¡Aquí os dejo con el capítulo once! Esta vez he tardado menos en subir porque este capítulo tiene muchas cosas interesantes. VegetaxBulma y un poco de TarblexJulia con algo de salseo... ¡Espero que os guste y que lo disfrutéis!
Personajes de Akira Toriyama... menos Julia. Julia es mía xD
Capítulo 11. Una cena para el recuerdo.
POV Bulma
Invité a Julia a que viniera conmigo a la casa para ver los vestidos que tenía. Por lo que me di cuenta Alice tenía varios de entre la ropa que me dio y recuerdo que algunos aún estaban con la etiqueta puesta.
Vegeta, a pesar de que le dije por encima de que estaba en Japón, se sorprendió de ver a Julia, pero fue ella quien expresó tal sentimiento. Saludó con la carisma y dulzura que la correspondía mientras que él parecía bastante intimidado por tales comportamientos.
Él me pidió con un gesto firme que le acompañase a la habitación mientras la rubia se sentaba en el sofá indecisa.
–¿Julia es tu invitada?–preguntó nada más cerrar la puerta–¿qué pretendes, Bulma?–
–¿Pretender?–Vegeta tenía una mirada desafiante. Él era demasiado inteligente para engañarle–Julia no es como Angela, te lo puedo asegurar. No es ningún topo entre nosotros.–
–Entonces no sé a donde quieres llegar–le vi dirigirse al armario para sacar ropa–. Sé que no eres tan estúpida para traer a Julia a una cena de mi entorno pero yo tampoco soy tan ignorante para saber que algo tramas. Algo que quiero saber.–
Me fijé que sacaba un traje de hombre y lo dejaba encima de la cama. Él se quedó observándome esperando que destapara mi plan pero en general yo no podía decirle para que quería a Julia, al menos no al completo.
–Creo que Julia y Tarble se pueden llevar bien–después de unos segundos de silencio Vegeta rompió a reír. Me crucé de brazos esperando a que cesara.
A pesar de que había optado por poner una postura amenazante e intimidante él seguía expandiendo su ofensiva risa.
–Realmente me tomas por un idiota e ignorante. ¿Soy alguien a quien puedas tomar el pelo, Bulma?–Vegeta se acercó a mí muy amenazante–¿Ahora tu trabajo es hacerle de celestina a mi hermano buscándola una novia? No soy tan hipócrita y ya estoy harto de que me estén jodiendo en todo momento.–
Cuando quise contestarle él me agarró del brazo sin ejercer fuerza, sólo lo hacía para expresar todo lo que en ese momento le estaba atormentando.
–¿Qué pasa por tu maldita cabeza, Bulma?–su mirada penetraba mi cabeza. Sé que intentaba buscar la respuesta por su cuenta pero si yo no hablaba él no sabría jamás lo que sus oídos ansiaban escuchar.
–Sé que mediante Julia puedo obtener una declaración de Tarble en la que destape toda la mierda que rodea a su padre–él siguió mirándome, supongo buscaba sinceridad en mis palabras–. No te tomo por nada de lo que has dicho Vegeta. Sé cuanto te afecta que te hayan apartado del caso pero mientras yo esté en él y pueda ayudarte haré todo lo que esté en mi mano para que ni tú ni tu familia sufráis más.–
–Mi familia es mía y no debes ser tú quien la salve–finalmente me soltó y volvió en dirección donde dejó la ropa.
Él se fue al baño para cambiarse. Mientras él estaba allí y Julia en el salón yo me senté en la cama para llorar. ¿Enserio Vegeta no quería ser ayudado por mí? Él siempre parecía tan abierto a que yo estuviera en el caso que ahora era como un jarro de agua fría al negarme estar con él.
Cuando salió le observé con ese traje puesto. Una camisa blanca sin terminar de ser abotonada y el conjunto de una chaqueta y unos pantalones negros. Se había puesto unos zapatos de igual color oscuro.
Nunca antes le vi vestido tan elegante y eso le resaltaba más su atractivo. Él giró a verme para encontrarse con una chica llorando... supongo que ahora él tampoco quería seguir compartiendo el mismo techo que yo.
–Mujer–él se acercó a mí y se sentó a mi lado. Una de sus manos las puso encima de mi muslo y con delicadeza lo acarició–, cuéntame tu plan.–
–¿Y de qué serviría? Niegas mi ayuda porque no soy de tu familia–aparté de forma la mano con la que me acariciaba–. Sólo dime que me vaya y me iré Vegeta. Dime que desaparezca y una vez más no volverás a verme, y me encargaré de que no sean diez años sino toda una vida.–
–Bulma–me levanté intentando evitar escucharle pero él volvió a agarrarme de la mano y tiró de mí haciendo que cayera encima de la cama sentándome de nuevo.
–¡Cállate! ¡No quiero oírte!–las lágrimas volvieron a salir de forma descontrolada–¡No me hables sino es porque quieres que me quede o que me vaya, pero no abras la boca para dañarme de nuevo con idioteces!–
–¡En ningún momento he dicho alguna idiotez para herirte!–él intentaba retenerme.
–¿Y que tu familia es tuya no era una idiotez? ¿Acaso yo no soy familia para ti? ¡Porque yo quiero ser tu mujer y la madre de tus hijos, Vegeta! ¡Quiero ser tu familia!–finalmente el llanto me retuvo y rompía el silencio que tensaba nuestras presencias.
Noté que Vegeta me había soltado pero él no se apartó de mí. Él volvía a mí para recargarme contra su pecho y llorar en él.
–No seas idiota–él volvió a hablar–. Tú no puedes irte otra vez. Te esposaré a mí si con ello evito que te marches.–
Rodeé su cuello y mi cintura fue presa de sus fuertes brazos. Él desesperado rompió el espacio que había entre nuestros labios y salvaje como siempre inició uno de esos besos que se marcaban a fuego en el pecho. Aún dolía cuando sentía esa sensación que recorría todo mi cuerpo cuando él me besaba pues creía que en algún momento me despertaría y él ya no estaría a mi lado para volver a besarme de esa forma.
En ese momento de fantasía y excitación el sonido de la puerta nos volvió a la realidad. Entre los pequeños golpes y la dulce voz de Julia las aguas se calmaron en la habitación.
–No sé que piensas hacer con Julia y Tarble pero...–Vegeta se separó de mí y se levantó de la cama mientras costosamente hablaba–espero que salga como lo tienes previsto. Ahora vestíos las dos que ya vamos a llegar tarde.–
Vegeta salió de la habitación dejando entrar a Julia. Antes de que ella me viera yo intenté limpiarme las lágrimas que aún eran visibles por mi rostro.
–Bulma, ¿todo bien?–cuando me levanté de la cama y la miré a la cara yo ya había limpiado mi rostro–. Te oí discutir con Vegeta y...–
–Es normal entre... parejas–suspiré no muy segura de como llamar a la relación que tenía con él–. No te preocupes. Lo importante es vestirse. Sacaré la ropa de Alice y veremos que podemos ponernos.–
Después de rato buscando dos vestidos entre toda la ropa de Alice conseguimos llegar a nuestro objetivo. Pensé que había más de los que encontré pero estaba equivocada, aunque no sabía porque me extrañaba, mi amiga no era de las que se ponían siempre esa clase de ropa.
A Julia le di uno de color azul claro y yo me quedé con uno rojo. Ella se cambió en el baño mientras yo lo hacía en el mismo dormitorio. El vestido era largo, se agarraba al cuello y tenía un escote disimulado junto con una abertura en la parte izquierda dejando ver mi pierna. Me puse unos tacones del mismo color y recogí mi cabello haciendo un elegante peinado. Me miré en el espejo de la habitación viendo como me quedaba el traje encontrándome con una Bulma poco común.
Escuché la puerta del baño abrirse y vi a Julia aparecer con un vestido azul de palabra de honor. Por la parte delantera era corto hasta la mitad del muslo pero por detrás se hacía más largo haciendo una pequeña cola que no llegaba al suelo. Ella calzaba plana y a causa de su corto cabello no podía hacerse un peinado. Estaba realmente preciosa.
–¿Quieres que te deje unos tacones?–ella negó avergonzada.
–Si no quieres ver un payaso en la cena mejor voy así calzada–empecé a reírme al escucharla–. Los tacones no son lo mío.–
–No te preocupes–me acerqué a ella y la miré de arriba abajo–. Estás preciosa, Julia. ¿Quién diría que eras esa niña pequeña que correteaba por toda la casa de sus padres? Ahora ya eres una mujer.–
El rubor que en sus mejillas aparecía hacía un bello contraste con su pálido rostro. Parecía tan pura que me daba pena tener que pedirla ayuda para esto... No quería decirlo pero me daba miedo que Tarble la hiriera.
–¿Vamos? Vegeta debe estar cansado de esperar–asentí.
No sé que me pasaba pero estaba muy nerviosa... todavía no entendía por qué debía ir a cenar con la familia de Vegeta. En una relación normal podría pensarse que es porque iba a pedirme matrimonio pero él no era esa clase de hombres, a parte de que acabamos de reencontrarnos, él no se inclinaría delante mía ante los ojos de su gente... Era tan predecible.
Al llegar a la casa del tío de Vegeta me quedé con la boca abierta. Vivía en una mansión... ¡una maldita mansión! ¿Cuánto ganaba un comisario para tener un hogar así?
–¿Cerrarás la boca?–miré a Vegeta que estaba sonriendo de medio lado mientras timbraba a la puerta.
–¿Por qué tu tío tiene esta casa y tú vives en ese asqueroso apartamento?–él soltó una carcajada.
–Porque esta casa no es de mi tío–contestó enseguida–. Era de mi tía. Al fallecer pasó a ser de él.–
–Eso es imposible. Las herencias pasan a los hijos por lo que Broly...–solté un sonido de sorpresa al pensar en el primo de Vegeta–la casa es de él.–
–Es de mi tío–volvió a repetir–. ¿Enserio le dejarías una casa así a ese descerebrado? Cada zona sería una orgía.–
Miré a Julia que estaba detrás nuestra riendo. Supongo que nuestra conversación la habrá entretenido.
La puerta se abrió y nos atendió el que supuse sería el mayordomo. Nos invitó a entrar y nos quitó los abrigos que llevábamos para luego guiarnos hasta el salón. Cuando llegamos me sorprendí de lo grande que era.
Allí me encontré a la familia de Vegeta. Estaban sentados hablando cómodamente, bueno... su tío y su madre. Broly estaba hablando por su móvil y Tarble estaba sentado en una postura poco correcta mientras también estaba con el aparato. Al vernos entrar se levantaron y la primera en acercarse fue Arwen que nos saludó con calidez. En ese momento me acordé de lo que hablé con ella y un dolor inundó mi estómago.
–Estás preciosa, Bulma–ella me dio una abrazo que no dudé un segundo en corresponder–. No sabes las ganas que tenía de presentarte al tío de Vegeta.–
Me sonrojé al escucharla. La contesté con una sonrisa al no encontrar palabras para responderla pero ella asintió.
–¿Quién es esta niña tan guapa?–miré a Arwen que se acercaba a saludar a Julia.
–Es Julia, una vieja amiga que está de viaje por Japón–la contesté mientras observaba a Tarble que la miraba con descaro–. No quería dejarla sola y pensé que sería oportuno traerla a la cena. Espero que no haya ningún problema.–
–¿Problema? Ninguno, señorita–me fijé en el tío de Vegeta que esta frente a mí–. Cuantas más jóvenes hermosas estén en la cena mejor será la noche. Un gusto, soy Paragus.–
–Bulma–él me tendió la mano y yo la acepté–, el gusto es mío.–
–Arwen me habló mucho de ti–Paragus me hablaba con mucha cercanía–. Me habló sobre la relación que Vegeta y tú tenéis así que vi oportuna una cena para conocernos.–
Yo sonreí mirando a Vegeta que estaba como avergonzado. Paragus era una hombre amable que no hacía referencia con la actitud de su hermano.
–Sentaos a tomar algo mientras nos preparan la mesa–yo acepté mientras me acomodaba al lado de Vegeta y veía a Julia a mi lado.
Durante el tiempo que estuvimos esperando a la cena poco acercamiento había entre Julia y Tarble. Ella observaba como yo la sala y él sólo la miraba como si la analizase, gesto que me recordó a su hermano. Vegeta por su parte hablaba poco, Broly estaba en su mundo con el móvil y Arwen y Paragus seguían hablando en una conversación en la que a veces participaba.
–Disculpe...–la suave voz de Julia interrumpió en la conversación de los dos mayores–¿me puede decir donde está el baño, por favor?–
Paragus sonrió ante las dulces palabras de Julia. Hablaba tan suave y avergonzada que parecía una niña pequeña.
–Le diré a...–Paragus fue interrumpido.
–Tarble te acompañará, pequeña–Arwen autoritaria dio un leve golpe en la pierna de su hijo para ordenarlo a ir con Julia. Esa mujer me lo había puesto muy fácil.
–No te preocupes, Arwen–Paragus intentó que el servicio fuera responsable de ayudar a Julia–. El mayordomo podrá llevarla.–
–Podrá, pero Tarble necesita moverse y lo único que hace es vaguear sentado de esa forma poco adecuada al entorno–Tarble frunció el ceño–. Acompáñala, hijo.–
A regañadientes Tarble se levantó. Julia me miró no muy segura pero con la mirada también la mandé a que le acompañase. La chica con la inseguridad pegada al cuerpo se fue detrás de él... espero que no se le ocurra hacerla nada malo.
POV Julia
Miré a Tarble que andaba delante mía mientras yo estaba a unos pasos detrás de él. Estaba muy arrepentida de haber pedido ir al baño... ni siquiera lo necesitaba. Fue la tensión y los nervios que me hicieron hablar para salir de ese salón cuanto antes y ahora parecía estar en una encerrona.
Me fije en el chico. Todos iban bien vestidos, con elegantes trajes y conjuntos pero él... Iba con unos pantalones vaqueros rotos y una chaqueta negra de cuero.
–Hemos llegado–él habló después de parar mirando a la puerta que había a su derecha–. No tardes.–
Asentí sonrojada mientras abría la puerta y entraba al baño. Cerré rápidamente y luego suspiré. Me fui hacia el espejo para mirarme. No estaba maquillada y por suerte Bulma no me pidió que lo hiciese ya que no me gustaba tener que pintarme.
Me eché agua en la cara como si sirviera para calmar los nervios que recorrían todo mi cuerpo. Cuando volví a mirar en el espejo solté un grito asustada al ver por el reflejo a Tarble. Cuando me giré para verle él estaba de brazos cruzados con una sonrisa de medio lado haciendo visible su arrogancia y prepotencia.
–¿Qué haces aquí?–pregunté más asustada de lo que pensé–vete... por favor.–
Agaché la cabeza para no tener que ver su rostro. Escuché sus pasos y noté su mano en mi mentón. Él elevó mi rostro para obligarme a encontrarme con sus azabaches ojos. Quería gritar para que Bulma viniera a socorrerme pero el miedo y los nervios impedían hacer todo lo que mi cordura pedía.
–Tu boca dice vete y tus ojos ruegan porque me quede–la mano que tenía libre se posó en mi cintura atrayéndome con fuerza hacia su cuerpo notando lo fuerte que era. Si él realmente lo creía es porque no había mirado más al fondo de mis ojos porque estaba apunto de llorar–. Te gusto ¿verdad, inglesita?–
Intenté apartarle con mis manos pero no tenía fuerza y mi brazos temblaban. Él soltó una carcajada repleta de burla.
–Por favor...–en ese momento mi lucha desapareció y mi llanto salió a la luz. Mis lágrimas salían de mí y ardían al recorrer mis mejillas–por favor... Tarble...–
En ese momento sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Vi a Tarble pasar su húmeda lengua por mi mejilla llevándose con él el rastro que la lágrima había dejado.
–No soy ningún violador–en ese momento se separó de mi y sonrió–. Hazme un favor y no tardes ¿quieres?–
Le vi salir del baño y en ese momento caí al suelo para llorar en silencio. Nunca antes había tenido tanto miedo ni había sentido tanto dolor. No sé como quería Bulma que la ayudase pero no podía... tenía miedo. Mucho miedo.
POV Bulma
Después de un largo rato de preocupación vi a Tarble y Julia aparecer. Ella estaba con la cabeza agachada y él con las manos en los bolsillos mirando al frente.
Julia se sentó a mi lado y yo me acerqué a su oído.
–¿Todo bien?–ella asintió aumentando mi preocupación.
Iba a salir con ella a hablar pero el mayordomo se presentó y nos avisó de que la cena estaba lista. Nos levantamos y fuimos a sentarnos a la mesa. No podía apartar la mirada de ella... Sabía que algo iba mal.
Después de una larga cena y de estar tomándonos el postre la conversación en la mesa seguía siendo muy animada pero mi mirada iba todo el rato hacia la rubia que parecía muerta.
–Y dime, Bulma–la voz de Paragus me hizo volver a la conversación–. Por lo que sé estás trabajando con Tarble. ¿Cómo van las cosas entre los dos?–
–Bien–miré a Tarble que miraba su móvil ignorando nuestra conversación–. Es un hueso duro de roer pero en el fondo es entretenido trabajar con él.–
–Espero que le ayudes en todo lo que puedas–en el momento que Paragus terminó de hablar Tarble se levantó de la mesa y amenazó con irse.
–¡Tarble!–Arwen se levantó para pararle pero Vegeta la miró de forma desafiante.
–Siéntate de nuevo y compórtate, Tarble–Vegeta desde su asiento habló con autoridad, pero frío y amenazante–. Recuerda que estás en una cena familiar así que pórtate bien en la casa del tío.–
–¿Para qué? ¿Para escuchar las gilipolleces que suelta por la boca?–en ese momento Vegeta si que se levantó para agarrarle del brazo.
–¡DISCÚLPATE AHORA MISMO!–Vegeta gritó con tanta fuerza que asustó al mismo despistado de Broly.
–Tranquilizaos los dos, por favor–Paragus tranquilo habló desde su asiento–. Lo único que hacéis es montar un espectáculo de una conversación cualquiera.–
–¿De una conversación cualquiera?–Tarble consiguió soltarse de la fuerza de su hermano–¿te piensas que soy un idiota o un pobre ciego? ¡Sé bien las intenciones que tienes!–
–Tarble, por favor–Arwen volvió a hablar pero está vez su voz temblaba ante la fiereza de su hijo menor.
–¿Piensas que no sé porque quieres sacarle información a Bulma?–Vegeta intentó agarrar de nuevo a su hermano–¿crees que no soy consciente de que quieres meter a mi padre en la cárcel?–
–¡Ya vale, Tarble!–Vegeta consiguió sostener a su hermano que amenazaba a su tío con la mirada.
–No sabes nada, niño–Paragus pareció perder la paciencia pues se levantó de la mesa desafiando la mirada de su sobrino–. Lo único que quiero es que mi hermano cambie pero si no se puede hacer nada será la justicia la que obre debidamente.–
–¿Y la justicia te permite meter a la mujer de tu hermano en tu cama?–las palabras de Tarble impresionaron a la mayoría de la mesa, por no decir a todos. De nuevo el chico se escapó de Vegeta–. Te dije que no soy ningún ciego y conozco tus intenciones con mi madre. ¡Así que aléjate de ella, hijo de puta!–
Finalmente Vegeta agarró a su hermano y le dio un puñetazo en el rostro rompiéndole el labio. Arwen gritaba porque parasen mientras que Broly y Paragus intentaban separarles de la pelea que mantenían.
Yo sólo agarraba de la mano a Julia que estaba aterrorizada mientras mis ojos observaban tal pelea.
–¡Tarble!–cuando lograron separarlos Arwen fue con su hijo pequeño siendo éste quien más heridas mostraba–cielo...–
–¡DÉJAME!–con el grito logró asustar y echar atrás a su madre–¡Vete a meterte en la cama de tu cuñado que ya te la ha dejado preparada!–
Antes de poder volver a ser atacado Tarble huyó de la casa. Corriendo solté de la mano a Julia y fui a ver a Vegeta mientras Arwen era atendida por Paragus. Ahora que él dijo que entre ellos había algo no podía dejar de sacar de mi mente las escenas anteriores entre los dos que parecían confirmar tal relación...
POV Julia
No sé muy bien que era lo que rodeaba a esta familia pero nunca antes vi tanto dolor y menos que sólo una persona lo causase. Cuando Bulma me soltó para ver a Vegeta me di cuenta de que nadie estuvo pendiente de mí así que tomé una decisión arriesgada.
Salí corriendo detrás de Tarble y pude encontrarle saliendo de la casa. Conseguí pararle justo en la puerta.
–¡Tarble, por favor!–él se giró y pareció sorprendido de verme ahí–tienes que volver... tu familia...–
–Perdona ¿quien coño eres tú para decirme lo que debo hacer?–él me miró de arriba abajo–sólo eres una niña malcriada venida de Inglaterra. No te metas en mi vida ¿quieres?–
Me dio la espalda para seguir escapando de ese lugar pero no iba a darme por vencida.
–No soy nadie para decirte que decisiones tomar pero creo que estoy en el derecho de opinar y aconsejar–él gruñó al oírme hablar–. Lo que has hecho no tiene nombre. Has herido los sentimientos de tu tío y de tu madre y te has peleado con tu hermano. ¿Cómo puedes irte con la conciencia tranquila?–
–Porque ellos se lo merecen–le veía dirigirse a una moto que había aparcada–. ¿Esas agallas de donde han salido? En el baño parecías más mansa.–
–¡Es que yo no soy como tú!–le vi girarse y mirarme con desafío–. No tolero las injusticias y lo que hiciste en el baño no estuvo bien pero lo que has hecho en la cena... Me moriría si alguien le hiciera eso a mi madre o a mi padre y que atacase de esa forma a alguno de mis hermanos.–
Él se acercó a mí y me agarró del brazo con fuerza hasta el punto de hacerme daño.
–Si no sabes nada mi familia no hables ¿quieres, bonita?–de pronto me agarró del cuello y me obligó a mirarle–. Sé que tú y tu amiga Bulma tramáis algo conmigo y créeme que no voy a caer. Ella me ofreció conocerte pero ahora que te tengo enfrente sé bien vuestras malditas intenciones así que vete con ellos y les consuelas, y a mí déjame en paz.–
Me soltó con brusquedad y corriendo se dirigió a la moto. Yo miré hacia la casa y mentalmente le pedía a Bulma que me disculpara...
Salí corriendo y me monté en la moto de Tarble detrás suya antes de que él arrancase. Me miró sorprendido para luego cambiar a un semblante de enfado.
–He sido la única que ha salido a buscarte ¿enserio piensas que Bulma es la culpable de que esté aquí subida?–él sonrió al escucharme.
–Claro que lo sigo pensando. Sólo una loca o una mandada iría conmigo y tú no tienes pinta de lo primero–en ese momento yo sonreí.
–Arranca la moto y acelera... entonces podrás retractarte–me agarré a su cintura mientras él reía.
Escuché como ponía en marcha la moto. El viento golpeaba mi cabello y movía mi vestido mientras él aceleraba más la velocidad. Si no fuera porque estaba acostumbrada a mi hermano Oliver ya me habría desmayado pero por suerte me mantenía firme sintiendo la adrenalina del momento.
Tenía miedo y realmente no sé de donde salieron mis agallas para enfrentarme y hablarle así a Tarble. Tampoco sé como pude montarme en esa moto pero en el momento en que salí del baño y encaré a Tarble me di cuenta de que no me había molestado tanto ese acercamiento. Después de todo él no hizo nada malo, sólo asalto el baño cuando yo estaba dentro. No me besó ni forzó sólo me tentó a él...
POV Bulma
Paragus nos ofreció una habitación a Vegeta y a mi. Él estaba sentado en la cama con los codos sobre las rodillas y reposando su frente entre la palma de sus manos.
–Vegeta... estoy preocupada–miré por la ventana y vi a Julia huir en la moto de Tarble... con él–. Tengo miedo de que le haga algo malo.–
–Ese malnacido sólo amenaza en vano. No la hará nada–me sorprendía la seguridad de Vegeta después de lo ocurrido.
–¿Es cierto?–Vegeta me miró tras mi pregunta–Paragus y tu madre... ¿Ellos están juntos?–
Vegeta apartó la mirada. Parecía bastante molesto. Me senté a su lado y apoyé mi cabeza en su hombro.
–Él siempre la ha mirado de forma muy distinta de la que un hombre debe mirar a la mujer de su hermano–la confesión de Vegeta se escuchaba con tonos de odio–. Creo que en algún momento ellos...–
Vegeta no pudo terminar la frase. Me aparté de él acaricié su rostro. Sus ojos me observaron con gran desesperación y finalmente yo le brindé el beso que tan desesperadamente me pedía en silencio.
¿Qué os ha parecido? e_e Espero que os haya gustado! Intentaré no tardar en subir el próximo capítulo.
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