El Dolor de Tu Presencia
La Mansión Malfoy está situada en Wiltshire, al sureste de Inglaterra, era un antiguo edificio con terrenos extensos llenos de jardines y animales exóticos. En ella han vivido durante generaciones los Malfoy, una antigua familia de magos orgullosa de su sangre pura. Durante su ascenso al poder Lord Voldemort eligió a Malfoy Manor como su lugar de residencia y cuartel base para los mortífago, por lo que la otrora señorial mansión paso a ser un lugar lúgubre, lleno de muerte y dolor. Después de la guerra y al ser absueltos, los Malfoy decidieron renovar la gran casona modernizándola con la esperanza de que con eso desapareciera la sombra negra que se percibía en cada rincón.
Una cuadrilla de trabajadores se volcó a la tarea de hacer las renovaciones modernizándola y permitiendo que el astro sol entrara a purificarla. Estas reformas fueron las causantes del accidente que sufriera Narcissa y de facilitarle a Lucius el poder acercarse a su nuera para materializar su elaborado plan. Pero con lo que nunca conto fue que en el inter, el terminaría completa y estúpidamente enamorado de ella, a tal grado que estaba tentado a irse lejos llevándola consigo.
-Deja de dar vueltas querido y siéntate a tomar tú te- Narcissa podía ver claramente el nerviosismo de su esposo, se había levantado y sentado en aquel sillón infinidad de veces. Jamás espero ver a Lucius en ese estado de ansiedad solo por el anuncio de su hijo sobre algo importante que querían compartir con ellos.
-Están tardando demasiado – bufo molesto volviéndose a sentar recibiendo la taza que la rubia le ofrecía- Sabes de sobra que si algo no tolero es la impuntualidad, quedaron de estar en la mansión a la hora del almuerzo.
-Cálmate Lucius, Draco nos informó que pasarían primero al corporativo a enviar unos oficios antes de venir para acá
-Aun así, creo que cuatro horas son más que suficientes para hacerlo.
Las llamas verdes en la chimenea anunciaban la llegada de alguien, Lucius se levantó como impulsado por un resorte cuando la joven pareja apareció.
-Bienvenidos –dijo sonriente la rubia desde el mullido sillón en el que se encontraba- estábamos empezando a preocuparnos un poco por su tardanza- sentencio
-Disculpa madre- respondió Draco acercándose a la rubia depositando un beso en su frente- tuvimos que hacer una parada técnica- dijo de una manera traviesa que no paso desapercibido por su padre, el cual carraspeo molesto al notar el sonrojo de la chica al escucharlo.
-Hola suegra ¿Cómo se siente hoy?- dijo la castaña acercándose para besar la mejilla de la rubia que en ningún momento se movió de su sillón. Al agacharse Lucius pudo vislumbrar un par de marcas al parecer echas recientemente en el hermoso cuello de la chica. Su analítico cerebro no tuvo que trabajar mucho para darse cuenta a que se refería su hijo con "parada técnica". Lejos estaba de imaginar que las semanas siguientes a la cena fueron un éxtasis para el joven matrimonio, solían aprovechar cualquier ocasión para hacer el amor sin importar donde se encontraran. A Draco le excitaba mucho hacerlo en su oficina cuando todo el personal se encontraba en su jornada laboral o por la tarde cuando la brigada de limpieza hacia sus tareas. Cada rincón de su casa y el edificio del corporativo fue testigo de la entrega y la lujuria que ambos desbordaban. Tal vez si Lucius lo hubiera sabido no habría podido contener los terribles celos que le costaban mantener a raya cada que los veía juntos.
-El sanador Sanderson dice que estoy evolucionando bien y pronto deberé dejar de usar el bastón y caminar normalmente, aunque la verdad aun siento dolor y no me siento segura sin él
-Eso es magnífico- respondió la castaña con una radiante sonrisa que iluminaba su rostro.- vera que pronto podrá volver a caminar normalmente.
-¿Y bien?- sentencio Lucius Malfoy visiblemente exasperado por la palabrería- ¿Qué es eso tan importante que querían comunicarnos?- Draco atrajo hacia sí a su esposa tomándola de la cintura incomodando aun más al rubio mayor que no apartaba la mirada de la chica.
-Padre, Madre….-La solemnidad de las palabras de Draco le estaba crispando los nervios, Lucius sospechaba cual podía ser la noticia, porque vaya que se había esforzado en que eso sucediera, pero necesitaba confirmarlo -Hermione está embarazada y pronto seremos padres- dijo sin poder ocultar la felicidad que reflejaba el gris de sus ojos. -La sanadora muggle que visita mi adorada esposa, acaba de confirmárnoslo- La doctora le había informado el día anterior que la gestación en la que se encontraba la castaña era de más o menos unas ocho o nueve semanas lo que hizo deducir al orgulloso padre que había logrado preñar a su hermosa mujer antes de marcharse sin la ayuda de esos horribles fármacos muggles; argumento que la castaña cuestiono con su doctora la cual le confirmo que podía darse la posibilidad aun cuando esta fuera una en un millón
-Felicidades hijo, esa es una magnífica noticia ¿No es así Lucius?
-Claro que lo es querida, nuestros ancestros pueden estar conformes, un nuevo Malfoy viene en camino continuando con nuestro linaje.- sentencio el rubio mayor con un deje de orgullo impregnado en sus palabras sin poder ocultar una leve sonrisa que se escapó de sus labios-Todo el mundo mágico debe saber que hemos cumplido.
-Nosotros preferimos esperar un poco para hacerlo público- dijo la castaña segura de sí misma- por el momento solo queremos compartir esta noticia con las personas más cercanas y queridas. No deseamos hacer de este embarazo un circo mediático. Llámenlo cursilería o egoísmo pero es algo tan esperado y deseado que hasta que el embarazo se haga evidente, lo queremos solo para nosotros- sentencio besando tiernamente enamorada a su joven marido.
Lucius sintió la sangre hervir en su interior de celos, tenía que huir de aquel lugar o no podría contenerse de arrancarle de los brazos de Draco y llevársela lejos junto con su hijo.
-No estoy de acuerdo pero como quieran, con permiso- se retiró visiblemente enfadado
-Disculpen a Lucius, ustedes saben cómo es con este tipo de cosas, ha deseado un nuevo heredero y ahora que viene en camino es normal que quiera gritarlo a los cuatro vientos como lo hizo cuando nos anunciaron la llegada de Draco.
-No hay problema madre, mi padre siempre ha sido así y ya no me afecta el que ni siquiera nos haya felicitado.
Esa misma noche reunieron a sus amigos más cercanos para darles la noticia, no sin antes pedirles la mayor discreción ya que era su deseo no hacerlo público en ese momento. Ginny se sentía feliz porque sus hijos irían juntos a Hogwarts al igual que él bebe de Ron que nacería ese mismo año. "El trio dorado volverá a reunirse" había gritado el pelirrojo causándole una gran molestia al nuevo padre, que no quería ni imaginarse a su futuro heredero enredado con un Potter y un Weasley provocando las burlas de George Weasley y las risas de la castaña. Los Slytherin por su parte felicitaron a la pareja de modo menos expresivo, pero aun así sitiándose muy contentos porque su rubio amigo por fin seria padre
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Lucius daba vueltas como león enjaulado en la pequeña estancia de aquel departamento llenando una y otra vez su vaso con wiski de fuego.
-¿Tan mala fue la noticia que te dieron para tenerte en ese estado sweetie?- dijo la morena mientras lo veía ir y venir maldiciendo desde el mullido diván.
-Hermione está preñada- contesto con un bufido antes de tomar de un solo trago el contenido del vaso
-No entiendo tu frustración entonces, eso era al fin de cuentas lo que deseabas.
-Tú no entiendes….
-Claro que entiendo, de hecho para mi es mucho más claro que para ti. Te enamoraste de tu nuera y ahora no sabes cómo lidiar con eso
-¡De donde demonio sacas que yo puedo sentir amor por esa…!-"impura" era la palabra que el rubio quería emplear pero la frase quedo atorada en su garganta reusándose a salir. Desde hacía un tiempo Hermione Granger había dejado de ser una sangre sucia, una impura o una abominación. Ella era perfecta, elegante, inteligente, dulce, toda una dama pero en la cama una leona salvaje, lujuriosa y apasionada que era imposible no amarla-chica…
-Nos conocemos desde hace años Lucius- la morena se levantó acercándose a su rubio amante llenando ella misma el vaso que sostenía- y si bien esta relación no está basada en amor quiero jactarme que si lo está en cariño, por lo mismo creo que es mi obligación decirte las cosas como son por muy duras que estas sean…..No pretendas ni esperes jamás que tu nuera se enamore de ti- dijo mientras ponía una mano sobre sus labios en el momento en que el rubio quiso negarlo-Amas perdidamente a esa chica y por más que tu cabeza te diga que no, tu corazón lo dice a grito abierto pero Hermione está enamorada de Draco y por más que te esfuerces no creo que puedas hacer nada para cambiar ese hecho- Lucius bajo los hombros junto con su mirada de manera derrotada, se veía verdaderamente abatido y vulnerable. Denali lo tomo de la mano dirigiéndolo a el diván sentándose a su lado- Entiendo que siendo como eres es muy difícil para ti sentirte el perdedor, pero debes entender que no se puede perder lo que jamás se ha tenido y tu nuera nunca ha sido tuya en realidad. De que serviría que la hechices y te la lleves lejos, que la mantengas a tu lado a base de pociones si en el fondo siempre sabrías que ese amor no te pertenece, solo sería un espejismo del que tarde o temprano e irremediablemente tendrías que despertar solo para confirmar que siempre ha sido Draco el dueño de su corazón. Porque eso es lo que quieres ¿cierto? No solo su cuerpo si no su corazón, que te mire como lo mira a él, que te toque como lo toca a él, que se preocupe por ti como lo hace por él.
Lucius no respondió a ninguna de las palabras que le soltaba su morena amante, sabía que a pesar de que le estuviera doliendo el alma, todas y cada una de ellas eran verdad. Maldecía mil veces al destino, ¿Por qué tenían que ser así las cosas? ¿Por qué tenía que conocer el amor a través de la persona más prohibida para él? Se sentía tan impotente con el alma desgarrándose por dentro, con un dolor tan fuerte que le era casi imposible respirar.
-Lucius mírame- le dijo la chica tomándolo por las mejillas obligándola a verla, el rubio apenas pudo levantar el rostro y hasta ese momento fue consciente de que silenciosas lágrimas amenazaban con abandonar sus ojos, quiso recomponerse sin lograrlo ya que una solitaria lagrima resbalo por su mejilla. Con toda la dulzura que era capaz la morena la limpio con tiernos besos desarmando aún más al orgulloso Malfoy.
-¿Cómo demonios la saco de mí?- dijo con un hilo de voz atragantándose con el nudo en su garganta.
-No lo hagas, atesora ese amor que sientes y vuélvelo tu fortaleza. Siembra en el corazón de tu nuera un cariño real hacia ti, Si bien nunca será amor, si será un cariño que solo te pertenezca a ti. Tira las bardas que tú mismo creaste para evitar que se acercara, elimina las barreras para que puedas tocarla, abrazarla e incluso besarla sin levantar sospechas. Muéstrale que dentro de Lucius Malfoy existe un ser humano que también sabe amar.
-Me estas pidiendo imposibles, yo no sé cómo hacer eso- sonrió amargamente
-Sé que para ti eso es algo difícil porque no estás acostumbrado a exponer tus sentimientos, pero depende solo de ti el formar parte de la vida de tu nuera y tu nuevo hijo. Te perdiste la felicidad que te puede dar un bebe con Draco, no cometas el mismo error con ese pedacito de ti que vive ahora en la mujer que amas. Las cosas que realmente valen la pena no son fáciles. Tienes dos opciones, luchar y trabajar para poder formar parte de su vida o sentarte a verlos desde la barrera sin que seas incluido en esa felicidad. Cometiste muchos errores con Draco, no los vuelvas a cometer con este bebe, sobre todo porque éste si es fruto del amor.
-¿Del amor Denali?- sonrió incrédulo
-Si Lucius, de un gran amor. Este bebe es fruto del gran amor que ambos sienten por Draco. Originalmente todo esto empezó por quererlo proteger, porque no perdiera todo por lo que has trabajado, porque a pesar de todo a tu manera tu amas profundamente a tu hijo.
-No sé qué haría sin ti Denali…- musito el rubio como forma de agradecimiento.
-Las mismas tonterías Lucius- concluyo besando sus labios tiernamente.
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Estaba sentado en su enorme sillón ejecutivo viendo como una parvada de pájaros se dirigía al sur, el clima estaba cambiando y pronto empezarían las ventiscas, los días húmedos y fríos que anticipaban al invierno. Había pensado mucho en las palabras de Denali y aunque aceptaba que tenía razón, no sabía cómo acercársele a la dueña de su corazón por el temor a ser rechazado. El hilo de sus pensamientos fue interrumpido por la culpable de sus penurias que en ese momento entraba al despacho.
-Perdón suegro, toque pero no me respondió ¿Sabe dónde está Draco? Quedo de acompañarme a mi consulta médica y no lo encuentro por ningún lado.
-Salió de urgencia a Gloucestershire, el plantío de díctamo en Bibury está causando problemas.
-Ah ok….-dijo consternada- no me comento.
-De hecho no dio tiempo de nada y supongo que no creyó que tardaría, lo que me hace pensar que se le complicaron las cosas.
-Bueno, ya estaría escrito que la primera consulta la hiciera sola- dijo casi para sí sin poder ocultar la desilusión en sus palabras
-Puedo hacerlo yo –se aventuró a decir viendo una oportunidad para poderse acercar a ella.
-¿Perdón?
-Que dado que Draco no se encuentra yo puedo acompañarte a tu revisión.
-No es necesario suegro, está bien puedo ir sola no se moleste
-No es molestia – dijo levantándose tomando su bastón
-Lo que pasa suegro es que no iré a San Mungo, sino a una clínica muggle y entiendo que no son lugares que le guste frecuentar
-Comprendo-dijo contrariado- pues sí, no son lugares que yo frecuente con regularidad pero creo que la familia lo vale- sentencio sin dar opción a replica.
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Dentro de aquella elegante sala de espera, se encontraba una castaña hojeando perezosamente una revista, daba la impresión de tranquilidad cuando en realidad era todo lo contrario ya que sentado a su lado se encontraba su suegro enfundado en un elegante traje muggle fingiendo leer el periódico local. La verdad es que no tenía idea de cómo se había dejado convencer de acompañarla, una cosa eran los negocios pero esto era totalmente inusual.
Si alguien le hubiera dicho que Lucius Malfoy rompería todas sus creencias solo por acompañarla a la consulta médica se hubiera reído en su cara. Era realmente increíble que eso estuviera sucediendo, incluso estuvo a punto de pellizcarse ella misma para comprobar que no estaba soñando.
-¿Señor y Señora Wilkins? – Dijo la enfermera –ya pueden pasar, la doctora Tyler los atenderá en un momento. -Como toda respuesta la castaña coloco la revista sobre la pequeña mesa que tenía enfrente levantándose por lo que el rubio la imito.
-¿Wilkins?- pregunto intrigado ante aquel apellido
-Fue el nombre que preferí usar para no levantar sospechas ante Draco cuando vine la primera vez
-Muy bien pensado niña, no esperaba menos de ti- dijo con una leve sonrisa
-Señor y Señora Wilkins bienvenidos, hagan favor de sentarse- Hermione iba a aclarar que el hombre que la acompañaba no era su marido pero el rubio tomo la palabra antes que ella impidiéndoselo
-Buenas tardes doctora Tyler- dijo el rubio sentándose al lado de la castaña- la dama que me acompaña no es mi esposa si no mi nuera, mi hijo no pudo venir por cuestiones de trabajo pero estoy aquí en representación suya para comprobar que la salud de mi nuera sea la idónea para llevar el embarazo a buen término.
-Me alegra saber que la familia se involucre con el maravilloso proceso que es la concepción de un nuevo ser. Serías tan amable de ir a cambiarte de ropa para hacerte el chequeo –dijo la doctora mostrándole la puerta del servicio.
Todo era motivo de asombro para el rubio, ni en sus más locos sueños creyó visitar el mundo muggle y mucho menos una clínica, pero ahí estaba, estoico apoyando sus manos en la serpiente de plata de su bastón con su careta de insensibilidad en espera del diagnóstico de la doctora mientras Hermione envuelta en aquella bata que dejaba a la vista muchos de los atributos lo veía nerviosa.
-Bien señora Wilkins veamos cómo está hoy este bebe- dijo la doctora mientras embarraba el gel en el abdomen de la chica y preparaba el aparato de ultrasonido para iniciar con la consulta. Apenas el cabezal toco la piel de la castaña una imagen se reflejó en la pantalla y un sonido fuerte y claro como de tambores invadió la pequeña estancia sorprendiendo a la galena, hecho que no pasó desapercibido por la nerviosa madre- Ah caray esto no me lo esperaba.
-¿Sucede algo? ¿Está bien mi bebe?- dijo sin ocultar la preocupación. Lucius instintivamente tomo su mano en espera que le diera un mal diagnóstico. ¡Merlín! Le debía tanto a la vida que no esperaba que el Karma lo siguiera hasta ese punto; tan afligido estaba que no noto que Hermione no retiro su mano, sino al contrario la apretó aún más.
-No te asustes, tus bebes están perfectamente- dijo la doctora regalándole una tranquilizadora sonrisa.
