Naruto © Masashi Kishimoto
En el subterraneo 7
- A mí me pareció bastante largo – respondió justo antes de comenzar a besarla. Suponía que era mejor actuar a sobre pensar las cosas. Que más daba… si estaba disfrutando sus besos. No supo en que momento, pero de repente sus tobillos sintieron una presión. Habían chocado contra un pequeño sofá que tenía en su estudio. Seguramente Sakura lo había estado empujando hasta acercarlo. Dejo de besarlo y lo empujó ligeramente para que se sentara. Ella permaneció de pie unos segundos y después se le acomodo entre las piernas. Fue en ese momento que se dio cuenta que ella llevaba vestido. Algo conveniente. Sentirla sobre él comenzaba excitarlo. No dudo en apretarla fuertemente de la cintura tras comenzar a besarla de nuevo.
Sakura succionaba con suavidad el arete que llevaba en el labio. Mientras que el comenzaba a bajar sus manos hacia sus piernas. Metiéndolas bajo su vestido, las llevo directamente hacia sus caderas. Las apretó ligeramente para después comenzar a deslizarle su ropa interior. Sakura se incorporo un poco, permitiéndole bajarlas lo suficiente para que pudiera tocarla. Con mucho cuidado comenzó a acariciarla. La pelirrosa había dejado de besarlo y se dedicaba a mirarlo a los ojos. Lo tenía rodeado del cuello con sus brazos. Estaba bastante sonrojada. Señal de que estaba disfrutando. El también sentía que le ardía el rostro, pues realmente había algo en todo eso que lo hacía sentir un extraño placer. Tener a alguien que le causaba tanto fastidio literalmente en sus manos estaba volviéndolo loco. Tanto que decidió que deseaba verla aun más vulnerable. Aun tocándola con delicadeza, introdujo uno de sus dedos con lentitud. Sakura gimió sin contenerse.
De nuevo verla disfrutando de esa forma lo hizo estremecerse. Recordando todas las veces que lo había hecho enojar, introdujo otro de sus dedos. Instintivamente la pelirrosa comenzó a moverse de arriba abajo. Parte de él quería levantarle la falda y ver esa imagen con sus propios ojos. Sakura entrando y saliendo de sus dedos. Pero no lo hizo. Postergar tal cosa estaba haciéndolo sentir tanto placer que a penas y si podía evitar que su cuerpo comenzara a temblar. Sakura se agacho a besarlo. Sintiendo que los dedos de Sasuke estaban aun más adentro, dejo a los jadeos escapar de su boca. No haciendo esfuerzo alguno por silenciarlos. Al contrario. Siguió mirando a Sasuke a los ojos mientras su rostro sonrojado demostraba lo mucho que estaba disfrutando. Y no solo eso. Gemía en descontrol. Era como si quisiera que la viera. Que no le quitara los ojos de encima. Como si estuviese diciéndole… mírame. Ve lo que puedes hacerle a mi cuerpo tan solo con tus dedos. Y si, Sasuke estaba sorprendido de sí mismo. Pues nunca imagino que sentir que sus dedos eran apretados se sentiría tan bien. Una sensación muy cercana al estar en el interior. No lograba entender como era que su cuerpo apenas si lograba contenerse. Sakura… el rostro excitado de Sakura mientras sus dedos entraban y salían de su interior. La chica comenzó a moverse con rapidez y él trato de seguirla con sus dedos.
No cabía duda que pronto la tendría rendida sobre él. Y no se equivoco, pues el interior de Sakura comenzó a pulsar. Sus dedos eran apretados con fuerza, envueltos en esa estrechez. Sakura gemía con fuerzas, importándole poco que él la mirase quedar expuesta de esa manera. El sintiéndose perdido por completo, pues aun no lograba entender por qué su cuerpo estaba disfrutando tanto a pesar de no estar en su interior. Al menos no con la parte del cuerpo que estaba designada a tal acto. Su orgasmo también llego, pero disfrutarlo duro poco. Ya que de pronto sintió que su teléfono vibraba desde el bolsillo de su suéter. Sin sacar sus dedos del interior de Sakura, utilizo su mano libre para tomar su teléfono.
- Lo siento… debo tomar esta llamada –le explico a la pelirrosa. Ella asintió para después hundir su cabeza en el cuello de Sasuke. –Itachi ¿Qué sucede? Siempre que escucho el tono que te designe no puedo evitar preocuparme. Si ¿Qué hay con eso? No. La verdad es que no pensaba asistir. Si ya sé que es mañana, pero no pienso ir. Si… sé muy bien que tú no puedes ir. ¿Cómo podrías hacerlo? –tras empezar a escuchar el sermón de su hermano, se distraía de vez en vez por culpa de la chica. Sakura estaba jadeando junto a su oído, intentando normalizar su respiración. Recordando que sus dedos aun estaban dentro de ella, los removió con cuidado. La pelirrosa dejo escapar un leve gemido. Siguió respirando hasta finalmente volver a la normalidad. Con Sakura ya tranquila pudo ponerle más atención a su hermano. – Soy consciente que de los dos, soy el único que puede asistir. Claro que se que es importante… lo acepte o no es importante para él. –Sintiendo que unos dedos le golpeaban el hombro, se volvió a Sakura que lo miraba. –Itachi espérame unos segundos –.
- Lo mejor será que me vaya… -le susurro la pelirrosa en voz baja – podrás hacer tu llamada con más tranquilidad –le dijo tras ponerse de pie sin esperar su respuesta – nos vemos –se despidió con una sonrisa. Sasuke la miro marcharse un tanto confundido, pero al recordar que Itachi estaba en su móvil, regreso a la llamada –
- Lo se Itachi. Es importante para papá, pero yo no quiero asistir. Créeme que te entiendo, pero simplemente… está bien. Está bien. Iré. Ya no hagas el esfuerzo por levantar la voz –pidió Sasuke al escucharlo toser – Ya no gastes tu aliento conmigo. Voy a ir. Mañana estaré allí. Cuídate y descansa. –al terminar la llamada dejo su móvil a un lado. Estaba a punto de pararse cuando sintió la humedad en sus dedos. Esos dedos que habían estado en el interior de Sakura. No pudo evitar olerlos. Esa situación tan absurda… Sakura marchándose como si nada hubiera pasado. Se puso de pie y fue a lavarse las manos de nuevo. Pensó en tomar una siesta, pero al dar un paso al frente, se percato de su propia humedad. Llevando su vista a su pantalón, se dio cuenta que este estaba manchado. Y Sakura no había sido precisamente la culpable… pero si había sido la causante. Ni siquiera cuando estaba en la preparatoria le había pasado algo como eso. No sabía si sorprenderse o sentir vergüenza. Se había ensuciado su ropa interior algunas veces, pero nunca sus pantalones. Ese orgasmo interrumpido por la llamada. Todo ese placer que había sentido al ver a Sakura bajar y subir. Sentirla apretar y soltar a sus dedos. Si eso le había provocado tan solo de tocarla con sus dedos. ¿Qué pasaría si alguna vez llegaban a más?
¿Qué diablos hacia? Usualmente cuando dormía con alguien lo primero que hacía era despojarlas de su ropa. ¿Por qué no había hecho lo mismo con Sakura? ¿Por qué no la había desnudado? Tener sexo con ella y acabar con esa situación de una vez por todas. ¿Qué diablos estaba haciendo? Hace unos meses se decía constantemente que tenía que alejarse de ella. ¿Qué diablos estás haciendo? –se pregunto de nuevo. Ahora no solo tenía que lidiar con su propia vergüenza al haber ensuciado sus pantalones. También tenía que lidiar con el temor de que alguien lo viera mientras se dirigía a su dormitorio. No tardaba en oscurecer. Lo mejor sería esperar a que anocheciera y así regresar. Con algo de fastidio se dejo caer sobre su sillón. Esperaría a que llegara la noche. Nunca había tenido un orgasmo como ese. Tan solo de ver a alguien disfrutar. De pronto sentía ganas de maldecirla –Y todavía se va de manera tan abrupta y me deja así –se quejo en voz alta – Bueno al menos tendré mi venganza. Si viene a buscarme mañana no estaré aquí ¿Qué diablos estás haciendo Sasuke? –tomo uno de los cojines y lo abrazo. No tenía idea de que sería de él. No tenía idea de si quería continuar o detenerse cuando todavía estaba a tiempo.
- El nudo de tu corbata esta ligeramente torcido –observo su amigo desde uno de los sillones –
- A mí me parece bien. Detesto las formalidades así que no me importa si la corbata luce bien o no.
- Bueno es una cena para celebrar el matrimonio de tu padre. No podías ir con tu ropa habitual.
- Solo voy porque Itachi me lo pidió.
- Sasuke se que tu relación con tu padre no es la mejor. Pero creo que tú lo juzgas demasiado…
- Ya hemos hablado de esto antes.
- Si ya. El tema indiscutible. Nada sobre tu vida familiar. Umm… supongo que podemos hablar de ti y de Sakura. ¿La trajiste al dormitorio después del concierto? Por cierto. Me dejo impresionado. La voz de Ino es más fuerte, pero la de Sakura tiene un no sé qué. Fue increíble. Ojala cantara más seguido. Hablando de Ino. Ella siempre usa ropa bastante sexy. Pensé que Sakura haría lo mismo. Aunque bueno el corsé realmente se le veía bien… ¿tuvieron sexo? Ya se habían tardado. ¿te acabaste los condones? Estoy seguro que lo hicieron más de dos veces.
- No. No dormí con ella… me sorprende que puedas hablar de tantas cosas a la vez.
- Entonces que pasó esa noche. Fuiste a buscarla ¿no?
- Solo hablamos un poco. Se fue por que su mamá la estaba esperando en su departamento.
- ¿Su mamá? Algo escuche por ahí… creo que fue Shinomoto. Su madre es una pintora bastante famosa en Tokio. Ahora que lo pienso olvide el nombre. Demonios lo tengo en la punta de la lengua….Bueno regresando a lo importante. ¿Y ayer?
- Ayer ¿Qué?
- Que si ayer finalmente dormiste con ella. –ante el silencio de Sasuke, Suigetsu comenzó a reír – Lo sabía. Has querido hacerlo desde hace mucho tiempo ¿no? Solo que no lo aceptabas. Así fue desde un principio. Ya me andabas asustando el otro día. Con eso de que estabas practicando el celibato.
- Deja de decir estupideces. Entre ella y yo… no… Aun me parece un completo fastidio…
- Bueno pero no creo que tanto… ya dormiste con ella.
- ¡Que no maldición! Ayer la llamada de Itachi…
- ¿los interrumpió? –Suigetsu comenzó a reír de nuevo y más por que parecía que Sasuke no sabía ni como defenderse ante la situación – dime que por lo menos lograste verla sin ropa.
- Debo irme –anuncio acercándose a la puerta.
- No… espera. Esto es demasiado gracioso.
- Nos vemos… aunque en realidad prefiero no verte en varios días. Espero alcanzar el tren de las dos de la tarde.
Parte de su rostro se reflejaba en la ventana del tren. Atento observaba todo lo que se iba quedando atrás. Primero se fueron los edificios. Aunque al cabo de un rato volvieron a aparecer. Comprobando la hora en su reloj, suspiro al darse cuenta que aun le faltaban cuarenta minutos para llegar. Recargándose de nuevo sobre la ventana siguió contemplando el paisaje. Su entusiasmo no era mucho sin embargo, iba a celebrar el matrimonio de su padre con otra mujer. No pudo evitar pensar en su madre. ¿Qué pensaría su madre al verlo rechazar a su padre? El sol lo encandilo un poco al colarse a través de la ventana. Esto le provoco un recuerdo. Estaba sentado junto a la ventana del hospital. Observaba las personas que entraban y salían. De repente las nubes se habían despejado y el sol brillante lo había encandilado. Al hacer esto se volvió a su madre, quien leía un libro. Acercándose, se sentó junto a ella.
- Ha salido el sol ¿Por qué no le dices a papá que te saque a dar un paseo? Puedo ir a pedirle una silla de ruedas a la enfermera –.
- No cariño… hoy recibí mi tratamiento. No me siento muy bien. Si me incorporo un poco me mareo. Y las nauseas han sido bastante fuertes desde la semana pasada.
- ¿Estás segura?
- ¿Por qué no vino Itachi?
- El tenía tareas atrasadas. Falto a la escuela porque no se sentía muy bien. Así que debe terminarlas. Mañana regresara a la preparatoria.
- No falta mucho para que te gradúes… a penas si puedo creer que es tu último año en la secundaria.
- El jueves vendrá conmigo.
- Me alegra… Sasuke tu papá… ¿Cómo lo ves en casa?
- No charlamos seguido. Usualmente se la pasa revisando las finanzas de sus negocios. Pasa todo el tiempo en la oficina de la casa. Incluso duerme allí…
- Ya veo… esperemos que papá pueda sonreír pronto.
- Si –justo en ese momento entro el papá de Sasuke con un enorme ramo de tulipanes amarillos. –.
- Mikoto ¿Cómo te sientes?
- Mejor cariño…
- Eso me alegra. Le pediré a la enfermera que nos traiga una vasija con agua. Quiero que tengas estas flores junto a ti.
- Allí viene Kato –san –anuncio Sasuke –parece que ya trae una vasija consigo.
- Señor Uchiha lo vi entrar con el ramo. Supuse que necesitaría donde ponerlo. Sígame para que las coloque usted mismo. El papá de Sasuke y la enfermera se pararon junto a una mesita. Uno vertía el agua, mientras que el otro trataba de deshacerse del celofán que envolvía a las flores.
- Sasuke… me dijo tu padre que ya te ha conseguido a un excelente tutor. Me dice que estudio en Francia. Aprovéchalo… estoy segura que te ayudara a desarrollar tu talento. Pulirá tu técnica.
- Eso espero… te prometo que el jueves que venga te mostrare mis nuevas pinturas.
- Si eso me gustaría mucho… -la mamá de Sasuke se distrajo y permaneció seria unos segundos – Sasuke…
- Dime…
- ¿No te parece que tu padre se ve muy feliz? –el tono de su pregunta fue tan alegre que Sasuke se volvió de inmediato hasta su padre. Este sonreía mientras él y la enfermera conversaban. Tenían tiempo de haber puesto las flores en el florero, pero parecían haber olvidado que aun había más personas allí con ellos. –
- ¿Cómo puede estar sonriéndole tanto? Debería ser a ti…
- Sasuke… no me gusta verlo triste. Verle preocupado porque yo estoy enferma me deprime. No te enojes con él si algún día vuelve a casarse. Merece ser feliz. Los últimos años solo ha sufrido cuidando de mí. El amor que me tenía se convirtió en tan solo un deber. Su deber de esposo.
- Mamá todo saldrá bien. Tu… te pondrás bien lo sé.
- Realmente eso es lo que quisiera cariño. Pero a veces tengo días tan inciertos como estos… todo puede pasar. Y de eso debes hacerte a la idea… en caso de que no me recupere deben estar preparados. Y ustedes deben cuidarse. Los doctores me han dicho que puede ser hereditario. Y no quiero que ni tú ni tu hermano deban pasar por lo mismo.
- No digas eso… mamá no digas eso.
- Sasuke… también tú… prométeme que serás feliz. Usualmente los hijos buscan una pareja similar a sus madres. No quiero que hagas eso. Ten una novia que sea independiente. Alguien a quien nunca puedas ganarle en las discusiones. Lo contrario a mí que siempre he dicho si a todo lo que tu padre me pide. Siempre obediente. Una esposa obediente. Espero poder decirle esto mismo a tu hermano el jueves que regresen a visitarme.
- Mamá basta. Tu… saldrás de aquí en poco tiempo lo veras.
- Sasuke es muy probable que eso no suceda. –su padre soltó una ligera carcajada, totalmente ajeno y sin darse cuenta de lo que se discutía en el lecho de su madre. Sasuke enfureció al instante y camino hasta él –
- ¿Cómo diablos puedes estar riéndote cuando mi mamá está enferma? ¿Cómo puedes estar sonriéndole a esta mujer? –grito encolerizado – ¿Cómo puedes estar haciendo esto?
- Sasuke… Tranquilízate –le pidió su madre –.
- Si a ti te gusta verlo sonreírle a otra mujer, pues sigue disfrutando. Yo no me quedare a ser testigo de esta estupidez. –se había marchado muy molesto. No respondió a la puerta de su habitación cuando su padre intento hablar con él. Desde ese día en adelante se fue distanciando más y más de él. Hasta que hubieron llegado a la situación actual. ¿Cómo hacia para dejar su coraje atrás? ¿Cómo? Si ya estaba casado con esa enfermera. Le había guardado luto a su madre por algún tiempo. Pero poco antes de que se cumplieran los dos años de su muerte, les había pedido su permiso para iniciar una relación. Relación que tras varios años finalmente culminaba en matrimonio. Itachi accedió y él hasta la fecha se dedicaba a guardar resentimientos. Y aun mas después de que Itachi enfermo. Sintiendo que el tren se detenía, se puso de pie casi de inmediato.
Al salir de la estación del tren, entro a una pastelería. Mientras pagaba se percato de que ya se le estaba haciendo tarde. No quedándole más remedio que tomar un taxi. Este lo dejo frente a un terreno enorme rodeado de árboles. Seguramente la casa también sería muy grande. El portero le abrió la reja para después indicarle como llegar a la entrada. Le tomo al menos cinco minutos atravesar los jardines hasta llegar a la puerta principal. Tras timbrar, fue recibido por una mujer de cabellos negros. Al verla recordó a su madre. Si esta viviera probablemente tendría la misma edad.
- Buenas tardes. Debes ser Sasuke-kun, el hijo menor de Uchiha-san. Anda pasa que pronto servirán la comida. Veo que trajiste un pastel. Se ve delicioso. –siguió a la mujer un tanto fastidiado, pues realmente odiaba ese tipo de reuniones. Gente pomposa celebrando cosas banales y despilfarrando dinero en cenas exóticas.
- Sasuke me da mucho gusto que hayas venido – saludo su padre poniéndose de pie. Junto a él caminaba su nueva esposa. –En verdad me alegra mucho que estés aquí –le saludo su padre con una sonrisa genuina –.
- Agradécele a Itachi… fue él quien me lo pidió.
- Aun así me da mucho gusto. Ven déjame presentarte. Miwako él es mi otro hijo. Sé que ya se conocían un poco pero nunca fueron presentados formalmente.
- Sasuke-kun gracias por venir a acompañarnos. Te lo agradezco de corazón. Tu padre en verdad deseaba que vinieras.
- Hijo ellos son nuestros anfitriones. Permíteme presentártelos. Haruno Ryuuchiro y su esposa Keiko. Keiko es hermana de Miwako.
- ¿Haruno? –repitió Sasuke en voz alta –.
- Mira allí viene mi hija –señalo Keiko – Sakura querida ven –ambos se miraron desconcertados, pues realmente era una situación completamente inesperada. Después de unos segundos Sakura comenzó a reír a carcajadas –.
- ¿Qué sucede Sakura? Es bastante impropio que te rías de esta forma frente a personas que acabas de conocer –le reprendió su padre –.
- Lo siento papá. En realidad Sasuke y yo ya nos conocemos.
- ¿Es verdad Sasuke? –le cuestiono su padre –.
- Si. Ambos estudiamos en la academia.
- De hecho estamos trabajando en varios proyectos juntos –agrego Sakura –.
- Pero qué pequeño es el mundo –aseguro Miwako. Sasuke le dedico una mirada bastante severa a la pelirrosa. –
- Bueno pues ya tenemos una prueba más de que nuestras familias tendrán muy buena relación. –aseguro el papá de Sakura –.
- Vamos sentémonos. La mesa está servida y los demás invitados ya nos esperan. – les recordó Keiko. Sasuke a penas y si había probado bocado. Era evidente que no solo se sentía incomodo, también estaba molesto. Seguramente Sakura ya lo sabía. Era probable. No podían existir las coincidencias. No de ese tipo.
- Sasuke… también estas estudiando escultura ¿no? Algo así hemos escuchado de tu padre – interrogo Keiko –.
- Así es. Me estoy especializando en escultura con sub concentración en pintura.
- Lo mismo que Sakura…
- No. Es al revés. –interrumpió Sakura – Yo me estoy especializando en pintura con sub concentración en escultura.
- Me alegra que sean amigos. Si alguna vez tienes ganas de venir de visita, díselo a Sakura. Ahora que serás miembro de nuestra familia serás bienvenido.
- Gracias por aceptar a mi hijo. Lo aprecio mucho Keiko-san –agradeció Fugaku –.
Tras terminar la comida cada quien se dedico a conversar en grupos separados. Sasuke por su parte se dedicaba a caminar y a observar las pinturas que decoraban la enorme sala de estar.
- ¿Quieres ir a mi cuarto para continuar con lo ayer? Nadie notara nuestra ausencia… Estoy bromeando Sasuke. Estas enojado ¿verdad? – adivino al pararse junto a él –.
- ¿Por qué debería estarlo?
- No lo sé. Quizás porque… como siempre piensas que todo es un plan macabro mío. Que todo está premeditado por mí.
- ¿Y no lo es?
- Claro que no. Tú crees que tu padre vino y me dijo… Sakura-chan me gustaría que sedujeras a mi hijo. Tiene muy mal carácter, nefasto en todo su esplendor. No te rindas. Tenle paciencia. Te agradeceré si lo haces. Nunca antes había visto a tu padre. Fue hasta hoy que lo conocí. Aunque si te soy sincera… yo también pensaría de la misma forma que tu. Esta coincidencia es bastante estúpida en mi opinión. Pero que mas da… -ante el silencio del pelinegro Sakura de nuevo le hablo juguetonamente. – ¿Estás seguro que no quieres ir a mi habitación? Al menos para hablar. En verdad no quiero que malinterpretes esta situación. Allá podrás gritarme y enojarte todo lo que quieras. Puedes explotar y llenarte de coraje fuera de la vista de todos. No arruinaras la celebración con tus arranques.
- Sakura realmente eres una molestia. –le dijo para después retirarse de manera abrupta. Cosa que todos los presentes pudieron notar –.
- Sasuke espera ¿Qué sucede?- pregunto su padre –.
- Parece que una de nuestras piezas se daño. Iremos a revisarla. –explico la pelirrosa – Es un proyecto muy importante –fue lo último que les dijo al salir de la sala para comenzar a correr tras de Sasuke –.
- Sakura espera –le grito su madre al darle alcance. – ¿no pueden ir mas tarde? Podemos enviarlos con un chofer en caso de que no alcancen el último tren –Sasuke estaba poniéndose sus zapatos. Sakura hacia lo mismo. No pensaba dejarlo ir enojado. –
- Keiko… préstame tu carro. Mañana lo traeré de regreso.
- Eres imposible Sakura… toma las llaves. Necesito que vengas más seguido a la casa. Te lo he pedido ya varias veces. Y por favor usa los vestidos que te regale. Aunque sea de vez en cuando. No solo en eventos como este.
- Dile a mi padre que si autorizare la exposición. Ahh y otra cosa que me he estado muriendo por decirte desde esta mañana. No he tenido oportunidad de hacerlo. Pero como me tengo que marchar. No puedo irme sin decírtelo. Sería bueno que conocieras a su nueva secretaria. No creo que te este engañando, pero no tardara en hacerlo. Si yo fuera tu tendría una plática muy seria con esa mujer. Advertirle antes de que se atreva a algo. También a papá.
- ¡Sakura! Basta. No te permito que me hables así.
- Lo siento Keiko. Es porque te estimo. Por eso te lo digo. Hace tiempo decidimos empezar de cero ¿no? Gracias por las llaves –se despidió para después tomar a Sasuke de la mano y obligarlo a caminar con ella. –
- Sakura suéltame...
- Toma… tu conducirás –La pelirrosa le lanzo las llaves –.
- ¿Por qué diablos tienes que seguirme? Y encima de todo hacerme manejar…maldición –grito molesto mientras se subían en el auto –.
- Porque no puedo dejar que te vayas así… enojado por una estúpida coincidencia. Ya te dije que no tenía ni la más mínima idea de que tu padre iba a casarse con la hermana de Keiko.
- ¿Quieres decir de tu mamá? No debiste hablarle así frente a mi… a mí qué diablos me importa si tu papá la engaña o no.
- Tienes razón… pero la relación entre ella y yo es muy diferente a lo que seguramente estas pensado. Sasuke ella no es mi madre. Es la segunda esposa de mi papá. Y tú… se supone que es un día importante para tu padre y mira como te has portado. Te enojaste por una tontería y te marchaste sin dar explicaciones. Tuve que inventarme un pretexto.
- Igual que tu….yo tampoco tengo la mejor relación con mi padre. Felicidades Sakura. Muchas felicidades. Lograste envolverme por completo en tu estúpido jueguito.
- ¿estúpido jueguito?
- ¿Entonces qué diablos es esto?
- Ya te dije que no lo sabía. Sasuke te lo he dicho muchas veces. Que aunque me gustes no es como que estoy obsesionada contigo –el pelinegro detuvo el auto a mitad del enorme jardín –
- Sakura no te creo.
- ¿no? –cuestiono al tiempo que lo tomaba del rostro para atraerlo con fuerzas y besarlo. El pelinegro no hizo nada por alejarla. –No me crees pero tampoco me niegas un beso.
- Sakura con un carajo. ¿Cómo esperas que te crea? Si desde un principio te has metido… forzado a entrar en mi vida.
- Paranoia a todo lo que da. Que por cierto… que tontería esa de concursar por becas. ¿No lo crees? Tantas veces me ofendiste por el dinero de mi padre y tú… Tú al igual que yo tienes un padre que desayuna, come y cena dinero. Fue algo muy hipócrita ¿no lo crees? Por cierto me agrada como te ves así tan formal. Pero extraño tu arete.
- Ese dinero es suyo. Y yo no lo necesito… no lo quiero.
- Sasuke ¿Por qué te siento tan insatisfecho con todos? No sé qué relación tengas con tu padre… no sé si le guardas rencor porque se está casando por segunda vez. Aunque me imagino que sí. Por mucho tiempo yo también deteste al mío. Mucho tiempo… mucha energía gastada detestándolo. Incluso cuando se caso tras divorciarse de mi madre, lo odie por mucho tiempo. Pero un día… lo entendí. Lo pude comprender. Entendí que el merecía rehacer su vida. Tu padre… quizás es igual para tu padre. Y esta intentado vivir algo que quizás no tuvo con tu… discúlpame… decirte esto sería ir muy lejos. Y no estoy en posición alguna para hacerlo.
- Claro que no lo estas… no tienes ni la más mínima idea. Sakura estoy harto de que estés aquí. Deja de entrometerte en mi vida. No solo te conformaste con perfeccionar mis esculturas. Ahora intentas perfeccionar mi vida. Y créeme que no lo necesito. No lo necesito.
- Sasuke yo… no estoy intentando perfeccionar nada. Yo también he pasado por muchas cosas… ¿sabes por qué me reí al verte cuando nuestros padres nos presentaron?
- No me importa…
- Cuando te vi sentí algo extraño. Recordé algo que alguien a quien quise mucho me dijo una vez. Verte parado frente a mí… de pronto se volvió un tanto alentador. Pensé que en el pasado aunque me rechazaras, me gritaras y me acusaras mil veces tal como haces ahora… Que aun así… la vida eventualmente me llevaría hasta ti. Que quizás alguien me llevo hasta ti.
- Sigues con tu estupidez. Eso que dices cada vez que se te da la gana. Que quieres poseerme… que quieres tenerme. Sakura ¿crees que estás viviendo una especie de cuento romántico? El típico cuento donde la estúpida chica intenta rescatar a un imbécil egoísta. No seas ilusa. Aquí nadie necesita ser rescatado.
- No creo que seas egoísta, pero si eres un imbécil. Además es un juego cuando te digo que quiero poseerte. Es más que obvio que no eres un objeto. Tampoco quiero que seas mi juguete. Es solo que desde que te conocí sentí una extraña conexión. ¿Acaso es un crimen? Hay algo entre nosotros…algo que nos hace similares. Y tal vez sea verdad. Soy una idiota. Una idiota por querer estar cerca de alguien solo porque algo dentro de mí me dice que ese es mi lugar. Pensar que estar cerca de ti…es mi lugar.
- Por favor Sakura deja de intentar venderme tu filosofía tan color de rosa.
- ¿Por qué eres así? ¿Por qué nos alejas a todos?
- Que te aleje o no ya no tiene mucha relevancia… sobre todo ahora que seremos familia.
- ¿Familia? –Sakura comenzó a reír – Ahora entiendo que sucede. Entiendo porque estas molesto. Te sientes comprometido. Te da pavor que si en un futuro quieres deshacerte de mí no podrás. Al ser familia deberás verme de vez en cuando. Que pensamiento tan estúpido. Aunque tu padre se haya casado con la hermana de Keiko no seremos nada tan directo. A lo mucho primos políticos. Y tanto tú como yo sabemos muy bien que nosotros no somos el primer par de primos que tiene una relación de este tipo.
- Tú y yo no tenemos ninguna relación.
- Eso lo se perfectamente. Sabes que eso no fue lo que quise decir don imbécil que teme perder su autonomía. Solo use una palabra descriptiva. Y la verdad es que en estos momentos me importa un bledo ¿me escuchas? No voy a ponerme a llorar porque no quieras algo serio conmigo. Si es solo sexo… entonces que sea solo sexo. Créeme que para nada me baja mi valor como persona…si es sexo… es solo sexo. –dijo esto último tras bajarse del auto y adentrarse en una pequeña arboleda del jardín. El pelinegro se bajo sin pensarlo y empezó a seguirla –.
- ¿Qué diablos haces Sakura? –le pregunto al ver que llevaba sus manos al interior de su vestido –
- ¿Qué hago? Simple. Te facilito las cosas. –respondió tras deslizarse su ropa interior hasta las rodillas para después sentarse sobre el pasto. –Anda Sasuke. Mas fácil no podría ser. Acabemos con esto de una buena vez. Ábreme las piernas. Penétrame. Sexo. Sera solo sexo y mañana ambos podremos seguir con nuestras vidas.
- No seas ridícula.
- ¿Te parece ridículo? Más ridículo eres tú que al escuchar la palabra relación en una oración te pones a la defensiva. Tú que sigues pensando que eres lo mas importante en la vida. Que yo me la vivo pensando y planeando como diablos entrar en tu vida. No dudo que si un súcubo te ataca una noche, sin duda dirás oh fue Sakura disfrazada. Todo lo que me pasa es por culpa de Sakura. Todo por causa de Sakura. Sakura esto… Sakura el otro. Así que olvídate de todo. Sácate la palabra relación de la cabeza y sustitúyela por sexo. Solo sexo.
- Sakura ¿Qué diablos quieres que te diga? ¿Qué diablos quieres que piense? Un día apareciste y empezaste a fastidiarme. Siguiéndome a todos lados… mis obras. Pedirle al profesor que nos pusiera en el mismo equipo. Mi papá casándose con tu tía. Y tu estúpido deseo banal de estar cerca de mí por un motivo igual de estúpido.
- Ella no es mi tía. Y por milésima vez nunca te he seguido. Tampoco le pedí al profesor que nos pusiera juntos. Pero sabes que… ya estoy harta. Finalmente has logrado que me sature de ti. –confeso mientras se ponía de pie –No sé a qué carajos le temes tanto. Estoy segura que aunque no tuviéramos nada en común… que aunque no coincidiéramos en los mismos lugares… tú aun así encontrarías la forma de acusarme. Decirme que todo lo he creado para acercarme a ti… suena tan bajo.
- Además del arte y nuestros gustos musicales no tenemos nada en común.
- Bueno hay algo mas… y eso es que tu madre esta tan muerta como la mía. Y si… nuestros padres ya tienen una segunda esposa. Toma… un souvenir de recuerdo. Puedes quemarlas si quieres –le dijo tras lanzarle sus bragas en la cara – por lo que pudo ser y no será. Adiós imbécil. –la chica salió de la arboleda sin volver su mirada atrás. No sabiendo cómo reaccionar, algo que debía reconocer le pasaba siempre que sus discusiones con Sakura llegaban al fin, pateo el tronco de un árbol. Ignorando el dolor, comenzó a correr a toda prisa para alcanzar a Sakura. Pero para su sorpresa la vio platicando con un conductor que iba llegando en una moto. Este le paso un casco y Sakura se lo puso. Acto seguido se monto en la moto y ambos se alejaron de allí. Viendo que no había nada que pudiera hacer, se dirigió hasta la caseta que estaba a la entrada de la casa. Le entrego las llaves al guardia y le pidió que le consiguiera un taxi para que lo llevara a la estación de tren más cercana. Tras sentarse en su asiento, ordeno dos cervezas. Quizás pediría más. El regreso tomaría algunas horas.
Su cabeza un mundo caótico. La nada y el todo que los griegos usualmente describían como el cosmos. El lodo…la nada. Urano y Gea. Pensó que quizás debería usarlo como inspiración para una escultura. Le dio un trago bastante grande a la lata de cerveza, pues Sakura había aparecido en su mente. Mientras imaginaba como seria su Gea, esta había tomado la forma de Sakura. Gea vistiendo el mismo vestido lavanda que Sakura llevaba puesto en la celebración. Quizás había sido un patán. Había sido muy duro e irracional con ella. Pero no podía evitar serlo cuando se trataba de ella.
Siempre que Sakura iba y venía dejaba un enorme desastre. Un enorme desastre. Igual a ese caos en donde Urano y gea durmieron juntos. A penas y si había logrado contenerse cuando ella se dejo caer sobre el suelo, incitándolo. Temía que si dormía con ella una vez, vendría una segunda, llegaría una tercera… y un día de pronto se daría cuenta que él mismo seria el culpable de haberse hundido. Dormir o no dormir con ella, aunque eran dos caminos distintos, terminaban en el mismo lugar. Un gran caos. Una enorme distopía alrededor de esos dos cuerpos putrefactos abrazándose. Lugar donde supuestamente ella nunca lo soltaría. –
Bueno espero que les haya gustado...
Este par discute bastante... pero dadas las circunstancias supongo que son razonables las reacciones de los dos.
Sasuke desconfía... y Sakura quizás espera demasiado de el... no lo se. Ni yo los entiendo... y eso que yo los escribo jaja... poco a poco saldrán de todos sus meollos emocionales. Es obvio que los dos cargan con muchas cosas que iremos viendo conforme se desarrolla la historia. También veremos mas sobre los personajes secundarios y los músicos de las bandas.
Con este fic me acuerdo muchos de algunos de mis amigos que conocí en la universidad. Algunos estudiaban pintura y tenían sus bandas de rock.
... por cierto pensaba hacer este capitulo mas sexoso... pero decidí que la relación física entre ambos empezara un poco mas lento. Lemon mas fuerte por venir en el próximo capitulo. No los haré esperar tanto.
Continuaciones por venir son las de la doncella del eterno invierno y vidas sin reglas.
En verdad les agradezco a cada uno de ustedes que se tomen tiempo de sus vidas diarias para leer mis historias.
Muchas gracias por sus reviews. Significan mucho para mi.
