¡Capítulo 13! ¡Aquí lo tenéis :D! Me retrasé un poco en subirlo pero ya está, escrito y subido, preparado para ser leído :)
Personajes de Akira Toriyama.
Capítulo 13. Somos hermanos.
POV Aidan
Cuando desperté me sentí muy adolorido y mareado. Abrí los ojos con dificultad pero al hacerlo recibí un golpe fuerte, muy fuerte.
Mi boca escupía sangre mientras sentía mi mejilla herida. Cuando giré a ver quien fue el culpable vi delante mía al enorme vigilante con un puño de hierro en su mano derecha. Tal imagen me hizo ser consciente de lo que ocurría.
Estaba atado a una silla en una sala vacía mientras el hombre delante mía me observaba con una gran sonrisa en la cara. Ese tipo era muy alto y musculoso, calvo y de ojos negros. Su rostro mostraba una horrible cicatriz que atravesaba su boca.
–Veo que despertaste, muchacho–miré hacia la puerta donde Vegeta estaba apoyado–. Dormiste varias horas atrasando mi diversión.–
Empecé a reír mientras le observaba. Sabía que no era un hombre cualquiera, meterse con él era un grave erro aun sin saber de quien se trataba, pero verle cual mafioso era patético por su parte. Recreando una escena de película sólo para intimidarme era lo más estúpido que podía haber pasado por su cabeza. Desgraciadamente no le podía subestimar, si había hecho esto es porque sería capaz de cualquier cosa con tal de mantener su negocio en el anonimato.
–Luego irás a Tarble y harás del padre del año–Vegeta se apartó de la puerta y se dirigió hacia mi–. Pronto él se dará cuenta de toda la mierda que te rodea y acabará en el bando bueno.–
–Tarble nunca me traicionará–él miró al calvo y éste lo entendió como una orden pues volvió a golpearme en el mismo lado–. Ahora quiero saber todo lo que rodea el entorno de Vegeta.–
Escupí de nuevo la sangre de mi boca y me giré a ver a Vegeta con desafío. Él sonrió con la cabeza alta mostrando su gran arrogancia. Obviamente no podía tomarme en broma esta situación.
–Y una mierda te voy a hablar de él–Vegeta se cruzó de brazos–. Yo no traiciono a alguien que considero como a un hermano. Me puedes torturar lo que te dé la gana pero créeme, no te servirá de nada.–
Vegeta agarró mi melena tirando de ella echando hacia atrás mi cabeza.
–Eres un hipócrita e incompetente–a pesar de su amenazante mirada yo no la apartaba para que viera que no me intimidaba–. Sé que has oído cosas que no tendrías que haber escuchado.–
–Entonces mi conclusión es cierta–sonreí mientras él ampliaba la suya–. Te dedicas al tráfico de mujeres. Te dan tantos plantones que tienes que secuestrar a las pobres chicas para prostituirlas ¿verdad?–
–Te gustará ver algo de mi gran trabajo–finalmente me soltó y le vi dirigirse a una estantería que había colgada en la pared.
Él agarró una carpeta y empezó a mirar su contenido. Observé la cantidad de folios que tenía hasta que finalmente decidió agarrar uno dejando de nuevo la carpeta encima del estante.
–Dime si te suena esta chica–cuando me enseñó la foto que había en el papel mi corazón se paró y la rabia me cegó. Intenté atacarle pero con mis ataduras era imposible. Apreté mis dientes con furia mostrándoselos a ambos hombres–. Hubiera sido una gran pieza en mi colección. Muchos hombres pagarían por ella.–
–¡Hijo de puta! ¡Cómo se te ocurra tocarla te juro que te mataré!–él reía con mis amenazas.
–Te preocupas más de defender a quien piensas que es tu hermano que te olvidas de tu verdadera familia–Vegeta le dio la hoja al calvo que volvió a guardarla–. O hablas ahora mismo o tu hermana sufrirá las consecuencias de mi oficio. Y créeme si te digo que ya tengo a un hombre con su maletín preparado para cambiarlo por ella.–
–Ni se te ocurra tocar a mi hermana–él sonrió de nuevo–. Yo te diré lo que quieras pero no la hagas nada.–
Él empezó a reír acompañado de su guardaespaldas. Si él pensaba que abriría mi boca era un ingenuo. Sólo tenía que saber que mentira podría hacerle creer que era verdad. No podía dejar que este cabrón le pusiera la mano a Alice... no me lo perdonaría en la vida.
POV Julia
Poco a poco me desperté. Me quise levantar pero algo me impidió moverme de mi lugar. Me di la vuelta para ver a Tarble agarrándome por la cintura y, ante mi escapada, me atrajo más a él forzando su agarre.
Intenté evitar reírme porque no deseaba despertarlo. Quería salir de la cama. Tenía que volver al hotel con Angela y debía llamar a Bulma.
Agarré su mano con delicadeza dispuesta a apartarla pero de pronto hizo un sonido ronco. Volví a verle comprobando que dormía. Parecía que en vez de quitarse sólo me agarraba más.
Me imaginé como hubiera sido la situación si él no fuera un chico rebelde que vive bajo la influencia de su padre. Tal vez un Tarble dulce y encantador... quién sabe.
–Tarble... Tarble...–finalmente le llamé para que se apartara y me dejara ir. Él apretó con fuerza sus ojos antes de abrirlos. Una vez que estaba despierto giró a verme–¿te importaría soltarme? Necesito volver al hotel...–
–Claro que me importa–con la mano que tenía libre se restregaba los ojos–. No quiero que te vayas.–
Sus palabras me atravesaron como un filo en el pecho. Si Tarble se lo proponía podía tener a quien quisiera siempre que fuera agradable y no un arrogante.
–Es que debo irme–Tarble recapacitó y me soltó. Me senté en la cama y vi que él me imitaba–. Gracias por dejarme dormir contigo.–
–Increíblemente eres la primera chica con la que sólo duermo–me sonrojé al escucharle–. ¿Quieres que te acompañe al hotel?–
–Te hubiera dicho que no hacía falta pero no sé como volver–él sonrió al escucharme–. Iré a cambiarme de nuevo.–
–Julia–él me retuvo con su voz antes de que saliera de su cama. Me di la vuelta para verle–, dime que cuando te deje en el hotel me seguirás hablando.–
Acaricié el rostro de Tarble lentamente. Esa fue la primera vez que le vi sonreír como un niño pequeño. Dulce y encantador.
–No encuentro motivos para dejar de hablarte–separé mi mano de él y finalmente salí de su cama y habitación.
Mi corazón latía salvaje. Nunca antes me había puesto tan nerviosa. Era la primera vez que dormía con un chico que no fuera uno de mis hermanos y me gustó. Él en ningún momento hizo algo que pudiera molestarme, sólo se limitó a aferrarme como si fuera un peluche.
POV Vegeta
Llegamos a casa después de haber desayunado en la casa de mi tío. Durante el trayecto paramos a comprar un test de embarazo para Bulma. Ella estaba nerviosa mientras que yo tan sólo la observaba a cada momento.
Ahora lo único que me preocupa es ella, ya no pienso en que le ha podido pasar a Tarble. Me he dado cuenta que todo cuanto he hecho no ha servido de nada. Quiero acabar ya con esto. Me gustaría utilizar mi arma para matar a su padre pero eso sólo serviría para encarcelarme a mí y apartar más a mi hermano de nuestra familia.
–Voy al baño–Bulma me habló mientras me mostraba la caja del test. Su sonrisa no tenía ningún tipo de luz–. Ahora vengo.–
La vi desaparecer detrás de la puerta mientras yo me sentaba en el sofá. Si analizaba los últimos sucesos ahora mismo ella y yo estábamos comprometidos y posiblemente podríamos ser padres. Decidí no comentarle nada a mi madre porque se ilusiona mucho con estos temas y si realmente Bulma no estaba embarazada no sería capaz de ver como su ilusión se destruye.
Mi móvil empezó a sonar. Vi en la pantalla el nombre de mi hermano. Eso era muy extraño pero recordé que se escapó con Julia en su moto.
–Tarble–le nombré con un tono de voz frío. Después de la noche que nos hizo pasar no pensaba saludarle de forma amigable.
–Vegeta... ¿puedo ir a tu casa?–aquellas palabras me sorprendieron. Tarble nunca vino aquí y que ahora lo hiciera... ¿Acaso la idea que tenía Bulma estaba resultando? Pero si sólo pasó una noche con esa niña–. Vegeta ¿estás?–
–Sí... claro–él me llamó volviendo a recobrar la atención en él–. ¿Sabes la dirección?–
–Mamá la tiene apuntada en una libreta–el tono de mi hermano se escuchaba diferente–. Entonces iré ahora.–
Él se despidió y colgó. En ese momento la puerta se abrió y vi a Bulma aparecer con una sonrisa. Ella iba con el test de embarazo en la mano. Se sentó en el sofá y me pidió que tomase sitio a su lado.
–Rosa hay bebé, azul... seguiremos intentando–me senté a su lado mientras explicaba.
Bulma miró el test que aún seguía blanco. Ahora mismo todo era una confusión. La llamada de Tarble me había sorprendido... gratamente.
POV Tarble
Me monté en la moto camino a casa de mi hermano. Iba junto con Julia porque quería hablar con Bulma. Al final sólo fue una de sus estúpidas tácticas para ir a ver a Vegeta... Si no fuera porque tenía una sonrisa bonita y que esto me acercaba más a ella la dejaba tirada en la carretera.
Frené en un semáforo y vi un poco la calle. Había una furgoneta aparcada de la que bajaban muchas cajas. No le di importancias hasta que vi a varios de los empleados de mi padre del bar. Todo lo cargaban a un edificio.
Sería menos normal si ellos no fueran vestidos igual que van en el bar.
–El semáforo ha cambiado, Tarble–oí la voz de Julia–. Puedes avanzar.–
Volví la mirada al frente al escuchar a Julia. Aceleré la moto perdiendo de vista el edificio quedándome con la duda. ¿Por qué los trabajadores de mi padre estaban trabajando ahí? Él siempre me solía contar todo.
Preferí evitar cualquier pensamiento en el que mi padre me ocultaba algo. Ahora debía estar fresco para ver a mi hermano... no tenía mucha ilusión sinceramente.
POV Bulma
Miraba el test de embarazado entre mis manos que no paraban de temblar. Giré a ver a Vegeta que tampoco quitaba la mirada... estaba embarazada. Sabía a la perfección que me encontraba en estado, pero necesitaba estar segura al cien por cien.
–Tu madre se pondrá contenta–conseguí ganar la mirada de Vegeta–. ¿Estamos preparados para esto?
–Yo siempre estoy preparado para cualquier desafío–no pude evitar imitar la sonrisa de Vegeta ante su orgullo. Era consciente de que él sería un gran padre y, sabiendo el mal ejemplo que tuvo de pequeño, él jamás se convertiría en un monstruo con su hijo–. ¿No has pensado en lo gorda que te pondrás?–
Sentí una gota de sudor caer por mi frente. Le di un suave golpe en el brazo mientras escuchaba su risa llena de burla. Sinceramente no podía enfadarme con él. Con tantos malos sucesos éste era de los pocos momentos en los que le veía tranquilo y relajado. Eran pocas las ocasiones en las que podría ver a Vegeta riendo cual niño pequeño que se burla de otro, en este caso yo era ese otro. Sus facciones cambiaban ante tal comportamiento. Su ceño seguía fruncido pero al menos estaba más relajado. Sus ojos mostraban pureza y su boca levemente abierta por las carcajadas que dejaba escapar... podía ver a aquel adolescente que conocí hace diez años, quien sabe si incluso se tratase de un niño que yo no pude conocer.
Le vi parar de reír, aun con una expresión serena. Sus ojos se posaron en los míos invitándome a perderme en ellos. Se acercó a mi rostro tomándolo por el mentón mientras me atraía al suyo. No dudó en besar mis labios de la misma forma que yo no lo hice en responderlo. Si había algo de lo que no me cansaría en esta vida sería en sentir la suavidad y el sabroso sabor de sus labios, que lo hacían igual de adictivos que la droga.
El test en mi mano cayó la suelo para rodear su cuello mientras sus manos se posaban en mi cintura. Cerré los ojos mientras me dejaba llevar por las caricias y besos de Vegeta. Él era un ser tan magnífico que nunca terminaba de sentirme saciada cuando le tocaba y probaba. Siempre que estaba con él quería recorrer todo su cuerpo y besar cada centímetro de su piel, pero al acabar me daba cuenta de que no conseguía mi cometido y anhelaba nuevamente la sensación de explorarle.
No podría cansarme jamás de él, de sus besos, de sus caricias o de sus miradas. Siempre volvía a ser la ingenua chica de hace diez años cuando estaba bajo su poder. Sólo por ello valía la pena estar a su merced, porque parecía que no corrió tiempo entre ambos.
Sus labios abandonaron los míos para recrear un camino de besos hasta mi cuello. Notaba la presión de su cuerpo invitándome a que me tumbara en el sofá, pero el sonido de la puerta rompió la magia recreada y obligó a separarnos el uno del otro a regañadientes.
–Debe ser Tarble–mencionó mientras se levantaba del sofá. ¿Tarble?
No sabía que su hermano hiciera visitas. Vegeta no lo mencionaba, aunque no era mucho de palabras, este tipo de información me la hubiera comentado. Cuando escuché la puerta abrirse intenté escuchar a Vegeta hablando con quien tocó pero en cambió escuché el leve portazo.
Vi entrar al salón a Julia y Tarble. Sabía que habían estado juntos pero verlos delante mía fue toda una sorpresa. Ella me miraba con una dulce sonrisa y él mantenía su mirada con la de su hermano que no paraba de observarle de arriba abajo. Me levanté del sofá poniéndome al lado de Vegeta.
–¿Qué tal estáis?–pregunté no encontrando mejor que decir. No quería acosar a Julia a preguntas o recriminarle a Tarble por haberla llevado consigo después de su espectáculo en la cena. Ahora en cambio ellos parecían estar alejados de aquel tema.
–Perfectamente–miré a Tarble que cruzaba los brazos dándole una pose muy parecida a la que Vegeta solía poner–. He cuidado de ella, así que si vais a echarme la bronca ya os aviso que mejor me deis las gracias.–
–¿Has dicho gracias?–gruñó Vegeta dando un paso al frente con intención de amenazar a su hermano. Le agarré del brazo evitando el conflicto–. Desapareciste de la cena después de humillar a tu tío y a tu madre, faltando el respeto a todos. ¿Enserio piensas que agradeceré que hayas cuidado de ella sabiendo que fue tu comportamiento lo que llevó a que ambos desparecierais?–
–Pero...–Julia quiso hablar y yo estaba intrigada con lo que diría, pero en cambio enmudeció al ver la dura mirada de Vegeta.
–¿Y a ti quien te mandó irte detrás de este sinvergüenza?–la mirada de Tarble se apartó al oír hablar a su hermano. Si no le conociera podría decir que se le veía herido–. Estabas bajo nuestra responsabilidad y si te hubiera pasado algo nosotros tendríamos un problema grave, niña.–
–Ya vale, Vegeta–intenté calmarle. Podía notar la furia en sus ojos... ¿cómo podía ser así? Hace un momento parecía una persona tranquila regalándome su lado más tierno y pasional pero ahora parecía que su cordura se rompió con facilidad.
–Si llego a saber que te pondrías así no hubiera venido–Tarble habló sin mirar a nadie. Es cierto que Vegeta tenía razón con que si no se hubiera puesto de aquella forma en la cena él no tendría que haber abandonado la casa y Julia no hubiera tenido que correr detrás de él, pero así ocurrió y pareció que ambos se llevaron bien. Debíamos estar agradecidos que no la dejó tirada y por una razón desconocedora trajo a Julia con nosotros y no con Angela.
–¿Y cómo demonios quieres me que ponga, Tarble?–finalmente el menor desvió la mirada a su hermano–. Preocupaste a madre toda la maldita noche, y en vez de llamarla y disculparte vienes a mi casa esperando ser agradecido.–
–¿Quieres que me disculpe por algo que hizo mal?–la mirada de Vegeta se volvía de nuevo más oscura mientras que las palabras de Tarble se llenaban de puro veneno–¡no tiene derecho a estar con otro hombre! ¡Y menos con el hermano de nuestro padre!–
–¡Tiene edad para hacer lo que quiera con su maldita vida y con su cuerpo! ¿No será que te molesta que el tío te quite a tu madre?–Tarble apretó los puños cuando escuchó a su hermano.
¿Podría ser? ¿Y si eso fue uno de los puntos que hizo a Tarble cambiar? Su madre siempre pareció decidida a buscar a alguien que la quisiera como la buena y hermosa mujer que era. Fuerte, luchadora y una gran madre. Paragus podría ser el hombre que ella buscaba y el único problema sería que él un día fue su cuñado. Tarble podría ver como alguien le apartaba del lado de su madre y eso pudo acercarlo a su padre.
Cualquier cosa que molestase a Tarble podría ser un motivo que justificase su comportamiento con su familia, y lo de ser el centro de atención de su madre y sentir celos porque algún hombre le alejase de su lado era una de esas hipótesis.
–Ella puede hacer lo que quiera pero que no se rebaje a tal nivel–Tarble miró a Julia que había estado callada desde que intentó hablar. Ella parecía sorprendida del comportamiento del hermano menor, lo que acrecentaba mi curiosidad por saber que ocurrió entre ambos.
–¿Y tú en que nivel del subsuelo te encuentras, Tarble?–la voz de su hermano le hizo romper la conexión que había entre la mirada de él y de Julia.
–A veces me pregunto si de verdad has intentado ponerte en mi situación, Vegeta–Tarble retrocedió dos pasos–. Olvidaos de mí porque no pienso seguir con esta estúpida terapia que sólo servirá para herir a la única persona que me ayudó de verdad. Mi padre.–
Tarble se dio la vuelta y salió corriendo de la casa. Iba a decir algo pero Vegeta no tardó en seguirlo. Me quedé sorprendida de ambos comportamientos.
Noté la suavidad de una mano tocar mi brazo. Miré hacia mi izquierda para encontrarme con la mirada de Julia. Quería preguntarla sobre lo ocurrido pero la veía afectada por el encuentro entre los hermanos. Parecía dolida por Tarble.
Sólo quería saber cómo la cuidó y por qué ella salió corriendo cuando él se fue de la cena. Soy consciente de que le pedí ayuda, pero aquello fue muy osado y peligroso de su parte.
POV Vegeta
Me encontré a Tarble en la entrada del edificio a punto de abandonarlo por la puerta. Corrí hacia él sin intentar hacer mucho ruido para evitar que escapase nuevamente. Debía enfrentar la situación y dejar de huir, ya fueron suficientes las escapadas.
Recordaba cada palabra de mi hermano. Estaban llenas de odio y dolor. Notaba el desprecio hacia mi persona cada vez que abría la boca para contestarme. Él merecía una lección por tales comportamientos. Una buena reprimenda por sus acciones. ¿Cómo podía preferir estar con su padre antes que con nuestra madre? Él había decidido venir por primera vez a mi casa sólo para recriminarme sobre ella. ¿Tanto le molestaba que ella estuviera con otro hombre?
A mi tampoco me gustaba lo que había entre mi madre y mi tío Paragus, pero ella parecía feliz, incluso cuando ni siquiera han tenido una relación. Ella me dijo que sólo lo hizo por Tarble y por mí que entre ellos jamás habría nada. Puso por delante a su familia antes que tener una relación que la haría feliz como persona, y ese idiota sólo sabía decirme que sino me ponía en su situación. ¿Enserio?
Entonces recordé algo... algo que mi madre hizo conmigo en una situación cuando yo era como Tarble. Fue la única forma que tuvo de detenerme en un momento como el que mi hermano me hizo representar.
Yo no soy una persona de impulsos sentimentales, sólo quería castigar a mi hermano por su comportamiento, pero en su día fue duro y eficaz en mi caso. Con él podría ser igual.
Cuando vi que Tarble estaba apunto de salir le agarré del brazo y tiré de él ante su sorpresa. No le empujé contra la pared, ni le propiné un puñetazo o una bofetada como forma de reprimenda. Imitando el gesto que un día mi madre utilizó conmigo, sólo le abracé. Era consciente de que ejercía fuerza en él, no la que se solía utilizar en un abrazo, pero era la impotencia y el dolor quien me impedía controlarme para parecer más cercano.
Flash Back
Hace 11 años...
Aún estaba en una dura rehabilitación a causa de todo lo que me rodeó anteriormente. Una vida llena de rebeldía, drogas, alcohol, sexo sin ningún pudor, y amigos que sólo me hundían más en la miseria.
No había hecho nada productivo aún. Intentaba estudiar para volver a tener las calificaciones que tenía al principio de que todo el mal me rodeara. Mi madre me había vuelto a aceptar en casa después de que me echaran a la fuerza la policía.
Estaba sentado en el sofá leyendo un libro que la profesora de literatura me mandó. Mi hermano dormía en su habitación y a mi madre la escuchaba ir de un lado para otro de la casa. Al molestar mi concentración en la lectura giré para ver a mi madre al oír las ruidosas pisadas... tacones.
Miré el reloj de la pared y marcaban las ocho y media de la noche. ¿Dónde demonios pensaba que iba esa mujer? Cuando fui a verla me la encontré saliendo del baño maquillada y arreglada.
Llevaba un vestido de color rojo llamativo, le llegaba hasta las rodillas y mostraba un escote importante. Tenía el cabello suelto y se había maquillado los ojos y los labios, éstos de igual color que el vestido. Ella me miró sonriendo... esa forma de ir vestida no era para nada de ir a trabajar.
–¿Dónde vas?–me atreví a preguntar mientras la seguía hacia su habitación.
–Iré a cenar–se acercó al tocador mientras yo me sentaba en su gran cama. La veía ponerse unos pendientes y un collar–. Te dejé algo preparado para que cenes. No llegaré tarde ¿vale?–
–¿Con quien?–fruncí el ceño mientras ella se colocaba bien las joyas–¡madre!–
–¡Vegeta!–gritó asustada. Se volvió a mover por la habitación hasta el armario para agarrar un bolso y empezar a guardar cosas en él–. Tu hermano está dormido, no grites.–
–Tú lo acabas de hacer ahora–me levanté de la cama para volver a seguirla fuera de la habitación–. Evitas mi pregunta. ¿Con quién vas a cenar? Es evidente que tienes una cita.–
–Exacto, Vegeta–ella suspiró agotada. Paró en la entrada y se giró a verme–. Cielo... he conocido a un hombre muy amable y dulce. Me invitó a cenar hoy e incluso me dijo que quería conoceros a Tarble y a ti.–
–Pues yo no quiero saber quien es ese hombre–me crucé de brazos viendo como ella desviaba la mirada irritada–. No quiero que vayas.–
–¡Pues iré te guste o no!–contestó alzando la voz, sin importar que hace un momento me pidió no gritar para no molestar el sueño de Tarble–. Maldita sea, Vegeta. Me paso todo el día trabajando, vengo a casa y tengo que hacer la comida para ti y para tu hermano y luego me pongo a limpiar. ¿Me puedes decir que momento de mi vida tengo para ser libre? Sólo quiero salir un rato y desconectar.–
–Haz amigas y no salgas con otros hombres–fruncí el ceño y ella me miró suplicante.
–¿Qué problema tienes con que salga con otro hombre, Vegeta?–aparté la mirada de la de ella.
No era capaz de contestarla. Yo no quería que mi madre encontrase a otro tipo igual que su marido. No quería que otro hombre entrase en su vida y la hiriera, además... ahora que estaba fuera del mundo que antes me rodeaba la quería tener cerca. Su fe en mi era tan fuerte que era fácil contagiarse de ella. Sólo quería ver orgullo cuando supiera que todo por lo que estaba luchando había sido alcanzado.
–¿Acaso mi pequeño está celoso?–escuché su dulce voz. Me acarició el rostro y cuando me giré a verla sonrió con dulzura.
La aparté bruscamente. ¿Yo celoso? No era un niño de mamá.
–¿Sabes? Vete con tu estúpida cita–solté con odio–, aunque te aviso que vestida así sólo le vas a parecer una puta desesperada.–
Me di la vuelta en dirección a mi habitación pero no pude dar un paso porque ella me agarró del brazo para girarme. En ese momento pensé que me daría una bofetada merecida pero en cambio me acercó a ella y me regaló uno de sus abrazos.
Me quedé tenso y parado. No sabía que hacer o que decir. No podía articular por la sorpresa. Quería ver a mi madre a su rostro para ver si lloraba pero en cambio me aferraba a ella con fuerza de la misma manera que la vi haciendo con Tarble. La diferencia es que ella no me abraza nunca por mi forma de ser y que a mi hermano lo hacía con constancia al ser más abierto y, sobre todo, porque era un niño.
–Yo te quiero, Vegeta–sus manos se enredaban en mi cabello–. Tú y tu hermano sois lo mejor que me ha pasado en la vida. No quiero separarme nunca de vosotros pero algún día creceréis y tendréis vuestra propia familia. ¿Qué será de mi entonces, hijo?–
Ella se separó y pude ver que en ningún momento lloró. Mi madre siempre fue una mujer muy vulnerable, fácil de romper si te lo proponías. En cambio la imagen que tenía en ese momento de ella era de una mujer fuerte y dura, que no daría un paso hacia atrás en sus decisiones.
–Soy consciente de que no pueda ser fácil ni para ti ni para tu hermano–acarició con sus manos mi rostro–. ¿Por qué no me concedes ser feliz?–
Bajé la mirada al escucharla. Ella sólo quería ser libre y volar, pero no quería hacernos daño. Era posible que ese hombre no la hiriera o que ella fuera lo suficientemente fuerte para impedir que la dañasen nuevamente.
–¿A qué hora vendrás?–ella sonrió al escucharme. Me volvió a dar una abrazo pero esta vez si que la aparté. Me dio un beso en la mejilla manchándome con su maquillaje mientras me respondía a la pregunta y salía corriendo de casa.
Me sentí muy miserable por haber controlado a mi madre. Como ella sabía que yo no podía vivir siempre con el dolor de mi pasado yo era consciente de que a ella le pasaba igual con el suyo. Si cada uno quería quitarse las ataduras de la oscuridad que una vez nos envolvió debíamos dejar que tomásemos las riendas de nuestras vidas acompañados de una gran fuerza de voluntad.
Ella quería conocer a un hombre y tener tiempo para si misma, yo quería dejar atrás todo lo que me hizo mal, que incluso a ella misma la salpicó. En mi caso mi mayor apoyo fue Aidan, ahora también mi madre y sin que se diera cuenta Tarble también fue un motivo para salir adelante.
No pensé que en ningún momento yo también podría ser motivo para ayudar a alguien. En este caso a mi madre, en un futuro a una rebelde adolescente de cabello azul que sólo quería encajar en el mundo popular.
Fin Flash Back
Ahora sólo quería ayudar a mi hermano. Estaba harto de las disputas entre los dos. Mi madre no quería que esto continuase al igual que yo. No habrá orgullo que me impida decir que añoro al Tarble que incordiaba con sus preguntas estúpidas, que me interrogaba cuando volvería Bulma ingenuamente, que me pedía consejos tontos para hablar con las niñas del colegio o que me pedía que le ayudase en lo que necesitaba. Siempre fui un referente para él por las circunstancias que habían en nuestras vidas, yo no lo pedí nunca pero ahora si que lo hago.
No quiero que siga viendo como un modelo a seguir a su padre, quiero que me vea a mí. Deseo que hable de mí con orgullo y deseo que vuelva a ser quien era.
–¿No te acuerdas que fui como tú?–me separé sintiendo ya incómodo el tenso contacto con él. Pensé que se iría y me insultaría, pero se quedó viéndome con atención, con sus ojos grandes... Así era como me miraba cuando era pequeño–. No quiero que se repita, Tarble... No quiero más peleas entre los dos.–
–¿Enserio pretendes pararme de esta forma?–le vi tragar saliva. Buscaba palabras para mostrar ese orgullo que yo también tenía–¿un simple abrazo y un par de palabras familiares? ¿No crees que llegas tarde?–
–Tu padre llegó tarde también y no dudaste en darle una oportunidad–él agachó la mirada–. Dame el por qué, Tarble... ¿Por qué él es tan importante? ¿Por qué decidiste no estar más al lado mío y de madre y sí al suyo?–
–Porque él es mi padre y aunque te cueste reconocerlo también es el tuyo–sabía que quería hacerme daño, pero ya no lo lograba.
–Yo reconozco que lo es, pero sí renuncio a él–le escuché sonreír. Resopló molesto y miró hacia la salida dejando claro que se iría–. Bulma está embarazada.–
Sus ojos se abrieron mientras volvía la mirada hacia mí. Él me odiaba a mí de la misma forma que odiaba a nuestra madre. ¿Odiaría también a un sobrino que todavía no ha nacido?
Agachó la cabeza mientras metía sus manos en los bolsillos de su pantalón. Quería escuchar una respuesta pero él me contestó con el silencio. ¿No le importaba tampoco?
–Padre me pidió que nunca os hablara de sus negocios–él levantó la cabeza y su respuesta me tomó por sorpresa–. Un bar estúpido de carretera. La policía no suele tomarlo en cuenta pero si pasan por ahí se ingenia bien.–
–¿Por qué demonios me lo cuentas?–él sonrió de medio lado.
–Es sólo un bar–se encogió de hombros–, pero lo hago por la amiga de Bulma. Ayer la intentaron violar tres tipos fuera del local. Sólo quiero que la hagan justicia y tú eres el único que puede ayudarla.–
Él se giró y abrió la puerta del edificio. Antes de salir se dio la vuelta para mirarme.
–Enhorabuena... hermano–Tarble salió del edificio dejándome en la entrada solo.
¿Él me había confesado el lugar donde Vegeta trabajaba? Eso no podía ser posible... pero parecía convencido y lo dijo después de que le diera la noticia.
Desde este punto de vista parece que lo hizo por Julia pero también como un acercamiento entre ambos. No sé como tomar esta información, sólo sé que debía consultarla con Aidan.
¡Espero que os haya gustado! Siento el retraso pero por diversos motivos personales no pude subirlos antes, igualmente aquí está. Ya dije que no pensaba abandonar la historia y como lo prometí aquí tenéis la prueba. Tarde pero válido ¿no?
Creo que éste ha sido uno de los capítulos donde más cursi ha estado Vegeta xD pero hay que reconocerlo. Él está pasando un mal momento con su hermano y le quiere de vuelta. Tendrá que jugar todas sus cartas ¿no?
Y por cierto... ¡Perdón por lo de Aidan! Pero todos le conocemos... es un chico fuerte :)
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