¡Capítulo 12! Aquí os dejo con muchos datos importantes y con varios puntos de vista, desde Bulma, Julia, Tarble hasta el querido Aidan... ¡Que lo disfrutéis!
Personajes de Akira Toriyama! Gracias Akira! :')
Capítulo 12.No espíes.
POV Bulma
Vegeta se quedó dormido en aquella desconocida cama que Paragus nos ofreció. Tal vez el cansancio de la cena lo agotó o tal vez que su día no fue el mejor de su vida. Fuera lo que fuese el sueño lo venció y agotó mientras que a mí aún me dejaba seguir despierta. La preocupación se adueñaba de mí pensando en Julia. Ella me mandó un mensaje para calmar mis nervios pero aún así yo sigo en vilo imaginando como puede estar pasando la noche al lado de Tarble.
Me levanté de la cama y salí de la habitación. Me dirigí hacia la cocina para tomarme un vaso de agua que pudiera tranquilizarme. En el trayecto de mi camino pude escuchar voces que se hacían más audibles con cada paso que daba acercándome a mi destino.
Antes de llegar a la cocina oí con más claridad las voces. Abrí suavemente la puerta y disimuladamente dejé que mi curiosidad fuera conocedora de lo que ocurría en esa sala. Allí estaban sentados en una mesa Arwen y Paragus. Ella estaba con la mirada triste y daba muestras de que había llorado mientras que él tomaba su mano izquierda para consolarla.
–Debes calmarte, Arwen–la voz del hombre sonaba suave a pesar de lo grave que era–. Tarble aún es un muchacho que no sabe lo que hace. Dale tiempo.–
–Ya no puedo darle más, Paragus–con un pañuelo se limpiaba las lágrimas–. Quiero que se marche de mi casa... No puedo vivir bajo su mismo techo. Trae a su padre cuando quiere, a sus amigos y a sus mujerzuelas... No aguanto más... no aguanto más.–
Arwen repetía en más de una ocasión aquella misma frase y la última siempre sonaba más dolorosa que la anterior.
–Te prometí una vez que todo se solucionaría y no pienso permitir que mi palabra no sirva para nada–con elegancia depositó un beso en la mano de la mujer–. No te pido que estés a mi lado, Arwen, ya hace tiempo que me di por vencido por los chicos... pero no dejes de luchar por tus hijos. Lo hiciste por Vegeta, ahora tendrás que hacerlo de nuevo por Tarble.–
Él la abrazó con fuerza y ella lloró en su pecho desconsolada. Me aparté de la puerta sintiéndome peor que antes por haber presenciado tal imagen. Paragus estaba enamorado de Arwen y parecía que ella encontraba consuelo en él. Tal vez esto fue un indicio de que Tarble apoyase a su padre y dejara de lado a su madre.
POV Julia
Tarble frenó en un bar de carretera. La vista no era agradable para nadie. Aquel lugar parecía que se caía a pedazos, con varias luces parpadeando y con gente alrededor que no te apetecía ir a saludarles.
Él se bajó de la moto y yo le imité sin quitar la mirada de ese bar. Le escuché reír y sentí su mano agarrar la mía.
–¿Qué es este lugar tan horrible?–él tiró de mí provocando que caminase a su lado.
–Ahora lo verás, inglesita–rodé los ojos una vez más por su idiotez. Había estado todo el camino llamándome así.
Al entrar a aquel antro mi mirada se abrió por completo. Estaba completamente lleno de gente bebiendo, bailando y había mujeres que lo hacían en una barra que sólo llevaban la parte inferior de la ropa interior.
–¿No te gusta?–fruncí el ceño ante su pregunta–pensé que bajo esa cara de ángel se encontraba toda una diablesa. Estaba equivocado ¿no?–
Él riendo volvió a agarrarme de la mano y me guió hasta la barra del bar. Mi gran sorpresa fue ver a la chica que iba con él en la feria atendiendo a los clientes. Cuando nos vio sonrió y se acercó a Tarble que, sin pleno aviso, saltó un poco la barra y le besó en la boca como una fiera.
Tarble no se apartó sino todo lo contrario. Siguió aquel beso con la misma lujuria que ella. Yo aparté la mirada para evitar tener que presenciar durante mucho tiempo esa imagen.
–Cariño–oí la voz de la chica–, te eché de menos. ¿Dónde te habías metido?–
–Asuntos que no te incumben–escuché su respuesta fría a pesar del contacto que habían tenido. Giré para verles y en ese momento ella me observó de arriba abajo.
–¿Qué haces con esta?–su voz estaba llena de veneno–. Es la idiota que se chocó contigo. ¿Qué mierdas hacéis juntos, Tarble?–
–Deja tus celos, Maron–él sonrió mirándome–. Es una amiga.–
La tal Maron gruñó molesta. Yo intenté no mirarla mucho porque me estaba matando mentalmente. La situación era bastante incómoda pero sólo a Tarble parecía no molestarle. Él se divertía a mi costa.
–Anda, nena, ponle a mi amiga un whisky como los que me pones a mí–con sus palabras que se escuchaban autoritarias ordenó a Maron servirnos.
Ella se fue a por la botella y luego en dos vasos la vi echar un par de hielos para luego servir el alcohol. No tardó en ponerlos sobre la barra. Tarble me dio uno de los vasos y yo lo negué enseguida.
–No... no me gusta el alcohol–la pareja empezó a reír ante mi comentario.
–Dime enserio que no te gusta la monja esta–la risa de Tarble silenció al oír a Maron hablar.
–Tú solo deberías abrir la boca para una cosa, guapa–Tarble me agarró del brazo después de soltar tales palabras que fueron reprochadas por su receptora.
Él me llevó hasta el final de aquel bar y me invitó a sentarnos en una mesa. Me senté frente a él mientras dejaba las copas en ella. A pesar de la distancia de la barra podía seguir cruzándome con la mirada de aquella camarera.
–Dale un trago que no te matará–Tarble llamó mi atención guiando la mirada al vaso y su contenido. Cuando lo agarré lo olí y mi cara ya mostró la poca satisfacción que me daba probarlo–. Si lo hueles empeorará la situación, rubia.–
–Ya te dije que no me gusta beber–volví a dejar el vaso y vi que él se tomó su bebida de un trago–. A diferencia de otros...–
–Tal vez Maron tenga razón cuando te nombra como si fueras una monja–le vi sacar un paquete de tabaco de dentro de su chaqueta de cuero–. ¿Cómo demonios te diviertes tú? ¿Tomando té a las cinco?–
–¿Seguirás mucho tiempo con tus estúpidos tópicos?–él se encogió de brazos. Se llevó un cigarro a la boca y lo prendió–. Por lo que veo a ti todo lo que sea matarte te encanta.–
Después de darle una calada al cigarro soltó el humo en mi cara. Empecé a toser mientras lo apartaba de mi cara. Él soltó una carcajada por mi comportamiento.
–Pensé que sería más entretenido traerte aquí pero visto lo visto... Estaba mejor en esa mierda de cena.–
El seguía fumando mientras el silencio reinaba en aquella mesa. Cuando alguien pasaba por nuestro lado él lo saludaba, ya fuera hombre, mujer o bailarina. No paraba de fijarme en sus comportamientos. Él se hacía el chico malo y siempre miraba de arriba abajo a las mujeres antes de piropearlas.
–¿Por qué me has traído a este lugar?–él volvió a mirarme centrando su atención en mí.
–Soy un romántico–sonrió de medio lado–. Me gusta llevar a los sitios que frecuento a las mujeres que luego conocen mi cama. Todo un caballero como verás.–
Fruncí el ceño y en ese momento un impulso me invadió. Iba a echarle el whisky que había en el vaso pero él se levantó para saludar a alguien antes de siquiera agarrarlo. Cuando vi a esa persona mi corazón se congeló... Era una copia exacta a Vegeta.
–Ya me dijo Maron que habías venido a verme, hijo–ambos se saludaron con un abrazo. El rostro de Tarble era de plena felicidad. De pronto el hombre me miró sonriendo–. También mencionó tu compañía pero no fue muy agradable con la descripción.–
–Es Julia–me levanté y le saludé con educación–. Una chica que conocí hace tiempo en el instituto.–
Me sorprendí al escuchar su mentira pero el hombre volvió a captar mi atención. Me sentía muy intimidada con su mirada y su sonrisa. Más que incómoda sentía miedo y más sabiendo todo lo que hay detrás de él.
–Una chica muy guapa–él me miró de arriba abajo–. Yo soy Vegeta, el padre de Tarble.–
–Encantada, señor–él empezó a reír y Tarble le imitó más sutilmente.
–Que joven tan educada–Vegeta sonrió mirando a su hijo–. No son el tipo de chicas que frecuentas, Tarble.–
Él le respondió encogiéndose de hombros. Tarble volvió a sentarse y yo le imité. Su padre tomó asiento al lado de él mientras pedía algo para tomar a una de las camareras que pasaban.
–Dime, Julia–él volvió a captar mi atención–, ¿eres de Japón?–
–No...–mi voz sonaba tímida. Lo prefería a que sonase temblorosa–soy de Inglaterra, de Notthingam.–
–Bonito país–él cambió la mirada a su hijo–. ¿Cómo es que la conoces del instituto?–
–Hizo un intercambio–después de la excusa supuse que lo hacía para que no me relacionara con Bulma y Vegeta.
–Me gustó tanto Japón que decidí venir aquí de vacaciones–contesté con una sonrisa forzada–. Este país me tiene enamorada.–
Él me respondió con una sonrisa. Vi que la camarera volvía para servirle su copa. Vegeta de pronto dejó de mirarme volvieron la mirada a su hijo.
–¿Cómo fue tu cena, hijo?–aquella pregunta llamó toda mi atención–. ¿Hubo entretenimiento?–
–El gilipollas de tu hermano no paraba de preguntarle cosas a la novia de Vegeta sobre mí y la terapia–me sorprendió que Tarble hablase conmigo delante. Supongo que había un mensaje oculto para mí–. Se pusieron como unos locos cuando destapé la relación entre el tío y mi madre.–
–Una vergüenza, ¿verdad, Julia?–Vegeta se refirió a mí al hablar. Yo forcé una sonrisa no sabiendo que contestación emplear–. Toda mi vida preocupado por mi familia y mi mujer decide serme infiel con mi propio hermano... Así no debe comportarse una esposa.–
Recuerdo que Bulma me contó algo horrible sobre este hombre. Entre todo lo malo que hizo él daño a su mujer cuando ya ni siquiera eran un matrimonio. Miraba a Tarble que junto con su padre era más abierto y lo peor todavía es que estaba de acuerdo con todo lo que él decía.
–Será mejor que os deje solos–Vegeta con rapidez también se tomó la copa que le sirvieron en la mesa–. Que os lo paséis bien, pareja.–
Él se levantó pero no se marchó hasta echarme una última mirada que me provocó un gran escalofrío por todo el cuerpo. A pesar de que me quedé tranquila porque él se había ido algo palpitaba en mi interior. Quería irme.
–No sabía que tu padre frecuentase este lugar–él me sonrió.
–Este lugar es... especial para él–de pronto sus palabras me hicieron sentir igual de mal que aquella mirada. Estaba arrepentida de lo que hice al montarme en su moto pero debía seguir con esto y ahora con más razones. El padre de Tarble no parecía buena persona desde el primer momento.
Finalmente me tomé aquel whisky de un trago. Empecé a tener arcadas mientras notaba como mi garganta ardía. Todo se mezclaba con la incesante risa de Tarble.
–¿Estás loca? Si no estás acostumbrada a beber...–no le seguí escuchando porque fui directa al baño para vomitar.
Con tanta gente no sabía por donde ir y al abrir una puerta me encontré con la salida de emergencias del bar. Me fui hacia la carretera y allí mismo vomité. Me sentía muy mal...
–¿Te encuentras bien, preciosa?–me giré a ver a un hombre que me agarraba suavemente del brazo–. ¿Estás borracha?–
Negué enseguida y miré hacia la puerta del bar por la que salí pero dos hombres más enfrente mía me tapaban la vista. En ese momento algo se revolvió en mi interior.
–Está borracha–dijo uno riendo–. No la sueltes.–
Mi corazón latió con fuerza al escucharle hablar. El agarre del hombre se hizo más fuerte y los otros dos se acercaban a mí. Sin pensarlo le di una patada en la pierna al que me sostenía logrando que me soltara. Mi oportunidad de salir corriendo fue impedida por uno de los otros que me agarró de la cintura.
–¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME!–empecé a llorar desconsolada mientras intentaba huir de ellos pero no podía. Su fuerza era mayor que la mía y el miedo que invadía mi cuerpo casi no me dejaba recapacitar–¡SOCORRO! ¡SOCORRO!–
Él me soltó y caí de rodillas. Los tres me rodearon y al que le di una patada me respondió con un puñetazo en la cara. Ellos empezaron a insultarme y decirme todo lo que querían hacerme.
–No... por favor... otra vez no... no...–en mi mente llamaba a mis padres, a Oliver, a Derek e incluso a Bulma pero fue otro quien pedía que me rescatara–Tarble... por favor...–
Cuando uno amenazó con desnudarme le vi caer al suelo y entonces vi a Tarble frente a ellos salvándome de un horrible destino. Él empezó a pelear con los otros dos pero las tornas cambiaron y él fue el golpeado. Me levanté del suelo y ataqué a uno por la espalda. Al captar su atención Tarble pudo recobrar un poco la fuerza para agarrarme y salir corriendo de allí.
Los dos hombres nos seguían mientras veía como Tarble me llevaba hasta la moto. Tan rápido como pudimos nos montamos en ella. Él arrancó y aceleró saliendo del bar mientras me aferraba con fuerza a su pecho. Esa pesadilla había acabado... por fin había terminado.
Tarble paró en una gran casa. Bajamos de la moto y entramos en ella. Cuando nos adentramos al salón vi las fotos que habían... era su casa. Me enterneció bastante verle de pequeño.
–¿Te hicieron algo?–yo negué al escucharle–. ¿Y la sangre del labio?–
Recordé el golpe que me dio uno de ellos. Él agarró un paquete de pañuelos que había encima de la mesa. Agarró mi mano y me invitó a sentarme en el sofá mientras él también lo hacía.
–Eres idiota... ¿Cómo se te ocurre irte de esa forma?–preguntó él mientras me limpiaba la sangre.
–Necesitaba vomitar–respondí algo avergonzada–. Yo no quería... yo...–
Cuando Tarble terminó de limpiar la herido me abrazó y consoló. Con una de sus manos acariciaba mi cabello y con la otra mi espalda. Escuchaba sus palabras tranquilizándome en el oído mientras yo hundía mi cabeza en su cuello.
–Gracias...–me separé de él viendo como me observaba–si no hubieras aparecido ahora mismo...–tragué saliva intentando evitar pensarlo–gracias.–
–Tu me llamaste–mis ojos se abrieron. Él me oyó–. Me nombraste después de decir que no querías que se repitiera.–
El dolor llenó mi corazón. Aún dolía recordar uno de los peores días de mi vida. Hoy se sumaba otro más.
–Con quince años yo... tuve un novio bastante posesivo–doble las rodillas en el sofá y rodeé mis piernas con los brazos–. Si mi hermano Derek no hubiera estado en casa él hubiera hecho lo que esos tipos pensaban hacerme hoy.–
POV Tarble
Escuchaba la resumida historia de Julia a la cual le faltaba muchos capítulos. Aún a pesar de todo lo ocurrido viéndola en el sofá sentada de esa forma tan infantil y con el rostro lleno de lágrimas parecía una niña dulce e inocente.
–Por eso hace mucho que no salgo con ningún chico–ella me miró triste. Estaba apenada como si quisiera disculparse por algo conmigo.
–Yo no soy como esos idiotas–emitía una sonrisa apagada, tal vez fuera la más forzada que le haya visto a una persona–. Dime si quieres que vuelva para darles la paliza de sus vidas y ahora mismo lo hago.–
Ella negó con la cabeza y volviendo a su postura infantil ocultó su rostro entre sus piernas. Nadie sabía cuanto me estaba atrayendo esa niña.
–¿Enserio tu único propósito es acostarte conmigo?–ella preguntó sin mirarme. Ocultaba su rostro mientras hablaba–en el bar dijiste que...–
–Olvídalo–me levanté del sofá mientras ella apartaba la cabeza de sus piernas y me miraba–. Deberías llamar a alguien diciendo que te vas a quedar a dormir aquí.–
–Pero yo no voy a...–
–No te vas–corté sus palabras–. No te haré nada así que no te tienes que preocupar de nada.–
Salí del salón dejándola allí sola. Me fui hacia la cocina mientras sacaba mi móvil de los bolsillos del pantalón. Marqué el número de mi padre mientras me quitaba la chaqueta.
Escuché la voz de mi padre saludándome después de dos tonos.
–Papá... Tres gilipollas casi violan a Julia–mis palabras salieron con rabia–. Estaban por la puerta trasera y...–
–Ya me he enterado de la que habéis montado tu novia y tú–la voz de mi padre sonaba amenazante mientras que yo me sorprendí por su actitud–. Tarble sabes que no me gustan los problemas y casi tengo uno por tu culpa. Una clienta casi llama a la policía porque os vio. ¿Quieres que los amigos de tu hermano se planten en mi bar a tocarme las narices?–
–No, papá...–negué enseguida pero aún estaba asimilando sus palabras–pero ellos la iban a violar.–
–No me gusta tu novia, Tarble–la voz de mi padre se ponía cada vez más ruda y a mí me inquietaba–. Esa pequeña zorra casi jode mi negocio por calentar a tres hombres. La culpa no es de ellos sino de ella por ser provocativa. Déjala ahora mismo. No quiero verte corrompido por esa puta mocosa.–
En ese momento sentí un gran dolor en el pecho. Se notaba que Julia era de esas chicas que no se daban cuenta de cuando un hombre quiere estar con ella ¿cómo demonios iba a provocar a tres idiotas a propósito? Además después de lo que me había contado... no tenía lógica.
–Papá ella...–
–Ella es una zorra más. Como todas las que conoces–él empezó a reír–. Tú verás lo que haces, Tarble, pero yo soy tu padre y lo digo por tu bien.–
–Está bien... la dejaré–él se despidió de mí y ambos colgamos.
Fui de nuevo al salón y allí estaba ella mirando las fotos como una curiosa. Era divertido ver como se ponía de cuclillas para ver los estantes altos. De pronto se dio la vuelta para verme.
–¿Todo bien?–la pregunté y ella asintió–. Puedes dormir en la cama de mi madre.–
–Puedo dormir en el sofá–señaló ella con la mano.
Su idea me hizo gracia. No pude evitar acercarme a ella y agarrarla de la cintura atraiéndola hacia mí. Posó sus manos en mi pecho preparada para apartarme pero no hizo fuerza alguna. Sus ojos azules me observaron con atención y a la vez se mantenía en alerta.
–O duermes en la cama de mi madre o duermes en la mía abrazada a mí–sonreí de medio lado mirándola mientras intentaba usar un tono de voz erótico. Ella agachó la mirada–. Puedo adivinar... ¡Cama de mi madre!–
Ella asintió y sonriendo me aparté de ella. La agarré de la mano y la guié hasta la habitación de mi madre. Allí ella volvió a cotillear con la mirada.
–Puedes ponerte un pijama de mi madre–ella volvió a mirarme–. Tiene uno negro corto que nunca se pone.–
–¿Corto?–yo sonreí al escucharla con su tono molesto–gracias...–
–Si diera la casualidad de que cambias de opinión...–susurré en su oído–mi habitación es la de la izquierda.–
Me aparté de ella sonriendo viendo como se me quedaba mirando con el rubor en las mejillas. Sé que no la conozco de nada pero sólo con mirarla ya es todo un libro abierto. Ella no es una zorra como Maron... Al final Bulma iba a tener razón.
POV Bulma
Volví a mi habitación temblando. Había tenido que ir al baño para vomitar... ya era la tercera vez en dos días. Al abrir la puerta del dormitorio vi a Vegeta que estaba despierto mirando por la ventana. Él me observó y yo me dirigí hacia él. Me dio un pequeño beso en los labios, me giró y me rodeó con los brazos. haciendo que mi espalda chocase contra su pecho.
–¿No pudiste seguir durmiendo?–pregunté mientras posaba su cabeza en mi hombro.
–Una pesadilla me despertó–él empezó a besar mi cuello–. Todo iba mal en ella.–
–¿Qué fue?–me giré y enrolle mis brazos en su cuello.
Vegeta pareció meditar si contarme lo que pasaba. Nuestras miradas se cruzaron y pareció ser el motivo para que hablase.
–No había nadie a mi lado–el volvió a mirar por la ventana–. Sólo tu maldita voz diciendo que querías ser de mi familia... tenías un tono insoportable.–
–¡Vegeta!–él empezó a reírse.
Su rostro se tornó serio. De pronto mi corazón sintió algo extraño... muy extraño
–Cásate conmigo, Bulma–mis ojos se abrieron como platos mientras él se giraba a verme–. No quiero que hayan diez años nuevamente.–
Vegeta silenció y en ese momento yo empecé a llorar. Sentía que todo se estaba uniendo en un remolino y me arrastraba con él.
–¿Qué ocurre? ¿Es un no?–levanté la mirada y negué.
–Vegeta... yo... quería encontrar el momento adecuado, de verdad–me separé de él y me mordí el labio–pero...–
Él se quedó mirándome preocupado y a la vez disgustado. No sabía si decirle lo que me atormentaba. Sería injusto callarme algo tan importante.
–Claro que me quiero casar contigo–respondí intentando evitar de nuevo aquel pensamiento–. Después de todo seremos una familia.–
Él parecía aún poco convencido de mi respuesta. Finalmente decidí optar por decírselo. Le agarré la mano y la llevé hasta mi rostro para que lo acariciara, algo que no tardó en hacer.
–Aún es precipitado pero...–tragué saliva y decidí por fin contarlo–llevo dos días vomitando y en ocasiones la comida me suele dar nauseas con sólo olerla. Ayer me tuvo que bajar el periodo y créeme yo soy un reloj–finalmente me aclaré la voz–. Creo que estoy embarazada...–
El silencio se rompía con nuestras miradas. Vegeta se había quedado petrificado y yo estaba empezando a arrepentirme de haberlo dicho. Era algo alocado hablar a ciegas pero en mi interior lo sentía.
–Vegeta si no quieres...–
–¿Si no quiero qué?–él interrumpió con un tono de voz violento–que no se te ocurra finalizar esa frase. Después de mi mierda de día... esto es lo único bueno que he tenido.–
Le abracé con fuerza mientras él me rodeaba la cintura. No sabía como él se lo tomaría pero ahora mismo veo que fui una ilusa. Vegeta me demostró que era un hermano increíble. Sé que como padre será mucho más. Al menos espero que mi suposición sea algo más que eso.
POV Julia
Salí de aquella habitación y me dirigí hacía la que estaba a la izquierda. Cuando entré en ella vi a Tarble tumbado en la cama boca arriba, con las manos detrás de la cabeza mientras observaba el techo. Él dejaba su torso al descubierto mientras sólo se tapaba con los pantalones.
Giró la cabeza hacia la puerta para verme y puso su sonrisa de conquistador. Tragué saliva al ver su mirada observándome de arriba abajo al llevar aquel pijama de su madre.
–¿Qué te trae por aquí, inglesita?–él se incorporó un poco sentándose en la cama mientras yo también me sentaba en ella a su lado–¿no vas muy deprisa?–
–¿Por qué no ayudas a Bulma?–le vi sorprendido con mi pregunta–yo sé que ella quiere el bien para ti. Hoy te he visto ayudarme y no me has dejado irme de esta casa por mi bien... ¿Cómo un corazón como el tuyo puede ser tan cruel con su familia?–
Él pareció meditar sus palabras pero sólo un suspiro salió de sus labios.
–No puedo hacerle eso a mi padre, Julia...–a pesar de sus palabras él quería hablar.
–¿Y a tu familia sí?–él quitó la mirada–por favor... habla con Bulma. Pueden ayudarte si algo va mal.–
–Primero pregunta quien es mi familia–me levanté para irme pero él me agarró de la mano–. ¿Sólo has venido para pedirme que hable con Bulma?–
–Era uno de los motivos–sonreí levemente viendo como él alzaba una ceja–. Me ofreciste tu cama para dormir abrazados... Esta noche yo no quiero dormir sola.–
Él sonrió. Con la mano con la que me agarraba tiró de mí tirándome en su cama mientras me aferraba a él agarrándome por la cintura.
–No te confundas, Tarble–él pareció dudar–. Dije dormir. Para lo que piensas ya tienes a... Maron.–
–Odio a Maron y sus malditos celos–él sonrió arrogante–. En tu caso es bastante divertido.–
Me acosté en su cama mientras él me abrazaba. Dormí en su pecho sintiendo el calor de su cuerpo. Necesitaba tocarle sólo para olvidar cuando esos tipos me agarraban. Necesitaba estar protegida y al final él es quien lo hacía.
POV Aidan
Después de ver a Angela en la comisaria y saber que iba a defender al padre de Vegeta no dudé en actuar para ayudarle. Seguí a ese hombre a varios sitios de los cuales frecuentaba hasta un bar bastante mugriento. Me sorprendí ver allí a Tarble con una chica que estuvieron minutos hablando con Vegeta.
Cuando esté se fue le seguí disimuladamente. Él se metió en una sala que estaba vigilada por dos hombres para que nadie entrase. Corriendo salí de allí y me fui hacia afuera para encontrar una ventana donde pudiera ver o escuchar y tuve esa gran suerte.
Vegeta estaba junto con tres tipos de un aspecto bastante poco amigable.
–Ya han traído a las chicas, jefe–uno de ellos habló provocando una gran sonrisa en el rostro de Vegeta. Se referían a él como un superior–. Las dejamos en el club.–
–¿Las niñas?–preguntó Vegeta.
–Se encuentran en el edificio–la inmortal sonrisa del padre de Tarble seguía intacta.
–Tengo un nuevo trabajo para vosotros–él empezó a ordenar–. Mi hijo va con una rubia inglesa... No la quiero ver en su camino.–
Una rubia inglesa... Bulma menciono que con Angela vino Julia... Rápido me aparté de la ventana para ir a por ella pero choqué con alguien y caí al suelo. Cuando levanté la mirada reconocía uno de los vigilantes de la puerta.
–Espero que tengas una orden para tu trabajo, Aidan–miré por la ventana a Vegeta que sonreía con los ojos llenos de furia–. Aunque aquí no te va a servir de mucho... estás en mis tierras.–
Lo último que recuerdo fue que aquel tipo me dio un golpe que me tiró al suelo.
Si queréis matarme que no sea ni lento ni doloroso, por favor. ¿Qué os pareció? ¿Bonito? ¿Horrible? ¿Con ganas de asesinar? Pensad que al menos no soy tan cruel como el escritor de Juego de Tronos... ese hombre es malo y yo soy buena :)
Esta vez quiero que seáis vosotros quien decidáis sobre Bulma. ¿Trunks o no Trunks? xD Ya por los demás personajes no se puede hacer una encuesta... I'm sorry.
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