Capítulo 6 Obsesión
Había leído y releído ese informe un sinfín de veces y sin embargo no tenía la menor idea de lo que decía, su mente se encontraba absorta en todos los recuerdos de lo vivido recientemente. Esa chiquilla lo estaba trastornando terriblemente y por primera vez en su vida le tuvo miedo….aquello se le estaba saliendo de las manos, se estaba obsesionando con la esposa de su hijo y temía no tener la fuerza para parar cuando el momento llegara.
Por más que su mente racional le ordenase que se detuviera, esa parte de su ser donde se encuentran las emociones más primitivas del ser humano lo alentaba a seguir…Necesitaba probar el sexo con esa mujer en su más burda y primitiva expresión.
Podría jurar que lo vivido recientemente solo era la punta del iceberg y esa chamaca realmente era fuego y no había nada que deseara más en este momento que quemarse en él. Deseaba dominarla, someterla, ser solo él quien pudiera doblegar ese espíritu salvaje sin la ayuda de la poción, poseer su alma y no solo su cuerpo; deseaba hacerla tragarse su orgullo y quitarle esa maldita mirada altanera de sus brillantes ojos; volverla dócil, sumisa…volverla su puta.
Ansiaba poder tomarla a su antojo, cuando y donde se le diera la gana; obligarla a suplicar que la follara sin que nada más importara. Anhelaba poder tomarla por las caderas y hundirse tan dentro de su cuerpo hasta hacerla gritar por más y dejar por siempre su huella en su tierna carne para que nunca no se olvidara que nadie podría jamás llenarla como Lucius Malfoy
Era inútil tratar de concentrarse en el estúpido trabajo cuando su mente no dejaba de reproducir una y otra vez la imagen de ella gimiendo de placer haciendo que su deseo se incremente al grado que ya no le importara que fuera la esposa de su hijo; solo de imaginar que Draco la pudiera poseer lograba llenarlo de celos y de rabia porque su hijo podía tenerla a la luz del día y el no.
- ¡DEMONIOS! -Grito producto de la frustración aventando el pergamino que tenía en la mano levantándose de su elegante sillón para dirigirse al gran ventanal que iluminaba su oficina. El sol comenzaba a meterse coloreando el cenit en tonos dorados y cobrizos que le recordaron al momento el sedoso cabello de su castaña.
¿Su castaña? ¡Qué diablos estaba diciendo! Todo esto era una locura, necesitaba aferrarse a su linaje, a su sangre pura, a lo aberrante que era desear poseer el cuerpo y el alma de una impura que encima de todo era la esposa de su único hijo, la futura madre de su heredero para no perder la cabeza y salir a buscarla en ese momento. Tenía que encontrar una solución o terminaría demente
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Hermione esperaba en aquel café al aire libre en el Callejón Diagon a que apareciera su amiga y confidente Ginny Potter, tomaba una helada naranjada en ese momento tratando de mitigar los ardores que emergían de su cuerpo.
Mientras esperaba no pudo evitar que su mente viajara hasta cierto rubio que antaño no la soportaba y que de un tiempo para acá se portaba cortes y amable con ella. Como si de repente hubiera cambiado su manera de mirarla ¿Qué había cambiado en ella para que de buenas a primeras su suegro la viera como un ser humano y no como una aberración? Muchas veces lo sorprendió observándola en alguna reunión de trabajo o cuando compartían la mesa en la gran mansión de una manera extraña que la incomodaba pero que también inexplicablemente la excitaba a la vez, cosa que la avergonzaba sobre manera
¿Cómo era posible que pudiera verlo deseable? Estaba bien que Lucius a pesar de su edad y el tiempo vivido en Azkaban se conservaba muy atractivo ¡Pero era su suegro por Merlín! ¡El padre el hombre que amaba! Eso no estaba bien por donde quiera que lo viera. Había leído todo los libros y artículos que encontró acerca de los efectos de la ingesta de hormonas y el sentirse excitada era uno de los efectos de la misma, pero encontrar atractivo a su suegro ya era el colmo.
- Perdón por la tardanza – dijo la pelirroja besando su mejilla y sentándose frente a ella – James no quería dormirse y no podía dejárselo a mi mamá con el berrinche que tenia
- No te preocupes casi acabo de llegar – un mesero se acercó a las chicas para tomar su orden y después de unos minutos se retiro
- Y cuéntame ¿Cómo has estado? ¿Cómo te tratan tus suegros?
- Bien, estoy bien….bueno todo lo bien que puedo estar con Draco lejos. – dijo tristemente dando un gran sorbo a su naranjada
- Si te entiendo, cuando Harry sale de misión yo me siento igual, aunque con la diferencia de que tú no tienes que preocuparte de que tu marido regrese en un cajón
- No seas dramática Ginny, Harry es un gran mago y un estupendo auror, además que hace mucho que no está al frente en los enfrentamientos
- Como sea, no deja de ser preocupante. Bueno y no me has dicho como te va con los Malfoy
- Bien, a Narcissa le quitaran el yeso pasado mañana y Lucius se porta más cordial conmigo
- Eso sí que es una novedad, ¡Lucius Malfoy siendo condescendiente con una impura! Sí que esta para no creerse ¡Que llamen al Profeta porque esto es artículo de primera plana! O mejor aún a San Mungo porque seguramente a tu suegro se le boto la chaveta - dramatizó la pelirroja
- No seas exagerada Ginny, Lucius es un poco amable conmigo porque está agradecido por cuidar de su esposa nada más, no es para tanto.
- ¡Por favor Hermione! ¡¿Cuándo ha sido Lucius Malfoy agradecido?! Ni siquiera cuando sacaste su esquelético trasero de Azkaban lo hizo, eso sin contar con todo lo que has hecho para que sus arcas en Gringotts volvieran a llenarse.
- Yo que sé, no tengo tiempo de quebrarme la cabeza indagando los motivos de mi suegro para ese cambio de actitud- En ese momento el mesero llego a su mesa colocando ambas órdenes y haciendo una reverencia dio media vuelta y se retiró.- ¿viste que buen culo se carga ese chico? – dijo una vez que el joven se alejó ocasionando que la pelirroja se atragantara
- ¡¿Qué?! ¡¿Quién eres y que hiciste con mi amiga?!- grito sobresaltada la chica mientras las mejillas de la castaña se teñían de un rojo igual al cabello de su amiga
- Perdón, pero es que estas hormonas me están ¡!Matando! – tarde se dio cuenta que había metido la pata revelándole algo que Draco no quería que nadie se enterara
- ¿Cuáles hormonas? – pregunto intrigada
- Tengo un desajuste hormonal así que aprovechando que Draco no estaba fui con una ginecóloga, una doctora muggle – aclaro viendo la cara de interrogación de su amiga- para checarme y me receto un tratamiento a base de lutropina para regularlo.
- ¿Por eso tu dificultad para embarazarte linda?
- En cierto modo si, por te juro que ya no lo soporto. Tengo bochornos todo el día, mis senos crecieron una talla y se han puesto más sensibles, como si me los hubieran estrujado que hay días que incluso desearía no ponerme sujetador y…..- se detuvo incomoda, le avergonzaba sobre manera tener que admitir en voz alta lo que le ocurría.
-… ¿Y? –pregunto curiosa
- ¡Y estoy excitada todo el maldito día! – Contesto con frustración enterrando su cabeza entre sus brazos sobre la mesa – pienso en sexo todo el maldito día, ahora me fijo quien está bueno, quien tiene el mejor culo, el mejor paquete, los mejores brazos, el mejor abdomen, los mejores pectorales…he llegado al grado de categorizar a todos los hombres de la corporación por sus características sexuales –término sintiéndose verdaderamente humillada.
-¡Wao! Sí que estas critica amiga mía, digo te entiendo por qué yo también tengo un revuelo hormonal por mi embarazo y hay ocasiones en que casi violo a Harry en la entrada de nuestra casa, pero no he llegado a ese grado- dijo burlonamente tratando de minimizar lo embarazoso que sería para su amiga hablar de ese tipo de temas
- ¡No es cómico Ginny! Es humillante y vergonzoso que te sorprendan viendo a los hombres "ahí" imaginando que tan grande serán y como se sentirá….te juro que si no fuera por los sueños hace mucho que ya me le hubiera lanzado al primero que pasara
- Momento, momento… ¿cuáles sueños?- pregunto intrigada sentándose al filo de su silla
- Casi desde que Draco se fue he tenido el mismo tipo de sueños. Todos los días sueño que hago el amor con alguien, al principio era suave y calmado pero de unos días para acá mi amante imaginario se está volviendo más lujurioso y salvaje. Me toma con tal intensidad y potencia que tengo que utilizar toda mi fuerza de voluntad para reprimir el transformarme en una mujer a la que no le importe ni cómo ni donde, solo tener ese enorme miembro taladrando mi intimidad llevándome hasta el delirio.
- ¿Y quién es el protagonista de esos sueños pornográficos? ¿Tu marido?
- Al principio creí que era el pero ahora no estoy tan segura, la verdad es que nunca le he visto la cara y por más que trato de recordar quien es, no lo he logrado, Solo sé que cada mañana cuando despierto mi cuerpo se siente lánguido y sudoroso con un fuerte olor asexo.
- No sé qué decir…me dejas con el ojo cuadrado amiga….la verdad es que te desconozco, tú no eres así
- ¿Cómo te imaginas que me siento yo? Tengo miedo Ginny, tengo mucho miedo de no ser lo suficientemente fuerte para controlar este deseo que me está quemando, tengo miedo de transformarme en alguien que no soy y terminar traicionando al hombre que amo
- ¿Has hablado de esto con Draco?
-¡Por supuesto que no! ¡Cómo se te ocurre! ¿Te imaginas lo que podría pensar de mí? ¡Que me estoy volviendo una ninfómana!
- No creo que el pensaría algo así de ti Herm, Draco te ama y seguramente se pondrá feliz de tener una dama en su casa y una puta en su cama.
- Merlín te oiga, porque no sé cómo vaya a reaccionar ahora que regrese, seguramente hare lo que tú y terminare violándolo – dijo con una pícara sonrisa – solo quisiera que el tiempo pasara rápido y tenerlo ya de vuelta. La verdad es que me hace mucha falta y no solo en la cama
- Si te entiendo…. yo te recomendaría que ya que tu mente te está dando un escape en estos sueños, no te reprimas más, déjate llevar y saca toda la lujuria que tienes dentro de ti, desfógate con ese amante para que en la vida real puedas tener la fortaleza de resistir el deseo que sientes dentro de ti.
- Puede que tengas razón…. Aunque la verdad tengo miedo el descubrir hasta donde soy capaz de llegar.
- Mira – dijo la pelirroja tomando dulcemente las manos de su amiga- Es natural que te sientas así, tu siempre has sido una persona muy racional y analítica, eso sin contar con que Draco ha sido el único hombre con el que has estado. El sexo es algo maravilloso que se debe disfrutar sin reprimirse y aún más si éste es con el hombre que amas. Permítete dejar de ser la Hermione de siempre aunque sea en sueños, déjate llevar y conócete en ese aspecto y tal vez cuando tu marido regrese se encuentre a una mujer liberada que no tenga miedo de experimentar y disfrutar de él.
-Gracias amiga, no sabes lo bien que me hace poderme desahogar contigo contándote este tipo de cosas que son tan vergonzosas.
- Eses tu problema Hermione, el sexo no tiene nada de malo, si fuera así la naturaleza o Dios no lo hubiera creado. Es una gran mentira que solo las mujeres de mala reputación pueden disfrutar del sexo, también lo podemos hacer las mujeres casadas y "decentes" como tú y yo. Ahora cuéntame… ¿Quién ocupa los puestos en tu clasificación?– rio divertida tratando de cortar tención de aquel momento –
-¡Ginny! – grito avergonzada la castaña con la cara tan roja como el pelo de su mejor amiga
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Hermione se encontraba al frente en la sala de juntas exponiendo el plan de negocios a los inversionistas albaneses; la larga mesa de cedro donde tanto los accionistas como los invitados se encontraban sentados estaba coronada en la cabecera por su suegro en representación de su esposo.
Iba y venía explicando las ventajas y desventajas que les traería invertir en el Consorcio, con un perfecto manejo del tema hablando con una firmeza que era casi imposible no confiar en lo que decía.
Desde la cabecera de la mesa el rubio la observaba desenvolverse segura ante aquellos extraños. Su vestimenta era impecable, una fina blusa de seda blanca abotonada por delante realzaba esas turgentes tetas que tanto le gustaba mamar, aquella falda recta de un verde oscuro apenas unos centímetros arriba de sus perfectas rodillas, permitían ver parte de esas carnosas y torneadas piernas que tanto le gustaba besar mientras descansaban en sus hombros. Nunca le habían parecido tan sensuales sus movimientos, la forma en que agitaba sus manos y como acomodaba su cabello. La manera de desplazarse en ese escenario haciendo volar la vaporosa tela de su túnica ante aquellos extraños, lo estaba excitando sobre manera. Sin poderse contener un minuto más se levantó decidido encaminándose rumbo a la castaña enmudeciendo a los presentes.
Se plantó frente a Hermione quien lo vio desafiante, con ese brillo de deseo reflejado en sus ojos color chocolate provocándolo aún más; Lucius se apodero posesivamente de esos carnosos labios pintados de un rosa claro escuchándola gemir mientras las manos de la castaña trataban de empujarlo para poner distancia entre ambos, la lengua de su suegro se adentraba en lo profundo de su boca tomando sus caderas pegándola más a su cuerpo permitiéndole comprobar su erección.
Cuando el aire le hizo falta a sus pulmones soltó sus labios y de manera violenta desgarro la fina blusa, sacó las turgentes tetas por encima del sujetador y empezó a lamer, chupar y morder con furia hasta casi lastimarla. Con salvajismo la tomo del pelo y la arrastro estampándola contra la mesa; paso las manos por la cara interna de sus muslos subiendo la falda hasta llegar a su sexo notando el calor y la humedad que traspasaba la delgada braga. Con dedos hábiles la aparto y empezó una serie de caricias por su toda su intimidad hasta apresar y frotar el clítoris hinchado que sobresalía. Hermione se resistía tratando de liberarse de su atacante pero por más que lo intentaba no podía frenar los fluidos que mojaban ya los dedos de su agresor. El rubio continuo con la excitante tortura penetrando profundamente con sus dedos la intimidad de su nuera, empujando tan dentro que una marea de calor liquido la inundo por dentro estallando en el centro de a la castaña corriéndose por primera vez sin que nada pudiera hacer para callar el grito de placer que emergió de su boca.
No saco los dedos de su interior ni siquiera para bajar la cremallera de su pantalón, el rubio agarro su miembro y lo acomodó entre las piernas de su nuera moviéndose entre sus muslos simulando la penetración torturando el hinchado clítoris de la chica que no hacía más que gemir.
Cuando Lucius se percató que un nuevo orgasmo se aproximaba en un rápido movimiento saco sus dedos y tomándola por las caderas y se hundió violentamente en su interior haciéndola gritar; podía sentir como cada milímetro de su carne caliente abría de manera bestial aquel apretado coño sintiendo su miembro grande y duro como el hierro. Se quedó dentro sin moverse pellizcando los pezones y magreando las tetas de la chica mientras mordía la tierna piel de su nuca. Podía oírla gemir y respirar aceleradamente bajo el mientras que sus caderas empezaban a tener vida propia moviéndose lentamente.
-¿Quieres más verdad puta? ¿Quieres que te folle? – le dijo en un susurro cerca de su oído. La chica mordía sus labios negándose a contestar, negándose a suplicar, pero sus dedos excitaban al máximo sus pezones que le dolían de tan duros que se encontraban notando como sus fluidos mojaban el miembro de su invasor –Como disfruto cuando te mojas en mi polla, no imagine que fueras tan puta -Bajo su mano por delante volviendo a apresar el hinchado clítoris, percibiendo la necesidad de la castaña de ser follada -Pídemelo Hermione, suplícale al viejo padre de tu marido que te folle. ¡Anda hazlo!
-¡Fóllame Lucius por favor, fóllame hasta que no puedas más!– grito ya sin que le importara que los presentes la escucharan rogar
Un gemido ronco salió de su garganta cuando la oyó suplicar y empezó a moverse brutalmente aferrándose a sus caderas entrando y saliendo completamente dilatando la estrechez de su vagina que goteaba de excitación.
-Estas chorreando pequeña puta…voy hacer que te corras como la zorra que eres. -Hermione jadeaba casi al borde de perder el sentido cuando un poderoso orgasmo la golpeo mientras Lucius seguía penetrándola con rabia encadenándole un nuevo orgasmo, dejando a la chica completamente lánguida como si de una muñeca de trapo se tratara. El rubio salió de su interior y jalándola del pelo la hinco frente a él donde un potente chorro de su semiente se estrelló en la cara y los senos de la castaña embarrándole los rizos.
-Lucius ¿se encuentra bien? – la voz de su nuera lo saco de su fantasía volviéndolo a la realidad de esa aburrida junta donde cada uno de los presentes lo veían de manera extraña
- Disculpen pero me siento un poco indispuesto – dijo levantándose sin ver a nadie dirigiéndose a la salida tratando de disimular su erección, dejando perplejos a todos los presentes.
Como pudo llego a su oficina dejándose caer pesadamente en uno de los sillones respirando agitadamente, necesitaba tranquilizarse cuanto antes o todos se darían cuenta. Usando su varita levito la botella de wiski hasta donde se encontraba dándole un gran trago.
Definitivamente ya estaba demente ¿Cómo había podido fantasear con su nuera en medio de una importante junta? Pero el solo tenerla cerca lo enardecía. La deseaba con tanta desesperación que ya estaba rayando en una obsesiva enfermedad. Porque era precisamente eso lo que le ocasionaba la castaña cada que se le cruzaba durante el día, era un cáncer que lo estaba carcomiendo por dentro, metiéndose en su mente y enardeciendo su sangre al grado que no existía ningún otro pensamiento más que no fuera tomarla.
¿Cómo demonios se había metido en este lio? ¿Por qué no dejo que Draco se encargara del problema? Podría muy bien haber vivido el tiempo que le restase de vida tranquilamente siendo indiferente a esa chiquilla. En cambio ahora, vivía en una agonía constante sintiendo la necesidad de estar al pendiente de todos sus movimientos, buscando la oportunidad para poder adentrarse en el calor de ese joven cuerpo que como una droga terriblemente adictiva no le permitía detenerse. Era inútil….por más esfuerzos que hacia no podía contener ni un segundo más el torrencial deseo que amenazaba con inundarlo. Estaba cansado de luchar contra el mismo noche tras noche para evitarse abrirle la puerta completamente a los demonios que encerraba esa mujer que le estaba trastornando la vida…por Merlín que ya no podía más y que Draco y Narcissa lo perdonaran pero no estaba dispuesto a detenerse ni un segundo más. Estaba decidido, abriría por completo la puerta y que pasara lo que tuviera que pasar.
