¡Capítulo 9! No pensaba subir capítulos todavía porque a partir de esta semana estoy arriba de exámenes pero he pensado que mejor subo ahora y así no os hago esperar más. Ahora que la inspiración ha vuelto, que el fic vuelve a estar estable y tengo ganas de escribir os dejo con la continuación :D

Personajes de Akira Toriyama!


Capítulo 9. El plan de Bulma.

POV Bulma

Sentada en el pasillo de la comisaría podía escuchar a la perfección la dura discusión que tenía Vegeta con su hermano pequeño. A pesar de que me pidió que me quedase fuera, hasta que me avisase, para no tener que oír su conversación yo podía escuchar todo lo que hablaban.

Vegeta recriminaba a su hermano menor que me gritase en la terapia que tuvimos juntos. Le amenazó para que no volviera a elevarme la voz ni que me amenazase y le avisó de que si volvía a abandonar una terapia más no volvería a sacarle de los innumerables líos en los que se metía.

De un momento a otro los gritos entre ellos desaparecieron. Miré a la puerta del despacho de Vegeta y le vi saliendo con la mano en su frente mientras murmuraba. Me levanté del asiento y me acerqué a él. Quitó su mano y me miró a los ojos.

–He intentando dejarle claro que no quiero que se vuelva a repetir lo mismo del otro día–me explicó a pesar de que yo ya le había escuchado–. Si te da algún tipo de problema avísame.–

–Lo siento, Vegeta–su ceñó se frunció al escucharme–. Voy a llevarme a Tarble fuera de la comisaría. Un lugar así sólo le incomodará para hablar y le creará gran desconfianza en mí.–

–De eso nada–se cruzó de brazos mientras yo soltaba un suspiro–. ¿No te das cuenta de que si se repite lo mismo que el otro día yo no podré estar cerca de vosotros para impedirlo?–

–¿Y ahora me vas a decir tú que cuando el otro día apareciste fue por librarme de tu hermano y no por mera casualidad?–soltó un gruñido apartando la mirada de mí–. Vegeta, si quieres que te ayude con tu familia y tu caso deja que haga las cosas a mi modo.–

–Haz lo que te de la gana–sin mirarme y decir una palabra más se alejó de mi lado dejándome sola en aquel frío pasillo.

Era sorprendente pensar que de la forma en la que ahora estaba frío y distante ayer mantuvo una personalidad tan cercana y cálida. Tal vez debíamos habernos quedado en la cama recordando la noche que tuvimos pero la realidad nos necesitaba más de lo que creíamos.

Flash Back

Me removía en el poco espacio que tenía de cama. Un cuerpo impedía que me moviera lo suficiente como para girarme, pero unos brazos fuertes me encarcelaban haciendo que ya fuera completamente imposible. Abrí los ojos para encontrarme a Vegeta durmiendo a mi lado con sus brazos rodeando con firmeza mi cintura.

Acaricié con suavidad su rostro. Trazaba con mis manos la forma de su cara hasta terminar en su mentón. Él soltó un gruñido que me arrebató una carcajada hasta que sus ojos se abrieron con pereza.

Cuando él ya era consciente de que fue despertado por culpa de mis caricias me atrajo hacia él con fuerza, chocando mi cuerpo contra su pecho.

Buenos días, Vegeta–sonreía mirándole a los ojos que aún se veían cansados.

Antes de decir nada ya había posado sus labios sobre los míos. Me dejaba llevar por él. Dejaba que ese beso tan posesivo se marcase a fuego en mí. Sentía que lo hacía para ver si esto era real. Que aún seguíamos juntos y que ambos estábamos en su cama desnudos.

¡Vegeta!–le aparté riendo–. Tienes que trabajar y yo tengo que ir con tu hermano. ¿Lo has olvidado?–

A la mierda–susurró en mi oído provocando un fuerte escalofrío–. Que se vayan todos a la mierda. Los del trabajo, mi hermano... todos. No pienso moverme de aquí y no pienso dejarte ir.–

Sentí sus labios de nuevo. Sus besos se hacían cada vez más salvajes, era tanta su necesidad que llegaba a doler.

Cuando por fin la cordura de Vegeta volvió a él decidió que no era mala idea lo de ir al trabajo, después de todo era la única forma de conseguir dinero. En cuanto a su hermano, digamos que poco lo mencionaba o me decía mucho.

Él se pasó todo el rato observándome y no precisamente de esa forma lujuriosa sino más bien analizando. Desde que se apartó de mí en la cama no paraba de hacerlo de forma descarada. No sé que era lo que su mente podría estar maquinando pero no me gustaba como sus ojos estudiaban cada movimiento que yo realizaba.

Fin Flash Back

Sin duda alguna Vegeta se volvió muy extraño desde que nos separamos de la cama, pero a pesar de ello el recordar que mandaba todo a la mierda por estar juntos tal y como lo estábamos aún me hacía sentir fuertes escalofríos.

Dejé de recordar la mañana para entrar al despacho de Tarble y verle sentado en la silla de su hermano con los pies encima del escritorio mientras miraba su móvil sin mirarme. Él sabía que había entrado y que le estaba viendo, pero le gustaba jugar a la ignorancia.

–Buenos días, Tarble–él soltó una carcajada burlona y siguió mirando su móvil–. Veo que has madrugado para estar hoy aquí.–

Él levantó la mirada un momento para observarme con desprecio y luego volver a su posición anterior.

–¿Vas a estar todo el día sentado ignorando mi presencia?–se encogió de hombros–. Y yo que pensaba ofrecerte ir un rato a la feria de ayer... ¿ahora qué?–

Tarble por fin apagó el dichoso aparato, bajó los pies del escritorio y me miró sonriente mientras se sentaba en la silla con una postura de superioridad.

–¿Y vas a llevarme tu sola?–sonreía ante su pregunta. Lo único que hacía era que mi plan fuera a salir tal y como yo maquinaba.

–Una psicóloga no suele trabajar con otras personas a su lado. ¿Acaso quieres que llame a tu hermano?–él bufó cuando le nombré a Vegeta.

–¿Para que demonios me quieres llevar a una feria?–intentó centrar la conversación. Eso fue un gran paso por su parte.

–Por lo que veo te gusta ir allí. Si es más cómodo para ti que esta fría y deprimente comisaría entonces iremos a la feria.–

Tarble me observaba analizándome de la misma forma que lo hizo su hermano esta mañana. Después de mediar los pros y contras en su cabeza volvió a abrir la boca para cuestionar.

–¿Y por qué un lugar tan ruidoso y lleno de gente? ¿No es más cómodo un lugar tranquilo y vacío?– él se divertía poniendo contras a mi forma de ayudarle–. Además... no creo que a mi hermanito querido le guste verte conmigo en una situación tan... ¿cercana?–

–No creo que tu hermano piense de esa forma cuando lo único que hago es mi trabajo–me dirigí a la puerta del despacho abriéndola ante sus narices–. Yo no presiono a nadie Tarble, pero tu decides. Un lugar silencioso y lleno de policías o uno ruidoso y repleto de ciudadanos normales.–

Salí del despacho dejando la puerta abierta. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Tarble no era un chico tonto y yo tampoco lo suficientemente ingenua de creerme que él prefería estar en la comisaría. Obviamente mi plan funcionó al verle salir por la puerta con las manos en los bolsillos del pantalón. Sonreí mientras empezaba a caminar junto con él hacia fuera de la comisaría.


Tarble y yo nos sentamos en unos bancos alejados de la gente. Él se estaba tomando un refresco mientras que yo me había comprado un café. Esta vez no tenia una libreta en la que apuntar todo lo que él me dijera.

–¿Por qué piensas que salir de la comisaría me hará confiar en ti y contarte todo lo que quiere saber mi hermano?–la pregunta de Tarble me sorprendió bastante porque hasta el momento sólo me había hablado de tonterías de deportes.

–Creo que piensas que todo lo que me dices va a ser escuchado por Vegeta pero no es así–él pareció sorprenderse también ante mi respuesta–. Verás, Tarble, todo lo que un paciente cuente a su psicólogo es completamente confidencial. Yo no puedo ni debo contarle a nadie lo que esté en el expediente de uno de mis pacientes. Aunque sea tu hermano.–

–¿Y mi padre?–frunció el ceño sin creerse nada de lo que yo decía–. No soy ningún idiota al que tomar el pelo. Sé perfectamente que toda esta mierda es sólo y únicamente para que cuente asuntos de mi padre que pensáis que están mal y así meterle en la cárcel.–

–Y aún así es algo confidencial–intenté tranquilizarle–. Yo no trabajo para la policía. Tu hermano me pidió que te ayudara y si necesitan esta información para un caso entonces tendrán que pedir un permiso al juez. Yo no estoy autorizada a darle mis documentos a la policía sin un permiso judicial. ¿Lo entiendes?–

–Sigue siendo la misma idiotez–se quejó–. Vegeta pedirá un permiso al juez para su caso contra mi padre y se lo darán. Entonces lo que yo te haya contado acabará en manos de mi hermano y dañará la reputación de mi padre.–

–¿Y por qué debe dañar su reputación? Tienes en mente que lo que digas encarcelará de nuevo a tu padre. Si él hace algo mal ¿por qué no ayudas a la justicia?–Tarble se levantó amenazando con irse. Yo le agarré del brazo–. He dicho y prometido que no voy a incomodarte. No pienso preguntarte nada de tu padre hasta que tu no quieras.–

Tarble me miró de arriba abajo volviendo a la pose analizadora que compartía con Vegeta. El estudio le hizo recapacitar y se sentó de nuevo a mi lado.

–Y si no quieres oír nada de mi familia entonces ¿qué quieres escuchar?–intenté ocultar la sonrisa que internamente se me creaba.

–Ayer tuvimos un pequeño tropiezo ¿recuerdas?–él asintió–. Por lo que pude comprobar tienes una novia con un cabello similar al mío. ¿Cómo se llama?–

–¿Maron?–ante mis ojos empezó a reírse como si le hubiera contado un chiste. Le miré dudando ante su actuación hasta que pareció que estaba tranquilizándose–. ¿Cómo has llegado a la estúpida conclusión de que esa puta es mi novia?–

Mis ojos se abrieron como platos. No me podía creer que insultase a la chica con la cual estuvo ayer.

–Es fácil pensarlo porque se refirió a ti como cariño–él soltó una carcajada de nuevo.

–Maron es la camarera del bar que suelo frecuentar con mis amigos–se aclaró la voz para hablar más tranquilamente–. Todos ellos se han acostado con ella. No es nada más que una chica de una noche. Como todas.–

–¿Todas? ¿Piensas que todas las mujeres somos de una noche?–fruncí el ceño al escucharle.

–Al menos con todas las que yo he estado han demostrado serlo–se cruzó de brazos–. Y hablando de chicas... ¿La inglesa de ayer?–

Me mordí el labio para no sonreír ni mucho menos dar el grito de aleluya que en mi mente danzaba con alegría. Tarble había caído.

–¿Julia? ¿Te gusta Julia?–él asintió interesado–. Lo siento, Tarble, pero no es tu tipo.–

–¿Cómo que no es mi tipo?–frunció el ceño molesto–ni siquiera me conoces para poder hablar de ello.–

–Con tus pensamientos de que todas las mujeres somos sólo entretenimiento de una noche lo has dejado bastante claro–sus facciones se volvían cada vez más duras–. Julia no es como las chicas que tu frecuentas, Tarble. Ella es dulce y cariñosa. Para nada es una chica de una noche. Tan sólo es una niña con cuerpo de mujer.–

–¿Piensas que no tengo oportunidad con ella?–se levantó del asiento de forma desafiante–¿por qué no lo comprobamos?–

–¿Quieres te la presente?–él asintió mientras yo me levantaba–. Esta bien... tu ganas. Te demostraré que Julia no es como tus amigas fáciles. Te darás cuenta de que no eres el tipo de chico que ella busca.–

–Yo te demostraré como todo lo que hablas es mentira y te comerás tus palabras con patatas–sonreía ante como Tarble había caído en la boca del lobo. Era tan evidente que le gustaba Julia que era una carta a mi favor y sé que jugarla no será un desperdicio.

Era fácil lo planeado. Si Vegeta se enamoró de mí siendo un niña entonces ¿por qué Tarble iba a ser diferente? Puede que eso ayude a cambiar su forma de ser y beneficie para que se posicione contra su padre. Sólo espero que este plan salga bien y que Julia me ayude porque si no me quedo sin ases en la baraja.


POV Vegeta

Estaba junto con Aidan en la entrada de la comisaría. Hacia media hora que había entrado Vegeta porque quería poner una denuncia a los policías por haberle detenido sin pruebas de su acusación. Por otro lado el comisario estaba estudiando la idea de abrir el caso de los policías corruptos que hubiese en la comisaría.

–Deja de ponerte tenso que seguro que nos dan el caso, Vegeta–Aidan hablaba mientras yo veía a lo lejos aparecer a Bulma junto con mi hermano hablando tranquilamente.

–No habrá quien la aguante después de esto–al parecer la idea de Bulma de llevarse a mi hermano no le salió tan mal.

–Es normal que tu hermano no quiera hablar en una comisaría–Aidan no ayudaba mucho con sus aportaciones–, es como si un montón de policías le apuntasen con sus armas a la cabeza si no habla.–

–Pues más le vale que haya hablado algo–Tarble se fue en otra dirección mientras Bulma se acercaba hacia nosotros.

–Hola, Bulma–saludó Aidan y ella le respondió con una sonrisa–. ¿Qué tal con Tarble? Por lo que hemos visto habéis venido hablando bien ¿no?–

–Me ha hablado más de fútbol que de otras cosas. No he entendido nada pero al menos le he escuchado–dijo encogiéndose de brazos–. Igualmente puede que dentro de poco descubra el talón de Aquiles de Tarble.–

–¿Y de qué sirve si sólo habláis de fútbol?–pregunté molesto ante su idea–Haz la maldita terapia en comisaria y...–

–He podido hablar con él de temas importantes y me ha servido para darme cuenta de que mi teoría es cierta–me interrumpió cruzándose de brazos–. Vegeta, tu trabajo es ser policía y yo no te digo como debes detener o interrogar a los delincuentes. No me digas tú como debo hacer mi trabajo.–

–Veo que vuestra relación va bien ¿eh?–Aidan interrumpía la conversación de la peor forma posible.

–¿Es necesario tu comentario?–él apartó la mirada riendo.

–Vegeta, por favor–miré a Bulma que estaba preocupada–. Sé como solucionar esto pero si no me dejas hacerlo a mi modo entonces ¿qué nos queda?–

Suspiré y asentí cuando de pronto se lanzó a abrazarme rodeándome por el cuello. Tragué saliva sin saber que hacer mientras los ojos de Aidan se posaban en nosotros levantando y bajando las cejas pareciendo un idiota.

–Vegeta–Bulma se apartó de mí cuando escuché una voz detrás de mí. Vi a Zarbon con unos papeles en la mano–, el comisario te quiere ver en su despacho ahora.–

–¿Sabes algo del caso?–preguntó Aidan.

–Eso quiere hablar con él–Zarbon volvió a entrar dentro de la comisaría.

Me giré para ver a Aidan y a Bulma que observaban con atención.

–¿Te esperamos en tu despacho?–preguntó Bulma y yo asentí dándoles el permiso de estar allí.

Entramos juntos a la comisaría pero por el camino nos separamos. Ellos fueron directos a mi despacho mientras que yo me dirigí hacia el despacho del comisario.

Cuando entré me lo encontré sentado encima de su escritorio con varios papeles en las manos mientras los hojeaba. Era un hombre alto, de pelo corto y bigote negro, tenía los ojos azabaches aunque el izquierdo no podía abrirlo a causa de una cicatriz. Era el comisario Paragus, padre de Broly y mi tío. Se trataba del hermano pequeño de mi padre pero él no le tenía la estima que se conoce entre familiares.

–He leído tu informe, Vegeta–dejó los papeles en el escritorio y se levantó de él–. Es obvio que han habido varias irregularidades con las drogas incautadas en el momento que Vegeta fue detenido.–

–¿Significa que se llevará a cabo una investigación al cuerpo de policía, Señor?–él soltó un suspiro.

–El primero en ser investigado será el doctor Gero. Es el más sospechoso por la coincidencia en el horario–tosió falsamente–. Lo siento, Vegeta. No podrás formar parte de este caso.–

–¿Disculpe, Señor?–fruncí el ceño–. He sido yo quien ha detallado ese informe creo que debería ser...–

–Y también eres el hijo del acusado–contestó cortando mi argumento–. Es por eso que Vegeta ha venido a interponer un denuncia. Ya suficiente es que sea yo su hermano pero tú no te puedes involucrar más de lo que estás.–

Aparté la mirada de él mientras apretaba con fuerza mis puños.

–Entiendo la situación en la que te encuentras. Me encargaré personalmente de comentarte todo lo que ocurra en esta investigación–levanté la mirada para verle–. Son ordenes y espero que sean cumplidas, Vegeta. No quiero que haya ninguna queja o interrupción al respecto.–

–Comprendo, Señor–él tomó asiento de nuevo–. Con su permiso me retiro a mi despacho.–

Él asintió dándome el permiso. Salí por la puerta intentando no dar un fuerte portazo ya que ganas no me sobraban. Tenía ganas de ir donde Vegeta para estrangular pero me quedaría con el pensamiento. Lo último que tenía que hacer es echar a perder todo el trabajo que haría la policía y tampoco quería quedar suspendido en el trabajo.–

Fui directo a mi despacho encontrándome a Bulma y Aidan hablando hasta que me vieron entrar.

–¿Cómo fue, Vegeta?–me preguntó Bulma con un tono preocupado.

–Van a buscar sospechosos que hubieran trabajado con Vegeta y se les hará una investigación–contesté mientras me sentaba.

–Eso es genial–opinó Aidan sonriendo–. Por fin tendremos a esos cabrones...–

–Nosotros no entramos, Aidan–él se sorprendió–. No quieren que tenga nada que ver en el caso de Vegeta. Al ver que va a interponer una denuncia al interrumpir en el interrogatorio Paragus cree que puedo ser una piedra en el camino para la investigación.–

–Pero... no puede ser...–Bulma hablaba preocupada–no pueden echarte así del caso. Tú...–

–Yo no pinto nada y tampoco puedo hacer mucho–gruñí interrumpiéndola–. Sólo me han prometido tener información acerca del caso.–

Después de hablar el silencio se apoderó del despacho. Fue el ruido de la puerta el primer sonido que se escuchó. Di permiso al policía que me nombraba. Abrió la puerta un poco y me dijo que tenía a alguien que quería verme. En el momento en que dejé pasar a dicha persona una chica entró a mi despacho. Tenía el cabello pelirrojo, los ojos azules y una sonrisa cínica que no me daba buena espina. Mientras la miraba intentaba pensar qué se me hacía tan familiar en ella.

–¿Angela?–la voz sorprendida de Bulma me hizo recordar a la chica. Esa era la inglesa con la que vivía Aidan... Miré a mi amigo que estaba con los ojos abiertos como platos.

–Hola, Bulma–la inglesa miró a Aidan de arriba abajo y luego se acercó a mi mesa. Dejó un papel encima de mi escritorio sin quitar su maldita sonrisa–. Encantada de volver a verte, Vegeta. Te traigo un pequeño regalo.–

Fruncí el ceño y agarré el papel que me dejó encima de la mesa para leerlo.

–¿Qué es eso?–preguntó Bulma mientras yo leía.

–Es la demanda que mi cliente le ha interpuesto al oficial de policía Vegeta Ouji–cuando leía la carta vi que quien puso la denuncia no fue otro que Vegeta–. Nos veremos en los Tribunales.–

Miré a la pelirroja que salía de mi despacho como si nada. Bulma me quitó la denuncia para leerla mientras que Aidan parecía aun en su mundo.

–Te ha denunciado por haber dado orden de su detención sin pruebas que acreditar y por intento de agresión–Bulma dejó la denuncia encima de mi escritorio–. No sabía que Angela venía a esto...–

–¿Sabías que ella estaba en Japón?–después de vario rato en silencio Aidan habló mirando a Bulma.

–Ella y Julia están aquí–contestó la peliazul–. Me pidió que no te dijera nada, Aidan. Yo acepté porque pensé que venía por otros asuntos no porque sería la abogada de Vegeta... Nunca llegué a una conclusión como esa.–

Finalmente el silencio ganó de nuevo en el despacho. Ahora si que no tenía posibilidad alguna de entrar en el caso.


Angela se nos ha pasado al bando de los malos... Esperemos que por poco tiempo ¿no? Ahora veremos que ocurre con el plan de Bulma de juntar a Tarble y Julia e_e

¡Espero que os haya gustado! Ahora podré irme "tranquila" a estudiar sabiendo que he subido un capítulo antes de ponerme con los exámenes. "Que divertido!"

Si queréis hablar conmigo porque me odiáis de haber puesto a Angela en el lado oscuro, aunque sois muy listos y algunos ya lo sabíais, o os gusta la idea de que pusiera a Tarble con Julia o preferíais que Broly hiciera una de las suyas... mientras escribía esto he pensado en juntar a Broly con Angela... vamo a calmarno! ¡Aquí os dejo para que me encontréis! :D:D:D

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