Capítulo 1 El accidente

- ¿Quiere decir que mi esposo está imposibilitado para que podamos tener hijos? –preguntó alarmada.

- Lamentablemente su esposo padece oligoespermia, -explicó la especialista de la forma más tranquila posible para evitar que se alterara más de lo que, como podía ver por la forma en que su paciente se mordía los labios, ya se encontraba- Es una condición en la que el número de espermas no es el adecuado para que el ovulo pueda ser fecundado de forma natural, pero existen tratamientos para lograrlo.

- ¿Que lo causa? Pero lo más importante ¿existe alguna cura? –Rogaba. No. imploraba que la respuesta fuera afirmativa o su matrimonio se desmoronaría irremediablemente.

- Existen muchos factores que lo causan, puede ser genético, hormonal, drogas, obesidad, incluso pasar demasiado tiempo montado en bicicleta ya que esto puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios por la presión que se pone en los testículos – Hermione inmediatamente pensó en el maldito quidditch, puesto que era el deporte que su esposo practicaba desde su niñez. Seguramente esa era la causa– Afortunadamente la oligoespermia de su marido puede considerarse como leve, lo que eleva la posibilidad que pueda realizarse una fecundación exitosa mediante un tratamiento a base de ciertos fármacos.

Hermione respiró aliviada viendo que había una pequeña luz de esperanza al final del túnel.

- Dígame doctora, ¿Qué debemos hacer?

-Lo más conveniente sería hacerle un reconocimiento a su esposo. Pero dado las circunstancias empezaremos por lo básico y de ahí iremos viendo ¿está de acuerdo?

- Por supuesto – afirmó decididamente la chica.

- Le recetare estos fármacos que su marido tendrá que ingerir diariamente sin interrupción-dijo mientras escribía las indicaciones en la receta- a su vez usted deberá someterse también a un tratamiento hormonal para generar una inducción ovulatoria y de este modo aumentar las posibilidades de éxito. Aprovecharemos que estamos en tiempo para iniciarlo, pero será necesario que se abstengan de practicar el coito durante el mes que dura el tratamiento, no tanto por usted, sino para darle tiempo a su esposo de que el fármaco haga el efecto deseado en su organismo y de este modo, cuando sea su periodo de ovulación, sus espermas se encuentren en óptimas condiciones para realizar su labor.

- ¿Quiere decir que al terminar el mes ya estaré embarazada? –preguntó emocionada.

- No quiero darle falsas ilusiones. El tratamiento no siempre funciona al primer intento, solo una de cada veinte parejas tienen esa suerte. Debe entender que el cuerpo humano es una maquina compleja y no siempre reacciona como uno lo espera ¿me explico?

- Si entiendo, pero si este tratamiento no diera resultados ¿Qué se podría hacer?

- Hoy en día hay muchas opciones para lograr la concepción, como la inseminación invitro por ejemplo. Pero no nos adelantemos, vamos a ver cómo les va con el fármaco ¿le parece?

Hermione salió de la clínica muy esperanzada con la posible solución a su problema bajo el brazo. Sabía que sería muy difícil convencer a su marido de tomar el medicamento diariamente y ni hablar de la abstinencia, ya que a pesar del tiempo juntos, la pasión entre ambos no había menguado ni un poco. Draco había sido el único hombre con el que había estado, a su lado había descubierto que el sexo era maravilloso, que estando entre sus brazos podía hacerla tocar un cielo de infinito placer y el que ahora tuviera que pasar un mes para poder sentirlo nuevamente dentro de su ser, seria toda una prueba de fuerza.

La castaña llegó a su oficina revisando los pendientes que había para ese día. Su marido estaba en una importante reunión con los accionistas afinando detalles, ya que estaban por cerrar un trato muy importante con un corporativo multinacional que elevaría una de las empresas del Consorcio a niveles inimaginables.

Su suegro había decidido dejar en las manos de su hijo lo poco que quedó de sus negocios después de la guerra y gracias a este y con la ayuda de Hermione, la corporación Malfoy no solo había recuperado su dominio, si no que se había expandido incrementando el poderío de la familia.

Debía dejar todo listo, ya que al día siguiente partiría hacia América en compañía de su esposo para la firma del convenio. Estarían un mes fuera de Londres revisando propuestas, haciendo fusiones y demás negocios que ayudarían al Consorcio a consolidarse a nivel mundial.

Estaba tan absorta en su trabajo y en encontrar el mejor modo para hablar con Draco del tratamiento que debían llevar para lograr la tan anhelada paternidad, que se sobresaltó cuando el patronus de Parvati Patil apareció en medio de la habitación informándole que su suegra se encontraba en San Mungo. Sin pensarlo dos veces salió corriendo rumbo a la sala de juntas.

- ¿Que sucede linda?- dijo el rubio sorprendido por la parición tan abrupta de su esposa en medio de la reunión, su castaña no era del tipo de mujer impulsiva que haría eso, por lo que dedujo que algo ocurría.

- ¿Podemos hablar un momento? –su esposa lucía una angustia poco frecuente en ella que lo había empezado a poner nervioso. Disculpándose con los socios y dejando a Blaise a cargo de concluir la junta, Draco escoltó a Hermione fuera de la sala de juntas. –No quiero que te alarmes –fue lo primero que le dijo en cuanto las puertas se cerraron tras de ellos –pero se trata de tu madre.

-¿Qué hay con mi madre? –preguntó haciendo caso omiso a la recomendación de su esposa. Era imposible para el no alarmarse cuando se trataba de su madre.

-No sé qué fue lo pasó pero está en San Mungo. Tenemos que ir de inmediato.

Rápidamente el matrimonio salió rumbo al hospital, con la incertidumbre de no saber qué era lo que le había ocurrido a Narcisa.

Al llegar Parvati, que era la jefa de enfermería en turno, los esperaba en el vestíbulo; mientras repartía las asignaciones del personal por el cambio de turno.

-¿Dónde está mi madre? ¿Qué ocurrió Patil? – Preguntó un ansioso rubio.

- Buenas tardes para ti también Malfoy ¿Cómo has estado?

- ¡No es tiempo de socializaciones estúpidas Patil! –Dijo casi gritando -¡Exijo saber que le ocurrió a mi madre!

- Tranquilo Dragón, tu madre se encuentra estable en este momento, –contestó Parvati, tratando de tranquilizarlo. –Por aquí, síganme - dijo guiándolos hacia el cuarto de la señora Malfoy mientras les explicaba la situación.- No sabemos a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió, la trajeron inconsciente y mal herida. El sanador en turno ya la valoró.

En una habitación mucho mejor equipada que la del resto del hospital, yacía dormida Narcisa, toda cubierta por vendas. Tan pronto Draco la vio, corrió hacia su madre inclinándose para tomarla temblorosamente de la mano.

-Madre –la llamó el rubio con un quedo susurro sin obtener ninguna respuesta, haciendo un esfuerzo enorme para no llorar.

-¿Estará bien? –preguntó la castaña en un intento por desviar la atención hacia ella e impedir que alguien más viera a su orgulloso esposo en tal estado de vulnerabilidad.

-Tiene rotas ambas piernas, dos costillas y un brazo, así como un fuerte golpe en la cabeza, – enumeró Parvati leyendo el historial que se encontraba a los pies de la cama. -Se le suministró poción regeneradora, pero al parecer no está surtiendo el efecto deseado por lo que tuvieron que enyesar sus extremidades para impedir la movilización y de este modo ayudar a la poción a hacer mayor efecto. Lo que nos preocupa es la conmoción de la cabeza y el hecho de que lleva horas inconsciente, lo que nos imposibilita el determinar el daño recibido. -Miró de soslayo al rubio que en ese momento besaba tiernamente la mano de su madre -Los dejare un momento, si necesitan algo no duden en buscarme. –dijo dando media vuelta y saliendo de la habitación.

Hermione sabía que aunque la expresión de su esposo no revelaba ninguna emoción, se encontraba terriblemente afligido por la salud de su madre. Se acercó lentamente hacia él ofreciéndole una silla donde pudiera sentarse y tomo otra para ella.

- Se recuperara Draco –trato de confortarlo abrazándolo y besándolo en la mejilla. -Ya veras, tu madre es una mujer muy fuerte.

- ¿Qué le ocurrió Hermione? –Preguntó con una voz ronca a causa del nudo que seguramente oprimía su garganta -¿Qué pudo pasar para que mi madre se encuentre en este estado?

- Parvati menciono que la habían traído, deberíamos preguntar quién lo hizo y de ese modo tal vez sepamos qué fue lo que sucedió.

- Draco….-dijo débilmente Narcisa y su hijo casi salto del asiento al escuchar la voz de su madre – la jardinera….

- Tranquila, todo está bien – Sonrió mientras acariciaba su cabello –Amor puedes avisarle al Sanador que mi madre despertó por favor. –Dijo suspirando con alivio, parecía que de pronto el alma le había regresado al cuerpo.

El especialista encargado no demoro en llegar, haciendo al matrimonio salir a una pequeña salita de espera anexa a la habitación y en donde podrían aguardar cómodamente a que se le hiciesen las revisiones necesarias a la distinguida paciente.

Luego de una hora que a Draco le pareció una eternidad, el medimago llegó hasta ellos para informarles sobre la salud de su madre.

-La señora Malfoy se encuentra fuera de peligro. Al parecer el golpe en su cabeza no fue de gravedad por lo que en unos días podrá dejar el hospital – dijo el joven brujo causando una gran alegría en la pareja – lamentablemente la poción sigue sin surtir los resultados deseados, al parecer su organismo es inmune a sus efectos, por lo que probaremos otras alternativas. Lamentablemente tendrá que seguir inmovilizada un par de semana para que los huesos se puedan regenerar en su totalidad. Necesitará muchos cuidados ya que no podrá valerse por sí misma un par de semanas y ya dependiendo de su recuperación valoraremos si necesitara rehabilitación o no. La variante de la poción que se le suministro puede ser muy dolorosa por lo que se le administro a la paciente un poderoso sedante, lo que la hará dormir toda la noche. Les recomiendo se vayan a descansar.

La pareja agradeció al sanador, quien luego de despedirse respetuosamente y quedar a sus servicios para cualquier duda, se retiró.

Hermione sugirió a su esposo abandonar el hospital ya que era muy tarde y ninguno había probado bocado en todo el día; además estaba el hecho de que en unas horas tendrían que tomar el traslador que los llevaría a América. No muy convencido, Draco termino por aceptar, principalmente porque veía como Hermione casi se caía de cansancio y a pesar de que la urgió a irse sin él, ella se negaba a dejarlo cuando sabía, la necesitaba.

Después de una par de horas en donde Draco se aseguró que su madre no corría ningún peligro, se dedicó a instruir debidamente a los cuidadores que estaban a cargo de su atención sobre los debidos cuidados que debían prodigarse a una mujer de su clase, especialmente a Parvatil para que asignara a la mejor enfermera para el cuidado exclusivo de su madre, exigiéndoles que le notificaran sobre cualquier cosa por mínima que fuera. Y solo hasta que estuvo medianamente satisfecho, regresaron a casa.

Ya en ella, Hermione ordeno que sirvieran la cena, que a pesar de tener muy buna vista, ambos forzaron en comer, pues luego de tan inesperado y angustiante momento, ninguno tenía ánimos ni apetito. Cenaron en absoluto silencio hasta que el rubio, luego de meditarlo concienzudamente, sentencio.

- No iré al viaje linda.

Hermione entendía porque su marido había llegado a esa resolución y no lo culpaba, si su madre estuviera en una situación similar, probablemente ella no habría abandonado el hospital. Sin embargo, Narcisa no era la única que dependía de la atención de Draco y así se lo hizo saber.

-No puedes hacer eso, amor. –Comenzó a explicarse de la manera más dulce posible para que su esposo comprendiera. - Sabes mejor que nadie lo que nos costó que ese convenio se materializara como para que tires por la borda meses de trabajo, no solo tuyo y mío, sino de todo nuestro equipo.

-Lo sé, pero no puedo abandonar a mi madre en estos momentos, –dijo su esposo, tratando de disimular la angustia que le producía el dejar a Narcissa en ese estado. - Sabes que mi padre se encuentra firmando la fusión en Australia y pedirle que regrese en este momento significaría el cierre de la planta, dejando a muchas personas sin trabajo. Además tu puedes ir en mi representación, no solo eres mi esposa si no una de las accionistas del Consorcio.

- Sabes perfectamente que como presidente, solamente tú puedes firmar el convenio, –le debatió Hermione, ganándose aquel ya clásico bufido de frustración por parte del rubio cuando se negaba a darle la razón. -En todo caso me quedo yo a cuidar de tu madre y que Theo me supla a mí.

-¿Harías eso por mi madre linda?

-Lo haría por ti, porque te amo con todo mi ser y se lo importante que es tu madre para ti – dijo la castaña tomando su mano acariciando con el dedo su dorso - así que no se hable más. Ya está decidido. Tú te vas a América y yo me traigo a tu madre cuando sea dada de alta.

- Tendrás que atender a mi madre en la mansión Malfoy amor, recuerda que pasado mañana llega la cuadrilla de trabajadores para hacer las mejoras que tanto has deseado desde que compramos esta casa y no me gustaría que estuvieras en medio de un montón de hombres. Eso sin contar todo el ruido que harán imposibilitando que mi madre descanse.

- Lo había olvidado – la castaña medito otra posible alternativa, mudarse a la mansión Malfoy, así fuera temporal, no le apetecía en lo absoluto. - ¿crees que se pueda posponer eso?

- No. No creo, porque ya todo está agendado y los permisos ya fueron concedidos… no te preocupes linda –sonrió encantadoramente el rubio, -ambas estarán bien en la mansión.

Hermione estaba segura de que su querido suegro no iba a estar muy de acuerdo con su hijo, pero Draco desecho sus preocupaciones asegurándole que su padre no regresaría hasta dentro de dos meses, tiempo en el cual, el estaría ya de vuelta y posiblemente los arreglos de su casa estarían finalizados.

Esta vez fue el turno de la chica de resoplar con resignación. Entonces Draco se levantó y la abrazo desde atrás, besando sensualmente su oreja izquierda del modo que él sabía que a ella le gustaba. A Hermione no le quedo más que aceptar, incapaz de competir racionalmente con aquel gesto.

-Este bien…..me iré a vivir este mes a la mansión pero con una condición- dijo la chica levantándose mirándolo fijamente.

- ¿Condición? ¿Cuál? – contestó confundido. Su esposa jamás le había condicionado nada y eso lo desbalanceaba.

-Te voy a contar pero debes prometerme que no me interrumpirás y me dejaras explicarte todo hasta el final y sobretodo que no te molestaras.

-… Te escucho – dijo ansiosamente el rubio, la seriedad con que Hermione había abordado el tema lo estaba comenzando a poner nervioso.

-Bien –empezó la castaña, tratando de encontrar las palabras adecuadas para decirle lo que estaba por revelar.

Hermione le contó sobre su visita al especialista muggle y sobre los análisis que este le mando a realizar cuyo resultado la capacitaba para ser madre cuando quisiera.

- ¿Lo ves? –exclamo su esposo regodeándose en tener la razón, para variar. -Fue lo que yo te dije, pero tu terquedad de siempre querer saber.

- El problema radica en que tus espermas son… un poco flojos –dijo tratando de no herir la vanidad de su marido, - y mi ovulación no es muy regular que digamos, – se apresuró a mentir cuando vio como una de sus cejas se alzaba con suspicacia.

- ¡¿Qué quieres decir con un poco flojos?¡ -dijo el rubio cada vez más exasperado.

-Tranquilízate, ok. Quiere decir que no tienen la movilidad que deberían, por lo que es necesario que ambos nos sometamos a un tratamiento para lograr que la concepción se realice. Tu deberás tomar estas pastillas – sacándolas de su bolsa las puso en las manos de su esposo- de manera diaria sin interrupción mientras que yo deberé hacer lo propio.

- ¿Solo eso? -Dijo con fastidio.

- …..No….hay algo más…durante un mes no debemos tener relaciones, lo que no debe ser problema dado que te iras de viaje y yo me quedo aquí….pero deberás prometerme que durante este mes que estemos separados, no te masturbaras ni te follaras a nadie.

- ¡¿De qué estás hablando?! –Exclamo indignado -¡Sabes perfectamente que desde que estamos juntos jamás he estado con nadie más que no sea contigo!

- Lo se amor y no lo digo porque desconfié de ti, sabes perfectamente que nunca lo he hecho aun cuando las circunstancias sugirieron otra cosa. Pero date cuenta que estarás un mes sin mí, al lado de tu amigo el mujeriego que seguramente te sonsacara para que vayan a visitar algún tugurio donde haya chicas, y no me digas que no porque lo conozco y sabes que así será.- Tomando su mano lo guio al sillón hasta sentarlo subiéndose a horcajadas a sus piernas para poder hablarle viéndolo a los ojos. –Te amo Draco y créeme que hare lo que sea para hacerte feliz, sé que tus padres y hasta tus amigos te presionan por que aún no tenemos hijos. Tenemos la solución en nuestras manos para cambiar eso, así que debes prometerme que llevaras el tratamiento al pie de la letra para que pronto podamos escuchar los pasos y risas de nuestros hijos en cada rincón de esta casa.

Draco no estaba muy convencido de la situación, pero al darse cuenta de hasta qué punto estaba dispuesta a hacer Hermione para tratar de complacerlo, no pudo más que dar gracias por tener la mejor esposa que se pudiera pedir y la amó más, si eso era posible.

El rubio sonrió de esa forma que tanto le encantaba y luego de regalarle uno de sus deliciosos besos, le hizo prometer que jamás le contaría a nadie sobre aquel asunto, ni siquiera a la esposa de Potter, quien sabia era su confidente.

Sellaron aquella promesa uniendo sus labios en un beso lleno de amor y a su vez cargado de lujuria donde sus cuerpos se fueron reclamando el uno al otro y la ropa comenzó a estorbarles, quedando ambos desnudos disfrutando de las caricias del otro.

Lucius se encontraba descansando tras un muy pesado día, cuando su tranquilidad fue interrumpida por una majestuosa lechuza proveniente de su hogar, informándole del terrible accidente que había sufrido su esposa.

De pronto, la paranoia se apodero de él y el temor de que aquel accidente fuera en realidad un atentado de sus enemigos le robo la calma. De inmediato hizo llamar a su asistente, instándolo a que hiciera lo imposible para finiquitar los asuntos que los mantenían en aquel país, sin importar lo que tuviera que hacer o a quien coaccionar para conseguirlo.

- ¿Sucede algo señor? – preguntó el joven intrigado ante aquella inesperada orden.

- Tengo que regresar Malfoy Manor cuanto antes- sentencio.