¡Capítulo 15! Aquí os dejo con el nuevo capítulo de Arañando sombras para verte II! Espero que os guste y lo disfrutéis porque quedan ya muy pocos capítulos para terminar !
Personajes del gran Akira Toriyama!
Capítulo 15. Pasado no olvidado.
POV Vegeta
Escuchaba irritado el contestador de Aidan. Le estuve llamando durante todo el día y siempre recibía la misma respuesta. Nada. Era extraño por su parte no estar disponible, al menos no durante tanto tiempo.
Al principio sólo podía pensar lo más lógico viniendo de él. Podría estar con una de sus diversas amigas, podría haber apagado su móvil para no ser molestado o posiblemente no tuviera cobertura en el lugar donde se encontraba, pero ya era excesivo. El tiempo en que estaba desaparecido ya era sospechoso.
Ya no podía pensar que estaba en compañía de alguna mujer o de que una desconocida circunstancia hubiera sido la culpable de tener el teléfono sin cobertura. Podía pensar que se haya encontrado con la inglesa que ejercía de abogada para Vegeta, que hubieran discutido o quien demonios sabe. Lo único conocedor es que él anda desaparecido y eso es una mala señal.
Después de cerrar la puerta de la casa fui directo hacia el salón. Allí se encontraban Broly y Turles hablando de cualquier idiotez. Mi tiempo era valioso para gastarlo en sus trivialidades estúpidas.
-Hasta que se te ve el pelo–sonrió Broly mientras me sentaba en un sillón masajeando mi sien. Ni quería verle ni mucho menos escucharle–. Mi padre me preguntó por Tarble.–
-Ya le diré que vaya con él–intenté relajarme. No quería pensar o hablar de temas incómodos, como por ejemplo el arrebato que a Tarble le dio en plena cena.
-¿Y tu mujer?–fruncí el ceño al escuchar a Turles.
-Donde no te importe–contesté firme. La verdad es que tampoco sabía demasiado, pero él no era quien para recibir información ni de mi entorno ni mucho menos del de ella. Sólo sé que acompañó a Julia al hotel, pero de eso ya pasó varias horas y ni siquiera llamó.
-Mejor no preguntes que está en sus "días"–fruncí el ceño al escuchar a mi primo. Oír a los dos idiotas reírse sobre tal comentario hacia mi persona fue la gota que colmó el vaso. Aidan, Tarble, Bulma y ahora los dos payasos.
-¡No juegues con esos comentarios!–mis ojos se abrieron al escuchar la voz de Bulma. La miré detrás de Broly haciendo que éste diera un salto en su sitio al verse sorprendido por la chirriante voz. Sonreí de medio lado al verla con el ceño fruncido, las manos en las caderas y soltando gritos sin pensarlos antes–. Si fueras mujer no dirías eso con tanta soltura.–
-Si fuera mujer intentaría no tener una voz tan dañina–sin esperar a cualquier reacción Bulma le regaló un merecido golpe en la cabeza. Intenté aguantar la risa al escuchar el quejido de mi primo al recibir un audible golpe.
-¿Podrías seguir así?–Bulma me miró perdiendo la atención de Broly para regalarmela a mí, algo que agradezco. Ver sus azulados ojos calmó un poco más la angustia que aun invadía mi cuerpo.
-Defenderte usando a tu mujer–rodé los ojos al escuchar la voz de Turles. Otro que no se cansaba de joder.
-También tengo para ti, Turles–el nombrado la miró con una ceja alzada mientras Bulma amenazaba con su mano abierta.
Entre los dos idiotas y Bulma se formó una pelea que me aburrió rápidamente. Cuando recordé a Aidan nuevamente perdí la mirada en cualquier punto del salón. Eso llevó a encontrarme con una figura que pasé desapercibida. Fruncí el ceño al reconocer a la persona detrás de Bulma.
-¿Qué demonios haces aquí?–a pesar de haber puesto mi atención en Eve noté como la pelea cesó, concentrándose en mí ante mi comportamiento–Fuera de mi casa.–
-¡Viene conmigo, Vegeta!–no tardé en volver a desviar mi atención. Abrí los ojos estupefacto observando a Bulma que parecía molesta, pero no más de lo que estaba empezando a encontrarme yo. ¿Así continuaría mi día? ¿Teniendo en mi casa a esa zorra de Eve?
-Perdona… ¿qué?–pregunté entre sorprendido y colérico.
-Escúchame, Vegeta…-
-No–contesté rápidamente. Volví mi mirada hacia Eve que tragó saliva al verse observada–. Si digo fuera es fuera. No esperes a que lo haga educadamente. –
-¡De eso nada!–apreté mis puños al escuchar a Bulma que se ponía a su lado. ¿Qué bicho le picó? ¿No sabe quien es?
-¿Sabes quién es la que está a tu lado?–ella miró a Eve y luego volvió la mirada a mí para asentir. Definitivamente esto ya había sobrepasado mi límite.
-¿Podéis dejarnos a solas?–preguntó Bulma a los presentes.
-¡Esto es el salón!–gruñó mi primo molesto. Bulma le amenazó con la mirada y pareció ser eficaz. Tanto él como Turles se fueron a regañadientes. Vi como Eve le preguntaba algo en el oído a ella logrando que mi rabia aumentase. Bulma asintió y esa zorra se marchó.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones como una fiera?–vi como se acercaba para ponerse a mi lado. Reí con ironía.
-¿A mí? ¿Enserio la pregunta va dirigida a mí?–rodó los ojos por el lugar, desviando un encuentro con el mío–. Esa maldita zorra es la culpable de que te echasen del instituto. ¿Lo recerdas? –
-Cada maldito día–gruñó como si le doliera. Alzó la mirada para encontrarse con la mía–. Eve ha sido una de las sombras de nuestro pasado pero todo el mundo cambia, Vegeta. Ella no es menos. –
-Genial–resoplé molesto–. Te ha dado pena. Lo peor que podía ocurrir en este maldito mundo es compadecerte de esa perra. –
-¿Seguirás con esos desprecios?–asentí seguro. Ella me miró con desafío–. ¿No puedes escucharme? ¿No puedes saber cómo de mal lo ha pasado? –
-Ella para mí ni siquiera es persona–me crucé de brazos manteniendo mi postura firme–. ¿Debo ser yo quien te recuerde que ella fue el motivo de que terminamos lo nuestro y nos separamos durante diez malditos años? –
-¿Debo ser yo la que te recuerde que no sólo ella es la culpable?–no pude evitar esconder mi sorpresa. No pode evitar si quiera sentir rabia o una pizca de desagrado. Sus palabras junto con su tono fueron soltadas para hacer daño–. Eve fue la que puso la droga en mi bolsillo y tú fuiste quien la encontraste. Tú juzgaste antes de escucharme, ella me echó del instituto y me apartó de tus brazos. ¡Pero tú también me los negaste! –
¿Odiarla? ¿Por qué debía odiar a Bulma por decir algo tan hiriente como la fila de un cuchillo cuando era cierto? No podía aceptar que Eve comiera la cabeza de Bulma, que la hiciera daño de nuevo y mucho menos que la volviera a alejar de mi lado, pero tampoco podía escuchar como el odio del pasado caía de nuevo.
-Fueron diez horribles años que pasamos el uno sin el otro, una pesadilla pasada y olvidada–miré a Bulma que estaba delante de mi con una leve sonrisa–. Esa discusión ya debe estar en el olvido. –
-En cambio la sacas como arma para defenderla de todo lo que te hizo–ella suspiró.
-Tú comenzaste y yo tuve que terminarlo–se sentó sobre mi regazo mientras bajaba mis brazos que aún se mantenían cruzados–. El odio es el peor enemigo, Vegeta. El odio y el resentimiento. –
-¿Y que tú creas que ella ha cambiado a de hacerme pensar a mí de igual forma?–noté su sonrisa cansada.
-Se está desenganchando, es madre de dos hijos y no tiene un buen trabajo–aunque Bulma hablaba con lástima yo no sentía nada por todo lo que decía. ¿Qué había dejado la droga? Ya era hora… ¿Qué tenía dos hijos? No era algo sorprendente viniendo de ella… ¿Qué no tiene un buen trabajo? Tampoco me la imaginaba en un despacho.
-Aún no me compadezco, Bulma–dejó caer su cuerpo sobre mi pecho, recostándose y acomodando su cabeza en mi hombro mientras notaba sus manos acariciar mis brazos.
-Me pidió perdón–con una mano rodeé su cintura mientras con la otra acariciaba su desnudo muslo. Sonreí al sentirla estremecerse sobre mi cuerpo–. Se arrepentía de lo que nos hizo en el pasado. Sólo quería que aceptase sus disculpas, nada más. –
-Quería tu perdón y tú la traes a mi casa. ¿Dónde quedó tu inteligencia?–ambos nos miramos. Ella había dejado descansar su mano en mi cuello y yo la mía debajo de su falda.
-Trabajó para Vegeta–ella me miró con una sonrisa mientras que yo aún estudiaba sus palabras, una por una–. La que una vez provocó nuestra separación hoy es un punto clave para tu investigación. –
Entre nosotros no hubo más palabras. Seguía notando sus caricias pero mi atención por primera vez no estaba en ella. ¿Eve ayudarme con el caso de Vegeta? ¿Ella puede ser la clave para separar a ese bastardo de mi hermano?
Yo no puedo perdonar a Eve, ni siquiera para librar su conciencia del daño del pasado. Lo único que quería era su relato mientras estudiaba la verdad o la mentira en sus ojos. Tal vez si fuera importante podría aceptar su ayuda.
Volví a caer al mundo cuando Bulma posó sus labios sobre los míos. Fue en ese momento que mi atención estuvo donde tenía que estar.
-Le diré a Eve que venga para hablar–se levantó de mi regazo enfriando mi cuerpo ante la separación del suyo sobre él.
Sonrió antes de irse a buscarla y nuevamente las preguntas volvieron a mí. Si Eve habla, si es verdad y testifica, por fin podría desenmascarar a ese impostor ante la atenta mirada de Tarble.
POV Tarble
Miré a Julia sentada sobre mi cama observándome con los ojos atentos y brillantes. Desvié un momento la mirada hacia sus enrojecidos e hinchados labios de los varios besos que nos dimos antes de que ella decidiera que nos separásemos para hablar.
-¿Y bien?–preguntó tan inocente como siempre–. Me contarás a qué se debe este odio hacia tu familia ¿o no? –
-No deberías quejarte–fruncí el ceño–. Mi hermano te pagaría por saber lo que te diga. –
-Comprendo… -fue divertido oírle suspirar. Se veía extraña estando irritada.
Me apoyé sobre el escritorio al no querer estar sentado. Me sentía más seguro pero no por ello menos nervioso. Por mucho que no me gustase el reconocerlo así era. Estaba inquieto por desvelar a alguien mi historia. Una la cual no veo tan mala y por la que, como le dije a Julia, pagarían por conocer. Sobre todo para exponerla en un tribunal.
-Cuando era un niño pequeño y mis padres aún estaban juntos mi madre quedó embarazada por tercera vez–bajé la mirada no queriendo encontrarme con la de Julia–. Era demasiado pequeño para acordarme de cosas pero a pesar de ello tengo algunos recuerdos presentes. En especial el de aquel día… -
(Flash Back)
-Tarble con 5 años-
Estaba en mi habitación jugando con los nuevos coches que mi padre me había comprado. Ese día tenía que ir con él para comprar los muebles y la cuna para la habitación de mi futura hermana.
A pesar de hacer ruidos con mi boca simulando el motor de un coche, pude oír perfectamente un fuerte golpe. Ya había escuchado antes algún que otro grito pero ese sonido me alertó. Salí corriendo de mi habitación para ir hacia el salón.
No pude evitar gritar asustado cuando vi a mi madre tirada en el suelo. Ella me observó con los ojos repletos de lágrimas. Miré a mi padre que apretaba sus dientes con rabia.
-¡Tarble!–el grito de mi madre me hizo volver a mirarla. Iba a acercarme a ella pero su nuevo chillido me detuvo–¡Vete! ¡Fuera de casa ahora! –
Intentaba no llorar pero el miedo me ganó. Miré de nuevo a mi padre que se acercó a mi madre con gran amenaza y nuevamente mi madre me pidió que me largase.
Entre el pánico y el llanto no pude evitar hacerla caso. Salí corriendo de allí y nuevamente escuché otro fuerte gemido de dolor junto con un insulto de mi padre. No entendía lo que ocurría.
Me quedé sentado en el umbral llorando. Quería tener valor y entrar para saber que ocurría pero el miedo era mayor que un pensamiento valiente. Miré a mí alrededor y divisé a mi hermano corriendo hacia mí.
No dudé en abrazarle. Necesitaba sentirme protegido, que alguien se llevara mis miedos, y Vegeta siempre me reconfortaba de aquella forma.
-Tarble-Vegeta me apartó para mirarme más directo a los ojos-, escúchame. Tienes que calmarte.-
-Ve... Vegeta-le nombré desconsoladamente.
-Tranquilo-intenté calmarme. Con él al lado se hizo más fácil-¿por qué estás fuera llorando? Pensé que ibas a ir a comprar las cosas para la habitación con padre.-
-No-agaché la cabeza-. Mamá me pidió que saliera fuera.-
-¿Ella?-asentí y luego alcé la mirada para encontrarle -Tarble, ¿qué la pasa?-
-Estaba discutiendo con papá-al recordarla volví a quebrarme en lágrimas-bajé al salón asustado y... oí un golpe. Mamá estaba tirada en el suelo y cuando me vio me dijo que saliera y me fuera.-
-No entres a casa-la voz de Vegeta sonó fría y severa -quédate quieto.-
Le vi entrar a casa tras su orden. Volví a sentarme en el umbral y seguir con mi llanto que había vuelto para martirizarme.
(Fin Flash Back)
Observé en silencio a Julia. Estaba petrificada en su sitio. Sólo pestañeaba por minutos.
-Un vecino me vio y me preguntó que ocurría. Sólo le dije que mis padres habían discutido y mi madre estaba en el suelo–tragué saliva al recordarlo–. En ese momento no era consciente de la gravedad del asunto. No entendía nada. No sabía porque el vecino llamó a la policía ni porque ellos se presentaron en mi casa. –
-Pe-pero… tu padre… -alcé una ceja mirándola–él pegaba a tu madre. La maltrataba y… -
-Como te dije con cinco años no era consciente pero ahora… -tragué saliva–después de aquello metieron a mi padre en la cárcel donde cumplió una larga condena. –
-Estoy… No sé como estoy ahora mismo – frunció el ceño. Parecía estar cabreada consigo misma por ello-. Y… ¿y tu hermana? –
Aparté la mirada no queriendo contestar a tal pregunta. Ella entendió enseguida el motivo, y las circuntancias de mi vida también eran una respuesta.
-Oh… - escuché decirla débilmente – lo lamento. –
Intenté aclararme la voz tosiendo al notar como un nudo se formaba en mi garganta. Era inevitable. Mi hermana murió sin haber nacido, fui privado de conocerla y eso me dolió. Quería haberla conocido, no haber sido el pequeño y tener a alguien a quien proteger. Tanto a Vegeta como a mí nos afectó bastante.
-¿Quieres que te siga contando?–desvié el tema de conversación y volví a mirarla.
Ella asintió con la mirada triste. Intenté que no se notase cuanto me afectaba volviendo a mi relato. Uno que jamás pensé que acabaría contando a alguien.
(Flash Back)
-Tarble con 11 años-
Volvía de clase después de un largo día. Mi madre ya no iba a buscarme a la salida por el trabajo y Vegeta mucho menos. Hacía dos años que Bulma se fue de la ciudad, el mismo tiempo que mi hermano se había convertido en otra persona.
Cuando llegué a casa sentí un fuerte recuerdo infantil golpear mi mente, y no fue bueno. Aquella imagen de mi madre tirada en el suelo, aquel sonido de un golpe… todo volvía a mi mente. Ya en ese momento supe que fue lo ocurrido aquella tarde y no quería volver a rememorarla. Ya no era un niño, era un hombre joven.
Fui corriendo al salón con la intención de entrar de golpe, pero me quedé a un lado viendo y escuchando la conversación que los adultos tenían.
-¡Fuera de mi casa! ¡Ahora! – el grito de mi madre se oía una y otra vez. No le importaba cuantas veces lo repetía si al final lograba su cometido.
-Te recuerdo, mujer, que también me pertenece – fue en ese momento que lo vi. Después de seis años vi el rostro del asesino de mi hermana. Mi padre estaba sentado en el sofá, desafiando a mi madre con su presencia, mirada y palabras.
-Vete a la mierda – nunca antes escuché hablar así a mi madre, por lo que fue una gran sorpresa.
-¿Con cuántos hombres zorreaste en mi ausencia, Arwen? – fruncí el ceño al escucharle. Ahora sí que iba a plantarle cara.
-Te dije que no tengo que darte explicación alguna de mi vida – mi madre autoritaria mantuvo una postura firme y fuerte –. No tendrás nada de esta familia. ¡Déjame a mí y a mis hijos! ¡No se te ocurra acercarte! –
-De ese maleducado de Vegeta no quiero saber nada en absoluto – contestó con una sonrisa en la cara –, pero tengo otro hijo. Tarble debe estar con su padre.
-¿Y si no quiero? – las miradas de ambos se posaron en mí.
-Tarble… cariño – mi madre estaba preocupada y asustada. Verme la hizo romper esa postura extraña de mujer fuerte que intentaba aparentar.
-¡Tú pegaste a mi madre! ¡Menospreciaste a mi hermano y mataste a mi hermana! Entre tú y yo no puede haber nada más que un apellido el cual yo no quiero – mi padre frunció el ceño.
-Otro mocoso desobediente – él miró a mi madre –. La culpa será de la persona que te haya educado. –
-Deja de hablar. Sólo escupes veneno – me puse delante de mi madre como si de esa forma pudiera protegerla de él. Mi hermano no estaba así que debía enfrentarlo solo –. Vete o llamo a la policía. –
-Estas equivocado, muchacho – los ojos de mi padre se posaron en mí con seriedad –. Estas en el bando malo. –
Mi padre no protestó u objetó algo más. Por mi parte tampoco hubo palabra que concluyera con la conversación. Él sólo se dio la vuelta y se marchó de la casa, dejándome con mi madre que rompió a llorar mostrando al completo su real apariencia. Frágil y sensible.
(Fin Flash Back)
-En ese momento odiaba a mi padre más que a cualquier persona en el mundo – decía con una sonrisa apagada –. Había momentos en que me sentía mal conmigo mismo por tener pensamientos horribles, como desear su muerte para librar a mi familia de tal sufrimiento. A veces pensaba que era algo necesario y otras me sentía un monstruo. –
-No entiendo nada, Tarble – miré a Julia que estaba preocupada –. Si tanto odio procesabas a tu padre… ¿cómo acabaste por idolatrarle hasta el punto de odiar a tu madre y tu hermano? –
-Lo odié durante cuatro años – fruncí el ceño y seguí hablando –. En la adolescencia me junté con un grupo que mi hermano me avisaba de ser unos niñatos callejeros. Unos pobres diablos que morirían por una sobredosis a temprana edad. –
(Flash Back)
-Tarble con 15 años-
Era sábado y había salido de fiesta. Recuerdo que había intentado ligar con una chica, pero la jugada me salió bastante mal. Bebí demasiado, mezclé mucho alcohol y acabé vomitando sobre el corto y llamativo vestido que llevaba. Ella se puso a insultarme y yo la contesté riéndome. Estaba demasiado borracho para saber qué hacer en ese momento.
Miré mi reloj, marcaban las 05:00 am. Iba a volver a casa pero me sentía fatal. No estaba en condiciones de ir solo pero no me quedaba otra. Mis amigos decidieron trasladar la fiesta a otro lado y los que no, habían ligado y se habían largado con las desafortunadas.
Tardé mucho en llegar a casa y también lo agradecía. Cuanto más tardara más lejos estaba en entrar en ella y que entre mi madre y mi hermano me soltaran una charla de la edad y mis adicciones. ¿Por qué se lo tomaban tan mal? Cierto que bebía y consumía drogas, pero no era como Vegeta en el pasado. Yo no amenazaba ni levantaba la mano a nadie.
Cuando llegué a mi calle me quedé mirando mi casa a lo lejos. Pensaba en las formas que tenía de entrar sin hacer ruido cuando algo me sorprendió. Cuanto más cerca estaba mejor divisaba las dos figuras que se encontraban en la puerta. Mis ojos se abrieron al reconocer a las dos personas que estaban besándose sin pudor alguno de ser descubiertos.
Mi madre y mi tío Paragus, el hermano de mi padre, estaban ahí, a la vista de todos, mostrándose el "aprecio" que se tenían. No pude evitar sentir rabia, quería gritarles e insultarles y a él golpearle, pero no hice nada. Me di la vuelta y salí corriendo malamente. Me tambaleaba y caía cada dos por tres hasta que en un momento sentí la caída en el suelo y después nada...
Desperté en la casa de alguien, alguien al cual no conocía pues aquel lugar nunca lo vi. Estaba tumbado en un sofá, arropado con una manta fina y apoyado en una cómoda almohada. Me incorporé hasta quedar sentado. Me estiré un poco y bostecé. Miré a mi alrededor para ver algo que me sonase pero nada. Nunca estuve allí.
-Es un apartamento pequeño – giré al reconocer esa voz. Vi a mi padre aparecer con una pequeña bandeja que dejó en la mesita que había frente al sofá –. ¿Dormiste bien, muchacho? –
-¿Qué demonios? ¿Qué hago en tu casa, viejo? – fruncí el ceño mientras le veía tomar asiento a mi lado.
-Ese odio no desaparecerá nunca – asentí molesto –. Un gracias no viene mal. –
-¿Gracias? ¿A ti? – reí con burla.
-Por traerte y dejarte dormir aquí – contestó mientras agarraba las dos tazas que había sobre la bandeja. Una me la ofreció pero yo se la negué –. Te hubiera tumbado en la cama pero mi habitación es bastante fría. –
-¿Por qué me has traído? – cuestioné con rapidez viendo como dejaba de nuevo la taza en la bandeja y prestaba su atención a la que llevaba él.
-Eres mi hijo y te encontré tirado en la calle – contestó rápido para darle luego un sorbo a su café –. No iba a dejarte ahí tirado ¿verdad? –
-Esa amabilidad desconcierta – aparté la mirada de él.
-Sé lo que viste, Tarble – no tardé mucho en volver a observarle –. Tu madre y mi hermano delante de tu casa faltando el respeto a su familia. –
-¿Sabías eso? – me sorprendí al oírle.
-Cuando comencé a salir con tu madre Paragus puso su mirada en ella. Siempre intentaba estar a solas con Arwen y convencerla de que él era mejor que yo – dejó la taza en la bandeja y luego desvió su mirada severa hacia mí –. Tu hermana no era hija mía, Tarble. Tu madre y tu tío tenían varios encuentros en mi cama, y en uno de ellos engendraron a la niña que ella esperaba. Mi intención no fue que perdiera el bebé… mi intención era castigar a tu madre. –
-Pero la pegaste… -
-La di una lección, que no es lo mismo – tragué saliva –. ¿Y tu hermano? Ese bastardo que vino a la cárcel a insultarme. Ese es el peor de todos. –
-¿Vegeta? – me extrañó oír a mi hermano en sus reproches.
-Vegeta era consciente de esa infidelidad y el muy bastardo la ocultaba de todo el mundo – él sonrió con frialdad - ¿cómo es que tu madre y tu tío se besan delante de la puerta de casa y él no se entera de nada? Tu hermano es cómplice de este adulterio. –
-No puedo creerte – me levanté del sofá bruscamente –. Por mucho que mi madre te haya sido infiel no tienes derecho a pegarla. ¡Tampoco a hacerme creer que mi hermano me ocultaba algo tan importante! –
-Tu madre es una zorra y tu hermano un desagradecido – se levantó y posó una mano en mi hombro –. Puede que haya ocasionado daño alguno a tu madre pero ¿os hice algo a ti o a tu hermano en el pasado? Piénsalo Tarble… ¿Quién os llevaba al parque, os compraba vuestros juguetes favoritos y os ayudaba con los deberes? –
-Tú… - susurré no muy convencido de haberle dado una respuesta-pero madre también nos prestaba a Vegeta y a mí esas atenciones. –
-Cierto… pero dime, hijo – su voz era suave a pesar de sus palabras - ¿Por qué yo merezco menos que ella? Os di todo y vosotros sólo me respondisteis con odio. Vivo en una mierda de piso mientras que tu madre y tu hermano gozan de mi casa. No me importa que tú vivas en ella, quiero que lo hagas. Odio a Arwen y reniego de Vegeta, pero tú, Tarble, eres mi única esperanza y motivo de vida. –
-Pa... papá – tragué saliva nombrándole por primera vez desde que le vi cuando tenía once años como mi padre.
-Yo te daré de todo aquello que esos hipócritas te privan – apretó mi hombro con aprecio –. Sólo quiero tu bienestar, hijo. Nada más. –
No quería oírle o creerle, pero cuando llegué a casa y entre mi madre y mi hermano me reprimieron por haber llegado tarde me hirvió la sangre. ¿Enserio merecía ese trato después de lo que vi aquella noche?
¿Cómo mi madre se atrevía a molestarse conmigo cuando se exhibia cual zorra barata con el hermano de su marido en la puerta de su casa? ¿Y mi hermano no estaba enterado de aquello? Entre los dos me privaban de todo y se encargaban de hacerme sentir inferior por salir de fiesta o beber, a veces incluso mencionaban mis notas escolares.
Mi padre no me juzgaba…él me daba la libertad que tanto quería. Me comprendía y apoyaba. Me ofrecía una copa de vino, algo que mi hermano jamás hizo, cuando es algo que me hubiera gustado compartir con él. Me invitó a varios bares a mí y a mis amigos, me ayudó a ligar con algunas chicas e incluso me ayudó en clase, aunque yo odiaba estudiar y seguía con mis notas bajas. ¿Él me reprochó por ello?
(Fin Flash Back)
Miré a Julia que seguía en su estado de shock. Sé que era difícil de comprender pero así era. Mi padre me daba la libertad que ansiaba mientras que mi familia me la cortaba.
-No odie a mi familia después de las palabras de mi padre–hablé incómodo viendo como ella estudiaba cada frase y movimiento de mi parte–. Es más, seguía creyendo que él era un embustero y que mi madre y mi hermano eran los buenos, pero no podía olvidar–paré unos segundo para tragar saliva. Recordar los momentos del pasado, en los que mi familia era mi familia, me dolía aunque quisiera negarlo–. Empecé a fijarme en la forma de actuar de unos y otros, cuando no me sentía cómodo en mi casa iba a ver a mi padre. Lo hacía para saber lo despreciable que era para darme cuenta de que Vegeta o mi madre no se merecían mi desconfianza, pero en ese momento lo vi claro. Donde ellos veían mal mi padre veía otra salida ayudándome a cruzarla.–
-¿Y por eso despreciabas a tu familia?–fruncí el ceño al escuchar el tono de reproche de Julia. No le había confesado mi historia para ser repudiado–¿odias a tu familia por qué no te dicen lo qué quieres oír? ¿Por qué no te dan los caprichos que tu padre te da para comprarte?–
-Mi padre no me compra–ella se levantó de la cama molesta–. Ten cuidado con lo que dices, niña.–
-¿Yo debo tener cuidado? ¿De lo que te digo a ti?–sonrió irónica–¿no has pensado nunca a lo que tú debes temer, Tarble?–
No contesté a su pregunta. La vi molesta agarrar la supuesta película que íbamos a ver para salir de la habitación. Ella no dijo nada antes de marcharse, sólo dejó la pregunta en el aire.
¿Por qué debo preocuparme de mi padre? Él no es el monstruo que pintan, yo más que nadie lo sé. Le he visto trabajar con su negocio y sacarlo adelante. Siempre me ha ayudado y nunca me ha negado nada… bueno… Era extraño pero Julia había sido lo único que él me prohibía. No quería que estuviera con ella.
Después de lo ocurrido con ella en el bar mi padre quería que dejase de estar con la inglesa. Era injusto por su parte pedirme algo así cuando nunca antes se entrometió en mis relaciones con chicas, pero con la posibilidad de haber aparecido la policía en su local por culpa del intento de violación hacia ella él esta enervado. No hacía justicia y ahí me daba cuenta…
Mi padre no era tan perfecto. Vegeta por su parte intentaba que esa justicia existiera, por eso confíe en él para decírselo…
(Flas Back)
-Tarble con 15 años-
Había pasado un mes desde que vi la escena de mi madre con mi tío… un mes desde que estuve con mi padre al cual solía ver en algunas ocasiones. Eran pocas y sólo para saber si podía confiar en él como decía. Pensaba que si en mi casa no era querido tal vez él me aceptaría o que sus acciones me hicieran ver lo equivocado que estaba con mi familia.
Ese día volví a casa después de estar con mi padre. Lejos de mí reconocía la figura de mi hermano andando. Iba con las manos en los bolsillos, mirando al frente y con los cascos puestos. Aceleré el paso para ir a verle. Después de haber estado con el enemigo necesitaba a alguien importante en mi vida a mi lado.
Cuando lo alcancé me puse a su lado, él giro un poco la cabeza para verme. Me saludó con la mirada para volver a ponerla al frente.
-¿De dónde vienes?– aparté la mirada nervioso ante su pregunta. ¿Cómo decirle que estuve con padre sin recibir su odio y desprecio?
-Con una amiga–contesté rápido volviendo la mirada hacia él, que guardaba los cascos en sus bolsillos. Suspiré mentalmente al escuchar su sonrisa–. ¿Y tú?–
-Fui a ver coches–él también fue rápido en contestar, pero a diferencia de mí él decía la verdad–. Creo que ya tengo elegido uno.–
-¿Podré acompañarte a comprarlo?–él asintió sin dejar de mirar al frente–¿Cuándo irás?–
-Posiblemente mañana–desvió la mirada hacia mí–, primero quiero buscar por internet.–
-También te puedo ayudar–imité la postura de mi hermano metiendo mis manos en mis bolsillos–. Me prestarás tu coche algún día ¿verdad?–
-¿A un mocoso de 15 años?–preguntó sonriente–me parece que no.–
-¡Anda, Vegeta!–le escuché reírse–lo cuidaré bien si me lo dejas.–
-¿Y para qué quieres un coche si todavía no puedes conducir?–mi hermano formó una sonrisa de lado–¿para ti y tu amiga?–
-Posiblemente–en ese momento los dos empezamos a reír. La conexión familiar que nos unía era muy fuerte–. Como si tú no fueras a hacer lo mismo, Vegeta.–
Y él dejó de reír. Su mudez contagió la mía y no pude evitar mirarle. Apartó de nuevo la vista hacia el horizonte ante un semblante serio… Yo sé lo que él pensaba sin decírmelo. Nunca lo comentó, ni siquiera a Aidan, lo sé. Vegeta aún pensaba en Bulma. Esa chica que conocí cuando era un niño. No sé que le hizo a mi hermano, no sé que demonios él pensaba de ella, pero no hubo otra.
Nunca conocí mujer después de ella que estuviera junto a mi hermano. Muchas veces en las que he andado con Vegeta como ahora he podido ver miradas de alguna chica hacia él, que se ha encargado de ignorar o restarle importancia. Estaba obsesionado, pero lo estaba con un recuerdo. Ella se fue y parece que no iba a volver.
-Puedes ir a buscarla–Vegeta se giró rápidamente a verme–. Puedes ir donde esté Bulma cuando tengas coche.–
Vegeta se quedó mirándome unos segundo en silencio. Pareció que eran minutos que poco a poco podían confundirse con horas.
-¿Quién?–Vegeta repitió su gesto dejándome de mirar. ¿Así fingía que no le afectaba? ¿Haciéndose creer que no existía?
-Vegeta yo…
-Aún eres joven para un coche, Tarble–habló firme. Paré en seco y él me imitó.
-¿Por qué siempre me privas de todo? ¡No hay nada de malo en que conduzca! ¡Así podría aprender!–su ceño se marcó más si era posible, intenté no intimidarme.
-Cuando tengas edad aprenderás–alzó su dedo hacia la altura de mi rostro amenazándome con él y sus palabras–. No pienso darte tal capricho para que puedas salir con tus estúpidos amigos de fiesta. Mi coche no será ni un picadero para ti y tus amigas ni mucho menos la discoteca portátil de unos adolescentes adictos al alcohol y las drogas.–
-¿Volverás a sacarme más tiempo el maldito tema?–él gruñó al verme plantarle cara–¿por qué siempre me echas en cara algo que tú has hecho?–
-¡Precisamente para que no cometas el mismo error!–gritó descontrolado. Agradecí que la calle era solitaria para no tener que soportar miradas, pues esto se ponía bastante serio.
-¡Pero yo no soy como tú, Vegeta!–elevé la voz al mismo tono que el suyo–¡Padre me deja conducir sin juzgarme!–
Di un paso hacia atrás al escuchar lo que salió de mi boca sin pensar. La cara de Vegeta pasó de la rabia a la duda, de la duda a la sorpresa para volver a corromperse por la ira.
-¿Padre? ¿Padre?–él dio un paso hacia delante para volver a estar a la misma distancia que antes–Tarble… tú… ¿Tú te has visto con ese malnacido?–
Con algo de temor asentí. Los ojos de Vegeta volvieron a mostrar la misma sorpresa que antes, pero se mezclaba con el odio.
-¿Un cabrón pegó a nuestra madre embarazada provocándole el aborto y tú te ves con él como si fueras su amigo?–apretó sus puños–peor aún… Le aceptas como padre.–
-Es nuestro padre, Vegeta–finalmente salí a la defensa de él.
-¿Nuestro?–Vegeta dio dos pasos hacia atrás–¿qué le dirás a madre ahora, Tarble?–
-Ella tampoco es una santa–entrecerró los ojos–. Es una mentirosa y una cualquiera y… -
Vegeta se acercó a mí para darme un puñetazo en la tripa que yo no vi venir. Caí al suelo con las manos en la zona afectada mientras levantaba la mirada hacia mi hermano. La conexión que antes se formó con risas ahora irradiaba odio por las dos partes.
-Ahora puedes ir corriendo a contárselo a tu querido papi–Vegeta se alejó de mí corriendo.
Me retorcí de dolor en el suelo mientras mi mente se encargada de recordarme el reciente encuentro… Él me había amenazado y golpeado… Mi padre tenía razón. Me había equivocado de bando.
(Fin Flash Back)
POV Bulma
Eve volvió a narrarle a Vegeta la situación que vivió y todo lo que vio mientras trabajaba con su padre. Él le prestó atención e incluso yo volví a escuchar atenta la historia.
Después de hablar Vegeta se levantó y se fue hacia su habitación dejándonos a las dos solas en el salón.
-¿Por qué se ha ido?–preguntó molesta y curiosa.
-Supongo que ha sido demasiada información, Eve–ella asintió mientras se levantaba.
-Será mejor que me vaya –suspiró mientras se acercaba a mi con una sonrisa–. Mis pequeños deben tener hambre.–
-Podrías venirte mañana al instituto–ella alzó una ceja irónica… había olvidado que la expulsaron –. Como mañana tengo la charla tal vez a la salida podríamos vernos y tomar otro café.–
-No es mala idea – Eve me dio un abrazo que me pilló desprevenida. Sonreí y lo acepté amablemente. Ni cuando en el instituto me llevaba bien con ella era así de cariñosa y cercana. Los golpes que la habían dado la vida la hicieron fuerte para algunas cosas pero débil para muchas otras –. Hasta mañana entonces. –
Acompañé a Eve hacia la puerta y con un último abrazo nos despedimos. Si alguien me decía que entre ella y yo hubiera posibilidad de retomar una amistad, la cual era distinta a la que fue hace diez años, no me lo hubiera creído jamás.
Fui corriendo a la habitación para ver a Vegeta tumbado en la cama boca arriba, tapando su frente con su mano izquierda. Sonreí viéndole pensativo. Él llevaba un día de locos también.
Me acerqué a él y sin pensarlo me subí a su cuerpo sentándome en su cintura. Él me observó con una sonrisa coqueta, una que yo imité muy bien. Me incliné posando mis manos en su pecho. Acerqué mis labios a los suyos depositando un beso corto.
-¿Un mal día, señor policía? – pregunté con un tono seductor.
-En verdad no… creo que estoy más cerca de pillar a ese cabrón–volví a besarle cuando terminó de hablar–. Te veo demasiado juguetona. –
-Después de un día raro quiero concluirlo como se merece – acerqué mis labios a su oreja y delicadamente mordí su lóbulo. Él me agarró de la cintura y sin pensarlo dio la vuelta a la situación, quedando yo su merced.
-Concuerdo contigo–se acercó a mis labios y yo los acepté con gusto. Rodeé su cuello y dejé que manejara la situación esa noche, de tal forma que deseaba que lo hiciera el resto de ellas durante nuestras vidas.
Los dos nos necesitábamos. Lo demostramos ante las ansias en la que nos buscábamos y nos pedíamos entre gemidos. Esto no podría cambiar… No quería que cambiara…
Ay mis niños que juguetones que son... xD Ya sabemos la historia de Tarble que le hizo cambiar de opinión con su padre.
Me gustaría haceros dos preguntas: Si la hermana de Vegeta y Tarble existiera en este u otro universo xD ¿Cómo os gustaría o creeríais que se llamaría? ¿Y cómo sería (física o personalmente)?
Yo creo que si hubiese existido una hermana sería muy parecida a Vegeta en cuanto a carácter, pero hubiera estado muy protegida. Después de ver como el Gran Príncipe de los Saiyajins trataba a su hija Bra... si hubiera tenido una hermana creo que no hubiera habido muchas diferencias ¿no?
¡Espero que os haya gustado!
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