Hola a todas ustedes, quiero disculparme por haberme perdido durante tanto tiempo, no es excusa pero surgieron algunos problemas que poco a poco se han ido resolviendo afortunadamente. Quiero agradecer a tod s y cad un de ustedes por el apoyo que le han dado a esta historia, así como sus comentarios ya que buenos o malos siempre los he valorado mucho. Prometo firmemente que no dejare esta historia inconclusa ya que falta poco para el final

Muchas gracias a tod s

CAPITULO 14

El Tierno se Fue

Una hermosa melodía interpretada por el cuarteto de cuerdas inundaba el ambiente dándole un cálido y romántico toque a los comensales que en aquel momento degustaban los más suculentos platos de la cocina francesa en aquel elegante restauran muggle. Un poco alejada de resto de la gente se encontraba una pareja hablando alegremente de tonterías, sus platos ya habían sido retirados y en ese momento disfrutaban de un delicioso Coeur de la creme acompañado de la segunda botella de Château Lafite Rothschild.

Draco no pudo evitar sentirse afortunado por la hermosa mujer que tenía por esposa, Hermione era todo lo que él deseaba y buscaba, verla en aquel momento enfundada en ese vestido de seda gris plata la hacía más deseable y por eso rogaba a Merlín que la decisión que había tomado no tuviera repercusiones negativas en su relación.

Hermione se sentía nerviosa, sabía que quizá el hecho de que ella tomara la iniciativa pudiera no ser bien visto por su marido, pero estaba decidida a terminar con aquella ridícula situación, ella amaba profundamente a Draco y no había hombre que ella deseara más que él, así que haciendo honor a su casa tomo un poco de crema de su postre y traviesa la embarro en el arco de cupido de su esposo, sin pensarlo y desinhibida por el vino, se acercó a su boca y sacando la lengua se la paso por sus labios, Draco no se apartó y animada siguió besándolo de aquella manera tan poco común en ella, se apartó un momento estudiando la reacción de su esposo quien solo le sonrió de lado como sellando su complicidad, mordiéndose sensualmente el labio inferior volvió a acercarse para posesionarse nuevamente de su boca encontrándose con una traviesa lengua que invadió su interior entrelazándose con la suya iniciando una danza erótica, sensual y apasionada olvidándose por completo de donde se encontraban.

El beso fue roto por ambos solo cuando la respiración se hizo necesaria, la castaña tomo la mano de su esposo al oír como en ese momento el cuarteto interpretaba su canción de bodas y sonriendo lo invito a levantarse dirigiéndose a la improvisada pista donde algunas parejas se encontraban bailando. Draco la tomo del talle elegantemente y para su sorpresa la chica se pegó por completo a su pecho entrelazando sus brazos en su cuello jugando con los cabellos de su nuca, el rubio pudo sentir como los perfectos senos de su adorada esposa eran aplastados contra su pecho mientras sinuosa rosaba su miembro en su abdomen provocando una erección casi inmediata que oculto aferrando el pequeño cuerpo de su castaña más hacia sí. Podía ver el fuego que emergía del interior de aquellos ojos color chocolate ¡Por Merlín! Podría quemarse vivo en él mil veces y no le importaría.

La chica lo atrajo nuevamente apoderándose de sus labios, el rubio permitió que ella fuera la que llevara el control por lo que aquel beso fue dulce, tierno, sublime, pero aun así cargado de erotismo y sensualidad. Se besaban con lentitud, disfrutando de sus bocas, de la calidez que emanaban sus cuerpos y deleitándose con la humedad de sus lenguas. Era una emotiva escena la que se apreciaba en ese momento, una joven pareja en medio de aquel restaurante se abrazaban enamorados sin imaginar que un torbellino de fuego amenazaba con explotar dentro de ellos.

Cuando la melodía termino volvieron a su mesa donde se sentaron uno al lado del otro, Draco volvió a llenar sus copas ofreciéndole la suya a su bella esposa

-Por la mujer más inteligente y bella que he conocido en mi vida y que me ha concedido el honor de ser mi esposa- dijo el rubio levantando su copa

-Por el hombre más maravilloso y sexi del mundo que me ha permitido formar parte de su vida- respondió la castaña mientras chocaba la propia con la del rubio dándole un pequeño sorbo- Te amo Draco, nunca creí que se podría amar con tanta fuerza como te amo a ti. No sé qué nos depare el futuro pero estoy segura que mientras estemos juntos podremos afrontar lo que venga.

-Te amo Hermione, sabes que es difícil para mí poder expresar mis sentimientos de manera tan abierta como tú lo haces, pero también sabes que el que no te lo diga tan a menudo no signifique que no lo sienta.

-Lo se mi amor, cada día te encargas de demostrarlo con todos los detalles que tienes para conmigo y me siento muy feliz de poder corresponderte - la castaña tomo la cara de su rubio esposo entre sus manos perdiéndose en ese mar tormentoso que tanto amaba volviéndolo a besar.

El beso dulce se fue intensificando cada vez más hasta volverlo salvaje, Hermione dejo sus labios y siguiendo la línea de su mandíbula fue bajando hasta su níveo cuello dando pequeños besos y mordiscos provocándolo. Tomo la mano del rubio metiéndola bajo su falda, colocándola sobre su diminuta braga para que sintiera su humedad, Draco jamás se hubiera imaginado que su recatada mujer se atreviera a ese tipo de cosas en un lugar público lo que potencio su excitación.

Sus dedos empujaron la tela contra el sexo de su esposa sintiendo la rigidez de su clítoris, la chica ahogo un gemido dentro de la boca de su esposo cuando este aparto la barrera introduciendo un dedo en el interior de su mujer encontrándose con la calidez y la humedad de su intimidad, Draco mojo uno de sus dedos con el jugo que emanaba dándole un excitante masaje en el clítoris provocándole un gran placer que era casi imposible disimular. La castaña empezó a mover su cadera adelante y atrás muy suavemente intensificando el gozo que aquella experta mano le estaba prodigando.

Ambos estaban en su propio mundo de placer devorándose mutuamente, perdidos en el deseo creciente olvidándose por completo que a unos metros la gente reía disfrutando de su velada mientras los meseros iban y venían de las cocinas sin darse cuenta de lo que sucedía a pocos metros de ellos, nadie sospechaba, que Hermione Malfoy, la heroína de guerra sentía un orgasmo llegar en lentas oleadas de intenso, húmedo y caliente éxtasis empezando en su vagina y expandiéndose por cada parte de su cuerpo.

-Córrete amor, deja que vea tu placer… como me gustaría follarte ahora mismo- le dijo suavemente mientras mordisqueaba el lóbulo de su oreja. La castaña temblaba de gusto mordiendo sus labios hasta casi hacerlos sangrar para no gritar por el éxtasis que estaba viviendo y sin poder contenerse más se corrió derramándose sobre aquella experta mano en un lugar público multiplicando una excitación que apenas podía controlar. Un gemido involuntario escapo de su garganta en el momento en que pequeños chorritos de flujo escaparon de su coño, bañando aquellos dedos que se movían fuerte y velozmente sobre su jugosa gruta.

Poco a poco se fue relajando mientras la mano de Draco aflojaba su presión hasta separarse definitivamente de ella, entre suspiros pudo ver como el rubio llevaba sus dedos brillantes a la boca chupándolos como si se tratara del mas suculento manjar, pavoneándose ante lo que había provocado en el joven cuerpo de su esposa.

-¿Nos vamos?- dijo el rubio con naturalidad como si nada hubiera pasado, la chica solo pudo asentir con una tímida sonrisa que contrastaba con la excitación que se reflejaba en su rostro.

Draco acomodo sus ropas y pagando la cuenta tomo de la mano a su hermosa esposa abandonando aquel establecimiento; apenas habían avanzado un par de paso cuando tomándola del talle desaparecieron.

O0O0O0O0O0O

Si alguien hubiera entrado en ese momento a la estancia principal de la mansión del joven matrimonio Malfoy seguramente habría creído que habían sido atacados por algún mago oscuro. Estaba totalmente desecha, los finos jarrones hechos añicos, las fotografías con los cristales rotos, los muebles fuera de su lugar y los pesados cortinajes arrancados de las paredes. Si alguien hubiera entrado en ese momento jamás hubiera imaginado que tal destrucción lo habían causado los mismos dueños de la moderna mansión.

Nada más llegar se abalanzaron uno contra el otro destrozando todo a su paso sin que nada importara más que ellos. Las ropas fueron desgarradas al igual que el mobiliario en un intento de dominar uno al otro. No había tregua en aquel torbellino de lujuria en el que en ese momento se encontraban. Draco estaba gratamente sorprendido de disfrutar de la lujuria que se desbordaba de su recatada esposa, jamás imagino que su seria mujer fuera capaz de hacer lo que él nunca se atrevió a pedir. Le había roto por completo el pantalón apoderándose de su falo succionando, chupando, lamiendo y tragándolo hasta la base volviéndolo loco de placer hasta el punto de correrse sin que la castaña parara en su tarea solo hasta haber saboreado la última gota de su agua de vida.

La aventó sobre la cama con una velocidad que la castaña apenas tuvo tiempo de reaccionar abalanzándose sobre ella besando, mordiendo y succionando cada parte de su cuerpo dejando un sinfín de marcas en la tersa piel de su esposa. No fue dulce, ni tierno, mucho menos considerado con el joven cuerpo que se le estaba entregando sin reservas. Se deleitó a su antojo saboreando el dulce jugo que emanaba de la intimidad de su mujer sintiéndose verdaderamente poderoso cuando logro que se volviera a correr en su boca.

Hermione se encontraba como drogada en ese mar de sensaciones queriendo cada vez más y más del placer que su hombre le proporcionaba. Sin pensarlo atrajo al rubio hacia su boca y pudo paladear su sabor en aquellos labios. Tomo al rubio encaramándose sobre el siendo su turno de ser marcado por su tierna mujer que en esos momentos estaba transformada en una leona en celo. Subió a horcajadas empalándose ella misma mientras el rubio mordía sin piedad el delicado pezón provocando un escandaloso gemido de la chica que enervo a un más sus sentidos. La tomo por las caderas incitándola a moverse lo que no tardó en hacer moviéndose sinuosa de atrás hacia adelante con una suavidad casi exasperante.

-Eres estupenda- dijo entre gemidos cuando su mujer incremento sus movimientos haciéndolos cada vez más fuertes y cadenciosos, en definitiva ese baile le brindaba un infinito placer al sentir como su falo era exprimido por aquel movimiento de cadera que estaba empezando a adorar. Ninguna mujer con las que compartió el lecho le había hecho sentir tanta lujuria y arrebato como se la estaba prodigando a borbotones su esposa. Tomo de las caderas a su castaña intensificando las arremetidas, tocando partes de su interior que nunca fueron alcanzadas provocando un agónico y sublime éxtasis. Draco se giró sin salir de su interior empujando cada vez más fuerte como queriendo fundirse con el calor que emanaba de sus entrañas.

-Fóllame el culo, quiero sentirte bien adentro en cada parte de mí, quiero ser tuya completa mente- dijo la chica en medio del sopor que el éxtasis le provocaba. Draco no necesito oír más, la volteo y abriendo sus nalgas chupo el rosado agujero, le dio un fuerte cachete, luego otro y luego otro, hasta poner la blanca piel de un rojo intenso. Hermione sintió que vivía un déjà vu cuando el familiar escozor y calor la estremeció.

-Eres mía Hermione Granger, complemente mía- dijo empujando la cabeza de su falo apretándosela fuerte ya que le costaba entrar por la estrechez de la chica, pero no desistió hasta meter el glande, apoyo sus manos en su espalda y de un golpe fuerte de caderas se clavó salvajemente. La castaña no reprimió el grito de dolor al sentir al invasor notando el escozor en su dolorido culo mientras se dilataba. Un empujón más y estuvo completamente dentro, se quedó quieto esperando que el cuerpo de la chica se acostumbrara a él para evitar hacerle más daño.

-¡Aaah! Te siento enorme mi amor- gimió sin ocultar las lágrimas que resbalaban de sus ojos- me duele horrores pero no te apartes de mí- Draco empezó a mover lentamente las caderas, moviéndose parsimoniosamente, sin prisa, disfrutando como su miembro era devorado y succionado por ese orifico tan anhelado y que nunca pensó conquistar- Sigue mi amor, sigue. Toma de mi lo que desees como lo desees, disfrútame y déjame disfrutarte, soy tuya y tú eres completamente mío- Esas palabras fueron como un afrodisiaco para el rubio que sin restriñirse en nada volcó toda la pasión y el salvajismo contenido durante todo ese tiempo en el rosado culo de su mujer, acelerando las embestidas cada vez más fuerte casi con desesperación

-Yo soy este Hermione, el hombre con quien te casaste, el hombre con quien decidiste unir tu vida- dijo entre jadeos mientras estampaba su mano en la tierna piel de la nalga.

-Mi amor ardería en el infierno ahora mismo antes de renunciar a esto- dijo la castaña entre sollozos mientras su esposo arremetía una y otra vez entrando hasta el fondo, saliendo casi por completo y volviendo a entrar como un loco. Como toda respuesta la castaña levanto sus caderas para recibirlo aferrándose a la fina colcha en cada arremetida mordiéndose los labios con las sacudida de placer que recorría su cuerpo a cada enviste hasta hacerla explotar en otro orgasmo que fue acompañado de un torrente de flujo que encharco la pulcra cama.

- Me encanta tenerte así, dispuesta y entregada –dijo dándole otra palmada en la nalga – Es como un sueño poder follar tu estrecho culo, esta tan caliente y tan apretado que a duras penas puedo moverme.- Hecho todo su peso sobre el pequeño cuerpo de la chica obligándola a acostarse buscando el botón para avivar la hoguera que amenazaba con explotar entre sus piernas; lo froto, lo pellizco y con una fuerte arremetida volvió a llevarla al paraíso haciéndola correrse como una loca. -Me encanta hacer que te corras así- le susurro entre jadeos muy cerca de su oído. Saco su polla de un golpe de su culo y la metiéndolo en el coño mordiendo la tierna carne de su cuello un torrente de placer que la castaña no se molestó en ocultar salió de su garganta en forma de un sensual alarido de hembra en celo. Draco estaba como poseído arremetiendo con fuerza en el estrecho coño de su esposa para luego salir y perforar el rosado culo sin importar los gritos de la castaña, una y otra vez entro y salió de sus orificios sintiéndose plenamente dueño de ellos y del cuerpo que los portaba.

-Voy a correrme- espeto el rubio sintiendo como su cuerpo se preparaba para expulsar la semilla de su interior

-Si Draco córrete, llena mi cuerpo de ti- Empujo tres veces más derramándose en el interior de la chica con un rugido salvaje llevándola consigo, empujo dos veces más y perdiendo las fuerzas se desplomo sobre su espalda, escuchando su agitada respiración dejándola vacía y plenamente satisfecha.

Hermione supo en aquel instante que una nueva vida comenzaba para ella, jamás tendría que volver a imaginar o soñar cosas porque de ahora en adelante las viviría al lado del hombre que amaba.