Quiero agradecerles a todas (os) ustedes por leer esta historia, muchas gracias por sus comentarios, los cuales leo y valoro mucho. Espero seguir contando con su preferencia en esta y la otra historia que estoy escribiendo. Los dejo con este nuevo capítulo con la advertencia que es algo fuerte. Espero que les guste y me dejen su comentario
Saludos :D
Capítulo 9 El morbo
Hacia un par de horas que Narcissa daba vueltas en la cama sin lograr conciliar el sueño, como ya no era necesaria, le habían suspendido la poción somnífera, por lo que su terrible insomnio que sufría desde el retorno del innombrable volvía a cobrarle factura.
Cansada de estar tantos días en cama sin poder moverse se incorporó trabajosamente apoyada de los bastones que le ayudaban a andar encaminándose a la salida. Le apetecía caminar un poco para fortalecer sus piernas y de este modo poder retomar su vida diría. Cada paso que daba eran como cientos de dagas clavándose en su cadera causándole mucho dolor. El sanador dijo que los primeros días eso sería normal pero nunca pensó que sentiría la maldición cruciatus en sus piernas cada vez que intentaba caminar.
Le costó mucho esfuerzo y sufrimiento poder llegar al pasillo, le apetecía llegar a la terraza construida recientemente en aquella ala de la mansión para tomar un poco de aire y poder sentir verdaderamente que estaba de pie. Caminaba trabajosamente apoyada en aquel par de bastones de los que tanto aborrecía depender descansando en cada paso dado tratando de asimilar el dolor que su cuerpo sentía.
Al pasar frente a la puerta de la habitación de Lucius escucho un gemido ahogado que la alerto, algo le ocurría a su esposo y tenía que averiguarlo; toco tres veces y no obtuvo respuesta así que sin más entro. La habitación estaba iluminada muy tenuemente, la cama se encontraba desecha y la esencia de un olor que no logro identificar flotaba en el ambiente. Pocas veces había estado en la habitación de Lucius, por lo general era el quien acudía a la suya. Viendo la luz que salía del baño se dirigió hacia ahí tocando una vez mas
- ¿Lucius? ¿Te encuentras bien querido? –dijo preocupada
-¿Narcisa? –Se oyó la fuerte voz en el interior -¿Qué haces a esta hora levantada querida?
- No podía dormir y quise caminar un poco, al pasar frente a tu habitación oí un ruido y me preocupe ¿todo bien?
- Si, no te inquietes, solo estoy un poco indispuesto del estómago- dijo con ronca voz
- Oh querido, seguramente es por todo lo que has tenido que comer ahora que he estado incapacitada. Espero a que salgas para darte una poción para que te sientas mejor- dijo la rubia sentándose en la cama.
Lo que Narcissa ignoraba es que dentro de ese baño no se encontraba un Lucius enfermo sino todo lo contrario, se hallaba un macho que en ese momento poseía salvajemente a su hembra. Inclinada apoyando su cuerpo sobre la loza del lavamanos y vistiendo con su antiguo uniforme del colegio, una jadeante castaña recibía los embates del rubio que la miraba por el espejo percibiendo en sus ojos color chocolate ese deseo que lo volvía loco
- Silencio gatita si no quieres que tu suegra nos descubra –le susurra al oído. Hermione obedeció al momento gracias a la poción ingerida que la hacía cumplir las órdenes de su suegro sin chistar. Por esa misma razón era que esa noche a diferencia de las otras, no se había presentado en la habitación de Lucius cubriendo su desnudez con una de sus elegantes batas, si no que en esta ocasión vestía de colegiala.
El rubio había fantaseado con poder follarse a la chiquilla altanera que se le enfrento en tantas ocasiones y no iba a desaprovechar la oportunidad, así que le ordeno a uno de los elfos que fuera a la residencia de su hijo y le trajera aquel uniforme que la castaña atesorara con tanto cariño.
Fue verdaderamente excítate poder arrancarle el estúpido emblema de Gryffindor del pecho para poder devorar ese par de tetas que tanto lo enloquecían, mordiéndolas y chupándolas hasta dejar su marca en la tierna carne dejándolas enrojecidas y amoratadas; disfruto sobre manera poder deslizar sus manos por sus hermosas piernas hasta perderse bajo su falda escolar en busca de su intimidad, poder desgarrarle la infantil braga de algodón que para ese momento se hallaba completamente humedecida del néctar de la castaña, poder arremangarle la pequeña faldar en su diminuta cintura dejando al aire su hermoso culo para que el pudiera gozarlo a voluntad.
Disfruto poder azotar a su antojo las redondas nalgas de su nuera como si de una niña mala se tratara hasta dejarlas completamente enrojecidas. Era como volver el tiempo atrás y poder tener a su disposición a la insolente chiquilla que antaño se le enfrentara como su igual en el departamento de Misterio.
Deseaba verla sumisa y totalmente sometida al placer que solo él le proporcionaba, así que tomándola de las caderas sin salirse de su cuerpo la cargo hasta el baño para poder ver su reflejo mientras la tomaba, y justo a tiempo, porque si solo se hubiera tardado unos minutos más du fiel esposa lo hubiera encontrado montando a su ardiente nuera como a una yegua.
El hecho de que Narcisa se encontrara en la misma habitación solo separada por una puerta le despierta un morbo tremendo incrementando su excitación. Jalo del pelo como si de una rienda se tratara obligando a Hermione a levantar la mirada haciendo que sus tetas se bambolearan como un par de campanas fuera de la blusa escolar; quería que lo mirara mientras la tomaba y ver en sus ojos ese fuego lleno de lujuria que lo enajenaban, deseaba que su imagen entrando en su cuerpo se grabara en su subconsciente para que entendiera de una vez por todas que nadie, ni siquiera Draco, se le podía comparar.
-Mírame- Le exijo clavando esos ojos grises como un cielo tormentoso en aquella imagen que el espejo le regalaba. Sus mejillas estaban sonrosadas, sus cabellos despeinados, sus senos enrojecidos por fuera de la blusa blanca que se pegada a su cuerpo sudoroso y esos labios tan rojos e hinchados que parecieran a punto de sangrar de tanto haberlos besado y mordido.
Era tan sensual tenerla así totalmente dispuesta para él, que a punto estuvo de correrse y para evitarlo cambio de ritmo haciendo más pausadas y profundas las penetraciones provocándole a Hermione un débil gemido que empaño con su aliento el espejo frente a ella. Lucius podía percibir el deseo con que Hermione lo miraba, esa mirada desafiante, orgullosa y llena de fuego que antaño tanto odiara, se había convertido en su mayor afrodisiaco. Tan solo verse en esos hermosos ojos a cualquier hora del día le producía una erección casi inmediata.
-Por tu bien, no dejes de mirarme pequeña puta. –Le advirtió tirando aún más fuerte de su pelo mientras le estampaba un sonoro azote aquella perfecta nalga enrojeciéndola aún más de lo que ya estaba. Salió casi en su totalidad y de un golpe se hundió en lo más profundo de ese joven cuerpo provocando que la castaña abriera la boca en un grito silencioso pues ningún sonido emergió de ella.
- ¿Qué fue ese ruido querido? –le grito una voz desde afuera
- Nada querida, solo se me callo algo – le contesto.
Podría haber usado un hechizo silenciador para que su esposa no pudiera oír lo que ahí dentro estaba ocurriendo, pero uno, su varita se encontraban junto a la cama y dos, todo esa situación era la cosa más morbosa y excitante que hubiera vivió jamás y por Merlín que no se lo iba a perder.
- ¿Sabes? Me encanta tu culo, desde que fue mío la primera vez no dejo de desear durante todo el día que llegue la noche para volverlo a disfrutar, dime Hermione ¿quieres que te rompa el culo nuevamente? – la castaña cerro sus ojos negando con vehemencia con movimientos de su cabeza tratando de poner distancia con su agresor, pero para Lucius esta fue una invitación clara para visitar la puerta trasera de su nuera.
Lucius salió totalmente de su cuerpo acomodando el glande en la entrada del orto hundiéndose de forma violenta y brutal en su rosado culo, Hermione gritaba y gemía retorciéndose de dolor sin que de su garganta saliera sonido alguno. Esto enardeció al rubio sobremanera haciéndolo sentir poderoso al ser él y solo él el poseedor de ese lugar donde nadie más había estado.
La vio desplomarse sobre el lavabo aplastando sus enrojecidas y amoratadas tetas, mientras gruesas lágrimas salían de sus bellos ojos tratando de controlar con fuertes respiraciones el dolor que su invasor le producía. El rubio siguió entrando con fuerzas renovadas dispuesto a tatuarle las entrañas con su esencia mientras Hermione llegaba a un doloroso orgasmo sin poder dejar de mirarle con sus orbes empapadas en lágrimas por el torturante placer que su suegro le proporcionaba.
Lucius había perdido la cuenta de la cantidad de veces que su nuera se había corrido en lo que iba de la noche y sin embargo sentía que no eran suficientes, necesita cada día más de ella como una poderosa droga que lo aturdía sin permitirle medir las consecuencias. No podía dejar de mirar a través del espejo su esbelto cuerpo sudoroso vistiendo su uniforme escolar, era realmente exquisito ver el rebote de sus tetas cada que entraba en ella, la lozanía de su piel, sus piernas largas y torneadas, el bello encrespado de su pubis; pero sobre todo lo que más loco lo volvía era ver su cara enrojecida producto de su excitación. Definitivamente era una imagen tan contradictoria que ese rostro de niña buena fuera poseedora de unos ojos tan llenos de lujuria y deseo que era imposible no anhelarla cada vez más.
- ¿Todo bien querido? ¿Necesitas ayuda? ¿Quieres que entre? – se escuchó la voz un poco angustiada del otro lado de la puerta
- No es necesario Cissy, enseguida estoy contigo solo dame un minuto- dijo arremetiendo aún más fuerte en el perfecto culo de su nuera hasta sentirse derramar en su interior. Aun jadeante salió del cuerpo de la chica, le fascinaba verla así con las piernas abiertas, la falda arremangada y sus orificios chorreando de su esencia escurriendo hasta llegar a las blancas calcetas, era una imagen demasiado sensual que si no fuera porque su esposa se encontraba a pocos pasos regresaría una vez más a poseerla como solo él podía hacerlo. Se colocó su bata arreglándose su larga cabellera rubia mientras se acercaba al oído de la chica- No creas que esto se ha terminado bonita, enseguida vuelvo. Mientras ve preparando la tina y espérame, me apetece follarte ahí.
-Lucius! – Grito alarmada la rubia al verlo salir del baño -¿pero qué te ha pasado querido? Seguramente tienes fiebre mírate nada más como estas de rojo y sudoroso
- No es nada querida, solo estoy un poco descompuesto del estómago pero nada que no se alivie con un buen sueño reparador ¿aun tienes de esa opción para dormir?
- si, en mi habitación tengo suficiente
- Perfecto, vamos por ella y sirve que tomas un poco tú para que descanses. Necesitas estar fuerte para la rehabilitación mi querida Cissy
- Tu siempre preocupándote por mi querido – dijo la rubia con una sonrisa mientras su esposo la tomaba en brazos con rumbo a sus aposentos.
OoOoOoOoO
Ese día por la mañana Hermione se sentía realmente cansada y somnolienta, no entendía como aun habiendo dormido tanto amanecía sintiéndose así. Casi a rastras se dirigió hacia la ducha en espera que un baño la reactivara. Al salir paso frente al espejo y no pudo evitar detener su marcha para contemplar la imagen que éste le devolvía. Realmente se veía cansada, su cabello estaba imposible, completamente enredado como en sus viejos días de colegio. Aunque extrañamente si bien sus ojos estaban rodeados por notorias ojeras, estos desprendían un brillo deslumbrante que hacía que su rostro sin ni una sola arruga e imperfección en su fina y suave piel se viera hermoso.
Paso sus manos por sus senos sintiendo el dolor acostumbrado bajando lentamente una hacia su intimidad percibiéndolo hinchado y húmedo como en las últimas semanas y esa imagen le pareció muy sensual; extrañamente ella jamás se había considerado así, pero últimamente se sentía más sexi, podía percibir que de un tiempo a la fecha las miradas de los hombres al pasar se posaban en ella seguramente producto de las feromonas que desprendía por su constante excitación. Miro el reloj, se hacía tarde. Tenía que darse prisa si quería comer algo antes de entrar a la reunión que estaba programada esa mañana.
Se arregló elegantemente sexi con un conjunto negro de pantalón de seda que le enmarcaba y apretaba perfectamente su firme trasero, un top blanco donde un discreto escote permitía ver el nacimiento del canalillo de sus senos, un saco corto acinturado y un par de sandalias color plata de tacón medio. Arreglo su cabello en un moño flojo, se maquillo en forma discreta como solía hacerlo, puso unos pendientes de diamantes en sus orejas, un poco de perfume, tomo su bolso y salió a iniciar su día.
Paso rápidamente al desayunador donde como siempre se encontraba su suegro degustando su café leyendo el profeta quien la saludo amablemente como lo venía haciendo por lo que ya no le extraño. Nada más llegar a la mesa el rico aroma de los alimentos la invadió, estaba realmente hambrienta
- Buenos días muchacha ¿Por qué tan apresurada?- dijo el rubio sin levantar la vista de su periódico, tenía que hacer acopio de todo su auto control para no tomarla en ese momento ya que su solo aroma lo excitaba sobre manera ¡Por Merlín! Cuanto la deseaba, a pesar de todo lo vivido en ese mes no tenía suficiente de ella.
- Buenos días suegro, tengo una reunión muy importante con los accionistas albaneses para la revisión del contrato, estoy casi segura que estarán conformes con las modificaciones que le hicimos- contesto la chica de manera jovial sirviéndose una abundante porción del suculento desayuno.
Hermione comió lo más rápido que pudo para poder saciarse mientras conversaba de cosas sin importancia con su suegro (sintiéndose más cómoda con su interacción) y salió casi corriendo a su reunión.
Lucius la vio alejarse moviendo sus caderas elegantemente, no pudo reprimir el impulso de posar sus ojos grises en esas carnosas nalgas que tanto placer le estaban proporcionando deseando que pronto fuera de noche para volver a tenerla una vez más.
