
—¿Se irán solas? —pregunta preocupada, Serena.
—Las cuatro tomaremos un taxi, no se preocupen —responde Mina, ante la pregunta.
—No, yo las iré a dejar, es peligroso que cuatro jovencitas anden solas a esta altura de la noche —dice Darien, levantándose rápidamente de la cama para buscar las llaves de su auto.
—Darien siempre tan amable… —comenta con orgullo de amiga, Lita.
—Gracias —dice Rei.
—Serena, llamó tu mamá hace un rato, pidió que te comunicaras con ella fuera la hora que fuera —comenta Mina, con rapidez.
—Si, no te preocupes —contesta la rubia, con una sonrisa de agradecimiento.
—¿Vamos chicas? —pregunta Darien, tras tener las llaves del automóvil en su mano.
—Si —responden las cuatro al unísono.
—Cuídense mucho, las llamaré mañana —dice Serena, mientras ve como sus amigas se acercan a la puerta poco a poco.
—No tardo, princesa —avisa Darien a su esposa, a la vez en que deposita un beso en su frente.
—Te estaré esperando —susurra Serena, mientras cierra sus ojos para sentir la calidez de ese gesto entregado por su marido.
—Adiós Serena, ¡intenta dormir por favor, mujer! —dice a lo lejos, Mina, batiendo su mano de lado a lado.
—Igual tú —responde, sonriente.
—Nos comunicamos, que pases buena noche —añade Amy, de manera amable.
—¡Nada más de estudiar por ahora, eh! —responde la rubia, entre risas suaves.
—No te preocupes —contesta la peliazul, despojándose de una sonrisa.
—Cuídate mucho, que duermas bien —dice Lita.
—Tú también, amiga —responde Serena.
—Estaré esperando cualquier noticia —dice Rei mientras se aleja—, buenas noches, niña tonta —finaliza con una mueca burlona.
—¡Oye!, ¿Cómo que niña tonta? —cuestiona con fingido y exagerado enojo, Serena.
—Discúlpame —dice Rei entre risas—, solo se me hace que de ahora en adelante ya no podré llamarte así tan seguido —finaliza con un dejo de nostalgia, lo cual deja sorprendidos tanto a Darien como Serena.
—Rei… —susurra la rubia de manera casi inaudible, pero aún así la mirada con su amiga permanece entrelazada, como si con esta se dijeran muchas cosas.
—Vamos… —dice Darien, caminando velozmente hacia la puerta, siendo seguido por las cuatro chicas que cierran la puerta tras sus espaldas.
En la soledad que ahora se ve inmersa Serena, se da un respiro para intentar comprender a solas la cantidad de cosas sucedidas hoy.
"¿Quién lo habría imaginado?, Serena Tsukino enfrentando ocupaciones de adultos… si tan solo fue ayer cuando estaba preocupada de jugar un rato o leer alguna historieta… es increíble como la vida puede cambiar en tan solo un segundo, bueno… supongo que ya sabía que esto pasaría… pero es tan distinto el suponer algo en comparación a tener que vivirlo sin poder negar nada…"
En ese momento suena insistentemente el teléfono, haciendo que Serena deba salir de sus pensamientos rápidamente.
—¿Hola? —dice con urgencia, Serena, tras haber ido a contestar rápidamente la llamada.
—¡Serena, al fin doy contigo!, ya no estaba aguantando en cansancio y casi me quedé dormida, por eso llamé… tu papá ya no pudo más y se quedó dormido al igual que Sammy, aunque ambos trataron de estar despiertos lo más posible, pero bueno, ¿Cómo estás? —pregunta Ikuko.
—Bien mamá, no te preocupes por nada. Yo ya te iba a llamar, pero me ganaste —responde Serena, contenta al escuchar la voz de su madre.
—Te oyes tan cansada mi niña… ¿Por qué no te vas a descansar o es que todavía están tus amigas ahí contigo? —interroga Ikuko.
—Ellas se acaban de ir —contesta la rubia.
—Mira… sé que tenemos mucho que hablar, pero te escucho de esa forma y entiendo que debo dejarte ir a dormir, prométeme que te cuidarás y apenas puedas vas a venir a casa —pide Ikuko, con cariño.
—Te lo prometo —responde con dulzura, Serena.
—Bueno hijita, intenta dormir algo, ¿Prometido?, mándale mis saludos a Darien, los estaremos esperando —dice Ikuko.
—Si, cuídate mucho, un abrazo grande para ti, papá y Sammy, los quiero mucho —responde Serena, emocionada por saber que su familia está pendiente de todo lo que ocurra con ella.
—Y nosotros a ti, que descanses hija, un beso —contesta Ikuko, con su característica dulzura.
—Buenas noches, mamá —dice Serena, antes de escuchar el fin de la llamada.
Tras finalizar la llamada, Serena da un vistazo a su hogar e intenta ordenar un poco antes de la llegada de Darien, supone que no debe faltar mucho para que él pronto esté en el departamento, así que va a la cocina para poner a hervir algo de agua y tomar té, después de esto ordena la cama para intentar distraer su mente, pero entre tanto se disponía a ello, Serena siente demasiado frío como para seguir en pié, así que va directo a las cajas selladas que aún tiene su esposo, las abre lentamente y busca en su interior algo que poder ocupar para aplacar el frío, pero esto acaba en el momento en que encuentra algo que jamás pensó volver a ver.
—¿Aún tiene todo esto? —pregunta Serena en voz alta, mientras toma un lote de cartas, amarradas por una cinta roja—, Darien es tan lindo… creí que después de nuestra separación él quemaría o rompería esto, pero no lo hizo… —susurra con nostalgia, entre tanto vuelve a abrir una de las cartas para así leerla.
"Mi querido Darien, sé que ahora debería estar haciendo la tarea pero no puedo, ¿Siempre tienes que cruzarte en mi mente e interrumpir todo lo que hago?, luego no me regañes por mis malas calificaciones, sino estuviera tan enamorada de ti probablemente sería la alumna número uno… bueno, no sé si la número uno, pero quizás si tendría más tiempo para estudiar… ¡Ay!, no me hagas caso, ya estoy diciendo tonterías…
¿Sabes?, ahora que Rini está durmiendo sola en una habitación aparte, no puedo evitar extrañarla… sé que está solo a unos metros míos, pero a pesar de que a veces sea una chiquilla odiosa que me hará enloquecer cualquier día de estos, después de saber que… ¡ay, que pena!, bueno, que Rini es nuestra hija, siento un cálido sentimiento en mi corazón… ¿Te das cuenta que los cuentos de hadas se hacen realidad?, ¡Voy a tener una hija con el hombre que amo!, mi dulce príncipe azul… y además seremos la neo reina Serena y el Rey Endymion, ¿Raro, no?, nunca pensé que nos pasaría algo así, ¿Cómo irá a pasar?, quizás tú lo sepas o al menos lo imagines, lo que es yo, no tengo ni la menor idea, todavía soy una chica que va en secundaria, nunca había pensado tanto en el futuro, pero ahora que todo parece estar destinado las cosas cambian… ¿Verdad que tu estás conmigo independiente de todo esto?, no me gusta pensar que quizás estás a mi lado solo por lo que se supone que pasará más adelante, ¿Verdad que no?.
Disculpa por ser tan latosa, esta carta ni siquiera tiene sentido, no sé lo que termino de escribir cuando ya estoy comenzando con otra cosa, pero es que tengo tantas ideas en mi mente que no sé como expresarlas, bueno, me queda el consuelo de que tú me entiendes, ¡por favor no te rías!, ya me imagino que estás sonriendo por ver tanta incoherencia en una hoja de papel…
Mi Darien… ¡te extraño mucho!, pero seré tan feliz cuando pueda entregarte esta carta… desde que me dijiste que siempre llevas una entre tus cuadernos para así leer algo de mi en la universidad, siento que no puedo parar de escribirte para que así recuerdes siempre lo mucho que te amo
¿No te quedó claro?, ¡TE AMO, TE AMO DARIEN! prométeme que después de leer esto, cuando nos volvamos a ver me darás un gran beso, ¿Si?
¡Estudia mucho, tú puedes!, ya no te sigas distrayendo, chico malo, eso déjamelo a mi ya que soy yo la que no pone atención en clases.
Serena"
—Vaya…mi querida Rini… ¿Cómo estará allá en el futuro?, uf… "el futuro"… —se pregunta a si misma, Serena, de manera emocionada, mientras vuelve a cerrar la carta—, y que tenemos aquí… susurra mientras elige otra de estas al azar—, ¡Ay no!, recuerdo muy bien cuando hicimos esto… —Serena se refiere a una hoja que está escrita tanto por ella como por Darien, fue un juego que hicieron una vez que ambos estaban estudiando en el departamento, que en ese momento solo era el hogar del pelinegro. La hoja está escrita por una seguidilla de pequeños mensajes alternados entre ella y él, esto mientras tanto cada uno ponía atención a sus libros de estudio.
"—¿Qué haces?
—Estudiar…
—¿Y es muy difícil?
—Un poco, es sobre anatomía avanzada, siempre es complejo estudiar sobre eso.
—Ya veo… ya veo… ¡yo estoy haciendo una guía de matemáticas!
—¡Ah!, por eso estás mordiendo tanto el lápiz… no te he visto escribir mucho.
—Odioso… ¡No te burles!, mejor termina pronto de leer para que así me ayudes.
—Ya deberías hacerlo por ti misma, esta vez no te diré que hacer, ¡lo siento!
—Sabes que tengo un examen de matemáticas y no me quieres ayudar, que malo eres… ¡todo porque tú eres un genio!
—No lo soy, solo me esfuerzo en aprender, aunque cueste.
—Ya vas a comenzar con los sermones… ¡incluso en esta hoja!
—Mejor déjame tranquilo, me distraes y eso no es bueno, después me irá mal en el examen.
—¡Te odio!
—Yo te amo.
—Pero te estorbo, ya lo dijiste.
—¿Cómo pretendes que estudie tranquilo si por estar pensando en ti ni siquiera sé lo que estoy leyendo?, Serena, eres mala influencia.
—Entonces me voy a casa.
—No creas que te dejaré ir.
—¿Quién te entiende?, ¡Ah!
—Creo que no comprendes…
—¿Qué?
—Si me sigues interrumpiendo de esta forma me veré obligado a hacer que te enfoques en otra cosa.
—Ya comienzan tus amenazas… tú no cambias.
—Si quieres cumplo la amenaza.
—¿Y qué harías?
—Si te portas bien te ayudaré con lo que estás estudiando, si te portas mal te apretaré los cachetitos hasta hacer que te salgan más pecas en las mejillas.
—Tú si que eres malo, ¡eh!, pero no me importa, seguiré molestándote porque me gusta la cara que pones cuando lees esto.
—Señorita Tsukino, la primera advertencia ya está hecha, estudie por favor.
—Ya no quiero.
—Segunda advertencia, ¡A estudiar, Serena!
—¡Te dije que no!
—Si llego a la tercera ya sabes…
—Leru-leru…
—Eres tan fastidiosa… aparte no me dejas pensar en la chica con la que me encontré hoy…
—¡Qué dijiste!, ahora si que te mato, Darien Chiba… ¿De qué chica hablas?
—Uf… de una rubia hermosa que encontré en el parque número 10, ¡Si la conocieras hasta tú dirías que es lindísima!, parece un ángel, te lo juro.
—Baboso… jajaja
—He pensado todo el día en ella… ¿Sabes lo que más me gustó de esa chica?, tiene unos ojos preciosos… son grandes y azules, además brillan como un par de estrellas… su piel parece de porcelana y sus labios son como nacidos de una fresa, me hubiera gustado saber si tenían ese sabor…
—Tal vez debiste pedirle un beso a esa chica… o pídeselo cuando la vuelvas a ver…
—¿Y me lo dará?, se me hace que es muy grosera y enojona, hasta tiene cara de ser mala para las matemáticas…
—Para matemáticas… inglés… biología…
—¿Acaso la conoces?
—Creo que si…
—¿Me podrías dar su número?, muero por llamarla y pedirle una cita.
—Si quieres yo le doy tu mensaje, ¿Qué le quieres decir?
—Dile que me enamoré de ella y que si quiere, la llevo a comer por ahí un día de estos.
—Te faltará decir algo mejor para que esa niña quiera salir contigo.
—Entonces dile que si no tiene una cita conmigo, no la ayudaré para su examen de matemáticas.
—Uhm… ella acaba de decirme telepáticamente que eres un tramposo.
—"El fin justifica los medios"
—Ella no saldrá contigo para que la ayudes en el examen, dice que te conoce y que sabe que de todas formas lo harás, aunque no tengan una cita.
—Parece que esa chica si sabe lo que habla… es como que me conociera hace tanto tiempo…
—¿Y sabes?, ella también está enamorada de ti.
—¿Quién puede resistirse a los encantos de Darien Chiba?, sabía que ella me ama, lo pude ver en sus ojos.
—¡No puedes ser tan, pero tan arrogante!
—¿Acaso es mentira?
—Pues no… pero de todas formas no andes por ahí como un casanova.
—Ya cacé a quien quería, así que nadie más importa.
—¿De verdad?
—Tira el libro a un lado… en treinta segundos le daré un beso a esa muñequita de porcelana.
—¿Treinta segundos?, demasiado… ¡dame un beso ahora!
—Como gustes…"
—Veo que ha encontrado en que entretenerse, señorita Tsukino —dice una voz grave que hace saltar a Serena del susto.
—No me di cuenta que habías llegado… —explica la rubia, mientras dobla rápidamente la hoja que leía para ponerla en su lugar.
—Espera —dice Darien, impidiendo que Serena siga doblando la hoja. Después de leer rápidamente, provocando que la rubia se vuelva roja como un tomate, el pelinegro habla—, y pensar que esos labios siguen teniendo sabor a fresas… —comenta con galantería, acercándose a su esposa, rozando su mejilla con la de ella.
—Eres un encanto —dice Serena, abalanzándose sobre él, haciendo que los dos caigan al suelo—, te amo, Darien…
—Serena… —susurra, mientras se aproxima al rostro de su esposa para besarla.
—¿Todo bien con las chicas? —pregunta la rubia, tras terminar el beso, más aún sigue sobre Darien.
—Si, todo bien —responde su esposo, tomándola fuertemente por debajo de las piernas para así levantarse junto a ella, posteriormente la lleva a la cama y la deja sentada ahí—, supongo que no te diste cuenta que el agua ya hirvió —comenta a la vez que arquea una de sus cejas.
—¡No! —exclama Serena, pero antes de ponerse de pié, Darien va a la cocina y retira la tetera del fuego.
—¿Té, café? —pregunta el pelinegro a poca distancia.
—Té, por favor —responde su esposa.
—Yo necesito un café… y bien cargado —susurra Darien mientras busca lo necesario para preparar las bebidas calientes.
—¿Las chicas no te preguntaron nada mientras las ibas a dejar? —pregunta en voz alta, Serena.
—No, solo comentaron algo de lo que ya le dijimos, pero no les tomé mucha atención, sigo creyendo que primero debemos hablar esto tú y yo, ya sabes por qué —responde Darien, mientras prepara el té de su esposa.
—¿Puedes creerlo?, yo todavía no —comenta la rubia, mostrando el real asombro que lleva consigo.
—Yo tampoco imaginé que nos dirían algo así, la verdad me sorprendió —contesta Darien.
—Tienes razón… no sé aún si ir donde Ryunosuke nos pidió —dice Serena, confundida.
—Creo que lo mejor será ir, no cualquiera recibe la invitación que nos dieron a nosotros —responde Darien, a la vez en que prepara su café.
—¿No te da curiosidad el no saber por qué nos invitaron? —pregunta Serena, atenta a la respuesta.
—Si y por lo mismo creo que ir será lo mejor —contesta Darien, seguro en sus dichos.
—Si, yo también lo pienso así… pero me da, no sé, algo de miedo, ¡es todo tan raro! —comenta Serena, tirándose de espalda sobre la cama.
—¿Miedo por qué? —cuestiona Darien, llevando el par de tazas hacia la cama, para así tomar algo caliente junto a su mujer.
—Por no saber como actuar… sabes que los modales no es lo mío —responde Serena, sentándose bien para recibir su té.
—Bueno, por ahora me imagino que solo debemos ir con algún traje formal y sobretodo muy calladitos, debemos escuchar con atención lo que nos van a decir —dice Darien, sentándose al lado de su esposa, con la taza en sus manos.
—¿Qué será eso?, vaya que intriga… —comenta Serena, antes de darle un sorbo a su té.
—¿De verdad no tienes ni la mas mínima sospecha? —cuestiona Darien, tras sentir que su esposa le oculta algo.
—Más que sospecha diría que solo se me cruzó una locura —responde con sinceridad, Serena.
—¿Y cual es esa? —pregunta el pelinegro, antes de beber café.
—¿Será posible que de una vez y por todas el futuro "sea hoy"? —responde de manera interrogativa, Serena, entre una mezcla de felicidad y temor.
—Tal vez… —dice Darien, con un toque de serena ansiedad.
Tras algunos minutos de seguir hablando, Darien toma la taza ya vacía de Serena, que junto a la suya, va a dejar a la cocina para después lavarlas. Mientras tanto la rubia busca alguna prenda de su esposo para así poder ocupar como pijama, esto es notado por Darien tras echarle un vistazo.
—En la caja que abriste no encontrarás ropa, creo que en la que está abajo hay algunas camisas —dice Darien, a la vez en que termina de lavar las tazas.
—¡Gracias! —responde Serena, buscando en dicha caja, lo que desea encontrar.
—¿Sabes?, antes de dormir iré a darme un baño de tina… estoy algo ansioso por saber lo que pasará en… bueno, algunas horas más —comenta Darien, tras ver la avanzada hora en su reloj.
—¿Hay toallas en el baño? —pregunta Serena, mostrándose como una preocupada y atenta esposa.
—Creo que no… —responde el pelinegro tras pensarlo algunos segundos.
—Mientras vas yo te buscaré algunas —dice Serena, dedicándose a esta tarea.
—Gracias —dice Darien, yendo camino hacia el baño—, cuando entres no mires nada que no te incumba, señorita curiosa —bromea, a medida en que se aleja cada vez más.
—Como si ya no te hubiera visto todo —responde Serena, riéndose.
Ya estando sola, Serena sigue buscando un par de toallas para llevárselas a Darien, además de buscar una de sus camisas para usarla como pijama. Después de algunos minutos encuentra todo lo que buscó, así que antes de ir a interrumpir a Darien, Serena desata sus coletas para así amarrar su pelo con un listón que encontró dentro de todas las cosas de su marido, además se desprende de su ropa para ponerse la camisa, entre tanto recuerda que quizás deberá pasar tempranísimo por la casa de sus padres para buscar algo con lo cual estar por los siguientes día allí en el departamento, esto sin duda la desalienta ya que significa al menos una hora perdida de sueño, cosa que para ella no es ninguna gracia.
Tras estar prácticamente lista para acostarse, Serena va al baño para entregarle las toallas a su esposo.
—¡Aquí están! —dice Serena, solo dejando ver su mano, ya que se ha quedado detrás de la puerta.
—¿Por qué te quedas ahí? —pregunta Darien, entre risas.
—Porque no quieres que "la señorita curiosa" vea algo "indebido" —responde Serena, a tono serio.
—¿Y no que ya lo habías visto todo? —replica Darien, siguiéndole el juego a su esposa.
—¡Pero al parecer ya no puedo ver nada más! —exclama Serena, mostrando un infantil y juguetón enojo.
—Entra —ordena Darien, manteniendo la simpatía.
—¡Uy!, que guapo se ve Darien Chiba entre las burbujas, pero… ¿No es algo femenino?, tienes todo el baño inundado con olor a rosas —cuestiona Serena, sacando parte de su arsenal de sarcasmo.
—Creí que te iba a gustar, por eso lo hice —responde Darien, galante.
—¿Qué acaso quieres que me meta ahí?, ¡Ay no! —dice Serena, dejando notar que le resulta "una repulsiva idea"
—¿Por qué no? —dice Darien, alzando su brazo para así invitar a Serena para que lo acompañe.
—Porque quedaremos muy, pero muy apretados —contesta Serena, acercándose a su esposo, tras estrechar su mano.
—Si ya me fijé que has subido algo de peso, pero no importa —dice Darien, sabiendo que semejante reacción traería una grosera respuesta.
—¿Qué?, ¡eres un insolente! —responde Serena, enojándose un poco y seriamente.
—A ver… déjame revisar —dice Darien, acercando abruptamente a Serena a su lado mientras el permanece en la tina. Lentamente desabrocha los botones de la camina que trae puesta, Serena sabe que es un juego pero aún así se sonroja, más cuando se da cuenta de que sus pechos han quedado al descubierto—, no, me equivoqué, estás igual que siempre así que no creo que quedemos tan apretados —dice el pelinegro, mientras sus hábiles maniobras han dejado desnuda a Serena sin mayor problema—, ¿Quieres venir ahora?, si te quedas ahí sin nada te dará frío —señala.
—Solo por un momento, ya sabes que tenemos que levantarnos temprano —responde Serena mientras entra lentamente a la tina. Su respuesta ha sido en un intento por calmar sus carnales pasiones, ya que este sencillo juego la ha hecho sentir aquel particular candor en sus mejillas.
—Ven… no te vayas a mojar el cabello —comenta Darien, quien recibe a Serena parcialmente sobre su cuerpo. La espalda de ella queda sobre su hombro, lo cual le permite hacer un moño improvisado en el cabello de Serena, para mantenerlo así alejado del agua.
—El agua está exquisita… —dice Serena tras relajarse mientras se deja abrazar por su esposo, quien está fuertemente aferrado a su cintura.
—Hasta dan ganas de quedarse a dormir acá —comenta Darien, dejando reposar su mentón sobre el hombro de Serena.
—Ya lo imagino, terminaríamos con la piel muy arrugada, pareceríamos viejitos —dice Serena, riéndose suavemente.
—¿A las muñecas de porcelana también les pasa eso? —cuestiona Darien, dejando a Serena románticamente sorprendida.
—Leíste esa parte escrita en la hoja… —comenta Serena, suspirando encantada.
—Obvio —contesta Darien, tras dejar un beso en el hombro de su mujer.
—¿Sabes? —dice Serena, antes de entrar en una reflexión—, sé que ya te lo he dicho antes, pero si hay algo que me encanta de ti es conocer esa manera tan romántica y tierna que tienes para hablar conmigo a solas —señala.
—Es que no hace falta que nadie más lo oiga, mientras tú sepas realmente como soy, no me importa lo que pueda decir el resto —responde Darien, con seria ternura.
—Quizás tu discreción nos sirva mucho de ahora en adelante, en lo que respecte al trato en público entre los dos —comenta Serena, sin decir más.
—Aún no sabemos nada, no te adelantes a los hechos —alerta Darien.
—Algo en mi pecho dice que no estoy equivocada… —dice Serena, para defender sus dichos—. Desde que terminamos de hablar con Ryunosuke y Osamu, no he dejado de pensar que "el futuro es hoy"
—¿Y te sientes preparada para algo así? —pregunta con curiosidad, Darien.
—Si y no… por una parte siempre imaginé que algo así pasaría pero después de tantas cosas que pasaron en estos años, creí que ya todo había ido en otra dirección —responde Serena.
—Si, creo que se cierta forma a todos nos pasó lo mismo —añade Darien, pensativo.
—Bueno, si es lo que sospecho será un cambio radical, aunque si no lo es, no importa, lo que si importa es que estamos juntos con quienes más queremos —explica Serena, de manera optimista.
—Ya veremos que pasará, princesita —responde tiernamente, Darien, regalándole un beso a Serena, en su mejilla derecha.
—¿Vamos a dormir?, el agua se comenzó a enfriar —propone Serena, tras haberse tomado algunos minutos para sentir la cercanía de su marido.
—Vamos —responde Darien, mientras admira las curvas de su esposa, ya que ella se ha puesto de pié para retirarse del baño.
—¡Ya deja de mirar! —regaña Serena entre risas, lanzándole una de las toallas a Darien, sobre la cabeza.
—Me pides algo imposible —declara Darien, arqueando su ceja mientras ladea su cabeza, a la vez en que se saca la toalla.
—No te demores —ordena Serena, tomando la camisa que Darien le había sacado para posteriormente salir del baño.
Minutos después ambos se encuentran listos para acostarse a descansar. Darien busca rápidamente su atuendo típico para dormir, mientras que Serena ya está entre las cobijas, retorciéndose por lo fría que está la cama.
—¡Apúrate!, tengo mucho frío —reclama Serena, con infantilidad.
—Yo también, así que te esperas —responde Darien en regaño falso, ya que por el momento solo está con un negro pantalón corto puesto, dejando al deleite del ojo de su esposa, aquel tonificado abdomen del cual es dueño.
—Y seguro que con eso ya no tienes frío… —señala con ironía, Serena, ya que su esposo solo se ha puesto una camiseta sin mangas.
—Si me pongo algo más sabes que me acaloro demasiado —comenta Darien, terminando de acomodar correctamente la camiseta.
—Ya deja de hablar y ven a abrazarme —pide Serena, en un infantil berrinche.
—Pero que niñita tan consentida… a ver, ven para acá —dice Darien, incorporándose a la cama mientras rodea rápidamente con sus brazos a Serena.
—Así está mejor… —comenta Serena, mientras se aferra al pecho de su esposo.
—¿Estás nerviosa? —pregunta Darien tras unos segundos de silencio.
—Algo… —contesta Serena, a baja voz.
—Tranquila… —susurra Darien, a la vez en que acaricia los cabellos dorados que adora.
—Mientras esté a tu lado, estaré tranquila —responde Serena, acomodándose lo suficiente como para poder besar a su marido.
—Mejor… intentemos dormir… —murmura Darien tras acabado el beso, conteniendo las ganas de prolongar la cercanía.
—Ya no quiero dormir —responde con honestidad, Serena, dejando entrever que quisiera que algo más ocurriese.
—Pero… tenemos que levantarnos en… cinco horas… —dice de manera intercalada, Darien, dejándose dominar poco a poco por las insinuantes caricias que Serena le otorga al juguetear con su cabello.
—Da igual… —dice Serena, mirando fijamente a su esposo.
—No me culpes si después andas bostezando todo el día —aclara Darien, en forma de advertencia.
—No me importa —afirma Serena, lanzándose sobre los labios de su marido, con pasión.
El beso se hace cada vez más profundo a la vez en que la respiración de ambos también lo hacen, poco a poco Darien y Serena se vuelven a conectar con el hechizo de su pasión. Él recorre con delicadeza la espalda de su mujer antes de avanzar para eliminar el estorbo que representa la camisa que lleva puesta, mientras que Serena no deja de besar con intensidad al pelinegro, a la vez en que enreda sus manos en aquellos oscuros cabellos.
Pocos segundos pasan antes de que Darien haga que Serena se desprenda de lo que la cubría, necesaria ha sido la disposición de ella para que todo fuera más fácil, ya que está totalmente ansiosa de que todo siga en el camino que debería ir. Poco después, Darien quita su propia ropa con la rapidez que amerita, él es ayudado energéticamente por su esposa, sin embargo el toque de dulzura de este momento no se pierde, incluso en la rapidez de todo hay momentos de calma, los cuales son usados devotamente para que cada uno aprecie la belleza de su acompañante, los cuales son iluminados por la tenue luz de luna que se escabulle entre las delicadas cortinas que acompañan la ventana.
Un primer suspiro de placer es exhalado por Serena al sentir como su intimidad femenina está siendo sutilmente acariciada por su marido, el cual está embelesado al sentir entre sus dedos aquel néctar que nace desde el deseo de su mujer. Lentamente, Darien obliga a los sentidos de Serena despertar, estos también obligan a la chica a hacer más constantes sus gemidos, los cuales exhalan el deseo impetuoso de que quien ha sido el responsable de esto lo siga haciendo con mayor intensidad.
Serena tampoco ha decidido quedarse atrás, ya hace mucho que había abandonado el rol de "chica inocente" en este tipo de encuentros, hoy es una mujer decidida a demostrar el calor que nace de su vientre, es por esto que mientras Darien mantiene las constantes caricias, ella decide acariciar el ya erecto miembro de su esposo, haciendo recíprocas estas caricias preliminares.
Darien no puede ocultar el gozo que esto le provoca, la suavidad de la piel de Serena rozando con cada parte de su cuerpo es algo que lo enloquece, además no deja de retroalimentarse por el dulce aroma que expele la piel de su esposa, aquel perfume a frutos rojos que siempre pareciera llevar consigo, como así también el sabor sublime de los humedecidos labios de Serena, deseosos estos de unirse a los de él.
El deseo se convierte en impetuoso deseo de seguir mas allá, Darien nota que no es un sentimiento unilateral, ya que Serena se mueve al compás de las señales que da Darien para dar un paso adelante en este encuentro, por esto, Serena acomoda su espalda en las almohadas, esto permite a Darien dejar huellas de la humedad de sus besos en los turgentes pechos de la rubia, los que se endurecen ante dicho contacto, más cuando Serena sabe que ahora su esposo volverá una vez más a ser parte de su propio cuerpo, esto se convierte en una primera embestida por parte de él, lo cual deja escapar dos grandes gemidos, cada cual responsable de uno de estos.
—Mi amor… —susurra Darien, a la vez en que sigue, suavemente, penetrando a su esposa.
—Me encanta sentirte así… —murmura ella, de manera entrecortada.
Para Darien dicha declaración es equivalente a aumentar la frecuencia de las embestidas, estas provocan que Serena no pueda hilar nuevamente alguna frase, solo está entregada al éxtasis que es causado por la potente sensualidad del pelinegro, algo que sin duda es algo que la hace perder la razón. Pero aunque sea de esta forma una de las que más disfruta Serena en este momento, ella no duda en tomar un rol más protagónico por el bienestar de su esposo, es por eso que con ágiles movimientos, es ella quien ahora está al dominio de la situación. Serena se sienta sobre Darien, el aprovecha este momento para poder enmarcar con sus ojos una vez más aquella pálida desnudez de su esposa, recuerda para si mismo que su muñequita de porcelana está junto a él y es quien despierta su exaltación. Nadie como ella ha podido despertar aquella salvajemente lujuriosa faceta del pelinegro, da lo mismo cualquier artimaña que haya usado alguna chica en el pasado para querer llevarse a dicho hombre a su cama, es solo Serena, quien con su maestría e inocente dominio, ha hecho posible que Darien viaje hasta los más recónditos lugares de su pasión.
Serena se mueve con un conocimiento y sensualidad sin límites, sabe perfectamente como hacer que su marido disfrute de cada detalle de lo que está haciendo, por ejemplo, nada mejor que dejar caer su cabello, como una cascada, sobre el pecho de Darien, es por esto que se toma un par de segundos para lanzar el listón que tenía sus cabellos juntos. Entre el sudor producido por la cercanía de ambos cuerpos, la cascada dorada que nace de la cabeza de Serena pareciera separarse poco a poco, esto sin duda resulta un gran estímulo para Darien, ya que como es bien sabido por su esposa, la suavidad de sus cabellos sobre su cuerpo es causante de reacciones eléctricas en su piel, lo cual lo lleva a un nuevo nivel de excitación.
Darien toma fuertemente las caderas de Serena, ayudándola a lograr el vaivén que lo transporta a la profundidad de sus gemidos. A ratos Darien solo puede cerrar sus ojos para así calmar el ímpetu de sus sensaciones, pero cuando vuelve a abrirlos se encuentra con el sutil sudor que baña a su mujer, el cual la hace lucir como una diosa de la pasión, así que cualquier intento de "cordura" por parte del pelinegro, resulta un esfuerzo en vano.
El rubor de las mejillas y labios de Serena no hacen más que demostrar su alcanzado punto de excitación, ya cada vez los gemidos son más y más profundos, a la vez también se escuchan más cansados, pero aún así ella sigue adelante, no hay tregua alguna ni para ella o Darien, esto solo terminará cuando de ambos se escape la última gota de energía que posean.
Tras varios minutos de esta forma, Darien no oculta su gula pasional, es por esto que, aún estando Serena sobre él, la atrae hacia su cuerpo para así poder saborear el dulzor de sus pechos una vez más, pero la apreciación hacia estos no solo es algo de lo cual disfruta su boca, sino que también sus manos, los cuales aprietan con cada vez más fuerza los pechos de su mujer. La respuesta que da Serena ante dichos estímulos, es equivalente a aplicar más poderío a sus movimientos, se vuelven más violentos, pero esto no resulta en algo desagradable para ninguno de los dos, sino que todo lo contrario.
La fricción ha hecho que Darien comience a sentir como cada uno de sus músculos se tensan de forma palpitante, la ansiedad le impide pensar con claridad en qué hacer a continuación, mientras tanto Serena no puede aplacar el poderoso nudo que nace en la parte baja de su vientre, por su cuerpo la electricidad recorre cada rincón, ya ni siquiera actúa con cierta prudencia o sutilidad, sus feroces movimientos no hacen más que acercarla al clímax de su excitación, algo que invita a que Darien también lo haga, tras sentir y experimentar aquellas íntimas contracciones de su compañera.
Antes de que suceda cualquier cosa, Darien y Serena se toman de las manos, ya no hay contacto visual entre ellos, ahora son solo contactos de manera física y mentalmente, los mismos que llegan a la cima de este recorrido cuando es Serena quien se desprende de un último gemido, el cual deja escapar toda la energía que ha sido liberada de su cuerpo. Darien sucumbe ante tamaña muestra de placer y la convierte en una propia, uniéndose así al final del camino que ha emprendido junto a la mujer que ama. Serena cae de forma pesada sobre el cuerpo de su esposo, este la recibe en un abrazo mientras ambas respiraciones luchan por normalizarse, son estos suspiros restantes los cuales musitan cualquier frase de amor que se puedan dar el uno al otro, con esto ya está todo dicho, una vez más Darien y Serena transformaron el fuego de su amor a la fogosa llama de un encuentro íntimo, del cual, como ha pasado en ocasiones anteriores, ambos resultan victoriosos.
Tras algunos minutos y ya más cercanos "al planeta tierra", Darien no separa a Serena de su cuerpo, sin embargo la ayuda para que se acomode sobre la cama para que así descanse, mientras tanto él aleja los cabellos que han quedado presos por la transpiración que hay en el rostro de Serena, ella agradece este sutil gesto de preocupación con las caricias que entrega a los hombros de su esposo, de los cuales a ratos se sigue aferrando, ya que el clímax en ella solo se ha desvanecido lentamente.
—Eres maravillosa… —susurra pausadamente, Darien, mientras se deja embelesar una vez más al ver a su esposa en ese estado tan extenuado.
—No entiendo como eres capaz de dejarme en este estado, apenas puedo respirar —responde entre risas, Serena.
—Tú me obligaste, yo me acosté para dormir… —señala Darien, para excluirse de cualquier responsabilidad en este caso. Obviamente lo hace de una forma humorística, ya que sabe que si Serena no hubiera dado indicios de querer algo, probablemente él lo haría.
—Pobre… el inocente Darien vuelve a caer en las garras de esta mala mujer —contesta Serena con empatía ante la victimización de su esposo.
—Quien podría creer que detrás de esa carita angelical se esconde el fuego de una mujer llena de pasión —cuestiona Darien, sin dejar de absorber con sus ojos, la belleza de su esposa.
—Si tengo pasión es porque tú la has creado en mí… ¿Cómo resistirlo? —pregunta Serena, ya mas calmada.
—Mi amor… me encantas, nunca lo olvides —señala Darien, dándole un profundo beso.
—No quiero que me dejes de abrazar, ¿Bueno? —pide Serena, mientras se acomoda para descansar, ya que está extenuada.
—Nunca… —responde Darien, rodeando a Serena entre sus brazos para atraerla hacia su cuerpo, para así poder dormir teniéndola muy cerca de él.
Las horas restantes del anochecer pasan con rapidez para esta pareja, parece que solo en un pestañeo ya han pasado las horas disponibles para descansar, así lo dicta en insistente despertador, que marca ya las 8:00Am.
Darien es quien despierta primero, de manera atontada intenta hacer callar semejante ruido molesto, cuando lo logra no le queda más que bostezar profundamente y darse un par de palmadas en las mejillas, todo con tal de despertar y no fallar ante lo que tiene que hacer junto a su esposa.
—Serena, vamos linda, despierta —dice Darien, mientras mueve suavemente a su mujer.
—¿Qué hora es? —pregunta la rubia tras algunos segundos, pero aunque hable, sus ojos no parecieran querer abrirse en lo absoluto.
—Ocho de la mañana —responde Darien, mientras se estira con menor pereza.
—¡Arriba! —dice Serena, levantándose con tanta energía que su esposo queda observándola asombrado.
—Parece que dormiste bien —comenta Darien entre tanto ve como Serena sale ágilmente de la cama.
—Bastante bien —responde Serena tras darle una sonrisa.
—Me gusta verte tan optimista —dice Darien, a la vez en que se sienta y refriega los ojos.
—Hoy es un día muy importante, mi corazón lo dice —contesta con energía y felicidad, Serena.
—¿Preparada? —pregunta Darien, levantándose gracias al enérgico reaccionar de su esposa.
—¿Tú? —interroga Serena, esperando la respuesta que ella desea escuchar.
—Si —responde con optimismo, Darien.
—Entonces yo también —contesta Serena, guiñándole un ojo.
—Apresurémonos —pide Darien, comenzando a moverse con rapidez.
—Prométeme que pase lo que pase, tomaremos la mejor decisión para todos —dice Serena, alcanzando a tomar la mano de su marido para así atraerlo hacia ella.
—Claro que si —responde Darien, sonriéndole gratamente a su esposa.
Es así como Darien y Serena comienzan su día con vigorizante actitud, es muy probable que aquellos minutos de romance entre ellos haya contribuido en esto, pero sin duda lo más importante es que ambos sienten que este día marcará un "antes y después" en lo que conocían como su vida, pero cualquier cambio, mientras ambos estén juntos, será afrontado gracias al valor y esfuerzo que los dos han demostrado a lo largo de sus vidas.
¿Qué ocurrirá dentro de unas horas más?, una vez más, solo el destino es el privilegiado de conocer esto… seguramente el observante universo hoy declarará un veredicto ante todo lo presenciado, tal vez hoy el mundo sepa todo lo que se esconde mas allá de la mirada de cada ser humano que habita la tierra, quizás hoy comienza a sonreír el primer indicio de la próxima era venidera, una que de crearse, sería el comienzo de la época dorada del planeta.
• Pame22: Que lindo resumen has hecho de todo lo que pasaron Darien y Serena, tanto en la saga como en mis fics… Hola Pame!, curiosamente te he visto dejando reviews por otros lados, jajaja, creo que a la larga el mundo de FF es pequeño =P
Bueno, me alegro mucho de que te gustara el capítulo. Sobre volver al foro no estoy segura, paso mucho de mi tiempo libre en facebook, participando en un grupo del cual soy miembro, además que por ejemplo para subir mis fics, tendría que editarlos de una manera tan severa que no me llama la atención (como está prohibido el lemon…), de todas formas espero que lo estés pasando bien por allá ^^ y que obviamente sea de tu agrado. Sobre lo de mis enfermedades, ¡Oye, no te burles!, u_u soy enfermiza, especialmente en el invierno (como ahora), además de que el dolor de mis manos es algo que realmente me aqueja u_u ya que a ratos se vuelve insoportable (creo que a este paso me tendré que operar =S), en fin, te mando un gran abrazo, gracias por tu fidelidad y constancia, cuídate mucho!
• yesqui2000: Así es, gracias al amor que hay entre Darien y Serena, el optimismo vuelve al planeta con todo su destino, así como también el de toda la familia Black moon, que ahora podrá por fin vivir en paz. Saludos y gracias por el rw!
• LUNA: Ya te extrañaba!; como estás?, gracias por leerme entre tanto cumples con tus quehaceres ^^ es muy lindo de tu parte.
Sobre Esmeralda, ay si… pobrecita, menos mal que todo resultó mejor para ella.
Jejeje ese viaje a Illusion fue algo que prácticamente se escribió solo, había estado muchos días pensando en como haría para que Serena recuperara sus poderes, pero menos mal que apareció pegazo y me dijo "cree en tus sueños", entonces escribí, jajaja, por cierto respondo tu duda, no, en ese edificio no se fundará el futuro palacio de los reyes =P
Muchas gracias por tu presencia! Y por recordarme que seguirás leyendo mi historia, un gran abrazo.
• Paola: No te preocupes! ^^ las obligaciones nos tienen a todas con el tiempo escaso, así que no hay problema. Ya no falta mucho para que leas lo que quieres, conocer a Darien y Serena como padres, awww, lo imagino y ya quiero llegar a ese capítulo!, jajaja, pero habrá que esperar un poquito más, lo bueno es que vamos derecho a eso.
Estoy muy bien de salud actualmente, muchas gracias, por todas los buenos deseos que me envían es porque seguramente estoy bien ^^
Un beso, cuídate mucho, no olvides que siempre serás bienvenida a mi rinconcito de FF, cuídate mucho y suerte en todo.
• criss: Muchísimas gracias por tus bellas palabras, te lo agradezco de corazón ^^ Traté de no demorarme tanto en actualizar (se hizo lo que se pudo, jejeje), y no te preocupes, no volveré a hacer sufrir a nadie con una separación entre Darien y Serena (creo…), bueno, intentaré que no sea así, al menos no porque ellos lo quieran, jejeje, un gran abrazo y gracias por tu lindo rw!
• vivisp: Hola!, gracias, mi salud está mejor ^^ y me alegro mucho al saber que te han gustado estos capítulos y como bien dices, ya todo se va desenredando, queda muy poco para la tercera parte de la trilogía, espero contar con tu lectura para ese entonces, Un beso, cuídate mucho y gracias por pasar!
• Roomi: Ahora por fin te ubico mejor!, que gusto poder charlar contigo, insisto, te quiero ver más activa en el grupo, estamos todas medio locas pero somos buenas personas, jajajaja, bueno Roomi, gracias por tu constante apoyo por este medio, eres de esas lectoras a las cuales no olvido ^^ un gran abrazo!, espero que nos volvamos a cruzar y así charlar, bueno?, besitos!
• Judith: Hola Judith!, mucho gusto, bueno, Osaki si me lo permites. Así que comenzaste a leer hace dos semanas?, wow, te demoraste poco para llegar a estar al corriente con las actualizaciones, muchas gracias por el tiempo invertido en leer mi historia, me halaga n_n y si, habrá mucho más que compartir así que espero verte seguido por este lugar para que así hablemos, aunque sea por este medio de respuestas tardías n_nU muchas gracias por todas tus palabras, cada una se convierte en energía que me permite seguir adelante, un abrazo!
• solchiba: Tu nick me suena… eres escritora de FF?, no sé porqué me parece haber leído tu nombre en alguna otra parte, en fin, hola!, gracias por leer y dejar rw. Sobre tu pregunta, sé de una página, pero no la comparto por este medio, si quieres puedes enviarme un mensaje privado o un mail (aparece en mi perfil) y hablamos sobre ese punto ;) Espero que tu también estés muy bien y no olvides que serás bienvenida para seguir compartiendo tus opiniones por este espacio, besos!
SALUDOS TAMBIÉN A:
solromi - rulosmile - smfanatic - Maripo Cullen - Demelphy - luselene - mayilu - Bere prin - mirtiangis - MartithaJimenez - Patty Ramirez de Chiba - Anny Mizuno - catamoon
Mis niñas lindas, les comento que son las 11:12Am, no he dormido nada por terminar el capítulo, así que para subirlo por el momento respondí los reviews sin cuenta en FF, pero les haré llegar mis palabras de agradecimiento a todas ustedes, he leído todas sus lindas palabras y desde ya les agradezco la simpatía, disposición y energías que me dan, besos para todas! (creo que en la noche o mañana, quizás pasado, estaría respondiendo sus reviews, pero prometo hacerlo como siempre)
Por cierto, aún me quedan lectoras que se perdieron en el espacio, Srnkiki por ejemplo, Midwiccagirl, Lexie (aunque supe el porqué, de todas formas te extraño), JanellaBround, salvygurl91, GIGICHIBA, adoore1 y tantas más… no sé que habrá pasado con ustedes, chicas, lo único que espero es que estén bien, que todo marche de maravillas en sus vidas y que ojalá volvamos a leernos en algún momento, saludos a todas ustedes y a las que me faltó nombrar!.
Chicas… el sueño terminó por vencerme, ya ni puedo escribir bien n_nU así que me despido por el momento. GRACIAS TOTALES, como siempre, un gusto poder compartir con todas.
Nos leemos, sayo!
