Quiero agradecer a todos(as) los que leen esta historia, en especial a las que me regalan un poco de su tiempo al dejarme un comentario. Créanme que los valoro mucho y me impulsa a seguir con esta locura.

Debo advertirles que a partir del capítulo pasado el Lemon de esta historia será un poco más gráfico y espero no ofender a nadie con lo que aquí se describe.

Muchas gracias :D

Capítulo 8 A solas

Lucius se encontraba en su despacho sentado frente a la gran chimenea una vez más absorto en sus recuerdos. Hacía semanas que en su cabeza no habitaba nadie más que Hermione Granger y todo el torbellino de emociones que despertaba en él.

Estaba cansado de estar en una lucha constante con el mismo entre su deseo y lo que era correcto. Esto tenía que parar, tenía que poner fin a esa relación toxica que lo estaba enloqueciendo, pero solo de pensar en los pocos días que faltaban para que Draco volviera y la separara para siempre de su lado lo mataba de celos y angustia ¿Cómo iba a volver a la normalidad ahora que la había probado realmente? ¿Cómo iba a renunciar a ese manjar que los dioses dispusieron solo para él?

Le era imposible determinar el momento en que dejo de ser una espina en su trasero para convertirse en el eje de su vida. No había momento del día en que dejara de pensar en ella, cada gesto, cada palabra que esos labios emitían durante su convivencia diaria inmediatamente lo trasladaban a las horas de intimidad compartidas; era en definitiva su gran obsesión.

Tal vez para Draco podría tener el título de esposa pero desde hacía un mes Hermione era SU mujer, SUYA, tan suya como no había sido de nadie más. Su cuerpo estaba marcado completamente con la huella de sus besos, con la esencia de su cuerpo y la prueba de eso era ese ser que seguramente ya se engendraba en su interior. Tenía que tomar una decisión, o detenía el tren desbocado en el que se encontraba o simplemente dejar que este se estrellara sin importarle las consecuencias de lo que pudiera pasar.

- Buenas tardes –se escuchó aquella voz tan conocida sacándolo de sus reflexiones – Lleve a la señora Narcissa esta mañana a San Mungo para que le retiraran el yeso –le dijo adentrándose en la habitación con pasos vacilantes, no sabía por qué, pero estar cerca de su suegro la estaba alterando más de lo normal y al no recibir respuesta continuo – El Sanador recomendó que pasara esta noche ahí porque le harán una serie de pruebas muy temprano el día de mañana y necesitan prepararla

- ¿Y como esta?- fue la escueta respuesta

- Bien, está muy bien. De hecho la acabo de dejar instalada ¿ha comido ya?

- No, aun no ¿y tú?–contestó seco

- Tampoco. Hare que le traigan algo

- No es necesario, te alcanzo en unos minutos en el comedor para hacerlo juntos –dio la orden sin opción a replica y dando un ligero asentamiento de cabeza la castaña se marchó.

El cerebro de Lucius comenzó a trabar de inmediato dándole un sinfín de posibilidades de todo lo que podían hacer estando los dos solos en la gran mansión.- ¡ Truddy! –grito y en el acto el elfo apareció ante el- quiero que este día le suministres la poción a la señora mientras comemos ¿está claro?

- Como el amo ordene- dijo el pequeño elfo y dando una reverencia desapareció.

Fue muy incómodo para la castaña compartir los alimentos con Lucius sin que ningún otro miembro de la familia estuviera. Podía sentir la penetrante mirada de su suegro sobre su persona inquietándola, porque no era la mirada hostil de antaño si no una muy diferente, como si ella de verdad tuviera un lugar dentro de su vida.

Era cierto que desde hacía más de cinco años formaba parte de la familia Malfoy, pero Lucius siempre se encargó de levantar una serie de muros a su alrededor impidiendo su acercamientos y desde hacía unos días podía sentir como esos muros se iban desvaneciendo poco a poco. No solo en el ámbito laboral. Ya que de unos días a la fecha Lucius le hacía preguntas de índole personal que la desconcertaban aún más así que presurosa tomo el último sorbo de su copa y disculpándose se encamino a la salida

-¿Qué harás el resto de la tarde?- pregunto momentos antes de que la chica alcanzara la puerta

- Dormiré un poco, no pase buena noche ayer y me siento algo cansada.

- Mas tarde baja a mi despacho, me gustaría discutir algunas cosas contigo sobre los contratos de Bulgaria

- Si gusta lo podemos ver ahora mismo- respondió nerviosa

- No, más tarde. Veré unos asuntos pendientes antes- y sin dar opción a replica el rubio continuo comiendo.

Hermione llego a su habitación recostándose de inmediato en la gran cama ya que en verdad se sentía muy cansada. Tenía tantas cosas rondando su cabeza que su mente racional no podía explicarse, sobre todo las relacionadas con el cambio de actitud de su suegro. Y no es que el fuera cálido o amigable con ella, ya que Lucius seguía siendo osco y directo en su iteración, pero había algo en su mirada que era diferente lo cual era difícil de definir. Quiso distraer su cerebro en otra cosa e intento leer un poco hasta que se quedó dormida.

OoOoOoOoO

Lucius esperaba ansioso caminando de un lado a otro en su despacho como león enjaulado a que la poción hiciera efecto. Estaban completamente solos en la enorme mansión a la luz del día y no tenía que esperar a que dieran las once de la noche para volver a disfrútala. No había nada más en este mundo que el deseara más que poder tenerla completa, entera y consciente para él, pero sabía que por más que lo deseara eso era imposible, porque aunque se llenara de celos y rabia tenía que aceptar que Hermione amaba a Draco por sobre todas las cosas y tenía que resignarse a tenerla así y sin embargo no le importaba, el remordimiento por estar traicionando a su propio hijo desaparecía tan solo al tenerla desnuda y palpitante entre sus brazos. El ruido al accionarse el picaporte de la puerta lo alerto y esta se abrió dando paso a su hermosa castaña la cual solo vestía una pequeña bata de gasa blanca trasparente dejando ver totalmente su desnudez, dándole una visión a Lucius demasiado pecaminosa haciendo que se relamiera los labios ante esa visión.

Camino hacia ella desnudándola por completo, el calor y el olor que emanaba ese joven cuerpo era su mayor afrodisiaco excitándose de inmediato. Aparto las cosas de su escritorio y la sentó abriéndole las piernas, sus ojos color mercurio escrudiñaban minuciosamente cada milímetro de su anatomía lascivamente deteniéndose en los senos que se levantaban firmes y turgentes invitándolo a ser saboreados.

Tomo su cara con ambas manos clavando su mirada en ese rostro de niña apoderándose posesivamente de sus carnosos labios besándola brutal y apasionadamente. Hermione correspondió de igual manera a la invasión de su boca, entrelazaba su lengua con la de su suegro en un baile sinuoso y obsceno recorriendo cada palmo de aquella boca mientras enterraba sus dedos en el largo cabello del rubio mayor. Solo hasta que el aire se hizo necesario el beso se rompió.

La lengua de Lucius se había convertido en una serpiente libidinosa que recorría aquel perfecto cuello mientras sus fuertes manos magreaban vigorosamente los senos de la castaña produciéndole un dolor que la enardecía iniciándolo a continuar con aquel concierto de gemidos de excitación y deseo. Lucius bajo a sus senos apoderándose de los pezones jugueteando con ellos, mordiendo y chupándolos mientras sus manos los apretaban como queriendo extraer la leche que pronto alimentaria a su nuevo vástago.

-¡Mas fuerte! ¡Chúpamelos más fuerte!- gimió la chica. La serpiente clavo sus dientes hasta casi hacerle daño marcando la tierna carne mientras dos de sus dedos ya hurgaban la intimidad de la castaña provocándole un delirante gemido que enardeció a un más su excitación.

-Esto es mío Hermione- su voz cerca de su oído como un susurro sensual erizo los bellos de su nuera- Mío y quiero saborearlo golfa - sentándose en su sillón separo los muslos metiendo su cabeza entre las piernas pasando su lengua serpenteante por su rajita. Hermione jadeaba agarrada a la mesa alzando la cadera para profundizar el contacto de esa boca con su intimidad. Lucius volvió a meter dos de sus dedos mientras lamia, succionaba y mordisqueaba cada rincón de ese exquisito sexo haciéndola explotar.

-Ahora ponte de rodillas y devuélveme el favor – le dijo separándose con toda la cara brillante por los jugos de la chica- chúpame la polla, me muero por darte mi semen.- Hermione se arrodillo sacando el miembro de su suegro del pantalón acariciándolo lentamente clavando sus ojos en los mercurio de él sonriéndole de una forma que Lucius considero demasiado perversa. Acaricio con la punta de su lengua su glande haciéndolo estremecer, lamio el erecto falo de la base a la punta con una torturante sensualidad por varios minutos generándole suaves gemidos a su amante. Abrió su boca lo más que pudo para erguírselo por completo, los ojos de la chica se llenaron de lágrimas mientras que su garganta se contraía en furiosas arcadas tratando de expulsar al invasor.

-Aaah! Si nena, que rico lo haces.- La chica succionaba fuerte acariciando con su lengua el miembro dentro de su boca mientras su mano traviesa jugaba con sus testículos como si de bolas chinas se trataran. Lucius cerraba sus ojos dejándose invadir por el placer de aquella boca cuando sintió como la chica abandonaba su falo para atender sus testículos besándolos y chupándolos. Era verdaderamente torturante el trato que aquella hembra le estaba proporcionando a su miembro viril dándole infinito placer. Sin que se lo esperara, Hermione comenzó a darle un ligero masaje con la yema de su dedo en la entrada de su ano intensificando aún más la erección – Aah! Que sucia eres golfita – La castaña hizo caso omiso del alegato del rubio introduciéndole el falange estimulando la próstata desencadenando el orgasmo de su amante premiándola con un potente chorro de esperma que se estrelló directamente en su garganta mientras el resto se escurría por la comisura de sus labios. Lucius totalmente aturdido con la respiración agitada veía esa como la castaña se relamía los dedos con los que limpiaba el semen que aun escurría por su barbilla sonriéndole provocadora.

Ante tal desafío se levantó furioso tomándola del pelo y estampándola contra la pulida madera de su escritorio aplastándole los senos mientras le estampaba una brutal nalgada dejándole el glúteo enrojecido

-AAAAHH! – Grito la chica sintiendo el ardor en su nalga

- ¡¿QUÉ PUTITA?! ¡¿TE DUELE?! ¡¿QUIERES QUE PARE PUTA?! – grito furioso atizándole un segundo golpe

-NOOO! ¡MASSS! - El rubio siguió golpeado y apretando sus tiernas nalgas hasta dejarlas completamente rojas. Metió un dedo empapándolo en su mojada intimidad deslizándolo a la entrada de su ano asustando a la chica -¡NO! ¡Por ahí no!.

-Voy a follarte el culo lo quieras o no- Hermione trato de luchar sin conseguirlo al sentir el escozor de ese dedo invasor en su ano - relájate y te dolerá menos – Metió su falo en la vagina acompasando las penetraciones hasta que el dedo entraba y salía con facilidad, luego añadió otro hasta que logro el segundo orgasmo. Antes de que el sopor pasara saco su polla y puso el glande en la entrada del ano presionando.

-¡Me Duele! – Gimió la chica- ¡No lo hagas por favor, aun soy Virgen de ahí!

-¿Crees que eso me importa? Tu eres MIA Hermione, grábatelo bien y solo yo soy ser el dueño de tu culo- El rubio embistió con fuerza logrando meter la cabeza de su miembro.

-AAAAAH! ¡SACALA! ¡SACAMELA POR FAVOR! – Haciendo caso omiso de las suplicas de la chica embisto una vez más introduciéndose por completo -¡ME PARTEEESSSS!– Grito fuera de si, los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas presa de un dolor indescriptible

-Ya está dentro golfa, tu culo es tan estrecho y suave que podría correrme sin moverme – Podía oír la respiración entrecortada de la chica junto a su sollozos tratando de superar el dolor, así que para evitarle más sufrimiento sus dedos buscaron entre sus piernas moviéndose alrededor acariciando y estimulando su inflamado clítoris con su pulgar, mientras dos de sus dedos entraban y salían lentamente de su intimidad. La escucho gemir presa de un raro pacer acompasando el movimientos de sus caderas al cadencioso ritmo de su amante. Lucius le dio un sonoro golpe en la nalga incrementando las penetraciones – ¿quieres que te lo saque putita?

- ¡NO ¡CÓGEME MÁS FUERTE! ¡PÁRTEME!- La envestidas se hicieron más frenéticas, Hermione no podía dejar de gemir y gritar por el extraño deleite de sentirse invadida en su parte trasera llorando de rabia, dolor y de un placer jamás experimentado

-¡Eres mía Hermione Granger y te voy a partir el culo cada que se me antoje porque me perteneces! – Esas palabras tuvieron un efecto afrodisiacas en la chica provocando que sus músculos se contrajeran estrangulando el falo de su suegro haciéndolos estallar en un potente orgasmo -¡TE VOY A LLENAR EL CULO DE MI LECHE!

El rubio callo rendido sobre la espalda de la chica prodigándole una serie de besos antes de salir de su cuerpo haciendo un extraño ruido como el descorche de una botella.

Era todo un poema la imagen de su nuera desnuda sobre su escritorio con las pierna separadas donde se podía apreciar perfectamente el ano completamente abierto y enrojecido escurriendo de su semiente. Sin dudar alguna esa sería la mejor sesión de sexo de toda su vida y no se equivocaba.

OoOoOoOoOo

Casi rayaba el alba cuando Lucius salió exhausto de la habitación que antaño perteneciera a Draco y que compartiera con su esposa desde su matrimonio. La sesión de sexo con su nuera había sido maratónica, la había follado sin descanso en cada rincón de la gran mansión, aunque nada le había causado más placer que hacerla suplicar a gritos por más en la cama que compartiera con Draco. Sabía que estaba mal, que eso era otra afrenta más para su hijo y sin embargo no le importaba, la había tomado a su antojo como seguramente Draco jamás lo había hecho y eso lo hacía sentir poderoso e inexplicablemente feliz.