Hola, lectores de El Alhelí Negro :3
¡Estoy tan contenta de tener seguidores en la serie! Muchas gracias a todas por dejar reviews. Intentaré llegar a vuestras expectativas con Lene, Kid, Maka, Soul, Eileen, y todos los demás.
Sin más dilación... ¡capítulo 5! (¿ya voy por el 5? Madre mía :D)
*Frase tomada de la serie The Big Bang Theory.
Todos se fueron yendo del aula de música tras algunas piezas más. Eileen no parecía ser la mejor teclista, pero se apañaba bastante bien con los dedos. Por otra parte, Kid, que era el guitarrista y vocal del grupo, no parecía estar interesado en tocar nada de punk ni heavy, lo cual decepcionaba un poco a las baquetas nerviosas de Soul. Pero bueno, para ellos, tocar era lo importante, no importaba el estilo.
Sólo quedaron en el aula Lene y Soul. Tras un ligero silencio, cruzaron una mirada de cómplices.
-¿Estás pensando lo mismo que yo? -susurró el chico, con una sonrisa que delataba sus ganas de aporrear la batería.
-Ya lo creo -concretó ella, levantándose y devolviéndole la sonrisa-. ¡Vamos, Soul Eater!
Ella agarró fuerte la guitarra eléctrica que Kid había dejado por ahí y alzó el brazo.
-¡Un, dos, tres y.."
Lene comenzó a rasgar muy rápido las cuerdas de la guitarra, y con mucho ritmo. Soul aulló de euforia. Había reconocido la canción, e inmediatamente comenzó a tocar el ritmo. The Offspring tronó por todo el instituto en las manos de los dos chicos, que tocaban arduamente, con los instrumentos a punto de echar humo:
When we were young the future was so bright
the old neighborhood was so alive
and every kid on the whole damn street
was gonna make it big and not be beat.
now the neighborhood's cracked and torn
the kids are grown up but their lives are worn
how can one little street
swallow so many lives?
Chances blown
nothing's free
longing for
what used to be
still it's hard
hard to see
fragile lives
shattered dreams
GO!
El solo de guitarra arrasó con lo que quedaba de tranquilidad en el Shibusen. Acabaron el tema (The kids aren't alright) jadeantes pero sonrientes. Definitivamente, se habían quedado a gusto.
-Madre mía, mi batería lo pedía a gritos -susurró Soul, aún con la respiración acelerada.
-Ya te digo -corroboró ella-. Ha sonado de miedo.
Ambos estallaron en risas. Parecían comprenderse perfectamente, parecían ser completamente iguales, como si sólo se diferenciaran en el color de los ojos y en la longitud del pelo. Incluso la risa de hiena parecía la misma en los dos. A Soul se le hacía extraño. ¿Habría encontrado quizá...
...a su otra mitad?
-Oye, Soul -interrumpió ella sus pensamientos-, ¿no crees que Kid es demasiado... no sé, extraño?
-Por dios, a ese tío se le ve que es extraño incluso por el espejo retrovisor* de la moto- soltó él.
Lene exhaló una risotada estridente. Sabía que Soul era un tío legal en cuanto lo conoció. Se le veía en la cara. "Es un tipo interesante", se dijo, "pero no me puedo encariñar mucho con nadie". Se sintió un poco abatida por ello. En la vida se le habría ocurridi pisar el Shibusen, pero aquella era una misión importante para las suyas.
Se alejó por el pasillo del instituto, en pos de su arma Eileen. Soul se quedó allí, ya que había quedado con Maka para volver a casa en la puerta de la clase.
Kid se había alejado de la ruidosa clase en busca de algo de tranquilidad para poder acabar sus deberes, y había ido a parar a la biblioteca. Allí, Eileen se encontraba leyendo algo junto a una estantería, de pie. Kid se acercó a ella. Nerviosa, cerró el libro de golpe y bajó la mirada. No le gustaba mirar a la gente a la cara. Y menos a Kid; parecía tan frío.
Aunque el comentario de aquella mañana la reconfortó bastante.
-Hola -oyó de la voz del chico.
-Ho-Hola -pudo decir ella, esquivando su mirada.
-¿Sabes? Te pareces a Crona. Deberías conocerla; seríais buenas amigas.
"El experimento de Medusa", se dijo. Claro que Lene y ella también eran su experimento. Eran un gran proyecto de victoria final contra Shinigami.
Pero a ella aún no le habían explicado por qué. Sólo acataba órdenes.
-Ah -respondió, después de un rato.
Kid se extrañó. Lene y ella eran totalmente opuestas; la primera rebelde, desgarbada e insolente, la segunda callada, obediente y tímida. No caía en la cuenta de cómo podrían hacer su armonización de almas.
Lene interrumpió la casi-conversación que estaban teniendo los dos chicos para después llevarse agarrada del brazo -y de mala manera- a su arma. Ya fuera, Lene habló:
-Eileen, ten cuidado con ese tipo. Recuerda que es nuestro objetivo.
-D-De acuerdo...
-¡Deja de tartamudear! -estalló la albina.
Eileen se tapó la cara con los brazos en gesto de defensa, agitando sus rizos rojos. Estaba temblando. Lene suspiró.
-Tenemos otros temas de los que preocuparnos: veamos, ¿cuál es tu forma de arma?
-Pues... ¿quieres que me transforme?
-Por favor.
Eileen brilló por un leve instante, y allí se materializó como un precioso arco de cristal azulado que brillaba con luz propia. Lene estaba maravillada, pero lo disimuló bastante bien. Lo cogió, y un carcaj apareció en su espalda.
-Perfecto -se dijo-. Vámonos al bosque. Hay que ensayar la armonización de almas.
Kid, que había observabo la escena desde la puerta, y más curioso que un niño de cinco años, las siguió disimuladamente.
Una vez se encontraron allí, a las afueras de Death City, Lene sacó una flecha del carcaj y grabó con ella una diana en la corteza de un grueso árbol.
-A ver, Eileen, se supone que con la armonización de almas volaríamos el árbol, pero primero practicaré mi puntería, ¿ok?
-De acuerdo.
Lene se relajó, alzó los brazos en posición y tensó la cuerda.
-Oh, espera -dijo, justo antes de disparar-. Mejor me visto para la ocasión.
Su cuerpo fue rodeado por un fulgor dorado, y cuando el destello desapareció, se vio vestida con una capa oscura y una capucha ancha, quizá un poco apuntada.
-Pareces una bruja de verdad -susurró el arma.
-¿A que sí? -dijo ella, satisfecha.- Cuando sea una bruja oficial, siempre llevaré esta capa. Me encanta.
-Pero Lene, ¿no deberías vestirte de blanco? Ya sabes, como eres un zorro ártico, pensé...
-Cállate -ordenó suavemente-. Me gusta la capa. No hay más que hablar.
Volvió a cargar y disparó la primera flecha. Justo en el centro. Sonrió. No había perdido la práctica en todo ese tiempo.
volaron algunas flechas más, y cuando Lene lo vio apropiado, pasaron a realizar la armonización de almas.
Pero ninguna de las dos percibió la presencia de un chico silencioso como una sombra, vestido de negro, que miraba con admiración tras unas ramas bajas.
Lo contempló todo. El enorme halo que rodeó a las dos chicas, cómo el arco se hacía más grande y brillante, y cómo una flecha que parecía una lanza cortaba por la mitad el tronco-diana.
Kid se estremeció. Lene y Eileen eran muy fuertes, y sólo llevaban en la escuela una semana. ¿Cómo era posible?
Se sintió verdaderamente abrumado. Se habían ganado su respeto. Se compenetraban bastante bien. Trabajaban bien en equipo. Sus habilidades eran bastante desarrolladas.
Pero todo eran excusas que Kid anteponía en su cabeza para acallar la vocecilla de su corazón, que le decía de cuando en cuando cosas que él se negaba a admitir. Era absurdo, ¿él, un apuesto shinigami, futuro Dios de la Muerte, con una... cría?
... Pero era. Era, y mucho. Era hasta los topes. Y se había dado cuenta ahora. ¿Ahora? Lo había querido admitir ahora, que era distinto.
Pero lo que más chocó a Kid fue la sensación que tuvo en su estómago. Era algo que conocía bastante poco, y que creía que Lene le había hecho sentir muy a menudo desde que la conoció, pero no era esa clase de... ¿repugnancia? Sí, había algo en el aire que las rodeaba que le inspiraba muy poca confianza. Era algo oscuro, sombrió, como si emanara de su alma.
Y, durante el entrenamiento, esa extraña mezcla de sentimientos se estuvo repitiendo sin parar: atracción, repulsión, aprecio, odio, admiración, desprecio...
Lene se giró, sonriente, pero la sonrisa se esfumó de su cara al ver al shinigami, que ya no se escondía. Eileen se volvió a transformar en forma humana.
-¿Qué narices haces aquí? -le espetó.
"Como el día que la oí tocar", se dijo el chico, riendo para sus adentros.
-¿Por qué estás vestida así?
Lene se miró, un tanto cortada por la situación, pero inmediatamente reaccionó:
-¿Por qué nunca respondes a mis preguntas?
-Sólo quería ver cómo peleabas. Que sepas que me has sorprendido. Eres muy buena.
Lene se calló, y miró a Kid, y sintió algo de calor en sus mejillas. Intentó aparentar naturalidad, y dijo:
-Ya lo sé, no hace falta que me lo digas.
El shinigami les dio la espalda a las dos chicas y caminó hacia las primeras calles de Death City para volver a casa. Al rato, pudo ver cómo Lene corría atropelladamente para alcanzarle, con Eileen detrás pidiéndole que aflojara el ritmo, que se iba a tropezar.
-Mejor te acompaño.
-Ya van dos veces que te tragas tu orgullo. ¿No te vas a poner enferma o algo así?
Lene le dio una fuerte palmada en la espalda que lo puso bien recto. Se rió.
"No debo encariñarme con nadie", se recordó de nuevo.
Pero ya era tarde, y ella lo sabía.
-CONTINUARÁ-
