¿Cómo estáis un día más? :D Como os habréis dado cuenta he subido antes (APLAUSO, APLAUSO). Aquí os traigo el octavo capítulo que espero que os guste. Para que perdonéis el horrible retraso que tuve con el fic y compensaron por lo corto que fue el anterior capítulo este tiene más de Bulma y Vegeta e.e

ATENCIÓN: Esté capítulo tiene leve lemon puesto que no es muy exagerado.

Personajes de Akira Toriyama [¿Nadie se lo sabe ya?]


Capítulo 8. Placer.

POV Bulma

Llegué corriendo hacia el hotel donde había quedado en verme con Julia. Estaba retirado del apartamento de Vegeta así que la carrera fue larga. Cuando por fin me encontré en el lugar vi a la inglesa apoyada en la pared, observando su teléfono mientra jugaba con los cortos mechones de su cabello rubio.

Paré un poco para tomar aire ya que estaba demasiado cansada. Podía apostar a que mañana me despertaré con unas horribles agujetas en las piernas.

–¡Bulma!–volví a mirar a Julia que se acercaba corriendo mientras me saludaba con la mano cual niña pequeña que se reencuentra con uno de sus padres al volver a casa después del colegio.

Solté un suspiro mientras ella llegaba hasta donde me encontraba. Una vez la tuve de frente me miró de arriba abajo curiosa mientras sonreía aún con su común y típica sonrisa amplia como el de una niña pequeña.

–¿Te encuentras bien?–yo asentí viendo como soltaba una dulce carcajada–. Cualquiera podría decir que no es así. ¿Has venido corriendo desde lejos?–

–No... La casa de Vegeta está un poco retirada de aquí pero bueno... Así hago algo de ejercicio–comenté con humor para restarle importancia.

–Podrías haber venido en taxi–me aparté el pelo detrás de la oreja.

–Esta mañana ya me monté en uno y realmente mi cartera agradecería que no volviera a ir en uno hasta dentro de varias semanas–las dos empezamos a reír hasta que tomamos la decisión de empezar a ir a dar una vuelta por la ciudad.

Caminando hablábamos sobre las anécdotas de nuestro pasado juntas. Ella me comentaba que había estado mucho tiempo intentando encontrarme por las redes sociales pero que le fue imposible. Completamente obvio porque no me gustaban esas cosas. Podía haberme hecho algún perfil en alguna de ellas para buscar a Vegeta pero había que ser realista, él no se metería en nada de eso.

Estuvimos por todas partes para que Julia conociera la ciudad y para que yo me diera cuenta que en tantos años pocas cosas habían cambiado. La ciudad estaba igual que hace 10 años sólo que con leves modificaciones. Finalmente acabamos en una feria tomando un refresco mientras seguíamos con las historias.

–Mi padre estaba completamente en contra de que viniera a Japón–me comentó mientras andábamos entre la gente–. Piensa que no soy lo suficientemente madura como para venir a otro país y vivir bajo mis responsabilidades.–

–Tiene miedo a que te pase algo y estando lejos de él es lo más normal–ella asintió comprendiendo la situación–. Entonces por tu casa ¿todo bien?–

–Bueno...–ella miró hacia las atracciones de la feria–. Oliver tiene novia y se fue a vivir con ella mientras que Derek vive en un piso de soltero. Desde que entré en la adolescencia se ha vuelto mucho más protector conmigo.–

–¿Derek?–asintió volviendo la vista hacia mi.

–Sé lo que ocurrió, Bulma–soltó un suspiro y después de una larga sonrisa la dejó esfumarse mostrando un rostro triste–. Sé que Derek intentó contigo... Que él...-

Paró en secó y agachó la cabeza. La escuché sollozar y en ese momento me acerqué para abrazarla. Lloró en mi hombro mientras escuchaba los desgarradores gemidos de dolor que escapaban sin control alguno de su dulce voz.

–No te preocupes, Julia–la aparté y, tomándola del mentón, la obligué a que me mirase a los ojos–. Esto no es culpa tuya. El pasado queda atrás y el presente es disfrutar de este momento ¿vale?–

Ella asintió mientras quitaba de su rostro las lágrimas que había derramado. Me enterneció al verla tan inocente como la niña que conocí en Nottingham. Era doloroso que ella supiera lo que ocurrió pero ya no se podía hacer nada. Sólo quería que se diera cuenta que yo no lo tenía tan presente, puesto que era cierto después de tanto tiempo que pasó.

Finalmente decidí acompañar a Julia al hotel cuando desafortunadamente chocó con un chico. Ambos cayeron al suelo y mi sorpresa fue grata al reconocer a la persona que acompañó a la inglesa en su caída... Tarble.

–¡Cariño! ¿Estás bien?–una chica con el pelo muy similar al mío se acercó a él para ayudarle–. Maldita niña tonta. ¡Mira por donde pisas!–

Iba a ayudar a Julia a levantarse y hablar con Tarble por el comportamiento que tuvo su amiga cuando algo captó mi atención. Mientras Julia comprobaba que no se había hecho daño él la observaba con cierto detenimiento e incluso curiosidad. No pude evitar soltar una sonrisa.

–Perdona–no hace falta decir que Julia no entendía nada de japonés por lo que se estaba disculpando en inglés. La chica que iba con Tarble la miró de arriba abajo con un gesto poco agradable mientras ayudaba a levantarse al chico.

–Julia ¿estás bien?–ella me miró y aceptó la mano que la ofrecí para que se levantara.

–Sí... no fue nada–Julia miró a Tarble que nos observaba descaradamente, sobre todo a la rubia–. De verdad siento mi torpeza.–

–¿Tú también te encuentras bien, Tarble?–él me miró y frunció el ceño. Por lo que veo sigue enfadado conmigo.

–Por supuesto que estoy bien–agarró de la mano a la chica con la que iba, la cual era una maleducada porque nos sacó la lengua de forma infantil, y ambos salieron corriendo.

–¿Le conocías?–preguntó Julia mientras se limpiaba el pantalón que se había ensuciado levemente por culpa de la caída.

–Es el hermano pequeño de Vegeta–ella sonrió de nuevo–. Creo que te hablé de él.–

–En cambio cuando me lo nombrabas me parecía menos... más respetuoso–me encogí de hombros. No quería comentarle la situación que se estaba viviendo.

–En realidad es buena persona–rompí una lanza a favor de él. Sabía que podía volver a ser el Tarble que yo conocía–. Vamos al hotel antes de que Angela nos mate a llamadas.–

Continuamos nuestro camino, esta vez sin tropiezos inoportunos, mientras mi mente maquinaba la forma de ayudar a Tarble. Se reconocer ciertas miradas y la forma en que él posaba sus ojos en Julia daban a entender que le gustó. Tal vez pueda sacar cierto beneficio de esto.


Cuando volví a casa después de varias horas de excursión por la ciudad me encontré a Vegeta mirando en el portátil y escribiendo en un cuaderno. Se giró a mirarme para luego volver a la tarea que estaba haciendo.

–¿Qué haces?–pregunté curiosa sentándome a su lado.

–Escribo los nombres de los policías que posiblemente hayan sido sobornados por Vegeta–cuando miré su lista vi que había una gran cantidad de nombres escritos.

–¿Has apuntado a unos policías o a la comisaría entera?–él no se inmutó en contestarme ni de mala manera. Continuaba con su trabajo.

Suspiré mientras me levantaba y me estiraba. No me he olvidado de que mañana amaneceré con un dolor de agujetas insufrible por culpa de la carrera que me dí hasta el hotel de Julia, y ahora se me juntaba el paseo por la ciudad. Tal vez necesite una silla de ruedas para el día siguiente.

–¿Hay alguien en casa?–me atreví a preguntar pues no sabía si tendría contestación alguna.

–Se han ido de fiesta–me mordí el labio. Podía decir que les tenía bastante envidia pues... ¿quién no quiere desconectar un poco de todo?

–¿Quieres que pidamos algo de cenar mientras vemos una película?–le pregunté con ilusión. Escuché que soltó un suspiro desesperante que me ofendió.

–Tengo trabajo, Bulma–él me miró con el ceño fruncido–. No tengo tiempo que perder en ver películas tontas.–

Volvió su mirada al trabajo que estaba realizando. Decidí no decir nada al respecto antes sus palabras. Lo único que hice fue darme la vuelta y meterme a su habitación. Me dejé caer en la cama mientras miraba mi móvil para evitar salir y gritarle. Estaba pensando que tal vez no fuera mala idea irme de aquí, después de todo me quedé porque perdí la maleta. Ahora que la tengo y también mi dinero puedo irme a un hotel.

Sentí la puerta abrirse y la presión de alguien sentándose en el orilla del colchón. Obviamente era Vegeta al igual de obvio era que no deseaba hablar con él. No sin salir perjudicada.

–¿Dónde te metiste todo el día?–me giré dándole la espalda aun contemplando mi móvil.

Escuché una risa molesta por su parte. No le gustó mi actuación pero me daba igual. Yo sólo quería pasar una noche a solas con él. Incluso podría ayudarle con el trabajo pero prefiere menospreciar todo.

–No voy a soporta de tu parte que me ignores–me arrebató el móvil de las manos provocando que reaccionase.

–¡Vegeta!–él sonrió. Había logrado que le prestase la atención que no merecía–. Maldita sea, Vegeta... ¡Devuélveme mi móvil!–

–Si quieres tu preciado teléfono–mis ojos se abrieron como platos al ver que metió el aparato en su entrepierna–ven a buscarlo.–

Su sonrisa irónica aumentaba más mi enfado. ¿Ahora me venía con esas? Me levanté de la cama y le di un empujón haciendo que chocara su espalda en el colchón.

–No pienso jugar a tus tonterías–me crucé de brazos viendo como volvía a sentarse–. Ya te aviso que está en modo vibración así que mejor será que lo saques de ahí y lo limpies.–

–¿No te das cuenta de que también puedes sacarlo y limpiarlo tú?–tragué saliva ante el tono coqueto que puso. Sin previo aviso me agarró del brazo tirando de mí obligándome a sentarme a horcajadas encima suya–. Que terca eres... Sólo por una película. –

–No es sólo una película–me quejé mientras me cruzaba de brazos–. Quiero pasar tiempo contigo... aunque sea sólo una noche en la cual estamos solos.–

–Mi propuesta no está lejos de lo que tú quieres, pervertida–bufé ante el apodo que utilizó para nombrarme.

Quería hablar y contestarle pero me agarró por la nuca obligando a que le besara. No pude resistir por mucho tiempo y mi orgullo se desvaneció corrompido por el deseo. Le empujé suavemente y el se echó de nuevo sobre el colchón sin romper el beso en ningún momento mientras se posicionaba encima de mí.

Notaba a una de sus manos vagar por mis piernas y como la otra se metía por debajo de mi blusa, acariciando mi espalda suavemente. Por mi parte recorría su torso por encima de la camisa. Noté como su lengua pasaba por mis dientes y no dudé un momento en que chocara con la mía de forma salvaje, creando un duelo en el que sólo el deseo podía salir airoso de tal batalla.

La fina tela de mi blusa acariciaba mi piel cuando él me la quitaba hasta acabar por tirarla a un lado de la habitación. Tiró de mi labio inferior con sus dientes y caminó con su boca por la longitud de mi cuello. El enfado que antes me llenaba ahora había sido suplantado por las ansias de probar y sentir su cuerpo una vez más. Tocaba suavemente mis brazos y recorría con sus labios cada centímetro de mi piel hasta acabar en el escote de mi sujetador. Su sonrisa egocéntrica junto con su mirada lujuriosa encendía una llama en mi interior deseando que siempre me mirase de esa forma.

Mi cuerpo respondió al roce de sus labios y de las caricias de sus manos por encima del sujetador y de mi espalda. Gemía levemente mientras me arqueaba al notar la yema de sus dedos por mi columna parándose en la cerradura de la prenda. Me recorrió una descarga por todo el cuerpo al verme liberada del cierre. Vegeta apartó lentamente las tiras hasta que desaparecieron de mis brazos. Tiró el sostén a un lado para observar mi pecho desnudo. Mientras que con gran delicadeza sus manos recorrían mis piernas erizando los vellos de mis brazos. Apartó con suma delicadeza la falda dejándome sólo con una prenda. Me mordí el labio al ver como se quitaba la camisa dejando ante mí la preciada vista de su torso desnudo y formado.

Las palabras eran inexistentes en ese momento. Sólo él me hablaba con gestos y miradas las cuales aumentaban mi excitación y ganas de tenerle en mi interior. Se abalanzó sobre mí y empezó con su erótico juego. Lamía mi cuello mientras sentía como manoseaba con seguridad mi pecho. No pude evitar soltar un gemido mientras mis ojos se cerraban a causa del placer. Sus labios fueron descendiendo hasta sentir como su boca devoraba uno de mis senos mientras el otro estaba siendo sometido a la tortura de su mano.

Me estremecía al notar la húmeda lengua de Vegeta sobre mi pecho. Mi espalda se elevaba a causa del placer regalado y mis gemidos robados se unían a las leves sonrisas de él orgulloso del trabajo que realizaba. Sentí otra excitante corriente por mi cuerpo cuando una de sus manos totalmente inutilizadas viajaba por mi vientre mientras la otra aún torturaba de placer mi pecho. Sólo el leve tacto de su mano tocar por encima de la prenda que aún ocultaba mi feminidad hizo que volviera a soltar un gemido. Apartó con suavidad lo que quedaba de mi lencería para luego repetir el camino que hizo con su mano sustituyéndola por sus labios.

Observaba a Vegeta descender por mi cuerpo mientras me regalaba besos por mi vientre. Mordí mi labio inferior y volví a dejarme llevar por las oleadas de placer que el me brindaba. Su boca era dueña de mi parte íntima. Notaba su boca probar de mí mientras sus manos aún traviesas se unían a darme placer. Arqueaba mi espalda y soltaba los suficientes gemidos para aumentar el ego de Vegeta. Pasó su lengua por la hendidura sacando un gruñido de mis labios. Me tocaba con gran profesionalidad.

Su lengua exploradora se introducía en mi interior desgarrándome más gritos de placer. Conocía a Vegeta y sabía que le encantaba arrebatarme gemidos cuando yo intentaba que no sonasen tan altos cuando por su culpa era completamente imposible. Lo que él más deseaba es que en algún momento fuera su nombre lo que se me escapase desgarrando mi voz. Por eso llevaba esta tortura a lo más lejos que pudiera. Cerré los ojos y arrugaba las sábanas mientras me dejaba llevar por el trabajo que ejercía sobre mi cuerpo. Tanto era el deseo experimentado que pensé que en algún momento podría perder el conocimiento.

Con agilidad y rapidez experimentaba conmigo envenenando mi cuerpo con su lengua consiguiendo que gimiera sin parar. Veía como se saciaba al escucharme jadear estremecida por las oleadas placenteras que me embriagaban. Finalmente se apartó de mí.

-Bulma-escuché mi nombre de sus labios con un tono bastante sensual. Se elevó hasta quedar cara a cara conmigo. Mis manos se posaron en su rostro, acariciando sus mejillas-, dime que ningún otro hombre te ha podido hacer sentir como yo.-

No pude evitar hacer aparecer una tierna sonrisa. Él se veía preocupado y es que no habíamos hablado de si yo estuve con alguien. Sólo fui yo la que me atrevía a preguntarle por si alguien pudo haber tenido el privilegio de ser tocada como él me tocaba a mí.

-Sólo tú me has visto así, Vegeta-él no tardó en volver a devorar mi boca. Esta vez no había deseo sino necesidad, una que me transmitía a mí.

Mis manos se dirigieron a su pantalón. Me atreví a meterlas dentro para quitarle el móvil que el muy cabezota había decidido guardarse y por el cual nos encontrábamos en tal situación. Dejé el teléfono en la mesilla de noche y sin dudarlo un segundo aparté su pantalón dejándolo únicamente en boxers.

-Lo único negativo que puedo sacar de tu abstinencia durante todos estos años-susurró en mi oído golpeando con su aliento en mi cuello incrementando mi placer-es que no podrás compararme con otro hombre para que sepas cuan perfecto y único soy.-

No pude evitar reír mientras le miraba a los ojos.

-Aplícate también el cuento, cariño-le dije con cierto humor-. No encontraras a nadie mejor que yo.-

Él mostró una postura haciendo creer que lo dudaba pero antes de que siguiera tiré de él hacia mí para ser yo quien tomase la iniciativa de besarle. Nuestras lenguas volvieron a luchar mientras le quitaba, con su ayuda, el boxer. Juguetona recorrí con mis manos su cuerpo desnudo deleitándome con cada centímetro de su piel. Bajo un ser tan fuerte yo me sentía de porcelana.

Rompí el beso para mirarle a sus profundos ojos negros. Había soñado siempre con ellos y a día de hoy continúo haciéndolo. Siempre he estado enamorada de ellos de la misma forma que estoy enamorada de él. Es por eso por lo que nunca me cansaría ni querría que dejase de mirarme con el deseo que siempre lo hace, tal y como lo hago yo.

Las manos de Vegeta separaron mis piernas mientras se acomodaba lo mejor posible encima mía preparándose para abordar en mi interior.

-Vegeta-el me miró atento mientras apoyaba sus brazos a los lados de mi cabeza-, te quiero.-

Él no dijo nada. Me desgarró un fuerte gemido al entrar en mí sin previo aviso. Mis brazos rodearon su cuello mientras él llevaba una de sus manos a acariciar mis piernas. Se movía lentamente a pesar de la fuerte penetración inicial. Hundía mis manos en su puntiagudo cabello mientras mi voz se quebraba en su oído ante el placer experimentado.

Vegeta seguía penetrando en mi interior robándome numerosos gemidos que se mezclaban con los suyos. Él subía el nivel de las embestidas con más ganas, posesión y deseo... mucho deseo. Notaba que mi vista se nublaba entre los innumerables jadeos que desprendía. El aire me era necesario entre los torrentes de pasión, los susurros en el que nombraba a Vegeta y los gritos de sumisión ante la lujuria.

Ya empezaba a notar el calor en mi interior, el infierno quemando mi piel. Ya no sé si rogaba mentalmente o él me escuchaba porque no cesara nunca, porque golpeara su cuerpo contra el mio y porque me dejara sin voz. Sentía como me rompía y me dejaba llevar sólo por él cuando sentía que una oleada de placer más fuertes que las anteriores de apoderaba de todo mi ser.

Mi cuerpo explotó a causa del placer acumulado. El nombre de Vegeta salio de mis labios en un perfecto y buscado orgasmo. Él no tardó también en dejar escapar el suyo en un fuerte gruñido que penetró en mi boca a causa del beso excitante que nos unía.

Vegeta salió de mí tumbándose a mi lado mientras intentábamos recobrar el aire al unísono. Sus fuertes brazos me acercaron a él haciendo que me tumbase en su pecho. Escuchaba los acelerados latidos de su corazón mientras sus manos acariciaban mi espalda.

-No me has dicho nada, Vegeta-le miré a los ojos viendo como él juntaba su mirada con la mía-. ¿Me quieres?-

Él soltó una pequeña sonrisa. Ya sé que estúpido preguntar porque conociendo a Vegeta no daría respuesta a una pregunta como esa pero no puedo quedarme con ese pensamiento. Posiblemente si tuviera una respuesta.

-¿Quieres que conteste a algo que ya sabes?-sonreí dulcemente mientras volvía a tumbarme en su pecho-. No te volveré a dejar marchar. Eso lo debes tener muy claro, mujer.-

-No pensaba irme a ninguna parte-noté cómo el movía las sábanas tapándonos con ella a ambos-. Al menos no pensaba irme sin ti.-

Nunca hubo más palabras. Caímos presos del sueño a causa del cansancio. Hubiera querido que así fuera siempre. Dos cuerpos desnudos abrazados en una cama. Esperaba que por la mañana él aún estuviera rodeándome la cintura...


¿Qué os ha parecido? Espero que este lemon o haya gustado. Siempre que hago uno siento que me expongo demasiado a que me salga mal, incluso este capítulo estaba teniendo dudas de si hacerlo o no pero pensé que sería una buena idea puesto que tal vez más adelante no tenga la oportunidad para hacerlo.

¡Espero que os haya gustado este capítulo!

Si alguien quiere aplaudirme por haber subido rápido el capítulo, si quiere decirme que no le gusta el lemon o el limón o quiere que haga más y le quite protagonismo a 50 Sombras de Grey aquí puede contactar conmigo :D

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